{"id":3311,"date":"2025-07-07T13:41:31","date_gmt":"2025-07-07T19:41:31","guid":{"rendered":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=3311"},"modified":"2025-07-09T18:02:59","modified_gmt":"2025-07-10T00:02:59","slug":"luhuna-carvalho-el-eclipse-de-la-invisibilidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=3311","title":{"rendered":"Luhuna Carvalho \/ El eclipse de la invisibilidad"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>Texto publicado originalmente el 5 de abril de 2025 en la plataforma de <em><a href=\"https:\/\/adisciplineofattention.substack.com\/p\/o-eclipse-da-invisibilidade#_ftn4\">A Discipline of Attention<\/a><\/em>.<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify\">La publicaci\u00f3n portuguesa en 2024 de <em>Los invisibles<\/em> (1987) de Nanni Balestrini por la editorial Barco B\u00eabado suscita una serie de apuntes que no remiten a la obra en s\u00ed, sino al contexto de su edici\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Nanni Balestrini (1935-2019) fue una de las figuras principales de la contracultura italiana, uniendo el experimentalismo de las vanguardias art\u00edsticas y literarias de inicios del siglo con las experiencias insurreccionales del periodo de posguerra. Tal vez s\u00f3lo Pablo Echaurren se le compare en la producci\u00f3n de un imaginario visual de la llamada \u00ab\u00e1rea de la Autonom\u00eda\u00bb en los setenta: un archipi\u00e9lago insurreccional de movimientos, colectivos, publicaciones y asambleas de f\u00e1brica y de barrio que desafiaban los cors\u00e9s ideol\u00f3gicos, reclam\u00e1ndose tanto de un anarquismo espurio como de un comunismo sin Estado.<sup>1<\/sup><\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">En <em>Los invisibles<\/em>, un narrador an\u00f3nimo relata su vida militante, comenzando con las primeras revueltas lice\u00edstas y las ocupaciones de centros sociales, describiendo un uso difuso de la violencia revolucionaria en el contexto general de la lucha armada, y terminando, como cientos de otros j\u00f3venes, en el infierno de la prisi\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Las obras m\u00e1s conocidas del trabajo art\u00edstico de Balestrini son sus cuadros, que estructuran las consignas, el repertorio conceptual y los gritos de la \u00e9poca como poes\u00eda visual, componiendo una cartograf\u00eda textual de los movimientos.<\/div>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3314\" src=\"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2025\/07\/eee93954-13fd-40f8-89c2-25b1a0508f3c_665x440.jpg\" alt=\"\" width=\"665\" height=\"440\" srcset=\"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2025\/07\/eee93954-13fd-40f8-89c2-25b1a0508f3c_665x440.jpg 665w, https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/files\/2025\/07\/eee93954-13fd-40f8-89c2-25b1a0508f3c_665x440-600x397.jpg 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 665px) 100vw, 665px\" \/><\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Su experimentaci\u00f3n literaria se desarrolla en continuidad con ese trabajo gr\u00e1fico. Balestrini elige personajes-tipo (un joven obrero en las huelgas salvajes de Fiat en los sesenta; un joven \u00abaut\u00f3nomo\u00bb en el <em>hinterland<\/em> lombardo de los setenta) e implosiona la estructura sint\u00e1ctica de su narrativa directa, quedando un discurso \u00abrizom\u00e1tico\u00bb, como se dec\u00eda entonces, que traduce el v\u00e9rtigo de la explosi\u00f3n subjetiva en curso. El discurso es exterior, contrario a cualquier \u00abflujo de conciencia\u00bb modernista, m\u00e1s cercano a la verborrea esquizoide de la exaltaci\u00f3n colectiva que a la introspecci\u00f3n neur\u00f3tica de un abismo interior cualquiera:<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;padding-left: 40px\"><small>la ma\u00f1ana que ocupamos el Almac\u00e9n hab\u00edamos llegado muy pronto hab\u00edamos llegado de madrugada pront\u00edsimo era la ma\u00f1ana del s\u00e1bado y la noche antes mientras Valeriana y Avellana vigilaban los dos lados de la carretera Membrillo Ortiga y yo agujereamos con un taladro manual el candado por la parte inferior donde tiene la cerradura hicimos saltar el tambor y el candado se abri\u00f3 as\u00ed todo quedaba a punto para la ma\u00f1ana siguiente bastar\u00eda con quitar la cadena luego dejamos a lo largo de la cuneta del otro lado de la carretera bolsas de pl\u00e1stico ocultas en la maleza con piedras bolas y hondas tampoco demasiadas cosas porque dentro del Almac\u00e9n hab\u00eda material de todo tipo para poder defendernos en caso de ataque inmediato<\/small><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify\">Balestrini recrea el lenguaje