{"id":762,"date":"2018-05-26T22:31:29","date_gmt":"2018-05-27T03:31:29","guid":{"rendered":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=762"},"modified":"2022-01-18T13:12:13","modified_gmt":"2022-01-18T19:12:13","slug":"agamben-capitalismo-religion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=762","title":{"rendered":"Giorgio Agamben \/ El capitalismo como religi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-766\" src=\"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2018\/05\/oro.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"450\" srcset=\"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2018\/05\/oro.jpg 800w, https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2018\/05\/oro-300x169.jpg 300w, https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2018\/05\/oro-768x432.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>En Artiller\u00eda Inmanente traducimos este ensayo de Giorgio Agamben que recapitula algunas declaraciones dispersas que pueden encontrarse en otros de sus textos y entrevistas sobre el capitalismo como religi\u00f3n (\u00abDios no muri\u00f3, se convirti\u00f3 en dinero\u00bb), una idea que retoma en primer lugar del <a href=\"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/post\/2016\/04\/15\/walter-benjamin-el-capitalismo-como-religion\/\">texto hom\u00f3nimo de Walter Benjamin<\/a>. Este texto fue publicado oficialmente en su breve recopilaci\u00f3n llamada <em>Creazione e anarchia. L\u2019opera nell\u2019et\u00e0 della religione capitalistica<\/em> (Vicenza, Neri Pozza, 2017, pp. 113-132), pero ya hab\u00eda sido presentado en abril de 2013 como la \u00faltima de cinco lecciones impartidas en la Accademia di Architettura de Mendrisio.<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Existen se\u00f1ales de los tiempos (<em>Mt<\/em>., 16, 2-4) que, incluso si son evidentes, los hombres que las observan en los cielos no consiguen percibirlas. Se cristalizan en acontecimientos que anuncian y definen la \u00e9poca que viene, acontecimientos que pueden pasar inobservados y no alterar en nada o casi nada la realidad a la que se agregan y que, sin embargo, justamente por eso valen como se\u00f1ales, como \u00edndices hist\u00f3ricos, <em>semeia ton kairon<\/em>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Uno de estos acontecimientos tuvo lugar el 15 de agosto de 1971, cuando el gobierno estadounidense, bajo la presidencia de Richard Nixon, declar\u00f3 que la convertibilidad del d\u00f3lar en oro quedaba suspendida. Si bien esta declaraci\u00f3n se\u00f1ala, de hecho, el fin de un sistema que hab\u00eda vinculado largamente el valor de la moneda a una base \u00e1urea, la noticia, recibida en medio de las vacaciones de verano, suscit\u00f3 menos discusiones de cuanto fuera leg\u00edtimo esperar. No obstante, a partir de ese momento, la inscripci\u00f3n que se le\u00eda en muchos billetes (por ejemplo en la libra y en la rupia, pero no en el euro): \u00abPrometo pagar al portador la suma de\u2026\u00bb, refrendada por el gobierno de la Banca central, hab\u00eda perdido definitivamente su sentido. Esta frase significaba ahora que, a cambio de ese billete, la banca central habr\u00eda proporcionado a quien hubiera solicitado (suponiendo que alguien hubiera sido tan tonto para hacerlo) no una cierta cantidad de oro (para el d\u00f3lar, un trig\u00e9simo quinto de una onza), sino un billete exactamente igual. El dinero se hab\u00eda vaciado de todo valor que no fuera puramente autorreferencial. Tanto m\u00e1s asombrosa la facilidad con la que el gesto del soberano estadounidense, que equival\u00eda a anular el patrimonio \u00e1ureo de los poseedores de dinero, fue aceptado. Y si, como ha sido sugerido, el ejercicio de la soberan\u00eda monetaria por parte de un Estado consiste en su capacidad de inducir a los actores del mercado a emplear sus deudas como moneda, ahora tambi\u00e9n esa deuda hab\u00eda perdido cualquier consistencia real, se hab\u00eda vuelto puramente papel.