{"id":391,"date":"2016-11-03T10:49:04","date_gmt":"2016-11-03T16:49:04","guid":{"rendered":"http:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=391"},"modified":"2016-11-03T12:12:08","modified_gmt":"2016-11-03T18:12:08","slug":"la-iglesia-y-el-estado-littoral","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=391","title":{"rendered":"La Iglesia y el Estado (littoral)"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-392\" src=\"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2016\/10\/iglesia-y-estado-1024x642.jpeg\" alt=\"iglesia-y-estado\" width=\"474\" height=\"297\" srcset=\"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2016\/10\/iglesia-y-estado-1024x642.jpeg 1024w, https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2016\/10\/iglesia-y-estado-300x188.jpeg 300w, https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2016\/10\/iglesia-y-estado-768x481.jpeg 768w, https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2016\/10\/iglesia-y-estado.jpeg 1082w\" sizes=\"auto, (max-width: 474px) 100vw, 474px\" \/><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El jurista reaccionario Carl Schmitt, conocido por su cr\u00edtica radical del liberalismo burgu\u00e9s, es por esta raz\u00f3n injuriado por los biempensantes y otros dem\u00f3cratas contempor\u00e1neos, voceros del estado de derecho. Sin embargo, y podr\u00edamos decirlo tanto a pesar de Schmitt como a pesar de los dem\u00f3cratas actuales, una parte de la teor\u00eda del renano se aplica bastante bien a los estados \u00abdem\u00f3cratas\u00bb occidentales de los a\u00f1os 2000. Pensamos aqu\u00ed en los textos de Schmitt dedicados al traslado de las categor\u00edas teol\u00f3gicas de la Iglesia cat\u00f3lica a\u00a0los Estados de derecho.\u00a0Si bien\u00a0Schmitt, escribiendo estos textos, no ten\u00eda en mente los Estados contempor\u00e1neos que no pod\u00eda conocer, nos es forzoso\u00a0admitir que este traslado se aplica tambi\u00e9n a tales Estados. En efecto, los Estados modernos llevan consigo tanto las formas como las aspiraciones secularizadas de la Iglesia. Y si esto les averg\u00fcenza, es tal vez porque tales aspiraciones son peligrosas, e incluso apocal\u00edpticas. Con ayuda de dos textos de Schmitt, <em>El valor del Estado y el significado del individuo<\/em> (1914) y <em>La visibilidad de la Iglesia: una consideraci\u00f3n escol\u00e1stica<\/em> (1917), quisi\u00e9ramos destacar los aspectos m\u00e1s mort\u00edferos de la Iglesia que nuestros queridos Estados modernos han preservado. Y si tanto la Iglesia como nuestros Estados no son los promotores oficiales del Fin de los Tiempos, es forzoso admitir que ambos se perciben como reg\u00edmenes de los Tiempos del Fin. Y que estos Tiempos no invocan\u00a0nada bueno.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\"><em>El derecho es Dios, el Estado es la Iglesia, los ciudadanos son los fieles<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: left;margin-left: 5.0cm\"><small><em>Pero el principio de esta religi\u00f3n [cat\u00f3lica], el axioma primitivo en el cual descasaba en todo el universo hasta antes de los innovadores\u00a0[protestantes] del siglo XVI, era la infalibilidad de la ense\u00f1anza, de la cual resulta el respeto ciego hacia la autoridad, la abnegaci\u00f3n de todo racionamiento individual, y por consiguiente la universalidad de creencia.