{"id":3581,"date":"2026-02-27T10:41:51","date_gmt":"2026-02-27T16:41:51","guid":{"rendered":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=3581"},"modified":"2026-02-27T16:00:48","modified_gmt":"2026-02-27T22:00:48","slug":"josep-rafanell-i-orra-de-nuevo-el-anarquismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=3581","title":{"rendered":"Josep Rafanell i Orra \/ De nuevo, el anarquismo"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>Publicado por primera vez en franc\u00e9s en el sitio web de <em><a href=\"https:\/\/abasbruit.org\/2025\/12\/01\/a-nouveau-lanarchisme-2\/\">\u00c0 bas bruit<\/a><\/em> el 1 de diciembre de 2025.<\/strong><\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify\">Comencemos por el principio, es decir, por el medio. Por ejemplo, en un barrio de exilios, migraciones y tr\u00e1nsitos: temprano por la ma\u00f1ana, en el Jardin d\u2019\u00c9ole, en el distrito 18 de Par\u00eds, un terreno cercado por el ayuntamiento para impedir la instalaci\u00f3n de migrantes extenuados, condenados a deambular por la calle; un espacio bordeado por una granja urbana con algunas ovejas para dar un toque ecol\u00f3gico a este barrio donde merodean exiliados, pero tambi\u00e9n consumidores de crack como zombis, unos y otros acosados por dispersiones policiales. Est\u00e1 tambi\u00e9n el edificio de un anexo del teatro de La Villette, atrincherado tras muros enrejados donde se han pegado retratos que pretenden representar \u00abla diversidad del barrio\u00bb, forma torpe de expresar la integraci\u00f3n del equipamiento cultural en esta geograf\u00eda popular. Es en este lugar, en el interior de otras rejas, donde los migrantes se re\u00fanen para tomar un desayuno. Ah\u00ed se impone un pesado m\u00f3dulo prefabricado cuya fealdad se disimula, apenas, con una capa de pintura. Dentro, estanter\u00edas donde se almacenan v\u00edveres, productos de higiene, un fregadero y una mesa de trabajo con una placa el\u00e9ctrica. Y luego Latifa, alrededor de los cincuenta a\u00f1os, frente a una gran marmita, directora de la preparaci\u00f3n de la comida, rodeada de otras personas que confeccionan los desayunos que se ofrecer\u00e1n esa ma\u00f1ana. Afuera, en el fr\u00edo glacial de febrero, bajo una llovizna persistente, un grupo de afganos se afana en montar carpas bajo las cuales tendr\u00e1 lugar la distribuci\u00f3n. J\u00f3venes del barrio, integrantes de colectivos diversos, a veces llegados de lejos, se dedican a disponer la comida, las frutas, los termos de caf\u00e9 y t\u00e9 sobre las mesas, donaciones de los comercios cercanos. Tiene lugar el refrigerio; se entablan conversaciones en el seno de esta peque\u00f1a multitud compuesta de migrantes, consumidores de crack y voluntarios. Alguien activa el altavoz de su tel\u00e9fono y m\u00fasicas venidas de otros mundos desencadenan algunos bailes improvisados. Esto dura desde hace casi diez a\u00f1os. Toda una constelaci\u00f3n de v\u00ednculos se ha instaurado apoy\u00e1ndose en el palimpsesto de la historia del barrio, sus luchas y solidaridades, su tradici\u00f3n de ayuda mutua. Pero persiste la asimetr\u00eda inquietante, el riesgo terrible de instituir la abyecci\u00f3n de un sistema de caridad.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">La vida de un barrio que permanece vivo se compone de \u00abtr\u00e1ficos de influencias\u00bb, dec\u00eda Isaac Joseph con humor en el prefacio a <em>Exploraci\u00f3n de la ciudad<\/em>, de Ulf Hannerz. Es la composici\u00f3n de determinaciones que desbaratan los repertorios sociales ya dados. Formas de comunidad que la figura del extranjero vuelve respirables, inscritas en los intersticios de las geograf\u00edas existenciales. Devenires ingobernables surgen en ese tejido obstinado que compone un <em>patchwork<\/em> de relaciones, afectos, v\u00ednculos, lugares, pr\u00e1cticas, formas de supervivencia, conflictos, ayudas mutuas y atenciones donde emergen reg\u00edmenes m\u00f3viles de sensibilidad que constituyen la textura de una ciudad habitada. Siempre hay contracartograf\u00edas potenciales que resisten sordamente la asfixia de un espacio administrado y cuadriculado por sus polic\u00edas. Y ah\u00ed surgen nuevas formas de conocimiento que ciertas investigaciones pueden hacer aparecer si se atraviesan los umbrales entre mundos dispares. Conocimientos que no versan sobre identidades y sus representaciones, sino sobre modos de existencia de la experiencia donde se anudan apegos e interdependencias pese a la adversidad. Y donde, a veces, s\u00fabitamente, irrumpe con brillo el levantamiento.