{"id":959,"date":"2019-04-12T16:05:22","date_gmt":"2019-04-12T21:05:22","guid":{"rendered":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=959"},"modified":"2019-05-09T13:08:51","modified_gmt":"2019-05-09T18:08:51","slug":"insurreccion-prefacio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=959","title":{"rendered":"Bello como una insurrecci\u00f3n impura | Prefacio a una recopilaci\u00f3n italiana del comit\u00e9 invisible"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-960\" src=\"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2019\/04\/beau-comme-une-insurrection-impure-1024x684.jpg\" alt=\"\" width=\"474\" height=\"317\" srcset=\"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2019\/04\/beau-comme-une-insurrection-impure-1024x684.jpg 1024w, https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2019\/04\/beau-comme-une-insurrection-impure-300x200.jpg 300w, https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2019\/04\/beau-comme-une-insurrection-impure-768x513.jpg 768w, https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2019\/04\/beau-comme-une-insurrection-impure.jpg 1078w\" sizes=\"auto, (max-width: 474px) 100vw, 474px\" \/><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\"><strong>En marzo de 2019 la editorial italiana <a href=\"https:\/\/not.neroeditions.com\/comitato-invisibile\/\">Nero<\/a> public\u00f3 en un solo volumen los tres libros publicados hasta ahora bajo la firma an\u00f3nima del comit\u00e9 invisible: <em>La insurrecci\u00f3n que viene<\/em> (2007), <em>A nuestros amigos<\/em> (2014) y <em>Ahora<\/em> (2017). Esta edici\u00f3n incluye tambi\u00e9n el siguiente prefacio que, a pesar de dirigirse sobre todo a lectores italianos, consideramos oportuno traducir y compartir en la medida en que contribuye a neutralizar algunas \u00abdeformaciones\u00bb de la recepci\u00f3n castellanohablante de estos textos, dominada principalmente por una literatura secundaria mediocre y encallada en clich\u00e9s y etiquetas paralizantes, las cuales rechazan siempre una sola y la misma cosa: pensar y actuar en consecuencia.<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 130%;text-align: right;margin-left: 50%\"><small><em>Los italianos se r\u00eden de la vida: se r\u00eden de la vida m\u00e1s que ninguna otra naci\u00f3n, y con m\u00e1s verdad y persuasi\u00f3n \u00edntima, desprecio y frialdad, que ninguna otra. [\u2026] Se enga\u00f1an quienes creen que la naci\u00f3n francesa es superior en cinismo a todas las otras naciones. Ninguna vence ni iguala en esto a la italiana. Esta naci\u00f3n une la vivacidad natural (superior a la de los franceses) a la indiferencia adquirida hacia todas las cosas y a la poca atenci\u00f3n hacia los dem\u00e1s, consecuencia de la carencia de sociedad, que no empuja a los italianos a preocuparse de la estima y la atenci\u00f3n hacia los dem\u00e1s: mientras la sociedad francesa, como se sabe, influye mucho en el pueblo, el cual , tanto como su naturaleza lo implica, est\u00e1 lleno de atenci\u00f3n hacia los individuos de su clase as\u00ed como hacia los otros.<\/em><\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 130%;text-align: right;margin-left: 50%\"><small>Giacomo Leopardi, <em>Discurso sobre el estado presente de las costumbres de los italianos<\/em>, 1824<\/small><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">\u00abBello como una insurrecci\u00f3n impura\u00bb recitaba un grafiti en los Campos El\u00edseos el 24 de noviembre de 2018, mientras una barricada era levantada en medio de la calle y las m\u00e1quinas de una construcci\u00f3n empezaban a arder bajo la luz de la puesta del sol. En otra pared, algunos metros m\u00e1s lejos, se le\u00eda: \u00abLa insurrecci\u00f3n que insiste\u00bb.