{"id":550,"date":"2017-05-04T12:42:08","date_gmt":"2017-05-04T17:42:08","guid":{"rendered":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=550"},"modified":"2017-05-04T12:43:19","modified_gmt":"2017-05-04T17:43:19","slug":"agamben-concepto-exigencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=550","title":{"rendered":"Giorgio Agamben \/ Sobre el concepto de exigencia (2\u00b0 ensayo de \u00ab\u00bfQu\u00e9 es la filosof\u00eda?\u00bb)"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-551\" src=\"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2017\/05\/agamben-5.jpg\" alt=\"\" width=\"980\" height=\"484\" srcset=\"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2017\/05\/agamben-5.jpg 980w, https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2017\/05\/agamben-5-300x148.jpg 300w, https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2017\/05\/agamben-5-768x379.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 980px) 100vw, 980px\" \/><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\"><strong>Giorgio Agamben ha publicado en 2016 un libro titulado <em>\u00bfQu\u00e9 es la filosof\u00eda?<\/em> (<a href=\"https:\/\/www.quodlibet.it\/libro\/9788874627912\"><em>Che cos\u2019\u00e8 la filosofia?<\/em>, Quodlibet<\/a>) donde, con un gesto usual de su estilo, rechaza tenazmente cualquier asignaci\u00f3n de confines a este \u00e1mbito <em>sui generis<\/em> del pensamiento que consiste precisamente en invadir otros \u00e1mbitos y abrir as\u00ed otro uso de ellos. Antes que una definici\u00f3n de la filosof\u00eda (que har\u00eda de ella algo como una \u00absustancia\u00bb), este libro es su pura <em>exposici\u00f3n<\/em>. A continuaci\u00f3n publicamos el segundo y m\u00e1s breve cap\u00edtulo de este libro, donde realiza una retractaci\u00f3n (en el sentido en que Agamben entiende este t\u00e9rmino, es decir, no como una cancelaci\u00f3n de lo anteriormente dicho, sino como un <em>volver a lo ya dicho para perfeccionarlo<\/em>) del concepto de exigencia que ya en <em>El tiempo que resta<\/em> (2000), por ejemplo, hab\u00eda abordado tangencialmente.<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Una y otra vez la filosof\u00eda se encuentra ante la tarea de una definici\u00f3n rigurosa del concepto de exigencia. Esta definici\u00f3n es tanto m\u00e1s urgente por cuanto puede decirse, sin ning\u00fan juego de palabras, que la filosof\u00eda exige esta definici\u00f3n y que su posibilidad coincide \u00edntegramente con esta exigencia.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Si no hubiera exigencia, sino s\u00f3lo necesidad, no podr\u00eda haber filosof\u00eda. No lo que nos obliga, sino lo que nos exige; no el deber-ser ni la simple realidad factual, sino la exigencia: tal es el elemento de la filosof\u00eda. Pero tambi\u00e9n la posibilidad y la contingencia, por efecto de la exigencia, se transforman y modifican. As\u00ed pues, una definici\u00f3n de la exigencia implica como tarea preliminar una redefinici\u00f3n de las categor\u00edas de la modalidad.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Leibniz pens\u00f3 la exigencia como un atributo de la posibilidad: <em>omne possibile exigit existiturire<\/em>, \u00abtodo posible exige existir\u00bb. Lo que lo posible exige es devenir real, la potencia \u2014o esencia\u2014 exige la existencia. Por esto Leibniz define la existencia como una exigencia de la esencia: \u00abSi existentia esset aliud quiddam quam essentiae exigentia, sequeretur ipsam habere quandam essentiam, seu aliquid novum superadditum rebus, de quo rursus quaeri potest, an