{"id":3663,"date":"2026-08-24T15:11:36","date_gmt":"2026-08-24T21:11:36","guid":{"rendered":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=3663"},"modified":"2026-08-24T15:14:24","modified_gmt":"2026-08-24T21:14:24","slug":"pasquale-liguori-el-deleuze-prohibido-por-palestina-contra-el-genocidio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=3663","title":{"rendered":"Pasquale Liguori \/ El Deleuze prohibido: por Palestina, contra el genocidio"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>Texto publicado por primera vez en ingl\u00e9s en el sitio web de <em><a href=\"https:\/\/illwill.com\/forbidden-deleuze\">Ill Will<\/a><\/em> el 24 de agosto de 2026.<\/strong><\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: right\"><small><i>Es un genocidio, pero uno en el que el exterminio f\u00edsico permanece subordinado a la evacuaci\u00f3n geogr\u00e1fica.<\/i><\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: right\"><small>Gilles Deleuze<\/small><\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Vale la pena volver a algunos escritos fundamentales<sup>1<\/sup> que Gilles Deleuze dedic\u00f3 a la cuesti\u00f3n palestina entre finales de la d\u00e9cada de 1970 y principios de la de 1980. Estos escritos han recibido una atenci\u00f3n comparativamente escasa dentro de la recepci\u00f3n, mucho m\u00e1s amplia, de Deleuze, pero no son marginales respecto de su pensamiento: son momentos en los que su filosof\u00eda confronta la pol\u00edtica real de una manera particularmente directa; momentos en los que la filosof\u00eda de la inmanencia \u2014o, con mayor precisi\u00f3n, una concepci\u00f3n de la vida real refractaria a cualquier trascendencia del Estado, del derecho o de la moral\u2014 se enfrenta a la historia concreta de la colonizaci\u00f3n, y en los que la ontolog\u00eda del devenir es puesta a prueba frente a la maquinaria criminal del Estado. En estos textos se encuentra, quiz\u00e1 m\u00e1s que en ning\u00fan otro lugar, un diagn\u00f3stico anticipado de nuestra condici\u00f3n presente: una continuidad genocida que atraviesa Palestina desde 1948 hasta hoy y que las llamadas pausas humanitarias o los ceses al fuego s\u00f3lo sirven para ocultar.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Deleuze lo afirm\u00f3 sin ambig\u00fcedad alguna: la tragedia palestina no es un conflicto, sino un genocidio modular, una tecnolog\u00eda permanente de evacuaci\u00f3n. La eliminaci\u00f3n no se mide por el n\u00famero de muertos, sino por una producci\u00f3n fabril de la ausencia: el vaciamiento de las aldeas, la supresi\u00f3n topogr\u00e1fica, la expulsi\u00f3n simb\u00f3lica. El genocidio perpetrado por Israel no es epis\u00f3dico, sino funcional a la reproducci\u00f3n del poder estatal. Es una guerra disfrazada de administraci\u00f3n, que ajusta su ritmo y su intensidad para no terminar nunca. Cuando Deleuze habla de \u00abmuchos Oradours\u00bb, invoca Deir Yassin como arquetipo, la primera masacre a gran escala cometida en una aldea borrada del mapa, el paradigma de todas las que siguieron. La actual suspensi\u00f3n de los bombardeos masivos no representa un final, sino una fase de reterritorializaci\u00f3n dentro del aparato genocida, una recalibraci\u00f3n de la m\u00e1quina estatal israel\u00ed antes de la siguiente oleada.