{"id":3566,"date":"2026-01-28T21:08:00","date_gmt":"2026-01-29T03:08:00","guid":{"rendered":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=3566"},"modified":"2026-01-29T14:34:38","modified_gmt":"2026-01-29T20:34:38","slug":"louis-althusser-advertencia-a-los-lectores-del-libro-i-de-el-capital","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=3566","title":{"rendered":"Louis Althusser \/ Advertencia a los lectores del Libro I de El capital"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>Esta nota fue escrita por Louis Althusser como prefacio o texto preliminar para una edici\u00f3n francesa del Libro I de <em>El capital<\/em>, que incluy\u00f3 la traducci\u00f3n de Josep Roy (Louis Althusser, \u00abAvertissement aux lecteurs du livre I du Capital\u00bb, en Karl Marx, <em>Le Capital. Livre I<\/em>, Par\u00eds, Garnier-Flammarion, 1969, pp. 7-26). Al final tambi\u00e9n se incluyen los \u00abRudimentos de bibliograf\u00eda cr\u00edtica\u00bb que Althusser incluy\u00f3 despu\u00e9s de su \u00abAdvertencia\u00bb.<\/strong><\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify\">Por primera vez en la historia de la edici\u00f3n francesa, se presenta, accesible a un p\u00fablico muy amplio, el Libro I de <em>El capital<\/em>.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">\u00bfQu\u00e9 es <em>El capital<\/em>?<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Es la gran obra de Marx, a la cual consagr\u00f3 toda su vida desde 1850, sacrificando en duras pruebas la mayor parte de su existencia personal y familiar.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">\u00c9sta es la obra por la cual debe <em>juzg\u00e1rsele<\/em>. S\u00f3lo por ella, y no por sus \u00abobras de juventud\u00bb todav\u00eda idealistas (1841-1844); no por obras a\u00fan muy equ\u00edvocas como <em>La ideolog\u00eda alemana<\/em>,<sup>1<\/sup> e incluso los \u00ab<em>Grundrisse<\/em>\u00bb, esbozos traducidos al franc\u00e9s con el t\u00edtulo err\u00f3neo de \u00ab<em>Fundamentos<\/em> de la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica\u00bb;<sup>2<\/sup> y ni siquiera por el c\u00e9lebre <em>Pr\u00f3logo<\/em> a la <em>Contribuci\u00f3n<\/em>,<sup>3<\/sup> donde Marx define en t\u00e9rminos muy equ\u00edvocos (pues son hegelianos) la \u00abdial\u00e9ctica\u00bb de la \u00abcorrespondencia y no correspondencia\u00bb entre las Fuerzas productivas y las Relaciones de producci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Esta obra gigantesca que es <em>El capital<\/em> contiene, sencillamente, uno de los tres mayores descubrimientos cient\u00edficos de toda la historia humana: el descubrimiento del sistema de conceptos (es decir, de la <em>teor\u00eda cient\u00edfica<\/em>) que abre al conocimiento cient\u00edfico lo que puede llamarse el \u00abContinente-Historia\u00bb. Antes de Marx, dos \u00abcontinentes\u00bb de importancia comparable hab\u00edan sido \u00ababiertos\u00bb al conocimiento cient\u00edfico: el Continente-Matem\u00e1ticas, por los griegos del siglo V antes de nuestra era, y el Continente-F\u00edsica, por Galileo.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Todav\u00eda estamos muy lejos de haber dimensionado plenamente este descubrimiento decisivo y de haber extra\u00eddo de \u00e9l todas sus consecuencias te\u00f3ricas. En particular, los especialistas que trabajan en el campo de las \u00abCiencias humanas\u00bb y (de manera m\u00e1s restringida) de las Ciencias sociales \u2014es decir, los economistas, los historiadores, los soci\u00f3logos, los psicosoci\u00f3logos, los psic\u00f3logos, los historiadores del arte y de la literatura, de la religi\u00f3n y de las dem\u00e1s ideolog\u00edas, e incluso los ling\u00fcistas y los psicoanalistas\u2014, todos esos especialistas deben saber que no pueden producir conocimientos verdaderamente cient\u00edficos en su especialidad sin reconocer que la teor\u00eda fundada por Marx les es indispensable. Pues ella es, en principio, la teor\u00eda que \u00ababre\u00bb al conocimiento cient\u00edfico el \u00abcontinente\u00bb en el que trabajan, y donde hasta ahora no han producido sino algunos primeros conocimientos (la ling\u00fc\u00edstica, el psicoan\u00e1lisis), algunos elementos o rudimentos de conocimiento (la historia, la sociolog\u00eda, la econom\u00eda en algunos cap\u00edtulos aislados) o puras y simples ilusiones, indebidamente bautizadas como conocimientos.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">S\u00f3lo los militantes de la lucha de clases proletaria han extra\u00eddo las conclusiones de <em>El capital<\/em>: al reconocer en \u00e9l los mecanismos de la explotaci\u00f3n capitalista, se agruparon en organizaciones de lucha de clases econ\u00f3mica (los sindicatos) y pol\u00edtica (los partidos socialistas, luego comunistas), que aplican una \u00abl\u00ednea\u00bb de lucha de masas para la conquista del Poder de Estado, \u00abl\u00ednea\u00bb fundada en \u00abel an\u00e1lisis concreto de la situaci\u00f3n concreta\u00bb (Lenin), donde tienen que combatir (este \u00aban\u00e1lisis\u00bb se realiza mediante la justa aplicaci\u00f3n de los conceptos cient\u00edficos de Marx a la \u00absituaci\u00f3n concreta\u00bb).<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Es parad\u00f3jico que especialistas intelectuales altamente \u00abcultos\u00bb no hayan comprendido un libro que contiene la Teor\u00eda que necesitan para sus \u00abdisciplinas\u00bb, mientras que los militantes del Movimiento Obrero s\u00ed comprendieron ese mismo libro, pese a sus enormes dificultades. La explicaci\u00f3n de esta paradoja es simple, y est\u00e1 formulada con todas sus letras por Marx en <em>El capital<\/em> y por Lenin en sus obras.<sup>4<\/sup><\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Si los obreros \u00abcomprendieron\u00bb <em>El capital<\/em> con tanta facilidad es porque \u00e9ste habla, en t\u00e9rminos cient\u00edficos, de la realidad cotidiana a la que se enfrentan: la explotaci\u00f3n de la que son objeto por el sistema capitalista. Por eso <em>El capital<\/em> se convirti\u00f3 tan r\u00e1pidamente, como dec\u00eda Engels en 1886, en \u00abla Biblia\u00bb del Movimiento obrero internacional. En cambio, si los especialistas en historia, econom\u00eda pol\u00edtica, sociolog\u00eda, psicolog\u00eda, etc., han tenido y siguen teniendo tantas dificultades para \u00abcomprender\u00bb <em>El capital<\/em>, es porque est\u00e1n sometidos a la ideolog\u00eda dominante (la de la clase dominante), la cual interviene directamente en su pr\u00e1ctica \u00abcient\u00edfica\u00bb, para distorsionar tanto su objeto como su teor\u00eda y sus m\u00e9todos. Salvo algunas excepciones, no sospechan, no pueden sospechar, la extraordinaria fuerza y variedad de la influencia ideol\u00f3gica a la que est\u00e1n sometidos en su propia \u00abpr\u00e1ctica\u00bb. Salvo algunas excepciones, no est\u00e1n en condiciones de criticar por s\u00ed mismos las ilusiones en las que viven y que contribuyen a mantener, porque est\u00e1n literalmente cegados por ellas. Salvo algunas excepciones, no est\u00e1n en condiciones de realizar la <em>revoluci\u00f3n<\/em> ideol\u00f3gica y te\u00f3rica indispensable para reconocer en la teor\u00eda de Marx la teor\u00eda misma que su pr\u00e1ctica necesita para llegar, por fin, a ser cient\u00edfica.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Cuando se habla de la dificultad de <em>El capital<\/em>, es necesario hacer una distinci\u00f3n de la mayor importancia. La lectura de <em>El capital<\/em> presenta, en efecto, dos tipos de dificultades que no tienen absolutamente nada que ver entre s\u00ed.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">La <em>dificultad n.\u00ba 1<\/em>, absoluta y masivamente determinante, es una dificultad ideol\u00f3gica y, en \u00faltima instancia, <em>pol\u00edtica<\/em>.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Ante <em>El capital<\/em> hay dos tipos de lectores: quienes tienen la experiencia directa de la explotaci\u00f3n capitalista (ante todo los proletarios u obreros asalariados de la producci\u00f3n directa y tambi\u00e9n, con matices seg\u00fan su lugar en el sistema de producci\u00f3n, los trabajadores asalariados no-proletarios); y quienes no tienen experiencia directa de la explotaci\u00f3n capitalista, pero que, en cambio, est\u00e1n dominados en su spr\u00e1cticas y su conciencia por la ideolog\u00eda de la clase dominante, la ideolog\u00eda burguesa. Los primeros no encuentran dificultad ideol\u00f3gico-pol\u00edtica para comprender <em>El capital<\/em>, pues simplemente habla de su vida concreta. Los segundos tienen una enorme dificultad para comprender <em>El capital<\/em> (incluso si son muy \u00absabios\u00bb, dir\u00eda m\u00e1s bien: sobre todo si son muy \u00absabios\u00bb), porque existe una <em>incompatibilidad pol\u00edtica<\/em> entre el contenido te\u00f3rico de <em>El capital<\/em> y las ideas que llevan en la cabeza, ideas que \u00abencuentran\u00bb (porque las proyectan ah\u00ed) en sus propias pr\u00e1cticas. Por eso la dificultad n.\u00ba 1 de <em>El capital<\/em> es, en \u00faltima instancia, una dificultad <em>pol\u00edtica<\/em>.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Pero <em>El capital<\/em> presenta otra dificultad que no tiene absolutamente nada que ver con la primera: la <em>dificultad n.\u00ba 2<\/em>, o dificultad <em>te\u00f3rica<\/em>.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Frente a esta dificultad, los mismos lectores se dividen en otros dos grupos. Aquellos que est\u00e1n habituados al pensamiento <em>te\u00f3rico<\/em> (es decir, los verdaderos cient\u00edficos) no experimentan o no deber\u00edan experimentar dificultades para leer este libro <em>te\u00f3rico<\/em> que es <em>El capital<\/em>. Aquellos que no tienen h\u00e1bito de trabajar con obras te\u00f3ricas (los obreros y muchos intelectuales que, si bien tienen \u00abcultura\u00bb, carecen de cultura <em>te\u00f3rica<\/em>) s\u00ed deben experimentar o deber\u00edan experimentar grandes dificultades para leer una obra de teor\u00eda pura como <em>El capital<\/em>.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Uso, como se ve, el modo condicional (\u00abno deber\u00edan\u2026\u00bb, \u00abdeber\u00edan\u2026\u00bb). Lo hago para destacar este hecho, todav\u00eda m\u00e1s parad\u00f3jico que el anterior: que incluso individuos sin pr\u00e1ctica en textos te\u00f3ricos (como los obreros) han encontrado menos dificultad ante <em>El capital<\/em> que individuos habituados al ejercicio de la teor\u00eda pura (como los cient\u00edficos, o pseudocient\u00edficos muy \u00abcultos\u00bb).<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Esto no debe impedirnos decir una palabra sobre el tipo muy particular de dificultad que presenta <em>El capital<\/em> como obra de <em>teor\u00eda pura<\/em>, sin olvidar nunca este hecho fundamental: que no son las dificultades te\u00f3ricas, sino las dificultades <em>pol\u00edticas<\/em> las que resultan decisivas, en \u00faltima instancia, para cualquier lectura de <em>El capital<\/em> y, en particular, de su Libro I.