{"id":31,"date":"2016-04-15T13:33:02","date_gmt":"2016-04-15T11:33:02","guid":{"rendered":"http:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=31"},"modified":"2016-04-15T13:33:02","modified_gmt":"2016-04-15T11:33:02","slug":"giorgio-agamben-glosas-marginales-a-los-comentarios-sobre-la-sociedad-del-espectaculo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=31","title":{"rendered":"Giorgio Agamben \/ Glosas marginales a los \u201cComentarios sobre la sociedad del espect\u00e1culo\u201d"},"content":{"rendered":"<div class=\"separator\" style=\"clear: both;text-align: center\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/blogs.elpais.com\/.a\/6a00d8341bfb1653ef016300edd1c0970d-500wi\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"419\" border=\"0\" \/><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"text-align: center\"><b>I. Estratega<\/b><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Los dos libros de Debord, presentes aqu\u00ed para el p\u00fablico italiano en un solo volumen<small><sup>*<\/sup><\/small>, constituyen el an\u00e1lisis m\u00e1s l\u00facido y severo de las miserias y servidumbres de una sociedad \u2014la del espect\u00e1culo, en la cual vivimos\u2014 que hoy ha extendido su dominio sobre todo el planeta. En cuanto tales, estos libros no necesitan ni aclaraciones ni elogios, y menos a\u00fan un prefacio. A lo sumo, vamos aqu\u00ed a arriesgarnos con alguna glosa marginal, similar a aquellos signos que los copistas de la Edad Media trazaban al margen de los pasajes m\u00e1s notables. Siguiendo una rigurosa intenci\u00f3n anacor\u00e9tica, estos libros se han <i>separado<\/i> efectivamente, y han encontrando su lugar propio no en otro lugar ajeno e improbable, sino \u00fanicamente en la precisa delimitaci\u00f3n cartogr\u00e1fica que ellos describen. Ensalzar la independencia de su juicio, la clarividencia prof\u00e9tica o la perspicacia cl\u00e1sica del estilo no servir\u00eda de nada. Ning\u00fan autor podr\u00eda encontrar consoladora hoy la perspectiva de que su obra ser\u00e1 le\u00edda dentro de un siglo (\u00bfpor qui\u00e9n?) ni lector alguno podr\u00eda complacerse (\u00bfrespecto a qu\u00e9?) por el hecho de pertenecer al peque\u00f1o n\u00famero de los que la han comprendido antes que los dem\u00e1s. Estas obras deben ser utilizadas m\u00e1s bien como manuales o instrumentos para la resistencia o para el \u00e9xodo, similares a esas armas inadecuadas que el fugitivo (seg\u00fan la bella imagen de Deleuze) recoge y desliza furtivamente en su cintura. O, mejor, como la obra de un estratega singular (el t\u00edtulo <i>Comentarios<\/i> nos remite precisamente a una tradici\u00f3n de este tipo), cuyo campo de acci\u00f3n no es tanto una batalla en la que se trata de organizar las tropas, como la pura potencia del intelecto. Una frase de Clausewitz, citada en el prefacio de la cuarta edici\u00f3n de la <i>Sociedad del espect\u00e1culo<\/i>, expresa perfectamente este car\u00e1cter: \u201cEn toda cr\u00edtica estrat\u00e9gica, lo esencial es colocarse exactamente en el punto de vista de los actores. Es cierto que esto es casi siempre dif\u00edcil. La gran mayor\u00eda de las cr\u00edticas estrat\u00e9gicas desaparecer\u00edan por completo, o quedar\u00edan reducidas a m\u00ednimas diferencias de comprensi\u00f3n, si los autores quisieran o pudieran situarse mentalmente en todas las circunstancias en que se encuentran los actores.\u201d En este sentido, no solamente <i>El Pr\u00edncipe<\/i>, sino tambi\u00e9n la <i>\u00c9tica<\/i> de Spinoza es un tratado de estrategia: una operaci\u00f3n <i>de potentia intellectus, sive de libertate<\/i>.