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El proceso de desmaterializaci\u00f3n de la moneda hab\u00eda comenzado muchos siglos antes, cuando las exigencias del mercado llevaron a acompa\u00f1ar a la moneda met\u00e1lica, necesariamente escasa y dif\u00edcil de manejar, con letras de cambio, papel moneda, <em>juros<\/em>, <em>Goldsmiths\u2019 notes<\/em>, etc. Todas estas monedas impresas son en realidad t\u00edtulos de cr\u00e9dito y son denominadas, por esto, monedas fiduciarias. La moneda met\u00e1lica, en cambio, val\u00eda \u2014o habr\u00eda tenido que valer\u2014 por su contenido de metal preciado (sin embargo, como es sabido, inseguro: el caso l\u00edmite es el de las monedas de plata acu\u00f1adas por Federico II, que apenas usadas dejaban que se vislumbrara el rojo del cobre). Sin embargo, Joseph Schumpeter, que viv\u00eda, es cierto, en una \u00e9poca en la que la moneda en formato de papel hab\u00eda superado a partir de entonces a la moneda met\u00e1lica, pudo afirmar no sin raz\u00f3n que, en \u00faltima instancia, todo el dinero es s\u00f3lo cr\u00e9dito. Despu\u00e9s del 15 de agosto de 1971, se deber\u00eda a\u00f1adir que el dinero es un cr\u00e9dito que se funda solamente en s\u00ed mismo y que no corresponde a nada m\u00e1s que a s\u00ed mismo.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\"><em>Capitalismo como religi\u00f3n<\/em> es el t\u00edtulo de uno de los fragmentos p\u00f3stumos m\u00e1s penetrantes de Walter Benjamin.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Que el socialismo fuera algo como una religi\u00f3n ha sido se\u00f1alado en varias ocasiones (entre otros, por Carl Schmitt: \u00abEl socialismo pretende dar vida a una nueva religi\u00f3n que para los hombres del siglo XIX y XX tuviera el mismo significado que el cristianismo para los hombres de hace dos milenios\u00bb). Seg\u00fan Benjamin, el capitalismo no representa solamente, como en Weber, una secularizaci\u00f3n de la fe protestante, sino que \u00e9l mismo es esencialmente un fen\u00f3meno religioso, que se desarrolla de modo parasitario a partir del cristianismo. Como tal, como religi\u00f3n de la modernidad, el capitalismo es definido por tres caracter\u00edsticas.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">1. Es una religi\u00f3n cultual, quiz\u00e1 la m\u00e1s extrema y absoluta que jam\u00e1s haya existido. Todo en ella tiene significado s\u00f3lo en referencia a la tarea de un culto, no con respecto a un dogma o a una idea.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">2. Este culto es permanente, es \u00abla celebraci\u00f3n de un culto <em>sans tr\u00eave et sans merci<\/em>\u00bb (p. 100). No es posible distinguir en \u00e9l entre d\u00edas de fiesta y d\u00edas de trabajo, sino que hay un \u00fanico, ininterrumpido, d\u00eda de fiesta-trabajo, en el que el trabajo coincide con la celebraci\u00f3n del culto.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">3. El culto capitalista no se dirige a la redenci\u00f3n o a la expiaci\u00f3n de una culpa, sino a la culpa misma. \u00abEl capitalismo es tal vez el \u00fanico caso de un culto que no exp\u00eda, sino que culpabiliza [\u2026]. Una monstruosa consciencia culpable que no conoce redenci\u00f3n se transforma en culto, no para expiar en \u00e9ste su culpa, sino para volverla universal [\u2026] y para capturar al final a Dios mismo en la culpa [\u2026]. Dios no ha muerto, sino que ha sido incorporado en el destino del hombre\u00bb (pp. 100-101).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Precisamente porque tiende con todas sus fuerzas no a la redenci\u00f3n, sino a la culpa, no a la esperanza, sino a la desesperaci\u00f3n, el capitalismo como religi\u00f3n no apunta a la transformaci\u00f3n del mundo, sino a su destrucci\u00f3n. Y su dominio es en nuestro tiempo tan total, que incluso los tres grandes profetas de la modernidad (Nietzsche, Marx y Freud) conspiran, seg\u00fan Benjamin, con \u00e9l, son solidarios, de alg\u00fan modo, con la religi\u00f3n de la desesperaci\u00f3n. \u00abEste tr\u00e1nsito del planeta hombre por la casa de la desesperaci\u00f3n en la soledad absoluta de su recorrido es el ethos que define a Nietzsche. Este hombre es el Superhombre, es decir, el primer hombre que comienza de manera consciente a realizar la religi\u00f3n capitalista\u00bb. Pero tambi\u00e9n la teor\u00eda freudiana pertenece al sacerdocio del culto capitalista: \u00abLo reprimido, la representaci\u00f3n pecaminosa, es [\u2026] el capital, sobre el cual el infierno del inconsciente paga los intereses\u00bb. Y, en Marx, el capitalismo, \u00abcon los intereses simples y compuestos, que son funci\u00f3n de la culpa [\u2026], se transforma inmediatamente en socialismo\u00bb (p. 101).