de su tiempo, no de un tiempo \u00abhist\u00f3rico\u00bb, sino de un tiempo suspendido en una larga insurrecci\u00f3n difusa. Se trata, por tanto, de un ejercicio m\u00e1s etnogr\u00e1fico que experimental. Basta comparar cualquiera de sus p\u00e1rrafos con algunos textos del periodo, como el famoso texto sobre el \u00abvalor de uso\u00bb escrito en 1979 por el reci\u00e9n fallecido Franco Piperno:<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;padding-left: 40px\"><small>Valor de uso es el disgusto por el empleo fijo, incluso si queda junto a casa: es el horror al oficio; es movilidad; es la fuga del rendimiento est\u00fapidamente rigidificado como forma de resistencia activa frente a la mercanc\u00eda, a convertirse en mercanc\u00eda, a ser pose\u00eddo enteramente por los movimientos de la mercanc\u00eda. [\u2026]. Valor de uso es el deseo de aprender con todo el cuerpo esta nueva sensibilidad que emerge de ese continente rico en matices, tonos y emociones sensibles que es el asociacionismo juvenil en su relaci\u00f3n particular con la m\u00fasica, el cine, la pintura [\u2026]. Valor de uso es la terca b\u00fasqueda de nuevas relaciones entre los hombres, de modos \u00abtransversales de comunicarse\u00bb, de experimentar, de crecer desde las propia diferencias [\u2026]. Valor de uso es la \u00abalegr\u00eda pensativa\u00bb del robo de objetos \u00fatiles, deseados \u2014 que es relaci\u00f3n directa con las cosas, libre de la sucia e in\u00fatil mediaci\u00f3n del dinero [\u2026]. Valor de uso es la esperanza ingenua con la que nacen \u2014para vivir de forma fr\u00e1gil y luego morir\u2014 cientos de miles de experiencias de \u00abcontraeconom\u00eda\u00bb, de trabajo \u00fatil en la agricultura, de los servicios, en los barrios. [\u2026] Valor de uso es la abstracta inhumanidad del homicidio, del atentado \u2014 soluci\u00f3n fant\u00e1stica a un problema real, remordimiento denso por la plenitud de las propias posibilidades, intento desesperado de afirmar, con un orgullo impaciente, la propia fuerza social.<sup>2<\/sup><\/small><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify\">Balestrini respond\u00eda a la singularidad de las formas pol\u00edticas que viv\u00eda. La excepcionalidad del 68 italiano no es, proverbialmente, que \u00abdurara diez a\u00f1os\u00bb, hasta el final de los setenta, sino que en esa extensi\u00f3n logr\u00f3 ensayar una ruptura interna a la propia categor\u00eda de \u00abpol\u00edtica\u00bb. Imag\u00ednese un largo y extenso PREC, donde el desarrollo de las experiencias de \u00abpoder popular\u00bb empezara a ir m\u00e1s all\u00e1 de la l\u00f3gica de la participaci\u00f3n, de la valorizaci\u00f3n econ\u00f3mica y de la ciudadan\u00eda, asumiendo su propia experiencia colectiva como programa, haciendo de la vida vivida un instrumento de subversi\u00f3n en s\u00ed misma.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">La intensa aceleraci\u00f3n del \u00abmilagro italiano\u00bb hizo que el choque de la sujeci\u00f3n al tiempo y espacio de la gran f\u00e1brica fuera particularmente evidente y brutal. Todas las identidades socioecon\u00f3micas \u2014ser \u00abobrero\u00bb, ser \u00abdesempleado\u00bb, ser \u00abmujer\u00bb, ser \u00abjoven\u00bb, ser \u00abmarginal\u00bb\u2014 se revelaban como simples categor\u00edas del enfrentamiento entre el dominio capitalista y un antagonismo de clase de mecha corta. La respuesta ser\u00eda tambi\u00e9n \u00abinmediata\u00bb. \u00abLo queremos todo\u00bb, como dec\u00eda el propio Balestrini. La contestaci\u00f3n rechazaba toda mediaci\u00f3n social \u2014sindicatos, partidos, etc.\u2014, oponi\u00e9ndoles ese archipi\u00e9lago de rechazos: la llamada \u00ab\u00e1rea de la Autonom\u00eda\u00bb. No la \u00abautonom\u00eda\u00bb de la autogesti\u00f3n del capitalismo, sino la \u00abautonom\u00eda\u00bb del rechazo de todo el proceso productivo.<sup>3<\/sup><\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\"><em>Los invisibles<\/em> acompa\u00f1a la parte final de esa d\u00e9cada. La insurrecci\u00f3n euf\u00f3rica encuentra sus l\u00edmites en el enfrentamiento con el Estado y con el Partido Comunista Italiano, que acusa a miles de personas de terrorismo, llevando a cientos de ellas al exilio en Francia. Es como <em>Bildungsroman<\/em> colectivo que <em>Los invisibles<\/em> se vuelve un texto m\u00edtico, de esos que, le\u00eddos en la edad adecuada, transforman una vida. El libro es, literalmente, un manual de subversi\u00f3n. Ense\u00f1a cu\u00e1ndo una ruptura con la burocracia activista puede crear una comunidad capaz de escalar una lucha, etc. Hoy, sin embargo, una lectura l\u00facida y sensible del texto encontrar\u00e1 en \u00e9l menos un mito que un luto.