{"id":2690,"date":"2022-09-21T13:23:46","date_gmt":"2022-09-21T18:23:46","guid":{"rendered":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=2690"},"modified":"2022-10-04T14:53:52","modified_gmt":"2022-10-04T19:53:52","slug":"daniel-denevert-teoria-de-la-miseria-miseria-de-la-teoria-informe-sobre-las-nuevas-condiciones-de-la-teoria-revolucionaria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=2690","title":{"rendered":"Daniel Denevert \/ Teor\u00eda de la miseria, miseria de la teor\u00eda. Informe sobre las nuevas condiciones de la teor\u00eda revolucionaria"},"content":{"rendered":"<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>Originalmente publicado en forma de panfleto por el Centre de Recherche sur la Question Sociale (Par\u00eds, noviembre de 1973), este texto de Daniel Denevert (1949) es uno de los primeros an\u00e1lisis de la teor\u00eda situacionista como obst\u00e1culo para el movimiento revolucionario, en primer lugar como subproducto de la sociedad existente. Para su traducci\u00f3n fue retomada la edici\u00f3n publicada en el sitio web de <em><a href=\"http:\/\/www.bopsecrets.org\/French\/misery.htm\">Bureau of Public Secrets<\/a><\/em>.<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: right;padding-left: 200px\"><em><small>\u00ab\u00a1Es preferible deber que pagar con una moneda que no lleve nuestra efigie!\u00bb, as\u00ed dice nuestra soberan\u00eda.<\/small><\/em><\/div>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: right\"><small>Nietzsche, <em>La gaya ciencia<\/em><\/small><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: center\"><strong>1<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">El esfuerzo te\u00f3rico organizado, el m\u00e1s avanzado desde Marx, realizado por las Internacionales Situacionistas, no s\u00f3lo ha arrojado su \u00faltima luz, sino que incluso parece querer conformarse con un lugar entre las curiosidades del museo de la historia revolucionaria. La bestia te\u00f3rica en el suelo no parece que vaya a levantarse de nuevo; los ecos de los sustos pasados son todav\u00eda suficientemente perceptibles, pero permiten un alivio suficiente para que la piel del monstruo se entregue a la leyenda.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La desventura de la teor\u00eda de los situacionistas y la que hizo sucumbir a los movimientos comparables de intelectuales revolucionarios en el pasado acabaron por converger en la naturaleza de sus fracasos. Al igual que el pensamiento marxista y otros intentos posteriores de cr\u00edtica revolucionaria, todos los resultados del esfuerzo real te\u00f3rico-pr\u00e1ctico situacionista terminaron siendo <em>completamente invertidos en su sentido<\/em>, y se convirtieron en nada m\u00e1s que una verborrea cultural particular en la pseudocomunicaci\u00f3n generalizada impuesta a los hombres de las condiciones existentes, tanto en su aceptaci\u00f3n de esas condiciones como en su revuelta.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El verdadero esp\u00edritu situacionista, el mismo que estuvo claramente en el origen de la aventura situacionista para cualquiera que entienda tales empresas, no tiene ahora m\u00e1s remedio que volverse sin piedad contra el edificio de su propia teor\u00eda <em>petrificada<\/em>, contra todo su pasado y sus viejos valores, o ser barrido del campo de batalla revolucionario como logomaquia in\u00fatil y obsoleta.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">A partir de ahora, no ser\u00e1 posible ning\u00fan nuevo desarrollo del pensamiento revolucionario hasta que se haya aplicado el <em>poder cr\u00edtico<\/em> situacionista, no s\u00f3lo a la vieja organizaci\u00f3n de la I. S., sino a la propia teor\u00eda situacionista. Es el programa de una teor\u00eda del combate que contiene su propia cr\u00edtica lo que debe ser asumido desde el principio.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Para ello, es necesario dejar de juzgar la teor\u00eda de los situacionistas por su <em>intenci\u00f3n te\u00f3rica<\/em>, su validez cient\u00edfica, su programa, etc., es decir, <em>por el propio terreno en el que quiere ser juzgada<\/em>. Dudar en hacerlo, por ejemplo, por una preocupaci\u00f3n equivocada por la objetividad intelectual, o respetuosamente, porque nadie lo ha hecho mejor (Rusia en 1917 no ten\u00eda una teor\u00eda mejor que la de Lenin), ser\u00eda, en el mejor de los casos, avalar las desventajas de una ortodoxia desencarnada a la manera de Korsch, o la ilusi\u00f3n de un Luk\u00e1cs. Si la teor\u00eda de los situacionistas sigue siendo de inter\u00e9s <em>directo<\/em> para el movimiento revolucionario, es para aprender la lecci\u00f3n de lo que <em>puede haber llegado a ser<\/em>: una ideolog\u00eda sobre la revoluci\u00f3n entre otras, un sistema de representaciones que expresa algo distinto de lo que cree significar, y que sirve a objetivos distintos de los expl\u00edcitos.