{"id":2804,"date":"2023-02-03T14:12:20","date_gmt":"2023-02-03T20:12:20","guid":{"rendered":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=2804"},"modified":"2023-02-03T14:12:20","modified_gmt":"2023-02-03T20:12:20","slug":"david-graeber-y-marshall-sahlins-tesis-sobre-la-realeza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=2804","title":{"rendered":"David Graeber y Marshall Sahlins \/ Tesis sobre la realeza"},"content":{"rendered":"<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong><em>On Kings<\/em> (The University of Chicago Press, 2017) es una colecci\u00f3n de ensayos de David Graeber y Marshall Sahlins, que explora qu\u00e9 es la realeza, hist\u00f3rica y antropol\u00f3gicamente: \u00abEste libro es m\u00e1s una conjunci\u00f3n que una colaboraci\u00f3n de sus dos autores. Los diversos estudios sobre la realeza y la pol\u00edtica real aqu\u00ed reunidos fueron originalmente concebidos y escritos por separado por uno u otro \u2014para conferencias o en otras ocasiones\u2014 y luego fueron elaborados con estos prop\u00f3sitos comunes en mente\u00bb. En <em>Artiller\u00eda inmanente<\/em> publicamos la siguiente traducci\u00f3n castellana de la introducci\u00f3n que ambos autores escribieron.<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>Estructuras<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><em>La realeza en general<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">La realeza es una de las formas m\u00e1s duraderas de gobierno humano. Aunque no podemos conocer sus or\u00edgenes hist\u00f3ricos precisos en el tiempo y el espacio, est\u00e1 atestiguada durante pr\u00e1cticamente todas las \u00e9pocas en todos los continentes, y durante la mayor parte de la historia de la humanidad la tendencia fue que se hiciera m\u00e1s com\u00fan, no menos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Adem\u00e1s, una vez establecidos, los reyes parecen extraordinariamente dif\u00edciles de eliminar. Fueron necesarias extraordinarias acrobacias legales para poder ejecutar a Carlos I y Luis XVI; el simple hecho de matar a una familia real, como ocurri\u00f3 con los zares, deja a uno (aparentemente para siempre) con la carga de tener zares sustitutos; e incluso hoy en d\u00eda, no parece una coincidencia que los \u00fanicos reg\u00edmenes casi completamente indemnes a las revueltas de la Primavera \u00c1rabe de 2011 fueran aquellos con monarqu\u00edas de larga tradici\u00f3n. Incluso cuando los reyes son depuestos, el marco jur\u00eddico y pol\u00edtico de la monarqu\u00eda tiende a perdurar, como demuestra el hecho de que todos los Estados modernos se basan en el curioso y contradictorio principio de la \u00absoberan\u00eda popular\u00bb, seg\u00fan el cual el poder que una vez ostentaron los reyes sigue existiendo, s\u00f3lo que ahora desplazado a una entidad llamada \u00abel pueblo\u00bb.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Un efecto secundario imprevisto del colapso de los imperios coloniales europeos ha sido que esta noci\u00f3n de soberan\u00eda se ha convertido en la base de los ordenamientos constitucionales de todo el mundo, con la \u00fanica excepci\u00f3n parcial de algunos lugares, como Nepal o Arabia Saudita, que ya ten\u00edan monarqu\u00edas propias.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">De ello se deduce que cualquier teor\u00eda de la vida pol\u00edtica que no tenga esto en cuenta, o que trate la realeza como una especie de fen\u00f3meno marginal, excepcional o secundario, no es una buena teor\u00eda.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En este volumen, pues, proponemos algunos elementos para una teor\u00eda de la realeza. Los argumentos parten de un territorio que ambos hemos explorado ya: en un caso, en los ensayos cl\u00e1sicos sobre el rey extranjero o forastero; en el otro, en la realeza divina de los shilluk. La colecci\u00f3n se centra especialmente en lo que se ha denominado realeza \u00abdivina\u00bb o \u00absagrada\u00bb, pero entendiendo que un examen minucioso de sus rasgos comunes puede revelar las estructuras profundas que subyacen a la monarqu\u00eda, y por tanto a la pol\u00edtica, en todas partes.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Lo que sigue son una serie de proposiciones generales inspiradas en las conclusiones de los ensayos recogidos en este libro. Algunas entradas, quiz\u00e1s, se inclinan m\u00e1s hacia la perspectiva de un autor que de otro, pero creemos que la tensi\u00f3n dial\u00f3gica es f\u00e9rtil, y que las proposiciones resultantes pueden sugerir nuevas e importantes direcciones para la investigaci\u00f3n.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><em>La formaci\u00f3n pol\u00edtica c\u00f3smica<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Las sociedades humanas est\u00e1n jer\u00e1rquicamente englobadas \u2014t\u00edpicamente por encima, por debajo y en la Tierra\u2014 en una formaci\u00f3n pol\u00edtica c\u00f3smica poblada por seres de atributos humanos y poderes metahumanos que gobiernan el destino de la gente. En forma de dioses, antepasados, fantasmas, demonios, amos de las especies y seres animistas encarnados en las criaturas y caracter\u00edsticas de la naturaleza, estas metapersonas est\u00e1n dotadas de poderes de largo alcance sobre la vida y la muerte humanas, que, junto con su control de las condiciones del cosmos, los convierten en \u00e1rbitros absolutos del bienestar y el malestar humanos. Incluso muchos pueblos cazadores y recolectores poco estructurados est\u00e1n subordinados a seres del orden de los dioses que gobiernan grandes dominios territoriales y a toda la poblaci\u00f3n humana. Hay seres que reinan en el cielo aunque no haya jefes en la tierra.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">De ello se deduce que el estado de naturaleza tiene la naturaleza del estado. Dado que la sociedad humana est\u00e1 gobernada por autoridades metapersonales con poderes de vida-y-muerte, algo parecido al Estado es una condici\u00f3n humana universal.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Tambi\u00e9n se deduce que los reyes son imitaciones de los dioses y no los dioses de los reyes, a pesar de la suposici\u00f3n convencional de que la divinidad es un reflejo de la sociedad. A lo largo de la historia de la humanidad, el poder real ha sido derivado y dependiente del poder divino. De hecho, tanto en las sociedades sin Estado como en los grandes reinos, las autoridades humanas emulan a los poderes c\u00f3smicos dominantes, aunque de forma reducida. Los chamanes tienen los poderes milagrosos de los esp\u00edritus, con los que, adem\u00e1s, interact\u00faan. Los ancianos iniciados o los jefes de clan act\u00faan como dioses, quiz\u00e1 enmascarados, para presidir el crecimiento humano y natural. Los jefes son saludados y tratados como dioses. Los reyes controlan la propia naturaleza. Lo que suele pasar por la divinizaci\u00f3n de los gobernantes humanos es mejor describirlo hist\u00f3ricamente como la humanizaci\u00f3n del dios.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Como corolario, no existen autoridades seculares: el poder humano es poder espiritual, independientemente de la forma pragm\u00e1tica en que se consiga. La autoridad sobre los dem\u00e1s puede adquirirse por la fuerza superior, el cargo heredado, la generosidad material u otros medios; pero el poder para hacerlo o para serlo se considera en s\u00ed mismo el de los antepasados, los dioses u otras metapersonas externas que son las fuentes de la vitalidad y la mortalidad humanas. En este marco cultural, una relaci\u00f3n privilegiada con los gobernantes metapersonas del destino humano es la raz\u00f3n de ser del poder social terrenal. Adem\u00e1s, como demuestran los triunfos terrenales, este acceso a los poderes metahumanos puede tener efectos subyugadores sobre las personas m\u00e1s all\u00e1 de las directamente afectadas por los actos de las personas con autoridad. Es el \u00abcarisma\u00bb, en el sentido original e infundido por el dios.