{"id":3655,"date":"2026-08-16T21:39:36","date_gmt":"2026-08-17T03:39:36","guid":{"rendered":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=3655"},"modified":"2026-08-16T21:39:38","modified_gmt":"2026-08-17T03:39:38","slug":"yazan-alloujami-matcha-latte-para-el-fin-de-los-tiempos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=3655","title":{"rendered":"Yazan Alloujami \/ Matcha latte para el fin de los tiempos"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>Publicado en <em><a href=\"https:\/\/lundi.am\/Matcha-latte-pour-la-fin-des-temps\">lundimatin<\/a><\/em>, n\u00fam. 529, el 8 de agosto de 2026.<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Henri Bles, pintor del siglo XVI, hab\u00eda imaginado el infierno como un paisaje calcinado poblado de <i>slops<\/i>: ardillas unicornio, hombres embudo, huevos b\u00edpedos que transportan objetos de plata. Henri Bles quiz\u00e1 era una IA. Sea como fuere, su <i>Infierno<\/i> se distingue de otros cuadros flamencos similares del Renacimiento por un astro descomunal que ocupa la parte superior del lienzo, pero que parece un objeto colocado encima. Una taza con crema espumosa.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"border-left: 3px solid #999;padding-left: 0.5cm;line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">\u272e\u272e\u272e\u272e\u272e<br \/>\n<i>No es simplemente un caf\u00e9, es una verdadera obra maestra. Un ambiente tranquilo, donde el caf\u00e9 va revelando poco a poco sus aromas en una atm\u00f3sfera relajada, al son de m\u00fasica <\/i>chill <i>de los a\u00f1os noventa. Prob\u00e9 un legendario caf\u00e9 filtrado en V60 y mi esposa un incre\u00edble <\/i>latte <i>a base de verdadera leche de almendras que estaba incre\u00edble.<\/i><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">A unos pasos de la intersecci\u00f3n de las calles Ramey y Custine, en Par\u00eds, el nuevo <i>coffee shop<\/i> es el vig\u00e9simo que abre desde 2024 en un per\u00edmetro de apenas 0.3 km\u00b2. Sirve <i>chai latte<\/i>, <i>latte macchiato<\/i>, <i>golden latte<\/i> casero de leche de avena y c\u00farcuma (antioxidante). Podr\u00edamos hablar de gentrificaci\u00f3n y de pol\u00edticas de zonificaci\u00f3n, calcular la proporci\u00f3n de <i>coffee shops<\/i> por persona sin hogar o incluso apreciar la demograf\u00eda mayoritariamente femenina de la clientela. Pero eso ser\u00eda pasar por alto la especificidad del <i>coffee shop<\/i> como forma. Ni el caf\u00e9 o sal\u00f3n de t\u00e9 hist\u00f3rico ni el <i>coffee shop<\/i> franquiciado o asociativo de los a\u00f1os 2000: el <i>coffee shop<\/i> 2.0, t\u00edpico de los a\u00f1os 2020, posee su propio vocabulario: concreto pulido en el suelo, recubrimientos minerales en las paredes, metal cromado y madera clara en los muebles, pocos textiles, bancos y taburetes sin respaldo. La paleta es beige, ocre y blanco roto, y la luz es difusa. El aire mismo es un filtro de Instagram y el lugar tiene algo de digital, una especie de transposici\u00f3n a la realidad de las interfaces de usuario, con sus texturas impecables, sus esquinas redondeadas, sus tonos pastel, sus tipograf\u00edas <i>sans serif<\/i> y sus superficies retroiluminadas.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"border-left: 3px solid #999;padding-left: 0.5cm;line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">\u272e\u272e\u272e\u272e\u272e<br \/>\n<i>Este acogedor <\/i>coffee shop<i> fue un verdadero b\u00e1lsamo para mi alma. Cada detalle, desde la decoraci\u00f3n depurada y minimalista hasta las tazas perfectamente alineadas, fue pensado minuciosamente para crear un remanso de paz est\u00e9tica destinado a personas apasionadas como yo. Si est\u00e1s en Par\u00eds y sue\u00f1as con una experiencia en la que cada detalle armonice a la perfecci\u00f3n, este lugar es para ti.