<\/em><\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: right\"><small>Joseph de Maistre, <em>Reflexiones sobre el protestantismo<\/em><\/small><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En el texto de 1914, <em>El valor del Estado y el significado del individuo<\/em>, Carl Schmitt propone una analog\u00eda, e incluso una homolog\u00eda, entre la trinidad que organiza teol\u00f3gicamente la vida de los cristianos y otra trinidad que organiza pol\u00edticamente la vida de los individuos. Schmitt toma como modelos comparativos la Iglesia cat\u00f3lica y el Estado de derecho. Para \u00e9l, los tres t\u00e9rminos de cada\u00a0modelo encuentran su paralelo en el otro modelo. As\u00ed, Dios, fuente de verdad, de perfecci\u00f3n y de inmutabilidad, encuentra su correspondencia en el derecho. El derecho es aqu\u00ed percibido como la fuente m\u00e1s elevada y m\u00e1s fiable de veracidad, la insuperable norma del bien. Esto quiere decir que, incluso si la Constituci\u00f3n a veces puede exigir correcciones, el derecho esencial, por su parte, seguir\u00e1 siendo siempre la norma absoluta, la referencia a la cual los otros t\u00e9rminos tendr\u00e1n que procurar\u00a0ajustarse. En segundo lugar, Schmitt traza un paralelo entre la Iglesia y el Estado. Estas dos instituciones poseen el mismo rol de mediador entre el primer y el tercer t\u00e9rmino. Las dos instituciones constituyen\u00a0la visibilidad de la fuente de verdad, que ambas est\u00e1n encargadas de garantizar, de proteger, de difundir y a fortiori de imponer. Estas mediadoras son a la vez las guardianas de la verdad y las instauradoras de esta verdad en la tierra. Sin ellas, el tercer t\u00e9rmino no podr\u00eda conocer la verdad, ni la verdad imponerse al tercer t\u00e9rmino (fieles, ciudadanos). Por \u00faltimo, Schmitt traza un paralelo entre los fieles y los ciudadanos. Estos dos grupos, los m\u00e1s despojados, deben depender de la instituci\u00f3n mediadora para poder conocer la verdad. M\u00e1s a\u00fan, deben obediencia y devoci\u00f3n a las instituciones mediadoras, pues sin ellas no est\u00e1n sino extraviados. Estos fieles y estos ciudadanos no tienen otra elecci\u00f3n, para acceder a lo verdadero, que someterse a la mediaci\u00f3n institucional. Si estas comparaciones parecen puramente te\u00f3ricas, no hacen falta, sin embargo, grandes verificaciones emp\u00edricas para ver que est\u00e1n en gran parte justificadas.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Intentemos localizar la verificaci\u00f3n emp\u00edrica para el caso canadiense. Este Estado, como sus cofrades\u00a0de Occidente, es por mucho un Estado de derecho. Y como tal, en \u00e9l, no hay nada m\u00e1s grande que el derecho. Nada m\u00e1s sacrosanto que la Constituci\u00f3n, a no ser que&#8230; <em>la Carta canadiense de derechos y libertades<\/em>. Vemos f\u00e1cilmente aqu\u00ed que incluso antes de que las instituciones garanticen su aplicaci\u00f3n, lo que nos encontramos es un texto de ley. Un texto inalienable e inatacable en el cual est\u00e1n descritos los derechos (y libertades) de los canadienses. Desde este punto de vista, parece claro que Canada se justifica por una verdad m\u00e1s all\u00e1 del debate y de la cr\u00edtica, de una verdad superior, de derecho divino, dir\u00edamos, si no tuvi\u00e9ramos miedo a las palabras. Por lo dem\u00e1s, la encantadora\u00a0superioridad del derecho es frecuentemente recordada por los tribunales, humildes\u00a0servidores de la verdad canadiense inscrita con todas las letras en su <em>Carta<\/em>. La comparaci\u00f3n cae por su propio peso en\u00a0el segundo paralelo schmittiano. Si los tribunales existen lo hacen para aplicar la ley. Para hacer conocer e imponer el derecho. Paralelamente, la Iglesia y el Estado son leg\u00edtimos en virtud de Dios o del derecho. Estas dos instituciones, en efecto, son \u00ableg\u00edtimas\u00bb por