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Si aqu\u00ed hay que hablar de conocimiento, se trata de un conocimiento migratorio (David Lapoujade, <em>Ficciones del pragmatismo<\/em>). El que surge en fronteras sin cesar desplazadas: \u00abmosaico de peque\u00f1os mundos\u00bb donde los pasajes de un mundo a otro deshacen la totalidad social. Sociedad de sociedades, dec\u00eda Landauer, o la reemergencia de la comunidad que duerme en los cercamientos del cuerpo social con sus asignaciones y sus sujetos. Es la pornograf\u00eda de la representaci\u00f3n la que entonces es conjurada. Es la imaginaci\u00f3n la que entonces es revitalizada. Porque \u00bfqu\u00e9 es la imaginaci\u00f3n sino la experiencia de un devenir-otro, la de las metamorfosis que deshacen la identidad para s\u00ed y en s\u00ed cuando encontramos a quienes nos vuelven extranjeros a nosotros mismos? Inestimable ventaja la de poder devenir extranjeros en un mundo invadido por la demente proliferaci\u00f3n de conexiones entre yoes atomizados, donde la sobreexposici\u00f3n de las im\u00e1genes reposa sobre la negaci\u00f3n de la presencia, aniquilando la experiencia del compartir que hace existir los lugares de la comunidad, las etopoi\u00e9ticas de los mundos animados.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">En estos mundos en formaci\u00f3n, si nos comprometemos en ellos, siempre est\u00e1 en juego la animaci\u00f3n, ah\u00ed donde podemos hacernos un alma en el encuentro con otras almas. Pero para ello es preciso salir de la detestable familiaridad que impone la representaci\u00f3n, obstaculizando los devenires de lo que a\u00fan no somos.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Salir de las prisiones de la identidad para no perder el mundo en provecho de los sujetos representados. La desidentificaci\u00f3n se vuelve la condici\u00f3n de la comunidad donde podemos convertirnos en un pueblo ambulante de relevistas (Gilles Deleuze y F\u00e9lix Guattari, \u00abTratado de nomadolog\u00eda: la m\u00e1quina de guerra\u00bb, en <em>Mil mesetas<\/em>).<\/strong><\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: center\">*<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: center\">*&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; *<\/strong><\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify\">Deleuze y Guattari nos dicen tambi\u00e9n: cuando el pensamiento toma su forma del modelo del Estado, queda cautivo de los dos polos de la fundaci\u00f3n de su soberan\u00eda \u2014en tensi\u00f3n pero complementarios\u2014: el <em>mythos<\/em>, fundaci\u00f3n arcaica que opera por captura m\u00e1gica; y el pacto o contrato entre \u00abgentes razonables\u00bb, es decir, sometidas a la racionalidad del Estado (\u00abobedeced siempre, pues cuanto m\u00e1s obedecer\u00e9is, m\u00e1s ser\u00e9is due\u00f1os\u2026\u00bb). He ah\u00ed el fascismo que duerme. Ahora bien, uno y otro no pueden existir sin un \u00abafuera\u00bb recorrido por pensamientos n\u00f3madas que conjuran los dos universales: el de la totalizaci\u00f3n como horizonte del ser y el del Sujeto como condici\u00f3n de la sujeci\u00f3n (o del \u00abser-para-nosotros\u00bb del contrato social).<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Pero pueden encontrarse otros comienzos, la irrupci\u00f3n de otros tiempos que parten a la deriva. As\u00ed ocurri\u00f3 con el levantamiento de los chalecos amarillos, durante los cientos de bloqueos en todo el Hex\u00e1gono. Esos momentos en que innumerables glorietas ocupadas se volvieron asambleas salvajes donde las personas se reencontraron, compartieron historias, construyeron relatos y caba\u00f1as, se ayudaron mutuamente y tramaron conspiraciones.