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Intentemos tomar en serio y desarrollar la hip\u00f3tesis de Benjamin. Si el capitalismo es una religi\u00f3n, \u00bfc\u00f3mo podemos definirlo en t\u00e9rminos de fe? \u00bfEn qu\u00e9 cree el capitalismo? Y \u00bfqu\u00e9 implica, con respecto a esta fe, la decisi\u00f3n de Nixon?<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">David Flusser, un gran estudioso de ciencia de las religiones (tambi\u00e9n existe una disciplina con este nombre extra\u00f1o), estaba trabajando sobre la palabra <em>pistis<\/em>, que es el t\u00e9rmino griego que Jes\u00fas y los ap\u00f3stoles usaban para \u00abfe\u00bb. Ese d\u00eda se encontraba por casualidad en una plaza de Atenas y en un cierto punto, alzando los ojos, vio frente a s\u00ed, escrito con caracteres en may\u00fasculas,\u00a0<em>Trapeza tes pisteos<\/em>. Estupefacto por la coincidencia, observ\u00f3 mejor y despu\u00e9s de algunos segundos se dio cuenta de que se encontraba simplemente frente a un banco: <em>trapeza tes pisteos<\/em> significa en griego \u00abbanco de cr\u00e9dito\u00bb. Tal era el sentido de la palabra <em>pistis<\/em>, que estaba buscando comprender desde hace meses: <em>pistis<\/em>, \u00abfe\u00bb, es simplemente el cr\u00e9dito del que gozamos ante Dios y del cual la palabra de Dios goza ante nosotros, desde el momento que lo creemos. Por esto Pablo puede decir en una famosa definici\u00f3n que \u00abla fe es sustancia de cosas esperadas\u00bb: ella es aquello que da realidad y cr\u00e9dito a aquello que no existe todav\u00eda, pero en lo que creemos y confiamos, en lo que hemos puesto en juego nuestro cr\u00e9dito y nuestra palabra. <em>Creditum<\/em> es el participio pasado del verbo latino <em>credere<\/em>: es aquello en lo que creemos, en lo que colocamos nuestra fe, en el momento en que establecemos una relaci\u00f3n fiduciaria con alguien tom\u00e1ndolo bajo nuestra protecci\u00f3n o prest\u00e1ndole dinero, confi\u00e1ndonos a su protecci\u00f3n o tomando en pr\u00e9stamo dinero. En la <em>pistis<\/em> paulina revive, por tanto, esa antiqu\u00edsima instituci\u00f3n indoeuropea que Benveniste reconstruy\u00f3, la \u00abfidelidad personal\u00bb: \u00abAquel que detenta la <em>fides<\/em> puesta en \u00e9l por un hombre tiene en su poder a este hombre [\u2026]. En su forma primitiva, esta relaci\u00f3n implica una reciprocidad: poner la <em>fides<\/em> propia en alguien procuraba, en cambio, su garant\u00eda y su ayuda\u00bb (pp. 118-119).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Si esto es cierto, entonces la hip\u00f3tesis de Benjamin de una relaci\u00f3n estrecha entre capitalismo y cristianismo recibe una confirmaci\u00f3n ulterior: el capitalismo es una religi\u00f3n enteramente fundada en la fe, es una religi\u00f3n cuyos adeptos viven <em>sola fide<\/em>. Y as\u00ed como, seg\u00fan Benjamin, el capitalismo es una religi\u00f3n cuyo culto se ha emancipado de cualquier objeto y la culpa de cualquier pecado, y por tanto de cualquier redenci\u00f3n posible, del mismo modo, desde el punto de vista de la fe, el capitalismo no tiene ning\u00fan objeto: cree en el puro hecho de creer, en el puro cr\u00e9dito, esto es, en el dinero. El capitalismo es, por tanto, una religi\u00f3n cuya fe \u2014el cr\u00e9dito\u2014 ha sustituido a Dios. Dicho de otro modo, puesto que la forma pura del cr\u00e9dito es el dinero, es una religi\u00f3n cuyo Dios es el dinero.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Esto significa que la banca, que no es nada m\u00e1s que una m\u00e1quina para fabricar y gestionar cr\u00e9dito, ha tomado el lugar de la iglesia y, gobernando el cr\u00e9dito, manipula y gestiona la fe \u2014la confianza escasa e incierta\u2014 que nuestro tiempo tiene todav\u00eda en s\u00ed mismo.