{"id":535,"date":"2017-01-14T10:25:29","date_gmt":"2017-01-14T16:25:29","guid":{"rendered":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=535"},"modified":"2017-03-14T10:44:10","modified_gmt":"2017-03-14T16:44:10","slug":"stasis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=535","title":{"rendered":"Giorgio Agamben \/ Stasis (cap\u00edtulo 1 de Stasis [Homo sacer II, 2])"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-537 size-medium\" src=\"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2017\/03\/Agamben-2002-200x300.jpg\" width=\"200\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2017\/03\/Agamben-2002-200x300.jpg 200w, https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2017\/03\/Agamben-2002-683x1024.jpg 683w, https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2017\/03\/Agamben-2002.jpg 750w\" sizes=\"auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\"><em>Advertencia<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Los dos textos aqu\u00ed publicados reproducen, con variaciones e integraciones, dos seminarios sobre la guerra civil sostenidos en la Universidad de Princeton en octubre de 2001. Los lectores decidir\u00e1n en qu\u00e9 medida las tesis aqu\u00ed propuestas \u2014que identifican en la guerra civil el umbral de politizaci\u00f3n fundamental de Occidente y en la \u00abademia\u00bb, es decir, en la ausencia de un pueblo, el elemento constitutivo del Estado moderno\u2014 conservan su actualidad o si la entrada en la dimensi\u00f3n de la guerra civil mundial ha alterado en modo esencial su significado. [<a href=\"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/post\/2017\/03\/12\/leviatan-y-behemot\/\">El segundo ensayo, \u00abLeviat\u00e1n y Behemot\u00bb, pueden encontrarlo aqu\u00ed<\/a>].<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">1. Que una doctrina de la guerra civil falte hoy completamente es algo generalmente admitido, sin que esta laguna parezca preocupar demasiado a juristas y polit\u00f3logos. Roman Schnur, que ya en los a\u00f1os 1980 formulaba este diagn\u00f3stico, a\u00f1ad\u00eda no obstante que la desatenci\u00f3n por los conflictos de la guerra civil iba de la mano del progreso de la guerra civil mundial (Schnur, pp. 121 y 156). A treinta a\u00f1os de distancia, esta observaci\u00f3n no ha perdido nada de su actualidad: mientras hoy en d\u00eda parece haber fracasado la propia posibilidad de distinguir entre guerra entre Estados y guerra intestina, los estudiosos competentes contin\u00faan evitando con sumo cuidado cualquier alusi\u00f3n a una teor\u00eda de la guerra civil. Es cierto que en los \u00faltimos a\u00f1os, frente al recrudecimiento de guerras que no pueden definirse como internacionales, se han multiplicado, principalmente en los Estados Unidos, las publicaciones concernientes a las as\u00ed llamadas <em>internal wars<\/em>; pero, aun en estos casos, el an\u00e1lisis no est\u00e1 orientado a la interpretaci\u00f3n del fen\u00f3meno, sino, seg\u00fan una pr\u00e1ctica cada vez m\u00e1s difundida, a las condiciones que volver\u00edan posible una intervenci\u00f3n internacional. El paradigma del consenso, que domina hoy tanto la pr\u00e1ctica como la teor\u00eda pol\u00edtica, no parece compatible con la seria indagaci\u00f3n de un fen\u00f3meno que es como m\u00ednimo tan antiguo como la democracia occidental.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\u05d0 <em>Hoy en d\u00eda existe tanto una \u00abpolemolog\u00eda\u00bb, una teor\u00eda de la guerra, como una \u00abirenolog\u00eda\u00bb, una teor\u00eda de la paz, pero no existe una \u00abestasiolog\u00eda\u00bb, una teor\u00eda de la guerra civil. Ya hab\u00edamos mencionado c\u00f3mo, seg\u00fan Schnur, esta laguna puede ser puesta en relaci\u00f3n con el progreso de la guerra civil mundial. El concepto de \u00abguerra civil mundial\u00bb fue introducido paralelamente en 1963 por Hannah Arendt en su libro <\/em>On Revolution<em> (en el que la Segunda Guerra Mundial es definida como \u00abuna especie de guerra civil desencadenada sobre toda la superficie de la tierra\u00bb: Arendt, p. 10) y por Carl Schmitt en su <\/em>Theorie des Partisanen<em>, es decir, en un libro dedicado a la figura que marca el final de la concepci\u00f3n de la guerra del <\/em>Jus publicum Europaeum<em>, fundada en la posibilidad de distinguir claramente entre guerra y paz, militares y civiles, enemigos y criminales. Sin importar cu\u00e1l sea la fecha a la que se quiera remontar ese final, es cierto que hoy el estado de guerra en sentido tradicional ha desaparecido virtualmente. Incluso la guerra del Golfo \u2014es decir, el \u00faltimo conflicto que parec\u00eda a\u00fan presentarse como una guerra entre Estados\u2014 fue librada sin que los Estados beligerantes declararan el estado de guerra (declaraci\u00f3n que, para algunos Estados como Italia, habr\u00eda sido contraria a la Constituci\u00f3n vigente). La generalizaci\u00f3n de un modelo de guerra que no pod\u00eda ser definido como conflicto internacional y que, sin embargo, carec\u00eda de las caracter\u00edsticas tradicionales de la guerra civil, llev\u00f3 a algunos estudiosos a hablar de <\/em>uncivil wars<em>, que no parecen dirigidas, como las guerras civiles, al control y a la transformaci\u00f3n del sistema pol\u00edtico, sino a maximizar el desorden (Snow, <\/em>passim<em>). La atenci\u00f3n dedicada a estas guerras en los a\u00f1os 1990 por estudiosos no pod\u00eda evidentemente desembocar en una teor\u00eda de la guerra civil, sino s\u00f3lo en una doctrina del <\/em>management<em>, es decir, de la gesti\u00f3n, de la manipulaci\u00f3n y de la internacionalizaci\u00f3n de los conflictos internos.