{"id":568,"date":"2017-08-03T13:41:03","date_gmt":"2017-08-03T18:41:03","guid":{"rendered":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=568"},"modified":"2017-08-03T13:41:03","modified_gmt":"2017-08-03T18:41:03","slug":"comite-invisible-por-lo-que-sigue","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=568","title":{"rendered":"comit\u00e9 invisible \/ Por lo que sigue del mundo (\u00faltimo cap\u00edtulo de Ahora)"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-569\" src=\"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2017\/08\/pourla-744x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"474\" height=\"652\" srcset=\"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2017\/08\/pourla-744x1024.jpg 744w, https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2017\/08\/pourla-218x300.jpg 218w, https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2017\/08\/pourla-768x1058.jpg 768w, https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2017\/08\/pourla.jpg 886w\" sizes=\"auto, (max-width: 474px) 100vw, 474px\" \/><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\"><strong>Los lectores de este blog seguramente ya se enteraron de que el comit\u00e9 invisible public\u00f3 en febrero de 2017 su nuevo libro, <em>Ahora<\/em> (en franc\u00e9s publicado como <em>Maintenant<\/em>, en ediciones La Fabrique). Se trata de una especie de complemento u op\u00fasculo a su libro pasado, <em>A nuestros amigos<\/em> (2014), trat\u00e1ndose de una intervenci\u00f3n m\u00e1s situada en lo que pas\u00f3 y no pas\u00f3 en el conflicto pol\u00edtico (<a href=\"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/post\/2016\/08\/26\/esto-no-es-un-movimiento-lundimatin-n-55\/\">no movimiento<\/a>) de la primavera de 2016 contra la reforma laboral impulsada por el gobierno en Francia, tambi\u00e9n llamada ley Trabajo o ley El Khomri (como introducci\u00f3n al asunto les recomendamos leer <a href=\"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/post\/2016\/06\/14\/entrevista-a-julien-coupat-y-mathieu-burnel-por-todas-partes-en-francia-fuerzas-autonomas-se-han-agregado-y-continuan-agregandose-13-de-junio-de-2016-%E2%94%80-mediapart\/\">esta<\/a> entrevista a Julien Coupat y Mathieu Burnel dada al calor de la agitaci\u00f3n, o <a href=\"http:\/\/www.mxfractal.org\/articulos\/RevistaFractalNicolasTrung.php\">esta otra<\/a> m\u00e1s reciente vista en retrospectiva. Tambi\u00e9n <a href=\"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/post\/2017\/02\/01\/el-mundo-o-nada\/\">este texto<\/a> de Al\u00e8ssi Dell&#8217;Umbria). A continuaci\u00f3n copiamos los fragmentos disponibles del \u00faltimo cap\u00edtulo de <em>Ahora<\/em>, tal y como est\u00e1n disponibles en el sitio web de <a href=\"http:\/\/www.pepitas.net\/libro\/ahora\">la traducci\u00f3n<\/a> en castellano de este libro publicada por la editorial espa\u00f1ola Pepitas de calabaza, que pueden ya encontrar en librer\u00edas. Como la publicidad a su trabajo editorial ya est\u00e1 cubierta, no est\u00e1 de m\u00e1s que Artiller\u00eda Inmanente acabe de publicar lo que falte del cap\u00edtulo en nuestra versi\u00f3n de traducci\u00f3n.<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">Eso que en nosotros aspira a forjar las cadenas interiores que nos oprimen,<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Eso que hay en nosotros tan enfermo que se aferra a tan precarias condiciones de existencia,<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Eso que est\u00e1 tan agotado por la miseria, las necesidades y los golpes que cada d\u00eda el ma\u00f1ana parece m\u00e1s lejano que la luna,<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Eso que encuentra grato el tiempo pasado bebiendo caf\u00e9s <em>latte<\/em> con fondo de <em>jungle<\/em> en los caf\u00e9s para h\u00edpsteres mientras surfea en su MacBook, el domingo de la vida aliada con el fin de la historia,<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Espera <em>soluciones<\/em>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Ciudades en transici\u00f3n, econom\u00eda social y solidaria, VI Rep\u00fablica, municipalismo alternativo, renta universal, la pel\u00edcula <em>Ma\u00f1ana<\/em>, migraci\u00f3n hacia el espacio, mil nuevas c\u00e1rceles, expulsi\u00f3n del planeta de todos los extranjeros, fusi\u00f3n hombre-m\u00e1quina&#8230; Ya sean ingenieros, directivos, militantes, pol\u00edticos, ecologistas, actores o simples charlatanes, todos aquellos que pretenden ofrecer soluciones al desastre actual en realidad no hacen sino una cosa: imponernos su definici\u00f3n del problema con la esperanza de hacernos olvidar que obviamente <em>ellos mismos<\/em> forman <em>parte<\/em> de \u00e9l.Como dec\u00eda un amigo: \u00abLa soluci\u00f3n al problema que ves en la vida es un modo de vivir que hace desaparecer el problema\u00bb.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">Nosotros no tenemos programa ni soluciones que vender. <em>Destituir<\/em>, en lat\u00edn, tambi\u00e9n es decepcionar. Todas las <em>esperas<\/em> est\u00e1n por decepcionar. De nuestra experiencia singular, nuestros encuentros, nuestros logros, nuestros fracasos, extraemos una percepci\u00f3n evidentemente partidaria del mundo, que la conversaci\u00f3n entre amigos afina. Quien experimenta como justa una percepci\u00f3n es lo bastante grande para extraer las consecuencias, o al menos una especie de m\u00e9todo.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">Por muy renegada que est\u00e9, la cuesti\u00f3n del comunismo sigue siendo el meollo de la \u00e9poca. Aunque solo sea porque el reino de su contrario \u2014la econom\u00eda\u2014 jam\u00e1s ha sido tan consumado. Las delegaciones del Estado chino que anualmente van a poner flores en la tumba de Marx en Londres no enga\u00f1an a nadie. Desde luego, uno puede eludir la cuesti\u00f3n comunista. Uno puede acostumbrarse a sortear cada ma\u00f1ana los cuerpos de los sintecho o de los migrantes en la calle de camino a la oficina. Uno puede seguir en tiempo real el derretimiento de los hielos polares, la subida de los oc\u00e9anos o las migraciones enloquecidas, en todos los sentidos, de animales y hombres. Uno puede seguir fraguando su c\u00e1ncer cada vez que ingurgita una cucharada de pur\u00e9. Uno puede decirse que la recuperaci\u00f3n, un poco de autoridad o el ecofeminismo vendr\u00e1n a resolver todo esto. Continuar as\u00ed es pagar el precio de reprimir en nosotros el sentimiento de vivir en una sociedad intr\u00ednsecamente criminal y que no pierde ocasi\u00f3n de recordarnos que formamos parte de su peque\u00f1a organizaci\u00f3n de delincuentes. Cada vez que entramos en contacto con ella \u2014por el uso de cualquiera de sus artefactos, el consumo de la m\u00e1s m\u00ednima mercanc\u00eda o el trabajo que hacemos para ella\u2014, nos hacemos sus c\u00f3mplices, contraemos un poco del vicio que la fundamenta: el vicio de explotar, de saquear, de socavar las condiciones mismas de toda existencia