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\u00bfQu\u00e9 signific\u00f3, para esta religi\u00f3n, la decisi\u00f3n de suspender la convertibilidad en oro? Ciertamente algo as\u00ed como una clarificaci\u00f3n de su contenido teol\u00f3gico comparable a la destrucci\u00f3n mosaica del becerro de oro o a la fijaci\u00f3n de un dogma conciliar; en cualquier caso, un paso decisivo hacia la purificaci\u00f3n y la cristalizaci\u00f3n de su fe. \u00c9sta, en la forma del dinero y del cr\u00e9dito, se emancipa ahora de cualquier referente externo, cancela su nexo idol\u00e1trico con el oro y se afirma absolutamente. El cr\u00e9dito es un ser puramente inmaterial, la m\u00e1s perfecta parodia de esa <em>pistis<\/em> que no es m\u00e1s que \u00absustancia de cosas separadas\u00bb. La fe \u2014as\u00ed recitaba la c\u00e9lebre definici\u00f3n de la <em>Ep\u00edstola a los hebreos<\/em>\u2014 es sustancia (<em>ousia<\/em>, t\u00e9rmino t\u00e9cnico por excelencia de la ontolog\u00eda griega) de las cosas separadas. Lo que Pablo se propone es que aquel que tiene fe, que ha puesto su <em>pistis<\/em> en Cristo, tome la palabra de Cristo como si fuera la cosa, el ser, la sustancia. Pero es justamente este \u00abcomo si\u00bb lo que la parodia de la religi\u00f3n capitalista cancela. El dinero, la nueva <em>pistis<\/em>, es ahora inmediatamente y sin residuos sustancia. El car\u00e1cter destructivo de la religi\u00f3n capitalista, del que Benjamin hablaba, aparece aqu\u00ed con plena evidencia. No existe ya la \u00abcosa separada\u00bb, ha sido aniquilada y debe serlo, porque el dinero es la esencia misma de la cosa, su <em>ousia<\/em> en sentido t\u00e9cnico. Y, de esta manera, es quitado de en medio el \u00faltimo obst\u00e1culo para la creaci\u00f3n de un mercado de la moneda, para la transformaci\u00f3n integral del dinero en mercanc\u00eda.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Una sociedad cuya religi\u00f3n es el cr\u00e9dito, que cree solamente en el cr\u00e9dito, est\u00e1 condenada a vivir a cr\u00e9dito. Robert Kurz ha ilustrado la transformaci\u00f3n del capitalismo del siglo XIX, todav\u00eda fundado en la solvencia y la desconfianza con respecto al cr\u00e9dito, en el capitalismo financiero contempor\u00e1neo. \u00abPara el capital privado del siglo XIX, con sus propietarios personales y con los clanes familiares relativos, todav\u00eda val\u00edan los principios de la respetabilidad y de la solvencia, a la luz de las cuales el recurso siempre mayor al cr\u00e9dito aparec\u00eda casi como obsceno, como el inicio del fin. La literatura serial de la \u00e9poca est\u00e1 repleta de historias en las que grandes linajes caen en\u00a0la ruina a causa de su dependencia del cr\u00e9dito: en algunos pasajes de los <em>Buddenbrook<\/em>\u00a0Thomas Mann ha hecho incluso de esto una tem\u00e1tica de premio Nobel. El capital productivo de intereses era naturalmente\u00a0indispensable desde el inicio para el sistema que se estaba transformando, pero no ten\u00eda todav\u00eda una parte decisiva en la reproducci\u00f3n capitalista total. Los negocios del capital \u201cficticio\u201d eran considerados t\u00edpicos de un ambiente de estafadores y de gente deshonesta, al margen del capitalismo en sentido estricto. Incluso Henry Ford rechaz\u00f3 por mucho tiempo el recurso al cr\u00e9dito bancario, obstin\u00e1ndose a querer financiar sus inversiones s\u00f3lo con su propio capital\u00bb (pp. 76-77).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En el curso del siglo XX, esta concepci\u00f3n patriarcal se disolvi\u00f3 completamente y el capital empresarial recurre hoy en medida creciente al capital monetario, tomado en pr\u00e9stamo del sistema bancario. Esto significa que las empresas, para poder continuar produciendo, deben en sustancia hipotecar anticipadamente cantidades siempre mayores del trabajo y de la producci\u00f3n futura. El capital productor de mercanc\u00edas se alimenta ficticiamente del futuro mismo. La religi\u00f3n capitalista, coherentemente con las tesis de Benjamin, vive de un endeudamiento continuo, que no puede ni debe ser extinguido.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Pero no son solamente las empresas quienes viven, en este sentido, <em>sola fide<\/em>, a cr\u00e9dito (o a deuda). Incluso los individuos y las familias, que recurren a \u00e9l de manera creciente, est\u00e1n del mismo modo comprometidas religiosamente en este acto continuo y generalizado de fe sobre el futuro. Y la Banca es el sumo sacerdote que administra a los fieles el \u00fanico sacramento de la religi\u00f3n capitalista: el cr\u00e9dito-deuda.