{"id":517,"date":"2017-03-12T21:00:24","date_gmt":"2017-03-13T03:00:24","guid":{"rendered":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=517"},"modified":"2022-04-25T16:29:13","modified_gmt":"2022-04-25T21:29:13","slug":"que-es-un-dispositivo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=517","title":{"rendered":"Giorgio Agamben \/ \u00bfQu\u00e9 es un dispositivo?"},"content":{"rendered":"<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>Traducci\u00f3n de Giorgio Agamben, <em>Che cos\u2019\u00e8 un dispositivo?<\/em>, Roma, nottetempo, 2006.<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">1. Las cuestiones terminol\u00f3gicas son importantes en filosof\u00eda. Como dijo una vez un fil\u00f3sofo por el que siento un gran respeto, la terminolog\u00eda es el momento po\u00e9tico del pensamiento. Esto no significa que los fil\u00f3sofos deban definir necesariamente sus t\u00e9rminos t\u00e9cnicos en cada ocasi\u00f3n. Plat\u00f3n nunca defini\u00f3 el m\u00e1s importante de sus t\u00e9rminos: idea. Otros en cambio, como Spinoza y Leibniz, prefieren definir <em>more geometrico<\/em> su terminolog\u00eda.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La hip\u00f3tesis que pretendo proponerles es que la palabra \u00abdispositivo\u00bb es un t\u00e9rmino t\u00e9cnico decisivo en la estrategia del pensamiento de Foucault. Lo utiliza con frecuencia sobre todo a partir de mediados de la d\u00e9cada de 1970, cuando empieza a tratar lo que llam\u00f3 la \u00abgubernamentalidad\u00bb o el \u00abgobierno de los hombres\u00bb. Aunque nunca da una definici\u00f3n real, se acerca a algo parecido a una definici\u00f3n en una entrevista de 1977:<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;padding-left: 40px\"><small>Lo que intento identificar bajo este nombre es, en primer lugar, un conjunto decididamente heterog\u00e9neo, que comprende discursos, instituciones, arreglos arquitect\u00f3nicos, decisiones reglamentarias, leyes, medidas administrativas, enunciados cient\u00edficos, proposiciones filos\u00f3ficas, morales y filantr\u00f3picas, en definitiva: lo dicho, as\u00ed como lo no-dicho; tales son los elementos del dispositivo. El propio dispositivo es la red que se puede establecer entre estos elementos\u2026<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;padding-left: 40px;text-indent: 0.3cm\"><small>\u2026por dispositivo, me refiero a una especie de \u2014digamos\u2014 formaci\u00f3n que en un momento hist\u00f3rico determinado ten\u00eda la funci\u00f3n principal de responder a una emergencia. Por lo tanto, el dispositivo tiene una funci\u00f3n estrat\u00e9gica dominante\u2026<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;padding-left: 40px;text-indent: 0.3cm\"><small>Dije que el dispositivo era esencialmente de naturaleza estrat\u00e9gica, lo que implica una cierta manipulaci\u00f3n de relaciones de fuerza, una intervenci\u00f3n racional y concertada en estas relaciones de fuerza, ya sea para desarrollarlas en tal direcci\u00f3n, o para bloquearlas, o para estabilizarlas, para utilizarlas. Por lo tanto, el dispositivo est\u00e1 siempre inscrito en un juego de poder, pero tambi\u00e9n est\u00e1 siempre vinculado a una o varias fronteras del saber, que surgen de \u00e9l pero, igualmente, lo condicionan. El dispositivo es precisamente esto: estrategias de relaciones de fuerza que apoyan tipos de saber, y que se apoyan en ellos.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: right;padding-left: 40px\"><small>(<em>Dits et \u00e9crits<\/em>, vol. III, pp. 299-300)<\/small><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Resumamos brevemente los tres puntos:<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">a) Se trata de un conjunto heterog\u00e9neo, que incluye virtualmente cualquier cosa, tanto lo ling\u00fc\u00edstico como lo no-ling\u00fc\u00edstico: discursos, instituciones, edificios, leyes, medidas de polic\u00eda, proposiciones filos\u00f3ficas, etc. El dispositivo en s\u00ed mismo es la red que se establece entre estos elementos.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">b) El dispositivo tiene siempre una funci\u00f3n estrat\u00e9gica concreta y siempre forma parte de una relaci\u00f3n de poder.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">c) Como tal, resulta de la intersecci\u00f3n de relaciones de poder y de relaciones de saber.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">2. A continuaci\u00f3n, me gustar\u00eda intentar trazar una breve genealog\u00eda de este t\u00e9rmino, primero dentro de la obra de Foucault y luego en un contexto hist\u00f3rico m\u00e1s amplio.