{"id":3033,"date":"2023-12-21T12:42:39","date_gmt":"2023-12-21T18:42:39","guid":{"rendered":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=3033"},"modified":"2023-12-21T12:53:27","modified_gmt":"2023-12-21T18:53:27","slug":"michel-foucault-el-discurso-filosofico-el-diagnostico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=3033","title":{"rendered":"Michel Foucault \/ El discurso filos\u00f3fico \u2014 El diagn\u00f3stico"},"content":{"rendered":"<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>El siguiente texto es el primer cap\u00edtulo de <em>Le discours philosophique<\/em>, libro in\u00e9dito editado por Orazio Irrera y Daniele Lorenzini (Par\u00eds, EHESS\/Gallimard\/Seuil, mayo de 2023). A prop\u00f3sito de su origen, podemos leer la siguiente informaci\u00f3n en las llamadas reglas de establecimiento del texto: \u00abDurante mucho tiempo se consider\u00f3 que <em>El discurso filos\u00f3fico<\/em> era un curso que Michel Foucault imparti\u00f3 en la Universidad de T\u00fanez en 1966-1967. No es as\u00ed: se trata m\u00e1s bien de la primera versi\u00f3n de un ensayo que Foucault compuso a ra\u00edz de <em>Las palabras y las cosas<\/em>, muy probablemente (al menos en su mayor parte) en Vendeuvre-du-Poitou durante el verano de 1966, por tanto antes de ir a T\u00fanez. Esta hip\u00f3tesis se ve confirmada por la fecha que menciona en la segunda parte de <em>El discurso filos\u00f3fico<\/em> (v\u00e9ase m\u00e1s adelante, p. 24: \u201choy, 27 de julio de 1966\u201d), por una carta que escribi\u00f3 en julio de 1966 (\u201cIntentar decir lo que puede ser hoy un discurso filos\u00f3fico\u201d), y por una serie de notas en su \u201cJournal intellectuel\u201d que datan del verano de 1966. El ensayo adopta la forma de un manuscrito aut\u00f3grafo de 209 p\u00e1ginas a doble cara, numeradas por Foucault hasta la p\u00e1gina 201. Este manuscrito se conserva en los archivos de la Biblioth\u00e8que nationale de France (BNF, Fonds Foucault, referencia NAF 28730, Caja 58). Est\u00e1 muy bien redactado y no plantea problemas particulares de edici\u00f3n\u00bb.<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><em>La filosof\u00eda como empresa de diagn\u00f3stico. \u2014 Interpretar y curar. \u2014 El fil\u00f3sofo debe decir lo que hay.<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Desde hace alg\u00fan tiempo \u2014\u00bfdesde Nietzsche? o \u00bfm\u00e1s recientemente?\u2014 la filosof\u00eda ha hecho suya una tarea con la que antes no estaba familiarizada: la de <em>diagnosticar<\/em>.<sup>1<\/sup> Reconocer, en algunas marcas sensibles, lo que est\u00e1 sucediendo. Detectar el acontecimiento que bulle en los rumores que estamos tan acostumbrados a o\u00edr que ya no los escuchamos. Decir lo que se puede ver en lo que vemos todos los d\u00edas. Iluminar de pronto esta hora gris en la que nos encontramos. Profetizar el instante.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Pero, \u00bfes \u00e9sta una funci\u00f3n tan nueva? Al querer ser una empresa de diagn\u00f3stico, al dedicarse a esta tarea tan emp\u00edrica, tan a tientas, tan sesgada y diagonal, bien podr\u00eda parecer que la filosof\u00eda se aparta del camino regio que le era propio cuando se trataba de fundar o completar el saber, de enunciar el ser o el hombre. En realidad, podr\u00eda decirse con igual facilidad \u2014incluso mejor, dado nuestro gusto por estos repliegues hacia el origen\u2014 que la filosof\u00eda, al convertirse en un discurso diagn\u00f3stico, est\u00e1 redescubriendo su antiguo parentesco con las artes milenarias que nos ense\u00f1aron a detectar los signos, a interpretarlos, a desvelar el mal oculto, el secreto insoportable, a nombrar lo que calla majestuosamente en el coraz\u00f3n de tantas palabras confusas. Desde el principio de la era griega, el fil\u00f3sofo nunca ha negado su pretensi\u00f3n de ser adivino: siempre ha sido a la vez m\u00e9dico y ex\u00e9geta. Her\u00e1clito y Anaximandro le ense\u00f1aron a escuchar la palabra de dios, a descifrar los secretos del cuerpo. Los fil\u00f3sofos leen los signos desde hace m\u00e1s de dos mil a\u00f1os.