{"id":3118,"date":"2024-02-19T11:27:13","date_gmt":"2024-02-19T17:27:13","guid":{"rendered":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=3118"},"modified":"2024-02-19T14:24:16","modified_gmt":"2024-02-19T20:24:16","slug":"ivan-illich-la-muerte-invicta-de-la-medicina-a-la-medicalizacion-y-luego-a-la-sistematizacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=3118","title":{"rendered":"Ivan Illich \/ La muerte invicta. De la medicina a la medicalizaci\u00f3n y luego a la sistematizaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>Traducci\u00f3n de un art\u00edculo de Ivan Illich publicado originalmente como \u00abDeath Undefeated: From Medicine To Medicalisation To Systematisation\u00bb, en <em>British Medical Journal<\/em>, vol. 311, n\u00fam. 7021, 23-30 de diciembre de 1995, pp. 1652-1653.<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Ya en 1974, cuando escrib\u00ed <em>N\u00e9mesis m\u00e9dica<\/em>, pod\u00eda hablar de la \u00abmedicalizaci\u00f3n\u00bb de la muerte.<sup>1<\/sup> El arte occidental de morir \u2014resultado de la cristianizaci\u00f3n de Europa\u2014 hab\u00eda cedido ante una asistencia terminal garantizada. Acu\u00f1\u00e9 el t\u00e9rmino en referencia a unos establecimientos m\u00e9dicos que hab\u00edan asumido las funciones de una Iglesia dominante y cuyos efectos simb\u00f3licos inclu\u00edan el moldeamiento de las creencias y percepciones, necesidades y reivindicaciones de la gente. Lo que los profesionales ve\u00edan como el \u00faltimo fracaso terap\u00e9utico, los legos lo tem\u00edan como una cobertura financiera limitada. Entonces era plausible utilizar el t\u00e9rmino \u00abiatrogenia\u00bb no s\u00f3lo para referirse a los efectos secundarios sintom\u00e1ticos sufridos por los individuos en su encuentro con m\u00e9dicos, f\u00e1rmacos u hospitales, sino tambi\u00e9n a la remodelaci\u00f3n supersticiosa de la sociedad y la cultura mediante la interiorizaci\u00f3n de los mitos de la medicina.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Dos d\u00e9cadas m\u00e1s tarde, tendr\u00eda que escribir un libro muy diferente. Antes utilizaba la medicina para ilustrar una caracter\u00edstica general de las grandes instituciones a mediados de siglo: su acci\u00f3n contraproductiva al hacer que los objetivos para los que fueron dise\u00f1adas fueran imposibles de alcanzar para la mayor\u00eda de sus clientes. Por ejemplo, las escuelas imped\u00edan el aprendizaje; el transporte procuraba prescindir de los pies; las comunicaciones retorc\u00edan la conversaci\u00f3n. Analic\u00e9 la empresa m\u00e9dica como una liturgia poscristiana que infund\u00eda en sus devotos un miedo ac\u00e9rrimo al dolor, la discapacidad y la muerte. Hoy en d\u00eda, varias instituciones, especialmente las que pretenden prestar servicios sociales, han perdido su identidad; los sistemas de educaci\u00f3n y medicina est\u00e1n entrelazados con los sistemas militares, econ\u00f3micos y de otro tipo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">A mediados de siglo, la vinculaci\u00f3n m\u00e1s intensa de muchas personas con la atenci\u00f3n m\u00e9dica comenz\u00f3 cuando estaban a punto de morir. Por mi propia experiencia, s\u00e9 qu\u00e9 expectativas irreales inspiraban los in\u00fatiles rituales y rutinas m\u00e9dicas, y lo dif\u00edcil que la medicalizaci\u00f3n hac\u00eda la tarea de la familia, los amigos o el capell\u00e1n: despertar el \u00e1nimo del moribundo para aceptar lo inevitable, encontrar fuerza en la belleza de los recuerdos y despedirse de este mundo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En la tradici\u00f3n gal\u00e9nica, los m\u00e9dicos estaban entrenados para respetar las se\u00f1ales de Lete y permitir que la gente subiera a la balsa de Caronte; aprendieron a reconocer la facies hipocr\u00e1tica, los s\u00edntomas que mostraban que su paciente hab\u00eda entrado en el atrio de la muerte. En este umbral, la propia naturaleza romp\u00eda el contrato de curaci\u00f3n, y el sanador ten\u00eda que reconocer sus l\u00edmites. En ese momento, retirarse era el servicio adecuado que un m\u00e9dico prestaba a la buena muerte de su paciente.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El doctor de t\u00fanica blanca luchando contra la muerte no aparece en el arte gr\u00e1fico hasta finales del siglo XIX. La ense\u00f1anza sobre c\u00f3mo distinguir entre lo curable y lo incurable no desapareci\u00f3 de las facultades de medicina estadounidenses hasta despu\u00e9s del Informe Flexner de 1910.