estar garantizadas por una verdad superior, a la cual se \u00abconforman\u00bb. M\u00e1s que esto, estas instituciones son las \u00fanicas capaces de entrar efectivamente en relaci\u00f3n con el derecho (divino o secular). Son las \u00fanicas que pueden aplicarlo, con sus concilios, sus jueces, su Inquisici\u00f3n o sus polic\u00edas. De esta relaci\u00f3n bien protegida\u00a0entre derecho e instituci\u00f3n se desprende la ampliaci\u00f3n indefinida de los poderes institucionales, porque \u00e9stos est\u00e1n\u00a0delegados por la fuente de la verdad, y delegados a la sola instituci\u00f3n. La instituci\u00f3n, eclesial o estatal, deviene por tanto, de una cierta forma, aut\u00f3noma, porque es la \u00fanica que tiene acceso a la verdad. Es decir que, como \u00fanica mediaci\u00f3n entre el derecho y el pueblo, el Estado tiene el completo don de interpretar y de imponer el derecho como \u00e9l lo entienda. Finalmente, tanto en la Iglesia como en el Estado, encontramos una masa de fieles o de ciudadanos. Este tercer grupo, sometido a la intersecci\u00f3n, no podr\u00eda ser aut\u00f3nomo, menos a\u00fan autodidacta. No sabe nada, ni tiene acceso al saber. Est\u00e1 sometido a la mediaci\u00f3n. Y si no quiere someterse es deber de las instituciones imponer el verdadero derecho. Como en la Iglesia, los fieles ciudadanos deben creer en la instituci\u00f3n. Si no lo hacen, son considerados como parias her\u00e9ticos, y tratados como tales. Si\u00a0el tercero intenta ir contra la mediaci\u00f3n, la instituci\u00f3n har\u00e1 todo para desactivarlo. Con el riesgo de utilizar un brazo secular muscular\u00a0para hacer reconocer un sacrosanto derecho \u00abconsensual\u00bb. As\u00ed pues, al final, encontramos aqu\u00ed y ahora una bella triada de dominaci\u00f3n, en la cual la instituci\u00f3n se lleva\u00a0la parte del le\u00f3n, por ser\u00a0garante de un derecho intocable y, por esto, se autoriza absolutamente todos los medios para imponerlo. Si tanto la Iglesia como el Estado se desbocan\u00a0y abusan de su poder, es espec\u00edficamente a causa de la posici\u00f3n que ocupan entre los dos otros t\u00e9rminos que de ning\u00fan otro modo pueden encontrarse. Manteniendo la distancia entre derecho y fieles, la instituci\u00f3n garantiza la perennidad de su hegemon\u00eda sobre la gesti\u00f3n de los asuntos p\u00fablicos. De ah\u00ed todas las derivas de un poder ebrio por\u00a0su omnipotencia.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\"><em>Derivas de la Iglesia y del Estado<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Si la Iglesia y el Estado mantienen un v\u00ednculo privilegiado con el Fin de los Tiempos, no querr\u00edan verlo llegar demasiado pronto, pues entonces desaparecer\u00eda su poder. Estas dos instituciones se perciben como reg\u00edmenes del Fin, reg\u00edmenes plenamente triunfantes\u00a0y buenos. Si existe una diferencia entre la Iglesia y el Estado, es que la Iglesia espera oficialmente el Fin de los Tiempos (la parus\u00eda y el Juicio Final), mientras que el Estado de derecho, por su parte, puede oficialmente continuar existiendo indefinidamente, especie de nuevo <em>ordo romanus<\/em> garante de una <em>pax universalis<\/em>. Pero dig\u00e1moslo ya, a pesar de sus veleidades, el Estado de derecho no escapa de la perspectiva del Fin de los Tiempos. A causa de su capitalismo cada vez m\u00e1s salvaje, en efecto, el orden liberal actual provoca efectivamente el Fin. Estas destrucciones son cada vez m\u00e1s violentas a medida que el planeta y los vivientes se dirigen directo a la cat\u00e1strofe. As\u00ed, el Estado de derecho moderno vuelve a encontrarse