{"id":727,"date":"2018-04-26T13:08:42","date_gmt":"2018-04-26T18:08:42","guid":{"rendered":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=727"},"modified":"2018-04-26T13:10:19","modified_gmt":"2018-04-26T18:10:19","slug":"kohso-capitalismo-apocaliptico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=727","title":{"rendered":"Sabu Kohso \/ Socializaci\u00f3n catastr\u00f3fica y capitalismo apocal\u00edptico"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-737\" src=\"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2018\/04\/Sabu-Kohso-1-1024x638.jpg\" alt=\"\" width=\"474\" height=\"295\" srcset=\"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2018\/04\/Sabu-Kohso-1.jpg 1024w, https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2018\/04\/Sabu-Kohso-1-300x187.jpg 300w, https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2018\/04\/Sabu-Kohso-1-768x479.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 474px) 100vw, 474px\" \/><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\"><strong>El 11 de marzo de 2011, un tsunami azot\u00f3 el lado noreste de Jap\u00f3n. En los d\u00edas posteriores, tres reactores explotaron en la central nuclear de Fukushima Dai-ichi. A esta cat\u00e1strofe se sum\u00f3 otra: la gesti\u00f3n gubernamental del desastre. Lejos de constituir un \u00abaccidente\u00bb ahora \u00abbajo control\u00bb, el drama contin\u00faa con mil consecuencias m\u00e1s o menos visibles: contaminaci\u00f3n, desplazamientos de poblaciones, conmoci\u00f3n de las intimidades. A trav\u00e9s del relato de seis activistas japoneses, este libro trata de pensar de otro modo el desastre nuclear. Un fen\u00f3meno que pone en tela de juicio la textura misma de la materia tambi\u00e9n tendr\u00eda que ser abordado como una cat\u00e1strofe metaf\u00edsica.<\/strong><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\"><strong>Con ocasi\u00f3n de la publicaci\u00f3n del nuevo cuaderno de investigaciones pol\u00edticas <a href=\"http:\/\/leseditionsdesmondesafaire.net\/fukushima-ses-invisibles\/\"><em>Fukushima &amp; ses invisibles<\/em> el 26 de abril pr\u00f3ximo en \u00c9ditions des mondes \u00e0 faire<\/a>, los editores hicieron llegar al <a href=\"https:\/\/lundi.am\/Fukushima-ses-invisibles\">sitio web de <em>lundimatin<\/em><\/a> un texto in\u00e9dito de Sabu Kohso, uno de los autores del libro. En Artiller\u00eda Inmanente presentamos la traducci\u00f3n castellana.<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">1. Donde recordamos que la cat\u00e1strofe de Fukushima es un asunto de gran magnitud, un acontecimiento que nos despuebla al arrebatarnos el futuro. El capitalismo catastr\u00f3fico aparece aqu\u00ed como una m\u00e1quina que desenvuelve tiempos que no terminan de terminar, y el apocalipsis como la ocasi\u00f3n de una revelaci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">2. Donde el movimiento antinuclear japon\u00e9s se pierde entre vanas tentativas para inmiscuirse en el parlamento y desfiles repetitivos con pancartas en la calle: \u00a1tigre de papel! Donde se recupera aliento cuando este movimiento se transforma en pol\u00edtica del conocimiento, en trayectoria existencial y en potente veh\u00edculo para nuevos imaginarios: \u00ab\u00a1Ir al norte!\u00bb, \u00abIr al oeste!\u00bb.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">3. Donde se recuerda que el Jap\u00f3n moderno es el producto de un largo proceso de reconstrucci\u00f3n poscat\u00e1strofe. Hiroshima-Nagasaki-Fukushima, o c\u00f3mo la reestructuraci\u00f3n del tejido sociot\u00e9cnico se opera a la sombra de un consenso irradiante.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">4. Donde la dimensi\u00f3n ecol\u00f3gica de la cat\u00e1strofe de Fukushima nos insta a partir en b\u00fasqueda del mundo desde el entramado de la sociedad, de nuestros cuerpos y de nuestras mentes. Algo que ocurre en el caso de los trabajadores de la energ\u00eda nuclear \/ los habitantes cercanos a la zona \/ todos los cuerpos que viven.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">5. Donde se explora un reino aterrador e ilusorio, en la confluencia del sue\u00f1o estatal del arma omnipotente y de la utop\u00eda capitalista de la energ\u00eda sin fin. En este reino, el poder nuclear es un monstruo ac\u00e9falo que impone su absurda necesidad.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">6. Donde la descomposici\u00f3n del mundo se convierte en la ocasi\u00f3n de redescubrir la tierra, y de ver c\u00f3mo esquizo-polillas llevan adelante su vida fugaz aqu\u00ed.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: center\">* * *<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-left: 40%;text-align: right\"><em>El Apocalipsis es una gran maquinaria, una <em>organizaci\u00f3n ya industrial<\/em>, Metr\u00f3poli.<\/em><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: right\">Gilles Deleuze, <em>Cr\u00edtica y cl\u00ednica<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-left: 40%;text-align: right\"><em>El mundo ya es apocal\u00edptico, \u00fanicamente le hace falta serlo enteramente, y todo el tiempo.<\/em><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-left: 40%;text-align: right\"><em>Es preciso superar la idea de apocalipsis como puro acontecimiento, como traumatismo revelador y revolucionario que funda un nuevo <\/em>nomos<em> de la tierra. En lugar de esto, un apocalipsis combinado y desigual.<\/em><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: right\">Evan Calder Williams, <em>Combined and Uneven Apocalypse<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-left: 40%;text-align: right\"><em>No me refiero aqu\u00ed al microapocalipsis que es la muerte: todos mueren, e incluso si todo el mundo muriera al mismo tiempo (s\u00ed, digo todo el mundo), \u00bfd\u00f3nde estar\u00eda el problema? La tierra reiniciar\u00eda de cero, y \u00bfqu\u00e9 razones tendr\u00edan los \u00e1ngeles para lamentarse?<\/em><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: right\">George Caffentzis, <em>In Letters of Blood and Fire<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\"><em>Acontecimientos catastr\u00f3ficos, proceso apocal\u00edptico<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Han pasado siete a\u00f1os desde las explosiones de la central nuclear de Fukushima Dai-ichi. Y la cat\u00e1strofe contin\u00faa. Cada d\u00eda, nucleidos radiactivos se esparcen en el aire, el agua y el suelo. Peor: este proceso se amplifica con la pol\u00edtica del gobierno japon\u00e9s, que distribuye en el mundo entero productos alimenticios irradiados, y obliga a las principales municipalidades del pa\u00eds a hacerse cargo de los desechos radiactivos (principalmente en la forma de bermas). El gobierno liberal dem\u00f3crata persiste en su postura pro-nuclear, pro-rearme y pro-mercado. Al mismo tiempo, las iniciativas populares se multiplican para proteger los cuerpos, las mentes y el medio ambiente: registros sobre la radiactividad por diversos colectivos de medidas, evacuaciones voluntarias, batallas jur\u00eddicas, bloqueos, manifestaciones y acciones en la calle. Pero el impulso de estas luchas ha sido insuficiente.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El accidente de Fukushima ha suscitado innumerables discursos. Frente a la emergencia y la amplitud del desastre, la mayor\u00eda de ellos han fabricado la idea de una \u00abCrisis Humana\u00bb que una soluci\u00f3n \u00fanica podr\u00eda arreglar, una especie de uni\u00f3n sagrada de los dirigentes, los partidos, los movimientos sociales, que supera las distinciones de clase y de casta. Pero el \u00abproblema Fukushima\u00bb no es social o pol\u00edtico: se relaciona m\u00e1s bien con los \u00abhiperobjetos\u00bb conceptualizados por Timothy Morton. Implica cosas, temporalidades y escalas espaciales que escapan en gran parte a los humanos y que, sin embargo, est\u00e1n \u00edntimamente presentes a ellos: agujero negro, biosfera, sistema solar, plutonio, uranio.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El desastre nuclear es irreversible y conduce a dos p\u00e9rdidas fatales para los seres planetarios. Por su poder de mutaci\u00f3n y de destrucci\u00f3n de los procesos gen\u00e9ticos, los nucleidos radiactivos reducen las posibilidades del futuro. <em>\u00a1Tarde o temprano, todos estaremos irradiados!<\/em> Y por ello mismo, nuestro v\u00ednculo con la tierra, en el pasado considerado como el fundamento de los \u00abcomunes\u00bb, es lo que se ve afectado. Dicho de otro modo, las radiaciones no atrofian simplemente los recursos, sino tambi\u00e9n nuestras aspiraciones, nuestra capacidad de crear \u00abcomunes\u00bb.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El nombre Fukushima designa a la vez un acontecimiento catastr\u00f3fico y un proceso apocal\u00edptico. Me veo tentado a emplear este t\u00e9rmino b\u00edblico, precisamente porque la situaci\u00f3n muestra la imposibilidad de un Fin. Algunas personas contin\u00faan esperando el Apocalipsis, como la lucha que precede a la salvaci\u00f3n mesi\u00e1nica (o la emancipaci\u00f3n) del mundo. Algunos evangelistas estadounidenses creen todav\u00eda en el Armageddon y en la lucha contra el Mal, encarnado por los musulmanes. Nuestras tendencias de izquierda nos llevan a esperar un colapso total del capitalismo, que coincidir\u00eda con la revoluci\u00f3n. Pero lo que Fukushima parece haber probado es <em>la imposibilidad<\/em> de tal fin. Las cat\u00e1strofes, incluso las m\u00e1s graves, est\u00e1n absorbidas en un proceso que es el verdadero apocalipsis: un fin sin salida.