<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">2. Una posible raz\u00f3n del desinter\u00e9s por la guerra civil yace en la creciente popularidad (por lo menos hasta el final de los a\u00f1os 1970) del concepto de revoluci\u00f3n, que a menudo sustituye al de guerra civil, sin nunca, no obstante, coincidir con \u00e9l. Fue Hannah Arendt, en su libro <em>On Revolution<\/em>, quien formul\u00f3 sin reservas la tesis de la heterogeneidad entre los dos fen\u00f3menos. \u00abLas revoluciones \u2014escribe\u2014 son los \u00fanicos acontecimientos pol\u00edticos que nos confrontan directa e inevitablemente con el problema de un nuevo inicio. [\u2026] Las revoluciones modernas tienen muy poco en com\u00fan con la <em>mutatio rerum<\/em> de la historia romana o con la <em>stasis<\/em>, la discordia civil que atorment\u00f3 a la <em>polis<\/em> griega. No podemos identificarlas con las <em>metabolai<\/em> de Plat\u00f3n, la mutaci\u00f3n casi natural de una forma de gobierno en otra, o con la <em>politeion anakyklosis<\/em> de Polibio, el recurrente ciclo predeterminado al que est\u00e1n sujetos los asuntos humanos, por el cual su ser siempre empuja a los extremos. La antig\u00fcedad cl\u00e1sica conoc\u00eda bien la mutaci\u00f3n pol\u00edtica y la violencia que la acompa\u00f1aba; pero ni la violencia ni la mutaci\u00f3n le parec\u00edan nunca llevar a algo completamente nuevo\u00bb (Arendt, p. 15).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Aunque fuera probable que la diferencia entre los dos conceptos sea en realidad puramente nominal, es cierto que la centralizaci\u00f3n de la atenci\u00f3n en el concepto de revoluci\u00f3n, que, por alguna raz\u00f3n, parec\u00eda \u2014incluso a una investigadora sin prejuicios como Arendt\u2014 m\u00e1s respetable que el de <em>stasis<\/em>, ha contribuido a la marginalizaci\u00f3n de los estudios sobre la guerra civil.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">3. Una teor\u00eda de la guerra civil no est\u00e1 entre los objetivos posibles de este texto. Antes bien, me limitar\u00e9 a examinar c\u00f3mo se presenta en el pensamiento pol\u00edtico occidental en dos momentos de su historia: en los testimonios de los fil\u00f3sofos y de los historiadores en la Grecia cl\u00e1sica, y en el pensamiento de Hobbes. Los dos ejemplos no son elegidos por casualidad: me gustar\u00eda sugerir que representan, por as\u00ed decirlo, las dos caras de un mismo paradigma pol\u00edtico, que se manifiesta, por un lado, en la afirmaci\u00f3n de la necesidad de la guerra civil y, por el otro, en la necesidad de su exclusi\u00f3n. Que el paradigma sea, en realidad, \u00fanico, significa que los dos opuestos necesitados mantienen entre ellos una secreta solidaridad, la cual se tratar\u00e1 de comprender.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Un an\u00e1lisis del problema de la guerra civil \u2014o <em>stasis<\/em>\u2014 en la Guerra cl\u00e1sica no puede no comenzar con los estudios de Nicole Loraux, que dedic\u00f3 a la <em>stasis<\/em> una serie de art\u00edculos y ensayos, recopilados en 1997 en el volumen <em>La Cit\u00e9 divis\u00e9e<\/em>, al que ella sol\u00eda referirse como \u00ab<em>mon livre par excellence<\/em>\u00bb. Tambi\u00e9n en la vida de los estudiosos, como en la de los artistas, hay misterios. As\u00ed, jam\u00e1s he conseguido explicarme de modo satisfactorio por qu\u00e9 Loraux no incluy\u00f3 en el volumen un ensayo, escrito en 1986 para una conferencia en Roma, que se titula \u00abLa Guerre dans la famille\u00bb y que tal vez sea el m\u00e1s importante entre los estudios que dedic\u00f3 al problema de la <em>stasis<\/em>. La circunstancia es tanto m\u00e1s inexplicable desde el momento en que decide publicar el ensayo en el mismo a\u00f1o que el libro en un n\u00famero de la revista <em>Clio<\/em> dedicado a las <em>guerres civiles<\/em>, como si fuera consciente \u2014pero ser\u00eda un motivo realmente singular\u2014 de que las tesis realizadas en el ensayo iban decididamente m\u00e1s lejos en originalidad y radicalidad que aquellas \u2014realmente agudas\u2014 presentadas en el libro. De cualquier modo, tratar\u00e9 de resumir las conclusiones del ensayo para despu\u00e9s intentar diferenciar aquello que Feuerbach llamaba la <em>Entwicklungsf\u00e4higkeit<\/em>, la \u00abcapacidad de desarrollo\u00bb, que ellas contienen.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">4. Otros estudiosos franceses antes de Nicole Loraux \u2014quisiera mencionar al menos a dos cl\u00e1sicos, Gustave Glotz y Fustel de Coulanges y, despu\u00e9s de ellos, a Jean-Pierre Vernant\u2014 hab\u00edan subrayado la importancia de la <em>stasis<\/em> en la <em>polis<\/em> griega. La novedad en la aproximaci\u00f3n de Loraux es que ella sit\u00faa inmediatamente el problema en su <em>locus<\/em> espec\u00edfico, es decir, en la relaci\u00f3n entre el <em>oikos<\/em>, la \u00abfamilia\u00bb o \u00abcasa\u00bb, y la <em>polis<\/em>, la \u00abciudad\u00bb. \u00abLa cuesti\u00f3n \u2014escribe\u2014 se jugar\u00e1 entre tres t\u00e9rminos: la <em>stasis<\/em>, la ciudad, la familia\u00bb (Loraux 1, p. 38). Semejante identificaci\u00f3n del lugar de la guerra civil implica que se redibuje completamente la topograf\u00eda tradicional de las relaciones entre la familia y la ciudad. No se trata, seg\u00fan el paradigma corriente, de una superaci\u00f3n de la familia en la ciudad, de lo privado en lo p\u00fablico y de lo particular en lo general, sino de una relaci\u00f3n m\u00e1s ambigua y compleja, que vamos a tratar de comprender.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Loraux comienza su an\u00e1lisis con un pasaje del <em>Men\u00e9xeno<\/em> plat\u00f3nico, en el cual la ambig\u00fcedad de la guerra civil aparece con plena evidencia. Describiendo la <em>stasis<\/em> que divide a los ciudadanos de Atenas en el 404, Plat\u00f3n escribe ir\u00f3nicamente: \u00abNuestra guerra familiar [<em>oikeios polemos<\/em>] fue conducida de tal modo que, si el destino condenara a la humanidad al conflicto, nadie esperar\u00eda que su ciudad sufriera de otro modo esta enfermedad. Del Pireo y de la ciudad, \u00a1con qu\u00e9 jovialidad y con qu\u00e9 familiaridad los ciudadanos se mezclan entre s\u00ed [<em>os asmenos kai oikeios allelois synemeixan<\/em>]!