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Cuando se dice que la tarea de la filosof\u00eda hoy es diagnosticar, \u00bfse quiere decir otra cosa que ajustarla a su destino m\u00e1s antiguo? \u00bfQu\u00e9 puede significar realmente la palabra \u00abdiagn\u00f3stico\u00bb \u2014esa idea de un conocimiento que atraviesa y distingue\u2014 si no una cierta profundidad de visi\u00f3n, un o\u00eddo m\u00e1s fino, unos sentidos mejor alertados, que van m\u00e1s all\u00e1 de lo sensible, lo audible, lo visible, y sacan finalmente a la luz, bajo el texto, el significado, en el cuerpo, el mal? Suscitar, en un discurso en el que ser\u00edan solidarios, el enunciado del sentido y la prevenci\u00f3n del mal. A lo largo de la cultura occidental, oscura o manifiestamente, el mal y el sentido nunca han dejado de apoyarse, reforzarse y sostenerse mutuamente, formando una figura que ha sido el lugar mismo de nuestra filosof\u00eda y la raz\u00f3n de que sigamos filosofando. Porque el mal del olvido, de la oscuridad, de la ca\u00edda, de la materia ha extendido su velo, el sentido ha perdido la iluminaci\u00f3n inicial en la que brillaba; se ha retirado a las sombras, y es necesario que lo busquemos pacientemente a trav\u00e9s de los signos que, afortunadamente, a\u00fan lo manifiestan. Pero a la inversa, si nos empe\u00f1amos en redescubrir el sentido, es porque deseamos obstinadamente que nos diga de d\u00f3nde proceden este mal y este olvido, y c\u00f3mo reducir para siempre la brecha (cruzada s\u00f3lo moment\u00e1neamente) que nos separa de la plenitud envolvente del sentido. Y si no existiera, bajo todas las formas que se nos ofrecen, esta presi\u00f3n sorda del sentido, \u00bfsabr\u00edamos alguna vez que pertenecemos a la dinast\u00eda del mal? Sin el mal, el sentido, plenamente desplegado, ya no ser\u00eda sentido, sino la presencia del ser mismo; y sin este sentido, subterr\u00e1neo pero activo, el mal se dormir\u00eda y se desvanecer\u00eda sin dejar rastro en la dulzura somnolienta de nuestro ser.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\u00c9ste fue el terreno de juego que Occidente dio a la filosof\u00eda. Fue aqu\u00ed, antes de cualquier metaf\u00edsica, donde se forj\u00f3 la relaci\u00f3n de la filosof\u00eda con Dios; antes de cualquier idealismo, su relaci\u00f3n con el Bien. Fue aqu\u00ed donde el fil\u00f3sofo asumi\u00f3 el doble papel de int\u00e9rprete \u00faltimo y sanador de almas. No supongamos, sin embargo, que al convertirse, con Descartes, en un verdadero discurso sobre la verdad, la filosof\u00eda haya roto con este antiguo parentesco con la ex\u00e9gesis y la terap\u00e9utica; pues la idea misma de una verdad que ni la percepci\u00f3n ni el saber podr\u00edan garantizar contra el error y asegurar con toda certeza, esta idea presupone, en efecto, un orden primario, pero invisible, de la verdad que hay que restaurar para disipar los peligros de la ilusi\u00f3n y guiar su entendimiento como es debido. Tampoco debemos suponer que la filosof\u00eda moderna, desde Hegel, se haya liberado del juego, tan dif\u00edcil de vencer, entre el sentido y el mal: toda palabra que pretenda devolvernos a la verdad de nosotros mismos, despertarnos de nuestro olvido, revivir los actos fundamentales de nuestro conocimiento, redescubrir el suelo originario o la autenticidad de la existencia, restaurar todo el destino occidental de la ocultaci\u00f3n del ser<sup>3<\/sup> \u2014toda palabra que tenga tales fines sigue pretendiendo interpretar y curar. En la cultura occidental, nos cuesta tanto liberarnos de lo que se nos prescribe desde hace milenios en Mileto, Crotona y Qu\u00edos.