{"id":2953,"date":"2023-08-30T10:26:07","date_gmt":"2023-08-30T16:26:07","guid":{"rendered":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=2953"},"modified":"2023-08-30T10:26:07","modified_gmt":"2023-08-30T16:26:07","slug":"algunos-agentes-cismaticos-del-partido-imaginario-de-la-derrota-a-la-desercion-prolegomenos-trontianos-para-una-politica-del-cisma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=2953","title":{"rendered":"Algunos agentes cism\u00e1ticos del Partido Imaginario \/ De la derrota a la deserci\u00f3n: proleg\u00f3menos trontianos para una pol\u00edtica del cisma"},"content":{"rendered":"<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>\u00abDalla sconfitta alla defezione: prolegomeni trontiani a una politica dello scisma\u00bb, firmado por \u00abAlcuni agenti scismatici del Partito Immaginario\u00bb, fue un texto originalmente publicado en Andrea Cerutti y Giulia Dettori (eds.), <em><a href=\"https:\/\/www.quodlibet.it\/libro\/9788822906823\">La rivoluzione in esilio. Scritti su Mario Tronti<\/a><\/em>, Quodlibet, 2021, pp. 219-230. Este libro fue un volumen de escritos dedicados a Mario Tronti, en el que participaron diversos autores (Andrea Cerutti, Gigi Roggero, Luhuna Carvalho <em>et al.<\/em>). La traducci\u00f3n del italiano al castellano fue hecha por un abnegad\u00edsimo traductor an\u00f3nimo para el blog de <em>Artiller\u00eda inmanente<\/em>.<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: right\"><small><em>Nul orietur<\/em><\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: right\"><small>Arthur Rimbaud<\/small><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">1.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Cualquier movimiento en las sociedades donde prevalecen las condiciones modernas de protesta se anuncia como una inmensa acumulaci\u00f3n de derrotas. Cada victoria experimentada directamente ha retrocedido hasta convertirse en la figura de un acontecimiento escatol\u00f3gico. Las generaciones actuales se caracterizan precisamente por no saber mucho sobre la forma del advenimiento del comunismo, ni sobre la materialidad de la <em>parous<\/em><em>\u00eda<\/em>. Algo tiene que ver con esto 1917, con su fracaso groseramente exhibido, a la manera de un histri\u00f3n, con todos los atributos de la victoria. Victoria institucional, por supuesto, pero derrota humana, que en su coincidencia a\u00f1aden m\u00e1s y m\u00e1s confusi\u00f3n a la desesperaci\u00f3n. Dicho con un <em>d\u00e9tournement<\/em>: la mayor\u00eda de los seres humanos tienen una idea tan vaga de la revoluci\u00f3n que la misma vaguedad de su idea es para ellos la definici\u00f3n de la revoluci\u00f3n.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">2.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En ello estar\u00eda contenida una de las razones de la necesidad generalizada, entre los pensadores revolucionarios, de recurrir a la teolog\u00eda desde hace casi un siglo. \u00abPrecisamente porque hubo un fracaso de la revoluci\u00f3n en Occidente, la revoluci\u00f3n se convirti\u00f3 en teolog\u00eda\u00bb.<sup>1<\/sup> Pero, por nuestra parte, dir\u00edamos en cambio: tras la derrota en cuesti\u00f3n, la relaci\u00f3n entre teolog\u00eda y pol\u00edtica, ya milenaria, pas\u00f3 del mesianismo simbi\u00f3tico a la escatolog\u00eda quietista. La teolog\u00eda se limita a decir <em>qu\u00e9 hacer<\/em>, y la pol\u00edtica, en lugar de responder a la cuesti\u00f3n <em>t\u00e9cnica<\/em> del <em>c\u00f3mo<\/em>,<sup>2<\/sup> se ha limitado a convertirse en su portavoz en el \u00e1mbito institucional, y a <em>esperar<\/em>. Los anabaptistas eran mesi\u00e1nicos; el eurocomunismo es escatol\u00f3gico. Y por esta raz\u00f3n, de hecho, la revoluci\u00f3n espera desesperadamente, como una segunda venida.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">3.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">M. Perrot: \u00bfY para los prisioneros tiene sentido apoderarse de la torre central?<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">M. Foucault: S\u00ed. A condici\u00f3n de que no sea el sentido final de su acci\u00f3n. Si los prisioneros hacen funcionar el dispositivo pan\u00f3ptico y se sientan en la torre, \u00bfrealmente crees que ser\u00eda una situaci\u00f3n mejor que la que hab\u00eda con los vigilantes?<sup>3<\/sup><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En efecto, \u00bfqu\u00e9 es una victoria cuando cualquier perspectiva de toma del poder es anulada, considerada indeseable y, en cualquier caso, superior a nuestras fuerzas? Ciertamente uno puede subirse a una silla como un chivo a balar: \u00ab\u00a1El Partido! \u00a1El Partido! \u00a1El Partido!