{"id":2895,"date":"2023-05-26T12:40:31","date_gmt":"2023-05-26T18:40:31","guid":{"rendered":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=2895"},"modified":"2023-05-26T14:38:55","modified_gmt":"2023-05-26T20:38:55","slug":"julien-coupat-recuerdos-prescritos-de-una-amistad-indefectible","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=2895","title":{"rendered":"Julien Coupat \/ Recuerdos prescritos de una amistad indefectible"},"content":{"rendered":"<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>Este breve texto se public\u00f3 el <\/strong><a href=\"https:\/\/twitter.com\/Ed_Lafabrique\/status\/1661030391090753537\"><strong>23 de mayo de 2023<\/strong><\/a><strong> con motivo del 25\u00ba aniversario de la editorial francesa La fabrique, fundada y dirigida por el escritor franc\u00e9s \u00c9ric Hazan.<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: right\"><small><em>Hay que empezar de nuevo.<\/em><\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: right\"><small>Auguste Blanqui, 1871<\/small><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Cuando entr\u00e9 en contacto por primera vez con La fabrique, se trataba de una computadora en una peque\u00f1a habitaci\u00f3n al fondo del piso de \u00c9ric, en la <em>rue<\/em> du Faubourg du Temple [en Par\u00eds]. Lo hab\u00edamos conocido unos meses antes; hab\u00eda venido a visitarnos a nuestro local de la <em>rue<\/em> Saint-Ambroise. Absurdamente, era importante para [Alain] Brossat que un d\u00eda \u00c9ric nos llamara. El intermediario importa poco a quienes deben reunirse. Eso fue en otro siglo, en 1999.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Acababa de aparecer el primer n\u00famero de <em>Tiqqun<\/em>. Un pu\u00f1ado de personas desafiando toda la \u00e9poca, su moral espont\u00e1nea y su pol\u00edtica subyacente, no inspiraba, en ese entonces, el terror de perder toda <em>credibilidad social<\/em>; incluso recibimos una rica correspondencia y algunas cartas insultantes. Enfrentar Franz Kafka y Carl Schmitt, Georg Luk\u00e1cs y Ernst J\u00fcnger, la <em>Teor\u00eda de la Jovencita<\/em> y Carla Lonzi a lo que llam\u00e1bamos \u00abel mundo de la mercanc\u00eda autoritaria\u00bb, que entretanto se ha realizado tan bien, puede haber irritado a algunos izquierdistas, pero no haber servido de base para una campa\u00f1a p\u00fablica de desprestigio; todav\u00eda hab\u00eda demasiados <em>lectores <\/em>para eso.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Ten\u00edamos la idea de publicar los principales art\u00edculos de la revista, desmesuradamente extensos, como separatas ligeramente afiladas. A decir verdad, seguimos teniendo la idea: hace m\u00e1s de veinte a\u00f1os que deb\u00edamos retomar las <em>Tesis sobre el Partido Imaginario<\/em> con vistas a su publicaci\u00f3n por separado, pero somos lentos, muy lentos, casi geol\u00f3gicos, y unas cuantas peripecias legales nos han hecho perder una d\u00e9cada m\u00e1s o menos en este loable proyecto.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Para abreviar: en marzo de 2000 se public\u00f3 en La fabrique la <em>Teor\u00eda del Bloom<\/em>, un \u00abvirus editorial\u00bb a nuestro estilo, en el que se define por primera vez el Comit\u00e9 invisible, hecho que afortunadamente escap\u00f3 a la sagacidad de los investigadores. Les bastaba con leer la contraportada: \u00abComit\u00e9 invisible, una conspiraci\u00f3n an\u00f3nima que, mediante sabotajes y levantamientos, acab\u00f3 con la dominaci\u00f3n mercantil en el primer cuarto del siglo XXI\u00bb el tiempo se est\u00e1 acabando, definitivamente. Era el octavo libro de la incipiente editorial, si no recuerdo mal. Tambi\u00e9n fue el inicio de la extra\u00f1a amistad filial que me une a \u00c9ric desde entonces. Tengo que reconocer que no es muy frecuente que un editor al que acabas de conocer, al que llevas a casa un s\u00e1bado por la tarde para hacer \u00abunas \u00faltimas correcciones\u00bb a la maqueta de un libro que se va a publicar, te deje solo delante de su Mac en su piso con la \u00fanica consigna de que cierres la puerta cuando salgas, ya que \u00e9l mismo tiene que marcharse urgentemente. Y que no te eche en cara que le has fastidiado la maquetaci\u00f3n con el centenar de a\u00f1adidos y cambios que has hecho en el archivo XPress final.