haec essentia existat, et cur ista potius quam alia\u00bb. (\u00abSi la existencia fuera algo m\u00e1s que una exigencia de la esencia, de esto se seguir\u00eda que tambi\u00e9n ella tendr\u00eda alguna esencia, es decir, algo que se agregar\u00eda a las cosas; y entonces podr\u00eda nuevamente preguntarse si esta esencia a su vez existe, y por qu\u00e9 \u00e9sta en vez de otra\u00bb). En el mismo sentido, Tom\u00e1s escrib\u00eda ir\u00f3nicamente que \u00abcomo no podemos decir que la carrera corre, as\u00ed tampoco podemos decir que la existencia exista\u00bb.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La existencia no es un <em>quid<\/em>, algo m\u00e1s con respecto a la esencia o a la posibilidad, es tan s\u00f3lo una exigencia contenida en la esencia. Pero \u00bfc\u00f3mo comprender esta exigencia? En un fragmento de 1689, Leibniz llama a esta exigencia <em>existiturientia<\/em> (t\u00e9rmino formado sobre el futuro infinitivo de <em>existere<\/em>) y es a trav\u00e9s de ella como \u00e9l busc\u00f3 hacer comprensible el principio de raz\u00f3n. La raz\u00f3n por la cual algo existe en vez de nada \u00abconsiste en el predomino de las razones de existir (<em>ad existendum<\/em>) sobre aquellas de no existir, es decir, si es l\u00edcito decirlo con una palabra, en la exigencia de existir de la esencia (<em>in existiturientia essentiae<\/em>)\u00bb. La ra\u00edz \u00faltima de esta exigencia es Dios (\u00abde la exigencia de existir de las esencias \u2014<em>existituritionis essentiarum<\/em>\u2014 es necesario que haya una ra\u00edz <em>a parte rei<\/em> y esta ra\u00edz no puede ser sino el ente necesario, fondo \u2014<em>fundus<\/em>\u2014 de las esencias y fuente \u2014<em>fons<\/em>\u2014 de las existencias, es decir, Dios\u2026 Jam\u00e1s, si no es en Dios y a trav\u00e9s de Dios, las esencias podr\u00edan encontrar una v\u00eda para la existencia \u2014 <em>ad existendum<\/em>\u00bb).<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Un paradigma de la exigencia es la memoria. Benjamin escribi\u00f3 una vez que, en el recuerdo, nosotros hacemos la experiencia de que aquello que parece absolutamente cumplido \u2014el pasado\u2014 volver\u00e1 a estar de golpe incumplido. Tambi\u00e9n la memoria, en cuanto que restituye incompletitud al pasado y de alguna manera lo vuelve as\u00ed todav\u00eda posible para nosotros, es algo como una exigencia. La posici\u00f3n leibniziana del problema de la exigencia queda aqu\u00ed invertida: no es lo posible lo que exige existir, sino lo real, lo ya sido lo que exige su posibilidad. Y \u00bfqu\u00e9 es el pensamiento si no la capacidad de restituir posibilidad a la realidad, de desmentir la falsa pretensi\u00f3n de la opini\u00f3n de fundarse s\u00f3lo sobre los hechos? Pensar significa en primer lugar percibir la exigencia de aquello que es real de volver a ser posible, rendir justicia no solamente a las cosas, sino tambi\u00e9n a sus l\u00e1grimas.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En el mismo sentido Benjamin escribi\u00f3 que la vida del pr\u00edncipe Mishkin exige permanecer inolvidable. Esto no significa que algo que ha sido olvidado exija ahora volver a la memoria: la exigencia concierne a lo inolvidable como tal, aun cuando todos lo habr\u00edan olvidado para siempre. Lo inolvidable es, en este sentido, la forma misma de la exigencia. Y \u00e9sta no es la pretensi\u00f3n de un sujeto, es un estado del mundo, un atributo de la sustancia \u2014 es decir, en las palabras de Spinoza, algo que la mente concibe de s\u00ed como constituyente de su esencia.