\u00bb, pero ello no conducir\u00e1 a nada ni significar\u00e1 nada. Quienes as\u00ed act\u00faan son los mismos que niegan cada derrota para reiniciar con calma el asalto a la siguiente, mientras la \u00e9poca impone, por el contrario, saber perder en serio. Porque la cuesti\u00f3n se abre, en realidad, como una brecha a trav\u00e9s de la cual el mesianismo regresa. Aqu\u00ed es donde puede ser de ayuda la lectura de Mario Tronti. Lejos de los marxistas de c\u00e1tedra que \u2014incluso entre sus lamentablemente famosos y viejos correligionarios\u2014 especulan sobre la tendencia decreciente de la tasa de esperanza para vender libros como si fuesen ansiol\u00edticos, Mario Tronti tiene, en realidad, el m\u00e9rito de ser el \u00fanico que <em>ve<\/em> y, sobre esta base, no perdona ninguna de las ilusiones de la izquierda, ni siquiera la de la izquierda como ilusi\u00f3n.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">4.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\u00abFue en tales circunstancias que Jes\u00fas vino a establecer un reino espiritual en la tierra, y esto, al separar el sistema teol\u00f3gico del sistema pol\u00edtico, rompe la unidad del Estado provocando las divisiones internas que nunca han dejado de agitar a los pueblos cristianos [\u2026]. El cristianismo es una religi\u00f3n enteramente espiritual, dominada \u00fanicamente por las cosas del cielo; la patria del cristiano no es de este mundo. Cumple con su deber, es cierto, pero lo hace con profunda indiferencia respecto al buen o mal resultado de sus esfuerzos. Si no hay nada que reprocharse, poco importa si aqu\u00ed abajo todo va bien o mal\u00bb.<sup>4<\/sup><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Entonces, \u00bfqu\u00e9 hace el cristiano en su espera, comparable a la del revolucionario <em>teol\u00f3gico<\/em>, sin revoluci\u00f3n? Duplica al Estado, como se dice del forro del abrigo, con su indiferencia, como no-ciudadanos. \u00ab\u00c9sa es la diferencia entre <em>Exploitation<\/em> y <em>Unterwerfung<\/em>. Todo el mundo sabe, porque es un hecho evidente en s\u00ed mismo, que dentro del modo de producci\u00f3n capitalista los trabajadores <em>son siempre explotados<\/em>, pero nunca <em>sometidos<\/em>\u00bb,<sup>5<\/sup> escrib\u00eda el joven Tronti. En resumen, es el exilio interior lo que caracteriza todos los per\u00edodos de impotencia, convirti\u00e9ndose en el primer eje de una moral provisional com\u00fan que ser\u00eda equivocado definir como \u00abprepol\u00edtica\u00bb: rechazar la participaci\u00f3n y su corolario, el de cualquier reformismo insidioso, no como una \u00abestrategia de rechazo\u00bb autosuficiente, sino como una t\u00e1ctica, a la espera de alguna otra perspectiva. El cielo en la tierra o nada. De donde se deriva:<em> ser figuras de este mundo s\u00f3lo como transe\u00fantes<\/em>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Entonces la situaci\u00f3n se aclara: pues lo que revela peri\u00f3dicamente o manifiesta visiblemente el surgimiento vertical de las insurrecciones es que <em>en tiempos normales<\/em> somos multitud los que vagamos como cristianos sin patria terrestre. En el acontecimiento acaba por fin la disociaci\u00f3n cotidiana, esa indiferencia que era esencialmente una <em>diferencia<\/em>. Cuando los <em>emancipacionistas<\/em> del siglo XXI hablan hasta la saciedad de desobediencia civil es s\u00edntoma de su incapacidad para percibir que est\u00e1n interviniendo en un tejido afectivo cuya trama est\u00e1 hecha de <em>obediencia civil<\/em>.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">5.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Pero, por supuesto, eso no es suficiente. Hay que constatar tambi\u00e9n que en las \u00faltimas d\u00e9cadas, cuando la insurrecci\u00f3n viene, los medios faltan casi sistem\u00e1ticamente, si no est\u00e1n a favor del enemigo. En ausencia de un mes\u00edas, la indiferencia es una inercia y es a la espera lo que la angustia es al miedo: un sentimiento sin objeto.