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"text-align: center\"><b>II. Fantasmagor\u00eda<\/b><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Marx se encontraba en Londres cuando, en 1851, se inauguraba en medio de una gran expectaci\u00f3n la primera Exposici\u00f3n Universal en Hyde Park. Entre los diferentes proyectos presentados, los organizadores eligieron el de Paxton, que preve\u00eda un inmenso palacio enteramente de cristal. En el cat\u00e1logo de la Exposici\u00f3n, Merrifield escrib\u00eda que el Palacio de Cristal \u201ces sin duda el \u00fanico edificio en el mundo cuya atm\u00f3sfera es perceptible\u2026 para un espectador situado en la galer\u00eda en el extremo oriental u occidental\u2026 las partes m\u00e1s alejadas del edificio aparecen envueltas en un halo celeste\u201d. El primer gran triunfo de la mercanc\u00eda tuvo lugar, pues, bajo el signo de la transparencia y de la fantasmagor\u00eda a la vez. Todav\u00eda el gu\u00eda de la Exposici\u00f3n Universal de Par\u00eds de 1867 insiste en su recorrido en esta contradicci\u00f3n espectacular: \u201c<i>Il faut au public une conception grandiose qui frappe son imagination\u2026 il veut contempler un coup d\u2019\u0153il f\u00e9erique et non pas des produits ressemblants et uniform\u00e9ment group\u00e9s<\/i>\u201d.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Es probable que Marx recordara la impresi\u00f3n experimentada en el Palacio de Cristal cuando estaba redactando la secci\u00f3n de <i>El capital<\/i> que lleva por t\u00edtulo \u201cEl fetichismo de la mercanc\u00eda y su secreto\u201d. Y no es desde luego azaroso que esta secci\u00f3n ocupe una posici\u00f3n liminar. El develamiento del \u201csecreto\u201d de la mercanc\u00eda ha sido la llave que ha abierto, al pensamiento, el reino encantado del capital, que \u00e9ste siempre ha intentado ocultar exponi\u00e9ndolo a plena luz. Sin la identificaci\u00f3n de este centro inmaterial, en que el producto del trabajo, al desdoblarse en un valor de uso y un valor de cambio, se transforma en una \u201cfantasmagor\u00eda\u2026 que a la vez cae y no cae sobre los sentidos\u201d, todas las investigaciones ulteriores de <i>El capital<\/i> probablemente no habr\u00edan sido posibles.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">No obstante, en los a\u00f1os sesenta, el an\u00e1lisis marxiano del fetichismo de la mercanc\u00eda era est\u00fapidamente descuidado en los medios marxistas. En 1969, en el prefacio a una redici\u00f3n popular del <i>El capital<\/i>, Louis Alhusser invitaba todav\u00eda al lector a saltarse la primera secci\u00f3n, en la medida en que la teor\u00eda del fetichismo constitu\u00eda una huella \u201cflagrante\u201d y \u201cextremadamente peligrosa\u201d de la filosof\u00eda hegeliana.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">A\u00fan m\u00e1s notable es as\u00ed el gesto con el cual Debord funda precisamente sobre esta \u201chuella flagrante\u201d su an\u00e1lisis de la sociedad del espect\u00e1culo, o en otras palabras, del capitalismo que ha llegado a su forma extrema. El \u201cdevenir imagen\u201d del capital no es m\u00e1s que la \u00faltima metamorfosis de la mercanc\u00eda, en la que el valor de cambio ha eclipsado ya por completo al valor de uso y, tras haber falsificado la producci\u00f3n social entera, puede ya acceder a un estatuto de soberan\u00eda absoluta e irresponsable sobre la existencia entera. El Palacio de Cristal en Hyde Park, donde la mercanc\u00eda es exhibida por primera vez sin velar su misterio, es, en este sentido, una profec\u00eda del espect\u00e1culo, o bien, la pesadilla en que el siglo XIX sue\u00f1a con el vig\u00e9simo. Despertarse de esta pesadilla es la primera tarea que los situacionistas se asignaron.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"text-align: center\"><b>III. La Noche de Walpurgis<\/b><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Si hay en nuestro siglo un escritor con el que Debord aceptar\u00eda quiz\u00e1 ser comparado, \u00e9ste ser\u00eda Karl Kraus. Nadie ha sabido revelar mejor que Kraus, en su lucha encarnizada con los periodistas, las leyes ocultas del espect\u00e1culo, \u201clos hechos que producen las noticias y las noticias que son culpables de los hechos\u201d. Y si se pudiera imaginar algo que correspondiera a la voz en off que en las pel\u00edculas de Debord acompa\u00f1a a la exposici\u00f3n del desierto de escombros del espect\u00e1culo, nada ser\u00eda m\u00e1s apropiado que la voz de Kraus que, durante sus fascinantes lecturas p\u00fablicas descritas por Canetti, pone al desnudo, en la opereta de Offenbach, la secreta y feroz anarqu\u00eda del capitalismo triunfante.