{"id":595,"date":"2017-09-07T17:21:27","date_gmt":"2017-09-07T22:21:27","guid":{"rendered":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=595"},"modified":"2017-09-07T17:21:27","modified_gmt":"2017-09-07T22:21:27","slug":"ivan-illich-diagnostico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=595","title":{"rendered":"Ivan Illich \/ \u00abNo nos dejes caer en el diagn\u00f3stico y l\u00edbranos de los males de la salud\u00bb"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-596\" src=\"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2017\/09\/ivan-illich-valetine-borremans.png\" alt=\"\" width=\"504\" height=\"296\" srcset=\"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2017\/09\/ivan-illich-valetine-borremans.png 504w, https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2017\/09\/ivan-illich-valetine-borremans-300x176.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 504px) 100vw, 504px\" \/><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: center\"><em>Traducci\u00f3n de la \u00abLezione magistrale\u00bb de Ivan Illich en el Simposio de Bolonia \u00abEnfermedad y salud como met\u00e1foras sociales\u00bb que tuvo lugar del 25 al 28 de octubre de 1998.<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Estoy honrado de inaugurar esta reuni\u00f3n, la primera de una serie que se celebrar\u00e1 en Bolonia como \u00abciudad de la cultura del a\u00f1o 2000\u00bb. Me complace esta ocasi\u00f3n excepcional porque, hasta donde tengo entendido, ning\u00fan simposio, a un nivel comparable, ha puesto nunca el acento en la salud como met\u00e1fora social. Es magn\u00edfico que se haya elegido precisamente Bolonia para tratar este tema. Cuando uno considera la medicina como historiador, es decir, la medicina en el mundo cristiano, es inevitable que no se dirija a la ciudad de Bolonia. Fue en esta ciudad donde el <em>ars medendi et curandi<\/em> se separ\u00f3, como disciplina, de la teolog\u00eda, la filosof\u00eda y el derecho. Fue aqu\u00ed donde, tras la elecci\u00f3n de una peque\u00f1a parte de los escritos de Galeno, el cuerpo de la medicina estableci\u00f3 su soberan\u00eda sobre un territorio distinto al de Jer\u00f3nimo, Arist\u00f3teles o Cicer\u00f3n. Y ahora, me atrevo a pensarlo, fue tambi\u00e9n aqu\u00ed, en Bolonia, por la iniciativa del doctor Manfredo Pace, donde la disciplina cuyo objeto es el dolor, la angustia y la muerte, ha sido reintegrada en el dominio de la sabidur\u00eda; fue aqu\u00ed donde se ha superado una fragmentaci\u00f3n que nunca fue realizada en el mundo isl\u00e1mico, donde el t\u00edtulo de <em>hakim<\/em> significa al mismo tiempo el cient\u00edfico, el fil\u00f3sofo y el sanador.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Bolonia, al dar autonom\u00eda universitaria al saber m\u00e9dico y, adem\u00e1s, al instituir la autocr\u00edtica de su pr\u00e1ctica gracias a la creaci\u00f3n del <em>protomedicato<\/em>, arroj\u00f3 las bases para una empresa social eminentemente ambigua, una instituci\u00f3n que, progresivamente, ha hecho olvidar los l\u00edmites dentro de los cuales es m\u00e1s conveniente afrontar el sufrimiento en vez de eliminarlo, acoger la muerte en vez de aplazarla y repelerla. Ciertamente, la tentaci\u00f3n de Prometeo apareci\u00f3 tempranamente en la medicina. Incluso antes de la fundaci\u00f3n de la Universidad de Bolonia, en \u00c1frica del Norte algunos m\u00e9dicos jud\u00edos se opusieron a la eliminaci\u00f3n de los m\u00e9dicos \u00e1rabes en las horas finales. E hizo falta tiempo para que desapareciera esta regla: todav\u00eda en 1911, fecha de la gran reforma de las escuelas de medicina en los Estados Unidos, se ense\u00f1aba a c\u00f3mo reconocer la \u00abcara hipocr\u00e1tica\u00bb, los signos que permiten saber al m\u00e9dico que no se encuentra ya frente a un paciente, sino a un moribundo. Este realismo pertenece al pasado, pero visto el volumen creciente de los no-muertos gracias a los cuidados y visto su desamparo y dolor modernizados, ha llegado la hora de renunciar a cualquier curaci\u00f3n de la vejez. Mediante una iniciativa como la nuestra, podr\u00edamos preparar el regreso de la medicina al realismo que subordina la t\u00e9cnica al arte de sufrir y de morir. Podr\u00edamos sonar la alarma para hacer comprender que el arte de celebrar el presente est\u00e1 paralizado por aquello en lo que se ha convertido la b\u00fasqueda de la salud.