{"id":265,"date":"2016-05-26T16:20:51","date_gmt":"2016-05-26T21:20:51","guid":{"rendered":"http:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=265"},"modified":"2016-05-26T16:20:51","modified_gmt":"2016-05-26T21:20:51","slug":"marcello-tari-extranamiento-obrero-extracto-de-un-comunismo-mas-fuerte-que-la-metropoli","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=265","title":{"rendered":"Marcello Tar\u00ec \/ Extra\u00f1amiento obrero (extracto de \u00abUn comunismo m\u00e1s fuerte que la metr\u00f3poli\u00bb)"},"content":{"rendered":"<div class=\"separator\" style=\"clear: both;text-align: center\">\n<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" border=\"0\" height=\"428\" src=\"http:\/\/3.bp.blogspot.com\/-OcD-10pQ9yY\/VlN-g8TLI1I\/AAAAAAAAAw8\/vk2zsJ-OOKQ\/s640\/per%2Bl%2527autonomia%2Bper%2Bil%2Bcommunismo.jpg\" width=\"640\" \/><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-left: 15%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\n<small><b>A continuaci\u00f3n compartimos un adelanto de la traducci\u00f3n al castellano del libro de Marcello Tar\u00ec titulado <i>Un comunismo m\u00e1s fuerte que la metr\u00f3poli. La Autonom\u00eda italiana en la d\u00e9cada de 1970<\/i>. Originalmente publicado en traducci\u00f3n francesa en 2011 (y un a\u00f1o despu\u00e9s en el italiano), el libro en su traducci\u00f3n al castellano apareci\u00f3 a comienzos de 2016, con el sello editorial de <a href=\"http:\/\/www.traficantes.net\/\">Traficantes de sue\u00f1os<\/a>. \u00c9ste es un extracto que corresponde a la segunda secci\u00f3n de la primera parte de este libro, \u00abCesura: el partido de Mirafiori, el declive de los grupos, las jornadas de abril (1973-1975)\u00bb.<\/b><\/small><\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-left: 8cm;text-align: right\">\n<small>Para luchar contra el capital, la clase obrera tiene que luchar contra s\u00ed misma en cuanto capital.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: right\">\n<small>Mario Tronti, <i>Obreros y capital<\/i><\/small><\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nA partir de la d\u00e9cada de 1970, la relaci\u00f3n entre trabajadores y patrones en la Fiat de Tur\u00edn y, en general, en las f\u00e1bricas italianas, que siempre hab\u00eda sido tensa, se precipit\u00f3 desde el a\u00f1o 1973 hasta alcanzar un punto de ruptura irreversible. La empresa del autom\u00f3vil trataba con dificultad de llevar adelante su parte de pol\u00edtica contrainsurreccional: transferencias significativas de obreros, robotizaci\u00f3n rastrera, despidos en cadena, descentralizaci\u00f3n de la producci\u00f3n, colaboraci\u00f3n con los sindicatos para controlar y contener la insubordinaci\u00f3n obrera.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nEl objetivo expl\u00edcito de la direcci\u00f3n patronal era destruir la organizaci\u00f3n <i>pol\u00edtica<\/i> del obrero igualitario \u2014la que fue inventada por el obrero-masa durante la d\u00e9cada anterior\u2014, es decir, aniquilar sus niveles de fuerza y romper el \u00abcontrol obrero\u00bb sobre la organizaci\u00f3n del trabajo, que se hab\u00eda impuesto en las f\u00e1bricas gracias a la lucha. Sin embargo, frente a la imposibilidad del capital de producir a corto plazo este resultado, sus estrategas eligieron rodear el obst\u00e1culo, atacando la \u00abcomposici\u00f3n t\u00e9cnica\u00bb de la clase, procediendo a un vaciamiento gradual de funciones de la gran f\u00e1brica, para derramarse por el territorio en su totalidad. As\u00ed se quer\u00eda alcanzar un nivel de explotaci\u00f3n y de control integral, tanto fragmentando la producci\u00f3n en un sinn\u00famero de peque\u00f1as empresas, como convirtiendo el territorio mismo en directamente productivo a trav\u00e9s de una penetraci\u00f3n violenta y r\u00e1pida de la l\u00f3gica de valorizaci\u00f3n capitalista de la propia vida, en todos los sectores