{"id":812,"date":"2018-07-20T22:26:45","date_gmt":"2018-07-21T03:26:45","guid":{"rendered":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=812"},"modified":"2018-07-20T23:28:53","modified_gmt":"2018-07-21T04:28:53","slug":"tari-revolucionario-itinerante","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=812","title":{"rendered":"Marcello Tar\u00ec \/ \u00abEl revolucionario siempre ha sido un itinerante\u00bb. A prop\u00f3sito de \u00abFragmentar el mundo\u00bb de Josep Rafanell i Orra"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-813\" src=\"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2018\/07\/fragmenter-le-monde.jpg\" alt=\"\" width=\"628\" height=\"1000\" srcset=\"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2018\/07\/fragmenter-le-monde.jpg 628w, https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2018\/07\/fragmenter-le-monde-188x300.jpg 188w\" sizes=\"auto, (max-width: 628px) 100vw, 628px\" \/><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\"><strong>Unos lectores de Artiller\u00eda Inmanente nos comparten su traducci\u00f3n del siguiente texto de Marcello Tar\u00ec, cuya versi\u00f3n italiana original puede consultarse en el n\u00famero 10 de\u00a0<a href=\"https:\/\/quieora.ink\/?p=1594\"><em>Qui e Ora<\/em><\/a>. Se trata de unas notas a prop\u00f3sito del reciente libro de Josep Rafanell i Orra <a href=\"https:\/\/editionsdivergences.com\/produit\/parution-a-venir-1\/\"><em>Fragmenter le monde<\/em><\/a> (Divergences, 2018), que ha dado mucho que discutir dentro de la constelaci\u00f3n en la que creemos que este blog se inscribe. Todav\u00eda m\u00e1s recientemente ha aparecido en su versi\u00f3n castellana: <a href=\"http:\/\/www.melusina.com\/libro.php?idg=52575\"><em>Fragmentar el mundo<\/em><\/a> (melusina, 2018).<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Este libro de Josep Rafanell i Orra es un libro de aventuras, un portulano, una invitaci\u00f3n a deshacerse de lo superfluo y a ponerse en ruta. Y donde lo que importa no es tanto la meta final que nos hemos fijado sino aquello que acontecer\u00e1 durante el viaje. Pero si es cierto que el origen es la meta, entonces, para aquellos que recorren los mares, las tierras, los cielos, las autopistas o las c\u00e1rceles, el \u00e9xito se jugar\u00e1 siempre en el cruce del itinerario que seamos capaces de trazar al interior de nosotros mismos con aquello que se realiza con los Otros: una fuga en m\u00ed mismo y las armas que recoger\u00e9 no ser\u00e1n nada m\u00e1s que los felices encuentros que har\u00e9 en <em>una vida<\/em>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Lo contrario de una situaci\u00f3n revolucionaria se da cuando todo es considerado como \u00abya hecho\u00bb y el tiempo como \u00abcumplido\u00bb. Es decir, cuando no hay pasado ni devenir y, por tanto, cuando ya no son visibles v\u00edas de salida del tiempo presente.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En otros t\u00e9rminos, podemos decir incluso: cuando ya no hay misterio. Ya no hay misterio como gesto que salva y ya no hay misterio como lenguaje \u00abimaginal\u00bb.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Pero si, como nos invita a hacer Josep Rafanell i Orra, pensamos en el mundo como en un conjunto de mundos, o mejor, en un mundo hecho pedazos, este mundo y estos tiempos presentes toman la forma de un laberinto dentro del cual errar entre los fragmentos es la principal actividad del revolucionario, el movimiento propio de su misteriosa <em>praxis<\/em>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Como sabemos desde la noche de los tiempos, el origen del laberinto es al mismo tiempo su centro y su salida. Su disoluci\u00f3n, que es <em>vertical<\/em>, puede encontrarse solamente apoy\u00e1ndose <em>horizontalmente<\/em> sobre una deriva llena de encuentros, tanto peligrosos como salv\u00edficos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El revolucionario erra porque debe superar numerosos caminos, casi siempre desconocidos, pero tambi\u00e9n porque es una criatura que asume sobre s\u00ed el riesgo de equivocarse, de fallar, porque sabe que es en esta posibilidad, contenida en el doble significado del errar, donde se encuentra la verdadera libertad: la suya y la de su mundo. La libertad de la experiencia es posible solamente a este precio, incluso si hoy es m\u00e1s f\u00e1cil comprar una p\u00f3liza de seguro que arriesgarse en el laberinto, es decir, en este mundo \u00abdifractado\u00bb, por usar un t\u00e9rmino querido por Rafanell i Orra, en el que uno no se aventura sino con el fin de perderse.