{"id":946,"date":"2019-03-18T13:24:18","date_gmt":"2019-03-18T19:24:18","guid":{"rendered":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=946"},"modified":"2019-03-18T19:17:47","modified_gmt":"2019-03-19T01:17:47","slug":"gesto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=946","title":{"rendered":"Giorgio Agamben \/ Para una ontolog\u00eda y una pol\u00edtica del gesto"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-947\" src=\"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2019\/03\/Agamben-2017-1024x685.jpg\" alt=\"\" width=\"474\" height=\"317\" srcset=\"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2019\/03\/Agamben-2017-1024x685.jpg 1024w, https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2019\/03\/Agamben-2017-300x201.jpg 300w, https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2019\/03\/Agamben-2017-768x513.jpg 768w, https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2019\/03\/Agamben-2017.jpg 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 474px) 100vw, 474px\" \/><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\"><strong>En \u00abNotas sobre el gesto\u00bb (1992, despu\u00e9s publicado en <em>Medios sin fin<\/em>) Giorgio Agamben afirmaba que \u00ab<em>a finales del siglo XIX la burgues\u00eda occidental hab\u00eda perdido ya definitivamente sus gestos<\/em>\u00bb. Concepto central de su ontolog\u00eda y su pol\u00edtica, Agamben recapitula en el siguiente ensayo publicado en 2018 el papel que juega el gesto \u2014no la producci\u00f3n, no la acci\u00f3n\u2014 para una humanidad liberada.<sup>*<\/sup><\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Empec\u00e9 a reflexionar sobre el gesto al inicio de la d\u00e9cada de 1980 y puedo decir que desde entonces nunca he dejado de ocuparme de \u00e9l, incluso si ha sido de modo discontinuo y subterr\u00e1neo. Hab\u00eda empezado, como a menudo me ocurre m\u00e1s o menos conscientemente, no desde la norma y desde lo alto \u2014el gesto expresivo\u2014, sino desde la excepci\u00f3n y desde lo bajo, es decir, desde las patolog\u00edas del gesto, que, hacia finales del siglo XIX, hab\u00edan encontrado su situaci\u00f3n cl\u00ednica en el s\u00edndrome de Gilles de la Tourette (hoy mejor conocido como turetismo). Como recita el t\u00edtulo del estudio publicado por este psiquiatra franc\u00e9s en 1885 (<em>\u00c9tude sur une affection nerveuse caract\u00e9ris\u00e9e par de l\u2019incoordination motrice accompagn\u00e9e d\u2019\u00e9cholalie et de copralalie<\/em>), se trata de un colapso de toda la esfera gestual, es decir, de una proliferaci\u00f3n impresionante de tics, tanto motores como verbales, que impiden al paciente llevar a cabo incluso los movimientos corp\u00f3reos m\u00e1s simples, los cuales se fragmentan en espasmos y manierismos, e interrumpen cualquier discurso con explosiones coprol\u00e1licas y repeticiones.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Lo m\u00e1s singular, que no hab\u00eda dejado de impresionarme, era que, a partir del estudio de La Tourette, los fen\u00f3menos en cuesti\u00f3n comienzan a ser analizados y descritos por los psiquiatras y los neur\u00f3logos en miles de casos y cesan luego de ser registrados por los anales m\u00e9dicos a partir de los primeros a\u00f1os del siglo XX, para volver a aparecer bruscamente en 1971, cuando Oliver Sacks, pase\u00e1ndose por las calles de Nueva York, observa en el transcurso de pocos minutos tres casos evidentes de turetismo. La hip\u00f3tesis que en ese entonces suger\u00eda para explicar esta curiosa circunstancia era que, durante este lapso de tiempo, los tics y los des\u00f3rdenes gestuales se hab\u00edan vuelto la norma, como si la humanidad occidental hubiera perdido sus gestos progresivamente; o, como m\u00ednimo, la capacidad de dominar su gestualidad. Y, al mismo tiempo, como si el nacimiento del cine, los intentos de Muybridge y Marey de fotografiar el movimiento, las investigaciones de Aby Warburg sobre las <em>Pathosformeln<\/em> y tambi\u00e9n, en filosof\u00eda, la idea nietzscheana del eterno retorno, tuvieran que ver con esta p\u00e9rdida del gesto y fueran un intento extremo de recuperar aquello que hab\u00eda sido irrevocablemente perdido.