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Conocemos la humorada de que se sirve Kraus, en la <i>Tercera Noche de Walpurgis<\/i>, para justificar su silencio ante la llegada del nazismo: \u201cSobre Hitler no me viene nada al esp\u00edritu.\u201d Este <i>Witz<\/i> feroz, con el que Kraus confiesa sin indulgencia sus propios l\u00edmites, se\u00f1ala igualmente la impotencia de la s\u00e1tira frente a lo indescriptible que deviene realidad. Como poeta sat\u00edrico resulta ser realmente \u201cuno de los \u00faltimos ep\u00edgonos \/ que habitan la antigua casa del lenguaje\u201d. Desde luego, en Debord como en Kraus, la lengua se presenta como la imagen y el lugar de la justicia. Pero la analog\u00eda se interrumpe en este punto. El discurso de Debord comienza precisamente all\u00ed donde la s\u00e1tira calla. La antigua casa del lenguaje (y, con ella, la tradici\u00f3n literaria en la cual la s\u00e1tira se funda) es de ahora en adelante falsificada y manipulada de la cabeza a los pies. Kraus reacciona ante esta situaci\u00f3n haciendo de la lengua el lugar del Juicio Final. Debord, por el contrario, comienza a hablar en el momento en que el Juicio Final ya ha tenido lugar y que lo verdadero ha sido reconocido tan s\u00f3lo como un momento de lo falso. El Juicio Final en la lengua y la noche de Walpurgis del espect\u00e1culo coinciden totalmente. Esta coincidencia parad\u00f3jica es el lugar desde el cual su voz resuena perpetuamente en off.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"text-align: center\"><b>IV. Situaci\u00f3n<\/b><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\u00bfQu\u00e9 es una situaci\u00f3n construida? \u201cUn momento de la vida, concreta y deliberadamente construido a trav\u00e9s de la organizaci\u00f3n colectiva de un ambiente unitario y de un juego de acontecimientos\u201d, reza una definici\u00f3n del primer n\u00famero de la <i>Internationale Situationiste<\/i>. Nada ser\u00eda, sin embargo, m\u00e1s ilusorio que pensar la situaci\u00f3n como un momento privilegiado o excepcional en el sentido est\u00e9tico. La situaci\u00f3n no es ni el devenir arte de la vida ni el devenir vida del arte. La naturaleza real de la situaci\u00f3n s\u00f3lo se puede comprender como hist\u00f3ricamente situada en el lugar que le corresponde, es decir, <i>despu\u00e9s<\/i> del fin y la autodestrucci\u00f3n del arte y <i>despu\u00e9s<\/i> del paso de la vida a trav\u00e9s de la prueba del nihilismo. El \u201cpaso al noroeste en la geograf\u00eda de la verdadera vida\u201d es un punto de indiferencia entre la vida y el arte, en que <i>ambos<\/i> sufren <i>al mismo tiempo<\/i> una metamorfosis decisiva. Este punto de indiferencia es una pol\u00edtica que est\u00e1 por fin a la altura de sus objetivos. Al capitalismo, que organiza \u201cconcreta y deliberadamente\u201d los entornos y los acontecimientos para despotenciar la vida, los situacionistas responden con un proyecto no menos concreto, pero de signo opuesto. Su utop\u00eda es, una vez m\u00e1s, perfectamente t\u00f3pica, pues se sit\u00faa en el tener lugar de aquello que pretende derribar.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Nada puede, sin duda, mejor ilustrar la idea de una situaci\u00f3n construida que la m\u00edsera escenograf\u00eda en que Nietzsche, en <i>La Gaya Ciencia<\/i>, coloca el <i>experimentum crucis<\/i> de su pensamiento. Una situaci\u00f3n construida es, en efecto, el cuarto con la ara\u00f1a que sube por la pared, en el momento en que a la pregunta del demonio: \u201c\u00bfQuieres que este instante se repita infinitas veces?\u201d, se pronuncia la respuesta: \u201cS\u00ed, quiero\u201d. Decisivo es aqu\u00ed el desplazamiento mesi\u00e1nico que transforma <i>\u00edntegramente<\/i> al mundo, dej\u00e1ndolo <i>cuasi<\/i> intacto. Porque todo aqu\u00ed ha permanecido igual, pero ha perdido su identidad.