<sup>2<\/sup> Mientras los m\u00e9dicos se concentraban en la lucha contra la muerte, el paciente se convert\u00eda en un objeto residual, luego en una construcci\u00f3n tecnol\u00f3gica. Hoy, uno se pregunta: \u00bfexiste todav\u00eda un yo aut\u00f3nomo capaz del acto de morir?<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En 1995, no puedo culpar a la medicalizaci\u00f3n de este desarrollo. Al igual que con la televisi\u00f3n con m\u00fasica, las nuevas tecnolog\u00edas cambian la naturaleza de la actuaci\u00f3n; en el sistema m\u00e9dico, usurparon totalmente la antigua Danza de la Muerte. La constelaci\u00f3n dentro de la cual la masa de formaci\u00f3n acad\u00e9mica, instrumentos, laboratorios y hospitales pod\u00eda aislarse como medicina se ha desvanecido. La alimentaci\u00f3n, los medicamentos, los genes, el estr\u00e9s, la edad, el aire, el sida o la anomia ya no son cuestiones m\u00e9dicas, sino sist\u00e9micas. La etiolog\u00eda ya no se refiere a una causa espec\u00edfica, sino a una jerarqu\u00eda de <em>feedback loops<\/em>, bucles o circuitos de retroalimentaci\u00f3n. El paciente es ahora una \u00abvida\u00bb que emerge de un acervo gen\u00e9tico hacia una ecolog\u00eda. Antes, la gente ped\u00eda el diagn\u00f3stico de una enfermedad y esperaba que el tratamiento la aliviara; hoy, las vidas se gestionan y la optimizaci\u00f3n manda. La biogesti\u00f3n incluye ahora las emisiones de fluidos industriales, la recolecci\u00f3n de basura dom\u00e9stica, la guerra contra las drogas y la distribuci\u00f3n gratuita de agujas.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En 1978 se utiliz\u00f3 por primera vez el t\u00e9rmino sistema inmunitario.<sup>3<\/sup> Ese mismo a\u00f1o Microsoft lanz\u00f3 su sistema operativo, DOS. Cinco a\u00f1os m\u00e1s tarde, incluso los escritos de divulgaci\u00f3n cient\u00edfica hablaban de la salud como el estado de un sistema biol\u00f3gico y de la muerte como el colapso irremediable de la vida. Desde entonces, la mayor\u00eda de los recursos que se a\u00f1adieron a la atenci\u00f3n sanitaria financiaron de hecho una absorci\u00f3n de los componentes m\u00e9dicos por parte de los sistemas de gesti\u00f3n global. El an\u00e1lisis sist\u00e9mico foment\u00f3 nuevas nociones y pr\u00e1cticas en la atenci\u00f3n sanitaria, pero tambi\u00e9n afect\u00f3 subrepticiamente a la percepci\u00f3n que las personas tienen de s\u00ed mismas. Cada vez m\u00e1s personas hablan ahora de su salud diciendo que es \u00abel estado de mi sistema\u00bb. Los conceptos anal\u00edticos de los sistemas han alterado nuestra autopercepci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La medicalizaci\u00f3n llev\u00f3 a las personas a verse a s\u00ed mismas como paquetes de diagn\u00f3sticos con dos patas. Sin embargo, la medicalizaci\u00f3n no desencarn\u00f3 la autopercepci\u00f3n; en la actualidad, lo est\u00e1 haciendo el pensamiento sist\u00e9mico. La gente observa ahora la curva de sus par\u00e1metros vitales. A medida que se acercan al final de sus d\u00edas, hace tiempo que se perciben a s\u00ed mismas como \u00abvidas\u00bb; han estado bajo gesti\u00f3n profesional, algunas desde mucho antes de nacer.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Antiguamente, se hablaba de la \u00faltima hora en voz activa: \u00abEspero morir bien\u00bb. Tambi\u00e9n se pod\u00eda usar el verbo intransitivamente: \u00abS\u00e9 que morir\u00e9\u00bb. Uno puede prepararse para morir, puede adquirir una buena postura. Tarde, pero no demasiado tarde, he visto a personas \u2014incluso en cuidados intensivos\u2014 revivir sus recuerdos sobre el arte de morir, tal y como hab\u00eda sido tradicional en sus familias. Despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial, el derecho y las iglesias apoyaron a los doctores en la medicalizaci\u00f3n de la muerte. La colaboraci\u00f3n con el hero\u00edsmo quijotesco de las estrategias m\u00e9dicas se presentaba tanto al paciente como a la familia como un deber. En ocasiones, las autoridades religiosas y morales a\u00fan hablaban de un derecho a rechazar medidas extraordinarias. Pero esta calificaci\u00f3n no hac\u00eda sino reforzar la obligaci\u00f3n general de obedecer los dictados del doctor. La agon\u00eda lleg\u00f3 a verse como el esfuerzo de un equipo m\u00e9dico, y la muerte como la frustraci\u00f3n del equipo por un acto \u00faltimo de resistencia del consumidor. La medicalizaci\u00f3n de los ordenamientos sociales y las normas culturales, sin embargo, no consigui\u00f3 la intensa desencarnaci\u00f3n de la autopercepci\u00f3n lograda por la preocupaci\u00f3n durante toda la vida por el autodiagn\u00f3stico, la autorregulaci\u00f3n y el autotratamiento con ansias pron\u00f3sticas.