{"id":978,"date":"2019-04-22T14:38:50","date_gmt":"2019-04-22T19:38:50","guid":{"rendered":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=978"},"modified":"2021-09-29T12:29:39","modified_gmt":"2021-09-29T17:29:39","slug":"descivilizacion-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=978","title":{"rendered":"Elementos de descivilizaci\u00f3n. Parte I"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-979\" src=\"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2019\/04\/elementos-1024x576.jpg\" alt=\"\" width=\"474\" height=\"267\" srcset=\"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2019\/04\/elementos-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2019\/04\/elementos-300x169.jpg 300w, https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2019\/04\/elementos-768x432.jpg 768w, https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2019\/04\/elementos.jpg 1440w\" sizes=\"auto, (max-width: 474px) 100vw, 474px\" \/><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\"><strong>Unos compa\u00f1eros an\u00f3nimos nos hacen llegar la traducci\u00f3n de la primera de dos partes de estos \u00abelementos de descivilizaci\u00f3n\u00bb, publicados en el n\u00famero 183 de <a href=\"https:\/\/lundi.am\/ELEMENTS-DE-DECIVILISATION\"><em>lundimatin<\/em><\/a> (22 de marzo de 2019) y redactados en el contexto de los amotinamientos del movimiento de los llamados \u00abchalecos amarillos\u00bb en Francia. Tambi\u00e9n publicamos la <a href=\"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/post\/2019\/05\/05\/descivilizacion-2\/\">segunda<\/a>, la <a href=\"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/post\/2019\/05\/31\/descivilizacion-iii\/\">tercera<\/a>, la <a href=\"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/post\/2019\/06\/06\/descivilizacion-iv\/\">cuarta<\/a> y la <a href=\"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/post\/2019\/06\/27\/descivilizacion-v\/\">quinta<\/a> partes.<br \/>\n<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: center\"><strong><big>Parte I. Depredaci\u00f3n, la cuesti\u00f3n hist\u00f3rica<\/big><\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 130%;text-align: center\"><em>Econom\u00eda, Estado, devastaci\u00f3n del planeta: todo esto forma parte de la misma historia. La historia de la producci\u00f3n. La historia de la domesticaci\u00f3n como depredaci\u00f3n.<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\"><strong>El submarino amarillo sondea las profundidades hist\u00f3ricas. Su luz cae en una nueva definici\u00f3n del poder.<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">El levantamiento de los chalecos amarillos es hist\u00f3rico. Cuando se dice que es un movimiento que proviene de la clase media, no se lo est\u00e1 situando de un modo sociol\u00f3gico; por el contrario, lo que se registra es su car\u00e1cter cualquiera y transversal. En esta ocasi\u00f3n, no es gente politizada la que ha conseguido convencer a otra gente, es gente que descubre la pol\u00edtica a trav\u00e9s de la simple ense\u00f1anza de la c\u00f3lera. Cuando la vida ordinaria encuentra las palabras, cuando el sufrimiento ordinario habla y lo empu\u00f1amos como un arma, no se trata de algo que incumba a la historia de la contestaci\u00f3n, sino a la historia a secas. \u00abNo se\u00f1or, no es un movimiento social, es un levantamiento\u00bb.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Cuando la historia irrumpe, el presente encuentra en s\u00ed mismo un acceso a los estratos m\u00e1s enterrados. \u00bfQu\u00e9 pasa cuando, tropezando con un simple hecho, nos lanzamos al acontecimiento? De repente se nos ofrece la oportunidad, desde un lugar determinado, de mirar el mundo. Nos parecemos a esa persona que se cae en un pozo durante una noche estrellada. En su posici\u00f3n, s\u00f3lo necesita levantar la cabeza para inventar el principio del telescopio. El acontecimiento abre a la cuesti\u00f3n de la \u00e9poca.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">As\u00ed, el punto de partida del levantamiento no es un pretexto, sino una oportunidad, lo cual es bastante diferente. En el origen lo est\u00e1 todo. Est\u00e1 el combustible, la potencia, lo que nos ha propulsado tan lejos y que nos impulsa a seguir. Est\u00e1 aquello que sigue quedando por ser encontrado para encarar la cuesti\u00f3n de la \u00e9poca.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La cuesti\u00f3n de la \u00e9poca es el secreto peor custodiado del mundo, el cual tiene lugar en la f\u00f3rmula: <em>la econom\u00eda es una cuenta atr\u00e1s para la extinci\u00f3n<\/em>. Lo que tenemos que hacer es, por tanto, elegir entre sacrificarnos para salvar la econom\u00eda o sacrificarla sobre el altar de la revoluci\u00f3n. Debemos traficar con ella hasta el Fin, o destruirla para dar paso a otra cosa.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Es esta l\u00f3gica severa, pero justa, lo que el gobierno contradice a cada segundo, consiguiendo formular \u00fanicamente <em>verdades alternativas<\/em>. Una de ellas se encuentra precisamente en el origen de los chalecos amarillos: un impuesto sobre los carburantes, dise\u00f1ado como una respuesta al fin del mundo. Gobernar conduce a obras maestras de la aberraci\u00f3n m\u00edstica. No solamente ignoramos como si nada que \u00abeconom\u00eda\u00bb y \u00abapocalipsis\u00bb son dos palabras que significan una sola y misma cosa, sino que llegamos al punto de investir a la primera con una potencia mesi\u00e1nica frente al triunfo del segundo.<sup>1<\/sup><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En esta primera medida de mierda, por poco que la examinemos con atenci\u00f3n, contamos con al menos tres puntos considerables.