{"id":3637,"date":"2026-06-18T09:32:10","date_gmt":"2026-06-18T15:32:10","guid":{"rendered":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=3637"},"modified":"2026-06-18T09:32:13","modified_gmt":"2026-06-18T15:32:13","slug":"joshua-clover-consideraciones-finales-sobre-motin-huelga-motin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=3637","title":{"rendered":"Joshua Clover \/ Consideraciones finales sobre Mot\u00edn. Huelga. Mot\u00edn"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>Este art\u00edculo forma parte del dossier \u00abThe Crisis and the Rift: A Symposium on Joshua Clover\u2019s <em>Riot. Strike. Riot<\/em>\u00bb publicado el 6 de septiembre de 2016 en el sitio web de <\/strong><a href=\"https:\/\/viewpointmag.com\/2016\/09\/29\/final-remarks\/\"><strong><em>Viewpoint Magazine<\/em><\/strong><\/a><strong>.<\/strong><\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify\">Lo primero, y m\u00e1s importante, es expresar mi gratitud por este dossier. <em>Viewpoint<\/em> se ha distinguido por su densidad intelectual y por concentrarse en los temas m\u00e1s apremiantes. Que haya dedicado un expediente a esta ocasi\u00f3n constituye una prueba inequ\u00edvoca de la apuesta del libro y de su actualidad. Esa apuesta es la siguiente: que hoy el mot\u00edn \u2014el disturbio o la revuelta\u2014 puede pensarse como una forma fundamental de lucha de clases y no como un espasmo apol\u00edtico; que en \u00e9l podemos reconocer la creciente importancia de las poblaciones excedentes dentro de la producci\u00f3n dial\u00e9ctica de los antagonistas del capital; y que, a su vez, el mot\u00edn puede entenderse como un reloj solar que indica nuestra posici\u00f3n en la historia de la acumulaci\u00f3n capitalista. Siempre se puede discutir una periodizaci\u00f3n, pero la existencia misma de este dossier y la seriedad con la que aborda el tema hacen mucho para confirmar la hora hist\u00f3rica.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Considero compa\u00f1eros a quienes participan en \u00e9l. Como todos los compa\u00f1eros, discrepan entre s\u00ed. Y esas discrepancias suelen ser reveladoras. As\u00ed, por ejemplo, uno sostiene que el an\u00e1lisis del libro est\u00e1 lastrado por un exceso de lo pol\u00edtico; otro encuentra una carencia de lo pol\u00edtico exactamente en el mismo lugar. Uno insiste en que debemos trasladar el an\u00e1lisis a un nivel m\u00e1s alto de abstracci\u00f3n hist\u00f3rica; los otros dos, cada cual a su manera, afirman la necesidad de atender pr\u00e1cticas m\u00e1s concretas. Uno sugiere que una periodizaci\u00f3n de este tipo es imposible; otro confirma las periodizaciones propuestas por el libro, aunque considera que deber\u00edan conducirnos a conclusiones distintas. Hay otros momentos semejantes de franca inconsistencia, a veces tan marcados que cuesta creer que hayan le\u00eddo el mismo libro. Si estas divergencias parecen expresar sobre todo las preferencias intelectuales y los programas de investigaci\u00f3n de quienes responden, ello es perfectamente esperable. Los proyectos colectivos adoptan muchas formas, incluida la de aprovechar la ocasi\u00f3n para exponer ideas que uno viene ensayando, elaborando y examinando junto con otros.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Tal vez el principal punto de desacuerdo no resida en diferencias concretas, sino en la relaci\u00f3n con el car\u00e1cter gen\u00e9rico de los modelos te\u00f3rico-hist\u00f3ricos. Sospecho que muchas de las objeciones \u2014y a veces de las tergiversaciones\u2014 surgen del supuesto o del deseo de que \u00e9ste hubiera sido un libro diferente, de otro <em>tipo<\/em>. Quiz\u00e1 \u00e9sa sea simplemente mi tendencia a minimizar los conflictos; todo el mundo sabe que evito el antagonismo. Volver\u00e9 m\u00e1s adelante sobre esta cuesti\u00f3n de g\u00e9nero. Antes quisiera detenerme en algunos puntos particulares y aprovechar\u00e9 la ocasi\u00f3n para reformular varios de los argumentos centrales del libro, espero que con una claridad reforzada por estas respuestas. Tambi\u00e9n quiero expresar mi acuerdo, de manera sencilla y agradecida, con diversos aspectos de ellas. Con frecuencia a\u00f1aden dimensiones ausentes y se\u00f1alan correctamente ambig\u00fcedades o deslizamientos presentes en el libro. Contribuyen a la investigaci\u00f3n compartida. Por ello, lamento dejar sin comentar una gran parte de estas respuestas extensas y reflexivas, pues de otro modo esta r\u00e9plica resultar\u00eda interminable.<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify\"><strong>Sobre la circulaci\u00f3n y Marx<\/strong><\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify\">Entre las observaciones que considero m\u00e1s \u00fatiles se encuentra la afirmaci\u00f3n de <a href=\"https:\/\/viewpointmag.com\/2016\/09\/06\/consumption-crime-and-communes-making-political-meaning-out-of-riots\/\">Delio Vasquez<\/a> seg\u00fan la cual, aunque el libro se centra en el mot\u00edn, su \u00abargumento se ajusta mejor a otras formas contempor\u00e1neas de lucha, menos espectaculares, como el robo, el fraude, la evasi\u00f3n fiscal, la malversaci\u00f3n, el allanamiento o la ocupaci\u00f3n\u00bb. Esto subraya que el elemento decisivo del argumento no es el mot\u00edn en s\u00ed mismo, sino la categor\u00eda m\u00e1s amplia y significativa de la <em>lucha en la esfera de la circulaci\u00f3n<\/em>, caracter\u00edstica del desarrollo contempor\u00e1neo del capital. La centralidad de esta categor\u00eda \u2014de la cual el mot\u00edn es una <em>manifestaci\u00f3n<\/em>, pero <em>no la \u00fanica<\/em>\u2014 quiz\u00e1 no aparece con toda la claridad deseable en el libro (tal vez por culpa del t\u00edtulo y de la \u00e9poca en que fue escrito), y esta perspectiva m\u00e1s amplia resulta valiosa. Adem\u00e1s, la atenci\u00f3n de Vasquez a los aspectos pr\u00e1cticos de estas luchas es fundamental, al igual que su insistencia en que la criminalizaci\u00f3n contribuye a ocultarlos. Incluso el mot\u00edn, tan propenso a la espectacularizaci\u00f3n y a la patologizaci\u00f3n por parte tanto de la izquierda como de los cr\u00edticos conservadores, implica un conjunto profundamente pr\u00e1ctico de actividades. Esta funci\u00f3n pr\u00e1ctica de las luchas en la esfera de la circulaci\u00f3n, frente a la tendencia a interpretarlas como simples gritos de los empobrecidos, constituye uno de los ejes del libro. El recordatorio de que, dentro del campo ampliado de las luchas en la esfera de la circulaci\u00f3n, la satisfacci\u00f3n colectiva de necesidades ocupa un lugar central y merece nuestra atenci\u00f3n constituye una observaci\u00f3n decisiva.