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En este sentido, los shilluk dicen que el rey es Juok (el dios), pero Juok no es el rey. La divinidad del rey es una especie de animismo intersubjetivo. Como modalidad del Uno sobre lo M\u00faltiple, la propia divinidad puede entenderse como la cabeza personificada de una clase de cosas que son, por tanto, otras tantas instancias\/instanciaciones de la deidad, lo que tambi\u00e9n equivale a decir que, como persona partible, el dios es inmanente en las criaturas y caracter\u00edsticas de su \u00e1mbito. Los hawaianos hablan de plantas, animales y personas simb\u00f3licamente relevantes como otros tantos \u00abcuerpos\u00bb (<em>kino lau<\/em>) del dios: en este sentido, el capit\u00e1n Cook era el famoso dios Lono, pero Lono no era el capit\u00e1n Cook. Este animismo intersubjetivo no es tan raro: los chamanes son pose\u00eddos por sus familiares y las v\u00edctimas por sus brujas. La idolatr\u00eda y el parentesco son tambi\u00e9n formas de una amplia metaf\u00edsica del ser intersubjetivo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En comparaci\u00f3n con el tipo de formaciones pol\u00edticas c\u00f3smicas que existen entre los forajidos y muchos otros, la realeza mortal representa un l\u00edmite para el poder estatal. Es imposible que un ser humano mortal, sean cuales sean sus pretensiones y el aparato social del que disponga, pueda ejercer tanto poder como un dios. Y la mayor\u00eda de los reyes, a pesar de la naturaleza absoluta de sus pretensiones, nunca lo intentan seriamente.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Para la mitad de la humanidad, sin embargo, la creaci\u00f3n de la realeza mortal representa un duro golpe: porque los reyes son, en pr\u00e1cticamente todos los casos conocidos, arquet\u00edpicamente masculinos. Hoy en d\u00eda, los estudiosos est\u00e1n acostumbrados a descartar las representaciones paleol\u00edticas o neol\u00edticas de poderosas figuras femeninas como meras representaciones \u00abmitol\u00f3gicas\u00bb, sin significado pol\u00edtico, pero en las formaciones pol\u00edticas c\u00f3smicas que exist\u00edan entonces, esto no pod\u00eda haber sido as\u00ed. De ser as\u00ed, fijar el poder pol\u00edtico divino en el var\u00f3n cabeza de familia real fue un golpe para el patriarcado en dos sentidos: no s\u00f3lo la principal manifestaci\u00f3n humana del poder divino era ahora masculina, sino que el objetivo principal de la familia ideal es producir hombres poderosos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La trayectoria hist\u00f3rica precisa por la que los poderes divinos \u2014la soberan\u00eda propiamente dicha\u2014 evolucionaron de seres metahumanos a seres humanos reales, si es que alguna vez puede reconstruirse, probablemente dar\u00e1 muchos giros inesperados. Por ejemplo: sabemos de sociedades (en la California aborigen, o en Tierra del Fuego) en las que las \u00f3rdenes arbitrarias se dan s\u00f3lo durante rituales en los que los seres humanos se hacen pasar por dioses, pero los que dan las \u00f3rdenes no son los dioses, sino payasos, que parecen representar el poder divino en su esencia; en sociedades relacionadas (por ejemplo, los kwakiutl), esto se convierte en payasos-polic\u00eda que ejercen el poder durante toda una estaci\u00f3n ritual; luego, en otras, en una polic\u00eda estacional m\u00e1s directa. En estos casos, la soberan\u00eda est\u00e1 contenida en el tiempo: fuera del contexto ritual o estacional espec\u00edfico, se produce la descentralizaci\u00f3n, y aquellos investidos de poderes soberanos durante la estaci\u00f3n ritual no son diferentes ni tienen m\u00e1s voz que los dem\u00e1s. La realeza sagrada, por el contrario, parece ser en gran medida un medio de contener el poder soberano en el espacio. Casi siempre se afirma que el rey tiene poder total sobre las vidas y posesiones de sus s\u00fabditos, pero s\u00f3lo cuando est\u00e1 f\u00edsicamente presente. En consecuencia, se emplea una variedad interminable de estrategias para limitar la libertad de movimiento del rey. Sin embargo, existe al mismo tiempo una relaci\u00f3n mutuamente constitutiva entre la contenci\u00f3n del rey y su poder: los mismos tab\u00faes que le constri\u00f1en son tambi\u00e9n los que le convierten en un metaser trascendente.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><em>Formaciones de reyes extranjeros<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Los reinos extranjeros o forasteros son la forma dominante de estado premoderno en el mundo, quiz\u00e1 la forma original. Los reyes que los rigen son extranjeros por ascendencia e identidad. La dinast\u00eda suele tener su origen en un pr\u00edncipe heroico de un reino exterior mayor: cercano o lejano, legendario o contempor\u00e1neo, celestial o terrenal. Otra posibilidad es que los gobernantes nativos asuman la identidad y la soberan\u00eda de reyes exaltados de otros lugares y se conviertan as\u00ed en forasteros \u2014como en los reinos \u00edndicos del sudeste asi\u00e1tico\u2014, en lugar de que los forasteros se conviertan en gobernantes nativos. En cualquier caso, la formaci\u00f3n pol\u00edtica es dual: dividida entre gobernantes que son forasteros por naturaleza \u2014perpetuamente lo son, como condici\u00f3n necesaria de su autoridad\u2014 y el pueblo aut\u00f3ctono subyacente, que es el \u00abpropietario\u00bb del pa\u00eds. La constituci\u00f3n dual se reproduce constantemente en la narrativa y el ritual, al igual que se representa continuamente en las funciones, talentos y poderes diferenciales de la aristocracia gobernante y el pueblo nativo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El reino no es una formaci\u00f3n end\u00f3gena ni se desarrolla aisladamente: es una funci\u00f3n de las relaciones de un campo hist\u00f3rico intersocietal jer\u00e1rquicamente ordenado. La superioridad de la aristocracia dominante no fue engendrada por el proceso de formaci\u00f3n del Estado tanto como el Estado fue engendrado por la superioridad <em>a priori<\/em> de una aristocracia de otro lugar; dotada por naturaleza de una cierta <em>libido dominandi<\/em>. La clase dominante precede y crea una clase s\u00fabdita.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En su camino hacia el reino, el fundador din\u00e1stico es famoso por haza\u00f1as de incesto, fratricidio, parricidio u otros cr\u00edmenes contra el parentesco y la moral com\u00fan; tambi\u00e9n puede ser famoso por derrotar a peligrosos adversarios naturales o humanos. El h\u00e9roe manifiesta una naturaleza por encima, m\u00e1s all\u00e1 y m\u00e1s grande que el pueblo al que est\u00e1 destinado a gobernar, de ah\u00ed su poder para hacerlo. Por muy inhibida o sublimada que est\u00e9 en el reino establecido, la naturaleza monstruosa y violenta del rey sigue siendo una condici\u00f3n esencial de su soberan\u00eda. En efecto, como signo de las fuentes metahumanas del poder real, la fuerza, especialmente la demostrada en la victoria, puede funcionar pol\u00edticamente como un medio positivo de atracci\u00f3n, as\u00ed como un medio f\u00edsico de dominaci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Sin embargo, a pesar de toda la violencia transgresora del fundador, su reino suele establecerse pac\u00edficamente. La conquista est\u00e1 sobrevalorada como fuente de \u00abformaci\u00f3n del Estado\u00bb. Dadas sus propias circunstancias \u2014incluidos los conflictos internos y externos del \u00e1mbito hist\u00f3rico\u2014, los pueblos ind\u00edgenas suelen tener sus propias razones para exigir un \u00abrey que nos dirija y salga delante de nosotros a librar nuestras batallas\u00bb (1 Samuel 8:20). Incluso en el caso de reinos importantes, como el de Ben\u00edn o el de los mexicas, la iniciativa puede partir efectivamente de los ind\u00edgenas, que solicitan un pr\u00edncipe de un poderoso reino exterior. Parte de lo que se considera \u00abconquista\u00bb en la tradici\u00f3n o en la literatura acad\u00e9mica consiste en la usurpaci\u00f3n del r\u00e9gimen anterior m\u00e1s que en la violencia contra la poblaci\u00f3n nativa.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Aunque a menudo no hay tradici\u00f3n de conquista, s\u00ed la hay de contrato, sobre todo en forma de matrimonio entre el pr\u00edncipe forastero y una mujer marcada del pueblo ind\u00edgena (a menudo la hija del l\u00edder nativo). La soberan\u00eda se encarna y transmite en la mujer nativa, que constituye el v\u00ednculo entre los intrusos extranjeros y la poblaci\u00f3n local. El v\u00e1stago de la uni\u00f3n original \u2014a menudo celebrado como el tradicional h\u00e9roe fundador de la dinast\u00eda\u2014 combina y engloba en su propia persona los componentes esenciales nativos y extranjeros del reino. Padre de la patria en un sentido, como atestiguan tambi\u00e9n sus logros polig\u00ednicos y sexuales, el rey es en otro sentido el jefe-hijo de los ind\u00edgenas, que componen su ascendencia materna.