{"id":2675,"date":"2022-08-27T10:28:07","date_gmt":"2022-08-27T15:28:07","guid":{"rendered":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=2675"},"modified":"2022-08-27T10:28:07","modified_gmt":"2022-08-27T15:28:07","slug":"josep-rafanell-i-orra-ni-gestion-ni-heroizacion-de-la-institucion-psiquiatrica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=2675","title":{"rendered":"Josep Rafanell i Orra \/ Ni gesti\u00f3n ni heroizaci\u00f3n de la instituci\u00f3n psiqui\u00e1trica\u2026"},"content":{"rendered":"<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>En la \u00e9poca de implosi\u00f3n de las instituciones pastorales que estamos viviendo, quiz\u00e1s no sea del todo in\u00fatil hacer o\u00edr las voces disidentes que no quieren alinearse ni con los intentos de restauraci\u00f3n de la instituci\u00f3n psiqui\u00e1trica ni con las pol\u00edticas de gesti\u00f3n o <em>management<\/em> que la est\u00e1n llevando al colapso. Tener percepciones claras en estos tiempos de extrema confusi\u00f3n, tal vez requiera que hagamos un cierto n\u00famero de renuncias para que algo nuevo pueda suceder. O para decirlo con las palabras de Gilles Deleuze: \u00abDe modo que la percepci\u00f3n no es el objeto m\u00e1s algo, sino el objeto menos algo, menos todo lo que no nos interesa\u00bb. \u00bfY si la psiquiatr\u00eda, en las nuevas formas de pensar el cuidado, ya no nos interesa? Este texto propone algunas hip\u00f3tesis sobre lo que podr\u00eda ser una ecolog\u00eda de las pr\u00e1cticas del cuidado. Fue publicado por primera vez en franc\u00e9s en el sitio web de <\/strong><a href=\"https:\/\/lundi.am\/Ni-management-ni-heroisation-de-l-institution-psychiatrique-Plutot-agir-pour\"><strong><em>lundimatin<\/em><\/strong><\/a><strong>, n\u00fam. 336, 30 de abril de 2022.<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: right\"><em>Porque el mundo es muy vasto,<\/em><\/div>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: right\"><em>el Alto Mar se extiende m\u00e1s all\u00e1 de todo conocimiento:<\/em><\/div>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: right\"><em>hay mundos m\u00e1s all\u00e1 del mundo<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: right\">Ursula Le Guin, <em>Terramar<\/em><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>Contra la organizaci\u00f3n de la negligencia<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Parecer\u00eda que las pr\u00e1cticas del cuidado, en el paisaje de brutal negligencia dibujado por las nuevas formas de gubernamentalidad, est\u00e1n llamadas a recomponer las m\u00e1quinas de guerra contra el mundo de la mercanc\u00eda. El caso es que no podemos seguir consintiendo la disyuntiva entre las luchas y las formas de cuidar las multiplicidades que habitan el mundo. El combate y la atenci\u00f3n a la fragilidad de nuestras existencias y a los entornos en los que vivimos se re\u00fanen de nuevo en un \u00fanico movimiento agon\u00edstico.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Pero para que existan entornos \u00abespec\u00edficos\u00bb, interdependencias situadas que constituyan formas de comunidad, tendremos que considerar, en cambio, lo que algunos han llamado los \u00abbienes comunes negativos\u00bb.<sup>1<\/sup> O, en otras palabras, lo que en la malla metropolitana nos asfixia: la agricultura industrial y sus redes de distribuci\u00f3n,<sup>2<\/sup> el orden el\u00e9ctrico<sup>3<\/sup> y sus residuos, la log\u00edstica que rige nuestra subsistencia,<sup>4<\/sup> las tecnolog\u00edas m\u00e9dicas y farmac\u00e9uticas que fabrican la abstracci\u00f3n de la salud, las redes de movilidad que cortocircuitan los lugares para producir el espacio de la valorizaci\u00f3n, los flujos semi\u00f3ticos tentaculares de las redes digitales dedicadas al dise\u00f1o de subjetivaciones atomizadas que <em>masifican<\/em> (y que masifican en la atomizaci\u00f3n).\u00a0 Es decir, la suma de dependencias infraestructurales que nos hacen cautivos. Y es que la nueva <em>sistem\u00e1tica<\/em> social gobernada por la econom\u00eda es, como sabemos, isom\u00f3rfica con las <em>formas radicales<\/em> de destrucci\u00f3n de la habitabilidad del mundo, para los no-humanos pero ahora para los propios humanos, y por tanto de los lugares de comunidad.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Pensar en el desmantelamiento del mundo infraestructural, o en su fragmentaci\u00f3n, es inseparable del resurgimiento de medios espec\u00edficos, incompatibles con el r\u00e9gimen universal de equivalencia. O lo que es lo mismo, <em>hostiles<\/em> a la producci\u00f3n ontol\u00f3gica <em>ac\u00f3smica<\/em> del neoliberalismo tard\u00edo.<sup>5<\/sup><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Es en esta perspectiva de sabotaje a la <em>organizaci\u00f3n de la destrucci\u00f3n<\/em>, inseparable de una gubernamentalidad basada en la negligencia, que me gustar\u00eda volver brevemente a las instituciones pastorales, a su supervivencia como formas de reproducci\u00f3n social, y que todav\u00eda constituyen el fondo de comercio de la izquierda y sus leyendas. A pesar de su <em>anacronismo<\/em> y de su implosi\u00f3n bajo los golpes del <em>management<\/em> y la ferocidad del empresariado liberal, estas instituciones siguen manteniendo el espejismo de una cohesi\u00f3n del espacio social, su distribuci\u00f3n de las identidades bajo el signo de la separaci\u00f3n. Vivimos en un punto de inflexi\u00f3n donde se hibridan las proyecciones hipn\u00f3ticas del capital y la rigidez cada vez m\u00e1s exasperada de las polic\u00edas de lo social. Podr\u00edamos llamar a esto el momento del liberal-fascismo que viene. Son siempre y de nuevo las instituciones policiales, entrelazadas con los dispositivos rizom\u00e1ticos de producci\u00f3n de valor, las que siguen garantizando en \u00faltima instancia la mistificaci\u00f3n de lo que se llama \u00absociedad\u00bb, sus partes y piezas, sus formas de integraci\u00f3n y desintegraci\u00f3n, de inclusi\u00f3n y exclusi\u00f3n, y por tanto la gesti\u00f3n de sus zonas marginales, superfluas. Y es hacia lo superfluo que enfocaremos nuestro inter\u00e9s en las siguientes l\u00edneas.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Evocar el hundimiento del Estado social nos obliga a pensar en las formas en que heredamos su negatividad hist\u00f3rica. Y practicar formas de salir de ella ahora. Frente a la producci\u00f3n de la poblaci\u00f3n, hay que dar cabida a formas de vida comunales que puedan irrumpir en el paisaje de la uniformizaci\u00f3n que es inseparable de la producci\u00f3n de nuevos engendros y formas de vida <em>aberrantes<\/em>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Retrocedamos. Se supone que nos hemos convertido en humanos porque somos seres sociales instituidos. Hoy en d\u00eda, aunque las entidades fluidas de las redes parecen primar sobre las viejas subjetivaciones de las instituciones disciplinarias que \u00abhac\u00edan\u00bb sociedad, lo cierto es que \u00ablo social\u00bb <em>sigue<\/em> apelando a los poderes estatales que se instituyen instituyendo sujetos a gobernar.<sup>6<\/sup><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La implosi\u00f3n de la gubernamentalidad pastoral, desde la escuela hasta la psiquiatr\u00eda, desde los mundos m\u00e9dico-sociales hasta las instituciones asistenciales, deja ciertamente un vac\u00edo. Lo que algunos en los universos de la t\u00e9cnica llaman \u00abtecnolog\u00edas zombis\u00bb<sup>7<\/sup> tambi\u00e9n podr\u00eda caracterizar a las instituciones sociales. Estas instituciones contin\u00faan su acci\u00f3n aut\u00f3mata a pesar de su declive.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Habr\u00e1 que poner en perspectiva un doble combate: contra la naturalizaci\u00f3n de las instituciones y sus sujetos y contra el conexionismo que pretende deshacerse de ellas en forma de \u00e1tomos autorreferenciales hiperconectados (no en vano las redes se llaman\u2026 sociales). No est\u00e1 prohibido pensar en la abolici\u00f3n de la psiquiatr\u00eda, de las tecnolog\u00edas que producen abstracciones de la salud y del r\u00e9gimen escolar, para que puedan surgir nuevas pr\u00e1cticas del cuidado, de la atenci\u00f3n y de la transmisi\u00f3n de conocimientos\u2026 Pero, \u00bfcon qu\u00e9 podemos sustituirlos para no dejar espacio, en su vac\u00edo, a la emergencia de formas de vida que se anudan en las excrecencias de la identidad? No podremos prescindir de nuevos mecanismos de ayuda mutua y cooperaci\u00f3n en los que puedan surgir formas de transindividuaci\u00f3n situada.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Los rasgos m\u00e1s caracter\u00edsticos de la ofensiva neoliberal desde la larga d\u00e9cada de 1980 han sido comentados en numerosas ocasiones: la destrucci\u00f3n del tejido de las comunidades y de las solidaridades, la ocultaci\u00f3n de las divisiones sociales, la atomizaci\u00f3n coextensiva a la promoci\u00f3n de una ontolog\u00eda empresarial desprovista <em>de mundo<\/em>, la metropolizaci\u00f3n de un espacio global atravesado por los flujos de valor, que es inseparable de una indiferencia arrogante, cuando no de una violencia brutal, hacia la singularidad de los entornos vitales y las formas de habitarlos. Esta nueva reestructuraci\u00f3n del \u00absistema-mundo\u00bb habr\u00e1 provocado el colapso de secciones enteras de instituciones disciplinarias para la gesti\u00f3n de la inadaptaci\u00f3n, que sin embargo eran, en algunos casos, lugares de hospitalidad.<sup>8<\/sup> Se instituy\u00f3 as\u00ed un nuevo orden brutal de negligencia en nombre del absolutismo desp\u00f3tico de la econom\u00eda.