terrestre. Ya no hay sitio para la inocencia en ning\u00fan rinc\u00f3n de este mundo. No nos queda m\u00e1s que elegir entre dos cr\u00edmenes: el de participar en \u00e9l o desertarlo con el fin de derribarlo. Si la caza al criminal y la sed de castigo y de juicio son tan desenfrenadas en nuestros d\u00edas, es solo para procurar por un instante a los espectadores un suced\u00e1neo de inocencia. Pero como el alivio dura poco, hay que recomenzar incesantemente a condenar, castigar, acusar, para resarcirse. Kafka explicaba as\u00ed el \u00e9xito de la novela polic\u00edaca: \u00abEn la novela polic\u00edaca se trata siempre de descubrir secretos que est\u00e1n ocultos tras acontecimientos extraordinarios. En la vida, es exactamente al rev\u00e9s. El secreto no est\u00e1 agazapado en un segundo plano. Bien al contrario, se presenta desnudo delante de nuestras narices. Por eso no lo vemos. La banalidad cotidiana es la mayor historia de bribones que existe. A cada segundo nos codeamos, sin reparar en ello, con millares de cad\u00e1veres y de cr\u00edmenes. Es la rutina de nuestra existencia. Y para el caso en que, a pesar de nuestra habituaci\u00f3n, no obstante todav\u00eda haya algo que nos sorprenda, disponemos de un maravilloso calmante, la novela polic\u00edaca, que nos presenta todo secreto de la existencia como un fen\u00f3meno excepcional y merecedor de acabar en los tribunales. As\u00ed pues, la novela polic\u00edaca no es ninguna tonter\u00eda, sino un sost\u00e9n de la sociedad, un peto almidonado que disimula bajo su blancura la dura y cobarde inmoralidad que, por otra parte, se hace pasar por buenas costumbres\u00bb. Se trata de saltar fuera de la fila de los asesinos.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">Pocas cuestiones han sido tan mal planteadas como la del comunismo. La cosa no viene de ayer. Est\u00e1 ya en toda la Antig\u00fcedad. Abrid el <em>Libro de los salmos<\/em> y lo ver\u00e9is. La lucha de clases data al menos de los profetas de la Antig\u00fcedad judaica. Lo que el comunismo tiene de utop\u00eda lo encontramos ya en los ap\u00f3crifos de la \u00e9poca: \u00abLa tierra ser\u00e1 com\u00fan a todos y ya no habr\u00e1 ni muros ni fronteras&#8230; Todos vivir\u00e1n en com\u00fan y la riqueza se volver\u00e1 in\u00fatil&#8230; Y ya no habr\u00e1 pues ni pobres ni ricos, ni tiranos ni esclavos, ni grandes ni peque\u00f1os, ni reyes ni se\u00f1ores, sino que todos ser\u00e1n iguales\u00bb.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">\n<p>La cuesti\u00f3n del comunismo ha sido mal planteada, para empezar, porque se ha planteado como cuesti\u00f3n social, es decir, como cuesti\u00f3n <em>estrictamente humana<\/em>. A pesar de esto, nunca ha cesado de trabajar el mundo. Si contin\u00faa recorri\u00e9ndolo, es porque no procede de una fijaci\u00f3n ideol\u00f3gica, sino de una experiencia vivida, fundamental, inmemorial: la experiencia de la <em>comunidad<\/em>, que revoca tanto los axiomas de la econom\u00eda como las bellas construcciones de la civilizaci\u00f3n. No hay jam\u00e1s comunidad como entidad, solo como experiencia. Y se trata de la experiencia de la <em>continuidad<\/em> entre seres o con el mundo. En el amor, en la amistad, experimentamos esa continuidad. En mi presencia serena, aqu\u00ed, ahora, en esta ciudad familiar, ante esta vieja <em>Sequoia sempervirens<\/em> cuyas ramas agita el viento, experimento esa continuidad. En este mot\u00edn en el que nos mantenemos juntos en el plan que nos hemos fijado, en el que los c\u00e1nticos de los camaradas nos dan valor, en el que un <em>street medic<\/em> saca del apuro a un desconocido herido en la cabeza, experimento esa continuidad. En esta imprenta en la que reina una vieja Heidelberg de cuatro colores de la que se ocupa un amigo, mientras yo preparo los pliegos, otro amigo pega y un tercero guillotina este peque\u00f1o samizdat que hemos concebido juntos, en este fervor y este entusiasmo, experimento esa continuidad. No hay yo y el mundo, yo y los dem\u00e1s, hay yo, con los m\u00edos, en este peque\u00f1o pedazo del mundo que amo, irreductiblemente. Ya hay bastante belleza en el hecho de estar aqu\u00ed y en ning\u00fan otro lugar. No es un signo menor de los tiempos que un guardabosques alem\u00e1n, y no un hippie, arrase al revelar que los \u00e1rboles se \u00abhablan\u00bb, \u00abse quieren\u00bb, \u00abse cuidan los unos a los otros\u00bb y saben \u00abacordarse\u00bb de lo que han atravesado. A esto lo llama <em>La vida secreta de los \u00e1rboles<\/em>. Con decir que hay incluso un antrop\u00f3logo que se pregunta sinceramente <em>\u00bfC\u00f3mo piensan los bosques?<\/em> Un antrop\u00f3logo, no un bot\u00e1nico. Al tomar al sujeto humano aislado de su mundo, al arrancar a los mortales de todo lo que vive a su alrededor, la modernidad no pod\u00eda m\u00e1s que concebir un comunismo exterminador, un socialismo. Y este socialismo no pod\u00eda contemplar a los campesinos, los n\u00f3madas y los \u00absalvajes\u00bb m\u00e1s que como un obst\u00e1culo que hay que barrer, como un fastidioso residuo al pie de la contabilidad nacional. Ni siquiera pod\u00eda ver el comunismo del que eran portadores. Si el \u00abcomunismo\u00bb moderno ha podido so\u00f1arse como fraternidad universal, como igualdad realizada, ha sido extrapolando insolentemente el hecho <em>vivido<\/em> de la fraternidad en el combate, de la amistad. Pues \u00bfqu\u00e9 es la amistad si no la igualdad entre los amigos?<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">Sin la experiencia, aunque sea puntual, de la comunidad, nos morimos, nos desecamos, nos volvemos c\u00ednicos, duros, des\u00e9rticos. La vida es esa ciudad fantasma poblada por maniqu\u00edes sonrientes, y que funciona. Nuestra necesidad de comunidad es tan imperiosa que, tras haber arrasado todos los v\u00ednculos existentes, el capitalismo ya no carbura m\u00e1s que con la promesa de \u00abcomunidad\u00bb. \u00bfQu\u00e9 son las redes sociales, las aplicaciones de citas, si no esa promesa perpetuamente incumplida? \u00bfQu\u00e9 son todas las modas, todas las tecnolog\u00edas de la comunicaci\u00f3n, todas las love songs, si no un modo de mantener el sue\u00f1o de una continuidad entre los seres en la que al final todo contacto queda obstruido? Esta promesa frustrada de comunidad redobla oportunamente su necesidad. La vuelve incluso hist\u00e9rica, y hace trabajar cada vez m\u00e1s r\u00e1pido la m\u00e1quina de hacer dinero de quienes la explotan. Mantener la miseria y ofrecer un desenlace posible es el gran resortedel capitalismo. En 2015, solo la plataforma de v\u00eddeospornogr\u00e1ficos PornHub fue visitada 4392486580 horas, o sea dos veces y media el tiempo que el Homo sapiens lleva sobre la Tierra. Hasta la obsesi\u00f3n de esta \u00e9poca por la sexualidad y su derroche de pornograf\u00eda hacen manifiesta la necesidad de comunidad en el extremo mismo de su privaci\u00f3n. Cuando Milton Friedman dice que \u00abel mercado es un mecanismo m\u00e1gico que