Claire Fontaine / Economía libidinal

01 | El arte no es un refugio, no es una posición, no es una actitud, es solamente un oficio. Esto hay que recordarlo, y cuando se diga artistas debería pronunciarse como se pronuncia doctores u obreros.

02 | Se ha olvidado que la cultura no se produce ni se asimila encerrados cada uno en su propia fortaleza contemplativa, sino interactuando en relaciones sociales compatibles con las verdades políticas que las animan.

03 | El único paradigma de transmisión de saber del conocimiento que nos resulta familiar es el de la universidad, con su sistema cerrado de poder y compromiso, pero sobre todo con su acuerdo tácito de no hacer nunca un uso efectivo de los conocimientos transmitidos, creados y acumulados.

04 | Ya ni el agobio ni el dolor crean mundo. En las democracias liberales, como ya había sucedido en los regímenes totalitarios, hemos salido del registro lírico y también trágico, hemos salido del expresionismo y estamos en la abstracción económica. Cada imagen de exterminio es para el poder, y pronto será para nosotros, tan figurativa como una pintura monocroma.
El realismo siempre ha sido una cuestión de traducción, una construcción hecha de códigos, pero ahora para creer en la realidad necesitamos quizá de imágenes y palabras más libres del presente, porque el presente está constituido por las mercancías y los sentimientos que éstas provocan.

05 | Hacer metáforas es exponer la insuficiencia de la lengua al reconstruir historias allí donde hay necesidad de lógicas. Hacer metáforas es estar corto de ejemplos concretos e incómodo con la historia. Tal vez no es nada más que un pudor burgués, miedo a decir las cosas como son, sin volverlas literatura, efectos de lenguaje.

06 | Necesitamos estructuras para canalizar nuestras fuerzas no para disolverlas, aunque para construirlas habría que tener las energías de las que nos privan las desorganizadas luchas cotidianas.

07 | Foucault escribió que la reivindicación implícita de toda revolución es “Tenemos que cambiar nosotros mismos”.

08 | En una era calificada posfordista, en la que lo hecho sobre pedido ha sustituido a lo producido en serie, los únicos bienes que todavía se producen en una línea de ensamblaje (la del sistema educativo) sin saber para quién ni por qué, son los trabajadores, entre ellos los artistas.

09 | Los extranjeros no son los que vienen de fuera, los que son de otra raza; la raza de los indeseables es simplemente la de los explotados, la de quienes son relegados al campo de la necesidad y confunden las fronteras de los deseos con aquella de los espejismos publicitarios. Pretendemos que van a desaparecer como tales, que son el resultado de una contingencia desfavorable, de una democracia inacabada, que son el síntoma de una enfermedad infantil del capitalismo global.

(09 bis | En un comentario sobre los poemas de Brecht en 1939, Benjamin escribe: “Quienquiera que luche por la clase explotada se convierte en inmigrante en su propio país”.)

10 | Los artistas contemporáneos quieren lo mismo que todos los demás: vivir una vida emocionante en la que los encuentros, lo cotidiano y la subsistencia se relacionen de tal forma que tenga sentido. No necesitan el patrocinio de las mismas multinacionales que arruinan su vida, no necesitan estar de residencia por el mundo en lugares donde nadie los ama y en donde no tienen nada que hacer aparte de turismo. Lo único que necesitan es un mundo liberado de las relaciones sociales y objetos generados por el Capital.