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">A finales de la d\u00e9cada de 1960, m\u00e1s o menos en el momento de escribir <em>La arqueolog\u00eda del saber<\/em>, para definir el objeto de sus investigaciones Foucault no usa el t\u00e9rmino dispositivo, sino aquel, etimol\u00f3gicamente cercano, de \u00ab<em>positivit\u00e9<\/em>\u00bb, positividad, de nuevo sin definirlo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">A menudo me preguntaba d\u00f3nde hab\u00eda encontrado Foucault ese t\u00e9rmino hasta que, no hace muchos meses, rele\u00ed el ensayo de Jean Hyppolite <em>Introduction \u00e0 la philosophie de l\u2019histoire de Hegel<\/em>. Probablemente conozcan la fuerte relaci\u00f3n entre Foucault e Hyppolite, al que a veces se refiere como \u00abmi maestro\u00bb (Hyppolite hab\u00eda sido en realidad su profesor, primero durante la <em>kh\u00e2gne<\/em> en el liceo Henri IV y luego en la <em>\u00c9cole normale<\/em>).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El cap\u00edtulo tres del ensayo de Hyppolite se titula: <em>Raison et histoire. <\/em><em>Les id\u00e9es de positivit\u00e9 et de destin <\/em>(Raz\u00f3n e historia. Las ideas de positividad y de destino). Centra aqu\u00ed su an\u00e1lisis en dos obras hegelianas del llamado per\u00edodo de Berna y Fr\u00e1ncfort (1795-96): la primera es \u00abEl esp\u00edritu del cristianismo y su destino\u00bb y la segunda \u2014de la que procede el t\u00e9rmino que nos interesa\u2014 \u00abLa positividad de la religi\u00f3n cristiana\u00bb (<em>Die Positivit\u00e4t der christliche Religion<\/em>). Seg\u00fan Hyppolite, \u00abdestino\u00bb y \u00abpositividad\u00bb son dos conceptos-clave del pensamiento hegeliano. En particular, el t\u00e9rmino \u00abpositividad\u00bb tiene su lugar en la oposici\u00f3n de Hegel entre \u00abreligi\u00f3n natural\u00bb y \u00abreligi\u00f3n positiva\u00bb. Mientras que la religi\u00f3n natural se refiere a la relaci\u00f3n inmediata y general de la raz\u00f3n humana con lo divino, la religi\u00f3n positiva o hist\u00f3rica comprende el conjunto de creencias, reglas y rituales que en una determinada sociedad y en un determinado momento hist\u00f3rico se imponen a los individuos desde el exterior. \u00abUna religi\u00f3n positiva \u2014escribe Hegel en un pasaje que cita Hyppolite\u2014 implica sentimientos se imprimen en las almas a trav\u00e9s de una coacci\u00f3n, y comportamientos que son el resultado de una relaci\u00f3n de mando y obediencia y que se llevan a cabo sin inter\u00e9s directo\u00bb.<sup>1<\/sup><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Hyppolite muestra c\u00f3mo la oposici\u00f3n entre naturaleza y positividad corresponde, en este sentido, a la dial\u00e9ctica entre libertad y coacci\u00f3n y entre raz\u00f3n e historia. En un pasaje que no puede no haber despertado la curiosidad de Foucault y que contiene algo m\u00e1s que un presagio de la noci\u00f3n de dispositivo, escribe: \u00abSe ve aqu\u00ed el nudo problem\u00e1tico impl\u00edcito en el concepto de positividad, y los intentos posteriores de Hegel de unir dial\u00e9cticamente \u2014una dial\u00e9ctica que a\u00fan no ha tomado consciencia de s\u00ed misma\u2014 la <em>pura raz\u00f3n<\/em> (te\u00f3rica y sobre todo pr\u00e1ctica) y la positividad, es decir, el <em>elemento hist\u00f3rico<\/em>. En cierto sentido, la positividad es considerada por Hegel como un obst\u00e1culo para la libertad humana, y como tal es condenada. Investigar los elementos positivos de una religi\u00f3n y, se podr\u00eda a\u00f1adir ya, de un estado social, significa descubrir lo que en ellos se impone por coacci\u00f3n a los hombres, lo que hace opaca la pureza de la raz\u00f3n; pero, en otro sentido, que en el curso del desarrollo del pensamiento hegeliano acaba por imponerse, la positividad debe reconciliarse con la raz\u00f3n, que pierde entonces su car\u00e1cter abstracto y se adapta a la riqueza concreta de la vida. Se entiende, pues, c\u00f3mo el concepto de positividad est\u00e1 en el centro de las perspectivas hegelianas\u00bb.<sup>2<\/sup><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Si \u00abpositividad\u00bb es el nombre que, seg\u00fan Hyppolite, el joven Hegel da al elemento hist\u00f3rico, con toda su carga de reglas, rituales e instituciones que son impuestos a los individuos por un poder externo, pero que est\u00e1n, por as\u00ed decirlo, interiorizados en los sistemas de creencias y sentimientos, entonces Foucault, al tomar prestado este t\u00e9rmino (que luego se convertir\u00e1 en \u00abdispositivo\u00bb) toma posici\u00f3n respecto a un problema decisivo, que es tambi\u00e9n su propio problema: la relaci\u00f3n entre los individuos como seres vivos y el elemento hist\u00f3rico, entendiendo por tal el conjunto de las instituciones, procesos de subjetivaci\u00f3n y reglas en que se concretan las relaciones de poder. Sin embargo, el objetivo \u00faltimo de Foucault no es, como en Hegel, reconciliar ambos elementos. Tampoco se trata de enfatizar el conflicto entre ellos. Se trata para \u00e9l m\u00e1s bien de investigar los modos concretos en que las positividades (o los dispositivos) act\u00faan en las relaciones, mecanismos y \u00abjuegos\u00bb de poder.