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Todo el mundo sabe que, sin la <em>teor\u00eda<\/em> cient\u00edfica correspondiente, no puede existir una pr\u00e1ctica cient\u00edfica, es decir, una pr\u00e1ctica que produzca nuevos conocimientos cient\u00edficos. Toda ciencia se apoya, por lo tanto, en su teor\u00eda propia. El hecho de que esa teor\u00eda cambie, se complejice y se modifique conforme se desarrolla la ciencia en cuesti\u00f3n no altera lo esencial.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Ahora bien, \u00bfqu\u00e9 es esa teor\u00eda indispensable para toda ciencia? Es un <em>sistema de conceptos cient\u00edficos de base<\/em>. Basta con enunciar esta simple definici\u00f3n para destacar dos aspectos esenciales de toda teor\u00eda cient\u00edfica: 1) los conceptos b\u00e1sicos y 2) su sistema.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Estos conceptos son conceptos, es decir, nociones <em>abstractas<\/em>. Primera dificultad de la teor\u00eda: habituarse a la pr\u00e1ctica de la <em>abstracci\u00f3n<\/em>. Este aprendizaje \u2014porque es un verdadero aprendizaje, comparable al aprendizaje de cualquier pr\u00e1ctica, por ejemplo, el de la cerrajer\u00eda\u2014 se realiza ante todo, en nuestro sistema escolar, mediante las matem\u00e1ticas y la filosof\u00eda. Desde el pr\u00f3logo del Libro I, Marx nos advierte que la abstracci\u00f3n no s\u00f3lo constituye la existencia misma de la teor\u00eda, sino tambi\u00e9n su m\u00e9todo de an\u00e1lisis. Las ciencias experimentales disponen del \u00abmicroscopio\u00bb; la ciencia marxista no tiene \u00abmicroscopio\u00bb: debe servirse de la abstracci\u00f3n, que \u00abhace sus veces\u00bb.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Atenci\u00f3n: la abstracci\u00f3n cient\u00edfica no es en absoluto \u00ababstracta\u00bb, sino todo lo contrario. Por ejemplo: cuando Marx habla del capital social total, nadie puede \u00abtocarlo con las manos\u00bb; cuando Marx habla de la \u00abplusval\u00eda total\u00bb, nadie puede tocarla con las manos ni contarla. Sin embargo, esos dos conceptos abstractos designan realidades efectivamente existentes. Lo que hace cient\u00edfica a la abstracci\u00f3n es justamente que designa una realidad concreta que existe de verdad, pero que no puede \u00abtocarse con las manos\u00bb ni \u00abverse con los ojos\u00bb. Todo concepto abstracto proporciona, por lo tanto, el conocimiento de una realidad cuya existencia revela: concepto abstracto quiere decir, entonces, f\u00f3rmula aparentemente abstracta, pero en realidad sumamente concreta por el objeto que designa. Ese objeto es sumamente concreto en la medida en que es infinitamente m\u00e1s concreto y m\u00e1s eficaz que los objetos que pueden \u00abtocarse con las manos\u00bb o \u00abverse con los ojos\u00bb, y, sin embargo, no puede tocarse ni verse. As\u00ed ocurre con el concepto de valor de cambio, el concepto de capital social total, el concepto de trabajo socialmente necesario, etc. Todo esto puede aclararse f\u00e1cilmente.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Otro punto: los conceptos de base existen bajo la forma de un <em>sistema<\/em>, y es eso lo que hace de ellos una teor\u00eda. Una teor\u00eda es, en efecto, un sistema <em>riguroso<\/em> de conceptos cient\u00edficos de base. En una teor\u00eda cient\u00edfica, los conceptos de base no existen en cualquier orden, sino en un orden riguroso. Es necesario, por lo tanto, conocerlo y aprender paso a paso la pr\u00e1ctica de la rigurosidad. La rigurosidad (sistem\u00e1tica) no es un capricho ni un lujo formal, sino una necesidad vital para cualquier ciencia, para cualquier pr\u00e1ctica cient\u00edfica. Es lo que, en su <em>Pr\u00f3logo<\/em>, Marx llama la rigurosidad del \u00ab<em>orden de exposici\u00f3n<\/em>\u00bb de una teor\u00eda cient\u00edfica.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Dicho esto, hay que saber cu\u00e1l es el objeto de <em>El capital<\/em>, dicho de otro modo, cu\u00e1l es el objeto que se analiza en el Libro I de <em>El capital<\/em>. Marx lo dice: es \u00abel modo de producci\u00f3n capitalista y las relaciones de producci\u00f3n e intercambio que le son propias\u00bb. Ahora bien, ese objeto es en s\u00ed mismo <em>abstracto<\/em>. En efecto, y a pesar de las apariencias, Marx no analiza ninguna \u00absociedad concreta\u00bb, ni siquiera la Inglaterra de la que habla todo el tiempo en el Libro I, sino el MODO DE PRODUCCI\u00d3N CAPITALISTA y nada m\u00e1s. Este objeto es abstracto: esto significa que es, aqu\u00ed, sumamente real, y que nunca <em>existe<\/em> en estado puro, puesto que s\u00f3lo existe en sociedades capitalistas. Simplemente: para poder analizar esas sociedades capitalistas concretas (Inglaterra, Francia, Rusia, etc.), hay que saber que est\u00e1n dominadas por esa realidad sumamente concreta e \u00abinvisible\u00bb (a simple vista) que es el modo de producci\u00f3n capitalista. \u00abInvisible\u00bb: por lo tanto <em>abstracto<\/em>.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Naturalmente, todo esto no se da sin malentendidos. Hay que ser sumamente cuidadoso para evitar las falsas dificultades que provienen de esos malentendidos. Por ejemplo, no hay que creer que Marx analiza la situaci\u00f3n concreta de Inglaterra cuando habla de ella. La menciona \u00fanicamente para \u00abilustrar\u00bb su teor\u00eda (abstracta) del modo de producci\u00f3n capitalista.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">En resumen: hay efectivamente una dificultad en la lectura de <em>El capital<\/em> que es una dificultad te\u00f3rica. Esta se debe a la naturaleza abstracta y sistem\u00e1tica de los conceptos de base de la teor\u00eda o del an\u00e1lisis te\u00f3rico. Es necesario reconocer que se trata de una dificultad real, objetiva, que solo puede superarse mediante un aprendizaje de la abstracci\u00f3n y la rigurosidad cient\u00edficas. Hay que saber que ese aprendizaje no se realiza en un solo d\u00eda.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">De ah\u00ed un <em>primer<\/em> consejo de lectura: tener siempre muy presente la idea de que <em>El capital<\/em> es una obra de <em>teor\u00eda<\/em> cuyo objeto son los mecanismos del modo de producci\u00f3n capitalista y \u00fanicamente de \u00e9ste.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">De ah\u00ed un <em>segundo<\/em> consejo de lectura: no buscar en <em>El capital<\/em> un libro de historia \u00abconcreta\u00bb ni un libro de econom\u00eda pol\u00edtica \u00abemp\u00edrica\u00bb, en el sentido en que los historiadores y economistas entienden estos t\u00e9rminos. Sino encontrar ah\u00ed un libro de teor\u00eda que analiza el MODO DE PRODUCCI\u00d3N CAPITALISTA. La historia (concreta) y la econom\u00eda (emp\u00edrica) tienen otros objetos.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">De ah\u00ed un <em>tercer<\/em> consejo de lectura: cuando uno tropieza con una dificultad de orden te\u00f3rico, hay que saberlo y tomar las medidas necesarias. No apresurarse, regresar atr\u00e1s, cuidadosamente, con calma, y avanzar solo cuando las cosas se hayan aclarado. Tener en cuenta que el aprendizaje de la teor\u00eda es indispensable para leer una obra te\u00f3rica. Saber que <em>se puede aprender a caminar caminando<\/em>, siempre que se respeten cuidadosamente las condiciones antes se\u00f1aladas. Saber que uno no aprender\u00e1 de golpe, ni repentinamente ni de manera definitiva, a caminar en la teor\u00eda, sino poco a poco, con paciencia y humildad. El \u00e9xito depende de ello.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">En la pr\u00e1ctica, esto significa que s\u00f3lo se puede comprender el Libro I con la condici\u00f3n de releerlo cuatro o cinco veces seguidas, el tiempo necesario para aprender a caminar en la teor\u00eda.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">La presente advertencia est\u00e1 destinada a guiar los primeros pasos de los lectores en la teor\u00eda.<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify\">Pero antes de llegar a ello, es necesario decir una palabra sobre el p\u00fablico que leer\u00e1 el Libro I de <em>El capital<\/em>.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">\u00bfDe qui\u00e9n se compondr\u00e1, naturalmente, este p\u00fablico?<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">1) De proletarios, o asalariados empleados directamente en la producci\u00f3n de bienes materiales.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">2) De trabajadores asalariados no-proletarios (desde el simple empleado hasta el cuadro medio y superior, el ingeniero y el investigador, el docente, etc.).<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">3) De artesanos urbanos y rurales.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">4) De miembros de profesiones liberales.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">5) De estudiantes y bachilleres.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Entre los proletarios o asalariados que leer\u00e1n el Libro I de <em>El capital<\/em> se encuentran, naturalmente, hombres y mujeres a quienes la pr\u00e1ctica de la lucha de clases en sus organizaciones sindicales y pol\u00edticas ha dado una cierta \u00abidea\u00bb de la teor\u00eda marxista. Esta idea puede ser m\u00e1s o menos correcta, seg\u00fan se trate de proletarios o de asalariados no-proletarios: pero no est\u00e1 fundamentalmente distorsionada.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Entre las dem\u00e1s categor\u00edas que leer\u00e1n el Libro I de <em>El capital<\/em> figuran, naturalmente, hombres y mujeres que tienen en la cabeza, ellos tambi\u00e9n, una cierta \u00abidea\u00bb de la teor\u00eda marxista. Por ejemplo, los universitarios, y m\u00e1s precisamente los \u00abhistoriadores\u00bb, los \u00abeconomistas\u00bb y un gran n\u00famero de ide\u00f3logos de diversas disciplinas (pues, como se sabe, hoy todo el mundo se declara \u00abmarxista\u00bb en las Ciencias Humanas).<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Ahora bien, lo que estos intelectuales tienen en la cabeza respecto de la teor\u00eda marxista son, en un 90 %, ideas falsas. Se formularon en vida del propio Marx y luego se repitieron incansablemente, sin el menor esfuerzo notable de imaginaci\u00f3n. Estas ideas falsas fueron fabricadas y defendidas desde hace un siglo por todos los economistas e ide\u00f3logos burgueses y peque\u00f1oburgueses<sup>5<\/sup> para \u00abrefutar\u00bb la teor\u00eda marxista.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Estas ideas no tuvieron dificultad en \u00abganar\u00bb un amplio p\u00fablico, pues \u00e9ste ya estaba \u00abganado\u00bb de antemano por sus prejuicios ideol\u00f3gicos antisocialistas y antimarxistas.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Ese amplio p\u00fablico est\u00e1 compuesto ante todo por intelectuales, y no por obreros, porque, como dec\u00eda Engels, aun cuando los proletarios no penetren en las demostraciones m\u00e1s abstractas de <em>El capital<\/em>, \u00abno se dejan enga\u00f1ar\u00bb.