{"id":847,"date":"2018-10-22T13:11:43","date_gmt":"2018-10-22T18:11:43","guid":{"rendered":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=847"},"modified":"2019-05-07T12:57:09","modified_gmt":"2019-05-07T17:57:09","slug":"prefacio-fragmentar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=847","title":{"rendered":"Moses Dobru\u0161ka \/ Prefacio para Fragmentar el mundo de Josep Rafanell i Orra"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-850\" src=\"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2018\/10\/fragmentar.png\" alt=\"\" width=\"639\" height=\"478\" srcset=\"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2018\/10\/fragmentar.png 639w, https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2018\/10\/fragmentar-300x224.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 639px) 100vw, 639px\" \/><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\"><strong>En su prefacio\u00a0 a\u00a0<a href=\"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/post\/2018\/08\/02\/josep-rafanell-i-orra-fragmentar-el-mundo\/\"><em>Fragmenter le monde<\/em><\/a> (\u00c9ditions Divergences, Par\u00eds, 2018) de Josep Rafanell i Orra, el \u00abautor\u00bb Moses Dobru\u0161ka no s\u00f3lo ofrece una excelente exposici\u00f3n de aquella tradici\u00f3n fragmentarista de la cual forma parte este libro, sino que tambi\u00e9n presenta, en lo que llamar\u00edamos un acercamiento de primera mano, aquellas repercusiones que suscit\u00f3 subterr\u00e1neamente en el \u00faltimo libro del Comit\u00e9 invisible, <em>Ahora<\/em>.<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: right;margin-left: 45%\"><small><em>Y son precisamente los m\u00e1s solitarios quienes tienen la mayor parte de la comunidad. Anteriormente afirm\u00e9 que unos percibe m\u00e1s, otros menos, de la amplia melod\u00eda de la vida; por consiguiente, incumbe a estos \u00faltimos una tarea menor o m\u00e1s mediocre en la gran orquesta. Quien percibiera toda la melod\u00eda ser\u00eda al mismo tiempo el m\u00e1s solitario y el m\u00e1s vinculado a la comunidad. Ya que escuchar\u00eda lo que nadie escucha, y esto por la \u00fanica raz\u00f3n de que comprende en su<\/em> acabamiento<em> aquello que tan s\u00f3lo en oscuros pedazos aprehenden los dem\u00e1s cuando se acercan a o\u00edr.<\/em><\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: right\"><small>Rainer Maria Rilke, <em>Notas sobre la melod\u00eda de las cosas<\/em><\/small><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">El texto que van a leer ya\u00a0tiene una historia. Una historia subterr\u00e1nea, como todas las buenas historias. Todo incita a pensar que tuvo que circular, en una versi\u00f3n ciertamente primitiva, bastante tiempo antes de su aparici\u00f3n, en un c\u00edrculo restringido pero irradiante. Es f\u00e1cil darse cuenta de esto. El gesto de pensamiento que aqu\u00ed\u00a0realiza Josep Rafanell i Orra es lo suficientemente singular como para no sospechar de que lo han le\u00eddo, o por lo menos ha influido de forma indirecta, aquellos que, en los tiempos recientes, lo han repetido. Este gesto consiste en <em>devolver el valor vinculado al fragmento<\/em>. Todo lo que hay de izquierda en el mundo, es decir, todo lo que hay confuso e impotente debajo de su fachada perentoria, todo lo que hay de cristiano y de cristiano <em>que se ignora<\/em>, ha visto siempre al fragmento como privaci\u00f3n y carencia, como aquello a lo que le hace falta la totalidad. Esto incluye incluso al marxismo radical y su famoso \u00abpunto de vista de la totalidad\u00bb, que es el punto de vista de Dios una vez que la palabra se ha vuelto impronunciable. Darle a todos la salvaci\u00f3n, a \u00abtodos juntos\u00bb, rehacer la unidad perdida de la Creaci\u00f3n, la unidad social, \u00a1so-so-so-solidaridad! Como si el solidarismo no hubiera sido la doctrina oficial de la Tercera Rep\u00fablica antes de ofrecer sus servicios a P\u00e9tain: la Humanidad. \u00bfCu\u00e1ndo SE comprender\u00e1 que la humanidad no es m\u00e1s que la