{"id":3247,"date":"2025-02-18T12:49:16","date_gmt":"2025-02-18T18:49:16","guid":{"rendered":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=3247"},"modified":"2025-02-18T12:56:39","modified_gmt":"2025-02-18T18:56:39","slug":"andrea-cavalletti-la-maquinaria-de-la-nueva-derecha","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=3247","title":{"rendered":"Andrea Cavalletti \/ La maquinaria de la nueva derecha"},"content":{"rendered":"<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>Traducci\u00f3n de <a href=\"https:\/\/www.crisiscritique.org\/storage\/app\/media\/2024-07-16\/andrea-cavalletti.pdf\">\u00abThe New Right Machinery\u00bb<\/a>, publicado por primera vez en <em>Crisis and Critique<\/em>, vol. 11, n\u00fam. 1, 16 de julio de 2024.<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">1. Si no creemos o no nos interesa creer en una autodefinici\u00f3n t\u00e9cnica, \u00bfpodemos realmente creer en la existencia de una \u00abnueva Derecha\u00bb? \u00bfEste adjetivo \u00abnuevo\u00bb es aplicable a la facci\u00f3n que, a cualquier costo y por cualquier medio, siempre ha trabajado por la preservaci\u00f3n de las condiciones de dominaci\u00f3n y explotaci\u00f3n? Sea cual sea la respuesta, el riesgo es caer en el h\u00e1bito (un viejo vicio, en verdad) de buscar siempre fen\u00f3menos \u00abnuevos\u00bb que comprender, es decir, creer en el mito de la novedad (el t\u00e9rmino positivo) que necesariamente sustituye todo lo que ha sido escrito y transmitido (el t\u00e9rmino negativo, lo no-nuevo). Este mito se basa en la linealidad del progreso y, por lo tanto, en la presunci\u00f3n de que el fen\u00f3meno antiguo es el ya comprendido, mientras que el nuevo es el inusual, el que necesitamos entender. En otras palabras, se nos pide que comprendamos un cambio, una novedad cuyas condiciones, sin embargo, asumimos que ya conocemos. Tal concepci\u00f3n de la novedad es evidentemente parad\u00f3jica, pero su raz\u00f3n de ser radica en la misma fuerza de la costumbre que oculta esta evidencia. De hecho, la misma idea de que siempre hay algo nuevo no es m\u00e1s que la afirmaci\u00f3n de que los acontecimientos siguen siempre el mismo orden, es decir, la pretensi\u00f3n de introducir lo usual en lo inusual, lo estable en lo inestable: es siempre la misma vieja idea de un impulso de renovaci\u00f3n que se mantiene id\u00e9ntico. En lo que respecta a nuestro problema, esta idea es la otra cara de la concepci\u00f3n del fascismo como un \u00abfen\u00f3meno eterno\u00bb, una definici\u00f3n quiz\u00e1s no incongruente, pero que debe manejarse con suma cautela, ya que es precisamente el fascismo (ya sea \u00abviejo\u00bb o \u00abnuevo\u00bb) el que define sus conceptos con la part\u00edcula <em>Ur<\/em>-.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En la d\u00e9cada de 1970, cuando el fascismo italiano (cuya continuidad estaba representada en el parlamento por el Movimiento Social Italiano) se impuso en la escena pol\u00edtica como algo nuevo, es decir, como neofascismo, el mit\u00f3logo Furio Jesi describi\u00f3 en su libro <em>Cultura di destra<\/em> \u00abel elemento m\u00e1s caracter\u00edstico y difundido de la cultura de derecha\u00bb como una \u00abaut\u00e9ntica inmovilidad cadav\u00e9rica que pretende ser una fuerza vital perenne\u00bb. Citando la expresi\u00f3n de Oswald Spengler \u00abideas sin palabras\u00bb, Jesi describi\u00f3 la ideolog\u00eda de derecha como una \u00abm\u00e1quina ling\u00fc\u00edstica o mitol\u00f3gica\u00bb que funciona difundiendo una densa red de clich\u00e9s, estereotipos, lugares comunes, f\u00f3rmulas que parecen claras precisamente porque no necesitan ser comprendidas. De este modo, cada palabra queda reducida aqu\u00ed a un simple intermediario de lo que precede a todas las palabras, como si cada una aludiera a algo que no debe decirse, un secreto que siempre ha sido compartido por los sujetos y que, por lo tanto, los define como pertenecientes a un grupo espec\u00edfico.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La m\u00e1quina mitol\u00f3gica <em>alude<\/em> siempre a un mito, a algo que se remonta al pasado m\u00e1s remoto (identidad, patria, origen, sangre y suelo). En otras palabras, ofrece relatos del mito (mitolog\u00edas) que remiten al mito y al mismo tiempo lo ocultan. La m\u00e1quina nos entrega las mitolog\u00edas de las que est\u00e1 hecha su superficie, y al mismo tiempo alude a la presencia inverificable del mito dentro de ella. En ciertos aspectos, este modelo ling\u00fc\u00edstico y cognitivo recuerda la famosa descripci\u00f3n de Foucault sobre el dispositivo disciplinario del Pan\u00f3ptico, en el que la presencia inverificable del guardi\u00e1n en el centro de la torre garantiza que los prisioneros se sientan siempre vigilados. Del mismo modo, para el funcionamiento de la m\u00e1quina mitol\u00f3gica, no es esencial que la existencia de su contenido sea cierta: lo que se requiere es simplemente que esta existencia sea posible, es decir, inverificable. Y si en el modelo de Bentham la condici\u00f3n coercitiva excluye estrictamente la posibilidad de no creer en la presencia del guardi\u00e1n, en el caso de