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Si se trata de hacer pensable la destituci\u00f3n de las instituciones can\u00f3nicas de la reproducci\u00f3n social, habr\u00e1 que hacerlo sin dejar el campo abierto a la brutalidad gerencial del dise\u00f1o de un mundo en el que las existencias, humanas y no humanas, est\u00e1n enteramente sometidas al fascismo de la mercanc\u00eda. Ciertamente, estamos asistiendo a la brutal transici\u00f3n de los sujetos-sociales-integrados, con sus rechazados e inadaptados, al <em>homo \u0153conomicus<\/em> integral y sus excrecencias psicop\u00e1ticas. Entre los dos, es m\u00e1s necesario que nunca reactivar la experiencia de la comunidad.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>Pluralizar los relatos<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Necesitamos nuevos relatos. O reactivar viejas historias disidentes. Debemos prestar mucha atenci\u00f3n a las historias que nos hablan de mundos plurales y de su supervivencia. Debemos negarnos a refugiarnos beatamente en la sensaci\u00f3n afligida de p\u00e9rdida de una humanidad universal y en los intentos de salvar a cualquier sujeto tr\u00e1gico que se suponga que la represente. Para abrirse al establecimiento de experiencias singulares de comunidad, tendremos que reinterrogar las evidencias hist\u00f3ricas de los sujetos sociales como condici\u00f3n de la subjetivaci\u00f3n pol\u00edtica. Incluso dentro de la escenograf\u00eda pol\u00edtica de la desidentificaci\u00f3n.<sup>9<\/sup> Y as\u00ed dilucidar c\u00f3mo la idea del \u00absujeto\u00bb, la larga historia de la coincidencia entre sujeto y verdad en la relaci\u00f3n solipsista de yo a yo, es la de los antiguos vencedores. De qu\u00e9 manera el autogobierno de s\u00ed mismo era, y sigue siendo, la condici\u00f3n del gobierno. Y finalmente, de qu\u00e9 manera el sujeto as\u00ed instituido hab\u00eda despoblado los mundos plurales de las comunidades. Aqu\u00ed est\u00e1n hoy, los representantes del viejo mundo de los sujetos y las escenas de gobierno, ca\u00eddos por las nuevas formas triunfantes de subjetivaci\u00f3n en las que la vida se ha convertido en un trabajo permanente de valorizaci\u00f3n, por proyecci\u00f3n, en un afuera virtual ya sobrecodificado.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Pero los enemigos de nuestros enemigos no son necesariamente nuestros amigos. Esto se entiende desde el fin de la <em>idea del comunismo<\/em>. Lo que reivindicamos es un comunismo de pr\u00e1cticas situadas, de agenciamientos entre heterogeneidades que no se dejan representar y, por tanto, gobernar.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Ailton Krenak, con la dulzura de los supervivientes de mundos devastados, nos dice que para retrasar el fin del mundo hay que contar historias. Siempre que nos alejemos de la idea descabellada de una humanidad universal y de su historia grandilocuente.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;padding-left: 40px\"><small>Definitivamente no somos iguales, y es maravilloso saber que cada uno de los que estamos aqu\u00ed somos diferentes de los dem\u00e1s, como constelaciones. El hecho de que podamos compartir este espacio, de que viajemos juntos, no significa que seamos iguales; significa exactamente que somos capaces de atraernos por nuestras diferencias, que deben guiar nuestra hoja de ruta de la vida. Tener diversidad, no la de una humanidad con el mismo protocolo. [\u2026] Y mi provocaci\u00f3n sobre retrasar el fin del mundo es exactamente siempre para poder contar una historia m\u00e1s.<sup>10<\/sup><\/small><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Aunque el Estado, hoy cautivo de un futuro gerencial que lo devora por dentro, pretende seguir siendo en \u00faltima instancia el organizador de las organizaciones, su soberan\u00eda parece residir ahora s\u00f3lo en su polic\u00eda negativa. Es decir, sigue siendo fundamentalmente el enemigo de la comunidad a trav\u00e9s de sus instituciones, que constituyen el teatro de su automanifestaci\u00f3n. No podemos escapar al trabajo continuo de desnaturalizaci\u00f3n de las instituciones pastorales que se supone que existen \u00abpara nuestro bien\u00bb. M\u00e1s que nunca debemos emprender procesos destituyentes en los que las formas de vida transindividuales den sus propiedades a la vida de la comunidad.<sup>11<\/sup> La \u00abpropiedad\u00bb es entonces lo que se refiere, propiamente, a las relaciones que especifican un entorno. Este trabajo de singularizaci\u00f3n de nuestros entornos de vida, que son singulares porque est\u00e1n abiertos al encuentro con lo heterog\u00e9neo, es lo que llamamos <em>pr\u00e1cticas del cuidado<\/em>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En nuestra \u00e9poca de convulsiones ontol\u00f3gicas, asistimos a una extra\u00f1a paradoja: cuando las zonas formativas de la experiencia abren caminos hacia el exterior poblados de multiplicidades, algunos se esfuerzan heroicamente por restaurar la interioridad del sujeto Uno y la instituci\u00f3n de una humanidad com\u00fan. Especialmente en Francia, que en su eterno provincialismo republicano se entrega al culto parox\u00edstico de un humanismo mono-ontol\u00f3gico, inscrito en un sentido teleol\u00f3gico de la Historia de la que pretende ser cuna. Inevitablemente, esto es inseparable de una profusi\u00f3n de representantes autoproclamados, con su pretensi\u00f3n religiosa de representar un conocimiento sobre el sujeto.<sup>12<\/sup> Este pa\u00eds, profundamente comunero, pero perpetuamente gobernado por la contrainsurrecci\u00f3n, sigue siendo el reino de la Representaci\u00f3n inseparable del decorado de la Instituci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Es igualmente desarmante que, en la proliferaci\u00f3n de la destrucci\u00f3n de los modos de existencia que producen diferencias, algunos persistan en querer rehabilitar las instituciones, fuentes hist\u00f3ricas de producci\u00f3n y reproducci\u00f3n, de servidumbre por separaci\u00f3n, de sujetos sociales y sus Constituciones.<sup>13<\/sup> Cuando deber\u00edamos estar m\u00e1s atentos que nunca a las etopoi\u00e9ticas fragmentarias, a las maneras situadas de habitar los mundos de las relaciones, a la regionalizaci\u00f3n de la experiencia, nos encontramos una y otra vez con intentos desesperados de reinstituci\u00f3n de los sujetos. Pero no nos equivoquemos, cuidar a <em>los sujetos<\/em> significa querer gobernarlos. No hay gobierno sin sujetos a los que gobernar. Y a la inversa: no hay sujetos sin gobierno. Siempre en \u00faltimo t\u00e9rmino, la salvaci\u00f3n en la relaci\u00f3n con lo mismo, un teatro fantasmag\u00f3rico de una relaci\u00f3n con uno mismo. Si el sujeto ha sido siempre un gobierno, es porque el gobierno de s\u00ed mismo es su proped\u00e9utica <em>ideal<\/em>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Aqu\u00ed habr\u00eda que retomar la lectura geneal\u00f3gica que hace Michel Foucault de \u00abestos griegos no muy famosos\u00bb.<sup>14<\/sup> Ser\u00e1 entonces \u00fatil detenerse en su evocaci\u00f3n de la figura de Demetrio y de un saber etopoi\u00e9tico, relacional, lejos de un conocimiento como ejercicio espiritual definido en una relaci\u00f3n de s\u00ed mismo a s\u00ed mismo:<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;padding-left: 40px\"><small>Demetrio habla de otra modalidad de saber. Y lo que opone son dos modos de saber: uno por causas, que nos dice que es in\u00fatil; y otro modo de saber, \u00bfque es cu\u00e1l? Bueno, creo que podr\u00edamos llamarlo un modo de saber relacional, porque lo que tenemos que tener en cuenta ahora, cuando consideramos a los dioses, a los otros hombres, al <em>kosmos<\/em>, al mundo, etc., es la relaci\u00f3n entre los dioses, los hombres, el mundo, las cosas del mundo, y luego nosotros.<\/small><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Y m\u00e1s adelante:<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;padding-left: 40px\"><small>Creo que tenemos aqu\u00ed una de las caracterizaciones m\u00e1s claras de lo que, me parece, es un rasgo general en toda esta \u00e9tica del saber y de la verdad que encontraremos en las otras escuelas filos\u00f3ficas, a saber, que lo que se deja de lado, el punto de distinci\u00f3n, la frontera establecida, no se refiere, una vez m\u00e1s, a la distinci\u00f3n entre las cosas del mundo y las cosas de la naturaleza humana: es una distinci\u00f3n en el modo del saber y en el modo en que lo que se conoce sobre los dioses, los hombres, el mundo, podr\u00e1 tener efecto sobre la naturaleza, quiero decir: sobre el modo de hacer, el <em>ethos<\/em> del sujeto.<sup>15<\/sup><\/small><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">No estamos muy lejos, extra\u00f1as isomorf\u00edas cosmol\u00f3gicas, de un Ailton Krenak cuando considera los \u00e1rboles, las monta\u00f1as y los r\u00edos como \u00abpersonas\u00bb cuyas relaciones con <em>ciertos<\/em> amerindios permiten singularizar una <em>cierta<\/em> humanidad en su materialidad espiritual. En alguna parte, nunca en la indiferencia de los lugares. Lejos de la tradici\u00f3n idealista de una humanidad com\u00fan y de su violencia \u2014 \u00ab\u00bfC\u00f3mo hemos construido la idea de humanidad en los \u00faltimos dos o tres mil a\u00f1os? \u00bfNo est\u00e1 en la base de muchas de las decisiones equivocadas que hemos tomado, justificando el uso de la violencia?\u00bb.<sup>16<\/sup><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Necesitamos contar nuevas historias del pasado para hacer posible la destituci\u00f3n de la gran historia instituyente de los vencedores que nos ha convertido en sus sujetos. Estas historias plurales contienen genealog\u00edas que nos hablan de otros mundos, nos hablan de antiguas bifurcaciones que hay que actualizar para permitirnos, de nuevo, cuidar de la comunidad.