permite unir cotidianamente a millones de individuos sin que necesiten amarse, ni siquiera hablarse\u00bb, describe el resultado ocultando el proceso que ha conducido a tantas personas al mercado, ese mediante el cual el mercado las sujeta, y que no es solo el hambre, la amenaza o el af\u00e1n de lucro. Friedman se ahorra tambi\u00e9n confesar las devastaciones <em>de toda naturaleza<\/em> que permiten establecer algo as\u00ed como \u00abun mercado\u00bby presentarlo como natural. Lo mismo ocurre cuando un marxista pontifica: \u00abLa enfermedad, la muerte, las penas de amor y los imb\u00e9ciles persistir\u00e1n despu\u00e9s del capitalismo. Lo que no existir\u00e1 ya ser\u00e1 esa parad\u00f3jica pobreza masiva que acarrea la producci\u00f3n abstracta de riquezas. Ya no volveremos a ver un sistema fetichista aut\u00f3nomo ni una forma social dogm\u00e1tica\u00bb (Robert Kurz). La cuesti\u00f3n del comunismo se plantea, en cada una de nuestras existencias \u00ednfimas y \u00fanicas, tambi\u00e9n a partir de lo que nos pone enfermos. A partir de lo que nos hace morir a fuego lento. A partir de nuestros fracasos amorosos. A partir de eso que nos vuelve hasta tal punto extranjeros los unos a los otros que, a guisa de explicaci\u00f3n de todas las desgracias del mundo, nos complacemos con la est\u00fapida idea de que \u00abla gente es imb\u00e9cil\u00bb. Negarse a ver esto equivale a llevar nuestra insensibilidad en bandolera. Algo que se ajusta bien al tipo de virilidad macilenta y miope requerida para convertirse en economista.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">A esto los marxistas, o al menos muchos de ellos, a\u00f1aden una cierta cobard\u00eda ante los menores problemas de la vida, que era ya la marca del Barbudo. Los hay incluso que organizan coloquios sobre la \u00abidea del comunismo\u00bb que parecen hechos a prop\u00f3sito para que el comunismo se quede en una idea y no se moleste demasiado en entrar en la vida. Por no mencionar los convent\u00edculos en los que se pretende decretar qui\u00e9n es y qui\u00e9n no es \u00abcomunista\u00bb.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">Con la quiebra de la socialdemocracia europea frente a la Primera Guerra Mundial, Lenin decide remodelar el escaparate del viejo socialismo decr\u00e9pito pint\u00e1ndole encima la bonita palabra \u00abcomunismo\u00bb. Entonces la toma prestada, c\u00f3micamente, de los anarquistas, que entretanto la hab\u00eda convertido en su estandarte. Esta oportuna confusi\u00f3n entre socialismo y comunismo hizo mucho durante el pasado siglo para que esta palabra se convirtiera en sin\u00f3nimo de cat\u00e1strofe, matanza, dictadura y genocidio. Desde entonces anarquistas y marxistas juegan al pimp\u00f3n con la pareja individuo-sociedad, sin inquietarse por que esta falsa antinomia haya sido forjada por el pensamiento econ\u00f3mico. Rebelarse contra la sociedad en nombre del individuo o contra el individualismo en nombre del socialismo es darse contra un muro. La sociedad es siempre la sociedad <em>de los individuos<\/em>. Si desde hace tres buenos siglos individuo y sociedad no han cesado de afirmarse el uno a expensas del otro, es porque este dispositivo afinado y oscilante hace girar a\u00f1o tras a\u00f1o esa encantadora bobina llamada \u00abeconom\u00eda\u00bb. Ahora bien, al contrario de lo que nos pinta la econom\u00eda, lo que hay en la vida no son individuos dotados de toda suerte de propiedades, de las que podr\u00edan hacer uso o de las que podr\u00edan deshacerse. Lo que hay en la vida son <em>apegos<\/em>, agenciamientos, seres situados que se mueven en todo un conjunto de v\u00ednculos. Al hacer suya la ficci\u00f3n liberal del individuo, el \u00abcomunismo\u00bb moderno no pod\u00eda m\u00e1s que confundir propiedad y apego, y llevar la devastaci\u00f3n all\u00ed mismo donde cre\u00eda luchar contra la propiedad privada y construir el socialismo. En esto recibi\u00f3 buena ayuda de una gram\u00e1tica en la que propiedad y apego no se dejan distinguir. \u00bfQu\u00e9 diferencia gramatical hay cuando yo hablo de \u00abmi hermano\u00bb o de \u00abmi barrio\u00bb y Warren Buffet dice \u00abmi holding\u00bb o \u00abmis acciones\u00bb? Ninguna. Y sin embargo, en un caso se habla de apego y en el otro de propiedad legal, de algo que me constituye por un lado y de un t\u00edtulo que poseo por el otro. Solo sobre la base de tal confusi\u00f3n hemos podido figurarnos que un sujeto como la \u00abHumanidad\u00bb podr\u00eda existir. La Humanidad, es decir, todos los hombres arrancados de forma similar de lo que teje su existencia determinada y fantasm\u00e1ticamente reunidos en un enorme trasto inencontrable. Al destrozar todos los apegos que constituyen la textura propia de los mundos con el pretexto de abolir la propiedad privada de los medios de producci\u00f3n, el \u00abcomunismo\u00bb moderno hizo efectivamente tabla rasa&#8230; de todo. Esto es lo que les ocurre a los que practican la econom\u00eda, incluso critic\u00e1ndola. \u00abNo hab\u00eda que criticar la econom\u00eda. \u00a1Hab\u00eda que <em>salir de ella<\/em>!\u00bb, habr\u00eda dicho Lyotard. El comunismo no es una \u00aborganizaci\u00f3n econ\u00f3mica superior de la sociedad\u00bb, sino la <em>destituci\u00f3n de la econom\u00eda<\/em>.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">La econom\u00eda reposa por tanto sobre dos ficciones c\u00f3mplices, la de la \u00absociedad\u00bb y la del \u00abindividuo\u00bb. Destituirla implica <em>situar<\/em> esta falsa antinomia y sacar a la luz lo que esta pretende recubrir. Lo que tienen en com\u00fan estas ficciones es hacernos ver <em>entidades<\/em>, unidades cerradas, cuando lo que hay son <em>v\u00ednculos<\/em>. La sociedad se presenta como la entidad superior que agrega todas las entidades individuales. Desde Hobbes y el frontispicio del <em>Leviat\u00e1n<\/em>, siempre es la misma imagen: el gran cuerpo del soberano compuesto por todos los cuerpecillos min\u00fasculos, homogeneizados, serializados, de sus s\u00fabditos. La operaci\u00f3n de la que vive la ficci\u00f3n social consiste en pisotear todo lo que conforme la existencia situada de cada ser humano singular, borrar los v\u00ednculos que nos constituyen, negar los agenciamientos en los que entramos, para a continuaci\u00f3n recuperar los \u00e1tomos, bastante lisiados, as\u00ed obtenidos y retomarlos en un v\u00ednculo completamente ficticio: el famoso y espectral \u00abv\u00ednculo social\u00bb. De modo que contemplarse como ser social es siempre aprehenderse <em>desde fuera<\/em>, relacionarse consigo mismo <em>haciendo abstracci\u00f3n de uno mismo<\/em>. La marca propia de la aprehensi\u00f3n econ\u00f3mica del mundo es no captar nada si no es exteriormente. El cabr\u00f3n jansenista de Pierre Nicole, que tanto influy\u00f3 en los fundadores de la econom\u00eda pol\u00edtica, revelaba la receta ya en 1671: \u00abPor corrompida que fuese esta sociedad <em>interiormente<\/em> y a los ojos de Dios, no habr\u00eda cosa <em>exteriormente<\/em> m\u00e1s arreglada, ni m\u00e1s civil, ni m\u00e1s justa, ni m\u00e1s pac\u00edfica, ni m\u00e1s honesta, ni m\u00e1s generosa; y lo m\u00e1s admirable ser\u00eda, que no estando animada, ni movida, sino por el amor propio, no aparecer\u00eda este, y careciendo de caridad, no se ver\u00eda por todas partes sino la forma y caracteres de la caridad\u00bb. Ninguna cuesti\u00f3n sensata puede ser planteada sobre esta base, y mucho menos resuelta. Solo puede ser cuesti\u00f3n de gesti\u00f3n. No en vano, \u00absociedad\u00bb es sin\u00f3nimo de empresa. Ya era el caso, por cierto, en la antigua Roma. Bajo Tiberio, cuando uno montaba un negocio, estaba montando una <em>societas<\/em>. Una <em>societas<\/em>, una sociedad, es siempre una alianza, una asociaci\u00f3n voluntaria a la que uno se adhiere y de la que uno se retira <em>de acuerdo con sus intereses<\/em>. Se trata, en definitiva, de una <em>relaci\u00f3n<\/em>,de un \u00abv\u00ednculo\u00bb en exterioridad, un \u00abv\u00ednculo\u00bb que no toca nada en nosotros y del que uno se despide indemne, un \u00abv\u00ednculo\u00bb sin contacto, y en consecuencia no se trata en absoluto de un v\u00ednculo.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">La textura propia de toda sociedad estriba en que los humanos se han reunido en ella <em>gracias a eso mismo que los separa<\/em>: el inter\u00e9s. En la medida en que estos se encuentran en ella en cuanto individuos, en cuanto entidades cerradas, y en consecuencia de manera siempre revocable, se han reunido en ella <em>en cuanto separados<\/em>. Schopenhauer ofreci\u00f3 una sobrecogedora imagen de la consistencia propia de las relaciones <em>sociales<\/em>, de sus inimitables delicias y de \u00abla insociable sociabilidad humana\u00bb: \u00abUn grupo de puercoespines se api\u00f1aba en un fr\u00edo d\u00eda de invierno para evitar congelarse calent\u00e1ndose mutuamente. Sin embargo, pronto comenzaron a sentir unos las p\u00faas de los otros, lo cual les hizo volver a alejarse. Cuando la necesidad de calentarse les llev\u00f3 a acercarse otra vez, se repiti\u00f3 aquel segundo mal; de modo que anduvieron de ac\u00e1 para all\u00e1 entre ambos sufrimientos hasta que encontraron una distancia mediana en la que pudieron resistir mejor. As\u00ed la necesidad de compa\u00f1\u00eda, nacida del vac\u00edo y la monoton\u00eda del propio interior, impulsa a los hombres a unirse; pero sus muchas cualidades repugnantes y defectos insoportables les vuelven a apartar unos de otros. La distancia intermedia que al final encuentran y en la cual es posible que se mantengan juntos es la cortes\u00eda y las buenas costumbres\u00bb.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">El genio de la operaci\u00f3n econ\u00f3mica consiste en ocultar el plano en el que comete sus fechor\u00edas, ese en el que libra su verdadera guerra: el plano de los v\u00ednculos. De esta suerte derrota a sus adversarios potenciales y puede presentarse como plenamente positiva, cuando obviamente est\u00e1 animada por un feroz apetito de destrucci\u00f3n. Hay que decir que los v\u00ednculos se prestan bien a ello. \u00bfQu\u00e9 hay m\u00e1s inmaterial, sutil, impalpable que un v\u00ednculo? \u00bfQu\u00e9 hay menos visible, menos oponible, pero m\u00e1s sensible, que un v\u00ednculo destruido? La anestesia contempor\u00e1nea de las sensibilidades, su despedazamiento sistem\u00e1tico, no es solo el resultado de la supervivencia en el seno del capitalismo; es su condici\u00f3n. No sufrimos en cuanto individuos, sufrimos por intentar serlo. Como la entidad individual no existe ficticiamente m\u00e1s que <em>desde el exterior<\/em>, \u00abser un individuo\u00bb exige mantenerse fuera de s\u00ed, extranjeros de nosotros mismos; exige en el fondo renunciar a todo contacto tanto con uno mismo como con el mundo y con los otros. Evidentemente, a todo el mundo le est\u00e1 permitido tomarlo todo desde el exterior. Basta con prohibirse sentir, y en consecuencia estar ah\u00ed, y en consecuencia vivir. Nosotros preferimos tomar el partido contrario, el del gesto comunista. El gesto comunista consiste en tomar las cosas y los seres <em>desde el interior<\/em>, en tomarlos <em>por el medio<\/em>. \u00bfA d\u00f3nde conduce tomar al \u00abindividuo\u00bb por el medio o desde el interior? En nuestros d\u00edas, conduce al caos. Un caos desorganizado de fuerzas, trozos de experiencia, jirones de infancia, fragmentos de sentido, propensiones contradictorias y en la mayor\u00eda de los casos sin comunicaci\u00f3n entre ellas. Decir que esta \u00e9poca ha dado a luz un material humano en un estado lamentable es decir poco. Tiene una gran necesidad de ser reparado. Todos lo sentimos. La fragmentaci\u00f3n del mundo encuentra un fiel reflejo en el espejo hecho pedazos de las subjetividades.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Que eso que aparece exteriormente como una persona no sea en realidad m\u00e1s que un complejo de fuerzas heterog\u00e9neas no es una idea nueva. Los ind\u00edgenas tzeltales de Chiapas disponen de una teor\u00eda de la persona seg\u00fan la cual los sentimientos, las emociones, los sue\u00f1os, la salud y el temperamento de cada cual est\u00e1n regidos por las aventuras y desventuras de todo un mont\u00f3n de esp\u00edritus que viven al mismo tiempo en nuestro coraz\u00f3n y en el interior de las monta\u00f1as, y que se pasean. No somos hermosas completitudes eg\u00f3ticas, Yoes bien unificados. Estamos compuestos por fragmentos, rebosamos de vidas menores. En hebreo, la palabra \u00abvida\u00bb es un plural, al igual que la palabra \u00abrostro\u00bb. Porque en una vida hay muchas vidas y en un rostro muchos rostros. Los v\u00ednculos entre los seres no se establecen de entidad a entidad. Todo v\u00ednculo va de fragmento de ser a fragmento de ser, de fragmento de ser a fragmento de mundo, de fragmento de mundo a fragmento de mundo. Se establece m\u00e1s ac\u00e1 y m\u00e1s all\u00e1 de la escala individual. Agencia inmediatamente entre ellas porciones de seres que de golpe se descubren al mismo nivel, se experimentan como continuos. Esta continuidad entre fragmentos es lo que se siente como \u00abcomunidad\u00bb. Un <em>agenciamiento<\/em> se produce. Es eso que experimentamos en todo verdadero encuentro. Todo encuentro recorta en nosotros un dominio propio en el que se mezclan indistintamente elementos del mundo, del otro y de uno mismo. El amor no pone en relaci\u00f3n a los individuos, m\u00e1s bien opera un corte en cada uno de ellos, como si de pronto estuvieran atravesados por un plano especial donde se encuentran caminando juntos sobre cierta capa del mundo. Amar no es nunca estar juntos, sino <em>devenir<\/em> juntos. Si amar no deshiciese la unidad ficticia del ser, el \u00abotro\u00bb no ser\u00eda capaz de hacernos sufrir hasta ese punto. Si en el amor una parte del otro no se encontrase formando parte de nosotros, no tendr\u00edamos que guardarle luto cuando llega la hora de la separaci\u00f3n. Si solo hubiera relaciones entre los seres, nadie se comprender\u00eda. Todo girar\u00eda sobre el malentendido. Por eso no hay ni sujeto ni objeto del amor; hay una <em>experiencia<\/em> del amor.