{"id":941,"date":"2019-03-13T12:10:35","date_gmt":"2019-03-13T18:10:35","guid":{"rendered":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=941"},"modified":"2019-03-13T12:30:18","modified_gmt":"2019-03-13T18:30:18","slug":"cesarano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=941","title":{"rendered":"Giorgio Cesarano y Paolo Faccioli \/ Lo que no se puede callar"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-943\" src=\"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2019\/03\/Giorgio-Cesarano-960x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"474\" height=\"506\" srcset=\"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2019\/03\/Giorgio-Cesarano-960x1024.jpg 960w, https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2019\/03\/Giorgio-Cesarano-281x300.jpg 281w, https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2019\/03\/Giorgio-Cesarano-768x819.jpg 768w, https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2019\/03\/Giorgio-Cesarano.jpg 1164w\" sizes=\"auto, (max-width: 474px) 100vw, 474px\" \/><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\"><strong> En 1969, Gorgio Cesarano funda con Joe Fallisi y Eddie Ginosa el grupo milan\u00e9s <em>Ludd \u2014 Consigli proletari<\/em>. Primero inscrito al Partido Comunista Italiano y luego expulsado por desviaci\u00f3n, la influencia de Cesarano en el Movimiento italiano de la d\u00e9cada de 1970 fue determinante. El texto que aqu\u00ed se publica (\u00abCi\u00f2 che non si pu\u00f2 tacere\u00bb, en <em>Puzz<\/em>, n\u00fam. 20, junio-agosto de 1975) es una condenaci\u00f3n del terrorismo y de la ideolog\u00eda pol\u00edtica, mistificaciones a las cuales \u00e9l opone la \u00abverdadera guerra\u00bb. El a\u00f1o en que se public\u00f3 marca un momento en que la lucha armada en Italia no era solamente un discurso, sino una realidad difundida. Denuncia el vac\u00edo de un pensamiento coherente de la violencia y la ausencia de estrategia para los grupos que se adentraron en el terrorismo \u00abcomo quien entra en una religi\u00f3n\u00bb y que continuaron reivindicando un proceso revolucionario comunista. Adem\u00e1s de su poes\u00eda, sus principales libros son <em>Apocalisse e rivoluzione<\/em> (1973, con Gianni Collu), <em>Manuale di sopravvivenza<\/em> (1974) y la inconclusa <em>Critica dell\u2019utopia capitale<\/em> (1979), ninguno traducido a\u00fan en castellano.<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: center\">1<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">Si la \u00ablibertad\u00bb de la que se habla en el interior de la prisi\u00f3n fuera solamente el sue\u00f1o que se tiene de algo; si tal sue\u00f1o reflejara la prisi\u00f3n en el interior de la cual, para negarla, ese sue\u00f1o se forma, esto ocurre porque no puede reducirse ni a la prisi\u00f3n ni a su derrocamiento meramente ilusorio: la insurrecci\u00f3n, la contraofensiva armada que se libera, la destrucci\u00f3n de la prisi\u00f3n, son la obra que traduce realmente la cualidad recluida en la fabulaci\u00f3n proyectual. Las \u00abteor\u00edas revolucionarias\u00bb, traicionadas por la impaciencia, siempre han formulado, en la precariedad, teoremas de cobertura con respecto a lo que el orden carcelario proh\u00edbe pensar. Pero su \u00edndice de error, que brutalmente se disuelve en la historia en forma de huellas sangrientas, no da testimonio de la fatalidad de un fracaso preconstituido dentro de la debilidad del pensamiento que se halla separado de lo que invoca. Si la impaciencia no redoblara el dolor de la prisi\u00f3n, entonces no existir\u00eda otro remedio que so\u00f1ar, enmudecidos, las palabras m\u00e1gicas que anuncian el hecho puro, la revoluci\u00f3n distante de nosotros. Lo que el \u00abdiscurso\u00bb revolucionario expresa no puede mitigarse en la \u00abexactitud\u00bb con la que la mirada cient\u00edfica se ilusiona desde siempre: en la impaciencia, se manifiesta una cr\u00edtica pr\u00e1ctica del discurso exhaustivo, en la que la urgencia del deseo supera sus ca\u00eddas en la fosa del <em>logos<\/em>.