{"id":35,"date":"2016-04-15T15:30:45","date_gmt":"2016-04-15T13:30:45","guid":{"rendered":"http:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=35"},"modified":"2016-04-15T15:30:45","modified_gmt":"2016-04-15T13:30:45","slug":"michael-hardt-la-sociedad-mundial-de-control","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=35","title":{"rendered":"Michael Hardt \/ La sociedad mundial de control"},"content":{"rendered":"<div class=\"separator\" style=\"clear: both;text-align: center\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/nplusonemag.com\/images\/txp\/image.php?width=625&amp;quality=95&amp;image=http:\/\/nplusonemag.com\/images\/txp\/162.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"300\" border=\"0\" \/><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Deleuze nos dice que la sociedad en la cual nosotros vivimos hoy es una sociedad de control, un t\u00e9rmino que \u00e9l tom\u00f3 del mundo paranoico de William Burroughs. Deleuze afirma seguir a Foucault cuando propone esta visi\u00f3n, pero hay que reconocer que es dif\u00edcil encontrar un lugar en la obra de Foucault (los libros, art\u00edculos o entrevistas) que d\u00e9 un an\u00e1lisis claro del paso de la sociedad disciplinaria a la sociedad de control. De hecho, con el anuncio de este paso, Deleuze formula, despu\u00e9s de la muerte de Foucault, una idea que no se encuentra expresamente formulada en la obra de Foucault.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La formulaci\u00f3n de esta idea por Deleuze es, sin embargo, muy escasa \u2014el art\u00edculo no tiene m\u00e1s de cinco p\u00e1ginas<sup>1<\/sup>. Nos dice muy pocas cosas concretas sobre la sociedad de control. Constata que las instituciones que constituyen la sociedad disciplinaria \u2014escuela, familia, hospital, prisi\u00f3n, f\u00e1brica, etc.\u2014 est\u00e1n todas hoy y en todos lados en crisis. Los muros de las instituciones se est\u00e1n derrumbando, de tal suerte que sus l\u00f3gicas disciplinarias no se han vuelto ineficaces, sino que m\u00e1s bien se encuentran generalizadas bajo formas fluidas a trav\u00e9s de todo el campo social. El espacio estriado de las instituciones de la sociedad disciplinaria cede el lugar al espacio liso de la sociedad de control. O, para retomar la bella imagen de Deleuze, los t\u00faneles estructurados del topo son reemplazados por las ondulaciones infinitas de la serpiente. Donde la sociedad disciplinaria forjaba moldes fijos, distintos, la sociedad de control funciona a trav\u00e9s de redes flexibles, modulables, \u00abcomo una suerte de molde autodeformante que cambia constantemente y a cada instante, como un tamiz cuya malla var\u00eda en cada punto\u00bb<sup>2<\/sup>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Deleuze nos da, de hecho, una imagen simple de este paso, imagen sin duda bella y po\u00e9tica, pero que no est\u00e1 suficientemente articulada para permitirnos comprender esta nueva forma de sociedad. La tarea de articular esta imagen sigue siendo para nosotros una tarea por llevar a cabo, y creo que la mejor manera de hacerlo es poni\u00e9ndola en relaci\u00f3n con una serie de pasos que se han propuesto como caracter\u00edsticas de la sociedad contempor\u00e1nea. Voy entonces a intentar desarrollar la naturaleza de este paso, poni\u00e9ndola en relaci\u00f3n con el paso de la sociedad moderna a la sociedad posmoderna expresada en el trabajo de autores como Fredric Jameson, el fin de la historia descrito por Francis Fukuyama, y las nuevas formas de racismo que se est\u00e1n desarrollando en nuestras sociedades seg\u00fan \u00c9tienne Balibar y otros investigadores. Pero sobre todo, quiero situar la formaci\u00f3n de la que habla Deleuze en funci\u00f3n de dos procesos que Antonio Negri y yo hemos intentado elaborar en el curso de estos \u00faltimos a\u00f1os: el primero es que lo que designamos el debilitamiento de la sociedad civil, lo que, como el paso a la sociedad de control, remite al declinar de las funciones mediadoras de las instituciones sociales; y el segundo es lo que llamamos el paso del imperialismo, que fue perfeccionado ante todo por los Estados-naci\u00f3n europeos en la b\u00fasqueda de la dominaci\u00f3n mundial, al Imperio, que se presenta como el orden mundial actual. Dicho de otra manera, cuando hablamos de Imperio nos estamos refiriendo a una forma jur\u00eddica y a una forma de poder que es muy diferente a los viejos imperialismos europeos. De un lado, de acuerdo con la antigua tradici\u00f3n grecorromana, el Imperio es una noci\u00f3n de poder universal, una noci\u00f3n de orden mundial que quiz\u00e1 ha sido realizado por primera vez hoy en d\u00eda. De otro lado, el Imperio es la forma de poder que tiene por objeto la naturaleza humana, o incluso la naturaleza en general \u2014o en t\u00e9rminos de Foucault dir\u00edamos que el Imperio es el r\u00e9gimen de biopoder completamente realizado. Me gustar\u00eda sugerir, entonces, que la forma social de este nuevo Imperio que estamos viviendo hoy en d\u00eda no es m\u00e1s que la sociedad mundial de control.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"text-align: center\"><b>Ya no hay afuera<\/b><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El paso de la sociedad disciplinaria a la sociedad de control se caracteriza de entrada por el colapso de los muros que defin\u00edan las instituciones. En otras palabras, progresivamente se distinguir\u00e1 menos entre el adentro y el afuera. De hecho, es un elemento de cambio general en la manera como el poder marca el espacio durante el paso de la modernidad a la posmodernidad. La soberan\u00eda moderna siempre se ha concebido en t\u00e9rminos de un territorio (real o imaginado y de relaci\u00f3n de ese territorio con su afuera. Es as\u00ed como los primeros te\u00f3ricos modernos de la sociedad, por ejemplo de Hobbes a Rousseau, comprend\u00edan el orden civil como un espacio limitado e interior, que es opuesto o distinto al orden exterior de la naturaleza. El espacio delimitado del orden civil, su lugar de ejercicio, se define por su separaci\u00f3n de los espacios externos de la naturaleza. De manera an\u00e1loga, los te\u00f3ricos de la psicolog\u00eda moderna han comprendido las pulsiones, las pasiones, los instintos y el inconsciente metaf\u00f3ricamente en t\u00e9rminos espaciales como un afuera en el marco del esp\u00edritu humano, un prolongamiento de la naturaleza enterrada en el fondo de nosotros mismos. La soberan\u00eda del individuo reposa aqu\u00ed sobre una relaci\u00f3n dial\u00e9ctica entre el orden natural de las pulsiones y el orden civil de la raz\u00f3n y de la conciencia. Finalmente, diversos discursos de la antropolog\u00eda moderna sobre las sociedades primitivas funcionan, muy frecuentemente, como el afuera que define las fronteras del mundo civil. El proceso de modernizaci\u00f3n reposa entonces, en esos diferentes conceptos, sobre la interiorizaci\u00f3n del afuera, es decir, la civilizaci\u00f3n de la naturaleza.