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Tratar el apocalipsis como una cat\u00e1strofe, el proceso como un acontecimiento: el gobierno que nace con Fukushima descansa en esta confusi\u00f3n, que resume perfectamente el t\u00e9rmino falaz de \u00abpost-desastre\u00bb. En un pa\u00eds marcado por terremotos, por la derrota de 1945 y los ataques de Hiroshima y Nagasaki, las representaciones apocal\u00edpticas obsesionan el imaginario colectivo, a trav\u00e9s de las pel\u00edculas, los mangas, los dibujos animados y la literatura. La fascinaci\u00f3n por el desastre expresa el temor a una repetici\u00f3n de la historia, pero eso no impide que advenga. Hay que sustituir la producci\u00f3n de im\u00e1genes apocal\u00edpticas por la difusi\u00f3n de un sentido pr\u00e1ctico de la cat\u00e1strofe. Elaborar y compartir t\u00e9cnicas de supervivencia, escuchar tambi\u00e9n los afectos producidos por el apocalipsis: ya no es \u00fanicamente la desesperanza, la tristeza y la c\u00f3lera, es tambi\u00e9n la fragilidad, la trivialidad y la confusi\u00f3n frente al absurdo del \u00absistema social\u00bb.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\"><em>Apocalipsis significa asimismo \u00abrevelaci\u00f3n\u00bb<\/em>. Ahora nos damos cuenta de que el r\u00e9gimen de la \u00abdemocracia de posguerra\u00bb, este r\u00e9gimen que pretend\u00eda ofrecer una prosperidad econ\u00f3mica indefinida a trav\u00e9s de una alianza con la sociedad de control estadounidense, este r\u00e9gimen, por tanto, ha conducido al peor desastre nuclear. Nos queda, por consiguiente, comprender lo que este desastre produce en nosotros, estar atentos a la explosi\u00f3n de afectos que revela. Aqu\u00ed reside la complejidad de la situaci\u00f3n y sus raras promesas.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\"><em>Fisuras en el movimiento antinuclear<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El despu\u00e9s-de-Fukushima hizo emerger luchas con formas y objetivos variados: manifestaciones, bloqueos contra la circulaci\u00f3n de los desechos radiactivos, movilizaciones contra la reanudaci\u00f3n de las centrales el\u00e9ctricas,<sup>1<\/sup> procesos contra las grandes empresas energ\u00e9ticas, presiones para obtener el rembolso de los gastos m\u00e9dicos o un control p\u00fablico de los niveles de irradiaci\u00f3n, evacuaciones voluntarias, coordinaci\u00f3n de los trabajadores de la energ\u00eda nuclear, etc. La heterogeneidad de estas acciones, y de las personas que las han llevado a cabo, ha provocado fisuras en el movimiento antinuclear.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Su unidad se hab\u00eda constituido en gran parte en la d\u00e9cada de 1970. Los movimientos contestatarios, socavados por las violencias durante la era de la Nueva Izquierda, conocieron entonces un severo declive, y se reconstruyeron en torno a principios anarquistas, antiautoritarios y horizontalistas: organizaci\u00f3n sin l\u00edder, que parte de la base y est\u00e1 descentralizada, participaci\u00f3n en las nuevas luchas de trabajadores precarios, estudiantes y comunidades. Despu\u00e9s de Fukushima, estos principios han sido abandonados por algunos activistas, alcanzados por una especie de pasi\u00f3n realista: poner fin a la energ\u00eda nuclear supondr\u00eda a sus ojos trabajar con los especialistas y las autoridades. De manera m\u00e1s general, numerosos libertarios provenientes del movimiento antinuclear han sido absorbidos en una amplia coalici\u00f3n, a la vez despolitizada y legalista, la Metropolitan Coalition against Nukes [Coalici\u00f3n Metropolitana contra la Energ\u00eda Nuclear].<sup>2<\/sup>\u00a0En junio de 2012, esta coalici\u00f3n consigui\u00f3 reunir, cada viernes, ante la residencia oficial del primer ministro, a varias centenas de miles de personas para protestar en contra de la reanudaci\u00f3n de la central nuclear de Oi.<sup>3<\/sup> Los organizadores de la coalici\u00f3n prohib\u00edan todos los esl\u00f3ganes que desbordaran la consigna antinuclear y cualquier forma de acci\u00f3n distinta a aquella de la simple deambulaci\u00f3n con pancartas, hasta las 20 horas a m\u00e1s tardar. Para los responsables del movimiento, era indispensable conseguir prorrogar las aglomeraciones todas las semanas y, por tanto, encontrar un arreglo con la polic\u00eda. Su movilizaci\u00f3n, ciertamente masiva, asfixi\u00f3 de este modo cualquier posibilidad de expresi\u00f3n pol\u00edtica que estuviera ligeramente afilada. En cambio, sirvi\u00f3 a las ambiciones electoralistas de los socialdem\u00f3cratas y dio una forma de respetabilidad a los nacionalistas que participan en la movilizaci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El giro nacionalista y conformista del movimiento aliment\u00f3 incesantes conflictos entre los populistas y la izquierda parlamentaria.<sup>4<\/sup> Pero ninguno de los dos campos consigui\u00f3 crear una nueva fuerza capaz de confrontarse con la situaci\u00f3n, limitados como est\u00e1n por la estrechez de su campo de intervenci\u00f3n: el terreno parlamentario para unos, la manifestaci\u00f3n en la calle para otros. Ahora bien, los procesos de normalizaci\u00f3n post-Fukushima se extienden bastante m\u00e1s all\u00e1 de los terrenos de la pol\u00edtica convencional; cubren todos los aspectos de la vida. Es posible abordar las luchas opuestas a este proceso de control a trav\u00e9s de tres aspectos: el conocimiento y la informaci\u00f3n, el modo de vida, la imaginaci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Despu\u00e9s del accidente, el gobierno, TEPCO (Tokyo Electric Power Company) y los principales medios de comunicaci\u00f3n disimularon o desdibujaron la informaci\u00f3n que concern\u00eda a la amplitud de la irradiaci\u00f3n y sus peligros para la salud. Este control de la informaci\u00f3n no se concretiz\u00f3, como en un r\u00e9gimen totalitario, por medio de la supresi\u00f3n pura y simple de los elementos de conocimiento disponibles, sino por medio de un exceso y un d\u00e9ficit simult\u00e1neos de informaci\u00f3n, creando un estado de indeterminaci\u00f3n. Al mismo tiempo, los discursos de los cient\u00edficos especializados y de los m\u00e9dicos fueron erigidos como verdaderos discursos de salvaci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Por un lado, los cient\u00edficos pronucleares han difundido de puerta en puerta ideas aberrantes: <em>el desastre de Fukushima ha terminado, ya no hay peligros, los ciudadanos deben retomar su vida normal de trabajadores y de consumidores<\/em>. Estos cient\u00edficos constituyen una pieza maestra de la \u00abAldea nuclear\u00bb, esa red de fuerzas pronucleares que se extiende a trav\u00e9s de todo el gobierno (tanto central como local), las compa\u00f1\u00edas de electricidad, las grandes empresas, los c\u00edrculos financieros, los medios de comunicaci\u00f3n y el mundo universitario, una red \u00edntimamente ligada a la alianza USA\/Jap\u00f3n, y que recubre al final toda la clase en el poder desde la posguerra.<sup>5<\/sup><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Por el otro, existen algunos cient\u00edficos que se oponen a la energ\u00eda nuclear, cuyos prop\u00f3sitos son acogidos por la mayor\u00eda de los japoneses como herramientas indispensables para percibir lo absurdo de la energ\u00eda nuclear. Por ejemplo, los numerosos trabajos de investigaci\u00f3n del Dr. Hiroaki Koide del Instituto de Investigaci\u00f3n sobre los Reactores de la Universidad de Kyoto (KURRI) son particularmente seguidos. Pero su posicionamiento moral provoca reservas, sobre todo cuando declara que \u00ablos adultos y las personas adultas deben aceptar consumir alimentos irradiados\u00bb a fin de salvar la industria local de Fukushima, exceptuando \u00fanicamente a los m\u00e1s j\u00f3venes de esta recomendaci\u00f3n.<sup>6<\/sup> Esta afirmaci\u00f3n plantea dos problemas. Exhortando a salvar la industria de Fukushima, el Dr. Hiroaki Koide legitima t\u00e1citamente la propagaci\u00f3n de la contaminaci\u00f3n en todo el archipi\u00e9lago. Y este llamado al rescate de Fukushima implica que el conjunto de los habitantes del archipi\u00e9lago se identifique con esta totalidad que se llama Jap\u00f3n. En este sentido, la posici\u00f3n antinuclear favorece el regreso del nacionalismo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Lejos de los movimientos electoralistas y de las manifestaciones, algunos activistas han decidido dirigirse a la regi\u00f3n de Fukushima para ayudar a sus habitantes o participar en las luchas de los trabajadores expuestos a las radiaciones de los reactores da\u00f1ados.