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En lo que respecta a Italia, lo que se pone en cuesti\u00f3n en el movimiento de los llamados \u00abchalecos amarillos\u00bb no es ciertamente su aspecto insurreccional, sino justamente la \u00abviolencia\u00bb y el \u00abproblema pol\u00edtico\u00bb que este movimiento plantea. Es bien sabido que los acontecimientos atraviesan con muchas dificultades las fronteras. Y tambi\u00e9n que, cuando lo hacen, es s\u00f3lo despu\u00e9s de haber sufrido muchas deformaciones, hasta volverse irreconocibles cuando llegan a su destino. Se los deja entrar en el espacio p\u00fablico con una sola condici\u00f3n: que dejen de hablar su lenguaje y decir aquello que tienen que decir. La luz de la publicidad lo oscurece todo. Todos los pa\u00edses viven bajo algo que se asemeja a una campa\u00f1a epistemol\u00f3gica. Desde el momento en que gobernar se ha reducido a un ejercicio de comunicaci\u00f3n, el mantenimiento de cierto estado de explicitaci\u00f3n p\u00fablica forma parte del mantenimiento del orden general. Es como si existiera una aduana impalpable, la cual garantiza que los contenidos pol\u00edtica y existencialmente peligrosos se detengan en la frontera y que, al mismo tiempo, se cobre su cuota de sentido sobre cualquier otra posible circulaci\u00f3n \u2014 y esto es algo que ocurre espec\u00edficamente entre Francia e Italia.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Esta impermeabilidad se debe o bien a una diferencia en las costumbres \u2014que es m\u00e1s o menos constante desde los tiempos de Leopardi\u2014 o bien a los intereses de la clase dominante en cada uno de los dos pa\u00edses. Por esto, en Francia, no se conoc\u00eda casi nada del largo 68 italiano y del movimiento del 77 antes de que un pu\u00f1ado de militantes no lo convirtieran en tiempos recientes en un imaginario pol\u00edtico de recambio para su c\u00edrculo de desesperados. De la misma manera, nunca se ha escuchado hablar del Comit\u00e9 invisible en Italia \u2014 el \u00fanico pa\u00eds de Europa hasta hoy en el que sus libros conocieron a lo sumo ediciones piratas.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">Si en el interior de la revista <em>Tiqqun<\/em> se pueden encontrar ya en 2000 las primeras menciones al Comit\u00e9 invisible, es s\u00f3lo en 2007 cuando aparece el primer libro firmado con este nombre: <em>La insurrecci\u00f3n que viene<\/em>. Escrito manifiestamente en medio de la oleada de los motines en las <em>banlieues<\/em> de 2005 y de la revuelta estudiantil que derrot\u00f3 la propuesta de ley sobre el \u00abcontrato de primer empleo\u00bb del gobierno de Villepin, y tambi\u00e9n escrito claramente como texto de intervenci\u00f3n en el contexto de las elecciones presidenciales de Nicolas Sarkozy, <em>La insurrecci\u00f3n que viene<\/em> conmocion\u00f3 a tal grado a uno de los \u00abconsejeros de seguridad\u00bb del nuevo jefe de Estado que lo empuj\u00f3 a regalar cuarenta copias a los principales directivos de las polic\u00edas del pa\u00eds.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\u00abAnte la evidencia de la cat\u00e1strofe, est\u00e1n los que se indignan y los que toman nota, los que denuncian y los que se organizan. El comit\u00e9 invisible est\u00e1 del lado de los que se organizan\u00bb, recitaba la contraportada del libro. Es probable que bast\u00f3 con esto para activar las infames \u00abalarmas\u00bb en las gendarmer\u00edas de la mitad del pa\u00eds.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Un expediente <em>antiterrorista<\/em>, ver para creer, no tard\u00f3 en abrirse; un a\u00f1o y medio despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n de <em>La insurrecci\u00f3n que viene<\/em>, una ola de arrestos dio de comer a los noticiarios nocturnos la imagen de una decena de personas, algunas de las cuales eran expl\u00edcitamente acusadas de formar parte del \u00abComit\u00e9\u00bb. Nunca se ha encontrado ninguna prueba de esta pertenencia, y luego de diez a\u00f1os de procedimientos judiciales un proceso absolvi\u00f3 finalmente a casi todos los acusados.