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En una entrevista con Elias Sanbar, recogida en \u00abLos indios de Palestina\u00bb, Deleuze define la l\u00f3gica subyacente del sionismo como un colonialismo de evacuaci\u00f3n. El objetivo no es explotar la fuerza de trabajo ind\u00edgena, sino vaciar la tierra de sus habitantes para convertirla en un soporte puro del capital y de la teolog\u00eda de la propiedad. Es la misma operaci\u00f3n que fund\u00f3 Estados Unidos: el borramiento del nativo como condici\u00f3n de posibilidad de la modernidad. De ah\u00ed la f\u00f3rmula que describe a los palestinos como \u00ablos amerindios de los colonos jud\u00edos en Palestina\u00bb, que irrit\u00f3 tanto a los guardianes de la moral de la academia francesa. En un ensayo reciente, Barbara Glowczewski ha mostrado c\u00f3mo esa analog\u00eda se encarna ahora en una solidaridad ind\u00edgena global: de los sioux a los maor\u00edes, de los warlpiri a los habitantes de Gaza, la resistencia se est\u00e1 convirtiendo en un lenguaje compartido contra el capitalismo de la aniquilaci\u00f3n.<sup>2<\/sup><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Ya en 1978, en \u00abLos agitadores\u00bb, Deleuze sosten\u00eda que Israel estaba elaborando una maquinaria de control susceptible de exportarse universalmente. Su guerra contra los \u00abterroristas\u00bb anticipaba la guerra preventiva de Estados Unidos y el control planetario de los cuerpos y los flujos. Israel, escribi\u00f3, \u00abest\u00e1 estableciendo un modelo de represi\u00f3n que ser\u00e1 convertido para otros pa\u00edses, adaptado por otros pa\u00edses\u00bb. Era la prefiguraci\u00f3n de las sociedades de control: una fusi\u00f3n del Estado, los servicios de inteligencia y la industria militar, acompa\u00f1ada de la transformaci\u00f3n de toda \u00abzona de seguridad\u00bb en un desierto vigilado. El colonialismo israel\u00ed como vanguardia t\u00e9cnica y moral de la modernidad securitaria occidental, una pol\u00edtica de genocidio administrado.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Para Deleuze, el sionismo surge como un aparato teol\u00f3gico de reparaci\u00f3n. Europa nunca pag\u00f3 su deuda con los jud\u00edos; en lugar de ello, hizo que un pueblo inocente la pagara en su lugar. Como escribe: \u00abEstados Unidos y Europa deb\u00edan una reparaci\u00f3n a los jud\u00edos. Y obligaron a un pueblo, del que lo menos que puede decirse es que no hab\u00eda tenido ninguna participaci\u00f3n y era singularmente inocente de cualquier holocausto y ni siquiera hab\u00eda o\u00eddo hablar de \u00e9l, a pagar esa reparaci\u00f3n\u00bb.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Christian Frigerio ha retomado este pasaje en un art\u00edculo reciente y lo ha llevado al presente: la Sho\u00e1 ha sido elevada a la categor\u00eda de Mal Absoluto, transformada de acontecimiento hist\u00f3rico en principio m\u00edstico.<sup>3<\/sup> De este modo, el mal no es superado, sino transferido a otro pueblo. Este es el acto fundacional de la mala conciencia de Europa, que se purifica de su propio crimen mediante una violencia delegada en Israel. Como ha observado Paolo Virno, muy a menudo el peligro no es aquello de lo que uno busca protegerse, sino la forma misma que adopta el refugio, una \u00abhorripilante estrategia de salvaci\u00f3n\u00bb.<sup>4<\/sup> La b\u00fasqueda de seguridad genera sus propios monstruos: peque\u00f1as patrias \u00e9tnicas, soberan\u00edas, xenofobia como respuestas a la vulnerabilidad. El mal moderno, insiste, se expresa precisamente y \u00fanicamente como una r\u00e9plica horrible a la inseguridad del mundo, una b\u00fasqueda peligrosa de protecci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Aplicada a la historia europea, esta intuici\u00f3n explica con precisi\u00f3n quir\u00fargica aquello que Deleuze denunciaba: la creaci\u00f3n del Estado de Israel como refugio identitario, un rescate imaginario que se transforma en un nuevo crimen. La culpa no se elabora, sino que se desplaza, se delega, se exterioriza. Y en nombre de ese refugio \u2014soberano, \u00e9tnico, identitario\u2014 se pone en marcha la m\u00e1quina que produce nuevas v\u00edctimas. El derecho internacional, a partir de las resoluciones de la ONU de 1947-1948, no ha hecho sino codificar esta delegaci\u00f3n moral: dos Estados, dos pueblos, como si la Nakba no fuera el punto de origen, sino una nota marginal.