<sup>4<\/sup> Filosofamos, irremediablemente, entre Dios y la enfermedad; entre lo que o\u00edmos y lo que padecemos; entre la palabra y el cuerpo. Filosofamos tanto sobre su extrema proximidad como sobre la brecha que los mantiene separados a pesar de todo. Aqu\u00ed, en este lugar privilegiado donde nace el extra\u00f1o discurso del fil\u00f3sofo, toman cuerpo, brillan y se desvanecen las formas que lo ocupan: la muerte, el alma, la verdad, el bien, la tumba y la luz de los sentidos, la libre existencia del hombre. Para que la filosof\u00eda occidental existiera como lo hizo, fue necesario contaminar el cuerpo y la palabra, enredar el mal visible y oculto en el cuerpo con el sentido oculto y manifestado por la palabra. Y si, en la mayor\u00eda de las culturas, el m\u00e9dico y el sacerdote no est\u00e1n muy alejados, su proximidad no ha bastado, la mayor\u00eda de las veces, para dar lugar a la tercera figura del fil\u00f3sofo; esto es as\u00ed porque no basta cualquier proximidad; muy precisamente, el sacerdote ha tenido que ser el que escucha <em>otra<\/em> palabra, y el m\u00e9dico el que adivina el <em>interior<\/em> del cuerpo. S\u00f3lo con estas dos condiciones inaugur\u00f3 Occidente esa gran <em>alegor\u00eda<\/em> de la <em>profundidad<\/em> en la que estamos acostumbrados a reconocer lo que llamamos filosof\u00eda.<sup>5<\/sup><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Si es cierto que la filosof\u00eda reconoce ahora la tarea de ser un discurso diagn\u00f3stico, sin duda no hace m\u00e1s que reconocer lo que siempre ha sido. Y, sin embargo, no se trata de una pura y simple redundancia en relaci\u00f3n con su historia, ni de un repliegue, por fin, al lugar reencontrado de su origen. La paradoja de la filosof\u00eda actual, cuando se consagra al diagn\u00f3stico, es que escapa -empieza a escapar- a la figura entrelazada del sentido y del mal. \u00a0Tiene ante s\u00ed la extra\u00f1a tarea de establecer un <em>diagn\u00f3stico<\/em> que no sea una interpretaci\u00f3n y que no tenga como meta una terap\u00e9utica. De ah\u00ed, sin duda, [el hecho] de que desde hace a\u00f1os se proclame que la filosof\u00eda est\u00e1 acabada, que ya no tiene ning\u00fan papel que desempe\u00f1ar, que no ha descubierto ning\u00fan significado nuevo, que no ha aplacado ning\u00fan mal. Cierto, pero precisamente por eso ha rejuvenecido de repente, teniendo ante s\u00ed por primera vez la enigm\u00e1tica tarea de diagnosticar, sin escuchar una palabra m\u00e1s profunda, sin perseguir un mal invisible. Es como si, por fin, ya no estuviera sobrevolada por las divinidades de su nacimiento, sino que ahora emergiera al mismo nivel que ellas, teniendo que decir lo que tiene que decir, sin los trucos de los sentidos, sin las sombras del mal.