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Incluso cuando hay conquista, en virtud del contrato original, \u00e9sta es rec\u00edproca: el mutuo englobamiento del pueblo aut\u00f3ctono por el rey forastero y del rey por el pueblo aut\u00f3ctono. Los ritos de instalaci\u00f3n del rey suelen recrear la domesticaci\u00f3n del forastero revoltoso: muere, renace, y es criado y llevado a la madurez a manos de los l\u00edderes nativos. Su naturaleza salvaje o violenta no se elimina tanto como se sublima y, en principio, se utiliza en beneficio general: internamente como sanci\u00f3n de la justicia y el orden, y externamente en la defensa del reino contra los enemigos naturales y humanos. Pero al mismo tiempo que se domestica al rey, se civiliza al pueblo. La realeza es una misi\u00f3n civilizadora. A menudo se dice que la llegada del rey forastero eleva a los nativos de un estado rudimentario al traerles cosas como la agricultura, el ganado, las herramientas y las armas, los metales, incluso el fuego y la cocina, es decir, una transformaci\u00f3n de la naturaleza a la cultura (en el sentido l\u00e9vi-straussiano). Como se ha dicho de las sociedades africanas, no es civilizado carecer de rey.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Como se alegoriza en la uni\u00f3n original, la s\u00edntesis de los poderes extranjeros y aut\u00f3ctonos \u2014masculino y femenino, celestial y terrestre, violento y pac\u00edfico, m\u00f3vil y arraigado, forastero y nativo, etc.\u2014 establece un sistema c\u00f3smico de viabilidad social. En una configuraci\u00f3n com\u00fan, el acceso de los aut\u00f3ctonos a las fuentes espirituales de la fertilidad de la tierra se ve potenciado por la transmisi\u00f3n por parte del rey de fuerzas fecundadoras, como la lluvia y el sol que hacen que la tierra d\u00e9 frutos. Cada uno incompleto en s\u00ed mismo, el pueblo nativo y los gobernantes extranjeros juntos forman una totalidad viable, que es lo que ayuda al reino a perdurar, sean cuales sean las tensiones de sus diferencias \u00e9tnicas y de clase.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Aunque han cedido el mando al rey extranjero, los nativos conservan cierta soberan\u00eda residual. En virtud de su relaci\u00f3n \u00fanica con los poderes de la tierra, los descendientes de los antiguos gobernantes nativos son los principales sacerdotes del nuevo r\u00e9gimen. Su control de la sucesi\u00f3n del rey, incluidos los rituales de instalaci\u00f3n real, es la garant\u00eda de la legitimidad del gobernante de origen extranjero. En la misma l\u00ednea, los l\u00edderes nativos tienen caracter\u00edsticamente poderes temporales como consejeros del rey forastero, proporcionando a veces su llamado \u00abprimer ministro\u00bb. En gran medida, el principio de que la soberan\u00eda del rey es delegada por el pueblo, al que pertenece por origen y por derecho, est\u00e1 arraigado en las formaciones de reyes extranjeros, por lo que es ampliamente conocido antes y aparte de sus primeras expresiones europeas modernas.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">A pesar de la superioridad y la perpetua etnicidad for\u00e1nea de la aristocracia gobernante, \u00e9sta no suele ser dominante ni ling\u00fc\u00edstica ni culturalmente, sino que es asimilada en estos aspectos por la poblaci\u00f3n aut\u00f3ctona. Correlativamente, la identidad del reino suele ser la de la poblaci\u00f3n nativa.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La colonizaci\u00f3n europea suele ser, en aspectos significativos, una forma hist\u00f3rica tard\u00eda de las tradiciones ind\u00edgenas de los reinados for\u00e1neos: el capit\u00e1n Cook, raj\u00e1 Brooke y Hern\u00e1n Cort\u00e9s, por ejemplo.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>Pol\u00edtica de la realeza<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><em>En general<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">La lucha pol\u00edtica por el poder del rey suele adoptar la forma de una batalla entre dos principios: la realeza divina y la realeza sagrada. En la pr\u00e1ctica, la realeza divina es la esencia de la soberan\u00eda: es la capacidad de actuar como si uno fuera un dios; de salir de los confines de lo humano, y volver a llover favores, o destrucci\u00f3n, con arbitrariedad e impunidad. Tal poder puede ir acompa\u00f1ado de la teor\u00eda de que el rey, al hacerlo, demuestra que es una encarnaci\u00f3n real de alg\u00fan ser metahumano ya existente. Pero puede que no sea as\u00ed; tambi\u00e9n podr\u00eda ser que, al actuar de esta manera, el propio rey se convirtiera en un ser metahumano. Los shogunes japoneses (unos pocos), los emperadores romanos o los <em>kabaka<\/em> de Ganda podr\u00edan convertirse en dioses por derecho propio. Ser \u00absagrado\u00bb, por el contrario, es estar apartado, rodeado de costumbres y tab\u00faes; las restricciones que rodean a los reyes sacralizados \u2014\u00abno tocar la tierra, no ver el sol\u00bb, en la famosa frase de Frazer\u2014 son formas no s\u00f3lo de reconocer la presencia de un poder divino inexplicable, sino tambi\u00e9n, y esto es crucial, de confinarlo, controlarlo y limitarlo. Podr\u00edamos ver estos dos principios como refracciones de diferentes momentos de la narrativa del rey forastero: el primero, del terrible poder del rey a su llegada; el segundo, de su encierro y derrota por parte de sus s\u00fabditos. Pero en este sentido m\u00e1s amplio, ambos est\u00e1n siempre presentes simult\u00e1neamente.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">As\u00ed pues, todas las cuestiones cl\u00e1sicas de la realeza divina \u2014las demostraciones reales de poder arbitrario, el rey como chivo expiatorio, el regicidio (por duelo o sacrificio), el uso de efigies reales, el papel oracular de los monarcas muertos\u2014 pueden entenderse mejor como diferentes jugadas en una partida de ajedrez continua entre el rey y el pueblo, en la que el rey y sus partidarios intentan aumentar la divinidad del rey, y las facciones populares intentan aumentar su sacralizaci\u00f3n. El rey for\u00e1neo proporciona los profundos cimientos estructurales de una pol\u00edtica vern\u00e1cula en la que los representantes de la humanidad (a menudo literalmente) libraban batalla contra sus dioses, y a veces prevalec\u00edan.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El arma principal en manos de quienes se oponen a la expansi\u00f3n del poder real podr\u00eda denominarse \u00absacralizaci\u00f3n adversa\u00bb: reconocer el estatuto metahumano del monarca, \u00abmantener divino al rey\u00bb (Richards, 1968), requiere un elaborado aparato que lo convierta, de hecho, en una abstracci\u00f3n, ocultando, conteniendo o borrando aquellos aspectos de su ser que se considera que encarnan su naturaleza mortal. Los reyes se convierten en invisibles, inmateriales, aislados del contacto con sus s\u00fabditos o con la materia y la sustancia del mundo y, por tanto, a menudo confinados en sus palacios, incapaces de ejercer su poder arbitrario (o a menudo cualquier poder) de forma efectiva.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El regicidio real no es m\u00e1s que la \u00faltima forma de sacralizaci\u00f3n adversa.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Cuando ganan las fuerzas populares, el resultado puede adoptar la forma de una realeza sagrada frazeriana, o la reducci\u00f3n del monarca a una figura ceremonial, como el emperador Zhou de los \u00faltimos tiempos o la actual reina de Inglaterra.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Cuando los reyes ganan definitivamente (por ejemplo, ali\u00e1ndose con una nueva burocracia civil o militar emergente), se produce un abanico diferente de conflictos, en gran medida, entre los vivos y los muertos. Una vez superados los l\u00edmites en el espacio, los reyes intentar\u00e1n superar los l\u00edmites en el tiempo y convertir su estatuto metahumano en una aut\u00e9ntica inmortalidad. En la medida en que lo consiguen, crean una serie de dilemas para sus sucesores, cuya legitimidad se deriva de su ascendencia, pero que al mismo tiempo se encuentran necesariamente en una posici\u00f3n de rivalidad con ellos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Los antrop\u00f3logos llevan mucho tiempo se\u00f1alando el fen\u00f3meno del debilitamiento de este estatus. Con el paso del tiempo, el progresivo alejamiento de las personas y ramas cadetes de la l\u00ednea principal de sucesi\u00f3n es una fuente end\u00e9mica de luchas en los linajes reales, que a menudo desembocan en violencia fratricida, especialmente entre hermanastros paternos, cada uno respaldado por sus propios parientes maternos (cf. Geertz y Geertz 1975). Las posibilidades de sucesi\u00f3n de los pr\u00edncipes menores de cada generaci\u00f3n son cada vez m\u00e1s remotas, a menos que se apoderen por la fuerza y con astucia de la realeza a la que tienen cada vez menos derecho. Adem\u00e1s de la violencia de un interregno, el efecto suele ser una dispersi\u00f3n centr\u00edfuga de los miembros de la realeza \u2014los que se retiran o son derrotados\u2014 hacia los confines del reino o incluso m\u00e1s all\u00e1, donde pueden tomar el poder en un dominio propio menor. \u00c9sta es una fuente importante de formaci\u00f3n de reyes extranjeros y de configuraciones regionales de relaciones n\u00facleo-periferia (formaciones pol\u00edticas gal\u00e1cticas). Tambi\u00e9n puede desempe\u00f1ar un papel en la formaci\u00f3n de los llamados \u00abimperios\u00bb.