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En el mundo posmoderno, sin embargo, se acab\u00f3 esta dial\u00e9ctica entre adentro y afuera, entre orden civil y orden natural. \u00c9ste es el sentido preciso por el cual el mundo contempor\u00e1neo es posmoderno. \u00abEl posmodernismo,\u00bb Fredric Jameson nos dice, \u00abes lo que se obtiene cuando se ha concluido el proceso de modernizaci\u00f3n, y la naturaleza, por su parte, ha desaparecido\u00bb<sup>3<\/sup>. Ciertamente seguimos teniendo bosques, langostas y tormentas en nuestro mundo, y seguimos entendiendo a nuestras psiques como dirigidas por instintos y pasiones naturales, pero no tenemos naturaleza en el sentido en que esas fuerzas y fen\u00f3menos ya no son comprendidos como afuera, es decir, no son percibidos como originales e independientes del artificio del orden civil. En un mundo postmoderno, todos los fen\u00f3menos y todas las fuerzas son artificiales, o, como lo dicen algunos, son parte de la historia. La dial\u00e9ctica moderna del adentro y el afuera ha sido sustituida por un juego de grados y de intensidades, de hibridaci\u00f3n y de artificialidad.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En segundo lugar, el afuera tambi\u00e9n ha declinado desde el punto de vista de una dial\u00e9ctica moderna muy diferente de la que defin\u00eda la relaci\u00f3n entre lo p\u00fablico y lo privado en la teor\u00eda pol\u00edtica liberal. Los espacios p\u00fablicos de la sociedad moderna, que constitu\u00edan el lugar de la vida pol\u00edtica liberal, tienden a desaparecer en el mundo posmoderno. Seg\u00fan la tradici\u00f3n liberal, el individuo moderno, que est\u00e1 consigo en sus espacios privados, considera lo p\u00fablico como su afuera. El afuera es el lugar propio de la pol\u00edtica donde la acci\u00f3n del individuo se encuentra expuesta en presencia de otros y donde busca reconocimiento. Ahora bien, en los procesos de posmodernizaci\u00f3n, esos espacios p\u00fablicos se ven cada vez m\u00e1s privatizados. El paisaje urbano ya no es el del espacio p\u00fablico, del encuentro al azar y de la reuni\u00f3n de todos, sino el de los espacios cerrados de los centros comerciales, de las autopistas y de las parcelaciones con entrada reservada. La arquitectura y el urbanismo de algunas megal\u00f3polis, como Los Angeles o S\u00e3o Paulo, est\u00e1n tendiendo a limitar el acceso p\u00fablico y la interacci\u00f3n as\u00ed como limitando la oportunidad de encuentros entre diferentes sujetos sociales, creando m\u00e1s bien una serie de espacios interiores, protegidos y aislados. Igualmente, podemos observar c\u00f3mo la\u00a0banlieu de Par\u00eds se ha convertido en una serie de espacios amorfos e indefinidos que favorecen el aislamiento, en detrimento de cualquier interacci\u00f3n o comunicaci\u00f3n. El espacio p\u00fablico ha sido privatizado de tal manera que ya no es posible comprender la organizaci\u00f3n social en t\u00e9rminos de una dial\u00e9ctica entre espacios privados y espacios p\u00fablicos, entre adentro y afuera. El lugar de la actividad pol\u00edtica liberal moderna ha desaparecido, y as\u00ed desde esta \u00f3ptica nuestra sociedad imperial posmoderna se caracteriza por un d\u00e9ficit de lo pol\u00edtico. En efecto, el lugar de la pol\u00edtica ha quedado desactualizado.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">A este respecto, el an\u00e1lisis de Guy Debord de la sociedad del espect\u00e1culo, treinta a\u00f1os despu\u00e9s de su composici\u00f3n, parece m\u00e1s apropiado y actual que nunca<sup>4<\/sup>. En la sociedad posmoderna el espect\u00e1culo es un lugar virtual, o m\u00e1s exactamente, un no-lugar de la pol\u00edtica. El espect\u00e1culo es a la vez unificado y difuso, de tal manera que es imposible distinguir un adentro de un afuera \u2014lo natural de lo social, lo privado de lo p\u00fablico. La noci\u00f3n liberal de lo p\u00fablico, el lugar afuera donde nosotros actuamos en presencia de otros, se encuentra a la vez universalizada (pues nosotros estamos hoy permanentemente bajo la mirada del pr\u00f3jimo, bajo la vigilancia de c\u00e1maras) y sublimada, o desactualizada en los espacios virtuales del espect\u00e1culo. As\u00ed, el fin del afuera es el fin de la pol\u00edtica liberal.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Finalmente, desde la perspectiva del Imperio, o del orden mundial contempor\u00e1neo, ya no hay un afuera en un tercer sentido, un sentido propiamente militar. Cuando Francis Fukuyama afirma que el paso hist\u00f3rico que estamos viviendo se define por el fin de la historia, quiere decir que la era de los conflictos mayores ha terminado: dicho de otra manera, el poder soberano ya no confrontar\u00e1 a su Otro, ya no se confrontar\u00e1 a su afuera, pero extender\u00e1 progresivamente sus fronteras hasta abrazar el conjunto del planeta como su dominio propio<sup>5<\/sup>. La historia de las guerras imperialistas, interimperialistas y antiimperialistas ha terminado. El fin de esta historia ha introducido el reino de la paz. O en realidad, hemos entrado en la era de los conflictos menores e interiores. Cada guerra imperial es una guerra civil, una acci\u00f3n de la polic\u00eda \u2014desde Los Angeles y Granada hasta Mogadiscio y Sarajevo. De hecho, la separaci\u00f3n de las tareas entre el aparato interior y exterior de poder (entre la polic\u00eda y la armada, la CIA y el FBI) se convierte cada vez m\u00e1s vaga e indeterminada.