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Me pregunto a veces c\u00f3mo es posible que la gente conserve tan tenazmente su fe en la religi\u00f3n capitalista. Porque es claro que si la gente dejara de tener fe en el cr\u00e9dito y dejara de vivir a cr\u00e9dito, el capitalismo se derrumbar\u00eda inmediatamente. Me parece, sin embargo, que vislumbro se\u00f1ales de un ate\u00edsmo incipiente con respecto al Dios cr\u00e9dito.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Cuatro a\u00f1os antes de la declaraci\u00f3n de Nixon, Guy Debord publica <em>La sociedad del espect\u00e1culo<\/em>. La tesis central del libro era que el capitalismo, en su fase extrema, se presenta como una inmensa acumulaci\u00f3n de im\u00e1genes, en la que todo aquello que era directamente usado y vivido se aleja en una representaci\u00f3n. En el punto en que la mercantilizaci\u00f3n alcanza su cumbre, no solamente todo valor de uso desaparece, sino que la naturaleza misma del dinero se transforma. \u00c9ste no es ya simplemente \u00abel equivalente general abstracto de todas las mercanc\u00edas\u00bb, en s\u00ed todav\u00eda dotadas de alg\u00fan valor de uso: \u00abel espect\u00e1culo es el dinero que se puede solamente observar, porque en \u00e9l la totalidad del uso se ha intercambiado por la totalidad de la representaci\u00f3n abstracta\u00bb. Es claro, incluso si Debord no lo dice, que semejante dinero es una mercanc\u00eda absoluta, que no puede referirse a una cantidad concreta de metal y que, en este sentido, la sociedad del espect\u00e1culo es una profec\u00eda de aquello que la decisi\u00f3n del gobierno estadounidense habr\u00e1 realizado cuatro a\u00f1os despu\u00e9s.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">A esto corresponde, seg\u00fan Debord, una transformaci\u00f3n del lenguaje humano, que no tiene ya nada que comunicar y se presenta por tanto como \u00abcomunicaci\u00f3n de lo incomunicable\u00bb (tesis 192). Al dinero como pura mercanc\u00eda, corresponde un lenguaje cuyo nexo con el mundo se ha roto. Lenguaje y cultura, separados en los <em>media<\/em> y en la publicidad, se vuelven \u00abla mercanc\u00eda vedette de la sociedad espectacular\u00bb, que comienza a acaparar para s\u00ed una parte creciente del producto nacional. Es la misma naturaleza ling\u00fc\u00edstica y comunicativa del hombre la que se encuentra as\u00ed expropiada en el espect\u00e1culo: lo que impide la comunicaci\u00f3n es su absolutizaci\u00f3n en una esfera separada, en la cual no hay ya nada que comunicar sino la comunicaci\u00f3n misma. En la sociedad espectacular, los hombres son separados por aquello que tendr\u00eda que unirlos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Que exista una semejanza entre lenguaje y dinero, que, seg\u00fan el adagio goethiano, <em>verba valent sieut nummi<\/em>, es un patrimonio del sentido com\u00fan. No obstante, si tratamos de tomar en serio la relaci\u00f3n impl\u00edcita en el adagio, ella se revela como algo m\u00e1s que una analog\u00eda. As\u00ed como el dinero se refiere a las cosas constituy\u00e9ndolas como mercanc\u00edas, volvi\u00e9ndolas comercializables, del mismo modo el lenguaje se refiere a las cosas volvi\u00e9ndolas decibles y comunicables. As\u00ed como, por siglos, aquello que permit\u00eda al dinero desempe\u00f1ar su funci\u00f3n de equivalente universal del valor de todas las mercanc\u00edas era su relaci\u00f3n con el oro, del mismo modo aquello que garantiza la capacidad comunicativa del lenguaje es la intenci\u00f3n de significar, su referencia efectiva a la cosa. El nexo denotativo con las cosas, realmente presente en la mente de todo hablante, es aquello que, en el lenguaje, corresponde a la base \u00e1urea de la moneda. Es \u00e9ste el sentido del principio medieval seg\u00fan el cual no es la cosa la que tiene que estar sujeta al discurso, sino el discurso a la cosa (<em>non sermoni res, sed rei est sermo subiectus<\/em>). Y es significativo que un gran canonista del siglo XIII, Godofredo de Trani, expresa esta conexi\u00f3n en t\u00e9rminos jur\u00eddicos, hablando de una <em>lingua rea<\/em>, a la cual se pueda, por tanto, imputar una relaci\u00f3n con la cosa: \u00abs\u00f3lo la conexi\u00f3n efectiva de la mente con la cosa vuelve efectivamente imputable (es decir, significante) la lengua [<em>ream linguam non facit nisi rea mens<\/em>]\u00bb. Si este nexo significante desaparece, el lenguaje dice literalmente nada (<em>nihil dicit<\/em>). El significado \u2014la referencia a la realidad\u2014 garantiza la funci\u00f3n comunicante de la lengua exactamente como la referencia al oro asegura la capacidad del dinero de intercambiarse con todas las cosas. Y la l\u00f3gica vela por la conexi\u00f3n entre lenguaje y mundo, exactamente como el <em>gold exchange standard<\/em> velaba por la conexi\u00f3n del dinero con la base \u00e1urea.