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">1 de diciembre de 2018: como en las semanas precedentes y en las que siguieron, decenas de miles de personas desembarcan en los barrios acomodados de la capital. Desde la ma\u00f1ana, una mir\u00edada de concentraciones se forma. Lo mismo ocurre en decenas de otras ciudades, sin que organizaci\u00f3n alguna haya dado consignas, salvo una irrupci\u00f3n de llamados desordenados que se propagan como reguero de p\u00f3lvora. Los Campos El\u00edseos atraen multitudes jubilosas. Tiendas de lujo son saqueadas, barricadas en llamas marcan las deambulaciones imprevistas. A ratos se pasea; a ratos se emprenden carreras fren\u00e9ticas enfrentando o huyendo de las cargas policiales, en medio del aire saturado de gases lacrim\u00f3genos y de las explosiones ensordecedoras de granadas de dispersi\u00f3n y disparos de balas de goma. Se conversa, se cuentan historias, se canta, se grita; circulan bromas; miles de grafitis dejan la huella de esa oleada. El Arco de Triunfo es vandalizado. En otros lugares, edificios son atacados, incendiados, saqueados: prefecturas, casetas, cuarteles, tiendas y supermercados. Durante este movimiento insurreccional que dura varios meses, se utilizan decenas de miles de municiones contra manifestantes y amotinados. Se multiplica la cohorte de mutilados por las armas policiales. En Marsella, Zineb Redouane, mujer de ochenta a\u00f1os, muere tras el impacto en el rostro de una granada disparada por fuerzas antidisturbios. Desde entonces lo sabemos: las brasas no se han extinguido, el mot\u00edn duerme. Puede despertar en cualquier momento, como en el verano de 2023 tras el asesinato de Nahel Merzouk por la polic\u00eda. O en Nueva Caledonia, donde el reciente levantamiento se sald\u00f3 con el asesinato de al menos diez canacos.<\/strong><\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: center\">*<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: center\">*&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; *<\/strong><\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify\">Neofascismo. Liberalfascismo. Capitalofascismo. Tecnofeudalismo. Ciberfascismo\u2026 El campo sem\u00e1ntico se ampl\u00eda para responder a la incredulidad ante el vuelco que precipita al mundo en una monstruosa cacofon\u00eda, con los golpes de efecto y la excentricidad brutal de quienes ocupan las vitrinas del poder. Hay, por supuesto, atavismos nacionales que dan su coloraci\u00f3n singular a estos nuevos fascismos; pero las l\u00f3gicas de destrucci\u00f3n, en todas las latitudes, arrastran formas de homogeneizaci\u00f3n, un nuevo contrato que la palabra \u00abocupaci\u00f3n\u00bb podr\u00eda resumir. Ocupaci\u00f3n absoluta de la Tierra por la mercanc\u00eda que devasta las maneras singulares de habitarla; pero tambi\u00e9n ocupaci\u00f3n de las almas, convertidas en seres preocupados por s\u00ed mismos, cautivos de una inquietud desquiciada.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Sin duda, nuestra \u00e9poca sabe prolongar su estadio terminal. En el planeta liberal, el contrato social ha sido hackeado por maquinarias sociot\u00e9cnicas con aprendices de nazi al mando que reactivan un <em>arch\u00e9<\/em> fantaseado. El orden jur\u00eddico internacional se ha vuelto el trapo con el que ni siquiera se limpia el suelo donde yacen los masacrados. Las antiguas coordenadas de la enunciaci\u00f3n pol\u00edtica, las convenciones civilizadas del r\u00e9gimen de comunicaci\u00f3n p\u00fablica, se derrumban. \u00bfNo se lleg\u00f3 a o\u00edr que la franja de Gaza, transformada en campo de ruinas por psic\u00f3patas sobreamados, despu\u00e9s de decenas de miles de asesinados y ante la deportaci\u00f3n anunciada de sus habitantes, podr\u00eda convertirse en parque de diversiones, en nuevo plan de inversi\u00f3n para una burgues\u00eda planetaria desquiciada?