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Para nosotros, el fin de la historia del que habla Fukuyama marca el fin de la crisis que est\u00e1 en el centro de la modernidad, con la idea del conflicto coherente, que tiene una funci\u00f3n de definici\u00f3n, y que ha sido el fundamento y la raz\u00f3n de ser de la soberan\u00eda moderna. La historia termina s\u00f3lo en la medida en que se la conceb\u00eda en t\u00e9rminos hegelianos: como el movimiento de una dial\u00e9ctica de las contradicciones, como el juego de las negaciones y las superaciones absolutas. Las parejas que defin\u00edan el conflicto moderno se han desvanecido. El Otro, que pod\u00eda limitar un Yo soberano, se ha pulverizado y vuelto indistinto, de manera que ya no hay afuera para limitar el lugar de la soberan\u00eda. Durante la Guerra Fr\u00eda, en una versi\u00f3n exagerada de la crisis de la modernidad, cualquier enemigo imaginable (desde los clubes de jardiner\u00eda para damas y las pel\u00edculas de Hollywood hasta los movimiento de liberaci\u00f3n nacional) pod\u00eda ser identificado como comunista, es decir, parte del enemigo unificado. El afuera era eso que daba a la crisis del mundo moderno e imperialista su coherencia. Hoy en d\u00eda, para los ide\u00f3logos de los Estados Unidos es cada vez m\u00e1s dif\u00edcil se\u00f1alar al enemigo, o m\u00e1s bien, parece que por todas partes hay enemigos menores e imperceptibles<sup>6<\/sup>. El fin de la crisis de la modernidad da nacimiento a una proliferaci\u00f3n de crisis menores y mal definidas en la sociedad imperial de control, o como preferimos decirlo, da nacimiento a una omni-crisis.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">No es in\u00fatil recordar aqu\u00ed que el mercado capitalista es una m\u00e1quina que siempre ha ido al encuentro de cualquier divisi\u00f3n entre el adentro y el afuera. El mercado capitalista es contrariado por exclusiones y prospera incluyendo siempre n\u00fameros crecientes a su esfera. El provecho s\u00f3lo puede ser generado por contacto, desarrollo, intercambio y comercio. La realizaci\u00f3n del mercado mundial constituir\u00e1 la culminaci\u00f3n de esta tendencia. Bajo su forma ideal, no hay afuera del mercado mundial: todo el planeta est\u00e1 en su dominio<sup>7<\/sup>. Podr\u00edamos utilizar la forma del mercado mundial como modelo para comprender en su integralidad la forma de la soberan\u00eda imperial. De la misma manera como Foucault ha reconocido en el pan\u00f3ptico el diagrama del poder moderno y de la sociedad disciplinaria, el mercado mundial podr\u00eda servir adecuadamente (incluso aunque no sea una arquitectura; en realidad es una antiarquitectura) como el diagrama del poder imperial y la sociedad de control<sup>8<\/sup>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El espacio estriado de la modernidad constituye lugares continuamente libres y fundados sobre un juego dial\u00e9ctico con sus afueras. El espacio de la soberan\u00eda imperial, al contrario, es liso. Podr\u00eda parecer que est\u00e1 exento de las divisiones binarias de las fronteras modernas, o de cualquier estriaje, pero, en realidad, est\u00e1 recorrido a lo largo y ancho de tantas l\u00edneas de falla que s\u00f3lo en apariencia constituye un espacio continuo, uniforme. En ese sentido, la crisis claramente definida de la modernidad, cede su lugar a una omnicrisis en el armaz\u00f3n imperial. En ese espacio liso del Imperio, no hay un lugar del poder \u2014est\u00e1 en todas partes y en ninguna. El Imperio es un <i>u-topos<\/i>, es decir, un no-lugar.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"text-align: center\"><b>El racismo imperial<\/b><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El final del afuera, que caracteriza el paso de la sociedad disciplinaria a la sociedad de control, muestra ciertamente uno de sus rostros m\u00e1s extraordinarios en las configuraciones cambiantes del racismo y de la alteridad en nuestras sociedades. De entrada, debemos se\u00f1alar que se ha vuelto cada vez m\u00e1s dif\u00edcil identificar las l\u00edneas generales del racismo. De hecho, escuchamos decir infatigablemente, de los pol\u00edticos, de los medios, y a\u00fan de los historiadores, que el racismo ha cedido progresivamente en las sociedades modernas \u2014desde el fin del esclavismo hasta los conflictos de descolonizaci\u00f3n y los movimientos por los derechos civiles. Sin duda han declinado ciertas pr\u00e1cticas tradicionales espec\u00edficas del racismo, y podr\u00edamos estar tentados a ver en el fin de las leyes del Apartheid en \u00c1frica del Sur la clausura simb\u00f3lica de toda una \u00e9poca de segregaci\u00f3n racial. Desde nuestro punto de vista, sin embargo, es claro que por el contrario el racismo no ha cedido y que, en realidad, ha progresado en el mundo contempor\u00e1neo, tanto en extensi\u00f3n como en intensidad. S\u00f3lo parece haber declinado porque ha cambiado de forma y de estrategias. Si tomamos como paradigma de los racismos modernos las divisiones maniqueas entre adentro y afuera y las pr\u00e1cticas de exclusi\u00f3n (en \u00c1frica del Sur, en la ciudad colonial, en el sureste de los Estados Unidos, o en Palestina), debemos ahora preguntar cu\u00e1l es la forma posmoderna y cu\u00e1les son sus estrategias hoy en d\u00eda en la sociedad imperial de control.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Muchos analistas describen este paso como un deslizamiento en la forma dominante de la teor\u00eda del racismo, de una teor\u00eda del racismo fundada sobre la biolog\u00eda a una teor\u00eda racista basada en la cultura. La teor\u00eda racista dominante de la modernidad y las pr\u00e1cticas de segregaci\u00f3n que lo acompa\u00f1an se focalizan sobre diferencias biol\u00f3gicas esenciales entre las razas. La sangre y los genes son los que, detr\u00e1s de las diferencias de color de piel, constituyen la verdadera sustancia de la diferencia racial. La gente subordinada es as\u00ed concebida (al menos impl\u00edcitamente) como diferente a humanos, como si pertenecieran a un orden diferente. Ciertamente podemos pensar en numerosos ejemplos del discurso colonialista que describen a los nativos usando atributos de animales como si no fueran humanos, como si fueran parte de una naturaleza diferente. Esas teor\u00edas racistas modernas fundadas sobre la biolog\u00eda implican o tienden hacia una diferencia ontol\u00f3gica \u2014una ruptura necesaria, eterna e inmutable, en el orden de los seres. Como reacci\u00f3n a esta posici\u00f3n te\u00f3rica, el antirracismo moderno se posiciona contra la noci\u00f3n de esencialismo biol\u00f3gico y afirma firmemente que las razas est\u00e1n m\u00e1s bien constituidas por fuerzas sociales y culturales. Esos te\u00f3ricos antirracistas modernos operan a partir de la creencia de que el constructivismo social nos liberar\u00e1 del cors\u00e9 del determinismo biol\u00f3gico: si nuestras diferencias est\u00e1n determinadas social y culturalmente, entonces todos los seres humanos, en principio, son iguales y pertenecen a un mismo orden ontol\u00f3gico, a una misma naturaleza.