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 0em;text-align: center\">*<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0em;text-align: center\">*\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 *<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 0em;text-align: justify\">El furioso exceso comunal de <em>Los invisibles<\/em> ser\u00eda hoy imposible. Cualquiera que intentara seguir ese camino ser\u00eda inmediatamente identificado y procesado. La extensi\u00f3n de los medios objetivos y subjetivos de control social disolvi\u00f3 el contrapoder \u00abinvisible\u00bb de las grandes metr\u00f3polis, que se extingui\u00f3 sin siquiera darse cuenta.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Por eso resulta tan extra\u00f1a la decisi\u00f3n de incluir en esta edici\u00f3n portuguesa un prefacio de Negri de 2005, profundamente anacr\u00f3nico. Negri es rescatado en un intento por asociar su prestigio a un texto que no s\u00f3lo no lo necesita, sino que se ve disminuido por \u00e9l. Negri vincula la vitalidad de <em>Los invisibles<\/em> a los diversos movimientos contempor\u00e1neos de entonces (la <em>Pantera<\/em>, movimiento estudiantil italiano de los noventa, y las grandes movilizaciones antiglobalizaci\u00f3n de Seattle, Praga y G\u00e9nova), afirmando que el libro realiza una antropolog\u00eda de la \u00abmultitud\u00bb que viene, trazando una l\u00ednea de continuidad entre los setenta y una nueva primavera de los movimientos. Si este tipo de afirmaciones era com\u00fan en 2005, en 2025 suena a una broma de mal gusto.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">La sinton\u00eda concreta entre las instituciones formales e informales de la izquierda (el llamado \u00abmovimiento\u00bb) y las formas difusas de antagonismo social parec\u00eda algo \u00abnatural\u00bb hasta la sucesi\u00f3n explosiva de revueltas e insurrecciones que siguieron a la crisis financiera de 2008, donde comenz\u00f3, poco a poco, a dibujarse su divorcio.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">En 2011-2012, en las plazas ocupadas de Madrid, Lisboa y Nueva York, \u00abmovimiento\u00bb y antagonismo parec\u00edan indistinguibles. Se convirtieron, pocos a\u00f1os despu\u00e9s, en 2019-2020, durante los chalecos amarillos y la \u00abInsurrecci\u00f3n George Floyd\u00bb (ambas descritas como las mayores revueltas desde 1968), en entidades distintas: el impacto de las instituciones militantes en el desarrollo de los acontecimientos fue relativamente nulo. Por un lado, los \u00abmovimientos sociales\u00bb, folclorizados, burocratizados y autorreferenciales, incapaces de pensar m\u00e1s all\u00e1 de la pol\u00edtica representativa, de una banal catequesis de los buenos sentimientos y de la judicializaci\u00f3n autof\u00e1gica de su propio medio. Por el otro, las masas \u00absalvajes\u00bb, cada vez m\u00e1s proletarizadas y sin forma, ilegibles a la luz de las categor\u00edas pol\u00edticas de las sociedades liberales, al mismo tiempo demasiado revolucionarias y demasiado reaccionarias, humilladas y odiadas por el progresismo, reacias a cualquier paternalismo, listas para volar la casa entera al entender que no les queda ninguna salida de emergencia.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Tal vez el mejor comentario al prefacio de Negri, y a la decisi\u00f3n de recuperarlo, sean las palabras recientes de su ex-<em>compagnon de route<\/em>, Maurizio Lazzarato:<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;padding-left: 40px\"><small>Algunos hab\u00edan delirado sobre la autonom\u00eda del proletariado cognitivo, sobre la independencia de la nueva composici\u00f3n de clase. Nada m\u00e1s falso. Quien decide d\u00f3nde, cu\u00e1ndo, c\u00f3mo y con qu\u00e9 fuerza de trabajo se produce (asalariada, precaria, servil, esclavizada, femenina, etc.) es, una vez m\u00e1s, quien detenta los capitales necesarios, quien posee la liquidez y el poder para hacerlo (hoy en d\u00eda, sin duda, los \u00abBig Three\u00bb). No es, desde luego, el proletariado m\u00e1s d\u00e9bil de los \u00faltimos dos siglos. Lejos de la autonom\u00eda y la independencia: la realidad de clase es subordinaci\u00f3n, sujeci\u00f3n y sometimiento, como nunca antes en la historia del capitalismo. Ser \u00abtrabajo vivo\u00bb es una desgracia, porque siempre es trabajo comandado, como el de mi padre y el de mi abuelo. El trabajo no produce \u00abel\u00bb mundo, sino el \u00abmundo del capital\u00bb, que, mientras no se demuestre lo contrario, es algo muy distinto, porque se trata de un mundo de mierda.<sup>4<\/sup><\/small><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify\">Lo que hoy hay que pensar son las discontinuidades entre nuestro tiempo y el tiempo de la narrativa de Balestrini.