de la sociedad. Un modelo productivo que fue llevado a cabo s\u00f3lo en la d\u00e9cada de 1980, justo despu\u00e9s de la derrota de los movimientos aut\u00f3nomos. El papel de los sindicatos fue vaciar la autonom\u00eda de los obreros a trav\u00e9s de un uso burocratizado de los Consejos de F\u00e1brica y de todas las otras estructuras encargadas del control <i>de los<\/i> obreros, un embridar las fuerzas a trav\u00e9s del cual intentaron mediar y desviar los poderosos impulsos insurreccionales que proced\u00edan de la f\u00e1brica. Ciertamente el papel del Estado en toda esta conmoci\u00f3n hubiera debido ser, y efectivamente fue, central. Esto produjo una aceleraci\u00f3n en la profundizaci\u00f3n de las tem\u00e1ticas m\u00e1s estrictamente \u00abpol\u00edticas\u00bb en el Movimiento, algo que, en t\u00e9rminos concretos, significaba nada menos que el enfrentamiento frontal con los aparatos de gobierno en todos los niveles y con todos los medios.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nHay que tener en cuenta que la Fiat de Tur\u00edn, en aquella \u00e9poca la f\u00e1brica m\u00e1s grande de Europa con unos 150 000 empleados, representaba el prisma a trav\u00e9s del cual se moldeaban todas las otras formas de producci\u00f3n y de lucha que se llevaban a cabo en el pa\u00eds. Por eso, el triunfo o la derrota en Fiat ten\u00eda un significado estrat\u00e9gico. Sin embargo, en aquel momento, para los que luchaban en la f\u00e1brica y fuera, no era seguramente \u00abel contrato nacional\u00bb lo que estaba realmente en juego y, a pesar de las proclamas, ya ni siquiera eran los aumentos salariales iguales para todo el mundo, aunque \u00e9sa fue la consigna del Oto\u00f1o Caliente. Mucho menos se trataba de la conquista de condiciones de trabajo mejores, sino de la posibilidad, o no, de mantener abierta y de ampliar de nuevo la estrecha puerta por donde una revoluci\u00f3n contra el trabajo, que se estaba determinando cada vez m\u00e1s como una revoluci\u00f3n contra el Estado, hubiera podido continuar afirm\u00e1ndose. Muchos obreros revolucionarios pensaron que luchar en aquel momento significaba resistir, es decir, no permitir que el patr\u00f3n reestructurara la producci\u00f3n y mantener sus niveles de poder dentro de la f\u00e1brica, lanz\u00e1ndose de esta manera en una lucha defensiva, quiz\u00e1 armada, que confirmara su r\u00edgida identidad obrera. Sin embargo, las luchas que se estaban llevando a cabo en Italia, alud\u00edan, en cambio, tanto a la negaci\u00f3n obrera de la reproducci\u00f3n como fuerza de trabajo disponible \u2014esto es, como capital\u2014, como a la extensi\u00f3n del conflicto fuera de las f\u00e1bricas. Adem\u00e1s, el descubrimiento siempre renovado consist\u00eda en que el Estado no era una figura neutra, \u00abpor encima de las partes\u00bb, sino un actor fundamental del desarrollo capitalista. Por tanto, la lucha de f\u00e1brica en la d\u00e9cada de 1970 ya no se configura como una lucha exclusivamente econ\u00f3mica y se proyecta al fin sobre la cuesti\u00f3n social y pol\u00edtica: lucha <i>contra la producci\u00f3n y contra el mando de la empresa, para negarse como clase obrera e ir al ataque del poder del Estado<\/i>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nEn Italia la f\u00e1brica estaba en su ocaso, era el amanecer de la metr\u00f3poli difusa; de hecho eso no significaba el final del conflicto obrero, sino que \u00e9ste se iba a generalizar r\u00e1pidamente a toda la sociedad, impregnando cada lucha espec\u00edfica con su sabia mezcla de autoorganizaci\u00f3n, imaginaci\u00f3n y fuerza. Todas las posiciones, institucionales y\/o armadas, que en cambio insistieron sobre el mantenimiento de los niveles de poder obrero dentro de las f\u00e1bricas, resultaron perdedoras a medio plazo. Adem\u00e1s, cada una de las formas de organizaci\u00f3n que se desarrollaron en el Movimiento Obrero fueron absorbidas dentro del paradigma de la gobernabilidad.