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\u00bfQu\u00e9 ser\u00eda entonces una apocal\u00edptica consciente? \u00bfUna vida a plazos y su continuo aplazamiento? Es lo que se podr\u00eda pensar desde hace algunos a\u00f1os, vi\u00e9ndola florecer por todas partes, ya sea en medio del p\u00e1nico o en cierta sabidur\u00eda de quienes han perdido la inocencia. Todos estos gestos se articulan en torno a un segundo rechazo: el del futuro prometido por las instancias laicas del gobierno: \u00abLa g\u00e9nesis del Estado absoluto va acompa\u00f1ada por una lucha incesante contra las profec\u00edas religiosas y pol\u00edticas de todo signo. El Estado reclama el monopolio del control del futuro\u00bb,<sup>6<\/sup> escrib\u00eda Koselleck, citado por Tronti en <em>La pol\u00edtica en el crep\u00fasculo<\/em>. El mesianismo obrero fue precisamente el lugar de otra forma para el tiempo que resta. Y sin embargo, hoy se cree en \u00e9l tanto como en la resurrecci\u00f3n de los muertos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Por otra parte, ha aparecido otra \u00abgran narrativa\u00bb que, a diferencia de las de Lyotard, no puede terminar, puesto que es en realidad la narrativa del fin. Desde hace casi medio siglo los dados se han lanzado de otra manera: el futuro del Estado aparece cada vez m\u00e1s claramente tal como es. \u00abQue \u201ctodo siga as\u00ed\u201d es la cat\u00e1strofe. Y no es algo que de vez en cuando se vislumbre, sino una evidencia constante\u00bb.<sup>7<\/sup> El <em>no future<\/em> del punk ha pasado de ser una provocaci\u00f3n juvenil a una profec\u00eda responsable en una \u00e9poca en la que la cat\u00e1strofe en curso \u2014no s\u00f3lo la medioambiental\u2014 alcanza su umbral de irreversibilidad. <em>Apocalypse Now<\/em>, pero sin las florituras m\u00edticas de la <em>Der des Ders<\/em>, sin \u00abel efecto de leyenda\u00bb que evoca Rimbaud.<sup>8<\/sup> \u00abNot with a bang, but a whimper\u00bb. \u00bfY si \u00e9sta fuera la verdadera marcha? Contra el futuro del Estado ning\u00fan futuro. Un nihilismo de la raz\u00f3n.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">6.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\u00abLa historia es un \u00edncubo del que me trato de despertar\u00bb, dice Stephen Dedalus.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\u00bfC\u00f3mo pasar entonces de la inercia de la espera al mesianismo prefigurador? \u00bfC\u00f3mo salir de la historia de otra manera que no sea la de una escatolog\u00eda que promete ser casi inmediata, pero <em>sin reino<\/em>?<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Con este signo de interrogaci\u00f3n se cierra un par\u00e9ntesis, el de la pol\u00edtica tr\u00e1gica. La pol\u00edtica siempre ha perdido frente a la historia, porque la historia de los \u00faltimos siglos equivale al curso de la antropomorfosis del capital. Incluso Tronti acab\u00f3 reconoci\u00e9ndolo. \u00abHomo ethicus-oeconomicus\u00bb;<sup>9<\/sup> lo cual significa que existe una complementariedad irremediable entre el Adam Smith fil\u00f3sofo y el economista de la que dan testimonio los siglos siguientes. <em>Realizaci\u00f3n <\/em>del individuo te\u00f3rico de la Ilustraci\u00f3n y su asimilaci\u00f3n al estado de naturaleza en la figura del burgu\u00e9s-masa \u2014 y adi\u00f3s a la ilusi\u00f3n que consist\u00eda en ver al obrero-masa <em>como sujeto<\/em>. \u00c9sta es la raz\u00f3n por la cual, sin un <em>hombre nuevo<\/em>, sino <em>modernista<\/em>, la revoluci\u00f3n rusa no pudo hacer m\u00e1s que acelerar las revoluciones urbanas e industriales que apenas comenzaba a aflorar en un pa\u00eds \u00abatrasado\u00bb. El curso milenario de la <em>civilizaci\u00f3n<\/em> dict\u00f3 el ritmo, de apenas diez a\u00f1os, de la instituci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\u00bfQu\u00e9 o qui\u00e9n venci\u00f3, entonces, a ambos lados del muro? No los capitalistas como clase, sino dos dispositivos: la mercanc\u00eda y la representaci\u00f3n. En otras palabras, dos disposiciones: abstraerse de los propios deseos en beneficio de la <em>ratio<\/em> del mercado y abstraerse de los propios instintos con respecto al derecho. En ambos casos un proceso disciplinario de autonegaci\u00f3n, protagonizado por el \u00abhombre de la necesidad\u00bb.<sup>10<\/sup> Lo que ha triunfado aqu\u00ed no ha sido la historia, sino <em>una cierta <\/em><em>\u00e9<\/em><em>tica<\/em>. Y s\u00f3lo una vez que \u00e9sta se ha consolidado la econom\u00eda pol\u00edtica, ya sea cr\u00edtica o no, ha podido imponerse.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">7.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El movimiento obrero tal vez haya sido <em>derrotado<\/em> por la democracia,<sup>11<\/sup> pero, sobre todo, fue <em>deshecho<\/em> por esta \u00e9tica. Por lo dem\u00e1s, porque la democracia \u00abno logra ser el sujeto de la transformaci\u00f3n [&#8230;] sino que est\u00e1 realmente <em>investida<\/em> por las transformaciones sociales que han sido provocadas por otros, por fuerzas y por relaciones sociales parcialmente aut\u00f3nomas, y se limita a registrarlas pasivamente\u00bb.