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La incriminaci\u00f3n por terrorismo de gente que era acusada no por unos simples sabotajes (concretamente contra una l\u00ednea del TGV), sino y sobre todo <em>por haber escrito un libro<\/em>, excit\u00f3 de modo evidente el inter\u00e9s por su contenido. As\u00ed <em>La insurrecci\u00f3n que viene<\/em> no tard\u00f3 en volverse un <em>best seller<\/em> y despu\u00e9s una especie de cl\u00e1sico. Traducido incluso en coreano, demonizado por la derecha <em>neocon<\/em> estadounidense, discutido en Alemania o en Occupy Hong Kong, tambi\u00e9n se ha vuelto objeto de estudio, como \u00abescenario posible\u00bb, en las revistas del ej\u00e9rcito franc\u00e9s. En los diez a\u00f1os siguientes, el Comit\u00e9 invisible ha perseverado en su tarea de servir como instancia de enunciaci\u00f3n estrat\u00e9gica al \u00abmovimiento real que destituye el estado de cosas presente\u00bb. En 2014 <em>A nuestros amigos<\/em> sac\u00f3 las sumas \u2014al t\u00e9rmino de una investigaci\u00f3n llevada a cabo en los distintos continentes\u2014 de la secuencia abierta con la \u00abcrisis de 2008\u00bb, prolong\u00e1ndose con las \u00abprimaveras \u00e1rabes\u00bb y finalmente clausurada por los diferentes \u00abmovimientos de las plazas\u00bb. <em>Ahora<\/em> parti\u00f3 de la lucha francesa contra la Loi Travail en 2016, para sondar el fondo de la \u00e9poca. As\u00ed, de libro en libro, el Comit\u00e9 invisible se ha convertido en algo parecido a un espectro que obsesiona a los gobernantes franceses y que es citado antes o despu\u00e9s, en cada nueva explosi\u00f3n de revuelta, a modo de explicaci\u00f3n, de condena o para evitarla \u2014 \u00abchalecos amarillos\u00bb incluidos.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">Maquiavelo escrib\u00eda: \u00abun gobierno no es otra cosa que contener a los s\u00fabditos de manera que no te puedan o deban ofender\u00bb. Los gobernantes, acostumbrados a conspirar para mantener su poder, tienen dificultades para creer que cuando surge una insurrecci\u00f3n \u00e9sta no se gu\u00eda tambi\u00e9n por un grup\u00fasculo de conspiradores, por redes organizadas de \u00abradicales\u00bb, \u00abfacciosos\u00bb o \u00abv\u00e1ndalos\u00bb, en una palabra, por \u00abprofesionales del desorden\u00bb y que por eso la fuerza ser\u00eda suficiente para aplastarla. Pero las insurrecciones no son como los ministerios; no responden a las llamadas de una minor\u00eda de dirigentes a los cuales obedecen hordas de subordinados. Maduran bajo el hielo como un deseo de masas de ver pisoteado todo lo que nos pisotea, como un sobresalto de dignidad luego de decenios de humillaciones, como una voluntad de acabar para siempre con todo lo que hemos sufrido sin raz\u00f3n. Las insurrecciones movilizan reservas de coraje infinitas, suministros inesperados de inteligencia t\u00e1ctica, una generosidad l\u00facida que se cre\u00eda desaparecida bajo las aguas heladas del c\u00e1lculo ego\u00edsta. Frente a los gobernantes, que no entienden nada de esto, se erige una irreductibilidad compacta, bas\u00e1ltica, que se alimenta de cada una de las maniobras que se intentan en su contra. Contrariamente a lo que quieren creer militantes y gobernantes, no son los revolucionarios los que hacen las revoluciones, son las revoluciones las que hacen a los revolucionarios. Hace falta llamarse Toni Negri o Alfredo Bonanno y nunca haberse emancipado de un incurable leninismo de fondo para creer que las insurrecciones esperan a los insurreccionalistas para iniciar. En Francia, en el invierno de 2018-2019, no fueron necesarios zadistas para construir micro-zad en las rotondas, militantes especialistas de los bloqueos para lanzarse a bloquearlo todo, o pensadores de la singularidad cualquiera para inventar a los \u00abchalecos amarillos\u00bb. En nuestros d\u00edas, son los menos \u00abpolitizados\u00bb los que son los m\u00e1s radicales. <em>Ninguna revuelta es m\u00e1s terrible que aquella de los ciudadanos estafados<\/em>. Si naci\u00f3 algo como una insurrecci\u00f3n, es precisamente porque la gente <em>no mira<\/em> a la insurrecci\u00f3n, sino que desea algo que va m\u00e1s all\u00e1 \u2014 y por tanto, confusamente, una revoluci\u00f3n. Una revoluci\u00f3n desde los contornos indefinidos, hecha en los h\u00e1bitos apresuradamente recortados sobre el modelo de 1789, que mezcla afectos constituyentes y destituyentes, necesidad de conservaci\u00f3n y deseo de subversi\u00f3n. Una revoluci\u00f3n que choca con el hecho de que es toda la organizaci\u00f3n material de este mundo la que es necesario deponer, con la \u00fanica certeza de que <em>no es con aquellos que han jodido el mundo que lo repararemos<\/em>.