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nLa Autonom\u00eda obrera organizada qued\u00f3, durante un cierto tiempo, suspendida sobre esta bifurcaci\u00f3n, tal vez lleg\u00f3 demasiado tarde, cerca del a\u00f1o 1977 y empujada por el Movimiento, a tratar de desarrollar m\u00e1s detenidamente la opci\u00f3n de la lucha metropolitana desarrollada, y a imaginar otras soluciones al conflicto obrero, mientras que la generosidad militante de la resistencia obrera no salv\u00f3, de hecho, ni la clase ni las f\u00e1bricas. En cualquier caso, la rigidez obrera, combinada con los comportamientos aut\u00f3nomos, produjo el invento de toda una serie de t\u00e9cnicas de lucha, de sabotaje, de antiproducci\u00f3n, de guerrilla interna, que decret\u00f3 una situaci\u00f3n, sin precedentes, de ingobernabilidad de las f\u00e1bricas.<small><sup>1<\/sup><\/small> No es por tanto una casualidad que la derrota del \u00ablargo mayo italiano\u00bb fuera sellada justamente cuando, en el a\u00f1o 1980, Fiat, despu\u00e9s de haber echado a los militantes m\u00e1s combativos, gracias a la rendici\u00f3n incondicionada de sindicatos y PCI, logr\u00f3 despedir a miles de personas, es decir, a toda la generaci\u00f3n que hab\u00eda realizado las luchas en los a\u00f1os anteriores, contraponi\u00e9ndole simb\u00f3licamente el bloque de la peque\u00f1a burgues\u00eda, con la famosa marcha de los 40 000 cuadros en Tur\u00edn. La derrota de la clase obrera fue consumada, as\u00ed, como su destrucci\u00f3n pol\u00edtica, incluso humana. A partir de aquel momento empez\u00f3 una nueva \u00e9poca, que Paolo Virno, un antiguo militante de la Autonom\u00eda que luego se convirti\u00f3 en uno de los te\u00f3ricos m\u00e1s brillantes del llamado post-opera\u00edsmo, defini\u00f3 como la \u00e9poca del \u00abcinismo, el miedo, el oportunismo\u00bb. El cielo plomizo de la d\u00e9cada de 1980 sustituy\u00f3 el cielo rojo fuego de los 1970, y la puerta estrecha pareci\u00f3 volver a cerrarse para siempre. Pero volvamos al a\u00f1o 1973.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nDurante el oto\u00f1o, Fiat recurre al procedimiento de regulaci\u00f3n de empleo, intentando echar de las f\u00e1bricas a los obreros m\u00e1s comprometidos con el conflicto, pero las luchas contractuales empiezan perezosamente a cundir en los talleres para volverse cada vez m\u00e1s ofensivas, hasta que se produce la explosi\u00f3n de marzo: \u00abSe manifiestan todas las formas de lucha: desde el absentismo hasta los sabotajes, desde el castigo a los jefes hasta la persecuci\u00f3n de los fascistas, desde la parada de las l\u00edneas de montaje hasta las manifestaciones violentas, desde el bloqueo de los productos acabados hasta la huelga indefinida, para llegar a la ocupaci\u00f3n militar de la f\u00e1brica\u00bb.<small><sup>2<\/sup><\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nDe hecho, durante el mes de marzo, los sindicatos, intuyendo la creciente rabia obrera, empiezan a convocar huelgas discontinuas de pocas horas que no hac\u00edan ning\u00fan da\u00f1o al patr\u00f3n, y que \u00fanicamente entregaban a los obreros a una molesta sensaci\u00f3n de frustraci\u00f3n. Las cosas ten\u00edan que cambiar y r\u00e1pidamente. En el n\u00famero de abril de <i>Rosso<\/i>, todav\u00eda entonces \u00abrevista quincenal del Grupo Gramsci\u00bb de Mil\u00e1n, los obreros de los talleres de Mirafiori cuentan que todo empez\u00f3 un d\u00eda en que llevaron a cabo una asamblea sin los \u00abbonzos\u00bb del sindicato. Los obreros se sentaron en las mesas del comedor y empezaron a hablar entre s\u00ed, descubrieron que estaban todos de acuerdo en considerar completamente insuficiente la forma de lucha que los delegados del Consejo de F\u00e1brica llevaban a cabo. Adem\u00e1s, descubrieron tambi\u00e9n, gracias a los m\u00e1s j\u00f3venes, que hab\u00eda otras formas