{"id":3588,"date":"2026-03-17T12:30:45","date_gmt":"2026-03-17T18:30:45","guid":{"rendered":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=3588"},"modified":"2026-03-17T12:30:48","modified_gmt":"2026-03-17T18:30:48","slug":"alex-taek-gwang-lee-el-comunismo-de-deleuze","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=3588","title":{"rendered":"Alex Taek-Gwang Lee \/ El comunismo de Deleuze"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>Traducci\u00f3n al espa\u00f1ol de un fragmento de <em>Communism After Deleuze<\/em> de Alex Taek-Gwang Lee (Bloomsbury, 2025), que fue compartido en ingl\u00e9s en el sitio web de <em><a href=\"https:\/\/www.e-flux.com\/notes\/654776\/deleuze-s-communism\">e-flux<\/a><\/em> el 25 de marzo de 2025.<\/strong><\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify\"><strong>Deleuze y el comunismo menor<\/strong><\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify\">Mi objeto de estudio es ambicioso: un Deleuze rojo <em>menor<\/em>. Suena extra\u00f1o vincular la filosof\u00eda de Deleuze con el color del comunismo. Sin embargo, mi argumento se centra en el hecho de que Deleuze fue uno de los fil\u00f3sofos europeos que pensaron filos\u00f3ficamente la idea de comunismo al considerar los movimientos revolucionarios del Tercer Mundo. Llamar\u00eda al proyecto de Deleuze \u00abcomunismo menor\u00bb, el cual intent\u00f3 reformular la filosof\u00eda pol\u00edtica a trav\u00e9s de los experimentos pol\u00edticos de revolucionarios no europeos. Esta indagaci\u00f3n no implica que abordar\u00e9 la relaci\u00f3n directa de Deleuze con el Tercer Mundo ni que discutir\u00e9 sus desarrollos hist\u00f3ricos.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Para Deleuze y Guattari, el Tercer Mundo no es s\u00f3lo un t\u00e9rmino geogr\u00e1fico, sino tambi\u00e9n uno que designa la tercera zona \u00abpor la cual una lengua puede escapar, un animal entra en las cosas, un agenciamiento entra en juego\u00bb.<sup>1<\/sup> Para Deleuze, el Tercer Mundo no es un objeto geopol\u00edtico, sino un \u00abcaosmos\u00bb \u2014un \u00abjuego de sentido y sinsentido\u00bb\u2014 que constituye la totalidad global del capitalismo creada mediante el imperialismo y el colonialismo.<sup>2<\/sup> En este sentido, el Tercer Mundo no es subordinado, sino que sirve para deconstruir y subvertir la lengua y la ley occidentales. Las zonas del Tercer Mundo consisten en \u00abhacer un uso menor o intensivo\u00bb del lenguaje para oponer \u00abla cualidad oprimida de este lenguaje a su cualidad opresiva\u00bb.<sup>3<\/sup> Este concepto de literatura menor, es decir, el \u00abuso menor\u00bb del lenguaje, no significa la \u00abliteratura\u00bb espec\u00edfica de una minor\u00eda. Como se\u00f1ala Daniel Smith, \u00abmenor\u00bb remite a \u00ablas condiciones revolucionarias de toda literatura\u00bb.<sup>4<\/sup> Sostengo que este concepto de lo menor, en relaci\u00f3n con el Tercer Mundo, debe considerarse una palabra clave para comprender el enfoque deleuziano del comunismo: el comunismo como creaci\u00f3n de condiciones revolucionarias. Por esta raz\u00f3n, el comunismo menor implica los m\u00faltiples ejercicios del comunismo para producir las condiciones de la revoluci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">De este modo, el concepto de Tercer Mundo en Deleuze y Guattari, en relaci\u00f3n con el comunismo menor, puede entenderse \u2014seg\u00fan mi lectura\u2014 como operando junto al concepto de literatura menor, el cual supone un uso muy distinto del lenguaje contra el significante dominante del Estado capitalista. Estos conceptos son afines a la noci\u00f3n temprana de Deleuze de un \u00abejercicio trascendental\u00bb