cristiandad secularizada, pero tambi\u00e9n dispuesta siempre a la cruzada? El gran cuerpo social compuesto de millones de hom\u00fanculos aislados serializados, indiferenciados, privados de mundo y reagregados luego de su homogeneizaci\u00f3n, \u00e9se es de manera evidente el frontispicio del <em>Leviat\u00e1n<\/em>. Pero bastante tiempo antes de esto, es la iconograf\u00eda medieval del Seno del Padre, donde los Elegidos desfilan en fila, todos id\u00e9nticos e id\u00e9nticamente sonrientes, y dibujan la silueta de Abraham. Hobbes no ocult\u00f3 nunca que ve\u00eda en el <em>Leviat\u00e1n<\/em> al \u00abdios mortal\u00bb.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Cada vez que se escucha la met\u00e1fora del cuerpo social, desde Menenio Agripa, es que hay algo de secesi\u00f3n en la atm\u00f3sfera, es que hay algo de plebe en la alegr\u00eda de hacer descender Aventinos. Es por eso que las mejores contrarrevoluciones son de izquierda. Es por eso que el fascismo mismo, el fascismo hist\u00f3rico, debe ser comprendido como un\u00a0<em>fen\u00f3meno de izquierda<\/em>. Por el contrario, no hay revoluci\u00f3n que no comience por pisotear la totalidad, por asumir su parcialidad, por renunciar a esperar a \u00abtodo el mundo\u00bb para experimentar su propia potencia frente a los partidarios de la totalidad. Que en su ebriedad, el fragmento insurrecto venga a proferir, a modo de desaf\u00edo, \u00abnosotros somos todo\u00bb, \u00abnosotros somos el pueblo\u00bb, no es nunca la misma cosa que aquellos que vienen, inmediatamente despu\u00e9s, a ventriloquear en su nombre y fundar sus prerrogativas sobre su supuesto \u00abpoder constituyente\u00bb. El pueblo de los <em>faubourgs<\/em> de Par\u00eds en 1789 o en 1830, el proletariado de 1848, la Comuna de Par\u00eds, los soviets de 1905 o de 1917, los comit\u00e9s de acci\u00f3n de 1968, para atenerse a los cl\u00e1sicos, todos comienzan con un gesto que ser\u00e1 teorizado por la autonom\u00eda italiana de la d\u00e9cada de 1970 como un gesto de separaci\u00f3n, de <em>separ\/azione<\/em>. \u00abNo somos de su mundo\u00bb, \u00abno formamos parte de su totalidad\u00bb, \u00abnos movemos sobre otro plano\u00bb en las palabras de Carla Lonzi, \u00ablos obreros son una f\u00e9rrea raza pagana\u00bb, en las de Tronti: tal es, en su primera frescura, la afirmaci\u00f3n liberadora y tan dif\u00edcil de sostener en el tiempo. Cortar v\u00ednculos t\u00f3xicos es a menudo la mejor manera de cuidar de una potencia encallada, o de persistir en su comienzo propio. Es esto, entonces, lo que hace brecha, lo que hace irrupci\u00f3n, lo que hace <em>acontecimiento<\/em>. En este sentido, todas las revoluciones son rom\u00e1nticas, si se reconoce a los rom\u00e1nticos alemanes del <em>Athenaeum<\/em> el gran m\u00e9rito de haber planteado por primera vez el fragmento no como amputaci\u00f3n de la totalidad, sino como totalidad singular. De haber devuelto por primera vez en la \u00abmodernidad\u00bb el valor vinculado al fragmento. De haber destituido el gran Todo exterior, el Todo pastoral, el Todo que no es nada.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Pero volvamos a la historia de este texto. Todo lleva a pensar que el Comit\u00e9 invisible tuvo acceso a \u00e9l bastante tiempo antes de la redacci\u00f3n de <em>Ahora<\/em>. Todo lleva a pensar que estas personas, a las que les gusta tanto no citar sus fuentes, le deben su idea de \u00abfragmentaci\u00f3n del mundo\u00bb, que ocupa toda la segunda parte de su \u00faltimo opus. Hay en ellos una extra\u00f1a pol\u00edtica de la citaci\u00f3n, que se vincula ciertamente a una desconfianza bastante explicable hacia la \u00abfunci\u00f3n autor\u00bb. Que tambi\u00e9n se vincula ciertamente a la creencia de que las ideas tienen su vida propia, casi siempre subterr\u00e1nea, que s\u00f3lo puede ser agravada por el peso de los nombres de autores. Una manera, tal vez, de escapar a todo el peque\u00f1o sistema de clientelismos que sostiene la insignificancia de los medios intelectuales y m\u00e1s