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>El teatro de la guerra de las <em>psis<\/em><\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Tomemos el \u00abcaso\u00bb ejemplar del mundo <em>psi<\/em> (psiquiatr\u00eda, psicolog\u00eda, psicoan\u00e1lisis), que se ha convertido en un campo de batalla en el que se juega la rivalidad entre el funcionalismo de la neurobiolog\u00eda, las \u00abciencias\u00bb del comportamiento, la modelizaci\u00f3n del cerebro, y las viejas cosas del sujeto del inconsciente y de la transferencia, el deseo frenado por la ley arbitraria de la fundaci\u00f3n, las interpretaciones como base heur\u00edstica de un conocimiento <em>psi<\/em> que en el fondo s\u00f3lo se autoriza a s\u00ed mismo, olvidando que s\u00f3lo es un artefacto de subjetivaci\u00f3n entre otros, hist\u00f3ricamente determinado. Como sabemos, esta guerra entre pretensiones hegem\u00f3nicas est\u00e1 en proceso de ser perdida por estas \u00faltimas despu\u00e9s de haber colonizado las instituciones de cuidados durante d\u00e9cadas. Pero su persistente presencia no contribuye menos a asfixiar los intentos de crear zonas formativas de experiencia, formas de cooperaci\u00f3n y coindividuaci\u00f3n, aventuras que conducen hacia afueras heterog\u00e9neos a la autorreferencialidad del conocimiento <em>psi<\/em>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La matriz psicoanal\u00edtica sigue siendo la <em>doxa<\/em> instituyente para muchos cuidadores. Se podr\u00eda objetar que, frente a los \u00abataques\u00bb del universo cientificista, frente al universo de las redes sociales que sobreinvierten en la exhibici\u00f3n de la imagen de s\u00ed mismo y sus superficies, dedicarse al an\u00e1lisis es una opci\u00f3n que <em>resiste<\/em> al existencialismo de la autovalorizaci\u00f3n capitalista. Pero a este respecto, no debemos subestimar hasta qu\u00e9 punto el dispositivo anal\u00edtico de la cura es un rasgo, aunque anticuado, del individualismo liberal que hoy toma nuevos caminos en todas partes. Y que, al fin y al cabo, esto no cambia mucho en el supermercado terap\u00e9utico que se nos ofrece. As\u00ed, algunos pueden seguir siendo \u00abanalizandos\u00bb individualistas durante d\u00e9cadas, otros optan por la cienciolog\u00eda, otros se entregan a las iniciaciones neocham\u00e1nicas u otros se convierten en adeptos de una iglesia evang\u00e9lica en un cobertizo de Seine-Saint-Denis (con la notable diferencia de que, en este \u00faltimo caso, las formas de solidaridad m\u00e1s eficaces se expresan en entornos obreros). Pero cuando los discursos <em>psi<\/em> pretenden estructurar <em>la verdad de la experiencia<\/em> en las instituciones de cuidados, puede hacer da\u00f1o de otras maneras. Porque lo que est\u00e1 en juego es la reificaci\u00f3n de estas instituciones y de la distribuci\u00f3n de lugares que justifican.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Porque es a trav\u00e9s de las instituciones, de su entramado y entrelazamiento, como se componen <em>estilos<\/em> de gobierno. \u00bfC\u00f3mo podemos cuestionar las instituciones (o prescindir de ellas), especialmente en los mundos de los cuidados? \u00bfQu\u00e9 hay de las contrainstituciones o de las formas de evitar la fetichizaci\u00f3n de un determinado tipo de conocimiento sobre la \u00abcl\u00ednica\u00bb como significante-maestro?<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Como m\u00ednimo, debemos preguntarnos hoy qu\u00e9 nombre reciben las instituciones, en su decadencia. Ya no podemos permitirnos una acci\u00f3n de retaguardia. Lo que deber\u00eda preocuparnos es c\u00f3mo se llenar\u00e1 su vac\u00edo. Se trata entonces de dar cabida a pr\u00e1cticas de investigaci\u00f3n, de convocar una pluralidad de historias, de trabajar en la relaci\u00f3n entre heterogeneidades para diferir los modos de existencia. En definitiva, hay que salir de la experiencia de ansiedad que supone que la Instituci\u00f3n est\u00e9 en peligro. La implosi\u00f3n de las instituciones, en particular la de la psiquiatr\u00eda, no s\u00f3lo se explica por la feroz empresa de destrucci\u00f3n de los servicios p\u00fablicos en nombre de la <em>start-up<\/em> neosocial de los militantes de la econom\u00eda, sino por sus propias genealog\u00edas y sus propios atolladeros.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Tendremos entonces que contar otras historias, heterot\u00f3picas y heterocr\u00f3nicas, contra la gran historia del Sujeto, sus deliciosos abismos de los que el div\u00e1n sigue siendo, particularmente en Francia, la versi\u00f3n profana del confesionario donde se juega un culto atormentado y solitario del yo sobre un fondo mono-ontol\u00f3gico.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>La implosi\u00f3n de las instituciones pastorales<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">El mundo <em>psi<\/em> se ve peri\u00f3dicamente convulsionado por el anuncio de un en\u00e9simo proyecto de regulaci\u00f3n de su profesi\u00f3n. Las Conferencias sobre Salud Mental y Psiquiatr\u00eda le dan sin duda un buen motivo para un nuevo brote de fiebre. Y probablemente no ser\u00e1 el \u00faltimo. No cabe duda de que el informe de las Conferencias de 2021,<sup>17<\/sup> cargado de un humanismo con un embriagador aroma a cientificismo, con sus artilugios digitales, su obsesi\u00f3n por la detecci\u00f3n de los trastornos precoces, no es m\u00e1s que un momento m\u00e1s en la larga marcha de destrucci\u00f3n del sector psiqui\u00e1trico, asfixiado en el aire irrespirable de un neoliberalismo que no deja de reinventarse.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Aqu\u00ed hay una muestra que marca la pauta:<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;padding-left: 40px\"><small>Garantizar una comunicaci\u00f3n p\u00fablica regular sobre la salud mental. La falta de informaci\u00f3n sobre la salud mental, el baj\u00edsimo nivel de conocimiento p\u00fablico sobre este tema y la estigmatizaci\u00f3n de los trastornos mentales son obst\u00e1culos importantes para el acceso a la atenci\u00f3n y la prevenci\u00f3n; favorecen el retraso en el diagn\u00f3stico y contribuyen al aislamiento social de las personas. Como continuaci\u00f3n de la campa\u00f1a nacional \u00abhablar de ello ya es cuidarse\u00bb, esta medida pretende informar al p\u00fablico en general sobre la salud mental y combatir as\u00ed la estigmatizaci\u00f3n al:<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;padding-left: 40px;text-indent: 0.5cm\"><small>Desarrollar un dispositivo de comunicaci\u00f3n permanente sobre la salud mental, incluida la creaci\u00f3n de un sitio web dedicado a la salud mental que complemente el sitio web del Psycom. Producir y experimentar con herramientas digitales en beneficio de la poblaci\u00f3n.<\/small><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Continuemos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El esp\u00edritu de la empresa, sin ninguna otra mediaci\u00f3n, extiende as\u00ed sus estragos a trav\u00e9s de estas nuevas formas de subjetivaci\u00f3n social con lo que algunos han llamado \u00abla empresa del yo\u00bb. Y tanto peor para los que no pueden, o no quieren, adquirir una existencia \u00absocial\u00bb a partir del mandato de inscribirse en \u00abproyectos de vida\u00bb totalmente sometidos a las instancias superiores de la econom\u00eda. El \u00abderecho a la negligencia\u00bb, que ya exist\u00eda tan bien dentro de las instituciones del Estado social, habr\u00e1 ido mucho m\u00e1s all\u00e1 de ellas, llevado por el fanatismo religioso del Estado del capitalismo. La indiferencia, el desprecio y la humillaci\u00f3n se han convertido desde entonces en principios de gobierno. Ya no se trata de \u00abhacer vivir\u00bb a las personas, como nos hab\u00eda ense\u00f1ado la genealog\u00eda del biopoder, ni de dejarlas morir. Sino de ignorar. Como sugiere David Lapoujade, el poder de ignorar es mucho m\u00e1s formidable que el de negar.<sup>18<\/sup> Y as\u00ed, hoy es posible ignorar a los ahogados en las olas que rodean la fortaleza europea, las existencias asediadas en los suburbios de Par\u00eds, las muertes solitarias en centros EHPAD durante una ola epid\u00e9mica, o los locos atomizados que deambulan del dispositivo psiqui\u00e1trico al dispositivo m\u00e9dico-social, de \u00e9ste a los dispositivos asistenciales, que s\u00f3lo parecen poder profundizar su atomizaci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\u00bfEn qu\u00e9 punto nos encontramos?<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La continuidad de la destrucci\u00f3n de los servicios p\u00fablicos, la gesti\u00f3n gerencial de las instituciones, el estado de excepci\u00f3n permanente y su polic\u00eda anunciar\u00edan lo que algunos llaman modestamente un liberalismo autoritario, y otros, sin m\u00e1s, el liberal-fascismo que se avecina. Por supuesto, no estamos en un retorno al fascismo hist\u00f3rico, sino en la construcci\u00f3n de un orden caracterizado por la ubicuidad de nuevas formas de control, la sobreindividualizaci\u00f3n indiferenciada de \u00e1tomos sociales enlazados tir\u00e1nicamente por las redes sociales, la propaganda medi\u00e1tica desenfrenada al servicio del poder, la omnipresencia de la baja polic\u00eda, convertida en cuasiaut\u00f3noma, y que es concomitante con la desintegraci\u00f3n de las antig\u00fcedades disciplinarias del viejo Estado social. Una de las \u00faltimas palabras de la neolengua del fundamentalismo republicano en nuestros pa\u00edses, el \u00abseparatismo\u00bb, incluso cuando asistimos a la secesi\u00f3n y a la degeneraci\u00f3n sin precedentes de sus escenarios de poder, se convierte as\u00ed en el significante principal de la guerra que libra el poder instituido contra todas las formas de defecci\u00f3n marcadas a partir de ahora con el sello de la infamia. Cualquier deserci\u00f3n debe ser an\u00f3mica, un crimen de lesa Sociedad con divisiones cada vez m\u00e1s asombrosas a pesar del velo del autoemprendimiento universal. El espectro de una sociedad gobernada enteramente por los flujos de la econom\u00eda coexiste sin obst\u00e1culos con el auge de las masas de rechazados e inadaptados.