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">La promesa general de que una \u00abotra izquierda\u00bb, m\u00e1s libertaria y democr\u00e1tica, estar\u00eda lista para sustituir a la \u00abvieja izquierda\u00bb, estatal y autoritaria, cobr\u00f3 nuevo impulso tras la ca\u00edda del muro en 1989. La premisa fundamental, con expresiones m\u00faltiples y contradictorias, era que las luchas en s\u00ed mismas, por su propia esencia, constitu\u00edan las formas emancipatorias por venir. La experiencia social y organizativa de los movimientos y de la contracultura \u2014aparentemente abierta, din\u00e1mica, democr\u00e1tica, creativa, inclusiva y horizontal\u2014 era un ensayo de la pol\u00edtica que se avecinaba, liberada del determinismo y del productivismo socialdem\u00f3crata y\/o filosovi\u00e9tico.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">La reorganizaci\u00f3n del capitalismo pudo haber extinguido a la clase obrera de anta\u00f1o, pero las nuevas formas de trabajo conten\u00edan el mismo deseo de democracia, justicia e igualdad. Los m\u00faltiples intentos por renombrar la composici\u00f3n de clase contempor\u00e1nea \u2014el precariado, el cognitariado, etc.\u2014 rechazaban sustituir una lucha de clases anclada en el proceso productivo por una nueva \u00abclase media\u00bb global, buscando al mismo tiempo superar las formas cl\u00e1sicas de identidad obrera (masculina, blanca, productivista, etc.). La esencia de la izquierda era ahora la creatividad y la multiplicidad, protagonizadas por un sujeto compuesto, que exig\u00eda sobre todo un nuevo tipo de contrato social. La emergencia del \u00abmovimentismo\u00bb signific\u00f3 una transformaci\u00f3n del propio concepto de organizaci\u00f3n y de vanguardia. Los movimientos abandonaban el paternalismo rancio del leninismo vulgar, desarrollando y experimentando internamente un repertorio pr\u00e1ctico y cr\u00edtico que aguardar\u00eda las crisis sist\u00e9micas inevitables para constituirse como forma de lucha hegem\u00f3nica. Las pr\u00e1cticas militantes de finales de los noventa \u2014desde los bloques negros hasta los foros sociales, pasando por las ocupaciones\u2014 acabar\u00edan por informar movilizaciones masivas, primero en los movimientos antiglobalizaci\u00f3n de Seattle, Praga y G\u00e9nova, y luego en las primaveras \u00e1rabes, en las plazas ocupadas y en los movimientos antiausteridad, donde una multitud asumi\u00f3 de facto el repertorio cr\u00edtico y contestatario de los <em>milieux<\/em> militantes.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Pero la historia de la \u00faltima d\u00e9cada muestra c\u00f3mo todo ese marco pol\u00edtico fue ampliamente derrotado. La agudeza y el ingenio de todas esas composiciones de clase <em>pr\u00eat-\u00e0-porter<\/em> encubr\u00edan apenas la inestabilidad existencial de una clase media confrontada con su inevitable pauperizaci\u00f3n. Ante los programas de austeridad del inicio de la d\u00e9cada pasada, esa misma peque\u00f1a burgues\u00eda progresista y cosmopolita que hab\u00eda entendido la crisis financiera como un agotamiento sist\u00e9mico del capitalismo, comprendi\u00f3 que, al final, ten\u00eda mucho m\u00e1s que perder que sus cadenas. Si para gran parte de la clase media las consecuencias de la crisis se reflejaban sobre todo en t\u00e9rminos econ\u00f3micos, dando lugar a su chauvinismo populista y autoritario, para la clase media letrada, creativa e intelectualizada, lo que estaba en juego con los recortes neoliberales del gasto estatal era sobre todo su capital simb\u00f3lico y cultural.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Su programa difuso dej\u00f3 entonces de ser el cuestionamiento de los l\u00edmites de las democracias liberales para volverse la defensa ac\u00e9rrima de las instituciones p\u00fablicas. La <em>Realpolitik<\/em> econ\u00f3mica oblig\u00f3 a la clase media progresista a abandonar su supuesta pasi\u00f3n pol\u00edtica por una \u00abdemocracia real\u00bb, renunciando a toda fantas\u00eda revolucionaria, y qued\u00e1ndose \u00fanicamente con una inmensa ansiedad por probar su necesidad social y su valor como \u00e9lite intelectual y cultural. La \u00abmultitud\u00bb que apenas media d\u00e9cada antes exig\u00eda la destituci\u00f3n de todos los gobiernos en las plazas ocupadas, ahora estaba en las redes sociales exigiendo m\u00e1s leyes, m\u00e1s Estado, m\u00e1s subsidios, m\u00e1s instituciones, revel\u00e1ndose tanto m\u00e1s conservadora cuanto m\u00e1s ostentaba su progresismo como conquista civilizatoria.