<sup>7<\/sup> Esta iniciativa para apoyar el \u00abestrato m\u00e1s oprimido de la industria de la energ\u00eda nuclear\u00bb se relaciona a la creencia anarquista en una sociedad de apoyo mutuo, que resurge notablemente en circunstancias de grandes desastres, y con la voluntad de organizar la clase popular en un momento radical de lucha. No obstante, las primeras tentativas se acercan peligrosamente al proyecto estatal que apunta a reconstruir Fukushima y a atacar la poblaci\u00f3n local en esta tierra irradiada. En cuanto a la organizaci\u00f3n de las luchas libradas por los trabajadores de la energ\u00eda nuclear, se encuentra con diversos obst\u00e1culos ligados al poder de la compa\u00f1\u00eda de electricidad y a la naturaleza de los empleos, precarios y m\u00f3viles.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Estos activistas que se dirigen a Fukushima son llamados \u00abaquellos que van al norte\u00bb.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Aqu\u00ed, ellos se encuentran con iniciativas locales para asegurarse de la seguridad de los alimentos y del medio ambiente. Algunas personas, en particular padres inquietos por la salud de sus hijos (principalmente mujeres), han empezado a hacerse cargo del estudio de la contaminaci\u00f3n y de sus efectos. Muchas personas inicialmente desprovistas del bagaje cient\u00edfico se han puesto a estudiar f\u00edsica nuclear y medicina para asegurar su supervivencia.<sup>8<\/sup> Y numerosos centros c\u00edvicos han aparecido para efectuar registros y difundir esta informaci\u00f3n, en oposici\u00f3n a las manipulaciones gubernamentales. De forma m\u00e1s profunda, estos proyectos abarcan una transformaci\u00f3n de los modos de vida, las costumbres alimenticias, las relaciones sociales, los ecosistemas. Cada vez m\u00e1s diversas personas deciden dejar el noreste o la regi\u00f3n de Kanto, y migrar hacia las regiones m\u00e1s seguras de Hokkaido o del Jap\u00f3n occidental; lejos de quedar aislados, los exiliados del interior son acogidos por diversos colectivos.<sup>9<\/sup><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Estos evacuados voluntarios son llamados \u00abaquellos que van al oeste\u00bb.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El plan gubernamental de ayuda a la evacuaci\u00f3n ha seguido siendo irrisorio, con lo cual las veleidades de migraci\u00f3n interna en el archipi\u00e9lago son regularmente la causa de las tensiones en el seno de las familia. Las personas adultas (los abuelos) y los trabajadores productivos (la mayor\u00eda del tiempo los \u00abesposos\u00bb) prefieren mantener su modo de vida habitual o proh\u00edben a los miembros de su familia hablar de la situaci\u00f3n en t\u00e9rminos demasiado cr\u00edticos, mientras que las trabajadoras reproductivas (\u00abmadres\u00bb, \u00abamas de casa\u00bb, etc.) expresan de buen grado su c\u00f3lera y su voluntad de cambio radical. Algunas familias estallan o deciden separarse moment\u00e1neamente.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Nuestros camaradas extranjeros a menudo nos han preguntado: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 el pueblo japon\u00e9s no se levant\u00f3 despu\u00e9s de Fukushima?\u00bb. El primer elemento de respuesta reside en las fisuras que aparecieron en el seno del movimiento. El otro reside en la sombra arrojada por el \u00abhiperobjeto\u00bb, que tiende a hacernos creer que una soluci\u00f3n monumental, impulsada por un poder superior, es indispensable. La desmesura del acontecimiento acaba por desalentar cualquier esperanza de revuelta. Un tercer aspecto, por \u00faltimo, procede de la naturaleza virtual de la radiactividad. Los nucleidos radiactivos permanecen imperceptibles, y sus efectos sobre el cuerpo no aparecer\u00e1n inmediatamente, sino m\u00e1s bien en tres, cinco, diez o quince a\u00f1os. Una cat\u00e1strofe radiactiva es menos directamente perceptible que la pobreza, la hambruna, las brutalidades policiales o la destrucci\u00f3n de un barrio por un proyecto inmobiliario. Los aspectos reales e imaginarios del problema Fukushima requieren otro enfoque.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\"><em>Socializaci\u00f3n catastr\u00f3fica<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Hist\u00f3ricamente, una cat\u00e1strofe es casi siempre seguida de una reconstrucci\u00f3n de la infraestructuras y de una reorganizaci\u00f3n de la sociedad, en el curso de las cuales las prioridades se dirigen a la seguridad antes que a la asistencia, y al desarrollo antes que a la reparaci\u00f3n. Este proceso est\u00e1 a menudo acompa\u00f1ado por una fase de militarizaci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La rendici\u00f3n incondicional de Jap\u00f3n, ocurrida despu\u00e9s de los ataques de Hiroshima y Nagasaki, condujo al desmantelamiento del r\u00e9gimen totalitario por las fuerzas de ocupaci\u00f3n estadounidenses, y a la implementaci\u00f3n de \u00abreformas democr\u00e1ticas\u00bb. No obstante, las autoridades estadounidenses eximieron a muchos criminales de guerra, incluyendo al emperador Hirohito, y los reclutaron en su lucha contra los \u00abenemigos de la democracia\u00bb en el continente asi\u00e1tico. Para el gobierno estadounidense, Jap\u00f3n ha constituido, desde entonces, una base estrat\u00e9gica mayor. Es principalmente bajo el impulso de la superpotencia estadounidense como la energ\u00eda nuclear \u00abcivil\u00bb fue introducida en la vida de un pueblo que acababa de sufrir la atrocidad de dos bombardeos at\u00f3micos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">A fin de promover el programa \u00ab\u00c1tomos por la paz\u00bb del presidente Eisenhower en 1953, el poder nipo-estadounidense manipul\u00f3 activamente la informaci\u00f3n. Incluso si el consumismo de masas le ofrec\u00eda una atm\u00f3sfera consensual, le era necesario sofocar el desarrollo de los movimientos antinucleares y antiestadounidenses que emergieron despu\u00e9s del incidente del Lucky Dragon Five.<sup>10<\/sup> Estos movimientos tomaron un giro insurreccional con la oposici\u00f3n al tratado de cooperaci\u00f3n mutua y de seguridad entre los Estados Unidos y Jap\u00f3n, e hicieron nacer esa Nueva Izquierda que sacudi\u00f3 a la sociedad japonesa durante toda la d\u00e9cada de 1960.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Tres fen\u00f3menos \u2013las guerras de Corea y de Vietnam, el crecimiento econ\u00f3mico y por \u00faltimo la emergencia de la Nueva Izquierda\u2013 se entremezclaron durante este per\u00edodo. El crecimiento econ\u00f3mico estuvo ampliamente dinamizado por la industria militar durante dos guerras, y acompa\u00f1\u00f3 el advenimiento de una sociedad consumista y medi\u00e1tica. Al mismo tiempo, las oposiciones se multiplicaron desde las f\u00e1bricas, las universidades, los barrios y las comunidades populares frente a las formas de alienaci\u00f3n asociadas al imperialismo estadounidense. Al t\u00e9rmino de este per\u00edodo, la operaci\u00f3n de contrainsurrecci\u00f3n llevada a cabo por las fuerzas gubernamentales permiti\u00f3 un vuelco emocional masivo: el terror de las bombas nucleares y el odio a los estadounidenses cedieron su lugar al sue\u00f1o hegem\u00f3nico de un para\u00edso para clase media alimentada <em>ad vitam \u00e6ternam<\/em> por la energ\u00eda at\u00f3mica.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Jap\u00f3n abriga hoy cincuenta y cuatro centrales nucleares repartidas en catorce sitios, as\u00ed como ojivas nucleares diseminadas a trav\u00e9s de todo el archipi\u00e9lago en las bases militares estadounidenses. Pero esto no debe ocultar el hecho de que, desde la d\u00e9cada de 1970, los habitantes de al menos veintisiete regiones han conseguido repeler la implantaci\u00f3n de la energ\u00eda nuclear.<sup>11<\/sup> Estas victorias frecuentemente son poco conocidas y pasan bajo silencio. Por tanto, es capital afirmar que algunas centrales nucleares s\u00f3lo pudieron ser construidas <em>en catorce sitios<\/em>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La ciudad de Tokio ocupa un lugar particular en esta historia. Ya antes de la Segunda Guerra Mundial, fue golpeada en 1923 por el terremoto de Kanto. Esta cat\u00e1strofe, que dio lugar a m\u00e1s de cien mil muertos e innumerables desaparecidos, se vio acompa\u00f1ada de atrocidades: se formaron milicias \u00abpopulares\u00bb y masacraron, a veces con la ayuda de la polic\u00eda y del ej\u00e9rcito, a residentes coreanos y chinos, as\u00ed como a socialistas, sindicalistas y anarquistas. Este suceso activ\u00f3 el desarrollo de Tokio y la reorganizaci\u00f3n del cuerpo social en una m\u00e1quina totalitaria que iba a ser, una decena de a\u00f1os m\u00e1s tarde, el motor de la expansi\u00f3n japonesa en Asia. El bombardeo estadounidense en el curso de la guerra del Pac\u00edfico contribuy\u00f3 igualmente a modelar Tokio: es sobre las ruinas de la ciudad donde se edific\u00f3 la metr\u00f3poli que acoge a la econom\u00eda m\u00e1s grande del Extremo Oriente.