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En primer lugar, el impuesto como gesto constitutivo del poder. El gesto inmemorial de construir un redil en torno al cual se quiere extraer un excedente. Ya que, para obtener el derecho a hacerse orde\u00f1ar, hay que llevar el collar. Para que haya contribuyentes, es necesario que haya administrados y justiciables. Viejo como el mundo, el v\u00ednculo entre producci\u00f3n y coerci\u00f3n es indestructible.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En segundo lugar, el carburante como emblema de un modo de vida que coincide con un modo de muerte. El carburante del sistema es tambi\u00e9n el combustible del incendio planetario que ese sistema propaga.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En tercer lugar, un procedimiento gubernamental de reglamento del fin del mundo. Atrapado en el c\u00edrculo infernal de su l\u00f3gica, el partido de la civilizaci\u00f3n se procura soluciones con los medios del problema mismo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En suma, encontramos en el origen de los chalecos amarillos el paradigma gubernamental, un emblema del infierno presente y la obscena operaci\u00f3n que consiste en pretender salvarnos del infierno al margen de nosotros mismos, y por medio de los mismos m\u00e9todos a trav\u00e9s de los cuales se propag\u00f3.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Todo esto es masivo, pero no quita valor al car\u00e1cter accidental del detonante de lo que est\u00e1 ocurriendo. No se equivoquen, las explicaciones vienen despu\u00e9s. La c\u00f3lera nunca proporciona explicaciones, muy al contrario, las exige. Se cierne de tal modo que encontramos en ella las explicaciones. Por todas partes descubre oportunidades para explotar \u2013 cuanto m\u00e1s se acelera la historia, m\u00e1s las proveer\u00e1. En una simple ley, la c\u00f3lera encuentra el esc\u00e1ndalo de cualquier ley. Se la tiene por ciega, pero es extral\u00facida. Sabe dar lectura a lo que llega.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\"><em>Producci\u00f3n<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">As\u00ed, el levantamiento da acceso a la cuesti\u00f3n del poder. Con los medios para combatirla, se politiza m\u00e1s y se especifica m\u00e1s la naturaleza del poder. A d\u00eda de hoy, podemos conocerla directamente como <em>civilizaci\u00f3n<\/em>: dicho de otra manera, nos rehusamos a separar durante m\u00e1s tiempo el modo de vida general de la forma general del poder. Este rechazo pasa por el an\u00e1lisis exhaustivo de qu\u00e9 es la producci\u00f3n, la cual se encuentra precisamente a caballo entre el sistema de coerci\u00f3n y el proyecto de sociedad.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Se ha dicho: no hay producci\u00f3n sin coerci\u00f3n, y esto se constata en todas las \u00e9pocas. Sin embargo, se podr\u00eda, como los marxistas, ver en esta ecuaci\u00f3n s\u00f3lo una cuesti\u00f3n de circunstancias hist\u00f3ricas (desafortunadas), y apelar como siempre por un cambio del modo de producci\u00f3n. En realidad, existe una raz\u00f3n profunda para esta ecuaci\u00f3n, que hace de ella una invariante. Es preciso buscar la raz\u00f3n en aquello que <em>a priori<\/em> estaba ah\u00ed para impedirnos ver la ecuaci\u00f3n, a saber: la cuesti\u00f3n del modo de vida.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La mayor\u00eda de la gente nos dir\u00e1 que la producci\u00f3n, \u00abantes\u00bb de ser coerci\u00f3n, es \u00absimplemente\u00bb un modo de vida. Sin embargo, sabemos que hoy en d\u00eda un modo de vida no tiene nada de inocente, por la simple y buena raz\u00f3n de que aquello que se llama producci\u00f3n es sin\u00f3nimo de devastaci\u00f3n completa. Cuando decimos \u00abnada de inocente\u00bb hay que entender \u00abpol\u00edtico\u00bb. Hay que llegar a descubrir en el modo de vida la pol\u00edtica general que lo sostiene, lo dinamiza y se afirma en \u00e9l. Pol\u00edtica que mantiene siempre algo de religioso porque decide la manera en la que todas las cosas entran en relaci\u00f3n. La producci\u00f3n es un cierto orden de las cosas, una cierta pol\u00edtica de las cosas.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Volvamos atr\u00e1s. De hecho, uno se vuelve capaz de aprehender la producci\u00f3n como un modo de vida s\u00f3lo cuando la carga de sus molestias es tan elevada como para hacer que reviente el techo de naturalidad bajo el cual se ha podido cobijar durante diez mil a\u00f1os. A pesar de todo, el argumento que consiste en ver en la producci\u00f3n una necesidad natural sigue siendo hegem\u00f3nico. Esto es lo que se sobreentiende, por ejemplo, cuando se dice que el problema es solamente el capitalismo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">No obstante, si estamos de acuerdo en considerar que la producci\u00f3n es un modo de vida, es preciso admitir de inmediato que se trata de un modo de vida nefasto. Sobre la marcha, hemos encontrado c\u00f3mo completar la ecuaci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Producci\u00f3n = modo de vida + coerci\u00f3n = devastaci\u00f3n. Si se puede demostrar la validez de esta ecuaci\u00f3n, entonces estaremos en condiciones de decir: \u00abEconom\u00eda, Estado, devastaci\u00f3n del planeta: todo esto forma parte de la misma historia\u00bb. Y se tender\u00e1 el puente entre los chalecos amarillos y la \u00abcuesti\u00f3n ecol\u00f3gica\u00bb.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Tenemos la intuici\u00f3n de que la producci\u00f3n es la piedra angular de la civilizaci\u00f3n, que mantiene en un solo bloque proyecto de sociedad, sistema de coerci\u00f3n y l\u00ednea de muerte. Pero es s\u00f3lo por medio de su arqueolog\u00eda como conseguimos comprender el papel fundamental de la producci\u00f3n.