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El fil\u00f3sofo debe ser consciente ahora de que, aunque es el \u00abm\u00e9dico de la cultura\u00bb,<sup>6<\/sup> no se le ha encomendado la misi\u00f3n de curar; no le corresponde mejorar las cosas, ni calmar los lamentos, ni reconciliar; \u00e9l no reconcilia lo que la discordia ha trastornado. Como m\u00e9dico sin remedio, al que nunca ser\u00e1 posible curar, \u00bftiene siquiera el poder de decir d\u00f3nde est\u00e1 el mal, de poner el dedo en la llaga irreparable, de denunciar la enfermedad y llamarla por su nombre? \u00bfPuede siquiera estar seguro de que hay algo \u00abque va mal\u00bb? Por tanto, que diga al menos lo que est\u00e1 oculto; si no puede descubrir el mal para curarlo, que enuncie el secreto que nos elude y que nos atraviesa a todos sin que lo sospechemos; si no puede traer el apaciguamiento, que en cambio nos despierte y nos recuerde lo que, tal vez desde tiempos inmemoriales, hemos olvidado. Pero bien puede ser que no haya enigma como no hay enfermedad; bien puede ser que no haya palabra m\u00e1s fundamental<sup>a<\/sup> que recorra silenciosamente nuestro discurso; que no haya nada en la superficie del mundo que sea del orden del signo. La prudencia misma de este diagn\u00f3stico, que define hoy la tarea del fil\u00f3sofo, hace que no podamos presuponer de entrada un sentido, o que dupliquemos lo visible para revelar, bajo \u00e9l o como en su transparencia, un espesor oculto. Comparado con el trabajo de los ex\u00e9getas y de los terapeutas, antepasados y padrinos del fil\u00f3sofo, la labor del fil\u00f3sofo parece ahora muy ligera y discreta, dulcemente in\u00fatil: el fil\u00f3sofo s\u00f3lo tiene que decir <em>lo que hay<\/em>. No el ser, ni las cosas mismas, pues para ello habr\u00eda que desvelar, volver a una originalidad a la vez presente y retirada, redescubrir lo verdaderamente ingenuo a trav\u00e9s del desgaste de lo familiar, atravesar en sentido inverso todas las acumulaciones del olvido. Pero lo que hay, sin retrospectiva ni distancia, en el instante mismo en que habla.<sup>7<\/sup> Y el fil\u00f3sofo lo ser\u00e1 incluso si consigue, por fin, hacer resurgir, para hacerlo centellear por un instante en la red de sus palabras, lo que es \u00abhoy\u00bb. No es m\u00e1s que el hombre del d\u00eda y del momento: un pasajero, m\u00e1s cercano que nadie al pasaje.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Es este extra\u00f1o discurso, aparentemente sin justificaci\u00f3n puesto que no tiene nada \u00abm\u00e1s\u00bb que decir, puesto que no ilumina nada, puesto que permanece en su lugar y no hace promesas, es este extra\u00f1o discurso irrisorio el que constituye la filosof\u00eda en esta actividad de diagn\u00f3stico en la que debe reconocerse hoy. En la que debe reconocer ese hoy que es el suyo.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr style=\"height: 1px\" align=\"left\" width=\"25%\" \/>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>1<\/sup> En 1966-1967, Michel Foucault abord\u00f3 en varias ocasiones la idea de la filosof\u00eda como empresa de diagn\u00f3stico. En una entrevista publicada en el diario <em>La Presse de Tunisie<\/em> en abril de 1967, presentaba el estructuralismo como \u00abuna actividad mediante la cual los te\u00f3ricos, no especialistas, se esfuerzan por definir las relaciones actuales que pueden existir entre tal o cual elemento de nuestra cultura\u00bb, y sosten\u00eda que, as\u00ed definido, \u00abel estructuralismo puede considerarse una actividad filos\u00f3fica, si admitimos que el papel de la filosof\u00eda es diagnosticar. En efecto, el fil\u00f3sofo ha dejado de querer decir lo que existe eternamente. Tiene la tarea mucho m\u00e1s ardua y esquiva de decir lo que sucede. En esta medida, bien podemos hablar de una especie de filosof\u00eda estructuralista que podr\u00eda definirse como la actividad que permite diagnosticar lo que es hoy\u00bb (M. Foucault, \u00abLa philosophie structuraliste permet de diagnostiquer ce qu\u2019est \u2018aujourd\u2019hui\u2019\u00bb [1967], en <em>id<\/em>., <em>Dits et \u00c9crits. 