de las facultades, mediante el cual critica la s\u00edntesis de la representaci\u00f3n en Kant. Para Deleuze, Kant no es suficientemente cr\u00edtico, no es suficientemente emp\u00edrico y resulta demasiado dogm\u00e1tico. No obstante, Deleuze encuentra elementos valiosos en las intuiciones originales de Kant sobre la temporalidad, las Ideas como problemas y las facultades discordantes. El prop\u00f3sito de Deleuze no consiste en rechazar la filosof\u00eda kantiana como tal, sino en revolucionar su filosof\u00eda cr\u00edtica. En este sentido, el concepto de Tercer Mundo en la filosof\u00eda posterior de Deleuze, en colaboraci\u00f3n con Guattari, debe considerarse como la continuaci\u00f3n de su proyecto de filosof\u00eda cr\u00edtica, que despliega una cr\u00edtica inmanente en la era del capitalismo global.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Hoy, la izquierda radical ha declinado y se reduce, mientras el ascenso del populismo fascista es evidente y se acelera. Frente a esta visi\u00f3n pesimista de la situaci\u00f3n pol\u00edtica actual, la radicalizaci\u00f3n de la filosof\u00eda llevada a cabo por Deleuze y Guattari despu\u00e9s de mayo de 1968 sigue siendo pertinente. Adem\u00e1s, su intento de vincular la filosof\u00eda pol\u00edtica con el concepto de Tercer Mundo posee la fuerza suficiente para modelar el futuro de la pol\u00edtica de izquierda. Para algunos, el t\u00e9rmino \u00abTercer Mundo\u00bb est\u00e1 desactualizado y ha sido reemplazado por la expresi\u00f3n \u00abSur global\u00bb. Asimismo, el movimiento pol\u00edtico del Tercer Mundo, es decir, el Movimiento de Pa\u00edses No Alineados, result\u00f3 un fracaso total, al concluir como una competencia obsesiva entre Estados-naci\u00f3n por \u00abganar\u00bb en el apogeo del capitalismo global. La reconsideraci\u00f3n de la filosof\u00eda de Deleuze en relaci\u00f3n con su conceptualizaci\u00f3n del Tercer Mundo debe enfrentarse a esta frustraci\u00f3n pol\u00edtica. A contracorriente, sostendr\u00e9 que su concepto de Tercer Mundo apuntaba a cuestionar el significante dado del \u00abcomunismo mayor\u00bb, esto es, el Partido Comunista Franc\u00e9s (PCF) y, en general, el marxismo \u00aboficial\u00bb. Muchos han afirmado que el proyecto filos\u00f3fico de Deleuze y Guattari surgi\u00f3 directamente de los acontecimientos de mayo de 1968. En efecto, podr\u00eda decirse que su filosof\u00eda pol\u00edtica preserva el esp\u00edritu del movimiento radical. Sin embargo, esta definici\u00f3n de su radicalismo es ambivalente: tiende a fosilizar su proyecto filos\u00f3fico al tiempo que impide reconsiderar su pol\u00edtica desde una perspectiva no normativa. Es esencial considerar qu\u00e9 tipo de visi\u00f3n intentaron sostener en su filosof\u00eda pol\u00edtica.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">El t\u00e9rmino \u00abfilosof\u00eda pol\u00edtica\u00bb suele entenderse como teor\u00eda del gobierno en general. La terminolog\u00eda de Deleuze y Guattari posee un matiz distinto respecto de ese uso com\u00fan. Smith tambi\u00e9n se\u00f1ala que, con este empleo singular de la noci\u00f3n, \u00abDeleuze se distancia claramente de otros enfoques de la teor\u00eda social, que se han basado, por ejemplo, en una teor\u00eda del Estado (Plat\u00f3n), del contrato social (Hobbes), del esp\u00edritu de las leyes (Montesquieu), o en los problemas de la \u201cpaz perpetua\u201d (Kant) o de la legitimaci\u00f3n (Durkheim, Habermas), entre otros\u00bb.