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La capacidad de morir la propia muerte depende de la profundidad de la propia encarnaci\u00f3n. La medicalizaci\u00f3n signific\u00f3 dependencia, no desencarnaci\u00f3n. Los desencarnados son los que ahora se ven a s\u00ed mismos como vidas en estados gestionados, como la memoria RAM de su computadora personal. Las vidas no mueren, se descomponen. Uno puede prepararse para morir, como estoico, epic\u00fareo o cristiano. Pero la descomposici\u00f3n de la vida no puede imaginarse como una acci\u00f3n intransitiva venidera. El final de la vida s\u00f3lo puede postergarse. Y para muchos, esta postergaci\u00f3n gestionada ha durado toda la vida; al morir, es un recuerdo ininterrumpido. Saben que la vida comenz\u00f3 cuando su madre observ\u00f3 un feto en la pantalla del ultrasonido. Una vida, fueron entonces objeto de pol\u00edticas sanitarias medioambientales, educativas y biom\u00e9dicas. Hoy en d\u00eda, no son los sofisticados tratamientos terminales, sino el entrenamiento de por vida en una concreci\u00f3n desubicada, el principal obst\u00e1culo para una aceptaci\u00f3n agridulce de nuestra precaria existencia y la consiguiente disposici\u00f3n a prepararnos para nuestra propia muerte.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Cuando esta situaci\u00f3n se generaliza, se puede hablar con raz\u00f3n de una sociedad amortal. No hay muertos alrededor; s\u00f3lo el recuerdo de vidas que no est\u00e1n. La persona ordinaria sufre la incapacidad de morir. En una sociedad amortal, la capacidad de morir \u2014es decir, de vivir\u2014 ya no depende de la cultura, sino de la amistad. La vieja norma mediterr\u00e1nea de que una persona sabia necesita adquirir y atesorar un <em>amicus mortis<\/em>, alguien que le diga la amarga verdad y se quede contigo hasta el inexorable final, pide ser resucitada. Y no veo ninguna raz\u00f3n de peso por la que alguien que practica la medicina no pueda ser tambi\u00e9n un amigo, incluso hoy en d\u00eda.<\/div>\n<hr style=\"height: 1px\" align=\"left\" width=\"25%\" \/>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>1<\/sup> Ivan Illich, <em>Medical Nemesis<\/em>, Londres, Calder and Bryers, 1975.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>2<\/sup> Abraham Flexner, <em>Medical Education in the United States and Canada<\/em>, Nueva York, Carnegie Foundation for the Advancement of Teaching, 1910.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify\"><small><sup>3<\/sup> Anne-Marie Moulin, <em>Le dernier langage de la medicine<\/em>, Par\u00eds, PUF, 1991.<\/small><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Traducci\u00f3n de un art\u00edculo de Ivan Illich publicado originalmente como \u00abDeath Undefeated: From Medicine To Medicalisation To Systematisation\u00bb, en British Medical Journal, vol. 311, n\u00fam. 7021, 23-30 de diciembre de 1995, pp. 1652-1653. &nbsp; Ya en 1974, cuando escrib\u00ed N\u00e9mesis m\u00e9dica, pod\u00eda hablar de la \u00abmedicalizaci\u00f3n\u00bb de la muerte.1 El arte occidental de morir \u2014resultado [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":10716,"featured_media":457,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[75],"class_list":["post-3118","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-general","tag-ivan-illich"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3118","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/10716"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3118"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3118\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3124,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3118\/revisions\/3124"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/457"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3118"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3118"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3118"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}