1954-1988<\/em>, t. I, 1954-1975, ed. bajo la direcci\u00f3n de Daniel Defert y Fran\u00e7ois Ewald, con la colaboraci\u00f3n de Jacques Lagrange, Par\u00eds, Gallimard, 2001 [1994] [en adelante abreviado <em>DE I<\/em>], n\u00fam. 47, pp. 608-613, aqu\u00ed p. 609). Sobre este tema, v\u00e9ase tambi\u00e9n m\u00e1s adelante, \u00abAp\u00e9ndice\u00bb, pp. 252-253. La idea de la filosof\u00eda como diagn\u00f3stico del presente volvi\u00f3 a ser central para Foucault a finales de la d\u00e9cada de 1970 y principios de la de 1980, sobre todo en sus sucesivas lecturas del texto de Immanuel Kant sobre la <em>Aufkl\u00e4rung<\/em> y en el desarrollo de lo que denomin\u00f3 \u00abontolog\u00eda del presente\u00bb. V\u00e9ase, por ejemplo, M. Foucault, \u00abIntroduction by Michel Foucault\u00bb [1978], en <em>Dits et \u00c9crits<\/em>. 1954-1988, t. II, 1976-1988, ed. por D. Defert y F. Ewald, con la colaboraci\u00f3n de J. Lagrange, Par\u00eds, Gallimard, 2001 [1994] [en adelante <em>DE II<\/em>], n\u00fam. 219, pp. 429-443, aqu\u00ed p. 431; <em>id<\/em>., \u00abPour une morale de l\u2019inconfort\u00bb [1979], en <em>DE II<\/em>, n\u00fam. 266, pp. 783-788, aqu\u00ed p. 783; <em>id<\/em>., <em>Le Gouvernement de soi et des autres. Cours au Coll\u00e8ge de France, 1982-1983<\/em>, ed. de Fr\u00e9d\u00e9ric Gros bajo la direcci\u00f3n de Fran\u00e7ois Ewald y Alessandro Fontana, Par\u00eds, \u00c9ditions de l\u00bfEHESS-Gallimard- Seuil, 2008, pp. 13-15 y 22; <em>id<\/em>., \u00abLa culture de soi\u00bb [1983], en <em>id<\/em>., <em>Qu\u2019est-ce que la critique ?<\/em>, seguido de <em>La Culture de soi<\/em>, ed. de Henri-Paul Fruchaud y Daniele Lorenzini, introducci\u00f3n y aparato cr\u00edtico de Daniele Lorenzini y Arnold I. Davidson, Par\u00eds, Vrin, 2015, pp. 83-84; <em>id<\/em>., en \u00abQu\u2019est-ce que les Lumi\u00e8res ?\u00bb [1984], en <em>id<\/em>., <em>DE II<\/em>, n\u00fam. 339, pp. 1381-1397, aqu\u00ed pp. 1390-1396; <em>id<\/em>., \u00a0\u00abQu\u2019est-ce que les Lumi\u00e8res ?\u00bb [1984], en <em>id<\/em>., <em>DE II<\/em>, n\u00fam. 351, pp. 1498-1507, aqu\u00ed pp. 1498-1501 y 1506-1507. En una entrevista concedida en Jap\u00f3n en abril de 1978, Foucault sostuvo que Friedrich Nietzsche fue el primero en definir la filosof\u00eda como \u00abla actividad que sirve para saber lo que pasa y lo que pasa ahora\u00bb, atribuyendo as\u00ed al fil\u00f3sofo el papel de \u00abdiagnosticador\u00bb de la actualidad (<em>id<\/em>., \u00abLa sc\u00e8ne de la philosophie\u00bb [1978], en <em>DE II<\/em>, n\u00fam. 234, pp. 571-595, aqu\u00ed pp. 573-574). En octubre de 1979, con ocasi\u00f3n de sus Tanner Lectures on Human Values en la Universidad de Stanford, Foucault matiz\u00f3 un tanto sus observaciones: postul\u00f3 que, si bien \u00abtoda la obra de Nietzsche tiene que diagnosticar lo que sucede en el mundo presente y lo que es \u201choy\u201d\u00bb, este cuestionamiento, inaugurado por Kant, es caracter\u00edstico de toda la filosof\u00eda alemana postkantiana, desde Georg Wilhelm Friedrich Hegel hasta la Escuela de Fr\u00e1ncfort\u00bb (<em>id<\/em>., <em>Qu\u2019est-ce que la critique ?<\/em>, <em>op<\/em>. <em>cit<\/em>., pp. 99-101, n. 5).<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>2<\/sup> Foucault retomar\u00eda la funci\u00f3n terap\u00e9utica de la filosof\u00eda antigua en sus escritos, ponencias y conferencias de la d\u00e9cada de 1980. V\u00e9ase, por ejemplo, M. Foucault, <em>La Culture de soi<\/em>, en <em>id<\/em>., <em>Qu\u2019est-ce que la critique ?