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La exigencia es por tanto, como la justicia, una categor\u00eda de la ontolog\u00eda y no de la moral. Tampoco es una categor\u00eda l\u00f3gica, en cuanto que ella no implica su objeto, como la naturaleza del tri\u00e1ngulo implica que la suma de sus \u00e1ngulos sea igual a dos \u00e1ngulos rectos. Se dir\u00e1, por tanto, que una cosa no exige otra m\u00e1s, aun cuando, si la primera es, la otra ser\u00e1, sin, no obstante, que la primera la implique l\u00f3gicamente o la contenga en su concepto y sin que obligue por esto a la otra a existir sobre el plano de los hechos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">A esta definici\u00f3n tendr\u00eda que seguir una revisi\u00f3n de las categor\u00edas ontol\u00f3gicas que los fil\u00f3sofos se abstienen de emprender. Leibniz atribuye la exigencia a la esencia (o posibilidad) y hace de la existencia el objeto de la exigencia. Su pensamiento permanece, por tanto, todav\u00eda tributario del dispositivo ontol\u00f3gico, que divide en el ser esencia y existencia, potencia y acto y ve en Dios su punto de indiferencia, el principio \u00abexistentificante\u00bb (<em>existentificans<\/em>), en el cual la esencia se hace existente. Pero \u00bfqu\u00e9 es una posibilidad que contiene una exigencia? Y \u00bfc\u00f3mo pensar la existencia, si ella no es otra cosa que una exigencia? Y \u00bfsi la exigencia fuera m\u00e1s original que la propia distinci\u00f3n entre esencia y existencia, posible y real? Si el ser mismo fuera pensado como una exigencia, no siendo las categor\u00edas de la modalidad (posibilidad, contingencia, necesidad) m\u00e1s que sus especificaciones inadecuadas, \u00bfqu\u00e9 habr\u00eda que revocar definitivamente en su cuestionamiento?<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Por el hecho de que la exigencia no es una categor\u00eda moral, sucede que de ella no puede provenir ning\u00fan imperativo, que, por tanto, ella no tiene nada que ver con un deber-ser. Pero, con esto, la moral moderna, que se declara extra\u00f1a a la felicidad y ama presentase en la forma categ\u00f3rica de un mandato u orden, est\u00e1 condenada sin reservas.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Pablo define la fe (\u03c0\u03af\u03c3\u03c4\u03b9\u03c2) como la exigencia (\u1f51\u03c0\u03cc\u03c3\u03c4\u03b1\u03c3\u03b9\u03c2) de las cosas esperadas. La fe proporciona, por tanto, una realidad y una sustancia a aquello que no existe. En este sentido, la fe se asemeja a una exigencia, a condici\u00f3n, no obstante, de precisar que no se trata de la anticipaci\u00f3n de una cosa por venir (como para el devoto) o que deba ser realizada (como para el militante pol\u00edtico): la cosa esperada est\u00e1 ya completamente presente en cuanto exigencia. Por esto la fe no puede ser una propiedad del creyente, sino una exigencia que no le pertenece y lo alcanza desde el exterior, desde las cosas esperadas.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Cuando Spinoza define la esencia como <em>conatus<\/em>, \u00e9l piensa algo como una exigencia. Por esto en la proposici\u00f3n 7 de la III<sup>a<\/sup> parte de la <em>\u00c9tica<\/em>: \u00abConatus, quo unaquaeque res in suo esse perseverare conatur, nihil est praeter ipsius rei actualis essentia\u00bb, el t\u00e9rmino <em>conatus<\/em> no debe ser traducido, como a menudo sucede, por \u00abesfuerzo\u00bb, sino por \u00abexigencia\u00bb: \u00abLa exigencia, a trav\u00e9s de la cual cada cosa exige perseverar en su ser, no es nada m\u00e1s que su esencia actual\u00bb. Que el ser exija (o desee: el escolio precisa que el deseo \u2014<em>cupiditas<\/em>\u2014 es uno de los nombres del <em>conatus<\/em>) significa que \u00e9l no se agota en la realidad factual, sino que contiene una exigencia que va m\u00e1s all\u00e1 de \u00e9sta. El ser no es simplemente, sino que exige ser. Lo cual significa, una vez m\u00e1s, que el deseo no pertenece al sujeto, sino al ser. As\u00ed como quien ha so\u00f1ado una cosa, en realidad ya la ha tenido, del mismo modo el deseo lleva consigo su satisfacci\u00f3n.