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: center\">2<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">Lo que el deseo no cristaliza en una verdad, el dolor de la carencia lo denuncia. Es necesario que caigan las ilusiones. Ni el deseo de comunismo garantiza <em>a priori<\/em> una congruencia con el momento teor\u00e9tico, ni \u00e9ste puede embriagarse desastrosamente con sus exigencias dr\u00e1sticas sin traicionarlas. No hay que entregar el hambre de lo que no est\u00e1 dado a los jefes de la ideolog\u00eda; por otra parte, estos \u00faltimos, que se han olvidado de ella, ofrecen platos vac\u00edos: y se lo reprochan los unos a los otros. Lo que comuna a los comunistas no puede pensarse como algo confinado u objetivado en un <em>texto<\/em>; sin embargo, todo texto subversivo se conecta a ellos por una relaci\u00f3n, no ya de correspondencia lem\u00e1tica, sino de coherencia con la pasi\u00f3n. La atomizaci\u00f3n del contexto social promueve la idiosincrasia generalizada de s\u00edndromes: de ah\u00ed la agudeza f\u00f3bica con la que todo \u00abte\u00f3rico\u00bb \u2014y todo c\u00edrculo de escribidores\u2014 observa <em>in primis<\/em> en el \u00abproducto\u00bb de los dem\u00e1s los t\u00e9rminos de la insolvencia.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">As\u00ed, la acribia lem\u00e1tica o el culto maniaco a la \u00abexactitud\u00bb quir\u00fargica captan en la palabra eversiva el eco del poder, a la vez que hacen callar el timbre profundo del <em>sound and fury<\/em> com\u00fan. Y, por el contrario, el intimismo de los c\u00edrculos acalorados alrededor del fog\u00f3n de la revista, del mime\u00f3grafo, del <em>beau geste<\/em> cotidiano, se formula como la cualidad de lo diferente, cuando no se trafica de modo temerario como una acci\u00f3n de llenado <em>in vitro<\/em> del vac\u00edo social frente al cual se esfuerza en destacar, a fin de esconder mejor su obsesi\u00f3n angustiosa, para medicar su dolor.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: center\">3<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">As\u00ed como la praxis es bastante m\u00e1s que una mera verificaci\u00f3n del error te\u00f3rico, del mismo modo la exigencia de cristalizar una verdad que se encarna en ella demuestra, incluso en <em>sus<\/em> ca\u00eddas y en <em>sus<\/em> errores, la comuni\u00f3n que se da entre tentativas y condiciones, la fuerza que se da entre la facticidad que aprisiona y el deseo que, cuando la sobrepasa, la niega. El error no se sit\u00faa en el momento proyectual del proceso revolucionario, ni la experiencia viva que lo reconoce puede nunca aceptar soportarlo como algo que es intr\u00ednseco a la eversi\u00f3n: en las vicisitudes de la lucha, el error insin\u00faa los elementos falsos que se conectan a cualquier reivindicaci\u00f3n de la subjetividad, en el mismo lugar en que pretende <em>ser<\/em> inmediatamente, s\u00f3lo pudi\u00e9ndose <em>tener<\/em> en la mediatez de la prefiguraci\u00f3n. En el deshacerse de aquella mediatez se da el hacerse del movimiento real, la superaci\u00f3n de las ilusiones, de la esperanza y de la \u00abconsciencia\u00bb fide\u00edsta, residuo de la fascinaci\u00f3n soteriol\u00f3gica. La negaci\u00f3n de lo existente nunca ha consistido en su mero derrocamiento especular: en ella se expresa una tensi\u00f3n hacia lo posible, lo cual indica una irreductibilidad constitutiva. El proceso revolucionario no puede mitigarse en la cr\u00edtica burda, calco de lo negativo, sin sacrificar su cualidad al ser-as\u00ed del \u00abmundo\u00bb, sin renunciar a aquello que le da sustancia: el deseo de un mundo verdadero. \u00c9sta es la <em>diferencia<\/em> que vuelve el discurso revolucionario irreductible al error que paga en su constituci\u00f3n como discurso; \u00e9sta es la <em>oposici\u00f3n excesiva<\/em> que hace de la eversi\u00f3n algo inid\u00e9ntico e incomprensible a lo que niega.