particularmente del amiguismo universitario. Esto los expone, evidentemente, a ser saqueados a su vez por aut\u00e9nticos \u00abautores\u00bb o a ser plagiados torpemente por todo tipo de productores de mercanc\u00edas culturales, de colectivos militantes que se encargan de introducir en las filas del discurso aquello que se propon\u00eda hacer estallar su orden. Se trata en cierto sentido de \u00abbuena guerra\u00bb, y una vez m\u00e1s hace falta admitir que se trata aqu\u00ed de una guerra, y de una guerra verdadera. Si esto debe suceder de nuevo con <em>Ahora<\/em> y la idea de fragmentaci\u00f3n del mundo, que as\u00ed sea. Y, ciertamente, esto ata\u00f1e menos a las cualidades estil\u00edsticas de este libro que a la evidencia, en esta \u00e9poca, de esta idea. Esto ata\u00f1e a la potencia del gesto de pensamiento que contiene\u00a0<em>Fragmentar el mundo<\/em>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">As\u00ed hemos notado, en las semanas que siguieron a la publicaci\u00f3n de <em>Ahora<\/em>, una breve moda del tema de la fragmentaci\u00f3n entre algunos comentaristas habituales de la actualidad francesa. En la extrema confusi\u00f3n que rode\u00f3 a la elecci\u00f3n presidencial de 2017, a menudo ve\u00edan que el electorado se fragmentaba, as\u00ed como los partidos, y la pol\u00edtica, el pa\u00eds y pronto Europa. Esto dur\u00f3 hasta que son\u00f3 el reloj para la vuelta al orden <em>La R\u00e9publique en marche<\/em>. Pero no deb\u00eda detenerse ah\u00ed, al menos en Francia. En esa primavera, fue posible encontrar hasta en algunos quioscos\u00a0<span style=\"text-indent: 18.8976px\">oscuros<\/span><span style=\"text-indent: 18.8976px\">\u00a0<\/span><span style=\"text-indent: 0.5cm\">de Exarcheia, en Atenas, folletos de anarco-turistas estadounidenses que pasaron por Francia y que abordaban la noci\u00f3n a fin de formular una perspectiva estrat\u00e9gica para el movimiento anarquista; podemos suponer que fue un art\u00edculo sobre la elecci\u00f3n de Trump, publicado en el sitio <\/span><em style=\"text-indent: 0.5cm\">lundimatin<\/em><span style=\"text-indent: 0.5cm\"> y retomado parcialmente en <\/span><em style=\"text-indent: 0.5cm\">Ahora<\/em><span style=\"text-indent: 0.5cm\">, el que les sugiri\u00f3 el tema de la fragmentaci\u00f3n. Por el otro lado, fue en junio\u00a0 cuando el papa del aceleracionismo que se volvi\u00f3 libertariano, adepto del <\/span><em style=\"text-indent: 0.5cm\">blockchain<\/em><span style=\"text-indent: 0.5cm\"> y neorreacionario reivindicado, Nick Land, quien publicaba una entrevista titulada \u00abThe only thing I would impose is fragmentation\u00bb. Parece que, por su parte, aun siendo ahora un residente en Shangh\u00e1i, fue contaminado por la noci\u00f3n durante un almuerzo r\u00e1pido con un lector de <\/span><em style=\"text-indent: 0.5cm\">Ahora<\/em><span style=\"text-indent: 0.5cm\">, que iba de paso. Cuando una noci\u00f3n hace que los enemigos m\u00e1s irreconciliable se pongan de acuerdo, es en general porque no carece de cierta exactitud. Ciertamente, en una \u00e9poca de anarqu\u00eda fenom\u00e9nica, para hablar como Reiner Sch\u00fcrmann, decirse anarquista es no decir gran cosa, y que un cripto-trumpista anglosaj\u00f3n obsesionado por su \u00abidentidad blanca y protestante\u00bb encuentre de su agrado la fragmentaci\u00f3n del mundo no debe sorprender, mientras tenga vocaci\u00f3n de sacar provecho de ella. Al prometer el bazar del mundo contempor\u00e1neo cierta fortuna a esta idea, quiz\u00e1 no sea demasiado tarde para ponerla en claro. Y antes de que sirva para \u00abexplicar\u00bb las veleidades de la independencia de Catalu\u00f1a y todas las fracturas subsecuentes que estas \u00faltimas anuncian, todav\u00eda nos da tiempo de dar un sentido m\u00e1s fiel a las palabras de Josep Rafanell i Orra, Marcello Tar\u00ec o del Comit\u00e9 invisible. M\u00e1s fiel, en todo caso, a su idea revolucionada de revoluci\u00f3n.