{"id":747,"date":"2018-05-13T21:32:05","date_gmt":"2018-05-14T02:32:05","guid":{"rendered":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=747"},"modified":"2018-06-15T15:02:00","modified_gmt":"2018-06-15T20:02:00","slug":"marcello-tari-interrupcion-amor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=747","title":{"rendered":"Marcello Tar\u00ec \/ Interrupci\u00f3n I: \u00abNo existe el amor infeliz\u00bb"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large\" src=\"https:\/\/quieora.ink\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/rivoluzione-felice_web_testata.jpg\" width=\"1024\" height=\"768\" \/><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\"><strong>Les compartimos a continuaci\u00f3n <a href=\"https:\/\/perversocontradictionblog.blogspot.mx\/2017\/10\/interrupcion-i-no-existe-el-amor-infeliz.html\">la traducci\u00f3n que un compa\u00f1ero public\u00f3 en su blog<\/a> de un cap\u00edtulo (pp. 142-149) del m\u00e1s reciente libro publicado por Marcello Tar\u00ec, <em>Non esiste la rivoluzione infelice. Il comunismo della destituzione<\/em> (DeriveApprodi, 2017). Se supone que en alg\u00fan momento ser\u00e1 publicado en castellano por la editorial Pepitas de calabaza.<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-left: 40%;text-align: right\"><em>Por cuantos esfuerzos haga, mi reflexi\u00f3n no logra aferrar el amor; me queda en las manos s\u00f3lo la contradicci\u00f3n.<\/em><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: right\">S. O. Kierkegaard,\u00a0<em>In vino veritas<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">As\u00ed pues, la puerta de acceso a la transformaci\u00f3n de s\u00ed y del mundo no se encuentra en la reforma del Estado ni en la aceleraci\u00f3n tecnol\u00f3gica, tampoco en la colectivizaci\u00f3n ni en la afirmaci\u00f3n de la voluntad. Todos estos medios se colocan como tantas otras pantallas entre la verdad y la realidad de la existencia de tal modo que \u00e9stas jam\u00e1s se encuentren; son como tantas otras exterioridades que ponen unos fines en un espacio y en un tiempo de los cuales nos separan mil parabrisas. Por eso durante la revuelta el primer reflejo es destruir, no sabr\u00edamos decir qu\u00e9 tan simb\u00f3licamente, su n\u00famero m\u00e1s grande posible. Y esto se hace esencialmente para sentirse individual y colectivamente por fin\u00a0<em>aqu\u00ed y ahora<\/em>, se lo hace para disminuir el espacio que nos separa de nosotros mismos y aumentar la distancia con aquello que percibimos como hostil. Y es esta b\u00fasqueda de la inmanencia con uno y con los otros la que nos lleva naturalmente a pensar que la experiencia de la revoluci\u00f3n y la experiencia del amor se parecen mucho, que se comunican tanto entre ellas.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Pens\u00e1ndolo bien, parece como si la voluntad de cancelar la experiencia del comunismo en los decenios pasados se moviera a la par con aquella de cancelar el amor. As\u00ed como el comunismo ha sido sustituido por una infinita e inconcluyente contrataci\u00f3n de derechos, as\u00ed tambi\u00e9n el amor se ha vuelto un hecho contractual, un empe\u00f1o sobre el cual comerciar como se hace con cualquier otro aspecto de la existencia. El amor ya no conoce siquiera la experiencia del final: se lo despide, quiz\u00e1 con un\u00a0<em>sms<\/em>, y si vale la pena se lo a\u00f1ade en un CV.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Un motivo de la analog\u00eda podr\u00eda encontrarse en el hecho de que tanto el comunismo como el amor tienen una relaci\u00f3n singular con el tiempo: luchan contra el presente, contra la realidad dominante, su posibilidad para devenir est\u00e1 siempre en relaci\u00f3n con una imposibilidad en el presente. Ambas comparten el deseo de suspender la Historia, ambas instauran un estado de excepci\u00f3n, ambas quieren dispararle a los relojes y para ambas cada instante es el instante decisivo. El comunismo y el amor est\u00e1n adem\u00e1s acomunados por el deseo de compartir intensidades en m\u00e1s de uno. Por eso, en la medida en que ya no se sabe qu\u00e9 cosa puede ser una revoluci\u00f3n, tampoco ya se sabe qu\u00e9 cosa puede ser un amor. Pero tambi\u00e9n a la inversa: mientras m\u00e1s conocemos a \u00e9ste, m\u00e1s capacidad tenemos de conocer a aqu\u00e9lla.