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">As\u00ed pues, la expansi\u00f3n de Tokio se fund\u00f3 en varias cat\u00e1strofes, y aquella de Fukushima no constituye una excepci\u00f3n a esta regla. Desde la explosi\u00f3n de marzo de 2011, la reconstrucci\u00f3n constituye as\u00ed la principal prioridad del poder. En primer lugar, es crucial para la econom\u00eda y las industrias locales. En segundo lugar, es necesaria para el pensamiento y el reforzamiento de la red metropolitana tokioita. En tercer lugar, tiene que impedir el colapso de la econom\u00eda mundial. Estos tres dominios est\u00e1n estrechamente entrecruzados y diversos acontecimientos han venido claramente a la vez a remodelar y manifestar esta intrincaci\u00f3n. As\u00ed, los encuentros anuales del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial fueron organizados en 2012 en Tokio y es en esta ciudad donde ser\u00e1n organizados, en 2020, los Juegos Ol\u00edmpicos. Tales elecciones se hacen eco de la celebraci\u00f3n, en 1964, de los primeros encuentros anuales del FMI y de los primeros JO organizados en Tokio. El objetivo era entonces \u00abmostrar al mundo el nuevo arranque del Jap\u00f3n de posguerra\u00bb; y el objetivo, hoy en d\u00eda, es ocultar la gravedad del desastre alardeando el pseudo-triunfo de los esfuerzos de reconstrucci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La manera en que, desde 2013, el FMI trata de orientar el proceso de reconstrucci\u00f3n por medio de sus recomendaciones \u2013gestionar los desechos nucleares, aumentar las tasas sobre el consumo a fin de financiar la reconstrucci\u00f3n, bajar los impuestos sobre las sociedades, congelar las contribuciones gubernamentales al sistema de jubilaciones\u2013<sup>12<\/sup> parece servir a un objetivo principal: la participaci\u00f3n de Jap\u00f3n en el Acuerdo Transpac\u00edfico de Cooperaci\u00f3n. Este acuerdo, que apunta a incrementar el poder del sector privado, pone el acento en el <em>soft power<\/em>, incluyendo para las cuestiones militares, y perfila un modo de gobierno reticular, repartido en aparatos de Estado, ONG, empresas, universidades, comunidades locales y fuerzas militares, en su conjunto favorables al mantenimiento del programa nuclear.<sup>13<\/sup><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La organizaci\u00f3n de los JO revela la misma actitud con respecto a los peligros de la energ\u00eda at\u00f3mica. El Comit\u00e9 Internacional Ol\u00edmpico ha ignorado sencillamente las radiaciones que golpean a Tokio.<sup>14<\/sup> La prioridad, en suma, es mantener las funciones metropolitanas de la ciudad, y qu\u00e9 importa si una dosis \u2013supuestamente moderada\u2013 de las radiaciones golpea a turistas y atletas. Con los JO, lo que se inicia es una nueva fase de la reconstrucci\u00f3n de Tokio. La construcci\u00f3n de estadios y de equipamientos deportivos va a conducir, como en otras metr\u00f3polis a escala internacional, a la demolici\u00f3n y a la expulsi\u00f3n de numerosos barrios residenciales del centro de la ciudad. Los sin techo que viven en el gran parque p\u00fablico de Yoyogi koen han enfrentado amenazas de expulsi\u00f3n; respondieron constituyendo un movimiento llamado No Olympics 2020<sup>15<\/sup> y vincul\u00e1ndose con grupos brasile\u00f1os que se oponen a los \u00abimpactos\u00bb de la copa mundial de futbol y de los Juegos Ol\u00edmpicos en los barrios de Rio.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Puestos de extremo a extremo, los diferentes aspectos del gobierno post-Fukushima se asemejan a una pol\u00edtica de abandono. \u00c9sta es justificada por los poderes pronucleares que aprovechan el car\u00e1cter impalpable e invisible de radiactividad. <em>Nada ha pasado, entonces no nos inquietemos demasiado. Nadie puede saber realmente, por tanto, no podemos atribuir responsabilidades<\/em>. Esta ret\u00f3rica de la indeterminaci\u00f3n, ya movilizada despu\u00e9s de los ataques de Hiroshima y Nagasaki, siempre se ha constituido a partir de una distancia focal centrada en la irradiaci\u00f3n externa \u2013aquella causada por la radiaci\u00f3n solar, la atm\u00f3sfera, los rayos X, la explosi\u00f3n at\u00f3mica\u2013 pero que es ciega a la irradiaci\u00f3n interna (aquella causada por la ingesti\u00f3n de part\u00edculas radiactivas en la comida o el agua). Esta irradiaci\u00f3n interna, m\u00e1s insidiosa, causa una destrucci\u00f3n lenta y casi invisible de las c\u00e9lulas. Fue rebelada por las enfermedades de las personas que vivieron en torno a Hiroshima y Nagasaki despu\u00e9s de las explosiones, sin haber estado directamente expuestas a \u00e9stas.<sup>16<\/sup> Muchas de ellas tuvieron inmensas dificultades para obtener un reconocimiento y una compensaci\u00f3n del gobierno, por el hecho de la dificultad de probar los efectos de este tipo de irradiaci\u00f3n, que var\u00edan seg\u00fan las dosis ingeridas, los tipos de nucleidos radiactivos, la edad, la condici\u00f3n f\u00edsica, etc.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Hoy en d\u00eda, este debate resuena nuevamente en la controversia que opone dos modelos utilizados para medir la irradiaci\u00f3n: el modelo lineal sin umbral y el modelo de umbrales. El primero, utilizado por la Comisi\u00f3n Internacional de Protecci\u00f3n Radiol\u00f3gica (CIPR) est\u00e1 construido sobre la idea de que la exposici\u00f3n a las radiaciones es un peligro para la salud, sin importar su dosis. El segundo fue movilizado inicialmente por la Comisi\u00f3n sobre las v\u00edctimas de la bomba at\u00f3mica (Atomic Bomb Casualty Commission, ABCC), una instancia creada por el gobierno estadounidense despu\u00e9s de Hiroshima y Nagasaki cuyo objetivo es estudiar, y no atender, los efectos de las bombas en el cuerpo humano.<sup>17<\/sup> Este modelo es el que sigue el gobierno japon\u00e9s, lo que le permite haber recurrido f\u00e1cilmente a la idea de \u00abdosis aceptable\u00bb. Despu\u00e9s de Fukushima, la fijaci\u00f3n de estos umbrales ha ocupado particularmente al ministerio de Salud, de Trabajo y de Asuntos Sociales. La definici\u00f3n de \u00abnormas de seguridad\u00bb que conciernen a las dosis de radiaci\u00f3n en la comida, el agua, la atm\u00f3sfera y el cuerpo ha dado lugar a virulentas controversias que oponen al gobierno y los cient\u00edficos acreditados por un lado (quienes desean aumentar los umbrales), y los irradiados y cient\u00edficos independientes (que desean reducirlos) por el otro.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Si esta controversia a prop\u00f3sito de los umbrales constituye uno de los frentes de la lucha antinuclear, puede tambi\u00e9n ser considerada como el proceso a trav\u00e9s del cual somos poco a poco habituados a vivir con la contaminaci\u00f3n. En t\u00e9rminos estrat\u00e9gicos, la disputa que divide realmente al movimiento nuclear se sit\u00faa por tanto en otro nivel: opone a aquellos que desean bajar los umbrales a aquellos que desean rechazar por principio la idea misma de la radiactividad aceptable.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Otros dos elementos relacionados a la naturaleza virtual de las radiaciones a\u00f1aden m\u00e1s problemas a la dificultad de atenerse a los umbrales. El primero es el modo de difusi\u00f3n de las radiaciones. Los nucleidos no se extienden en c\u00edrculos conc\u00e9ntricos sino que siguen movimientos perpetuos y complejos, relacionados a los fen\u00f3menos atmosf\u00e9ricos o humanos. Zonas con fuerte radiactividad pueden as\u00ed aparecer de manera irregular, y lejos de Fukushima. Otro elemento se relaciona con la escala nanom\u00e9trica en la cual se difunden los nucleidos. En su ret\u00f3rica de apaciguamiento, el gobierno ha afirmado que los nucleidos desprendidos por Fukushima Dai-ichi se dilu\u00edan en el Pac\u00edfico; y que era posible incinerar los desechos radiactivos sin peligros. Pero, una vez diluidas en el oc\u00e9ano, las part\u00edculas radiactivas pierden \u00fanicamente en densidad: su intensidad se mantiene tanto tiempo como dura su per\u00edodo de desintegraci\u00f3n. En cuanto al fuego, no las destruye de una manera completa y simple.<sup>18<\/sup><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\"><em>Lucha de clases y radiactividad<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Considerada desde su perspectiva ecol\u00f3gica, la problem\u00e1tica de Fukushima puede ser descrita siguiendo las orientaciones fijadas por F\u00e9lix Guattari en <em>Las tres ecolog\u00edas<\/em>.<sup>19<\/sup> Antes que el estudio de un medio ambiente, la ecolog\u00eda es una manera de hacer interactuar y entralazarse nuestros cuerpos con el mundo. Por tanto, no apunta a una soluci\u00f3n \u00fanica, indexada a una armon\u00eda predeterminada, sino a un proceso m\u00faltiple, que autoriza varias soluciones.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Gregory Bateson escribe: \u00abSi un organismo o agregado de organismos se pone a trabajar por su mera supervivencia y piensan que hay aqu\u00ed una elecci\u00f3n ofrecida a sus meros movimientos de adaptaci\u00f3n, entonces, de hecho, sus propios progresos van a destruirlo a s\u00ed mismo\u00bb.<sup>20<\/sup> En este sentido, la destrucci\u00f3n del medio ambiente por el \u00abprogreso humano\u00bb inici\u00f3 desde hace mucho tiempo. El calentamiento clim\u00e1tico as\u00ed como otros tipos de contaminaci\u00f3n, han sido declarados irreversibles y la cat\u00e1strofe nuclear de Fukushima es una manifestaci\u00f3n de la tendencia del progreso humano a colapsar su afuera hasta el punto de destruirlo. De aqu\u00ed se deriva esta crisis de los \u00abcomunes\u00bb que vivimos, es decir, la contaminaci\u00f3n por las radiaciones invisibles de los recursos naturales, y la p\u00e9rdida, que de ello resulta, de un v\u00ednculo permanente con la tierra.