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: center\"><strong>2<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">La teor\u00eda de los situacionistas lleg\u00f3 a ser conocida como la <em>teor\u00eda revolucionaria de la insatisfacci\u00f3n<\/em>; se encontr\u00f3, tanto porque fue capaz de expresarlas como porque fue posible gracias a ellas, en el punto de convergencia de todas las l\u00edneas de fuerza que transforman las condiciones de existencia \u2014y <em>por tanto de lucha<\/em>\u2014 en la sociedad contempor\u00e1nea; como cr\u00edtica <em>de una etapa<\/em> de la sociedad mercantil que estaba lejos de haber desarrollado <em>concretamente<\/em> todas sus consecuencias materiales (entre estas consecuencias hay que contar su propia oposici\u00f3n revolucionaria), la teor\u00eda de los situacionistas corr\u00eda el riesgo de convertirse en la expresi\u00f3n de <em>toda la insatisfacci\u00f3n<\/em> liberada por este proceso; es decir, no s\u00f3lo de la insatisfacci\u00f3n <em>profunda<\/em> ligada a la proletarizaci\u00f3n de todos los sectores de la existencia social, que <em>se ha convertido en verdaderamente revolucionaria<\/em>, sino tambi\u00e9n esa parte de insatisfacci\u00f3n superficial, con mucho la m\u00e1s espont\u00e1neamente compartida, ligada a la frustraci\u00f3n cada vez mayor de los viejos h\u00e1bitos y gustos, y tambi\u00e9n a los propios datos de la etapa actual. La teor\u00eda de los situacionistas no supo ver lo suficiente este peligro, contenido precisamente en <em>la l\u00f3gica espectacular<\/em> de las condiciones contra las que luchaba, lo que la llev\u00f3 a ser entendida y finalmente a entenderse a s\u00ed misma seg\u00fan la l\u00f3gica de <em>la ilusi\u00f3n<\/em>; as\u00ed como a ser asimilada por el orden existente como el c\u00f3digo <em>cultural de la insatisfacci\u00f3n integrada<\/em>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El consumo jerarquizado de bienes econ\u00f3micos, de pseudo-relaciones entre individuos y de pseudo-objetos de lucha, que el espect\u00e1culo de la insatisfacci\u00f3n moderna proporciona ahora en abundancia, tiene como contrapartida subjetiva inmediata esta forma de insatisfacci\u00f3n superficial, que de hecho constituye la <em>base subjetiva<\/em> real sobre la que s\u00f3lo puede funcionar el sistema social actual.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Cuando esta insatisfacci\u00f3n superficial cree que debe traducirse al \u00ablenguaje situacionista\u00bb, las ilusiones \u00f3pticas y la confusi\u00f3n que consigue crear por su cuenta tienen que ver con la propia naturaleza de los conflictos existentes. El proyecto revolucionario y la necesidad de establecer las condiciones socio-hist\u00f3ricas de un \u00abgoce sin trabas\u00bb y la simple publicidad del goce en la era econ\u00f3mica \u2014que va desde el elogio sin reservas de las condiciones actuales hasta una posible depuraci\u00f3n burocr\u00e1tico-ecol\u00f3gica de las mismas\u2014 se superponen, hasta el punto de confundirse a veces, en sus expresiones; esto es as\u00ed porque, en realidad, se trata de un conflicto sobre la misma cuesti\u00f3n hist\u00f3rica, considerada sucesivamente desde un lado de la barricada y del otro. Sin embargo, aunque a veces puedan parecer muy similares, la insatisfacci\u00f3n superficial est\u00e1 tan alejada de la insatisfacci\u00f3n revolucionaria, cualitativamente, como lo puede estar la propia v\u00edctima resignada de las condiciones existentes. La generalizaci\u00f3n de la insatisfacci\u00f3n superficial, como postulado que ahora domina la percepci\u00f3n y todas las representaciones de la vida social contempor\u00e1nea, s\u00f3lo refleja el hecho de que las cosas se han vuelto tales que nadie puede <em>resignarse tranquilamente<\/em> a ellas; es la propia resignaci\u00f3n la que ha tenido que adoptar la forma y el lenguaje de la insatisfacci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">No es de extra\u00f1ar que la teor\u00eda revolucionaria \u2014que, para situar la comprensi\u00f3n de la <em>cuesti\u00f3n social<\/em> sobre una base mejor, reintrodujo el <em>m\u00e9todo dial\u00e9ctico de la totalidad<\/em> en la lucha\u2014 pudiera encontrar, sin dejar de ser fundamentalmente incomprendida, tal resonancia en aquellas condiciones sociales en las que la econom\u00eda reina sobre la vida humana <em>de forma totalitaria<\/em>. El aspecto moderno y familiar de la noci\u00f3n de totalidad ya no se le escapa a nadie, aunque s\u00f3lo sea porque todo el mundo ha sido educado en ella a trav\u00e9s de las reglas jearquizadas de la vida social jer\u00e1rquica y del consumo; cada grado de consumo y poder jer\u00e1rquizados s\u00f3lo puede codiciar el grado superior porque, fundamentalmente, es <em>la totalidad<\/em> de los beneficios econ\u00f3micos y del poder social la que se entrega a la codicia de la organizaci\u00f3n jer\u00e1rquica.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\"><em>La totalidad<\/em> como nueva referencia de la necesidad social est\u00e1, en efecto, presente en todas partes, pero considerada pasivamente, como totalidad externa de los bienes econ\u00f3micos; de modo que la insatisfacci\u00f3n superficial puede respetar todas las reglas econ\u00f3micas, o llegar a romper algunas de ellas en nombre de lo que cree que es un programa revolucionario, los objetivos que codicia la devolver\u00e1n siempre a las condiciones en las que se encontraba originalmente, sometida al principio mismo de una econom\u00eda de la vida social y, en consecuencia, <em>de una econom\u00eda de su conciencia y de su pr\u00e1ctica<\/em>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El sistema de consumo mercantil, aunque nunca hubiera existido una teor\u00eda situacionista <em>constituida<\/em>, como posible fuente de inspiraci\u00f3n, contiene impl\u00edcitamente su propio <em>situacionismo<\/em>, como utop\u00eda de un placer econ\u00f3mico que se puede consumir sin l\u00edmites y sin contrapartida. Precisamente porque no es m\u00e1s que un momento del proceso econ\u00f3mico, la esfera del consumo \u2014es decir, el conjunto de la vida social formalmente dejado a la iniciativa de los individuos\u2014 no puede emanciparse de sus l\u00edmites y es absolutamente dependiente de su contrapartida econ\u00f3mica, por lo que es su situacionismo natural el que debe convertirse en <em>verdaderamente situacionista<\/em>; pero entonces es la propia concepci\u00f3n del placer heredada de la era econ\u00f3mica la que debe <em>transformarse<\/em> primero.