la m\u00e1quina, es decir, en la ausencia de coerci\u00f3n, creer o no creer en la existencia del mito no es realmente una alternativa. La plena eficiencia de la m\u00e1quina corresponde a su absoluta indiferencia ante las dicotom\u00edas verdadero\/falso, creencia\/incredulidad. Lo que afirma contener no tiene que ser absolutamente verdadero, sino simplemente cre\u00edble, no necesariamente cierto, pero s\u00ed posiblemente veros\u00edmil o plausible. Por ejemplo, en lo que respecta al racismo antisemita: quienes creen en los Protocolos de los Sabios de Sion se preocupan poco por su autenticidad. La conspiraci\u00f3n no tiene que ser un hecho comprobado, sino simplemente una posibilidad. La m\u00e1quina, por lo tanto, no opera en el nivel de la mentira pol\u00edtica ni de la acci\u00f3n pol\u00edtica que requiere mentiras: opera en el nivel del rumor, que, por as\u00ed decirlo, act\u00faa sobre las acciones e influye en ellas. Y si \u00abel punto en el que la mentira se vuelve contraproducente\u00bb llega siempre, si \u00abel intento de librarse de los hechos\u00bb<sup>1<\/sup> es en \u00faltima instancia falaz, la m\u00e1quina mitol\u00f3gica no corre estos riesgos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La cultura de derecha es, por lo tanto, por definici\u00f3n, una cultura de la conspiraci\u00f3n. En t\u00e9rminos de Jesi, es la cultura o el lenguaje compuesto de ideas sin palabras, es decir, de palabras alusivas, con may\u00fascula: Naci\u00f3n, Familia\u2026 pero tambi\u00e9n: Libertad, Revoluci\u00f3n.<sup>2<\/sup> Como explica Jesi: \u00abLa mayor parte del patrimonio cultural, incluso de quienes hoy no quieren ser de derecha en absoluto, es de derecha por la presencia de estos residuos, pero tambi\u00e9n es necesario intentar saber de d\u00f3nde provienen\u00bb.<sup>3<\/sup> Las mitolog\u00edas pueden cambiar y renovarse, pero la m\u00e1quina sigue funcionando a su manera. Para ser m\u00e1s precisos (y un poco repetitivos), es precisamente la novedad la que oculta el centro inm\u00f3vil, la que alude al origen, al pasado muy remoto o inverificable. Adem\u00e1s, la m\u00e1quina puede compararse con el Pan\u00f3ptico porque es el huevo de Col\u00f3n en el orden de lo que Karl Ker\u00e9nyi llam\u00f3 la \u00abtecnificaci\u00f3n del mito\u00bb. Lleva a cabo, de manera autom\u00e1tica y con m\u00e1xima eficiencia, la producci\u00f3n y explotaci\u00f3n de mitolog\u00edas con fines pol\u00edticos. Ahora bien, como sabemos, las mitolog\u00edas pol\u00edticas se producen para influir en las masas: el funcionamiento de la m\u00e1quina mitol\u00f3gica no es otra cosa que la producci\u00f3n de la propia \u00abmasa\u00bb. Podr\u00edamos decir que la m\u00e1quina mitol\u00f3gica produce \u2014o ayuda a producir\u2014 al hombre-masa, y tambi\u00e9n podr\u00edamos definirla como un dispositivo de subjetivaci\u00f3n capaz de operar a gran escala.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En este sentido, la ideolog\u00eda de derecha es siempre vieja y siempre nueva, porque las mitolog\u00edas se renuevan y cambian cuando es necesario, en el polo positivo o negativo de este dispositivo incansable: mitolog\u00edas del bienestar o de la seguridad, mitolog\u00edas de la libertad de expresi\u00f3n, mitolog\u00edas del Cr\u00e9dito o la Deuda ilimitados, mitolog\u00eda de los inmigrantes que \u00abenvenenan la sangre del pa\u00eds\u00bb, mitolog\u00edas del Gran Reemplazo y del <em>American way of life<\/em>, mitolog\u00eda de la familia cristiana heterosexual y del legado ario.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">2. \u00bfQu\u00e9 es una masa, es decir, el producto y al mismo tiempo el sujeto actuante de la m\u00e1quina mitol\u00f3gica? En 1936, Walter Benjamin describi\u00f3 a las masas como la peque\u00f1a burgues\u00eda, cuya esencia es puramente psicol\u00f3gica.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;padding-left: 40px\"><small>\u2026la masa, concebida como una entidad impenetrable y compacta, que Le Bon y otros han convertido en objeto de su \u00abpsicolog\u00eda de masas\u00bb, es la de la peque\u00f1a burgues\u00eda. La peque\u00f1a burgues\u00eda no es una clase; en realidad, es s\u00f3lo una masa. Y cuanto mayor es la presi\u00f3n que act\u00faa sobre ella entre las dos clases antag\u00f3nicas \u2014la burgues\u00eda y el proletariado\u2014 m\u00e1s compacta se vuelve. En <em>esta<\/em> masa, el elemento emocional descrito en la psicolog\u00eda de masas es un factor determinante.<sup>4<\/sup><\/small><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Esta no-clase, esta masa compacta o masa en cuanto tal, este \u00abfen\u00f3meno sociol\u00f3gico an\u00f3malo\u00bb, es la multitud de consumidores reunidos por el mercado capitalista, cuya agregaci\u00f3n casual, marcada por antagonismos mutuos, es para los propios sujetos simplemente perturbadora: \u00abEn <em>esta<\/em> masa, el elemento emocional descrito en la psicolog\u00eda de masas es efectivamente un factor determinante, ya sea que den rienda suelta al fervor b\u00e9lico, al odio a los jud\u00edos o al instinto de autoconservaci\u00f3n\u00bb.