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">3. Ahora deber\u00eda quedar claro en qu\u00e9 sentido planteo la hip\u00f3tesis de que el t\u00e9rmino \u00abdispositivo\u00bb es un t\u00e9rmino t\u00e9cnico esencial del pensamiento de Foucault. No se trata de un t\u00e9rmino particular, que se refiere \u00fanicamente a tal o cual tecnolog\u00eda de poder. Es un t\u00e9rmino general, que tiene la misma amplitud que, seg\u00fan Hyppolite, tiene \u00abpositividad\u00bb para el joven Hegel y, en la estrategia de Foucault, viene a ocupar el lugar de lo que \u00e9l llama cr\u00edticamente \u00ablos universales\u00bb (<em>les universaux<\/em>). Foucault, como se sabe, siempre se neg\u00f3 a tratar esas categor\u00edas generales o entes de raz\u00f3n que \u00e9l llama \u00ablos universales\u00bb, como el Estado, la Soberan\u00eda, la Ley, el Poder. Pero esto no significa que no haya conceptos operativos de car\u00e1cter general en su pensamiento. Los dispositivos son precisamente lo que ocupa el lugar de los universales en la estrategia foucaultiana: no simplemente esta o aquella medida de polic\u00eda, esta o aquella tecnolog\u00eda de poder, ni siquiera una generalidad obtenida por abstracci\u00f3n: m\u00e1s bien, como dijo en la entrevista de 1977, \u00abla red (<em>le r\u00e9seau<\/em>) que se establece entre estos elementos\u00bb.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Si ahora intentamos examinar la definici\u00f3n del t\u00e9rmino \u00abdispositivo\u00bb que se encuentra en los diccionarios franceses de uso com\u00fan, vemos que distinguen tres significados del t\u00e9rmino:<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">a) Un sentido jur\u00eddico en sentido estricto: \u00abEl dispositivo es la parte de un juicio que contiene la decisi\u00f3n separada de los motivos\u00bb. Es decir, la parte de la sentencia (o de una ley) que decide y dispone.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">b) Un significado tecnol\u00f3gico: \u00abEl modo en que est\u00e1n dispuestas las piezas de una m\u00e1quina o mecanismo y, por extensi\u00f3n, el mecanismo mismo\u00bb.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">c) Un significado militar: \u00abEl conjunto de medios dispuestos seg\u00fan un plan\u00bb.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Los tres significados est\u00e1n, en cierta medida, presentes en el uso foucaultiano. Pero los diccionarios, sobre todo los que no tienen un car\u00e1cter hist\u00f3rico-etimol\u00f3gico, operan dividiendo y separando los diversos significados de un t\u00e9rmino. Sin embargo, esta fragmentaci\u00f3n corresponde generalmente al despliegue y la articulaci\u00f3n hist\u00f3rica de un \u00fanico significado original, que es importante no perder de vista. \u00bfCu\u00e1l es, en el caso del t\u00e9rmino \u00abdispositivo\u00bb, este significado? Ciertamente, el t\u00e9rmino, tanto en el uso com\u00fan como en el uso foucaultiano, parece referirse a un conjunto de pr\u00e1cticas y mecanismos (tanto ling\u00fc\u00edsticos como no ling\u00fc\u00edsticos, jur\u00eddicos, t\u00e9cnicos y militares) destinados a hacer frente a una emergencia y a conseguir un efecto m\u00e1s o menos inmediato. Pero, \u00bfen qu\u00e9 estrategia de praxis o pensamiento, en qu\u00e9 contexto hist\u00f3rico se origin\u00f3 el t\u00e9rmino moderno?<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">4. A lo largo de los \u00faltimos tres a\u00f1os, me he ido adentrando en una b\u00fasqueda cuyo final s\u00f3lo empiezo a ver ahora, y que podr\u00eda describir a grandes grados como una genealog\u00eda teol\u00f3gica de la econom\u00eda. En los primeros siglos de la historia de la Iglesia \u2014digamos que entre los siglos II y VI\u2014 el t\u00e9rmino griego <em>oikonomia<\/em> desempe\u00f1\u00f3 una funci\u00f3n decisiva en la teolog\u00eda. <em>Oikonomia<\/em> significa en griego la administraci\u00f3n del <em>oikos<\/em>, de la casa y, m\u00e1s generalmente, gesti\u00f3n, <em>management<\/em>. Es, como dice Arist\u00f3teles (<em>Pol.<\/em> 1255 b 21), no un paradigma epist\u00e9mico, sino una praxis, una actividad pr\u00e1ctica que tiene que ver con un problema y una situaci\u00f3n particular de vez en cuando. \u00bfPor qu\u00e9 los padres sintieron la necesidad de introducir este t\u00e9rmino en la teolog\u00eda? \u00bfC\u00f3mo se lleg\u00f3 a hablar de una \u00abeconom\u00eda divina\u00bb?