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El paso al Imperio, sin embargo, el paso a la sociedad de control, a la posmodernidad, ha implicado un desplazamiento en la direcci\u00f3n dominante de la teor\u00eda racista, de tal suerte que las diferencias biol\u00f3gicas, representaciones claves del odio y el miedo raciales, han sido reemplazadas por las significaciones sociol\u00f3gicas y culturales. La teor\u00eda racista imperial toma as\u00ed al inverso la teor\u00eda antirracista moderna, y de hecho, coopta y retoma sus argumentos. La teor\u00eda racista imperial est\u00e1 de acuerdo en decir que las razas no constituyen unidades biol\u00f3gicas aislables y que no se podr\u00eda dividir la naturaleza en razas humanas diferentes. Igualmente reconoce que el comportamiento de los individuos y sus capacidades o sus aptitudes no son el producto de su sangre ni de sus genes, sino que se deben al hecho de que pertenecen a diferentes culturas hist\u00f3ricamente determinadas<sup>9<\/sup>. As\u00ed, las diferencias no son fijas e inmutables, sino efectos contingentes de la historia social. La teor\u00eda racista posmoderna y la teor\u00eda antirracista moderna est\u00e1n realmente diciendo en gran parte lo mismo, y es muy dif\u00edcil diferenciarlas. De suerte que es precisamente porque se supone que esta argumentaci\u00f3n relativista y culturalista es necesariamente antirracista, que la ideolog\u00eda dominante en nuestra sociedad parece estar hoy en d\u00eda en contra del racismo, y que la teor\u00eda racista posmoderna parece no ser racista en lo m\u00e1s m\u00ednimo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Debemos observar, no obstante, m\u00e1s de cerca sobre c\u00f3mo opera la teor\u00eda racista imperial. \u00c9tienne Balibar califica este nuevo racismo de racismo diferencialista, un racismo sin raza, o m\u00e1s precisamente, un racismo que no reposa sobre un concepto biol\u00f3gico de raza. Aunque la biolog\u00eda es abandonada como fundamento y soporte, \u00e9l dice, la cultura pasa ahora a cumplir el papel que jugaba la biolog\u00eda<sup>10<\/sup>. Estamos acostumbrados a pensar que la naturaleza y la biolog\u00eda son fijas e inmutables, pero que la cultura es pl\u00e1stica y fluida: las culturas pueden cambiar hist\u00f3ricamente y mezclarse para suscitar h\u00edbridos infinitos. Sin embargo, hay un l\u00edmite a la flexibilidad de las culturas en la teor\u00eda racista posmoderna. Pues, en \u00faltimo an\u00e1lisis, las diferencias entre las culturas y las tradiciones son insuperables. Es vano e incluso peligroso, seg\u00fan la teor\u00eda racista posmoderna, permitir o imponer una mezcla de culturas: los serbios y los croatas, los hutus y los tutsis, los afroestadounidenses y los coreanoestadounidenses deben permanecer separados. La posici\u00f3n cultural no es menos \u00abesencialista\u00bb como teor\u00eda de la diferencia social que una posici\u00f3n biol\u00f3gica, o al menos establece una base te\u00f3rica igualmente fuerte para la separaci\u00f3n y la segregaci\u00f3n social. Se trata de una posici\u00f3n te\u00f3rica de un pluralismo indiscutible: todas las identidades culturales son iguales en principio. Ese pluralismo acepta todas las diferencias de lo que somos s\u00f3lo en el tiempo en que estemos de acuerdo en actuar fund\u00e1ndonos sobre diferencias de identidades y mientras las preservemos como indicadores, tal vez contingentes, pero de hecho s\u00f3lidos, de la separaci\u00f3n social. La sustituci\u00f3n te\u00f3rica de la raza o la biolog\u00eda por la cultura se encuentra as\u00ed parad\u00f3jicamente transformada en una teor\u00eda de la preservaci\u00f3n de la raza. Este deslizamiento en la teor\u00eda racista nos muestra c\u00f3mo la teor\u00eda imperial y posmoderna de la sociedad de control puede adoptar lo que se concibe, generalmente, como una posici\u00f3n antirracista (es decir, una posici\u00f3n pluralista contra todos los indicadores necesarios de la exclusi\u00f3n racial), conservando un s\u00f3lido principio de separaci\u00f3n social.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Debemos notar con mucha atenci\u00f3n en este punto que la teor\u00eda racista imperial de la sociedad de control es una teor\u00eda de la segregaci\u00f3n, no una teor\u00eda de la jerarqu\u00eda. All\u00ed donde la teor\u00eda moderna coloca una jerarqu\u00eda entre las razas como condici\u00f3n fundamental que hace necesaria la segregaci\u00f3n, la teor\u00eda imperial no se pronuncia sobre la superioridad o inferioridad, de principio, de las razas o los grupos \u00e9tnicos diferentes. Esto lo considera como contingente, como una cuesti\u00f3n pr\u00e1ctica. En otras palabras, la jerarqu\u00eda de las razas es vista no como causa sino como efecto de las circunstancias sociales. Por ejemplo, los estudiantes afroestadounidenses de una cierta regi\u00f3n tienen resultados generalmente m\u00e1s bajos en los test de aptitud que los estudiantes asioestadounidenses. La teor\u00eda imperial ve ah\u00ed el resultado, no de una inferioridad racial necesaria, sino de diferencias culturales: la cultura de los asioestadounidenses da lugar a una mayor importancia a la educaci\u00f3n, estimulando a los j\u00f3venes a estudiar en grupo, y as\u00ed sucesivamente. La jerarqu\u00eda de las razas es determinada solamente a posteriori, como efecto de sus culturas \u2014dicho de otra manera, a partir de sus performances. De acuerdo a la teor\u00eda imperial, entonces, la supremac\u00eda y subordinaci\u00f3n de las razas no es una cuesti\u00f3n te\u00f3rica, sino que aparece a lo largo de la libre competencia, una especie de ley del mercado de la meritocracia cultural.