\u00bb. No solamente el verbo del que Plat\u00f3n se sirve (<em>summeignymi<\/em> significa tanto \u00abmezclarse\u00bb como \u00abentrar en la mezcolanza, combatir\u00bb), sino que la propia expresi\u00f3n <em>oikeios polemos<\/em> es, para un o\u00eddo griego, un ox\u00edmoron: <em>polemos<\/em> designa, en efecto, la guerra externa y se refiere, como Plat\u00f3n escribir\u00e1 en la <em>Rep\u00fablica<\/em> (470 c), a eso que es <em>allotrion kai othneion<\/em>, \u00abextra\u00f1o y extranjero\u00bb, mientras que para aquello que es <em>oikeion kai syggenes<\/em>, \u00abfamiliar y pariente\u00bb, el t\u00e9rmino apropiado es <em>stasis<\/em>. Seg\u00fan la lectura que Loraux hace de estos pasajes, Plat\u00f3n parece implicar que \u00ablos atenienses habr\u00edan conducido una guerra intestina s\u00f3lo para encontrarse en la alegr\u00eda de una fiesta familiar\u00bb (Loraux 1, p. 22). La familia es el origen de la divisi\u00f3n y de la <em>stasis<\/em> y, al mismo tiempo, el paradigma de la reconciliaci\u00f3n (los griegos, escribir\u00e1 Plat\u00f3n, \u00abcombaten entre s\u00ed mismos como si estuvieran destinados a reconciliarse\u00bb: <em>Rep.<\/em>, 471 a).<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">5. Seg\u00fan Loraux, la ambivalencia de la <em>stasis<\/em> es por consiguiente funci\u00f3n de la ambig\u00fcedad del <em>oikos<\/em> al que aqu\u00e9lla es consustancial. La guerra civil es <em>stasis emphylos<\/em>, conflicto propio del <em>phylon<\/em>, del parentesco de sangre: ella es a tal punto connatural a la familia que <em>ta emphylia<\/em> (literalmente \u00ablas cosas internas a la estirpe\u00bb) significa simplemente \u00abguerras civiles\u00bb. El t\u00e9rmino designa seg\u00fan Loraux \u00abla relaci\u00f3n sangu\u00ednea que la ciudad, en cuanto estirpe y, como tal, pensada en su clausura, mantiene consigo misma\u00bb (Loraux 1, p. 29). Al mismo tiempo, precisamente en la medida en que est\u00e1 en el origen de la <em>stasis<\/em>, la familia es tambi\u00e9n aquello que contiene su posible remedio. Vernant hace as\u00ed notar que la guerra entre las familias se suele resolver a trav\u00e9s de un intercambio de mujeres, es decir, gracias a un matrimonio entre las estirpes rivales: \u00abPara los griegos, tanto en el tejido de las relaciones sociales como en el del mundo, no es posible separar las fuerzas del conflicto de las de la uni\u00f3n\u00bb (Vernant, p. 129).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Tambi\u00e9n la tragedia testimonia el \u00edntimo v\u00ednculo entre guerra civil y familia y la amenaza que el <em>Ares emphylios<\/em> (<em>Eum\u00e9nides<\/em>, 862-863), el Ares que permanece en el <em>oikos<\/em>, hace pesar sobre la ciudad. La <em>Orest\u00edada<\/em> es, seg\u00fan Loraux, la evocaci\u00f3n de la larga cadena de asesinatos en la casa de los Atridas y, a la vez, la conmemoraci\u00f3n de su superaci\u00f3n a trav\u00e9s de la fundaci\u00f3n del tribunal del Are\u00f3pago, que pondr\u00e1 fin a la carnicer\u00eda familiar. \u00abEl orden pol\u00edtico integr\u00f3 la familia en su seno. Lo cual significa que est\u00e1 siempre virtualmente amenazado por la discordia que es inherente al parentesco como una segunda naturaleza y, a la vez, que ya siempre ha superado esta amenaza\u00bb (Loraux 1, p. 39).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En la medida en que la guerra civil es connatural a la familia \u2014es, en efecto, <em>oikeios polemos<\/em>, \u00abguerra en casa, dom\u00e9stica\u00bb\u2014, es en la misma medida \u2014\u00e9sta es la tesis que Loraux parece sugerir\u2014 connatural a la ciudad, es parte integrante de la vida pol\u00edtica de los griegos.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">6. Al final del ensayo, Loraux analiza el caso de una peque\u00f1a ciudad griega en Sicilia, Nacona, en donde, en el siglo iii, los ciudadanos, despu\u00e9s de una <em>stasis<\/em>, decidieron organizar su reconciliaci\u00f3n de un modo completamente particular. Sorteaban los nombres de los ciudadanos con el fin de dividirlos en grupos de cinco, que se volv\u00edan de este modo <em>adelphoi hairetoi<\/em>, \u00abhermanos por sorteo\u00bb. La familia natural era neutralizada, pero, al mismo tiempo, la neutralizaci\u00f3n se realizaba a trav\u00e9s de un s\u00edmbolo por excelencia parental: la fraternidad. El <em>oikos<\/em>, origen de las discordias civiles, es excluido de la ciudad gracias a la producci\u00f3n de una fraternidad postiza. La inscripci\u00f3n que nos ha transmitido estas noticias indica que los nuevos hermanos no deb\u00edan tener entre ellos ning\u00fan parentesco familiar: la fraternidad puramente pol\u00edtica pone fuera de juego aquella de sangre y, con \u00e9sta, libera la ciudad de la <em>stasis emphylos<\/em>; con el mismo gesto, sin embargo, ella reconstituye un parentesco sobre el plano de la <em>polis<\/em>, hace de la ciudad una familia de un nuevo g\u00e9nero. Es de un paradigma \u00abfamiliar\u00bb de este g\u00e9nero del que se sirvi\u00f3 Plat\u00f3n, sugiriendo que, en su rep\u00fablica ideal, una vez que la familia natural haya sido eliminada a trav\u00e9s del comunismo de las mujeres y los bienes, cada uno ver\u00eda en el otro \u00aba un hermano o a una hermana, a un padre o a una madre, a un hijo o a una hija\u00bb (<em>Rep.<\/em>, 463 c).