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Es contra la nulificaci\u00f3n de estas garant\u00edas impl\u00edcitas, por un lado, en el desprendimiento de la moneda del oro y, por el otro, en la ruptura del nexo entre lenguaje y mundo, a donde se han dirigido con buenas razones los an\u00e1lisis cr\u00edticos del capital financiero y de la sociedad del espect\u00e1culo. El medio que vuelve posible el intercambio no puede \u00e9l mismo ser intercambiado: el dinero, que mide las mercanc\u00edas, no puede volverse \u00e9l mismo una mercanc\u00eda. Del mismo modo, el lenguaje que vuelve comunicables las cosas no puede volverse \u00e9l mismo una cosa, objeto a su vez de apropiaci\u00f3n y de intercambio: el medio de la comunicaci\u00f3n no puede \u00e9l mismo ser comunicado. Separado de las cosas, el lenguaje comunica nada y celebra de este modo su triunfo ef\u00edmero sobre el mundo; desprendido del oro, el dinero exhibe su nada como medida \u2014y, al mismo tiempo, mercanc\u00eda\u2014 absoluta. El lenguaje es el valor espectacular supremo, porque revela la nada de todas las cosas; el dinero es la mercanc\u00eda suprema, porque muestra en \u00faltima instancia la nulidad de todas las mercanc\u00edas.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Pero es en todo \u00e1mbito de la experiencia donde el capitalismo demuestra su car\u00e1cter religioso y, al mismo tiempo, su relaci\u00f3n parasitaria con el cristianismo. En primer lugar con respecto al tiempo y a la historia. El capitalismo no tiene ning\u00fan <em>telos<\/em>, es esencialmente infinito y, sin embargo y precisamente por esto, est\u00e1 incesantemente sumido en la crisis, siempre en acto de acabar. Pero tambi\u00e9n en esto, el capitalismo demuestra su relaci\u00f3n parasitaria con el cristianismo. A David Cayley, que le preguntaba si nuestro mundo es un mundo post-cristiano, Ivan Illich respondi\u00f3 que nuestro mundo no es un mundo post-cristiano, sino el mundo m\u00e1s expl\u00edcitamente cristiano que jam\u00e1s haya existido, es decir, un mundo apocal\u00edptico. La filosof\u00eda cristiana de la historia (pero toda filosof\u00eda de la historia es necesariamente cristiana) se funda de hecho en el supuesto de que la historia de la humanidad y del mundo es esencialmente finita: ella va de la creaci\u00f3n al fin de los tiempos, que coincide con el D\u00eda del Juicio, con la salvaci\u00f3n o la condenaci\u00f3n. Pero, en este tiempo hist\u00f3rico cronol\u00f3gico, el acontecimiento mesi\u00e1nico inscribe otro tiempo cairol\u00f3gico, en el que todo instante se mantiene en relaci\u00f3n directa con el fin, hace experiencia de un \u00abtiempo del fin\u00bb, que es a pesar de todo tambi\u00e9n un nuevo inicio. Si la Iglesia parece haber cerrado su oficina escatol\u00f3gica, hoy son sobre todo los cient\u00edficos, transformados en profetas apocal\u00edpticos, los que anuncian el fin inminente de la vida sobre la tierra. Y en todo \u00e1mbito, tanto en la econom\u00eda como en la pol\u00edtica, la religi\u00f3n capitalista proclama un estado de crisis permanente (<em>crisis<\/em> significa etimol\u00f3gicamente \u00abjuicio definitivo\u00bb), que es, al mismo tiempo, un estado de excepci\u00f3n que se ha vuelto normal, cuyo \u00fanico desenlace\u00a0posible se presenta, precisamente como en el Apocalipsis, como \u00abuna nueva tierra\u00bb. Pero la escatolog\u00eda de la religi\u00f3n capitalista es una escatolog\u00eda blanca, sin redenci\u00f3n ni juicio.