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Para hablar de esta \u00absalud\u00bb como met\u00e1fora, se deben aceptar dos puntos. No es \u00fanicamente la noci\u00f3n de salud la que es hist\u00f3rica, sino tambi\u00e9n la de met\u00e1fora. El primer punto tendr\u00eda que ser evidente. Northrop Frye me hizo comprender el segundo: la met\u00e1fora tiene un alcance completamente diferente entre los griegos, para quienes evocaba a la diosa Hig\u00eda, y entre los cristianos medievales, que invitaba a la salvaci\u00f3n por medio de un \u00fanico Creador y Salvador crucificado. Pero tambi\u00e9n es diferente por cuanto crea necesidades de cuidado en un mundo impregnado por el ideal instrumental de la ciencia. En la medida en que aceptemos tal historicidad de la met\u00e1fora, conviene preguntarse si, en estos \u00faltimos a\u00f1os del milenio, todav\u00eda es leg\u00edtimo hablar de una met\u00e1fora social.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Y \u00e9sta es mi tesis: a la mitad de nuestro siglo, lo que implica la noci\u00f3n de una \u00abb\u00fasqueda de la salud\u00bb ten\u00eda un sentido completamente distinto al que tiene hoy. De acuerdo con la noci\u00f3n que se afirma hoy en d\u00eda, el ser humano necesitado de salud es considerado como un subsistema de la biosfera, un sistema inmunitario que hace falta controlar, regular, optimizar, como \u00abuna vida\u00bb. No se trata ya de poner de relieve lo que constituye la experiencia de \u00abestar vivo\u00bb. A trav\u00e9s de su reducci\u00f3n a una vida, el sujeto cae en un vac\u00edo que lo asfixia. Para hablar de la salud en 1998, hay que entender la b\u00fasqueda de la salud como lo contrario de aquella de la salvaci\u00f3n, hay que entenderla como una liturgia societal al servicio de un \u00eddolo que mitiga al sujeto.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En 1974, escrib\u00ed <em>N\u00e9mesis m\u00e9dica<\/em>, y ustedes me han invitado a volver a hablar sobre este tema. Sin embargo, yo no hab\u00eda elegido la medicina como tema, sino como ejemplo. Con este libro quer\u00eda proseguir un discurso ya iniciado sobre las instituciones modernas en cuanto ceremonias mitopoi\u00e9ticas o creadoras de mitos, de liturgias sociales que celebran certezas. De esta manera, hab\u00eda examinado la escuela, el transporte y la vivienda para entender sus funciones latentes e ineludibles; aquello que proclaman antes que aquello que producen: el mito del <em>Homo educandus<\/em>, el mito del <em>Homo transportandus<\/em> y, finalmente, aquel del <em>Homo castrensis<\/em>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Eleg\u00ed la medicina como un ejemplo para ilustrar diferentes niveles de la contraproductividad que caracteriza a todas las instituciones de la posguerra, de sus paradojas t\u00e9cnicas, sociales y culturales: a nivel t\u00e9cnico, la sinergia terap\u00e9utica que produce nuevas enfermedades; a nivel social, el desarraigo que opera el diagn\u00f3stico que atormenta al enfermo, al idiota, al anciano y, de igual modo, a aquel que lentamente es mitigado. Y, antes que nada, a nivel cultural, la promesa del progreso conduce al rechazo de la condici\u00f3n humana y a la aversi\u00f3n del arte de sufrir.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Iniciaba <em>N\u00e9mesis m\u00e9dica<\/em> con estas palabras: \u00abLa empresa m\u00e9dica amenaza la salud\u00bb. En aquel momento, esta afirmaci\u00f3n pod\u00eda poner en duda la seriedad del autor, pero tambi\u00e9n ten\u00eda el poder de causar conmoci\u00f3n y rabia. Veinticinco a\u00f1os m\u00e1s tarde, ya no podr\u00eda volver a tomar esta frase a mi cargo, y esto por dos razones. Los m\u00e9dicos han perdido el mando de la condici\u00f3n biol\u00f3gica, el tim\u00f3n de la biocracia. Si alguna vez hubo un especialista entre los \u00abdecisores\u00bb, \u00e9l existe \u00fanicamente para legitimar la reivindicaci\u00f3n de que el sistema industrial mejora el estado de salud. Y, adem\u00e1s, <em>esta<\/em> \u00absalud\u00bb ya no es