{"id":2682,"date":"2022-08-29T19:05:51","date_gmt":"2022-08-30T00:05:51","guid":{"rendered":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=2682"},"modified":"2022-08-29T19:07:12","modified_gmt":"2022-08-30T00:07:12","slug":"giorgio-agamben-a-quien-se-dirige-la-palabra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=2682","title":{"rendered":"Giorgio Agamben \/ \u00bfA qui\u00e9n se dirige la palabra?"},"content":{"rendered":"<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>Traducci\u00f3n de la intervenci\u00f3n de Giorgio Agamben publicada el <a href=\"https:\/\/www.quodlibet.it\/giorgio-agamben-a-chi-si-rivolge-la-parola\">23 de agosto de 2022<\/a> en su columna \u00abUna voce\u00bb en el sitio de la editorial italiana Quodlibet.<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En todas las \u00e9pocas, poetas, fil\u00f3sofos y profetas han lamentado y denunciado sin reservas los vicios y carencias de su tiempo. Quienes as\u00ed se lamentaban y acusaban se dirig\u00edan, sin embargo, a sus semejantes y hablaban en nombre de algo com\u00fan o al menos compartible. Se ha dicho, en este sentido, que poetas y fil\u00f3sofos siempre han hablado en nombre de un pueblo ausente. Ausente en el sentido de faltante, de algo que se sent\u00eda que faltaba y que, por lo tanto, de alguna manera segu\u00eda presente. Incluso en esta modalidad negativa y puramente ideal, sus palabras segu\u00edan presuponiendo un destinatario.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Hoy, quiz\u00e1s por primera vez, poetas y fil\u00f3sofos hablan \u2014si es que lo hacen\u2014 sin ning\u00fan destinatario posible en mente. La tradicional extra\u00f1eza del fil\u00f3sofo hacia el mundo en el que vive ha cambiado su significado, ya no es s\u00f3lo aislamiento o persecuci\u00f3n por fuerzas hostiles o enemigas. La palabra debe ahora hacer frente a una ausencia de destinatario que no es epis\u00f3dica, sino, por as\u00ed decirlo, constitutiva. Es sin destinatario, es decir, sin destino. Esto tambi\u00e9n puede expresarse diciendo, como se hace en muchos sectores, que la humanidad \u2014o al menos la parte de ella que es m\u00e1s rica y poderosa\u2014 ha llegado al final de su historia y que, por tanto, la idea misma de transmitir y legar algo ya no tiene sentido. Sin embargo, cuando Averroes, en la Andaluc\u00eda del siglo XII, afirmaba que la finalidad del pensamiento no es comunicarse con los dem\u00e1s, sino unirse con el intelecto \u00fanico, daba por sentado que la especie humana es eterna. Somos la primera generaci\u00f3n en la modernidad para la que esta certeza se ha puesto en tela de juicio, para la que de hecho parece probable que el g\u00e9nero humano \u2014al menos lo que entendemos por este nombre\u2014 podr\u00eda dejar de existir.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Sin embargo, si \u2014como estoy haciendo en este mismo momento\u2014 seguimos escribiendo, no podemos dejar de preguntarnos qu\u00e9 puede ser una palabra que en ning\u00fan caso ser\u00e1 compartida y escuchada, no podemos escapar a esta prueba extrema de nuestra condici\u00f3n de escribientes en una condici\u00f3n de absoluta impertenencia. Ciertamente, el poeta siempre ha estado solo con su lengua, pero esta lengua era por definici\u00f3n compartida, algo que ya no nos parece tan evidente. En cualquier caso, es el propio sentido de lo que hacemos el que se est\u00e1 transformando, quiz\u00e1s ya se ha transmutado integralmente. Pero esto significa que tenemos que repensar de nuevo nuestro mandato en la palabra, en una palabra que ya no tiene destinatario, que ya no sabe a qui\u00e9n se dirige. La palabra se asemeja aqu\u00ed a una carta que ha sido rechazada por el remitente porque el destinatario es desconocido. Y no podemos rechazarla, debemos tenerla en nuestras manos, porque quiz\u00e1s nosotros mismos seamos ese destinatario desconocido.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Hace unos a\u00f1os, una revista de lengua inglesa me pidi\u00f3 que respondiera a la pregunta \u00abA qui\u00e9n se dirige la poes\u00eda\u00bb. Ofrezco aqu\u00ed el texto italiano, a\u00fan in\u00e9dito.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\"><em>\u00bfA qui\u00e9n se dirige la poes\u00eda?<\/em><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\"><em>S\u00f3lo es posible responder a esta pregunta si se entiende que el destinatario de un poema no es una persona real, sino una exigencia.<\/em><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\"><em>La exigencia no coincide con ninguna de las categor\u00edas modales con las que estamos familiarizados: lo que es objeto de una exigencia no es ni necesario ni contingente, ni posible ni imposible.<\/em><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\"><em>M\u00e1s bien se dir\u00e1 que una cosa exige otra, cuando, si la primera es, la otra tambi\u00e9n ser\u00e1, sin que la primera la implique l\u00f3gicamente ni la obligue a existir en el plano de los hechos. Es, simplemente, m\u00e1s all\u00e1 de toda necesidad y de toda posibilidad. Como una promesa que s\u00f3lo puede ser cumplida por quien la recibe.<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\"><em>Benjamin escribi\u00f3 que la vida del pr\u00edncipe My\u0161kin exige permanecer inolvidable, aunque todo el mundo la haya olvidado. Del mismo modo, un poema exige ser le\u00eddo, aunque nadie lo lea.<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\"><em>Esto tambi\u00e9n puede expresarse diciendo que, en la medida en que exige ser le\u00edda, la poes\u00eda debe permanecer ilegible, que no hay realmente un lector de la poes\u00eda.<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\"><em>Esto es quiz\u00e1s lo que ten\u00eda en mente C\u00e9sar Vallejo cuando, para definir la intenci\u00f3n \u00faltima y casi la dedicatoria de toda su poes\u00eda, no encontr\u00f3 otras palabras que <\/em>por el analfabeto a quien escribo<em>. Consideremos la formulaci\u00f3n aparentemente redundante: \u00abpor el analfabeto a quien escribo\u00bb. <\/em>Por<em> no quiere decir aqu\u00ed tanto \u00aba\u00bb como \u00aben lugar de\u00bb, como Primo Levi dec\u00eda de dar testimonio por \u2014es decir, \u00aben lugar de\u00bb\u2014 aquellos que en la jerga de Auschwitz se llamaban los \u00abmusulmanes\u00bb, es decir, aquellos que bajo ninguna circunstancia habr\u00edan podido dar testimonio. El verdadero destinatario de la poes\u00eda es aquel que no puede leerla. Pero esto tambi\u00e9n significa que el libro, que est\u00e1 destinado a quien no puede leerlo \u2014el analfabeto\u2014 fue escrito con una mano que, en cierto modo, no sabe escribir, con una mano analfabeta. La poes\u00eda devuelve toda escritura a lo ilegible de donde proviene y hacia donde sigue su camino.<\/em><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Traducci\u00f3n de la intervenci\u00f3n de Giorgio Agamben publicada el 23 de agosto de 2022 en su columna \u00abUna voce\u00bb en el sitio de la editorial italiana Quodlibet. &nbsp; En todas las \u00e9pocas, poetas, fil\u00f3sofos y profetas han lamentado y denunciado sin reservas los vicios y carencias de su tiempo. 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