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\"><em>Domesticaci\u00f3n + cautividad<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">Hemos visto en la forma <em>impuesto<\/em> el gesto constitutivo del poder. No es una casualidad si hemos juntado la mano de obra-contribuyente-administrada del ganado que se cr\u00eda, cuida y vigila en su redil. Existe una relaci\u00f3n evidente entre domesticaci\u00f3n y producci\u00f3n. Por todo ello, es crucial mantener la posibilidad de una forma de domesticaci\u00f3n no civilizada (o domesticaci\u00f3n 1). En realidad, la producci\u00f3n es solamente el modo de domesticaci\u00f3n que ha prevalecido, precisamente porque ha hecho de ella una m\u00e1quina de poder, y un principio de hegemon\u00eda (domesticaci\u00f3n 2).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En el proyecto civilizado, existe una analog\u00eda profunda entre las domesticaciones de una planta de trigo salvaje, de una oveja, de un trabajador, de una mujer o de un prisionero de guerra reducido a la esclavitud. En cada caso, lo que est\u00e1 en cuesti\u00f3n es la explotaci\u00f3n de una fuerza productiva. En cada caso, la \u00abtarifa\u00bb es doble. Al precio de la explotaci\u00f3n se le a\u00f1ade necesariamente el de la cautividad: dependencia de la variedad de trigo con respecto a la mano del hombre, pastoreo de la oveja, condicionamiento del ni\u00f1o, mantenimiento del orden social y dom\u00e9stico, precisamente. Desear la producci\u00f3n es desear los medios para la perpetuaci\u00f3n de la cautividad. Esto supone un tipo de enclavamiento formal. El orden productivo genera entonces dos tipos de relaciones, perfectamente intrincadas. Por un lado, se da, en cada uno de sus compartimentos, la divisi\u00f3n jer\u00e1rquica entre un supervisor-gozador y un productor, entre un centro y una periferia. Por el otro, se da la organizaci\u00f3n unitaria, la unidad org\u00e1nica, de los diferentes elementos. La unidad org\u00e1nica es la fuente del eterno chantaje civilizado: \u00abAcepta someterte, porque dependes de m\u00ed\u00bb. Por supuesto, se cuida de a\u00f1adir: \u00ab<em>Mientras dure el orden productivo<\/em>\u00bb.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Siempre es la misma historia. El pastor necesita a su reba\u00f1o, que est\u00e1 a su disposici\u00f3n y que \u00e9l explota. El Estado necesita a una poblaci\u00f3n a disposici\u00f3n, para extraer de ella un excedente bajo una forma u otra: impuesto en especie o en naturaleza, fuerza de trabajo, tiempo de disponibilidad mental, energ\u00eda, carne de ca\u00f1\u00f3n. A la poblaci\u00f3n se le demanda tener las virtudes del reba\u00f1o. El pueblo es un animal dom\u00e9stico puesto bajo buena guardia de los cuerpos intermediarios, de los perros que saben olfatear a los lobos-en-el-redil. Debe cultivar en s\u00ed mismo, por s\u00ed mismo, los sacramentos religiosos (deberes y deudas) que est\u00e1n en el fundamento de la potencia material y simb\u00f3lica del Estado. Al reba\u00f1o tiene que gustarle que se le pueda extraer un excedente. Tiene que gustarse a s\u00ed mismo en cuanto oveja productiva, y gustarle que quienes la supervisan sepan orde\u00f1arla bien. El mantenimiento del orden apunta siempre a la perpetuaci\u00f3n de las fuentes de la riqueza, y la actividad productiva apunta siempre al mantenimiento del orden.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\"><em>Depredaci\u00f3n + domesticaci\u00f3n<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">La ganader\u00eda est\u00e1, en cuanto relaci\u00f3n, en cuanto forma pol\u00edtica, en el centro del proyecto civilizado. Mir\u00e1ndolo con mayor atenci\u00f3n, haciendo pesar sobre ella una sospecha retrospectiva, se da un paso decisivo en la comprensi\u00f3n de la domesticaci\u00f3n 2. \u00bfQu\u00e9 pasa cuando se cr\u00eda a una oveja? Una presa se transforma en ganado. Se aplican a la misma cosa dos relaciones bastante diferentes.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La diferencia es que ya no te persiguen para matarte y consumirte. Te atrapan para consagrarte a la cautividad, a ti y a tus descendientes, y para tenerte siempre a la mano para extraerte beneficios. Por un lado, la violencia resulta indudable; por el otro, parece que desaparece el motivo violento, porque la ganader\u00eda no supone realmente una agresividad directa y asumida, sino por el contrario el cuidado e incluso la codependencia.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Llegamos aqu\u00ed al coraz\u00f3n del problema: debido a que la diferencia entre caza y ganader\u00eda salta a la vista, nos volvemos incapaces de percibir su continuidad profunda. Esta continuidad parad\u00f3jica se resume en una palabra: depredaci\u00f3n. La domesticaci\u00f3n 2 es una especie de revoluci\u00f3n en la depredaci\u00f3n. En consecuencia \u2014en el momento del relato donde nos encontramos\u2014 la historia del humano distingue dos eras: aquella de la depredaci\u00f3n no-civilizada y aquella de la depredaci\u00f3n civilizada. La primera es compatible con la domesticaci\u00f3n 1, la segunda es un vuelco en la domesticaci\u00f3n 2.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La producci\u00f3n tiene, en su din\u00e1mica misma, la vocaci\u00f3n de imponer la l\u00f3gica de la subsistencia, y de volverse la relaci\u00f3n dominante con el mundo. La domesticaci\u00f3n productiva tiene la vocaci\u00f3n, no de coexistir con la caza, sino de expulsarla. Cuando \u00e9ste es el caso, se puede decir que se da una especie de transferencia de la depredaci\u00f3n, desde el mundo del cazador hasta aquel del productor. He ah\u00ed lo que disimula la oposici\u00f3n bastante simple entre depredaci\u00f3n\/salvajismo, por un lado, y domesticaci\u00f3n\/civilizaci\u00f3n, por el otro. La civilizaci\u00f3n es la continuaci\u00f3n de la depredaci\u00f3n por otros medios. Verificar esta hip\u00f3tesis permitir\u00e1 refutar cualquier denegaci\u00f3n de la equivalencia entre civilizaci\u00f3n productiva y destrucci\u00f3n sistem\u00e1tica. Se dejar\u00e1 de tomar a los s\u00edntomas por la enfermedad, de confundir los transmisores de la informaci\u00f3n con el verdadero dador de \u00f3rdenes: la producci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">De esta forma, no se trata de incriminar nada a la agricultura y a la ganader\u00eda, tild\u00e1ndolas de responsables de la l\u00f3gica productiva. Todo lo contrario: es la l\u00f3gica productiva la que, autonomiz\u00e1ndose, es responsable de una mutaci\u00f3n radical en todos los dominios \u2014 agricultura y ganader\u00eda incluidos. Lo que sin duda hace falta comprender es que esta mutaci\u00f3n es impensable sin el monopolio de la violencia que la l\u00f3gica productiva se ha otorgado.