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La era de la producci\u00f3n y el consumo de la mercanc\u00eda moderna corresponde a un desaprendizaje masivo de las pocas aptitudes humanas que se pose\u00edan en forma embrionaria en el pasado y que eran localmente necesarias para la mera supervivencia. Lo que ahora se ense\u00f1a, se desea y se practica realmente en la esfera del consumo social, resulta ser <em>la econom\u00eda consumada del placer y la aptitud de vivir<\/em>; lo que se impone en todas partes, sin encontrar ninguna resistencia revolucionaria real, son la subcultura, el goce, los gustos y las man\u00edas <em>del hombre antihist\u00f3rico<\/em>. Y son estos mismos rasgos de mediocridad general los que envenenan e imposibilitan todo intento de lucha revolucionaria seria. El h\u00e1bito del placer econ\u00f3mico mantiene al individuo en la misma relaci\u00f3n en la que ya se encontraba con el mundo en su conjunto, al venir a \u00e9l <em>externamente<\/em>; y es como una externalidad, excluyendo toda iniciativa fundamental en la decisi\u00f3n y la acci\u00f3n, que el placer econ\u00f3mico es deseado y consumido.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: center\"><strong>3<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Algunos siguen creyendo, por ejemplo, que el poder embrutecedor de la publicidad comercial reside en que hace que la gente compre m\u00e1s bienes in\u00fatiles. En realidad, cuando la publicidad comercial ensalza las cualidades de tal o cual mercanc\u00eda, o de tal o cual pseudonecesidad que debe ser satisfecha, se encuentra necesariamente con la contradicci\u00f3n de un producto competidor, de un sindicato de consumidores o del simple sentido com\u00fan de la gente. Pero m\u00e1s all\u00e1 del terreno comercial, lo que la publicidad impone sin conocer esta vez ninguna r\u00e9plica, desviando la atenci\u00f3n del espectador del hecho de que, por definici\u00f3n, el lenguaje publicitario <em>ya ha aprobado todo lo relativo al sistema existente<\/em> y da el espect\u00e1culo de <em>su feliz aprobaci\u00f3n<\/em>, son todas las premisas socioecon\u00f3micas de las que no es m\u00e1s que una consecuencia (y no entre las m\u00e1s graves), el modo de servidumbre ligado a \u00e9l, la pobreza de las necesidades que se derivan de \u00e9l y el absurdo fundamental de satisfacerlas mediante las reglas del consumo. Se puede apreciar como una situaci\u00f3n l\u00edmite del actual embrutecimiento publicitario el hecho de que la propia publicidad consiga convertirse en un objeto de conflicto, llamando a la gente a definirse a favor o en contra de ella.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Sin embargo, si hemos de juzgar su poder embrutecedor, la publicidad comercial es mucho menos peligrosa que otras formas de publicidad que no se presentan como tales, ya sea en la esfera pol\u00edtica o en la llamada esfera cultural, incluido el sector puramente cient\u00edfico. En realidad, es el conjunto de la vida cotidiana colonizada el que contiene todo el poder embrutecedor de la publicidad de este mundo; en cierto modo, los obreros de la empresa relojera Lip acaban de ser mucho m\u00e1s formidables publicistas del modo de vida existente que la empresa publicitaria Havas, contando todos los posibles efectos mistificadores de su especialidad desde que comenz\u00f3 a ejercerla.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: center\"><strong>4<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Como <em>cr\u00edtica al trabajo alienado y como proyecto para su liquidaci\u00f3n revolucionaria<\/em>, la teor\u00eda de los situacionistas encuentra, como terreno objetivo favorable, el fen\u00f3meno creciente del desclasamiento de una fracci\u00f3n de la poblaci\u00f3n que hasta entonces hab\u00eda estado integrada y sometida y que ahora era m\u00e1s proclive a volverse contra la instituci\u00f3n del trabajo. Sin embargo, es una <em>crisis estructural de la econom\u00eda moderna<\/em> que tiende a arrojar a los individuos a la ideolog\u00eda revolucionaria <em>mucho antes<\/em> de que sean capaces de apreciar la revoluci\u00f3n como la \u00fanica soluci\u00f3n hist\u00f3rica capaz de disolver pr\u00e1cticamente <em>la alienaci\u00f3n de la actividad humana<\/em>. Es el mundo del trabajo el que rechaza a los que desclasa a soluciones perif\u00e9ricas de supervivencia, a expedientes, a criminalidad de miras estrechas y a sue\u00f1os revolucionarios sospechosos; no ellos, que tratan el trabajo como el m\u00e1s pesado impedimento para nuevas formas de lucha y de conciencia.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La transformaci\u00f3n econ\u00f3mica moderna modifica las condiciones del trabajo alienado, transforma la composici\u00f3n de las clases sociales, destruye las representaciones que tradicionalmente estaban arraigadas en ellas, reconstruye el entorno de arriba abajo, cambia todos los datos del juego pol\u00edtico-econ\u00f3mico global, <em>pero en \u00faltima instancia deja al individuo desclasado en la misma penuria antihist\u00f3rica en la que sigue empleando a los dem\u00e1s<\/em>. La parte del trabajo alienado que hoy se rechaza de forma m\u00e1s o menos confusa en todas partes, adem\u00e1s de ser la parte de la que el mundo del trabajo intenta deshacerse m\u00e1s a menudo, es de hecho directamente designada como arcaica por la nueva mentalidad que se est\u00e1 forjando <em>como corolario subjetivo<\/em> de las formas modernas del modo de producci\u00f3n mercantil.