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La Comedia del Arte proporcionaba a los actores unos bocetos con instrucciones, para que construyeran situaciones en que un gesto humano sustra\u00eddo de las potencias del mito y del destino pudiera finalmente hacerse posible. No se comprende nada de la m\u00e1scara c\u00f3mica si se la entiende simplemente como un personaje disminuido e indeterminado. El Arlequ\u00edn o el Doctor no son personajes, en el sentido en que lo son Hamlet o Edipo: las m\u00e1scaras no son <i>personajes<\/i> sino <i>gestos<\/i> representados a partir de un tipo, una <i>constelaci\u00f3n<\/i> de gestos. En la situaci\u00f3n en acto, la destrucci\u00f3n de la identidad del papel se lleva a cabo paralelamente con la destrucci\u00f3n de la identidad del actor. Es la misma relaci\u00f3n que existe entre texto y ejecuci\u00f3n, entre potencia y acto, lo que se pone aqu\u00ed en tela de juicio. Porque entre el texto y la ejecuci\u00f3n se insin\u00faa la m\u00e1scara, como mezcla indiferencia de potencia y acto. Y lo que acontece \u2014sobre el escenario, al igual que en la situaci\u00f3n construida\u2014 no es la actualizaci\u00f3n de una potencia, sino la liberaci\u00f3n de una potencia ulterior. <i>Gesto<\/i> es el nombre de esta encrucijada de la vida y el arte, del acto y la potencia, de lo general y lo particular, del texto y la ejecuci\u00f3n. Fragmento de vida sustra\u00eddo del contexto de la biograf\u00eda individual y fragmento de arte sustra\u00eddo del contexto de la neutralidad de la est\u00e9tica: <i>praxis<\/i> pura. Ni valor de uso ni valor de cambio, ni experiencia biogr\u00e1fica ni acontecimiento impersonal, el gesto es el reverso de la mercanc\u00eda, que deja precipitar en la situaci\u00f3n los \u201ccristales de esta sustancia social com\u00fan\u201d.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"text-align: center\"><b>V. Auschwitz \/ Timi\u0219oara<\/b><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">No cabe duda de que el aspecto m\u00e1s inquietante de los libros de Debord reside en la meticulosidad con que la historia parece haberse empe\u00f1ado en confirmar sus an\u00e1lisis. No s\u00f3lo, veinte a\u00f1os despu\u00e9s de <i>La sociedad del espect\u00e1culo<\/i>, los <i>Comentarios<\/i> (1988) han tenido la ocasi\u00f3n de registrar en todos los \u00e1mbitos la exactitud de los diagn\u00f3sticos y pron\u00f3sticos, sino que, mientras tanto, el curso de los acontecimientos se ha acelerado por doquier tan uniformemente en la misma direcci\u00f3n que, a s\u00f3lo dos a\u00f1os de la aparici\u00f3n del libro, se dir\u00eda que la pol\u00edtica mundial no es hoy otra cosa que una apresurada y par\u00f3dica puesta en escena del gui\u00f3n trazado por el libro. La sustancial unificaci\u00f3n del espect\u00e1culo concentrado (las democracias populares del Este) y del espect\u00e1culo difuso (las democracias occidentales) en el espect\u00e1culo integrado, que constituye una de las tesis centrales de los <i>Comentarios<\/i>, parad\u00f3jica para muchos en su momento, se muestra actualmente como una evidencia trivial. Los muros inquebrantables y los acelerados telones que divid\u00edan los dos mundos fueron barridos en unos pocos d\u00edas. A fin de que el espect\u00e1culo integrado se pudiera realizar plenamente de manera igual en sus pa\u00edses, los gobiernos del Este han abandonado el partido leninista, de la misma forma que los del Oeste hab\u00edan renunciado hace mucho tiempo al equilibrio de los poderes y a la libertad real de pensamiento y de comunicaci\u00f3n, en nombre de la m\u00e1quina electoral mayoritaria y del control medi\u00e1tico de la opini\u00f3n (que se hab\u00edan desarrollado ambos en los Estados totalitarios modernos).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Timi\u0219oara representa el punto extremo de este proceso y que merece dar su nombre al nuevo curso de la pol\u00edtica mundial. Porque all\u00ed una polic\u00eda secreta, que hab\u00eda conspirado contra s\u00ed misma para derribar el viejo r\u00e9gimen de espect\u00e1culo concentrado, y una televisi\u00f3n, que mostraba al desnudo sin falsos pudores la funci\u00f3n pol\u00edtica real de los <i>media<\/i>, han logrado conseguir lo que incluso los nazis nunca se atrevieron a imaginar: hacer coincidir en un \u00fanico acontecimiento monstruoso Auschwitz y el incendio del Reichstag. Por primera vez en la historia de la humanidad, unos cad\u00e1veres reci\u00e9n sepultados o alineados sobre las mesas de las <i>morgues<\/i> fueron