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La pr\u00e1ctica racista, por supuesto, no corresponde necesariamente a la autocomprensi\u00f3n de la teor\u00eda racista, que es todo lo que hemos considerado hasta este punto. A partir de lo que acabamos de ver, es claro que la pr\u00e1ctica racista en la sociedad de control se encuentra privada de un soporte central: no dispone de una teor\u00eda de la superioridad racial, percibida como fundante de las pr\u00e1cticas modernas de la exclusi\u00f3n racial. Ahora bien, seg\u00fan Deleuze y Guattari, \u00abel racismo europeo [&#8230;] nunca ha procedido por exclusi\u00f3n, ni por la designaci\u00f3n de alguien como Otro. [&#8230;] El racismo opera por determinaci\u00f3n de las diferencias de desviaci\u00f3n, en relaci\u00f3n al rostro del Hombre-blanco, que pretende integrar en las ondas m\u00e1s exc\u00e9ntricas y retardadas los trazos que no le son conformes. [&#8230;] Desde el punto de vista del racismo, no tiene exterior, no hay gente en el afuera\u00bb<sup>11<\/sup>. Deleuze y Guattari nos llevan, en efecto, a concebir la pr\u00e1ctica racista, no en t\u00e9rminos de exclusi\u00f3n, sino de inclusi\u00f3n diferencial. Ninguna identidad es designada como Otro, nadie es excluido del dominio, no hay afuera. De igual manera que la teor\u00eda racista posmoderna no puede plantear como punto de partida las diferencias esenciales entre las razas humanas, la pr\u00e1ctica racista posmoderna no puede comenzar por una exclusi\u00f3n del Otro racial. Lo propio de la supremac\u00eda blanca es desarrollar el contacto con la alteridad para enseguida someter las diferencias seg\u00fan los grados de desviaci\u00f3n con el car\u00e1cter blanco. Esto no tiene nada que ver con la xenofobia, que es el odio y el temor al b\u00e1rbaro desconocido. Es un odio nacido de la proximidad y que se desarrolla con los grados de diferencia de la vecindad.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Lo que no quiere decir que nuestras sociedades est\u00e9n exentas de exclusi\u00f3n racial \u2014ciertamente est\u00e1n recorridas de numerosas l\u00edneas que crean un obst\u00e1culo racial, trav\u00e9s de todos los paisajes urbanos y a trav\u00e9s del mundo entero. Sin embargo, lo importante es que la exclusi\u00f3n racial aparece generalmente como un resultado de la inclusi\u00f3n diferencial. En otras palabras, ser\u00eda err\u00f3neo plantear hoy en d\u00eda como paradigma de la jerarqu\u00eda racial las leyes del apartheid sudafricano o las leyes de Jim Crow. La diferencia no est\u00e1 inscrita en las leyes, y la imposici\u00f3n de la alteridad no llega hasta el extremo de la Otredad. El Imperio no piensa la diferencia en t\u00e9rminos absolutos \u2014no plantea nunca las diferencias raciales como diferencias de naturaleza, sino siempre como diferencias de grado, nunca las plantea como necesarias sino siempre como accidentales. La subordinaci\u00f3n es realizada en los reg\u00edmenes de las pr\u00e1cticas cotidianas que son m\u00e1s m\u00f3viles y flexibles, pero que crean jerarqu\u00edas raciales que no son menos estables y brutales.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La forma y estrategias adoptadas por el racismo posmoderno en la sociedad de control contribuyen m\u00e1s generalmente a poner en evidencia el contraste entre soberan\u00eda moderna y soberan\u00eda imperial. El racismo colonial, el racismo de la soberan\u00eda moderna, comienza por llevar la diferencia hasta el extremo y entonces recupera en un segundo momento al Otro como fundamento negativo del Yo. La construcci\u00f3n moderna de un pueblo se encuentra directamente implicada en esta operaci\u00f3n. Un pueblo no se define solamente en t\u00e9rminos de pasado com\u00fan, de deseos o potencial comunes, sino ante todo en una relaci\u00f3n dial\u00e9ctica con su Otro, su afuera. Un pueblo (sea o no diasp\u00f3rico) se define siempre en t\u00e9rminos de lugar (sea virtual o real). En contraste, el orden imperial nada tiene que ver con esta dial\u00e9ctica. En la sociedad de control, el racismo imperial, o racismo diferencial, integra a los otros en su orden y entonces orquesta esas diferencias en un sistema de control. Las nociones fijas y biol\u00f3gicas de los pueblos tienden as\u00ed a disolverse en una multitud fluida y amorfa, a la que por supuesto atraviesan l\u00edneas de conflicto y de antagonismo, pero sin que ninguna aparezca como frontera fija y eterna. La superficie de la sociedad imperial se mueve continuamente, de tal suerte que desestabiliza cualquier noci\u00f3n de lugar. El momento central del racismo moderno se produce en su frontera, en la ant\u00edtesis global entre adentro y afuera. Como lo ha dicho Du Bois hace casi cien a\u00f1os, el problema del siglo XX es el problema de la barrera del color. Pero el racismo imperial, pensando quiz\u00e1 en el siglo pr\u00f3ximo, reposa sobre el juego de las diferencias y la gesti\u00f3n de microconflictualidades en un dominio continuamente en expansi\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Por supuesto, para mucha gente alrededor del mundo el relativismo racial del Imperio y su movimiento primero de inclusi\u00f3n universal es en s\u00ed amenazador. Estar afuera ofrece una cierta protecci\u00f3n y autonom\u00eda. En ese sentido, podemos ver en el ascenso de diversos discursos de la diferencia, racial o \u00e9tnica, esencial y original, una reacci\u00f3n de defensa contra la inclusi\u00f3n imperial. El ascenso del confucionismo en China o de los fundamentalismos religiosos en los Estados Unidos y en el mundo \u00e1rabe plantean, todos a su manera, la identidad del grupo como fundado sobre or\u00edgenes antiguos y, en \u00faltima instancia, inconmensurable con el mundo exterior. As\u00ed, hemos adoptado el h\u00e1bito de comprender los conflictos \u00e9tnicos en Ruanda, en los Balcanes y a\u00fan en el Medio Oriente como reemergencias de alteridades antiguas, irreprimibles e irreconciliables. Pero desde nuestra perspectiva, esas diferencias y conflictos no podr\u00edan comprenderse en el contexto de or\u00edgenes antiguos sino situ\u00e1ndolos en la configuraci\u00f3n imperial actual. El Imperio acepta siempre las diferencias raciales y \u00e9tnicas que encuentra y las pone a trabajar; permanece a la sombra, observa esos conflictos e interviene cuando es necesario un ajuste. Cualquier tentativa de permanecer como Otro al Imperio resultar\u00e1 vana. El Imperio se nutre de la alteridad, relativiz\u00e1ndola y gestion\u00e1ndola.