<sup>5<\/sup> Pero esta proximidad inquietante entre individuos que se desconocen entre s\u00ed puede ser racionalizada por ellos como un \u00ab\u201cdestino\u201d en el que la \u201craza\u201d se reencuentra\u00bb (Benjamin), o, podr\u00edamos decir tambi\u00e9n, como identidad, o identidad del \u00abpueblo\u00bb. Las fuerzas disgregadoras internas, por lo tanto, se dirigen contra el extranjero, percibido tambi\u00e9n como \u00abel enemigo oculto entre nosotros\u00bb.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Si retomamos ahora el modelo de Jesi, podr\u00edamos decir que la m\u00e1quina mitol\u00f3gica funciona como un instrumento capaz de producir y orientar estas fuerzas. Su origen activo es la dif\u00edcil o imposible integraci\u00f3n del individuo en el colectivo, es decir, ese sentimiento de agresividad mutua entre los consumidores que no puede ni debe apaciguarse, sino m\u00e1s bien ser explotado y dirigido hacia un objetivo que la m\u00e1quina siempre es capaz de fabricar. La masa, encamin\u00e1ndose hacia ese enemigo, es simplemente una multitud, pero que se autodenomina pueblo, es decir, presume tener una voluntad \u00fanica. Sin embargo \u2014y a riesgo de ser repetitivos y obvios\u2014 debemos ser claros: la masa en cuanto tal no es un fen\u00f3meno natural, sino un producto hist\u00f3ricamente determinado. Es la masa de individuos consumidores, aislados, ego\u00edstas, en competencia entre s\u00ed, pero unidos en el espacio del mercado capitalista. La masa que racionaliza esta condici\u00f3n y se reconoce como \u00abel pueblo\u00bb es, por lo tanto, el resultado de una manipulaci\u00f3n adicional. Este trabajo de fabricaci\u00f3n es llevado a cabo y controlado a trav\u00e9s de proyecciones mitol\u00f3gicas (y una pr\u00e1ctica coherente de intimidaci\u00f3n y persuasi\u00f3n) por el aparato estatal: \u00abel pueblo\u00bb no es, en realidad, otra cosa que el sujeto de la soberan\u00eda estatal.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Por otro lado, una transformaci\u00f3n perfecta de la masa en pueblo nunca puede lograrse, pues el mercado siempre necesita clientes, y el car\u00e1cter antagonista y competitivo de \u00e9stos contradice el car\u00e1cter unitario de \u00abel pueblo\u00bb. El conflicto interno de la multitud (o la competencia mutua entre los individuos reunidos por el mercado capitalista) corresponde as\u00ed a la tensi\u00f3n continuamente no resuelta entre \u00abmasa\u00bb y \u00abpueblo\u00bb. En otras palabras, es la tendencia contradictoria de la multitud de individuos que consideran opresivo y no liberal el mismo aparato que deber\u00eda constituirlos como \u00abpueblo\u00bb, es decir, como la unidad organizada que afirman querer ser (incluso cuando protestan).<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">3. La masa \u2014o la multitud\u2014 es un ser escindido y, como se ha se\u00f1alado muchas veces, es un ser ef\u00edmero (\u00abun rayo de luz la re\u00fane; un aguacero la dispersa\u00bb, escribi\u00f3 Gabriel Tarde, y Elias Canetti lo retomar\u00e1: \u00abla lluvia es la multitud en el momento de la descarga, y representa tambi\u00e9n su disgregaci\u00f3n\u00bb).<sup>6<\/sup> Pero <em>est\u00e1 escindida porque su car\u00e1cter ef\u00edmero depende precisamente de su pretensi\u00f3n de ser duradera<\/em>. La econom\u00eda de mercado capitalista, con su superestructura estatal, es el <em>a priori<\/em> hist\u00f3rico de su peculiar sociabilidad inestable o \u00abinsociable sociabilidad\u00bb. Por lo tanto, tambi\u00e9n aqu\u00ed debemos reconocer la oposici\u00f3n cl\u00e1sica, destacada por Hobbes, entre el pueblo y la multitud (\u00abla multitud contra el pueblo\u00bb). Como leemos en <em>De Cive<\/em> (XII, 8):<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;padding-left: 40px\"><small>El pueblo es algo que es uno, que tiene una \u00fanica voluntad, y al que puede atribu\u00edrsele una \u00fanica acci\u00f3n; ninguna de estas cosas puede decirse propiamente de una multitud. El pueblo gobierna en todos los reg\u00edmenes. Pues incluso en las monarqu\u00edas, el pueblo manda, ya que el pueblo quiere mediante la voluntad de un solo hombre; pero la multitud son los ciudadanos, es decir, los s\u00fabditos. En una democracia y en una aristocracia, los ciudadanos son la multitud, pero la corte es el pueblo. Y en una monarqu\u00eda, los s\u00fabditos son la multitud, y (por parad\u00f3jico que parezca) el rey es el pueblo. El vulgo y aquellos que poco reflexionan sobre estas verdades siempre hablan de un gran n\u00famero de hombres como si fueran el pueblo, es decir, la ciudad; dicen que la ciudad se ha rebelado contra el rey (lo cual es imposible), y que el pueblo quiere o no quiere lo que los s\u00fabditos murmuradores y descontentos querr\u00edan o no querr\u00edan, bajo el pretexto de que el pueblo incita a los ciudadanos contra la ciudad, es decir, la multitud contra el pueblo.<sup>7<\/sup><\/small><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Hemos citado antes la famosa f\u00f3rmula de Kant. Pero ahora tambi\u00e9n debemos recordar las palabras escritas por Carl Schmitt precisamente sobre la teor\u00eda de Hobbes y el paso de la multitud (es decir, el estado de naturaleza o la guerra de todos contra todos) al pueblo (es decir, el estado civil): \u00abLos hombres que se re\u00fanen en una enemistad angustiada no pueden superar la enemistad, que es la premisa de su uni\u00f3n\u00bb.