{"id":816,"date":"2018-07-30T14:26:19","date_gmt":"2018-07-30T19:26:19","guid":{"rendered":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=816"},"modified":"2018-07-30T20:35:44","modified_gmt":"2018-07-31T01:35:44","slug":"carchia-humanismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=816","title":{"rendered":"Gianni Carchia \/ Glosa sobre el humanismo"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-818\" src=\"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2018\/07\/autonomi.jpg\" alt=\"\" width=\"960\" height=\"724\" srcset=\"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2018\/07\/autonomi.jpg 960w, https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2018\/07\/autonomi-300x226.jpg 300w, https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2018\/07\/autonomi-768x579.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 960px) 100vw, 960px\" \/><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\"><strong>Nos hicieron llegar a Artiller\u00eda Inmanente esta traducci\u00f3n de un texto de uno de los m\u00e1s grandes fil\u00f3sofos italianos del siglo XX (hoy ciertamente olvidado), Gianni Carchia, donde discute a prop\u00f3sito del humanismo y el cual fue primero publicado en <a href=\"https:\/\/www.inventati.org\/apm\/archivio\/320\/ERB\/lerbavoglio.php\"><em>L\u2019erba voglio<\/em>, n\u00fam. 29\/30,<\/a><\/strong><strong> septiembre\/octubre de 1977, y republicado en el sitio web de <em><a href=\"https:\/\/quieora.ink\/?p=1326\">Qui e ora, n\u00fam. 8, 12 de diciembre de 2017<\/a><\/em>. Esta republicaci\u00f3n inclu\u00eda tambi\u00e9n una nota introductoria (marcada tambi\u00e9n en negro a continuaci\u00f3n) escrita por Marcello Tar\u00ec. (A prop\u00f3sito de Carchia tambi\u00e9n es crucial citar las palabras de Giorgio Agamben \u2014en un homenaje luego de su muerte\u2014 seg\u00fan las cuales \u00abel nombre de Carchia se inscribe con pleno derecho en el registro de los pocos nombres que cuentan en el pensamiento italiano de los \u00faltimos treinta a\u00f1os, al lado de aquellos de Giorgio Colli, Furio Jesi, Enzo Melandri\u00bb).<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: center\">*<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: center\">*\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 *<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\"><strong>Tras este 2017 en el que se ha celebrado, y habr\u00eda que decir que con sobriedad, un aniversario doble \u20141917 y 1977\u2014, queremos concluir nuestra \u00abcelebraci\u00f3n\u00bb con un escrito que fue publicado en el oto\u00f1o del 77 en una de las revistas m\u00e1s importantes del movimiento de las autonom\u00edas de aquellos a\u00f1os, <em>L\u2019erba voglio<\/em>, un escrito que fue firmado por una de las presencias m\u00e1s profundas y luminosas del pensamiento italiano de nuestro tiempo, a la cual valdr\u00e1 la pena regresar: Gianni Carchia.<\/strong><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\"><strong>Lo hacemos tambi\u00e9n porque las consideraciones que fueron desarrolladas en este texto valen para ambos acontecimientos en cuesti\u00f3n: tanto para el 17 sovi\u00e9tico como para el 77 de la autonom\u00eda. <em>A fortiori<\/em> para nuestro presente.<\/strong><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\"><strong>No creo que mucha gente \u00absospeche\u00bb del compromiso de Carchia, conocido principalmente por sus estudios de est\u00e9tica, en el movimiento subversivo de aquellos a\u00f1os. Traductor de Benjamin, de Adorno, de Horkheimer, de Warburg, de Sch\u00fcrmann, pero tambi\u00e9n de Jacques Camatte, por ejemplo. De hecho, en este n\u00famero de <em>L\u2019erba voglio<\/em>, adem\u00e1s de su propio art\u00edculo, aparece la traducci\u00f3n editada por \u00e9l de un escrito de Camatte, el cual comentaba los sucesos italianos de aquellos a\u00f1os sosteniendo una tesis en muchos sentidos provocativa y, podemos imaginar, incluso