r\u00e1pidamente exhumados y torturados para simular ante las c\u00e1maras el genocidio que deber\u00eda legitimar al nuevo r\u00e9gimen. Lo que el mundo entero ve\u00eda en vivo en las pantallas de televisi\u00f3n como la verdad aut\u00e9ntica, era la no-verdad absoluta; y aunque la falsificaci\u00f3n resultara por momentos evidente, quedaba, sin embargo, autentificada como verdadera por el sistema mundial de los <i>media<\/i>, para que quedara claro que lo verdadero, de aqu\u00ed en adelante, no era m\u00e1s que un momento en el movimiento necesario de lo falso. De esta forma, verdad y falsedad se hac\u00edan indiscernibles y el espect\u00e1culo se legitimaba \u00fanicamente por medio del espect\u00e1culo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Timi\u0219oara es, en este sentido, el Auschwitz de la era del espect\u00e1culo: y as\u00ed como se ha dicho que despu\u00e9s de Auschwitz resulta imposible escribir y pensar como antes, puede decirse que despu\u00e9s de Timi\u0219oara ya no ser\u00e1 posible mirar de la misma forma una pantalla de televisi\u00f3n.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"text-align: center\"><b>VI. Shejin\u00e1<\/b><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\u00bfEn qu\u00e9 sentido, en la \u00e9poca del triunfo consumado del espect\u00e1culo, puede hoy el pensamiento recoger la herencia de Debord? Porque est\u00e1 claro que el espect\u00e1culo es el lenguaje, la comunicabilidad misma y el ser ling\u00fc\u00edstico del hombre. Y esto significa que el an\u00e1lisis marxiano debe ser completado en el sentido de que el capitalismo (o cualquier otro nombre que se quiera dar al proceso que domina hoy en d\u00eda la historia mundial) no concierne solamente a la expropiaci\u00f3n de la actividad productiva, sino tambi\u00e9n y sobre todo a la alienaci\u00f3n del propio lenguaje, de la propia naturaleza ling\u00fc\u00edstica y comunicativa del hombre, de ese <i>logos<\/i> que un fragmento de Her\u00e1clito identifica con lo Com\u00fan. La forma extrema de esta expropiaci\u00f3n de lo Com\u00fan es el espect\u00e1culo, es decir, la pol\u00edtica en que vivimos. Pero esto quiere decir tambi\u00e9n que, en el espect\u00e1culo, es nuestra propia naturaleza ling\u00fc\u00edstica la que avanza hacia nosotros invertida. Por esto (porque lo que es expropiado es la posibilidad misma de un v\u00ednculo com\u00fan) es tan destructiva la violencia del espect\u00e1culo; pero, por la misma raz\u00f3n, el espect\u00e1culo contiene todav\u00eda algo como una posibilidad positiva, que es posible utilizar en su contra.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Nada evoca mejor esta condici\u00f3n que la culpa a la que los cabalistas llamaron \u201caislamiento de la Shejin\u00e1\u201d y que atribuyeron a Aher, uno de los cuatro rab\u00edes que, seg\u00fan una c\u00e9lebre aggad\u00e1 del Talmud, entraron en el Pard\u00e9s (es decir, en el conocimiento supremo). \u201cCuatro rab\u00edes \u2014dice la historia\u2014 entraron en el Para\u00edso: Ben Azay, Ben Zom\u00e1, Aher y rab\u00ed Aquib\u00e1\u2026 Ben Azay lanz\u00f3 una mirada y muri\u00f3\u2026 Ben Zoma mir\u00f3 y enloqueci\u00f3\u2026 Aher cort\u00f3 los ramos. Rab\u00ed Aquib\u00e1 sali\u00f3 indemne.\u201d<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La Shejin\u00e1 es la \u00faltima de las diez sefirot o atributos de la divinidad, la que expresa la propia presencia divina, su manifestaci\u00f3n, su morar en la tierra: su \u201cpalabra\u201d. El \u201ccorte de los ramos\u201d de Aher es identificado por los cabalistas con el pecado de Ad\u00e1n, quien, en lugar de contemplar la totalidad de las sefirot, prefiri\u00f3 contemplar s\u00f3lo la \u00faltima, aisl\u00e1dola de las otras, y de este modo separ\u00f3 el \u00e1rbol de la ciencia del de la vida. Como Ad\u00e1n, Aher representa a la humanidad en cuanto \u00e9sta, al hacer del saber el propio destino y la propia potencia espec\u00edfica, a\u00edsla el conocimiento y la palabra, que no son sino la forma m\u00e1s acabada de la manifestaci\u00f3n de Dios (la Shejin\u00e1), de las otras sefirot en que se revela. <i>El peligro reside aqu\u00ed en que la palabra \u2014es decir la no latencia y la revelaci\u00f3n de algo\u2014 se separe de lo que revela y adquiera una consistencia aut\u00f3noma<\/i>. El ser revelado y manifiesto \u2014y, en consecuencia, com\u00fan y participable\u2014 se separa de la cosa revelada y se interpone entre ella y los hombres. En esta condici\u00f3n de exilio, la Shejin\u00e1 pierde su potencia positiva y deviene mal\u00e9fica (los cabalistas dicen que \u201cchupa la leche del mal\u201d).