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"text-align: center\"><b>De la generaci\u00f3n y de la corrupci\u00f3n de la subjetividad<\/b><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La falta progresiva de distinci\u00f3n entre el adentro y el afuera en el paso de la sociedad disciplinaria a la sociedad de control, tiene implicaciones importantes para la forma de la producci\u00f3n social de la subjetividad. Una de las tesis centrales y m\u00e1s comunes en los an\u00e1lisis institucionales de la teor\u00eda social moderna es que la subjetividad no est\u00e1 dada de entrada y originalmente, se forma, en cierto grado al menos, en el campo de las fuerzas sociales. Las subjetividades que interact\u00faan sobre el plano social son ellas mismas sustancialmente creadas por la sociedad. En ese sentido, esos an\u00e1lisis institucionales han vaciado de su contenido cualquier noci\u00f3n de subjetividad presocial; para en su lugar arraigar la producci\u00f3n de la subjetividad en el funcionamiento de las instituciones sociales mayores, tales como la prisi\u00f3n, la familia, la f\u00e1brica y la escuela. Debemos subrayar dos aspectos de ese proceso de producci\u00f3n. Primero, la subjetividad no est\u00e1 considerada como algo fijo o dado. Es un proceso constante de generaci\u00f3n. Cuando el jefe saluda en el taller, o el director en el colegio llama a izar la bandera, se forma una subjetividad. Las pr\u00e1cticas materiales presentadas para el sujeto en el contexto de la instituci\u00f3n (sea que se trate de arrodillarse para orar o de cambiar cientos de pa\u00f1ales) forman procesos de producci\u00f3n de su propia subjetividad. El sujeto es activo, engendrado de manera reflexiva por las v\u00edas de sus propios actos. Segundo, las instituciones proporcionan sobre todo un lugar discreto (el hogar, la capilla, el sal\u00f3n de clase, el taller) donde se monta la producci\u00f3n de la subjetividad. Las diversas instituciones de la sociedad moderna deber\u00edan ser vistas como un archipi\u00e9lago de f\u00e1bricas de subjetividad. En el transcurso de una vida, un individuo atraviesa linealmente por dentro y por fuera de esas diversas instituciones (de la escuela al cuartel y a la fabrica) y es formado por ellas. Cada instituci\u00f3n tiene sus propias reglas y l\u00f3gicas de subjetivaci\u00f3n: \u00abLa escuela nos dice: &#8216;Ya no est\u00e1s m\u00e1s en la familia&#8217;, y la armada nos dice: &#8216;Ya no est\u00e1s m\u00e1s en la escuela'\u00bb<sup>12<\/sup> De otro lado, en el interior de los muros de cada instituci\u00f3n, el individuo est\u00e1, al menos parcialmente, protegido de las fuerzas de otras instituciones \u2014en el convento, estamos en un lugar seguro contra el aparato de la familia, y en casa, fuera del alcance de la disciplina fabril. La relaci\u00f3n entre adentro y afuera es central para el funcionamiento de las instituciones modernas. De hecho, el lugar claramente delimitado de las instituciones se refleja en la forma regular y fija de las subjetividades producidas.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En el paso a la sociedad de control, el primer aspecto de la condici\u00f3n disciplinaria moderna ciertamente es todav\u00eda v\u00e1lido, el cual es que las subjetividades contin\u00faan siendo producidas en la f\u00e1brica social. De hecho, las instituciones sociales producen la subjetividad de una manera m\u00e1s intensa que nunca. Nosotros podr\u00edamos decir que el posmodernismo es lo que se obtiene cuando la teor\u00eda moderna del constructivismo social es llevada a su extremo y toda subjetividad es reconocida como artificial. El paso, entonces, no es de oposici\u00f3n sino de intensificaci\u00f3n. Como lo dijimos antes, la crisis contempor\u00e1nea de las instituciones significa que los espacios cerrados que defin\u00edan el espacio limitado de las instituciones han dejado de existir, de tal manera que la l\u00f3gica que funcionaba hasta hace muy poco en el recinto de los muros institucionales se extiende hoy en d\u00eda sobre todo el terreno social. Debemos se\u00f1alar, sin embargo, que esta omni-crisis de las instituciones tiene un aspecto muy diferente seg\u00fan el caso. Por ejemplo, en los Estado Unidos la proporci\u00f3n de la poblaci\u00f3n implicada en la familia nuclear decrece constantemente, mientras la proporci\u00f3n de la poblaci\u00f3n encerrada en prisiones crece regularmente. Pero podemos decir que esas dos instituciones, familia nuclear y prisi\u00f3n, est\u00e1n igualmente y por todas partes en crisis en el sentido en que el lugar de su efectividad es cada vez m\u00e1s indefinido. Los muros de las instituciones se derrumban, de tal suerte que afuera y adentro devienen indistinguibles. No hay que creer que la crisis de la familia nuclear haya llevado al declinar de las fuerzas patriarcales \u2014al contrario, los discursos y pr\u00e1cticas que invocan los \u00abvalores de la familia\u00bb parecen investir todo el campo social. La vieja consigna feminista \u00ablo personal es pol\u00edtico\u00bb ha sido revertido de tal manera que las fronteras entre lo p\u00fablico y lo privado han quedado fracturadas, desencadenando circuitos de control a lo lardo de la \u00abesfera p\u00fablica \u00edntima\u00bb<sup>13<\/sup>. La crisis de la prisi\u00f3n tambi\u00e9n significa que las l\u00f3gicas y t\u00e9cnicas carcelarias est\u00e1n cada vez m\u00e1s extendidas a otros dominios de la sociedad. La producci\u00f3n de la subjetividad en la sociedad imperial de control tiende a no limitarse a lugares espec\u00edficos. Uno sigue siempre en la familia, sigue siempre en la escuela, sigue siempre en prisi\u00f3n, y as\u00ed sucesivamente. As\u00ed, en el colapso generalizado el funcionamiento de las instituciones es a la vez m\u00e1s intensivo y m\u00e1s extensivo. Las instituciones trabajan incluso aunque ellas se estropeen \u2014y quiz\u00e1s ellas trabajan mejor mientras m\u00e1s se estropeen. Sus l\u00f3gicas pasan entre las ondas de intensidad a trav\u00e9s de superficies sociales que se ondulan. Sus l\u00f3gicas recorren las superficies ondulantes en olas de intensidad. La indefinici\u00f3n del lugar de la producci\u00f3n corresponde a la indeterminaci\u00f3n de la <i>forma<\/i> de las subjetividades producidas. Las instituciones sociales de control en el Imperio podr\u00edan, entonces, percibirse en un proceso fluido de generaci\u00f3n y corrupci\u00f3n de la subjetividad.