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Este problema se complica a\u00fan m\u00e1s por una contradicci\u00f3n central entre dos formas de estatus en declive: horizontal y vertical. Por un lado, cada l\u00ednea colateral que se desprende del n\u00facleo din\u00e1stico desciende cada vez m\u00e1s en estatus a medida que se producen constantemente otras nuevas, a menos que alg\u00fan medio radical de autopromoci\u00f3n consiga invertir al menos temporalmente su declive. Por otro lado, la propia l\u00ednea central suele verse como un declive constante de estatus, a medida que el gobernante actual se aleja cada vez m\u00e1s del h\u00e9roe, dios o rey extranjero fundador. Como resultado, la rama de la l\u00ednea real identificada con el antepasado de mayor rango (el m\u00e1s antiguo) es tambi\u00e9n la rama de menor rango de la l\u00ednea real.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La inevitabilidad del hundimiento del estatus con el paso del tiempo conduce al dilema de c\u00f3mo gestionar a los muertos reales. Es probable que los miembros difuntos de la dinast\u00eda est\u00e9n presentes en la vida pol\u00edtica a trav\u00e9s de santuarios, momias, reliquias, tumbas o incluso palacios; que comuniquen su voluntad y perspectivas a trav\u00e9s de m\u00e9diums, or\u00e1culos o medios similares. La paradoja del hundimiento horizontal y vertical del estatus \u2014que los antepasados m\u00e1s antiguos ocupen un lugar m\u00e1s alto por la misma raz\u00f3n que sus descendientes ocupan un lugar m\u00e1s bajo\u2014 se agudiza cuanto m\u00e1s activo es el papel de los muertos en la pol\u00edtica contempor\u00e1nea. Y este papel puede ser muy activo: las momias reales incas segu\u00edan poseyendo el mismo palacio, tierras y s\u00e9quitos de criados que hab\u00edan tenido en vida, lo que obligaba a cada nuevo gobernante a conquistar nuevos territorios para mantener su propia corte. En todos estos sistemas, si se dejaban las cosas a su aire durante demasiado tiempo, los reyes vivos se ver\u00edan desplazados y abrumados por las legiones de muertos. As\u00ed que hab\u00eda que controlar, limitar, contener e incluso purgar a los muertos. Al igual que los reyes vivos, ten\u00edan que ser m\u00e1s sagrados, m\u00e1s limitados por restricciones que restringieran su poder, incluso si esas restricciones eran, en \u00faltima instancia, constitutivas de ese poder.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Es un principio sociol\u00f3gico general que cuanto m\u00e1s se considera a los antepasados como seres fundamentalmente diferentes de los mortales actuales, m\u00e1s probable es que se les considere una fuente de poder; cuanto m\u00e1s similares, m\u00e1s se les considera rivales y fuentes de restricci\u00f3n. El recuerdo de un antepasado tot\u00e9mico orca, o de un gusano brujo, no es en ning\u00fan sentido una imposici\u00f3n para los vivos; por el contrario, el recuerdo de un hombre recordado y venerado por sus numerosos descendientes es en gran medida un rival para cualquier descendiente cuyo proyecto vital sea conseguir exactamente lo mismo. S\u00f3lo un n\u00famero limitado de antepasados puede llegar a ser famoso. Aun as\u00ed, siempre hay un equilibrio: si los antepasados son totalmente borrados, sus descendientes pierden todo estatus; si tienen demasiado poder, se considera que ahogan la autorrealizaci\u00f3n de esos mismos descendientes. El resultado suele ser otra variante de la pol\u00edtica de subterfugios rituales tan t\u00edpica en el trato con los dioses que dan vida: hay que contenerlos, ahuyentarlos o incluso destruirlos, todo ello en el nombre aparente de honrarlos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Los mortales ordinarios pueden o no enfrentarse a este problema (todo depende de c\u00f3mo se vean a s\u00ed mismos en el tiempo y la historia), pero los reyes, cuya legitimidad se basa al menos en parte en la descendencia de otros reyes, siempre deben enfrentarse a \u00e9l. Huir de los propios dominios y convertirse en un rey extranjero en otro lugar es, de hecho, una forma de escapar de la asfixia de los muertos, pero los descendientes de un rey extranjero empezar\u00e1n a tener el mismo problema, y s\u00f3lo empeorar\u00e1 con el paso del tiempo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Gran parte del comportamiento m\u00e1s extravagante de los gobernantes de los reinos poderosos o de los \u00abEstados primitivos\u00bb puede verse como un intento de escapar de esta asfixia, es decir, como un modo de competir con los muertos. Se puede intentar borrar a los muertos o convertirse en ellos, pero esto no suele ser del todo eficaz. Se puede entrar en competencia directa en la creaci\u00f3n de monumentos atemporales, en la conquista o en el sacrificio ritual de un n\u00famero cada vez mayor de s\u00fabditos en un intento de manifestar un poder soberano arbitrario cada vez mayor. Se podr\u00eda incluso \u2014como a veces se hace\u2014 intentar invertir por completo la direcci\u00f3n de la historia e inventar un mito de progreso. Todos estos recursos crean nuevos problemas.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El equilibrio ordinario de poder entre el rey y el pueblo se mantiene a menudo a trav\u00e9s de intensos compromisos emocionales: amor, odio o alguna combinaci\u00f3n de ambos. A menudo adoptan la forma de inversiones parad\u00f3jicas de lo que normalmente se esperar\u00eda que fuera el resultado de esas emociones: los reyes shilluk o suazi adquir\u00edan estatus divino en el momento en que el pueblo se un\u00eda en el odio contra ellos; el amor nutritivo de Merina hacia los gobernantes infantilizados pod\u00eda alternar entre la indulgencia por actos que, de otro modo, podr\u00edan considerarse atrocidades, y el duro castigo cuando se consideraba que sobrepasaban los l\u00edmites.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La perfecci\u00f3n del rey, su corte, palacio, capital o entorno inmediato no es precisamente un modelo del universo; es un modelo del universo restaurado a un estado de perfecci\u00f3n plat\u00f3nica abstracta, de la que carece en la experiencia ordinaria. Tal vez lo haya tenido alguna vez. Tal vez tenga la sensaci\u00f3n de que alg\u00fan d\u00eda volver\u00e1 a tenerlo. La ciudad real reci\u00e9n fundada, proyecci\u00f3n de una \u00fanica visi\u00f3n humana impuesta sobre el mundo material, puede verse as\u00ed como el prototipo de todas las utop\u00edas futuras: un intento de imponer una imagen de perfecci\u00f3n no s\u00f3lo sobre el mundo f\u00edsico, sino tambi\u00e9n en las vidas de aquellos humanos mortales que realmente viv\u00edan en \u00e9l. En \u00faltima instancia, por supuesto, esto es imposible. Los seres humanos no pueden reducirse a ideales plat\u00f3nicos, y los dilemas fundamentales de la vida humana, que giran sobre todo en torno a la reproducci\u00f3n y la muerte, no pueden eliminarse por ley; tales estados de perfecci\u00f3n trascendente pueden alcanzarse quiz\u00e1 en momentos de representaci\u00f3n ritual, pero nadie puede vivir en un momento as\u00ed durante toda su vida, ni siquiera durante una parte sustancial de ella. Algunas capitales reales intentan excluir por completo el nacimiento, la enfermedad y la muerte (natural) del asentamiento real. Llegar tan lejos es inusual. Pero siempre ocurre algo parecido. Como m\u00ednimo, las cortes reales estar\u00e1n marcadas por elaborados c\u00f3digos de etiqueta que exigen que incluso la interacci\u00f3n social cotidiana se rija por la pretensi\u00f3n de que tales cosas no existen. Estos c\u00f3digos establecen normas de comportamiento que se hacen realidad en grados cada vez mayores de imperfecci\u00f3n cuanto m\u00e1s lejos se viaja (social o f\u00edsicamente) de la corte real.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">De este modo, donde los profetas predicen la resoluci\u00f3n futura total de las contradicciones y dilemas de la condici\u00f3n humana, los reyes encarnan su resoluci\u00f3n parcial en el presente.