de estar juntos: no burocratizadas, m\u00e1s vivas, m\u00e1s bellas y que te hacen m\u00e1s fuerte. Se decidi\u00f3 cambiar de sistema. Como en 1969, se empezaron a producir manifestaciones internas en las secciones de f\u00e1brica, pero esta vez estaban guiadas por los obreros j\u00f3venes que, con el rostro cubierto por pa\u00f1uelos rojos, castigaban a jefes, guardias, rompehuelgas y esp\u00edas, rompiendo maquinarias, saboteando los productos acabados. En el siguiente Consejo de F\u00e1brica llegaron en manifestaci\u00f3n y los delegados sindicales tuvieron realmente miedo de ser golpeados: los obreros interrumpieron el consejo y dijeron un simple \u00abbasta ya\u00bb. El 23 de marzo, durante la en\u00e9sima huelga con manifestaci\u00f3n interna, empezaron a preparar el plan de ataque: bloqueo de las mercanc\u00edas en la salida, piquetes en las puertas de entrada de la f\u00e1brica, escuadrones m\u00f3viles de obreros para controlar las secciones. El 26 empez\u00f3 el primer bloqueo de una hora, pero al d\u00eda siguiente la cosa se volvi\u00f3 m\u00e1s grave, el rumor corr\u00eda por las secciones, los comedores, por todas partes. Se secuestraron las bicicletas de los jefes y los rompehuelgas, y se organizaron los relevos entre las distintas puertas; centinelas rojos subieron a las cercas de la f\u00e1brica, los tel\u00e9fonos de las guardias de la Fiat fueron secuestrados y se utilizaron para intercambiar informaci\u00f3n en tiempo real. La organizaci\u00f3n de la lucha, de fetiche adorado por los m\u00e1s distintos inventores de \u00abconsciencias externas\u00bb del proletariado, se convirti\u00f3 en algo que nac\u00eda durante la acci\u00f3n, <i>en el interior<\/i> de la misma. La ocupaci\u00f3n de Mirafiori no debi\u00f3 nada a nadie, ni al sindicato, ni al PCI, ni a los grupos extraparlamentarios: todos fueron sorprendidos y se encontraron con la pregunta de c\u00f3mo hab\u00eda sido posible que una tal organizaci\u00f3n de lucha, por invisible que pudiera ser, no hubiera sido ni percibida ni prevista en toda su amplitud por parte de sus estrategas.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nNo ten\u00eda nada que ver con ninguna especie de espontane\u00edsmo. Era la autorreflexi\u00f3n pr\u00e1ctica e <i>indelegable<\/i> de los rebeldes lo que creaba y determinaba de forma inmanente su poder en la f\u00e1brica, no para hacerla funcionar mejor, sino para destruirla, como agregado de explotaci\u00f3n y de dominio, de fatiga y de nocividad. Los delegados del PCI y del sindicato empezaban a entender lo que estaba ocurriendo e intentaron difamar, a los que estaban planteando las luchas, con las acusaciones usuales: \u00abaventureros\u00bb, \u00abprovocadores\u00bb. Era demasiado tarde, los funcionarios de la antirrevoluci\u00f3n s\u00f3lo pod\u00edan retirarse a jugar a las cartas en el comedor. Si el 28 de marzo se proclam\u00f3 una huelga aut\u00f3noma de ocho horas, el 29 el bloqueo fue total, las banderas rojas asomaron por todas las puertas de la f\u00e1brica, empleados y ejecutivos fueron rechazados por los piquetes y, adem\u00e1s, los bloqueos empezaron a salir de manera amenazante fuera de la f\u00e1brica, en los cruces de carreteras, donde los ocupantes ped\u00edan a los conductores un peaje para financiar la caja com\u00fan. La ocupaci\u00f3n de Mirafiori se desbordaba, la consigna pol\u00edtica era clara: salir de las cercas de la f\u00e1brica, adue\u00f1arse del territorio.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nMientras tanto, j\u00f3venes obreros con pa\u00f1uelos rojos atados en la frente recorr\u00edan las secciones gritando sonidos que nadie comprend\u00eda, gritando palabras <i>aparentemente<\/i> sin sentido. Fue as\u00ed tambi\u00e9n como el lenguaje tradicional de las luchas obreras fue saboteado, reducido a pedazos y lanzado contra el trabajo: eran los primeros, inconscientes, \u00abindios metropolitanos\u00bb. La que fuera la reflexi\u00f3n y la pr\u00e1ctica del lenguaje de Radio Alice, la famosa radio bolo\u00f1esa del Movimiento, que tanto fascin\u00f3 a F\u00e9lix Guattari, tuvo aqu\u00ed una de sus fechas de nacimiento. Fuera de las rejas de la f\u00e1brica se colg\u00f3 un letrero: \u00abAqu\u00ed mandamos nosotros\u00bb. \u00bfQuiz\u00e1 aquello era el famoso <i>poder obrero<\/i>?