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\"><em>Sedentarismo: cuando la domesticaci\u00f3n se vuelve cautividad<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">Una vez m\u00e1s: la producci\u00f3n no es la domesticaci\u00f3n a secas, sino la forma singular que la domesticaci\u00f3n toma en la civilizaci\u00f3n. La domesticaci\u00f3n 1 precede desde muy lejos a la civilizaci\u00f3n. Tenemos su ilustraci\u00f3n m\u00e1s clara en la domesticaci\u00f3n del fuego, que se remonta al <em>Homo erectus<\/em> e implica un modelaje bastante importante de lo viviente alrededor \u2014el cultivo de tala y quema que suscita una reorganizaci\u00f3n de la fauna y la flora\u2014 y una modificaci\u00f3n profunda del r\u00e9gimen alimenticio y del sistema digestivo humanos. Todo aquello a lo que nos enlazamos se ve afectado, y lo afecta de vuelta.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La agricultura, la ganader\u00eda, la cosecha, la caza y la pesca no son \u00abmodos de subsistencia\u00bb distintos, sino en primer lugar una serie de t\u00e9cnicas conocidas, por as\u00ed decirlo, desde siempre, cuya diversidad misma proporcion\u00f3 la mayor ventaja. Por lo tanto, cuando la domesticaci\u00f3n se separa de la producci\u00f3n, cuando se asocia, no al modo de subsistencia del n\u00f3mada, sino m\u00e1s bien al <em>nomadismo de los modos de subsistencia<\/em>, no tiene ya la forma que conocemos. La domesticaci\u00f3n 1 no se da como algo irreversible, no es un viaje s\u00f3lo de ida. La domesticaci\u00f3n 1 es un pasaje, una temporada; una estancia y no una vocaci\u00f3n. Lo que, despu\u00e9s de haber sido cultivado, se deja libre y liberado en la naturaleza, puede volver a pasar alegremente y en otro sentido el umbral dom\u00e9stico.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">A la inversa, la civilizaci\u00f3n saca y alardea con su \u00abnavaja autom\u00e1tica\u00bb. Cuanto m\u00e1s avanza, m\u00e1s costoso, peligroso y dif\u00edcil de concebir es dar la media vuelta. Hacerlo es siempre pintado como un retroceso, una regresi\u00f3n. Y a trav\u00e9s de todo tipo de dispositivos de enclavamiento (morales, culturales, t\u00e9cnicos, afectivos) la civilizaci\u00f3n se impone como un billete s\u00f3lo de ida para la domesticaci\u00f3n, que tard\u00edamente se llamar\u00e1 la marcha del progreso.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Recapitulemos. Llamamos producci\u00f3n a la pol\u00edtica de domesticaci\u00f3n que vincula la extracci\u00f3n de beneficios a la captura. La pol\u00edtica donde se es propiamente prisionero de la domesticaci\u00f3n. Ahora bien, hay un nombre para esto: sedentarismo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En \u00abdomesticaci\u00f3n\u00bb, escuchamos el <em>domus<\/em> de los romanos, que significa \u00abcasa\u00bb. En \u00abeconom\u00eda\u00bb y \u00abecolog\u00eda\u00bb encontramos el equivalente griego, el <em>oikos<\/em>. El hombre civilizado tiene una obsesi\u00f3n por la casa y el dominio. La producci\u00f3n, en este sentido, es siempre una \u00abecopol\u00edtica\u00bb. A primera vista, se dir\u00eda que existe manifiestamente un problema con la noci\u00f3n de casa (incluso ampliada), y con la decisi\u00f3n que consiste en hacer de ella el hogar de lo pol\u00edtico. Al tomar un poco de perspectiva, uno se pregunta si la coincidencia entre el mundo familiar y la cautividad no es un viejo malentendido propio de las culturas sedentarias. En otros t\u00e9rminos, habr\u00eda que salir en primer lugar del imaginario sedentario para hacerse de la vida cotidiana otra idea que la carcelaria.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Se acostumbra a hacer del n\u00f3mada un ser dedicado a la errancia, una especie de discapacitado de la vivienda. En realidad, el n\u00f3mada es aquel que sabe qu\u00e9 quiere decir habitar, porque no se le ha inculcado todav\u00eda la monoman\u00eda civilizada que confunde \u00abhabitar\u00bb con \u00abtener una casa\u00bb. El n\u00f3mada no nos ense\u00f1a el vagabundeo; nos ense\u00f1a que, si queremos habitar el mundo, debemos saber familiarizarnos con varios lugares y no con uno solo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Tal podr\u00eda ser el dicho de la civilizaci\u00f3n: \u00abA cada quien su casa\u00bb. Y las vacas quedar\u00e1n bien custodiadas. La casa es el sitio donde se nos guarda ordenadamente, y donde tenemos ante nosotros el almacenamiento, el ordenamiento. Dom\u00e9stico por excelencia, el gesto de ordenar \u2014dicho de otra manera, de volver a poner incesantemente cada cosa en su lugar (\u00ab<em>Everything in its right place<\/em>\u00bb, cantaba Radiohead)\u2014 parece haber colonizado todos los dominios de la existencia sedentaria. Se vive como sedentario desde el momento en que ordenar se vuelve, m\u00e1s que una man\u00eda, una relaci\u00f3n pol\u00edtica. \u00bfPor qu\u00e9 esta obsesi\u00f3n de almacenar ordenadamente? Porque es as\u00ed como las cosas se vuelven eficaces. Todo el mundo te lo dir\u00e1. Si se quiere que una cosa funcione a plena capacidad, si se quiere poder aumentar su rendimiento \u2014 si se la quiere valorizar, se la tiene que asignar a su tarea, desarrollarla por separado, en una palabra, especializarla. El almacenamiento ordenado como relaci\u00f3n pol\u00edtica es el proceso de especializaci\u00f3n.