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El hecho de que los rastros de saber-hacer antes ligados a ciertos sectores de la producci\u00f3n material e intelectual y, por regla general, todos los rastros de <em>sentido pr\u00e1ctico<\/em> tiendan a desaparecer radicalmente del terreno social, es una consecuencia directa de la extrema parcelarizaci\u00f3n y el sinsentido de las tareas en la producci\u00f3n mercantil (siendo <em>la colonizaci\u00f3n consumada<\/em> de los gestos y la decisi\u00f3n del trabajador dentro de su alienaci\u00f3n econ\u00f3mica primitiva s\u00f3lo un aspecto de la colonizaci\u00f3n general de toda la vida social). Son todas las aptitudes y deseos de una actividad <em>no dictada externamente<\/em> las que se destruyen en profundidad en los hombres de este tiempo. La pereza desarmada, hasta el punto de rechazar las pseudoactividades ofrecidas en la producci\u00f3n, pero sin poder <em>reinventar<\/em> la actividad humana sobre otras bases, se impone por doquier como la actitud subjetiva normal ante el nuevo estado de cosas social.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Al mismo tiempo, otro conflicto relacionado con las condiciones modernas del trabajo alienado surge del <em>modelo de m\u00e1ximo goce econ\u00f3mico<\/em>, encarnado por el estrato social de los directivos, pero que la sociedad actual propone como sentido final de la existencia, no s\u00f3lo a los directivos, sino a todos los estratos sociales serviles. Los proletarios modernos se educan ahora en la <em>mentalidad promedio de los directivos<\/em>; los campesinos, los obreros, los intelectuales, etc., tienden a perder las representaciones que ten\u00edan de s\u00ed mismos y a sustituirlas por las representaciones, gustos y deseos t\u00edpicos de los directivos. Este proceso, que tiende a reconfigurar la alienaci\u00f3n subjetiva en un modelo \u00fanico, puede verse en el mundo del trabajo, por ejemplo, en el hecho de que la demanda de participaci\u00f3n individual en la toma de <em>decisiones econ\u00f3micas<\/em> (as\u00ed como en la toma de decisiones pol\u00edticas fuera del trabajo), que al principio s\u00f3lo formaba parte del estatus socioecon\u00f3mico del directivo, se est\u00e1 convirtiendo en la demanda natural de todos los trabajadores, al mismo tiempo que la cr\u00edtica oficial que la organizaci\u00f3n del trabajo hace de s\u00ed misma.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La magnitud de los problemas a los que se enfrentar\u00e1 el movimiento revolucionario en los a\u00f1os venideros puede calibrarse considerando que es a partir de la p\u00e9rdida casi completa de todos los viejos talentos, y de este estado de \u00e1nimo contempor\u00e1neo que no tiene todav\u00eda gusto, y que no est\u00e1 preparado para ning\u00fan tipo <em>de empresa pr\u00e1ctica libre<\/em>, que debe comenzar el largo aprendizaje de una nueva forma de <em>sentido pr\u00e1ctico global<\/em>, y el cultivo universal de los talentos proletarios.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: center\"><strong>5<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Como <em>teor\u00eda de la autonom\u00eda individual<\/em>, la teor\u00eda de los situacionistas, una vez vaciada de su <em>esp\u00edritu negativo<\/em>, se une pura y simplemente a la visi\u00f3n \u00e9tica burguesa de una libertad individual desencarnada. Pero la verdadera miseria, que puede mentirse a s\u00ed misma sobre su destino de esta manera, ya no es tanto la libertad formal del trabajo frente al capital, sino esa <em>libertad de la pura apariencia<\/em> alimentada por las reglas del placer consumible; esa libertad de la irresponsabilidad, que s\u00f3lo acepta comprometerse para permanecer separada, que recurre incesantemente a los procesos externos de valorizaci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La naturaleza de la libertad y la necesidad de libertad reivindicada bajo la identificaci\u00f3n de la insatisfacci\u00f3n superficial con el proyecto situacionista, como con todas las ideolog\u00edas de rechazo de las condiciones existentes, puede entenderse como un sue\u00f1o promocional banal. El individuo de las condiciones existentes, que precisamente ha perdido todas las cualidades <em>individuales<\/em>, sue\u00f1a con entrar en la sociedad sin clases <em>tal como es<\/em>. Como le importa poco su cumplimiento <em>a pesar de<\/em> las condiciones actuales, no puede buscar la revoluci\u00f3n como soluci\u00f3n socio-hist\u00f3rica para prolongar este cumplimiento; s\u00f3lo puede so\u00f1ar con pasearse en su miseria con menos dificultad que en el viejo mundo. Todav\u00eda no siente la necesidad de hacerse due\u00f1o de la vida social, y como consecuencia de la estrechez de sus necesidades reales, todav\u00eda es muy pobre en la identificaci\u00f3n de los obst\u00e1culos reales a una revoluci\u00f3n; simplemente le gustar\u00eda que sus actuales amos se hicieran a un lado ante un <em>milagro proletario<\/em>. As\u00ed, incluso cuando cree sinceramente que puede prescindir de una autoridad que modele su existencia por ella, ya est\u00e1 reclamando el nuevo poder que la someta.