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">En cambio, incluso los intelectuales y los estudiantes m\u00e1s generosamente \u00abrevolucionarios\u00bb s\u00ed se \u00abdejan enga\u00f1ar\u00bb, de una forma u otra, pues est\u00e1n masivamente sometidos \u2014sin la contrapartida de la experiencia directa de la explotaci\u00f3n\u2014 a los prejuicios de la ideolog\u00eda peque\u00f1oburguesa.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Estoy, por tanto, obligado en esta advertencia a tomar en cuenta simult\u00e1neamente:<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">1) los dos tipos de dificultades que ya se\u00f1al\u00e9 (dificultad n.\u00ba 1: pol\u00edtica; dificultad n.\u00ba 2: te\u00f3rica);<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">2) la distribuci\u00f3n del p\u00fablico en dos grupos esenciales: por un lado, el p\u00fablico obrero-asalariado y, por el otro, el p\u00fablico intelectual, entendiendo que ambos grupos se superponen en uno de sus sectores (ciertos asalariados son al mismo tiempo \u00abtrabajadores intelectuales\u00bb);<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">3) la existencia, en el mercado ideol\u00f3gico, de refutaciones supuestamente \u00abcient\u00edficas\u00bb de <em>El capital<\/em>, que afectan m\u00e1s o menos profundamente, seg\u00fan su origen de clase, a una u otra parte de ese p\u00fablico.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Tomando en cuenta todos estos datos, mi advertencia adoptar\u00e1 la forma siguiente:<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\"><em>Punto I<\/em>: Consejos de lectura destinados a evitar provisionalmente las m\u00e1s graves de esas dificultades. Este punto ser\u00e1 breve y claro. Deseo que los proletarios lo lean, pues est\u00e1 escrito ante todo para ellos, aunque se dirige a todos.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\"><em>Punto II<\/em>: Indicaciones sobre la naturaleza de las dificultades te\u00f3ricas del Libro I de <em>El capital<\/em>, de las cuales se sirven como pretexto todas las \u00abrefutaciones\u00bb de la teor\u00eda marxista.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Este punto ser\u00e1 necesariamente m\u00e1s arduo, dada la naturaleza de las dificultades te\u00f3ricas de las que se tratar\u00e1 y los argumentos de las \u00abrefutaciones\u00bb de la teor\u00eda marxista que se apoyan en dichas dificultades.<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify\"><strong>Punto I<\/strong><\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify\">Las mayores dificultades te\u00f3ricas y de otro tipo, que obstaculizan una lectura f\u00e1cil del Libro I de <em>El capital<\/em>, est\u00e1n, por desgracia (o por fortuna), concentradas <em>en el inicio<\/em> mismo del Libro I, m\u00e1s precisamente en su secci\u00f3n I, que trata de \u00abLa mercanc\u00eda y el dinero\u00bb.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Por eso doy el siguiente consejo: PONER PROVISIONALMENTE ENTRE PAR\u00c9NTESIS TODA LA SECCI\u00d3N I y COMENZAR LA LECTURA POR LA SECCI\u00d3N II: \u00abLa transformaci\u00f3n del dinero en capital\u00bb.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">En mi opini\u00f3n, s\u00f3lo se puede comenzar (y comenzar por s\u00ed solo) a comprender la secci\u00f3n I despu\u00e9s de haber le\u00eddo y rele\u00eddo todo el Libro I <em>a partir de la secci\u00f3n II<\/em>.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Este consejo es m\u00e1s que un consejo: es una recomendaci\u00f3n que me permito, con todo el respeto que debo a mis lectores, presentar como una recomendaci\u00f3n <em>imperativa<\/em>.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Cualquiera puede comprobarlo en la pr\u00e1ctica.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Si se empieza a leer el Libro I por <em>su<\/em> inicio, es decir, por la secci\u00f3n I, o bien no se comprende y se abandona; o bien se cree comprender, lo cual es a\u00fan m\u00e1s grave, pues hay altas probabilidades de haber entendido algo completamente distinto de lo que hay que entender.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">A partir de la secci\u00f3n II (transformaci\u00f3n del dinero en capital), todo se vuelve claro. Se penetra entonces directamente en el coraz\u00f3n mismo del <em>Libro I<\/em>.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Ese coraz\u00f3n es la teor\u00eda de la <em>plusval\u00eda<\/em>, que los proletarios comprenden sin ninguna dificultad, porque es, sencillamente, la teor\u00eda cient\u00edfica de aquello de lo que tienen experiencia cotidiana: <em>la explotaci\u00f3n de clase<\/em>.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Siguen de inmediato dos secciones muy densas, pero muy claras y decisivas para la lucha de clases <em>actual<\/em>: la secci\u00f3n III y la secci\u00f3n IV. Tratan de las dos <em>formas<\/em> fundamentales de la <em>plusval\u00eda<\/em> de las que dispone la clase capitalista para llevar al m\u00e1ximo la explotaci\u00f3n de la clase obrera: lo que Marx llama la plusval\u00eda <em>absoluta<\/em> (secci\u00f3n III) y la plusval\u00eda relativa (secci\u00f3n IV).<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">La plusval\u00eda absoluta (secci\u00f3n III) se refiere a la duraci\u00f3n de la jornada laboral. Marx explica que la clase capitalista impulsa de manera inexorable el aumento de la duraci\u00f3n de la jornada laboral, y que la lucha de la clase obrera, que tiene m\u00e1s de un siglo, tiene como objetivo arrancar una <em>disminuci\u00f3n<\/em> de la duraci\u00f3n de la jornada de trabajo, luchando CONTRA ese aumento.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Hist\u00f3ricamente, se conocen las etapas de esta lucha: jornada de 12 horas, de 10 horas, despu\u00e9s de 8 horas y, finalmente, bajo el Frente Popular, la semana de cuarenta horas.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Todos los proletarios saben por experiencia lo que Marx demuestra en la secci\u00f3n III: la tendencia irresistible del sistema capitalista a aumentar al m\u00e1ximo la explotaci\u00f3n mediante la prolongaci\u00f3n de la duraci\u00f3n de la jornada laboral (o de la semana laboral). Este resultado se logra ya sea a pesar de la legislaci\u00f3n existente (las 40 horas nunca se han aplicado realmente) o mediante la legislaci\u00f3n existente (por ejemplo, las \u00abhoras extras\u00bb). Aparentemente, las horas extras parecen \u00abcostar muy caro\u00bb a los capitalistas, pues se pagan con un 25 %, 50 %, incluso 100 % por encima de la tarifa normal. Pero en realidad son ventajosas porque permiten que las \u00abm\u00e1quinas\u00bb, cuya vida \u00fatil es cada vez m\u00e1s breve debido al r\u00e1pido progreso tecnol\u00f3gico, funcionen veinticuatro horas al d\u00eda. En otras palabras, las horas extras permiten a los capitalistas obtener el m\u00e1ximo beneficio de la \u00abproductividad\u00bb. Marx mostr\u00f3 con claridad que la clase capitalista nunca paga ni pagar\u00e1 horas extras a los obreros para complacerlos o para permitirles redondear sus ingresos a costa de su salud, sino para explotarlos m\u00e1s.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">La plusval\u00eda <em>relativa<\/em> (secci\u00f3n IV), cuya existencia ya se vislumbr\u00f3 en el problema de las horas extras, es sin duda la forma n.\u00ba 1 de la explotaci\u00f3n contempor\u00e1nea. Es mucho m\u00e1s sutil, porque es menos directamente visible que el aumento de la jornada laboral. Sin embargo, los proletarios reaccionan instintivamente, si no contra ella, al menos contra sus efectos, como veremos.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">La plusval\u00eda relativa se refiere, en efecto, a la intensificaci\u00f3n de la mecanizaci\u00f3n de la producci\u00f3n (industrial y agr\u00edcola) y, por lo tanto, al incremento de la productividad resultante. Actualmente tiende hacia la automatizaci\u00f3n. Producir la m\u00e1xima cantidad de mercanc\u00edas al precio m\u00e1s bajo, para obtener el m\u00e1ximo beneficio, tal es la tendencia irresistible del capitalismo. Naturalmente, va de la mano de una explotaci\u00f3n creciente de la fuerza de trabajo.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Se suele hablar de \u00abmutaci\u00f3n\u00bb o de \u00abrevoluci\u00f3n\u00bb en la tecnolog\u00eda contempor\u00e1nea. En realidad, Marx afirm\u00f3 desde el <em>Manifiesto<\/em> y demostr\u00f3 en <em>El capital<\/em> que el modo de producci\u00f3n capitalista se caracteriza por una \u00abrevoluci\u00f3n ininterrumpida en los medios de producci\u00f3n\u00bb, sobre todo en los instrumentos de producci\u00f3n (tecnolog\u00eda). Lo que ocurre desde hace diez o quince a\u00f1os se proclama \u00absin precedentes\u00bb a grandes voces, y es cierto que en los \u00faltimos a\u00f1os todo avanza m\u00e1s r\u00e1pido que antes. Pero se trata de una simple diferencia <em>de grado<\/em>, no de naturaleza. Toda la historia del capitalismo es la historia de un prodigioso desarrollo de la productividad a trav\u00e9s del desarrollo de la tecnolog\u00eda.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Actualmente, como tambi\u00e9n en el pasado, esto tiene como consecuencia la introducci\u00f3n de m\u00e1quinas cada vez m\u00e1s perfeccionadas en los procesos de trabajo, lo que permite producir la misma cantidad de productos que antes en un tiempo dos, tres o cuatro veces menor, es decir, un claro desarrollo de la productividad. Pero correlativamente, produce efectos precisos de agravamiento de la explotaci\u00f3n de la fuerza de trabajo (aceleraci\u00f3n de ritmos, supresi\u00f3n de puestos y empleos), no solo entre los proletarios, sino tambi\u00e9n entre los trabajadores asalariados no proletarios, incluidos ciertos cuadros t\u00e9cnicos de alto rango, que \u00abya no est\u00e1n a la altura\u00bb del progreso t\u00e9cnico y, por lo tanto, ya no tienen valor mercantil, de donde resulta el desempleo consecuente.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">De todo esto trata Marx, con extrema rigurosidad y precisi\u00f3n, en la secci\u00f3n IV (la plusval\u00eda relativa).<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Desmonta los mecanismos de la explotaci\u00f3n mediante el desarrollo de la productividad en sus formas concretas. Demuestra as\u00ed que <em>nunca el desarrollo de la productividad puede beneficiar espont\u00e1neamente a la clase obrera<\/em>; todo lo contrario, pues se produce precisamente para incrementar su explotaci\u00f3n. Marx demuestra as\u00ed de manera irrefutable que la clase obrera no puede esperar beneficiarse del desarrollo de la productividad moderna antes de haber derrocado al capitalismo y tomado el poder del Estado en una revoluci\u00f3n socialista. Demuestra que, de aqu\u00ed a la toma revolucionaria del poder que abre la v\u00eda al socialismo, la clase obrera no puede tener otro objetivo ni otro recurso que luchar <em>contra<\/em> los efectos de explotaci\u00f3n producidos por el desarrollo de la productividad, para <em>limitar<\/em> esos efectos (lucha <em>contra<\/em> los ritmos de trabajo, <em>contra<\/em> el car\u00e1cter arbitrario de las primas de productividad, <em>contra<\/em> las horas extras, <em>contra<\/em> la supresi\u00f3n de puestos, <em>contra<\/em> \u00abel desempleo tecnol\u00f3gico\u00bb). Lucha esencialmente <em>defensiva<\/em>, y no ofensiva.