<\/span><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La idea de fragmentaci\u00f3n es una m\u00e1quina de percepci\u00f3n. Todo nos inclina, en Occidente, a ver en una persona una persona, en una imagen una imagen, en una ciudad una ciudad. \u00c9ste es un error. Una percepci\u00f3n fina de lo real detecta en una persona el caos de fuerzas, el bricolaje de piezas en tensi\u00f3n, las copertenencias contradictorias, los fr\u00e1giles agenciamientos, los flujos anudados, los demonios y los puntos de irreductibilidad que recubre oportunamente la apariencia externa, presentada, del sujeto. Pero las categor\u00edas del lenguaje son, por desgracia, las mismas de la percepci\u00f3n. La lengua es un <em>sensorium commune<\/em>, como lo dec\u00eda Fritz Mauthner. Alucinamos del modo m\u00e1s sincero el mundo de las \u00abpersonas\u00bb. La heterogeneidad constitutiva de lo real se da a nosotros bajo la m\u00e1scara de la unidad, de la unidad homog\u00e9nea. Para la percepci\u00f3n superficial, la <em>m\u00e1scara<\/em> es lo real mismo. Derribar la m\u00e1scara es asumir el riesgo del v\u00e9rtigo. Hofmannsthal cuenta, en su <em>Carta de Lord Chandos<\/em>, la experiencia de este v\u00e9rtigo. \u00abTodo me parec\u00eda indemostrable, mentiroso, que hu\u00eda por todas partes. Mi mente me obligaba a ver con una\u00a0<span style=\"text-indent: 18.8976px\">proximidad<\/span><span style=\"text-indent: 18.8976px\">\u00a0<\/span><span style=\"text-indent: 0.5cm\">inquietante todas las cosas que aparec\u00edan en este tipo de conversaciones: al igual que en una ocasi\u00f3n hab\u00eda visto en un microscopio un trozo de piel de mi dedo me\u00f1ique que se parec\u00eda a una llanura con surcos y cavidades, as\u00ed me ocurr\u00eda ahora con la gente y sus movimientos. Ya no consegu\u00eda aprehenderlas con la mirada simplificadora de la costumbre. Para m\u00ed, todo se degradaba en partes, estas partes en otras partes, y nada se dejaba ya delimitar con un concepto. Las palabras aisladas flotaban alrededor de m\u00ed; se fijaban en muchos ojos que me miraban fijamente y que a la vez estaba obligado a mirar fijamente: verdaderos remolinos a los que me da v\u00e9rtigo asomarme, que giran sin interrupci\u00f3n y a trav\u00e9s de los cuales se llega al vac\u00edo\u00bb.<\/span><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Podemos observar una imagen como una simple representaci\u00f3n de cosas, de lugares o de criaturas. Pero esto equivale a condenarse a sufrir su potencia sin o\u00edr nada. Toda imagen dotada con un poco de potencia sostiene en s\u00ed fuerzas que nos afectan y se interafectan en un destello inmovilizado. Es esto lo que detecta cualquier mirada que sabe <em>ver<\/em>. En su elogio f\u00fanebre de Aby Warburg, Cassirer dec\u00eda de \u00e9l: \u00abSu mirada, en efecto, no descansaba en primer lugar en las obras de arte, sino que sent\u00eda y ve\u00eda detr\u00e1s de las obras las grandes energ\u00edas configurantes. Y para \u00e9l, esas energ\u00edas no eran otra cosa que formas eternas de la expresi\u00f3n del ser del hombre, de la pasi\u00f3n y del destino humano. De este modo, toda configuraci\u00f3n creadora, dondequiera que se mueva, se volv\u00eda para \u00e9l legible como un lenguaje \u00fanico del que buscaba penetrar cada vez m\u00e1s su estructura y descifrar el misterio de sus leyes. Ah\u00ed donde otros hab\u00edan visto formas determinadas delimitadas, formas que descansaban en s\u00ed mismas, \u00e9l ve\u00eda fuerzas en movimiento, ve\u00eda lo que \u00e9l llamaba las \u201cformas del pathos\u201d que la Antig\u00fcedad hab\u00eda creado como patrimonio perdurable de la humanidad\u00bb. Esto vale para la imagen misma, pero vale todav\u00eda m\u00e1s para su lectura, para su capacidad de afectarnos aqu\u00ed y ahora, corporalmente. \u00abCada presente est\u00e1 determinado por las im\u00e1genes que son s\u00edncronas con \u00e9l; cada Ahora es el ahora de una cognoscibilidad determinada. Con \u00e9l, la verdad est\u00e1 cargada de tiempo hasta explotar. No es que el pasado ilumine el presente o el presente ilumine el pasado. Una