<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Masas de atomizados son presa de fusiones identitarias en todas las geograf\u00edas globalizadas. Incluso el Partido Socialista Franc\u00e9s, nunca rezagado cuando se trata de una ignominia, propon\u00eda no hace mucho debatir sobre la identidad de los franceses. Los antiguos antagonismos sostenidos por un sujeto de clase, que institu\u00edan la divisi\u00f3n, se han volatilizado; pese a los emancipadores autoproclamados que se agitan en su pecera medi\u00e1tica, obstinados en imponer, en un paisaje social devastado, sus sujetos fantaseados para intentar as\u00ed existir. Pero en el juego de la propaganda, el fascismo cibern\u00e9tico tendr\u00e1 siempre la ventaja. Aviso a los neoizquierdistas: es una batalla perdida querer competir con Elon Musk y sus ac\u00f3litos en el terreno estridente de la representaci\u00f3n, a trav\u00e9s de plataformas digitales, nueva <em>polis<\/em> demente donde se juegan procesos de reconocimiento absorbidos por las l\u00f3gicas depredadoras de un mercado de la reputaci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Pero puede que la escena de lo pol\u00edtico lleve en s\u00ed, desde siempre, los g\u00e9rmenes de su propia descomposici\u00f3n. Que la <em>polis<\/em> griega haya estado, desde sus or\u00edgenes, habitada por depredadores, esos \u00abciudadanos programados \u2014nos dec\u00eda Marcel Detienne en <em>Los dioses de Orfeo<\/em>\u2014, adiestrados para matarse entre s\u00ed alrededor de sus altares ensangrentados\u00bb. Hoy el <em>demos<\/em>, con sus altares sacrificiales, se despliega detr\u00e1s de una pantalla t\u00e1ctil fascinante, en la carrera fren\u00e9tica por seguidores, en pr\u00e1cticas de seducci\u00f3n que perforan fragmentos del espacio p\u00fablico, que pretenden ser pol\u00edticas pero que, en \u00faltima instancia, s\u00f3lo contribuyen a una soledad universal. Reino absolutista de una pol\u00edtica de la comunicaci\u00f3n, metapol\u00edtica que asesina el lenguaje y la presencia con sus zonas de opacidad. En su obsesi\u00f3n por la comunicaci\u00f3n mim\u00e9tica, los nuevos izquierdistas se condenan a abandonar las regiones donde se despliegan las lenguas del pueblo, las de la comunidad, \u00abtoda esa parte de sombra, de indeterminaci\u00f3n y de matiz, esa especie de estremecimiento que s\u00f3lo puede expresarse en la lengua del pueblo y en la lengua del coraz\u00f3n\u00bb (Landauer). Pese a los appar\u00e1tchiks neobolcheviques, la comunidad s\u00f3lo puede ser si est\u00e1 pluralizada.<\/strong><\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: center\">*<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: center\">*&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; *<\/strong><\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify\">Salir del presentismo impuesto por la gubernamentalidad, con sus proyecciones hacia un futuro que ya est\u00e1 presente. Proyecciones en quiebra de las viejas instituciones en ruinas del Estado, fracaso de la planificaci\u00f3n, a las que se sustituyen las de las maquinarias algor\u00edtmicas que despueblan el mundo, que hacen del mundo una monstruosa acumulaci\u00f3n de desechos donde se amontonan clich\u00e9s. Salir de las prisiones de lo que es para reencontrar lo que difiere. Y para ello aventurarse en \u00abel borde del tiempo que rodea nuestro presente, que lo sobrevuela y que lo indica en su alteridad\u00bb, ah\u00ed donde nacen devenires intempestivos que disipan la identidad \u00abdonde nos gusta mirarnos a nosotros mismos\u00bb (Michel Foucault, <em>La arqueolog\u00eda del saber<\/em>).<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Las formas de vida se vuelven modos de existencia an\u00e1rquicos cuando dejan de reclamar su fundamento, cuando reh\u00fasan el encadenamiento determinista de causas y efectos, cuando ya no se complacen en la circularidad m\u00f3rbida de un estatuto de dominados, cuando son capaces de afrontar la desposesi\u00f3n y se arriesgan entonces a alcanzar zonas transitivas de la experiencia entre los seres, ah\u00ed donde lo propio \u2014las propiedades relacionales\u2014 se vuelve singular, y donde regiones de sensibilidad se instauran en los encuentros que permiten volver a tejer una multiplicidad de tiempos.