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\"><em>Superespecializaci\u00f3n<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">El humano se distingue entre los primates por un desarrollo sorprendente del cerebro. La civilizaci\u00f3n es el momento donde la ventaja comienza a volverse un problema. Desde que descendi\u00f3 de las copas de los \u00e1rboles, el humano parece haber privilegiado una cierta pol\u00edtica adaptativa: la de compensar o eludir una carencia f\u00edsica (ausencia de garras, de olfato eficaz, de caparaz\u00f3n) antes que subsanarla. Para el et\u00f3logo Pierre Jouventin, es principalmente desde la perspectiva de protegerse de depredadores y de cazar presas m\u00e1s grandes que el humano ha desarrollado capacidades de coordinaci\u00f3n, de estrategia colectiva, de astucia, de t\u00e9cnica, de paciencia, por tanto, de proyecci\u00f3n abstracta. Esto se acompa\u00f1\u00f3 de un aumento de la masa cerebral.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La civilizaci\u00f3n es el umbral a partir del cual la potencia cerebral degenera en hipertrofia y en desequilibrio. Al interior de un organismo o de una cultura, la hipertrofia de una \u00abfunci\u00f3n\u00bb implica siempre una vulnerabilidad. Estar sobreadaptado significa estar subadaptado a la transformaci\u00f3n de las circunstancias. La superespecializaci\u00f3n no es una hipertrofia del sistema nervioso central sin ser al mismo tiempo el reino de sus categor\u00edas, de sus modos racionales de captura, de apropiaci\u00f3n del mundo. Aqu\u00ed la hipertrofia de una funci\u00f3n en el interior de un organismo se traduce, en las cosas mismas, como una proliferaci\u00f3n, una epidemia de las funciones existenciales y pol\u00edticas. En la civilizaci\u00f3n se presenta una puesta en funcionamiento de lo real que nada parece poder refutar. El mundo contempor\u00e1neo es su ilustraci\u00f3n caricaturesca.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">As\u00ed, la especializaci\u00f3n es una puesta en funcionamiento del mundo, una realizaci\u00f3n de lo racional, y se impone, en este sentido, como el m\u00e9todo de <em>captura<\/em> por excelencia. En lo que respecta al modo general de <em>extracci\u00f3n de beneficios<\/em> al que necesariamente se asocia, \u00e9ste coincide con el proceso de valorizaci\u00f3n.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\"><em>Violencia<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">Pasemos a la tesis central seg\u00fan la cual, en su forma civilizada, la domesticaci\u00f3n es una forma de depredaci\u00f3n. La depredaci\u00f3n, en efecto, no desaparece en la entrada de las casas, las c\u00e1rceles, los palacios, los talleres, los dormitorios, la escuela, ni en el umbral de cualquier espacio o instancia civilizada. La producci\u00f3n es una m\u00e1quina aut\u00f3noma que somete el conjunto de las cosas a su din\u00e1mica de captura\/extracci\u00f3n, de especializaci\u00f3n\/valorizaci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\u00abLa depredaci\u00f3n\u00bb no ha dado paso a \u00abla domesticaci\u00f3n\u00bb. La domesticaci\u00f3n 2 es una mutaci\u00f3n de la depredaci\u00f3n. Una mutaci\u00f3n considerable, que hace que a menudo se tienda a confundirla con la paz. Se asemeja a cuando tenemos problemas para reconocer en el ma\u00edz silvestre un pariente del ma\u00edz cultivado, porque son de naturaleza diferente. La domesticaci\u00f3n 2 no es la paz, es la empresa general de pacificaci\u00f3n, en la acepci\u00f3n colonial del t\u00e9rmino. Es cuando la paz reina. Este reino es una guerra librada continuamente desde hace dos mil a\u00f1os. Una guerra contra el mundo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\u00bfQu\u00e9 es el mundo? Es probable que nos hemos vuelto capaces de hablar de \u00e9l desde que corremos el riesgo, cada segundo, de perderlo de vista. El mundo es una presa siempre huidiza, una presa que a nadie le est\u00e1 dado no perseguir. Una presa que no existe sino por las huellas que deja, es decir, las cosas.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El mundo es potencia y horizonte. Es una realidad <em>fantasm\u00e1tica<\/em>: no se lo puede identificar, objetivar, no se deja reducir a ninguna cosa. Es una <em>realidad<\/em> fantasm\u00e1tica: un poder actuante en cada cosa, que no se puede reducir a nada, una voz que no se puede hacer callar, una risa inextinguible que no ha sido jam\u00e1s la propia del hombre. Eso es el mundo. A Occidente, que cultiva el pensamiento en cosas, le falta el mundo: sea ignor\u00e1ndolo (creyendo que no es nada \u2014 porque es esta presa que no se deja atrapar), sea conoci\u00e9ndolo (creyendo que su captura es posible).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El mundo es un tormento cong\u00e9nito, para todas las cosas \u2014 y no solamente para los humanos. Vaya puerilidad: los humanos inventan la Raz\u00f3n y se creen los inventores del mundo, creen que tienen sobre \u00e9l un acceso reservado \u2014 la civilizaci\u00f3n reside ah\u00ed. Pero es todo lo contrario: los humanos son especialistas de la p\u00e9rdida del mundo, porque se les meti\u00f3 en la cabeza la idea de producir sus llaves \u2014 \u00a1como si el mundo tuviera forma de cerradura! Y todo se ha convertido en llave y cerradura. El universo resuena como el interior de una prisi\u00f3n. Cada cosa se convierte en un cedazo protegido por un c\u00f3digo, que da acceso a otro cedazo, igualmente \u00abprotegido\u00bb, y as\u00ed sucesivamente. La contrase\u00f1a: sumisi\u00f3n. A pesar de todos los coros acerca del acceso ilimitado a esto o aquello, es siempre lo mismo. No se accede nunca sino a un intermediario m\u00e1s. Justamente, al llegar a una cosa, se trata de poder entrar. \u00a1Pero conocer la codificaci\u00f3n objetiva es todo lo contrario! Garantiza solamente permanecer exterior a todo, \u00abblindado\u00bb a lo que llega. \u00bfC\u00f3mo hacer otra cosa? Imaginemos. Si una cosa fuera una casa, la condici\u00f3n para entrar ser\u00eda ir a mirar el mundo por la ventana. Quien quiera entrar debe ser capaz de mirar afuera. Y rec\u00edprocamente: quien quiera mirar afuera debe ser capaz de entrar.