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Es a partir de estas consideraciones como he buscado encontrar una respuesta a la pregunta: \u00ab\u00bfqu\u00e9 es un gesto?\u00bb, empresa, como se ver\u00e1, para nada sencilla. Los estudios hist\u00f3ricos y antropol\u00f3gicos sobre el gesto me dejaban insatisfecho precisamente porque ni siquiera intentaban responder a esta pregunta y llamaban \u00abgesto\u00bb cualquier movimiento corp\u00f3reo, en particular aquellos movimientos que tend\u00edan a expresar un significado. El gesto es aqu\u00ed considerado, por tanto, del mismo modo que en la ret\u00f3rica antigua (en la cual, escribe Quintiliano, tambi\u00e9n \u00ablas manos hablan\u00bb), como un signo no verbal, que apunta a traducir y volver visibles significados verbales (tesis que Elenio Cicchini criticar\u00e1 en su intervenci\u00f3n).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Para aproximarme a una definici\u00f3n, ser\u00e1 \u00fatil comenzar con algunas observaciones sobre el t\u00e9rmino latino <em>gestus<\/em> y sobre el verbo <em>gero<\/em> del cual deriva. Se trata de dos t\u00e9rminos que existen s\u00f3lo en el \u00e1mbito latino, sin ninguna correspondencia en las otras lenguas indoeuropeas, y para los cuales los ling\u00fcistas vacilan a la hora de sugerir una etimolog\u00eda segura. Su esfera de significado es particularmente amplia: se puede <em>gerere<\/em> una barba o una t\u00fanica, pero tambi\u00e9n una amistad, una funci\u00f3n o incluso a s\u00ed mismos (<em>se gerere<\/em>, \u00abcomportarse\u00bb); <em>gestus<\/em>, por su cuenta, puede significar cualquier comportamiento del cuerpo y de la persona.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Como siempre, hab\u00eda encontrado una indicaci\u00f3n \u00fatil en ese maravilloso acervo de intuiciones ling\u00fc\u00edsticas que es el <em>De lingua latina<\/em> de Varr\u00f3n. Aqu\u00ed Varr\u00f3n distingue tres \u00abgrados\u00bb de la actividad humana, que llama <em>facere<\/em>, <em>agere<\/em> y <em>gerere<\/em>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\u00abSe puede \u2014escribe\u2014 hacer [<em>facere<\/em>] algo y no actuar [<em>agere<\/em>], como el poeta que hace un drama, pero no lo act\u00faa [<em>agere<\/em> significa tambi\u00e9n \u00abrecitar\u00bb]; por el contrario, el actor [<em>actor<\/em>] act\u00faa un drama, pero no lo hace. As\u00ed el drama es hecho por el poeta, pero no es actuado, mientras que es actuado por el actor, pero no lo hace. En cambio, el <em>imperator<\/em> [el magistrado provisto del poder supremo, el <em>imperium<\/em>], que se dice <em>res gerere<\/em>, con esto no hace ni act\u00faa, sino que <em>gerit<\/em>, es decir, sostiene [<em>sustinet<\/em>], expresi\u00f3n transmitida por aquellos que portan un peso [o, seg\u00fan otros c\u00f3digos, revisten un cargo]\u00bb (VI, 77).