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: center\">4<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">El error de los teoremas revolucionarios hist\u00f3ricos queda insepulto por la <em>errance<\/em> de la praxis, arroja su sombra sobre la mutilaci\u00f3n que, en el ahora inmediato, priva a la cr\u00edtica de una praxis coherente en el terreno de la violencia. La teorizaci\u00f3n por exceso (hasta las llamadas \u00abutop\u00edas concretas\u00bb), en la que la ausencia del \u00absujeto revolucionario\u00bb pareci\u00f3 impulsar la teor\u00eda de la preparaci\u00f3n de sistemas compensativos, no plasm\u00f3 el exceso de la oposici\u00f3n (la superaci\u00f3n <em>violenta<\/em> de la identidad que la dominaci\u00f3n del sentido muerto impone) sino, por el contrario, hundi\u00f3 sus ra\u00edces en el terreno de la identidad constituida, puesto que dej\u00f3 entrever el porvenir como la cristalizaci\u00f3n verdadera de un proyecto intelectual. La violencia de las relaciones de producci\u00f3n ha arrancado cualquier ilusi\u00f3n sistem\u00e1tica, realizando de facto la hegemon\u00eda de su esp\u00edritu como \u00absujeto\u00bb de lo social y adhiriendo a \u00e9ste la sensaci\u00f3n de carencia de uno mismo, que se reduce a reflejar, en la propia desmediaci\u00f3n, la composici\u00f3n org\u00e1nica del capital dominante: el antagonismo y su violencia interiorizados como identidad problematizada. Frente a la totalizaci\u00f3n materializada que se opera en el dominio del capital, el momento teor\u00e9tico se ve obligado a representar la ausencia del sujeto revolucionario y de su violencia en la forma de un distanciamiento de la \u00abtotalidad\u00bb, concebido como prefiguraci\u00f3n \u00ababstracta\u00bb (en positivo y en negativo) del comunismo que se realiza sin transici\u00f3n. En este movimiento, la violencia o bien es \u00abaplazada\u00bb, o bien aparece completamente integrada a los modos de producci\u00f3n de lo existente: lejos de la clase, como un pr\u00e9stamo para el revolucionario profesional, abandona estas presencias sobre el campo como representaciones de aquello que <em>debe<\/em> reproducirse como id\u00e9ntico, en la identidad de una transici\u00f3n eternizada.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: center\">5<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">Ninguna teorizaci\u00f3n de cobertura puede restituir las formas historizadas de la violencia, en cuanto expresi\u00f3n de la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica, a la eversi\u00f3n contempor\u00e1nea, alzada en armas contra el dominio transecon\u00f3mico del capital. No somos los herederos de las \u00abrevoluciones vencidas\u00bb. Nuestra eversi\u00f3n se dispara en una discontinuidad. La ruptura con el pasado es lo que toda supervivencia combate en el presente, rescatando as\u00ed precisamente su exigencia no muerta. No hablamos con la voz de los muertos, pues ellos no pueden responder ni corregirse. El mejor modo de concederles un reconocimiento es contradiciendo sus contradicciones. Rechazar la violencia dramat\u00fargica de los brigadistas, esos revolucionarios a los que la \u00abprofesi\u00f3n\u00bb los convierte en clandestinos para s\u00ed mismos, no equivale a una profesi\u00f3n sim\u00e9trica de pacifismo. El momento cr\u00edtico no puede esconderse la mutilaci\u00f3n que la historia provoca con la privaci\u00f3n de una violencia coherente, que no est\u00e9 cegada a su sentido. Por mucho tiempo los radicales han mitigado su dolor equilibrando el rechazo al terrorismo y la hipervalorizaci\u00f3n de gestos decr\u00e9pitos e intermitentes, que surgen del s\u00edndrome idiosincr\u00e1tico ahora vuelto un estilo corriente de la vida. La anecd\u00f3tica de la \u00abviolencia\u00bb expresa ahora una simple sintomatolog\u00eda de la percepci\u00f3n inmediata e inconsecuente de lo negativo, del mismo modo que su sedimentaci\u00f3n heter\u00f3noma no consigue colmarla con la autoconsciencia que le hace falta, la percepci\u00f3n de su insuficiencia. As\u00ed, la combusti\u00f3n contin\u00faa sin fuego.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: center\">6<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">Si la separaci\u00f3n de la violencia no fuera, como lo es, un vac\u00edo doloroso, entonces cada uno no se hallar\u00eda, como se halla, buscando en s\u00ed y en los otros el momento de la coherencia eversiva: entonces no estar\u00edamos, como estamos, seguros solamente de tener que superar, combatiendo, los t\u00e9rminos concretos de una insuficiencia. S\u00f3lo cuando incluye en s\u00ed mismo la cr\u00edtica de su insuficiencia, el momento pragm\u00e1tico participa en la tensi\u00f3n con la que el momento teor\u00e9tico incluye en s\u00ed mismo la cr\u00edtica de su precariedad. Ninguna f\u00e1bula \u00abte\u00f3rica\u00bb nos enga\u00f1ar\u00e1 ya en relaci\u00f3n a nuestras condiciones reales. Pero ning\u00fan drama \u00abpr\u00e1ctico\u00bb nos impondr\u00e1 ya de nuevo las condiciones de nuestra ca\u00edda \u00abfatal\u00bb. Los \u00fanicos de quienes hay que seguir esper\u00e1ndolo todo son quienes no pretenden sucumbir ni siquiera al agobio terrible de su impotencia propia. Y hay que esperar de ellos, en primer lugar, la superaci\u00f3n de la impotencia.