escandalosa para los militantes de la \u00e9poca. Y es que, si era evidente que el 77 italiano conclu\u00eda \u00aba lo grande\u00bb la temporada de crisis de la representaci\u00f3n de la civilizaci\u00f3n del capital \u2014y, en consecuencia, de la descomposici\u00f3n de todas las identidades\u2014 inaugurada desde el Mayo franc\u00e9s y, aunque quiz\u00e1 de un modo menos evidente, tambi\u00e9n la de la disoluci\u00f3n de la cultura como lugar del intercambio de mujeres, bienes y palabras, la revuelta italiana no alcanzaba el objetivo precisamente por cuanto, al menos en sus voces \u00aboficiales\u00bb, no s\u00f3lo reivindicaba una identidad \u2014\u00abnosotros somos los verdaderos proletarios\u00bb\u2014, sino que en sus formas organizadas tambi\u00e9n quiso hacer de representante suyo e, incluso, combatir para que el proletariado reencontrase una m\u00edtica unidad atribuida, pasando por alto el verdadero objetivo marxiano, que era justamente la autonegaci\u00f3n del proletariado en cuanto clase.<\/strong><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\"><strong>El problema, dec\u00eda Camatte, era visible, por ejemplo, en la teorizaci\u00f3n del obrero social que, por el contrario, parec\u00eda operar en la direcci\u00f3n opuesta, es decir, en el sentido de que todos deven\u00edan virtualmente proletarios. Pero ahora, sosten\u00eda el animador de <em>Invariance<\/em>, era in\u00fatil apelar a una \u00abclase\u00bb desaparecida y era especialmente in\u00fatil pensar en luchar contra el capitalismo permaneciendo sobre su terreno, a saber, el de las relaciones de producci\u00f3n, m\u00e1s a\u00fan queriendo hacerse sus verdaderos int\u00e9rpretes, como luego en los a\u00f1os siguientes se hizo cada vez m\u00e1s evidente. El verdadero <em>enjeu<\/em>, el verdadero desaf\u00edo, dec\u00eda Camatte, radicaba en la explosi\u00f3n de la identidad \u2014y el 77 italiano fue un diorama sublime de esto, con todos esos personajes singulares: las feministas, los indios, los homosexuales, los <em>armatisti<\/em>, los so\u00f1adores, los freaks\u2014 pero tambi\u00e9n en la elaboraci\u00f3n de otras relaciones, concretamente relaciones afectivas que, en su opini\u00f3n, podr\u00edan haber permitido el libre desarrollo de las mujeres y los hombres. El breve y fulminante escrito de Carchia parece apoyar impl\u00edcitamente este an\u00e1lisis, pero va a\u00fan m\u00e1s al fondo: sondea el abismo en el que aparece con toda evidencia que la cr\u00edtica del capitalismo, aquella que tambi\u00e9n es la hegem\u00f3nica en los movimientos contempor\u00e1neos de protesta, demostraba ser nada m\u00e1s que su otra cara, incapaz de salir verdaderamente de una representaci\u00f3n idealista suya, pero especialmente de su cadena mortal de efectos materiales, que porta sobre s\u00ed un nombre grabado a sangre: la humanidad.<\/strong><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\"><strong>Y la cuesti\u00f3n, dice Carchia, no se resuelve oponiendo un antihumanismo al humanismo, sino explorando lo no humano, aquello no humano que se erige como detenci\u00f3n de la historia. Rechazo al reivindicacionismo, rechazo al praxismo, rechazo al progresismo, rechazo al politiquerismo: en una palabra, suspensi\u00f3n del sujeto \u00abhumano\u00bb. La desagregaci\u00f3n de la totalidad y la aparici\u00f3n de un mundo y de sus identidades reducidos a fragmentos son la introducci\u00f3n a la verdadera liberaci\u00f3n.<\/strong><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\"><strong>En esta peque\u00f1a \u00abglosa\u00bb, en la cual se reflexiona ya sobre la crisis en la que el movimiento del 77 se enroscar\u00e1 a partir de aquel mes de septiembre, Gianni Carchia comienza a esbozar realmente la posibilidad de pensar un gesto no humano recorrido por una energ\u00eda singular, aquella que en estos \u00faltimos a\u00f1os hemos aprendido a llamar potencia destituyente.