<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La distinci\u00f3n entre <em>facere<\/em> y <em>agere<\/em> deriva de Arist\u00f3teles, que en la <em>\u00c9tica nicom\u00e1quea<\/em> (1140b) opone la acci\u00f3n (<em>praxis<\/em>) y la producci\u00f3n, el \u00abhacer\u00bb (<em>poiesis<\/em>): \u00abEl g\u00e9nero de la <em>praxis<\/em> \u2014escribe\u2014 es diferente de aquel de la <em>poiesis<\/em>. El fin del hacer es de hecho otro que el hacer mismo, mientras que el fin de la praxis no puede ser otro, porque actuar bien es en s\u00ed mismo el fin\u00bb. El gesto no se deja inscribir en los dos polos de esta alternativa, en la cual Arist\u00f3teles intentaba fundar el primado de la acci\u00f3n pol\u00edtica: no es una actividad dirigida a una meta exterior, como la <em>poiesis<\/em>, ni un fin en s\u00ed como la <em>praxis<\/em>. Para la definici\u00f3n del gesto, de hecho, nada es m\u00e1s enga\u00f1oso que representarse por un lado una esfera de los medios dirigidos a un fin (mover un brazo para tomar un objeto o para fabricar algo) y, por el otro, un movimiento que tiene en s\u00ed mismo su fin, como la acci\u00f3n pol\u00edtica para Arist\u00f3teles o, para nosotros los modernos, para quienes la dimensi\u00f3n pol\u00edtica se ha vuelto opaca, la actividad est\u00e9tica. Como Kafka hab\u00eda entendido (\u00abhay una meta, pero ninguna v\u00eda\u00bb), una finalidad sin medios es tan enajenante como una medialidad que tiene sentido s\u00f3lo con respecto a un fin externo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Una primera definici\u00f3n \u2014ciertamente insuficiente\u2014 que hab\u00eda propuesto era por tanto \u00e9sta: el gesto no es ni un medio, ni un fin: es, m\u00e1s bien, la exhibici\u00f3n de una pura medialidad, el volver visible un medio en cuanto tal, en su emancipaci\u00f3n de toda finalidad. El ejemplo del mimo es, en este sentido, esclarecedor. \u00bfQu\u00e9 imita el mimo? No el gesto del brazo con el fin de tomar un vaso para beber o para cualquier otro objetivo, de lo contrario la m\u00edmesis perfecta ser\u00eda la simple repetici\u00f3n de tal o cual movimiento determinado. El mimo imita el movimiento, suspendiendo, sin embargo, su relaci\u00f3n con un fin. \u00c9l expone, por tanto, el gesto en su pura medialidad y en su pura comunicabilidad, independientemente de su relaci\u00f3n efectiva con un fin. Esta \u00abmedialidad sin fin\u00bb es, por as\u00ed decirlo, la otra cara de la definici\u00f3n kantiana de la belleza: \u00abfinalidad sin fin (<em>Zweckm\u00e4ssigkeit ohne Zweck<\/em>)\u00bb. Pero mientras la finalidad sin fin es paralizante y, de alg\u00fan modo, pasiva, porque mantiene la forma vac\u00eda del fin sin alg\u00fan contenido determinado, la medialidad que est\u00e1 en cuesti\u00f3n en el gesto es activa, porque en ella el medio se muestra como tal, en el acto mismo en que interrumpe su relaci\u00f3n con un fin.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Tenemos aqu\u00ed algo que se asemeja m\u00e1s a aquello que Benjamin en el ensayo <em>Para una cr\u00edtica de la violencia<\/em> llama \u00abmedio puro (<em>reine Mittel<\/em>)\u00bb y en el ensayo que lo precede tres a\u00f1os <em>Sobre la lengua en general y sobre la lengua de los hombres<\/em> \u00ablengua pura (<em>reine Sprache<\/em>)\u00bb. Estos conceptos pierden su enigmaticidad si se los relaciona con la esfera del gesto de la que provienen. Como la violencia pura es un medio que depone e interrumpe la relaci\u00f3n jur\u00eddica entre medios leg\u00edtimos y fines justos y la lengua pura es una palabra que no comunica algo, sino solamente a s\u00ed misma, es decir, una pura comunicabilidad, as\u00ed, en el gesto, el hombre no comunica una meta o un significado m\u00e1s o menos cifrado, sino su misma esencia ling\u00fc\u00edstica, la pura comunicabilidad de ese acto liberado de todo fin. En el gesto no se conoce algo, sino solamente una cognoscibilidad.