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\"><em>Violencia civilizada: violencia segunda<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">Retomemos. La civilizaci\u00f3n productiva est\u00e1 en guerra contra el mundo. \u00bfQu\u00e9 sentido podemos darle a esto? Si es justo decir que la producci\u00f3n ejerce una violencia, \u00bfc\u00f3mo caracterizarla? Su car\u00e1cter de domesticaci\u00f3n es el que nos pone sobre la pista, y las ideas vecinas de amaestramiento y familiarizaci\u00f3n. La violencia de la civilizaci\u00f3n siempre ha tenido que ver con el retorno a la calma, con la sujeci\u00f3n de aquello que no se mantiene ni permanece en su sitio. En realidad, se trata de una contraviolencia, de una violencia de segundo grado (violencia 2). Existe necesariamente, a\u00fan por ser definida, una violencia 1, primordial, que la civilizaci\u00f3n contrarresta sistem\u00e1ticamente mediante las formas evocadas hasta aqu\u00ed: captura y extracci\u00f3n. Para tener algo que capturar es preciso que todav\u00eda haya en alguna parte una realidad rebelde.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Cuando pensamos en ello, la producci\u00f3n es el m\u00e1s p\u00e9rfido de los dispositivos de poder. Captura y extracci\u00f3n est\u00e1n perfectamente intrincadas. No se extrae sino de aquello que est\u00e1 bajo la mano. Lo que se extrae est\u00e1 ya m\u00e1s o menos en las formas, porque extraer es incitar a producir, y producir es actuar en las formas. En pocas palabras, se podr\u00eda hablar de captaci\u00f3n, palabra que une la apropiaci\u00f3n (captura) a la vampirizaci\u00f3n (extracci\u00f3n).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Por lo tanto, nunca debemos olvidar la dimensi\u00f3n de la provocaci\u00f3n. Mientras el lobo no a\u00falle, no se le puede \u00abense\u00f1ar\u00bb a ladrar. En cierto sentido, siempre se debe suscitar el desbordamiento, el excedente, alentar el exceso para ense\u00f1arle a hablar en las formas, y poder abrir as\u00ed un nuevo \u00abmercado formal\u00bb. La producci\u00f3n es una violencia formal, una violencia en las formas mismas. Se trata de contener, de conducir aquello que se contiene a expresarse, para volver a desplegar el mercado de la captaci\u00f3n. Cuanto m\u00e1s se confronta el sistema con lo heterog\u00e9neo, m\u00e1s perfecciona su capacidad de captura, su rapacidad.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\"><em>Violencia y forma<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">Llegados a este punto, no se ve ninguna salida. Sin embargo, la falla est\u00e1 ah\u00ed, en la dimensi\u00f3n secundaria, parasitaria, de la violencia civilizada. Lo que ocurre es que existe una violencia primordial. Esta violencia opone a las formas civilizadas, objetivas, sus propias formas, irreductibles. La violencia 1 es metaf\u00edsica. No tiene fundamento \u2014 como por ejemplo, alg\u00fan supuesto arraigo biol\u00f3gico. Puesto que est\u00e1 del lado de lo irreductible, es absolutamente reacia a cualquier reducci\u00f3n y explicaci\u00f3n. <em>Nunca<\/em> es un asunto de midiclorianos en la sangre. La violencia es estar encerrados en aquello que somos. Todo lo que existe debe encontrar su l\u00edmite, experimentar el encierro en aquello que es, poner su clausura a prueba. <em>En esto<\/em>, todo lo que existe es violencia.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\u00a1La forma de todas las cosas no es su continente, sino su principio de desbordamiento! La forma de todas las cosas es encontrar su l\u00edmite, ir al contacto de aquello que la limita, es decir, al contacto de su propia potencia. Llamamos violencia 1 a la forma en cuanto tensi\u00f3n y potencia. Para decirlo de una manera desviada, todo lo que existe vive por encima de sus medios. La existencia est\u00e1 en exceso, y al mismo tiempo en defecto. Hay algo en nosotros que excede lo que somos, que llama a todo lo que nos hace falta. Por lo tanto, el destino no es una respuesta, una destinaci\u00f3n final. El destino es, antes bien, ir al encuentro de la cuesti\u00f3n que a cada quien le es propia. Al destino objetivo, acabado, de la civilizaci\u00f3n, le oponemos el destino como car\u00e1cter irreductible de todas las cosas.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Cada uno debe experimentar su existencia como aquello que es demasiado grande para este peque\u00f1o cuerpo. Esto significa que no debemos contentarnos con una concepci\u00f3n meramente positiva de las cosas. Las cosas tienen un reverso, que se llama el mundo. Si quiero ver algo cuando te miro, debo encontrar la entrada de tu mundo. S\u00f3lo hay uso de las cosas cuando se apunta al mundo. Porque cuando apuntamos al mundo, hacemos uso de las cosas. Y es a condici\u00f3n de amar, de hacer, de practicar cosas, como vamos al encuentro del mundo. El mundo debe siempre escap\u00e1rsenos, pero no podemos dejar, en todo lo que hacemos, de apuntar a \u00e9l. S\u00f3lo lo que contradiga y supere la relaci\u00f3n instrumental, utilitaria, reductora, merece el nombre de <em>uso<\/em>. El desaf\u00edo de nuestro tiempo es el de dar a esta visi\u00f3n \u00abfuera de la producci\u00f3n\u00bb una formulaci\u00f3n pol\u00edtica. Aquella de un nuevo r\u00e9gimen de cosas y, en consecuencia, de un nuevo r\u00e9gimen de la violencia.