<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Se trataba, en efecto, de un problema extremadamente delicado y vital, quiz\u00e1 de la cuesti\u00f3n decisiva en la historia de la teolog\u00eda cristiana: la Trinidad. Cuando, en el transcurso del siglo II, se empez\u00f3 a discutir acerca de una trinidad de figuras divinas, el Padre, el Hijo y el Esp\u00edritu, hubo, como era de esperar, una resistencia muy fuerte en el seno de la Iglesia por parte de personas razonables que pensaban con horror que, de este modo, se corr\u00eda el riesgo de reintroducir el polite\u00edsmo y el paganismo en la fe cristiana. Para convencer a estos obstinados adversarios (que m\u00e1s tarde fueron luego llamados \u00abmonarquianos\u00bb, es decir, defensores del gobierno de uno solo), te\u00f3logos como Tertuliano, Hip\u00f3lito, Ireneo y muchos otros no encontraron nada mejor que servirse del t\u00e9rmino <em>oikonomia<\/em>. Su argumento era m\u00e1s o menos el siguiente: \u00abDios, en cuanto a su ser y a su sustancia, es, ciertamente, uno; pero en cuanto a su <em>oikonomia<\/em>, es decir, al modo en que administra su casa, su vida y el mundo que ha creado, es, en cambio, triple. Al igual que un buen padre puede confiar al hijo el desempe\u00f1o de ciertas funciones y de ciertas tareas, sin perder con esto su poder y su unidad, as\u00ed Dios conf\u00eda a Cristo la \u201ceconom\u00eda\u201d, la administraci\u00f3n y el gobierno de la historia de los hombres\u00bb. El t\u00e9rmino <em>oikonomia<\/em> se especializ\u00f3 as\u00ed para significar en particular la encarnaci\u00f3n del Hijo y la econom\u00eda de la redenci\u00f3n y la salvaci\u00f3n (por eso, en algunas sectas gn\u00f3sticas, Cristo acaba llam\u00e1ndose \u00abel hombre de la econom\u00eda\u00bb, <em>ho anthropos tes oikonomias<\/em>). Los te\u00f3logos se acostumbraron gradualmente a distinguir entre un \u00abdiscurso \u2014o <em>logos<\/em>\u2014 de la teolog\u00eda\u00bb y un \u00ab<em>logos<\/em> de la econom\u00eda\u00bb, y la <em>oikonomia<\/em> se convirti\u00f3 as\u00ed en el dispositivo a trav\u00e9s del cual se introdujeron en la fe cristiana el dogma trinitario y la idea de un gobierno divino providencial del mundo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Pero, como sucede a menudo, la fractura que los te\u00f3logos hab\u00edan tratado de evitar y eliminar de este modo en Dios en el plano del ser, reapareci\u00f3 en forma de cesura que separa en Dios ser y acci\u00f3n, ontolog\u00eda y praxis. La acci\u00f3n (la econom\u00eda, pero tambi\u00e9n la pol\u00edtica) no tiene ning\u00fan fundamento en el ser: \u00e9sta es la esquizofrenia que la doctrina teol\u00f3gica de la <em>oikonomia<\/em> lega a la cultura occidental.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">5. Creo que incluso a trav\u00e9s de esta breve exposici\u00f3n, se habr\u00e1n dado cuenta de la centralidad e importancia de la funci\u00f3n que la noci\u00f3n de <em>oikonomia<\/em> ha desempe\u00f1ado en la teolog\u00eda cristiana. Ya desde Clemente de Alejandr\u00eda, se fundi\u00f3 con la noci\u00f3n de providencia, significando el gobierno salv\u00edfico del mundo y de la historia de los hombres. Ahora bien: \u00bfcu\u00e1l es la traducci\u00f3n de este t\u00e9rmino griego fundamental en los escritos de los padres latinos? <em>Dispositio<\/em>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El t\u00e9rmino latino <em>dispositio<\/em>, del que deriva nuestro t\u00e9rmino \u00abdispositivo\u00bb, viene as\u00ed a asumir toda la compleja esfera sem\u00e1ntica de la <em>oikonomia<\/em> teol\u00f3gica. Los \u00abdispositivos\u00bb de los que habla Foucault est\u00e1n de alguna manera conectados con esta herencia teol\u00f3gica, pueden de alguna manera remontarse a la fractura que divide y, al mismo tiempo, articula en Dios ser y praxis, la naturaleza o esencia y la operaci\u00f3n a trav\u00e9s de la cual administra y gobierna el mundo de las criaturas. El t\u00e9rmino dispositivo nombra aquello en lo que y a trav\u00e9s de lo cual se realiza una pura actividad de gobierno sin ning\u00fan fundamento en el ser. Por ello, los dispositivos deben implicar siempre un proceso de subjetivaci\u00f3n, es decir, deben producir a su sujeto.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">A la luz de esta genealog\u00eda teol\u00f3gica, los dispositivos foucaultianos adquieren una significaci\u00f3n a\u00fan m\u00e1s decisiva, en un contexto en el que se cruzan no s\u00f3lo con la \u00abpositividad\u00bb del joven Hegel, sino tambi\u00e9n con el <em>Gestell<\/em> del \u00faltimo Heidegger, cuya etimolog\u00eda es af\u00edn a la de <em>dis-positio<\/em>, <em>dis-ponere<\/em> (el alem\u00e1n <em>stellen<\/em> corresponde al lat\u00edn <em>ponere<\/em>). Cuando Heidegger, en <em>Die Technik und die Kehre<\/em> (La t\u00e9cnica y el giro), escribe que <em>Ge-stell<\/em> com\u00fanmente significa \u00abaparato\u00bb (<em>Ger\u00e4t<\/em>), pero que quiere decir con este t\u00e9rmino \u00abel reunir de ese (dis)poner (<em>Stellen<\/em>), que (dis)pone del hombre, es decir, exige de \u00e9l el descubrimiento de lo real en la forma del ordenar (<em>Bestellen<\/em>)\u00bb, la proximidad de este t\u00e9rmino con la <em>dispositio<\/em> de los te\u00f3logos y con los dispositivos de Foucault es evidente. Todos estos t\u00e9rminos tienen en com\u00fan la referencia a una <em>oikonomia<\/em>, es decir, a un conjunto de praxis, saberes, medidas e instituciones cuyo objetivo es gestionar, gobernar, controlar y orientar en un sentido que se pretende \u00fatil los comportamientos, los gestos y los pensamientos de los hombres.