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">Los fragmentos que nos constituyen, las fuerzas que nos habitan, los agenciamientos en los que entramos, no tienen raz\u00f3n alguna para componer un todo armonioso, un conjunto fluido, una articulaci\u00f3n m\u00f3vil. En nuestros d\u00edas, la experiencia banal de la vida consiste m\u00e1s bien en una sucesi\u00f3n de encuentros que poco a poco nos deshacen, nos desintegran, nos hurtan progresivamente todo punto de apoyo seguro. Si el comunismo tiene que ver con el hecho de organizarse colectivamente, materialmente, pol\u00edticamente, es en la medida exacta en que esto significa tambi\u00e9n organizarse singularmente, existencialmente, sensiblemente. O bien hay que consentir en volver a caer en la pol\u00edtica o en la econom\u00eda. Si el comunismo tiene un objetivo, es la gran salud de las formas de vida. La gran salud se obtiene, en el contacto con la vida, mediante la paciente articulaci\u00f3n de los miembros disjuntos de nuestro ser. Se puede vivir una vida entera sin experimentar nada, guard\u00e1ndose bien de sentir y de pensar. La existencia se reduce entonces a un lento movimiento de degradaci\u00f3n. Desgasta y da\u00f1a, en lugar de dar forma. Las relaciones, cuando se desvanece el milagro del encuentro, no pueden m\u00e1s que ir de herida en herida hacia su consumici\u00f3n. A la inversa, a quien rechaza vivir al lado de s\u00ed mismo, a quien acepta experimentar, la vida le da progresivamente forma. Se convierte, en el pleno sentido de la palabra, en <em>forma de vida<\/em>.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">En las ant\u00edpodas de esto est\u00e1n los m\u00e9todos de construcci\u00f3n militantes heredados, tan sobradamente defectuosos, tan agotadores, tan destructivos, cuando quisieran construir tanto. El comunismo no se juega en la renuncia a uno mismo, sino en la atenci\u00f3n al m\u00e1s m\u00ednimo gesto. Es una cuesti\u00f3n de plano de percepci\u00f3n, y en consecuencia de modo de hacer. Una cuesti\u00f3n pr\u00e1ctica. Eso a lo que la percepci\u00f3n de las entidades \u2014individuales o colectivas\u2014 bloquea el acceso es el plano en el que las cosas pasan realmente, el plano en el que las potencias colectivas se hacen y se deshacen, se refuerzan o se deshilachan. Es en este plano y solo en \u00e9l en el que lo real, incluido lo real pol\u00edtico, se vuelve legible y cobra sentido. Vivir el comunismo no es trabajar para que exista la entidad a la que uno se adhiere, sino desplegar y profundizar un conjunto de v\u00ednculos, es decir, en ocasiones cortar algunos. Lo esencial pasa en el nivel de lo \u00ednfimo. Para el comunista, el mundo de los hechos importantes se extiende hasta donde la vista se pierde. Lo que la percepci\u00f3n en t\u00e9rminos de v\u00ednculos viene a revocar <em>positivamente<\/em> es toda la alternativa entre lo individual y lo colectivo. Un \u00abyo\u00bb que, en situaci\u00f3n, suena justo puede ser un \u00abnosotros\u00bb de una rara potencia. Del mismo modo, la felicidad propia de toda Comuna remite a la plenitud de las singularidades, a cierta calidad de los v\u00ednculos, al resplandor en su seno de cada fragmento de mundo: fin de las entidades, de su sobrevuelo, fin de los enclaustramientos individuales y colectivos, fin del reino del narcisismo. \u00abEl \u00fanico y verdadero progreso \u2014escrib\u00eda el poeta Franco Fortini\u2014 consiste y consistir\u00e1 en alcanzar un lugar m\u00e1s alto, visible, vidente, donde ser\u00e1 posible promover las potencias y las cualidades de cada existencia singular\u00bb. Lo que hay que desertar no es \u00abla sociedad\u00bb ni \u00abla vida individual\u00bb, sino la pareja que conforman juntos. Nos hace falta aprender a movernos <em>sobre otro plano<\/em>.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">Hay desagregaci\u00f3n flagrante de la \u00absociedad\u00bb, pero tambi\u00e9n hay, por su parte, maniobra de recomposici\u00f3n. Como en muchas ocasiones, es hacia el otro lado del Canal de la Mancha a donde hay que dirigir nuestra mirada para ver qu\u00e9 nos espera. Lo que nos espera es lo que ponen ya en obra los gobiernos conservadores en Gran Breta\u00f1a desde 2010: la \u00abBig Society\u00bb. Como su nombre no lo indica, el proyecto de \u00abGran Sociedad\u00bb del que aqu\u00ed se trata consiste en un desmantelamiento terminal de las \u00faltimas instituciones que vagamente recuerdan al \u00abEstado Social\u00bb. Lo que resulta curioso es que esta pura reforma neoliberal enuncia as\u00ed sus prioridades: \u00abdotar de m\u00e1s poderes a las \u201ccomunidades\u201d (localismo y descentralizaci\u00f3n), alentar a las personas a comprometerse activamente en su \u201ccomunidad\u201d (voluntariado), transferir competencias del gobierno central hacia las autoridades locales, apoyar las cooperativas, las mutualidades, las asociaciones caritativas y las \u201cempresas sociales\u201d, publicar los datos p\u00fablicos (<em>open government<\/em>)\u00bb. La maniobra de la sociedad liberal, en el momento en que ya no pude ocultar su implosi\u00f3n, consiste en tratar de salvar la naturaleza particular, y particularmente poco apetitosa, de las relaciones que la constituyen multiplic\u00e1ndose al infinito en una pululaci\u00f3n de mil peque\u00f1as sociedades: <em>los colectivos<\/em>. Los colectivos en todos los g\u00e9neros \u2014de ciudadanos, de residentes, de trabajo, de barrio, de activistas, de asociaciones, de artistas\u2014 son el porvenir de lo social. Tambi\u00e9n a ellos se adhiere uno como individuo, sobre una base igualitaria, en torno a un inter\u00e9s, y es libre de dejarlos cuando quiera. Tanto es as\u00ed que comparten con lo social su textura aguada y ectopl\u00e1smica. Tienen la apariencia de ser simplemente una realidad borrosa, pero este car\u00e1cter borroso <em>es su marca distintiva<\/em>. La compa\u00f1\u00eda de teatro, el seminario, el grupo de rock, el equipo de rugby, son formas colectivas. Son agenciamiento de una multiplicidad de heterog\u00e9neos. Contienen a humanos distribuidos con diferentes posiciones, con diferentes tareas, que dise\u00f1an una configuraci\u00f3n particular, con instancias, espaciamientos, un <em>ritmo<\/em>. Y contienen tambi\u00e9n todo tipo de no-humanos \u2014 lugares, instrumentos, materiales, rituales, gritos, estribillos. Esto es lo que hace de ellos formas, formas <em>determinadas<\/em>. Pero lo que caracteriza al \u00abcolectivo\u00bb en cuanto tal es justamente que es <em>informe<\/em>. Y esto hasta en su formalismo. El formalismo, que se propone ser un remedio a su ausencia de forma, es s\u00f3lo una m\u00e1scara o una astucia, y generalmente temporal. Basta con hacer acto de pertenencia al colectivo y con ser aceptado para formar parte de \u00e9l al mismo t\u00edtulo que todos