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Necesitamos hacer archivo de las formas comunales donde se entrelazan maneras de existir, interdependencias que s\u00f3lo ellas nos permitir\u00e1n escapar del tiempo del desastre vectorizado. \u00bfC\u00f3mo hacer posible su herencia? \u00bfC\u00f3mo recoger las huellas de lo que no pudo tener lugar, de lo que habr\u00eda podido ser, a veces en prolongaci\u00f3n de lo que fue, para reencontrar sus virtualidades? Permanecer despiertos pese al deslumbramiento de un exceso de luz proyectado sobre el mundo que nos obliga a cerrar los ojos. Jean-Christophe Bailly evoca esas cartograf\u00edas singulares, en parte borradas, en parte por venir, que surgen cuando miramos una mirada. Entonces la comunidad se instaura: \u00abcomunidad de los que miran\u00bb, cuyas miradas vuelven presentes fragmentos del mundo, nos invitan a franquear fronteras \u2014empezando por las fronteras del yo\u2014 y nos comprometen en los devenires de lo que todav\u00eda no somos. Tan antigua como el pensamiento revolucionario, la pluralidad intempestiva y radical del mundo puede resurgir si le prestamos atenci\u00f3n, si la cuidamos. Pero esas l\u00edneas de tiempos plurales, sus bifurcaciones que hacen presentes medios de vida singulares, no nos son dadas: est\u00e1n por hacerse. Esa obra siempre inacabada es lo que llamamos (de nuevo) anarquismo. Relaci\u00f3n con el mundo, entre los seres, sin origen ni mandato de una raz\u00f3n que nos preceda. La actualizaci\u00f3n de las virtualidades revolucionarias es hoy, como lo fue anta\u00f1o, un gesto de deserci\u00f3n respecto de aquello a lo que las maquinarias de gobierno quieren asignarnos: la identidad de nuestro estatuto de sujetos.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Resurgencias e insurgencias pueden anudarse otra vez. Tal fue la historia de los anarquismos que, con sus estallidos, interrumpieron el curso del tiempo para instaurar nuevos comienzos. Pero es tambi\u00e9n la historia de la lentitud de las formas comunales, de la transmisi\u00f3n, de los v\u00ednculos creados parsimoniosamente contra la brutalidad socializada que conduce a la atomizaci\u00f3n y a la obediencia. Debemos poner a prueba las maneras de heredar en una era en que la habitabilidad de la Tierra est\u00e1 en peligro. Afirmamos que las formas de vida an\u00e1rquicas ya no ser\u00e1n sociales. Ser\u00e1n cosmol\u00f3gicas. Pobladas por una variedad infinita de seres y de medios. Habitadas por extranjeros, emigrantes que transportan una pluralidad de mundos habitados por seres-otros que impiden la reproducci\u00f3n de lo mismo. Es en las penumbras, lejos de la claridad a la que pretenden los representantes con sus catecismos y sus clich\u00e9s, donde nacen nuevas maneras de vincularnos, nuevas sensibilidades.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">\u00abTengo la impresi\u00f3n de que las verdaderas luchas son siempre luchas con la sombra. No hay otras luchas que la lucha con la sombra. Los clich\u00e9s ya est\u00e1n ah\u00ed, est\u00e1n en mi cabeza, est\u00e1n en m\u00ed\u00bb (Deleuze, <em>Sobre la pintura<\/em>).<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">En 1919, a\u00f1o en que Landauer fue salvajemente asesinado, Martin Buber, en un ensayo sobre la comunidad, recordaba las palabras de Ferdinand T\u00f6nnies con las que tomaba nota de la muerte de la cultura, aquella que se hab\u00eda hundido bajo los efectos conjugados de la empresa mercantil y de los aparatos de Estado que condujeron a las masacres industrializadas. Pero dec\u00eda tambi\u00e9n la esperanza del florecimiento discreto de una nueva cultura a partir de los g\u00e9rmenes dispersos, enterrados pero siempre vivos, de la comunidad. Ah\u00ed estamos, de nuevo. Cultivando esa discreci\u00f3n. Se termin\u00f3 el parloteo en torno a las monumentales teor\u00edas sociales. Huimos de las escenas estridentes de las vanguardias que empresarios pol\u00edticos quieren resucitar. Queremos cultivar la atenci\u00f3n hacia la experiencia vulnerable de la comunidad que se aloja en mundos ordinarios, m\u00f3viles, que no se dejan representar. Y es as\u00ed, en la presencia, el compartir, la ayuda mutua, en la mutualizaci\u00f3n, como haremos vivir lugares que vale la pena habitar.