<sup>5<\/sup> Al igual que en el concepto de literatura menor, Deleuze introduce aqu\u00ed el \u00abejercicio trascendental\u00bb de la filosof\u00eda pol\u00edtica para crear una pol\u00edtica nueva, esto es, experimentos de multipol\u00edtica frente a la teor\u00eda pol\u00edtica normativa. Desde esta perspectiva, resulta interesante que Eduardo Viveiros de Castro, antrop\u00f3logo brasile\u00f1o, observe:<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 0px;text-align: justify;line-height: 1.2em;padding-left: 40px\"><small>Para mi generaci\u00f3n, el nombre de Gilles Deleuze evoca de inmediato el cambio en el pensamiento que marc\u00f3 el periodo en torno a 1968, cuando se inventaron algunos elementos clave de nuestra percepci\u00f3n cultural contempor\u00e1nea. El significado, las consecuencias e incluso la realidad de este cambio han dado lugar a una controversia que a\u00fan persiste.<sup>6<\/sup><\/small><\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify\">Como reconoce Viveiros de Castro, el legado de la filosof\u00eda pol\u00edtica de Deleuze permanece abierto a discusi\u00f3n. Su observaci\u00f3n indica que el nombre de Deleuze recuerda a su generaci\u00f3n \u00abel cambio en el pensamiento\u00bb originado en mayo de 1968. Mi inter\u00e9s se centra en el momento deleuziano (y guattariano) de la visi\u00f3n pol\u00edtica, y mis argumentos presuponen que el cambio que Deleuze y Guattari intentaron producir en el periodo revolucionario constituye el <em>apr\u00e8s coup<\/em> de sus intervenciones en la filosof\u00eda europea desde la perspectiva del Tercer Mundo: una implicaci\u00f3n te\u00f3rica en el significante dominante del comunismo, el Partido. El comunismo menor significa m\u00faltiples comunismos sin Partido central. Es innegable que Deleuze y Guattari tomaron la idea de un comunismo descentralizado de los movimientos revolucionarios del Tercer Mundo.<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify\"><strong>La filosof\u00eda del Tercer Mundo<\/strong><\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify\">En efecto, su filosof\u00eda pol\u00edtica no tendr\u00eda sentido sin la inmanencia del Tercer Mundo, que no puede representarse. El <em>concepto<\/em> deleuziano (y guattariano) de <em>concepto<\/em> ser\u00eda la \u00fanica v\u00eda para comprender su filosof\u00eda pol\u00edtica. En este sentido, el Tercer Mundo no est\u00e1 tanto presente como virtual en su pol\u00edtica. Por lo tanto, su filosof\u00eda del Tercer Mundo se sit\u00faa en su concepto de la minor\u00eda como \u00abun pueblo que falta\u00bb, es decir, aquellos que no est\u00e1n representados por el lenguaje o por la ideolog\u00eda dominante. Adem\u00e1s, el concepto de Tercer Mundo remite al ejercicio trascendental del lenguaje, es decir, a la cr\u00edtica inmanente de la representaci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Podemos detenernos aqu\u00ed para preguntarnos cu\u00e1l era el contexto ideol\u00f3gico cuando Deleuze y Guattari introdujeron el concepto de Tercer Mundo en su discurso filos\u00f3fico. Immanuel Wallerstein sostiene que \u00abla protesta principal de 1968 fue contra la hegemon\u00eda de Estados Unidos en el sistema-mundo\u00bb.<sup>7<\/sup> No resulta sorprendente, por tanto, que Deleuze y Guattari presupusieran una cr\u00edtica a dicha hegemon\u00eda en sus argumentos de filosof\u00eda pol\u00edtica. En numerosos pasajes describen directamente su proyecto pol\u00edtico como antiimperial o poscolonial. Esta inclinaci\u00f3n pol\u00edtica no era accidental ni extraordinaria en aquella \u00e9poca; incluso puede afirmarse que mayo de 1968 fue la culminaci\u00f3n del modo en que la izquierda europea \u00abdescubri\u00f3\u00bb a los pueblos del Tercer Mundo.