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La funci\u00f3n ambivalente del <em>oikos<\/em> y de la <em>stasis<\/em> que les es connatural queda confirmada una vez m\u00e1s, y Loraux puede en este punto concluir su an\u00e1lisis con una doble propuesta: \u00ab<em>Stasis<\/em>\/familia\/ciudad [\u2026] estas nociones se articulan seg\u00fan l\u00edneas de fuerza en las que la recurrencia y la superposici\u00f3n prevalecen ampliamente sobre todo proceso continuo de evoluci\u00f3n. De aqu\u00ed la paradoja y la ambivalencia, que hab\u00edamos encontrado en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n. El historiador del parentesco puede encontrar en ello la ocasi\u00f3n para reexaminar el lugar com\u00fan de una irresistible superaci\u00f3n del <em>oikos<\/em> por parte de la ciudad. En cuanto al historiador de la pol\u00edtica, podr\u00e1 reforzarse su convicci\u00f3n de que la ambivalencia preside a la reflexi\u00f3n griega, una vez que se integra en ella la <em>stasis<\/em>: el conflicto interno debe, de hecho, ser ahora pensado como proveniente efectivamente del interior del <em>phylon<\/em> y no, como quer\u00eda una tradici\u00f3n demasiado c\u00f3moda, importado del exterior [\u2026]. Es preciso hacer el intento de pensar con los griegos la guerra en la familia. Cabe plantear que la ciudad es un <em>phylon<\/em>: de ello se sigue que la <em>stasis<\/em> es su revelador. Cabe asumir que la ciudad es un <em>oikos<\/em>: en el horizonte del <em>oikeios polemos<\/em> se perfila entonces una fiesta de reconciliaci\u00f3n. Y admitir por \u00faltimo que entre estas dos operaciones, la tensi\u00f3n no puede ser resuelta\u00bb (Loraux 1, pp. 61-62).<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">7. Tratemos ahora de resumir en forma de tesis los resultados de los an\u00e1lisis de Loraux:<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">1) En primer lugar, la <em>stasis<\/em> pone en cuesti\u00f3n el lugar com\u00fan que concibe la pol\u00edtica griega como una superaci\u00f3n definitiva del <em>oikos<\/em> en la <em>polis<\/em>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">2) La <em>stasis<\/em> o guerra civil es, en su esencia, una \u00abguerra en la familia\u00bb, que proviene del <em>oikos<\/em> y no del exterior. Precisamente en la medida en que es connatural a la familia, la <em>stasis<\/em> sirve como revelador, atestigua su irreductible presencia en la <em>polis<\/em>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">3) El <em>oikos<\/em> es esencialmente ambivalente: es, por un lado, un factor de divisi\u00f3n y de conflictos, y por el otro es el paradigma que permite la reconciliaci\u00f3n de aquello que ha dividido.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Lo que resulta inmediatamente evidente de esta exposici\u00f3n sint\u00e9tica es que, mientras que la presencia y la funci\u00f3n del <em>oikos<\/em> y del <em>phylon<\/em> en la ciudad es ampliamente examinada y de alg\u00fan modo definida, la funci\u00f3n de la <em>stasis<\/em>, que constitu\u00eda precisamente el objeto de la investigaci\u00f3n, permanece en la sombra. No es m\u00e1s que un \u00abrevelador\u00bb del <em>oikos<\/em>, es decir, se reduce al elemento del que proviene y del que no hace m\u00e1s que atestiguar su presencia en la ciudad; su definici\u00f3n es, hasta el final, esquivada. Tratemos de examinar, por lo tanto, las tesis de Loraux precisamente en esta direcci\u00f3n, buscando determinar en ellas la \u00abcapacidad de desarrollo\u00bb que permitir\u00e1 llevar a la luz ese no-dicho.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">8. En cuanto al primer punto, pienso que mis recientes investigaciones han mostrado m\u00e1s all\u00e1 de toda duda que las relaciones entre <em>oikos<\/em> y <em>polis<\/em>, <em>zo\u00e9<\/em> y <em>bios<\/em>, que est\u00e1n a la base de la pol\u00edtica occidental, ten\u00edan que ser repensadas nuevamente. En la Grecia cl\u00e1sica, la <em>zo\u00e9<\/em>, la vida natural simple, es excluida de la <em>polis<\/em> y permanece confinada en la esfera del <em>oikos<\/em>. As\u00ed, al inicio de la <em>Pol\u00edtica<\/em>, Arist\u00f3teles distingue cuidadosamente al <em>oikonomos<\/em>, el \u00abjefe de una empresa\u00bb, y el <em>despotes<\/em>, el \u00abjefe de familia\u00bb, los cuales se ocupan de la reproducci\u00f3n y la conservaci\u00f3n de la vida, del pol\u00edtico, y critica duramente a aquellos que sostienen que la diferencia que los divide es de cantidad y no, m\u00e1s bien, de cualidad. Y cuando, en un pasaje que habr\u00e1 de volverse can\u00f3nico en la tradici\u00f3n pol\u00edtica de Occidente, define el fin de la <em>polis<\/em> como comunidad perfecta, lo hace precisamente oponiendo el hecho simple de vivir (<em>to zen<\/em>) a la vida pol\u00edticamente cualificada (<em>to eu zen<\/em>).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Esta oposici\u00f3n entre \u00abvivir\u00bb y \u00abvivir bien\u00bb es, no obstante, al mismo tiempo una implicaci\u00f3n de lo primero en lo segundo, de la familia en la ciudad y de la <em>zo\u00e9<\/em> en la vida pol\u00edtica. Una de las tareas de <em>Homo sacer. El poder soberano y la nuda vida<\/em> fue precisamente la de analizar las razones y las consecuencias de esta exclusi\u00f3n \u2014que es al mismo tiempo una inclusi\u00f3n\u2014 de la vida natural en la pol\u00edtica. \u00bfQu\u00e9 relaciones ten\u00edamos que asumir entre la <em>zo\u00e9<\/em> y el <em>oikos<\/em> por un lado y la <em>polis<\/em> y el <em>bios<\/em> pol\u00edtico por el otro, si los primeros deben ser incluidos en los segundos a trav\u00e9s de una exclusi\u00f3n? Desde esta perspectiva, mis investigaciones eran perfectamente coherentes con la invitaci\u00f3n de Loraux a poner en cuesti\u00f3n \u00abel lugar com\u00fan de una irresistible superaci\u00f3n del <em>oikos<\/em> por parte de la ciudad\u00bb: no se trata de una superaci\u00f3n, sino de un complicado e irresuelto intento de capturar una exterioridad y de expulsar una intimidad. Pero \u00bfc\u00f3mo entender, en este contexto, el lugar y la funci\u00f3n de la guerra civil?