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">Que el Yo ame a la Otra \u2014que se pueda hacer experiencia del amor\u2014 no hace m\u00e1s que revelar la insuficiencia del Yo para conducir cualquier experiencia y, por el contrario, revela tambi\u00e9n la felicidad de la pura experiencia de la compartici\u00f3n; por eso aquella experiencia afectiva destituye\u00a0<em>al mismo tiempo<\/em>\u00a0el Yo y la Otra, que se muestran como nombres totalmente inadecuados. Podr\u00edamos decir, con Gilbert Simondon, que el amor es m\u00e1ximamente\u00a0<em>desindividuante<\/em>, porque no s\u00f3lo \u00abla problem\u00e1tica afectiva es [\u2026] la experiencia en la cual un ser siente que no es solamente un individuo\u00bb, sino tambi\u00e9n es aquella experiencia que \u00absuspende la modalidad funcional de la relaci\u00f3n con los otros y en la cual otro sujeto, destituido de su funci\u00f3n social, nos aparece en su m\u00e1s que individualidad\u00bb.<sup>1<\/sup> Yo destituyo a la Otra mientras \u00e9sta lo hace conmigo mismo y dentro de este \u00abmovimiento inm\u00f3vil\u00bb se hace una experiencia com\u00fan del mundo. A menudo el Yo se descubre\u00a0<em>despu\u00e9s<\/em>, cuando sufriendo el final de un amor sabemos, de golpe, que el dolor viene de la ruptura de este con-ser que implica una multitud de otras criaturas, objetos, narraciones, sonidos e im\u00e1genes que compon\u00edan aquel mundo verdadero y propio que un amor constituye\u00a0\u2014un amor de hecho vive a su vez dentro de una constelaci\u00f3n \u00abtransindividual\u00bb, por eso tiene una vocaci\u00f3n antisocial, pero no antipol\u00edtica\u2014 y no ciertamente en funci\u00f3n de una ofensa al Yo, el cual, por el contrario, aparece precisamente en esta ocasi\u00f3n no s\u00f3lo como una ficci\u00f3n sino como aquello que obstaculiza el despliegue de aquel mundo. Lo intuimos sensiblemente cuando reconocemos en la experiencia amorosa la labilidad de los confines del Yo, delimitados por una epidermis que sin embargo muere y se regenera cada d\u00eda y cada noche. Y es un descubrimiento jubiloso. El amor aparece en el lugar en el que el Yo desaparece, y desaparece cuando \u00e9ste se vuelve de nuevo visible. En el amor se permanece en dos, pero, haciendo un uso singular de s\u00ed, a trav\u00e9s de este afecto, no se es ya los\u00a0<em>mismos<\/em>. En el desamor lo\u00a0<em>mismo<\/em>\u00a0vuelve a ocupar su antiguo lugar. El amor puede ser una potencia destituyente porque es una de las raras experiencias a trav\u00e9s de la cual accedemos naturalmente a un uso diferente y libre de s\u00ed y de la vida misma, algo a lo que podemos abandonarnos, o no. Pero no se trata de una elecci\u00f3n, sino de una decisi\u00f3n.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">Gershom Scholem, hablando de Benjamin en su libro sobre la historia de su amistad, ironizaba sobre \u00e9l y no lograba comprender algo que su amigo repet\u00eda frecuentemente y con obstinaci\u00f3n, una incomprensi\u00f3n que se enlaza con aquella, profunda, que ten\u00eda el cabalista con respecto al comunismo benjaminiano: \u00abno existe el amor infeliz\u00bb, repet\u00eda Benjamin.<sup>2<\/sup> Scholem pensaba que tal convicci\u00f3n estaba en contradicci\u00f3n con la dif\u00edcil vida amorosa de su amigo; una tesis francamente no s\u00f3lo poco convincente por su pobreza de argumentos, sino especialmente porque muestra, precisamente, una incomprensi\u00f3n de fondo con respecto a aquello que Benjamin entend\u00eda por felicidad.