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Decisivo para comprender la naturaleza del gesto es, por tanto, el momento de la interrupci\u00f3n y de la suspensi\u00f3n, es decir, su relaci\u00f3n con el tiempo, entendido como sucesi\u00f3n cronol\u00f3gica lineal. Siempre me ha impresionado el hecho de que un gran core\u00f3grafo del siglo XV, Domenico da Piacenza, en su tratado <em>Del arte de bailar y danzar<\/em>, ponga en el centro de la danza un momento de detenci\u00f3n que llama <em>fantasmata<\/em>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\u00c9sta es su definici\u00f3n: \u00abuna presteza corporal, la cual [\u2026] descansa en el momento en que parezca que has visto la cabeza de Medusa, es decir, una vez iniciado el movimiento, tienes que quedarte como de piedra en ese instante [\u2026] aplicando medida y memoria\u00bb.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Domenico llama <em>fantasmata<\/em>\u00a0a una detenci\u00f3n repentina entre dos movimientos, tal que permita concentrar en la propia tensi\u00f3n inm\u00f3vil y petrificada la medida y la memoria de toda la serie coreogr\u00e1fica. Vemos aqu\u00ed con incomparable claridad que el gesto no es tan s\u00f3lo el movimiento corp\u00f3reo del bailar\u00edn, sino tambi\u00e9n \u2014y m\u00e1s bien\u2014 su paralizaci\u00f3n entre dos movimientos, la <em>epoch\u00e9<\/em> que inmoviliza y, al mismo tiempo, rememora y exhibe el movimiento. A prop\u00f3sito del gesto suspendido e imperioso con el que la gran bailarina de flamenco Pastora Imperio anunciaba su exordio, recuerdo que Jos\u00e9 Bergam\u00edn y Ram\u00f3n Gaya, que la hab\u00edan visto bailar, dec\u00edan que no se trataba de un baile, sino de la apertura del espacio en el que el baile pod\u00eda advenir. Aqu\u00ed la detenci\u00f3n precede casi prof\u00e9ticamente al movimiento del bailar\u00edn, del mismo modo en que en Domenico lo interrump\u00eda y rememoraba.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Lo que es esencial es, en todos los casos, que esta inmovilidad y esta detenci\u00f3n est\u00e1n cargados de tensiones, del mismo modo que Lessing dec\u00eda del Laocoonte que su gesto congelado concentraba en s\u00ed tanto los movimientos que lo han precedido como aquellos que habr\u00edan de seguirlo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Esta tensi\u00f3n cargada de movilidad, esta especial temporalidad mesi\u00e1nica y no lineal del gesto, tambi\u00e9n se puede expresar a trav\u00e9s de su repetici\u00f3n incesante. Es algo de este g\u00e9nero lo que los antiguos hab\u00edan intuido en su representaci\u00f3n del Hades, donde las sombras de los muertos repiten sin fin un \u00fanico gesto, <em>su<\/em> gesto, que los entrega a su cognoscibilidad. Tambi\u00e9n es decisiva aqu\u00ed la ausencia de cualquier finalidad efectiva, como en el gesto de las Danaides que vierten agua en un recipiente con agujeros. O como en los pesebres mec\u00e1nicos, donde los pastores que asisten al acontecimiento mesi\u00e1nico se dedican a repetir interminablemente su humilde gesto cotidiano. Y no hay que excluir que Nietzsche, en su idea del eterno retorno, buscara aferrar y concentrar el tiempo infinito en un gesto.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Nuestra presentaci\u00f3n del gesto como medio puro, es decir, como exposici\u00f3n de una medialidad sin fin y comunicaci\u00f3n, no de algo, sino de una comunicabilidad, implica \u2014o, m\u00e1s bien, exige\u2014 que intentemos definir de alg\u00fan modo su consistencia ontol\u00f3gica. Si el gesto se caracteriza por la detenci\u00f3n y la suspensi\u00f3n, en las que se da a conocer tan s\u00f3lo una cognoscibilidad, \u00bfesto significa que tiene una realidad solamente negativa, del orden no de un ser, sino de un no-ser? \u00bfCu\u00e1l es, en otras palabras, el modo de ser de la cognoscibilidad?