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La arbitrariedad de los reyes extranjeros es, parad\u00f3jicamente, la clave de su capacidad para erigirse en avatares de la justicia. La capacidad de apoderarse o destruir cualquier cosa, aunque s\u00f3lo se despliegue muy ocasionalmente, es estructuralmente similar a la propiedad de todo; es una relaci\u00f3n indiferenciada entre el monarca y todos y todo lo dem\u00e1s. Esta indiferencia es tambi\u00e9n imparcialidad, ya que un monarca absoluto no tiene \u2014al menos en principio\u2014 ning\u00fan inter\u00e9s particular que pueda sesgar su juicio en las disputas entre sus s\u00fabditos. Todos son iguales para \u00e9l. Por esta raz\u00f3n, los reyes siempre reclamar\u00e1n alg\u00fan tipo de poder desp\u00f3tico absoluto, incluso si todo el mundo es consciente de que tales pretensiones no significan casi nada en la pr\u00e1ctica, ya que, de lo contrario, no ser\u00edan reyes. Al mismo tiempo, el car\u00e1cter omn\u00edmodo de tales pretensiones hace que el propio poder del rey sea potencialmente subversivo de los acuerdos sociales existentes. Aunque, por lo general, los reyes se representan a s\u00ed mismos como personificaciones y bastiones de todas las jerarqu\u00edas y estructuras de autoridad existentes (por ejemplo, al insistir en que es el \u00abPadre de su Pueblo\u00bb, el monarca confirma por encima de todo la autoridad de los padres efectivos sobre sus esposas, hijos y dependientes), la naturaleza en \u00faltima instancia indiferenciada de su poder tambi\u00e9n significaba que todos los s\u00fabditos eran, en \u00faltima instancia, lo mismo, es decir, iguales. Como quiz\u00e1 se\u00f1al\u00f3 por primera vez el fil\u00f3sofo escoc\u00e9s de la Ilustraci\u00f3n Henry Home (Lord Kames), la diferencia entre el despotismo absoluto, en el que todos son iguales excepto un hombre, y la democracia absoluta es simplemente un hombre. Existe, pues, una profunda afinidad estructural entre la noci\u00f3n contempor\u00e1nea de que todos los ciudadanos son \u00abiguales ante la ley\u00bb y el principio mon\u00e1rquico de que son iguales como v\u00edctimas potenciales de la depredaci\u00f3n real puramente arbitraria.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En la vida pol\u00edtica, esta tensi\u00f3n puede adoptar muchas formas. Los plebeyos pueden apelar al rey contra sus \u00abmalvados consejeros\u00bb. Los reyes o emperadores pueden erigirse en paladines populares contra los intereses de la aristocracia. Alternativamente, todos, independientemente de su estatus, pueden unificarse contra el rey.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Como resultado, incluso cuando los reyes desaparecen \u2014incluso cuando son depuestos por revueltas populares\u2014 es probable que permanezcan en forma fantasmal, precisamente como principio unificador. La mediumnidad de los esp\u00edritus de la realeza en gran parte de \u00c1frica y Madagascar, y la noci\u00f3n moderna de \u00absoberan\u00eda popular\u00bb, son ejemplos contempor\u00e1neos de este principio.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><em>Relaciones n\u00facleo-periferia (formaciones pol\u00edticas gal\u00e1cticas)<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">La diseminaci\u00f3n centr\u00edfuga de influyentes formas pol\u00edticas, rituales y materiales de los reinos centrales suele evocar una atracci\u00f3n centr\u00edpeta y el desplazamiento de pueblos del interior. Las sociedades perif\u00e9ricas han quedado subordinadas culturalmente sin dejar de ser independientes pol\u00edticamente. Probablemente sea una ley de la ciencia pol\u00edtica que todos los grandes reinos fueron marginales alguna vez. Originalmente orientados hacia un centro poderoso desde la periferia, consiguen, gracias a alguna ventaja \u2014como en el comercio o la guerra\u2014, reemplazar a sus antiguos superiores.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">De hecho, en estas configuraciones n\u00facleo-periferia centradas en los reinos dominantes, existen impulsos end\u00e9micos de \u00abnobleza ascendente\u00bb en todos los niveles de la jerarqu\u00eda intersocietal. Los propios reinos apicales se contraponen competitivamente en un campo geopol\u00edtico m\u00e1s amplio, que tratan de dominar universalizando sus propias pretensiones de poder. Por un lado, practican lo que en estas p\u00e1ginas se ha descrito como \u00abpol\u00edtica ut\u00f3pica\u00bb o \u00abpol\u00edtica real de lo maravilloso\u00bb, remontando sus or\u00edgenes a h\u00e9roes de la historia mundial (como Alejandro Magno), reyes-dioses legendarios (como Quetzalc\u00f3atl), ciudades de f\u00e1bula (como Troya o La Meca), potencias mundiales antiguas o contempor\u00e1neas (como los imperios romano o chino) y\/o grandes dioses (como Shiva). Por otro lado, demuestran su universalidad adquiriendo \u2014mediante el tributo, el comercio o el pillaje\u2014 y domesticando los poderes salvajes y animistas que encierran los objetos ex\u00f3ticos de las tierras b\u00e1rbaras del interior.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En un famoso caso etnogr\u00e1fico relatado por Edmund Leach (1954), se sabe que los jefes de la tribu Kachin de las colinas de Birmania \u00abse convierten en Shan\u00bb, es decir, se al\u00edan con los pr\u00edncipes Shan y adoptan su estilo de vida. Por su parte, los pr\u00edncipes Shan adoptan los atav\u00edos pol\u00edticos y rituales de los reyes birmanos o chinos, algunos de los cuales tambi\u00e9n pueden filtrarse a los pueblos de las colinas. Este fen\u00f3meno de \u00abmimetismo gal\u00e1ctico\u00bb, en el que los jefes menores asumen las formas pol\u00edticas de sus superiores pr\u00f3ximos, es una din\u00e1mica prevalente de los sistemas n\u00facleo-periferia, impulsada por la competencia dentro de las entidades pol\u00edticas y entre ellas a lo largo de la jerarqu\u00eda intersocietal. La competencia adopta una de las dos formas habituales. En un proceso de \u00abcismog\u00e9nesis complementaria\u00bb, los individuos que compiten por el liderazgo en una comunidad determinada, o las comunidades que compiten por el poder dentro de un campo gal\u00e1ctico mayor, intentan superar a sus adversarios locales afili\u00e1ndose a un jefe superior; escalan su propio estatus hasta un registro superior de la jerarqu\u00eda regional. O, a la inversa, en un proceso de \u00abaculturaci\u00f3n antag\u00f3nica\u00bb, un grupo menor puede intentar resistir la invasi\u00f3n de una potencia vecina adoptando el propio aparato pol\u00edtico de esta \u00faltima y provocando as\u00ed un enfrentamiento: el modo en que los vietnamitas reivindicaron durante mucho tiempo su propio mandato del cielo como \u00abimperio del sur\u00bb en igualdad de condiciones con el \u00abimperio del norte\u00bb chino. Obs\u00e9rvese que, en cualquier caso, los elementos del alto estatus pol\u00edtico, incluida la realeza, se difunden por un proceso mim\u00e9tico a trav\u00e9s de la regi\u00f3n y por iniciativa de los pueblos menos poderosos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Junto con las influencias aculturativas que irradian hacia el exterior desde los reinos centrales, el mimetismo gal\u00e1ctico tiene el efecto de crear sociedades h\u00edbridas cuyas formas pol\u00edticas y cosmol\u00f3gicas en gran medida no son de su propia invenci\u00f3n y, de hecho, superan cualquier posible \u00abdeterminaci\u00f3n por la base econ\u00f3mica\u00bb. Dada la omnipresencia de las relaciones n\u00facleo-periferia en todo el mundo, incluso en partes de la \u00abzona tribal\u00bb, este tipo de hibridez o desarrollo desigual es m\u00e1s a menudo la norma del orden sociocultural que la excepci\u00f3n. La \u00absuperestructura\u00bb excede a la \u00abinfraestructura\u00bb.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>La econom\u00eda pol\u00edtica de la realeza tradicional<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Los esquemas de propiedad de los reyes son complejos. Por un lado, el pa\u00eds est\u00e1 dividido en propiedades locales, de las que los antepasados de los habitantes, o los esp\u00edritus ind\u00edgenas con los que los antepasados han hecho un pacto, son los \u00abverdaderos propietarios\u00bb (y los agentes decisivos de la fertilidad de la zona). Correlativamente, la poblaci\u00f3n s\u00fabdita local, que tiene acceso ritual a estas autoridades metapersonas a trav\u00e9s de sus ancianos iniciados o l\u00edderes sacerdotales, se considera a s\u00ed misma la \u00abpropietaria\u00bb, la \u00abtierra\u00bb (<em>the \u00abearth\u00bb, the \u00abland\u00bb<\/em>) o alguna otra designaci\u00f3n de sus derechos fundadores sobre el pa\u00eds en relaci\u00f3n con la aristocracia gobernante, especialmente en los reinos forasteros, donde estos \u00faltimos son extranjeros por origen e identidad \u00e9tnica. Aunque posesorios en relaci\u00f3n con los gobernantes, los derechos de la poblaci\u00f3n local son s\u00f3lo usufructuarios en relaci\u00f3n con los habitantes espirituales, cuya propiedad \u00faltima debe ser debidamente reconocida por los ocupantes actuales. (N\u00f3tese que estas relaciones entre la poblaci\u00f3n local y los esp\u00edritus aut\u00f3ctonos son a su vez an\u00e1logas a la estructura m\u00e1s amplia del reino extranjero). Por otra parte, la aristocracia gobernante y el rey \u2014que por tradici\u00f3n pueden haber sido pobres y sin tierra originalmente, excepto cuando les fueron concedidas tierras por los nativos\u2014 tambi\u00e9n pueden ser \u00abpropietarios\u00bb; pero aqu\u00ed en el sentido de se\u00f1or\u00edo sobre grandes propiedades terratenientes y sus habitantes, d\u00e1ndoles derechos tributarios a una porci\u00f3n del producto y la mano de obra generados por la poblaci\u00f3n subyacente. Mientras que la relaci\u00f3n del pueblo con el proceso es productiva, en virtud de su control de los medios primarios, la relaci\u00f3n de los gobernantes con el proceso es extractiva, en virtud de su dominio del pueblo productor. Como dice el pueblo nyoro de \u00c1frica Oriental: \u00abEl Mukama [el rey] gobierna al pueblo; los clanes gobiernan la tierra\u00bb (Beattie 1971: 167).