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Sin embargo, en este \u00e9nfasis sobre la pr\u00e1ctica, Vasquez interpreta de manera err\u00f3nea la relaci\u00f3n entre los sentidos abstracto y concreto de la circulaci\u00f3n, y termina ofreciendo una visi\u00f3n unilateral y no dial\u00e9ctica. En lo esencial, reduce la circulaci\u00f3n a problemas concretos de consumo y desplazamiento espacial, a las formas concretas en que \u00ablos motines pueden perturbar la circulaci\u00f3n o el consumo\u00bb. Con ello pierde de vista que los motines son luchas en la esfera de la circulaci\u00f3n, entre otras razones, porque quienes participan en ellos han sido excluidos de la producci\u00f3n y empujados a la esfera social de la circulaci\u00f3n, definida en \u00faltima instancia, para el proletariado, por la dependencia del mercado, y para el capital, por la compulsi\u00f3n a realizar el valor de manera eficiente.<sup>1<\/sup> As\u00ed, la clase del mot\u00edn \u2014sistem\u00e1ticamente excluida mediante mecanismos racializados, pero todav\u00eda dependiente del mercado\u2014 debe luchar en la esfera de la circulaci\u00f3n, <em>independientemente de que procure o no interrumpirla, obstaculizarla o resolver necesidades de consumo<\/em>. Este punto es central para el argumento del libro y permite comprender la relaci\u00f3n entre los motines de la primera \u00e9poca, centrados expl\u00edcitamente en la fijaci\u00f3n de precios, y las rebeliones de las poblaciones excedentes racializadas propias del mot\u00edn contempor\u00e1neo: estas \u00faltimas no constituyen ni un simple retorno de las primeras ni un fen\u00f3meno radicalmente distinto. M\u00e1s bien encontramos una dial\u00e9ctica de continuidad y ruptura entre ambas. Preguntarse \u00ab\u00bfpero d\u00f3nde est\u00e1 la fijaci\u00f3n de precios en un mot\u00edn?\u00bb equivale a pasar completamente por alto el argumento.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Resulta f\u00e1cil simpatizar con los llamados a concentrarse en las luchas cotidianas y vividas antes que en las categor\u00edas te\u00f3ricas. Al leer el ensayo de Vasquez, casi podr\u00eda pensarse que, frente al fen\u00f3meno del mot\u00edn, existe una molesta abundancia de estas \u00faltimas. Ocurre exactamente lo contrario. Existen muchos m\u00e1s libros que describen sociol\u00f3gica o antropol\u00f3gicamente las actividades que menciona Vasquez, con encomiable atenci\u00f3n a la vida cotidiana, que teorizaciones pol\u00edtico-econ\u00f3micas del mot\u00edn. Ser\u00eda dif\u00edcil comparar ambos conjuntos y concluir que necesitamos a\u00fan m\u00e1s trabajos del primer tipo, a menos que ya se estuviera predispuesto pol\u00edticamente a esa conclusi\u00f3n. Ah\u00ed se manifiestan los l\u00edmites m\u00e1s amplios de la respuesta. La preocupaci\u00f3n de Vasquez, por ejemplo, de que una econom\u00eda pol\u00edtica del mot\u00edn pueda llevar a pensar que \u00ablos amotinados no son realmente agentes, sino m\u00e1s bien aut\u00f3matas que desempe\u00f1an su papel en la marcha predeterminada de la historia\u00bb, seguramente nace de buenas intenciones. Sin embargo, muchos lectores reconocer\u00e1n en ella la intersecci\u00f3n entre ciertos lugares comunes posestructuralistas y la ret\u00f3rica liberal que, desde hace mucho tiempo, se dirige contra la teor\u00eda anticapitalista. Agencia en lugar de determinismo, etc\u00e9tera. La reaparici\u00f3n de esta jerga tan autorizada como legitimadora de d\u00e9cadas pasadas revela el apego del ensayo a las convenciones del antimarxismo.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Siguiendo esa tradici\u00f3n, el ensayo termina adhiri\u00e9ndose a un g\u00e9nero bastante banal cuya maniobra principal consiste en atribuir a un texto precisamente las ideas que \u00e9ste critica, como si al describir las ideolog\u00edas del mundo estuviera defendi\u00e9ndolas. Los ejemplos son demasiado numerosos para enumerarlos. La acusaci\u00f3n de \u00abeurocentrismo\u00bb resulta curiosa, dado que el libro delimita expl\u00edcitamente su objeto de estudio \u2014las primeras naciones industrializadas, en t\u00e9rminos generales\u2014 y se abstiene de extender sus conclusiones a otras regiones.<sup>2<\/sup> Seg\u00fan el criterio propuesto por Vasquez, <em>The Making of the English Working Class<\/em> ser\u00eda euroc\u00e9ntrico, igual que una gu\u00eda de aves de Am\u00e9rica del Norte. Aparecen tambi\u00e9n otros t\u00f3picos habituales del antimarxismo: acusaciones de \u00abteleolog\u00eda\u00bb, de estar \u00abatado a un programa pol\u00edtico\u00bb, y as\u00ed sucesivamente.<sup>3<\/sup> Aprend\u00ed hace mucho tiempo que tales reproches suelen invocarse como una especie de conjuro defensivo frente al terror que aparentemente inspira <em>El capital<\/em>. Aun as\u00ed, resulta extra\u00f1o encontrarlos dirigidos contra un libro que, entre otras cosas, constituye una larga r\u00e9plica a las persistentes variantes leninistas del marxismo, y en particular a su insistencia en una concepci\u00f3n necesaria y est\u00e1tica del progreso hist\u00f3rico que implica un \u00fanico programa pol\u00edtico. El libro se esfuerza por aclarar su rechazo de tales enfoques e insiste en una teorizaci\u00f3n anal\u00edtica y descriptiva antes que prescriptiva. Para esto <em>explora las bases materiales que permiten superar el programatismo del marxismo tradicional, bases que el ascenso del mot\u00edn frente a la huelga pone de manifiesto<\/em>. Esa orientaci\u00f3n atraviesa toda la obra. Por si fuera poco, uno de sus cap\u00edtulos centrales est\u00e1 dedicado precisamente a esta cuesti\u00f3n y argumenta contra los pensadores contempor\u00e1neos \u00abatrapados en el \u00e1mbar de lo deseable\u00bb. A continuaci\u00f3n cita a Luxemburgo: \u00abDebemos permanecer abiertos a una revisi\u00f3n fundamental del antiguo punto de vista del marxismo\u00bb, fundada en las transformaciones de la realidad social. \u00abNo se declara que un comunista hace esto o que un anarquista hace aquello\u00bb. Si aqu\u00ed existe una dimensi\u00f3n pol\u00e9mica, se dirige precisamente contra la idea de programa. Es cierto que el razonamiento se articula mediante una discusi\u00f3n sobre la huelga de masas de hace un siglo y sobre \u00abla superaci\u00f3n de la pol\u00edtica prescriptiva por parte de Luxemburgo\u00bb. Supongo que eso me ense\u00f1ar\u00e1 a recurrir a la alegor\u00eda.<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify\"><strong>Periodos y transiciones<\/strong><\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify\">La cuesti\u00f3n de lo pol\u00edtico tambi\u00e9n ocupa un lugar central en la respuesta de <a href=\"https:\/\/viewpointmag.com\/2016\/09\/06\/limits-to-periodization\/\">Alberto Toscano<\/a>. Su ensayo posee la fluidez y amplitud que he llegado a esperar de \u00e9l, acompa\u00f1adas de una erudici\u00f3n formidable. Adem\u00e1s, ha comprendido la apuesta del libro exactamente del modo en que yo hubiera deseado: no tanto como un texto sobre el mot\u00edn cuanto como una obra que utiliza la emergencia y reemergencia hist\u00f3rica de distintas formas de lucha como marco para situarnos dentro de la historia del capital. No hace falta ser partidarios ni del mot\u00edn ni de la huelga para reconocer la importancia que tiene determinar si percibimos al sol del capital todav\u00eda cerca de su cenit, suspendido obstinadamente en lo alto, o si, por el contrario, entendemos que luchamos dentro de una trayectoria sobre la cual ya ha ca\u00eddo el crep\u00fasculo. Como me record\u00f3 anoche un compa\u00f1ero griego durante una discusi\u00f3n sobre la teor\u00eda de la crisis, otro fin del mundo es posible.