<sup>12<\/sup> Es un simple dispositivo de representaci\u00f3n que garantiza el mantenimiento de las condiciones de existencia del dispositivo de la mercanc\u00eda. As\u00ed es como el capitalismo, <em>bajo<\/em> <em>la forma <\/em>de \u00abdemocracia pol\u00edtica\u00bb, pudo no s\u00f3lo vencer, sino tambi\u00e9n <em>deshacer<\/em>: de las miles de profanaciones que el llamado \u00abmovimiento del 77\u00bb pudo cometer sobre tales dispositivos s\u00f3lo quedan mausoleos librescos y centros sociales legalizados.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Con ayuda de las primeras tesis del <em>Tractatus logico-<\/em><em>philosophicus<\/em> se podr\u00eda escribir: ser deshecho, es decir, no instituirse ya como hecho, significa ser devuelto al estado de cosa, ser puesto fuera del mundo de las cualificaciones. Los cristianos pierden \u2014el mes\u00edas no regresa\u2014 pero en ning\u00fan caso resultan deshechos: la Iglesia es el <em>katechon<\/em> milenario que retiene su dispersi\u00f3n. Los partisanos vencen pero, desarmados y obligados a integrarse en la rep\u00fablica del trabajo, resultan fatalmente deshechos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En cuanto al movimiento obrero, fue al mismo tiempo derrotado y deshecho. Una vez pospuesta la realizaci\u00f3n del hombre nuevo, condicionada <em>a la llegada<\/em> de otro acontecimiento \u2014que nunca ser\u00e1 el propicio: China, Cuba y otros\u2014 o a la madurez de las condiciones productivas, ning\u00fan atisbo de \u00e9tica ha podido oponerse al homo ethicus-oeconomicus. Desde los primeros a\u00f1os de la URSS, la NEP se impuso sobre Mayakovski. Posteriormente, y hasta hoy, la Autonom\u00eda ha sucumbido en gran medida a la pol\u00edtica, dedic\u00e1ndose a un parad\u00f3jico <em>reformismo revoltoso<\/em> en lugar de retomar el \u00abfrente del <em>byt<\/em>\u00bb.<sup>13<\/sup> Y ahora en todas partes: \u00abLa clase obrera, formada sobre la experiencia del proletariado, madurar\u00e1, pero ya no ser\u00e1 imprudente. Utilizar\u00e1 otras formas de lucha y organizaci\u00f3n pero m\u00e1s para resistir y conquistar que para vencer. Ha optado por hacerse rep\u00fablica. No fue el camino correcto\u00bb.<sup>14<\/sup><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">8.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Se repudian as\u00ed todos los consuelos provisionales enunciados por Brecht para los \u00abtiempos oscuros\u00bb: \u00abOh nosotros \/ que quisimos preparar el terreno para la bondad \/ no pudimos ser bondadosos\u00bb.<sup>15<\/sup> Pero de hecho: \u00abel comunismo no ten\u00eda como consecuencia, sino como premisa, la construcci\u00f3n del hombre nuevo\u00bb.<sup>16<\/sup> Y de nuevo, con Wittgenstein, este corolario burl\u00f3n: no es la derrota lo que aleja del mundo, sino la imposibilidad de hacer mundo lo que lleva a la derrota.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Vemos ah\u00ed un destino donde la f\u00e1bula sigue una mala dramaturgia, <em>cl\u00e1sica<\/em> y mentirosa, dir\u00eda Brecht. La jaula del <em>Capital<\/em> ha recuperado sus derechos sobre Lenin.<sup>17<\/sup><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Desgraciado el movimiento que necesita de un breviario.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">9.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Y sin embargo, como siempre, la derrota ha sido el fondo desde el cual han podido surgir las transformaciones hist\u00f3ricas. Los cristianos fueron perseguidos antes de hacerse con el imperio, los burgueses estaban marginados antes de apoderarse del palacio. <em>Deficio<\/em>: separarse de, abandonar, alejarse, faltar a. Ser deshecho tambi\u00e9n significa desertar. No ser m\u00e1s un hecho, es decir: ya no ser cualificado por dispositivos. Hoy en d\u00eda, todo esto implica ser s\u00f3lo negativente: no-ciudadano, no-mercanc\u00eda. \u00abUna esfera [\u2026] que, en una palabra, es la p\u00e9rdida total del hombre\u00bb:<sup>18<\/sup> \u00ablos proletarios no tienen patria\u00bb porque ya la han perdido desde siempre. Desde esta perspectiva, la salvaci\u00f3n adquiere la curiosa apariencia de revancha, si no de venganza: la apocat\u00e1stasis es tambi\u00e9n un prosaico reembolso de los costes.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El movimiento obrero no fue ni m\u00e1s ni menos que este desafortunado intento de saldar las deudas que los capitalistas contrajeron sin negociaci\u00f3n con el proletariado, como tantos robos permanentemente camuflados bajo los ropajes del fetiche del valor. Pero \u00e9l mismo se neg\u00f3 a sustraerse. Se limit\u00f3 a reclamar justicia. Ha tomado parte en el mundo, se ha hecho <em>factualidad<\/em> y no <em>deserci\u00f3n<\/em>: <em>emancipaci\u00f3n<\/em> a trav\u00e9s del reconocimiento y no <em>liberaci\u00f3n<\/em> del dispositivo del reconocimiento.