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">La comunidad no es excepcionalidad; es el entrelazamiento de v\u00ednculos plenamente vividos en mundos ordinarios. Pero es tambi\u00e9n hospitalidad: acogida de la anomal\u00eda, de la irregularidad, de aquello que le es extranjero, de lo que la hace diferir. \u00bfC\u00f3mo no prestar atenci\u00f3n al compromiso compartido que sostiene a un equipo m\u00e9dico exhausto tras una noche en urgencias de un hospital de Seine-Saint-Denis? \u00bfO a esa auxiliar de vida que, tras huir de un Hait\u00ed ensangrentado y pasar diez a\u00f1os de penurias para obtener sus papeles, cuida a ancianos al final de la vida en una residencia gestionada por una mafia que cotiza en el CAC 40? \u00bfO a esa ni\u00f1a devastada por violencias familiares que moviliza a una peque\u00f1a multitud de trabajadores sociales perplejos ante sus extra\u00f1as crisis de trance? \u00bfO a esos locos exc\u00e9ntricos que vagan por la ciudad tras escapar de las redes de la psiquiatr\u00eda? \u00bfO a ese bar cabilio en la esquina de una calle de mi barrio, donde un anciano taciturno, con largos cabellos blancos y aire de profeta, ha encontrado un lugar de vida que sustituye a una instituci\u00f3n psiqui\u00e1trica que lo habr\u00eda reducido a su estatuto de esquizofr\u00e9nico, aturdi\u00e9ndolo con neurol\u00e9pticos?<\/strong><\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: center\">*<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: center\">*&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; *<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify\">Debemos dar testimonio de los mundos en los que puede emprenderse \u00abla reconquista de nuestras relaciones\u00bb (Landauer) para \u00abapropiarnos de algo exterior y extranjero\u00bb (William James). Prestar atenci\u00f3n a lo que diverge en las cotidianidades inciertas: ah\u00ed se encuentran las migraciones potenciales que son el trasfondo de las insurrecciones.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">No se trata de convocar una m\u00edstica de la comunidad, sino la potencia de los v\u00ednculos generativos en lugar de la reproducci\u00f3n social de sujetos atomizados. Se trata de convocar comunidades hospitalarias, que cuiden la vulnerabilidad, atentas a aquello que las hace diferir, que huyan y conjuren las jaulas sociales donde se nos quiere asignar. En paisajes an\u00e1rquicos pueden darse alianzas sin condici\u00f3n de identidad. Las diferencias se comunican con otras diferencias por diferencias de diferencias, dec\u00eda Deleuze. \u00abLas anarqu\u00edas coronadas sustituyen a las jerarqu\u00edas de la representaci\u00f3n; las distribuciones n\u00f3madas, a las distribuciones sedentarias de la representaci\u00f3n\u00bb. Cultivar relaciones con la alteridad es aprender que los otros siempre tienen sus otros. Que nuestro aqu\u00ed tendr\u00e1 siempre sus all\u00e1 con sus propios all\u00e1. Y as\u00ed sucesivamente\u2026<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">As\u00ed nacen comunidades abiertas que vuelven habitable el mundo.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">\u00abLa anarqu\u00eda no tiene, sin embargo, nada de esa evidencia, de esa frialdad, de esa claridad que los anarquistas creyeron poder encontrar en ella; cuando la anarqu\u00eda se vuelva un sue\u00f1o oscuro y profundo, en lugar de un mundo accesible al concepto, entonces su <em>ethos<\/em> y su pr\u00e1ctica ser\u00e1n de una sola y misma especie\u00bb (Gustav Landauer, \u00abPensamientos anarquistas sobre el anarquismo\u00bb).<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado por primera vez en franc\u00e9s en el sitio web de \u00c0 bas bruit el 1 de diciembre de 2025. Comencemos por el principio, es decir, por el medio. Por ejemplo, en un barrio de exilios, migraciones y tr\u00e1nsitos: temprano por la ma\u00f1ana, en el Jardin d\u2019\u00c9ole, en el distrito 18 de Par\u00eds, un terreno [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":10716,"featured_media":3587,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[81],"class_list":["post-3581","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-general","tag-josep-rafanell-i-orra"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3581","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/10716"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3581"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3581\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3583,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3581\/revisions\/3583"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3587"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3581"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3581"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3581"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}