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Hasta <em>Ahora<\/em>, los retrasos inexcusables en la entrega de los manuscritos o las interminables rondas de correcciones, incluso en la segunda reimpresi\u00f3n de nuestros libros, s\u00f3lo me han valido leves mensajes de reprimenda en mi contestador autom\u00e1tico: si bien la amistad no est\u00e1 exenta de una exigencia com\u00fan, tampoco es exclusiva de tal indulgencia. No debe sorprender, pues, que a pesar de su car\u00e1cter rigurosamente autoeditado y de su contenido perfectamente escandaloso, el segundo n\u00famero de <em>Tiqqun<\/em>, en 2001, se distribuyera por cuenta de La fabrique en Belles Lettres, y que sus existencias acabaran quemadas junto con toda la colecci\u00f3n de [la librer\u00eda] Guillaume Bud\u00e9, para gran beneficio de la v\u00edctima, que estaba ventajosamente asegurada.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Nuestra amistad ya estaba en llamas, \u00bfqu\u00e9 puedo decir? La disposici\u00f3n conspirativa es inherente a la verdadera amistad en este mundo. Los sujetos se deshacen en el punto donde se encuentran, algo que ninguna polic\u00eda puede tolerar. \u00c9sta debe ser la raz\u00f3n secreta por la que los micr\u00f3fonos funcionaron mal durante la primera visita de \u00c9ric a [la prisi\u00f3n de] La Sant\u00e9, que la DGSI [Direcci\u00f3n General de Seguridad Interior de Francia] no consigui\u00f3 espiar. Siempre ha habido una alegr\u00eda <em>blanquista<\/em> con \u00c9ric, trabajando juntos en este o aquel pasaje de <em>Chronique de la guerre civile<\/em> o <em>Premi\u00e8res mesures r\u00e9volutionnaires<\/em>. Si las amistades tienen nombres en clave innatos, \u00abBlanqui\u00bb se ajusta a la nuestra, tambi\u00e9n por lo que contiene de dureza ligeramente terca, <em>obstinaci\u00f3n<\/em> y prejuicio contra la ideolog\u00eda.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Tengo que decir que cuando estaba escribiendo el prefacio de la colecci\u00f3n de ensayos de Blanqui <em>Maintenant, il faut des armes<\/em> en 2006, tuve la premonici\u00f3n de que estaba en proceso de desarrollar alguna desafortunada afinidad con la prisi\u00f3n, una afinidad que obviamente no conseguimos desentra\u00f1ar a tiempo. Este presentimiento era tan fuerte que, unos meses m\u00e1s tarde, cuando lleg\u00f3 el momento de publicar <em>La insurrecci\u00f3n que viene<\/em>, preferimos no firmar ning\u00fan contrato para no facilitar con flujos de dinero el trabajo de la polic\u00eda. Con su t\u00edtulo, una referencia amistosamente pol\u00e9mica a <em>La comunidad que viene<\/em> de Giorgio, su firma transparente y su contraportada tomada del <em>Llamamiento<\/em>, la procedencia del libro apenas ten\u00eda misterio, pero al fin y al cabo, una red de pistas no vale m\u00e1s que una prueba bancaria, como confirmar\u00eda suficientemente todo lo que sigui\u00f3. Junto con algunas precauciones saludables, esto era suficiente para que la polic\u00eda no pudiera <em>demostrar<\/em> la paternidad del libro. As\u00ed pues, acordamos verbalmente con \u00c9ric que La fabrique conservar\u00eda los derechos para las ventas inferiores a 10 000 ejemplares, y que m\u00e1s all\u00e1 de esa cifra nos encargar\u00edamos de que nos fueran cedidos de una u otra forma.