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: center\"><strong>6<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Cuando una<em> teor\u00eda revolucionaria<\/em> ya no es capaz de llevar a cabo su tarea pr\u00e1ctica de <em>transformar las condiciones de conciencia existentes<\/em>, la falta de originalidad y la miseria de los que persisten en sus ruinas alcanza r\u00e1pidamente proporciones caricaturescas; para describir al <em>revolucionario promedio<\/em>, basta con reducirlo a <em>la alienaci\u00f3n promedio de su \u00e9poca<\/em>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Si desprecia la imagen epinal del l\u00edder, por ejemplo, el revolucionario contempor\u00e1neo no se libra en absoluto de la necesidad <em>jer\u00e1rquica<\/em>. Las motivaciones que le hacen identificarse con el \u00abbando revolucionario\u00bb ya ser\u00edan suficientes para demostrarlo. Al no poder figurar en la jerarqu\u00eda social existente, quiere consolarse so\u00f1ando con un trono en la sociedad futura; no necesariamente porque quiera desempe\u00f1ar un papel dominante en ella \u2014la mayor\u00eda de las veces no hay nada en \u00e9l que le lleve a esa ilusi\u00f3n\u2014, sino porque es <em>en la sociedad actual<\/em> donde se asegura un lugar en la jerarqu\u00eda pirata que constituye la comunidad revolucionaria. Entre todos los nuevos deberes que le incumben, el revolucionario contempor\u00e1neo desprecia hoy al viejo mundo y <em>al m\u00e1s conspicuo<\/em> de sus siervos, pero esto es igual que algunos obreros europeos mal pagados siguen despreciando al trabajador inmigrante, sin otra raz\u00f3n que la de que \u00e9ste refleja <em>con demasiada crudeza<\/em> su propia imagen de esclavos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Pero a trav\u00e9s de los vericuetos de su sub-aventura teatral, el revolucionario promedio llega a demostrar mucho m\u00e1s directamente su profunda necesidad de un entorno jer\u00e1rquico: la solidez de su ideolog\u00eda, es decir, toda la convicci\u00f3n que puede poner en ella, depende directamente de la <em>absoluta seguridad ideol\u00f3gica<\/em> que encarna la personalidad del l\u00edder. Si se encuentra en una posici\u00f3n de liderazgo, el revolucionario promedio siente, por el contrario, la necesidad absoluta de ser seguido, porque s\u00f3lo la convicci\u00f3n ciega de sus seguidores puede apoyarlo objetivamente, pero sobre todo subjetivamente, en su papel. Tanto si se le sigue como si \u00e9l sigue, es la misma necesidad de ilusi\u00f3n y de puesta en escena la que subyace en su mentalidad.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Es importante ahora que los experimentos de posibles asociaciones igualitarias, que lograr\u00e1n reconstituirse en la lucha contra las condiciones existentes, no acepten m\u00e1s en su interior, y combatan en el exterior, el menor <em>seguidismo te\u00f3rico<\/em> que no imponga simult\u00e1neamente la humildad, la reserva, y finalmente <em>la seriedad del disc\u00edpulo<\/em>, en el sentido de la educaci\u00f3n cl\u00e1sica, ante la tarea emprendida.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La ideolog\u00eda revolucionaria no s\u00f3lo aparece como un estado de falsa conciencia social, sino que se enuncia constantemente de forma directa como un rechazo pr\u00e1ctico de la verdad y de sus consecuencias concretas; como aspecto de la ideolog\u00eda revolucionaria, el voluntarismo igualitario tiene la \u00fanica funci\u00f3n de proporcionar un tel\u00f3n de fondo honorable a la huida de la tarea pr\u00e1ctica.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Es bien sabido que el igualitarismo anarcosituacionista siempre se ha negado a reconocer la organizaci\u00f3n jer\u00e1rquica real sobre la que funcionaba; esta importante renuncia pr\u00e1ctica acab\u00f3 por reducir la teor\u00eda de los situacionistas sobre la cuesti\u00f3n de la organizaci\u00f3n revolucionaria a una mera <em>contraideolog\u00eda<\/em> opuesta a la organizaci\u00f3n jer\u00e1rquica dominante, prefiriendo compartir la ilusi\u00f3n y la mentira oficial de la igualdad que sufrir la desgracia de su negaci\u00f3n. sin embargo, de la aceptaci\u00f3n de esta negaci\u00f3n y de las conclusiones te\u00f3rico-pr\u00e1cticas que de ella se desprenden depend\u00eda la posibilidad, cuando a\u00fan se estaba a tiempo, de abordar eficazmente todos los nuevos problemas, especialmente para la antigua I. S.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: center\"><strong>7<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">La <em>necesidad ideol\u00f3gica<\/em> que persiste en los individuos ce\u00f1idos a las reglas de las relaciones sociales de la sociedad mercantil, y que se reconstituye cada vez incluso en su revuelta, es <em>lo contrario<\/em> de la intuici\u00f3n y el sentido te\u00f3ricos reales, de los que depende ahora el giro, y el resultado final, de cualquier rebeli\u00f3n te\u00f3rico-pr\u00e1ctica real.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La ideolog\u00eda, por mucha seriedad cient\u00edfica que tenga \u2014la teor\u00eda marxista-situacionista, por ejemplo, contiene una amplia base cient\u00edfica que conserva incluso mucho tiempo despu\u00e9s de haberse volcado en una ideolog\u00eda\u2014, es un velo tendido entre el individuo y la realidad, y refleja <em>un sistema de intereses que quieren conservar ese velo<\/em>. En la contraideolog\u00eda revolucionaria que se opone actualmente a las condiciones existentes \u2014funcionando de manera an\u00e1loga al <em>espect\u00e1culo social<\/em> al que se adhiere\u2014, el inter\u00e9s de lo separado y la necesidad real de separaci\u00f3n que la domina se disfrazan como la afirmaci\u00f3n pura y dura del estado de cosas contrario. Sin embargo, los fundamentos ideol\u00f3gicos de todo pseudopensamiento revolucionario moderno, ya sea semioficial o