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Aconsejo entonces al lector, una vez que haya llegado al final de la secci\u00f3n IV, dejar provisionalmente de lado la secci\u00f3n V (investigaciones ulteriores sobre la plusval\u00eda) y pasar directamente a la luminosa secci\u00f3n VI sobre el salario.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Ah\u00ed los proletarios est\u00e1n, nuevamente, literalmente <em>en su terreno<\/em>, pues Marx examina, adem\u00e1s de la mistificaci\u00f3n burguesa que declara que el \u00abtrabajo\u00bb del obrero se \u00abpaga a su valor\u00bb, las diferentes <em>formas<\/em> del salario: salario por tiempo primero, luego salario por pieza, es decir, las distintas <em>trampas<\/em> con las que la burgues\u00eda intenta atrapar la conciencia obrera para destruir en ella toda voluntad de lucha de clases organizada. Ah\u00ed los proletarios reconocer\u00e1n que su lucha de clases no puede sino <em>oponerse de manera antag\u00f3nica a la tendencia a agravar la explotaci\u00f3n capitalista<\/em>.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Ah\u00ed reconocer\u00e1n que, en lo relativo al salario o, como dicen los ministros y sus respectivos \u00abeconomistas\u00bb, en lo relativo al \u00abnivel de vida\u00bb o a los \u00abingresos\u00bb, la lucha de clases econ\u00f3mica de proletarios y otros asalariados s\u00f3lo puede tener un sentido: una lucha <em>defensiva<\/em> contra la tendencia objetiva del sistema capitalista al aumento de la explotaci\u00f3n bajo todas sus formas.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Decimos bien: lucha defensiva y, por lo tanto, lucha <em>contra<\/em> la disminuci\u00f3n del salario. Est\u00e1 claro que toda lucha <em>contra<\/em> la disminuci\u00f3n del salario es, al mismo tiempo, una lucha <em>por<\/em> el aumento del salario existente. Pero hablar s\u00f3lo de lucha <em>por<\/em> el aumento es designar el efecto de la lucha, corriendo el riesgo de ocultar su causa y su objetivo. Como el capitalismo tiende inexorablemente a disminuir el salario, la lucha por aumentarlo es, en su principio mismo, <em>una lucha defensiva contra la tendencia del capitalismo a reducirlo<\/em>.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Entonces queda perfectamente claro, como subraya Marx en la secci\u00f3n VI, que la cuesti\u00f3n del salario no puede de ninguna manera <em>resolverse \u00abpor s\u00ed sola\u00bb mediante la \u00abdistribuci\u00f3n\u00bb a los obreros y otros trabajadores de los \u00abbeneficios\u00bb del desarrollo, incluso espectacular, de la productividad<\/em>. La cuesti\u00f3n del salario es una cuesti\u00f3n de lucha de clases. No se resuelve \u00abpor s\u00ed sola\u00bb, sino mediante la lucha de clases: ante todo mediante las diferentes formas de huelga que, tarde o temprano, desembocan en la huelga general.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Que esa huelga general siga siendo puramente econ\u00f3mica y, por tanto, defensiva (\u00abdefensa de los intereses materiales y morales de los trabajadores\u00bb, lucha <em>contra<\/em> la doble tendencia capitalista al aumento de la jornada laboral y a la disminuci\u00f3n del salario) o que adopte una forma pol\u00edtica y, por lo tanto, ofensiva (lucha por la conquista del poder del Estado, la revoluci\u00f3n socialista y la construcci\u00f3n del socialismo), todos los que conocen las distinciones de Marx, Engels y Lenin saben cu\u00e1nta diferencia separa la lucha de clases pol\u00edtica de la lucha de clases econ\u00f3mica.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">La lucha de clases econ\u00f3mica (sindical) sigue siendo defensiva porque es econ\u00f3mica (<em>contra<\/em> las dos grandes tendencias del capitalismo). La lucha de clases pol\u00edtica es ofensiva porque es pol\u00edtica (<em>por<\/em> la toma del poder por parte de la clase obrera y sus aliados).<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Es preciso distinguir bien estas dos luchas, aunque, en la realidad, siempre se solapan entre s\u00ed: m\u00e1s o menos seg\u00fan la coyuntura.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Una cosa es segura, y el an\u00e1lisis que Marx hace de las luchas de clases econ\u00f3micas en Inglaterra en el Libro I lo muestra: una lucha de clases que se quiera <em>confinar deliberadamente<\/em> al \u00e1mbito de la sola lucha econ\u00f3mica sigue y seguir\u00e1 siendo siempre defensiva, por lo tanto, sin esperanza alguna de derrocar jam\u00e1s el r\u00e9gimen capitalista. \u00c9sta es la tentaci\u00f3n mayor de los reformistas, fabianos, trade-unionistas de oficio de los que habla Marx y, de manera general, de la tradici\u00f3n socialdem\u00f3crata de la II Internacional. S\u00f3lo una lucha pol\u00edtica puede \u00abcambiar la correlaci\u00f3n de fuerzas\u00bb y superar estos l\u00edmites, dejando de ser defensiva para volverse ofensiva. Puede leerse esta conclusi\u00f3n no s\u00f3lo entre l\u00edneas en <em>El capital<\/em>, sino expresada abiertamente en los textos pol\u00edticos del propio Marx, de Engels y de Lenin. \u00c9sta es la cuesti\u00f3n n\u00famero uno del Movimiento obrero internacional desde que se \u00abfusion\u00f3\u00bb con la teor\u00eda marxista.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Los lectores pueden pasar despu\u00e9s a la secci\u00f3n VII (\u00abLa acumulaci\u00f3n del capital\u00bb), que es muy clara. Marx explica ah\u00ed que la tendencia del capitalismo consiste en reproducir y ampliar la base misma del capital, ya que consiste en transformar en capital la plusval\u00eda extra\u00edda a los proletarios; es decir, que el capital no deja de \u00abhacer bola de nieve\u00bb para extraer siempre m\u00e1s plustrabajo (plusval\u00eda) a los proletarios. Y Marx lo muestra con una magn\u00edfica \u00abilustraci\u00f3n\u00bb concreta: la de Inglaterra de 1846 a 1866.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">En cuanto a la secci\u00f3n VIII (\u00abLa acumulaci\u00f3n originaria\u00bb), que cierra el Libro I, contiene el segundo gran descubrimiento de Marx. El primero es el descubrimiento de la \u00abplusval\u00eda\u00bb. El segundo es el descubrimiento de los medios incre\u00edbles por los cuales se realiz\u00f3 la \u00abacumulaci\u00f3n originaria\u00bb gracias a la cual, junto con la existencia de una masa de \u00abtrabajadores libres\u00bb (es decir, desprovistos de medios de trabajo) y la existencia de descubrimientos tecnol\u00f3gicos, el capitalismo pudo \u00abnacer\u00bb y desarrollarse en las sociedades occidentales. Estos medios son los de la peor violencia, del robo y de las masacres que le abrieron al capitalismo su v\u00eda regia en la historia humana. Este \u00faltimo cap\u00edtulo contiene riquezas prodigiosas que a\u00fan no han sido explotadas, en particular la tesis (que deberemos desarrollar) de que el capitalismo nunca ha dejado de emplear, y sigue empleando en pleno siglo XX, en las \u00abm\u00e1rgenes\u00bb de su existencia metropolitana, es decir, en los pa\u00edses coloniales y excoloniales, <em>los medios de la peor violencia<\/em>.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Por ello recomiendo insistentemente el siguiente m\u00e9todo de lectura:<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">1) Dejar deliberadamente de lado, en una primera lectura, la secci\u00f3n I (\u00abLa mercanc\u00eda y el dinero\u00bb).<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">2) Comenzar la lectura del Libro I por la secci\u00f3n II (\u00abLa transformaci\u00f3n del dinero en capital\u00bb).<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">3) Leer atentamente las secciones II, III (\u00abLa producci\u00f3n de la plusval\u00eda absoluta\u00bb) y IV (\u00abLa producci\u00f3n de la plusval\u00eda relativa\u00bb).<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">4) Dejar de lado la secci\u00f3n V (\u00abNuevas investigaciones sobre la plusval\u00eda\u00bb).<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">5) Leer atentamente las secciones VI (\u00abEl salario\u00bb), VII (\u00abLa acumulaci\u00f3n del capital\u00bb) y VIII (\u00abLa acumulaci\u00f3n originaria\u00bb).<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">6) Comenzar por fin a leer, con infinitas precauciones, la secci\u00f3n I (\u00abLa mercanc\u00eda y el dinero\u00bb), sabiendo que seguir\u00e1 siendo siempre extremadamente dif\u00edcil de comprender, incluso despu\u00e9s de varias lecturas de las otras secciones, sin la ayuda de ciertas explicaciones profundas.<sup>6<\/sup><\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Garantizo que los lectores que quieran observar escrupulosamente este orden de lectura, recordando lo que se ha dicho de las dificultades pol\u00edticas y te\u00f3ricas de cualquier lectura de <em>El capital<\/em>, no se arrepentir\u00e1n.<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify\"><strong>Punto II<\/strong><\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify\">Paso ahora a las dificultades te\u00f3ricas que obstaculizan una lectura r\u00e1pida, e incluso, en ciertos puntos, una lectura muy atenta del Libro I de <em>El capital<\/em>.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Recuerdo que es apoy\u00e1ndose en estas dificultades como la ideolog\u00eda burguesa trata de convencerse \u2014\u00bfpero realmente lo logra?\u2014 de que desde hace tiempo \u00abrefut\u00f3\u00bb la teor\u00eda de Marx.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">La primera dificultad es de orden muy general. Radica en el simple hecho de que el Libro I no es m\u00e1s que el <em>primer<\/em> libro de una obra que consta de <em>cuatro<\/em>.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Digo bien: cuatro. Pues si generalmente se conoce la existencia de los libros I, II y III, e incluso si se los ha le\u00eddo, se suele pasar por alto el Libro IV, suponiendo que se sospeche siquiera su existencia.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">El \u00abmisterioso\u00bb Libro IV solo es misterioso para quienes piensan que Marx es un \u00abhistoriador\u00bb m\u00e1s, autor de una <em>Historia de las doctrinas econ\u00f3micas<\/em>, ya que con ese t\u00edtulo aberrante Molitor, si se puede decir, tradujo<sup>7<\/sup> cierta obra profundamente te\u00f3rica, que en realidad se llama <em>Teor\u00edas de la plusval\u00eda<\/em>.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Sin duda el Libro I de <em>El capital<\/em> es el \u00fanico que Marx public\u00f3 en vida; los Libros II y III fueron publicados despu\u00e9s de su muerte, en 1883, por Engels, y el Libro IV por Kautsky.