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">10.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Desde 1917 el movimiento obrero europeo ha sido <em>a fin de cuentas<\/em> derrotado por el hecho de que ha sido <em>un <\/em><em>movimiento<\/em>, y muy raramente <em>un \u00e1<\/em><em>rea.<\/em> Un movimiento basado, por lo dem\u00e1s, en un enorme malentendido. De hecho, hasta el estalinismo transnacional no hab\u00eda movimientos, s\u00f3lo hab\u00eda <em>conspiraciones<\/em>. Incluso suced\u00eda as\u00ed durante los primeros d\u00edas de la Tercera Internacional y <em>La insurrecci\u00f3n armada<\/em> de Neuberg est\u00e1 ah\u00ed para demostrarlo. El Lenin contra el Capital, el camarada de Kamo, el que redact\u00f3 las <em>Tesis de abril<\/em>, era un Lenin conspirador. El \u00abgran\u00bb siglo XX no fue el de la pol\u00edtica, sino el de la conspiraci\u00f3n. Por eso pudo evitar el car\u00e1cter <em>fat<\/em><em>\u00ed<\/em><em>dico <\/em>de la historia apresada por el punto de vista de la pol\u00edtica. En esto, y m\u00e1s a\u00fan para Rusia, no es m\u00e1s que una condensaci\u00f3n del siglo XX: si cambia el pueblo por la clase trabajadora, Lenin permanece como el \u00faltimo de los <em>narodniki<\/em>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\u00abVemos c\u00f3mo el marxismo ortodoxo, que en realidad era un marxismo transformado a la manera rusa, adopt\u00f3, en primer lugar, no el lado determinista, evolucionista y cient\u00edfico del marxismo; sino, por el contrario, su lado mesi\u00e1nico, religioso y generador de mitos, su exaltaci\u00f3n de la voluntad revolucionaria\u00bb.<sup>19<\/sup><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El paso del gran siglo XX al peque\u00f1o consisti\u00f3 sobre todo en la reabsorci\u00f3n de la conspiraci\u00f3n por el <em>militantismo.<\/em> Ya no se trataba de forzar la mano a la historia sino de esperar su madurez, sin comprender en absoluto que su rumbo est\u00e1 siempre y por entero en manos del Estado-capitalismo. Es el gran regreso de Plej\u00e1nov, pero en pleno Estado del bienestar, donde el grado de pasividad ya no se mide por el exilio aristocr\u00e1tico sino en proporci\u00f3n a la visibilidad de la agitaci\u00f3n militante. La nostalgia del Ed\u00e9n, <em>en acto<\/em>, se transforma en ciencia y paciencia escatol\u00f3gicas, guarnecidas con una pretensi\u00f3n de ejemplaridad, si no de santidad, <em>para la posteridad<\/em>: \u00abTodos son unos tramposos, excepto nosotros\u00bb. Pero en democracia, precisamente, los tramposos ganan mientras que los moralistas pierden: la P2 fue el organismo democr\u00e1tico m\u00e1s grande de la historia y el PCI el tonto del pueblo. La democracia es el r\u00e9gimen conspirativo por excelencia, un r\u00e9gimen que siempre disfrazar\u00e1 la guerra civil como puede para justificarse como el reino del mal menor. El estado de excepci\u00f3n se juega una vez m\u00e1s en todas partes, excepto en el seno del partido obrero, partido de la derrota: al que le encanta perder y quejarse como perdedor, <em>como izquierda<\/em>.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">11.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">As\u00ed pues, no combatir m\u00e1s en el vac\u00edo significa no jugar m\u00e1s, o hacerlo seg\u00fan otras reglas. <em>Elaborar nuestro propio estado de excepci\u00f3n<\/em> (etimol\u00f3gicamente: \u00abfuera de la captura\u00bb). A un enemigo no se le combate mediante las elecciones, pues entonces se convierte para nosotros en un simple competidor, mientras que para \u00e9l nosotros seguimos siendo un enemigo en cualquier caso: \u00e9sta es la lecci\u00f3n de 1976. No se milita contra una conspiraci\u00f3n objetiva. Para destituir el estado de cosas actual hemos de situarnos en sus intersticios, que se crean seg\u00fan la necesidad: marrano, conspirador, hereje o incluso clase trabajadora en formaci\u00f3n, tal y como la describi\u00f3 E. P. Thompson. Aqu\u00ed nos encontramos con la l\u00f3gica del cisma. Ni ganadores ni perdedores, sino <em>mundos<\/em> paralelos y sobre todo en tensi\u00f3n. No \u00absin fe, ni ley, ni ideal\u00bb, sino formados por valores ilegibles, <em>b\u00e1rbaros<\/em>. Hay toda otra tradici\u00f3n de vencidos que hay que constituir y vengar para \u00abllevar el presente a una situaci\u00f3n cr\u00edtica\u00bb,<sup>20<\/sup> para redescubrir ese \u00aborgullo\u00bb que Ireneo de Lyon denunciaba en los cism\u00e1ticos, a partir de todos los \u00abcomo no\u00bb experimentados en la cotidianidad por los vencidos y que no son sino el punto de partida de las conspiraciones que vienen: \u00ablos que lloran, como no llorando; los que se alegran, como no alegr\u00e1ndose\u00bb.