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La compartici\u00f3n de recursos con el objetivo de crear apoyo mutuo o comunas descansa en efecto sobre una condici\u00f3n <em>sine qua non<\/em>: que la tierra y el pueblo mantengan una relaci\u00f3n org\u00e1nica, de tal modo que los excesos o los desechos ligados a la reproducci\u00f3n del pueblo puedan servir de vuelta a la reproducci\u00f3n de la tierra.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La econom\u00eda capitalista se ha construido sobre la expropiaci\u00f3n y la mercantilizaci\u00f3n de los comunes, as\u00ed como sobre la transferencia de los desechos hacia los territorios de los m\u00e1s pobres. Cuanto m\u00e1s se desarrollan las sociedades capitalistas, tanto m\u00e1s pierden su capacidad de reciclar lo que ellas producen en exceso, relegando as\u00ed lo negativo al dominio de lo invisible: el aire, el oc\u00e9ano, el subsuelo, los territorios econ\u00f3micamente inferiores.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Si llamamos \u00abcomunes negativos\u00bb a los desechos que no pueden ser reciclados, la contaminaci\u00f3n radiactiva post-Fukushima constituye tal vez su peor ejemplo nunca conocido. Y esto es irreversible. <em>\u00bfQui\u00e9n tiende a estar m\u00e1s expuesto y afectado por las radiaciones?<\/em> Las personas que viven cerca de los reactores, por supuesto, pero tambi\u00e9n los obreros de la central expuestos a las radiaciones, los granjeros en las zonas contaminadas, los trabajadores encargados de los saneamientos en diferentes regiones de Jap\u00f3n, todos los dem\u00e1s trabajadores en el exterior, los sin techo (que a menudo son jornaleros sin trabajo), y finalmente los ni\u00f1os, m\u00e1s sensibles a la radiactividad.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La vida, la reproducci\u00f3n, el trabajo, todo est\u00e1 expuesto a las radiaciones, de tal modo que hacerse irradiar y mantener el cuerpo en forma se han vuelto las dos facetas de un mismo <em>trabajo social<\/em>, que apunta al mantenimiento de las fuerzas (re)productivas y consumistas. En este marco, es posible redefinir los puntos centrales de la cat\u00e1strofe ya sea que conciernan 1) a los trabajadores en los reactores, 2) a los habitantes cercanos, que han perdido sus tierras y sus casas, y que pueden aspirar a compensaciones y, por \u00faltimo, 3) todos los cuerpos vivos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Los trabajadores m\u00e1s expuestos a las radiaciones pertenecen al grupo de los \u00abjornaleros\u00bb, la fracci\u00f3n m\u00e1s precaria y m\u00e1s n\u00f3mada de los trabajadores japoneses. Ellos viven en los <em>yosebas<\/em>, los guetos de las grandes ciudades industriales, donde esperan a ser reclutados en obras de construcci\u00f3n, en los muelles o en sitios irradiados. Excluidos de la sociedad civil fueron ellos quienes construyeron las infraestructuras del Jap\u00f3n de post-guerra. Muchos han tenido que abandonar su regi\u00f3n por las metr\u00f3polis luego de la instalaci\u00f3n de una central. En las cercan\u00edas de Fukushima, por ejemplo, las tierras de Futaba u Okuma no se prestaban ya a la agricultura, lo que condujo a los hombres en edad de trabajar a formar parte de las ciudades, en particular Tokio. Iron\u00eda de la suerte, fue despu\u00e9s hacia nuevas centrales que tuvieron que dirigirse para encontrar trabajo y dar de comer a su familia&#8230; a condici\u00f3n de que aceptaran ser irradiados.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Entre estos trabajadores se encuentran asimismo personas que vienen de Corea o de Okinawa, as\u00ed como <em>burakumin<\/em>, un grupo social minoritario discriminado, descendientes de la casta de los parias de la \u00e9poca feudal. Despu\u00e9s de la guerra, los <em>yosebas<\/em> se han vuelto con todo ello en zonas monosexuales, situadas en las proximidades de los barrios de las prostitutas, que a menudo vienen de Taliladia, Birmania, Corea, China u otros pa\u00edses de Asia del Sureste.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Las luchas de los jornaleros han constituido los movimientos de trabajadores m\u00e1s radicales en el Jap\u00f3n post-Segunda Guerra Mundial, tanto antes como despu\u00e9s de las turbulencias de la d\u00e9cada de 1960.<sup>21<\/sup> Estas luchas no estuvieron exentas de importantes insurrecciones, en particular en San\u2019ya (Tokio) y Kamagasaki (Osaka), la m\u00e1s reciente de las cuales estall\u00f3, por otra parte, en 2008 durante la cumbre del G8. La radicalidad de estas luchas se explica no solamente por la pobreza y las dif\u00edciles condiciones de vida de los jornaleros, sino tambi\u00e9n por la violencia cotidiana a la cual los confrontan los proveedores de trabajo \u2013<em>yakuzas<\/em> y organizaciones fascistas en su mayor\u00eda\u2013 y la polic\u00eda.<sup>22<\/sup> Lo que el proceso de acumulaci\u00f3n primitiva de la posguerra les ha quitado \u2013la tierra, los medios de subsistencia locales, la familia, la salud, la dignidad, una residencia permanente, etc.\u2013 encierra la necesidad y la posibilidad de aquello que entendemos por \u00abcomuna\u00bb <em>en cuanto realizaci\u00f3n de los comunes<\/em>. Sus luchas requieren procesos de autoorganizaci\u00f3n que cobran todos los aspectos del cuidado, del apoyo mutuo, de la autodefensa, etc.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">A partir de Fukushima, algunas organizaciones de trabajadores de San\u2019ya y otros trabajadores precarios intentan organizarse con los trabajadores del sector nuclear.<sup>23<\/sup> Pero estos intentos han encontrado numerosos obst\u00e1culos. En primer lugar, los objetivos de lucha han hecho aparecer desacuerdos: algunos esperan reforzar la protecci\u00f3n de los trabajadores cuando otros desean movilizarse por el fin de la energ\u00eda nuclear civil. Pero sobre todo, el movimiento ha tenido que componerse con la naturaleza jer\u00e1rquica y disimuladora de las compa\u00f1\u00edas de electricidad y de la industria nuclear.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Las centrales nucleares<sup>24<\/sup> est\u00e1n organizadas de acuerdo con una jerarqu\u00eda estricta, que parte de la compa\u00f1\u00eda de electricidad y que atraviesa despu\u00e9s hasta ocho capas de subcontratistas y proveedores de mano de obra (entre los cuales se incluyen grupos <em>yakuzas<\/em>).<sup>25<\/sup> Este organigrama se despliega con la mayor opacidad y un reparto asim\u00e9trico de la informaci\u00f3n, las ganancias y el tipo de trabajo. Mientras que los empleados directos de las sociedades de electricidad tienen el monopolio de la informaci\u00f3n delicada, se ocupan sobre todo de gesti\u00f3n e intervienen raramente en sitios altamente radiactivos, los trabajadores reclutados por los subcontratistas se hacen cargo de las tareas f\u00edsicas en espacios de fuerte radiactividad y sin suficiente informaci\u00f3n ni seguridad o medida de seguridad consecuente.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Por tanto, la autoridad de la compa\u00f1\u00eda de electricidad es absoluta. Sus objetivos consisten principalmente en bajar los costos y en conservar una buena reputaci\u00f3n. Esto tiene por efecto una disminuci\u00f3n del valor del trabajo con riesgos: al t\u00e9rmino del recargo operado por cada proveedor y por cada subcontratista que extraen su parte, los trabajadores en contacto con la radiactividad perciben un salario diario de \u00fanicamente 10 000 yenes (es decir, cerca de 75 euros). Despu\u00e9s, la compa\u00f1\u00eda de electricidad se dedica a que el p\u00fablico siga siendo ignorante de las condiciones de trabajo de un obrero en el sector nuclear, de los riegos de accidente del trabajo y de enfermedades como las leucemias o las enfermedades card\u00edacas. Los subcontratistas acceden a estas exigencias y resuelven los litigios relacionados con las heridas y las enfermedades a trav\u00e9s de arreglos, sin pasar por las aseguradoras o los servicios sociales.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Este encubrimiento va de la mano de la manipulaci\u00f3n constante de la informaci\u00f3n. Desde el accidente, la posici\u00f3n de TEPCO ha sido siempre contradictoria: por un lado, rechaza poner fuera de servicio los reactores da\u00f1ados, temiendo p\u00e9rdidas de capitales, y por el otro, no posee ni los conocimientos, ni la tecnolog\u00eda, ni la mano de obra necesarios para la reparaci\u00f3n. En los primeros momentos de la cat\u00e1strofe, TEPCO decidi\u00f3 primero evacuar a todos sus obreros del sitio, antes de que el primer ministro Kan ordenara su mantenimiento en funciones con el objetivo de impedir \u00abun escenario catastr\u00f3fico\u00bb.<sup>26<\/sup> Las condiciones de trabajo de alto riesgo en el sector nuclear se acercan a las de unos soldados en el frente, con la diferencia de que no hay aqu\u00ed enemigo externo, y de que estos m\u00e1rtires nunca ser\u00e1n sacrificados. Por eso, cada vez m\u00e1s empleados de TEPCO renuncian desde el accidente.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Por fuera de la esfera cl\u00e1sica del trabajo, la cat\u00e1strofe de Fukushima ha reforzado tambi\u00e9n otros aspectos de la lucha de clases. Antes que nada, el papel de las trabajadoras reproductivas no remuneradas, que por mucho tiempo permaneci\u00f3 invisible en la prosperidad de la posguerra, ha aparecido en primer plano. Su misi\u00f3n social, cultural y familiar, su \u00abnaturaleza femenina\u00bb, han sido celebradas as\u00ed desde un punto de vista patriarcal. Pero el trabajo que ellas han asegurado para proteger la comida y los lugares para vivir frente a las radiaciones tambi\u00e9n ha sido politizado desde una perspectiva feminista.