<sup>8<\/sup> Adem\u00e1s, no podemos olvidar que la oposici\u00f3n hobbesiana tambi\u00e9n ha sido descrita muchas veces en la jerga de los soci\u00f3logos pol\u00edticos. Con referencia a la democracia moderna y a la psicolog\u00eda de masas de Le Bon, esto fue brillantemente expresado por Theodor Geiger:<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;padding-left: 40px\"><small>La democracia no es en absoluto el gobierno de muchos (oclocracia), sino el gobierno de todos [\u2026]. Cuando Le Bon habla simult\u00e1neamente del \u00abpoder de la democracia\u00bb y del \u00abpoder de las masas\u00bb, no hace m\u00e1s que confundir <em>demos<\/em> y <em>plethos<\/em> (<em>ochlos<\/em>), democracia y populacho. La democracia es particularmente inestable en su estructura intelectual; una oligarqu\u00eda no puede desarrollarse del todo bajo formas democr\u00e1ticas [\u2026], ni tampoco puede surgir una oclocracia de ella sin afectar las formas democr\u00e1ticas. En la democracia real, que es extremadamente rara, no hay <em>ochlos<\/em>. \u00c9ste s\u00f3lo aparece cuando la democracia comienza a fallar debido al problema del l\u00edder.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.3cm;padding-left: 40px\"><small>En una democracia, el conjunto es el portador de una pol\u00edtica planificada, organizada y legal. La pol\u00edtica de la calle es una pol\u00edtica del resentimiento, cuyos sujetos son los <em>polloi<\/em>, una pol\u00edtica cuya caracter\u00edstica esencial es precisamente el rechazo de la pol\u00edtica legal y constitucional.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.3cm;padding-left: 40px\"><small>[\u2026] Y el sentimiento de que todo v\u00ednculo debe volverse esclavitud en alg\u00fan punto conduce a la negaci\u00f3n del v\u00ednculo consciente, del sistema legal en general. Todas las masas son anarquistas. En el esp\u00edritu de T\u00f6nnies, podr\u00edamos decir: es el retorno a la voluntad de quienes desesperan del orden arbitrario; y la paradoja evidente de esta voluntad es la tragedia sociol\u00f3gica de las masas.<sup>9<\/sup><\/small><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Si, como se ha observado, la transformaci\u00f3n completa de la masa en pueblo es inalcanzable, expresiones como \u00abparadoja\u00bb o \u00abtragedia sociol\u00f3gica\u00bb describen \u2014bajo el mismo esquema l\u00f3gico\u2014 un punto muerto irresoluble. En efecto, estamos ante dos caras de la misma moneda: <em>la voz del pueblo nunca ser\u00e1 un murmullo sedicioso precisamente porque la masa nunca formar\u00e1 una unidad, porque una multitud de individuos reunidos nunca tendr\u00e1, en \u00faltima instancia, una \u00fanica voz<\/em>. Por lo tanto, el \u00abpueblo\u00bb, como concepto eficiente dentro de la l\u00f3gica del Estado, existe parad\u00f3jicamente porque la multitud nunca ser\u00e1 un pueblo. Es, por tanto, perfectamente l\u00f3gico y necesario que, desde la perspectiva del capitalismo, una de las respuestas a esta situaci\u00f3n sea el anarcocapitalismo individualista. El hecho de que esta ideolog\u00eda reaccione ante la toma de conciencia por parte de la masa sobre su paradoja tr\u00e1gica se demuestra en su primera declaraci\u00f3n quejumbrosa: \u00abEl Estado no es \u201cnosotros\u201d\u00bb.<sup>10<\/sup> Cuando la afirmaci\u00f3n fundamental del anarquismo (\u00abel Estado es esa organizaci\u00f3n en la sociedad que intenta mantener el monopolio del uso de la fuerza y la violencia en un \u00e1rea territorial dada\u00bb)<sup>11<\/sup> se asocia con la aclaraci\u00f3n de que \u00abel Estado necesariamente vive de la confiscaci\u00f3n obligatoria del capital privado, y [\u2026] es profundamente y esencialmente anticapitalista\u00bb,<sup>12<\/sup> es evidente que ni el Estado ni la anarqu\u00eda, sino el Capital, es la verdadera fuente de este murmullo que ahora intenta convertir su propia debilidad en una fortaleza, su problem\u00e1tica dispersi\u00f3n en voces individuales discordantes en la soluci\u00f3n a su problema. Por supuesto, este truco de magia s\u00f3lo puede tener cierto \u00e9xito en el escenario del Estado.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Por otro lado, ante la imposibilidad de constituir sujetos mutuamente antagonistas en un pueblo, s\u00f3lo cabe responder \u2014como lo hizo Schmitt\u2014 ofreciendo el mito de la identidad entre el pueblo y el enemigo: podr\u00eda creerse que esta respuesta se da de buena fe, porque proviene de quienes no pueden sino creer en el pueblo; sin embargo, es la respuesta de la contrarrevoluci\u00f3n preventiva, es decir, de aquellos que, intimidados o no, conf\u00edan en la fuerza del aparato estatal y deben salvaguardarlo a toda costa. Los dos polos, masa y pueblo, no son en realidad m\u00e1s que los dos polos funcionales (en su tensi\u00f3n m\u00e1s o menos latente) de la maquinaria estatal: mantener firmemente la capacidad de gobernar dentro de su campo de tensi\u00f3n, a veces muy turbulento, es lo que da sentido mismo al nombre de gobierno o arte de gobernar.