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: center\">7<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">La pretensi\u00f3n sistem\u00e1tica (conciliadora) de la teor\u00eda fue atacada en t\u00e9rminos coherentes por la \u00abteor\u00eda cr\u00edtica\u00bb (Adorno, sus amigos), la cual, sin embargo, nunca protest\u00f3 por deshacerse de la precariedad que se incorpora a la mirada teor\u00e9tica ni siquiera con el simple gesto de se\u00f1alarla, sino que se enfrent\u00f3 al riesgo combati\u00e9ndolo en su propio interior, volviendo a proponer la filosof\u00eda, pero volvi\u00e9ndola consciente de su maldici\u00f3n. En la atm\u00f3sfera f\u00f3bica que sigue a los espasmos de 1968, la apolog\u00eda desesperada de la \u00abpraxis\u00bb se mostr\u00f3 pronto como el reflejo de una idiosincrasia por el momento teor\u00e9tico. El acento exasperado sobre la gestualidad rebelde ocultaba a sus comentaristas la mutilaci\u00f3n que hab\u00eda ocurrido: nunca antes fue agitada tanta precept\u00edstica del accionismo y de la aventura para enmascarar las desventuras del espontane\u00edsmo, en el mismo lugar en que se postul\u00f3 como el cortocircuito que ser\u00eda capaz de abolir m\u00e1gicamente la falta rec\u00edproca de teor\u00eda pr\u00e1ctica y autoconsciencia cr\u00edtica. El esfuerzo de imprimir al movimiento la aceleraci\u00f3n de la cr\u00edtica, y sus ilusiones (<em>Internazionale Situazionista<\/em>, <em>Ludd<\/em>: \u00abNuestras ideas est\u00e1n en las cabezas de todos\u00bb) bast\u00f3 apenas para indicarla como la cualidad de la insuficiencia que no est\u00e1 dispuesta a autocegarse.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: center\">8<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">Cuando la praxis insuficiente no pretende disolver en s\u00ed, haci\u00e9ndola verdad, la teor\u00eda separada, entonces \u00e9sta es empujada a rehuir de aqu\u00e9lla, asumiendo de modo consolatorio y tranquilizador los \u00abtiempos largos\u00bb, refugi\u00e1ndose en las sectas her\u00e9ticas. Si Bordiga y si Adorno, desarmados en su desde\u00f1oso adventismo, no reconocieron la posibilidad de aventurarse, incluso ciegamente, presente en mayo de 1968, hoy un car\u00e1cter completamente nuevo nos permite salir del <em>impasse<\/em> (\u00abni enga\u00f1arse ni cegarse\u00bb) que se conten\u00eda en primer lugar en la totalizaci\u00f3n que el Dominio opera, en el car\u00e1cter heterodirigido de los individuos \u2014privados, seg\u00fan Adorno, del Super-Yo\u2014, en la ausencia de cualquier praxis posible, no como \u00abresistencia\u00bb cargada de tensiones hacia el futuro, sino sustancialmente regresiva. Entonces, la teor\u00eda como \u00abpensamiento que se piensa\u00bb pod\u00eda esforzarse en volver a aflorar, en distanciarse del Todo que es lo Falso (o esperar a integrar en los t\u00e9rminos de la invariancia y su restauraci\u00f3n el \u00abHilo del Tiempo\u00bb perdido en la reducci\u00f3n de la praxis de la clase obrera a un momento interno del capital). Hoy nosotros, presionados por el car\u00e1cter del todo o nada que el Dominio ha conseguido (sobre la naturaleza, que es <em>externa<\/em> e <em>interna<\/em> al hombre), reconocemos no tanto el m\u00e1ximo de la desagregaci\u00f3n, del empobrecimiento unido a su forma m\u00e1s completa (lo que, falseando el sentido de la \u00abcrisis\u00bb, nos volver\u00eda semejantes a los blanquistas y a los leninistas, que se disponen a <em>construir<\/em> en su \u00abser\u00bb la alternativa, y que se satisfacen con heredar los escombros), cuanto el alzamiento de aquello que siempre permanece irreductible, su presentaci\u00f3n en el estado de emergencia como una certeza, su perfilaci\u00f3n, en el car\u00e1cter definitivo de la lucha, como fuerza que se afirma y se muestra precisamente en el l\u00edmite en el que la negaci\u00f3n y la homologaci\u00f3n absolutas nos restituyen invertido el sentido de siglos de <em>errance de l\u2019humanit\u00e9<\/em>, como el umbral que desencadena la