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Se puede decir, por el contrario, que existen individuos infelices porque, incluso con todo el esfuerzo del que hemos sido capaces, no hemos logrado evitar el retorno del individuo liberal en m\u00ed o en ella; o bien no somos capaces de acceder a la experiencia amorosa porque no se logra deponer el Yo. O tambi\u00e9n porque el individuo se pierde en el mandato de pensar la felicidad como algo que se posee o de lo que se carece como si se tratara de cualquier otro objeto, votando as\u00ed desde el principio para ponerla en jaque; o, todav\u00eda, imagin\u00e1ndola como algo que se cumple o termina en el futuro, como banalmente se sintetiza hoy cuando alguien dice \u00abtengo una historia\u00bb. El amor, como los otros\u00a0<em>oasis<\/em>, puede aparecer como si fuera un refugio para el individuo, pero se confunde f\u00e1cilmente con el desierto si se vuelve individualismo, si se contenta con ser la compartici\u00f3n de un narcisismo a la segunda potencia.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Ahora bien, cuando, contra toda raz\u00f3n, se materializa, precisamente en cuanto que se expone en el mundo como una forma de felicidad com\u00fan y por lo tanto inapropiable, el amor es capaz de atravesar incluso los m\u00e1s desastrosos fracasos sin perder una pizca de su potencia, que es tanto destructiva como creativa. Pobre y potente, presente aun en la ausencia, como la revoluci\u00f3n. Puede entrar en la vida en cualquier instante, como el Mes\u00edas. El amor contin\u00faa siendo una experiencia feliz incluso en el abandono y en las m\u00e1s arduas dificultades, capaz de derrocar todo tipo de obst\u00e1culo que haya que afrontar haciendo uso de una violencia primitiva. Cualquiera que haya amado lo sabe bien. El amor est\u00e1 atravesado continuamente por l\u00edneas de intensidad extremas, por eso es un afecto exquisitamente pol\u00edtico. Afirmar que no existe el amor infeliz significa por tanto tomar posici\u00f3n contra uno de los mitos m\u00e1s fuertes y duraderos de la civilizaci\u00f3n occidental que, no casualmente, es el del amor infeliz, por tanto, el de la\u00a0<em>culpa<\/em>\u00a0y el\u00a0<em>destino<\/em>\u00a0de sufrimiento al que la humanidad est\u00e1 condenada.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">Un d\u00eda de 1983, durante una lecci\u00f3n de su curso sobre cine, Gilles Deleuze hablaba de Nietzsche y su concepci\u00f3n del amor, de la verdad y la potencia del percibir. En un momento le sucedi\u00f3 decir que tambi\u00e9n en un amor desafortunado puede haber alegr\u00eda, si esta experiencia ha sido capaz de hacernos percibir algo a lo que antes no ten\u00edamos acceso. El amor es una de las posibilidades, la m\u00e1s potente, para aumentar la potencia de existir, precisamente porque nos vuelve capaces de percibir dimensiones de la existencia de las que no \u00e9ramos capaces y en consecuencia destituir las supersticiones a las que est\u00e1bamos sometidos, como aquellas representadas por el destino o la deuda inextinguible. Viceversa, la incapacidad de perseverar en un amor nos expone a la disminuci\u00f3n de esa potencia.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Deleuze se apresura a precisar que ni \u00e9l ni Nietzsche son partidarios del liberalismo existencial o de aquello que hoy llamamos \u00abpoliamor\u00bb: no nos est\u00e1n diciendo que hagamos una colecci\u00f3n lo m\u00e1s amplia posible de relaciones amorosas; ellos dicen \u00abentre m\u00e1s amen a alguien, m\u00e1s aumentan su potencia de existir y\u00a0<span style=\"text-indent: 18.8976px\">m\u00e1s<\/span><span style=\"text-indent: 18.8976px\">\u00a0<\/span><span style=\"text-indent: 0.5cm\">se volver\u00e1n capaces de percibir cosas, si es necesario incluso cosas de naturaleza completamente diferente\u00bb, es decir percibir las cosas, las mismas cosas de antes, de modo diferente.