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Los dos extremos, hist\u00f3ricamente caracterizados y en colaboraci\u00f3n dentro de este sistema en constante oscilaci\u00f3n, son: la prevalencia del <em>demos<\/em>, la democracia organizada y legal en el sentido de Geiger; la prevalencia de la multitud, la locura disgregadora de la masa, que sin embargo debe necesariamente asumir la forma del Estado, esta vez totalitario. Este \u00faltimo punto es una evidencia innegable, algo que ya resultaba obvio para Ortega y Gasset:<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;padding-left: 40px\"><small>\u2026azora un poco o\u00edr que Mussolini pregona con ejemplar petulancia, como un prodigioso descubrimiento hecho ahora en Italia, la f\u00f3rmula: \u00abTodo por el Estado; nada fuera del Estado; nada contra el Estado\u00bb. Bastar\u00eda esto para descubrir en el fascismo un t\u00edpico movimiento de hombre-masa. Mussolini se encontr\u00f3 con un Estado admirablemente construido \u2014no por \u00e9l, sino precisamente por las fuerzas y las ideas que \u00e9l combate: por la democracia liberal\u2014. \u00c9l se limita a usarlo incontinentemente. [\u2026] Al trav\u00e9s y por medio del Estado, m\u00e1quina an\u00f3nima, las masas act\u00faan por s\u00ed mismas.<sup>13<\/sup><\/small><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Esta acci\u00f3n, verdaderamente t\u00edpica de las masas, no niega en absoluto su \u00abtragedia\u00bb, sino que la confirma y la lleva al extremo. Ahora, mitol\u00f3gicamente identificadas con el pueblo o con el Estado, las masas, creyendo en este mito, ya no pueden sino volverse contra s\u00ed mismas, atrapadas en la locura de la guerra, en un impulso que es a la vez destructivo y autodestructivo.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">4. Se dir\u00e1 que este esbozo r\u00e1pido, en el mejor de los casos, s\u00f3lo muestra algunos aspectos del antiguo fen\u00f3meno del siglo XX, pero que la nueva derecha es algo muy distinto, del mismo modo en que es cierto que el capitalismo no permanece igual a lo largo de los siglos. Veamos entonces las circunstancias actuales. Se ha se\u00f1alado repetidamente que el liberalismo democr\u00e1tico se est\u00e1 desmoronando y que en su lugar est\u00e1n surgiendo dos nuevas formas: por un lado, la democracia no liberal o la democracia identitaria sin derechos (por ejemplo, la Hungr\u00eda de Orb\u00e1n); por otro, el liberalismo global antidemocr\u00e1tico (el neoliberalismo radical europeo o estadounidense). Como tambi\u00e9n se ha observado recientemente y con acierto, esta situaci\u00f3n no corresponde a una verdadera dicotom\u00eda entre los dos sistemas, sino a un \u00abequilibrio bipolar\u00bb.<sup>14<\/sup><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Por nuestra parte, podemos inferir que este equilibrio, peligrosamente tensado hasta el extremo del conflicto, es en realidad posible dentro del marco construido por la propia democracia liberal (un trasfondo que s\u00f3lo una situaci\u00f3n verdaderamente dicot\u00f3mica eliminar\u00eda por completo de la escena). Sin embargo, el equilibrio bipolar lo mantiene y tambi\u00e9n existe dentro de los dos sistemas, que luego experimentan influencias mutuas, confirmando en uno u otro sentido la vieja paradoja de la masa: la democracia sin derechos debe fortalecer sus defensas (autoritarias y policiales) contra las presiones de una masa democr\u00e1tica latente; la democracia no liberal, por su parte, no se encuentra internamente pacificada, ni tampoco los \u00faltimos vestigios de las democracias liberales (baste pensar en la actual amenaza neonazi en Alemania).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Benjamin, el marxista heterodoxo, citaba en 1936 al viejo y reaccionario Le Bon. Siguiendo la misma l\u00f3gica, tal vez a\u00fan podr\u00edamos recordar a Ortega y Gasset y su \u00abse\u00f1orito satisfecho\u00bb:<sup>15<\/sup> la insatisfacci\u00f3n es un lujo que el se\u00f1orito autosatisfecho puede permitirse; no es m\u00e1s que la marca negativa en la escala de la satisfacci\u00f3n, la cual puede incluso alcanzar (y en esto no hay contradicci\u00f3n) el extremo de la miseria real. La masa cr\u00f3nicamente insatisfecha, que murmura contra el Estado, es siempre y \u00fanicamente la masa-pueblo, parad\u00f3jicamente unida en su mutuo desacuerdo y dirigida, de manera m\u00e1s o menos violenta y expl\u00edcita, contra los m\u00e1s d\u00e9biles, los \u00faltimos de la tierra. Esto ocurre tanto cuando reivindica democr\u00e1ticamente \u00absus\u00bb derechos civiles o incluso los derechos del individuo capitalista frente al poder excesivo del Estado, como cuando, en el polo opuesto, vota por partidos de extrema derecha o desata su violencia al unirse a grupos fascistas. La masa peque\u00f1oburguesa de clientes satisfechos-insatisfechos, alimentada por la \u00abcultura de derecha\u00bb, nunca experimentar\u00e1 una situaci\u00f3n de verdadera contradicci\u00f3n. Al mismo tiempo \u2014y \u00e9ste es su aspecto parad\u00f3jico e incluso tr\u00e1gico\u2014, debe evitar a toda costa que la verdadera contradicci\u00f3n madure. Para la multitud de clientes insatisfechos e inseguros que protestan o murmuran contra el Estado, las cadenas nunca podr\u00edan ser radicales. Y las cadenas nunca ser\u00e1n radicales mientras la m\u00e1quina aluda a ideas sin palabras al propagar mitolog\u00edas contradictorias, pero que por ello mismo resultan en \u00faltima instancia coherentes (Patria, Suelo, Tradici\u00f3n, Identidad\u2026 pero tambi\u00e9n: Democracia, Libertad, Derechos, Progreso\u2026).