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Giorgio Agamben / Sobre lo verdadero y sobre lo falso

Traducción de Artillería Inmanente de otro texto de Giorgio Agamben publicado en su columna Una voce el 28 de abril de 2020. En él retoma algunas consideraciones sobre lo verdadero y lo falso de Guy Debord que, en 1990, había comentado en sus «Glosas marginales a los Comentarios sobre la sociedad del espectáculo».

 

Como era de esperar, la fase 2 confirma por decreto ministerial más o menos las mismas reducciones de las libertades constitucionales que sólo pueden limitarse por ley. Pero no menos importante es la limitación de un derecho humano que no está recogido en ninguna constitución: el derecho a la verdad, la necesidad de una palabra verdadera.
Lo que estamos experimentando, antes de ser una manipulación inaudita de las libertades de todos, es, de hecho, una gigantesca operación de falsificación de la verdad. Si los hombres aceptan limitar su libertad personal, esto sucede, de hecho, porque aceptan, sin someterlos a ninguna verificación, los datos y las opiniones que los medios de comunicación proporcionan. La publicidad nos había acostumbrado desde hace tiempo a los discursos que actuaban de manera más eficaz porque no pretendían ser ciertos. Y desde hace tiempo incluso el consenso político se prestaba sin profunda convicción, dando por sentado de alguna manera que la verdad no estaba en duda en los discursos electorales. Lo que está sucediendo ahora ante nuestros ojos es, sin embargo, algo nuevo, aunque sólo sea porque en la verdad o en la falsedad del discurso que se acepta pasivamente está en juego nuestro propio modo de vida, toda nuestra existencia cotidiana. Por esta razón, sería urgente que todos traten de someter a dictamen lo que se les propone para al menos una verificación elemental.
No he sido el único en señalar que los datos sobre la epidemia se proporcionan de manera genérica y sin ningún criterio de cientificidad. Desde el punto de vista epistemológico, es evidente, por ejemplo, que dar una cifra de mortalidad sin relacionarla con la mortalidad anual en el mismo período y sin especificar la causa efectiva de la muerte carece de sentido. Sin embargo, esto es precisamente lo que se sigue haciendo todos los días sin que nadie parezca darse cuenta. Esto es tanto más sorprendente cuanto que los datos que permiten la verificación están a disposición de quien quiera tener acceso a ellos y ya he citado en esta columna el informe del presidente del ISTAT Gian Carlo Blangiardo que muestra que el número de muertes por el Covid 19 resulta inferior al número de muertes por enfermedades respiratorias en los dos años anteriores. Y sin embargo, por muy inequívoco que sea, es como si este informe no existiera, del mismo modo que no se tiene en cuenta el hecho, aunque se declare, de que el paciente positivo que murió de un infarto o por cualquier otra causa también se cuenta como fallecido por Covid-19. ¿Por qué, aunque la falsedad esté documentada, seguimos prestándole fe? Se diría que la mentira se considera verdad precisamente porque, como la publicidad, no se molesta en ocultar su falsedad. Como ocurrió con la Primera Guerra Mundial, la guerra contra el virus sólo puede darse motivaciones falaces.
La humanidad está entrando en una fase de su historia en la que la verdad se reduce a un momento en el movimiento de lo falso. Lo cierto es que el falso discurso debe ser considerado verdadero incluso cuando se demuestra su no verdad. Pero de esta manera es el lenguaje mismo como lugar de la manifestación de la verdad lo que se confisca a los seres humanos. Ahora sólo pueden observar en silencio el movimiento —verdadero por ser real— de la mentira. Por eso, para detener este movimiento, todos debemos tener el coraje de buscar sin compromiso el bien más preciado: una palabra verdadera.

2 replies on “Giorgio Agamben / Sobre lo verdadero y sobre lo falso”

Inducido o no, estamos llegando a no poder distinguir la verdad de la mentira. Quizas esto forme parte de una estrategia dirigida por no se sabe por quien ni porqué. Como en otras muchas ocasioes, analizando en frio, nos debemos preguntar ¿Quien se beneficia de esto? ¿Qué beneficios obtienen? Esto está maquinado por algun demente. Y… no hay pocos.

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