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">La separaci\u00f3n hist\u00f3rica entre \u00abmovimiento\u00bb y antagonismo se produce en esa reconversi\u00f3n de la <em>intelligentsia<\/em> post-68 a la raz\u00f3n de Estado. En las protestas de los chalecos amarillos en Francia en 2019 emerge esa otra clase media en crisis, proletarizada y perif\u00e9rica, que recurr\u00eda a los repertorios \u00abde movimiento\u00bb (ocupaci\u00f3n de glorietas, democracia directa, medios aut\u00f3nomos, enfrentamientos con las fuerzas del orden), sin expresarse dentro del marco simb\u00f3lico, referencial y moral de una \u00abizquierda\u00bb que, entretanto, se hab\u00eda vuelto completamente incapaz de comprender qui\u00e9nes eran esos paganos que devastaban los Campos El\u00edseos. La \u00abizquierda\u00bb cosmopolita, liberal, progresista, esa subjetividad moderna, heredera descarriada de Nietzsche, Marx y Freud, nacida con la revoluci\u00f3n sexual, con la emancipaci\u00f3n femenina, con la liberaci\u00f3n homosexual, con la poes\u00eda ca\u00edda en las calles y con el d\u00eda inicial entero y limpio, se volv\u00eda, al fin, uno de los principales garantes y baluartes del <em>status quo<\/em>.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 0em;text-align: center\">*<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0em;text-align: center\">*\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 *<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 0em;text-align: justify\">El corolario de la despolitizaci\u00f3n de la izquierda fue su entusiasta adhesi\u00f3n a la gesti\u00f3n estatal de la pandemia. Su vanidosa formaci\u00f3n posestructuralista y descolonizante se desvaneci\u00f3 en el aire en cuanto la \u00abvalidez cient\u00edfica\u00bb de los confinamientos se convirti\u00f3 en la \u00fanica discusi\u00f3n posible. La cancelaci\u00f3n total de cualquier consideraci\u00f3n pol\u00edtica, existencial o social sobre la gesti\u00f3n p\u00fablica de la pandemia demuestra cu\u00e1n imposible se volvi\u00f3 cualquier indagaci\u00f3n cr\u00edtica o filos\u00f3fica que vaya m\u00e1s all\u00e1 de una naturalizaci\u00f3n del Estado. La pandemia fusion\u00f3 a esa izquierda libertaria, democr\u00e1tica, horizontal, alegre y creativa con la raz\u00f3n soberana, en un proceso hist\u00f3rico que a\u00fan hoy resulta complejo de comprender.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">En t\u00e9rminos de filosof\u00eda pol\u00edtica moderna, la autoridad del Estado se justifica por la supuesta necesidad de conciliaci\u00f3n entre sujetos que, en su \u00abestado natural\u00bb, estar\u00edan entregados a la anarqu\u00eda violenta de la ley del m\u00e1s fuerte. El poder del Estado est\u00e1 compuesto por el poder que todos le cedemos, de modo que ese poder com\u00fan sea siempre m\u00e1s fuerte que el m\u00e1s fuerte entre nosotros. Como suma de instituciones jur\u00eddicas y soberanas, el Estado agrega intereses individuales, reprimiendo unos, incentivando otros, sistematiz\u00e1ndolos en un proyecto colectivo. La \u00absociedad\u00bb es el campo de mediaciones entre esferas de inter\u00e9s dispares y antag\u00f3nicas, un conjunto de instancias de participaci\u00f3n y debate abierto, sujetas a cr\u00edtica constante y a una incesante reconfiguraci\u00f3n. En otras palabras, es la sistematizaci\u00f3n permeable y pl\u00e1stica de la \u00absociedad civil\u00bb lo que legitima el poder gubernamental del Estado.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">La amenaza a ese convenio deja de ser, entonces, el mito del \u00abm\u00e1s fuerte\u00bb, para pasar a ser quien, por una u otra raz\u00f3n, se sustrae a la plena participaci\u00f3n en el contrato social, rechazando sus obligaciones c\u00edvicas (participaci\u00f3n, impuestos, obediencia a la autoridad, etc.) y\/o sus obligaciones culturales y simb\u00f3licas (religiosas, pol\u00edticas, culturales, ling\u00fc\u00edsticas, raciales, de g\u00e9nero, etc.). Si la derecha teme al extranjero, al disidente, a la minor\u00eda, etc., la izquierda teme al magnate, al mafioso, al <em>hooligan<\/em>, etc. El Estado es precisamente la instituci\u00f3n que nos protege de una violencia siempre latente e inminente, venga de arriba o de abajo. Pero si algo ha dejado claro el pensamiento cr\u00edtico moderno es que la violencia proyectada es la violencia del que proyecta. El conflicto entre mediaciones universales e intereses singulares es inherentemente violento, y esa violencia le es, en el fondo, interna.