<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">De lo que aqu\u00ed se trata es de intentar precisar aquella relaci\u00f3n entre una cosa y su cognoscibilidad, que, en la historia de la metaf\u00edsica, a menudo ha sido malinterpretada como la diferencia ontol\u00f3gica entre el ser y el ente. En primer lugar, es crucial restituir esta relaci\u00f3n a su naturaleza de relaci\u00f3n fenomenol\u00f3gica, es decir, al nexo particular\u00edsimo, y pr\u00e1cticamente a la armon\u00eda, entre una cosa y su aparecer, entre un ente y su darse a conocer. Es evidente que la cognoscibilidad de una cosa no es otra cosa al lado y m\u00e1s all\u00e1 de la cosa, pero tampoco es la mera identidad de la cosa, su ser igual a s\u00ed misma. Exhibir, como hace el gesto, la cognoscibilidad de algo significar\u00e1 entonces simplemente, en las palabras de H\u00f6lderlin, mostrarlo \u00aben el medio de su aparecer (<em>in dem Mittel seiner Erscheinung<\/em>)\u00bb. El ente no es aqu\u00ed de alg\u00fan modo separable del ser, como la metaf\u00edsica en cambio ha tratado incesantemente de hacer, sino que el ser no es m\u00e1s que el ente en el medio de su cognoscibilidad \u2014 es, en este sentido, solamente un gesto.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Aqu\u00ed las categor\u00edas de la ontolog\u00eda \u2014existencia y esencia, <em>quidditas<\/em> y <em>quodditas<\/em>, potencia y acto, ser y ente\u2014 colapsan necesariamente la una sobre la otra, coinciden, es decir: caen juntas. Desde esta perspectiva son esclarecedoras las consideraciones de aquellos fil\u00f3sofos medievales que, entre los siglos XII y XIII, se interrogan sobre el estatuto del movimiento.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Averroes, en su comentario a la <em>F\u00edsica<\/em> de Arist\u00f3teles, se pregunta c\u00f3mo es que algunos fil\u00f3sofos pudieron definir el movimiento como un no-ser. Esto ocurri\u00f3 \u2014explica\u2014 porque el movimiento no entra ni en el \u00e1mbito de la potencia ni en aquel del acto, sino que es un ser intermedio entre estas dos categor\u00edas fundamentales de la ontolog\u00eda aristot\u00e9lica, que \u00e9l define como \u00abel cumplimiento de la potencia en cuanto potencia\u00bb. La potencia, por tanto, no desaparece en el acto, sino que permanece y se muestra en \u00e9ste. De manera semejante, Roberto Grosseteste, cuya filosof\u00eda de la luz ejerci\u00f3 una influencia decisiva sobre Dante, distingue dos modos de realizar la potencia en el acto. En un primer modo, lo que es potencia se cumple y agota (Grosseteste habla de <em>perfectio<\/em>) en el acto, en el segundo, en cambio, el acto conserva (\u00a1salva!) la potencia en su imperfecci\u00f3n (<em>salvat ipsam in imperfectione<\/em>). \u00c9l formula el ejemplo de algo que puede volverse blanco (lo blanqueable, <em>albisibilis<\/em>): en el primer caso, \u00e9l se cumple y anula en el <em>albedo<\/em>, en la blanquitud, en el segundo, el acto mantiene y conserva lo blanqueable como tal. (Que esta coincidencia de las dos categor\u00edas ontol\u00f3gicas de potencia y acto tenga un significado \u00e9tico se comprende inmediatamente si imaginamos una vida en la cual la \u00abvivibilidad\u00bb no se agota nunca en un \u00abvivido\u00bb, sino que conserva en todo momento su potencia de vivir).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Es significativo que, como ejemplo de esta potencia que se conserva en el acto, Alberto Magno no encuentre nada m\u00e1s adecuado que el gesto del mimo y del bailar\u00edn. \u00abLa evoluci\u00f3n circular en la que se envuelven los mimos (<em>volutatio quam volvuntur mimi<\/em>) \u2014escribe en su comentario a la <em>F\u00edsica<\/em>\u2014 es el cumplimiento de su ser h\u00e1biles para el baile y de su potencia alegre de danzar en cuanto potencia (<em>perfectio saltabilium sive potentium tripudiare et choreizare secundum quod in potentia sunt<\/em>)\u00bb. Entre la posibilidad y la realidad factual, el \u00abtripudio\u00bb del bailar\u00edn insin\u00faa aqu\u00ed un g\u00e9nero tercero de ser, un medio en el que la potencia y el acto, el medio y el fin se compensan y se exhiben mutuamente. Este equilibrio fr\u00e1gil no es una negaci\u00f3n \u2014 es, m\u00e1s bien, una exhibici\u00f3n rec\u00edproca, no un estancamiento, sino un rec\u00edproco sacudirse de la potencia en el acto y del acto en la potencia.