<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">5. Los conceptos de clase, clase revolucionaria, lucha de clases, que Benjamin opon\u00eda a la multitud fascista, gozan hoy de muy poco cr\u00e9dito. Pero el error est\u00e1 en la mirada, se podr\u00eda responder: las \u00abcadenas radicales\u00bb no pueden ni deben aparecer en la perspectiva dominante de las masas, o de la \u00abpeque\u00f1a burgues\u00eda planetaria en la que se han disuelto todas las viejas clases sociales\u00bb.<sup>16<\/sup><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Por otro lado, a\u00fan debemos preguntarnos si nuestro marco interpretativo es \u00fatil o completamente in\u00fatil para comprender el tema de la \u00abNueva Derecha\u00bb o, m\u00e1s bien, la novedad en cuanto tal. Esta incapacidad podr\u00eda, de hecho, corresponder a un condicionamiento de la m\u00e1quina mitol\u00f3gica. El riesgo, contra el que el propio Jesi advirti\u00f3, es tomar el modelo demasiado en serio y, por lo tanto, quedar parad\u00f3jicamente fascinado por \u00e9l.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Intentemos volver una vez m\u00e1s, desde este punto de vista, a las circunstancias actuales y referirnos a un ejemplo tomado de noticias muy recientes. En un art\u00edculo publicado hace unas semanas (en el n\u00famero de abril de <em>Le Monde diplomatique<\/em>), el ensayista franco-israel\u00ed Marius Schattner reflexion\u00f3 sobre las palabras utilizadas por Benjam\u00edn Netanyahu despu\u00e9s del 7 de octubre, y sobre todo sobre la cuesti\u00f3n de su real y efectiva novedad. Como es sabido, \u00aben una conferencia de prensa en Tel Aviv el 28 de octubre de 2023 y en una carta del 3 de noviembre dirigida a los soldados de las FDI, en la que elogiaba su \u201clucha contra los asesinos de Ham\u00e1s\u201d\u00bb, el primer ministro israel\u00ed cit\u00f3 el pasaje del Deuteronomio (25.17): \u00abRecuerda lo que Amalec te hizo\u00bb. El uso de esta ret\u00f3rica corresponde evidentemente a la pretensi\u00f3n de afirmar la novedad o el car\u00e1cter in\u00e9dito del conflicto en curso, otorg\u00e1ndole un \u00abbarniz religioso\u00bb. Pero es precisamente contra esta pretensi\u00f3n que Schattner restablece los derechos del principio de realidad. De hecho, como se\u00f1ala, \u00abeste lenguaje [\u2026] es anterior a la reacci\u00f3n ante las atrocidades de Ham\u00e1s del 7 de octubre\u00bb. Las autoridades israel\u00edes han utilizado esta ret\u00f3rica durante varios a\u00f1os, \u00abaunque de manera menos abierta\u00bb:<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;padding-left: 40px\"><small>Durante la Operaci\u00f3n Plomo Fundido en 2008-2009, el rabino jefe de las FDI, Avichai Rontzki, inst\u00f3 a los soldados del \u00abej\u00e9rcito de Dios\u00bb a no mostrar piedad hacia el enemigo, invocando las guerras de conquista en Cana\u00e1n, la Tierra Prometida. Y en 2014, durante la Operaci\u00f3n Margen Protector en Gaza, el general Ofer Winter [\u2026] escribi\u00f3 en un despacho oficial: \u00abLa historia nos ha elegido para estar a la vanguardia del combate contra el enemigo terrorista gazat\u00ed, que abusa, blasfema y maldice a las fuerzas [de defensa] del Dios de Israel\u00bb. En ese momento, tales declaraciones de un alto oficial militar provocaron un esc\u00e1ndalo y truncaron su carrera en el ej\u00e9rcito.<sup>17<\/sup><\/small><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Parece, entonces, que la \u00abnovedad\u00bb consiste en esto: para desplegarse de la manera m\u00e1s flagrante, la ret\u00f3rica pol\u00edtico-religiosa debe encontrar su momento oportuno. Este momento fue ofrecido por la violencia sin precedentes del ataque del 7 de octubre, que tambi\u00e9n posee un innegable car\u00e1cter mitol\u00f3gico, opuesto y a la vez correspondiente.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En la misma p\u00e1gina del peri\u00f3dico, Anne Waeles menciona al historiador del juda\u00edsmo Amnon Raz-Krakotzkin, autor de <em>Exil et souverainet\u00e9<\/em>. Recordando tambi\u00e9n la advertencia de Gershom Scholem sobre los peligros y ambig\u00fcedades del hebreo moderno como lengua nacional, Raz-Krakotzkin subraya que la ideolog\u00eda de los colonos de extrema derecha (representada hoy por el ala religiosa ultranacionalista del gobierno israel\u00ed) es coherente con una actitud pol\u00edtica de largo plazo, es decir, con la explotaci\u00f3n del juda\u00edsmo que el sionismo ha llevado a cabo en funci\u00f3n de su mesianismo secular. La postura de los colonos \u2014escribe\u2014 \u00abno es diferente de la de los sionistas seculares; simplemente la han llevado hasta su conclusi\u00f3n l\u00f3gica\u00bb.