salvaje, son directamente descifrables en su <em>esterilidad te\u00f3rico-pr\u00e1ctica<\/em>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La inteligencia ideol\u00f3gica \u2014que s\u00f3lo en muy raras ocasiones toma la forma de una burda ignorancia\u2014 es esencialmente la <em>inteligencia del contenido<\/em>, es decir, la asimilaci\u00f3n positivista de una realidad <em>externa<\/em>, ya se trate de la comprensi\u00f3n de un maestro de pensamiento o de la situaci\u00f3n socio-hist\u00f3rica o individual que la contiene. La inteligencia ideol\u00f3gica funciona por identificaci\u00f3n, y lo que realmente est\u00e1 en su base es la <em>necesidad de identificaci\u00f3n<\/em>. La inteligencia dial\u00e9ctica, en cambio, debe derivar su <em>fuerza antiideol\u00f3gica<\/em> al lograr la percepci\u00f3n de la <em>forma<\/em>, es decir, sobre esta base, la inteligencia de los procesos ocultos bajo la percepci\u00f3n inmediata del contenido. La comprensi\u00f3n de la forma, es decir, de la parte <em>no visible<\/em> de la realidad, es la condici\u00f3n indispensable, que precisamente en la inteligencia ideol\u00f3gica falta, para la determinaci\u00f3n del <em>sentido final<\/em> que se encuentra en la <em>relaci\u00f3n de la forma con el contenido<\/em>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Bajo la pantalla y el juego de los contenidos \u2014el car\u00e1cter espectacular de la sociedad moderna puede ser captado como la organizaci\u00f3n social sistem\u00e1tica de esta pantalla\u2014 el <em>trabajo de lo negativo<\/em> tiene lugar principalmente en el nivel de las formas antes de convertirse \u00e9l mismo en contenido visible. (La actividad humana puede entenderse como la forma superior que tiene el privilegio de construir sus propios contenidos, transformarlos o retirarse de ellos a su antojo).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Si la inteligencia dial\u00e9ctica depende de la facultad de <em>distanciarse<\/em> del contenido, la huida ideol\u00f3gica, en cambio, refleja <em>la alteraci\u00f3n de la facultad de distanciamiento<\/em>; al no poder someterse te\u00f3rica y pr\u00e1cticamente a las formas existentes, el pensamiento ideol\u00f3gico est\u00e1 de hecho totalmente sometido a ellas.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La facultad negadora de distanciamiento puede entenderse como la facultad de replegarse sobre s\u00ed mismo, como la facultad de romper la propia relaci\u00f3n inmediata con las condiciones existentes; en definitiva, como la facultad del individuo de tomar partido en el conflicto interior que resulta de esta relaci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El individuo capaz de distanciarse es el individuo reconciliado con su verdadera individualidad, es decir, capaz de verse a s\u00ed mismo en t\u00e9rminos de su <em>devenir<\/em> y del conflicto hist\u00f3rico fundamental en el que est\u00e1 suspendido su devenir. Es a trav\u00e9s de la facultad de distanciamiento que el individuo conserva el conocimiento de su libertad y puede realizar y verificar su construcci\u00f3n pr\u00e1ctica en la lucha.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La ausencia de la facultad de distanciamiento, que es la condici\u00f3n de la huida siempre renovada hacia los elementos externos de valorizaci\u00f3n, es el hecho del individuo subjetivamente separado, que ha terminado por <em>interiorizar<\/em> la separaci\u00f3n social externa de la condici\u00f3n proletaria; este individuo sigue siendo subjetivamente <em>un extra\u00f1o<\/em> para s\u00ed mismo, del mismo modo que debe seguir siendo un extra\u00f1o para la perspectiva de la teor\u00eda revolucionaria, incluso cuando se ha inclinado a dedicarle superficialmente su existencia.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Del mismo modo, el movimiento hist\u00f3rico por el que la clase proletaria se libera progresivamente de la exterioridad total de su condici\u00f3n socio-hist\u00f3rica primitiva, no es otra cosa que el acto de <em>distanciamiento hist\u00f3rico<\/em> al que queda suspendida la posibilidad de una <em>conciencia de clase<\/em>, entre otras posibilidades.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: center\"><strong>8<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Porque sigue siendo ante todo un ser externo, el individuo sin originalidad producido por las condiciones existentes siente la necesidad, cuando los conflictos de la sociedad actual acaban por alcanzarle directamente, de que sus gestos de revuelta se encarnen, paralelamente, en <em>h\u00e9roes mitol\u00f3gicos<\/em>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Cristo es la condici\u00f3n de la mentalidad cristiana porque es la encarnaci\u00f3n subjetiva que une la tierra con el cielo; es el ser subjetivo externo que hace posible la mentalidad cristiana, porque en realidad es la tierra, y el papel que desempe\u00f1a en ella, lo que constituye para ella el verdadero cielo inaccesible. En la mentalidad revolucionaria com\u00fan \u2014en la que la mentalidad situacionista pura s\u00f3lo se distingue por un voluntarismo m\u00e1s acentuado y a menudo m\u00e1s ciego\u2014 los h\u00e9roes revolucionarios desempe\u00f1an literalmente la funci\u00f3n de un Cristo. La visi\u00f3n novelesca de los ultrate\u00f3ricos y de muchas sublevaciones hist\u00f3ricas selectas logra a trav\u00e9s de la personalidad sagrada de los h\u00e9roes la uni\u00f3n de la trivialidad terrenal con el cielo de la historia universal. Ya Lenin (los bolcheviques fueron grandes pioneros de este culto) dec\u00eda que s\u00f3lo se es verdaderamente marxista cuando uno se pregunta \u00abqu\u00e9 habr\u00eda pensado y hecho Marx en esta situaci\u00f3n\u00bb. El talento espectacular personal de la antigua I. S., as\u00ed como un aspecto de su talento pr\u00e1ctico real, fue intentar el siguiente paso en esta cl\u00e1sica puesta en escena heroica, aumentando decisivamente la concreci\u00f3n del mito: con la IS, una comunidad de semidioses fue investida con el poder de anunciar las nuevas condiciones paradis\u00edacas.