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El control es as\u00ed una intensificaci\u00f3n y una generalizaci\u00f3n de la disciplina, donde las fronteras de las instituciones han sido infringidas, corrompidas, de tal manera que ya no hay una distinci\u00f3n entre el afuera del adentro. Se deber\u00eda reconocer que los aparatos ideol\u00f3gicos de Estado como operantes en la sociedad de control, quiz\u00e1s con m\u00e1s intensidad y flexibilidad de lo que jam\u00e1s lo imagin\u00f3 Althusser.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Ese paso no es exclusivo de los pa\u00edses econ\u00f3micamente m\u00e1s avanzados y m\u00e1s poderosos, sino que tiende, en diferentes grados, a generalizarse en el mundo entero. La apolog\u00eda de la administraci\u00f3n colonial siempre apunta hacia su establecimiento de instituciones sociales y pol\u00edticas en las colonias. Las formas no-coloniales de dominaci\u00f3n contempor\u00e1nea implican igualmente la exportaci\u00f3n de instituciones. El proyecto de modernizaci\u00f3n pol\u00edtica en los pa\u00edses subdesarrollados o subordinados tiene como finalidad establecer un conjunto estable de instituciones que sea capaz de formar la espina dorsal de una nueva sociedad civil. Los reg\u00edmenes disciplinarios necesarios para poner a punto el sistema fordista mundial de producci\u00f3n, por ejemplo, han demandado que se constituya toda una gama de instituciones sociales y pol\u00edticas. No es dif\u00edcil dar ejemplos de esta exportaci\u00f3n de instituciones (que simplemente indica un proceso m\u00e1s general y m\u00e1s difuso) donde las instituciones primarias en Europa y los Estados Unidos adoptan y protegen instituciones todav\u00eda balbucientes: los sindicatos oficiales como la AFL animan y forman sucursales extranjeras, los economistas del Primer Mundo contribuyen a crear instituciones financieras y ense\u00f1an la responsabilidad fiscal, e incluso los parlamentos europeos y el Congreso de los Estados Unidos ense\u00f1an las formas y procedimientos de gobierno. Brevemente, mientras que en el proceso de modernizaci\u00f3n los pa\u00edses m\u00e1s poderosos exportan formas institucionales hacia los pa\u00edses subordinados, en el proceso actual de posmodernizaci\u00f3n lo que es exportado es la crisis general de las instituciones. La estructura institucional del Imperio es como un programa de software que llevar\u00eda en s\u00ed mismo un virus, de tal suerte que modulara y corrompiera continuamente las formas institucionales que lo rodean. Es necesario que olvidemos cualquier idea de una secuencia lineal de las formas por las cuales deber\u00eda pasar cada sociedad \u2014desde el as\u00ed llamado \u00abestadio primitivo\u00bb hasta la \u00abcivilizaci\u00f3n\u00bb\u2014, como si las sociedades de hoy en d\u00eda de Am\u00e9rica Latina o de \u00c1frica pudieran tomar la forma que ten\u00eda la sociedad europea hace cien a\u00f1os. Cada formaci\u00f3n social contempor\u00e1nea est\u00e1 ligada a todas las otras, como parte del dise\u00f1o imperial. Quienes hoy en d\u00eda reclaman a grandes gritos una nueva constituci\u00f3n de la sociedad civil como medio para salir de los Estados socialistas o de los reg\u00edmenes de dictadura, coincidiendo en el sue\u00f1o de una modernizaci\u00f3n pol\u00edtica que no era tan rosa cuando ella ten\u00eda todav\u00eda una cierta efectividad, son simplemente nost\u00e1lgicos de un estadio anterior de la sociedad capitalista. La posmodernizaci\u00f3n imperial, en cualquier caso, hace de todo esto, irrevocablemente, una cosa del pasado. Tendencialmente, la sociedad de control est\u00e1 por todas partes al orden del d\u00eda.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"text-align: center\"><b>Conclusiones<\/b><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Quisiera proponer tres hip\u00f3tesis con respecto a las sociedades de control, tres hip\u00f3tesis embrionarias, que puedan ser materia de discusi\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Primera hip\u00f3tesis: la sociedad de control (imperial y posmoderna) se caracteriza por la corrupci\u00f3n. La sociedad moderna, lo sabemos, estaba caracterizada por la crisis, es decir, por una contradicci\u00f3n bipolar y una divisi\u00f3n maniquea. Piensen, si ustedes quieren, en la guerra fr\u00eda o en el modelo moderno del racismo. La sociedad de control, al contrario, no est\u00e1 organizada alrededor de un conflicto central sino en una red flexible de microconflictualidades. Las contradicciones en la sociedad imperial son m\u00faltiples, proliferantes. Los espacios de esta sociedad son impuros, h\u00edbridos. El concepto que la caracteriza es, entonces, ya no la crisis sino la omni-crisis; o bien, como prefiero llamarlo, la corrupci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">No daremos a este concepto de corrupci\u00f3n una significaci\u00f3n moral o apocal\u00edptica. Hay que concebirlo, a la manera de Arist\u00f3teles, como el proceso inverso de la generaci\u00f3n, como un devenir de los cuerpos, un momento en el vaiv\u00e9n de la formaci\u00f3n y de la deformaci\u00f3n de las subjetividades. Entonces hay que pensarlo seg\u00fan su etimolog\u00eda latina: <i>corrumpere<\/i>, estropear. Si la m\u00e1quina capitalista s\u00f3lo funciona estrope\u00e1ndose, como lo dicen Deleuze y Guattari, la sociedad de control tambi\u00e9n se estropea, y no funciona m\u00e1s que estrope\u00e1ndose. He aqu\u00ed su corrupci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Segunda hip\u00f3tesis: la sociedad de control representa una etapa ulterior hacia una sociedad propiamente capitalista; en ese sentido propone una forma de soberan\u00eda (o una forma de gobierno) que tiende hacia el campo de inmanencia. Ahora bien, me parece que en la \u00e9poca moderna siempre hab\u00eda conflicto entre la trascendencia de la soberan\u00eda y la inmanencia del capitalismo. El concepto de soberan\u00eda de la soberan\u00eda moderna implicaba siempre una trascendencia, es decir, una