imagen, por el contrario, es aquello en lo que el Anta\u00f1o encuentra el Ahora en un rel\u00e1mpago para formar una constelaci\u00f3n. En otras palabras: la imagen es la dial\u00e9ctica en detenci\u00f3n\u00bb (Walter Benjamin, <em>Libro de los pasajes<\/em>)<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Al igual que durante la vida vamos sin miramientos por las im\u00e1genes, content\u00e1ndonos con sufrir su formidable eficacia, vamos sin miramientos por la ciudad. En todos nuestros quehaceres, la recorremos como el decorado uniforme de nuestras existencias olvidadizas. Tan s\u00f3lo elevamos la mirada cuando nos perdemos en ella, o cuando alg\u00fan memorial nos arrastra a su dimensi\u00f3n hist\u00f3rica. \u00c9ric Hazan, en <em>Une travers\u00e9e de Paris<\/em>, muestra el modo en que el andar a pie en una ciudad, es decir, la actividad humana m\u00e1s continua que existe, es en realidad la experiencia de la mayor discontinuidad, por poco que uno sea atento a lo que est\u00e1 ah\u00ed. Quien est\u00e1 un poco presente, quien se enlaza a lo que atraviesa, lee en la ciudad todas las huellas de la \u00e9pocas, de los acontecimientos, de las vidas, de las sensibilidades que lo han precedido. Es como si la ciudad no fuera sino un monstruoso ensamblaje de fragmentos de los mundos sucesivos de los que ella precede y de los que est\u00e1n naciendo. Y cada uno de los fragmentos del pasado <em>grita<\/em>, grita su deseo de ver renacer y crecer el mundo que fue el suyo. Cada fragmento quiere vivir y revivir. La verdadera percepci\u00f3n de una simple calle de Par\u00eds no comparte nada con la tarjeta postal, con el clich\u00e9 plano que se puede pretender obtener de ah\u00ed. Por el contrario, est\u00e1 recortada por l\u00edneas del frente, de luchas mudas, de persistencias firmes, de juramentos rec\u00edprocos cristalizados en la piedra. La \u00faltima casa medieval que escap\u00f3 de un desarrollo haussmaniano, en lo que respecta a quien no se dej\u00f3 amputar su sensibilidad, lanza gritos de venganza contra las arquitecturas burguesas que la rodean. El Ayuntamiento de Par\u00eds convoca sin interrupci\u00f3n a ser intervenido y saqueado una vez m\u00e1s. Hasta hoy, nada ha conseguido silenciar el vac\u00edo que dej\u00f3 la destrucci\u00f3n del mercado de las Halles en la d\u00e9cada de 1970. La arquitectura posmoderna, con su arte de citar con entretenimiento todas las \u00e9pocas pasadas, es la glaciaci\u00f3n de esta conflictividad latente de los mundos entre s\u00ed mismos. Es una operaci\u00f3n de pacificaci\u00f3n, es decir, la fase exterminadora de la una guerra continuada. Puesto que el universo urbano contempor\u00e1neo es ese caos denegado y puesto bajo vigilancia policiaca, puesto que lo real grita en cada uno de sus fragmentos con cien voces discordantes, preferimos hacernos los sordos. Un fragmento de mundo grita tanto m\u00e1s fuerte cuanto es reducido a nada. En el momento en que un fragmento logra su m\u00ednimo despliegue, deja de aullar como un ni\u00f1o hambriento. Puesto que la metr\u00f3poli contempor\u00e1nea es perfectamente \u00abla muerte que avanza, el destructor de mundos\u00bb, puesto que los mundos se encuentran triturados en elementos cada vez m\u00e1s peque\u00f1os, la vida social presente requiere una anestesia cada vez m\u00e1s met\u00f3dica. Tal es el precio que hay que pagar por la supervivencia en un universo tan disociado, tan truncado, tan disonante, y la condici\u00f3n de su continuaci\u00f3n. Quien consintiera con frecuencia a escuchar todas las voces que se dirigen a \u00e9l simult\u00e1neamente creer\u00eda que se vuelve loco, y tal vez llegar\u00eda a serlo; no tardar\u00eda en llegar el diagn\u00f3stico de esquizofrenia. A menudo se culpa a la humanidad urbanizada por su indiferencia con la extinci\u00f3n de las abejas, de los insectos y de las aves que se alimentan de ellos, por su manera de saber que estamos arrastr\u00e1ndonos al fondo de los oc\u00e9anos a modo de \u00abpecado\u00bb, que los cet\u00e1ceos que \u00abvaran\u00bb no