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">Una de las maneras de neutralizar las verdades que el Comit\u00e9 invisible ha exhumado y expresado en el curso de estos a\u00f1os ha sido aquella de situarlo pol\u00edticamente, en alg\u00fan lugar entre el anarquismo y la extrema izquierda. Pero lo que el levantamiento de los \u00abchalecos amarillos\u00bb demuestra, sin importar su conclusi\u00f3n y las diversas formas de recuperaci\u00f3n de las que ser\u00e1 objeto, es hasta qu\u00e9 punto el disgusto por la pol\u00edtica \u2014incluida aquella alternativa, el rechazo a los sindicatos, el deseo de vivir y no ya sobrevivir, el car\u00e1cter pol\u00edticamente decisivo del <em>encuentro<\/em> en la construcci\u00f3n de una fuerza, el hast\u00edo por la mentira social, el odio a la polic\u00eda y a la izquierda en cuanto insoportable recato moral, la execraci\u00f3n de las insostenibles formas de vida metropolitanas, el rechazo a dejarse gobernar\u2014 no son opciones pol\u00edticas o existenciales, sino <em>verdades de la \u00e9poca<\/em>. Verdades que el Comit\u00e9 invisible, en su anonimato y en su obstinaci\u00f3n a hacerse su escriba, ha sabido articular paso tras paso. Ning\u00fan movimiento ha mostrado tan ejemplarmente que \u00abel mot\u00edn, el bloqueo y la ocupaci\u00f3n constituyen la gram\u00e1tica pol\u00edtica <em>elemental<\/em> de la \u00e9poca\u00bb (<em>Ahora<\/em>) mejor que la \u00faltima revuelta francesa, hecha principalmente por gente que lee pocos libros. Esto se debe al hecho de que los motivos de este levantamiento son <em>\u00e9ticos<\/em> antes que pol\u00edticos. No procede de un plan, de una ideolog\u00eda o de una voluntad <em>pol\u00edticas<\/em>, sino de todo lo que resta de instinto saludable en los seres.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Aquellos que en el invierno franc\u00e9s de 2018-2019 se han lanzado al asalto de las prefecturas, de los cuarteles, de los municipios y de los ministerios, no han obedecido a una construcci\u00f3n mental, sino que han sacado las conclusiones de su experiencia, de aquello que viven y de aquello que <em>ven<\/em>. Y lo han hecho con la alegr\u00eda inocente de las revueltas l\u00f3gicas. En los puntos en que los gobernantes, con su estrecha vista, perciben solamente la furia monstruosa de la muchedumbre, hay por el contrario una racionalidad profunda en marcha: en un mundo en el que el control se aprieta todos los d\u00edas un poco m\u00e1s en torno a cada individuo, la insurrecci\u00f3n popular se vuelve la \u00fanica manera eficaz de actuar <em>que no equivale a un suicidio<\/em>, porque la masa funciona como una protecci\u00f3n para cada uno de sus elementos. Es esto lo que miles de ciudadanos sin historia han aprendido a gran velocidad en la experimentaci\u00f3n de esas jornadas, sin necesitar ning\u00fan \u00abmanual subversivo\u00bb.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">No es dif\u00edcil ver cu\u00e1l es la soga que constituye el desastre pol\u00edtico de Italia en los \u00faltimos decenios. En cada manifestaci\u00f3n de revuelta abierta \u2014G\u00e9nova 2001, plaza del Popolo 14 de diciembre de 2010, de nuevo Roma 15 de octubre de 2011, Valle de Susa, manifestaci\u00f3n del 1 de mayo de 2015 en Mil\u00e1n contra la Expo\u2014 se pone siempre en marcha el mismo arsenal contrainsurreccional, que se conserva inalterado desde los tiempos de la <em>emergencia<\/em> en la d\u00e9cada de 1970: unanimidad period\u00edstica en la propaganda pura, disociaci\u00f3n por parte de todo aquello que se dice de \u00abizquierda\u00bb, campa\u00f1a de terror policial y judicial, cacer\u00eda de lo aut\u00f3nomo, recato democr\u00e1tico, etc. A veces parece que en Italia la \u00fanica legitimidad para gobernar deriva de la reiteraci\u00f3n infinita de la aniquilaci\u00f3n de los revolucionarios, como ha sido recordado con el espect\u00e1culo infame de la captura de Cesare Battisti. Como si la pasividad de la poblaci\u00f3n dependiera de la repetici\u00f3n del trauma originario debido a la \u00abestrategia de la tensi\u00f3n\u00bb. Como si la aniquilaci\u00f3n de toda una generaci\u00f3n a trav\u00e9s del arrepentimiento, la disociaci\u00f3n, el asesinato o la c\u00e1rcel hubiera liquidado toda fe en la posibilidad de una revoluci\u00f3n. O la hubiera condenado a poderla hacer s\u00f3lo simul\u00e1ndola.