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La exigencia no coincide ni con la esfera de los hechos ni con la de los ideales: ella es, m\u00e1s bien, materia, en el sentido en que Plat\u00f3n la define en el <em>Timeo<\/em> como un tercer g\u00e9nero del ser entre la idea y lo sensible, \u00abque ofrece un lugar (\u03c7\u03ce\u03c1\u03b1) y una sede a las cosas que vienen a ser\u00bb. Por esto, como de la \u03c7\u03ce\u03c1\u03b1, tambi\u00e9n de la exigencia puede decirse que la percibimos \u00abcon una ausencia de sensaci\u00f3n\u00bb (\u03bc\u03b5\u03c4\u2019 \u03b1\u03bd\u03b1\u03b9\u03c3\u03b8\u03b7\u03c3\u03af\u03b1\u03c2 \u2014 no \u00absin sensaci\u00f3n\u00bb, sino \u00abcon una anestesia\u00bb) y con un \u00abdiscurso bastardo y apenas cre\u00edble\u00bb: es decir, que ella tiene la evidencia de la sensaci\u00f3n sin la sensaci\u00f3n (como \u2014dice Plat\u00f3n\u2014 ocurre en los sue\u00f1os) y la inteligibilidad del pensamiento, pero sin ninguna posible definici\u00f3n. La materia es, en este sentido, la exigencia que rompe la falsa alternativa entre lo sensible y lo inteligible, lo ling\u00fc\u00edstico y lo no ling\u00fc\u00edstico: hay una materialidad del pensamiento y de la lengua, as\u00ed como hay una inteligibilidad en la sensaci\u00f3n. Y es este tercer indeterminado lo que Arist\u00f3teles llama \u1f55\u03bb\u03b7 y los medievales <em>silva<\/em>, \u00abrostro incoloro de la sustancia\u00bb y \u00ab\u00fatero incansable de la generaci\u00f3n\u00bb, y del cual Plotino dice que es como \u00abuna impronta de lo sin forma\u00bb.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Hay que pensar la materia no como un sustrato, sino como una exigencia de los cuerpos: ella es lo que un cuerpo exige y que nosotros percibimos como su m\u00e1s \u00edntima potencia. Se comprende as\u00ed mejor el nexo que vincula desde siempre la materia a la posibilidad (los plat\u00f3nicos de Chartres defin\u00edan por esto la \u1f55\u03bb\u03b7 como la \u00abposibilidad absoluta, que mantiene a todas las cosas implicadas en s\u00ed mismas\u00bb): lo que lo posible exige no es pasar al acto, sino materiarse, hacerse materia. Es en este sentido como deben entenderse las tesis escandalosas de aquellos materialistas medievales como Amalrico de Bena y David de Dinant que identificaban Dios y la materia (<em>yle mundi est ipse deus<\/em>): Dios es el tener lugar de los cuerpos, la exigencia que los signa y materia.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Como, seg\u00fan un teorema benjaminiano, el Reino mesi\u00e1nico no puede estar presente en la historia m\u00e1s que en formas rid\u00edculas e infames, as\u00ed, sobre el plano de los hechos, la exigencia se manifiesta en los lugares m\u00e1s insignificantes y seg\u00fan modalidades que, en las circunstancias presentes, pueden parecer despreciables e incongruentes. Con respecto a la exigencia, todo hecho es inadecuado, toda complacencia<sup>*<\/sup> insuficiente. Y no porque ella exceda toda posible realizaci\u00f3n, sino simplemente porque ella no puede nunca ser colocada sobre el plano de una