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">En ese contexto, la filosof\u00eda pol\u00edtica de Deleuze y Guattari pretend\u00eda pensar filos\u00f3ficamente la actualidad de los pueblos del Tercer Mundo. Un indicio de la relaci\u00f3n entre Deleuze y el Tercer Mundo es que aqu\u00e9l (junto con Guattari) adopt\u00f3 la noci\u00f3n del \u00abpueblo que falta\u00bb para explicar el alcance global de la pol\u00edtica. \u00bfQui\u00e9nes son estos pueblos? Su idea de pueblos invisibles para Occidente no es una met\u00e1fora, sino la potencialidad de una pol\u00edtica antirrepresentacional: la invenci\u00f3n de un proletariado universal. Una clase revolucionaria unificada no es identificable en la divisi\u00f3n social existente; sin embargo, los acontecimientos futuros pueden conducir a la emergencia de tal pueblo.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Dir\u00eda que el concepto de \u00abpueblo que falta\u00bb resuena con el acontecimiento hist\u00f3rico del Movimiento de Pa\u00edses No Alineados en el Tercer Mundo. El proyecto pol\u00edtico de Deleuze y Guattari no encaja, por tanto, en los tres grupos hist\u00f3ricos de la izquierda francesa: la izquierda republicana, la socialista y la comunista. Michel Winock denomina al cuarto grupo <em>ultragauche<\/em>, \u00abultraizquierda\u00bb.<sup>8<\/sup> Louis Auguste Blanqui y Jean-Paul Sartre son ejemplos de esta corriente, que critic\u00f3 el establecimiento de la izquierda existente y rechaz\u00f3 la democracia representativa. Para ellos, la institucionalizaci\u00f3n de las elecciones funcionaba como un dispositivo de gobierno para capturar la revuelta popular. Frente a este modelo, Christoph Kalter observa que la nueva izquierda radical se orientaba hacia una cuarta revoluci\u00f3n despu\u00e9s de 1956. Sostiene:<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 0px;text-align: justify;line-height: 1.2em;padding-left: 40px\"><small>El fin de los imperios coloniales afect\u00f3 dos \u00e1mbitos centrales de la autocomprensi\u00f3n de la izquierda con gran potencial conflictivo: la \u00abrevoluci\u00f3n\u00bb y el \u00abinternacionalismo\u00bb. Las discusiones sobre el compromiso con la revoluci\u00f3n y los modos adecuados de alcanzarla generaron disputas constantes dentro de la izquierda. La teor\u00eda y la pr\u00e1ctica del internacionalismo tambi\u00e9n produjeron conflictos, porque la exigencia de mostrar \u00absolidaridad\u00bb con los colonizados chocaba a menudo con la pol\u00edtica de la izquierda francesa, de orientaci\u00f3n nacional, procolonial o pro-Mosc\u00fa. Los desacuerdos sobre los conflictos y la pol\u00edtica de izquierda se concentraron en el concepto de Tercer Mundo.<sup>9<\/sup><\/small><\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify\">El concepto de Tercer Mundo plante\u00f3 interrogantes sobre el papel de la izquierda francesa en el mundo, as\u00ed como sobre \u00abel car\u00e1cter, los actores, los lugares y la orientaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n pol\u00edtico-social\u00bb.<sup>10<\/sup> La diversificaci\u00f3n y convergencia de la izquierda giraron en torno a este concepto, al insistir en que la solidaridad con los pueblos colonizados era necesaria para una revoluci\u00f3n radical. La filosof\u00eda pol\u00edtica de Deleuze y Guattari reson\u00f3 sin duda con las exigencias de la nueva izquierda radical. Desde esta perspectiva, su proyecto pol\u00edtico, centrado en el deseo m\u00e1s que en el poder, debe entenderse como un intento de criticar el viejo lenguaje de la izquierda y reactivar la virtualidad de la revoluci\u00f3n. Deleuze y Guattari consolidaron esta base al afirmar la virtualidad del Tercer Mundo mediante su reflexi\u00f3n sobre \u00abel pueblo que falta\u00bb.