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">En lo que considero el giro intelectual decisivo de Toscano, su ensayo opta por no confrontar el argumento hist\u00f3rico en sus aspectos concretos y se orienta, en cambio, hacia una l\u00ednea de razonamiento bastante abstrusa que parece culminar en una advertencia acerca de lo \u00abdif\u00edcil que resulta impedir que los instrumentos de la periodizaci\u00f3n se transformen en consignas de una filosof\u00eda de la historia\u00bb. Frente a ello, sostiene que debemos abandonar la producci\u00f3n de periodos pol\u00edtico-econ\u00f3micos y adoptar, en su lugar, una noci\u00f3n de transici\u00f3n aparentemente permanente (para lo cual importa elementos de sus investigaciones m\u00e1s recientes), en la cual podamos reconocer su \u00abvalencia propiamente pol\u00edtica\u00bb.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Este giro decisivo merece una consideraci\u00f3n cuidadosa. Ocupa buena parte de la secci\u00f3n titulada, con ingenio, \u00ab1973 y todo eso\u00bb, y comienza con la siguiente declaraci\u00f3n: \u00abNo deseo examinar aqu\u00ed el contenido de estas periodizaciones \u2014las historias del capital y de la acci\u00f3n colectiva cuyo h\u00e1bil entrelazamiento constituye la mayor parte del libro\u2014, sino el principio mismo de la periodizaci\u00f3n\u00bb.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Lo que sigue es una no-discusi\u00f3n del argumento extraordinariamente detallada y paciente. Toscano parece inquieto por la \u00abarticulaci\u00f3n\u00bb que el libro realiza entre Robert Brenner, Giovanni Arrighi y las explicaciones de la crisis basadas en la teor\u00eda del valor; sin embargo, aunque reconoce que mucho depende de c\u00f3mo se comprenda dicha operaci\u00f3n, decide no examinarla. Ser\u00eda posible objetar la aplicaci\u00f3n del esquema hist\u00f3ricamente fundamentado de Arrighi \u2014que identifica periodos de expansi\u00f3n material impulsados por la expansi\u00f3n del capital industrial y del empleo en el n\u00facleo del sistema-mundo, seguidos por fases de expansi\u00f3n financiera encabezadas por el capital mercantil y bancario, caracterizadas por la contracci\u00f3n industrial y manufacturera y por una volatilidad generalizada\u2014 a la \u00e9poca del capitalismo reconstruida por la convincente historia de Brenner, cuyas bases para la volatilidad y el declive final de cada ciclo se encontrar\u00edan en la teor\u00eda marxiana de la crisis desarrollada hasta culminar en el cap\u00edtulo 25 de <em>El capital<\/em> (tomo I). Pero ese contraargumento nunca llega. Quiz\u00e1 Toscano espera que la resonancia po\u00e9tica de la palabra <em>splicing<\/em> (\u00abempalme\u00bb, \u00abensamblaje\u00bb) realice por s\u00ed sola cierto trabajo evaluativo. M\u00e1s adelante repite el recurso de una manera a\u00fan m\u00e1s reveladora:<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 0px;text-align: justify;line-height: 1.2em;padding-left: 40px\"><small>En lugar de pensar la transici\u00f3n principalmente a trav\u00e9s de la historia mundial del capital producida por la combinaci\u00f3n de Brenner, Arrighi y Tilly, \u00bfno ser\u00eda m\u00e1s eficaz concebir la condici\u00f3n de transici\u00f3n (del tipo que aqu\u00ed se rastrea en la destrucci\u00f3n de m\u00e1quinas o en la \u00abhuelga militante negra\u00bb) como mucho m\u00e1s ilustrativa de las luchas contempor\u00e1neas que la \u00abhuelga pura\u00bb o el \u00abmot\u00edn puro\u00bb?<\/small><\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify\">Toscano desea que se preste mayor atenci\u00f3n a la coexistencia hist\u00f3rica de distintas formas de lucha, pues ello demostrar\u00eda que siempre nos encontramos dentro de procesos de transici\u00f3n; esta coexistencia, sostiene, se ajusta mejor a la realidad que esos supuestos periodos de \u00abhuelga pura\u00bb o \u00abmot\u00edn puro\u00bb. El lector podr\u00eda preguntarse por las comillas que aparecen en su texto. Ninguna de esas expresiones figura en el libro. Tampoco aparecen conceptos equivalentes. De hecho, el libro afirma expl\u00edcitamente lo contrario y rechaza precisamente las formulaciones que Toscano necesita para que su argumento tenga sentido. En la p\u00e1gina 2 se lee: \u00abDesde la transici\u00f3n se\u00f1alada por Tilly [a comienzos del siglo XIX], ambas t\u00e1cticas han permanecido dentro del repertorio; la cuesti\u00f3n es cu\u00e1l de ellas predomina y proporciona la orientaci\u00f3n principal en la incesante guerra por la supervivencia y la emancipaci\u00f3n\u00bb.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">La improvisaci\u00f3n de Toscano permite vislumbrar la forma general de su contraargumento: se invocan antinomias idealizadas que el libro nunca plantea \u2014periodos de esto puro y aquello puro\u2014 para demostrar luego que resultan excesivas, insensibles a la \u00abpolisemia\u00bb y a la multiplicidad, incapaces de captar la heterogeneidad de las formas del capital y de la lucha. A pesar de esta caracterizaci\u00f3n enga\u00f1osa, en este punto coincidimos m\u00e1s o menos: la realidad es compleja. Es precisamente aqu\u00ed donde nuestras conclusiones divergen. Yo sostendr\u00eda que, pese a toda esa heterogeneidad, todav\u00eda podemos hablar de formas dominantes, de orientaciones, de direcciones tendenciales, de centros de equilibrio dentro del torbellino de los acontecimientos; coordenadas que persisten durante un tiempo hasta dejar de hacerlo y dar paso a otra situaci\u00f3n que, con toda su complejidad, tambi\u00e9n puede mantenerse durante cierto periodo. Todav\u00eda podemos hablar de cambio hist\u00f3rico, aunque \u00e9ste proceda de manera impura. Y, evidentemente, s\u00f3lo puede proceder de esa manera. Podemos intentar descifrar las condiciones que explican tanto la persistencia de una configuraci\u00f3n determinada como su final. Hacerlo constituye un marco \u00fatil para el pensamiento.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Toscano propondr\u00eda que las complejidades de la situaci\u00f3n vuelven imposible semejante operaci\u00f3n. Dado que todo ocurre simult\u00e1neamente, la situaci\u00f3n ser\u00eda m\u00e1s o menos siempre coyuntural, transicional. De ello se sigue que el curso de la lucha queda determinado en mayor medida por lo pol\u00edtico. \u00abAqu\u00ed reside, a mi juicio, el supuesto m\u00e1s discutible del libro de Clover: pensar la transici\u00f3n como una categor\u00eda pol\u00edtico-econ\u00f3mica o hist\u00f3rico-sociol\u00f3gica \u2014es decir, \u201cobjetivamente\u201d\u2014, lo que subestima su valencia propiamente pol\u00edtica\u00bb.