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En consecuencia, la econom\u00eda del reino tiene una estructura dual, marcada por diferencias fundamentales entre la econom\u00eda del <em>oikos<\/em> de la poblaci\u00f3n subyacente y la econom\u00eda espec\u00edficamente pol\u00edtica del palacio y la aristocracia, emprendida con vistas a la subvenci\u00f3n material de su poder. Dedicado m\u00e1s bien a una subsistencia consuetudinaria, el sector primario est\u00e1 organizado por las relaciones de parentesco y comunitarias del pueblo s\u00fabdito. La clase dominante se ocupa principalmente del producto acabado del trabajo del pueblo en bienes y mano de obra, sobre el que cobra un peaje que contribuye a financiar una esfera elitista de acumulaci\u00f3n de riqueza, orientada particularmente a los fines pol\u00edticos de fortalecer y ampliar su esfera de dominaci\u00f3n. El trabajo en esta esfera se organiza mediante relaciones de corvea, esclavitud y\/o clientelismo. Adem\u00e1s del apoyo a un imponente establecimiento palaciego, se emplea sobre todo en la acumulaci\u00f3n de riquezas de fuentes extramuros mediante redadas, comercio y\/o tributos. Empleada, pues, en el consumo ostentoso, la construcci\u00f3n monumental y la redistribuci\u00f3n estrat\u00e9gica \u2014y posiblemente en nuevas haza\u00f1as militares\u2014, esta riqueza tiene efectos subyugadores, tanto directos, al beneficiar a unos, como indirectos, al impresionar a otros. Adem\u00e1s, el \u00e9xito material del rey es el signo de su acceso a las fuentes divinas de la prosperidad terrenal, duplicando as\u00ed los efectos pol\u00edticos de su riqueza mediante la demostraci\u00f3n de sus poderes de deidad.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La realeza es una econom\u00eda pol\u00edtica de sometimiento social m\u00e1s que de coerci\u00f3n material. El poder real no se basa tanto en el control de la propiedad de los medios de existencia de los s\u00fabditos como en los efectos beneficiosos o inspiradores de la generosidad, la ostentaci\u00f3n y la prosperidad reales. El objetivo de la econom\u00eda pol\u00edtica es el aumento del n\u00famero y la lealtad de los s\u00fabditos, a diferencia de la empresa capitalista, cuyo objetivo es el aumento de la riqueza del capital. Parafraseando una f\u00f3rmula marxiana, el proyecto esencial de la econom\u00eda de la realeza es P-R-P\u02b9 \u2014donde el dominio pol\u00edtico del pueblo da lugar a una acumulaci\u00f3n de riqueza que produce un mayor dominio del pueblo\u2014 en contraste con la f\u00f3rmula capitalista cl\u00e1sica, R-P-R\u02b9 (donde el control propietario de la riqueza productiva \u2014capital\u2014 da lugar al control del pueblo \u2014trabajo\u2014 con el objetivo de aumentar la riqueza productiva).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Se podr\u00eda decir con justicia que \u00ablos esp\u00edritus son los due\u00f1os de los medios de producci\u00f3n\u00bb, si no fuera porque en forma de plantas, animales, artefactos significativos, e incluso la tierra y las fuerzas naturales del crecimiento, estos llamados \u00abesp\u00edritus\u00bb, y m\u00e1s propiamente llamados \u00abmetapersonas\u00bb, <em>son<\/em> los medios de producci\u00f3n. Al tener sus propias disposiciones e intenciones, son en realidad <em>sus propias personas<\/em> y, junto con las divinidades, los antepasados y otros poderes metapersonales semejantes, se sabe que son responsables del \u00e9xito o el fracaso del trabajo humano. En consecuencia, los \u00abmedios de producci\u00f3n\u00bb incluyen caracter\u00edsticamente el ritual, especialmente el ritual sacrificial, como parte esencial del trabajo, como en el famoso \u00abtrabajo de los dioses\u00bb tikopiano.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Tambi\u00e9n se deduce que los beneficios pol\u00edticos del \u00e9xito material \u2014las recompensas en estatuto e influencia\u2014- van a los chamanes, sacerdotes, ancianos, jefes de linaje, grandes hombres, jefes o reyes, que tienen por adscripci\u00f3n o logro prioridad de acceso a estas fuentes metahumanas de prosperidad humana; pero no necesariamente, o s\u00f3lo en menor medida, a los cazadores, jardineros u otros que hicieron el trabajo. La alienaci\u00f3n del trabajador de su producto era una condici\u00f3n general mucho antes de su notoriedad en el capitalismo. En la medida en que el cr\u00e9dito social va en cambio a las autoridades pol\u00edtico-religiosas reinantes, el poder pol\u00edtico puede as\u00ed tener una \u00abbase econ\u00f3mica\u00bb (aunque la \u00abbase econ\u00f3mica\u00bb no es econ\u00f3mica).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Tambi\u00e9n por cierto, el canibalismo es una condici\u00f3n generalizada, incluso entre muchas sociedades que profesan aborrecerlo. El canibalismo es un predicamento del cazador o jardinero animista, que debe vivir consumiendo animales o plantas que son esencialmente personas en s\u00ed mismas. De ah\u00ed los tab\u00faes y otros respetos rituales concedidos a estas especies y a sus amos metapersonas, una vez m\u00e1s como condici\u00f3n necesaria de la \u00abproducci\u00f3n\u00bb.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>Sobre conceptos desgastados que han dejado de ser \u00fatiles<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">El \u00abrelativismo cultural\u00bb, bien entendido, no ha dejado de ser \u00fatil. Lo que es in\u00fatil es el sentido vulgar del relativismo en el sentido de que los valores de cualquier sociedad son tan buenos, si no mejores, que los valores de cualquier otra, incluida la nuestra. Bien entendido, el relativismo cultural es una t\u00e9cnica antropol\u00f3gica para comprender las diferencias culturales, no una forma caritativa de conceder la absoluci\u00f3n moral. Consiste en la suspensi\u00f3n provisional de nuestros propios juicios morales o valoraciones de las pr\u00e1cticas ajenas para situarlas como valores posicionales en los contextos culturales e hist\u00f3ricos que les dieron origen. La cuesti\u00f3n es qu\u00e9 significan esas pr\u00e1cticas, c\u00f3mo surgieron y cu\u00e1les son sus efectos para las personas afectadas, no lo que son o valen en nuestros t\u00e9rminos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En este mismo sentido relativista, el esquema ontol\u00f3gico de la poblaci\u00f3n local, su sentido de lo que hay, tambi\u00e9n debe considerarse en s\u00ed mismo y para s\u00ed mismo, y no ser distorsionado por conceptos anal\u00edticos que sustituyan nuestras certezas de la \u00abrealidad\u00bb por las suyas. Tomemos la categor\u00eda de \u00abmito\u00bb, por ejemplo. En ingl\u00e9s est\u00e1ndar, calificar una afirmaci\u00f3n de \u00abmito\u00bb significa que no es cierta. Por tanto, al hablar de los \u00abmitos\u00bb de otros pueblos, afirmamos caracter\u00edsticamente que lo que ellos conocen como verdad sagrada, y sobre lo que basan su existencia, es ficticio y no cre\u00edble para nosotros. Habiendo desacreditado as\u00ed la base constitucional de su sociedad \u2014como en el ox\u00edmoron etnol\u00f3gico \u00abcarta m\u00edtica\u00bb\u2014 se nos da la libertad de considerarla esencialmente irreal tambi\u00e9n para ellos: una mistificaci\u00f3n epifenom\u00e9nica de su pr\u00e1ctica sociopol\u00edtica real. Lo que se deja entonces al proyecto cient\u00edfico es una b\u00fasqueda m\u00e1s o menos in\u00fatil del \u00abn\u00facleo de la verdad hist\u00f3rica\u00bb en una narraci\u00f3n plagada de fantas\u00edas irrelevantes, ignorando as\u00ed que los conceptos as\u00ed devaluados son la verdadera historia en cuesti\u00f3n. Porque, tomado en esa capacidad ver\u00eddica por las personas afectadas, el llamado \u00abmito\u00bb est\u00e1 organizando verdaderamente su acci\u00f3n hist\u00f3rica.