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">La idea deleuziana (y guattariana) de una pol\u00edtica virtual \u2014la pol\u00edtica del pueblo que falta\u2014 va de la mano con su est\u00e9tica antirrepresentacional. La concepci\u00f3n deleuziana del cine ofrece varias claves para mi argumento. En <em>La imagen-tiempo<\/em>, formula la siguiente tesis sintom\u00e1tica sobre \u00abel pueblo que falta\u00bb:<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 0px;text-align: justify;line-height: 1.2em;padding-left: 40px\"><small>En el cine estadounidense y sovi\u00e9tico, el pueblo ya est\u00e1 ah\u00ed: real antes de ser actual, ideal sin ser abstracto. De ah\u00ed la idea de que el cine, como arte de masas, podr\u00eda ser el arte revolucionario o democr\u00e1tico supremo, capaz de convertir a las masas en un verdadero sujeto. Pero numerosos factores comprometieron esta creencia: el ascenso de Hitler, que dio al cine no las masas convertidas en sujeto, sino las masas sometidas; el estalinismo, que sustituy\u00f3 el unanimismo de los pueblos por la unidad tir\u00e1nica de un partido; la descomposici\u00f3n del pueblo estadounidense, que ya no pudo creerse ni crisol de pueblos pasados ni semilla de un pueblo por venir (fue el <em>neo-western<\/em> el que primero mostr\u00f3 esta descomposici\u00f3n). En suma, si hubiera un cine pol\u00edtico moderno, ser\u00eda sobre esta base: el pueblo ya no existe, o todav\u00eda no\u2026 el pueblo falta.<sup>11<\/sup><\/small><\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify\">No es dif\u00edcil advertir que Deleuze describe tres polos de la ideolog\u00eda pol\u00edtica \u2014estalinismo, nazismo y estadounidismo\u2014 que conciben el cine como \u00abarte de masas\u00bb, medio de revoluci\u00f3n y democracia que produce al sujeto \u00abverdadero\u00bb de las masas. Esta verdad es percibida como locura por la <em>Realpolitik<\/em> occidental, como el liberalismo o la econom\u00eda pol\u00edtica. Deleuze, con Guattari, sostiene que \u00abel cine es capaz de captar el movimiento de la locura precisamente porque no es anal\u00edtico ni regresivo, sino que explora un campo global de coexistencia\u00bb.<sup>12<\/sup> En este sentido, el cine puede ser un arma pol\u00edtica eficaz para construir m\u00e1quinas de guerra que escapen a los Estados-naci\u00f3n como aparatos de captura. El concepto deleuziano de Tercer Mundo se vincula con este \u00abinter-nacionalismo\u00bb, que comienza a existir m\u00e1s all\u00e1 de los Estados-naci\u00f3n. En ese entre, la verdad del cine se encuentra con el pueblo que falta.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">De manera sugerente, Deleuze se\u00f1ala \u00abla descomposici\u00f3n del pueblo estadounidense\u00bb, que durante la Guerra Fr\u00eda hab\u00eda olvidado su historia de inmigraci\u00f3n multinacional. Estados Unidos fue alguna vez tierra de promesa para poblaciones desterritorializadas, pero ahora \u2014como en los <em>neo-westerns<\/em>\u2014 sus habitantes est\u00e1n obsesionados con la preservaci\u00f3n. Asimismo, afirma:<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 0px;text-align: justify;line-height: 1.2em;padding-left: 40px\"><small>Sin duda, esta verdad tambi\u00e9n se aplicaba a Occidente, pero muy pocos autores la descubrieron, porque estaba oculta por los mecanismos de poder y los sistemas de mayor\u00eda. En cambio, era absolutamente clara en el Tercer Mundo, donde naciones oprimidas y explotadas permanec\u00edan en un estado de minor\u00eda perpetua, en una crisis colectiva de identidad. El Tercer Mundo y las minor\u00edas dieron lugar a autores que pod\u00edan decir, en relaci\u00f3n con su naci\u00f3n y su situaci\u00f3n personal en ella: el pueblo es lo que falta.