con la paradoja de la Iglesia: provoca el Fin de los Tiempos, pero quiere mantener su poder en un Tiempo del Fin. Por lo dem\u00e1s, esto no tiene nada sorprendente si miramos m\u00e1s de cerca. En efecto, un r\u00e9gimen que se percibe como \u00abel mejor\u00bb e insuperable buscar\u00e1 agrandarse e imponerse a todos. Buscar\u00e1, como la Iglesia, el <em>universus<\/em>. Adem\u00e1s, si su proyecto hace avanzar\u00a0la idea de explotaci\u00f3n, entonces el crecimiento de la explotaci\u00f3n le es tambi\u00e9n intr\u00ednseco. Y un crecimiento indefinido de los recursos llevar\u00e1 bien un d\u00eda a&#8230; el agotamiento. \u00bfC\u00f3mo, entonces, procede\u00a0para continuar ejerciendo su poder (absoluto) en cuanto mediador entre el derecho y los ciudadanos, al mismo tiempo que acelera la venida del Fin? Una vez m\u00e1s, el Estado toma el ejemplo de la Iglesia para gestionar la situaci\u00f3n parad\u00f3jica.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El Estado se torna\u00a0de buena gana el protector del <em>statu quo<\/em> que trabaja soslayadamente para destruir. A la vez que lo saquea todo con la compa\u00f1\u00eda de\u00a0sus hermanos empresarios, el Estado se presenta como el guardi\u00e1n de la paz y del orden. Es m\u00e1s, se presenta como el protector del medio ambiente que destruye provocando el Apocalipsis. Este comportamiento\u00a0del esp\u00edritu retorcido\u00a0permite al Estado expoliarlo\u00a0todo al mismo tiempo que conserva su poder hegem\u00f3nico sobre los ciudadanos fieles. A \u00e9stos, que est\u00e1n bastante lejos de saber d\u00f3nde se encuentra\u00a0su bien, no les queda m\u00e1s que obedecer ciegamente a las \u00f3rdenes esquizofr\u00e9nicas de la instituci\u00f3n mediadora. Como los fieles que anuncian\u00a0el Fin de los Tiempos pero que deben \u00abdedicarse\u00bb a\u00a0la Iglesia, los nuevos fieles ven el Fin provocado al mismo tiempo que deben entregarse a la servidumbre hacia\u00a0los apocal\u00edpticos para&#8230; evitar el Fin de los Tiempos. El Estado encuentra as\u00ed un mecanismo, como la Iglesia antes de \u00e9l, para mantener un v\u00ednculo mort\u00edfero con el Fin de los Tiempos, para gestionar los Tiempos del Fin y tener la mano en alto sobre el buen pueblo. Y esto sigue siendo posible a causa de la posici\u00f3n misma del Estado, que fue la posici\u00f3n de la Iglesia, como \u00fanica mediaci\u00f3n entre el derecho y el pueblo. Si el Estado puede actuar a su gusto, como una m\u00e1quina demente y sin alma, es porque, a pesar de todo, sigue siendo el pretendido\u00a0depositario de la verdad y del derecho. Y si alguien encuentra en \u00e9l alg\u00fan pero, da igual. Este contestatario no conoce la verdad, y\u00a0ser\u00e1 simplemente corregido o eliminado. La Iglesia en su tiempo contaba con\u00a0la Inquisici\u00f3n, el Estado cuenta con\u00a0sus monstruos polic\u00edas. Las dos instituciones poseen la verdad, el derecho y el deber de guiar a los fieles, m\u00e1s all\u00e1 de la adversidad. Si por otra parte, en su desbocamiento\u00a0demente, el Estado ha provocado el Apocalipsis, esto no cambia su posici\u00f3n de \u00fanico intercesor. Sigue siendo el amo de todas las cosas\u2026 Hasta en Fin.