<\/i><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">En su libro <i>Smooth City<\/i>, Ren\u00e9 Boer relaciona esta \u00abest\u00e9tica lisa\u00bb con la plataformizaci\u00f3n del capitalismo y con la econom\u00eda del <i>big data<\/i>, que se consolida a finales de los a\u00f1os 2000. En efecto, existe una afinidad entre el <i>coffee shop<\/i> 2.0 y el ideal californiano de un <i>frictionless capitalism<\/i>, un capitalismo sin fricciones cuyas transacciones se habr\u00edan vuelto a\u00e9reas e invisibles gracias a Internet. En el exterior, el <i>coffee shop<\/i> 2.0 sustituye a los comercios vinculados con los oficios manuales o mec\u00e1nicos. En el interior ocurre lo mismo: todo aquello que remite a la producci\u00f3n y al trabajo queda oculto; hay pocos equipos, las m\u00e1quinas de caf\u00e9 desaparecen dentro de la barra, las puertas no tienen manijas y ni siquiera hay cocina. Las galletas brotan de noche en su vitrina. (Habr\u00eda que periodizar el capitalismo seg\u00fan el tipo de galleta: Speculoos para el capitalismo industrial, Oreo para el fordismo, galleta con chispas de chocolate para el neoliberalismo, galleta de avena para el capitalismo verde, <i>crumble<\/i> deconstruido para qui\u00e9n sabe qu\u00e9 etapa venidera).<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"border-left: 3px solid #999;padding-left: 0.5cm;line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">\u272e\u272e\u272e\u272e\u2606<br \/>\n<i>Probamos el <\/i>Natural Geisha<i>, procedente de la plantaci\u00f3n asociada al tostador en Costa Rica, y un <\/i>flat white<i> descafeinado con leche de avena. Por desgracia, el establecimiento estaba abarrotado y ning\u00fan miembro del personal tuvo tiempo de hablarnos de sus v\u00ednculos con los agricultores.<\/i><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Una ciudad es un medio de producci\u00f3n. Antes industrial, sus arterias se amoldaban al flujo de las materias primas y las mercanc\u00edas que la atravesaban, sus bistr\u00f3s adaptaban sus servicios a los ritmos de los asalariados y la distribuci\u00f3n de sus barrios inscrib\u00eda la divisi\u00f3n del trabajo en el espacio. Hoy, las ciudades pioneras en la evoluci\u00f3n del capitalismo son las primeras en subcontratar su porci\u00f3n de la producci\u00f3n para alcanzar el estadio de la ciudad-<i>coffee shop<\/i>. Pero \u00e9sta no deja de ser un medio de producci\u00f3n: produce \u00abcontenido\u00bb. Su paisaje se puebla de <i>slops<\/i> que se disputan nuestra atenci\u00f3n, y aparecen filas frente a tiendas cuya existencia nadie hab\u00eda advertido hasta que un video viral las revel\u00f3 a la humanidad. El algoritmo ordena el flujo de las masas como un astro, transport\u00e1ndolas de una calle a otra, y el simple hecho de doblar a la derecha o a la izquierda constituye un acto de extracci\u00f3n de datos. En el fondo de la taza de <i>latte<\/i>, una vidente ver\u00e1 nuestros futuros calculados por los modelos predictivos, sedimentados, y Par\u00eds en 2026 se le aparecer\u00e1 como un paisaje de Henri Bles: hacen 40 grados, el bosque de Fontainebleau arde, unos hombres ebrios gritan \u00abLa Marsellesa\u00bb frente al partido antes de orinar en las calles, mientras se forman enigm\u00e1ticas filas para comprar una galleta. La galleta cuyo advenimiento fue prometido en l\u00ednea. La galleta matcha, con coraz\u00f3n fundente de chocolate y pistache, del fin de los tiempos. No olvides dar \u00abMe gusta\u00bb y suscribirte.