diferencia en cuanto motor de la discontinuidad, de lo Nuevo. Nosotros definimos como corporeidad de la especie a aquello que es irreductible al pueblo del capital, con la seguridad de que indicamos el proceso del devenir de una materialidad en la que se supera la angustia de toda predicaci\u00f3n, incluida la nuestra, por cuanto se mantiene de discursivamente imperfecto, ya que formamos parte de la especie que desde siempre ha hablado de \u00ablibertad\u00bb desde el interior de los muros de la prisi\u00f3n\u2026<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: center\">9<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">La cr\u00edtica que se deja aniquilar por su precariedad que se est\u00e1 permanentemente reproduciendo, frente a las dimensiones definitivas del enfrentamiento prefiere liquidarse, limit\u00e1ndose a enunciar ese m\u00ednimo que todo radical conoce como la condici\u00f3n de insuficiencia contra la cual combate su deseo de cristalizar la verdad: \u00abLa superaci\u00f3n de la pol\u00edtica no deja detr\u00e1s de s\u00ed un vac\u00edo, sino el desarrollo pr\u00e1ctico de la cr\u00edtica que est\u00e1 por descubrirlo todo\u00bb.<sup>1<\/sup> La revoluci\u00f3n se vuelve entonces aquello \u00abde lo cual no se puede hablar\u00bb, hecho puro por excelencia, perfecto retiro de aquello que, inefable, no podr\u00e1 prescindir de revelarse m\u00edsticamente a la fe neo-adventista, \u00a0m\u00e1s all\u00e1 de los accidentes de la historia, m\u00e1s all\u00e1 tal vez de aquella burbuja de energ\u00eda en que la paciencia del \u00abpensamiento que se piensa\u00bb, encarnizada en el combate de la comprensi\u00f3n de lo negativo, inscribe su capacidad de comprenderlo como anticipaci\u00f3n, no aterrorizada, del proceso de afirmaci\u00f3n de una dimensi\u00f3n que lo excede. La cr\u00edtica aterrorizada tiene como \u00fanica salida replegarse sobre s\u00ed misma. Todo \u00abobjeto\u00bb se impone por encima de la fobia a medirse, pareci\u00e9ndole infecto por el vicio trivial a que termine ocurriendo. La polic\u00eda cr\u00edtica arroja a los confines la pasi\u00f3n y la especie, exhalaciones impuras de lo que ocurre y que, superado el sue\u00f1o que sue\u00f1a algo, para nada se asemeja a algo so\u00f1ado.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Lo \u00fanico que le resulta respirable es su propia respiraci\u00f3n, y lo \u00fanico de lo que se atreve a hablar es de s\u00ed. La metacr\u00edtica hablar\u00e1 ampliamente, as\u00ed como ampliamente hablan los metalenguajes del modernismo art\u00edstico y \u00abfilos\u00f3fico\u00bb, metacr\u00edtica que se mantiene firme en su sitio retirado para el curso de la historia y que se encuentra ya lejana, mosca apresada en el \u00e1mbar del espect\u00e1culo, esp\u00e9cimen de museo.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: center\">10<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">La sombra de los bloques que la teor\u00eda ha erigido \u2014con el objetivo de no dejarse amordazar por la toma de consciencia de su precariedad\u2014 dibuja el espacio en que opera m\u00e1s s\u00f3lidamente el borramiento de la metaf\u00edsica: que de la revoluci\u00f3n se deba callar es la mentira con la cual el discurso revolucionario cubre las heces fosilizadas, igualmente apestosas, de la especulaci\u00f3n excesiva. Puesto que el presente o bien incide en los desarrollos por venir o bien ya sanciona lo imposible, el pensamiento que se proh\u00edbe leer en el presente el devenir de lo posible sanciona su impotencia como una maldici\u00f3n ontol\u00f3gica. No tememos a comprometernos con las incertidumbres que desde ahora sabotean la certidumbre de la especie y su devenir, cuando hablamos del proceso revolucionario en cuanto movimiento real que apunta a la autog\u00e9nesis creativa: la autogesti\u00f3n generalizada que no puede traducirse en autogesti\u00f3n de la inercia de lo existente sin convertirse en autogesti\u00f3n de la esclavitud. Lo que en estas formulaciones se conserva de las especulaciones elaboradas en el pasado, no se esconde ni se ostenta, sino que se coloca a la mirada de la cr\u00edtica pr\u00e1ctica para que se vuelva consciente de los riesgos a los que la dial\u00e9ctica armada, para no desaparecer, est\u00e1 forzada <em>todav\u00eda<\/em> a asumir, cuando no se hace