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Como lo expres\u00f3 Deleuze: \u00abEl sionismo, y despu\u00e9s el Estado de Israel, exigir\u00e1n que los palestinos reconozcan su derecho. Pero el Estado de Israel no dejar\u00e1 jam\u00e1s de negar el hecho mismo de un pueblo palestino\u00bb. Esta afirmaci\u00f3n enuncia un principio general: el derecho no se limita a garantizar la existencia; la produce y la cancela. Sobre esta asimetr\u00eda fundacional el derecho internacional ha erigido su funci\u00f3n normativa.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Las resoluciones de la ONU y los llamados occidentales actuales a un \u00abregreso a las fronteras de 1967\u00bb no ponen en cuesti\u00f3n el crimen originario de 1948. El derecho no devuelve la vida; la administra. El legalismo humanitario, tan estridentemente invocado hoy, sigue operando dentro de la l\u00f3gica de la restituci\u00f3n: reconciliar, gestionar, normalizar. Pero si la justicia no interrumpe el orden que hizo posible el crimen, se convierte en parte de la misma m\u00e1quina que lo reproduce.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En 1985, Deleuze afirm\u00f3:<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 0px;text-align: justify;line-height: 1.2em;padding-left: 40px\"><small>Un pueblo no es algo que ya est\u00e9 ah\u00ed. Un pueblo, de alg\u00fan modo, es lo que falta\u2026 \u00bfAcaso hubo alguna vez un pueblo palestino? Israel dice que no. Por supuesto que lo hubo, pero \u00e9se no es el punto. La cuesti\u00f3n es que, una vez que los palestinos han sido expulsados de su territorio, en la medida en que resisten entran en el proceso de constituirse como pueblo.<sup>5<\/sup><\/small><\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">La paradoja palestina se encuentra precisamente aqu\u00ed, pero debe formularse con cuidado. Un pueblo palestino debe, en cierto sentido, existir ya para poder ser despose\u00eddo y para resistirse a la desposesi\u00f3n; sin embargo, en la formulaci\u00f3n de Deleuze, es precisamente \u00aben la medida en que resisten\u00bb que los palestinos entran en \u00abel proceso de constituirse como pueblo\u00bb. Lo que parece una contradicci\u00f3n es, por tanto, la estructura de una individuaci\u00f3n pol\u00edtica. La existencia colectiva no est\u00e1 simplemente dada de antemano ni es creada <em>ex nihilo<\/em>; se recompone mediante la lucha contra un dispositivo cuyo objetivo es hacer imposible esa existencia colectiva.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El t\u00e9rmino \u00abpueblo\u00bb, aqu\u00ed, no puede entenderse como una unidad cerrada ni como una identidad que se re\u00fane en torno a lo Uno. Nombra un proceso de individuaci\u00f3n colectiva. La resistencia no produce un Uno identitario, sino una coherencia metaestable, una frontera m\u00f3vil, un principio de devenir-con capaz de mantener juntas aquellas cosas que el colonialismo se esfuerza por separar. La subjetividad palestina, por tanto, no puede reducirse ni a una esencia ancestral ni a una invenci\u00f3n puramente moderna. Es un proceso constituyente en el que continuidad hist\u00f3rica y creaci\u00f3n pol\u00edtica se vuelven inseparables.