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">6. Uno de los principios metodol\u00f3gicos que sigo constantemente en mis investigaciones es el de identificar en los textos y los contextos en los que trabajo lo que Feuerbach llamaba el elemento filos\u00f3fico, es decir, el punto de su <em>Entwicklungsf\u00e4higkeit<\/em> (literalmente, capacidad de desarrollo), el <em>locus<\/em> y el momento en que son susceptibles de un desarrollo. Sin embargo, cuando interpretamos y desarrollamos el texto de un autor en este sentido, llega el momento en que empezamos a darnos cuenta de que no podemos seguir adelante sin contravenir las reglas m\u00e1s elementales de la hermen\u00e9utica. Esto significa que el desarrollo del texto en cuesti\u00f3n ha llegado a un punto de indecidibilidad en el que resulta imposible distinguir entre el autor y el int\u00e9rprete. Aunque se trata de un momento especialmente feliz para el int\u00e9rprete, sabe que ha llegado el momento de abandonar el texto que est\u00e1 analizando y seguir por su cuenta.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Por tanto, los invito a abandonar el contexto de la filolog\u00eda foucaultiana en el que nos hemos movido hasta ahora y a situar los dispositivos en un nuevo contexto.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Les propongo nada menos que una partici\u00f3n general y masiva de lo existente en dos grandes grupos o clases: por un lado, los seres vivos (o las sustancias) y, por otro, los dispositivos en los que son incesantemente capturados. Por un lado, por tanto, para retomar la terminolog\u00eda de los te\u00f3logos, la ontolog\u00eda de las criaturas y por otro la <em>oikonomia<\/em> de los dispositivos que buscan gobernarlas y guiarlas hacia el bien.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Generalizando a\u00fan m\u00e1s la ya muy amplia clase de dispositivos foucaultianos, llamar\u00e9 dispositivo literalmente a todo lo que tenga de alguna manera la capacidad de capturar, orientar, determinar, interceptar, modelar, controlar y asegurar los gestos, las conductas, las opiniones y los discursos de los seres vivos. Por lo tanto, no s\u00f3lo las c\u00e1rceles, los manicomios, el Pan\u00f3ptico, las escuelas, la confesi\u00f3n, las f\u00e1bricas, las disciplinas, las medidas jur\u00eddicas, etc., cuya conexi\u00f3n con el poder es en cierto sentido evidente, sino tambi\u00e9n la pluma, la escritura, la literatura, la filosof\u00eda, la agricultura, el cigarro, la navegaci\u00f3n, las computadoras, los tel\u00e9fonos celulares y \u2014por qu\u00e9 no\u2014 el propio lenguaje, que es quiz\u00e1 el m\u00e1s antiguo de los dispositivos, en el que hace miles y miles de a\u00f1os un primate \u2014probablemente sin darse cuenta de las consecuencias\u2014 tuvo la inconsciencia de dejarse capturar.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Recapitulando, tenemos pues dos grandes clases, los seres vivos (o las sustancias) y los dispositivos. Y, entre los dos, como tercero, los sujetos. Llamo sujeto a lo que resulta de la relaci\u00f3n y, por as\u00ed decirlo, del cuerpo a cuerpo entre los seres vivos y los dispositivos. Por supuesto, las sustancias y los sujetos, como en la antigua metaf\u00edsica, parecen superponerse, pero no completamente. En este sentido, por ejemplo, un mismo individuo, una misma sustancia, puede ser el lugar de m\u00faltiples procesos de subjetivaci\u00f3n: el usuario de tel\u00e9fonos celulares, el navegante de Internet, el escritor de cuentos, el aficionado del tango, el no-global, etc. etc. El inmenso crecimiento de los dispositivos en nuestro tiempo va acompa\u00f1ado de una proliferaci\u00f3n igualmente inmensa de procesos de subjetivaci\u00f3n. Esto puede dar la impresi\u00f3n de que la categor\u00eda de la subjetividad en nuestro tiempo se tambalea y pierde consistencia; pero no se trata, para ser precisos, de una cancelaci\u00f3n o superaci\u00f3n, sino de una diseminaci\u00f3n que lleva al extremo el aspecto de mascarada que siempre ha acompa\u00f1ado a toda identidad personal.