Giorgio Cesarano / Provocación

Texto publicado en 1975 y sin firma en el núm. 19 de la revista Puzz, revista-historieta underground producida en Milán y expresión de la «corriente radical» italiana. De acuerdo con la cronología de vida y obras publicada en Critica dell’utopia capitale (Cooperativa Colibrì, 1993), este texto fue escrito por Giorgio Cesarano como autopresentación de la revista.

 

Las ansias de los escuadrones políticos de las policías y de los partidos se dirigen cada vez más a saber quiénes somos. Puesto que nosotros mismos podemos reconocernos únicamente en la crítica que nos esclarece lo que no somos y lo que no queremos; puesto que existimos como sujeto plural con la sola condición de experimentar colectivamente nuestra contradicción en proceso con las formas mismas de nuestras realizaciones, a medida que están debajo de todos los tipos de recuperación; el empeño de identificarnos con arreglo a las lógicas ensayadas por dos siglos de contrarrevolución estalla de manera risible e innoble sobre cualquiera que quiera aprisionarnos en una fórmula, para introducirnos con mayor facilidad en los muros de la cárcel. De maneras idénticas, «provocadores» es el término que se utiliza en las prosas pestilentes de la prensa del régimen, con una significativa concordancia que une bajo la misma trinchera al periodismo «democrático» y a la prensa «militante». Aceptemos, distorsionándolo, el término.
Si «provocadores» significa hombres y mujeres que no aceptan las miserias del juego político; si significa núcleos informales que huyen de todos los esquemas de racket jerarquizado; si indica experiencias nunca reducibles a los preceptos de las teorías «revolucionarias» que han sido derrotadas por la historia y apropiadas por la contrarrevolución; si distingue a quienes no padecen la interiorización del capital y combaten todas las formas de autovalorización; si califica el desarrollo de un pensamiento y de una práctica que rechazan constituirse en esferas separadas desde las vivencias individuales hasta las colectivas; si «provocadores» significa todo esto, entonces ¡somos provocadores!
Somos provocadores de ese proceso de desmistificación que obliga a policías, políticos del régimen y líderes-racket de la oposición ficticia, a desenmascarar su identidad sustancial, aliándose públicamente en nuestra contra, practicando las mismas técnicas de delación, de terrorismo, de calumnia, usando el mismo lenguaje y la misma lógica, recurriendo a las mismas bajezas y a las mismas mentiras triviales. Somos los provocadores de ese proceso de superación que conduce a los revolucionarios sinceros a romper con su pasado y a vincularse con la altura histórica y la tensión radical del tiempo, a salir de las estrecheces y de las ideologías arcaicas restrictivas, para fundarse en esa tendencia que se dirige al punto de vista de la totalidad que, por sí sola, conduce la crítica de las formas actuales del dominio capitalista a reconocer en ellas la síntesis de todas las alienaciones parcelarias y particulares, la suma y el punto de explosión de todas las opresiones superadas transcurridas. Somos y seremos completamente, en definitiva, los provocadores del proceso revolucionario.