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Ser\u00eda un error hablar de un \u00abdebilitamiento\u00bb del Estado. Por el contrario, somos testigos, o v\u00edctimas, porque estamos condenados a seguir siendo testigos, de la exacerbaci\u00f3n de su acci\u00f3n negativa: \u00abEl fortalecimiento del Estado y su putrefacci\u00f3n parecen ser buenos compa\u00f1eros\u00bb, dec\u00eda Henri Lefebvre en su <em>Manifiesto diferencialista<\/em> escrito en la d\u00e9cada de 1970. En realidad, como vemos hoy, nada convive tan bien con el <em>management<\/em> como la baja polic\u00eda.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Las arteras invenciones del Estado gestor habr\u00e1n llevado a la instituci\u00f3n psiqui\u00e1trica, al igual que a otras instituciones asistenciales y de bienestar, al borde de la implosi\u00f3n. La \u00abgesti\u00f3n\u00bb de la epidemia de covid-19, las mentiras gubernamentales, su improvisaci\u00f3n y desfachatez, su desconcertante cinismo hacia el \u00abpersonal\u00bb sanitario, sus consejos de defensa b\u00e9lica, su concili\u00e1bulo de expertos nombrados por decreto, la explosi\u00f3n de la violencia policial, el control cibern\u00e9tico masivo y los aplausos de las ovejas en la inveros\u00edmil secuencia del primer encierro son un ejemplo m\u00e1s, por asombroso que sea, pero ciertamente no el \u00faltimo, del socavamiento de cualquier forma de autonom\u00eda colectiva y atenci\u00f3n situada a la vulnerabilidad que pueda existir, o que pueda surgir.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>\u00bfQu\u00e9 psiquiatr\u00eda? \u00bfY por qu\u00e9?<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Dejaremos a otros la historia de los dispositivos de destrucci\u00f3n de la psiquiatr\u00eda tal cual. Preferimos poner en perspectiva lo que podr\u00eda llegar a ser. O incluso, por qu\u00e9 no, iniciar un trabajo pr\u00e1ctico y especulativo sobre su abolici\u00f3n.<sup>19<\/sup> Dar vida a formas de cuidar nuestras fragilidades puede hacerse sin aceptar el poder de quienes dicen representar saberes cl\u00ednicos especializados, con su culto lacrim\u00f3geno a la experiencia inconsolable de la p\u00e9rdida de qui\u00e9n sabe qu\u00e9 \u00e9poca dorada en la que los discursos nos asfixiaban con su Sujeto, su Psicosis, su Inconsciente, su Transferencia y el Goce a sospechar. Se trata, pues, de abrir una cantera (pero ya est\u00e1 abierta de forma dispersa por la sabidur\u00eda popular) sobre las formas de organizarse para dar vida a formas de atenci\u00f3n a la precariedad de las existencias y sus relaciones con los entornos singulares.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Se puede decir sin m\u00e1s: hay algo podrido en el turbio \u00e1mbito de las pr\u00e1cticas <em>psi<\/em>. Y su descomposici\u00f3n no es el \u00fanico resultado de los crueles ataques gerenciales a sus instituciones. O para decirlo brevemente: somos muchos y muchas quienes trabajamos desde hace a\u00f1os en el mundo de los cuidados y que nos negamos a dejarnos atrapar en la escena de la gloriosa resistencia que opondr\u00edan hoy los psiquiatras (de izquierda), defensores de la instituci\u00f3n, impregnados de Freud, Lacan, y recientemente aderezados con unos toques de Deleuze,<sup>20<\/sup> y el cientificismo gerencial del <em>coaching<\/em> terap\u00e9utico alimentado por la modelizaci\u00f3n cerebral y la psiquiatr\u00eda biol\u00f3gica.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Es dif\u00edcil resistirse a informar sobre un momento vivido, tragic\u00f3mico y representativo de la postura <em>psi<\/em> (pero \u00e9ste es s\u00f3lo un ejemplo entre los miles a los que estamos acostumbradxs, mujeres y hombres que llevan d\u00e9cadas lidiando con psiquiatras, psic\u00f3logos y psicoanalistas que crean laboriosamente su propio estado de excepci\u00f3n en las instituciones).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">As\u00ed fue aquel encuentro durante un seminario que hab\u00eda organizado sobre las formas colectivas de cuidado.<sup>21<\/sup> En este contexto se invit\u00f3 a los fundadores de Dingdingdong<sup>22<\/sup> a compartir su experiencia sobre la complejidad y la fragilidad de la creaci\u00f3n de colectivos de personas asignadas a una enfermedad. En este contexto evocaron otra experiencia, la de la Red Francesa sobre la Comprensi\u00f3n de las Voces.<sup>23<\/sup> Un eminente representante de la psicoterapia institucional, que previamente se hab\u00eda presentado como \u00abesquizoanalista\u00bb, tras un largo momento, contone\u00e1ndose en su silla, se dej\u00f3 llevar finalmente, gritando al borde de la apoplej\u00eda: \u00ab\u00a1Pero esto es un disparate! \u00a1Sus oyentes de voz son hist\u00e9ricos! Hay verdaderos psic\u00f3ticos, \u00a1y se los mostrar\u00e9 en una sala de hospital!\u00bb. Ciertamente, otros se han propuesto, sin pretender ser representantes de psic\u00f3ticos \u00abreales\u00bb, dar cuenta de las formas en que la instituci\u00f3n contribuye a la fabricaci\u00f3n de psicopatolog\u00edas debidamente diagnosticadas.<sup>24<\/sup><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Los efectos de autoridad, la man\u00eda interpretativa, el supuesto saber del <em>psi<\/em> (psicoanalista, psiquiatra, psic\u00f3logo) que le permite pretender serlo, su jerga tan caracter\u00edstica, esto es lo que nos ha cansado desde hace demasiado tiempo. Y as\u00ed es como el psicoan\u00e1lisis, habiendo colonizado la instituci\u00f3n psiqui\u00e1trica en el pasado, ha podido producir generaciones de <em>psis<\/em> ansiosos, inhibidos o, peor a\u00fan, autocomplacientes, bajo la mirada siempre vigilante, a veces persecutoria, de los supuestos maestros fantasmas conocedores, figuras tutelares y obsoletas a las que dedican un culto agotador.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Todas y todos los que hemos intentado en las instituciones romper la naturalidad de la separaci\u00f3n entre las identidades profesionales, y entre \u00e9stas y las de los \u00abusuarios\u00bb o \u00abpacientes\u00bb, nos hemos topado alguna vez con los <em>psis<\/em>, con su inautenticidad relacional, con su galimat\u00edas \u00abcl\u00ednico\u00bb, palabra fetichizada si las hay, dominio por excelencia de la \u00abopini\u00f3n\u00bb que no nos compromete mucho en la relaci\u00f3n de cuidados. Y a un hinterland m\u00e1s o menos confuso e invisible de conocimientos naturalizados que preceden a sus posturas y pretensiones metapsicol\u00f3gicas.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\u00bfEs necesario recordar que la hegemon\u00eda del psicoan\u00e1lisis en Francia, en la mayor\u00eda de los \u00e1mbitos institucionales, es un fen\u00f3meno hist\u00f3rico circunstanciado? As\u00ed, en la bulliciosa d\u00e9cada de 1970, que vio surgir pr\u00e1cticas que cuestionaban la instituci\u00f3n de los asilos o, m\u00e1s radicalmente, propon\u00edan formas de desinstitucionalizaci\u00f3n, Robert Castel ya reprochaba al psicoan\u00e1lisis ser a la vez una ideolog\u00eda y una instituci\u00f3n dentro de la instituci\u00f3n, a pesar de su pretensi\u00f3n metapsicol\u00f3gica (aunque yo no comparta el \u00absociologismo\u00bb de Castel).<sup>25<\/sup> Hay que a\u00f1adir que, como toda instituci\u00f3n cuasirreligiosa, el psicoan\u00e1lisis requiere de rituales, procesos de iniciaci\u00f3n y conversi\u00f3n, distribuci\u00f3n de lugares, guerras de influencia y conocimientos, todo ello m\u00e1s o menos oculto por estar naturalizado. En su ontologizaci\u00f3n del Sujeto, surgido del supuesto caos narcisista de los or\u00edgenes, acechado por un <em>an-\u00e1rquico<\/em> goce infinito, irremediablemente sometido en su falta-de-ser por la arbitrariedad de la Ley simb\u00f3lica y sus significantes maestros, los fundamentos de la humanizaci\u00f3n, puede ignorar magn\u00edficamente el necesario trabajo geneal\u00f3gico que vendr\u00eda a cuestionar su universalidad. Y es as\u00ed como la instituci\u00f3n psicoanal\u00edtica ha participado en el engranaje de las instituciones en un cierto tipo de subjetivaci\u00f3n social inseparable de sus determinaciones hist\u00f3ricas. De ah\u00ed tambi\u00e9n su fascinaci\u00f3n por la \u00abpsicosis\u00bb, que hab\u00eda que recrear a toda costa como la excepci\u00f3n que confirma la regla de un estado excepcional que define lo que es el sujeto social. En el \u00e1mbito del derecho se denomina escenario de la <em>probatio diabolica<\/em>, cuando la \u00abparte\u00bb tiene que aportar una prueba que no puede aportar por su propia naturaleza como parte. Y as\u00ed es como los locos siguen siendo locos, <em>te\u00f3ricamente<\/em> fascinantes.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Frente a la naturalidad de una idea del sujeto, frente a los escenarios donde se reproducen pretensiones hegem\u00f3nicas rivales, las del psicoan\u00e1lisis o la psiquiatr\u00eda biol\u00f3gica y la modelizaci\u00f3n cognitiva, nos parece necesario trabajar por la emergencia de formas transindividuales de cuidado. Por heterog\u00e9nesis.