ilusiones de liberarse del peso de la historia con la simulaci\u00f3n de una intimidad de alcoba en relaci\u00f3n con aquello de lo que \u00abun gentilhombre no puede hablar\u00bb. A medida que la hambruna le implanta a la econom\u00eda pol\u00edtica la cuenta de sus l\u00edmites, se practica una desagregaci\u00f3n del exceso econ\u00f3mico en la que cancerosamente se acrecienta un exceso de lo pol\u00edtico: tendencialmente, la administraci\u00f3n socializada de la penuria material interrumpe la pelea arcaica en torno a la distribuci\u00f3n de los \u00abbienes\u00bb, mientras promueve una autonomizaci\u00f3n de lo pol\u00edtico como forma \u00abcultural\u00bb (ilustrada) de la determinaci\u00f3n y del control de una \u00abcondici\u00f3n humana\u00bb regresiva. Una supervivencia suntuaria y dentro de la contingencia promete a cada uno la pr\u00f3xima denotaci\u00f3n heter\u00f3noma de sus \u00abnecesidades primarias\u00bb, y esto est\u00e1 destinado a verificarse con la participaci\u00f3n \u00abconciliar\u00bb de cada oprimido en el \u00e1mbito de una autogesti\u00f3n de la miseria que se basa en la interiorizaci\u00f3n de la carencia como resurgimiento definitivo del hecho originario.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: center\">11<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">La verdadera hambre es milenaria: est\u00e1 cargada ya de la sabidur\u00eda de s\u00ed que le consiente a alzarse contra toda heteronom\u00eda destinada a volver a encarcelarla en un l\u00edmite que se designa como insuperabilidad de la \u00abcondici\u00f3n humana\u00bb. \u00c9ste es el sentido de la autog\u00e9nesis creativa: la autogesti\u00f3n generalizada como eliminaci\u00f3n reiterada de cada obst\u00e1culo para el hacerse humano, para el origen en devenir de la especie que es ama de s\u00ed; lucha a ultranza contra la reproducci\u00f3n actualizada de la estrechez pol\u00edtica; abolici\u00f3n violenta de todo poder de las contingencias administradas sobre la piel de los oprimidos y en su nombre; reconocimiento y regeneraci\u00f3n, contra la \u00abnecesidad\u00bb, del deseo; verdad cristalizada de la pasi\u00f3n de vivir contra toda ret\u00f3rica del l\u00edmite y toda po\u00e9tica del sacrificio. Las condiciones de esta lucha se inscriben en el deseo de comunismo del mismo modo en que el deseo de comunismo se inscribe en el proceso prehist\u00f3rico: como sentido adversativo que excede toda identidad impuesta por el poder de lo <em>mortuum<\/em> sobre lo vivo; como diferencia entre concatenaci\u00f3n mec\u00e1nica de acontecimientos (la \u00abhistoria\u00bb de los histori\u00f3grafos y su coartada, el pensamiento lineal) y aquellos que viven la pasi\u00f3n de transformar el mundo; como discontinuidad capaz de romper la reiteraci\u00f3n y de arrastrar al abismo la modelaci\u00f3n cibern\u00e9tica; como movimiento real.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: center\">12<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">Ya desde ahora la homologaci\u00f3n del Dominio se est\u00e1 volviendo resplandeciente, para que el terror de la transformaci\u00f3n acabe con las miradas que se dirigen al reflejo nost\u00e1lgico de los \u00abpara\u00edsos perdidos\u00bb. La escasez se acompa\u00f1a de la regresi\u00f3n, que conforma su estilo, tanto en la esfera de los infiernos individuales como en aquella de una socialidad autocr\u00edtica. Del mismo modo que la psiquiatr\u00eda vanguardista se propone \u00abcurar\u00bb la supervivencia a trav\u00e9s de la conexi\u00f3n de cada uno al misterio desvelado de su nacimiento-muerte, as\u00ed la sociolog\u00eda m\u00e1s moderna prepara la resurrecci\u00f3n de \u00abcomunidades\u00bb, etnias, \u00abrazas\u00bb, luego de que el capital ha acabado de extirpar sus ra\u00edces y de cancelar su especificad. Todo apunta a una propagaci\u00f3n de la apolog\u00e9tica que eterniza el \u00abyo dividido\u00bb en la dimensi\u00f3n de la especie que se ha vuelto a dividir en \u00abcomunidades\u00bb. A los ide\u00f3logos del capital autocr\u00edtico no se les ha escapado la sustancia eversiva del alzamiento, d\u00e9bilmente exorcizada en las modelaciones cibern\u00e9ticas, de una totalidad real, viva, ya de hecho en tensi\u00f3n con la superficie blindada de la totalizaci\u00f3n que operan los modos de producci\u00f3n