<sup>4<\/sup><\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Por eso Toscano prefiere los cap\u00edtulos del libro dedicados a las transiciones. Yo tambi\u00e9n. Fueron fascinantes de investigar; queda much\u00edsimo por decir sobre el Detroit de los a\u00f1os sesenta, sobre sus extraordinarias volatilidades e intersecciones y sobre el pensamiento brillante y dram\u00e1tico que produjo, especialmente el de James Boggs. Pero un libro necesita ascensos y descensos, y es probable que los cap\u00edtulos sobre las transiciones, con su dinamismo intr\u00ednseco, posean una fuerza dram\u00e1tica mayor.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Pero precisamente: ascensos y descensos. No hay cumbres sin valles, ni transiciones sin periodos de no transici\u00f3n. La historia del Detroit de los a\u00f1os sesenta, con su coexistencia din\u00e1mica de luchas obreras militantes y luchas no obreras, con su trasfondo de energ\u00edas proletarias y r\u00e1pida desindustrializaci\u00f3n, posee una enorme fuerza hist\u00f3rica en buena medida porque <em>no se parece al presente<\/em>: ni en Detroit ni, seg\u00fan creo, en ninguna otra de las primeras naciones industrializadas (aunque puedan encontrarse aqu\u00ed y all\u00e1 algunas semejanzas muy imperfectas en Europa occidental). La desindustrializaci\u00f3n triunf\u00f3. El empleo se contrajo dr\u00e1sticamente. La negritud fue criminalizada con una intensidad renovada, en parte para gestionar a quienes ya no estaban disciplinados por el salario. La vida cambi\u00f3. DRUM y la League of Revolutionary Black Workers ya no existen. La poblaci\u00f3n excedente, s\u00ed.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Interesarse por las transiciones y sostener que seguimos viviendo en una \u00ab<em>condici\u00f3n<\/em> de transici\u00f3n\u00bb son cosas muy distintas. Y me temo que una de ellas roza la falta de sentido. As\u00ed como una historia sin transiciones no ser\u00eda historia sino tiempo homog\u00e9neo, unas transiciones sin los periodos que median entre ellas dejan de ser transiciones para convertirse ellas mismas en periodos persistentes. Sin esta comprensi\u00f3n \u2014sin entender que la \u00abtransici\u00f3n\u00bb, como concepto, es ya de por s\u00ed una herramienta de periodizaci\u00f3n\u2014, la categor\u00eda pierde toda fuerza anal\u00edtica. Dicho de la manera m\u00e1s simple posible: <em>las transiciones son transiciones porque existen periodos<\/em>. Ir\u00f3nicamente, la insistencia de Toscano en la transici\u00f3n acaba convirti\u00e9ndose en una confirmaci\u00f3n de la insistencia de Jameson en la periodizaci\u00f3n. Quiz\u00e1, cuando Jameson escribi\u00f3 que \u00abno podemos dejar de periodizar\u00bb, estaba se\u00f1alando algo importante.<sup>5<\/sup><\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Dado que no podemos escapar de la periodizaci\u00f3n, probablemente convenga preguntarnos si las afirmaciones concretas del libro acerca de los distintos periodos poseen suficiente validez como para ofrecer un marco anal\u00edtico \u00fatil. \u00bfPodemos decir que existi\u00f3 una fase de capitalismo naciente en la que la dependencia del mercado estaba m\u00e1s generalizada que la forma salarial, una fase encabezada por el capital mercantil y en la que los motines y otros conflictos de mercado predominaban entre las formas incipientes de lucha de clases? \u00bfPodemos decir que hubo un ascenso del capital industrial, primero en un determinado conjunto de econom\u00edas; que aument\u00f3 la participaci\u00f3n en el trabajo asalariado formal; que apareci\u00f3 la huelga y alcanz\u00f3 una posici\u00f3n dominante, lo que desplaz\u00f3 al mot\u00edn y a luchas similares como forma principal de conflicto? \u00bfPodemos afirmar que hemos entrado en una etapa en la que esas mismas naciones ya no presentan nada parecido al dinamismo industrial del periodo anterior; que hemos asistido no s\u00f3lo a una contracci\u00f3n del empleo industrial y manufacturero, sino tambi\u00e9n a una producci\u00f3n global de poblaciones excedentes, tanto en t\u00e9rminos relativos como absolutos; que esta etapa se ha caracterizado por una dr\u00e1stica disminuci\u00f3n y transformaci\u00f3n de las luchas obreras organizadas, reducidas cada vez m\u00e1s a operaciones defensivas y menguantes; y que todo ello ha ocurrido junto con un incremento, relativo y absoluto, de los motines y de formas de lucha afines, ahora transformadas y marcadamente racializadas conforme a la l\u00f3gica de la producci\u00f3n de poblaci\u00f3n excedente? Pese a algunas referencias ocasionales e incompletas al registro hist\u00f3rico, Toscano deja en gran medida estas cuestiones sin abordar, y necesariamente debe hacerlo para sostener su alegato abstracto en favor de la contingencia pol\u00edtica frente a las trayectorias hist\u00f3ricas efectivas, as\u00ed como para defender su cr\u00edtica a toda filosof\u00eda de la historia. Esto parece responder poco a los argumentos del libro y se asemeja m\u00e1s a una especie de pelea callejera filos\u00f3fica, salvo que la calle siempre es la rue d\u2019Ulm. Quienes hayan le\u00eddo el libro podr\u00e1n decidir por s\u00ed mismos si es ah\u00ed donde realmente se libra la batalla.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Eso no significa que el ensayo de Toscano carezca de observaciones valiosas. En particular, su recuperaci\u00f3n del concepto de \u00abdesincronizaci\u00f3n\u00bb en Mandel es pertinente e importante. La periodizaci\u00f3n efectivamente corre el riesgo de sugerir una correspondencia demasiado ordenada e inmediata entre las transformaciones estructurales de la organizaci\u00f3n social y sus manifestaciones en distintos \u00e1mbitos. Conozco bien este problema por los estudios literarios, donde con frecuencia tendemos a sugerir que los textos registran casi instant\u00e1neamente las metamorfosis sociales. Tal vez eso sea posible; incluso podr\u00eda ocurrir que los textos funcionen como antenas extremadamente sensibles, capaces de captar grandes transformaciones cuando apenas comienzan y todav\u00eda resultan invisibles a simple vista. Esto parece menos probable en relaci\u00f3n con fen\u00f3menos como los que examina el libro: motines, huelgas y similares. La idea de Mandel seg\u00fan la cual tales expresiones no aparecen necesariamente cuando se las espera, sino que irrumpen de manera desigual y a menudo con retrasos extempor\u00e1neos, me parece en gran medida correcta tanto desde el punto de vista hist\u00f3rico como te\u00f3rico. En esto coincido con Toscano: el libro simplifica ese despliegue. Por ejemplo, aunque se\u00f1ala que \u00aben Estados Unidos la huelga experiment\u00f3 un \u00faltimo resplandor oto\u00f1al a partir de 1964 y durante los a\u00f1os setenta \u2014nadie pod\u00eda saber entonces que se trataba del \u00faltimo fulgor dorado antes de que el invierno llegara para el movimiento obrero en el centro del sistema mundial capitalista\u2014\u00bb, en t\u00e9rminos generales pasa demasiado r\u00e1pido por momentos de asincron\u00eda y de respuesta diferida particularmente reveladores.