<sup>8<\/sup> En 1886, en el pr\u00f3logo a la edici\u00f3n inglesa, Engels pod\u00eda decir que el Libro I \u00abconstituye un todo en s\u00ed mismo\u00bb. De hecho, cuando no se dispon\u00eda de los libros siguientes, hab\u00eda que \u00abconsiderarlo como una obra independiente\u00bb.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Ya no es \u00e9se el caso hoy. En efecto, disponemos de los cuatro libros, en alem\u00e1n<sup>9<\/sup> y en franc\u00e9s.<sup>10<\/sup> Se\u00f1alo a quienes puedan hacerlo que les conviene mucho remitirse constantemente al texto alem\u00e1n, para verificar la traducci\u00f3n no s\u00f3lo del Libro IV (pues est\u00e1 plagada de errores graves), sino tambi\u00e9n de los Libros II y III (algunas dificultades terminol\u00f3gicas no siempre est\u00e1n resueltas), y, por \u00faltimo, del Libro I, traducido por Roy en una versi\u00f3n que Marx revis\u00f3 completamente de su pu\u00f1o y letra y, en ciertos pasajes, corrigi\u00f3 e incluso aument\u00f3 sensiblemente. Porque Marx, que desconfiaba de las capacidades te\u00f3ricas de los lectores franceses,<sup>11<\/sup> a veces atenu\u00f3 peligrosamente la claridad de las expresiones conceptuales originales.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">El conocimiento de los otros tres libros permite resolver un cierto n\u00famero de las grandes dificultades te\u00f3ricas del Libro I, sobre todo aquellas concentradas en la temible secci\u00f3n I (\u00abLa mercanc\u00eda y el dinero\u00bb), alrededor de la famosa teor\u00eda del \u00abvalor-trabajo\u00bb.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Atrapado en una concepci\u00f3n hegeliana de la ciencia (para Hegel, no existe ciencia que no sea filos\u00f3fica, y, en ese sentido, toda verdadera ciencia <em>debe fundar su propio comienzo<\/em>), Marx pensaba entonces que \u00aben toda ciencia, el comienzo es arduo\u00bb. De hecho, la secci\u00f3n I del Libro I se presenta con un orden de exposici\u00f3n cuya dificultad se debe en buena parte a ese prejuicio hegeliano. Marx redact\u00f3 una decena de veces ese comienzo antes de darle su forma \u00abdefinitiva\u00bb, como si tropezara con una dificultad que no era s\u00f3lo de simple exposici\u00f3n, y con raz\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Doy en pocas palabras el principio de la soluci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">La teor\u00eda del \u00abvalor-trabajo\u00bb de Marx, que todos los \u00abeconomistas\u00bb e ide\u00f3logos burgueses le reprocharon con condenas irrisorias, es comprensible, pero s\u00f3lo lo es como un caso particular de una teor\u00eda que Marx y Engels llamaron la \u00ab<em>ley del valor<\/em>\u00bb o ley de distribuci\u00f3n de la cantidad de fuerza de trabajo disponible entre las distintas ramas de la producci\u00f3n, distribuci\u00f3n indispensable para la <em>reproducci\u00f3n<\/em> de las condiciones de producci\u00f3n. \u00abHasta un ni\u00f1o\u00bb la entender\u00eda, dice Marx ya en 1868, en t\u00e9rminos que desmienten, por tanto, el inevitable \u00abcomienzo arduo\u00bb de toda ciencia. Sobre la naturaleza de esta ley remito, entre otros textos, a las cartas de Marx a Kugelmann de los d\u00edas 6 de marzo y 11 de julio de 1868.<sup>12<\/sup><\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">La teor\u00eda del \u00abvalor-trabajo\u00bb no es el \u00fanico punto dif\u00edcil en el Libro I. Es necesario mencionar tambi\u00e9n la teor\u00eda de la <em>plusval\u00eda<\/em>, bestia negra de los economistas e ide\u00f3logos burgueses, que la acusan de ser \u00abmetaf\u00edsica\u00bb, \u00abaristot\u00e9lica\u00bb, \u00abinoperante\u00bb, etc. Pues bien, esa teor\u00eda de la plusval\u00eda tambi\u00e9n s\u00f3lo es comprensible como un caso particular de una teor\u00eda m\u00e1s amplia: la teor\u00eda del <em>plustrabajo<\/em>.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">El plustrabajo existe en toda \u00absociedad\u00bb. En las sociedades sin clases, una vez descontada la parte necesaria para la reproducci\u00f3n de las condiciones de producci\u00f3n, <em>se reparte<\/em> entre los miembros de la \u00abcomunidad\u00bb (primitiva, comunista). En las sociedades de clases, una vez descontada la parte necesaria para la reproducci\u00f3n de las condiciones de producci\u00f3n, es <em>extra\u00eddo<\/em> por las clases dominantes a las clases explotadas. En la sociedad de clases capitalista, donde por primera vez en la historia la fuerza de trabajo se convierte en <em>mercanc\u00eda<\/em>, el plustrabajo extra\u00eddo toma la forma de la <em>plusval\u00eda<\/em>.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Tampoco aqu\u00ed me extiendo: me limito a indicar el principio de la soluci\u00f3n, cuya demostraci\u00f3n exigir\u00eda argumentos detallados.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">El Libro I contiene todav\u00eda otras dificultades te\u00f3ricas, vinculadas con las anteriores o con otros problemas.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Por ejemplo, la teor\u00eda de la distinci\u00f3n que hay que introducir entre <em>valor<\/em> y <em>forma-valor<\/em>; por ejemplo, la teor\u00eda de la cantidad de trabajo <em>socialmente necesario<\/em>; por ejemplo, la teor\u00eda del trabajo <em>simple<\/em> y del trabajo <em>complejo<\/em>; por ejemplo, la teor\u00eda de las <em>necesidades sociales<\/em>; por ejemplo, la teor\u00eda de la <em>composici\u00f3n org\u00e1nica del capital<\/em>; por ejemplo, la famosa teor\u00eda del \u00ab<em>fetichismo<\/em>\u00bb de la mercanc\u00eda y su ulterior generalizaci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Todas estas cuestiones \u2014y muchas otras m\u00e1s\u2014 constituyen verdaderas dificultades objetivas, a las que el Libro I da soluciones provisionales o parciales. \u00bfPor qu\u00e9 esta insuficiencia?<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Hay que saber que cuando Marx public\u00f3 el Libro I de <em>El capital<\/em>, ya ten\u00eda redactado el Libro II y una parte del Libro III (este \u00faltimo en forma de esbozos). De cualquier modo, como lo prueba su correspondencia con Engels,<sup>13<\/sup> ten\u00eda \u00abtodo en la cabeza\u00bb, al menos <em>en principio<\/em>. Pero, materialmente, no era posible que Marx pudiera poner \u00abtodo sobre el papel\u00bb en el Libro I de una obra que deb\u00eda constar de cuatro libros. Adem\u00e1s, aunque Marx ten\u00eda \u00abtodo en la cabeza\u00bb, no dispon\u00eda de todas las respuestas a las preguntas que ya ten\u00eda en la cabeza, y en ciertos puntos el Libro I lo refleja. No es casualidad que s\u00f3lo en 1868, es decir, un a\u00f1o despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n del Libro I, Marx escribiera que la comprensi\u00f3n de la \u00abley del valor\u00bb, de la que depende la comprensi\u00f3n de la secci\u00f3n I, est\u00e1 al alcance de un \u00abni\u00f1o\u00bb.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">El lector del Libro I debe convencerse, entonces, de un hecho perfectamente comprensible si considera que Marx se adentraba, por primera vez en la historia del conocimiento humano, en un Continente virgen: el Libro I contiene soluciones a problemas que solo se plantear\u00e1n en los Libros II, III y IV, y tambi\u00e9n problemas cuyas soluciones solo se demostrar\u00e1n en esos mismos libros.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Es, en lo esencial, este car\u00e1cter de \u00absuspenso\u00bb o, si se prefiere, de \u00abanticipaci\u00f3n\u00bb el que determina la mayor\u00eda de las dificultades objetivas del Libro I. Por lo tanto, hay que tenerlo claro y sacar la consecuencia: leer el Libro I teniendo presentes los Libros II, III y IV.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Existe, sin embargo, un segundo orden de dificultades que constituyen un verdadero obst\u00e1culo para la lectura del Libro I. Estas dificultades no tienen que ver ya con el hecho de que <em>El capital<\/em> consta de cuatro libros, sino con ciertas supervivencias, en el lenguaje e incluso en el pensamiento de Marx, de la influencia del pensamiento de Hegel.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Como se sabe, hace tiempo<sup>14<\/sup> intent\u00e9 defender la idea de que el pensamiento de Marx era fundamentalmente distinto del pensamiento de Hegel; es decir, que entre Hegel y Marx hay un verdadero corte, o ruptura, como se quiera. Cada vez estoy m\u00e1s convencido de que esta tesis es correcta. Sin embargo, debo reconocer que la present\u00e9 de manera demasiado tajante al afirmar que esta ruptura pod\u00eda situarse en 1845 (<em>Tesis sobre Feuerbach<\/em>, <em>La ideolog\u00eda alemana<\/em>). En realidad, algo decisivo comienza efectivamente en 1845, pero Marx necesit\u00f3 un <em>trabajo<\/em> muy largo de revoluci\u00f3n intelectual para registrar en conceptos realmente nuevos la ruptura consumada con el pensamiento de Hegel. El famoso Pr\u00f3logo de 1859 (a la <em>Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/em>) es todav\u00eda profundamente hegeliano-evolucionista. Los \u00ab<em>Grundrisse<\/em>\u00bb, que datan de 1857-1859, tambi\u00e9n est\u00e1n profundamente marcados por el pensamiento de Hegel, cuya <em>Gran L\u00f3gica<\/em> Marx hab\u00eda rele\u00eddo con entusiasmo en 1858.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Cuando aparece el Libro I de <em>El capital<\/em> (1867), a\u00fan quedan huellas de influencia hegeliana. \u00c9stas no desaparecer\u00e1n por completo sino m\u00e1s tarde: la <em>Cr\u00edtica del programa de Gotha<\/em> (1875)<sup>15<\/sup> y las <em>Notas marginales sobre Wagner<\/em> (1882)<sup>16<\/sup> est\u00e1n <em>totalmente exentas<\/em> de <em>toda<\/em> traza de influencia hegeliana.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Para nosotros, es de la m\u00e1s alta importancia saber <em>de d\u00f3nde ven\u00eda Marx<\/em>: ven\u00eda del neohegelianismo, que era un retorno de Hegel a Kant y Fichte, luego del feuerbachismo puro, despu\u00e9s del feuerbachismo con inyecci\u00f3n de Hegel (los <em>Manuscritos de 1844<\/em>),<sup>17<\/sup> antes de reencontrar a Hegel en 1858.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Importa tambi\u00e9n saber <em>hacia d\u00f3nde se dirig\u00eda<\/em>. La <em>tendencia<\/em> de su pensamiento lo impulsaba irresistiblemente a abandonar de manera <em>radical<\/em>, como se ve en la <em>Cr\u00edtica del programa de Gotha<\/em> de 1875 y en las <em>Notas sobre Wagner<\/em> de 1882, toda sombra de influencia hegeliana. Al abandonar definitivamente esa influencia, Marx no dejaba de reconocer una deuda importante con Hegel: haber sido el primero en concebir la historia como un \u00abproceso sin sujeto\u00bb.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Teniendo en cuenta esta tendencia, podemos valorar como supervivencias en v\u00edas de ser superadas las influencias hegelianas que subsisten en el Libro I.