Entrevista a Félix Guattari por Nicholas Zurbrugg: Posmodernismo y abdicación ética

 

Nicholas Zurbrugg: Para empezar, quiero preguntarte cómo fue que comenzaste a interesarte en la poesía de performance, particularmente el trabajo de estadounidenses como Ginsberg y Burroughs. ¿Qué fue lo que encontraste de interesante en su trabajo?

 

Félix Guattari: Primero los conocí a través de Jean-Jacques Lebel, el organizador de los festivales Polyphonyx1, quien había empleado mucha de su vida temprana con esa generación de artistas y escritores en Estados Unidos. Lo que me interesó en el trabajo de estos escritores fue el descubrimiento de algo muy similar a mis propias preocupaciones; sobre todo en el campo de la psicopatología, pero también en el contexto de problemas más políticos. Esto podría parecer un poco paradójico, porque ésas son cosas muy diferentes, pero creo que hay una especie de superposición o convergencia entre ellas. En términos psicopatológicos, es el problema de la reintegración semiótica —ésa del gesto, el cuerpo, de las relaciones espaciales y demás.
Los cut-ups e invenciones semióticas de Burroughs, por ejemplo, crean nuevos universos de significados mutados y mutantes. Entonces, al mismo tiempo, hay esta especie de movimiento, el cual no es más un partido o asociación tradicional, el cual está reapropiando y reinventado la poesía —lo cual, considerado en términos ecológicos, es una desaparición de especies. Es por eso que yo sugerí que el problema de la “ecología mental” es muy importante —el problema de desaparecer especies, tal como la poesía. Porque la poesía es tan importante como la vitamina C.
Es muy importante para los niños, por ejemplo, y es incluso más importante para los pacientes psicóticos, ya sea como algo escrito o como algo declamado. Ése es el doble proyecto de desligar los lazos del lenguaje y de abrir nuevas prácticas sociales, analíticas y estéticas, las cuales me interesaron en las nuevas formas de la poesía de performance.

 

Nicholas Zurbrugg: Tu indicación de que la poesía puede ser reinventada es muy interesante dado que muchos teóricos de la cultura posmoderna y de las prácticas mediáticas tienden a detectar la neutralización del arte, la muerte del sujeto, la imposibilidad de la originalidad y la pérdida de la historia. ¿Considerarías a los nuevos lenguajes mutacionales que asociaste con los poetas multimedia para ofrecer algún tipo de avance hacia una nueva forma de unidad?

 

Félix Guattari: Cuando se considera el alcance al cual la sensibilidad contemporánea se agita bajo la influencia de la academia, los mass media, la publicidad, etc., parece improbable que haya alguna posibilidad de regresar a la civilización del pasado. Mientras que aquí en Quebec, o indudablemente en Australia, hay un entorno privilegiado de espacios abiertos en los cuales se puede más o menos regresar a respiraciones espaciales. El futuro que se avecina luce más como el de Bangladesh, México o Tokio, donde millones de habitantes se aglutinan. A este respecto, es necesario reinventar el cuerpo, reinventar la mente y reinventar el lenguaje. Quizás las nuevas tecnologías telemáticas, informacionales y audiovisuales pueden ayudarnos a progresar en esta dirección.

 

Nicholas Zurbrugg: ¿Cuáles dirías que son los principales ejemplos de tales lenguajes y tecnologías nuevos?

 

Félix Guattari: Bien, hoy en día se ve evidente que el lenguaje informacional está evolucionando muy independientemente de las formas tradicionales de lenguaje. Ambas en términos de sus aspectos interactivos e intertextuales están combinando dimensiones comunicativas, perceptivas y sensitivas de tal manera que nuevos modos de subjetividad ya no están restringidos a los paradigmas textuales del pasado. Vemos que surgen en el proceso de descubrimiento de un nuevo campo de oralidad. No entraremos en diálogo con computadoras vía sistemas digitales, lo haremos hablando directamente a las computadoras. Las cosas cambiarán considerablemente, hablaremos con las máquinas, hablaremos a nuestros automóviles, a gente trabajando a treinta kilómetros de distancia; y descubriremos un nuevo estilo de socialidad basado sobre muy diferentes convenciones. En el presente todo esto está de manera embrionaria pero las cosas probablemente cambiarán muy rápidamente en los años que se avecinan, sobre todo con el desarrollo de los discos de compacto interactivos.

 

Nicholas Zurbrugg: ¿Tales tecnologías han modificado tus ideas y prácticas significativamente?

 

Félix Guattari: Realmente no he cambiado mis ideas desde los años 60, cuando desarrollé el concepto de las máquinas deseantes y la intersección de las máquinas y la subjetividad. Eso es exactamente lo que me pasó hoy, ante nuestros propios ojos, así que no he cambiado realmente mis ideas. Así como la presentación de mis ideas, sigo siendo un miembro de mi generación, y escribo con un bolígrafo.