<sup>21<\/sup> As\u00ed pues: internamente escindidos, cism\u00e1ticos. <em>Estar deshechos<\/em>: ya no ser sujetos, sino una singularidad que hace <em>uso<\/em> de sus predicados. Hab\u00eda tambi\u00e9n algo de esto, por otra parte, en el \u00abuso obrero del sindicato\u00bb del que los j\u00f3venes opera\u00edstas se hicieron cantantes.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Despu\u00e9s se traza una estrategia amplia, de la que la historia ha dado grandes ejemplos y entre las cuales figuran sus rupturas m\u00e1s importantes. Y ello consiste no tanto el desarrollo de una \u00abforma-Iglesia\u00bb<sup>22<\/sup> con su carga de jerarqu\u00edas folcl\u00f3ricas, sino en una <em>pol\u00edtica del cisma<\/em>, no presbiteriana. Adem\u00e1s, de manera evidente, la situaci\u00f3n actual invita al redescubrimiento de las l\u00f3gicas separatistas. En el momento en que el futuro se derrumba \u2014im\u00e1genes de esta situaci\u00f3n no son raras, por ejemplo al tomarse un caf\u00e9 en la terraza junto al humo de los hidrocarburos, o al ponerse a buscar una buena ruta para no topar con el fuego declarado en el bosque\u2014, uno todav\u00eda est\u00e1 dispuesto a entregarse a la insensibilidad, o hasta persiste en creer. La cat\u00e1strofe, por tanto, no es apocal\u00edptica, en ella no se desarrolla ninguna revelaci\u00f3n. La frase de Benjamin adquiere un nuevo significado: la ausencia de revelaci\u00f3n, este no-apocalipticismo, es la cat\u00e1strofe. Sin esperar a nada, es desde y con quienes la rechazan como comienza toda experiencia. El cisma ya no es social ni potencial \u2014como una hipot\u00e9tica contrasociedad del obrero-masa o de cualquier otro\u2014, sino <em>sensible<\/em>, tanto en sentido literal como figurado.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">12.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Han existido m\u00e9todos, protocolos. Es una cuesti\u00f3n de investigaci\u00f3n. <em>C\u00f3mo<\/em><em>, <\/em><em>t<\/em><em>\u00e9<\/em><em>cnicamente<\/em>, uno se deshace. Mir\u00e1ndolo de cerca y desde este \u00e1ngulo, el tan denostado \u00abpeque\u00f1o\u00bb siglo XX revela, por ejemplo, sus secretos mejor guardados, esos mismos que el actual campo de batalla memorial no hace m\u00e1s que enterrar cada vez m\u00e1s y m\u00e1s. Si hay algo verdaderamente inolvidable en la d\u00e9cada de 1970, en Italia como en otros lugares, es el hecho de compartir una disposici\u00f3n \u00e9tica a la <em>conspiraci\u00f3n<\/em>. Despu\u00e9s de \u00abLenin en Inglaterra\u00bb,<em> Blanqui en Italia<\/em>. De la llamada autonom\u00eda italiana se tratar\u00e1 de retomar sus pr\u00e1cticas <em>heter\u00f3nomas<\/em>, caracterizadas por un separatismo no tanto f\u00edsico como \u00e9tico, es decir, un <em>cisma clandestino<\/em> que se manifiesta bajo la forma de enunciados y acontecimientos. En este sentido, el famoso \u00ab<em>vogliamo tutto<\/em>\u00bb (\u00ablo queremos todo\u00bb) de los obreros-masa del Norte no es sino otro nombre para una ingeniosa <em>haza\u00f1a de desactivaci\u00f3n<\/em> de la reivindicaci\u00f3n, para convertirla en soporte de mil subversiones. Es la hip\u00e9rbole como <em>t\u00e9cnica<\/em> de suspensi\u00f3n del curso de la negociaci\u00f3n, entendido como un momento hist\u00f3rico del capitalismo keynesiano; un punto de ruptura a partir del cual un <em>\u00e1<\/em><em>rea<\/em> puede encontrar el lugar para una pol\u00edtica sin acontecimentalidad. Es precisamente esta <em>t<\/em><em>\u00e9<\/em><em>cnica<\/em> para la ofensiva, b\u00edfida, la que falta, entre otras cosas, en las comunidades en secesi\u00f3n que actualmente se multiplican, aunque ya est\u00e9n material y espiritualmente mejor equipadas que cualquier <em>neo-partidito<\/em> supuestamente radical.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">13.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La historia ya no aparece s\u00f3lo como destino frente a la futilidad de la pol\u00edtica, sino en s\u00ed misma. La historia de los hombres ha sido reabsorbida por el curso trastornado de la biosfera. El capitalismo hecho mundo ha invertido los polos de las fuerzas materiales, que han pasado de ser productivas a ser destructivas.