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Ya he se\u00f1alado esas huellas en el problema t\u00edpicamente hegeliano del \u00abcomienzo arduo\u00bb de toda ciencia, del que la Secci\u00f3n I del Libro I es una clara manifestaci\u00f3n. Muy concretamente, esa influencia hegeliana puede localizarse en el <em>vocabulario<\/em> que Marx utiliza en esa Secci\u00f3n I: en el hecho de que hable de dos cosas <em>totalmente<\/em> distintas \u2014la utilidad social de los productos, por un lado, y el valor de cambio de esos mismos productos, por el otro\u2014 con un <em>t\u00e9rmino com\u00fan<\/em>: \u00abvalor\u00bb; de un lado, <em>valor<\/em> de uso, y del otro, <em>valor<\/em> de cambio. Si Marx clava en la picota con la energ\u00eda que conocemos al tal Wagner (ese <em>vir obscurus<\/em>) en las <em>Notas marginales<\/em> de 1882, es porque Wagner finge creer que, como Marx usa el mismo t\u00e9rmino <em>valor<\/em> en ambos casos, el valor de uso y el valor de cambio provienen de una escisi\u00f3n (hegeliana) del concepto de \u00abvalor\u00bb. El hecho es que Marx no tuvo el cuidado de eliminar el t\u00e9rmino <em>valor<\/em> de la expresi\u00f3n \u00abvalor de uso\u00bb y hablar, como habr\u00eda sido necesario, simplemente de <em>utilidad social<\/em> de los <em>productos<\/em>. De ah\u00ed que se entienda por qu\u00e9 Marx, en 1873, en el posfacio a la segunda edici\u00f3n alemana de <em>El capital<\/em>, vuelve sobre s\u00ed mismo y reconoce que incluso se arriesg\u00f3, \u00aben el cap\u00edtulo sobre la teor\u00eda del valor\u00bb (precisamente la Secci\u00f3n I), a \u00abcoquetear\u00bb (<em>kokettieren<\/em>) \u00abcon la terminolog\u00eda particular de Hegel\u00bb. De ello debemos sacar la consecuencia, lo que supondr\u00eda, en el l\u00edmite, <em>reescribir la Secci\u00f3n I de El capital<\/em>, de manera que se convierta en un \u00abcomienzo\u00bb que ya no sea \u00abarduo\u00bb, sino simple y f\u00e1cil.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">La misma influencia hegeliana aparece en la imprudente f\u00f3rmula del cap\u00edtulo XXXII de la Secci\u00f3n VIII del Libro I, donde Marx, hablando de la \u00abexpropiaci\u00f3n de los expropiadores\u00bb, declara: \u00ab<em>es la negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n<\/em>\u00bb. Imprudente, porque no ha dejado de causar estragos, aunque Stalin tuviera raz\u00f3n, por su parte, al suprimir \u00abla negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n\u00bb de las leyes de la dial\u00e9ctica, si bien en beneficio de otros errores a\u00fan m\u00e1s graves.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">\u00daltima huella de la influencia hegeliana, esta vez flagrante y extremadamente da\u00f1ina (pues todos los te\u00f3ricos de la \u00abreificaci\u00f3n\u00bb y de la \u00abalienaci\u00f3n\u00bb encontraron en ella un \u00abfundamento\u00bb para sus interpretaciones idealistas del pensamiento de Marx), es la teor\u00eda del <em>fetichismo<\/em> (\u00abEl car\u00e1cter fetichista de la mercanc\u00eda y su secreto\u00bb, cuarta parte del cap\u00edtulo I de la Secci\u00f3n I).<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Se comprender\u00e1 que no pueda extenderme aqu\u00ed sobre estos puntos, que exigir\u00edan toda una demostraci\u00f3n. Los se\u00f1alo, sin embargo, porque, junto con el muy equ\u00edvoco y (\u00a1ay!) c\u00e9lebre Pr\u00f3logo a la <em>Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/em> (1859), cargado de hegelianismo y de evolucionismo (el evolucionismo es el hegelianismo de lo pobre), han causado estragos en la historia del Movimiento obrero marxista. Se\u00f1alo que <em>ni por un momento<\/em> Lenin cedi\u00f3 a la influencia de esas p\u00e1ginas hegeliano-evolucionistas, sin lo cual no habr\u00eda podido combatir la traici\u00f3n de la II Internacional, edificar el Partido bolchevique, conquistar, a la cabeza de las masas populares rusas, el poder del Estado para instaurar la dictadura del Proletariado y comprometerse en la construcci\u00f3n del socialismo.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Se\u00f1alo tambi\u00e9n que, para desgracia de ese mismo Movimiento comunista internacional, Stalin convirti\u00f3 el Pr\u00f3logo de 1859 en <em>su texto de referencia<\/em>, como puede constatarse en el cap\u00edtulo de la <em>Historia del Partido Comunista (bolchevique)<\/em> titulado \u00abMaterialismo dial\u00e9ctico y materialismo hist\u00f3rico\u00bb (1938), lo que explica, sin duda, muchas cosas de lo que se llama con un t\u00e9rmino nada marxista \u00abla \u00e9poca del culto a la personalidad\u00bb. Volveremos a esta cuesti\u00f3n en otro momento.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Agrego a\u00fan una advertencia para evitar en el lector del Libro I un grave malentendido que, esta vez, ya no tiene que ver con las dificultades que acabo de evocar, sino con la necesidad de <em>leer muy de cerca<\/em> el texto de Marx.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Este malentendido se refiere al objeto del que se habla a partir de la Secci\u00f3n II del Libro I (\u00abLa transformaci\u00f3n del dinero en capital\u00bb). Marx habla ah\u00ed de la composici\u00f3n org\u00e1nica del capital, se\u00f1alando que, en la producci\u00f3n capitalista, existe para todo capital dado una fracci\u00f3n (digamos el 40 %) que constituye el capital constante (materias primas, edificios, maquinaria, herramientas) y otra fracci\u00f3n (digamos el 60 %) que constituye el capital variable (gasto en compra de fuerza de trabajo). El capital constante se llama as\u00ed porque permanece constante en el proceso de producci\u00f3n capitalista: no produce valor nuevo, permanece constante. El capital variable se llama variable porque produce un valor nuevo, superior a su valor anterior, por el juego de la extracci\u00f3n de la plusval\u00eda (que ocurre en el uso de la fuerza de trabajo).<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Sin embargo, la gran mayor\u00eda de los lectores, incluidos naturalmente los \u00abeconomistas\u00bb que, por su deformaci\u00f3n profesional de t\u00e9cnicos de la pol\u00edtica econ\u00f3mica burguesa, que est\u00e1n condenados, me atrevo a decir, a este \u00aberror\u00bb, cree que Marx hace, con ocasi\u00f3n de la composici\u00f3n org\u00e1nica del capital, una teor\u00eda de la empresa o, usando t\u00e9rminos marxistas, una teor\u00eda de la unidad de producci\u00f3n. Pero Marx dice exactamente lo contrario: habla siempre de la composici\u00f3n del capital social <em>total<\/em>, aunque use un ejemplo aparentemente concreto cuando <em>da cifras<\/em> (por ejemplo, sobre 100 millones, capital constante = 40 millones, 40 %, y capital variable = 60 millones, 60 %). Marx no habla entonces, en ese ejemplo <em>con cifras<\/em>, de una empresa u otra, sino de una \u00abfracci\u00f3n del capital total\u00bb. Razona, para comodidad del lector y para \u00abfijar ideas\u00bb, sobre un ejemplo \u00abconcreto\u00bb (es decir, con cifras), pero este ejemplo concreto s\u00f3lo le sirve de ilustraci\u00f3n para hablar del capital social <em>total<\/em>.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Desde ese punto de vista, se\u00f1alo que no se encuentra en <em>El capital<\/em> ninguna teor\u00eda de la unidad de producci\u00f3n ni de la unidad de consumo capitalistas. Sobre estos dos puntos, por lo tanto, la teor\u00eda de Marx est\u00e1 por completarse.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Se\u00f1alo tambi\u00e9n la importancia <em>pol\u00edtica<\/em> de esta confusi\u00f3n, que fue definitivamente disipada por Lenin en su teor\u00eda del Imperialismo.<sup>18<\/sup> Se sabe que Marx proyectaba tratar en <em>El capital<\/em> el \u00abmercado mundial\u00bb, es decir, la tendencia expansiva de las relaciones de producci\u00f3n capitalistas a todo el mundo. Esa \u00abtendencia\u00bb encontr\u00f3 su forma acabada en el Imperialismo. Es muy importante medir la importancia pol\u00edtica decisiva que Marx y la Primera Internacional hab\u00edan percibido perfectamente.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">En efecto, si la explotaci\u00f3n capitalista (extracci\u00f3n de plusval\u00eda) existe <em>en<\/em> las empresas capitalistas donde se emplea a los obreros asalariados (y \u00e9stos son sus v\u00edctimas y por lo tanto testigos directos), esa explotaci\u00f3n <em>local<\/em> s\u00f3lo existe como parte de un sistema de explotaci\u00f3n <em>generalizado<\/em>, que se extiende, de forma ramificada, de las grandes empresas industriales urbanas a las empresas capitalistas agrarias, y luego a las formas complejas de otros sectores (artesan\u00eda urbana y rural, explotaciones \u00abagr\u00edcolas familiares\u00bb, empleados y funcionarios, etc.), no s\u00f3lo en <em>un<\/em> pa\u00eds capitalista, sino en <em>todos<\/em> los pa\u00edses capitalistas, y finalmente en el resto del <em>mundo entero<\/em> (mediante la explotaci\u00f3n colonial <em>directa<\/em> con apoyo de la ocupaci\u00f3n militar \u2014colonialismo\u2014, y luego <em>indirecta<\/em>, sin ocupaci\u00f3n militar \u2014neocolonialismo\u2014).<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Existe entonces una verdadera Internacional capitalista de hecho, que desde finales del siglo XIX se convirti\u00f3 en la Internacional imperialista, a la que el Movimiento obrero y sus grandes dirigentes (Marx y luego Lenin) respondieron con una Internacional obrera (la Primera, la Segunda y la Tercera Internacional). Los militantes obreros reconocen este hecho en su pr\u00e1ctica de Internacionalismo proletario. Concretamente, esto significa que saben muy bien:<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">1) que son directamente explotados en la empresa (unidad de producci\u00f3n) capitalista en la que trabajan;<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">2) que no pueden llevar la lucha \u00fanicamente en el plano de su sola empresa, sino que deben tambi\u00e9n luchar en el plano de su rama productiva nacional (federaciones sindicales de la Metalurgia, la Construcci\u00f3n, el Transporte, etc.), luego en el plano del conjunto nacional de las diferentes ramas de producci\u00f3n (por ejemplo, una Confederaci\u00f3n general de trabajadores) y finalmente en el plano mundial (por ejemplo, una federaci\u00f3n sindical mundial).<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Esto en lo que respecta a la lucha de clases econ\u00f3mica.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Lo mismo ocurre, naturalmente, pese a la desaparici\u00f3n formal de la Internacional, en lo que respecta a la lucha de clases pol\u00edtica. Por eso hay que leer el Libro I <em>a la luz<\/em> no s\u00f3lo del <em>Manifiesto<\/em> (\u00ab\u00a1Proletarios de <em>todos los pa\u00edses<\/em>, \u00fananse!\u00bb), sino tambi\u00e9n de los estatutos de la Primera, la Segunda y la Tercera Internacional, y, por supuesto, <em>a la luz<\/em> de la teor\u00eda leninista del Imperialismo.