sentida. Se trata de una \u00absalud\u00bb parad\u00f3jica. \u00abSalud\u00bb designa un <em>optimum<\/em> cibern\u00e9tico. La salud se concibe como un equilibrio entre el macrosistema socio-ecol\u00f3gico y la poblaci\u00f3n de sus subsistemas de tipo humano. Someti\u00e9ndose a la optimizaci\u00f3n, el sujeto se reniega a s\u00ed mismo. Hoy en d\u00eda, yo iniciar\u00eda mi argumentaci\u00f3n diciendo: \u00abLa b\u00fasqueda de la salud se ha convertido en el factor pat\u00f3geno predominante\u00bb. Pero he aqu\u00ed que me veo obligado a encarar una contraproductividad en la que no pod\u00eda pensar cuando escrib\u00ed <em>N\u00e9mesis<\/em>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Esta paradoja se hace evidente cuando se excavan los informes sobre los progresos en materia de salud. Es preciso leerlos <em>bifrons<\/em>, como un Jano; en el ojo derecho, uno resulta abrumado por las estad\u00edsticas de mortalidad y morbilidad, cuya disminuci\u00f3n es interpretada como el resultado de las prestaciones m\u00e9dicas; en el ojo izquierdo, uno no puede seguir evitando los estudios antropol\u00f3gicos que nos dan las respuestas a la pregunta: \u00ab\u00bfC\u00f3mo est\u00e1s?\u00bb. Ya no podemos seguir evitando ver el contraste entre la salud supuestamente objetiva y la salud subjetiva. Y \u00bfqu\u00e9 observamos? Cuanto mayor es la oferta de \u00absalud\u00bb, m\u00e1s personas responden que tienen problemas, necesidades, enfermedades, y piden ser protegidos contra los riesgos, mientras que en las regiones supuestamente iletradas, los \u00absubdesarrollados\u00bb no tienen ning\u00fan problema en aceptar su condici\u00f3n. Su respuesta a la pregunta \u00ab\u00bfC\u00f3mo est\u00e1s?\u00bb, es: \u00abMe encuentro bien; teniendo en cuenta mi condici\u00f3n, mi edad, mi <em>karma<\/em>\u00bb. Y tambi\u00e9n: cuanto m\u00e1s conectada est\u00e1 la oferta de la pl\u00e9tora cl\u00ednica a un compromiso pol\u00edtico de la poblaci\u00f3n, m\u00e1s intensamente se hace sentir la falta de salud. En otras palabras, la angustia mide el nivel de modernizaci\u00f3n, e incluso m\u00e1s aquel de politizaci\u00f3n. La aceptaci\u00f3n social del diagn\u00f3stico \u00abobjetivo\u00bb se ha vuelto pat\u00f3gena en el sentido subjetivo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Y son precisamente los economistas partidarios de una econom\u00eda social orientada por los valores de la solidaridad quienes hacen del derecho igualitario a la salud un objetivo primordial. L\u00f3gicamente, se ven obligados a aceptar topes econ\u00f3micos para todos los tipos de cuidados individuales. Es en ellos donde encontramos una interpretaci\u00f3n \u00e9tica de la redefinici\u00f3n de lo patol\u00f3gico que se opera en el interior de la medicina. La redefinici\u00f3n actual de la enfermedad acarrea, seg\u00fan Samuel Sajay, \u00abuna transici\u00f3n del cuerpo f\u00edsico hacia un cuerpo fiscal\u00bb. Efectivamente, los criterios seleccionados que clasifican tal o cual caso como merecedor de cuidados cl\u00ednico-m\u00e9dicos se cruzan con la abundancia de par\u00e1metros financieros.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El diagn\u00f3stico, desde una perspectiva hist\u00f3rica, tuvo durante siglos una funci\u00f3n eminentemente terap\u00e9utica. Lo esencial del encuentro entre el m\u00e9dico y el enfermo estaba en lo verbal. Todav\u00eda en los comienzos del siglo XVIII, la visita m\u00e9dica consist\u00eda en una conversaci\u00f3n. El paciente contaba, esperando una escucha privilegiada por parte del m\u00e9dico; todav\u00eda sab\u00eda hablar acerca de lo que sent\u00eda: un desequilibrio de sus humores, una alteraci\u00f3n de sus flujos, una desorientaci\u00f3n de sus sentidos y de aterradoras coagulaciones. Cuando leo el diario de tal o cual m\u00e9dico de la \u00e9poca barroca, cada anotaci\u00f3n evoca a una tragedia griega. El arte m\u00e9dico era el de la escucha. El m\u00e9dico asum\u00eda el comportamiento que Arist\u00f3teles, en su <em>Po\u00e9tica<\/em>, exige del p\u00fablico en el teatro, difiriendo en este punto de su maestro Plat\u00f3n. Arist\u00f3teles pide que el espectador se deje llevar por el actor tr\u00e1gico, por sus inflexiones de voz, su melod\u00eda, sus gestos, y no s\u00f3lo por las palabras. Es as\u00ed como el m\u00e9dico responde mim\u00e9ticamente al paciente, se deja implicar en la tragedia de esta condici\u00f3n humana particular. Incluso los m\u00e9dicos que han recibido una formaci\u00f3n universitaria conservan un cuerpo capaz de resonar con el del paciente. Para el paciente, un diagn\u00f3stico mim\u00e9tico de este tipo ten\u00eda una funci\u00f3n terap\u00e9utica.