<sup>13<\/sup><\/small><\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify\">Lo que Deleuze sugiere aqu\u00ed es su impulso por reactivar el cine pol\u00edtico. Su fundamento es que \u00abel pueblo ya no existe, o todav\u00eda no\u00bb.<sup>14<\/sup> \u00bfC\u00f3mo hacer surgir ese pueblo? En el sentido deleuziano, el cine pol\u00edtico no representa situaciones revolucionarias; m\u00e1s bien, crea una tercera zona m\u00e1s all\u00e1 de la descripci\u00f3n y la narraci\u00f3n: la historia.<sup>15<\/sup> \u00c9sta permanece abierta a variaciones infinitas y se expresa en la \u00abadecuaci\u00f3n\u00bb entre sujeto y objeto.<sup>16<\/sup> Tal relaci\u00f3n supone identificar lo que la c\u00e1mara ve objetivamente y lo que el personaje percibe subjetivamente. La historia no necesita de un p\u00fablico letrado cuando la escritura es imposible en la lengua dominante. El \u00abotro del lenguaje\u00bb \u2014no el lenguaje del otro\u2014 constituye la base sobre la cual el arte, en particular el cinematogr\u00e1fico, participa en la invenci\u00f3n de un pueblo. Deleuze insiste en que \u00aben el momento en que el amo, o el colonizador, proclama \u201cAqu\u00ed nunca ha habido pueblo\u201d, el pueblo que falta deviene, se inventa en los barrios marginales y los campamentos, en los guetos, en nuevas condiciones de lucha a las que un arte necesariamente pol\u00edtico debe contribuir\u00bb.<sup>17<\/sup><\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Como ejemplos de cine pol\u00edtico, menciona a Jean Rouch, Pierre Perrault y Ousmane Sembene. Seg\u00fan Deleuze, estos cineastas instauran un nuevo estatuto que transforma el acto de habla en acto de narraci\u00f3n. Este estatuto indirecto del habla \u2014la narraci\u00f3n\u2014 constituye la dimensi\u00f3n pol\u00edtica de la formaci\u00f3n de un pueblo. En este proceso, los directores y sus personajes devienen \u00abuna colectividad que gana progresivamente, de lugar en lugar, de persona en persona, de intercesor en intercesor\u00bb.<sup>18<\/sup> Al retomar los comentarios de Serge Daney sobre <em>Ceddo<\/em> de Sembene, Deleuze subraya el cine africano como \u00abun cine que habla, un cine del acto de habla\u00bb.<sup>19<\/sup> Hablar cinematogr\u00e1ficamente es narrar: fundamento de una palabra viva que produce \u00abel valor de la enunciaci\u00f3n colectiva\u00bb.<sup>20<\/sup> Este acto de habla compartido se opone al mito de la mayor\u00eda y a\u00edsla un presente vivido bajo su superficie: \u00abLo intolerable, lo incre\u00edble, la imposibilidad de vivir ahora en \u201cesta\u201d sociedad\u00bb.<sup>21<\/sup><\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">En su an\u00e1lisis del cine pol\u00edtico, Deleuze sit\u00faa la potencia pol\u00edtica no en Occidente, sino en el Tercer Mundo. La descolonizaci\u00f3n y la Guerra Fr\u00eda constitu\u00edan entonces dos polos de la izquierda francesa. Su planteamiento no era excepcional en ese contexto hist\u00f3rico. Diversos grupos de izquierda en Francia intentaban pensar el concepto de minor\u00eda como alternativa a la mayor\u00eda dominante. Compart\u00edan el rechazo de la democracia representativa y del aparato pol\u00edtico de los grandes partidos. As\u00ed, se consideraban \u00abverdaderos\u00bb internacionalistas y antifascistas.<sup>22<\/sup> El concepto de Tercer Mundo se convirti\u00f3, por ello, en el terreno pol\u00edtico de un nuevo internacionalismo y de un antifascismo frente al creciente nacionalismo y conformismo de la izquierda dominante, tanto en Francia como en el bloque sovi\u00e9tico. Este concepto cataliz\u00f3 conflictos internos y, al mismo tiempo, facilit\u00f3 alianzas con la \u00abultraizquierda\u00bb. El \u00e9nfasis de Deleuze en el Tercer Mundo como fundamento del cine pol\u00edtico debe entenderse en ese marco.