<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: right\"><strong><em>mar.ta.<\/em><\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: center\">*<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: center\">*\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 *<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Desde el surgimiento de la sociedad burguesa, y a lo largo de todo el curso de su existencia, el \u00e9nfasis sobre el hombre ha sido el precio pagado al desarrollo y a la autonomizaci\u00f3n del valor de cambio, as\u00ed como a la reificaci\u00f3n progresiva de las relaciones humanas. Cuanto m\u00e1s crec\u00eda la deshumanizaci\u00f3n capitalista \u2014la \u00abcomposici\u00f3n org\u00e1nica\u00bb de la sociedad y de los individuos\u2014 tanto m\u00e1s el referente de la ideolog\u00eda, no importa de qu\u00e9 signo, se tornaba \u2014contra lo artificial, lo ficticio y lo desp\u00f3tico de esas relaciones\u2014 lo natural, lo genuino, lo humano. Pero si, para la apolog\u00e9tica burguesa, la invariancia de la naturaleza humana era una garant\u00eda evidente del sistema planetario de explotaci\u00f3n, fue fatal el equ\u00edvoco que, sobre este mismo terreno, llev\u00f3 al movimiento proletario a exaltar, contra el capital y la injusticia de las relaciones de producci\u00f3n, el trabajo y el mero despliegue de las fuerzas productivas, puestos como el equivalente general del sujeto y del hombre emancipados. Los mismos recordatorios y advertencias de Marx, en la <em>Cr\u00edtica del programa de Gotha<\/em>, no bastaron \u2014en virtud de un enraizamiento tenaz de la teor\u00eda en una opci\u00f3n naturalista y positiva, aunque cr\u00edtica\u2014 para iluminar a los proletarios en lo que respecta al hecho de que, como se hab\u00eda escrito con todas las letras para desenmascarar a la econom\u00eda pol\u00edtica, el capital y el trabajo son los dos polos de una relaci\u00f3n \u00fanica, que hay que tomar o que hay dejar en bloque y no uno solo de sus componentes. Donde Hegel hab\u00eda definido, glorific\u00e1ndolo, el despliegue de la esencia de la sociedad capitalista como un proceso en cuyo interior la sustancia deviene sujeto, sus adversarios inmediatos, materialistas y existencialistas, se dirigieron a encontrar el sujeto verdadero y aut\u00e9ntico en el reverso del sujeto \u00abautom\u00e1tico\u00bb del capital, que procede de la alienaci\u00f3n, el cual era puesto de relieve por la dial\u00e9ctica hegeliana; tal sujeto se convirti\u00f3 una vez m\u00e1s, a veces m\u00edticamente, en la sustancia, la naturaleza humana, s\u00f3lo que ya no falsificadas y desfiguradas. Lo humano se configuraba aqu\u00ed como algo subterr\u00e1neo, un <em>substratum <\/em>temporalmente perdido y recubierto por la exteriorizaci\u00f3n de toda relaci\u00f3n inmediata, vital, pero destinado, tras el dolor de la alienaci\u00f3n, tras la odisea de la historia como \u00abprehistoria\u00bb o como \u00abca\u00edda\u00bb, \u00abexterioridad\u00bb, a resurgir y triunfar. De aqu\u00ed viene el abandono ciego, sea optimista o desesperado, a las fuerzas de la raz\u00f3n objetiva, del progreso, de la historia. La teor\u00eda que reivindic\u00f3 lo humano, frente a su alienaci\u00f3n y capitalizaci\u00f3n, s\u00f3lo pudo hacerlo, sin embargo, ignorando que precisamente tal corrupci\u00f3n, lejos de estar en conflicto con la esencia humana que se revel\u00f3 hist\u00f3ricamente, no era ni m\u00e1s ni menos que el resultado de su exaltaci\u00f3n, la prolongaci\u00f3n de sus rasgos naturales, exterminadores y portadores de muerte.