son suicidados del oc\u00e9ano, sino v\u00edctimas colaterales de la industria de alta mar y, a pesar de todo esto, de continuar viviendo como si no pasara nada, en resumen: por su insensibilidad al colapso de los medios de los que ella se alimenta. Esto no se debe \u00fanicamente a la creencia transhumanista de que, cuando el planeta se arruine terminalmente, llegar\u00e1 el momento de tomar un transbordador hacia Marte y de que siempre se conservar\u00e1n suficientes muestras de la biodiversidad perdida y documentales sobre los leones desaparecidos. Y esto no ata\u00f1e tampoco al simple hecho de haber crecido en un ambiente donde se cazan los buenos negocios en vez de los ciervos, donde se pesca con ca\u00f1a patos de pl\u00e1stico y donde se recoge la comida en las estanter\u00edas de los supermercados. De hecho, la barbarie de los modernos empieza en sus propias puertas, en su blindaje sensible, en su desapego mostrado, en la ignorancia que han <em>elegido<\/em> hacia el car\u00e1cter hist\u00f3rico de la ciudad donde se halagan de vivir; sin hablar de los zigzags en la ciudad entre los cuerpos de los desdichados somnolientos. Existe una \u00abmelod\u00eda de las cosas\u00bb, como dec\u00eda Rilke. Si el caos urbano contempor\u00e1neo emite una sonoridad tan molesta, volverse sordo se asemeja en ella tanto a una soluci\u00f3n de supervivencia en un medio extremo como a un suicidio. \u00abCada discordia y cada error vienen de que los hombres buscan su elemento com\u00fan <em>en<\/em> ellos, en lugar de buscarlo en las cosas <em>detr\u00e1s<\/em> de ellos, en la luz, en el paisaje al comienzo y en la muerte. Haciendo esto, se pierden y no ganan nada a cambio. Se mezclan, a falta de poder unirse. Se agarran unos de otros sin ni siquiera conseguir asegurar su paso, ya que se tambalean y son d\u00e9biles; y puesto que as\u00ed quieren sostenerse uno de otro, agotan todas sus fuerzas, hasta el punto de ni siquiera poder presentir, girados hacia el exterior, el sonido que hace una ola\u00bb.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Hay muchas maneras de malinterpretar la noci\u00f3n de \u00abfragmentaci\u00f3n del mundo\u00bb. Una de ellas es verla en la manera en que el imperio se dedica a producir a flujo tendido,\u00a0en una escala tanto individual como colectiva, identidades y diferencias. Es as\u00ed como, a pesar de la implosi\u00f3n de todas las estructuras simb\u00f3licas, los seres permanecen gobernables. Es as\u00ed como la dominaci\u00f3n se reserva un acceso <em>afectivo<\/em> a los dividuos contempor\u00e1neos y los vuelve movilizables. Segmentar un mercado es, hasta cierto punto, la \u00fanica manera para que siga siendo rentable. Desde hace ya decenios la <em>identity politics<\/em> es el garante m\u00e1s seguro para que nada pueda ser\u00a0<em>tomado en masa<\/em> contra el gobierno estadounidense. Que \u00ablas mujeres\u00bb vean en cada hombre un cerdo disfrazado y que \u00ablos hombres\u00bb vean en cada mujer una provocadora inconsecuente, asegura d\u00edas felices al mantenimiento del orden imperial. Que \u00ablos no-blancos\u00bb vean en cada \u00abblanco\u00bb un racista at\u00e1vico y que cada \u00abfranc\u00e9s\u00bb tema su reemplazo por aquellos que fueron colonizados, eso es lo que protege contra cualquier riesgo de insurrecci\u00f3n popular. La mistificaci\u00f3n, aqu\u00ed, es siempre la misma: partir de una experiencia singular compartida, no para dejar que se afirme y profundice, sino para <em>movilizarla<\/em> contra aquello que se espera que la aplaste, es decir, para aplastarla una segunda vez bajo las grandes palabras de plomo de la pol\u00edtica. En lo que respecta a la fragmentaci\u00f3n \u00abdel territorio\u00bb, casi siempre se olvida que la descentralizaci\u00f3n fue una doctrina maurrasiana \u2014el hombre real es en ella, parece, el hombre regional, e incluso el hombre comunal\u2014, y que Gaston Defferre s\u00f3lo la puso en marcha, con conocimiento de causa, para probar que no hab\u00eda ninguna necesidad de restaurar la monarqu\u00eda