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Es en este sentido que el aislamiento de la Shejin\u00e1 expresa nuestra condici\u00f3n epocal. Mientras que en el Antiguo R\u00e9gimen, el extra\u00f1amiento de la esencia comunicativa del hombre se sustanciaba en un presupuesto que serv\u00eda de fundamento com\u00fan, en la sociedad espectacular es esta misma comunicatividad, esta misma esencia gen\u00e9rica (es decir, el lenguaje como <i>Gattungswesen<\/i>), la que queda separada en una esfera aut\u00f3noma. Lo que impide la comunicaci\u00f3n es la comunicabilidad misma; los hombres est\u00e1n separados por lo que los une. Los periodistas y los <i>medi\u00f3cratas<\/i> (como los psicoanalistas en la esfera privada) constituyen el nuevo clero de esta alienaci\u00f3n de la naturaleza ling\u00fc\u00edstica del hombre.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 1cm\">En la sociedad espectacular el aislamiento de Shejin\u00e1 alcanza as\u00ed su fase extrema, en que el lenguaje no s\u00f3lo se constituye en una esfera aut\u00f3noma, sino que ya no puede revelar nada o, mejor dicho, revela la nada de todas las cosas. De Dios, del mundo, de lo revelado, no hay nada en el lenguaje; pero, en este extremo develamiento nadificante, el lenguaje (la naturaleza ling\u00fc\u00edstica del hombre) permanece una vez m\u00e1s ocultado y separado y alcanza as\u00ed por \u00faltima vez el poder de asignarse como lo no-dicho de una \u00e9poca hist\u00f3rica o de un Estado: la era del espect\u00e1culo, o del Estado del nihilismo consumado. Por esta raz\u00f3n, el poder, en cuanto establecido sobre la suposici\u00f3n de un fundamento, oscila hoy sobre todo el planeta y los reinos de la tierra se encaminan unos tras otros hacia el r\u00e9gimen democr\u00e1tico-espectacular que constituye la consumaci\u00f3n de la forma Estado. Incluso antes de la necesidad econ\u00f3mica y del desarrollo tecnol\u00f3gico, lo que impulsa hoy a las naciones de la tierra hacia un \u00fanico destino com\u00fan es la alienaci\u00f3n del ser ling\u00fc\u00edstico, el desarraigo de todo pueblo de su morada vital en la lengua.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Pero por esta misma raz\u00f3n, la \u00e9poca que vivimos es igualmente aquella en la que por primera vez deviene posible para los hombres concretar la experiencia de su propia esencia ling\u00fc\u00edstica \u2014 no de este o aquel contenido del lenguaje, sino del lenguaje <i>mismo<\/i>, no de esta o aquella proposici\u00f3n verdadera, sino del hecho mismo de que se hable. La pol\u00edtica contempor\u00e1nea es este <i>experimentum linguae<\/i> devastador, que en todo el planeta desarticula y vac\u00eda tradiciones y creencias, ideolog\u00edas y religiones, identidades y comunidades.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">S\u00f3lo aquellos que logren llevarlo a cabo hasta el final, sin dejar que, en el espect\u00e1culo, el revelador quede velado en la nada que revela, y que sean capaces, empero, de llevar al lenguaje el lenguaje mismo, llegar\u00e1n a ser, por primera vez, ciudadanos de una comunidad sin presupuestos ni Estado, en la que el poder aniquilador y determinante de lo que es com\u00fan ser\u00e1 pacificado y la Shejin\u00e1 habr\u00e1 cesado de chupar la leche corrompida de su propia separaci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Como el rab\u00ed Aquib\u00e1 en la aggad\u00e1 del Talmud, entrar\u00e1n en el para\u00edso del lenguaje y saldr\u00e1n ilesos de \u00e9l.