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Es por eso que, descifrados hasta el final, el comportamiento humanista y el antihumanista no se revelan alternativos, sino inmediatamente id\u00e9nticos. Si, por una amarga iron\u00eda, es correcto el reproche de idealismo dirigido por el estalinismo al Luk\u00e1cs de <em>Historia y conciencia de clase<\/em> y al comunismo radical, esto es as\u00ed porque en aquellos idealistas repletos de peligros termina, no ya la impaciencia del gesto revolucionario, sino la insistencia en el extra\u00f1amiento y en la reconducci\u00f3n con respecto a lo humano como ejes de la cr\u00edtica al capitalismo, una insistencia que luego ser\u00e1 com\u00fan \u2014como cr\u00edtica del fetichismo y llamado a la \u00abvivencia\u00bb\u2014 a la fenomenolog\u00eda y al existencialismo. Nada resulta m\u00e1s parad\u00f3jico que el reclamo de una superaci\u00f3n de la alienaci\u00f3n por medio del retorno a un sujeto humano, para volverlo, de ser posible, m\u00e1s propietario de lo que ya lo es, como si el antihumanismo, la uni\u00f3n final entre el capitalismo y la barbarie, no estuviera inscrito en el mecanismo de la autoconservaci\u00f3n generalizada, en ese ser universalmente humano que cancela y erradica todo lo que no lo refleja. Hoy en d\u00eda, por \u00faltimo, se ha vuelto claro que el referente humanista, incluso en sus variantes m\u00e1s radicales, no es sino la expresi\u00f3n invertida de la \u00abantropomorfosis del capital\u00bb, de la \u00abmuerte del hombre\u00bb. Pero el antihumanismo profesado por el pensamiento dominante y, ante todo, por el estructuralismo \u2014el cual tambi\u00e9n, con una iron\u00eda tan profunda como involuntaria, sustituye a la filosof\u00eda con las \u00abciencias humanas\u00bb\u2014 contin\u00faa siempre, precisamente en cuanto \u00abm\u00edmesis de lo muerto\u00bb, dirigi\u00e9ndose a los objetivos de la autoconservaci\u00f3n y del sujeto: humanismo travestido. Esto se evidencia en el hecho de que en \u00e9l se plantea el problema de un viraje en el pensamiento \u2014como un problema de \u00abdecisi\u00f3n\u00bb, \u00abelecci\u00f3n\u00bb, \u00abvoluntad\u00bb\u2014 en t\u00e9rminos en sumo grado subjetivos. Pensar realmente de modo no ya humanista no equivale, entonces, a pensar en t\u00e9rminos antihumanistas, todav\u00eda y siempre desp\u00f3ticos, arbitrarios, violentos: en una palabra, humanistas. No se sale de la dial\u00e9ctica, del da\u00f1o de una mala historia, solamente cambiando su signo, \u00abponi\u00e9ndola de cabeza\u00bb: cada inversi\u00f3n decidida de ella es s\u00f3lo su en\u00e9sima confirmaci\u00f3n. Tomar distancia del hombre, de su historia de sujeto posesivo en el cual se contin\u00faa, sin ser reconocida, la naturaleza irreconciliada, no significa entregarse, identific\u00e1ndose con el agresor, a la deshumanizaci\u00f3n en curso, a la objetividad de un camino recto, en \u00faltima instancia, aunque sea de sujetos impersonales.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La cr\u00edtica de la ideolog\u00eda, la confrontaci\u00f3n entre la realidad y sus premisas ideales, el desenmascaramiento de la falsa conciencia y de la falsa reconciliaci\u00f3n hoy en d\u00eda se han vuelto \u2014incluso en la forma extrema adoptada por la \u00abTeor\u00eda cr\u00edtica\u00bb\u2014 vanas por la absoluta integraci\u00f3n en la sociedad tardo-capitalista de los \u00e1mbitos propios de la apariencia y de lo humano, fuera de la dominaci\u00f3n y de lo reificado: la cultura, la cr\u00edtica, la democracia. Sin embargo, incluso si esta integraci\u00f3n ha mostrado que la referencia al significado, a la plenitud, al valor de uso: en una palabra, al hombre, no es m\u00e1s que la coartada de la barbarie y que ya no se puede invocar, si no es con mala conciencia, la consecuencia de todo ello no es el abandono a la verdad de los hechos, a lo inhumano de la supervivencia. Lo no humano, aquello que ha permanecido fuera de la dial\u00e9ctica y de la falsa alternativa entre humanismo y antihumanismo, tal es quiz\u00e1s la utop\u00eda del pensamiento: algo que no est\u00e1 en la afirmaci\u00f3n o, viceversa, en la muerte violenta del hombre y de la apariencia, sino m\u00e1s bien en su suspensi\u00f3n y desaparici\u00f3n. \u00bfCu\u00e1l ser\u00eda el perfil de un pensamiento que se nutre de lo no humano, de la huella de aquello