los dem\u00e1s. La igualdad y la horizontalidad aqu\u00ed postuladas transforman en el fondo toda singularidad afirmada en escandalosa o insignificante, y hacen de una envidia difusa su tonalidad afectiva fundamental. Son por tanto, como consecuencia, \u00fanicamente ambiciones inconfesadas, agitaciones entre bastidores, chismes rid\u00edculos. Los mediocres encuentran aqu\u00ed un opio gracias al cual olvidar su sentimiento de insuficiencia. La tiran\u00eda propia de los colectivos es la de la ausencia de estructura. Es por esto que tienen tendencia a expandirse por todas partes. Cuando se es verdaderamente <em>cool<\/em>, en nuestros d\u00edas, no se hace \u00fanicamente un grupo de m\u00fasica, se hace un \u00abcolectivo de m\u00fasicos\u00bb. \u00cddem para los artistas contempor\u00e1neos y sus \u00abcolectivos art\u00edsticos\u00bb. Y puesto que la esfera del arte anticipa tan a menudo lo que va a generalizarse como la condici\u00f3n econ\u00f3mica de todos, no nos sorprender\u00e1 escuchar a un investigador en <em>management<\/em> y \u00abespecialista en actividad colectiva\u00bb describir esta evoluci\u00f3n: \u00abAntes, se consideraba al equipo como una entidad est\u00e1tica donde cada uno ten\u00eda su papel y su objetivo. Se hablaba entonces de equipo de producci\u00f3n, de intervenci\u00f3n, de decisi\u00f3n. Ahora, el equipo es una entidad en movimiento porque los individuos que lo componen cambian de papeles para adaptarse a su entorno, que a su vez es cambiante. El equipo es considerado hoy como un proceso din\u00e1mico\u00bb. \u00bfQu\u00e9 asalariado de las \u00abprofesiones innovadoras\u00bb ignora todav\u00eda lo que significa la tiran\u00eda de la ausencia de estructura? As\u00ed se realiza la perfecta fusi\u00f3n entre explotaci\u00f3n y autoexplotaci\u00f3n. Si todas las empresas no son todav\u00eda colectivos, los colectivos son desde ya empresas \u2014 empresas que no producen mayoritariamente nada, nada m\u00e1s que a s\u00ed mismas. Del mismo modo en que una constelaci\u00f3n de colectivos podr\u00eda sin duda tomar el relevo de la vieja sociedad, es de temer que el socialismo se sobreviva como socialismo de los colectivos, de los grupitos de gente que se obliga a \u00abvivir junta\u00bb, es decir: a <em>hacer sociedad<\/em>. En ninguna parte se habla tanto de \u00abvivir-juntos\u00bb como en donde todo el mundo, en el fondo, se inter-detesta y en donde nadie sabe vivir. \u00abContra la uberizaci\u00f3n de la vida, los colectivos\u00bb, titulaba recientemente un periodista. Los autoempresarios tambi\u00e9n necesitan un oasis contra el desierto neoliberal. Pero los oasis, a su vez, son aniquilados: quienes buscan en ellos refugio llevan consigo la arena del desierto.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">Cuanto m\u00e1s se siga desagregando la \u00absociedad\u00bb, m\u00e1s crecer\u00e1 la atracci\u00f3n por los colectivos. Figurar\u00e1n una falsa salida de ella. Este atrapa-tontos funciona tanto mejor cuando el individuo atomizado experimenta duraderamente la aberraci\u00f3n y la miseria de su existencia. Los colectivos tienen vocaci\u00f3n de reagregar a aquellos que este mundo rechaza, o que lo rechazan. Pueden incluso prometer una parodia de \u00abcomunismo\u00bb, que inevitablemente termina por decepcionar y engrosar la masa de los asqueados de todo. La falsa antinomia que forman juntos individuo y colectivo no es, sin embargo, dif\u00edcil de desenmascarar: todas las taras que el colectivo acostumbra achacar tan generosamente al individuo \u2014el ego\u00edsmo, el narcisismo, la mitoman\u00eda, el orgullo, la envidia, la posesividad, el c\u00e1lculo, la fantas\u00eda de omnipotencia, el inter\u00e9s, la mentira\u2014 se las encuentra peor, de forma m\u00e1s caricaturesca e inatacable en los colectivos. Nunca un individuo conseguir\u00e1 ser tan posesivo, narcisista, ego\u00edsta, celoso, de mala fe y creer en sus propias tonter\u00edas de lo que puede un colectivo. Los que dicen \u00abFrancia\u00bb, \u00abel proletariado\u00bb, \u00abla sociedad\u00bb o \u00abel colectivo\u00bb parpadeando los ojos, cualquiera que tenga el o\u00eddo fino no puede m\u00e1s que escuchar que no dejan de decir \u00ab\u00a1Yo! \u00a1Yo! \u00a1Yo!\u00bb. Para construir algo colectivamente potente hace falta comenzar por renunciar a los colectivos y a todo lo que acarrean de desastrosa exterioridad con respecto a uno mismo, al mundo y a los otros. Heiner M\u00fcller iba m\u00e1s lejos: \u00abLo que ofrece el capitalismo apunta a conjuntos colectivos, pero est\u00e1 formulado de tal manera que los hace estallar. Lo que ofrece en cambio el comunismo es la soledad absoluta. El capitalismo nunca ofrece la soledad, sino siempre solamente la puesta en com\u00fan. McDonald\u2019s es la oferta absoluta de la colectividad. Uno se sienta por todas partes en el mundo en el mismo local; se come la misma mierda y todos est\u00e1n contentos. Porque en McDonald\u2019s son un colectivo. Incluso los rostros en los restaurantes McDonald\u2019s se vuelven cada vez m\u00e1s similares. [\u2026] Existe el clich\u00e9 del comunismo como colectivizaci\u00f3n. En absoluto; el capitalismo es la colectivizaci\u00f3n [\u2026]. El comunismo es el abandono del hombre a su soledad. Frente a tu espejo el comunismo no te dice nada. \u00c9sa es su superioridad. El individuo es reducido a su existencia propia. El capitalismo puede siempre darte algo, en la medida en que aleja a la gente de s\u00ed misma\u00bb (<em>Errores de impresi\u00f3n<\/em>).<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">Sentir, escuchar, ver no son facultades pol\u00edticamente indiferentes ni equitativamente repartidas entre los contempor\u00e1neos. Y el espectro de lo que unos y otros perciben es variable. Por lo dem\u00e1s, es de rigor, en las relaciones sociales actuales, permanecer en la superficie, temer que un invitado no sea presa de v\u00e9rtigo abismando su mirada en s\u00ed mismo. Si todo el circo social sigue durando es porque cada uno se mata manteniendo la cabeza fuera del agua cuando habr\u00eda m\u00e1s bien que aceptar dejarse caer hasta tocar algo s\u00f3lido. El nacimiento de lo que se volvi\u00f3, en el curso del conflicto contra la ley Trabajo, el \u00abcontingente de cabeza\u00bb es el efecto de una <em>visi\u00f3n<\/em>. Algunos cientos de \u00abj\u00f3venes\u00bb <em>vieron<\/em>, desde las primeras manifestaciones, que los cuerpos sindicales desfilaban como zombis, que no cre\u00edan una palabra de los esl\u00f3ganes que vociferaban, que sus servicios de orden mol\u00edan a golpes a los estudiantes de Liceo, que no hab\u00eda forma de seguir a aquel gran cad\u00e1ver, que hac\u00eda falta por tanto a toda costa tomar la cabeza de la manifestaci\u00f3n. Lo cual fue hecho. Y vuelto a hacer. Y vuelto a hacer. Hasta encontrar el l\u00edmite en que el \u00abcontingente de cabeza\u00bb se repet\u00eda y no era ya un gesto en una situaci\u00f3n, sino un sujeto contempl\u00e1ndose en el reflejo de los medios de