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Esto ocurre en un doble proceso. En primer lugar, la propia \u00absociedad\u00bb, como abstracci\u00f3n, como mediaci\u00f3n primaria, se da como una subsunci\u00f3n necesaria de todas las relaciones sociales cuya inmediatez sea incompatible con su marco normativo. Es decir, si la sociedad abstracta necesita de instituciones concretas (la educaci\u00f3n, la familia, la religi\u00f3n, la cultura, los partidos, la ideolog\u00eda, etc.), tambi\u00e9n requiere autonomizarse de todas ellas, es decir, del riesgo de que estas mismas instituciones se separen del campo de mediaci\u00f3n abstracta. Si, por un lado, el proceso de constituci\u00f3n social es interminable (la subsunci\u00f3n normativa de comunidades espont\u00e1neas es una tarea continua), por otro, hay una clara teleolog\u00eda pol\u00edtica inherente a la idea de sociedad: la creaci\u00f3n de un ser puramente social y abstracto, de una identidad enteramente c\u00edvica. En segundo lugar, esta forma social abstracta responde, evidentemente, a un prop\u00f3sito productivo: la creaci\u00f3n y circulaci\u00f3n de valor. Es ese prop\u00f3sito el que pone en movimiento el paradigma social de constituci\u00f3n y destituci\u00f3n continua de comunidades concretas. La acumulaci\u00f3n originaria no es un episodio hist\u00f3rico de la constituci\u00f3n del capitalismo, sino un proceso interno a su propia reproducci\u00f3n. La creaci\u00f3n de nuevos productos, de nuevos mercados, de nuevos capitales y de nuevas fuerzas de trabajo implica siempre la destrucci\u00f3n de los anteriores.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">El prop\u00f3sito de la \u00absociedad\u00bb es entonces, por un lado, permitir y acelerar el v\u00e9rtigo salvaje de la circulaci\u00f3n del capital y, por otro, gestionar los cortocircuitos sociales que de ello se derivan, autorizando unos, reprimiendo otros. La violencia espont\u00e1nea contra el proceso es presupuesta, alentada, organizada, compensada y redirigida. Dicho de otro modo, las sociedades capitalistas necesitan garantizar su paz social exactamente del mismo modo en que necesitan sostener su guerra social. Las sociedades capitalistas requieren asegurar su orden en la misma medida en que necesitan garantizar su anarqu\u00eda.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La sociedad perfecta no produce paz social, sino la crisis ideal, donde el m\u00e1ximo de productividad posible coincide con el m\u00e1ximo de atomizaci\u00f3n social posible. El sujeto social ideal es aquel que ha logrado hacer indistinguible su identidad productiva de su identidad c\u00edvica. La pandemia fue una aproximaci\u00f3n a esta crisis ideal. El sujeto totalmente territorializado por el orden soberano se volvi\u00f3, al mismo tiempo, el sujeto totalmente desterritorializado por la brutal aceleraci\u00f3n de los flujos de informaci\u00f3n. El poder an\u00e1rquico del Estado se fusion\u00f3 con la anarqu\u00eda autoritaria de las redes, y viceversa. Ambas funciones adquirieron una capacidad t\u00e9cnica hist\u00f3ricamente in\u00e9dita, volvi\u00e9ndose indiscernibles y contiguas. Millones de personas, seguras en casa, entregadas al onanismo tecnol\u00f3gico m\u00e1s delirante, voraz y adictivo. Su anarqu\u00eda c\u00ednica e iconoclasta volvi\u00e9ndose indistinguible de la obediencia absoluta al lenguaje del Estado. Esa fue la <em>Aufhebung<\/em>, la realizaci\u00f3n y superaci\u00f3n simult\u00e1nea de la tensi\u00f3n entre individuo y grupo que constitu\u00eda a las sociedades liberales. El orden se volvi\u00f3 an\u00e1rquico <em>precisamente como orden<\/em>. Trump y Musk destruyen al Estado mientras los anarquistas crean reg\u00edmenes jur\u00eddicos.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Es en ese contexto donde las categor\u00edas cl\u00e1sicas de la pol\u00edtica y la sociolog\u00eda se vuelven obsoletas. Izquierda, democracia, opini\u00f3n p\u00fablica, sociedad civil, cultura, etc\u00e9tera, son hoy t\u00e9rminos vaciados de sentido. El vocabulario post-68 no era, evidentemente, el vocabulario liberal, pero era aun as\u00ed un intento por reformularlo en otros t\u00e9rminos: \u00abdeconstruirlo\u00bb, \u00abdesterritorializarlo\u00bb, \u00abprofanarlo\u00bb, \u00abdesnaturalizarlo\u00bb, etc. Abandonado, con raz\u00f3n, el proyecto socialista, lo que parec\u00eda quedar era una tentativa por sazonar la fenomenolog\u00eda social, pol\u00edtica y cultural de las relaciones capitalistas.