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En una ocasi\u00f3n Focillon, para describir la cualidad especial de la imagen art\u00edstica, se sirve de la met\u00e1fora de una balanza en equilibrio precario, cuya varilla parece apenas oscilar, \u00abmilagro de una inmovilidad existente, temblor ligero e imperceptible que nos indica que ella vive\u00bb. Y es persiguiendo una completa incompletitud semejante que, observando bailar a Lo\u00efe Fuller, Mallarm\u00e9 pod\u00eda escribir que ella era <em>la fontaine intarissable de soi-m\u00eame<\/em>; y, describiendo a Nijinsky, Jacques Rivi\u00e8re pod\u00eda decir que \u00ab\u00e9l viaja sobre un camino que \u00e9l destruye a medida que pasa por \u00e9l, siguiendo un hilo misterioso que se vuelve invisible detr\u00e1s suyo [\u2026] en cada ocasi\u00f3n que el cuerpo parece ofrecer impulsos y ocasiones, en otras tantas ocasiones el movimiento se interrumpe y vuelve a comenzar; y en cada nueva ocasi\u00f3n que \u00e9l siente en s\u00ed mismo una ocasi\u00f3n posible de partida, en tantas nuevas ocasiones recupera y mantiene su \u00edmpetu. Se recupera en cada instante, como un manantial del cual debe agotar sucesivamente todos los chorros; se remonta a contracorriente dentro de s\u00ed y su baile es el an\u00e1lisis y el recuento de todas las inclinaciones a moverse que descubre en s\u00ed mismo\u00bb. No creo que sea posible encontrar palabras m\u00e1s adecuadas para describir una ontolog\u00eda del gesto. Se trata, naturalmente, de una ontolog\u00eda modal y no sustancial, en el sentido que se podr\u00eda decir, en los t\u00e9rminos de Spinoza, que los modos son los gestos del ser. Y es significativo que el gesto del bailar\u00edn sea aqu\u00ed definido a trav\u00e9s de la interrupci\u00f3n y la recuperaci\u00f3n incesante de puntos de surgimiento que proven\u00edan de su cuerpo, del mismo modo que los modos expresan puntualmente el ser en su surgividad inexhausta.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">No puedo concluir estas reflexiones sobre el gesto sin evocar, aunque sea sumariamente, su posible significado pol\u00edtico. Ustedes saben que, desde Arist\u00f3teles hasta Hannah Arendt, la esfera de la pol\u00edtica siempre ha sido definida como la esfera propia de la <em>praxis<\/em>, es decir, de la acci\u00f3n (<em>actio<\/em> es la traducci\u00f3n latina de <em>praxis<\/em>). En una investigaci\u00f3n reciente (que recientemente fue publicada), busqu\u00e9 mostrar que existe una relaci\u00f3n constitutiva entre el concepto de acci\u00f3n (\u00e9l mismo, en su origen, una noci\u00f3n jur\u00eddica, que designa la esfera del proceso) y aquellos de causa y de culpa. La hip\u00f3tesis que intentaba sugerir era que estos tres conceptos constituyen conjuntamente el dispositivo a trav\u00e9s del cual los comportamientos humanos quedan inscritos en la esfera del derecho y se vuelven \u00abculpables\u00bb, es decir, imputables en varios modos a un sujeto. Se vuelven, por tanto, un <em>crimen<\/em>, en el significado originario del t\u00e9rmino, tal vez emparentado al s\u00e1nscrito <em>karman<\/em>, que indica la conexi\u00f3n implacable entre las acciones de un sujeto y sus consecuencias. De este modo el derecho y la moral nos han acostumbrado a la idea de que el hombre debe responder a sus acciones, al punto que no hay nada que nos parezca m\u00e1s obvio y evidente. Sin embargo, no habr\u00eda que olvidar que toda la obra del mayor te\u00f3logo del siglo XX, Franz Kafka, no es sino una reflexi\u00f3n obstinada, casi obsesiva, sobre esta pregunta: \u00ab\u00bfc\u00f3mo puede un hombre ser culpable?