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\u00c9ste es uno de los motivos por los que los revolucionarios son siempre una minor\u00eda de la minor\u00eda, como se comprende bien en el prefacio de <em>Fragmentar el mundo<\/em>, cuando el buen Moses nos dice que cada devenir revolucionario comienza por escupir a la totalidad exterior, a la universalidad, al Todo, que es siempre aquel del mando, asumiendo hasta el extremo la propia parcialidad, haciendo lo posible para que se difunda, pero no esperando que <em>todos<\/em> compartan la misma percepci\u00f3n, el mismo punto de vista, o \u00abpunto de vida\u00bb, como se dice en el libro. \u00c9ste fue ya el grito del opera\u00edsmo de los a\u00f1os 60, es decir, la primera corriente italiana del pensamiento negativo que comenz\u00f3 un verdadero conflicto pol\u00edtico sosteniendo que solamente asumiendo radicalmente el punto de vista de una parte, de <em>mi <\/em>parte, podr\u00eda destruirse la totalidad enemiga: Marx + Nietzsche = diez a\u00f1os de insurrecci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Pero el errar, el ser en <em>itinerancia<\/em>, nos recuerda Rafanell i Orra, es igualmente importante porque: \u00abA diferencia de los viajes en un espacio que nos dejan intactos, las deambulaciones entre lugares transforman a los que se aventuran\u00bb. Sin transformaci\u00f3n de s\u00ed, sin poner en juego la existencia <em>propia<\/em> en contacto con el mundo, no solamente no existe ninguna experiencia revolucionaria, sino ninguna experiencia en general.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Esta inclinaci\u00f3n a transformarse, la capacidad de metamorfosis del revolucionario, viene del hecho de que \u00e9l, para ser tal y no solamente un aventurero, aprende de las derrotas, las sit\u00faa en una dimensi\u00f3n estrat\u00e9gica y su mayor talento es, efectivamente, procurar que en su errar no haya dos derrotas iguales, que ninguna se convierta en singular y finita. Pero es justamente en esto donde se revela su fuerza: la consciencia de la potencia reside exactamente ah\u00ed donde no es cuesti\u00f3n de voluntad, de honor o de gloria, sino donde experimentamos nuestra debilidad, nuestra finitud y hasta nuestra comedia. S\u00f3lo quien est\u00e1 dispuesto a esto consigue pasar a trav\u00e9s de los obst\u00e1culos sin que su potencia sea debilitada: al contrario, ella crece en cada ocasi\u00f3n. La virtud del revolucionario descansa en su perseverancia.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El errar en el espacio y el tiempo, en el cuerpo y en el esp\u00edritu, es aquello que nos entrega a la primera experiencia de la fragmentaci\u00f3n: porque no existen y no existir\u00e1n jam\u00e1s en el mundo dos cuerpos, ni dos lugares, ni dos tiempos, ni dos almas que sean <em>iguales<\/em>. El esplendor del mundo reside en su discontinuidad.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">A pesar de la ficci\u00f3n enfurecida a la que el capitalismo busca constre\u00f1irnos \u2014por todas partes <em>colectivos de iguales<\/em>, anteriormente en las f\u00e1bricas, ahora en los McDonald\u2019s, en los aeropuertos, en los inmuebles, en las <em>start-up<\/em>, en los hospitales, en las aulas y, evidentemente, en Internet\u2014 hace falta poco para reducirla a migajas: un buen golpe de martillo sobre una vitrina, una jovencita que comienza imprevistamente a cantar, un ni\u00f1o que dibuja en el aire con su dedo los signos de la rebeli\u00f3n, un ataque hacker de precisi\u00f3n son gestos suficientes para hacer volar en fragmentos toda semejanza.