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr style=\"height: 1px\" align=\"left\" width=\"25%\" \/>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>1<\/sup> Gilles Deleuze y F\u00e9lix Guattari, <em>Kafka: Toward a Minor Literature<\/em>, trad. Dana Polan, University of Minnesota Press, 1986, p. 27.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>2<\/sup> Para la discusi\u00f3n deleuziana sobre el caosmos como un juego entre sentido y no-sentido, v\u00e9ase Gilles Deleuze, <em>The Logic of Sense<\/em>, trad. Mark Lester and Charles Stivale, Columbia University Press, 1990, p. xiii.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>3<\/sup> <em>Idem<\/em>.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>4<\/sup> Gilles Deleuze, <em>Essays Critical and Clinical<\/em>, trad. Daniel W. Smith y Michael A. Greco, Verso, 1998, p. xlix.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>5<\/sup> Daniel W. Smith, <em>Essays on Deleuze<\/em>, Edinburgh University Press, 2012, p. 160.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>6<\/sup> Eduardo Viveiros de Castro, <em>Cannibal Metaphysics<\/em>, trad. Peter Skarfish, Univocal, 2014, p. 97.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>7<\/sup> Immanuel Wallerstein, <em>Geopolitics and Geoculture: Essays on the Changing World-System<\/em>, Cambridge University Press, 1991, p. 65.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>8<\/sup> Michel Winock, <em>La gauche en France<\/em>, Tempus Perrin, 2006, p. 26.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>9<\/sup> Christoph Kalter, <em>The Discovery of the Third World: Decolonization and the Rise of the New Left in France, c. 1950\u20131976<\/em>, trad. Thomas Dunlap, Cambridge University Press, 2016, p. 67.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>10<\/sup> <em>Ibid<\/em>., p. 68.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>11<\/sup> Gilles Deleuze, <em>Cinema 2: The Time-Image<\/em>, trad. Hugh Tomlinson y Robert Galeta, University of Minnesota Press, 1989, p. 216.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>12<\/sup> Gilles Deleuze y F\u00e9lix Guattari, <em>Anti-Oedipus: Capitalism and Schizophrenia<\/em>, trad. Rohert Hurley, Mark Seem y Helen R. Lane, University of Minnesota Press, 1983, p. 274.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small>&gt;<sup>13<\/sup> <em>Ibid<\/em>., p. 217.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>14<\/sup> G. Deleuze, <em>Cinema 2<\/em>, <em>op<\/em>. <em>cit<\/em>., p. 216.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>15<\/sup> <em>Ibid<\/em>., p. 147.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>16<\/sup> <em>Idem<\/em>.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>17<\/sup> <em>Ibid<\/em>., p. 217.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>18<\/sup> <em>Ibid<\/em>., p. 153.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>19<\/sup> <em>Ibid<\/em>., p. 222.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>20<\/sup> <em>Idem<\/em>.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>21<\/sup> <em>Idem<\/em>.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>22<\/sup> C. Kalter, <em>op<\/em>. <em>cit<\/em>., p. 72.<\/small><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Traducci\u00f3n al espa\u00f1ol de un fragmento de Communism After Deleuze de Alex Taek-Gwang Lee (Bloomsbury, 2025), que fue compartido en ingl\u00e9s en el sitio web de e-flux el 25 de marzo de 2025. Deleuze y el comunismo menor Mi objeto de estudio es ambicioso: un Deleuze rojo menor. 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