<sup>27<\/sup> La c\u00f3lera de las mujeres frente a la doble opresi\u00f3n ejercida por el marido que desea mantener el statu quo y el gobierno que asegura que todo est\u00e1 bajo control, se ha expresado principalmente durante manifestaciones que reclaman una reducci\u00f3n de los umbrales de exposici\u00f3n para los ni\u00f1os.<sup>28<\/sup><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Otro punto sobresaliente de la complejidad de clase en situaci\u00f3n de cat\u00e1strofe nuclear proviene del desarrollo hist\u00f3ricamente desigual entre la metr\u00f3poli y el campo, es decir, entre Tokio y la regi\u00f3n de Honshu en el noreste, donde se sit\u00faa Fukushima. El campo siempre ha sido puesto al servicio de Tokio, no solamente por la agricultura y la pesca, sino tambi\u00e9n por el abastecimiento de electricidad y de una mano de obra disponible para la construcci\u00f3n&#8230; y la industria del sector nuclear.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El tercer aspecto de esta complejidad de clase reside en la cuesti\u00f3n de la edad y de las generaciones. La precarizaci\u00f3n del empleo y la reforma de la educaci\u00f3n, han instalado, de hecho, a la mayor parte de la juventud en una situaci\u00f3n de deuda de por vida. Adem\u00e1s, el envejecimiento de la poblaci\u00f3n y el declive de las tasas de natalidad han intensificado la presi\u00f3n sobre los j\u00f3venes, y han aumentado su responsabilidad con respecto a las personas adultas, tanto en el seno de la familia (por el cuidado personal) como en el resto de la sociedad (asumiendo el costo de las ayudas sociales). En este marco, la contaminaci\u00f3n radiactiva y la vulnerabilidad f\u00edsica que implica han dado un golpe fatal a los j\u00f3venes, a su esperanza en el porvenir. De ah\u00ed el tema recurrente del nacionalismo unificador que los constri\u00f1e al sacrificio, a la aceptaci\u00f3n de una vida irradiada.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Mucho tiempo determinada por el tiempo lineal, mensurable por el reloj, y por ello mismo mercantilizable en cuanto fuerza de trabajo, la existencia corporal ahora resulta apresada como reh\u00e9n por los per\u00edodos de desintegraci\u00f3n de las sustancias radiactivas, y esto por un n\u00famero de a\u00f1os astron\u00f3mico. El porvenir que se presenta a nuestra imaginaci\u00f3n apocal\u00edptica es aquel de una sociedad de hospital, controlada por los grupos farmac\u00e9uticos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La deuda financiera, que pesaba sobre los m\u00e1s modestos, se ha extendido a todo el mundo, y en particular a los m\u00e1s j\u00f3venes: herederos de los desechos del capitalismo, su \u00fanico porvenir es rembolsar la deuda de la contaminaci\u00f3n. El tiempo que ellos pierden es el propio porvenir, como tiempo indeterminado y por tanto como tiempo en el cual se crea una temporalidad propia. En este sentido, Fukushima puede nombrar la condici\u00f3n universal del humano, bajo el r\u00e9gimen del capitalismo apocal\u00edptico.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\"><em>Capitalismo apocal\u00edptico<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Frente a estos reactores en fusi\u00f3n, el capitalismo est\u00e1 confrontado a una contradicci\u00f3n in\u00e9dita: su fuerza de trabajo (su capital variable), expuesta a las radiaciones, aguarda la enfermedad y la muerte, mientras que sus centrales nucleares (capital constante) liberan part\u00edculas radiactivas. El trabajo muerto suplanta al trabajo vivo o, m\u00e1s bien, es <em>el trabajo zombie que llamamos radiactividad<\/em> el que, a trav\u00e9s de la contaminaci\u00f3n radiactiva, domina a partir de ahora.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La gesti\u00f3n post-desastre, focalizada en la reconstrucci\u00f3n, descansa a\u00fan en operaciones nucleares, entre las cuales se incluyen los intentos f\u00fatiles pero no menos lucrativos de tratamiento de desechos y de desmantelamiento de las centrales a una escala mundial. Dicho de otro modo, lo que est\u00e1 en juego, para el capitalismo despu\u00e9s de Fukushima, es saber c\u00f3mo transformar en mercanc\u00eda los nucleidos radiactivos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">As\u00ed, otra proyecci\u00f3n apocal\u00edptica predice la creaci\u00f3n, desde el noreste de Jap\u00f3n, de una zona industrial donde el gobierno invitar\u00eda a todas las industrias internacionales a tratar la integridad de los desechos nucleares del planeta. A fin de salvar su econom\u00eda, Jap\u00f3n se especializar\u00eda as\u00ed en la gesti\u00f3n del desastre. Es f\u00e1cil, entonces, responder a esta pregunta lacerante: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 es tan complicado abolir el poder nuclear, a pesar de la cat\u00e1strofe de Fukushima?\u00bb. Incluso si algunos reactores pueden ser puestos fuera de servicio aisladamente, y la construcci\u00f3n de nuevos reactores detenida \u2013gracias a las luchas locales\u2013, es dif\u00edcil, incluso imposible, abolir el poder nuclear. Ya que incluso si algunos pa\u00edses decidieran acabar con \u00e9l \u2013gracias a las presiones de su poblaci\u00f3n\u2013 no desaparecer\u00eda del planeta sin que desapareciera, con \u00e9l, el Estado y el capitalismo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Los dos componentes del poder nuclear \u2013uno militar, otro civil\u2013 ofrecen a los Estados el sue\u00f1o ut\u00f3pico de un arma omnipotente, y al capitalismo el sue\u00f1o ut\u00f3pico de una energ\u00eda sin fin. Dicho de otro modo, el sector nuclear renueva el lazo establecido desde la revoluci\u00f3n industrial entre capitalismo y soberan\u00eda nacional. La evoluci\u00f3n que designa la sucesi\u00f3n carb\u00f3n-petr\u00f3leo-energ\u00eda nuclear se confunde con la construcci\u00f3n de la infraestructura necesaria para la totalizaci\u00f3n del mundo. Pero ninguna de esas tres fuentes ha sido enteramente suplantada por la siguiente porque hubiera sido menos cara, m\u00e1s potente o m\u00e1s segura. Por el contrario, las tres energ\u00edas han sido utilizadas conjuntamente en funci\u00f3n de la oferta y la demanda.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La energ\u00eda siempre ha sido la preocupaci\u00f3n central del capitalismo. Ahora bien, la energ\u00eda primaria que \u00e9ste moviliza sigue siendo el trabajo humano, reproducido en la comunidad de los apegos vivos y en el seno de un entorno \u00abnatural\u00bb, ampliamente tributario de la energ\u00eda solar. La historia de la expansi\u00f3n y de la reproducci\u00f3n del capital, o la historia de la lucha de clases, se ha desarrollado de la mano de las revoluciones cient\u00edficas: con la teor\u00eda copernicana del sistema solar, las leyes de la terminodin\u00e1mica de Carnot, la ley de la conservaci\u00f3n de la energ\u00eda de Mayer, la organizaci\u00f3n taylorizada del trabajo, la propuesta de Edward Teller \u2013el padre de la bomba H y el supuesto modelo del \u00abDr. Strangelove\u00bb\u2013 de un nuevo sistema de producci\u00f3n fundado en la energo-informatizaci\u00f3n de la sociedad.<sup>29<\/sup><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Como lo descubre Timothy Mitchell en <em>Carbon Democracy<\/em>, la era del carb\u00f3n marc\u00f3 el inicio de los movimientos masivos de trabajadores, con el uso de la huelga general que puede afectar a numerosos sectores gracias a la concentraci\u00f3n geogr\u00e1fica de la extracci\u00f3n, la producci\u00f3n y el transporte del carb\u00f3n. La era del carb\u00f3n tambi\u00e9n es aquella de la democracia moderna en Occidente, fundada en el imperialismo y la expansi\u00f3n geogr\u00e1fica. La era del petr\u00f3leo, por su parte, alcanza los l\u00edmites de la producci\u00f3n y la circulaci\u00f3n energ\u00e9tica, as\u00ed como los l\u00edmites de la democracia.<sup>30<\/sup> Ella anuncia el fin del Estado benefactor, la dispersi\u00f3n de los lugares de producci\u00f3n y de las redes de distribuci\u00f3n, la invenci\u00f3n de un espacio-tiempo y de una cultura basados en el autom\u00f3vil, la emergencia de una econom\u00eda cuyas mercanc\u00edas principales son la informaci\u00f3n, los servicios y la energ\u00eda, los l\u00edmites espaciales de la colonizaci\u00f3n y la reorientaci\u00f3n de la mercantilizaci\u00f3n capitalista de la escala macro hacia la escala micro. La energ\u00eda nuclear, por \u00faltimo, no apareci\u00f3 sino en el seno del paradigma petrolero, en cuanto ramificaci\u00f3n de la tendencia cada vez m\u00e1s energ\u00edvora del capital. No obstante, juega un papel central en la supervivencia del capitalismo, por su doble funci\u00f3n. Inicialmente militar,<sup>30<\/sup> esta tecnolog\u00eda fue adaptada con un uso civil a fin de conectar dos sectores separados (armamento y energ\u00eda) en una sola producci\u00f3n. De este modo, dio lugar a una militarizaci\u00f3n del espacio, que controla e impregna nuestras vidas cotidianas, de manera invisible pero sustancial.