capitalistas. Es \u00e9sta la realidad material que le da forma al \u00abconcepto\u00bb de especie. Y en contra de \u00e9sta \u2014la internacional que se realiza m\u00e1s all\u00e1 de sus esquemas ideol\u00f3gicos y arcaicos, econ\u00f3mico-pol\u00edticos\u2014 empu\u00f1a las armas, una vez m\u00e1s, la mistificaci\u00f3n cient\u00edfica. Del mismo modo que la apolog\u00e9tica del yo dividido adorna con \u00abpoes\u00eda\u00bb los momentos autonomizados en los que el individuo partido (esquizofrenia, coraz\u00f3n roto) realiza el valor de s\u00ed como agente del capital, as\u00ed la reintroducci\u00f3n de las \u00abcomunidades\u00bb separadas adorna con eticidad modernista los restos marginados de un pasado irreproducible. En el coraz\u00f3n de las sociedades inm\u00f3viles, subsumidas bajo el dominio de lo sagrado y atrapadas en la reencarnaci\u00f3n reiterada del S\u00edmbolo y del Verbo, se expresaba una especificidad cualitativa que es inconciliable con la homologaci\u00f3n violenta de toda forma de existencia a simples momentos de la aparici\u00f3n, del valor de cambio. An\u00e1logamente, en la \u00abexcepcionalidad\u00bb de la condici\u00f3n esquizofr\u00e9nica se expresaba una resistencia hacia la generalizaci\u00f3n violenta de la intercambiabilidad entre los individuos como forma exclusiva de la adecuaci\u00f3n a la identidad socialmente impuesta. En ambas proposiciones estrat\u00e9gicas nuevas, lo que hoy se desentierra es la forma ahora vac\u00eda de la \u00abresistencia\u00bb particular a la identidad: a fin de que su superaci\u00f3n realmente universalizada, <em>hecha por la especie<\/em> y, en este sentido espec\u00edfico, m\u00e1s all\u00e1 de lo particular, movimiento comunista sobreindividual y sobreparticular, ralentice su impulso y se encalle \u2014eso es lo que ellos esperan\u2014 en un nuevo laberinto. De no haber sido necesaria, esta estrategia defensiva que el capital ha puesto en marcha muestra hasta qu\u00e9 punto el alzamiento de la comunidad global, la presentaci\u00f3n amenazante de la especie como subjetividad en un proceso irreductible a las trampas de la carencia eternizada, aterrorizan tanto a los gestores de los poderes como a los administradores delegados de los reforzamientos de la \u00abpolic\u00eda\u00bb pol\u00edtica, mistificados bajo la coartada de las \u00abnecesidades de la lucha\u00bb.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr style=\"height: 1px\" align=\"left\" width=\"25%\" \/>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify\"><small><sup>1<\/sup> Cf. Gianni-Emilio Simonetti, <em>Contro l\u2019ideologia del pol\u00edtico. Alcune ossevazioni sulla critica radicale e i suoi abusi<\/em>, Mil\u00e1n, 1974, panfleto redactado en pol\u00e9mica con <em>Cronaca di un ballo mascherato<\/em> de G. Cesarano, P. Coppo y G. Fallisi, Livorno, 1974. La siguiente nota agota lo que Cesarano (su redactor) advierte por su parte que es necesario puntualizar.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small>Portador profesional de conceptos ajenos, estrella de sal\u00f3n donde lo extra\u00f1o, transformado en dom\u00e9stico, sirve <em>d\u00e9tournements<\/em> serigrafiados numerados y firmados por los artistas, G.-E. Simonetti, como sus pares, es presa de compulsiones que lo obligan a <em>striptease<\/em> repentinos, al grado de convertirse en <em>streaking<\/em>. Helo ah\u00ed, adamista, huyendo al precipicio desde el lugar en el que fue atrapado con los h\u00e1bitos puestos, y demasiado espinosos para \u00e9l, de la cr\u00edtica radical, h\u00e1bitos que siempre se revelan intolerablemente inc\u00f3modos para quien se adorna con ellos por la simple expectativa de los aplausos. Con una hoja de parra que arranc\u00f3 fraudulentamente en Arno \u2014su vicio nunca acaba\u2014 tiene la ilusi\u00f3n de cubrirse ambos lados. El suceso no ser\u00eda digno de menci\u00f3n si esta fuga no se hiciera pasar, para variar, como el advenimiento de un nuevo curso, y si el protocolo con el que se hace publicidad no abundara en falsificaciones tramposas.