<sup>18<\/sup><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">6. En este punto, para esbozar una conclusi\u00f3n, volvamos a considerar una vez m\u00e1s el modelo de la \u00abm\u00e1quina mitol\u00f3gica\u00bb y tratemos de desplazar la mirada de las noticias de hoy a las de ayer.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En un art\u00edculo de 1968, titulado \u00abGli arabi e Israele. Sionismo politico e spirituale\u00bb, Jesi manifest\u00f3 su reticencia ante la confianza del sionismo espiritual en el Estado como medio o camino hacia la meta espiritual de Sion. Expres\u00f3 la duda de que ese camino hacia el objetivo espiritual de la perfecci\u00f3n pudiera detenerse precisamente en el Estado de Israel, el cual, como todos los Estados, estaba entonces y siempre estar\u00e1 fatalmente involucrado en un complejo juego de intereses pol\u00edticos. M\u00e1s all\u00e1 de esto, Jesi tambi\u00e9n critic\u00f3 con dureza el sionismo pol\u00edtico que, ajeno a la religi\u00f3n, tomaba de ella elementos propagand\u00edsticos. Expres\u00f3 su<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;padding-left: 40px\"><small>\u2026repugnancia hacia toda explotaci\u00f3n pol\u00edtica de los mitos o creencias religiosas, [\u2026] repugnancia hacia el comportamiento de hombres como David Ben Gurion, un erudito conocedor de los textos b\u00edblicos, pero notoriamente un secularista, dispuesto \u2014cuando la raz\u00f3n pol\u00edtica lo exige\u2014 a ponerse el manto ritual y rezar en p\u00fablico.<sup>19<\/sup><\/small><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Si hoy nuestra preocupaci\u00f3n por la ret\u00f3rica de Netanyahu se asemeja al sentimiento de repulsi\u00f3n que experiment\u00f3 Jesi hace casi sesenta a\u00f1os, no es porque esa ret\u00f3rica sea vieja y no nueva. Si ocurre, es porque ayer como hoy la m\u00e1quina opera refiriendo los acontecimientos hist\u00f3ricos actuales a un pasado m\u00edtico, es decir, transformando al enemigo de hoy en el \u00abenemigo eterno\u00bb. De este modo, proyecta ese Ur-pasado sobre la actualidad del presente para fabricarla. De este modo, tambi\u00e9n, la cultura de derecha \u2014\u00abuna inmovilidad verdaderamente cadav\u00e9rica que pretende ser una fuerza viva y perenne\u00bb\u2014 nunca ha dejado de renovarse.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Dicho de otro modo, la m\u00e1quina opera manipulando el tiempo hist\u00f3rico: hace aparecer continuamente la novedad, poni\u00e9ndola en relaci\u00f3n con un fen\u00f3meno eterno. \u00bfEs, entonces, invencible o indestructible? Plantear siquiera esta pregunta significa, en cierto sentido, activar ya el mecanismo y, por tanto, ceder efectivamente a su poder de fascinaci\u00f3n. En cambio, como ha se\u00f1alado Jesi, \u00abno es necesario destruir las m\u00e1quinas en s\u00ed mismas, que se reformar\u00edan como las cabezas de la Hidra, sino la situaci\u00f3n que hace que las m\u00e1quinas sean reales y productivas. La posibilidad de esta destrucci\u00f3n es exclusivamente pol\u00edtica\u2026\u00bb.<sup>20<\/sup><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La respuesta a la cuesti\u00f3n de la novedad de la derecha, y al problema y los peligros de la nueva derecha, reside en la cuesti\u00f3n de la destrucci\u00f3n. Toda destrucci\u00f3n que permanezca dentro del funcionamiento de la m\u00e1quina est\u00e1, de hecho, condenada al fracaso, a la inanidad, al resentimiento o al sacrificio de uno mismo y de los otros (fiebre de guerra, odio a los \u00abextranjeros\u00bb y dem\u00e1s). Sin embargo, es posible no sorprenderse ante la presencia de residuos de la cultura de derecha, incluso donde menos los esperar\u00edamos. Es posible analizar el funcionamiento de la m\u00e1quina y, en consecuencia, ver tambi\u00e9n cu\u00e1les son las condiciones de ese funcionamiento. Finalmente, y como resultado de ello, es posible no solidarizarse con esas condiciones ni con el papel que nos asignan. S\u00f3lo esta posibilidad coincide con un tipo de solidaridad <em>verdaderamente<\/em> nueva, que ser\u00e1, en el sentido m\u00e1s pleno y positivo, destructiva.<\/div>\n<hr style=\"height: 1px\" align=\"left\" width=\"25%\" \/>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>1<\/sup> Hannah Arendt, <em>Lying in Politics. Reflections on the Pendragon Papers<\/em>, en <em>Crises of the Republic. Lying in Politics, Civil Disobedience, On Violence, Thoughts on Politics and Revolution<\/em>, Nueva York, Harcourt Brace &amp; Co., 1972, pp. 7-12.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>2<\/sup> Furio Jesi, <em>Cultura di destra. Con tre inediti e un\u2019intervista<\/em>, ed. Andrea Cavalletti, Mil\u00e1n, nottetempo, 2011, p. 285. (Sobre el t\u00e9rmino <em>Revoluci\u00f3n<\/em>, v\u00e9anse las consideraciones de Jesi sobre Rosa Luxemburgo y su \u00abpesimismo concreto ante las utop\u00edas de una revoluci\u00f3n que triunf\u00f3 de una vez y para siempre\u00bb, en Furio Jesi, \u00abThe Right Time of Revolution: Rosa Luxemburg and the Problem of Worker\u2019s Democracy\u00bb, en <em>Spartakus. The symbology of revolt<\/em>, ed. Andrea Cavalletti, trad. Albarto Toscano, Londres, Seagull, 2014, pp. 173-182).