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">No estoy seguro de que ello conduzca a la misma conclusi\u00f3n que extrae Toscano. La asincron\u00eda no constituye una niebla en la que las tendencias hist\u00f3ricas se disuelvan, dejando \u00fanicamente una bruma de desigualdades donde todo queda librado al enfrentamiento de voluntades pol\u00edticas. Eso me parece m\u00e1s bien una forma encubierta de voluntarismo. En este caso, la evidencia disponible apunta a la existencia de una tendencia hist\u00f3rica, una tendencia que guarda una relaci\u00f3n significativa con la trayectoria te\u00f3rica del declive tendencial de la producci\u00f3n de valor asociado a la desindustrializaci\u00f3n (y esa es precisamente la raz\u00f3n, no el objetivo, de articular el an\u00e1lisis del sistema-mundo con la teor\u00eda marxiana del valor). Con todo, no debe ignorarse que existe una mediaci\u00f3n entre una transformaci\u00f3n y su expresi\u00f3n concreta, y que esa mediaci\u00f3n suele ser misteriosa e imprevisible tanto en sus formas como en sus ritmos; al contrario, ello invita a seguir investigando. Las variaciones y sorpresas propias de estas asincron\u00edas merecen atenci\u00f3n y elaboraci\u00f3n te\u00f3rica. El libro ofrece muy poco en ese sentido.<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify\"><strong>Interludio sobre el modelo<\/strong><\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify\">Llegados a este punto, quiz\u00e1 podamos identificar lo que considero la distinci\u00f3n gen\u00e9rica m\u00e1s importante respecto al tipo de libro que es \u00e9ste. Se trata de un libro que construye modelos. Un modelo siempre implica exclusiones radicales; siempre recurre a la f\u00f3rmula m\u00e1s problem\u00e1tica de la econom\u00eda: <em>ceteris paribus<\/em>, \u00absi todo lo dem\u00e1s permanece igual\u00bb. Pero nada permanece igual. Aquello que el modelo excluye importa enormemente. Los modelos esquematizan; reducen. Siempre quedan expuestos a la cr\u00edtica que comienza con la pregunta: \u00ab\u00bfNo es todo un poco m\u00e1s <em>complejo<\/em> que eso?\u00bb.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Existe, naturalmente, un g\u00e9nero complementario de pensamiento social que renuncia a la claridad de los modelos en favor de una representaci\u00f3n mim\u00e9tica m\u00e1s exhaustiva de la multiplicidad, la heterogeneidad y la diferencia del mundo en toda su amplitud, ese mismo mundo que define tanto la complejidad como sus l\u00edmites. Quiz\u00e1 esto explique la extra\u00f1a invocaci\u00f3n de la \u00abhuelga pura\u00bb y el \u00abmot\u00edn puro\u00bb. Si alguien creyera que el libro pretende ofrecer una elaboraci\u00f3n prolongada de la complejidad, podr\u00eda desconcertarse ante identificaciones tan n\u00edtidas como las de periodos dominados por la circulaci\u00f3n y el mot\u00edn o periodos dominados por la producci\u00f3n y la huelga. Pero la cuesti\u00f3n no es si existen excepciones: existen. Argumentar a partir de ellas \u2014algo que ocupa una porci\u00f3n sorprendentemente amplia del ensayo de Toscano\u2014 no resulta especialmente convincente. Los modelos no funcionan as\u00ed. Abstraen de las particularidades hist\u00f3ricas para poner de relieve tendencias y equilibrios de fuerzas precisamente porque <em>existen<\/em> excepciones, y estas forman parte constitutiva de tales tendencias y equilibrios, no una refutaci\u00f3n externa de ellos.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">La cuesti\u00f3n tampoco consiste en determinar si los modelos borran la complejidad del mundo. Por supuesto que la borran. Una vez m\u00e1s, se puede preferir otro enfoque, pero precisamente <em>para eso<\/em> sirven los modelos: para excluir. Yo sugerir\u00eda que la pregunta decisiva es otra: dado aquello que sacrifican, \u00bfofrecen a cambio alguna ganancia anal\u00edtica? Esa ganancia no consiste \u00fanicamente en descubrir regularidades dentro del aparente desorden de la historia. Gracias a ese proceso de clarificaci\u00f3n, los modelos proponen relaciones causales; abstraen lo suficiente para distinguir causas y efectos incluso dentro de los entrelazamientos de la dial\u00e9ctica hist\u00f3rica. La gran apor\u00eda de Foucault reside en la ausencia de una explicaci\u00f3n acerca de c\u00f3mo una sociedad atraviesa un r\u00e9gimen de poder y llega a otro. Esto pone de relieve la diferencia espec\u00edfica del capital, que no es simplemente un r\u00e9gimen o una relaci\u00f3n m\u00e1s: debe moverse. Debe ser capaz de moverse por s\u00ed mismo; mediante una dominaci\u00f3n impersonal no s\u00f3lo debe reproducirse, sino expandirse, y por tanto necesita poseer la capacidad efectiva para hacerlo. La cuesti\u00f3n de la causalidad en el movimiento del capital no puede eludirse. Desde luego, siempre es posible refugiarse en nociones de sobredeterminaci\u00f3n; constituye una soluci\u00f3n comprensible al problema de elegir entre modelos simplificadores y constelaciones complejificadas. El propio Marx recurr\u00eda al <em>ceteris paribus<\/em>, precisamente para investigar las leyes de movimiento del capitalismo; investigaciones que, al identificar no s\u00f3lo una direcci\u00f3n sino tambi\u00e9n una causa, permiten pensar trayectorias en lugar de abandonarse a un mundo misterioso de acontecimientos inesperados. Tales investigaciones no son \u00abprofec\u00edas\u00bb, \u00abpresagios\u00bb ni ninguna de las dem\u00e1s expresiones grandilocuentes que emplea Toscano. Constituyen la expresi\u00f3n de la condici\u00f3n <em>sine qua non<\/em> del materialismo hist\u00f3rico: que el movimiento de la historia posee un car\u00e1cter objetivo.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\"><em>Riot. Strike. Riot<\/em> &nbsp;[Mot\u00edn. Huelga. Mot\u00edn; hay una traducci\u00f3n en espa\u00f1ol con el nombre <em>Disturbios. Huelgas. Disturbios<\/em>] propone un modelo dotado de un mecanismo causal y de cierta objetividad: en \u00faltima instancia, la de la ley del valor expresada a escala sist\u00e9mica. Evidentemente no es posible reproducir aqu\u00ed todo el argumento. La b\u00fasqueda de la acumulaci\u00f3n impulsa al capital primero hacia un punto culminante de producci\u00f3n centrado en el capital industrial y, posteriormente, lo aleja de ese punto a medida que la acumulaci\u00f3n pierde impulso; este movimiento ascendente y descendente \u2014el \u00abarco de la acumulaci\u00f3n\u00bb, como lo denomino\u2014 existe tanto en los ciclos internos particulares como, conforme el capital agota su capacidad para desplazar espacial y temporalmente sus contradicciones, en el nivel macro del capital considerado como totalidad, que es precisamente el nivel de an\u00e1lisis que Marx nos exhorta a mantener presente. Este arco de acumulaci\u00f3n implica reestructuraciones paralelas de las fuentes de ganancia y de la composici\u00f3n de clase, y dichas reestructuraciones generan condiciones que contribuyen a modelar las formas de lucha y reproducci\u00f3n tanto del