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">7. Probablemente no ser\u00eda err\u00f3neo definir la fase extrema del desarrollo capitalista que estamos viviendo como una gigantesca acumulaci\u00f3n y proliferaci\u00f3n de dispositivos. Por supuesto, desde que apareci\u00f3 el <em>homo sapiens<\/em>, ha habido dispositivos, pero parece que no hay un solo momento en la vida de los individuos hoy en d\u00eda que no que no est\u00e9 modelado, contaminado o controlado por alg\u00fan dispositivo. Entonces, \u00bfc\u00f3mo podemos enfrentar esta situaci\u00f3n, qu\u00e9 estrategia debemos seguir en nuestro cuerpo a cuerpo diario con los dispositivos? No se trata simplemente de destruirlos, ni, como sugieren algunos ingenuos, de utilizarlos de forma correcta.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Por ejemplo, al vivir en Italia, es decir, en un pa\u00eds en el que los gestos y los comportamientos de los individuos han sido remodelados de arriba abajo por el tel\u00e9fono celular (conocido familiarmente como <em>telefonino<\/em>), yo he desarrollado un odio implacable hacia este dispositivo, que ha hecho que las relaciones entre las personas sean a\u00fan m\u00e1s abstractas. Aunque a menudo me he sorprendido pensando en c\u00f3mo destruir o desactivar los <em>telefonini<\/em> y en c\u00f3mo eliminar o, al menos, castigar y encarcelar a quienes los utilizan, no creo que sea la soluci\u00f3n adecuada al problema.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El hecho es que, seg\u00fan todas las pruebas, los dispositivos no son un accidente en el que los hombres cayeron por casualidad, sino que tienen sus ra\u00edces en el mismo proceso de \u00abhominizaci\u00f3n\u00bb que hizo\u00abhumanos\u00bb a los animales que clasificamos bajo la r\u00fabrica <em>homo sapiens<\/em>. El acontecimiento que produjo al humano constituye, en efecto, para el ser vivo, algo as\u00ed como una escisi\u00f3n, que reproduce en cierto modo la escisi\u00f3n que la <em>oikonomia<\/em> hab\u00eda introducido en Dios entre ser y acci\u00f3n. Esta escisi\u00f3n separa al ser vivo de s\u00ed mismo y de la relaci\u00f3n inmediata con su entorno, es decir, con aquello que Uexk\u00fcll y, despu\u00e9s de \u00e9l, Heidegger llaman el c\u00edrculo receptor-desinhibidor. Al romper o interrumpir esta relaci\u00f3n, se producen para el ser vivo el aburrimiento \u2014es decir, la capacidad de suspender la relaci\u00f3n inmediata con los desinhibidores\u2014 y lo Abierto, es decir, la posibilidad de conocer lo ente en cuanto ente, de construir un mundo. Pero, con estas posibilidades, tambi\u00e9n se da inmediatamente la posibilidad de los dispositivos, que pueblan lo Abierto con instrumentos, objetos, <em>gadgets<\/em>, chucher\u00edas y tecnolog\u00edas de todo tipo. A trav\u00e9s de los dispositivos, el hombre intenta que los comportamientos animales que se han separado de \u00e9l giren en el vac\u00edo y as\u00ed disfrutar de lo Abierto como tal, de lo ente en cuanto ente. En la ra\u00edz de todo dispositivo, por lo tanto, hay un deseo demasiado humano de felicidad, y la captura y la subjetivaci\u00f3n de este deseo en una esfera separada constituye la potencia espec\u00edfica del dispositivo.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">8. Esto significa que la estrategia que tenemos que adoptar en nuestro cuerpo a cuerpo con los dispositivos no puede ser sencilla. Porque se trata de liberar lo que ha sido capturado y separado a trav\u00e9s de los dispositivos para restituirlo a un posible uso com\u00fan. Es desde esta perspectiva que me gustar\u00eda hablarles ahora de un concepto en el que he estado trabajando recientemente. Es un t\u00e9rmino que proviene de la esfera del derecho y la religi\u00f3n romana (derecho y religi\u00f3n est\u00e1n, no s\u00f3lo en Roma, estrechamente relacionados): profanaci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Seg\u00fan el derecho romano, sagradas o religiosas eran las cosas que pertenec\u00edan de alguna manera a los dioses. Como tales, estaban sustra\u00eddas al libre uso y comercio de los hombres y no pod\u00edan ser vendidas, pignoradas, cedidas en usufructo o gravadas con servidumbres. Sacr\u00edlego era cualquier acto que violara o transgrediera esta especial indisponibilidad, que las reservaba exclusivamente a los dioses celestiales (y entonces se les llamaba propiamente \u00absagradas\u00bb) o infernales (en este caso, se les llamaba simplemente \u00abreligiosas\u00bb). Y si consagrar (<em>sacrare<\/em>) era el t\u00e9rmino que designaba el retiro de las cosas de la esfera del derecho humano, profanar significaba, en cambio, restituirlas al libre uso de los hombres. \u00abProfano \u2014pudo as\u00ed escribir el gran jurista Trebacio\u2014 en sentido propio significa lo que, de ser sagrado o religioso, es restituido al uso y la propiedad de los hombres\u00bb.