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Este es el acto constitutivo de la individuaci\u00f3n colectiva palestina; la resistencia presupone a un pueblo y, al mismo tiempo, produce las formas en las que ese pueblo puede continuar existiendo y actuando en com\u00fan. La paradoja no es exclusivamente palestina. Revela un problema m\u00e1s general de la subjetivaci\u00f3n pol\u00edtica: la dominaci\u00f3n se dirige a una colectividad como objeto que debe ser administrado, desplazado o borrado, mientras que la resistencia puede transformar esa objetivaci\u00f3n impuesta en la capacidad de hablar y actuar como sujeto. Un pueblo, en este sentido, es menos una sustancia que un proceso mediante el cual vidas heterog\u00e9neas adquieren la consistencia suficiente para actuar juntas sin ser reducidas a la mismidad.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Cada piedra arrojada, cada casa reconstruida, cada retorno puede leerse entonces como un acto de fabulaci\u00f3n pol\u00edtica: no la representaci\u00f3n de una identidad ya completa, sino la producci\u00f3n de una existencia com\u00fan bajo condiciones dise\u00f1adas para impedirla. Por eso Palestina no es simplemente un objeto al que Deleuze aplica conceptos preexistentes. Es uno de los lugares en los que su filosof\u00eda se ve obligada a confrontar, concretamente, la cuesti\u00f3n de c\u00f3mo llega a existir un pueblo. Aqu\u00ed la filosof\u00eda del devenir se encuentra con la historia: la existencia colectiva como creaci\u00f3n, sin que la identidad genere una forma de clausura; Palestina como acontecimiento constituyente y no como dato sociol\u00f3gico.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En \u00abLas piedras\u00bb, Deleuze escribe: \u00abLos palestinos arrojan sus piedras, las piedras vivas de su tierra. De estas piedras nacen hombres\u00bb. Es una met\u00e1fora ontol\u00f3gica: del desierto del control surge la vida del devenir. Ese desierto que, como propuso en sus conversaciones con Claire Parnet, es nuestra \u00fanica identidad, la experimentaci\u00f3n sobre nosotros mismos.<sup>6<\/sup> Los palestinos, como los n\u00f3madas deleuzianos, habitan el espacio liso, un espacio que se niega a ser confinado, contabilizado, administrado. Donde el Estado produce el vac\u00edo, la vida comienza de nuevo. Y en esta reaparici\u00f3n reside la \u00fanica verdad pol\u00edtica que todav\u00eda parece posible hoy: no hay tregua sin justicia, ni derecho sin memoria, ni paz dentro de la mentira de un genocidio suspendido.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Hoy, en este tiempo de otra m\u00e1s de nuestras hip\u00f3critas restauraciones morales, Deleuze retorna como un esc\u00e1ndalo. Pero el esc\u00e1ndalo no debe describirse como si sus provocaciones expl\u00edcitamente pol\u00edticas hubieran sido simplemente excluidas de los estudios deleuzianos. No lo han sido. Importantes corrientes de los estudios contempor\u00e1neos sobre Deleuze, particularmente dentro de la filosof\u00eda continental angl\u00f3fona, han acogido y desarrollado sus intervenciones pol\u00edticas. La cuesti\u00f3n, m\u00e1s precisa, es otra: \u00bfqu\u00e9 lugar ha ocupado la secuencia espec\u00edficamente palestina dentro de esa recepci\u00f3n?