<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>3<\/sup> <em>Id<\/em>.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>4<\/sup> Walter Benjamin, <em>The Work of Art in the Age of Its Technological Reproducibility (Second Version)<\/em>, en <em>Selected Writings, Volume 3, 1935-1938<\/em>, eds. Howard Eiland y Michael W. Jennings, Cambridge, Belknap Press, 2002, p. 129.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>5<\/sup> <em>Id<\/em>.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>6<\/sup> V\u00e9ase Gabriel Tarde, \u00abLe Public et la foule\u00bb (1898), en <em>L\u2019Opinion et la foule<\/em>, Par\u00eds, PUF, 1989 [1901], p. 39; Elias Canetti, <em>Crowds and Power<\/em>, trad. Carol Stewart, Nueva York, Continuum, 1973 [1960], p. 82.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>7<\/sup> Thomas Hobbes, <em>De Cive or The Citizen<\/em>, ed. Sterling P. Lamprecht, Nueva York, Appleton-Century-Crofts, 1949, p. 135.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>8<\/sup> Carl Schmitt, <em>Der Leviathan in der Staatslehre des Thomas Hobbes<\/em> [1938], Colonia, Hohenheim Verlag, 1982, p. 51. Desafortunadamente, sabemos desde qu\u00e9 punto de vista pol\u00edtico Schmitt realiz\u00f3 su an\u00e1lisis cr\u00edtico del <em>Leviathan<\/em> en 1938.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>9<\/sup> Theodor Geiger, <em>Die Masse und ihre Aktion: ein Beitrag zur Soziologie der Revolutionen<\/em>, Stuttgart, Ferdinand Enke, 1926, pp. 44, 101.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>10<\/sup> Murray N. Rothbard, <em>Anatomy of the State<\/em>, Auburn, Ludwig von Mises Institute, [1974] 2009, p. 11.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>11<\/sup> <em>Id<\/em>.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>12<\/sup> <em>Ibid<\/em>., p. 42.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>13<\/sup> Jos\u00e9 Ortega y Gasset, <em>The Revolt of the Masses<\/em>, Nueva York, Norton &amp; Company, 1994 [1960], pp. 89-90.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>14<\/sup> Massimo De Carolis, <em>Convenzioni e governo del mondo<\/em>, Macerata, Quodlibet, 2023, p. 180.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>15<\/sup> Jos\u00e9 Ortega y Gasset, <em>La rebeli\u00f3n de las masas<\/em>, Espasa-Calpe, Madrid, 1979, pp. 130 y ss.; <em>The Revolt of the Masses<\/em>, cit., pp. 97 y ss.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>16<\/sup> Giorgio Agamben, <em>The Coming Community<\/em>, trad. Michael Hardt, Minneapolis, University of Minnesota Press, 2007 [1993], p. 63.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>17<\/sup> Marius Schattner, \u00abThe Biblical Pretexts of the Far Right for Mass Expulsion\u00bb, <em>Le Monde diplomatique<\/em>, abril de 2024, p. 10.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>18<\/sup> Anne Waeles, \u00abZionism\u2019s Cooption of Judaism\u00bb, en <em>Le Monde diplomatique<\/em>, abril de 2024, p. 10. V\u00e9ase tambi\u00e9n Amnon Raz-Krakotzkin, <em>Exil et souverainet\u00e9. Juda\u00efsme, sionisme et pens\u00e9e binationale<\/em>, pref. Carlo Ginzburg, trad. Catherine Neuve-\u00c9glise, Par\u00eds: La Fabrique, 2007.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>19<\/sup> Furio Jesi, \u00abGli Arabi e Israele. Sionismo politico e spirituale\u00bb, <em>Resistenza. Giustizia e libert\u00e0<\/em>, marzo de 1968, p. 3.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>20<\/sup> Furio Jesi, <em>Knowability of the Festival<\/em> (1976), en <em>Time and Festivity: Essays on Myth and Literature<\/em>, ed. Andrea Cavalletti, trad. Cristina Viti, Londres, Seagull, 2021, p. 91.<\/small><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Traducci\u00f3n de \u00abThe New Right Machinery\u00bb, publicado por primera vez en Crisis and Critique, vol. 11, n\u00fam. 1, 16 de julio de 2024. &nbsp; 1. Si no creemos o no nos interesa creer en una autodefinici\u00f3n t\u00e9cnica, \u00bfpodemos realmente creer en la existencia de una \u00abnueva Derecha\u00bb? \u00bfEste adjetivo \u00abnuevo\u00bb es aplicable a la facci\u00f3n [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":10716,"featured_media":3249,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[93],"class_list":["post-3247","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-general","tag-andrea-cavalletti"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3247","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/10716"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3247"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3247\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3251,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3247\/revisions\/3251"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3249"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3247"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3247"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3247"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}