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small>Frente al terrorismo guerrillero, nadie que se defina radical puede pretender pasar desapercibido en el sal\u00f3n de la neutralidad deslumbrada y contemplativa. O con nosotros o contra nosotros es el criterio m\u00ednimo que las acciones de los brigadistas exigen a la coherencia de los revolucionarios. Justamente porque el terrorismo es el espect\u00e1culo de lo pol\u00edtico que se distorsiona en \u00abdramas atroces\u00bb, la atrocidad del drama no es aquella del sacrificio de s\u00ed, como es obvio desde la liturgia, sino aquella, realmente tr\u00e1gica, de la ceguera ante las razones aut\u00e9nticas de la verdadera guerra, la humillante servidumbre de la c\u00f3lera eversiva a la eternizaci\u00f3n de batallas ficticias. En <em>Cronaca di un ballo mascherato<\/em>, Coppo, Fallisi y yo hemos adoptado responsablemente una toma de posici\u00f3n radical: <em>contra<\/em> el terrorismo, para una superaci\u00f3n definitiva de la ideolog\u00eda pol\u00edtica, para una puesta en evidencia de los t\u00e9rminos reales, no ya mistificables, en los que emerge la <em>verdadera guerra<\/em>. Cada Cristo se encuentra con su Judas, cada Judas se encuentra sin demoras con su \u00e1rbol, pero cada evangelista se encuentra con la verg\u00fcenza hist\u00f3rica de ser un mentiroso. Si los brigadistas representan el momento m\u00e1s extremo del espect\u00e1culo pol\u00edtico, el delator Silvano Girotto incide en el momento m\u00e1s s\u00f3rdidamente fatal, aquel en que el espect\u00e1culo resulta enmarcado por la polic\u00eda. Con el juego antiguo e infame de las ecuaciones \u00abobjetivas\u00bb, patrimonio por excelencia de los calumniadores de los partidos y de los grupos pol\u00edticos, a Simonetti le encantar\u00eda aplastar la cr\u00edtica en el terreno de la delaci\u00f3n. Cualquiera que haya tenido que cruzarse con la arrogancia policiaca de los partidos y los grupos pol\u00edticos, reconocer\u00e1 en esta pr\u00e1ctica precisamente la tendencia a la atribuci\u00f3n de \u00abculpas indirectas\u00bb que realiza una asimilaci\u00f3n entre tribunales ordinarios y tribunales \u00abrevolucionarios\u00bb, comuni\u00f3n que nuestro escritor contempla, para futuras l\u00edneas, en la conducta de los brigadistas, exactamente en el pasaje elegido por Simonetti como \u00abobjetivamente\u00bb homologable a la delaci\u00f3n de Girotto.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small>La infamia se vuelve en su contra: en el lugar en que su impaciencia de complacer nuevamente a todos sus clientes empuja a Simonetti a justificar la apolog\u00eda de los terroristas, es ah\u00ed donde tiene que hacerlos pasar por muertos (\u00abayer, la cr\u00edtica de las armas de los camaradas de las Brigadas Rojas o de la Rote Armee Fraktion expresaba el mejor de los instrumentos de lo pol\u00edtico como terminaci\u00f3n de la pol\u00edtica\u00bb, etc.) y he aqu\u00ed, por el contrario, que se verifica <em>en la actualidad<\/em> aquello que nuestro escrito identific\u00f3 como la potencialidad m\u00e1s t\u00f3xica del terrorismo como modelo operativo generalizable: la proliferaci\u00f3n, en Italia y en Alemania, de ep\u00edgonos autorizados, desde la ingenuidad misma de su pasi\u00f3n capturada hasta un drama que no para de incrementar la atrocidad. La misma vocaci\u00f3n a la pol\u00edtica de la calumnia empuja de forma imprudente a Simonetti a equiparar el concepto de especie (<em>Gattung<\/em>) con aquel de raza (que ni siquiera ha sido rozado, evidentemente, en ninguno de nuestros escritos, a no ser que en su justa denotaci\u00f3n negativa). En Hegel, Marx, Engels, Adorno, Korsch, Luk\u00e1cs y sobre todo en Bordiga se encontrar\u00e1 un \u00abracismo\u00bb id\u00e9ntico, en este sentido, al nuestro. \u00abLa deformaci\u00f3n de un texto \u2014escribe Freud\u2014 se asemeja, desde cierto punto de vista, a un homicidio. La dificultad no radica en la perpetraci\u00f3n del delito, sino en la disimulaci\u00f3n de sus huellas\u00bb.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: right\"><small>G. C.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: right\"><small>Enero de 1975<\/small><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En 1969, Gorgio Cesarano funda con Joe Fallisi y Eddie Ginosa el grupo milan\u00e9s Ludd \u2014 Consigli proletari. Primero inscrito al Partido Comunista Italiano y luego expulsado por desviaci\u00f3n, la influencia de Cesarano en el Movimiento italiano de la d\u00e9cada de 1970 fue determinante. 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