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Desde la Segunda Guerra Mundial, esta evoluci\u00f3n ha sido inseparable de la dominaci\u00f3n creciente de los Estados Unidos. A las formas tradicionales del imperio, los estadounidenses las ha sustituido en el Pac\u00edfico o en Europa con una nueva geopol\u00edtica m\u00f3vil, flexible y conectada \u2013aquella del control cibern\u00e9tico\u2013<sup>32<\/sup> al mismo tiempo que moviliza, en los pa\u00edses ricos en petr\u00f3leo, su potencia nuclear para imponerles su pol\u00edtica.<sup>33<\/sup><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Se entienden de este modo las razones que explican la permanencia de la energ\u00eda at\u00f3mica. A pesar de todo lo que los discursos pronucleares pueden afirmar, la energ\u00eda nuclear no es ni la m\u00e1s econ\u00f3mica, ni la m\u00e1s limpia, ni la m\u00e1s segura. Como lo muestran muchos an\u00e1lisis, constituye uno de los proyectos m\u00e1s absurdos jam\u00e1s emprendidos: consiste, trivialmente, en hervir agua y producir vapor, pero para eso necesita una cantidad inmensa de trabajo, m\u00e1quinas, intercambios comerciales, guerras y peligros. Es como si, para tirar un burro y su carga, se utilizara un carro de asalto. En verdad, la energ\u00eda nuclear cuesta m\u00e1s que la energ\u00eda hidr\u00e1ulica o t\u00e9rmica, siempre que se tome en cuenta el costo real de la producci\u00f3n de electricidad, del retratamiento, de los gastos del Estado para la infraestructura (adquisici\u00f3n de las tierras y construcci\u00f3n de las instalaciones) y del bombeo-turbinaje. Que el proceso nuclear no pueda ser detenido, implica un desperdicio de 30 % de la energ\u00eda acumulada, cuyo costo es agregado a las facturas de electricidad.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Otra mentira corriente a prop\u00f3sito de la energ\u00eda nuclear consiste en afirmar que no produce di\u00f3xido de carbono. Esto equivale a olvidar lo que la extracci\u00f3n mineral del uranio, su refinamiento, su enriquecimiento y su tratamiento, as\u00ed como su transporte exigen como recurso a la energ\u00eda f\u00f3sil. Por tanto, es falso decir que la energ\u00eda nuclear no contribuye al calentamiento clim\u00e1tico. Se estima que en una central nuclear se generan tres millones de kilowatts de calor en el reactor, y que s\u00f3lo un tercio es convertido en electricidad, siendo el resto desechado, la mayor\u00eda del tiempo en el oc\u00e9ano. La temperatura del agua de mar en las cercan\u00edas de las centrales es m\u00e1s elevada por cerca de 7\u00b0C con respecto a los promedios oc\u00e9anicos.<sup>34<\/sup><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La energ\u00eda nuclear no es viable econ\u00f3micamente. Sin el apoyo sin fallas del Estado, sin las astucias financieras y de las aseguradoras que \u00e9ste concede al complejo nuclear, sin las inmunidades que se promulgan a su favor, este absurdo no existir\u00eda.<sup>35<\/sup> Por ejemplo, la Ley de compensaci\u00f3n de da\u00f1os causados por la energ\u00eda at\u00f3mica, votada por Jap\u00f3n en 1961, promulga que en caso de accidente causado por una cat\u00e1strofe natural inesperada o por disturbios sociales, la compa\u00f1\u00eda de electricidad est\u00e1 exenta de cualquier responsabilidad.<sup>36<\/sup> Dicho con otras palabras, es el dinero de los impuestos y de las facturas de electricidad lo que financia la liquidaci\u00f3n y la compensaci\u00f3n poscat\u00e1strofe (si el monto supera los 120 billones de yenes), adem\u00e1s de los costos materiales como la adquisici\u00f3n de las tierras, la construcci\u00f3n de las instalaciones, el tratamiento y el almacenaje de los residuos y el desmantelamiento de las centrales. Las compa\u00f1\u00edas de electricidad, por su parte, se contentan con gestionar las instalaciones y la distribuci\u00f3n de la electricidad, al mismo tiempo que recolectan la mayor\u00eda de las ganancias.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">A causa de estas ventajas, cuanto m\u00e1s centrales nucleares construye la compa\u00f1\u00eda de electricidad, tanto m\u00e1s genera ganancias. Por eso, no es meramente imposible desmantelar esta industria, sino sobre todo detener su progresi\u00f3n a trav\u00e9s del mundo. La \u00abAldea nuclear\u00bb japonesa tiene primos en todo el planeta. Como lo hemos evocado m\u00e1s arriba, antes de haber instalado una cuarentena de centrales en el archipi\u00e9lago hasta la d\u00e9cada de 1980, desde entonces el c\u00e1rtel japon\u00e9s ha construido \u00fanicamente catorce. Frente a este reflujo, Toshiba y Hitachi buscan vender sus tecnolog\u00edas a China, a la India y a los pa\u00edses del Sudeste asi\u00e1tico, que deseen todav\u00eda aumentar sus capacidades nucleares a pesar del desastre de Fukushima.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Por tanto, detr\u00e1s de la econom\u00eda y la socializaci\u00f3n poscat\u00e1strofe nuclear en Jap\u00f3n opera un r\u00e9gimen nuclear mundial. Desde la aparici\u00f3n del arma at\u00f3mica, desde la fundaci\u00f3n de la Agencia internacional de la energ\u00eda nuclear (AIEA)<sup>37<\/sup>, la historia de la producci\u00f3n nuclear siempre se ha casado con los lineamientos de la historia del mundo, a saber, la historia del colonialismo, del imperialismo, de la Guerra Fr\u00eda, del imperialismo poscolonial.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En las relaciones de poder internacionales estructuradas en torno al excepcionalismo nuclear, existen arreglos \u00abcombinados y desiguales\u00bb, donde las situaciones hist\u00f3ricas distribuyen diferentes papeles en diferentes lugares de producci\u00f3n nuclear, poniendo en juego la extracci\u00f3n de uranio, el comercio mundial, la concentraci\u00f3n de capital, la intervenci\u00f3n del Estado, la pol\u00edtica internacional, la investigaci\u00f3n cient\u00edfica, la producci\u00f3n de energ\u00eda, la producci\u00f3n y distribuci\u00f3n de armamentos, la intervenci\u00f3n militar, el desmantelamiento de centrales y el tratamiento, transporte y almacenaje de los desechos nucleares. Los pa\u00edses que han obtenido su independencia de forma relativamente reciente \u2013como Canad\u00e1, Australia, Nigeria, Namibia, Kazajst\u00e1n\u2013 han recuperado las minas de uranio del antiguo poder colonial, pero han perpetuado su servidumbre transfiriendo el inmenso excedente de valor de su fuerza de trabajo barata e irradiada a las maquinarias catastr\u00f3ficas de las compa\u00f1\u00edas de electricidad de Estados nucleares sofisticados como los Estados Unidos, Francia, Israel o Jap\u00f3n. En esta estructura mundial, las compa\u00f1\u00edas de electricidad de los m\u00e1s grandes pa\u00edses capitalistas absorben el excedente de valor que viene de los dem\u00e1s sectores industriales en el mundo entero, siendo la electricidad (con los servicios y la informaci\u00f3n) una de las mercanc\u00edas mayores que influyen sobre el valor de todas las dem\u00e1s mercanc\u00edas.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Por tanto, las diferentes luchas antinucleares en el mundo se confrontan al mismo poder, aunque de manera diferente. Es una raz\u00f3n, pero no la \u00fanica, que explica la imposibilidad de abolir completamente el sector nuclear. La cuesti\u00f3n supera la elecci\u00f3n de tal o cual fuente de energ\u00eda. La producci\u00f3n nuclear atraviesa todos los sectores de la econom\u00eda, es la captura m\u00e1s concentrada, esta \u00abmegam\u00e1quina\u00bb en el sentido de Lewis Mumford, que crea, regula y controla el cuerpo social y su espacio en su conjunto, imponi\u00e9ndole un <em>proyecto desquiciado y megal\u00f3mano<\/em>.<sup>38<\/sup> Pero el sector nuclear es tambi\u00e9n un poder ac\u00e9falo. Es menos dirigido que movido por un conjunto de relaciones de fuerza, que no puede ser detenido o llevado a entrar en raz\u00f3n. Contin\u00faa actuando como un aut\u00f3mata, a pesar de todas las crisis que atravesamos, sin escuchar ni responder a nuestras protestas desesperadas.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\"><em>Descomponer el mundo, redescubrir la tierra<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\u00ab\u00bfPor qu\u00e9 es m\u00e1s f\u00e1cil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo?\u00bb. Existen varias formas de responder a esta pregunta que obsesiona a los marxistas occidentales. El acontecimiento Fukushima nos habr\u00e1 ense\u00f1ado al menos esto: el fin del mundo no puede ya ser imaginado como un fin repentino, se desenvuelve lentamente, en un cuerpo a cuerpo entre el proceso apocal\u00edptico de la humanidad y el tiempo planetario. El fin del capitalismo no puede pensarse como un acontecimiento singular; pero s\u00ed puede ser analizado como el amplio movimiento de las luchas y sus interacciones, cuyas consecuencias siguen siendo desconocidas. Este o estos movimientos no tienen una meta final determinada y compartida, y nuestras imaginaciones tienen que adaptarse a esto.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La Tierra ha dejado de confundirse con un globo abstracto, su papel en cuanto base material del capitalismo es manifiesto a partir de ahora. Su papel en cuanto base t\u00e1ctica, log\u00edstica y estrat\u00e9gica de las luchas contra el capitalismo debe ser por tanto, a su vez, afirmado. Si se puede pensar el fin del capitalismo es desde nuestras maneras de descomponer el mundo en cuanto totalizaci\u00f3n combinada y desigual, y de recomponer nuevas relaciones terrestres.