<\/span><sup style=\"text-indent: 0.5cm\">3<\/sup><span style=\"text-indent: 0.5cm\"> Se trata siempre de un ligero dislocamiento del eje, esta vez el eje de una vida, su devenir real. La definici\u00f3n de la potencia es para Deleuze exactamente \u00e9sta: no consiste en la relaci\u00f3n en cuanto tal, sino en el afecto m\u00e1s la percepci\u00f3n. El amor es aquello por lo que nos volvemos conscientes de lo que significa pasar de un estado de la vida a otro, de una intensidad a otra m\u00e1s potente, y por eso incluso un amor desafortunado, derrotado, fracasado, si da testimonio de este incremento de la potencia, contin\u00faa siendo, siempre, una experiencia de la felicidad. Y dado que percibir a trav\u00e9s de un afecto significa tener una perspectiva sobre el tiempo y en el tiempo, Benjamin sostendr\u00e1 que la felicidad no tiene necesidad ni envidia del futuro, sino que est\u00e1 totalmente impregnada de la \u00e9poca en la que vivimos: \u00abPodemos imaginar la felicidad s\u00f3lo en el aire que hemos respirado, entre las personas que han vivido con nosotros. En la idea de felicidad resuena, en otras palabras \u2014y esto es lo que esta situaci\u00f3n nos ense\u00f1a\u2014 la idea de redenci\u00f3n. Esta felicidad se funda precisamente sobre aquel malestar y aquel abandono que fueron los nuestros\u00bb.<\/span><sup style=\"text-indent: 0.5cm\">4<\/sup><span style=\"text-indent: 0.5cm\"> \u00c9sta es la \u00fanica educaci\u00f3n sentimental adecuada para los devenires revolucionarios, es decir, aquella en la que el amor puede ser hist\u00f3ricamente derrotado, seguramente, pero que, exactamente a partir de nuestra impotencia frente a ello, contin\u00faa siendo irreductiblemente una experiencia de la felicidad, si somos capaces de redimirlo en el recuerdo. Que el ser al que se ama\u00a0<\/span><em style=\"text-indent: 0.5cm\">existe<\/em><span style=\"text-indent: 0.5cm\">, que se desee que sea\u00a0<\/span><em style=\"text-indent: 0.5cm\">ahora<\/em><span style=\"text-indent: 0.5cm\">\u00a0y que se tenga la potencia de\u00a0<\/span><em style=\"text-indent: 0.5cm\">rememorarlo<\/em><sup style=\"text-indent: 0.5cm\">5<\/sup><span style=\"text-indent: 0.5cm\">\u00a0es el hecho melanc\u00f3licamente alegre que modifica nuestra percepci\u00f3n del mundo, aun si ese ser tuviera que estar lejos o se ha perdido para siempre. Su cumplimiento no es un asunto de la Historia. Por eso Elo\u00edsa, respondiendo a su amado y ahora lejano, perdido, Abelardo, sostendr\u00e1 siempre que ella preferir\u00e1\u00a0<\/span><em style=\"text-indent: 0.5cm\">recordar\u00a0<\/em><span style=\"text-indent: 0.5cm\">y as\u00ed continuar am\u00e1ndolo contra cualquier mandato de la filosof\u00eda de \u00e9l o de la moral social: el amor contra la Historia. Y todo lo que vale para los amantes vale para una comuna, un pueblo que viene, una clase revolucionaria; pues si es cierto que \u00abyo no soy un yo, sino que nosotros somos un nosotros\u00bb;<\/span><sup style=\"text-indent: 0.5cm\">6<\/sup><span style=\"text-indent: 0.5cm\"> en el medio, entre el\u00a0<\/span><em style=\"text-indent: 0.5cm\">yo<\/em><span style=\"text-indent: 0.5cm\">\u00a0que depone el Yo y el\u00a0<\/span><em style=\"text-indent: 0.5cm\">nosotros<\/em><span style=\"text-indent: 0.5cm\">\u00a0que yo soy, est\u00e1 el s\u00ed que hace experiencia del mundo\u00a0<\/span><em style=\"text-indent: 0.5cm\">con<\/em><span style=\"text-indent: 0.5cm\">\u00a0otros. S\u00f3lo quien ha hecho experiencia del amor puede tener un acceso inmediato al comunismo. Y l\u00f3gicamente, entre m\u00e1s sabremos amar a alguien, mayor ser\u00e1 la posibilidad de su advenimiento.