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Esto requiere inevitablemente formas de desidentificaci\u00f3n con los diagn\u00f3sticos y, por tanto, procesos de singularizaci\u00f3n de la experiencia que son inseparables de las formas de compaginarlos con otras experiencias. Moni Elka\u00efm, en esos mismos a\u00f1os de creaci\u00f3n de otra psiquiatr\u00eda, o de destituci\u00f3n de la psiquiatr\u00eda en su conjunto, inspirado en sus pr\u00e1cticas de red y de intervenci\u00f3n comunitaria, evoc\u00f3 la toma en cuenta de las \u00abresonancias\u00bb entre el terapeuta y su paciente. Otros, m\u00e1s tarde, consideraron la psicoterapia como la prueba (fallida o exitosa) de los devenires de las formas de \u00absuplementaci\u00f3n\u00bb de la experiencia, por lo tanto de potencializaci\u00f3n de nuevos agenciamientos entre los terapeutas y sus pacientes.<sup>26<\/sup> Dado que el \u00abencuentro\u00bb no puede decretarse <em>a priori<\/em>, lo que cuenta es la atenci\u00f3n prestada a las situaciones que lo hacen posible. En definitiva, me parece preferible pensar en t\u00e9rminos de virtualizaciones de devenires posibles que con un concepto de inconsciente necesariamente deudor a su vez del de represi\u00f3n determinada por valores sociohist\u00f3ricos. En resumen, hay que actuar fomentando la puesta en com\u00fan de experiencias singulares, \u00ababerrantes\u00bb, para sacarlas de su limitada autorreferencialidad. F\u00e9lix Guattari, durante un encuentro en Trieste en 1986, dijo lo mismo, al tiempo que defend\u00eda la necesidad de metamodificaciones basadas en la noci\u00f3n de inconsciente, que yo no puedo apoyar.<sup>27<\/sup><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>Bienes comunes de los cuidados<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Habr\u00e1 entonces que pensar y poner en pr\u00e1ctica las condiciones de una reactualizaci\u00f3n, necesariamente pol\u00e9mica, de las herencias combativas que cuestionaron la naturalidad de las instituciones psiqui\u00e1tricas y sus conocimientos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Mencion\u00e9 la d\u00e9cada de 1970, cuando naci\u00f3 una red heterog\u00e9nea para una alternativa a la psiquiatr\u00eda.<sup>28<\/sup> Pero tambi\u00e9n podr\u00eda recordar el nacimiento de la corriente de la etnopsiquiatr\u00eda, llevada a cabo en Francia por las investigaciones y las pr\u00e1cticas terap\u00e9uticas de Tobie Nathan, a partir de la d\u00e9cada de 1980, que cuestiona los fundamentos mismos de la tradici\u00f3n centrada en Occidente de un sujeto psicogen\u00e9tico o estructuralmente universalizado. Recordemos que esta tradici\u00f3n, interesada en las etiolog\u00edas y pr\u00e1cticas llamadas \u00abtradicionales\u00bb (pero la pr\u00e1ctica psiqui\u00e1trica tambi\u00e9n tiene sus tradiciones), convoc\u00f3 mediaciones heterodoxas, en el entorno hostil de la cl\u00ednica occidental, entre los humanos y los no-humanos: los esp\u00edritus, las deidades, los muertos, los antepasados y sus entornos. Por un lado, se trataba de explorar <em>cosmoterap\u00e9uticas<\/em> y mostrar su rigor t\u00e9cnico y los modos de transmisi\u00f3n inseparables de las comunidades singulares. Pero, por otro lado, c\u00f3mo estas propuestas en el paisaje secularizado de nuestras regiones cl\u00ednicas constitu\u00edan \u00abun nuevo nosotros que no preexist\u00eda a estas propuestas\u00bb.<sup>29<\/sup> Y esto fue incluso antes de la ubicuidad en el panorama intelectual y de investigaci\u00f3n de lo que ahora se llama can\u00f3nicamente \u00abel giro ontol\u00f3gico\u00bb, o el inter\u00e9s por el perspectivismo ontol\u00f3gico y las ontolog\u00edas m\u00faltiples y relacionales.<sup>30<\/sup> En los \u00abmundos de la sanaci\u00f3n\u00bb llamados \u00abtradicionales\u00bb, hay primero mundos y luego t\u00e9cnicas de relaci\u00f3n con seres dispares, humanos y no-humanos, que tejen su singularidad\u2026<sup>31<\/sup><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Es cierto que la etnopsiquiatr\u00eda se ha vuelto hoy inaudible bajo el manto de plomo de la estigmatizaci\u00f3n del \u00abcomunitarismo\u00bb, un significante convocado como arma de guerra por el fundamentalismo republicano.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Lejos de toda metapsicolog\u00eda, de toda hermen\u00e9utica, como fundaci\u00f3n \u00abmono-ontol\u00f3gica\u00bb de lo \u00abhumano\u00bb, hay que hacer existir la diferencia entre modos de existencia. O etopoi\u00e9ticas que, a diferencia de la introspecci\u00f3n como ejercicio del yo (o de las formas de relacionarnos con nosotros mismos) con su larga posteridad, desde el catolicismo hasta el psicoan\u00e1lisis, nos plantea otra cuesti\u00f3n: la de las formas de habitar el mundo, la de las relaciones entre humanos, no-humanos y seres <em>de otra naturaleza<\/em>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Entonces, \u00bfuna instituci\u00f3n de cuidados? Prefiero hablar de <em>contenedores de agenciamientos de heterogeneidades<\/em> inseparables de una cultura de la atenci\u00f3n. Y \u00e9stos son inseparables de las formas de hacer que exista la comunidad. Podr\u00edamos retomar los agrios debates de la d\u00e9cada de 1970 en torno a la afirmaci\u00f3n de la instituci\u00f3n y su \u00abreforma\u00bb, impregnada en Francia de psicoan\u00e1lisis, incluido Guattari, y del trabajo de destituci\u00f3n para reinscribir la experiencia de la locura en comunidades ordinarias y sus mundos plurales. Destituci\u00f3n fue teorizada y practicada en torno al movimiento <em>psichiatria democratica<\/em> en Italia (\u00abla instituci\u00f3n en negaci\u00f3n\u00bb, dec\u00eda Franco Basaglia). Como todos los di\u00e1logos que merecen la pena, el debate ha quedado inconcluso.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Hay que reactualizarlo en estos tiempos de colapso social y de sus sujetos pol\u00edticos, pero tambi\u00e9n de destrucci\u00f3n de los entornos de vida, de otras coordenadas postsociales de las pr\u00e1cticas del cuidado. Es decir, cosmogenerativas.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\u00c9sta es la cuesti\u00f3n que me gustar\u00eda volver a plantear con otros: en las fronteras de la psiquiatr\u00eda y de los universos asistenciales, con sus identidades, su distribuci\u00f3n de lugares, sus saberes m\u00e1s o menos indigentes, sus definiciones de lo \u00abps\u00edquico\u00bb y de lo \u00absocial\u00bb, qu\u00e9 nuevos dispositivos habr\u00eda que utilizar para dar cabida a procesualidades, a las determinaciones de los encuentros, a las interdependencias que hacen que la comunidad adquiera consistencia, que hacen que las identidades difieran. Es decir, \u00bfc\u00f3mo podemos enfrentarnos a las representaciones de las que son objeto y a las que se adscriben tanto los cuidadores como los cuidados?<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Llamar\u00e9 a estos intentos <em>bienes comunes de los cuidados<\/em>.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>Cartograf\u00eda de la hospitalidad. Hacer comunidad<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Esto plantea una pregunta importante para nosotros en nuestra \u00e9poca de cuadriculado gubernamental paranoico: \u00bfqu\u00e9 territorialidades?<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Hay que recrear un entramado de lugares dispares, sin que \u00e9stos est\u00e9n necesariamente especializados en la atenci\u00f3n <em>psi<\/em>, en el mundo m\u00e9dico-social, en la acci\u00f3n social y en la \u00abinserci\u00f3n\u00bb, todas ellas palabras desagradables de un pastoralismo que se desmorona. Territorios donde se despliegan relaciones que dibujan nuevas cartograf\u00edas vivas. Cartograf\u00edas en las que se plasman los agenciamientos de una multiplicidad de experiencias y sus interdependencias y que hacen que el mundo sea m\u00e1s que un mundo Uno con sus sujetos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Entonces, \u00bfqu\u00e9 formas de cooperaci\u00f3n en una \u00e9poca de implosi\u00f3n de los universos asitenciales que no equivalen a una simple restauraci\u00f3n de la sacrosanta Instituci\u00f3n? \u00bfC\u00f3mo hacer que se solidaricen con las luchas que se enfrentan a la destrucci\u00f3n?<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Nos parece importante aclarar un malentendido: no se trata s\u00f3lo de crear \u00abintersticios\u00bb, palabra perfectamente compatible con la mente retorcida de cualquier directivo reci\u00e9n salido de la escuela de negocios. Se trata de abrir las compuertas para que se produzcan articulaciones improbables, destituyendo la instituci\u00f3n reificada de la psiquiatr\u00eda y los cuadriculados de su cl\u00ednica. La recreaci\u00f3n de formas de cuidar las experiencias de la vulnerabilidad se har\u00e1 a veces con las instituciones, m\u00e1s a menudo dentro de sus fronteras. O incluso contra ellas.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Las experiencias colectivas de ayuda mutua y cooperaci\u00f3n, que se relacionan como formas de emancipaci\u00f3n, coinciden con la resingularizaci\u00f3n de nuestros entornos vitales. Es en el terreno de la hospitalidad donde pueden establecerse los lugares donde se despliegan las interdependencias localizadas. Cuando queremos acoger mundos dispares, debemos saber ya en qu\u00e9 mundo habitamos. Y este mundo se basa en el intercambio de resonancias entre los modos de existencia y sus transversalidades. Estimular estas zonas formativas de la experiencia significa participar en el surgimiento de interdependencias entre lugares singulares en lugar de espacios administrados. Significa crear pasajes para que sea posible dibujar los paisajes en los que se encarnan nuestros apegos. En definitiva, se trata de dar vida a formas abiertas de comunidad, impulsadas por la atenci\u00f3n a la vulnerabilidad.