<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">9. La segunda y la tercera tesis en las que hemos resumido las investigaciones de Loraux aparecen bajo esta luz m\u00e1s problem\u00e1ticas. Seg\u00fan estas tesis, el lugar original de la <em>stasis<\/em> es el <em>oikos<\/em>, la guerra civil es una \u00abguerra en familia\u00bb, un <em>oikeios polemos<\/em>. Y al <em>oikos<\/em> \u2014y a la <em>stasis<\/em> que le es connatural\u2014 es inherente una esencial ambivalencia, por la cual es, a la vez, eso que causa la destrucci\u00f3n de la ciudad y el paradigma de su recomposici\u00f3n en unidad. \u00bfC\u00f3mo explicar esta ambivalencia? Si el <em>oikos<\/em>, por cuanto contiene en s\u00ed la discordia y la <em>stasis<\/em>, es un elemento de desagregaci\u00f3n pol\u00edtica, \u00bfc\u00f3mo puede presentarse como el modelo de la reconciliaci\u00f3n? Y \u00bfpor qu\u00e9 la familia implica irreductiblemente en su interior el conflicto? \u00bfPor qu\u00e9 la guerra civil ser\u00eda un secreto de familia y de sangre, y no un arcano pol\u00edtico? Tal vez la situaci\u00f3n y la g\u00e9nesis de la <em>stasis<\/em> al interior del <em>oikos<\/em>, que las hip\u00f3tesis de Loraux parecen dar por sentada, deban ser verificadas y corregidas.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\"><em>Stasis<\/em> (del verbo <em>istemi<\/em>) designa, seg\u00fan la etimolog\u00eda, el acto de levantarse, de estar firmemente en pie (<em>stasimos<\/em> es el momento de la tragedia en el que el coro se pone de pie y habla, <em>stas<\/em> es aquel que pronuncia de pie el juramento). \u00bfD\u00f3nde \u00abest\u00e1\u00bb la <em>stasis<\/em>, cu\u00e1l es su lugar propio? Para responder a estas preguntas, habr\u00e1 que recorrer algunos de los textos que Loraux analiza para probar su tesis de la situaci\u00f3n familiar de la guerra civil y verificar si nos permiten en cambio una lectura diferente.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En primer lugar una cita de <em>Las leyes<\/em> de Plat\u00f3n (ix, 869 c-d): \u00abEl hermano [<em>adelphos<\/em>, el hermano consangu\u00edneo] que, en una guerra civil, mate en combate al hermano, ser\u00e1 considerado puro [<em>katharos<\/em>], como si hubiera matado a un enemigo [<em>polemios<\/em>]. Lo mismo se aplicar\u00e1 para el ciudadano que, en las mismas condiciones, mate a otro ciudadano y para el extranjero que mate a un extranjero\u00bb. Comentando este pasaje, Loraux observa una vez m\u00e1s un testimonio de la \u00edntima relaci\u00f3n <em>stasis<\/em> y familia: \u00abEn el desencadenamiento del odio civil, es el pariente m\u00e1s cercano el que se mata [\u2026]. Familia real en la ciudad, familia como met\u00e1fora de la ciudad\u00bb (Loraux 1, p. 44). Pero lo que resulta del texto de la ley propuesta por el ateniense en el di\u00e1logo plat\u00f3nico no es tanto la conexi\u00f3n entre <em>stasis<\/em> y <em>oikos<\/em>, sino el hecho de que la guerra civil asimila y vuelve indecidibles al hermano y al enemigo, el adentro y el afuera, la casa y la ciudad. En la <em>stasis<\/em>, el asesinato de lo que es m\u00e1s \u00edntimo no se distingue de aquel de lo que es m\u00e1s ajeno. Esto significa, sin embargo, que la <em>stasis<\/em> no tiene su lugar al interior de la casa, sino que constituye m\u00e1s bien un umbral de indiferencia entre <em>oikos<\/em> y <em>polis<\/em>, entre parentesco de sangre y ciudadan\u00eda.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Esta nueva dislocaci\u00f3n de la <em>stasis<\/em> a la frontera entre la casa y la ciudad es confirmada por otro pasaje \u2014de Tuc\u00eddides, en esta ocasi\u00f3n\u2014 que Loraux cita a pie de p\u00e1gina. A prop\u00f3sito de la guerra civil sanguinaria que tuvo lugar en C\u00f3rcira en el 425, Tuc\u00eddides escribe que la <em>stasis<\/em> alcanza tal ferocidad que \u00abel lazo de parentesco [<em>to syggenes<\/em>] se vuelve m\u00e1s ajeno que aquel de la facci\u00f3n pol\u00edtica [<em>tou etairikou<\/em>]\u00bb. Loraux observa que, para expresar la misma idea, la formulaci\u00f3n inversa habr\u00eda sido m\u00e1s natural: \u00abel lazo de la facci\u00f3n pol\u00edtica se vuelve m\u00e1s \u00edntimo que el v\u00ednculo familiar\u00bb (Loraux 1, p. 35). En realidad, una vez m\u00e1s es decisivo que la <em>stasis<\/em> confunde, en un doble desplazamiento, aquello que pertenece al <em>oikos<\/em> y aquello que es propiamente de la <em>polis<\/em>, lo \u00edntimo y lo ajeno: el lazo pol\u00edtico se transfiere al interior de la casa en la misma medida en que el v\u00ednculo familiar se torna ajeno en facci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Y es tal vez en el mismo sentido que es posible interpretar el singular dispositivo ideado por los ciudadanos de Nacona: tambi\u00e9n aqu\u00ed el efecto de la <em>stasis<\/em> es volver indiscernibles el <em>oikos<\/em> y la <em>polis<\/em>, el parentesco que se disuelve en ciudadan\u00eda, y el v\u00ednculo pol\u00edtico que, en los \u00abhermanos por sorteo\u00bb, toma la forma incongruente de un parentesco.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">10. Podemos ahora tratar de responder a la pregunta \u00ab\u00bfd\u00f3nde \u201cest\u00e1\u201d la <em>stasis<\/em>, cu\u00e1l es el lugar propio de la guerra civil?\u00bb. La <em>stasis<\/em> \u2014\u00e9sta es nuestra hip\u00f3tesis\u2014 no tiene lugar ni en el <em>oikos<\/em> ni en la <em>polis<\/em>, ni en la familia ni en la ciudad: ella constituye una zona de indiferencia entre el espacio impol\u00edtico de la familia y el espacio pol\u00edtico de la ciudad. Transgrediendo este umbral, el <em>oikos<\/em> se politiza y, inversamente, la <em>polis<\/em> se \u00abeconomiza\u00bb, es decir, se reduce a <em>oikos<\/em>. <em>Esto significa que, en el sistema de la pol\u00edtica griega, la guerra civil funciona como un umbral de politizaci\u00f3n y de despolitizaci\u00f3n, a trav\u00e9s del cual la casa se excede en ciudad y la ciudad se despolitiza en familia.