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Porque, en contra del m\u00e1s simple sentido com\u00fan, el revolucionario contempor\u00e1neo comienza su tarea dejando de mirarse a s\u00ed mismo a la cara, se identifica sucesivamente, en orden decreciente de abstracci\u00f3n, con el \u00absentido de la historia\u00bb, con la epopeya de un \u00abproletariado\u00bb <em>desencarnado<\/em>, con las personalidades novelescas de sus maestros de pensamiento y, finalmente, y de forma m\u00e1s directa, con las personitas aturdidas que la vida cotidiana pone en su camino. Como todos los religiosos, el revolucionario ha organizado su <em>universo b\u00edblico<\/em> en el que se recogen todos los episodios fant\u00e1sticos, y que al mismo tiempo definen el sentido de sus ritos. Aprende, por ejemplo, que \u00abla Comuna de Par\u00eds fue la dictadura del proletariado\u00bb; los negros de Watts, \u00abla cr\u00edtica en acci\u00f3n de la vida cotidiana\u00bb; tambi\u00e9n se le advierte contra la \u00absociolog\u00eda\u00bb y el \u00abestructuralismo\u00bb, que sabe que son los hijos malignos de la \u00abmercanc\u00eda\u00bb y el \u00abespect\u00e1culo\u00bb.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Del mismo modo que consigue convertir toda su vida concreta en una farsa lamentable \u2014y en esto el revolucionario promedio es el digno hijo de las condiciones existentes\u2014, su pensamiento es una p\u00e1lida imitaci\u00f3n de lo que otros, por haber vivido la aventura necesaria, han pensado en su lugar antes que \u00e9l. Seg\u00fan la secta a la que pertenezca, saliva ante los <em>peores clich\u00e9s<\/em> que ocupan el lugar de los v\u00ednculos y las representaciones colectivas; se enorgullece de entender el trasfondo, s\u00f3lo bromea con los chivos expiatorios que su ideolog\u00eda designa, porque sabe que, como \u00e9l, sus compa\u00f1eros s\u00f3lo podr\u00e1n re\u00edrse de ellos. Su expresi\u00f3n grupal \u2014y, en definitiva, su \u00fanico logro verdaderamente personal\u2014 se reduce precisamente a mostrar, tan a menudo como sea posible, que es efectivamente el disc\u00edpulo servil de la secta y el sectarismo que lo contienen.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: center\"><strong>9<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Las exigencias de ciertas tareas pr\u00e1cticas empujan a veces a los revolucionarios a <em>asociarse<\/em>, y la mayor\u00eda de las veces no se puede alcanzar el menor de los objetivos que se han propuesto porque es en la propia asociaci\u00f3n donde han empezado a cometer errores. La debilidad cualitativa del movimiento revolucionario moderno ha acentuado constantemente esta necesidad, que es primero <em>en la forma de asociaci\u00f3n<\/em> que todo queda por aprender. Hay que tener en cuenta que la propia profundidad de los objetivos que los revolucionarios pueden plantearse en el curso de su lucha, as\u00ed como las posibilidades que tienen de alcanzarlos, dependen dial\u00e9cticamente de su <em>saber hacer<\/em> sobre las cuestiones de asociaci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Sin embargo, cuando las cosas llegan a un punto en el que la asociaci\u00f3n se convierte en una <em>necesidad pr\u00e1ctica<\/em>, siempre es posible juzgar el valor de un individuo, es decir, la naturaleza de la relaci\u00f3n que este individuo tiene consigo mismo, con los dem\u00e1s y con toda la realidad, haciendo esta observaci\u00f3n: la huida ideol\u00f3gica, que no siempre es detectable desde el principio en el plano de las ideas solamente, dejar\u00e1 al individuo en un estado constante de miseria e impotencia.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La ideolog\u00eda, que debe entenderse siempre no s\u00f3lo como un determinado estado de falsa conciencia, sino tambi\u00e9n como un conjunto de condiciones materiales y subjetivas que la hacen imprescindible, no admite <em>ning\u00fan progreso<\/em> en la aptitud para la vida y la lucha; porque es la peor escuela de la misma, y porque es siempre obra de personas que, en lo fundamental, no quieren cambiar nada, y, sobre todo, que <em>no quieren cambiar ellas mismas<\/em>. El esclavo moderno, ya sea revolucionario, o simplemente satisfecho con las condiciones actuales, o un compromiso entre las dos posiciones, es el hombre <em>antidial\u00e9ctico<\/em> por excelencia; el hombre de una \u00e9poca en la que todo el progreso, todo el gusto por el progreso, y todo el conocimiento del progreso, han sido reprimidos. Cuando las circunstancias demasiado apremiantes le se\u00f1alan expl\u00edcitamente su condici\u00f3n de esclavo, ignorando el tiempo y \u00abla progresi\u00f3n org\u00e1nica de la actividad\u00bb, <em>quiere ser perfecto<\/em> en cuanto recupere la ilusi\u00f3n de ser libre. Es el hombre de la puesta en escena y la simulaci\u00f3n, porque es el \u00fanico modo de autoafirmaci\u00f3n que puede ignorar indefinidamente el tiempo.