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"text-align: center\"><b>VII. Tian\u2019anmen<\/b><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\u00bfCu\u00e1l es, a la luz crepuscular de los <i>Comentarios<\/i>, el escenario que la pol\u00edtica mundial est\u00e1 dibujando ante nuestros ojos? El Estado espectacular integrado (o democr\u00e1tico-espectacular) constituye el estadio superior de la evoluci\u00f3n de la forma Estado, rumbo al cual se precipitan apresuradamente monarqu\u00edas y rep\u00fablicas, tiran\u00edas y democracias, reg\u00edmenes racistas y reg\u00edmenes progresistas. Este movimiento global, en el instante mismo en que parece devolver la vida a las identidades nacionales, tiende en realidad hacia la constituci\u00f3n de una suerte de Estado polic\u00edaco supranacional, en el que las normas del derecho internacional son t\u00e1citamente derogadas unas tras otras. No s\u00f3lo desde hace ya mucho tiempo ninguna guerra ha sido declarada (cumpliendo as\u00ed la profec\u00eda de Schmitt, seg\u00fan la cual toda guerra devendr\u00eda en nuestra \u00e9poca una guerra civil), sino que incluso la abierta invasi\u00f3n de un Estado soberano puede ser presentada como la ejecuci\u00f3n de un acto de jurisdicci\u00f3n interior. Los servicios secretos, habituados desde siempre a actuar sin tener en cuenta los l\u00edmites de las soberan\u00edas nacionales, se vuelven en estas condiciones en el modelo mismo de la organizaci\u00f3n y de la acci\u00f3n pol\u00edtica real. Por primera vez en la historia de este siglo, las dos mayores potencias mundiales son tambi\u00e9n dirigidas por dos emanaciones directas de los servicios secretos: Bush (antiguo jefe de la CIA) y Gorbachov (el hombre de Andr\u00f3pov); y cuanto m\u00e1s poder concentren en sus manos, m\u00e1s ser\u00e1 esto saludado, por el nuevo curso del espect\u00e1culo, como una victoria de la democracia. A pesar de las apariencias, la organizaci\u00f3n democr\u00e1tica-espectacular-mundial que se forma de esta forma corre el peligro de ser, en realidad, la peor tiran\u00eda que se haya jam\u00e1s conocido en la historia de la humanidad, contra la cual toda resistencia y oposici\u00f3n devendr\u00e1n cada d\u00eda m\u00e1s dif\u00edciles, y tanto m\u00e1s porque, cada vez con mayor claridad, su tarea ser\u00e1 la de administrar <i>la supervivencia de la humanidad en un mundo habitable para el hombre<\/i>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">No est\u00e1 dicho, sin embargo, que el intento del espect\u00e1culo de mantener el control del proceso que \u00e9l mismo ha contribuido a poner en marcha, est\u00e9 destinado a tener \u00e9xito. El Estado espectacular sigue siendo, a pesar de todo, un Estado que, como cualquier Estado, se funda (como lo ha se\u00f1alado Badiou), no tanto sobre el v\u00ednculo social, del que ser\u00eda la expresi\u00f3n, sino sobre su disoluci\u00f3n, que \u00e9l impide. En \u00faltima instancia, el Estado puede reconocer cualquier reivindicaci\u00f3n de identidad (la historia de las relaciones entre Estado y terrorismo en nuestro tiempo es la elocuente confirmaci\u00f3n de ello), incluso la de una identidad estatal en su propio seno; pero el que las singularidades formen una comunidad sin reivindicar por ello una identidad, el que unos hombres establezcan una relaci\u00f3n de co-pertenencia sin una previa condici\u00f3n representable de pertenencia (el ser italianos, obreros, cat\u00f3licos, terroristas\u2026), es lo que el Estado no puede en ning\u00fan caso tolerar. Y, sin embargo, es el propio Estado espectacular, en tanto anula y vac\u00eda de contenido cualquier identidad real y sustituye al <i>pueblo<\/i> y a la <i>voluntad general<\/i> por el <i>p\u00fablico<\/i> y su <i>opini\u00f3n<\/i>, el que engendra masivamente en su propio seno unas singularidades que ya no se caracterizan por ninguna identidad social ni por ninguna condici\u00f3n de pertenencia: singularidades verdaderamente <i>cualesquiera<\/i>. Porque es cierto que la sociedad del espect\u00e1culo es tambi\u00e9n aquella en que todas las identidades sociales se han disuelto, en que todo lo que durante siglos ha constituido el esplendor y la miseria de las generaciones que se han sucedido sobre la tierra han perdido en adelante cualquier significaci\u00f3n. En la peque\u00f1a burgues\u00eda planetearia, en cuya forma el espect\u00e1culo ha realizado par\u00f3dicamente el proyecto