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Finalmente conseguimos vender m\u00e1s de 10 000 ejemplares, pero s\u00f3lo despu\u00e9s de nuestras detenciones, y para entonces ya era demasiado tarde para organizar cualquier tipo de cesi\u00f3n, aparte de algunas transferencias a abogados o para la organizaci\u00f3n de tal o cual acto inocente. Si esto ha compensado la publicaci\u00f3n con p\u00e9rdidas de <em>Prologue d\u2019une r\u00e9volution<\/em> de Louis M\u00e9nard o <em>Exil et souverainet\u00e9<\/em> de Amnon Raz-Krakotzkin, bueno, eso es algo que celebrar. Tengo que decir que mi talento para transmitir a otros los pocos \u00e9xitos comerciales o de estima de los que he sido responsable nunca ha flaqueado, y no soy peor por ello. Siempre he desconfiado de la amenaza que supone para el acto de escribir el hecho de obtener dinero o fama por ello: acabas escribiendo por dinero o fama antes de lo que crees, y no para expresar lo que la \u00e9poca quiere que expreses.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Ahora que hay prescripci\u00f3n, tenemos que confesar que <em>La insurrecci\u00f3n que viene<\/em> fue un completo fracaso. Desconocedores del estatuto de la palabra escrita en aquella \u00e9poca, y a\u00fan atrapados en el entusiasmo de la lucha contra el Contrato de Primer Empleo (CPE), esper\u00e1bamos con este libro, publicado en marzo de 2007, dos meses antes de las elecciones presidenciales, y acompa\u00f1ado de muchos otros paquetes, convertir la campa\u00f1a y la elecci\u00f3n de Nicolas Sarkozy en una tormenta. Parece que exager\u00e1bamos un poco nuestras fuerzas, pero al final \u00e9ramos de buena voluntad. No es cierto que exagerar las propias fuerzas no permita, en ocasiones, superar un obst\u00e1culo que de otro modo ser\u00eda invencible. El error es convertirlo en un m\u00e9todo. Para ilustrar el estado de \u00e1nimo que rodeaba la escritura de <em>La insurrecci\u00f3n que viene<\/em>, y para hacerlo palpable adem\u00e1s de divertido, debo relatar un recuerdo: el de nuestra modesta \u00abcampa\u00f1a de Polonia\u00bb.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">A principios de febrero de 2007, justo cuando estaba a punto de terminar de releer las pruebas de <em>La insurrecci\u00f3n que viene<\/em>, se nos ocurri\u00f3 la brillante idea de expandirnos internacionalmente renovando nuestros lazos con el mismo movimiento antiglobalizaci\u00f3n que hab\u00edamos abandonado desde\u00f1osamente en 2003 con el <em>Llamamiento<\/em>. Quer\u00edamos volver a participar en \u00e9l, pero desde una base distinta, m\u00e1s clara y menos flotante, cargada de nuestra propia energ\u00eda, como un torpedo en un movimiento que sigue su curso. Para ello, decidimos cruzar Europa hasta Varsovia, en un Volkswagen T4 de nueve plazas con placas de tr\u00e1nsito alemanas caducadas. Cre\u00edamos sinceramente que los aduaneros alemanes de Fr\u00e1ncfort del \u00d3der nos dejar\u00edan pasar a la ida y a la vuelta, en su legendaria despreocupaci\u00f3n. Nuestra tripulaci\u00f3n de franceses pol\u00edticamente fichados, estadounidenses en fuga y amotinadores canadienses ten\u00eda previsto viajar a Varsovia para participar, en una okupa, en una reuni\u00f3n de preparaci\u00f3n de la contracumbre de Heiligendamm, prevista para junio de 2007.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Como se pueden imaginar, nuestra \u00abcampa\u00f1a de Polonia\u00bb empez\u00f3 a pie, en la nieve de febrero, por la autopista que lleva de Fr\u00e1ncfort del \u00d3der a Varsovia, ya que, l\u00f3gicamente, nuestro veh\u00edculo hab\u00eda sido incautado por la aduana alemana. Decir que hacer autostop por una autopista polaca en invierno, con sacos y edredones a cuestas, es una perspectiva prometedora es quedarse corto. Pero est\u00e1bamos, como he dicho, llenos de buena voluntad, y acabamos llegando a Varsovia en tren. La reuni\u00f3n internacional de la red de activistas antiglobalizaci\u00f3n a la que nos un\u00edamos, todav\u00eda bajo el resplandor del CPE, era obviamente, como nos dar\u00edamos cuenta m\u00e1s tarde, demasiado tarde, un nido de esp\u00edas.