\u00bb \u2014 \u00bfc\u00f3mo ha podido ocurrir que una mente humana haya podido concebir la idea de que sus \u00abacciones\u00bb deben serle imputadas y volverle culpable?<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En mi indagaci\u00f3n he buscado mostrar que, en la modernidad, la elaboraci\u00f3n del concepto de \u00abacci\u00f3n\u00bb es inseparable del concepto de \u00abvoluntad\u00bb, a tal punto que se puede decir que ambos se articulan conjuntamente en un paradigma, cuyo objetivo es fundar la libertad y, por tanto, la responsabilidad del sujeto moderno. Ciertamente no es \u00e9ste el lugar para reconstruir la formaci\u00f3n del concepto de voluntad, que, casi ausente en el mundo cl\u00e1sico, se constituye progresivamente a trav\u00e9s de un proceso secular, en el cual gnosis, hermetismo y neoplatonismo se unen con la teolog\u00eda cristiana, que instala sobre \u00e9l su zona de construcci\u00f3n decisiva. Aqu\u00ed me gustar\u00eda referirme \u00fanicamente a un momento en apariencia insignificante de este proceso, aquel en el cual, cuando llega al lugar de su <em>Summa contra Gentiles<\/em> en el que debe afrontar el tema del bien y del mal y de la acci\u00f3n humana, Tom\u00e1s anunci\u00f3 apenas el teorema seg\u00fan el cual <em>omnis agens agit propter finem<\/em>, todo hombre que act\u00faa determina la voluntad con respecto a una meta.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Es significativo que precisamente en este punto el <em>doctor angelicus<\/em> choc\u00f3 con un obst\u00e1culo inesperado, que concierne precisamente a la esfera del gesto. \u00abHay acciones \u2014escribe\u2014 que no parecen cumplidas con vistas a un fin, como aquellas cometidas por juego (<em>ludicrae<\/em>) y aquellas contemplativas y aquellas que se cometen distra\u00eddamente (<em>absque attentione<\/em>), como el gesto de tocarse la barba (<em>confricatio barbae<\/em>) y otras semejantes, de las cuales podr\u00edamos ser inducidos a creer que un agente puede actuar sin fin\u00bb. Mientras las acciones l\u00fadicas y aquellas contemplativas se dejan reconducir, aun cuando sea con un cierto esfuerzo, a las acciones que tienen en s\u00ed mismas su fin, m\u00e1s complicado es el caso de los tics y de las acciones que se cometen distra\u00eddamente, las cuales Tom\u00e1s busca reconducir a toda costa a la categor\u00eda de la finalidad, d\u00e1ndoles como motivos una \u00abimaginaci\u00f3n repentina\u00bb o \u00abun desorden de los humores que produce una picaz\u00f3n\u00bb.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Lo que el te\u00f3logo no puede aceptar es que existan actos humanos que cumplimos cada d\u00eda, los cuales no se dejan en ning\u00fan caso inscribir en el dispositivo de la voluntad y de los fines. Tanto en las evoluciones del bailar\u00edn como en las posturas y en los movimientos en los cuales nos comportamos sin darnos cuenta, el gesto no s\u00f3lo no es nunca, para aquel que lo cumple, medio para un fin, pero tampoco puede ser considerado un fin en s\u00ed. Y del mismo modo que el baile es, en su ausencia de finalidad, la perfecta exhibici\u00f3n de la potencia del cuerpo humano, as\u00ed podemos decir que, en el gesto, cada cuerpo, una vez liberado de su relaci\u00f3n voluntaria con un fin, ya sea org\u00e1nico o social, puede por primera vez explorar, sondear y mostrar todas las posibilidades de las cuales es capaz.