<\/span><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Por otra parte, la felicidad capitalista est\u00e1, por el\u00a0\u00a0contrario, completamente proyectada hacia el futuro, aquello que nos es concedido en el presente es vivir colectivamente su abstracci\u00f3n, reificada en la mercanc\u00eda en la que nosotros mismos nos convertimos: amantes medidos, valorizados, endeudados. Todos saben que en este mundo los amores se intercambian como cosas y se pueden consumir infinitamente. Es una forma de felicidad que no nos da acceso a ninguna verdadera experiencia, que en vez de aumentar la percepci\u00f3n la disminuye sensiblemente, un estado del ser que puede vivir s\u00f3lo de la ausencia de pasado, de sentido, de verdad y por tanto de redenci\u00f3n. \u00bfExiste el amor capitalista? No es f\u00e1cil responder, lo que es seguro es que existe una versi\u00f3n liberalista del amor que afecta a cada lugar y a cada existencia como lo hace cada flujo de capital, y que se define por su pr\u00e1ctica privada de sensibilidad, oportunista y calculadora, privada de una lengua propia y en la que el cuerpo es t\u00edpicamente valor de cambio, moneda de carne, donde el bien del Yo funciona como legislador absoluto \u2014<em>mi<\/em>\u00a0bienestar, por encima y m\u00e1s all\u00e1 de todo\u2014 y como economista distribuidor de infelicidad, la cual, antes o despu\u00e9s, fatalmente regresa all\u00ed de d\u00f3nde ha venido y condena al Yo a una existencia carente de verdad, luego de amor y por lo tanto sumamente infeliz.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Y obviamente, como nos ha ense\u00f1ado Foucault, no es ciertamente el sexo, la \u00absexualidad\u00bb, lo que nos puede decir algo sobre \u00abla verdad sobre s\u00ed y sobre el amor\u00bb: lo que salva es esa intensidad que a trav\u00e9s de este afecto somos capaces de soportar en cada nivel de la vida, esa capacidad de percibir que aprendimos un d\u00eda en la mirada de la otra e incluso esa capacidad infinita para vivir la felicidad por fragmentos, m\u00e1s all\u00e1 del presente, m\u00e1s all\u00e1 del abandono, m\u00e1s all\u00e1 del dolor de la existencia. Y quiz\u00e1 su secreto contin\u00faa en aquello que Benjamin, en su ensayo sobre las\u00a0<em>Afinidades electivas<\/em>, llama \u00ablo inexpresado\u00bb, lo cual es definido como una \u00abdetenci\u00f3n\u00bb de las apariencias que permite que surja lo verdadero. En aquello que permanece como no vivido en un amor, y esto vale tambi\u00e9n y tal vez sobre todo para un amor que dura toda una vida, quiz\u00e1 habita su m\u00e1s profunda verdad.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">\u00ab<em>T\u00fa eres la revoluci\u00f3n<\/em>\u00bb, dijo un d\u00eda el amante a la amada. No era, vi\u00e9ndolo bien, una afirmaci\u00f3n, sino una pregunta. La respuesta, si existe alguna, como siempre se encuentra en la vida misma.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr style=\"height: 1px\" align=\"left\" width=\"25%\" \/>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small><sup>1<\/sup>\u00a0Muriel Combes,\u00a0<em>Simondon. Individu et collectivit\u00e9<\/em>, Puf, Paris 1999, pp. 55 y 67.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small><sup>2<\/sup>\u00a0Gershom Scholem,\u00a0<em>Walter Benjamin. Storia di un\u2019amicizia<\/em>, Adelphi, Mil\u00e1n 1992, p. 96.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small><sup>3<\/sup>\u00a0Cfr. Lecci\u00f3n del 13\/12\/1983, secci\u00f3n 3, www.2.univ-paris8.fr\/deleuze\/ article.php3?id_article=273.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small><sup>4<\/sup>\u00a0W. Benjamin,\u00a0<em>Sul concetto di storia<\/em>, Einaudi, Tur\u00edn 1997, p. 128.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small><sup>5<\/sup> \u00abToda fuerza de vida interiorizada deriva s\u00f3lo del recuerdo. S\u00f3lo el recuerdo da al amor su alma\u00bb. W. Benjamin,\u00a0<em>Le affinit<\/em><em>\u00e0 elettive<\/em>, en\u00a0<em>Angelus Novus<\/em>, <em>cit<\/em>., p. 218.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small><sup>6<\/sup>\u00a0J. Taubes,\u00a0<em>La teologia pol\u00edtica di san Paolo<\/em>, Adelphi, Mil\u00e1n, 1997, p. 108.<\/small><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Les compartimos a continuaci\u00f3n la traducci\u00f3n que un compa\u00f1ero public\u00f3 en su blog de un cap\u00edtulo (pp. 142-149) del m\u00e1s reciente libro publicado por Marcello Tar\u00ec, Non esiste la rivoluzione infelice. Il comunismo della destituzione (DeriveApprodi, 2017). 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