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Desde esta perspectiva, se puede definir como religi\u00f3n aquello que sustrae cosas, lugares, animales o personas del uso com\u00fan y las transfiere a una esfera separada. No s\u00f3lo no hay religi\u00f3n sin separaci\u00f3n, sino que toda separaci\u00f3n contiene o preserva un n\u00facleo genuinamente religioso. El dispositivo que implementa y regula la separaci\u00f3n es el sacrificio: a trav\u00e9s de una serie de rituales minuciosos, diferentes seg\u00fan la variedad de las culturas, que Hubert y Mauss inventariaron pacientemente, sanciona en cada caso el paso de algo de lo profano a lo sagrado, de la esfera humana a la divina. Pero lo que ha sido separado ritualmente puede ser restituido por el ritual a la esfera profana. La profanaci\u00f3n es el contradispositivo que restituye al uso com\u00fan lo que el sacrificio hab\u00eda separado y dividido.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">9. El capitalismo y las figuras modernas del poder parecen, en esta perspectiva, generalizar y llevar al extremo los procesos separativos que definen la religi\u00f3n. Si consideramos la genealog\u00eda teol\u00f3gica de los dispositivos que acabamos de esbozas, que los conecta con el paradigma cristiano de la <em>oikonomia<\/em>, es decir, del gobierno divino del mundo, vemos que los dispositivos modernos presentan, sin embargo, una diferencia respecto a los tradicionales, que hace que su profanaci\u00f3n sea especialmente problem\u00e1tica. Todo dispositivo implica, en efecto, un proceso de subjetivaci\u00f3n, sin el cual el dispositivo no puede funcionar como dispositivo de gobierno, sino que se reduce a un mero ejercicio de violencia. Foucault mostr\u00f3 as\u00ed c\u00f3mo, en una sociedad disciplinaria, los dispositivos apuntan, a trav\u00e9s de una serie de pr\u00e1cticas y discursos, de saberes y ejercicios, a la creaci\u00f3n de cuerpos d\u00f3ciles pero libres, que asumen su identidad y su \u00ablibertad\u00bb como sujetos en el proceso mismo de su sujeci\u00f3n. En otras palabras, el dispositivo es ante todo una m\u00e1quina que produce subjetivaciones, y s\u00f3lo como tal es tambi\u00e9n una m\u00e1quina de gobierno. El ejemplo de la confesi\u00f3n es aqu\u00ed esclarecedor: la formaci\u00f3n de la subjetividad occidental, a la vez escindida y, sin embargo, due\u00f1a y segura de s\u00ed misma, es inseparable de la acci\u00f3n plurisecular del dispositivo penitencial, en el que un nuevo Yo se constituye a trav\u00e9s de la negaci\u00f3n y, al mismo tiempo, la asunci\u00f3n del viejo. En otras palabras, la escisi\u00f3n del sujeto operada por el dispositivo penitencial fue productiva de un nuevo sujeto, que encontr\u00f3 su propia verdad en la no-verdad del Yo pecaminoso repudiado. Se pueden hacer consideraciones an\u00e1logas para el dispositivo c\u00e1rcel, que produce como consecuencia m\u00e1s o menos inesperada la constituci\u00f3n de un sujeto y un <em>milieu<\/em> delincuente, que se convierte en objeto de nuevas \u2014y, esta vez, perfectamente calculadas\u2014 t\u00e9cnicas de gobierno.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Lo que define a los dispositivos con los que lidiamos en la fase actual del capitalismo es que ya no act\u00faan tanto a trav\u00e9s de la producci\u00f3n de un sujeto como a trav\u00e9s de procesos que podemos llamar de desubjetivaci\u00f3n. Un momento desubjetivante estaba ciertamente impl\u00edcito en todo proceso de subjetivaci\u00f3n y el Yo penitencial se constitu\u00eda, como hemos visto, s\u00f3lo a trav\u00e9s de su propia negaci\u00f3n; pero lo que sucede ahora es que procesos de subjetivaci\u00f3n y procesos de desubjetivaci\u00f3n parecen volverse mutuamente indiferentes y no dan lugar a la recomposici\u00f3n de un nuevo sujeto, salvo en una forma larvada y, por as\u00ed decirlo, espectral. En la no-verdad del sujeto ya no se pone en juego de ninguna manera su verdad. Aquel que se deja capturar en el dispositivo \u00abtel\u00e9fono celular\u00bb, sea cual sea la intensidad del deseo que lo impuls\u00f3, no adquiere por ello una nueva subjetividad, sino s\u00f3lo un n\u00famero a trav\u00e9s del cual puede ser, eventualmente, controlado; el espectador que pasa sus tardees frente a la televisi\u00f3n no recibe a cambio de su desubjetivaci\u00f3n m\u00e1s que la m\u00e1scara frustrante del <em>zappeur<\/em> o la inclusi\u00f3n en el c\u00e1lculo de un \u00edndice de audiencia.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">De ah\u00ed la vanidad de esos discursos bienintencionados sobre la tecnolog\u00eda, que afirman que el problema de los dispositivos se reduce al de su uso correcto. Parecen ignorar el hecho de que, si cada dispositivo corresponde a un determinado proceso de subjetivaci\u00f3n (o, en este caso, de desubjetivaci\u00f3n), es totalmente imposible que el sujeto del dispositivo lo utilice \u00abde la manera correcta\u00bb. Quienes sostienen tales discursos son, al fin y al cabo, ellos mismos resultado del dispositivo medi\u00e1tico en el que est\u00e1n capturados.