<\/em><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En la tradici\u00f3n del derecho griego, existe un documento singular, que parece confirmar m\u00e1s all\u00e1 de toda duda la situaci\u00f3n de la guerra civil como umbral de politizaci\u00f3n\/despolitizaci\u00f3n que hemos apenas propuesto. Aunque este documento sea mencionado no s\u00f3lo por Plutarco, Aulo Gelio y Cicer\u00f3n, sino tambi\u00e9n con particular precisi\u00f3n por Arist\u00f3teles (<em>Const. At.<\/em>, viii, 5), la apreciaci\u00f3n de la <em>stasis<\/em> que implica pareci\u00f3 tan desconcertante para los historiadores modernos de la pol\u00edtica que frecuentemente ha sido dejado de lado (tampoco Loraux, que no obstante lo cita en el libro, lo menciona en el art\u00edculo). Se trata de la ley de Sol\u00f3n, que castigaba con la <em>atimia<\/em> (es decir, con la p\u00e9rdida de los derechos civiles) al ciudadano que en una guerra civil no combatiera por una de las dos partes. Como Arist\u00f3teles dice con crudeza: \u00abAquel que, cuando la ciudad se encuentre en una guerra civil [<em>stasiazouses tes poleos<\/em>], no tome las armas [<em>thetai ta opla<\/em>, literalmente \u201cponga el escudo\u201d] por alguna de las dos partes ser\u00e1 castigado con la infamia [<em>atimos einais<\/em>] y ser\u00e1 excluido de la pol\u00edtica [<em>tes poleos me metechein<\/em>]\u00bb. (Cicer\u00f3n \u2013<em>Epist. Ad Att.<\/em>, X, I, 2\u2013 traduciendo <em>capite sanxig<\/em>, evoca oportunamente la <em>capitis disminutio<\/em>, que corresponde a la <em>atimia<\/em> griega).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">No tomar parte en la guerra civil equivale a ser expulsado de la <em>polis<\/em> y confinado en el <em>oikos<\/em>, a salir de la ciudadan\u00eda para ser reducido a la condici\u00f3n impol\u00edtica de lo privado. Esto no significa, evidentemente, que los griegos consideraran la guerra civil como un bien: pero la <em>stasis<\/em> funciona como un reactivo que revela el elemento pol\u00edtico en el caso extremo, como un umbral de politizaci\u00f3n que determina por s\u00ed mismo el car\u00e1cter pol\u00edtico o impol\u00edtico de cierto ser.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">11. Christian Meier ha mostrado c\u00f3mo en la Grecia del siglo v se produce una transformaci\u00f3n de la conceptualidad constitucional, que se realiza a trav\u00e9s de aquello que \u00e9l llama una \u00abpolitizaci\u00f3n\u00bb (<em>Politisierung<\/em>) de la ciudadan\u00eda. Donde antes la pertenencia social era definida en primer lugar por las condiciones y <em>status<\/em> de varios tipos (nobles y miembros de comunidad cultual, campesinos y comerciantes, padres de familia y parientes, habitantes de la ciudad y del campo, se\u00f1ores y clientes) y s\u00f3lo en un segundo momento por la ciudadan\u00eda con los derechos y deberes que ella implicaba, ahora la ciudadan\u00eda se vuelve en cuanto tal el criterio pol\u00edtico de la identidad social. \u00abNace as\u00ed \u2014escribe\u2014 una identidad pol\u00edtica espec\u00edficamente griega de la ciudadan\u00eda. La expectativa de que los ciudadanos se comportaran \u201ccomo ciudadanos\u201d [<em>b\u00fcrgerlich<\/em>], es decir, en sentido griego, \u201cpol\u00edticamente\u201d, encuentra una forma institucional. Esta identidad no ten\u00eda contendientes notables, por ejemplo en la pertenencia a grupos constituidos a partir de la comunidad econ\u00f3mica, profesionales, de trabajo o de religi\u00f3n o de otra especie [\u2026]. En la medida en que en la democracia los ciudadanos se consagraban a la vida pol\u00edtica, ellos se comprend\u00edan primariamente a s\u00ed mismos como part\u00edcipes de la <em>polis<\/em>; y la <em>polis<\/em> se constitu\u00eda a partir de eso en lo que eran esencialmente solidarios, es decir, los intereses originariamente compatibles con el orden y la justicia [\u2026]. <em>Polis<\/em> y <em>politeia<\/em> en este sentido se definen rec\u00edprocamente. La pol\u00edtica deviene as\u00ed para un grupo relativamente muy amplio de ciudadanos un contenido vital [<em>Lebensinhalt<\/em>] y un inter\u00e9s propio [\u2026]. La <em>polis<\/em> deviene un \u00e1mbito entre los ciudadanos claramente distinto de la casa y la pol\u00edtica una esfera distinta del \u201creino de la necesidad\u201d (<em>anankaia<\/em>)\u00bb (Meier, p. 204).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Seg\u00fan Meier, este proceso de politizaci\u00f3n de la ciudadan\u00eda es espec\u00edficamente griego, y de Grecia se ha transmitido, con alteraciones y traiciones de varios g\u00e9neros, a la pol\u00edtica occidental. Desde la perspectiva que aqu\u00ed nos interesa, cabe precisar que la politizaci\u00f3n de la que habla Meier tiene que ser situada en el campo de tensiones entre <em>oikos<\/em> y <em>polis<\/em>, definido por procesos polarmente opuestos de politizaci\u00f3n y despolitizaci\u00f3n. En este campo de tensiones, la <em>stasis<\/em> constituye un umbral, a trav\u00e9s del cual la pertenencia dom\u00e9stica se politiza en ciudadan\u00eda y, inversamente, la ciudadan\u00eda se despolitiza en solidaridad familiar. Considerando que las tensiones son, como hemos visto, paralelas, se vuelve decisivo el umbral en el que ellas se transforman y se invierten, se unen o desunen.