<sup>23<\/sup> La decisi\u00f3n debe ser liberada de nuevo, no de la marcha ineludible de las relaciones de producci\u00f3n, sino de los predicados que aparecen como otras tantas maniobras de contenci\u00f3n, como las fuentes de la ineludibilidad en cuesti\u00f3n. Se abre ahora una nueva era disciplinaria, aquella que encadena a los \u00faltimos vencidos en la caverna para convertirlos en espectadores de su propia extinci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Por tanto, se trata todav\u00eda de \u00abdefenderse contra la forma del futuro que todos los contenidos del presente est\u00e1n construyendo\u00bb.<sup>24<\/sup> No se trata tanto de \u00abganar\u00bb como de <em>salvar<\/em>. El juego habitual, a un lado u otro del capital, o incluso la dial\u00e9ctica del amo y el esclavo, en una palabra, cualquier totalidad contradictoria, ha estallado revelando en el fondo su resultado \u00faltimo: el desastre que implica inmediatamente la relaci\u00f3n como tal, incluso la conflictiva. Las reglas de la enemistad quedan as\u00ed redefinidas: ya no se trata de <em>ag\u00f3n <\/em>sino de <em>polemos.<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">14.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Releer la historia del \u00abpeque\u00f1o\u00bb siglo XX significa tambi\u00e9n descubrir que la emisi\u00f3n de los signos anunciadores del apocalipsis actual comenz\u00f3 hace unos cincuenta a\u00f1os; que la democracia la dej\u00f3 correr cuando todos los sem\u00e1foros estaban en rojo; y que adem\u00e1s de luchar contra una infraestructura hostil, siempre tendremos que lidiar con <em>inimi<\/em><em>cis<\/em> que toman decisiones mortales en cualquier caso.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Lo recuerda Tronti, con Schmitt: \u00ab<em>inimicus <\/em>es aquel con quien tenemos odios privados [&#8230;] <em>inimicus<\/em> es aquel que nos odia\u00bb.<sup>25<\/sup> En nuestros tiempos oscuros, donde est\u00e1 en juego la vida misma, lo personal alcanza a lo pol\u00edtico, el individuo odiado se confunde con el \u00ab<em>hostis<\/em> como enemigo p\u00fablico colectivo\u00bb.<sup>26<\/sup> La guerra civil se convierte en un asunto personal.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\u00abSi el enemigo es un \u201cconjunto de hombres\u201d, el contraconjunto que le resiste debe permanecer unido [\u2026]. Pero Schmitt siempre explica lo que es el <em>Feind<\/em>; no nos dice nada, o casi nada, sobre la amistad\u00bb,<sup>27<\/sup> sostiene Giovanni Sartori, citado por Tronti. Sabemos entonces lo que queda por hacer: a partir al menos de La Bo\u00e9tie, el espacio de la amistad real se entiende como el de la conspiraci\u00f3n. Eso significa vivir cada encuentro como si fuera una nueva divisi\u00f3n del cuerpo social y de su liturgia, alz\u00e1ndose con toda la potencia que ya era la de un <em>Raskol<\/em> contra el mundo moderno. La primera de las victorias es, pues, la de encontrarse entre amigos que conspiran por la supervivencia de la especie contra el capital. Las dem\u00e1s vendr\u00e1n despu\u00e9s, paso a paso, siguiendo el hilo redescubierto de la violencia divina, de los juicios sin tribunal, ni siquiera el popular, y de las conquistas que implican: \u00abpues el mes\u00edas no es <em>aquel <\/em>que viene [\u2026], sino que es <em>la venida<\/em> misma, la venida excepcional, <em>la justicia de excepci\u00f3n<\/em>\u00bb.<sup>28<\/sup><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr style=\"height: 1px\" align=\"left\" width=\"25%\" \/>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>1<\/sup> \u00abSinistra e terrorismo, un confronto tra G. Amato, A. Bolaffe, S. Rodot\u00e0 e M. Tronti, 1972.-1979\u00bb, en H. Mahler, <em>Per la critica del teorismo<\/em>, De Donato, Bari, 1980, p. 16.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>2<\/sup> Cf. Mario Tronti, <a href=\"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=1314\">\u00abDisperate speranze\u00bb<\/a>, en <em>Infiniti Mondi<\/em>, 11, 2019.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>3<\/sup> \u00abL\u2019occhio del potere. Conversazione con Michel Foucault\u00bb, en J. Bentham, <em>Panopticon, ovvero la casa d\u2019ispezione<\/em>, editado por M. Foucault y M. Perrot, Marsilio, Venecia, 2009, p. 30.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>4<\/sup> Jean-Jacques Rousseau, <em>Il contratto sociale<\/em>, trad. it. de M. Garin, Laterza, Roma-Bari, 2010, pp. 195-201: 195.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>5<\/sup> Mario Tronti, <em>Operai e capitale<\/em>, DeriveApprodi, Roma, 2006, p. 78.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>6<\/sup> Reinhart Koselleck, <em>Futuro passato. Per una semantica dei tempi storici<\/em>, trad. it. A. Marietti Solmi, Marietti, G\u00e9nova, 1986, p. 18.