realizaci\u00f3n. En la mente de Dios \u2014es decir, en el estado de la mente que corresponde a la exigencia como estado del ser\u2014 las exigencias est\u00e1n ya complacidas<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><\/a> desde toda la eternidad. En cuanto que es proyectado en el tiempo, lo mesi\u00e1nico se presenta como otro mundo que exige existir en este mundo, pero no puede hacerlo m\u00e1s que de modo par\u00f3dico o aproximativo, como una distorsi\u00f3n, no siempre edificante, del mundo. La parodia es, en este sentido, la \u00fanica expresi\u00f3n posible de la exigencia.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Por esto, la exigencia ha encontrado una expresi\u00f3n sublime en las beatitudes evang\u00e9licas, en la tensi\u00f3n extrema que separa el Reino del mundo. \u00abBeatos<sup>**<\/sup> los pobres en esp\u00edritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Beatos los mansos, porque poseer\u00e1n la tierra. Beatos los que lloran, porque ser\u00e1n consolados\u2026 Beatos los perseguidos, porque de ellos es el reino de los cielos. Beatos ustedes cuando les maldigan y persigan\u2026\u00bb. Es significativo que, en el caso privilegiado de los pobres y los perseguidos \u2014es decir, en las dos condiciones a los ojos del mundo m\u00e1s infames\u2014 el verbo est\u00e9 en presente: el reino de los cielos es <em>aqu\u00ed y ahora<\/em> de aquellos que se encuentran en la situaci\u00f3n m\u00e1s alejada de \u00e9l. La extra\u00f1eza de la exigencia con respecto a toda realizaci\u00f3n factual en el futuro est\u00e1 aqu\u00ed afirmada de la forma m\u00e1s pura: y, sin embargo, justamente por esto, ella encuentra ahora su verdadero nombre. Ella es \u2014en su esencia\u2014 beatitud.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La exigencia es el estado de complicaci\u00f3n extrema de un ser, que implica en s\u00ed todas sus posibilidades. Lo cual significa que ella se mantiene en una relaci\u00f3n privilegiada con la idea, que, en la exigencia, las cosas son contempladas <em>sub quadam aeternitatis specie<\/em>. Como cuando contemplamos a la amada mientras duerme. Ella est\u00e1 ah\u00ed \u2014 pero como suspendida de todos sus actos, enrevesada y recogida en s\u00ed misma. Como la idea, es y, al mismo tiempo, no es. Est\u00e1 ante nuestra mirada, pero dado que si necesitamos verdaderamente despertarla la perderemos. La idea \u2014la exigencia\u2014 es el sue\u00f1o del acto, la dormici\u00f3n de la vida. Todas las posibilidades est\u00e1n ahora recogidas en una \u00fanica complicaci\u00f3n, que la vida abandonar\u00e1 despu\u00e9s conforme las explica \u2014 y que ya en parte explic\u00f3. Pero, de la mano del proceder de las explicaciones, cada vez m\u00e1s la idea se adentra y complica en s\u00ed inexplicable. Ella es la exigencia que permanece \u00edntegra y sin libaciones en todas sus realizaciones, el sue\u00f1o que no conoce despertar.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr style=\"height: 1px\" align=\"left\" width=\"15%\" \/>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small><sup>*<\/sup> <em>Appagamento<\/em>, lit. \u00abapagamiento\u00bb, en el sentido de un cese de los deseos.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small><sup>**<\/sup> <em>Beati<\/em>. En castellano, lo sabemos, estos pasajes (Mateo 5:3-11) prefieren el t\u00e9rmino \u00abbienaventurados\u00bb<\/small><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Giorgio Agamben ha publicado en 2016 un libro titulado \u00bfQu\u00e9 es la filosof\u00eda? 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