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\"><em>Gestionar los Tiempos del Fin: un problema sagrado<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Sin embargo, como nuestras reflexiones precedentes lo han podido dejar percibir, gestionar los Tiempos del Fin acelerando la venida del Fin de los Tiempos no es un asunto menor. Sobre todo si el Estado contin\u00faa sofocando las fuerzas vivas que cada vez m\u00e1s pretenden ser capaces de prescindir de \u00e9l para acceder \u00aba lo verdadero\u00bb. En efecto, el Estado, queriendo a todo precio preservar su lugar de \u00fanico intercesor, pero violentando cada vez m\u00e1s a aquellos para los que debe ser un dulce pastor, prepara una alegre tempestad. Proponemos, para terminar, proseguir la comparaci\u00f3n entre la Iglesia y el Estado, esta vez completamente por fuera del cuerpo schmittiano.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\u00bfQu\u00e9 sucede cuando la aproximaci\u00f3n del Apocalipsis se ha hecho sentir de forma demasiado\u00a0fuerte? \u00bfQu\u00e9 sucede cuando la Iglesia ha hecho pesar de forma demasiado grave\u00a0su autoridad? Movimientos mesi\u00e1nicos; el protestantismo. Dos grupos de movimientos diversos, a veces fan\u00e1ticos, pero que tuvieron el m\u00e9rito de abolir radicalmente el rol de intercesor de la Iglesia para dirigirse directamente a Dios. Si el Apocalipsis era\u00a0fuertemente presentido por los jud\u00edos de los siglos I al II, \u00e9stos respondieron a la venida del Fin mediante una serie de movimientos espirituales, pero tambi\u00e9n frecuentemente pol\u00edticos. As\u00ed, vemos a los jud\u00edos cazar\u00a0a los griegos de Palestina para reconciliarse\u00a0con su Dios, a los celotes librar una guerra a los romanos por las mismas razones, y a Cristo provocar el Sanedr\u00edn para restablecer la sacralidad entre los hombres y Dios, por fuera de las instituciones esclerosadas del juda\u00edsmo de entonces. Estos movimientos son el impulso del Fin, perciben muy bien el v\u00ednculo entre desamparo\u00a0e instituciones. Si hay un Fin pr\u00f3ximo es porque el mundo se derrumba. Y si el mundo se derrumba\u00a0es a causa de sus instituciones putrefactas. Paralelamente, mientras que la Iglesia cat\u00f3lica se volv\u00eda insoportable en presencia, poder, hegemon\u00eda y dominaci\u00f3n, los movimientos mesi\u00e1nicos y protestantes florecieron para acechar\u00a0esta instituci\u00f3n ebria de s\u00ed misma. Y de los taboritas a los campesinos de M\u00fchlhausen sopl\u00f3 un viento de fuego, purificando Europa de un clero\u00a0vuelto cad\u00e1ver. Cuando la carro\u00f1a institucional es demasiado sofocante, en efecto, los hombres saben encontrar en ellos el poder para quemar los despojos. Y si esta historia contrainstitucional es escrita con caracteres her\u00e9ticos, es porque el enemigo de la Iglesia y del Estado ser\u00e1 siempre un hereje. Es porque s\u00f3lo la herej\u00eda es destituyente. Y si destituir es el deber de quien no quiere Apocalipsis en este mundo, entonces nos volvemos horda heresiarca.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\u00abLa gente no deber\u00eda reflexionar tanto todo el tiempo en lo que deben hacer, deber\u00edan m\u00e1s bien reflexionar en lo que deben ser\u00bb (Maestro Eckhart, <em>Obra y ser<\/em>).<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: right\">Joachim Hadwijch<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr style=\"height: 1px\" align=\"left\" width=\"15%\" \/>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small><a href=\"http:\/\/www.littor.al\/2015\/12\/leglise-et-letat\/\">Traducci\u00f3n del texto original publicado en <em>littoral<\/em> el 7 de septiembre de 2016.<\/a><\/small><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El jurista reaccionario Carl Schmitt, conocido por su cr\u00edtica radical del liberalismo burgu\u00e9s, es por esta raz\u00f3n injuriado por los biempensantes y otros dem\u00f3cratas contempor\u00e1neos, voceros del estado de derecho. 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