<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nEl bloqueo total durar\u00eda \u00abs\u00f3lo\u00bb tres d\u00edas, pero fue una experiencia que marc\u00f3 un cambio radical en las pr\u00e1cticas y en la imaginaci\u00f3n revolucionaria italiana. Ni siquiera en el oto\u00f1o de 1969, cuando la f\u00e1brica result\u00f3 conmocionada por un movimiento de lucha muy duro y victorioso, se lleg\u00f3 a la ocupaci\u00f3n y al bloqueo total.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nPues bien, en Mirafiori, en la mayor y tecnol\u00f3gicamente m\u00e1s avanzada de las f\u00e1bricas italianas, la organizaci\u00f3n aut\u00f3noma de lucha hab\u00eda desencadenado un gigantesco ataque a la producci\u00f3n, pero no s\u00f3lo eso, los contenidos y las formas mismas del conflicto hab\u00edan cambiado. Si en las ocupaciones previas de esa misma f\u00e1brica \u2014en 1920, durante el famoso Bienio Rojo, y en 1945, en los tiempos de la resistencia antifascista\u2014 los obreros hab\u00edan demostrado tener perfectamente la capacidad de hacerla funcionar mejor de lo que lograba hacerlo el patr\u00f3n, en 1973 nadie trabaj\u00f3; al contrario, los que luchaban se preocuparon justamente de que se mantuviera fuera de la f\u00e1brica a los obreros que deseaban trabajar (s\u00f3lo durante un d\u00eda los piquetes dejaron entrar a los empleados encargados de las n\u00f3minas\u2026). Incluso los autobuses que llevaban a los obreros desde los campos hasta la f\u00e1brica fueron incendiados durante la noche. Los j\u00f3venes <i>Apaches<\/i> de Tur\u00edn hab\u00edan comprendido que para dar consistencia a la \u00abhuelga\u00bb hab\u00eda que intervenir destructivamente sobre el <i>flujo<\/i> global de la producci\u00f3n, por lo tanto tambi\u00e9n sobre la circulaci\u00f3n y la temporalidad capitalista que se extend\u00edan a lo largo de las calles de la metr\u00f3poli. La \u00e9poca de la \u00e9tica del trabajo, propia del obrero profesional, hab\u00eda llegado definitivamente a su fin: el rechazo del trabajo estaba convirti\u00e9ndose en un comportamiento de masas, ya no era una abstracci\u00f3n te\u00f3rica, si es que lo hab\u00eda sido alguna vez, sino una pr\u00e1ctica subversiva inmediatamente perceptible y cuantificable. El <i>extra\u00f1amiento obrero<\/i> frente a las m\u00e1quinas, el desarrollo y el trabajo, de fuerza pasiva se hab\u00eda convertido en una imponente actividad de subversi\u00f3n: <i>se hab\u00eda vuelto autonom\u00eda.<\/i><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nLos j\u00f3venes obreros, inmigrantes e hijos de inmigrantes del sur de Italia o piamonteses, que hab\u00edan vivido los \u00faltimos a\u00f1os de revuelta generalizada fuera de las organizaciones tradicionales del Movimiento Obrero, no ten\u00edan ninguna moral productivista, ningunas ganas de mejorar lo que defin\u00edan simplemente como un \u00abtrabajo de mierda\u00bb, ninguna predisposici\u00f3n a la jerarqu\u00eda fuera \u00e9sta de f\u00e1brica o de partido: <i>ya no quer\u00edan ser obreros. <\/i>Quer\u00edan vivir, quer\u00edan satisfacer sus necesidades, quer\u00edan crear nuevas comunidades. Ya no se trataba de \u00abliberar el trabajo\u00bb, sino de \u00abluchar <i>contra<\/i> el trabajo\u00bb. Este conflicto encontraba su raz\u00f3n de ser menos en la maduraci\u00f3n de la \u00abconsciencia de clase\u00bb tradicional, que en la sustracci\u00f3n material que los j\u00f3venes obreros realizaban con respecto a todo lo que sent\u00edan como negaci\u00f3n de su vida misma: bloquear la producci\u00f3n quer\u00eda decir dejar curso libre a los flujos del deseo. Era gente, escribi\u00f3 Bifo, \u00abque trabaja s\u00f3lo el tiempo estrictamente imprescindible para comprarse el billete para el pr\u00f3ximo viaje, que vive en casas colectivas, roba la carne en los supermercados, que ya no quiere saber nada de dedicar toda la vida a un trabajo enervante, repetitivo y adem\u00e1s socialmente in\u00fatil\u00bb.