<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Aqu\u00ed las pruebas respaldan una afirmaci\u00f3n de asimetr\u00eda, m\u00e1s que una de supresi\u00f3n sistem\u00e1tica. Los escritos de Deleuze sobre Palestina siguen siendo objeto de una atenci\u00f3n comparativamente escasa frente a la enorme literatura sobre el devenir, la desterritorializaci\u00f3n, el nomadismo, el deseo, el cine o el \u00abpueblo por venir\u00bb. Esta desigualdad no constituye, por s\u00ed misma, una prueba de censura, y no toda ausencia debe interpretarse como deliberada. El caso editorial expl\u00edcito m\u00e1s claro es el destino del art\u00edculo de Deleuze \u00abLa grandeza de Yasser Arafat\u00bb, que fue incluido en la colecci\u00f3n francesa original <em>Deux r\u00e9gimes de fous<\/em>, pero omitido en la primera edici\u00f3n inglesa de <em>Two Regimes of Madness<\/em>, publicada por Semiotext(e) en 2006. La omisi\u00f3n fue corregida en una edici\u00f3n revisada de 2007, que restituy\u00f3 el texto \u00edntegro de la edici\u00f3n francesa original. Daniel W. Smith, en su rese\u00f1a de la primera edici\u00f3n publicada en <em>Teaching Philosophy<\/em> en 2007, se\u00f1al\u00f3 que la omisi\u00f3n hab\u00eda sido deliberada en el sentido editorial estricto de que los ensayos posteriores hab\u00edan sido renumerados, al tiempo que subray\u00f3 que otros tres textos palestinos permanec\u00edan en la colecci\u00f3n.<sup>7<\/sup><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Nuestro argumento, entonces, no es que una \u00abindustria Deleuze\u00bb haya expulsado al fil\u00f3sofo pol\u00edtico, ni que los estudios sobre Deleuze pol\u00edticamente comprometidos sean de alg\u00fan modo excepcionales. M\u00e1s bien, sostenemos que esta recepci\u00f3n ha sido selectiva en un sentido m\u00e1s ordinario y, quiz\u00e1, m\u00e1s revelador. El vocabulario conceptual de Deleuze circula con extraordinaria facilidad en las discusiones sobre multiplicidad, creatividad, diferencia y devenir, mientras que los textos palestinos en los que ese vocabulario se enfrenta a una situaci\u00f3n colonial concreta han ocupado una posici\u00f3n marcadamente m\u00e1s perif\u00e9rica. La cuesti\u00f3n no es una conspiraci\u00f3n del silencio, sino una asimetr\u00eda de canonizaci\u00f3n: \u00bfqu\u00e9 Deleuze circula y qu\u00e9 Deleuze permanece dif\u00edcil de asimilar?<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Kathryn Medien ha descrito este problema mediante la expresi\u00f3n \u00abevacuaci\u00f3n epist\u00e9mica\u00bb, un modo de lectura en el que Palestina puede desaparecer del campo conceptual aun cuando los conceptos deleuzianos sigan plenamente operativos.<sup>8<\/sup> La fuerza de la expresi\u00f3n reside precisamente en que evita la necesidad de atribuir una intenci\u00f3n \u00fanica a todo un campo acad\u00e9mico. Una recepci\u00f3n puede ser desigual sin estar organizada centralmente: un canon puede despolitizar mediante h\u00e1bitos de selecci\u00f3n, \u00e9nfasis y abstracci\u00f3n, antes que mediante una prohibici\u00f3n expl\u00edcita.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Y as\u00ed la pregunta se vuelve m\u00e1s precisa: no \u00ab\u00bfpor qu\u00e9 los \u201cdisc\u00edpulos\u201d de Deleuze han silenciado uniformemente a Palestina?\u00bb, sino \u00ab\u00bfqu\u00e9 sucede con el pensamiento pol\u00edtico de Deleuze cuando estas intervenciones son tratadas como ocasionales, secundarias o separables de los conceptos por los que ha sido canonizado?\u00bb. \u00bfQu\u00e9 tipo de Deleuze emerge cuando el devenir y la desterritorializaci\u00f3n circulan con mayor facilidad que las historias coloniales frente a las cuales esos conceptos pueden adquirir sus implicaciones pol\u00edticas m\u00e1s incisivas?<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Y, sin embargo, el Deleuze que toma partido por Palestina excede toda estriaci\u00f3n: un pensador que no se limita a registrar lo real tal como es, sino que lo atraviesa, lo desmantela, lo obliga a decir aquello que el orden dominante preferir\u00eda mantener en silencio. Volver a \u00e9l significa romper la paz de los culpables, la paz que modula el genocidio y lo llama derecho.