 

Nicholas Zurbrugg: ¿Eres optimista respecto a los desarrollos futuros?

 

Félix Guattari: Bueno, existen muchos problemas y desarrollos en el presente. La pregunta principal es el grado al cual somos prisiones de instituciones dominantes tales como las academias, los media, etc. Entonces, de manera más general, existe el problema de la vía por la cual el Oeste se ha cortado desde el Tercer Mundo.

 

Nicholas Zurbrugg: Dados tales problemas, ¿qué tipo de rol podría uno atribuir a las vanguardias culturales tales como las nuevas formas de performance multimedia de las que estábamos hablando? ¿Piensas que el concepto avant-garde aún tiene convicción?

 

Félix Guattari: Los movimientos avant-garde han sido a menudo bastante dogmáticos y han intentado imponer este o aquel estilo de programa o visión del mundo. Creo que lo que es más significante en términos de poesía sonora y poesía performance es el intentar reindividualizar la subjetividad y la creatividad —una tendencia que no es necesariamente característica de algunos movimientos avant-garde. Por ejemplo, un artista extremadamente individual como Antonin Artaud fue rechazado por la vanguardia surrealista precisamente a causa de su individualidad.

 

Nicholas Zurbrugg: A este respecto, las presentes vanguardias de la poesía sonora y la poesía performance parecen más interesantes con coaliciones abiertas o fragmentadas de algunos artistas, en lugar de otros movimientos más sistemáticos, programáticos.

 

Félix Guattari: Exactamente.

 

Nicholas Zurbrugg: ¿Tienes las mismas reservas con respecto a las formas programáticas y a veces dogmáticas en las cuales el término “posmoderno” ha sido usado? ¿Cómo respondes a este término?

 

Félix Guattari: Nada favorablemente.

 

Nicholas Zurbrugg: ¿No piensas que el término tiene al menos alguna validez como un concepto que distingue el trabajo presente de aquel de inicios del siglo XX?

 

Félix Guattari: Por supuesto, pero eso no significa que se quiera englobar todo en un carácter neoliberal de mercado cultural que sólo evalúa la viabilidad comercial. La prostitución de la arquitectura en edificios posmodernistas, la prostitución del arte en la pintura transvanguardista, y la virtual abdicación ética y estética del pensamiento posmoderno deja una especie de mancha negra en la historia.

 

Nicholas Zurbrugg: En algunos aspectos, ¿no somos testigos de una especie de Club Mediterranée cultural?

 

Félix Guattari: Exactamente.

 

Nicholas Zurbrugg: ¿Cuáles dirías que son las excepciones más significantes a estos impulsos negativos de la cultura posmoderna?

 

Félix Guattari: No puedo pensar en muchas. Son ciertamente avances inventivos e inteligentes en ecología, pero incluso éstos tienden a ser más bastante dogmáticos en su carácter. No, no hay muchas. En el Tercer Mundo hay algunos desarrollos políticos que encuentro muy interesantes, particularmente iniciativas de unión que se centran en asuntos de las mujeres, asuntos de la salud, problemas juveniles, el problema de las drogas, etc., pero nada realmente ofrece una nueva polaridad de oposición a las formas dominantes de capitalismo. Desde el colapso de la Europa oriental hemos sido testigos de una especie de triunfo de los valores capitalistas dominantes. En los años que vienen, creo que los nuevos desarrollos ocurrirán en una escala más vasta —en una escala más internacional.

 

Nicholas Zurbrugg: ¿Dónde deja todo esto al intelectual contemporáneo?

 

Félix Guattari: Muy lejos de lo que al intelectual orgánico se refiere, no hay más órganos. Ya no es posible existir orgánicamente. En consecuencia, es siempre necesario para el intelectual estar seguro de sí mismo, ser singular, ser valiente, y para continuar trabajando, resistir a la fascinación de la academia, de los medios y de otras instituciones por el estilo.

1 Esta entrevista fue grabada en junio de 1991 en el Coloquio Oralités durante el 16° festival de poesía performance en la ciudad de Quebec. Otra entrevista dada por Guattari a Alain-Martin Richard y Richard Martel durante esta conferencia apareció como “Félix Guattari”, Inter 55 (otoño de 1922 – invierno de 1993): 11-13. En esta entrevista Guattari cita bastantes ejemplos de inventiva prometedora y relacionales experimentales de las que fue testigo en Chile que grandemente lo ayudaron a envolverse a un grupo de personas ancianas que tenían una “ecología del retiro” a la cual asistían en la reinvención y la erotización de sus vidas y relaciones, así como un grupo de arquitectos con quienes trabajo en los barrios ayudando a la gente a hacer y alzar señales personalizadas de materiales reciclados (cartón, plástico y demás).