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Esta resonancia desapareci\u00f3 pronto. Hoy en d\u00eda, la auscultaci\u00f3n reemplaza a la escucha. El orden dado cede su lugar al orden construido, y esto no solamente en la medicina. La \u00e9tica de los valores desplaza la del bien y del mal, la seguridad del saber degrada a la verdad. Para la m\u00fasica, Mathias Rieger lo demuestra claramente: la consonancia escuchada, que podr\u00eda revelar la armon\u00eda c\u00f3smica, desaparece bajo el efecto de la ac\u00fastica, una ciencia que ense\u00f1a c\u00f3mo hacer sentir las curvas sinusoidales en el medio.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Esta transformaci\u00f3n del m\u00e9dico que escucha un lamento en m\u00e9dico que atribuye una patolog\u00eda alcanza su punto m\u00e1ximo en los a\u00f1os de la posguerra. Se empuja al paciente a que se mire a trav\u00e9s del cuadro m\u00e9dico, a someterse a una autopsia en el sentido literal de esta palabra: a verse con sus propios ojos. Por medio de esta autovisualizaci\u00f3n, renuncia a sentirse. Las radiograf\u00edas, las tomograf\u00edas e incluso la ecograf\u00eda de la d\u00e9cada de 1970 lo ayudan a identificarse con los planos anat\u00f3micos colgados, en su infancia, en las paredes del aula. La visita m\u00e9dica es as\u00ed \u00fatil para la desencarnaci\u00f3n del ego.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Ser\u00eda imposible llevar a cabo el an\u00e1lisis de la salud y la enfermedad como met\u00e1foras sociales, ahora que nos acercamos al a\u00f1o 2000, sin comprender que esta autoabstracci\u00f3n imaginaria a trav\u00e9s del ritual m\u00e9dico pertenece, tambi\u00e9n, al pasado. El diagn\u00f3stico ya no da una imagen que pretenda ser realista, sino una mara\u00f1a de curvas de probabilidades organizadas en un perfil.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El diagn\u00f3stico no se dirige ya al sentido de la vista. Ahora exige del cliente un c\u00e1lculo fr\u00edo. En su mayor\u00eda, los elementos del diagn\u00f3stico no miden ya a este individuo concreto; cada observaci\u00f3n coloca su caso en una \u00abpoblaci\u00f3n\u00bb diferente e indica una eventualidad sin poder designar a un sujeto. La medicina se ha colocado fuera de la posibilidad de elegir el bien para un paciente concreto. Para decidir los servicios que se le prestar\u00e1n, obliga al diagnosticado a jugar su destino en el p\u00f3ker.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Tomo como ejemplo el asesoramiento gen\u00e9tico prenatal, estudiado a fondo por una colega. No habr\u00eda cre\u00eddo lo que estaba sucediendo aqu\u00ed sin el estudio de docenas de protocolos realizado por Silja Samerski en los asesoramientos a los que algunas categor\u00edas de mujeres se han sometido en Alemania. Estas consultas son aseguradas por un m\u00e9dico dotado de cuatro a\u00f1os de especializaci\u00f3n en gen\u00e9tica. \u00c9ste se abstiene rigurosamente de emitir cualquier opini\u00f3n para evitar el destino que tuvo un m\u00e9dico de Tubinga, condenado en 1997 por el Tribunal Supremo, por haber convenido a mantener con vida a un ni\u00f1o con malformaciones. Le hab\u00eda sugerido a la madre que la probabilidad de tal anomal\u00eda no era grande, en vez de limitarse a cifrar el riesgo. En estas decisiones, se pasa por alto la informaci\u00f3n sobre la fecundaci\u00f3n y un resumen de las leyes de Mendel en el establecimiento de un \u00e1rbol gen\u00e9tico-her\u00e1ldico para acabar en el inventario de los peligros y en un paseo a trav\u00e9s de un jard\u00edn de \u00abmonstruosidades\u00bb. Cada vez que la mujer pregunta si esto podr\u00eda sucederle a ella, el m\u00e9dico responde: \u00abSe\u00f1ora, con certeza, esto no podemos excluirlo\u00bb. Pero, con certeza, esta respuesta deja huellas. Esta ceremonia tiene un efecto simb\u00f3lico inevitable: obliga a la mujer embarazada a tomar una \u00abdecisi\u00f3n\u00bb, identific\u00e1ndose a s\u00ed misma y a su hijo por nacer con un patr\u00f3n de probabilidades.