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">10. Las sociedades contempor\u00e1neas se presentan as\u00ed como cuerpos inertes atravesados por gigantescos procesos de desubjetivaci\u00f3n que no se corresponden con ninguna subjetivaci\u00f3n real. De ah\u00ed el eclipse de la pol\u00edtica, que supon\u00eda sujetos e identidades reales (el movimiento obrero, la burgues\u00eda, etc.), y el triunfo de la <em>oikonomia<\/em>, es decir, de una pura actividad de gobierno que no pretende otra cosa que su propia reproducci\u00f3n. Derecha e izquierda, que se alternan hoy en la gesti\u00f3n del poder, tienen por ello muy poco que ver con el contexto pol\u00edtico del que proceden los t\u00e9rminos y se limitan a nombrar los dos polos \u2014el que pretende sin escr\u00fapulos la desubjetivaci\u00f3n y el que, en cambio, querr\u00eda cubrirla con la m\u00e1scara hip\u00f3crita del buen ciudadano democr\u00e1tico\u2014 de una misma m\u00e1quina gubernamental.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">De ah\u00ed, sobre todo, la singular inquietud del poder en el momento mismo en que se encuentra ante el cuerpo social m\u00e1s d\u00f3cil y apaciguado que ha dado la historia de la humanidad. S\u00f3lo por una aparente paradoja, el inofensivo ciudadano de las democracias posindustriales (el <em>bloom<\/em>, como eficazmente se ha sugerido llamarlo), que cumple puntualmente todo lo que se ordena y deja que sus gestos cotidianos as\u00ed como su salud, sus pasatiempos as\u00ed como sus ocupaciones, su alimentaci\u00f3n as\u00ed como sus deseos, sean mandados y controlados por los dispositivos hasta el m\u00e1s m\u00ednimos detalle, es considerado por el poder \u2014quiz\u00e1 precisamente por ello\u2014 como un terrorista virtual. Mientras la nueva legislaci\u00f3n europea impone as\u00ed a todos los ciudadanos los dispositivos biom\u00e9tricos que desarrollan y perfeccionan las tecnolog\u00edas antropom\u00e9tricas (desde las huellas dactilares hasta la ficha policial) que se inventaron en el siglo XIX para la identificaci\u00f3n de los criminales reincidentes, la vigilancia mediante c\u00e1maras de video transforma los espacios p\u00fablicos de las ciudades en los interiores de una inmensa c\u00e1rcel. A los ojos de la autoridad \u2014y quiz\u00e1 con raz\u00f3n\u2014 nada se parece al terrorista como el hombre ordinario.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Cuanto m\u00e1s se generalizan los dispositivos y diseminan su poder en todos los \u00e1mbitos de la vida, m\u00e1s se enfrenta el gobierno a un elemento inaferrable, que parece escapar de sus garras cuanto m\u00e1s d\u00f3cilmente se somete a ellas. Esto no significa que represente un elemento revolucionario en s\u00ed mismo, ni que pueda detener o incluso amenazar la m\u00e1quina gubernamental. En lugar del anunciado fin de la historia, asistimos, de hecho, al incesante girar en el vac\u00edo de la m\u00e1quina, que, en una especie de enorme parodia de la <em>oikonomia<\/em> teol\u00f3gica, ha asumido la herencia de un gobierno providencial del mundo, que, en lugar de salvarlo, lo conduce \u2014fiel, en esto, a la vocaci\u00f3n escatol\u00f3gica original de la providencia\u2014 a la cat\u00e1strofe. El problema de la profanaci\u00f3n de los dispositivos \u2014es decir, de la restituci\u00f3n al uso com\u00fan de lo que ha sido capturado y separado en ellos\u2014 es, por esta raz\u00f3n, tanto m\u00e1s urgente. No se plantear\u00e1 correctamente si los que se hacen cargo de ella no son capaces de intervenir sobre los procesos de subjetivaci\u00f3n tanto como sobre los dispositivos, para sacar a la luz ese Ingobernable, que es el inicio y, a la vez, el punto de fuga de toda pol\u00edtica.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr style=\"height: 1px\" align=\"left\" width=\"25%\" \/>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>1<\/sup> J. Hyppolite, <em>Introduction \u00e0 la philosophie de l\u2019histoire de Hegel<\/em>, Seuil, Par\u00eds, 1983, p. 43 (1\u00aa ed. 1948).<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify\"><small><sup>2<\/sup> <em>Ibid.<\/em>, p. 46..<\/small><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Traducci\u00f3n de Giorgio Agamben, Che cos\u2019\u00e8 un dispositivo?, Roma, nottetempo, 2006. &nbsp; 1. Las cuestiones terminol\u00f3gicas son importantes en filosof\u00eda. Como dijo una vez un fil\u00f3sofo por el que siento un gran respeto, la terminolog\u00eda es el momento po\u00e9tico del pensamiento. 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