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Voy a llamarlo de otra manera: <em>ecolog\u00edas de las pr\u00e1cticas del cuidado<\/em>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Me gustar\u00eda empezar con algunas experiencias. Caracterizando sus <em>situaciones<\/em>. Propondr\u00e9 aqu\u00ed s\u00f3lo algunos ejemplos de las muchas experimentaciones que una investigaci\u00f3n compartida podr\u00eda multiplicar, contribuyendo as\u00ed a la creaci\u00f3n de cartograf\u00edas, por resonancia y producci\u00f3n de alianzas. As\u00ed, los grupos de ayuda mutua (GAM), situados en las fronteras de las instituciones psiqui\u00e1tricas, de los mundos asistenciales y del entretejido que se produce en las comunidades ordinarias. Los GAM, que acogen a personas que viven en una gran precariedad social y que a menudo han atravesado los mundos de la psiquiatr\u00eda (y a veces de la violencia), fomentan la participaci\u00f3n de los \u00abusuarios\u00bb para hacer coherente lo que hace el \u00ablugar\u00bb. Establecen el principio de circulaci\u00f3n, como pasajes (institucionales o no), como un modo particular de cuidado. De este modo, participan en la desvinculaci\u00f3n de los cuidados de sus espacios especializados. Pienso, a ra\u00edz de los GAM, en la experiencia de La Trame, un lugar singular situado en la ciudad de Saint-Denis, un espacio colectivo que ofrece \u00abacompa\u00f1amiento social\u00bb, \u00abacceso a los derechos\u00bb y al mismo tiempo promueve la coparticipaci\u00f3n entre los \u00abusuarios\u00bb y los animadores de este lugar en un trabajo de investigaci\u00f3n compartida sobre lo que lo articula con otras experiencias dispares.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Podr\u00eda recordar los grupos y redes de ayuda mutua y autoayuda entre \u00abpares\u00bb que se reconocen sin el aval de los profesionales de la salud, pero a veces (sucede) con su apoyo. Estos colectivos luchan contra su adscripci\u00f3n a nosograf\u00edas psicopatol\u00f3gicas y a menudo, en el mismo movimiento, se embarcan en la fr\u00e1gil reinvenci\u00f3n de formas de subjetivaci\u00f3n del sufrimiento compartido. Es decir, en la creaci\u00f3n de interdependencias situadas.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Pero sigue habiendo una multiplicidad de experiencias de cuidados en lugares donde se supone que no existen. S\u00f3lo mencionar\u00e9 algunos ejemplos de mi investigaci\u00f3n. As\u00ed, el Coucou crew<sup>32<\/sup> que, dentro de La Station-Gare des Mines, un lugar de creaci\u00f3n de m\u00fasica experimental situado en la Porte d\u2019Aubervilliers en Par\u00eds, espacio urbano desolado donde los haya, ofrece un lugar de acogida a los migrantes que se ven obligados a vivir en la calle, que son objeto de violencia policial, un lugar de acompa\u00f1amiento, que ofrece momentos de escucha y que tambi\u00e9n trabaja para enlazar con otros lugares y colectivos de hospitalidad. Tambi\u00e9n podr\u00eda mencionar a Le Sens de l\u2019humus, una asociaci\u00f3n que gestiona jardines en los Murs \u00e0 p\u00eaches de Montreuil y acoge a personas vulnerables por su extrema precariedad y sufrimiento.<sup>33<\/sup> O este otro jard\u00edn de Bagnolet, Les Serres volantes,<sup>34<\/sup> donde se experimenta la jardiner\u00eda colectiva, y donde sus responsables, ante la ocupaci\u00f3n de sus jardines y caba\u00f1as por personas sin hogar, en lugar de recurrir al desalojo policial y a la videovigilancia, se han arriesgado a cogestionar los usos comunes con quienes, por lo dem\u00e1s, son s\u00f3lo mendigos\u2026<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Adem\u00e1s, se est\u00e1n fabricando muchas formas de cuidar dentro de las instituciones, a veces para escapar de ellas. As\u00ed, las experiencias inspiradas en el Di\u00e1logo Abierto en los pa\u00edses escandinavos, o la Cl\u00ednica de la Concertaci\u00f3n nacida en B\u00e9lgica, o las Conferencias Familiares dentro de la protecci\u00f3n de la infancia, que algunos intentan mantener vivas en las condiciones m\u00e1s adversas, por ejemplo en Sena-Saint-Denis a pesar de su halo de distop\u00eda. Con sus especificidades, tienen en com\u00fan que aplican una desespecializaci\u00f3n de los cuidados, que traspasan las fronteras de la instituci\u00f3n, que acogen formas de comunidad \u00aben formaci\u00f3n\u00bb, activadas por las pr\u00e1cticas del cuidado con las personas asignadas a patolog\u00edas y comportamientos \u00abdisfuncionales\u00bb. Y esto se hace fomentando formas de cooperaci\u00f3n y ayuda mutua dentro de las comunidades ante el sufrimiento cr\u00f3nico o las situaciones de crisis. Tambi\u00e9n tienen en com\u00fan que no prueban ansiosamente las hip\u00f3tesis cl\u00ednicas, sino que fomentan procesos no determinados de co-concertaci\u00f3n y reciprocidad. Como agenciamientos de heterogeneidades, estamos en la emergencia de dispositivos generativos como evoca Isabelle Stengers.<sup>35<\/sup><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>Poner en crisis la crisis. El cuidado: una relaci\u00f3n sin fin con el afuera de la instituci\u00f3n<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Sin embargo, no voy a ignorar la ambig\u00fcedad en la que se sit\u00faan estos experimentos con respecto a las viejas instituciones: por su irrisoria financiaci\u00f3n por parte de las autoridades sanitarias, algunas de las cuales no se financian en absoluto, y otras que se basan en una l\u00f3gica de autonom\u00eda y deserci\u00f3n, pueden adaptarse perfectamente a la nueva gubernamentalidad y a su culto religioso a la gesti\u00f3n de la econom\u00eda.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El hecho es que estos lugares, estos dispositivos, estas experimentaciones implican nuevos agenciamientos colectivos que no s\u00f3lo se resisten a la normalizaci\u00f3n psiqui\u00e1trica, sino que abren nuevas perspectivas. Incluso pueden permitirnos escapar de ella.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Veamos finalmente la cuesti\u00f3n de los colapsos \u00abpsicol\u00f3gicos\u00bb, los delirios, las disociaciones y las depresiones latentes o repentinas. Los mundos de nuestros desajustes y discordancias. Las experiencias de estupefacci\u00f3n. Los mundos del aburrimiento y la sideraci\u00f3n morbosa\u2026<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Por \u00faltimo, debemos decir unas palabras sobre la forma en que la <em>crisis<\/em> persigue a los actores de la asistencia en el mundo de la psiquiatr\u00eda y en otros lugares. Acontecimientos intempestivos, \u00abdescompensaciones\u00bb, violencia enigm\u00e1tica y asombrosa, irrupci\u00f3n del desorden donde el fantasma del orden con sus fuerzas policiales nos asfixia. Acoger a personas en crisis significa tambi\u00e9n acoger situaciones de crisis que permiten situarlas, redes cercanas que hacen posible las bifurcaciones y las procesualizaciones, es decir, invitar a los recursos relacionales a la escena de los cuidados cuando est\u00e1n ah\u00ed, a menudo en otro lugar, en las fronteras de la instituci\u00f3n. Acoger la crisis significa reflexionar sobre lo que pone en crisis a las instituciones y las posiciones de quienes las garantizan. Significa invitar a los recursos relacionales y a las nuevas <em>relaciones<\/em> a la escena de los cuidados cuando est\u00e9n ah\u00ed. O en su defecto, fabricarlos. Las situaciones de crisis tienen una oportunidad de resolverse si prestamos atenci\u00f3n a los tejidos de la comunidad, a menudo da\u00f1ados. Muy a menudo es la autorreferencialidad atomizada la que conduce a la violencia hetero- o autoinfligida. La \u00abcrisis\u00bb, su recepci\u00f3n, su contenci\u00f3n, invita a crear dispositivos de reapego. En este sentido, podr\u00eda ser la \u00faltima justificaci\u00f3n de la instituci\u00f3n psiqui\u00e1trica.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Cualquiera que haya trabajado en situaciones de gran precariedad social y existencial no puede ignorar que una parte muy importante de la violencia procedente de los \u00abusuarios\u00bb de las instituciones est\u00e1 vinculada a la desastrosa acogida que se les ofrece, a la falta de atenci\u00f3n y empat\u00eda, a la ausencia de inter\u00e9s por los mundos que habitan, a los parad\u00f3jicos mandatos entre diversas instituciones y, sobre todo, a la sobreindividualizaci\u00f3n a la que se les condena. La violencia que se expresa en muchas situaciones est\u00e1 muy a menudo determinada por la atomizaci\u00f3n y el solipsismo al que se ven abocadas las personas con grandes dificultades.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Volvamos a la propuesta inicial: el cuidado participa en la creaci\u00f3n de m\u00e1quinas de guerra contra una gubernamentalidad que se empe\u00f1a en destruir las experiencias plurales de la comunidad. A condici\u00f3n de que dejemos de divagar sobre el prestigio perdido de las antiguas instituciones pastorales.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">M\u00e1s all\u00e1 de la psiquiatr\u00eda y de su saber reificado, inseparable de sus escenas de poder: hacer sitio a las variedades de la experiencia y a las formas de relacionarse con ellas. Para ello, debemos fomentar formas de compartir m\u00e1s all\u00e1 de las instituciones. La creaci\u00f3n de encuentros puede surgir en cualquier parte, en cualquier lugar. En una multiplicidad de ocasiones.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Contra la instituci\u00f3n, afirmar maneras de hacer existir la heterogeneidad. O hacer sitio. Hacer que lugares cobren consistencia a partir de un trabajo permanente de investigaci\u00f3n, es un trabajo de vinculaci\u00f3n que obra por el establecimiento de nuevos paisajes de cuidados. Y organizarlos como bienes comunales compartidos. Y luchar, en estos tiempos de disoluci\u00f3n de la atenci\u00f3n a las fr\u00e1giles existencias, por la transmisi\u00f3n de las historias de nuestras experiencias compartidas, aqu\u00ed, en relaci\u00f3n con otros lugares. Los comunistas sinceros son todos itinerantes.