<small><sup>3<\/sup><\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nLa novela de Nanni Balestrini <i>Vogliamo tutto<\/i><small><sup>4<\/sup><\/small> la historia de la educaci\u00f3n sentimental de un joven obrero meridional de la Fiat durante las luchas del a\u00f1o de 1969, es la lectura m\u00e1s instructiva, m\u00e1s que decenas de ensayos sociol\u00f3gicos, para comprender la fisionom\u00eda de estos j\u00f3venes obreros salvajes.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nEl absentismo empez\u00f3 a generalizarse, alcanzando picos del 25 %. En el per\u00edodo en que comenzaba la pr\u00e1ctica generalizada de las autorreducciones, nada m\u00e1s normal que autorreducirse unilateralmente el horario de trabajo. Sin embargo, todav\u00eda no era suficiente.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nLa conflictualidad apremiaba para desbordarse fuera de las rejas de la f\u00e1brica, para implicar al territorio y encontrarse con la que crec\u00eda en los barrios, en las escuelas, en las calles de una metr\u00f3poli que el proletariado empezada a sentir como directamente enemiga, un territorio vasto y segmentado en el que se extend\u00eda completa la reestructuraci\u00f3n capitalista de la producci\u00f3n y de la vida. El problema, a partir de aquel momento, fue: \u00bfc\u00f3mo lanzar un ataque sobre la metr\u00f3poli? \u00bfC\u00f3mo crear zonas de ilegalidad de masas en el coraz\u00f3n del territorio enemigo? \u00bfC\u00f3mo bloquear y hacer colapsar este flujo enorme de mercanc\u00edas, de signos, de mando, que la metr\u00f3poli del capital hace circular sin cesar y que <i>mata<\/i>? El problema de los te\u00f3ricos aut\u00f3nomos consisti\u00f3 en encontrar una salida pol\u00edtica y organizativa tanto a las luchas obreras como a los conflictos sociales que crec\u00edan en la ciudad. Y, como siempre, la respuesta vino de la pr\u00e1ctica, de la proliferaci\u00f3n aut\u00f3noma de los comportamientos subversivos, del espontane\u00edsmo organizado del proletariado en liberaci\u00f3n. <i>La teor\u00eda siempre viene despu\u00e9s<\/i>, a pesar de lo que digan fil\u00f3sofos y polic\u00edas.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nEn ese momento se produjo el desplazamiento del paradigma de las luchas aut\u00f3nomas, que empez\u00f3 a funcionar como m\u00e1quina de guerra multiplic\u00e1ndose: desde la autonom\u00eda de los obreros hasta la autonom\u00eda difusa.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nEn cualquier caso, el 9 de abril el patr\u00f3n cedi\u00f3 a muchas de los peticiones y se firm\u00f3 el nuevo convenio de los metalmec\u00e1nicos. El gobierno renunci\u00f3 y los sindicatos se sintieron satisfechos, pero los obreros continuaron <i>extra\u00f1amente<\/i> profundizando su amenazadora separaci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nMientras tanto, Mirafiori sigue en manos de los revoltosos. Como en otros lugares, en muchas f\u00e1bricas italianas una especie de contraeconom\u00eda empez\u00f3 a acompa\u00f1ar las contraconductas de los obreros. Un aut\u00f3nomo que trabajaba en la f\u00e1brica Alfa Romeo de Mil\u00e1n me cont\u00f3 la historia de un comedor ilegal, organizado por los aut\u00f3nomos dentro de la f\u00e1brica, que a menudo no les disgustaba ni siquiera a los ejecutivos, considerando la calidad superior de lo que se com\u00eda en comparaci\u00f3n con el comedor de la empresa, sin olvidar el clima de convivialidad que se pod\u00eda respirar all\u00ed. En las ciudades