capital como del proletariado. Aunque el conflicto de clase siempre ha sido inmanente a la relaci\u00f3n social capitalista, no siempre ha tenido su centro en la producci\u00f3n (y conviene se\u00f1alar aqu\u00ed que el modelo que propongo intenta <em>complejizar<\/em> el esquema habitual del marxismo tradicional, que identifica al proletariado con la clase obrera; esa reducci\u00f3n me parece mucho m\u00e1s digna de examen). De acuerdo con este arco, el capital incorpora inicialmente a sus antagonistas desde la esfera de la circulaci\u00f3n conforme se expande la producci\u00f3n; una vez alcanzado el punto culminante de la acumulaci\u00f3n, y siguiendo el mismo movimiento dial\u00e9ctico, esos antagonistas son expulsados cada vez m\u00e1s de la producci\u00f3n, sobre todo bajo la forma de poblaci\u00f3n excedente. Quien desee cuestionar este modelo tendr\u00eda que demostrar de manera convincente que eso no ha ocurrido y que no est\u00e1 ocurriendo. No basta con responder: \u00ab\u00bfNo es todo un poco m\u00e1s <em>complejo<\/em> que eso?\u00bb.<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify\"><strong>Piquetes masivos y formas h\u00edbridas<\/strong><\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify\">Lo que s\u00ed puede hacer un enfoque alternativo es a\u00f1adir dimensiones que necesariamente quedan fuera del modelo o que \u00e9ste corre el riesgo de oscurecer. Tanto la respuesta de Vasquez como la de Toscano ofrecen generosamente aportaciones de este tipo, algunas de las cuales he intentado se\u00f1alar y por las que estoy agradecido. Es aqu\u00ed donde quisiera dirigirme finalmente a la contribuci\u00f3n l\u00facida y pertinente de <a href=\"https:\/\/viewpointmag.com\/2016\/09\/06\/disarticulating-the-mass-picket\/\">Amanda Armstrong<\/a>, que a mi juicio es la respuesta que afronta de manera m\u00e1s directa los argumentos del libro al tiempo que propone correcciones y modificaciones agudas y sustanciales.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Finalmente, su an\u00e1lisis se concentra en una forma de lucha que el modelo del libro deja en la sombra. Al hacerlo, acepta s\u00f3lo parcialmente la validez tendencial de dicho modelo. En la medida en que lo hace, se apoya en el trabajo de Geoff Eley para sostener que el libro vincula en exceso las luchas laborales al trabajo industrial y manufacturero y, como consecuencia, invisibiliza otras formas de trabajo y de conflicto que, si fueran reconocidas, podr\u00edan cuestionar la secuencia hist\u00f3rica \u00ablucha en la esfera de la circulaci\u00f3n-lucha en la esfera de la producci\u00f3n-lucha en la esfera de la circulaci\u00f3n\u00bb, especialmente en la etapa preindustrial: \u00abAunque desplaza a los trabajadores industriales relativamente protegidos del centro de la escena, Eley mantiene sin embargo el foco en el trabajo como tal, especialmente en aquellas formas de trabajo no libre mediante las cuales se reproduc\u00edan subordinaciones raciales y\/o de g\u00e9nero\u00bb. A partir de C. L. R. James, esta observaci\u00f3n se vincula m\u00e1s espec\u00edficamente al trabajo esclavo, descrito por James como \u00abm\u00e1s cercano a un proletariado moderno que cualquier otro grupo de trabajadores existente en su \u00e9poca\u00bb.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">La tradici\u00f3n de \u00abmantener el foco en el trabajo como tal\u00bb pesa enormemente sobre la biblioteca moderna del antagonismo. No faltan libros que presuponen y naturalizan el trabajo como horizonte de toda lucha, incluso en los lugares en que est\u00e1 ausente. En cierto sentido, este libro fue escrito contra esa tendencia, y con buenas razones.<sup>6<\/sup> Hasta qu\u00e9 punto se interpreten las insurrecciones de trabajadores no libres contra la dominaci\u00f3n racializada como luchas en la esfera de la producci\u00f3n depende, en parte, de c\u00f3mo se comprendan el salario y la producci\u00f3n en general. Sin duda fueron rebeliones contra el trabajo, contra su car\u00e1cter coercitivo y miserable. Sin duda se dirigieron contra opresores que eran tambi\u00e9n patrones, y contra los instrumentos y materiales del trabajo. Pero al mismo tiempo no exig\u00edan mejores salarios ni mejores condiciones laborales; tampoco reclamaban control sobre la producci\u00f3n, las ganancias o el proceso de trabajo, y en ello difieren profundamente de las luchas en la esfera de la producci\u00f3n que definieron el conflicto de clase entre 1830 y 1975 y que siguen hechizando la imaginaci\u00f3n de las ortodoxias program\u00e1ticas. Los acontecimientos que Armstrong describe constituyen rupturas con la producci\u00f3n tanto como luchas en torno a ella. Y esa diferencia es decisiva; mucho se perder\u00eda si se los subsumiera bajo la misma categor\u00eda que la huelga o incluso que el sabotaje, la ralentizaci\u00f3n deliberada del trabajo y pr\u00e1cticas semejantes.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Dicho esto, no puedo sino coincidir con Armstrong en lo que considero la cuesti\u00f3n estrat\u00e9gica m\u00e1s urgente. Lo que me llama la atenci\u00f3n en las luchas que describe no es tanto que prueben la existencia de tempranas luchas en la esfera de la producci\u00f3n, sino su car\u00e1cter <em>h\u00edbrido<\/em>. En este punto, las observaciones del ensayo son particularmente fecundas, incluso brillantes. Para llegar a la cuesti\u00f3n de la hibridez, Armstrong repite el gesto de se\u00f1alar que los periodos descritos por el libro fueron m\u00e1s heterog\u00e9neos de lo que el modelo permite apreciar, y que tambi\u00e9n existieron luchas en la esfera de la circulaci\u00f3n durante la \u00e9poca dominada por las luchas en la esfera de la producci\u00f3n, especialmente en regiones del mundo sobre las cuales el libro no pretende formular tesis generales. S\u00ed: v\u00e9ase lo dicho m\u00e1s arriba. Pero el ensayo apunta hacia algo m\u00e1s incisivo: la hibridez del piquete masivo. Vale la pena recuperar \u00edntegramente el pasaje en que resume su argumento:<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 0px;text-align: justify;line-height: 1.2em;padding-left: 40px\"><small>El piquete masivo parecer\u00eda desbaratar casi todas las oposiciones conceptuales que Clover articula para distinguir el mot\u00edn de la huelga. Los piquetes masivos se desarrollaban tanto en la esfera de la circulaci\u00f3n como en la de la producci\u00f3n (y resultaban especialmente eficaces para paralizar industrias del transporte, que ya de por s\u00ed problematizan la distinci\u00f3n entre ambas esferas); con frecuencia derivaban en destrucci\u00f3n de propiedad y saqueos, al mismo tiempo que deten\u00edan los procesos productivos; y eran llevados a cabo tanto por trabajadores en huelga que actuaban en cuanto trabajadores como por proletarios sin ubicaci\u00f3n estable, una combinaci\u00f3n que fortalec\u00eda a grupos obreros a menudo aislados y, a la vez, ofrec\u00eda un contexto inicial de intervenci\u00f3n a poblaciones sin salario y\/o a trabajadores situados en posiciones estrat\u00e9gicamente m\u00e1s d\u00e9biles.