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">No es de la decisi\u00f3n a favor o en contra de la continuaci\u00f3n de su embarazo de lo que yo hablo, sino de la seducci\u00f3n que tiene la mujer a identificarse a s\u00ed misma y tambi\u00e9n a su fruto con una \u00abprobabilidad\u00bb. Una identificaci\u00f3n de su elecci\u00f3n con un billete de loter\u00eda. De este modo, se la fuerza a un ox\u00edmoron de decisi\u00f3n, una elecci\u00f3n que se pretende humana mientras que la enclava en lo inhumano num\u00e9rico. Henos aqu\u00ed no ya frente a una desencarnaci\u00f3n del ego, sino frente a la negaci\u00f3n de la unicidad del sujeto, a lo absurdo de ponerse en riesgo como sistema, como un modelo actuario. El consultor se convierte en psicopompo en una liturgia de iniciaci\u00f3n al todo estad\u00edstico. Y todo esto en la \u00abpersecuci\u00f3n de la salud\u00bb.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En este punto, se hace imposible tratar la salud como una met\u00e1fora. Las met\u00e1foras son trayectos de una orilla sem\u00e1ntica a otra. Por naturaleza, cojean. Pero, por esencia, arrojan una luz sobre el punto de partida de la traves\u00eda. \u00c9ste ya no puede ser el caso cuando la salud es concebida como la optimizaci\u00f3n de un riesgo. El abismo que existe entre lo som\u00e1tico y lo matem\u00e1tico no lo admite. El punto de partida no tolera ni la carne ni el ego. La persecuci\u00f3n de la salud disuelve a ambos. Yo me pregunto c\u00f3mo puede todav\u00eda corporizarse el miedo cuando se est\u00e1 privado de la carne, c\u00f3mo evitar caer en una deriva de las decisiones suicidas.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Es por esto que he elegido por t\u00edtulo para mi intervenci\u00f3n: \u00abNo nos dejes caer en el diagn\u00f3stico y l\u00edbranos de los males de la salud\u00bb. Para ser capaces de esto, yo conf\u00edo en mis amigos.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr style=\"height: 1px\" align=\"left\" width=\"15%\" \/>\n<div style=\"line-height: 125%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\"><small>Este texto fue tambi\u00e9n publicado como <a href=\"https:\/\/www.monde-diplomatique.fr\/1999\/03\/ILLICH\/2855\">\u00abL&#8217;obsession de la sant\u00e9 parfaite<small>\u00bb,<\/small> en <em>Le Monde diplomatique<\/em> en marzo de 1999<\/a>. La versi\u00f3n francesa del propio autor (en colaboraci\u00f3n con Maud Sissung y Valentine Borremans) que fue consultada para esta traducci\u00f3n puede encontrarse como Ivan Illich, \u00abNe nous laissez pas succomber au diagnostic, mais d\u00e9livrez-nous des maux de la sant\u00e9\u00bb, en <em>La perte des sens (In\u00e9dit)<\/em>, Par\u00eds, Fayard, 2004, pp. 327-335.<\/small><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Traducci\u00f3n de la \u00abLezione magistrale\u00bb de Ivan Illich en el Simposio de Bolonia \u00abEnfermedad y salud como met\u00e1foras sociales\u00bb que tuvo lugar del 25 al 28 de octubre de 1998. &nbsp; Estoy honrado de inaugurar esta reuni\u00f3n, la primera de una serie que se celebrar\u00e1 en Bolonia como \u00abciudad de la cultura del a\u00f1o 2000\u00bb. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":10716,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[75],"class_list":["post-595","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general","tag-ivan-illich"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/595","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/10716"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=595"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/595\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":597,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/595\/revisions\/597"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=595"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=595"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=595"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}