comunicaci\u00f3n, principalmente los alternativos. Era entonces el momento de desertar esta deserci\u00f3n que se estaba fijando, parodi\u00e1ndose. Y continuar movi\u00e9ndose. Dicho esto, todo el tiempo en que se mantuvo vivo, este contingente de cabeza fue el lugar desde el cual las cosas se volv\u00edan claras, el lugar de una contaminaci\u00f3n de la facultad de ver lo que pasaba. Por el simple hecho de que hab\u00eda lucha, de que determinaciones se enfrentaban, de que fuerzas se agregaban, se aliaban o se separaban, de que estrategias eran puestas en marcha, y de que todo esto se traduc\u00eda en la calle, y no solamente en la tele, hab\u00eda <em>situaci\u00f3n<\/em>. Lo real estaba de vuelta, pasaba algo. Uno pod\u00eda estar en desacuerdo con aquello que pasaba, uno pod\u00eda leerlo de modo contradictorio: al menos hab\u00eda legibilidad del presente. En cuanto a saber qu\u00e9 lecturas eran justas y cu\u00e1les falsas, el curso de los acontecimientos ten\u00eda tarde o temprano que decidirlo; y no era ya, entonces, un problema de interpretaci\u00f3n. Si nuestras percepciones no estaban ajustadas, uno lo pagaba con macanazos. Nuestros errores no eran ya una cuesti\u00f3n de \u00abpunto de vista\u00bb, se med\u00edan con puntos de sutura y con carnes con hematomas.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">Deleuze dec\u00eda de 1968 que se trat\u00f3 de un \u00abfen\u00f3meno de videncia: una sociedad ve\u00eda de un solo golpe lo que conten\u00eda de intolerable y ve\u00eda tambi\u00e9n la posibilidad de otra cosa\u00bb. A lo cual Benjamin a\u00f1ad\u00eda: \u00abLa videncia es la visi\u00f3n de lo que est\u00e1 tomando forma: [\u2026] percibir exactamente lo que sucede en el segundo mismo es m\u00e1s decisivo que saber por adelantado el futuro lejano\u00bb. En las circunstancias ordinarias, la mayor\u00eda de la gente siempre acaba viendo, pero cuando es <em>demasiado, demasiado tarde<\/em> \u2014 cuando se ha vuelto imposible no ver <em>y que ya no sirve de nada<\/em>. La aptitud para la videncia no le debe nada a un vasto saber, que sirve bastante a menudo para ignorar lo esencial. Por el contrario, la ignorancia puede coronar la terquedad m\u00e1s banal con la ceguera. Digamos que la vida social exige de cada uno que no vea nada, o al menos que haga <em>como si<\/em> no viera nada.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">No hay ning\u00fan sentido en compartir cosas si no se comienza por comunizar la aptitud de ver. Sin esto, vivir el comunismo se asemeja a un baile enfurecido en la oscuridad absoluta: nos golpeamos, nos herimos, nos producimos moretones en el alma y el cuerpo, sin siquiera quererlo y sin siquiera saber a qui\u00e9n, de manera justa, reproch\u00e1rselo. Sumarse la capacidad de ver a unos y otros en cualquier dominio, componer nuevas percepciones y pulirlas al infinito, \u00e9ste es el objeto central de toda elaboraci\u00f3n comunista, el incremento de potencia inmediato que ella determina. Los que no quieren ver nada no pueden producir m\u00e1s que desastres colectivos. Hay que hacerse vidente, por uno mismo tanto como por los dem\u00e1s.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">Ver es conseguir <em>sentir las formas<\/em>. Contrariamente a lo que una mala herencia filos\u00f3fica nos ha inculcado, la forma no ata\u00f1e a la apariencia visible, sino al principio din\u00e1mico. La verdadera individuaci\u00f3n no es la de los cuerpos, sino la de las formas. Basta con examinar el proceso de ideaci\u00f3n para convencerse de ello: nada ilustra mejor la ilusi\u00f3n del Yo individual y estable que la creencia de que yo <em>tendr\u00eda<\/em> ideas, cuando lo que es cierto es que las ideas <em>me vienen<\/em> sin que siquiera sepa yo de d\u00f3nde, de procesos neuronales, musculares, simb\u00f3licos tan enterrados que afluyen naturalmente al caminar, o cuando me quedo dormido y ceden las fronteras del Yo. Una idea que surge es un buen ejemplo de forma: en su enunciaci\u00f3n entran en constelaci\u00f3n sobre el plano del lenguaje algo infra-individual \u2014una intuici\u00f3n, un destello de experiencia, un trozo de afecto\u2014 y algo supra-individual. Una forma es una configuraci\u00f3n m\u00f3vil que mantiene reunidos en s\u00ed, en una unidad tensa, din\u00e1mica, elementos heterog\u00e9neos del Yo y del mundo. \u00abLa esencia de la forma \u2014dec\u00eda el joven Luk\u00e1cs en su jerga idealista\u2014 siempre ha residido en el proceso por medio del cual dos principios que se excluyen absolutamente devienen forma sin abolirse rec\u00edprocamente; la forma es la paradoja que ha tomado cuerpo, la realidad de la experiencia vivida, la vida verdadera de lo imposible. Porque la forma no es la reconciliaci\u00f3n sino la guerra, trasladada a la eternidad, de principios en lucha\u00bb. La forma nace del encuentro entre una situaci\u00f3n y una necesidad. Una vez nacida, afecta bastante m\u00e1s all\u00e1 de s\u00ed misma. Se habr\u00e1 visto, en el conflicto de la primavera de 2016, el nacimiento de una forma desde un punto perfectamente singular, perfectamente localizable. En el puente de Austerlitz, el 31 de marzo de 2016, un corajudo peque\u00f1o grupo avanz\u00f3 hacia los antimotines y los hizo retroceder: hab\u00eda una primera l\u00ednea de personas encapuchadas y con m\u00e1scaras de gas con una pancarta reforzada, otras personas encapuchadas que las sujetaban en caso de intento de arresto y que formaban un bloque detr\u00e1s de la primera l\u00ednea, y detr\u00e1s todav\u00eda y a los lados, otros encapuchados armados con palos que golpeaban a los polic\u00edas. Tras aparecer esta peque\u00f1a forma, el video de su haza\u00f1a gir\u00f3 por las redes sociales. No dej\u00f3, en las semanas que siguieron, de hacer cr\u00edas, hasta el acm\u00e9 del 14 de junio de 2016 en que ya no fue posible contar a su progenitura. Puesto que en cada forma va algo de la vida propia, la verdadera pregunta comunista no es \u00ab\u00bfc\u00f3mo producir?\u00bb, sino \u00ab\u00bfc\u00f3mo vivir?\u00bb. El comunismo es la centralidad de la vieja pregunta \u00e9tica, aquella misma que el socialismo hist\u00f3rico siempre tuvo por \u00abmetaf\u00edsica\u00bb, \u00abprematura\u00bb o \u00abpeque\u00f1oburguesa\u00bb, y no la del trabajo. Es la destotalizaci\u00f3n general, y no la socializaci\u00f3n de todo.