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Tambi\u00e9n es cierto que la reescritura oportunista de la historia de la d\u00e9cada de 1970 hecha por Negri y compa\u00f1\u00eda, su constante ret\u00f3rica triunfalista para ocultar los errores, las ligerezas y las negaciones, la represi\u00f3n de la hip\u00f3tesis compartida del \u00abpartido invisible de Mirafiori\u00bb y el paso sin transiciones de una l\u00f3gica de separaci\u00f3n a una de mediaci\u00f3n, no juegan a favor de los jefes revolucionarios. Pero \u00bfqui\u00e9n ha dicho que las revoluciones necesitan jefes?<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">En mayo de 1955 el escritor comunista Dionys Mascolo, sin alguna esperanza de ser escuchado, sosten\u00eda: \u00abTodo lo que se designa como <em>de izquierda<\/em> es ya equ\u00edvoco. Pero lo que se designa como <em>la izquierda<\/em> lo es mucho m\u00e1s. El reino de la izquierda se extiende desde todo aquello que no se atreve a ser francamente, absolutamente de derecha o reaccionario (o fascista) hasta todo aquello que no se atreve a ser francamente revolucionario: dudosa, inestable, mixta, inconsecuente, afectada por todo tipo de contradicciones, impedida a ser ella misma por el n\u00famero indefinido de las maneras de estar unida que se le proponen, siempre dividida, como se dice, y nunca por desgracia, maldad o torpeza, sino por naturaleza\u00bb (<em>Sobre el sentido y el uso de la palabra \u00abizquierda\u00bb<\/em>).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">No es dif\u00edcil constatar c\u00f3mo la debilidad cong\u00e9nita de la izquierda, su<em> amor por la debilidad<\/em>, ha terminado por consignar a los conservadores y a los fascistas temas tales como los de \u00ablibertad\u00bb, \u00abrevoluci\u00f3n\u00bb y tambi\u00e9n \u00abdemocracia\u00bb. Incapaz de producir la m\u00e1s peque\u00f1a <em>afirmaci\u00f3n<\/em> en un mundo que se autodestruye, la izquierda ha empezado a creer que una mezcla de antifascismo, antirracismo, antisexismo, cuando no de antiespecismo, unido a un prudente anticapitalismo, pudiera producir milagrosamente, a trav\u00e9s de la acumulaci\u00f3n de negaciones, la perspectiva positiva que le hace falta. As\u00ed, ella ha ocupado y proscrito con su suave dogmatismo, su posmodernismo oportunista, su c\u00f3modo idealismo, el espacio para cualquier nuevo inicio. A fuerza de pretender encarnar el partido del Bien y difundiendo sus quejas de esclavo, el sentido com\u00fan ha terminado por deducir, en virtud de una especie de silogismo que opera a escala mundial, que puesto que ser buenos significa hablar como un esclavo, \u00abser libre\u00bb significa comportarse como bastados. A fuerza de desconfiar cr\u00f3nicamente de todo aquello que es revolucionario, la izquierda ha provocado l\u00f3gicamente la idea de que la verdadera revoluci\u00f3n es la conservadora. Si no es f\u00e1cil admitir que el fascismo es un fen\u00f3meno de izquierda a pesar de la admiraci\u00f3n de Keynes por Mussolini, es en todos los casos evidente que es el disgusto <em>por la izquierda<\/em> lo que produce a los fascistas. Por el contrario, la reacci\u00f3n hist\u00e9rica, brutal y cargada de odio generada por la izquierda le sirve luego como una preciosa reserva de argumentos y como una justificaci\u00f3n \u00faltima. Su sentimiento de estar en lo justo huyendo de lo real se alimenta de la ignominia de aquello que se tiene enfrente. Son estas dos idioteces las que polarizan cr\u00f3nicamente el debate p\u00fablico en Francia, en Estados Unidos, en Alemania y en Italia. De tal modo que lo real se aleja d\u00eda tras d\u00eda, y basta con que el primer payaso se monte en provocaciones contra la izquierda y los izquierdistas para obtener una marea de votos, pasando por un enemigo del sistema. Pero uno de los grandes problemas, en lo que respecta a Italia, es que tambi\u00e9n los movimientos han sido aplastados por las l\u00f3gicas de izquierda y esto explica de alg\u00fan modo tanto su estado fantasm\u00e1tico actual como sus dificultades para salir de una pasividad ya cr\u00f3nica.