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Al establecimiento de nuevos modos de existencia, a su intensificaci\u00f3n y a la actualizaci\u00f3n de sus virtualidades, es necesario acoplar procesos de <em>destauraci\u00f3n<\/em>.<sup>36<\/sup> Esta l\u00f3gica de repliegue, por muy a contracorriente que les parezca a los emancipadores de la izquierda gubernamental, implica el rechazo a volver a los viejos sujetos sociales, al suelo sobre el que se construy\u00f3 el mundo social, isomorfo a una fase pasada de la econom\u00eda pol\u00edtica como gobierno. El Estado gestor no comenz\u00f3 con la revoluci\u00f3n cibern\u00e9tica. Si no nos ponemos a crear formas comunales de asociaci\u00f3n y reciprocidad, la hibridaci\u00f3n del neoliberalismo tard\u00edo con el fervor religioso hacia los viejos mundos disciplinarios del Estado social s\u00f3lo puede abrir las compuertas a <em>un existencialismo liberal-fascista<\/em>, neo-identitario, alimentado por la desencarnaci\u00f3n y el solipsismo de las redes sociales.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Para reactivar comunidades para las que las pr\u00e1cticas del cuidado son su condici\u00f3n, ya no necesitamos las consignas heroicas que pretenden salvar la instituci\u00f3n de la psiquiatr\u00eda de las maquinaciones gerenciales o de <em>management<\/em>. Y para salvarnos, como sujetos, al mismo tiempo. Negar a la psiquiatr\u00eda su omnipotencia, la de anta\u00f1o y la que emerge hoy bajo nuevos auspicios cient\u00edficos, es darle la oportunidad de crear sus propias formas de autodisoluci\u00f3n. A condici\u00f3n de que consiga interesarse por su afuera.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">De no ser as\u00ed, tendremos que explorar esta posibilidad en otro lugar.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Estas propuestas son s\u00f3lo un intento de contribuir a la existencia de un mundo que pueda contener una pluralidad de mundos. Para evitar, o retrasar, su colapso. Incluso sin sus gloriosos sujetos. Porque<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;padding-left: 40px\"><small>Sin duda, es mil veces mejor que nosotros seamos los que vacilen y no el mundo.<sup>37<\/sup><\/small><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr style=\"height: 1px\" align=\"left\" width=\"25%\" \/>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>1<\/sup> Emmanuel Bonnet, Diego Landivar y Alexandre Monnin, <em>H\u00e9ritage et fermeture<\/em>, Par\u00eds, Divergences, 2021.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>2<\/sup> Flaminia Paddeu, <em>Sous les pav\u00e9s, la terre. Agricultures urbaines et r\u00e9sistances dans les m\u00e9tropoles<\/em>, Par\u00eds, Seuil. 2021.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>3<\/sup> Fanny Lopez, <em>L\u2019ordre \u00e9lectrique. Infrastructures \u00e9nerg\u00e9tiques et territoires<\/em>, Ginebra, M\u00e9tisPresses, 2019.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>4<\/sup> Genevi\u00e8ve Pruvost, <em>Quotidien politique. F\u00e9minisme, \u00e9cologie, subsistance<\/em>, Par\u00eds, La D\u00e9couverte, 2021. Quisiera subrayar un aspecto importante de este trabajo de investigaci\u00f3n, cuando plantea la cuesti\u00f3n del paso hist\u00f3rico de la destrucci\u00f3n de las intersubsistencias, y por tanto del poder de animaci\u00f3n de las mujeres, a un capitalismo que fabrica \u00absociedades sin madres\u00bb cuyas pr\u00f3tesis t\u00e9cnicas apuntan a una artificializaci\u00f3n absolutista de lo vivo en nombre de una paternidad \u00ababstracta\u00bb. En esto se da el matrimonio total del patriarcado y el capital en la desaparici\u00f3n de los entornos singulares de los vivos que dan lugar a mundos por heterog\u00e9nesis.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>5<\/sup> A este respecto, v\u00e9ase lo que Diego Landivar llama las \u00abdistribuciones de existencias desprovistas de mundo\u00bb. Diego Landivar, \u00abAnimisme, patrimoine, communs. Revendications ontologiques face au lib\u00e9ralisme tardif et \u00e0 l\u2019anthropoc\u00e8ne\u00bb, en <em>In situ. Au regard des sciences sociales<\/em>, n\u00fam. 2, 2021, disponible en https:\/\/journals.openedition.org\/insituarss\/1338.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>6<\/sup> Persistente tragicomedia de la izquierda. Porque es sobre el tel\u00f3n de fondo de la distribuci\u00f3n social de las partes y los partidos, de sus divisiones, que la izquierda se propone la tarea de iluminar, emancipar pero sobre todo representar a los <em>sujetos sociales<\/em> dominados. Y es que la izquierda nunca ha podido deshacerse de su pretensi\u00f3n de gobernar lo social. Por lo tanto, siempre tendr\u00e1 que \u00abdefender\u00bb la sociedad sin la cual no puede existir. Lo social es su <em>primera<\/em> y <em>\u00faltima<\/em> justificaci\u00f3n. Y as\u00ed es como el c\u00edrculo se cierra fatalmente.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>7<\/sup> D. Landivar, <em>op<\/em>. <em>cit<\/em>., p. 19.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>8<\/sup> As\u00ed, como volveremos, los espacios de la psiquiatr\u00eda, con sus l\u00f3gicas de segregaci\u00f3n y asignaciones \u00abcl\u00ednicas\u00bb, pero tambi\u00e9n dando asilo a experiencias de desagregaci\u00f3n que pueden generar microcomunidades.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>9<\/sup> Si estamos de acuerdo con Jacques Ranci\u00e8re en que toda subjetivaci\u00f3n pol\u00edtica emerge de momentos de desidentificaci\u00f3n de las asignaciones policiales de las identidades, la emergencia de lo pol\u00edtico sigue estando condicionada por la presuposici\u00f3n de un fundamento primario de las identidades sociales como su condici\u00f3n de posibilidad.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>10<\/sup> Aiton Krenac, <em>Id\u00e9es pour retarder la fin du monde<\/em>, post. Eduardo Viveiros de Castro, Bellevaux, Dehors, 2021.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>11<\/sup> V\u00e9anse Isabelle Stengers, <em>R\u00e9activer le sens commun. Lecture de Whitehead en temps de d\u00e9b\u00e2cle<\/em>, Par\u00eds, Les Emp\u00eacheurs de penser en rond, 2020; David Lapoujade, <em>Les existences moindres<\/em>, Par\u00eds, \u00c9ditions de minuit, 2017.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>12<\/sup> Pero lo mismo podr\u00eda decirse de los pretendientes a la portavoc\u00eda de los enredos ontol\u00f3gicos en el marco de una escenograf\u00eda institucional que re\u00fane a todos los \u00abactores\u00bb, cualquiera que sea su asimetr\u00eda en el campo socioecon\u00f3mico y pol\u00edtico ya instituido. Algunos llaman a este privilegio exorbitante el devenir diplom\u00e1tico de las nuevas composiciones de mundos, el avatar de una nueva escena de la representaci\u00f3n halagada por la mediateca al servicio de la gubernamentalidad (v\u00e9ase la saga del verano de 2020 en <em>Le Monde<\/em>: <em>Le tournant \u00e9copolitique de la pens\u00e9e fran\u00e7aise<\/em>, \u00abLes penseurs du nouveau monde\u00bb, por Nicolas Truong).<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>13<\/sup> No es en absoluto sorprendente que Fr\u00e9d\u00e9ric Lordon pueda pasar as\u00ed del \u00abpunto L\u00bb, como Lenin, al punto L \u00abcomo Lacan\u00bb, en su librito <em>Vivre sans<\/em>. Fr\u00e9d\u00e9ric Lordon, <em>Vivre sans ? Institutions, police, travail, argent\u2026<\/em>, Par\u00eds, La fabrique, 2020. V\u00e9anse, en particular, las \u00faltimas p\u00e1ginas finales en forma de eleg\u00eda del sujeto-de-la-falta como fundamento de la constituci\u00f3n social.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>14<\/sup> V\u00e9ase la rese\u00f1a de Isabelle Stengers sobre <em>La hermen\u00e9utica del sujeto<\/em> en la revista <em>Ethnopsy. Les mondes contemporains de la gu\u00e9rison<\/em>, n\u00fam. 3, octubre de 2001, pp. 311-317. Se detiene en la \u00faltima entrevista que concedi\u00f3 Michel Foucault en 1984, en la que, al preguntarle el entrevistador c\u00f3mo consideraba a los \u00abgriegos\u00bb y su invenci\u00f3n de un \u00abestilo de existencia\u00bb en retrospectiva, declar\u00f3: \u00abNo es muy famoso. Enseguida se encontraron con lo que me parece el punto de contradicci\u00f3n de la moral antigua: entre, por un lado, esa b\u00fasqueda obstinada de un determinado estilo de existencia y, por otro, el esfuerzo por hacerlo com\u00fan a todos, un estilo al que se acercaron, sin duda m\u00e1s o menos oscuramente, con S\u00e9neca y Epicteto, pero que s\u00f3lo encontr\u00f3 la posibilidad de investirse dentro de un estilo religioso. Toda la Antig\u00fcedad me parece que ha sido \u201cun profundo error\u201d\u00bb.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>15<\/sup> Michel Foucault, <em>L\u2019Herm\u00e9neutique du sujet. Cours au Coll\u00e8ge de France. 1981-1982<\/em>, Par\u00eds, Gallimard\/Seuil, 2001, pp. 226-227.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>16<\/sup> A. Krenak, <em>op<\/em>. <em>cit<\/em>.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>17<\/sup> https:\/\/solidarites-sante.gouv.fr\/actualites\/evenements\/assises-de-la-sante-mentale-2021.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>18<\/sup> D. Lapoujade, <em>op<\/em>. <em>cit<\/em>.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>19<\/sup> Siguiendo la estela de los movimientos abolicionistas de la polic\u00eda en Estados Unidos, las pr\u00e1cticas de salud comunitaria abogan por la abolici\u00f3n de la psiquiatr\u00eda, asociada a una l\u00f3gica de descolonizaci\u00f3n de las comunidades marginadas por la instituci\u00f3n. Las pr\u00e1cticas de intervenci\u00f3n en crisis son fundamentales para ello. Megan McGee, \u00abIt is time for a community approach to mental health\u00bb, en <em>ROAR<\/em>, disponible en https:\/\/roarmag.org\/essays\/mental-health-system-abolition, consultado en octubre de 2021. Megan McGee es escritora y activista en la ciudad de Nueva York. Trabaja en proyectos de ayuda mutua y de jardiner\u00eda comunitaria.