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: center\"><strong>10<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Cualquier contraataque a la teor\u00eda revolucionaria, que bien podr\u00eda corresponder a la actualizaci\u00f3n de un <em>nuevo estilo de lucha situacionista<\/em>, se enfrenta ahora a la necesidad de hacer imposible en sus nuevos desarrollos y en todos los puntos de aplicaci\u00f3n de su cr\u00edtica la <em>aprobaci\u00f3n superficial<\/em> que ha triunfado, sin encontrar oposici\u00f3n efectiva, en los \u00faltimos a\u00f1os.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Ahora debemos partir del hecho de que la actual vanguardia de la teor\u00eda revolucionaria no s\u00f3lo no sigue el ritmo de la realidad, sino que va cien leguas por detr\u00e1s de ella. La <em>crisis<\/em> actual de la teor\u00eda revolucionaria puede resumirse esquem\u00e1ticamente en el hecho de que se ha encontrado m\u00e1s r\u00e1pidamente de lo que pensaba en la situaci\u00f3n de tener que superar <em>te\u00f3ricamente<\/em>, no s\u00f3lo la sociedad contra la que lucha, sino sus propios problemas internos <em>que han llegado con la propia lucha<\/em>; en el centro de estos problemas est\u00e1 el r\u00e1pido deterioro de sus viejas ideas, su flagrante insuficiencia a la hora de comprender la fase alcanzada hoy por el movimiento revolucionario real, y <em>de actuar sobre \u00e9l<\/em>, m\u00e1s all\u00e1 del simple asombro de su existencia.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La gran cantidad de nuevas preguntas a las que los revolucionarios no han podido encontrar respuesta hasta ahora corre el riesgo de traducirse en una p\u00e9rdida de tiempo y de terreno para la propia revoluci\u00f3n. A estas alturas, el contraste entre la riqueza de este periodo hist\u00f3rico y la escandalosa estulticia de la cr\u00edtica revolucionaria se ha hecho lo suficientemente patente como para que la nueva generaci\u00f3n de revolucionarios salga de las sombras y ponga fin a esta situaci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Adem\u00e1s de las formas cl\u00e1sicas, y generalmente conocidas, de alienaci\u00f3n, corresponde a las pr\u00f3ximas empresas que continuar\u00e1n <em>la lucha por la teor\u00eda-pr\u00e1ctica<\/em> detectar y combatir las nuevas formas de alienaci\u00f3n que vienen con el retorno de las luchas de clase; en particular, las formas de alienaci\u00f3n que se reconstituyen dentro de las luchas te\u00f3ricas y pr\u00e1cticas.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Un conocimiento, por muy refinado que sea, del viejo movimiento revolucionario y de los obst\u00e1culos a los que se enfrent\u00f3, resulta muy insuficiente cuando se trata de dominar los problemas y las tareas del movimiento revolucionario moderno. La revoluci\u00f3n que ahora se rehace no puede reducirse en modo alguno a las situaciones vividas en el pasado. Partiendo de los logros de la teor\u00eda cl\u00e1sica marxista-situacionista, los revolucionarios de hoy se encuentran ante la necesidad de entender su revoluci\u00f3n <em>sobre la marcha<\/em>, reinventando la teor\u00eda que <em>ahora<\/em> exige. Ya no se trata tanto de demostrar que el viejo mundo debe ser, y ser\u00e1, destruido, como de comprender el <em>curso de esta destrucci\u00f3n<\/em>; en esta perspectiva, el <em>poder cr\u00edtico<\/em> de la teor\u00eda debe centrarse principalmente en el propio movimiento revolucionario; pues con \u00e9l, a pesar de toda su confusi\u00f3n y debilidad, es la puesta en marcha del nuevo mundo lo que ya ha comenzado. La pr\u00f3xima etapa de la teor\u00eda revolucionaria se caracterizar\u00e1, en todo el sentido de la palabra, como una <em>teor\u00eda de la guerra social<\/em>; perdiendo en particular el gusto por las escaramuzas y los juegos intrascendentes, sabr\u00e1 que en cada batalla es la apuesta total de esta guerra la que se pone siempre en cuesti\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En contra de todos los prejuicios existentes al respecto, el movimiento revolucionario actual no tiene ciertamente a mano la victoria de una revoluci\u00f3n situacionista. Una nueva clase de dirigentes, cuyos miembros pudieran ser reclutados en el primer asalto revolucionario de todas las esferas actuales de la vida social, tanto de las clases dominantes como de los revolucionarios m\u00e1s extremistas, tendr\u00eda sin duda mejores razones para el optimismo que la minor\u00eda informe de revolucionarios que hoy en todo el mundo pretenden <em>vivir hasta el final<\/em> el programa marxista-situacionista. No hay ninguna <em>oposici\u00f3n seria<\/em> a la semirrevoluci\u00f3n que se est\u00e1 produciendo confusamente ante nuestros ojos y que s\u00f3lo pretende, pac\u00edfica o violentamente, la simple depuraci\u00f3n de la actual irracionalidad social que <em>se ha convertido en flagrante<\/em>. En cuanto a la revoluci\u00f3n verdaderamente situacionista, s\u00f3lo est\u00e1 en <em>el horizonte<\/em> de los conflictos actuales, donde por el momento el programa situacionista s\u00f3lo vale <em>como fuente de inspiraci\u00f3n para un nuevo statu quo del orden existente<\/em>; al igual que en otra \u00e9poca el programa comunista sirvi\u00f3 de justificaci\u00f3n para los poderes afines de los socialdem\u00f3cratas y los bolcheviques.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Originalmente publicado en forma de panfleto por el Centre de Recherche sur la Question Sociale (Par\u00eds, noviembre de 1973), este texto de Daniel Denevert (1949) es uno de los primeros an\u00e1lisis de la teor\u00eda situacionista como obst\u00e1culo para el movimiento revolucionario, en primer lugar como subproducto de la sociedad existente. 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