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Es imperativo rechazar la separaci\u00f3n entre forma y violencia. Nunca hay que ceder al chantaje que consiste en tener que elegir a una contra la otra. El combate es no dejarse imponer \u2014por tanto, confiscar\u2014 la forma del combate. Se trata de no llegar nunca al grito de impotencia: \u00abNo era mi guerra\u00bb. Lo cual supone tambi\u00e9n ser capaces de verlo venir.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La violencia es estar encerrados en lo que somos. Es a la vez una emoci\u00f3n y un gesto, aquel de romper ya el encierro, de hacer entrar el Afuera. El Afuera es lo que no encuentra ni busca su lugar en el universo productivo \u2014 se hace lugar. Este universo est\u00e1 organizado como un conjunto de condiciones objetivas. Donde cada cosa est\u00e1 bajo control de otra cosa. Donde cada una es, a la vez, aquello que debe servir para algo (necesidad, funci\u00f3n), una moneda (mediaci\u00f3n para otra cosa), y lo que debe antes que nada ser reducido a s\u00ed mismo para que se le asigne residencia. El objeto es, en cada cosa, el engranaje de la necesidad, de la mediaci\u00f3n y del control.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">No obstante, decimos que las cosas son, en su principio, desbordamiento. Las cosas est\u00e1n animadas. No hay distinci\u00f3n entre su car\u00e1cter violento y su car\u00e1cter animado. Es sobre esta representaci\u00f3n que hay que refundar la \u00e9tica y la pol\u00edtica. De esta manera, se asume y se rehabilita su parte violenta. Todo ataque a los dispositivos de depredaci\u00f3n civilizada debe apoyarse sobre la violencia 1 y hacerla crecer. Hacer crecer, aqu\u00ed, no significa <em>desencadenar<\/em>, sino <em>verla levantarse<\/em>. Buscamos una manera de hacer que sea una manera de leer un destino en las cosas.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El gran error civilizado es haber querido realizar el proyecto de una contenci\u00f3n general de la violencia. Por un lado, este proyecto, contrariamente a sus pretensiones, inventa una nueva forma de violencia, agrega violencia a la violencia. La violencia 2 es aquella que preside en la devastaci\u00f3n planetaria. En su rabia de conformidad absoluta, aplasta lo real. Queriendo a toda costa plantar el mapa sobre el territorio, es un principio de agotamiento. Por otro lado, la guerra civilizada es completamente vana, porque nunca conseguir\u00e1 la reducci\u00f3n integral, la reducci\u00f3n sin condiciones, de la violencia \u00e9tica (estar encerrado en lo que se es, y resistir en ello). Ciega a lo irreductible, la civilizaci\u00f3n se ha empleado por todas partes en sofisticar el encierro, y, por lo tanto, de una cierta manera, en redoblar la violencia 1. Cuanto m\u00e1s se intenta contener, m\u00e1s alta es su potencia de deflagraci\u00f3n \u2014 nos guste o no, la vivamos o no.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La cuesti\u00f3n hist\u00f3rica es que la violencia \u00e9tica, por todas partes obstaculizada, est\u00e1 por todas partes difusa. Resulta a la vez omnipresente y sistem\u00e1ticamente aislada de su propia potencia, que es combinar de manera indestructible una emoci\u00f3n y un gesto \u2014 del mismo modo en que se hablaba en otro tiempo de \u00abemoci\u00f3n popular\u00bb. La violencia es sentirse prisionero del lugar donde nos encontramos, de tal manera que este sentimiento sea inmediatamente un llamamiento al aire, la activaci\u00f3n de una resistencia, una invitaci\u00f3n del Afuera. No es cuando el exiliado se complace en la nostalgia. Es cuando la convierte en fuerza: potencia de encuentro, aspereza de combate.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Nuestro papel es recuperar la violencia 1, y reconectarse con su propia coherencia. As\u00ed pues, ser\u00e1 necesario imaginar, en otro lugar, las representaciones formales que lo permitan. Se puede decir ya que supone asumir la violencia pol\u00edtica de una manera in\u00e9dita. <em>Llamamos violencia pol\u00edtica a la legitimidad de todo ataque a los dispositivos de depredaci\u00f3n productiva<\/em>. Ah\u00ed donde la civilizaci\u00f3n es una contraviolencia, la violencia pol\u00edtica es una contradepredaci\u00f3n. Aprovechando una cierta tolerancia social frente a la violencia, se trata siempre de empujar, hostigar las fuerzas adversas, hacer recular entre nosotros la intolerancia a la violencia, y alcanzar otro nivel. La violencia pol\u00edtica no puede autonomizarse, abstraerse de la situaci\u00f3n hist\u00f3rica, es decir, de una cierta configuraci\u00f3n de la relaci\u00f3n de fuerzas, delimitando un terreno de juego con sus reglas propias. Partiendo de ah\u00ed, siempre hay que buscar los l\u00edmites. Esto significa que no estemos nunca satisfechos de simplemente jugar \u2014 por cierto, la represi\u00f3n est\u00e1 invitada en nuestras vidas. Pero esto no significa en ning\u00fan caso que <em>ignoremos<\/em> los l\u00edmites. Todo el trabajo estatal es el de pintar a los amotinados del color de los asesinos. Una vez m\u00e1s, la violencia no significa desprecio por las formas, sino, al contrario, que estamos <em>prendados<\/em> de ciertas formas, que mandan atacar otras.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">As\u00ed, se <em>empuja<\/em> mientras se consigue suscitar formas demasiado grandes para los caparazones sociales. No se puede concebir la violencia pol\u00edtica separ\u00e1ndola de la vertiente afirmativa de las formas que se desarrollan. En el seno de una aventura colectiva, ella es siempre una manera de volver a hacer descender la inevitable presi\u00f3n que se acumula. En primer lugar, a favor del combate san(t)o. Siempre resulta bueno atacar a las t\u00e9cnicas y procedimientos de la depredaci\u00f3n productiva. Y despu\u00e9s, a favor de la conflictividad interna. Porque se contin\u00faan planteando preguntas agotadoras, y porque no se cesa de evacuar la domesticaci\u00f3n depredadora que se insin\u00faa, se instala, nos encierra y nos destruye. La mierda existe, hay que evacuarla. Una forma se despliega y crece, porque ella es generosa y exigente en lo que tiene de m\u00e1s ambiciosa, y causa problemas a cada una de sus debilidades. En el fondo, lo intolerable es el punto de inflexi\u00f3n siempre posible entre el conflicto interno y el combate a secas.