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Todo ese programa de nuevas mediaciones y de abolici\u00f3n de las grandes metaf\u00edsicas colapsa con la descomposici\u00f3n del mundo liberal. El programa impl\u00edcito en \u00abla teor\u00eda\u00bb, m\u00e1s francesa, m\u00e1s alemana (o m\u00e1s italiana), sobrevive s\u00f3lo como conciencia c\u00ednica del nihilismo reinante. La conciencia difusa de que somos gobernados por dispositivos fundamentalmente apocal\u00edpticos dio lugar a un desesperado entusiasmo por la absurdidad de toda la situaci\u00f3n. El sujeto contempor\u00e1neo sabe perfectamente que su vida est\u00e1 regida por un r\u00e9gimen de abstracciones contingentes que lo devastan sin tregua, pero se reserva, como \u00faltimo vestigio de propiedad sobre s\u00ed mismo, el enamoramiento intelectual por su propio cinismo y sarcasmo. Ese narcisismo onanista es el \u00fanico bote salvavidas que queda, y en \u00e9l vagamos a la deriva en un oc\u00e9ano de tedio, ansiedad y desesperaci\u00f3n.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 0em;text-align: center\">*<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0em;text-align: center\">*\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 *<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Es como ruina de un mito que <em>Los invisibles<\/em> se revela. Su experimentalismo formal resulta accesorio frente a su estructura narrativa. El personaje principal no es tanto el narrador como su flujo verbal, y como tal, las tramas menores se revelan como simples suced\u00e1neos del ejercicio literario en s\u00ed.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Elementos cruciales del periodo, como la emergencia de un feminismo aut\u00f3nomo respecto al propio movimiento aut\u00f3nomo, o la explosi\u00f3n del consumo de hero\u00edna, se remiten a un par de an\u00e9cdotas circunstanciales. Pero a casi cuatro d\u00e9cadas de distancia, lo que a\u00fan queda por pensar sobre la Autonom\u00eda no es tanto su energ\u00eda insurreccional, fe\u00e9rica y ampliamente discutida y celebrada, sino aquello que en ella ya operaba como extra\u00f1amiento del mundo.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">El cuestionamiento<sup>5<\/sup> de los l\u00edderes carism\u00e1ticos, de la fanfarroner\u00eda guevarista y marxiana, del hedonismo manipulador de la revoluci\u00f3n sexual y de las propias pr\u00e1cticas discursivas del movimiento afirmaba una diferencia femenina, una alteridad antropol\u00f3gica frente al mundo masculino. Si hoy esa postura es desafiada por su esencialismo de g\u00e9nero, posee sin embargo algo digno de atenci\u00f3n: una pr\u00e1ctica com\u00fan de pensamiento y de alteridad que se constituye en una negativa lenta, no en una oposici\u00f3n histri\u00f3nica. Las pr\u00e1cticas de autoconocimiento, las largas conversaciones de confidencias compartidas, el volver com\u00fan lo que era personal, tej\u00edan lentamente un lenguaje y un gesto que superaban tanto el p\u00e1nico como el cinismo.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">El consumo de hero\u00edna durante los setenta refuerza este punto. Es el agotamiento del movimiento lo que lleva a miles de j\u00f3venes al uso de una sustancia que recreaba la plenitud existencial y emocional que se viv\u00eda en el calor y la comuni\u00f3n de las luchas. Eso no ocurr\u00eda por debilidad, por desajuste o por hedonismo; al contrario, era una decisi\u00f3n consciente ante la ruina de la efusividad afectiva y aventurera del movimiento, y ante lo intolerable del ultim\u00e1tum entre el salto al vac\u00edo de la lucha armada y la condena a \u00abuna vida normal\u00bb. Es precisamente su sesgo antiheroico lo que vuelve ese gesto digno de otra atenci\u00f3n, como \u00abestrategia de la negativa\u00bb llevada hasta sus \u00faltimos l\u00edmites f\u00edsicos. La epidemia opi\u00e1cea de los movimientos revolucionarios de los setenta anticipa y explica la epidemia opi\u00e1cea contempor\u00e1nea. El libro por escribir que existe en el reverso de <em>Los invisibles<\/em> es, precisamente, el libro de aquellas experiencias contempor\u00e1neas a su trama que son imposibles de traducir dentro del artificio literario de Balestrini. Son esas las que a\u00fan buscan su lenguaje: el de un desencuentro inefable entre el \u00e9xtasis de la comuni\u00f3n y la revuelta, y la mundanidad de la pol\u00edtica y la vida cotidiana. Los \u00ablibros revolucionarios\u00bb necesarios son los que dicen la verdad de una \u00e9poca. La nuestra no es la de una alegr\u00eda comunizante desbordante, sino la de una derrota.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 0em;text-align: center\">*<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0em;text-align: center\">*\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 *<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 0em;text-align: justify\">El futuro traer\u00e1 disensos cada vez m\u00e1s radicales y violentos, pero tambi\u00e9n cada vez m\u00e1s desprovistos de forma y de consistencia.