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\u00abLa vida, despu\u00e9s de todo, es tanto una imitaci\u00f3n del arte como lo contrario\u00bb. As\u00ed comentaba Victor Turner (1957: 153) a prop\u00f3sito de la forma en que los aldeanos ndembu centroafricanos aplicaban principios de las tradiciones de la realeza lunda que hab\u00edan aprendido de ni\u00f1os a sus relaciones sociales actuales. O, de nuevo, as\u00ed es como importantes l\u00edderes pol\u00edticos informan y estructuran igualmente sus propias acciones p\u00fablicas mediante las relaciones codificadas en las epopeyas din\u00e1sticas. El pasado no es simplemente pr\u00f3logo, sino que, como dice Turner, es \u00abparadigma\u00bb. Las causas hist\u00f3ricas en el modo de las tradiciones no tienen proximidad temporal ni f\u00edsica con sus efectos: se insertan en la situaci\u00f3n, pero no son de ella. Incrustando el presente en t\u00e9rminos de un pasado recordado, este tipo de temporalidad culturalmente instituida es un modo fundamental de hacer historia, desde el omnipresente Tiempo del Sue\u00f1o de los abor\u00edgenes australianos hasta la pol\u00edtica estatal de los reyes congole\u00f1os. Pero lo que realmente acontece en una situaci\u00f3n determinada siempre est\u00e1 constituido por significados culturales que trascienden los par\u00e1metros del propio acontecimiento: Bobby Thomson no se limit\u00f3 a golpear la pelota por encima de la valla del jard\u00edn izquierdo, sino que gan\u00f3 el bander\u00edn. La mayor parte de la historia es atemporal y cultural: no se trata de \u00ablo que realmente ocurri\u00f3\u00bb, sino de qu\u00e9 es lo que ocurri\u00f3.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Esto no significa que porque los nuer insistan ahora en que todos descienden de un hombre llamado \u00abNuer\u00bb que vivi\u00f3 hace diez generaciones, debamos ignorar las pruebas documentales de la existencia de los nuer antes de 1750. Lo que s\u00ed significa es que, si no nos importa lo que significa ser nuer para los nuer, entonces o ahora, no tenemos por qu\u00e9 hablar de los \u00abnuer\u00bb en absoluto.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><em>Conceptos econ\u00f3micos desgastados<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">\u00abCosas\u00bb, por ejemplo. La distinci\u00f3n cartesiana de <em>res cogitans<\/em> y <em>res extensa<\/em>, sujetos y objetos, no es una buena descripci\u00f3n de los esquemas ontol\u00f3gicos constituidos en gran medida sobre la base de los atributos humanos o la condici\u00f3n de persona. Como ya se ha se\u00f1alado repetidamente, en las sociedades objeto de este trabajo las caracter\u00edsticas del entorno con las que las personas est\u00e1n significativamente comprometidas, e incluso importantes artefactos productivos de su propia creaci\u00f3n, tienen las cualidades internas y esenciales de las personas humanas. El concepto antropol\u00f3gico convencional de \u00abla unidad ps\u00edquica de la humanidad\u00bb tiene que ampliarse al universo infundido subjetivamente para muchas o la mayor\u00eda de estas sociedades. Fue una concepci\u00f3n judeocristiana distintiva que el mundo no estaba hecho de nada, que el esp\u00edritu o la subjetividad no eran inmanentes en \u00e9l, y que por el hecho de que Ad\u00e1n comiera una manzana los humanos estar\u00edan condenados a desgastarse hasta la muerte trabajando en materia obtusa, espinas y cardos. Para la mayor parte del mundo, la praxis econ\u00f3mica ha implicado necesariamente relaciones intersubjetivas con los seres sobre los que (con los que) se trabaja y que (quienes) deciden el resultado. Las plantas que cultivan las mujeres achuar de la Amazonia son sus hijos, aunque el \u00e9xito de sus esfuerzos se deba a la diosa del cultivo. Aqu\u00ed no se trata simplemente de que las habilidades humanas sean una causa necesaria pero no suficiente del resultado exitoso, sino de que las habilidades humanas son los signos de poderes dotados divinamente. A pesar de nuestra propia ciencia econ\u00f3mica parroquial de un mundo cartesiano, a este respecto no hay simples \u00abcosas\u00bb: los llamados \u00abobjetos\u00bb del inter\u00e9s de la gente tienen sus propios deseos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Del mismo modo la \u00abproducci\u00f3n\u00bb: la noci\u00f3n de un individuo heroico que trabaja creativamente sobre la materia inerte, transform\u00e1ndola as\u00ed en una existencia \u00fatil por su propio esfuerzo seg\u00fan su propio plan, no describe una praxis intersubjetiva en la que las alter-metapersonas son los agentes primarios del proceso (Descola 2013: 321 y ss.).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Es m\u00e1s exacto decir que las personas <em>reciben<\/em> los frutos de sus esfuerzos de estas fuentes en lugar de <em>crearlos<\/em> (por ejemplo, Harrison 1990: 47 y ss.). Las fuerzas que hacen que los jardines crezcan, que los animales est\u00e9n disponibles, que las mujeres sean f\u00e9rtiles, que las vasijas salgan intactas del horno y los utensilios de la forja \u2014fuerzas hipostasiadas como <em>mana<\/em>, <em>semangat<\/em>, <em>hasina<\/em>, <em>nawalak<\/em>, <em>orenda<\/em>, etc.\u2014 no son de origen humano. Las nociones convencionales de los supuestos efectos funcionales de las relaciones de producci\u00f3n en las relaciones m\u00e1s amplias de la sociedad no son v\u00e1lidas para las numerosas sociedades as\u00ed constituidas ontol\u00f3gicamente.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Nuestra noci\u00f3n de \u00abproducci\u00f3n\u00bb es en s\u00ed misma la secularizaci\u00f3n de un concepto teol\u00f3gico, pero deriva de una teolog\u00eda muy espec\u00edfica, en la que un Dios todopoderoso crea el universo <em>ex nihilo<\/em> (Descola 2013: 321 y ss.); una idea que se mantiene en nuestra cosmolog\u00eda de m\u00faltiples maneras incluso despu\u00e9s de que Dios haya sido ostensiblemente sacado del cuadro. Pero pensemos en el cazador, el recolector o el pescador. \u00bf\u00abProduce\u00bb algo? \u00bfEn qu\u00e9 momento un pez atrapado o un tub\u00e9rculo arrancado deja de ser un fen\u00f3meno \u00abnatural\u00bb y empieza a ser un \u00abproducto social\u00bb? Hablamos de actos de transformaci\u00f3n, ataque, propiciaci\u00f3n, cuidado, matanza, desarticulaci\u00f3n y remodelaci\u00f3n. Pero lo mismo ocurre, en \u00faltima instancia, con la fabricaci\u00f3n de autom\u00f3viles. S\u00f3lo si uno imagina la f\u00e1brica como una caja negra, del mismo modo que un hombre que no sabe mucho sobre el curso completo del embarazo podr\u00eda imaginar el vientre de una mujer como \u00abproduciendo\u00bb (etimol\u00f3gicamente, \u00abexpulsando\u00bb) algo completamente formado a trav\u00e9s de una gran explosi\u00f3n de \u00abtrabajo\u00bb, es posible decir que la \u00abproducci\u00f3n\u00bb es la verdadera base de la vida humana.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><em>Conceptos desgastados de orden sociocultural<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Como se ha insinuado en la discusi\u00f3n precedente \u2014y se ha ampliado en el cuerpo de este trabajo\u2014, varias dicotom\u00edas conceptuales de amplia aplicaci\u00f3n en las ciencias humanas no son admisibles para las sociedades que se est\u00e1n considerando aqu\u00ed, en la medida en que estos binarismos no son sustancialmente diferenciados, opuestos u ontol\u00f3gicamente pertinentes de otro modo. Normalmente, son proyecciones etnoc\u00e9ntricas inapropiadas sobre otros culturalmente distintos. Pero los pueblos en cuesti\u00f3n no distinguen:<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;padding-left: 40px\">\u2022 \u00abHumanos\u00bb de \u00abesp\u00edritus\u00bb. Los llamados \u00abesp\u00edritus\u00bb (metapersonas) tienen las cualidades esenciales de las personas.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;padding-left: 40px\">\u2022 \u00abMaterial\u00bb de \u00abespiritual\u00bb. Son amplia y fundamentalmente semejantes en el terreno com\u00fan de la humanidad.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;padding-left: 40px\">\u2022 \u00abSobrenatural\u00bb de \u00abnatural\u00bb. Poblado y activado por personas encarnadas, no existe un mundo \u00abnatural\u00bb sin sujeto: <em>a fortiori<\/em>, ning\u00fan reino trascendente del \u00abesp\u00edritu\u00bb.