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\"><em>El Afuera<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">La civilizaci\u00f3n es la violencia como captaci\u00f3n del alma de las cosas. Se nos despoja de la \u00e9tica, de nuestra alma violenta, por agotamiento y por presurizaci\u00f3n. Es la famosa \u00abviolencia social\u00bb, difusa, atmosf\u00e9rica, y las realidades m\u00e1s s\u00f3lidas que la garantizan, expl\u00edcitamente o no. Hemos crecido en este ambiente. Todo est\u00e1 hecho para que nos adaptemos. Si afirmamos algo, es que hay que rechazar la tesis de nuestra posible adaptaci\u00f3n a esto.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En suma, la civilizaci\u00f3n es un modo de depredaci\u00f3n enrevesado, una violencia fundada sobre la contenci\u00f3n de la violencia. La contenci\u00f3n es simplemente la producci\u00f3n de continentes de la vida. La organizaci\u00f3n de la vida se despliega en condiciones objetivas, que se nos quiere hacer tomar por lo real. Ahora bien, lo real es la irreductibilidad de las cosas. La irrupci\u00f3n del Afuera. Si el Afuera no est\u00e1 nunca muy lejos, es porque somos, parecidos a todas las cosas, un plano de corte vertical, un concentrado de la historia universal. Lo <em>sabemos<\/em> hoy: el humano se parece a la estrella, al mineral, a la planta, al animal, al champi\u00f1\u00f3n y a la bacteria. No necesitamos a Dios, porque tenemos suficiente para sentir que participamos de algo infinitamente m\u00e1s grande que el individuo \u2014 a condici\u00f3n de cuidarse de todo amor propio desplazado.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La historia de la reducci\u00f3n de la violencia, la historia de la contraviolencia, es la historia de su fracaso. El reino de las condiciones objetivas se acompa\u00f1a siempre del mito que proclama que se puede mantener el Afuera a la distancia, y demostrando que debemos hacerlo. Se celebran las haza\u00f1as de quienes han sabido triunfar sobre el Afuera. El miedo que hace nacer es una fuente infinita de representaciones, que detectan al mismo tiempo su presencia irreductible. En las pel\u00edculas de terror es sin duda donde mejor podemos comprender lo que no es m\u00e1s que una <em>puerta. <\/em>Para retomar los t\u00e9rminos un poco vagos de los bi\u00f3logos, la <em>estrategia adaptativa<\/em> de la civilizaci\u00f3n es aberrante, ya que se funda en el miedo y, despu\u00e9s, en su denegaci\u00f3n. Se niega al extranjero, al intruso, al accidente, dicho de otra manera, a todo lo que pudiera estimular nuestras competencias adaptativas \u2014 hacernos crecer. Hasta en el menor de nuestros movimientos, todo est\u00e1 hecho para reducir la distancia, para disolver lo heterog\u00e9neo. En vez de confrontarse con el Afuera, en vez de abrevar en la fuente de lo que nos anima, se produce \u00abel entorno\u00bb, el prefabricado adaptativo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El entorno es una c\u00fapula puesta sobre el mundo, neutralizaci\u00f3n general, <em>open-space<\/em> de la producci\u00f3n. El entorno es la vida menos el riesgo. La \u00e9poca en la que se puede \u2014o se cree poder\u2014 no prestar atenci\u00f3n a lo que nos rodea. Mutilaci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">He aqu\u00ed el gran fracaso. Con la finalidad de desviar de su curso, de ce\u00f1ir entre orillas imponentes, a la \u00abviolencia salvaje\u00bb \u2014la violencia sin forma, que no existe\u2014, se ha fundado la estrategia adaptativa en una denegaci\u00f3n masiva, industrial, del fuego \u00e9tico \u2014 la existencia misma. El resultado es la invenci\u00f3n de la brutalidad. El resultado es la extinci\u00f3n. Nuestras condiciones de existencia son atacadas. Pero la extinci\u00f3n nace como ahogamiento del fuego \u00e9tico. Este fuego o esta risa es inextinguible. El proceso que apunta a extinguirlo tiene entonces el tiempo de destruir una infinidad de planetas antes de alcanzarlos. El entorno es producido, y como todo producto, perecedero. \u00abEl medio ambiente\u00bb es todo lo que se ha producido para no tener que lidiar con el infinito.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Por lo tanto, el gran desaf\u00edo no es contener la violencia. Esto es imposible y perjudicial. El gran desaf\u00edo es el de proponer una nueva cultura de la violencia. Para hacerlo, debemos alejarnos del modelo agropastoral. En el mundo infinito del cazador colectivo es a donde iremos a buscar los elementos de un nuevo r\u00e9gimen de la violencia \u2014 una nueva pol\u00edtica de las cosas.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: right\">Jean Done<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr style=\"height: 1px\" align=\"left\" width=\"25%\" \/>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify\"><small><sup>1<\/sup> Cuando reflexionamos en esto, esto obedece a una especie de serm\u00f3n invertido, y va a volverse cada vez m\u00e1s complicado echar la culpa a los tontos infaltables que har\u00e1n de Macron un disc\u00edpulo de Sat\u00e1n.<\/small><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Unos compa\u00f1eros an\u00f3nimos nos hacen llegar la traducci\u00f3n de la primera de dos partes de estos \u00abelementos de descivilizaci\u00f3n\u00bb, publicados en el n\u00famero 183 de lundimatin (22 de marzo de 2019) y redactados en el contexto de los amotinamientos del movimiento de los llamados \u00abchalecos amarillos\u00bb en Francia. 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