<sup>6<\/sup> Si en un pasado reciente hab\u00eda, de hecho, algo disruptivo en la inmediatez de la experiencia sensorial y ps\u00edquica de la explotaci\u00f3n y la sumisi\u00f3n \u2014si era precisamente el cuerpo, como deseo y esp\u00edritu, quien expresaba una alteridad frente a la violencia de la f\u00e1brica y del Estado\u2014, hoy el control social, a trav\u00e9s de los algoritmos, ha creado su propia endocrinolog\u00eda.<\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Lo que queda es una \u00abdisciplina de la atenci\u00f3n\u00bb.<sup>7<\/sup><\/div>\n<div style=\"margin-bottom: 0;text-align: justify;text-indent: 1.27cm\">Estar presentes en el ojo del hurac\u00e1n, suspendiendo todo juicio c\u00ednico que nos mantenga presos del desencanto de la \u00e9poca, y sustituy\u00e9ndolo por una contemplaci\u00f3n cuyo cuidado se opone en todo a la urgencia y al chantaje de un hiperpresente pegado a nuestras gargantas como una navaja. Esa atenci\u00f3n debe descubrir qu\u00e9 fisuras incipientes pueden volverse contradicciones significativas. \u00c9stas se manifiestan en aquello que la vida contiene de m\u00e1s \u00edntimo e indecible, no porque sea secreto, sino porque es informulable. Es necesario emprender una larga y sinuosa \u00abindagaci\u00f3n\u00bb, no sobre las condiciones de producci\u00f3n, sino sobre las condiciones de subjetivaci\u00f3n y desubjetivaci\u00f3n. Es de esa atenci\u00f3n que podr\u00e1 emerger un nuevo lenguaje, com\u00fan en lo que tiene de disoluci\u00f3n de la conciencia de s\u00ed en la conciencia del otro. La inmediatez a reivindicar no es la de mi deseo, de mi compensaci\u00f3n ps\u00edquica, de mi urgencia ansiosa, sino la que antecede a un sentido de lo propio, porque se es antes algo otro, m\u00e1s vasto y m\u00e1s com\u00fan. Es un programa tan tenue como la tecla m\u00e1s suave de un piano viejo, pero \u00e9se ser\u00e1 el \u00fanico piano que sonar\u00e1 en las barricadas.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr style=\"height: 1px\" align=\"left\" width=\"25%\" \/>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>1<\/sup> Sobre la historia del per\u00edodo en cuesti\u00f3n, v\u00e9anse <em>Un comunismo m\u00e1s fuerte que la metr\u00f3poli<\/em> de Marcello Tar\u00ec y <em>La Horda de Oro<\/em>, editado por Nanni Balestrini, Primo Moroni y Sergio Bianchi. Ambos est\u00e1n disponibles en varias traducciones. Sobre el imaginario art\u00edstico de la Autonom\u00eda, v\u00e9ase <em>Images of Class. Operaismo, Autonomia and the Visual Arts<\/em> de Jacopo Galimberti.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>2<\/sup> Franco Piperno, \u00abSul Lavoro non Operaio\u00bb, en la revista <em>Metropoli<\/em>.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>3<\/sup> \u00abLa ciencia social de hoy es como el aparato productivo de la sociedad moderna: todos participan en \u00e9l y todos lo usan, pero los \u00fanicos que obtienen ganancias son los patrones. No podr\u00e1n destruirlo \u2014nos dicen\u2014 sin hacer que el hombre regrese a la barbarie. Pero, antes que nada, \u00bfqui\u00e9n les dijo que nos importa la civilizaci\u00f3n del hombre?\u00bb. Mario Tronti en <em>Obreros y capital<\/em>.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>4<\/sup> \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 la guerra?\u00bb de Maurizio Lazzarato.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>5<\/sup> El feminismo italiano de los setenta es vasto, y va desde la teor\u00eda marxiana de la reproducci\u00f3n social de Federici, Fortunati y Della Costa, hasta los diversos matices del separatismo de Carla Lonzi, la revista <em>Sottosopra<\/em> y el Colectivo de la Librer\u00eda de las Mujeres de Mil\u00e1n. V\u00e9anse <em>Escupamos sobre Hegel<\/em> de Carla Lonzi y <em>No creas tener derechos<\/em> de la Librer\u00eda de las Mujeres de Mil\u00e1n.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>6<\/sup> La reciente manifestaci\u00f3n en Lisboa contra el acoso policial a inmigrantes es un buen ejemplo. Fue una de las mayores manifestaciones de la \u00faltima d\u00e9cada sin que lograra producir algo m\u00e1s all\u00e1 del anuncio de una candidatura del Partido Socialista al Ayuntamiento de Lisboa.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify\"><small><sup>7<\/sup> \u00abPor comunismo, entendemos cierta disciplina de la atenci\u00f3n\u00bb. <em>Llamamiento<\/em>, An\u00f3nimo.<\/small><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Texto publicado originalmente el 5 de abril de 2025 en la plataforma de A Discipline of Attention. &nbsp; La publicaci\u00f3n portuguesa en 2024 de Los invisibles (1987) de Nanni Balestrini por la editorial Barco B\u00eabado suscita una serie de apuntes que no remiten a la obra en s\u00ed, sino al contexto de su edici\u00f3n. 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