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Decir esto no significa en absoluto <em>salirse<\/em> del Libro I de <em>El capital<\/em> y ponerse a \u00abhacer pol\u00edtica\u00bb con respecto a una obra que, al parecer, tratar\u00eda solamente de \u00abeconom\u00eda pol\u00edtica\u00bb. Es, por el contrario, tomar en serio el hecho de que Marx, con un descubrimiento prodigioso, abri\u00f3 al conocimiento cient\u00edfico y a la pr\u00e1ctica consciente de los seres humanos un nuevo continente: el Continente-historia. Y, como toda ciencia nueva, ese descubrimiento se prolong\u00f3 en la historia de esa ciencia y en la pr\u00e1ctica pol\u00edtica de quienes se reconocieron en ella. Si Marx no pudo escribir el cap\u00edtulo de <em>El capital<\/em> que proyectaba redactar bajo el t\u00edtulo de \u00abMercado mundial\u00bb, fundamento del Internacionalismo proletario en respuesta a la Internacional capitalista primero, y luego imperialista, la Primera Internacional, fundada por Marx en 1864, ya tres a\u00f1os antes de la publicaci\u00f3n del Libro I de <em>El capital<\/em> hab\u00eda comenzado a escribir en los hechos ese mismo cap\u00edtulo, cuya continuaci\u00f3n escribi\u00f3 Lenin, no s\u00f3lo en <em>El imperialismo, fase superior del capitalismo<\/em>, sino tambi\u00e9n en la fundaci\u00f3n de la Tercera Internacional (1919).<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Todo esto es, por supuesto, si no incomprensible, al menos muy dif\u00edcil de entender cuando se es un \u00abeconomista\u00bb o un \u00abhistoriador\u00bb, y m\u00e1s a\u00fan cuando se es un simple \u00abide\u00f3logo\u00bb de la burgues\u00eda. Todo esto es, en cambio, muy f\u00e1cil de comprender cuando se es un proletario, es decir, un obrero asalariado \u00abempleado\u00bb en la producci\u00f3n capitalista (urbana o agraria).<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">\u00bfPor qu\u00e9 esta dificultad? \u00bfPor qu\u00e9 esta relativa facilidad? Cre\u00ed poder recordarlo, siguiendo los propios textos de Marx y las precisiones que da Lenin cuando, en los primeros tomos de sus Obras, comenta <em>El capital<\/em> de Marx. La raz\u00f3n es que los intelectuales burgueses o peque\u00f1oburgueses tienen un \u00abinstinto de clase\u00bb burgu\u00e9s (o peque\u00f1oburgu\u00e9s), mientras que los proletarios tienen un instinto de clase proletario. Los primeros, cegados por la ideolog\u00eda burguesa, que hace todo lo posible por ocultar la explotaci\u00f3n de clase, no pueden <em>ver<\/em> la explotaci\u00f3n capitalista. Los segundos, en cambio, a pesar de la ideolog\u00eda burguesa y peque\u00f1oburguesa que pesa terriblemente sobre ellos, <em>no pueden dejar de ver<\/em> esa explotaci\u00f3n, ya que constituye su vida cotidiana.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Para comprender <em>El capital<\/em>, y por lo tanto su Libro I, es necesario \u00abponerse en posiciones de clase proletarias\u00bb, es decir, situarse en el \u00fanico punto de vista que hace <em>visible<\/em> la realidad de la explotaci\u00f3n de la fuerza de trabajo asalariada, que es la que sostiene todo el capitalismo.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Esto es, guardando las proporciones y con tal de que luchen contra la influencia de la ideolog\u00eda burguesa y peque\u00f1oburguesa que pesa sobre ellos, relativamente f\u00e1cil para los obreros. Como ellos tienen \u00abpor naturaleza\u00bb un \u00abinstinto de clase\u00bb formado por la dura escuela de la explotaci\u00f3n diaria, les basta una educaci\u00f3n adicional, pol\u00edtica y te\u00f3rica, para comprender objetivamente lo que sienten subjetiva e instintivamente. <em>El capital<\/em> les brinda este suplemento de educaci\u00f3n te\u00f3rica en forma de explicaciones y demostraciones objetivas, lo que les ayuda a pasar del instinto de clase proletario a una posici\u00f3n (objetiva) de clase proletaria.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Pero esto es extremadamente dif\u00edcil para los especialistas y dem\u00e1s \u00abintelectuales\u00bb burgueses y peque\u00f1oburgueses (incluidos los estudiantes). Pues una simple <em>educaci\u00f3n<\/em> de su conciencia no basta, ni tampoco la simple lectura de <em>El capital<\/em>. Deben realizar una verdadera <em>ruptura<\/em>, una verdadera <em>revoluci\u00f3n<\/em> en su conciencia, para pasar de su instinto de clase necesariamente burgu\u00e9s o peque\u00f1oburgu\u00e9s a posiciones de clase proletarias. Es sumamente dif\u00edcil, pero no absolutamente imposible. La prueba: el propio Marx, hijo de una buena burgues\u00eda liberal (su padre era abogado), y Engels, de la alta burgues\u00eda capitalista y, durante veinte a\u00f1os, capitalista \u00e9l mismo en M\u00e1nchester. Toda la historia intelectual de Marx puede y debe entenderse as\u00ed: como una larga, dif\u00edcil y dolorosa ruptura para pasar de su instinto de clase peque\u00f1oburgu\u00e9s a posiciones de clase proletarias, posiciones que \u00e9l contribuy\u00f3 de manera decisiva a definir en <em>El capital<\/em>.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Es un ejemplo que puede y debe meditarse, pensando en otros ejemplos ilustres, en primer lugar el de Lenin, hijo de un peque\u00f1oburgu\u00e9s ilustrado (maestro progresista), y convertido en dirigente de la Revoluci\u00f3n de Octubre y del proletariado mundial en la etapa del Imperialismo, etapa suprema, es decir, \u00faltima del capitalismo.<sup>19<\/sup><\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: right\">Louis Althusser<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: right\">Marzo de 1969<\/div>\n<p><\/p>\n<hr style=\"height: 1px\" align=\"left\" width=\"25%\" \/><\/p>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>1<\/sup> 1845. Obra que permaneci\u00f3 in\u00e9dita en vida de Marx. Traducci\u00f3n en \u00c9ditions sociales, Par\u00eds.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>2<\/sup> Los \u00ab<em>Grundrisse<\/em>\u00bb, manuscritos de Marx (1857-1859). Traducci\u00f3n francesa en curso de publicaci\u00f3n en \u00c9ditions Anthropos, Par\u00eds.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>3<\/sup> Pr\u00f3logo a la <em>Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/em> (1859). Traducci\u00f3n en \u00c9ditions sociales, Par\u00eds.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>4<\/sup> V\u00e9ase por ejemplo el comienzo del texto de Lenin: <em>L\u2019\u00c9tat et la R\u00e9volution<\/em>, \u00c9ditions sociales, Par\u00eds.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>5<\/sup> Estas f\u00f3rmulas no son pol\u00e9micas, son conceptos cient\u00edficos firmados por la mano de Marx en <em>El capital<\/em>.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>6<\/sup> Cf. <em>Une science r\u00e9volutionnaire<\/em>. Presentaci\u00f3n del Libro I de El capital, \u00c9ditions Maspero, Par\u00eds, 1969.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>7<\/sup> \u00c9ditions Costes, Par\u00eds.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>8<\/sup> El Libro II en 1885, el Libro III en 1894, el Libro IV en 1905.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>9<\/sup> Editorial Dietz, Berl\u00edn.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>10<\/sup> \u00c9ditions sociales, Par\u00eds, para los Libros I, II, III. \u00c9ditions Costes, para el Libro IV.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>11<\/sup> V\u00e9ase m\u00e1s adelante, en la p\u00e1gina 46, el texto de la carta de Marx a La Ch\u00e2tre, su editor franc\u00e9s.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>12<\/sup> Cf. <em>Lettres sur le Capital<\/em>, \u00c9ditions sociales, Par\u00eds, pp. 197 y 229.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>13<\/sup> <em>Lettres sur le Capital<\/em>, \u00c9ditions Sociales, Par\u00eds.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>14<\/sup> Cf. <em>Pour Marx<\/em>, \u00c9ditions Maspero, Par\u00eds, 1965.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>15<\/sup> \u00c9ditions sociales, Par\u00eds.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>16<\/sup> <em>Le Capital<\/em>, \u00c9ditions sociales, Par\u00eds, tomo III, pp. 241-253.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>17<\/sup> \u00c9ditions sociales, Par\u00eds.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>18<\/sup> <em>L\u2019Imp\u00e9rialisme, stade supr\u00eame du capitalisme<\/em>, \u00c9ditions Sociales, Par\u00eds.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>19<\/sup> Engels dio, en un art\u00edculo publicado en 1868 en el <em>Demokratisches Wochenblatt<\/em> de Leipzig, un luminoso resumen del Libro I de <em>El capital<\/em>. Su traducci\u00f3n francesa puede encontrarse en el tomo III de <em>El capital<\/em>, Ediciones Sociales, pp. 219-225.<\/small><\/div>\n<p><\/p>\n<hr style=\"height: 1px\" align=\"left\" width=\"25%\" \/><\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: center\"><strong><big>Rudimentos de bibliograf\u00eda cr\u00edtica<sup>1<\/sup><\/big><\/strong><\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify\">Proponemos distinguir entre:<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">I. <em>Textos anteriores al Libro I de El capital (1867)<\/em>, que pueden servir a la vez para la comprensi\u00f3n de los trabajos de investigaci\u00f3n de Marx que desembocaron en <em>El capital<\/em> y para la comprensi\u00f3n de <em>El capital<\/em> mismo.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">1. El <em>Manifiesto<\/em> (1847).<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">2. <em>Miseria de la filosof\u00eda<\/em> (1847): cr\u00edtica de Proudhon.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">3. <em>Trabajo asalariado y capital<\/em> (1848): conferencias ante un p\u00fablico obrero sobre dos conceptos clave de la teor\u00eda del modo de producci\u00f3n capitalista.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Despu\u00e9s de 1850, al d\u00eda siguiente del aplastamiento de las revueltas proletarias en toda Europa, Marx, retirado en Londres, decidi\u00f3 \u00abrecomenzar por el comienzo\u00bb, en econom\u00eda pol\u00edtica, de la cual hasta entonces s\u00f3lo pose\u00eda un conocimiento indirecto y superficial. Realiz\u00f3 trabajos encarnizados en biblioteca, sobre los economistas, los informes de los inspectores de f\u00e1bricas y toda la documentaci\u00f3n disponible (cf. las cartas de esa \u00e9poca en <em>Lettres sur le Capital<\/em>).<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">4. Los \u00ab<em>Grundrisse<\/em>\u00bb, conjunto de manuscritos preparatorios de la <em>Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/em>, que apareci\u00f3 en 1859. S\u00f3lo una parte de estos textos pas\u00f3 a la <em>Contribuci\u00f3n<\/em>. La notable \u00abIntroducci\u00f3n\u00bb a la <em>Contribuci\u00f3n<\/em> permaneci\u00f3 in\u00e9dita. En numerosos pasajes de los <em>Grundriss<\/em>e (traducci\u00f3n en curso en \u00c9ditions Anthropos, bajo el t\u00edtulo desafortunado de \u00ab<em>Fundamentos<\/em> de la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica\u00bb), se advierte una fuerte influencia hegeliana, combinada con resabios de humanismo feuerbachiano. Junto con <em>La ideolog\u00eda alemana<\/em>, los <em>Grundrisse<\/em> suministrar\u00e1n todas las citas dudosas que necesitan las interpretaciones idealistas de la teor\u00eda marxista: puede preverse sin riesgo alguno de error.