que no existe ya o no todav\u00eda, de lo ya no, nunca todav\u00eda, humano, de aquello que en el humano no es imp\u00edamente subjetivo y natural? Aun si su presagio \u2014en cuanto l\u00edmite, inquietud, promesa\u2014 alimenta todo el idealismo, de la doctrina de lo inteligible en Kant al autorreconocimiento del esp\u00edritu absoluto en Hegel, hasta el reino de la libertad en Marx, eso todav\u00eda tiene aqu\u00ed, sin embargo, una funci\u00f3n de resarcimiento, compensaci\u00f3n, reintegraci\u00f3n. Constituido sobre el dolor de la apariencia, del autorreconocimiento, de la historia, lo no humano no parece poder nunca liberarse verdaderamente, en el idealismo, de sus malas y culpables ra\u00edces: su gratificaci\u00f3n tiene todas las caracter\u00edsticas, s\u00f3lo que de signo invertido, de su odisea.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">No humano, radicalmente diferente, ser\u00eda en cambio, quiz\u00e1s, un momento que hay que exhibir en el gesto de despedida dirigido a la din\u00e1mica idealista, como adi\u00f3s a una exaltaci\u00f3n de lo humano llevada hasta su punto de explosi\u00f3n. Ser\u00eda la renuncia a sustituir al dios muerto por un humano que, perdiendo el sentido de su identidad, se expande, seg\u00fan un impulso devorador, hasta vaciar y anexionarse \u2014como totalidad\u2014 todo l\u00edmite, toda trascendencia, todo infinito. Ser\u00eda rechazo al sujeto que reivindica, exige, hace; disposici\u00f3n a darse a aquello reprimido y prisionero en s\u00ed y fuera de s\u00ed, acogi\u00e9ndolo en s\u00ed y quit\u00e1ndole as\u00ed su mala urgencia inmediata. Ser\u00eda \u2014como diferencia\u2014 aquella l\u00ednea donde la mezcla impura de sujeto y objeto, que es el car\u00e1cter de la dial\u00e9ctica realizada, al fin, disolvi\u00e9ndose, se separa. As\u00ed, lo no humano, puesto que no cae en el movimiento de la historia, tampoco es la inmovilidad del mito: m\u00e1s bien, es la detenci\u00f3n de la historia; puesto que no coincide con la expansi\u00f3n del sujeto, tampoco es su mera anulaci\u00f3n: es m\u00e1s bien su agrietarse; puesto que no es uno solo con la exaltaci\u00f3n de la conciencia, tampoco es el silencio informe del inconsciente: es m\u00e1s bien su voz irreductible. Desintegraci\u00f3n de las identidades, deshacerse de las totalidades: no porque sus fragmentos \u2014las asimetr\u00edas y lo informe forzados a \u00absalir fuera\u00bb\u2014 se vuelvan otra vez contradicciones, momentos motrices del destino del mundo, pero tampoco porque se abandonen a su ciega deriva, blancos f\u00e1ciles de nuevo del veredicto de la dial\u00e9ctica: sino m\u00e1s bien porque persisten en su no-identidad.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nos hicieron llegar a Artiller\u00eda Inmanente esta traducci\u00f3n de un texto de uno de los m\u00e1s grandes fil\u00f3sofos italianos del siglo XX (hoy ciertamente olvidado), Gianni Carchia, donde discute a prop\u00f3sito del humanismo y el cual fue primero publicado en L\u2019erba voglio, n\u00fam. 29\/30, septiembre\/octubre de 1977, y republicado en el sitio web de Qui [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":10716,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[82,52],"class_list":["post-816","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general","tag-gianni-carchia","tag-marcello-tari"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/816","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/10716"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=816"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/816\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":821,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/816\/revisions\/821"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=816"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=816"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=816"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}