\u00a0Como lo dec\u00eda ya el viejo L\u00e9vi-Strauss, s\u00f3lo las diferencias se asemejan. Pero no se trata entonces de la diferencia relativa a una identidad, sino de fragmentos, cada uno perfecto exactamente en su no-identidad consigo. Precisamente como cada forma de vida es perfecta. Porque cada fragmento tiene la potencia de aparecer como una forma.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Dios no ha muerto: \u00e9l tambi\u00e9n ha sido partido en fragmentos. El as\u00ed llamado fundamentalismo no es sino la furiosa reacci\u00f3n a esta verdad, mientras que el supuesto polite\u00edsmo de los posmodernos s\u00f3lo se debe a una enga\u00f1osa percepci\u00f3n del estado del mundo. Donde hay fragmentos, ven s\u00f3lo confusi\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Los revolucionarios son por eso los infatigables experimentadores de formas. Pero, trat\u00e1ndose de formas privadas de un <em>telos <\/em>exterior, es siempre de la disponibilidad a un viaje interior de lo que se trata, por breve o larga que sea la distancia recorrida, u ocurra en la inmovilidad. Viaje a trav\u00e9s de los propios fragmentos y que se repite, diacr\u00f3nica y sincr\u00f3nicamente, de una interioridad a otra, y no solamente de fisonom\u00edas humanas: objetos, plantas, paisajes, esp\u00edritus que pueblan los parajes. Y voces sin sujeto, como nos lo cuenta Josep. Descubriendo en cada ocasi\u00f3n que cada fragmento est\u00e1 en busca de su propia totalidad, de su propio mundo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Estos mundos entran en un devenir revolucionario no solamente por el hecho de ser heterog\u00e9neos al mundo dominante, sino porque tambi\u00e9n encuentran su posibilidad en la no-identidad consigo. Que la perfecci\u00f3n est\u00e9 en el fragmento y no en el Todo, en efecto, es una de las verdades que hacen temblar el pulso a los partidarios de la Ley. No la confusi\u00f3n de los fragmentos, sino su entrar en resonancia <em>en cuanto tales<\/em>\u00a0es lo que anuncia la hora de la destituci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\u00bfC\u00f3mo hacer? Uno de los medios para la aventura de la que nos habla este libro es la investigaci\u00f3n, \u00ab<em>une politique de l\u2019enqu\u00eate<\/em>\u00bb a trav\u00e9s de la cual construir amistades, localmente, de singularidad a singularidad, para habitar y errar conjuntamente en ese lugar que est\u00e1 en el medio, en las fisuras entre fragmento y fragmento. Una pol\u00edtica de la investigaci\u00f3n es entonces una pol\u00edtica del encuentro, se nos dice, y es extra\u00f1o pensar cu\u00e1n importante fue en la genealog\u00eda de la autonom\u00eda italiana la presencia de un nuevo modelo de la investigaci\u00f3n obrera, la <em>coinvestigaci\u00f3n<\/em>, es decir, una pol\u00edtica de la investigaci\u00f3n cuyo \u00abinventor\u00bb, entre los a\u00f1os 50 y 60, hablamos de Romano Alquati naturalmente, cuenta c\u00f3mo fue <em>usada<\/em> de modo masivo en los a\u00f1os 70. Esto explica a mi parecer muchas cosas.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En una frase como \u00e9sta: \u00abLa investigaci\u00f3n es forzosamente un asunto de colectivos. La retroalimentaci\u00f3n a la que conduce el investigador, la transmisi\u00f3n, implica a las comunidades que se transforman al reorientar las situaciones que habitan. [&#8230;] Consiste en la actualizaci\u00f3n de los devenires contenidos en las situaciones del presente\u00bb, resuenan las divertidas palabras de Alquati cuando dijo, refiri\u00e9ndose a la violenta revuelta de Plaza Statuto en 1962 que anunciaba la insurrecci\u00f3n italiana: \u00abnosotros no la esper\u00e1bamos, pero la organizamos\u00bb. Aqu\u00ed est\u00e1 el misterio de los revolucionarios.