empezaron a expandirse los \u00abmercadillos rojos\u00bb, donde pod\u00edan adquirirse g\u00e9neros de consumo a precios muchos m\u00e1s bajos que en la distribuci\u00f3n normal, y poco despu\u00e9s los aut\u00f3nomos a\u00f1adieron la pr\u00e1ctica de la apropiaci\u00f3n directa de mercanc\u00edas. As\u00ed ocurri\u00f3 tambi\u00e9n con la ocupaci\u00f3n de casas y los primeros lugares de agregaci\u00f3n juvenil, tanto en las ciudades como en los m\u00e1s peque\u00f1os pueblos de provincia. El extra\u00f1amiento tambi\u00e9n significaba estas cosas, la organizaci\u00f3n aut\u00f3noma de la vida a partir de las necesidades m\u00e1s elementales, que, por otra parte, no eran tan elementales: comer, habitar, hacer el amor, re\u00edr, fumar, conversar, en fin, disfrutar la vida juntos, <i>gratis <\/i>y de \u00abmanera comunista\u00bb. Luchar por el poder ya no quer\u00eda decir, como en los cl\u00e1sicos, luchar para adue\u00f1arse de la m\u00e1quina estatal, sino extender zonas liberadas donde hacer crecer una forma de vida comunista: contra el Estado, sin transiciones socialistas, sin delegar en nadie, sin renunciar a nada desde el punto de vista de la satisfacci\u00f3n <i>com\u00fan<\/i> de las necesidades. En este sentido, a pesar de los considerables esfuerzos para buscar la legitimidad por parte de muchos, a nivel de la organizaci\u00f3n de las luchas metropolitanas no hab\u00eda lugar para el marxismo-leninismo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nLa crisis, la cat\u00e1strofe, la de verdad, es esta acumulaci\u00f3n de negatividad que se convierte en positividad del ataque, este reivindicado extra\u00f1amiento frente a la producci\u00f3n de mercanc\u00edas, este adue\u00f1arse de los espacios para subvertir los tiempos y su uso, este rechazo violento de los obreros a ser fuerza de trabajo que se expande y se convierte en rechazo masivo hacia cualquier forma de dominio y de explotaci\u00f3n. Es, por un lado, la crisis del mando social, y por otro, la insurrecci\u00f3n de una nueva forma de vida que se est\u00e1 buscando.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nEs un partido muy extra\u00f1o el de Mirafiori, sin secretarios, sin funcionarios, quiz\u00e1 incluso sin militantes. \u00abPartido de Mirafiori\u00bb significaba ponerse conscientemente una parte contra el todo, la disoluci\u00f3n del trabajo asalariado, los gritos de rabia que se convierten en acciones de sabotaje pero tambi\u00e9n la destrucci\u00f3n de la representaci\u00f3n pol\u00edtica y el desplazamiento desde la guerra de posiciones a la guerrilla difusa. Un partido de todos los sin partido, una nueva forma molecular de amistad pol\u00edtica que se constitu\u00eda contra el enemigo de siempre, una organizaci\u00f3n para la desorganizaci\u00f3n de la sociedad capitalista, una m\u00e1quina de guerra contra el Estado. El comunismo ahora o nunca.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\n<i>Mirafiori ya estaba en todas partes <\/i>y los aut\u00f3nomos fueron los \u00fanicos que lo comprendieron y que sacaron las debidas consecuencias.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nMientras tanto, el a\u00f1o 1973 termina con el Chile de Allende ahogado en la sangre del golpe militar del 11 de septiembre, apoyado por los Estado Unidos de Kissinger, y con la masacre de los estudiantes griegos en Atenas. El PCI, aterrorizado por la imagen del Palacio de la Moneda bombardeado por los militares, no ve otra posibilidad que lanzar la consigna del \u00abcompromiso hist\u00f3rico\u00bb con el partido de los patrones, la Democracia Cristiana. Una pol\u00edtica que, como ha sugerido agudamente Lanfranco Caminiti, no s\u00f3lo es un acto de rendici\u00f3n ante el miedo del golpe reaccionario, sino tambi\u00e9n una dur\u00edsima respuesta a una parte de la base del partido que, en palabras de su secretario, Enrico Berlinguer, \u00abtal vez se sent\u00eda demasiado atra\u00edda por los \u201caventureros\u201d y quer\u00eda abandonar el terreno democr\u00e1tico e unitario para elegir otra estrategia hecha de quimeras\u00bb.