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">As\u00ed como, en efecto, no puede tener un fin verdadero y est\u00e1 por esto siempre en acto de terminar, del mismo modo el capitalismo no conoce un principio, es \u00edntimamente an-\u00e1rquico y, sin embargo, justamente por esto, est\u00e1 siempre en acto de volver a comenzar. De aqu\u00ed la consustancialidad entre capitalismo e innovaci\u00f3n, que Schumpeter puso en la base de su definici\u00f3n del capitalismo. La anarqu\u00eda del capital coincide con su necesidad incesante de innovaci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Sin embargo, el capitalismo muestra aqu\u00ed\u00a0una vez m\u00e1s su\u00a0conexi\u00f3n \u00edntima y par\u00f3dica con el dogma cristiano: \u00bfqu\u00e9 es, de hecho, la Trinidad, sino el dispositivo que permite conciliar la ausencia en Dios de todo <i>arch\u00e9<\/i> con el nacimiento, al mismo tiempo eterno e hist\u00f3rico, de Cristo, la anarqu\u00eda divina con el gobierno del mundo y la econom\u00eda de la salvaci\u00f3n?<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Me gustar\u00eda a\u00f1adir algo a prop\u00f3sito de la relaci\u00f3n entre capitalismo y anarqu\u00eda. Hay una frase pronunciada pro uno de los cuatro jerarcas en el <em>Sal\u00f3<\/em> de Pasolini, que recita: \u00abLa \u00fanica anarqu\u00eda verdadera es la anarqu\u00eda del poder\u00bb. En el mismo sentido Benjamin hab\u00eda escrito muchos a\u00f1os antes: \u00abNada es tan an\u00e1rquico como el orden burgu\u00e9s\u00bb. Creo que su sugerencia debe ser tomada en serio. Benjamin y Pasolini captaron aqu\u00ed una caracter\u00edstica esencial del capitalismo, que es tal vez el poder m\u00e1s an\u00e1rquico nunca existido, en el sentido literal de que no puede tener ning\u00fan <em>arch\u00e9<\/em>, ning\u00fan inicio ni fundamento. Pero tambi\u00e9n en este caso la religi\u00f3n capitalista muestra su dependencia parasitaria de la teolog\u00eda cristiana.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Lo que aqu\u00ed funciona como paradigma de la anarqu\u00eda capitalista es la cristolog\u00eda. Entre los siglos IV y VI, la Iglesia estuvo profundamente dividida por la controversia sobre el arrianismo, que involucr\u00f3 violentamente, junto con el emperador, a toda la cristiandad oriental. El problema concern\u00eda precisamente al <em>arch\u00e9<\/em> del Hijo. Arrio tiene de hecho cuidado de precisar que el Hijo fue generado <em>achronos<\/em>, intermporalmente. Lo que est\u00e1 aqu\u00ed en cuesti\u00f3n no es tanto una precedencia cronol\u00f3gica (el tiempo no existe a\u00fan), ni solamente un problema de rango (que el Padre sea \u00abmayor\u00bb que el Hijo es una opini\u00f3n compartida desde hace muchos a\u00f1os por antiarrianos); se trata, m\u00e1s bien, de decidir si el Hijo \u2014es decir, la palabra y la praxis de Dios\u2014 est\u00e1 fundado en el Padre o es, como \u00e9l, sin principio, <em>anarchos<\/em>, es decir, infundado.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Un an\u00e1lisis textual de las cartas de Arrio y de los escritos de sus adversarios muestra, en efecto, que el t\u00e9rmino decisivo en la controversia es precisamente <em>anarchos<\/em> (sin <em>arch\u00e9<\/em>, en el doble sentido que el t\u00e9rmino tiene en griego: fundamento y principio).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Arrio afirma que mientras el Padre es absolutamente an\u00e1rquico, el Hijo es en el principio (<em>en archei<\/em>), pero no es \u00aban\u00e1rquico\u00bb, porque tiene en el Padre su fundamento.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Contra esta tesis her\u00e9tica, que da al Logos un fundamento s\u00f3lido en el Padre, los obispos reunidos por el emperador Constancio en Serdica (343) afirman con claridad que tambi\u00e9n el Hijo es \u00aban\u00e1rquico\u00bb y, como tal, \u00abreina absoluta, an\u00e1rquica e infinitamente (<em>pantote, anarchos kai ateleutetos<\/em>) junto con el Padre\u00bb.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\u00bfPor qu\u00e9 esta controversia, m\u00e1s all\u00e1 de sus sutilezas bizantinas, me parece tan importante? Porque, desde el momento que el hijo no es nada m\u00e1s que la palabra y la acci\u00f3n del Padre, incluso, m\u00e1s precisamente, el principal actor de la \u00abeconom\u00eda\u00bb de la salvaci\u00f3n, es decir, del gobierno divino del mundo, lo que est\u00e1 aqu\u00ed en cuesti\u00f3n es el problema del car\u00e1cter \u00aban\u00e1rquico\u00bb, es decir, infundado, del lenguaje, de la acci\u00f3n y del gobierno. El capitalismo hereda, seculariza y lleva al extremo el car\u00e1cter an\u00e1rquico de la cristolog\u00eda. Si no se entiende esta vocaci\u00f3n an\u00e1rquica originaria de la cristolog\u00eda, no es posible comprender ni el desarrollo hist\u00f3rico\u00a0sucesivo de la teolog\u00eda cristiana, con su deriva ateol\u00f3gica latente, ni la historia de la filosof\u00eda y de la pol\u00edtica occidentales, con su cesura entre ontolog\u00eda y praxis, entre ser y actuar, y su \u00e9nfasis consiguiente en la voluntad y en la libertad. Que Cristo es an\u00e1rquico significa, en \u00faltima instancia, que, en el Occidente moderno, lenguaje, praxis y econom\u00eda no tienen fundamento en el ser.