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;padding-left: 40px\">\u2022 De ah\u00ed, \u00abeste mundo\u00bb de un \u00abotro mundo\u00bb. Las metapersonas-otros est\u00e1n en la experiencia cotidiana \u2014y en sue\u00f1os, cada noche\u2014 de la gente. Se sabe que las personas se comunican con los llamados \u00abesp\u00edritus\u00bb y mantienen con ellos relaciones sociales habituales, incluidas las relaciones sexuales y el matrimonio.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">No existen sociedades humanas igualitarias. Incluso los cazadores est\u00e1n ordenados y dominados por una multitud de metapersonas con poder, cuyo gobierno est\u00e1 respaldado punitivamente por severas sanciones. Los terrestres son componentes dependientes y subordinados de una pol\u00edtica c\u00f3smica. Conocen bien y temen a la autoridad superior, y a veces la desaf\u00edan. La sociedad con y contra el Estado es pr\u00e1cticamente un universal humano.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Esto no significa que el famoso <em>ethos<\/em> igualitario de tantas sociedades cazadoras, y no s\u00f3lo de ellas, sea una ilusi\u00f3n. Al igual que las afirmaciones del poder absoluto del soberano son tambi\u00e9n, t\u00e1citamente, afirmaciones de la igualdad absoluta de sus s\u00fabditos (al menos en relaci\u00f3n con \u00e9l), las afirmaciones del poder metahumano son tambi\u00e9n formas <em>ipso facto<\/em> de afirmar que los humanos mortales son \u2014en todos los aspectos m\u00e1s importantes\u2014 iguales. La diferencia es que un Rey Sol de carne y hueso necesita un aparato de mando (que casi invariablemente se convierte en el principal objeto de odio de sus s\u00fabditos); si el sol propiamente dicho es el rey, bueno, los seres humanos son pr\u00e1cticamente todos iguales comparados con el sol. Los primeros ideales de igualdad pol\u00edtica \u2014especialmente, el rechazo a dar y recibir \u00f3rdenes entre adultos, tan bien documentado entre muchas sociedades con poderes c\u00f3smicos particularmente aterradores\u2014 son en s\u00ed mismos un efecto de la formaci\u00f3n pol\u00edtica c\u00f3smica que tales hombres y mujeres habitan. Esto los convierte en pioneros de la libertad humana.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Obs\u00e9rvense las desproporciones en estructura y poder entre el sistema pol\u00edtico c\u00f3smico que gobierna la comunidad humana \u2014incluidos los seres divinos con poderes definitivos de vida y muerte sobre las personas\u2014 y la organizaci\u00f3n de la propia sociedad humana. Tanto en morfolog\u00eda como en potencia no hay equivalencia entre el orden social humano y los autores c\u00f3smicos de su destino. Los grandes dioses de los que depende la vida humana son conocidos por los pueblos del \u00c1rtico, las tierras altas de Nueva Guinea y la Amazonia: como se dijo antes, hay reyes en el cielo donde ni siquiera hay jefes en la tierra. Tampoco los reyes en la tierra tienen el alcance y los poderes hegem\u00f3nicos de los dioses a los que imitan. Esta desproporci\u00f3n estructural es una de las razones (entre otras) por las que la ciencia humana com\u00fan del \u00abreino sobrenatural\u00bb como reflejo ideol\u00f3gico discursivo del orden sociopol\u00edtico del pueblo, al estar dise\u00f1ada para apoyarlo funcionalmente ya sea mediante la mistificaci\u00f3n o la replicaci\u00f3n, es una pr\u00e1ctica te\u00f3rica tan gravemente defectuosa como habitualmente repetida. A pesar de Durkheim.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Las sociedades humanas de todo tipo nunca est\u00e1n solas en otro sentido. Comprometidas en \u00e1mbitos regionales con sociedades de otras culturas, se forman en gran medida respet\u00e1ndose mutuamente. Como ya se ha se\u00f1alado, incluso al margen de los sistemas imperiales o las formaciones pol\u00edticas gal\u00e1cticas centradas en reinos dominantes, las relaciones n\u00facleo-periferia se conocen en la \u00abzona tribal\u00bb \u2014como en las cl\u00e1sicas \u00ab\u00e1reas de cultura\u00bb de las Am\u00e9ricas nativas, con sus respectivos \u00abcl\u00edmax culturales\u00bb (Kroeber 1947)\u2014, de modo que las estructuras y pr\u00e1cticas de cualquier sociedad dada se basan en las de otras sociedades. Adem\u00e1s de la difusi\u00f3n y la aculturaci\u00f3n por dominaci\u00f3n, pueden entrar en juego otras din\u00e1micas interculturales, como la cismog\u00e9nesis complementaria, por la que los pueblos que interact\u00faan adoptan formas culturales contrarias, ya sea en forma de competencia o de interdependencia; o el ya mencionado mimetismo gal\u00e1ctico, por el que los pueblos perif\u00e9ricos adoptan las formas cosmopol\u00edticas de los superiores jer\u00e1rquicos. El esc\u00e1ndalo es que, si bien las sociedades humanas nunca est\u00e1n solas, las ciencias humanas han pretendido durante mucho tiempo que s\u00ed lo est\u00e1n. Con pocas excepciones, como las recientes teor\u00edas del sistema mundial y la globalizaci\u00f3n, todos nuestros principales paradigmas del orden y el cambio culturales imaginan que las sociedades son m\u00f3nadas autofabricadas, aut\u00f3nomas y <em>sui generis<\/em>. La sociolog\u00eda durkheimiana no es la \u00fanica. Del mismo modo, el funcionalismo malinowskiano; el funcionalismo estructural de Radcliffe-Brown; el marxismo de base y superestructura; el evolucionismo de Herbert Spencer a Leslie White y Julian Steward; los modelos benedictianos de cultura; incluso los discursos y subjetividades postestructuralistas: todos ellos suponen que las formas y relaciones que est\u00e1n explicando se sit\u00faan dentro de un orden sociocultural solitario y que las articulaciones y din\u00e1micas de ese orden son los asuntos cr\u00edticos en cuesti\u00f3n. El concepto de cultura ha estado desgraciadamente ligado a una pol\u00edtica nacionalista desde que Johann Gottfried von Herder y sus seguidores lo formularon en ese contexto.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Y as\u00ed, finalmente, pasamos a ese fetiche intelectual cuyo culto trasciende hoy incluso el de \u00abla naci\u00f3n\u00bb, es decir, su compa\u00f1ero gemelo, \u00abel Estado\u00bb. Preguntar si un reino es un Estado o no rara vez dice mucho sobre su pol\u00edtica o su constituci\u00f3n. Seguramente ya hemos aprendido todo lo que hab\u00eda que aprender de las interminables teor\u00edas sobre \u00ablos or\u00edgenes del Estado\u00bb o \u00abel proceso de formaci\u00f3n del Estado\u00bb que tanto dominaron los debates te\u00f3ricos del siglo XX. En retrospectiva, es posible que descubramos que \u00abel Estado\u00bb que consumi\u00f3 tanta de nuestra atenci\u00f3n nunca existi\u00f3 en absoluto, o que fue, en el mejor de los casos, una confluencia fortuita de elementos de or\u00edgenes totalmente heterog\u00e9neos (soberan\u00eda, administraci\u00f3n, un campo pol\u00edtico competitivo, etc.) que confluyeron en determinados momentos y lugares, pero que, hoy en d\u00eda, est\u00e1n en pleno proceso de volver a distanciarse.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Beattie, John. 1971. <em>The Nyoro state<\/em>. Oxford: Clarendon Press.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Descola, Philippe. 2013.<em> Beyond nature and culture<\/em>. Traducido por Janet Lloyd. Chicago: University of Chicago Press.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Geertz, Hildred, y Clifford Geertz. 1975.<em> Kinship in Bali<\/em>. Chicago: University of Chicago Press.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Harrison, Simon. 1990. <em>Stealing people\u2019s names: History and politics in a Sepik River cosmology<\/em>. Cambridge: Cambridge University Press.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Kroeber, Alfred L. 1947. <em>Cultural and natural areas of Native North America<\/em>. Berkeley: University of California Press.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Leach, Edmund. 1954. <em>Political systems of Highland Burma<\/em>. Cambridge: Harvard University Press.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Richards Audrey I. 1968. \u201cKeeping the king divine.\u201d <em>Proceedings of the Royal Anthropological Institute<\/em>: 23\u201335.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">Turner, Victor. 1957. <em>Schism and continuity in an African society: A study in Ndembu village life<\/em>. M\u00e1nchester: Manchester University Press.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>On Kings (The University of Chicago Press, 2017) es una colecci\u00f3n de ensayos de David Graeber y Marshall Sahlins, que explora qu\u00e9 es la realeza, hist\u00f3rica y antropol\u00f3gicamente: \u00abEste libro es m\u00e1s una conjunci\u00f3n que una colaboraci\u00f3n de sus dos autores. 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