marxiano de una sociedad sin clases, las diferentes identidades que han marcado la tragicomedia de la historia universal se exponen y acumulan en una vacuidad fantasmag\u00f3rica. Por esta raz\u00f3n, si es l\u00edcito avanzar una profec\u00eda sobre la pol\u00edtica que viene, <i>\u00e9sta no ser\u00e1 ya una lucha por la conquista o el control del Estado por parte de nuevos o viejos sujetos sociales, sino una lucha entre el Estado y el no-Estado (la humanidad), disyunci\u00f3n irremediable de las singularidades cualesquiera y de la organizaci\u00f3n estatal<\/i>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Todo ello no tiene nada que ver con la simple reivindicaci\u00f3n de lo social contra el Estado, que ha sido durante mucho tiempo el motivo com\u00fan de los movimientos de contestaci\u00f3n de nuestro tiempo. Las singularidades cualesquiera en una sociedad espectacular no pueden formar una <i>societas<\/i>, porque no disponen de ninguna identidad que puedan hacer valer, de ning\u00fan v\u00ednculo social que hacer reconocer. Tanto m\u00e1s implacable es as\u00ed el contraste con un Estado que anula todos los contenidos reales, pero para el cual un ser que estuviera radicalmente privado de cualquier identidad representable ser\u00eda (a pesar de las vacuas declaraciones sobre la sacralidad de la vida y sobre los derechos del hombre) simplemente inexistente.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Tal es la lecci\u00f3n que una mirada atenta habr\u00eda podido extraer de los acontecimientos de Tian\u2019anmen. Lo que m\u00e1s sorprende, en efecto, en las manifestaciones del mayo chino es la relativa ausencia de reivindicaciones con contenidos determinados (democracia y libertad son nociones demasiado gen\u00e9ricas para constituir un objeto real de conflicto, y la \u00fanica exigencia concreta, la rehabilitaci\u00f3n de Hu Yao Bang, fue inmediatamente satisfecha). Tanto m\u00e1s inexplicable parece, pues, la violencia de la reacci\u00f3n estatal. Es probable, sin embargo, que la desproporci\u00f3n sea s\u00f3lo aparente y que los dirigentes chinos hayan actuado, desde su punto de vista, con perfecta lucidez. En Tian\u2019anmen, el Estado se ha encontrado frente a lo que no puede ni quiere ser representado y que, a pesar de todo, se presenta como una comunidad y una vida com\u00fan (y esto independientemente de hasta qu\u00e9 punto fueran efectivamente conscientes de ello los que se encontraban en la plaza). Que lo que escapa a la representaci\u00f3n exista y forme comunidad sin presupuestos ni condiciones de pertenencia (como una multiplicidad inconsistente, en los t\u00e9rminos de Cantor), tal es precisamente la amenaza con la cual el Estado no est\u00e1 de ninguna manera dispuesto a transigir.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La singularidad cualquiera, que quiere apropiarse de la pertenencia misma, de su propio ser-en-el-lenguaje y reh\u00fasa, precisamente por esto, toda identidad y toda condici\u00f3n de pertenencia, es el nuevo protagonista, no subjetivo ni socialmente consistente, de la pol\u00edtica que viene. En cualquier lugar en que estas singularidades manifiesten pac\u00edficamente su ser com\u00fan, habr\u00e1 un Tian\u2019anmen y, antes o despu\u00e9s, los tanques terminar\u00e1n por aparecer.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\"><\/div>\n<hr style=\"height: 1px\" align=\"left\" width=\"15%\" \/>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small><sup>*<\/sup> Este texto es el posfacio que G. Agamben escribi\u00f3 en 1990 para la traducci\u00f3n italiana de los <i>Commentaires sur la soci\u00e9t\u00e9 du spectacle<\/i>, que aparecieron junto a la reedici\u00f3n de la <i>Soci\u00e9t\u00e9 du spectacle<\/i>.<\/small><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; I. Estratega &nbsp; Los dos libros de Debord, presentes aqu\u00ed para el p\u00fablico italiano en un solo volumen*, constituyen el an\u00e1lisis m\u00e1s l\u00facido y severo de las miserias y servidumbres de una sociedad \u2014la del espect\u00e1culo, en la cual vivimos\u2014 que hoy ha extendido su dominio sobre todo el planeta. 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