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Sin embargo, al contrario de todo aquello que se busca hoy hacernos creer, si ha habido una empresa revolucionaria que se ha atrevido a romper con la izquierda, salir de la tradici\u00f3n socialista del movimiento obrero, afirmar su separaci\u00f3n de la \u00absociedad\u00bb y poner en discusi\u00f3n la ficci\u00f3n democr\u00e1tica, pues bien, ha sido precisamente aquella de la Autonom\u00eda italiana. Cosa imperdonable y que en efecto no fue perdonada. Por lo dem\u00e1s, no han faltado disociados y arrepentidos para darla por acabada con tal esc\u00e1ndalo \u2014 la disociaci\u00f3n como \u00abconsigna de esperanza\u00bb escrib\u00eda el profesor Negri al procurador Sica en 1981. Se hace que aquellos que proclamaron fieramente \u00ab\u00a1Hubo la izquierda, hay el movimiento!\u00bb se lo traguen y a los dem\u00e1s se los hace cantar \u00ab\u00a1hubo el movimiento, seamos la nueva izquierda!\u00bb. De esta manera se pierde la inteligencia del aspecto m\u00e1s o menos conspirativo y criminal de toda tentativa revolucionaria y nace ese hazmerre\u00edr que es el legalismo de la izquierda italiana en un pa\u00eds que, desde cualquier nivel social que se lo mire, es profundamente ilegalista. De esta manera se desalienta preventivamente toda revuelta contra un estado de cosas claramente insoportable. S\u00f3lo una <em>conspiraci\u00f3n de masas<\/em> puede subvertir una sociedad tan mentirosa.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">La \u00e9poca es descabellada, descabellada por la estratificaci\u00f3n de mentiras que nos ha sido transmitida bajo el nombre de \u00abHistoria\u00bb. La historia de las d\u00e9cadas de 1960 y 1970 en Italia es uno de los puntos m\u00e1s densamente cargados de mistificaciones, las cuales pasan a trav\u00e9s de sus mismos actores, en virtud de la contrainsurrecci\u00f3n. Esta represi\u00f3n nos condena a no ser nunca contempor\u00e1neos de nuestro tiempo, neg\u00e1ndonos el acceso a aquello que silenciosamente lo estructura. Contra todo esto no sirve de nada buscar deconstruir nost\u00e1lgicamente la bella historia del <em>operaismo<\/em>. Quiz\u00e1 necesitamos remontarnos m\u00e1s atr\u00e1s, en la apertura que ha vuelto posible el nacimiento de todas las autonom\u00edas, es decir, la apertura de la palabra po\u00e9tica en Fortini, Vittorini, Cesarano, Carlo Levi o Pasolini. A veces, para volver a empezar desde el principio, es necesario retroceder y operar sobre un pasado que contin\u00faa operando dentro de nosotros. Una sola cosa es cierta: la cuesti\u00f3n revolucionaria no es ya una cuesti\u00f3n pol\u00edtica ni cosmopol\u00edtica, sino una cuesti\u00f3n <em>antropol\u00f3gica<\/em>. Lo que est\u00e1 en cuesti\u00f3n, en la cat\u00e1strofe contempor\u00e1nea, es una cierta manera de vivir que se cree el punto culminante de la civilizaci\u00f3n porque es lo m\u00e1s artificial, y lo m\u00e1s precioso porque es lo m\u00e1s fr\u00e1gil. No se trata ya de tomar de nuevo en nuestras manos, exteriormente, una sociedad reducida a trizas, sino de <em>reparar las almas en el mismo gesto de reparar el mundo<\/em>. Es esta coincidencia entre el cambio de las circunstancias y la autotransformaci\u00f3n sensible del hombre lo que el Comit\u00e9 invisible llama \u00abdestituci\u00f3n\u00bb y que otros han llamado \u00abun comunismo m\u00e1s fuerte que la metr\u00f3poli\u00bb.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: right\"><em>Algunos contrabandistas franco-italianos, enero de 2019<\/em><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En marzo de 2019 la editorial italiana Nero public\u00f3 en un solo volumen los tres libros publicados hasta ahora bajo la firma an\u00f3nima del comit\u00e9 invisible: La insurrecci\u00f3n que viene (2007), A nuestros amigos (2014) y Ahora (2017). 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