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\u05d0 <em>Meier adopta sustancialmente la definici\u00f3n schmittiana de lo pol\u00edtico como \u00abgrado de intensidad de una asociaci\u00f3n y de una disociaci\u00f3n\u00bb. Como \u00e9l sugiere, sin embargo, la definici\u00f3n no concierne tanto a la esencia de lo pol\u00edtico, sino a la unidad pol\u00edtica. En este sentido, como Schmitt precisa, \u00abla unidad pol\u00edtica [\u2026] designa el grado m\u00e1s intenso de unidad, a partir del cual se determina incluso la distinci\u00f3n m\u00e1s intensa, es decir, el reagrupamiento de acuerdo con el amigo y el enemigo. Es la unidad suprema [\u2026] porque decide y, en su interior, es capaz de impedir a todos los dem\u00e1s reagrupamientos opuestos disociarse hasta la extrema enemistad (es decir, la guerra civil)\u00bb (Schmitt 1, p. 141). En realidad, si un \u00e1mbito determinado es definido por una pareja opuesta de conceptos, ninguno de los dos puede ser \u00edntegramente excluido sin comprometer su realidad. En cuanto grado extremo de la disociaci\u00f3n, la guerra civil es, incluso desde la perspectiva schmittiana, parte ineliminable del sistema pol\u00edtico de Occidente.<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">12. Este nexo esencial entre <em>stasis<\/em> y pol\u00edtica es confirmado por otra instituci\u00f3n griega, que Loraux no menciona en su art\u00edculo, pero a la cual dedica un cap\u00edtulo importante (el sexto) en <em>La Cit\u00e9 divis\u00e9e<\/em>: la amnist\u00eda. En el 403, despu\u00e9s de la guerra civil en Atenas que se concluye con la derrota de la oligarqu\u00eda de los Treinta, los dem\u00f3cratas vencedores, guiados por Arquino, se comprometieron solemnemente a \u00abno recordar en ning\u00fan caso los acontecimientos pasados [<em>ton de parelelythoton medeni pros medena mneskakein<\/em>]\u00bb (<em>Const. At.<\/em>, XXXIX, 6), es decir, a no castigar en juicio los delitos cometidos durante la guerra civil. Comentando esta decisi\u00f3n \u2014que coincide con la invenci\u00f3n de la amnist\u00eda\u2014 Arist\u00f3teles escribe que con ello los dem\u00f3cratas \u00abactuaron de la manera m\u00e1s pol\u00edtica [<em>politikotata [\u2026] chresasthai<\/em>] en relaci\u00f3n a los desastres pasados\u00bb (<em>ibid.<\/em>, XL, 2). La amnist\u00eda respecto a la guerra civil es, por tanto, el comportamiento m\u00e1s conforme a la pol\u00edtica. Desde el punto de vista del derecho, la <em>stasis<\/em> parece as\u00ed definida por dos interdicciones, perfectamente coherentes entre s\u00ed: por un lado, no tomar parte en ella es pol\u00edticamente culpable, y por el otro, olvidarla una vez terminada es un deber pol\u00edtico.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La f\u00f3rmula <em>me mnesikakein<\/em> del juramento amn\u00e9stico es traducida usualmente como \u00abno recordar\u00bb o, incluso, \u00abno tener resentimiento, no tener malos recuerdos\u00bb (Loraux traduce: \u00ab<em>je ne rappelerais pas les malheures<\/em>\u00bb: Loraux 2, p. 147). El adjetivo <em>mnesikakos<\/em> significa as\u00ed \u00abrencoroso, resentido\u00bb y se aplica a un hombre que alimenta malos recuerdos. Es muy poco probable, sin embargo, que lo mismo pueda valer para el verbo <em>mnesikakein<\/em>. En el criptotipo que regula la formaci\u00f3n de compuestos verbales de este tipo en griego, el segundo t\u00e9rmino est\u00e1 en g\u00e9nero activo. <em>Mnesikakein<\/em> no significa tanto \u00abtener malos recuerdos\u00bb, sino m\u00e1s bien \u00abhacer mal con la memoria, hacer un mal uso de los recuerdos\u00bb. Se trata, en este caso, de un t\u00e9rmino legal, que se refiere al hecho de perseguir en justicia a alguien por cr\u00edmenes cometidos durante la <em>stasis<\/em>. La <em>amnestia<\/em> ateniense no es simplemente un olvido o una remoci\u00f3n del pasado: es una invitaci\u00f3n a no hacer un mal uso de la memoria. En la medida en que constituye un paradigma pol\u00edtico de lo impol\u00edtico (del <em>oikos<\/em>) y el devenir impol\u00edtico de lo pol\u00edtico (de la <em>polis<\/em>), la <em>stasis<\/em> no es algo que pueda jam\u00e1s ser olvidado o removido: es lo inolvidable que debe permanecer como siempre posible en la ciudad y que, sin embargo, no debe ser recordado a trav\u00e9s de procesos y resentimientos. As\u00ed pues, precisamente lo contrario de aquello que la guerra civil parece ser para los modernos: es decir, algo que se debe tratar de volver a toda costa imposible y que debe siempre ser recordado a trav\u00e9s de procesos y persecuciones legales.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">13. Tratemos de trazar algunas conclusiones provisionales de nuestros an\u00e1lisis:<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">1) La <em>stasis<\/em> no proviene del <em>oikos<\/em>, no es una \u00abguerra en familia\u00bb, sino que es parte de un dispositivo que funciona de modo similar al estado de excepci\u00f3n. As\u00ed como, en el estado de excepci\u00f3n, la <em>zo\u00e9<\/em>, la vida natural, es incluida en el orden jur\u00eddico-pol\u00edtico a trav\u00e9s de su exclusi\u00f3n, de modo an\u00e1logo a trav\u00e9s de la <em>stasis<\/em> el <em>oikos<\/em> es politizado e incluido en la <em>polis<\/em>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\n<p>2) Aquello que est\u00e1 en juego en la relaci\u00f3n entre <em>oikos<\/em> y <em>polis<\/em> es la constituci\u00f3n de un umbral de indiferencia en el que lo pol\u00edtico y lo impol\u00edtico, el afuera y el adentro, coinciden. Debemos entonces concebir la pol\u00edtica como un campo de fuerzas cuyos extremos son el <em>oikos<\/em> y la <em>polis<\/em>: entre ellos, la guerra civil marca el umbral a trav\u00e9s del cual lo impol\u00edtico se politiza y lo pol\u00edtico se \u00abeconomiza\u00bb:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>politizaci\u00f3n \u21c4 despolitizaci\u00f3n<\/p>\n<p><em>oikos<\/em> \u2014\u2014\u2014\u2014 |<em>stasis<\/em>| \u2014\u2014\u2014\u2014 <em>polis<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Esto significa que, tanto en la Grecia cl\u00e1sica como hoy, no existe algo como una sustancia pol\u00edtica: la pol\u00edtica es un campo incesantemente recorrido por las corrientes tensionales de la politizaci\u00f3n y de la despolitizaci\u00f3n, de la familia y de la ciudad. Entre estas polaridades opuestas, disyuntas e \u00edntimamente vinculadas, la tensi\u00f3n \u2014para parafrasear el diagn\u00f3stico de Loraux\u2014 no es solucionable. Cuando prevalece la tensi\u00f3n hacia el <em>oikos<\/em> y la ciudad parece querer resolverse en una familia (si bien de un tipo especial), la guerra civil funciona entonces como el umbral en el que las relaciones familiares se repolitizan; cuando lo que prevalece es en cambio la tensi\u00f3n hacia la <em>polis<\/em> y el lazo familiar parece alentarse, entonces la <em>stasis<\/em> interviene recodificando en t\u00e9rminos pol\u00edticos las relaciones familiares.