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">5. La <em>Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/em> (1859), cuyo n\u00facleo (teor\u00eda del dinero) pas\u00f3 a la secci\u00f3n I del Libro I de <em>El capital<\/em>. El c\u00e9lebre Prefacio se encuentra, por desgracia, profundamente marcado por una concepci\u00f3n hegeliana evolucionista, que desaparecer\u00e1 en un noventa y nueve por ciento en <em>El capital<\/em> y por completo en los textos posteriores de Marx.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">6. <em>Salarios, precio y ganancia<\/em> (1865). Conferencias de Marx ante un p\u00fablico obrero. Texto muy importante, en el que los conceptos de <em>El capital<\/em> ya aparecen claramente establecidos.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">7. La correspondencia sobre <em>El capital<\/em>, anterior a 1867, reunida en franc\u00e9s bajo el t\u00edtulo <em>Lettres sur Le Capital<\/em>. En ella se observa, en vivo, c\u00f3mo Marx se informa con el excelente \u00abcapitalista\u00bb que fue Engels acerca de los procesos de trabajo, los instrumentos de trabajo (las m\u00e1quinas), la composici\u00f3n org\u00e1nica del capital en una empresa, la rotaci\u00f3n de las distintas fracciones del capital, etc. Se ve a Marx someter a Engels sus hip\u00f3tesis y resultados, formularle preguntas y tomar en cuenta sus respuestas. Se descubre en esas cartas que, mucho antes de 1867, Marx ya ten\u00eda en mente lo esencial de <em>El capital<\/em>, no s\u00f3lo del Libro I, sino tambi\u00e9n de los Libros II y III, puesto que habla largamente de la teor\u00eda de la renta del suelo y de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia (que s\u00f3lo aparecer\u00e1n en el Libro III, publicado despu\u00e9s de su muerte por Engels).<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">II. <em>Textos posteriores a El capital<\/em>, ya sea de Marx o de otros grandes autores (Engels, Lenin, etc.).<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Textos de doble uso: esclarecer <em>El capital<\/em> en cierto n\u00famero de puntos dif\u00edciles o facilitar considerablemente su lectura; prolongar las investigaciones de la teor\u00eda fundada por Marx, mostrando su fecundidad en aplicaciones concretas.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">8. La segunda parte del <em>Anti-D\u00fchring<\/em> de Engels (1877), que resume con gran claridad lo esencial de las tesis del Libro I.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">9. La <em>Cr\u00edtica del Programa de Gotha<\/em>, de Marx (1875). Simples \u00ab<em>Randglossen<\/em>\u00bb (Notas marginales), de pu\u00f1o y letra de Marx, sobre el proyecto de Programa com\u00fan mediante el cual el \u00abPartido Obrero Socialdem\u00f3crata\u00bb (marxista) y la \u00abAsociaci\u00f3n General de los Trabajadores Alemanes\u00bb (lassalleana) concluyeron la unidad org\u00e1nica de sus dos organizaciones en el Partido Socialdem\u00f3crata Alem\u00e1n. No se tom\u00f3 en cuenta ninguna de las cr\u00edticas de Marx y de Engels, quienes pensaron deslindarse p\u00fablicamente de la nueva organizaci\u00f3n, pero renunciaron a ello porque la burgues\u00eda \u00abvio en el Programa lo que no estaba en \u00e9l\u00bb. Las simples Notas de Marx no tienen precio. Tratan de los principios que deben guiar toda pol\u00edtica de unidad, de la revoluci\u00f3n y del socialismo, cuatro a\u00f1os despu\u00e9s de la Comuna de Par\u00eds. En ellas se encuentra material para fundar una teor\u00eda del Derecho: el Derecho es siempre burgu\u00e9s. No es la \u00abpropiedad colectiva\u00bb (noci\u00f3n jur\u00eddica) \u00abde los medios de producci\u00f3n\u00bb, sino su \u00abapropiaci\u00f3n colectiva\u00bb lo que define el modo de producci\u00f3n socialista. Tesis fundamental: no debe confundirse las relaciones jur\u00eddicas con las relaciones de producci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">La historia de las desventuras de la <em>Cr\u00edtica<\/em> resulta edificante. Prohibida su publicaci\u00f3n por la direcci\u00f3n del Partido Socialdem\u00f3crata, s\u00f3lo pudo aparecer\u2026 diecis\u00e9is a\u00f1os m\u00e1s tarde, gracias a Engels, quien tuvo que maniobrar con la misma direcci\u00f3n y s\u00f3lo logr\u00f3 su objetivo por un margen m\u00ednimo. La direcci\u00f3n del Partido Socialdem\u00f3crata se opon\u00eda radicalmente a la publicaci\u00f3n de las Notas cr\u00edticas de Marx \u00abpara no perjudicar la unidad con nuestros camaradas lassalleanos\u00bb\u2026<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">10. Las <em>Notas marginales sobre Wagner<\/em>, de Marx (1882). El \u00faltimo texto salido de la mano de Marx, recortado en varias p\u00e1ginas en la traducci\u00f3n francesa de las \u00c9ditions sociales (<em>Le Capital<\/em>, tomo III, pp. 241-253). En \u00e9l se ve, de manera irrefutable, hacia d\u00f3nde tend\u00eda el pensamiento te\u00f3rico de Marx: ya no queda la menor sombra de influencia humanista-feuerbachiana o hegeliana.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">11. Prefacios y art\u00edculos de Engels, reunidos en franc\u00e9s bajo el t\u00edtulo <em>\u00c9tudes sur le Capital<\/em>. An\u00e1lisis de primer orden, muy claros, pero afectados, como ocurre a veces en Engels \u2014quien pose\u00eda rasgos de genio te\u00f3rico\u2014, por algunas deficiencias (por ejemplo, la tesis de que la \u00abley del valor\u00bb dejar\u00eda de regir despu\u00e9s del\u2026 siglo XIV).<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">12. <em>\u00bfQui\u00e9nes son los \u00abAmigos del pueblo\u00bb?<\/em>, de Lenin (ediciones de Mosc\u00fa, traducci\u00f3n francesa, 1894: Lenin ten\u00eda veinticuatro a\u00f1os). Cr\u00edtica de la ideolog\u00eda idealista-humanista de los populistas. Exposici\u00f3n de los principios epistemol\u00f3gicos del descubrimiento cient\u00edfico de Marx. Afirmaci\u00f3n categ\u00f3rica de que la dial\u00e9ctica de Marx no tiene nada que ver con la de Hegel.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">13. <em>El desarrollo del capitalismo en Rusia<\/em>, de Lenin (1899: Lenin ten\u00eda veintinueve a\u00f1os). La \u00fanica obra de sociolog\u00eda cient\u00edfica que existe en el mundo, que todos los soci\u00f3logos deber\u00edan estudiar con cuidado. Aplicaci\u00f3n de la teor\u00eda del modo de producci\u00f3n feudal y capitalista a la formaci\u00f3n social rusa de fines del siglo XIX, donde las relaciones de producci\u00f3n y de intercambio capitalistas se apoderan del campo, desplazando a las relaciones de producci\u00f3n feudales. Esta obra resume lo esencial de los numerosos estudios que Lenin consagr\u00f3, de 1894 a 1899, en su cr\u00edtica a los \u00abeconomistas\u00bb populistas y \u00abrom\u00e1nticos\u00bb, a las tesis fundamentales del Libro II de <em>El capital<\/em>, en textos de una claridad y un rigor impresionantes. Texto que debe ponerse en relaci\u00f3n con <em>La cuesti\u00f3n agraria<\/em> de Kautsky (1903), que Lenin apreciaba mucho, y sobre todo con \u00abNuevos datos sobre las leyes del desarrollo del capitalismo en la agricultura\u00bb (1915: tomo XXII de la edici\u00f3n francesa de las <em>\u0152uvres compl\u00e8tes<\/em>), donde Lenin aborda la \u00abparadoja\u00bb del alto desarrollo capitalista de las peque\u00f1as explotaciones agr\u00edcolas en los Estados Unidos, junto a las grandes explotaciones capitalistas. Los \u00abespecialistas\u00bb franceses en \u00abcuestiones agrarias\u00bb tendr\u00edan el mayor inter\u00e9s en leer de cerca este texto, muy actual, y en aprender c\u00f3mo debe \u00abtratarse\u00bb la estad\u00edstica oficial.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">14. <em>Marxismo y revisionismo<\/em>, de Lenin (1908).\u00b2<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">15. <em>Tres fuentes y tres partes integrantes del marxismo<\/em>, de Lenin (1913).<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">16. <em>Vicisitudes hist\u00f3ricas de la doctrina de Karl Marx<\/em>, de Lenin (1913).<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">17. <em>El imperialismo, fase superior del capitalismo<\/em>, de Lenin (1916).<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">18. <em>El Estado y la revoluci\u00f3n<\/em>, de Lenin (1917).<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Me detengo aqu\u00ed en esta peque\u00f1a bibliograf\u00eda cr\u00edtica.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Existe un n\u00famero considerable de ensayos, en general cr\u00edticos o muy cr\u00edticos, consagrados a la \u00abinterpretaci\u00f3n\u00bb de la teor\u00eda de Marx y, en particular, de <em>El capital<\/em>. Punto de sensibilidad particular: la secci\u00f3n I del Libro I, ante todo las teor\u00edas del \u00abvalor-trabajo\u00bb, de la \u00abplusval\u00eda\u00bb y de la \u00abley del valor\u00bb. Estos trabajos pueden encontrarse en la mayor\u00eda de las librer\u00edas especializadas, a simple solicitud.<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: right\">L. A.<\/div>\n<p><\/p>\n<hr style=\"height: 1px\" align=\"left\" width=\"25%\" \/><\/p>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>1<\/sup> Salvo que se indique lo contrario, las obras citadas existen en traducci\u00f3n francesa en las \u00c9ditions sociales, Par\u00eds.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>2<\/sup> Las obras citadas de Lenin existen en traducci\u00f3n francesa en las <em>\u0152uvres compl\u00e8tes<\/em> (edici\u00f3n francesa) o en fasc\u00edculos separados.<\/small><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esta nota fue escrita por Louis Althusser como prefacio o texto preliminar para una edici\u00f3n francesa del Libro I de El capital, que incluy\u00f3 la traducci\u00f3n de Josep Roy (Louis Althusser, \u00abAvertissement aux lecteurs du livre I du Capital\u00bb, en Karl Marx, Le Capital. Livre I, Par\u00eds, Garnier-Flammarion, 1969, pp. 7-26). Al final tambi\u00e9n se [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":10716,"featured_media":3575,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[13],"class_list":["post-3566","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-general","tag-louis-althusser"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3566","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/10716"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3566"}],"version-history":[{"count":12,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3566\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3580,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3566\/revisions\/3580"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3575"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3566"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3566"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3566"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}