<\/small><\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify\">No estoy tan seguro de que esto desbarate las coordenadas del mot\u00edn y la huelga (que, como el libro sostiene repetidamente, conviene no entender como una oposici\u00f3n).<sup>7<\/sup> Habr\u00eda que atender con m\u00e1s cuidado a los fines perseguidos en relaci\u00f3n con las actividades realizadas. Si el objetivo del piquete masivo es obtener mejores salarios o condiciones de trabajo, aumentar el control de los trabajadores sobre el proceso laboral o sobre el producto de su trabajo, entonces se aproxima a la huelga. Tanto en el Reino Unido como en Estados Unidos parece haber sido as\u00ed en una medida considerable y, adem\u00e1s, esta pr\u00e1ctica se encuentra regulada por la legislaci\u00f3n laboral.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Menciono estas ambig\u00fcedades en el an\u00e1lisis de Armstrong principalmente para aclarar las categor\u00edas que propone el libro y la manera en que las entiende, pues \u00e9sa es una de las funciones fundamentales de todo modelo. Sin embargo, esto apenas afecta la intuici\u00f3n decisiva que, a mi juicio, aporta Armstrong. La contribuci\u00f3n del piquete masivo consiste en ofrecer <em>una forma de lucha en la que los trabajadores asalariados pueden unirse directamente a otros sectores en un mismo conflicto<\/em>. No es la \u00fanica forma capaz de hacerlo, pero constituye un ejemplo extraordinariamente sugerente. Seg\u00fan Armstrong, un determinado grupo de huelguistas pod\u00eda verse acompa\u00f1ado por lo que ella denomina \u00abproletarios no situados\u00bb, definidos prudentemente como \u00abaquellos que no est\u00e1n empleados en las industrias en cuesti\u00f3n, ya sea porque est\u00e1n desempleados o porque trabajan en otros sectores. Este t\u00e9rmino permite mantener a la vista una distinci\u00f3n clave para el an\u00e1lisis de los bloqueos de nodos econ\u00f3micos \u2014a saber, la diferencia entre quienes trabajan directamente en esos nodos y quienes no lo hacen\u2014, sin formular afirmaciones acerca del grado relativo de desposesi\u00f3n de esos proletarios no situados\u00bb.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">La operaci\u00f3n conceptual es elegante. Mi \u00fanica reserva ser\u00eda que esta definici\u00f3n privilegia en cierta medida a la empresa individual como lugar central del conflicto. El antagonista normativo es el empleado de esa empresa, mientras que los dem\u00e1s se suman a la lucha, en muchos casos, al parecer, para ayudarle a conquistar determinadas reivindicaciones. En este sentido, el piquete masivo sigue inclin\u00e1ndose del lado de la huelga. Su debilidad como forma orientadora en el presente radica precisamente en que hist\u00f3ricamente ha sido una lucha centrada en el trabajo, que la mayor\u00eda de las veces un\u00eda a unos trabajadores con otros trabajadores. Su existencia hist\u00f3rica dif\u00edcilmente invalida el argumento del libro seg\u00fan el cual las luchas centradas en el trabajo se han debilitado y probablemente seguir\u00e1n debilit\u00e1ndose; de hecho, su propio declive parecer\u00eda confirmar tanto este argumento como la periodizaci\u00f3n que lo sustenta.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Aun as\u00ed, la categor\u00eda de \u00abproletario no situado\u00bb deja abierto un espacio para una de las sugerencias m\u00e1s importantes del libro: la necesidad de que la categor\u00eda de <em>proletariado<\/em> recupere su sentido originario como designaci\u00f3n de <em>quienes carecen de medios propios<\/em>, incluidos aquellos que se encuentran m\u00e1s all\u00e1 del salario formal. La cuesti\u00f3n de c\u00f3mo este proletariado, hist\u00f3ricamente dividido por la escisi\u00f3n introducida por el salario, puede actuar conjuntamente contra sus diversas formas de desposesi\u00f3n resulta decisiva. En este sentido conviene se\u00f1alar la mayor flexibilidad del mot\u00edn entre nuestras categor\u00edas iniciales: le resulta mucho m\u00e1s f\u00e1cil incorporar a trabajadores en una lucha compartida de lo que a la huelga le resulta incorporar a quienes est\u00e1n fuera del trabajo. Cualquiera puede participar en un mot\u00edn. Pero, como el libro sugiere en sus p\u00e1ginas finales, el futuro de la confrontaci\u00f3n pol\u00edtica no reside en el mot\u00edn. Reside en aquellas formas \u2014hacia las cuales apunta el piquete masivo\u2014 que poseen la capacidad de reunir a <a href=\"https:\/\/newleftreview.org\/issues\/ii66\/articles\/michael-denning-wageless-life\">proletarios de toda condici\u00f3n<\/a>: quienes est\u00e1n dentro y fuera del salario formal, antagonistas que aparecen como trabajadores y antagonistas que constituyen poblaci\u00f3n excedente, sujetos que no afirmar\u00e1n ni el salario ni el mercado, ni el capital ni el Estado. Si el futuro contiene alg\u00fan potencial emancipador, \u00e9ste pasa por formas semejantes. Por eso agradezco doblemente que se nos recuerde la existencia de algunos ejemplos hist\u00f3ricos de ellas.<\/div>\n<p><\/p>\n<hr style=\"height: 1px\" align=\"left\" width=\"25%\" \/>\n<\/p>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>1<\/sup> En uno de los escasos puntos de coincidencia con la respuesta de Vasquez, Toscano tambi\u00e9n tropieza con esta dimensi\u00f3n al sugerir que s\u00f3lo de manera \u00abcontraintuitiva\u00bb podr\u00edamos \u00abaceptar la circulaci\u00f3n como nombre de un r\u00e9gimen de organizaci\u00f3n social\u00bb. Tal vez. Yo sugerir\u00eda que la intuici\u00f3n de Toscano \u2014que nunca es otra cosa que un nombre elegante para el sentido com\u00fan\u2014 no contradice la m\u00eda, sino la de Marx. He aqu\u00ed una prueba sencilla. \u00bfPodr\u00edamos decir que la producci\u00f3n constituye un r\u00e9gimen de organizaci\u00f3n social? Desde luego; dif\u00edcilmente podr\u00edamos decir otra cosa. Que lo social se organiza en funci\u00f3n de la productividad, y no \u00fanicamente dentro de la f\u00e1brica (de modo que existen tanto una divisi\u00f3n t\u00e9cnica como una divisi\u00f3n social del trabajo), parece una evidencia indiscutible. Ser\u00eda extra\u00f1o, entonces, que no pudi\u00e9ramos afirmar igualmente que la circulaci\u00f3n constituye un r\u00e9gimen de organizaci\u00f3n social, dado que producci\u00f3n y circulaci\u00f3n forman una totalidad dial\u00e9ctica. <a href=\"https:\/\/books.google.com\/books?id=fNgDiOxFJfcC&amp;pg=PA195&amp;lpg=PA195&amp;dq=The+consumption+of+labour-power+is+completed,+as+in+the+case+of+every+other+commodity,+outside+the+limits+of+the+market+or+of+the+sphere+of+circulation.+Accompanied+by+Mr.+Moneybags+and+by+the+possessor+of+labour-power,+we+therefore+take+leave+for+a+time+of+this+noisy+sphere,+where+everything+takes+place+on+the+surface+and+in+view+of+all+men,+and+follow+them+both+into+the+hidden+abode+of+production.