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">No podemos ni queremos ser los salvadores del mundo. Intentamos simplemente sobrevivir como nos conviene y morir como lo hemos elegido. En estos tiempos de calamidad mundial, queremos ver emerger ofensivas que sean ya tambi\u00e9n soluciones para vivir seg\u00fan nuestras necesidades y nuestras aspiraciones. En esta mezcla de afectos \u2013desesperanza, alegr\u00eda, c\u00f3lera\u2013 que somos numerosos en compartir, introducimos nuevas armas para golpear y elaboramos herramientas extra\u00f1as y curiosos talismanes, para llevar adelante vidas ef\u00edmeras e intensas sobre esta tierra.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr style=\"height: 1px\" align=\"left\" width=\"25%\" \/>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small><sup>1<\/sup> <em>The Riot of Occupy Oi<\/em> [Occupy Oi no Ran] \u2013<em> Document 2912<\/em>, 6\/30 7\/2, August 2012, Anti-nuke, Anti-Restarting Watch Tent.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small><sup>2<\/sup> http:\/\/coalitionagainstnukes.jp\/en\/<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small><sup>3<\/sup> Manuel Yang, \u00abHydrangea Revolution\u00bb. http:\/\/www.jfissures.org\/2012\/06\/23\/hydrangea-revolution\/<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small><sup>4<\/sup>\u00a0Esto ha dado lugar m\u00e1s tarde a acciones antirracistas contra el grupo xen\u00f3fobo ultranacionalista Zaitoku-kai.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small><sup>5<\/sup> Jeff Kingston, \u00abJapan\u2019s Nuclear Village\u00bb. http:\/\/www.japanfocus.org\/-Jeff-Kingston\/3822<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small><sup>6<\/sup> Hiroaki Koide, <em>Genpatsu no Uso<\/em> [Las mentiras del poder nuclear], Tokio, Fuso Sha, 2011, p. 92.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small><sup>7<\/sup> Nasubi, \u00abChallenging the Issues around the Radiation-Exposed Labor that Connects Sanya and Fukushima\u00bb. http:\/\/www.jfissures.org\/2012\/08\/31\/sanya-and-fukushima\/<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small><sup>8<\/sup> Yoshihiko Ikegami, \u00abA new movement of the people\u00bb. http:\/\/www.jfissures.org\/2011\/06\/07\/a-new-movement-of-the-people\/<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small><sup>9<\/sup> http:\/\/www.rrr.gr.jp\/okayama.html<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small><sup>10<\/sup> Un buque pesquero japon\u00e9s contaminado por el efecto de los ensayos nucleares llevados a cabo por los\u00a0Estados Unidos en el atol\u00f3n de Bikini en marzo de 1954.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small><sup>11<\/sup> De acuerdo con el Dr. Hiroaki Koide, la construcci\u00f3n de centrales nucleares fue interferida en las siguientes regiones: Hamamasu (Hokkaido), Taisei (Hokkaido), Taro (Iwate), Namie (Fukushima), Odaka (Fukushima), Maki (Niigata), Suzu (Ishikawa), Ashihama (Mie), Miyama (Mie), Kumano (Mie), Nachikatsuura\/Taiji (Wakayama), Koza (Wakayama), Hikigawa (Wakayama), Hidaka (Wakayama), Kohama (Fukui), Kumihama (Kioto), Kasumi (Hyogo), Hamasaka (Hyogo), Aotani (Tottori), Tamagawa (Yamaguchi), Hagi (Yamaguchi), Hohoku (Yamaguchi), Anan (Tokushima), Kubokawa (Kochi), Saga (Kochi), Tsushima (Ehime), Kamae (Ohita) y Kushima (Miyazaki). Y diversas luchas est\u00e1n todav\u00eda en curso en Kaminoseki (Yamaguchi) y Ooma (Aomori).<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small><sup>12<\/sup> http:\/\/www.imf.org\/external\/np\/ms\/2012\/061212.htm http:\/\/www.imf.org\/External\/spring\/2012\/imfc\/statement\/eng\/jpn.pdf<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small><sup>13<\/sup> Ken Hirano, \u00abThe Reconstruction Project and the US\u00bb. http:\/\/www.jfissures.org\/author\/ken-hirano\/<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small><sup>14<\/sup> http:\/\/www.nytimes.com\/2011\/10\/15\/world\/asia\/radioactive-hot-spots-in-tokyo-point-to-wider-problems.html?pagewanted=all&amp;_r=0<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small><sup>15<\/sup> http:\/\/hangorin.tumblr.com\/<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small><sup>16<\/sup> Robert Jungk, <em>Children of the Ashes: The Story of a Rebirth<\/em>, trad. Constantine Fitzgibbon, Nueva York, Harcourt, Brace and World, 1961.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small><sup>17<\/sup> Robert Jungk, <em>Ibid<\/em>.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small><sup>18<\/sup> Shir\u014d Yabu, \u00abRadiation Exposure is Unequal\u00bb. http:\/\/www.jfissures.org\/2013\/04\/24\/radiation-exposure-is-unequal\/<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small><sup>19<\/sup> F\u00e9lix Guattari, <em>Les Trois \u00c9cologies<\/em>, Par\u00eds, Galil\u00e9e, 1989.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small><sup>20<\/sup> Gregory Bateson, <em>Steps to an Ecology of Mind<\/em>, Chicago y Londres, The University of Chicago Press, 2000, p. 457.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small><sup>21<\/sup> Takeshi Haraguchi, \u00abNotes on the 4.5 Great Kamagasaki Oppression and Nuclear Industry\u00bb. http:\/\/www.jfissures.org\/2011\/04\/14\/notes-on-the-4-5-great-kamagasaki-oppression-and-nuclear-power-industry\/<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small><sup>22<\/sup> La pel\u00edcula <em>Yama. Attack to Attack<\/em>. http:\/\/www.bordersphere.com\/events\/yama1.htm<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small><sup>23<\/sup> Nasubi, <em>op<\/em>. <em>cit<\/em>.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small><sup>24<\/sup> Por ejemplo, Kunio Horie, <em>Genpatsu Gypsy<\/em>, Tokyo, Gendai Shokan, 2011. Documental de la televisi\u00f3n brit\u00e1nica: <em>Nuclear Ginza<\/em>, 1995. http:\/\/www.youtube.com\/watch?v=mJTuWVDjarg<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small><sup>25<\/sup> Tomohiko Suzuki, <em>Yakuza to Genpatsu<\/em>, Tokyo, Bungei Shunjyu, 2011.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small><sup>26<\/sup> http:\/\/astand.asahi.com\/magazine\/wrscience\/2012032000009.html<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small><sup>27<\/sup> Mari Matsumoto, Nuclear Energy and Reproductive Labor \u2013 The Task of Feminism\u00bb. http:\/\/www.jfissures.org\/2011\/11\/28\/nuclear-energy-and-reproductive-labor-\u2013-the-task-of-feminism<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small><sup>28<\/sup> Tanaka Ryusaku Journal. http:\/\/tanakaryusaku.jp\/2011\/05\/0002365<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small><sup>29<\/sup> George Caffentzis, <em>op<\/em>. <em>cit<\/em>. Peter Goodchild, <em>Edward Teller: The Real Dr. Strangelove<\/em>, Cambridge Massachusetts, Harvard University Press, 2004.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small><sup>30<\/sup> Timothy Michell, <em>Carbon Democracy. Le pouvoir politique \u00e0 l\u2019\u00e8re du p\u00e9trole<\/em>, Par\u00eds, La D\u00e9couverte, 2013.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small><sup>31<\/sup> Robert Jungk, <em>Plus clair que mille soleils, le destin des atomistes<\/em>, Arthaud, 1958.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small><sup>32<\/sup> <em>Tiquun<\/em>, \u00abL\u2019hypoth\u00e8se cybern\u00e9tique\u00bb, Par\u00eds, La Fabrique \u00c9ditions, 2001. https:\/\/translationcollective.files.wordpress.com\/2012\/06\/cybernetique.pdf<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small><sup>33<\/sup> Gabrielle Hecht, <em>Uranium africain. Une histoire globale<\/em>, Le Seuil, 2016.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small><sup>34<\/sup> Koide, <em>op<\/em>. <em>cit<\/em>.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small><sup>35<\/sup> Jim Falk, <em>Global Fission<\/em>, Oxford University Press, 1982.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small><sup>36<\/sup> Koide, <em>op<\/em>. <em>cit<\/em>.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small><sup>37<\/sup> La AIEA era inicialmente un mediador internacional para el intercambio de uranio enriquecido, antes de convertirse en una instancia de inspecci\u00f3n del Treatado sobre la no-proliferaci\u00f3n de armas nucleas (TNP). Es s\u00f3lo despu\u00e9s de la primera guerra del Golfo en 1991 cuando la AIEA fue subordinada a la autoridad del Consejo de seguridad de las Nacionaes Unidas, como insperctor de armas de destrucci\u00f3n masiva.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small><sup>38<\/sup> Lewis Mumford,<em> Le Mythe de la machine, t. 1 La technologie et le d\u00e9veloppement humain<\/em>, Par\u00eds, Fayard, 1974.<\/small><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 11 de marzo de 2011, un tsunami azot\u00f3 el lado noreste de Jap\u00f3n. En los d\u00edas posteriores, tres reactores explotaron en la central nuclear de Fukushima Dai-ichi. A esta cat\u00e1strofe se sum\u00f3 otra: la gesti\u00f3n gubernamental del desastre. 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