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>20<\/sup> Est\u00e1n de moda las piruetas improbables de un deleuzo-lacanismo que pretende conciliar, por un lado, el Sujeto estructuralmente fundado por la Ley arbitraria y, por otro, la inmanencia de la norma, el sin fondo de los devenires. Para una reflexi\u00f3n decisiva sobre la relaci\u00f3n entre deseo y arbitrariedad de la ley como acto de fundaci\u00f3n del sujeto en su negatividad, v\u00e9ase Pierre Macherey, \u00abPour une histoire naturelle des normes\u00bb, en <em>Michel Foucault philosophe. Rencontre internationale (Paris, 9-11 janvier 1988)<\/em>, Par\u00eds, Seuil, 1989.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>21<\/sup> Seminario acogido por los Laboratorios de Aubervilliers entre 2015 y 2018. Estos tres a\u00f1os de encuentros dieron lugar al libro colectivo <em>Itin\u00e9rances<\/em>, coeditado por \u00c9ditions Divergences y Les Laboratoires d\u2019Aubervilliers, 2018: http:\/\/www.leslaboratoires.org\/article\/seminaire-pratiques-de-soin-et-collectifs-saison-2-josep-rafanell-i-orra\/le-printemps-des-la.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>22<\/sup> Instituto de Coproducci\u00f3n de Conocimientos sobre la Enfermedad de Huntington: https:\/\/dingdingdong.org\/.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>23<\/sup> REV, https:\/\/revfrance.org\/.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>24<\/sup> Me limitar\u00e9 a mencionar el trabajo de Ian Hacking, con su concepto de \u00abnicho ecol\u00f3gico\u00bb, que da lugar a formas de hacer existir los trastornos psicopatol\u00f3gicos, por ejemplo: <em>L\u2019\u00c2me r\u00e9\u00e9crite<\/em>, Par\u00eds, Les Emp\u00eacheurs de penser en rond, 2006. O Mikkel Borch-Jacobsen sobre las influencias rec\u00edprocas entre el terapeuta y el paciente, o lo que \u00e9l llama \u00abinterprefacciones\u00bb (artefactos interpretativos que dan existencia a una experiencia determinada). V\u00e9ase <em>La fabrique des folies. De la psychanalyse au psychopharmaketing<\/em>, Auxerre, Sciences Humaines \u00c9ditions, 2013.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>25<\/sup> Robert Castel, <em>Le psychanalysme. L\u2019ordre psychanalytique et le pouvoir<\/em>, Par\u00eds, Maspero, 1973. Sobre los agrios debates entre las distintas corrientes del R\u00e9seau Alternative \u00e0 la psychiatrie, v\u00e9ase el trabajo de Valentin Schapelnick, <em>L\u2019institution renvers\u00e9e. Folie, analyse institutionnelle et champ social<\/em>, Et\u00e9rotopia France\/Universit\u00e9 Paris VIII, 2018.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>26<\/sup> Para una aproximaci\u00f3n a las reflexiones de Moni Elka\u00efm, v\u00e9ase \u00abL\u2019exp\u00e9rience personnelle du psychoth\u00e9rapeute: approche syst\u00e9mique et r\u00e9sonance\u00bb, en <em>Psychoth\u00e9rapies<\/em>, vol. 24, n\u00fam. 3, 2004. Pero tambi\u00e9n podemos detenernos en los trabajos de Michael White y David Eptson, cuyas traducciones al franc\u00e9s son relativamente antiguas, sobre la construcci\u00f3n de relatos como potencializaci\u00f3n de nuevas experiencias terap\u00e9uticas en un entorno colectivo. O tambi\u00e9n, Kenneth J. Gergen sobre una concepci\u00f3n narrativa de la relaci\u00f3n terap\u00e9utica, la coproducci\u00f3n de relatos que conducen a suplementaciones y bifurcaciones de la experiencia del sufrimiento.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>27<\/sup> F\u00e9lix Guattari, \u00abLes dimensions inconscientes de l\u2019assistance\u00bb, coloquio sobre <em>La pratique th\u00e9rapeutique<\/em>, Trieste, 22-24 de septiembre de 1986, <em>Chim\u00e8res<\/em>, n\u00fam. 1, 1987. Sobre la \u00abpsicosis\u00bb: \u00abEstas manifestaciones heterodoxas de la subjetividad no deben ser ignoradas, destruidas o incluso interpretadas, sino que deben contribuir a forjar escenarios y contextos que conduzcan a su procesualizaci\u00f3n\u00bb. Pero, \u00bfc\u00f3mo podemos aceptar metamodalidades que son en s\u00ed mismas una pretensi\u00f3n de universalizaci\u00f3n? En un paralelismo que no me parece abusivo, podr\u00eda seguir a Jacques Ranci\u00e8re: la pol\u00edtica termina donde la metapol\u00edtica se impone (Jacques Ranci\u00e8re, <em>La M\u00e9sentente<\/em>, Par\u00eds, Galil\u00e9e, 1995). Salvo que la pol\u00edtica parece acabar siempre en metapol\u00edtica.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>28<\/sup> Red Europea \u00abAlternativa a la Psiquiatr\u00eda\u00bb. Nacida a mediados de la d\u00e9cada de 1970, este movimiento vincul\u00f3 diversas experiencias de creaci\u00f3n y conflicto contra la organizaci\u00f3n burocr\u00e1tica y centralizada del universo psiqui\u00e1trico. La lucha contra el asilo fue uno de sus aspectos determinantes. La influencia de la desinstitucionalizaci\u00f3n liderada por Franco y Franca Basaglia en Italia, pero tambi\u00e9n las pr\u00e1cticas en red desarrolladas por Moni Elka\u00efm en B\u00e9lgica y Estados Unidos, as\u00ed como las aportaciones de F\u00e9lix Guattari y Jean Oury en torno a la corriente de la psicoterapia institucional, fueron esenciales. Sin olvidar el papel de la antipsiquiatr\u00eda inglesa representada por Donald Laing y David Cooper. Tambi\u00e9n debemos mencionar el papel de los colectivos de pacientes y sus luchas contra la violencia de la instituci\u00f3n psiqui\u00e1trica. Esta experiencia, que dur\u00f3 unos diez a\u00f1os, no estuvo exenta de conflictos, sobre todo entre los que abogaban por la desinstitucionalizaci\u00f3n y los que apostaban por la creaci\u00f3n de nuevos procesos instituyentes. Otro vector de conflicto se refer\u00eda a la legitimidad del saber psiqui\u00e1trico y sus efectos de poder.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>29<\/sup> V\u00e9ase el prefacio de Isabelle Stengers a Tobie Nathan, <em>Nous ne sommes pas seuls au monde. Les enjeux de l\u2019ethnopsychiatrie<\/em>, Par\u00eds, Les Emp\u00eacheurs de penser en rond, 2011. En este sentido, el esc\u00e1ndalo de la etnopsiquiatr\u00eda en su momento, a pesar de las acusaciones de culturalismo de las que fue objeto, radicaba en su negativa a concebir la cl\u00ednica como algo m\u00e1s que una ciencia de fundaci\u00f3n.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>30<\/sup> No es necesario referirse aqu\u00ed a la obra de Philippe Descola o de Eduardo Viveiros de Castro. Menos conocidos en Francia, tambi\u00e9n podr\u00edamos mencionar a Arturo Escobar, <em>Sentir-penser avec la Terre. Une \u00e9cologie au-del\u00e0 de l\u2019Occident<\/em>, Par\u00eds, Seuil, 2018. Aunque en este \u00faltimo, la prevalencia del concepto de dise\u00f1o ecol\u00f3gico me molesta mucho.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>31<\/sup> V\u00e9ase el prefacio de Isabelle Stengers a T. Nathan, <em>op<\/em>. <em>cit<\/em>. Diferencia entre la posesi\u00f3n y el \u00absecuestro de almas\u00bb operado por el psicoan\u00e1lisis.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>32<\/sup> https:\/\/coucoucrew.wixsite.com\/website.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>33<\/sup> https:\/\/senshumus.org\/.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>34<\/sup> https:\/\/lesserresvolantes.fr\/.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>35<\/sup> Isabelle Stengers, <em>R\u00e9activer le sens commun<\/em>, Par\u00eds, Les Emp\u00eacheurs de penser en rond, 2020. \u00abTodo dispositivo, como Michel Foucault nos ense\u00f1\u00f3 a caracterizarlos, es eficaz para inducir formas particulares de afectar y ser afectado, de actuar y ser actuado. Pero a diferencia de los dispositivos de poder que \u00e9l analiz\u00f3, los dispositivos que yo caracterizo como \u201cgenerativos\u201d requieren que aquellas y aquellos que re\u00fanen est\u00e9n expl\u00edcitamente preocupados por la pregunta o la propuesta que los re\u00fane\u00bb, <em>ibid<\/em>., p. 173.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>36<\/sup> V\u00e9ase Alexandre Monin, <em>op<\/em>. <em>cit<\/em>. p. 52, sobre el tema de un \u00abarte de la \u201cdestauraci\u00f3n\u201d\u00bb. En la perspectiva en la que los autores de H\u00e9ritage et fermeture muestran las potencias instauradoras (y destructoras) de las virtualizaciones, composiciones y proyecciones capitalistas apoyadas en sus infraestructuras (los \u00abbienes comunes negativos\u00bb), abogan por formas de \u00abdestauraci\u00f3n\u00bb, de repliegue, de renuncia. Me parece que lo mismo deber\u00eda decirse de la destituci\u00f3n de las instituciones sociales y su producci\u00f3n de sujetos como formas de sujetamiento que est\u00e1n siempre en el coraz\u00f3n de la gubernamentalidad. Estamos lejos de estar fuera de esto. La baja polic\u00eda y sus leyes, en \u00faltima instancia, est\u00e1n ah\u00ed para velar por ello.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify\"><small><sup>37<\/sup> Juan Jos\u00e9 Saer, <em>L\u2019Anc\u00eatre<\/em> (1987), Par\u00eds, Le Tripode, 2014.<\/small><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la \u00e9poca de implosi\u00f3n de las instituciones pastorales que estamos viviendo, quiz\u00e1s no sea del todo in\u00fatil hacer o\u00edr las voces disidentes que no quieren alinearse ni con los intentos de restauraci\u00f3n de la instituci\u00f3n psiqui\u00e1trica ni con las pol\u00edticas de gesti\u00f3n o management que la est\u00e1n llevando al colapso. 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