<\/em>, <em>op<\/em>. <em>cit<\/em>., p. 94: \u00abEs necesario [\u2026] recordar algunos hechos muy antiguos de la cultura griega: la existencia de una noci\u00f3n como <em>pathos<\/em>, que significa tanto la pasi\u00f3n del alma como una enfermedad del cuerpo; la amplitud de un campo metaf\u00f3rico que permite aplicar al cuerpo y al alma expresiones como \u201ccurar\u201d, \u201catender\u201d, \u201camputar\u201d, \u201cescarificar\u201d, \u201cpurgar\u201d, etc. Hay que recordar tambi\u00e9n el principio familiar a los epic\u00fareos, c\u00ednicos y estoicos, seg\u00fan el cual el papel de la filosof\u00eda es curar las enfermedades del alma\u00bb. V\u00e9ase tambi\u00e9n <em>id<\/em>., <em>L\u2019Herm\u00e9neutique du sujet. Cours au Coll\u00e8ge de France, 1981-1982<\/em>, ed. por F. Gros bajo la direcci\u00f3n de F. Ewald y A. Fontana, Par\u00eds, \u00c9ditions de l\u2019EHESS-Gallimard-Seuil, 2001, pp. 90-96; <em>id<\/em>., <em>Histoire de la sexualit\u00e9<\/em>, t. III, <em>Le Souci de soi<\/em>, Par\u00eds, Gallimard, 1997 [1984], pp. 69-74.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>3<\/sup> \u00c9sta es la primera de muchas referencias, a menudo cr\u00edticas, a las tesis de Martin Heidegger en <em>El discurso filos\u00f3fico<\/em>. El principal objetivo de Foucault aqu\u00ed es la concepci\u00f3n heideggeriana de la filosof\u00eda y su historia como un \u00abolvido del ser\u00bb, a saber, la idea de que el pensamiento griego restaurar\u00eda lo que m\u00e1s de dos mil a\u00f1os de metaf\u00edsica occidental hab\u00edan ocultado: la diferencia ontol\u00f3gica fundamental entre ser y ente. La filosof\u00eda podr\u00eda as\u00ed retomar su destino original y su vocaci\u00f3n arcaica tal como se encontraba en los presocr\u00e1ticos, y destruir de una vez por todas esta metaf\u00edsica que ni Kant ni Nietzsche hab\u00edan superado realmente. La filosof\u00eda, para Heidegger, debe por tanto acercarse a un <em>dichten<\/em> po\u00e9tico, que le permita captar, dentro del lenguaje, el ser que, en su despliegue, se retira al tiempo que se abre a los hombres desde su retiro, y ello en virtud de su pura diferencia en relaci\u00f3n con los entes y seg\u00fan una temporalidad espec\u00edfica (v\u00e9ase m\u00e1s adelante, p. 72, p. 95, p. 102-103, p. 105, p. 143, p. 178, p. 179-180, p. 195 y p. 199). Sin embargo, es dif\u00edcil indicar con precisi\u00f3n a qu\u00e9 escritos de Heidegger se refiere Foucault, o en qu\u00e9 medida sus lecturas de los textos de Heidegger en alem\u00e1n, sobre todo en la d\u00e9cada de 1950 (v\u00e9anse las referencias de Foucault a las obras de Heidegger a\u00fan no publicadas en franc\u00e9s en <em>La Question anthropologique. Cours. 1954-1955<\/em>, ed. por Arianna Sforzini bajo la direcci\u00f3n de F. Ewald, Par\u00eds, \u00c9ditions de l\u2019EHESS-Gallimard-Seuil, 2022, p. 207-217), se refieren a la recepci\u00f3n de Heidegger en Francia en la posguerra hasta la d\u00e9cada de 1960. De lo que s\u00ed podemos estar seguros es de que dos figuras cruciales en esta recepci\u00f3n, Jean Wahl (1888-1974) y Jean Beaufret (1907-1982), influyeron directamente en la formaci\u00f3n de Foucault, as\u00ed como en su lectura de Heidegger, en particular en relaci\u00f3n con las tesis evocadas, expl\u00edcita o impl\u00edcitamente, en <em>El discurso filos\u00f3fico<\/em> (v\u00e9ase Didier Eribon, <em>Michel Foucault<\/em>, 3\u00aa ed. rev. y aument., Par\u00eds, Flammarion, 2011 [1989], p. 59; David Macey, <em>Michel Foucault<\/em>, trad. de Pierre-Emmanuel Dauzat, Par\u00eds, Gallimard, 1994 [1993], pp. 55-57). Como atestiguan varios registros de lectura de los archivos de la