para realizar el programa de Charles Maurras. La percepci\u00f3n <em>en fragmentos<\/em>\u00a0tiene muy poco que ver con la independencia de \u00abla naci\u00f3n de Catalu\u00f1a\u00bb. Consiste, antes que en asir las <em>entidades<\/em> que la tosquedad espectacular nos presenta, en detectar las l\u00edneas de fractura que las atraviesan, y los parentescos inaparentes. En sentir bajo la superficie homog\u00e9nea los elementos de sentido heterog\u00e9neos que se mueven. En aprehender las discontinuidades reales, y por tanto las discontinuidades sutiles. Fragmentar no es ni atomizar ni absolutizar. Hablando de la poes\u00eda de su tiempo, un rom\u00e1ntico del <em>Atheneaum<\/em> escrib\u00eda: \u00abPodr\u00edamos denominarla un caos de lo que es sublime, bello y seductor, un caos que, semejante al viejo caos a partir del cual la leyenda dice que se orden\u00f3 el mundo, est\u00e1 en espera de un amor y de un odio para separar las partes diferentes, pero reuniendo aquellas que se parecen\u00bb. Lo que Jean-Luc Nancy comenta en estos t\u00e9rminos: \u00abla fragmentaci\u00f3n constituye el objetivo propiamente rom\u00e1ntico del Sistema, si por el \u201cSistema&#8217; entendemos bien no el ordenamiento susodichamente sistem\u00e1tico de un conjunto, sino aquello por lo cual y como lo cual un conjunto mantiene-junto, y se erige para s\u00ed mismo en la autonom\u00eda del ensamblaje con respecto a s\u00ed mismo\u00bb.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Desde que Reiner Sch\u00fcrmann estableci\u00f3 su constataci\u00f3n en <em>El principio de anarqu\u00eda<\/em>, los acontecimientos no han dejado de confirmar, de decenio en decenio y de desastre en desastre, su intuici\u00f3n. Vivimos un tiempo de anarqu\u00eda, de anarqu\u00eda <em>de los fen\u00f3menos<\/em>. Ning\u00fan principio hegem\u00f3nico consigue ya ordenar desde afuera lo que adviene. Las singularidades afirman obstinadamente su propio orden inmanente. Cada fen\u00f3meno habla su propia lengua. Y aqu\u00ed reside sin duda su \u00faltimo rasgo com\u00fan a todos. Los que buscan todav\u00eda un principio de unificaci\u00f3n no perciben ya nada, o bien buscan operar en lo oscuro para su ventaja. El \u00fanico principio hegem\u00f3nico es que no hay ya ninguno. Mantener la unidad del mundo no se hace ya m\u00e1s que al precio de ce\u00f1irlo en una gigantesca trituradora tecnol\u00f3gica y espiritual. Y cuanto m\u00e1s se da este mundo por ya devastado, tanto m\u00e1s se desarma cualquier voluntad de poner fin a la devastaci\u00f3n. Continuar\u00e1 teniendo el efecto de un mundo en ruinas tanto como se rechace a ver en \u00e9l un mundo en fragmentos. Y se continuar\u00e1 siendo ciego con respecto a la manera en que cada fragmento de mundo quiere <em>recuperar a los suyos<\/em>, tomar consistencia y as\u00ed hacer mundo. Existe un dinamismo \u00edntimo de eso mismo que parece lo m\u00e1s inm\u00f3vil. Ver es propiamente <em>no atenerse a lo visible<\/em>. Incluso cerrado sobre s\u00ed mismo en su perfecci\u00f3n, el fragmento, en cuanto configuraci\u00f3n de sentido especial, en cuanto orden y mundo por tanto, presenta cien hilos invisibles que lo vinculan a aquello que, en otras partes o antes, se asemeja a \u00e9l y ata\u00f1e as\u00ed a la misma totalidad en devenir. La exigencia fragmentaria no excluye, sino que supera la totalidad. Se ve aqu\u00ed cu\u00e1n poco la percepci\u00f3n es un asunto de \u00absubjetividad\u00bb, y cu\u00e1n poco el constructivismo permite reconstituir mundos, aun a trav\u00e9s de relatos que aspiran a ser performativos. Discursos y ficciones son elementos placenteros, pero secundarios con respecto a la percepci\u00f3n. Y en el dominio perceptivo prevalece el adagio de Novalis: \u00abYo = no-Yo \u2014 principio supremo de toda <em>ciencia<\/em> y de todo <em>arte<\/em>\u00bb. Es crucial que pasemos m\u00e1s ac\u00e1 del lenguaje, m\u00e1s ac\u00e1 de la consciencia, m\u00e1s ac\u00e1 incluso de s\u00ed, para acceder a la presencia, y despu\u00e9s hacer de nuevo el camino inverso. Tal es el laberinto de la percepci\u00f3n. No hay movimiento revolucionario, en una \u00e9poca de simplificaci\u00f3n violenta, sin un enriquecimiento masivo de las percepciones. Una situaci\u00f3n se vuelve ingobernable s\u00f3lo cuando las sogas afectivas m\u00e1s groseras dejan de funcionar.