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">Para nosotros, el comunismo no es una finalidad. No hay \u00abtransici\u00f3n\u00bb hacia \u00e9l. <em>Es<\/em> completamente transici\u00f3n: est\u00e1 <em>en camino<\/em>. Los diferentes modos de habitar el mundo nunca dejar\u00e1n de cruzarse, de toparse y, por momentos, de combatirse. Todo estar\u00e1 siempre por ser reemprendido. No faltar\u00e1n usuales leninistas para oponer a tal concepci\u00f3n, inmanente, del comunismo, la necesidad de una articulaci\u00f3n vertical, estrat\u00e9gica, de la lucha. Y un instante despu\u00e9s resonar\u00e1n sin duda las grandes pezu\u00f1as de la \u00abcuesti\u00f3n de la organizaci\u00f3n\u00bb. La \u00abcuesti\u00f3n de la organizaci\u00f3n\u00bb es ahora y siempre el Leviat\u00e1n. En el momento en que la aparente unidad del Yo no consigue ya ocultar el caos de fuerzas, de v\u00ednculos y de participaciones que nosotros somos, \u00bfc\u00f3mo seguir creyendo en la f\u00e1bula de la unidad org\u00e1nica? El mito de la \u00aborganizaci\u00f3n\u00bb le debe todo a las representaciones de la jerarqu\u00eda de las facultades naturales tal y como nos las han legado la psicolog\u00eda antigua y la teolog\u00eda cristiana. Nosotros ya no somos lo suficientemente nihilistas como para creer que habr\u00eda en nosotros algo como un \u00f3rgano ps\u00edquico estable \u2014digamos: la voluntad\u2014 que comandar\u00eda a nuestras otras facultades. Este bello invento de te\u00f3logo, mucho m\u00e1s pol\u00edtico de lo que parece, perseguir\u00eda un doble objetivo: por un lado, hacer del hombre, fr\u00edamente provisto de su \u00abvoluntad libre\u00bb, un sujeto moral y entregarlo as\u00ed tanto al Juicio Final como a los castigos del siglo; por otro lado, a partir de la idea teol\u00f3gica de un Dios que ha creado \u00ablibremente\u00bb el mundo y que por tanto se distingue esencialmente de su acci\u00f3n, instituir una separaci\u00f3n formal entre el ser y el actuar. Esta separaci\u00f3n, que iba a marcar duraderamente las concepciones pol\u00edticas occidentales, ha vuelto ilegibles por siglos a las realidades \u00e9ticas \u2014 el plano de las formas de vida siendo precisamente aquel de la indistinci\u00f3n entre lo que se es y lo que se hace. Por esto mismo \u00abla cuesti\u00f3n de la organizaci\u00f3n\u00bb existe desde esos bolcheviques de la Antig\u00fcedad tard\u00eda que fueron los Padres de la Iglesia. Fue el instrumento de la legitimaci\u00f3n de la Iglesia, del mismo modo en que lo ser\u00e1 m\u00e1s tarde el de la legitimaci\u00f3n del Partido. Contra esta cuesti\u00f3n oportunista, contra la existencia postulada de la \u00abvoluntad\u00bb, hay que afirmar que lo que \u00abquiere\u00bb en nosotros, lo que inclina no es <em>nunca la misma cosa<\/em>. Que es una simple <em>resultante<\/em>, en ciertos instantes cruciales, del combate que se libra en nosotros y fuera de nosotros una red enmara\u00f1ada de fuerzas, de afectos, de inclinaciones, de un agenciamiento temporal en el que tal fuerza se ha sujetado temporalmente tanto m\u00e1s a otras fuerzas. Es un hecho que la secuencia de estos agenciamientos produce una suerte de coherencia que puede alcanzar una forma. Pero llamar en cada ocasi\u00f3n <em>con el mismo nombre<\/em> lo que se encuentra de modo contingente en posici\u00f3n de dominar o de dar el impulso decisivo, persuadirse de que se trata siempre de <em>la misma instancia<\/em>, persuadirse finalmente de que cualquier forma y cualquier decisi\u00f3n son tributarias de un \u00f3rgano de decisi\u00f3n, esto es un truco de magia que ya ha durado demasiado. Haber cre\u00eddo por tanto tiempo en semejante \u00f3rgano, y haber estimulado tanto este m\u00fasculo imaginario, habr\u00e1 conducido a la abulia fatal de la que parecen afectados en nuestros d\u00edas los reto\u00f1os tard\u00edos del Imperio cristiano que somos nosotros. A esto, nosotros oponemos una atenci\u00f3n fina a las fuerzas que habitan y atraviesan tanto a los seres como a las situaciones, y un arte de los agenciamientos <em>decisivos<\/em>.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">Frente a la organizaci\u00f3n capitalista, una potencia destituyente no puede ciertamente recluirse a su propia inmanencia, el conjunto de lo que, a falta de luz solar, crece bajo el hielo, a todas las tentativas de construcci\u00f3n locales, a una serie de ataques puntuales, incluso si todo este peque\u00f1o mundo tuviera que encontrarse regularmente en grandes manifestaciones tumultuosas. Y la insurrecci\u00f3n no esperar\u00e1 que todo el mundo se vuelva insurreccionalista, sin duda alguna. Pero el error por fortuna doloroso de los leninistas, trotskistas, negristas y dem\u00e1s subpol\u00edticos est\u00e1 en creer que un per\u00edodo que ve todas las hegemon\u00edas rotas por los suelos podr\u00eda todav\u00eda admitir una hegemon\u00eda pol\u00edtica, incluso partidaria, como sue\u00f1an Pablo Iglesias o Chantal Mouffe. Lo que no ven es que, en una \u00e9poca de horizontalidad declarada, <em>es la horizontalidad misma la que es la verticalidad<\/em>. Nadie organizar\u00e1 ya la autonom\u00eda de los dem\u00e1s. La \u00fanica verticalidad todav\u00eda posible es <em>la de la situaci\u00f3n<\/em>, que se impone a cada uno de sus componentes porque los excede, porque el conjunto de las fuerzas en presencia es m\u00e1s que cada una de ellas. La \u00fanica cosa que es capaz de unir transversalmente el conjunto de lo que deserta esta sociedad en un partido hist\u00f3rico, es <em>la inteligencia de la situaci\u00f3n<\/em>, es todo aquello que la vuelve legible paso a paso, todo aquello que se\u00f1ala los movimientos del adversario, todo aquello que identifica los caminos practicables y los obst\u00e1culos \u2014 el car\u00e1cter sistem\u00e1tico de los obst\u00e1culos. A partir de tal inteligencia, lo que es necesario de destacamento vertical para hacer inclinar ciertas situaciones en el sentido deseado puede sin duda improvisarse en la ocasi\u00f3n.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">Semejante verticalidad estrat\u00e9gica no puede nacer m\u00e1s que de un debate constante, generoso y de buena fe. Los medios de comunicaci\u00f3n son, en esta \u00e9poca, las formas de organizaci\u00f3n. \u00c9sta es nuestra debilidad, porque no est\u00e1n en nuestras manos, y quienes los controlan no son nuestros amigos. No queda por tanto otra elecci\u00f3n que la de desplegar un arte de la conversaci\u00f3n entre los mundos, una conversaci\u00f3n que hace falta cruelmente, y de la cual s\u00f3lo puede emanar, al contacto de una situaci\u00f3n, la decisi\u00f3n justa. Tal estado del debate s\u00f3lo puede ganar el centro desde la periferia donde por el momento se mantiene a trav\u00e9s de una ofensiva del lado de la sensibilidad, sobre el plano de las percepciones, y no del discurso. Nosotros hablamos de dirigirse a los cuerpos, y no s\u00f3lo a la cabeza.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">\n<p>\u00abEl comunismo es el proceso que apunta a volver sensible e inteligible la materialidad de las cosas llamadas espirituales. Hasta poder leer en el libro de nuestro propio cuerpo todo lo que los hombres hicieron y fueron bajo la soberan\u00eda del tiempo; y hasta descifrar las huellas del paso de la especie humana en una tierra que no conservar\u00e1 ninguna huella\u00bb (Franco Fortini).<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los lectores de este blog seguramente ya se enteraron de que el comit\u00e9 invisible public\u00f3 en febrero de 2017 su nuevo libro, Ahora (en franc\u00e9s publicado como Maintenant, en ediciones La Fabrique). 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