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>7<\/sup> Walter Benjamin, \u00abParco centrale\u00bb (1938), en <em>id<\/em>., <em>Opere complete<\/em>, editado por R. Tiedemann, H. Schweppenhiuser, E. Ganni, Einaudi, Tur\u00edn, 2006, vol. VII, p. 202.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>8<\/sup> Arthur Rimbaud, \u00abSera storica\u00bb, en <em>id<\/em>., <em>Opere<\/em>, editado y trad. it. I. Margoni, Feltrinelli, Mil\u00e1n, 2004, p. 303.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>9<\/sup> Mario Tronti, <em>Dello spirito libero<\/em>, il Saggiatore, Mil\u00e1n, 2015, p. 115.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>10<\/sup> Cf. Dionys Mascolo, <em>Le communisme. Revolution et communication ou la dialectique des valeurs et des besoins<\/em>, Gallimard, Par\u00eds, 1953.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>11<\/sup> Cf. Mario Tronti, <em>La politica al tramonto<\/em>, Einaudi, Tur\u00edn 1998, p. 195.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>12<\/sup> \u00abSinistra e terrorismo, un confronto tra G. Amato, A. Bolaffi, S. Rodot\u00e0 e M. Tronti, 1972-1979\u00bb, en H. Mahler, <em>Per la critica del terrorismo<\/em>, op. cit., p. 133.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>13<\/sup> <em>Byt<\/em> en ruso significa tambi\u00e9n forma de vida. La cita se refiere al t\u00edtulo \u00abEl frente del <em>byt<\/em> (Bolchevismo destituyente)\u00bb en un cap\u00edtulo del libro de Marcello Tar\u00ec, <em>Non esiste la rivoluzione infelice. Il comunismo della destituzione<\/em>, DeriveApprodi, Roma, 2017, p. 129.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>14<\/sup> M. Tronti, <em>Dello spirito libero<\/em>, <em>op<\/em>. <em>cit<\/em>., p. 179.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>15<\/sup> Bertolt Brecht, <em>A coloro che verranno<\/em>, en <em>id<\/em>., <em>Poesie<\/em>, trad. it. de R. Leiser y F. Fortini, Einaudi, Tur\u00edn, 1977, vol. II, p. 333.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>16<\/sup> Mario Tronti, <em>Con le spalle al futuro<\/em>, Editori Riuniti, Roma, 1992, p. 125.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>17<\/sup> Cf. Mario Tronti, <a href=\"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=206\">\u00abSul potere destituente. Discussione con Mario Tronti\u00bb<\/a>, en AA. VV., <em>Pouvoir destituant. Les r\u00e9voltes m\u00e9tropolitaines. Potere destituente. Le rivolte metropolitane<\/em>, Mimesis, Mil\u00e1n, 2008, p. 31.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>18<\/sup> Karl Marx, \u00abPer la critica della filosofia del diritto di Hegel\u00bb, en Karl Marx, Friedrich Engels, <em>Opere complete<\/em>, Editori Riuniti, Roma, 1976, p. 203.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>19<\/sup> Nikolaj Berdjaev, <em>Le fonti e il significato del comunismo russo<\/em>, La casa di Matriona, Milano, 1976, pp. 138-139.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>20<\/sup> Walter Benjamin, <em>Parigi. Capitale del XIX secolo<\/em>, editado por G. Agamben, Einaudi, Tur\u00edn, 1986, p. 610.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>21<\/sup> 1 Co 7, 30.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>22<\/sup> M. Tronti, <em>Dello spirito libero<\/em>, <em>op<\/em>. <em>cit<\/em>., p. 296.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>23<\/sup> Cf. Nicola Massimo De Feo, <em>L\u2019autonomia del negativo tra rivoluzione politica e rivoluzione sociale<\/em>, Lacaita, Manduria, 1991.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>24<\/sup> M. Tronti, <em>La politica al tramonto<\/em>, <em>op<\/em>. <em>cit<\/em>., p. 207.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>25<\/sup> M. Tronti, <em>Con le spalle al futuro<\/em>, <em>op<\/em>. <em>cit<\/em>., pp. 17-18.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>26<\/sup> <em>lbid<\/em>., p. 19.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>27<\/sup> <em>Ibid<\/em>., pp. 18-19.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify\"><small><sup>28<\/sup> Fran\u00e7oise Proust, <em>L\u2019histoire \u00e0 contretemps<\/em>, \u00c9ditions du Cerf, Par\u00eds, 1994, p. 123.<\/small><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abDalla sconfitta alla defezione: prolegomeni trontiani a una politica dello scisma\u00bb, firmado por \u00abAlcuni agenti scismatici del Partito Immaginario\u00bb, fue un texto originalmente publicado en Andrea Cerutti y Giulia Dettori (eds.), La rivoluzione in esilio. Scritti su Mario Tronti, Quodlibet, 2021, pp. 219-230. 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