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Otra declaraci\u00f3n de m\u00e9todo \u2014debe entenderse siempre en su significado etimol\u00f3gico, de reflexi\u00f3n <em>despu\u00e9s <\/em>de un recorrido\u2014 de Rafanell i Orra es que \u00abno hay un mundo com\u00fan, sino solamente formas de comunizaci\u00f3n\u00bb. No solamente no existe un mundo com\u00fan, en cuanto totalidad abstracta global, sino que no existe tampoco <em>lo <\/em>com\u00fan. No lo hay ni como voluntad de un nuevo <em>arch\u00e9<\/em>, como pretenden los nuevos soci\u00f3logos del viejo izquierdismo, ni como algo sistem\u00e1ticamente identificable en el modo de producci\u00f3n <em>actual<\/em> como lo querr\u00edan los post-opera\u00edstas, para quienes se tratar\u00eda simplemente de cambiar de gestores para instaurar el comunismo. Se trata en ambos casos de una mala metaf\u00edsica que no puede producir sino una mala pol\u00edtica. Si es posible hacer una Revoluci\u00f3n mediante un golpe de Estado, el comunismo est\u00e1 verdaderamente sobre otro plano de realidad. Incluso Lenin era consciente de esto.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Si aquello que existe son solamente las formas de comunizaci\u00f3n, o el movimiento que destituye el estado de cosas presente, entonces en lugar de una Revoluci\u00f3n <em>una <\/em>\u2014la cual est\u00e1 entre los principios que hay que destituir\u2014 debemos pensar una multiplicidad salvaje de mundos-fragmentos que entran en un devenir revolucionario y comparten nuestra misma inquietud en el errar <em>sin fin<\/em>. Como se dice m\u00e1s de una vez en este texto, no hay una guerra social o una guerra de clase, sino una guerra entre entornos que, superado cierto umbral de intensidad, deviene una guerra entre mundos \u2014y <em>en <\/em>los mundos, podemos a\u00f1adir\u2014 y la \u00fanica posibilidad de comprobarla, para los revolucionarios, es de hecho rechazar su unificaci\u00f3n o, como escribe Josep Rafanell i Orra, renunciar al Gran Otro. El grito de batalla que el Comit\u00e9 Invisible lanz\u00f3 hace algunos a\u00f1os \u00ab\u00a1haced comunas, por todas partes!\u00bb va en este sentido y no quiso ser un llamamiento a encontrar \u00abcompis de piso\u00bb entre los desesperados de la metr\u00f3poli.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\u00abHace falta en fin atreverse a alterar la humanidad del militante pol\u00edtico\u00bb, se nos dice todav\u00eda. Esto ha sido ya intentado otras veces, pero si esta alteraci\u00f3n es entendida en un sentido llanamente humanista o incluso antihumanista el resultado ser\u00e1 siempre el mismo, o sea la Revoluci\u00f3n como inigualable m\u00e1quina de producci\u00f3n de enemigos, y sobre todo enemigos internos. La amistad, la fraternidad, la sororidad y el amor como potente din\u00e1mica no humana \u2014o superhumana si lo queremos decir con Nietzsche, pero es la misma cosa\u2014 de su organizaci\u00f3n, es lo reprimido de todas las Revoluciones. La verdadera alteraci\u00f3n procede <em>solamente <\/em>de este afecto, y es por eso que debemos a\u00f1adir a Marx y a Nietzsche algunos otros personajes, como por ejemplo: el Giordano Bruno del <em>De vinculis in genere<\/em>, el amor implacable de Jo\u00eb Bousquet y la er\u00f3tica insurreccional de Giorgio Cesarano, s\u00f3lo por permanecer en Occidente.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El cuidado de los v\u00ednculos, nos dice Rafanell i Orra, de esas intensidades a trav\u00e9s de las cuales los fragmentos se vinculan y comunican entre s\u00ed y devienen cada vez m\u00e1s potentes, es la clave de todo devenir revolucionario. Pero es una clave inoperosa: no existe ninguna puerta que haya que abrir, ninguna caja fuerte que haya que forzar, ninguna Ley que haya que respetar o traicionar. Dejar de creer en su <em>ser<\/em>, hacer pedazos la creencia en la arquitectura metaf\u00edsica de este mundo es el primer ejercicio espiritual de la <em>Introducci\u00f3n a una vida revolucionaria. <\/em>Su escritura, discontinua y errante, <em>es <\/em>la clave. El libro de Josep Rafanell i Orra es un fragmento de ella.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Unos lectores de Artiller\u00eda Inmanente nos comparten su traducci\u00f3n del siguiente texto de Marcello Tar\u00ec, cuya versi\u00f3n italiana original puede consultarse en el n\u00famero 10 de\u00a0Qui e Ora. 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