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En cierto sentido resulta agradable ver esta \u00e9poca tan expresionista, tan charlatana, tan cacof\u00f3nica, este mundo humano tan lleno de sus discursos, tan apasionado de falsos debates, presa de p\u00e1nico ante el empuje silencioso de una insurrecci\u00f3n de mundos, incluyendo biol\u00f3gicos. Como si la especie humana misma, en sus insurrecciones locales, se volviera el juguete inconsciente e inquieto de la presi\u00f3n que ejerce sobre ella la revuelta de lo no humano contra su dominaci\u00f3n brutal. Nunca se debati\u00f3 con tanta vehemencia hist\u00e9rica de las \u00faltimas trivialidades de estrellas y pol\u00edticos como en este tiempo en que miles de \u00abcient\u00edficos\u00bb lanzan gritos de alarma con respecto al destino del \u00abplaneta\u00bb. UNO no quiere ver, y tanto peor para \u00e9l. SE quiere que permanezcamos todos juntos, en conglomeraciones exasperadas. SE prefiere un \u00abAntropoceno\u00bb, incluso \u00abparchado\u00bb, incluso \u00abfragmentado\u00bb, siempre que el destino de la humanidad siga siendo \u00fanico y com\u00fan. Pero \u00ablo no humano no cae en el movimiento de la historia, tampoco es la inmovilidad del mito: m\u00e1s bien, es la detenci\u00f3n de la historia; puesto que no coincide con la expansi\u00f3n del sujeto, tampoco es su mera anulaci\u00f3n: es m\u00e1s bien su agrietarse; puesto que no es uno solo con la exaltaci\u00f3n de la conciencia, tampoco es el silencio informe de lo inconsciente: es m\u00e1s bien su voz irreductible. Desintegraci\u00f3n de las identidades, defecci\u00f3n de las totalidades: no porque sus fragmentos se vuelvan otra vez contradicciones, momentos motrices del destino del mundo, pero tampoco porque se abandonen a su ciega deriva, blancos f\u00e1ciles de nuevo del veredicto de la dial\u00e9ctica: sino m\u00e1s bien porque persisten en su no-identidad\u00bb. As\u00ed hablaba genialmente Gianni Carchia en 1977 en su <em>Glosa sobre el humanismo<\/em>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Existen, en definitiva, m\u00e1s cosas en el cielo y en la tierra de las que sue\u00f1a nuestra filosof\u00eda.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Af\u00e9rrate a tus verdades tanto como a tu amado.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El resto te vendr\u00e1 por a\u00f1adidura.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En su prefacio\u00a0 a\u00a0Fragmenter le monde (\u00c9ditions Divergences, Par\u00eds, 2018) de Josep Rafanell i Orra, el \u00abautor\u00bb Moses Dobru\u0161ka no s\u00f3lo ofrece una excelente exposici\u00f3n de aquella tradici\u00f3n fragmentarista de la cual forma parte este libro, sino que tambi\u00e9n presenta, en lo que llamar\u00edamos un acercamiento de primera mano, aquellas repercusiones que suscit\u00f3 subterr\u00e1neamente en [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":10716,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[65,81,84],"class_list":["post-847","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general","tag-comite-invisible","tag-josep-rafanell-i-orra","tag-moses-dobruska"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/847","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/10716"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=847"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/847\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":858,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/847\/revisions\/858"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=847"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=847"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=847"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}