%E2%80%9D+I+would+suggest+that+the+inability+to+recognize+the+social+character+of+these+spheres,+and+to+reduce+them+instead+to+concrete+economic+functions,+underscores+the+challenge+of+preserving+the+unity+of+the+political+and+economic+%E2%80%94+a+unity+which+defines+the+capitalist+mode.+They+are+separated+only+in+bourgeois+thought.&amp;source=bl&amp;ots=T10_3MqLlE&amp;sig=Ws09ajJqz0TC491MGnp8LdAPuLI&amp;hl=en&amp;sa=X&amp;ved=0ahUKEwjQocvF8K_PAhVI5iYKHUEpC34Q6AEIJTAB#v=onepage&amp;q&amp;f=false\">El propio Marx<\/a>, en uno de sus pasajes m\u00e1s conocidos, distingue con claridad el mercado de la esfera m\u00e1s amplia de la circulaci\u00f3n y define esta \u00faltima precisamente por su car\u00e1cter social: \u00abEl consumo de la fuerza de trabajo se realiza, como el de cualquier otra mercanc\u00eda, fuera de los l\u00edmites del mercado o de la esfera de la circulaci\u00f3n. Dejemos, pues, por un momento esta ruidosa esfera, donde todo ocurre en la superficie y a la vista de todos, y acompa\u00f1emos al se\u00f1or Dinero y al poseedor de la fuerza de trabajo hasta la oculta morada de la producci\u00f3n\u00bb. Yo dir\u00eda que la incapacidad para reconocer el car\u00e1cter social de estas esferas y reducirlas, en cambio, a funciones econ\u00f3micas concretas pone de manifiesto la dificultad de preservar la unidad de lo pol\u00edtico y lo econ\u00f3mico, una unidad constitutiva del modo de producci\u00f3n capitalista. S\u00f3lo el pensamiento burgu\u00e9s las separa.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>2<\/sup> La mula de hilar y la l\u00ednea de montaje quiz\u00e1 s\u00ed sean euroc\u00e9ntricas.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>3<\/sup> Como cuesti\u00f3n m\u00e1s amplia, quiz\u00e1 la \u00abteleolog\u00eda\u00bb merecer\u00eda un tratamiento aparte. Se trata de una categor\u00eda filos\u00f3fica que posteriormente fue apropiada tanto por posestructuralistas como por liberales de izquierda en su cr\u00edtica a los \u00abgrandes relatos\u00bb y similares. Alejada de su significado original, pas\u00f3 a designar una concepci\u00f3n etapista o evolucionista de la historia en la que determinaciones f\u00e9rreas nos conducir\u00edan necesariamente de una forma social a otra, con un desenlace m\u00e1s o menos garantizado. Finalmente, en su versi\u00f3n m\u00e1s degradada, se convirti\u00f3 en una especie de atm\u00f3sfera conceptual destinada a adherirse a cualquier sugerencia de causalidad dentro de una trayectoria hist\u00f3rica. Tal vez as\u00ed pueda entender el uso que hace Vasquez del t\u00e9rmino. Es cierto que <em>Riot. Strike. Riot<\/em> se interesa por la causalidad, en particular por los mecanismos causales que podr\u00edan llevarnos de una configuraci\u00f3n social a otra. El libro sostiene que las primeras naciones industrializadas, consideradas como un conjunto amplio, han pasado de un periodo a otro porque el capitalismo no es ni puede ser est\u00e1tico, sino que se ve obligado a transformarse incesantemente; que esos periodos poseen rasgos distintivos compartidos de manera desigual seg\u00fan los lugares; y que las formas asumidas por la lucha de clases en esos contextos expresan tanto sus circunstancias sociales espec\u00edficas como la manera en que \u00e9stas surgieron de circunstancias anteriores. Habr\u00eda que violentar el significado mismo de las palabras para llamar a eso \u00abteleolog\u00eda\u00bb. Eso es historia, Jake.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>4<\/sup> Habr\u00e1 que dejar entre par\u00e9ntesis esta operaci\u00f3n mediante la cual lo pol\u00edtico se extrae de la econom\u00eda pol\u00edtica y se le concede una autonom\u00eda fantasmal. La disposici\u00f3n intelectual es suficientemente clara: como resume <a href=\"https:\/\/newleftreview.org\/II\/100\/rob-lucas-the-free-machine\">Rob Lucas<\/a> en este mismo n\u00famero de la <em>New Left Review<\/em>, \u00abTrotski sosten\u00eda que los factores coyunturales y pol\u00edticos eran m\u00e1s importantes que los econ\u00f3micos para determinar los ritmos del capitalismo\u00bb. Quiz\u00e1 esta observaci\u00f3n ofrezca una v\u00eda \u00fatil para encontrar una coherencia subyacente en las generosas respuestas de Toscano a lo que podr\u00edamos denominar, de manera amplia, teor\u00eda comunista de izquierda o antiestatal: despu\u00e9s de admitir de forma general que han podido ocurrir ciertos cambios hist\u00f3ricos, siempre se concluye que, llegado el momento decisivo, necesitaremos coordinaci\u00f3n centralizada y voluntad pol\u00edtica; el partido, aunque sin llamarlo por su nombre.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>5<\/sup> Frederic Jameson, <em>A Singular Modernity<\/em>, Londres, Verso, 2002, p. 29.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>6<\/sup> Un ejemplo \u00fatil es la obra de Beverly Silver. Se trata de una historiadora extraordinaria, un modelo de investigadora y pensadora, y ning\u00fan an\u00e1lisis serio del capitalismo global puede prescindir de una lectura atenta de trabajos como <em><a href=\"https:\/\/libcom.org\/files\/Beverly_J._Silver-Forces_of_Labor__Workers%27_Movements_and_Globalization_Since_1870_(Cambridge_Studies_in_Comparative_Politics)__-Cambridge_University_Press(2003).pdf\">Forces of Labor<\/a><\/em>. Sin embargo, aqu\u00ed el t\u00edtulo determina el destino. Todo conflicto social, incluidos aquellos que su propio grupo de investigaci\u00f3n denomina \u00abprotestas de la poblaci\u00f3n excedente relativa estancada\u00bb (p. 157), termina interpret\u00e1ndose de alg\u00fan modo como una lucha laboral. De ah\u00ed la necesidad de desvincular la categor\u00eda de lucha de esa presuposici\u00f3n.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>7<\/sup> Como se\u00f1ala el libro: \u00abLa transici\u00f3n del mot\u00edn a la huelga se produce de manera desigual [\u2026]. Conviene reconocer tanto la continuidad como la oposici\u00f3n, la manera en que nuevos contenidos de la lucha emergen de formas de acci\u00f3n anteriores y atraviesan por ello periodos de ambig\u00fcedad. Lo mismo podr\u00eda decirse del posterior retorno del mot\u00edn; todav\u00eda es pronto\u00bb (p. 9). El libro tambi\u00e9n advierte contra esta inscripci\u00f3n de una oposici\u00f3n r\u00edgida como expresi\u00f3n de otros antagonismos ideol\u00f3gicos: \u00abLa oposici\u00f3n entre mot\u00edn y huelga es un proyecto declarado del siglo XIX que ha persistido en diversos \u00e1mbitos posteriores\u00bb (p. 81). \u00c9stos son s\u00f3lo dos entre muchos pasajes semejantes. Pese a la imagen ofrecida por algunas de estas respuestas, el libro argumenta de principio a fin contra una oposici\u00f3n r\u00edgida entre huelga y mot\u00edn.<\/small><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este art\u00edculo forma parte del dossier \u00abThe Crisis and the Rift: A Symposium on Joshua Clover\u2019s Riot. Strike. Riot\u00bb publicado el 6 de septiembre de 2016 en el sitio web de Viewpoint Magazine. Lo primero, y m\u00e1s importante, es expresar mi gratitud por este dossier. 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