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"border-left: 3px solid #999;padding-left: 0.5cm;line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">\u272e\u272e\u272e\u2606\u2606<br \/>\n<i>Me hosped\u00e9 una semana en un Airbnb cercano, y este <\/i>coffee shop<i> se convirti\u00f3 r\u00e1pidamente en una parte indispensable de mi rutina. Ped\u00eda un americano helado y puedo decirte que era una verdadera delicia. Este caf\u00e9 ten\u00eda una textura maravillosa que resaltaba perfectamente su dulzura natural. El lugar es muy <\/i>cute<i> y tiene superbuenas <\/i>vibes<i>. El aire acondicionado era d\u00e9bil. Qu\u00e9 bueno que hab\u00eda americano helado porque \u00faltimamente ha hecho mucho calor en Par\u00eds.<\/i><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">El <i>coffee shop<\/i> 2.0 es la cristalizaci\u00f3n de la ciudad convertida en granja de contenido. Si el caf\u00e9 parisino fue durante mucho tiempo fotog\u00e9nico, el <i>coffee shop<\/i> 2.0 es instagrameable. Mientras que lo fotog\u00e9nico alimenta el placer visual de los seres humanos, lo instagrameable alimenta primero a los algoritmos y despu\u00e9s a los seres humanos. Como toda categor\u00eda est\u00e9tica, tambi\u00e9n es una categor\u00eda de econom\u00eda pol\u00edtica, pues designa la manera en que una forma es optimizada para cumplir una funci\u00f3n determinada dentro del modo de producci\u00f3n. Uno entra a un <i>coffee shop<\/i> 2.0 porque un <i>influencer<\/i> de TikTok lo recomend\u00f3 o porque, al salir del Airbnb, busc\u00f3 \u00abcaf\u00e9\u00bb en Google Maps para encontrar Wi-Fi gratuito, del que tambi\u00e9n se benefician los <i>freelancers<\/i> precarios del barrio y los n\u00f3madas digitales. El <i>coffee shop<\/i> 2.0 forma con las plataformas una interfaz continua, y su car\u00e1cter instagrameable es a la vez su expresi\u00f3n y su motor. Quiz\u00e1 se encuentre f\u00edsicamente en el barrio, pero en realidad no forma parte de \u00e9l. Est\u00e1 destinado a una espacialidad m\u00e1s trascendente: no Par\u00eds, sino #paris #pariscoffe #parislifestyle.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"border-left: 3px solid #999;padding-left: 0.5cm;line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">\u272e\u272e\u272e\u2606\u2606<br \/>\n<i>Cafecito bonito. Descubrimos este lugar cuando el Louvre retras\u00f3 su apertura debido a una huelga del personal. Una limonada morada incre\u00edble, y los brownies estaban deliciosos, pero el cortado s\u00f3lo lleva un <\/i>shot<i>, por lo que resulta bastante ligero, y en realidad es m\u00e1s grande que el <\/i>flat white<i>: <\/i>a bit confusing???<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">En 2003, unos investigadores estadounidenses analizaron la luz emitida por miles de galaxias para calcular el color promedio del universo. Era un tono beige, y lo bautizaron \u00ablatte c\u00f3smico\u00bb. Henri Bles lo sab\u00eda cuando pint\u00f3 su astro de beige, el color del borramiento de las fronteras entre las cosas. El beige, se\u00f1ala Edgar Rodriguez en su texto <i>BeigeificationTm<\/i>, es la falta de elecci\u00f3n, el consenso, el \u00abmeh\u00bb. En efecto, nada ha sido tan portador del inconsciente de una clase, con semejante universalidad, como el frente beige y acristalado de un <i>coffee shop<\/i> 2.0. Inmediatamente legible, transcultural, suave en su manera de tranquilizar y de decir que, por estrecho y mal sentado que uno est\u00e9, al menos sigue siendo peque\u00f1oburgu\u00e9s. Una masa informe de la estrat\u00f3sfera de las clases.