superioridad y una distancia entre el poder (del Estado, por ejemplo) y las potencias de la sociedad. A\u00fan la noci\u00f3n de instituci\u00f3n en la sociedad disciplinaria, con su territorializaci\u00f3n y su estriaje del espacio social, indicaba una cierta distancia, una cierta trascendencia con relaci\u00f3n a las fuerzas sociales inmanentes. El capitalismo,en cuanto a s\u00ed mismo, no es una forma trascendente. Seg\u00fan Deleuze y Guattari, \u00abel capitalismo define un campo de inmanencia, y llena permanentemente ese campo. Pero ese campo desterritorializado se encuentra determinado por una axiom\u00e1tica [&#8230;]\u00bb<sup>14<\/sup>. El desmoronamiento de los muros de las instituciones, que caracteriza el paso hacia la sociedad de control, constituye un paso hacia el campo de inmanencia, hacia una nueva axiom\u00e1tica social, que quiz\u00e1 es m\u00e1s adecuada a una soberan\u00eda propiamente capitalista. Una vez m\u00e1s, como el capitalismo mismo, la sociedad de control s\u00f3lo funciona estrope\u00e1ndose. Con la sociedad de control llegamos finalmente a una forma de sociedad propiamente capitalista que la terminolog\u00eda marxiana llama la sociedad de la subsunci\u00f3n real.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Tercera y \u00faltima hip\u00f3tesis: no podemos pensar la sociedad de control sin pensar el mercado mundial. El mercado mundial, seg\u00fan Marx, es el punto de partida y el punto de llegada del capitalismo. Con la sociedad de control tocamos finalmente este punto, el punto de llegada del capitalismo. Como el mercado mundial, ella es una forma que no tiene afuera, sin fronteras, o mejor a\u00fan, con l\u00edmites fluidos y m\u00f3viles. Para volver al t\u00edtulo de mi exposici\u00f3n, la sociedad de control es ya, e inmediatamente, una sociedad mundial de control.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\"><\/div>\n<hr style=\"height: 1px\" align=\"left\" width=\"15%\" \/>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small>* Traducci\u00f3n a partir de la traducci\u00f3n de Ernesto Hern\u00e1ndez.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small>** Texto presentado en los \u00abEncuentros Internacionales Gilles Deleuze\u00bb realizados en Sao Paolo y Rio de Janeiro entre el 10 y el 14 de junio de 1996, y publicados en el recopilatorio <em>Gilles Deleuze. Una vida filos\u00f3fica<\/em>, bajo la direcci\u00f3n de Eric Alliez. La versi\u00f3n castellana de estos encuentros fue publicada bajo la direcci\u00f3n de Ernesto Hern\u00e1ndez por Euphorion y la Revista S\u00e9 Cauto (e-book, Cali: 2002).<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small>1. Cf., Deleuze, Gilles. Poruparlers (1972-1990). Par\u00eds: Les \u00c9ditions de Minuit 1990 (\u00abPost-scriptum sobre las sociedades de control\u00bb. En: <i>Conversaciones<\/i>. Valencia: Pre-Textos, 1995, pp. 277-286).<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small>2. Ib\u00edd., p. 242 (en la edici\u00f3n francesa).<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small>3. Jameson, Fredric. <i>Posmodernism, or the cultural logic of late capitalism<\/i>. Duke University Press, 1991, IX.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small>4. Ver Guy Debord, <i>La sociedad del espect\u00e1culo<\/i> (Valencia: Pre-Textos, 2000).<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small>5. Fukuyama, Francis, The End of History and the Last Man (New York: Free Press, 1992).<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small>6. \u00abNosotros hemos observado a la m\u00e1quina de guerra&#8230; en la mira de un nuevo de tipo de enemigo, no m\u00e1s otro Estado, o incluso otro r\u00e9gimen, sino &#8216;l&#8217;ennemi quelconque&#8217; [el enemigo cualquiera]&#8230;\u00bb (Gilles Deleuze y F\u00e9lix Guattari, Mil Mesetas [Valencia: Pre-Textos 2010])<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small>7. Indudablemente existen zonas de privaci\u00f3n en el mercando mundial donde el flujo de capital y mercanc\u00edas se reduce al m\u00ednimo. En algunos casos esta privaci\u00f3n est\u00e1 determinada por una decisi\u00f3n expl\u00edcitamente pol\u00edtica (como en las sanciones econ\u00f3micas en contra de Irak) y en otros casos se sigue desde las l\u00f3gicas impl\u00edcitas del capital mundial (como en los c\u00edrculos de pobreza y hambruna al sur del desierto de Sahara en \u00c1frica). Sin embargo en cualquiera de estos casos, estas zonas no constituyen un afuera del mercado capitalista, sino que m\u00e1s bien funcionan en el mercado mundial como los pelda\u00f1os m\u00e1s subordinados de la jerarqu\u00eda econ\u00f3mica mundial.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small>8. Para una excelente explicaci\u00f3n de la noci\u00f3n de diagrama de Foucaul, ver Gilles Deleuze, <i>Foucault<\/i> (Minneapolis: U de Minnesota P, 1988) 34-37).<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small>9. Ver \u00c9tienne Balibar, \u00abIs There a &#8216;Neo-Racism&#8217;?\u00bb en \u00c9tienne Balibar and Immanuel Wallerstein, eds., <i>Race, Nation, Class<\/i> (London: Verso, 1991) 17-28.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small>10. Ib\u00edd., 21-22.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small>11. G. Deleuze &#8211; F. Guattari. <i>Mille plateaux<\/i>. Par\u00eds:Les \u00c9ditions de Minuit, 1980, p. 218.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small>12. Ib\u00edd., p. 254.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small>13. Ver Laurent Bernal, <i>The Queen of America Goes to Washington City: Essays on Sex and Citizenship<\/i> (Durham: Duke UP, 1997). Para su formaci\u00f3n del reverso reaccionario en la consigna \u00ablo personal es pol\u00edtico\u00bb, ver 175-180. Para su an\u00e1lisis de la \u00abesfera p\u00fablica \u00edntima\u00bb ver 2-24.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small>14. G. Deleuze &#8211; F. Guattari. <i>L&#8217;Anti-Oedipe<\/i>. Par\u00eds: Les \u00c9ditions de Minuit. 1973, p. 298.<\/small><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Deleuze nos dice que la sociedad en la cual nosotros vivimos hoy es una sociedad de control, un t\u00e9rmino que \u00e9l tom\u00f3 del mundo paranoico de William Burroughs. 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