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Ahora comprendemos mejor por qu\u00e9 la religi\u00f3n capitalista y las filosof\u00edas a ella subalternas necesitan tanto la voluntad y la libertad. Libertad y voluntad significan simplemente que ser y actuar, ontolog\u00eda y praxis, que en mundo cl\u00e1sico estaban estrechamente combinadas, ahora separan sus caminos. La acci\u00f3n humana no est\u00e1 ya fundada en el ser: por esto es libre, es decir, condenada al azar y a la aleatoriedad.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Quisiera interrumpir mi breve arqueolog\u00eda de la religi\u00f3n capitalista. No habr\u00e1 aqu\u00ed una conclusi\u00f3n. Pienso, de hecho, que, tanto en la filosof\u00eda como en el arte, no podemos \u00abconcluir\u00bb una obra: podemos s\u00f3lo abandonarla, como Giacometti dec\u00eda de sus cuadros. Pero si hay algo que quisiera confiar a la reflexi\u00f3n de ustedes, esto es justamente el problema de la anarqu\u00eda.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Contra la anarqu\u00eda del poder, yo no intento invocar un retorno a un fundamento s\u00f3lido en el ser: incluso si hubi\u00e9ramos pose\u00eddo alguna vez tal fundamento, lo cierto es que lo hemos perdido o hemos olvidado el acceso a \u00e9l. Creo, sin embargo, que una comprensi\u00f3n l\u00facida de la anarqu\u00eda profunda de la sociedad en la cual vivimos es el \u00fanico modo correcto de plantear el problema del poder y, al mismo tiempo, aquel de la anarqu\u00eda verdadera. La anarqu\u00eda es aquello que se vuelve posible s\u00f3lo en el punto en que aferramos la anarqu\u00eda del poder. Construcci\u00f3n y destrucci\u00f3n coinciden aqu\u00ed sin residuos. Pero, para citar las palabras de Michel Foucault, lo que as\u00ed obtenemos \u00abno es nada m\u00e1s y nada menos que la apertura de un espacio en el que pensar vuelve a ser nuevamente posible\u00bb.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\"><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Benjamin Walter, <em>Capitalismo come religione<\/em>, Genova, il melangolo, 2013 (ed. or. <em>Kapitalismus als Religion<\/em>, en <em>id<\/em>., <em>Gesammelte Schriften<\/em>, vol, VI, Fr\u00e1ncfort del Meno, Suhrkamp, 1985, pp. 100-104).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Benveniste, \u00c9mile, <em>La fedelt\u00e0 personale,<\/em>, en <em>id<\/em>., <em>Il vocabolario delle istituzioni indoeuropee, vol. I, Economia, parentela, societ\u00e0<\/em>, Tur\u00edn, Einaudi, 1976 (ed. or. <em>La fid\u00e9lit\u00e9 personnelle<\/em>, en <em>id<\/em>., <em>Le vocabulaire des institutions indo-europ\u00e9ennes, vol. I, Economie, parent\u00e9, soci\u00e9t\u00e9<\/em>, Par\u00eds, Les \u00c9ditions de Minuit, 1969).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Kurz, Robert , <em>La fine della politica e l\u2019apoteosi del denaro<\/em>, Roma, Manifestolibri, 1997 (ed. or. <em>Die Himmelfahrt des Geldes<\/em>, en \u00abKrisis\u00bb, 16-17 , 1995).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Illich, Ivan, <em>I fiumi a nord del futuro. Testamento raccolto da David Cayley<\/em>, Macerata, Quodlibet, 2009 (ed. or. <em>The Rivers North of the Future. The Testament of Ivan Illich as told to David Cayley<\/em>, Toronto, House of Anansi Press, 2005).<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En Artiller\u00eda Inmanente traducimos este ensayo de Giorgio Agamben que recapitula algunas declaraciones dispersas que pueden encontrarse en otros de sus textos y entrevistas sobre el capitalismo como religi\u00f3n (\u00abDios no muri\u00f3, se convirti\u00f3 en dinero\u00bb), una idea que retoma en primer lugar del texto hom\u00f3nimo de Walter Benjamin. 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