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La Grecia cl\u00e1sica es tal vez el lugar en el que esta tensi\u00f3n encontr\u00f3 por un momento un equilibrio incierto, precario. En el curso de la historia pol\u00edtica posterior de Occidente, la tendencia a despolitizar la ciudad transform\u00e1ndola en una casa o en una familia, sostenida por relaciones de sangre y por operaciones meramente econ\u00f3micas, se alternar\u00e1 siempre con fases simult\u00e1neamente opuestas, en las cuales todo lo impol\u00edtico debe ser movilizado y politizado. Seg\u00fan el predominio de una o de otra tendencia, mutar\u00e1 tambi\u00e9n la funci\u00f3n, la dislocaci\u00f3n y la forma de la guerra civil; pero es probable que en la medida en que las palabras \u00abfamilia\u00bb y \u00abciudad\u00bb, \u00abprivado\u00bb y \u00abp\u00fablico\u00bb, \u00abeconom\u00eda\u00bb y \u00abpol\u00edtica\u00bb, tengan un sentido d\u00e9bil, la guerra civil no podr\u00e1 ser cancelada de la escena pol\u00edtica de Occidente.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\u05d0 <em>La forma que la guerra civil ha asumido hoy en la historia mundial es el terrorismo. Si el diagn\u00f3stico foucaultiano de la pol\u00edtica moderna como biopol\u00edtica es correcto y si correcta es tambi\u00e9n la genealog\u00eda que la reconduce a un paradigma teol\u00f3gico-econ\u00f3mico, entonces el terrorismo mundial es la forma que asume la guerra civil cuando la vida como tal deviene la puesta en juego de la pol\u00edtica. Justamente cuando la <\/em>polis<em> se presenta en la figura tranquilizadora de un <\/em>oikos<em> \u2014la \u00abcasa Europa\u00bb, o el mundo como espacio absoluto de la gesti\u00f3n econ\u00f3mica global\u2014 la <\/em>stasis<em>, que ya no puede situarse en el umbral entre <\/em>oikos<em> y <\/em>polis<em>, deviene entonces el paradigma de todo conflicto y entra en la figura del terror. El terrorismo es la \u00abguerra civil mundial\u00bb que ocupa de vez en cuando esta o aquella zona del espacio planetario. No es casualidad que el \u00abterror\u00bb haya coincidido con el momento en el que la vida como tal \u2014la naci\u00f3n, es decir, el nacimiento\u2014 deven\u00eda el principio de la soberan\u00eda. La \u00fanica forma en que la vida como tal puede ser politizada es la exposici\u00f3n incondicionada a la muerte, es decir, la nuda vida.<\/em><\/div>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr style=\"height: 1px\" align=\"left\" width=\"15%\" \/>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><strong><small>Bibliograf\u00eda<\/small><\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small>Arendt, Hannah, <em>On Revolution<\/em>, Nueva York, Viking Press, 1963.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small>Loraux, Nicole, 1. \u00abLa guerre dans la famille\u00bb, en <em>Clio<\/em>, V, 1997.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small>Loraux, Nicole, 2. <em>La Cit\u00e9 divis\u00e9e. L\u2019oubli dans la m\u00e9moire d\u2019Ath\u00e8nes<\/em>, Par\u00eds, Payot, 1997.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small>Meier, Christian, \u00abDer Wandel der politisch-sozialen Begriffswelt im V Jahrhundert v. Chr.\u00bb, en Reinhart Koselleck (dir.), <em>Historische Semantik und Begriffsgeschicte<\/em>, Stuttgart, Klet-Cotta, 1979.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small>Schmitt, Carl, <em>Theorie des Partisanen<\/em>, Berl\u00edn, Duncker &amp; Humblot, 1963.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small>Schnur, Roman, <em>Revolution und Weltb\u00fcrgerkrieg<\/em>, Berl\u00edn, Duncker &amp; Humblot, 1983.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small>Snow, Donald M.,<em> Uncivil Wars: International Security and the New Internal Conflicts<\/em>, Londres, Boulder, 1996.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small>Vernant, Jean-Pierre (dir.), <em>Probl\u00e8mes de la guerre en Gr\u00e8ce ancienne<\/em>, Par\u00eds, \u00c9cole des Hautes \u00c9tudes en Sciences Sociales, 1985.<\/small><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Advertencia &nbsp; Los dos textos aqu\u00ed publicados reproducen, con variaciones e integraciones, dos seminarios sobre la guerra civil sostenidos en la Universidad de Princeton en octubre de 2001. Los lectores decidir\u00e1n en qu\u00e9 medida las tesis aqu\u00ed propuestas \u2014que identifican en la guerra civil el umbral de politizaci\u00f3n fundamental de Occidente y en la \u00abademia\u00bb, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":10716,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[14],"class_list":["post-535","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general","tag-giorgio-agamben"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/535","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/10716"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=535"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/535\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":539,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/535\/revisions\/539"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=535"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=535"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=535"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}