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Contra el orden de los vencedores, Deleuze nos recuerda que toda filosof\u00eda verdadera es un acto de insubordinaci\u00f3n y que ninguna civilizaci\u00f3n podr\u00e1 sobrevivir si contin\u00faa fund\u00e1ndose en el arte de vaciar la tierra y borrar a quienes la habitan.<\/div>\n<p><\/p>\n<hr style=\"height: 1px\" align=\"left\" width=\"25%\" \/>\n<\/p>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>1<\/sup> Gilles Deleuze, \u00abThe Troublemakers\u00bb, traducci\u00f3n de Timothy S. Murphy, en <em>Discourse<\/em>, vol. 20, n\u00fam. 3 (1998), pp. 23-24 (publicado originalmente en <em>Le Monde<\/em>, 7 de abril de 1978); \u00abThe Grandeur of Yasser Arafat\u00bb, traducci\u00f3n de Timothy S. Murphy, en <em>Discourse<\/em>, vol. 20, n\u00fam. 3 (1998), pp. 30-33 (publicado originalmente en <em>Revue d\u2019\u00c9tudes Palestiniennes<\/em>, n\u00fam. 10, invierno de 1984; escrito en 1983); \u00abWherever They Can See It\u00bb, traducci\u00f3n de Mustapha Kamal, en <em>Discourse<\/em>, vol. 20, n\u00fam. 3 (1998), pp. 34-35 (publicado originalmente en <em>Al-Karmel<\/em>, 1988); Gilles Deleuze y Elias Sanbar, \u00abThe Indians of Palestine\u00bb, traducci\u00f3n de Timothy S. Murphy, en <em>Discourse<\/em>, vol. 20, n\u00fam. 3 (1998), pp. 25-29 (publicado originalmente en <em>Lib\u00e9ration<\/em>, 8-9 de mayo de 1982).<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>2<\/sup> Barbara Glowczewski, \u00abOn Indigenous Solidarity: Deleuze and the Palestinians\u00bb, en <em>Deleuze and Guattari Studies<\/em>, vol. 19, n\u00fam. 2 (2025), pp. 205-213.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>3<\/sup> Christian Frigerio, \u00abLa parte del deserto: Deleuze e la questione palestinese\u00bb, en L\u2019Indiscreto (2024), disponible en l\u00ednea <a href=\"https:\/\/www.indiscreto.org\/la-parte-del-deserto-deleuze-e-la-questione-palestinese\/\">aqu\u00ed<\/a>.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>4<\/sup> Paolo Virno, <em>A Grammar of the Multitude<\/em>, traducci\u00f3n de Isabella Bertoletti, James Cascaito y Andrea Casson, Cambridge, Semiotext(e), 2004.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>5<\/sup> Gilles Deleuze, <em>Negotiations: 1972-1990<\/em>, traducci\u00f3n de Martin Joughin, Nueva York, Columbia University Press, 1995.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>6<\/sup> Gilles Deleuze y Claire Parnet, <em>Dialogues<\/em>, traducci\u00f3n de Hugh Tomlinson y Barbara Habberjam, Nueva York, Columbia University Press, 1987.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>7<\/sup> Gilles Deleuze, Two Regimes of Madness, traducci\u00f3n de Ames Hodges y Mike Taormina, Los \u00c1ngeles, Semiotext(e), 2006. Una edici\u00f3n revisada publicada en 2007 restituy\u00f3 el texto \u00edntegro de la edici\u00f3n francesa original. V\u00e9ase Daniel W. Smith, \u00abReview of Gilles Deleuze, <em>Two Regimes of Madness: Texts and Interviews 1975\u20131995<\/em>\u00bb, en <em>Teaching Philosophy<\/em>, vol. 30, n\u00fam. 2 (2007), pp. 237-241.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>8<\/sup> Kathryn Medien, \u00abPalestine in Deleuze\u00bb, en <em>Theory, Culture &amp; Society<\/em>, vol. 36, n\u00fam. 5 (2019), pp. 49-70.<\/small><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Texto publicado por primera vez en ingl\u00e9s en el sitio web de Ill Will el 24 de agosto de 2026. Es un genocidio, pero uno en el que el exterminio f\u00edsico permanece subordinado a la evacuaci\u00f3n geogr\u00e1fica. 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