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Se habr\u00e1n dado cuenta, en este punto, de que la hip\u00f3tesis que intento sugerir es que la \u00e9tica y la pol\u00edtica corresponden a la esfera del gesto y no de la acci\u00f3n, y que, en la crisis aparentemente sin salida que estas dos esferas est\u00e1n atravesando, ha llegado el momento de preguntarse qu\u00e9 podr\u00eda ser una actividad humana que no conozca la dualidad de los medios y de los fines \u2014 que sea, en este sentido, gestualidad integral.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Se trata de un paradigma que, en la tradici\u00f3n del Occidente cristiano, est\u00e1 presente tal vez solamente en la condici\u00f3n de Ad\u00e1n y Eva en el para\u00edso terrestre antes de la ca\u00edda, en aquel \u00abjard\u00edn de las delicias\u00bb, en el cual, como dice Dante, \u00abfue inocente la humana ra\u00edz\u00bb. \u00bfSe trata de una casualidad si el poeta, que define como \u00abdulce juego\u00bb a la condici\u00f3n paradisiaca, proporciona su imagen en la figura de una joven mujer que baila?<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 130%;text-align: justify;margin-left: 0.5cm\"><small>Como se vuelve con las plantas firmes<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 130%;text-align: justify;margin-left: 0.5cm\"><small>en tierra y juntas, la mujer que baila<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 130%;text-align: justify;margin-left: 0.5cm\"><small>y un pie pone delante de otro apenas\u2026<\/small><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Me gustar\u00eda regresar, en este punto, a la imagen del \u00abjard\u00edn\u00bb, bajo cuyo signo hemos intentado colocar nuestras investigaciones sobre el gesto. Me parece l\u00edcito sugerir que el <em>paradeisos<\/em>, el jard\u00edn en el Ed\u00e9n, que Dante define como el \u00ablugar elegido \/ para el nido de la humana naturaleza\u00bb, en cuanto designaci\u00f3n por excelencia de la feliz estancia de los hombres sobre la tierra, puede y debe ser visto como un paradigma genuinamente gestual y pol\u00edtico.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr style=\"height: 1px\" align=\"left\" width=\"25%\" \/>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify\"><small><sup>*<\/sup> Giorgio Agamben, \u00abPer un\u2019ontologia e una politica del gesto\u00bb, publicado en Giardino di studi filosofici (Jard\u00edn de estudios filos\u00f3ficos), <em>Gesto<\/em>, 2018, pp. 1-7, materiales del primer seminario p\u00fablico organizado por el Giardino que tuvo lugar en la Universidad de Cagliari el 29 y el 30 de junio de 2017 sobre el tema del gesto.<\/small><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En \u00abNotas sobre el gesto\u00bb (1992, despu\u00e9s publicado en Medios sin fin) Giorgio Agamben afirmaba que \u00aba finales del siglo XIX la burgues\u00eda occidental hab\u00eda perdido ya definitivamente sus gestos\u00bb. Concepto central de su ontolog\u00eda y su pol\u00edtica, Agamben recapitula en el siguiente ensayo publicado en 2018 el papel que juega el gesto \u2014no la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":10716,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[14],"class_list":["post-946","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general","tag-giorgio-agamben"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/946","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/10716"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=946"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/946\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":949,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/946\/revisions\/949"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=946"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=946"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=946"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}