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"border-left: 3px solid #999;padding-left: 0.5cm;line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">\u272e\u2606\u2606\u2606\u2606<br \/>\n<i>Mi esposo quer\u00eda un americano con leche, pero el barista se neg\u00f3 y nos dijo que fu\u00e9ramos a otro lugar, que \u00e9sa era la pol\u00edtica del establecimiento. PROPIETARIO, por favor, comun\u00edquese conmigo, \u00a1es rid\u00edculo! \u00a1Bien que venden <\/i>cappuccinos <i>y <\/i>flat whites<i>! \u00a1Qu\u00e9 groser\u00eda!<\/i><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">No es un <i>coffee shop<\/i>, sino un <i>lifestyle<\/i>, y se propaga hacia el infinito y m\u00e1s all\u00e1. El PMU del barrio cambia su nombre en Google Maps por \u00abCaf\u00e9 Tabac Brunch\u00bb y a\u00f1ade una foto de <i>pancakes<\/i>; la polic\u00eda nacional organiza sesiones de fotos para su Facebook y empieza a usar emojis; Fran\u00e7ois Pinault hace restaurar la glorieta de la Bourse de Commerce con los mismos tonos de gris para el suelo, las paredes y el techo pintado, fabricando un filtro de Instagram (de ah\u00ed los carteles de inauguraci\u00f3n, que no mostraban ninguna obra de arte, sino \u00fanicamente modelos posando en la glorieta ). Pero existe una diferencia entre una pr\u00e1ctica antigua que se adapta a las nuevas leyes del mercado mientras conserva su forma (lo que Marx llama \u00absubsunci\u00f3n formal\u00bb) y una pr\u00e1ctica nueva cuya forma es moldeada por y para esas leyes (\u00absubsunci\u00f3n real\u00bb). La perfecci\u00f3n del <i>coffee shop<\/i> 2.0 reside en que no finge ofrecer democracia ni arte contempor\u00e1neo. No tiene nada que ofrecer salvo su <i>vibe<\/i>, y a cambio exige nuestra atenci\u00f3n m\u00e1s pura, porque es abstracta, casi desinteresada. Su promesa \u00faltima es que, una vez instalados bajo su luz tenue, nuestros cuerpos desgastados por el trabajo asalariado se volver\u00e1n m\u00e1s lisos, menos generizados, inmateriales, y entonces nos diremos que, en una ciudad donde nuestros deseos existen para transportar el flujo del capital entre lo <i>online<\/i> y lo <i>offline<\/i>, bien podr\u00edamos invertir los dos registros. Bien podr\u00edamos dejar que nuestros datos, una versi\u00f3n m\u00e1s confiable e inteligente de nosotros mismos, se desplacen, trabajen, procreen, se conviertan en propietarios, lean a Hegel y hagan la lucha de clases, mientras nosotros <i>vibe<\/i>-amos hacia la inquebrantable tranquilidad del <em>beige latte<\/em>.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado en lundimatin, n\u00fam. 529, el 8 de agosto de 2026. &nbsp; Henri Bles, pintor del siglo XVI, hab\u00eda imaginado el infierno como un paisaje calcinado poblado de slops: ardillas unicornio, hombres embudo, huevos b\u00edpedos que transportan objetos de plata. Henri Bles quiz\u00e1 era una IA. Sea como fuere, su Infierno se distingue de otros [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":10716,"featured_media":3660,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[67],"class_list":["post-3655","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-general","tag-lundimatin"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3655","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/10716"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3655"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3655\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3662,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3655\/revisions\/3662"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3660"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3655"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3655"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3655"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}