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">S\u00f3lo en la delegaci\u00f3n inglesa hab\u00eda al menos dos de ellos, empezando por nuestro querido Mark Kennedy, de la Metropolitan Police de Londres, a quien \u00edbamos a conocer en ese momento. En las pocas palabras que intercambiamos con \u00e9l en un bar, nos hizo part\u00edcipes de sus sospechas sobre el otro agente brit\u00e1nico del lugar, que deb\u00eda de estar trabajando para qui\u00e9n sabe qu\u00e9 servicio rival \u2014 a no ser que forme parte de alg\u00fan manual para el perfecto infiltrado expresar sus dudas sobre los colegas a los activistas con el fin de asegurar su propia leyenda. Fue en estas condiciones, al margen de este encuentro en el que tambi\u00e9n \u00edbamos a conocer a futuros y muy valiosos compa\u00f1eros, cuando rele\u00ed las pruebas de <em>La insurrecci\u00f3n que viene<\/em> en una okupa de Varsovia, entre reuniones, cervezas y esp\u00edas. Luego lleg\u00f3 el momento final, aplazado varias veces, de enviar por correo electr\u00f3nico mi letan\u00eda de correcciones a St\u00e9phane, c\u00f3mplice de \u00c9ric en La fabrique en aquel momento.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Para ello, tuvimos que copiar todas las anotaciones manuscritas de las pruebas en un \u00fanico archivo. Pero ya era de noche, y est\u00e1bamos en la estaci\u00f3n de Poznan, donde deb\u00edamos tomar de madrugada el tren de vuelta a Fr\u00e1ncfort, donde nos esperaba nuestro T4 incautado. En cuanto a un lugar con un poco de luz, aunque fuera intermitente, incluso estrobosc\u00f3pica, y una toma de corriente para la laptop un domingo a las once de la noche en Poznan, lo \u00fanico que encontramos, gui\u00e1ndonos por el ruido, fue una cochambrosa discoteca al fondo de un patio trasero. A primera hora de la ma\u00f1ana siguiente, pudimos enviar a St\u00e9phane nuestras correcciones de \u00faltima hora, pero al final fue gracias a nuestros compa\u00f1eros, que se lanzaron a la pista de baile para retrasar el cierre hasta media noche, el tiempo suficiente para que pudi\u00e9ramos terminar de copiar todos los a\u00f1adidos. Es f\u00e1cil ver c\u00f3mo, en estas condiciones, la reimpresi\u00f3n segu\u00eda necesitando algunas correcciones menores, perfeccionismo aparte.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Hasta aqu\u00ed lo picaresco, que no hab\u00eda podido relatar hasta ahora. Ser\u00e1 mi regalo de cumplea\u00f1os por estos veinticinco a\u00f1os, ya que tengo tan poco gusto por los aniversarios o la permanencia de las realidades nominales. Pero las amistades siempre merecen ser celebradas. Los recuerdos m\u00e1s recientes y los proyectos de futuro es mejor guard\u00e1rselos para nosotros. Los primeros a\u00fan no est\u00e1n amparados por una feliz prescripci\u00f3n, y los segundos se marchitan, naciendo muertos, al evocarlos antes de que se hayan hecho realidad. Lo pol\u00edtico, por supuesto, no es la cuesti\u00f3n aqu\u00ed. Como Mascolo anot\u00f3 en sus cuadernos: \u00abSi tengo que dar mi identidad a desconocidos, me veo llevado a decir, con bastante rapidez, que soy comunista. <em>Y eso no es pol\u00edtico<\/em>\u00bb.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este breve texto se public\u00f3 el 23 de mayo de 2023 con motivo del 25\u00ba aniversario de la editorial francesa La fabrique, fundada y dirigida por el escritor franc\u00e9s \u00c9ric Hazan. &nbsp; Hay que empezar de nuevo. Auguste Blanqui, 1871 &nbsp; Cuando entr\u00e9 en contacto por primera vez con La fabrique, se trataba de una [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":10716,"featured_media":2896,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[64],"class_list":["post-2895","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-general","tag-julien-coupat"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2895","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/10716"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2895"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2895\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2898,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2895\/revisions\/2898"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2896"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2895"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2895"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2895"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}