<small><sup>5<\/sup><\/small> En cambio, para casi todo el resto de militantes comunistas el significado de los eventos chilenos fue el de empezar a pensar en armar al Movimiento.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nA diferencia de lo que pensaban los grupos que proced\u00edan de los a\u00f1os 1960, el internacionalismo, especialmente para los aut\u00f3nomos, ya no pod\u00eda querer decir hacer colectas y organizar comit\u00e9s de apoyo a las luchas del Tercer Mundo, sino resistir y rebelarse en cada pa\u00eds, en cada ciudad, en el propio s\u00ed mismo. Sin olvidar a\u00f1adir que \u00ablos del vietcong ganan porque golpean duro\u00bb.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nEl a\u00f1o se cierra a nivel internacional con el atentado de ETA que hace estallar en Madrid el coche de Carrero Blanco \u2014almirante y columna del r\u00e9gimen franquista en Espa\u00f1a\u2014 haci\u00e9ndolo volar m\u00e1s de veinte metros.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nEn cambio, en Italia, como se suele decir, las condiciones est\u00e1n maduras para que la Autonom\u00eda comience a tejer la trama de la subversi\u00f3n que cuatro  a\u00f1os despu\u00e9s, en 1977, llevar\u00eda a la explosi\u00f3n de una verdadera insurrecci\u00f3n.<\/div>\n<hr align=\"left\" style=\"height: 1px\" width=\"15%\" \/>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>1<\/sup><\/small> V\u00e9ase a este prop\u00f3sito la monograf\u00eda de Emilio Mentasti, <i>La \u00abGarde rouge\u00bb raconte. Histoire du Comit\u00e9 ouvrier de la<br \/>\n Magneti Marelli (Mil\u00e1n, 1975-1978)<\/i>, Par\u00eds, Les nuits rouges, 2009.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>2<\/sup><\/small> A. Negri, \u00abAppendice 4 de Partito operaio contro il lavoro\u00bb en AA. VV., <i>Crisi e organizzazione operaia<\/i>, Mil\u00e1n, Feltrinelli, 1974.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>3<\/sup><\/small> F. Berardi Bifo, <i>La nefasta utopia di Potere Operaio. Lavoro tecnica movimento nel laboratorio politico del Sessantotto italiano<\/i>, Roma, DeriveApprodi, 1998.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>4<\/sup><\/small> N. Balestrini, <i>Lo queremos todo<\/i>, Madrid, Traficantes de Sue\u00f1os, 2006.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>5<\/sup><\/small> L. Caminiti, \u00abQui comandiamo noi \u2014\u00c8 l&#8217;autonomia operaia\u2014\u00bb, suplemento de <i>Liberazione,<\/i> n\u00fam. 4, 2007.<\/small><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A continuaci\u00f3n compartimos un adelanto de la traducci\u00f3n al castellano del libro de Marcello Tar\u00ec titulado Un comunismo m\u00e1s fuerte que la metr\u00f3poli. La Autonom\u00eda italiana en la d\u00e9cada de 1970. Originalmente publicado en traducci\u00f3n francesa en 2011 (y un a\u00f1o despu\u00e9s en el italiano), el libro en su traducci\u00f3n al castellano apareci\u00f3 a comienzos [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":10716,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[52],"class_list":["post-265","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general","tag-marcello-tari"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/265","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/10716"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=265"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/265\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":266,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/265\/revisions\/266"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=265"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=265"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=265"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}