Biblioth\u00e8que nationale de France (BNF, Fonds Foucault, cote NAF 28730, Bo\u00eetes 37 y 38), Foucault asist\u00eda regularmente a los cursos sobre filosof\u00eda antigua, y en particular sobre el Parm\u00e9nides de Plat\u00f3n, que Jean Wahl impart\u00eda en la Sorbona; ya en 1946, esta actividad docente pretend\u00eda introducir el pensamiento de Heidegger en Francia (v\u00e9ase J. Wahl, <em>Introduction \u00e0 la pens\u00e9e de Heidegger. Cours donn\u00e9s en Sorbonne de janvier \u00e0 juin 1946<\/em>, Par\u00eds, Librairie g\u00e9n\u00e9rale fran\u00e7aise, 1998; <em>id<\/em>., <em>La Pens\u00e9e de Heidegger et la Po\u00e9sie de H\u00f6lderlin<\/em>, Par\u00eds, Centre de documentation universitaire, 1952). La cuesti\u00f3n de la \u00abplenitud del ser\u00bb en el Parm\u00e9nides (BNF, Fonds Foucault, c\u00f3digo NAF 28730, Bo\u00eete 38, chemise 29) fue retomada por Wahl algunos a\u00f1os m\u00e1s tarde en el marco de su comentario a la <em>Introducci\u00f3n a la metaf\u00edsica<\/em> de Heidegger (1935), publicado en franc\u00e9s en 1953 (v\u00e9ase J. Wahl, <em>Vers la fin de l\u2019ontologie. \u00c9tude sur \u00abL\u2019introduction dans la m\u00e9taphysique\u00bb par Heidegger<\/em>, Par\u00eds, Soci\u00e9t\u00e9 d\u2019\u00e9dition d\u2019enseignement sup\u00e9rieur, 1956; M. Heidegger, <em>Introduction \u00e0 la m\u00e9taphysique<\/em>, trad. de Gilbert Kahn, Par\u00eds, PUF, 1958 [1953]). Durante su formaci\u00f3n, Foucault tambi\u00e9n asisti\u00f3 a los cursos impartidos por Jean Beaufret \u2014que en aquella \u00e9poca preparaba su tesis doctoral bajo la direcci\u00f3n de Wahl\u2014 en la \u00c9cole normale sup\u00e9rieure de la rue d\u2019Ulm (ENS), en particular al de Kant, en el que se mencionaba a menudo la interpretaci\u00f3n de Heidegger. Sobre los or\u00edgenes presocr\u00e1ticos de la filosof\u00eda, cabe se\u00f1alar que en 1955 Beaufret escribi\u00f3 un largo ensayo para la edici\u00f3n francesa del <em>Po\u00e8me de Parm\u00e9nide<\/em> (Par\u00eds, PUF, 1955), muy influido por Heidegger, y que en 1958 prolog\u00f3 la traducci\u00f3n francesa de <em>Vortr\u00e4ge und Aufs\u00e4tze<\/em> (M. Heidegger, <em>Essais et Conf\u00e9rences<\/em>, trad. de Andr\u00e9 Pr\u00e9au, Par\u00eds, Gallimard, 1958 [1954]). Para una referencia foucaultiana al poema de Parm\u00e9nides y al proyecto heideggeriano de decir el ser, v\u00e9ase BNF, Fonds Foucault, cote NAF 28730, Bo\u00eete 70, chemise 3, \u00abDescartes\u00bb. Estas cuestiones sobre la interpretaci\u00f3n de Heidegger de los presocr\u00e1ticos y de Nietzsche como \u00ab\u00faltimo metaf\u00edsico\u00bb se reavivar\u00edan en 1962 con la publicaci\u00f3n de la traducci\u00f3n francesa de los <em>Holzwege<\/em> (M. Heidegger, <em>Chemins qui ne m\u00e8nent nulle part<\/em>, trad. par Wolfang Brokmeier, ed. de Fran\u00e7ois F\u00e9dier, Par\u00eds, Gallimard, 1962 [1950]). Las reservas y cr\u00edticas de Foucault a Heidegger en <em>El discurso filos\u00f3fico<\/em> fueron retomadas y aclaradas en una entrevista publicada en oto\u00f1o de 1966 sobre la cuesti\u00f3n del diagn\u00f3stico: \u00abPara [Nietzsche], el fil\u00f3sofo es quien diagnostica el estado del pensamiento. Adem\u00e1s, podemos concebir dos tipos de fil\u00f3sofo, el que abre nuevos caminos al pensamiento, como Heidegger, y el que desempe\u00f1a el papel de arque\u00f3logo, por as\u00ed decirlo, que estudia el espacio en el que se despliega el pensamiento, as\u00ed como las condiciones de este pensamiento, su modo de constituci\u00f3n\u00bb (M. Foucault, \u00abQu\u2019est-ce qu\u2019un philosophe ?\u00bb [1966], en <em>DE I<\/em>, n\u00fam. 42, pp. 580-582, aqu\u00ed p. 581). A este respecto, la posici\u00f3n de Foucault es bien conocida.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>4<\/sup> En el manuscrito, Foucault escribe \u00abChos\u00bb. Dado el contexto, tambi\u00e9n es posible que se refiriera a Cos, donde naci\u00f3 Hip\u00f3crates en el siglo V a. C. Mileto es la ciudad jonia donde, a partir del siglo VI a. C., se estableci\u00f3 la escuela milesia de filosof\u00eda, a la que pertenecieron Tales, Anaximandro y Anax\u00edmenes. Crotona es la ciudad de la Magna Grecia donde Pit\u00e1goras fund\u00f3 su escuela filos\u00f3fica y religiosa en el siglo II a. C.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>5<\/sup> \u00ab[L]a verticalidad tan importante en <em>Zaratustra<\/em> es, en sentido estricto, la inversi\u00f3n de la profundidad, el descubrimiento de que la profundidad no era m\u00e1s que un juego, y un pliegue de la superficie\u00bb (M. Foucault, \u00abNietzsche, Freud, Marx\u00bb [1967], en <em>DE I<\/em>, n\u00fam. 46, pp. 592-608, aqu\u00ed p. 596).<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>6<\/sup> Friedrich Nietzsche, Fragmentos p\u00f3stumos. Verano de 1872-invierno de 1873-1874, [23]15, [Der Philosoph als Arzt der Cultur] en <em>id<\/em>., <em>OEuvres philosophiques compl\u00e8tes<\/em>, t. II\/1, ed. de Giorgio Colli y Mazzino Montinari, trad. de Pierre Rusch, Par\u00eds, Gallimard, 1990, p. 290.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>7<\/sup> Esta idea, declinada de manera ligeramente diferente (y con una referencia impl\u00edcita a Ludwig Wittgenstein), vuelve a aparecer en una conferencia que Foucault pronuncia en Jap\u00f3n en abril de 1978: \u00abSabemos desde hace mucho tiempo que el papel de la filosof\u00eda no es descubrir lo que est\u00e1 oculto, sino hacer visible lo que precisamente es visible, es decir, hacer visible lo que est\u00e1 tan cerca, lo que es tan inmediato, lo que est\u00e1 tan \u00edntimamente ligado a nosotros mismos, que por ello no lo percibimos\u00bb (M. Foucault, \u00abLa philosophie analytique de la politique\u00bb [1978], en <em>DE II<\/em>, n\u00fam. 232, pp. 534-552, aqu\u00ed pp. 540-541).<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify\"><small><sup>a<\/sup> Borrado: \u00absecreta\u00bb.<\/small><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El siguiente texto es el primer cap\u00edtulo de Le discours philosophique, libro in\u00e9dito editado por Orazio Irrera y Daniele Lorenzini (Par\u00eds, EHESS\/Gallimard\/Seuil, mayo de 2023). A prop\u00f3sito de su origen, podemos leer la siguiente informaci\u00f3n en las llamadas reglas de establecimiento del texto: \u00abDurante mucho tiempo se consider\u00f3 que El discurso filos\u00f3fico era un curso [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":10716,"featured_media":3038,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[28],"class_list":["post-3033","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-general","tag-michel-foucault"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3033","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/10716"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3033"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3033\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3039,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3033\/revisions\/3039"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3038"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3033"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3033"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3033"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}