{"id":2624,"date":"2022-05-08T20:30:37","date_gmt":"2022-05-09T01:30:37","guid":{"rendered":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=2624"},"modified":"2022-05-09T11:19:31","modified_gmt":"2022-05-09T16:19:31","slug":"marcello-tari-la-comuna-salvada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=2624","title":{"rendered":"Marcello Tar\u00ec \/ La comuna salvada"},"content":{"rendered":"<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>En primer lugar, agradecemos la siguiente traducci\u00f3n que nos envi\u00f3 un lector de <em>Artiller\u00eda inmanente<\/em>. La fuente original del texto puede encontrarse como Marcello Tar\u00ec, \u00abLa commune sauv\u00e9e\u00bb, en Josep Rafanell i Orra (coord.), <em>Itin\u00e9rances<\/em>, Par\u00eds, Divergences, 2018, pp. 42-57. Este libro constituye de alg\u00fan modo una parte de los resultados del seminario <em>Pratiques de soin et collectifs<\/em>, organizado en los Laboratoires d\u2019Aubervilliers en 2016.<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: right\"><em><small>En nuestras tinieblas, no hay un lugar para la Belleza.<\/small><\/em><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: right\"><em><small>Todo el lugar es para la Belleza.<\/small><\/em><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: right\"><small>Ren\u00e9 Char, <em>Hojas de Hipnos<\/em><\/small><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>As\u00ed empez\u00f3 todo<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Cuando Josep me propuso participar en el seminario de <em>Pr\u00e1cticas de cuidado y colectivos<\/em>,<sup>1<\/sup> el primer tema en el que pensamos para mi contribuci\u00f3n fue el de la <em>autonom\u00eda<\/em>; supongo porque hac\u00eda poco que hab\u00eda dedicado un libro al movimiento de la autonom\u00eda italiana de la d\u00e9cada de 1970. En el mismo periodo, hab\u00eda otros temas que ocupaban nuestras discusiones, como el significado de la <em>destituci\u00f3n<\/em> o incluso el concepto de <em>fragmentaci\u00f3n<\/em>. Creo que el tel\u00f3n de fondo de todos estos t\u00e9rminos es la noci\u00f3n de <em>comuna<\/em>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Esta reflexi\u00f3n inicial sobre la autonom\u00eda me llev\u00f3 inevitablemente a un texto escrito por F\u00e9lix Guattari en 1977: \u00abMillones y millones de Alice en potencia\u00bb. No es uno de los textos m\u00e1s importantes de Guattari, sino que pertenece m\u00e1s bien a lo que podr\u00edamos llamar escritos \u00abcircunstanciales\u00bb; en este caso, acompa\u00f1aba la publicaci\u00f3n en Francia de materiales de Radio Alice, un experimento bolo\u00f1\u00e9s en torno al cual se aglutinaron muchas de las tensiones subversivas que atravesaron Italia en la segunda mitad de la d\u00e9cada de 1970.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Sin embargo, en este breve texto he visto una serie de elementos que se relacionaban con los tres t\u00e9rminos mencionados anteriormente: autonom\u00eda, destituci\u00f3n, fragmentaci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">No pretendo proponer aqu\u00ed un an\u00e1lisis de la autonom\u00eda italiana, menos a\u00fan embarcarme en un ejercicio de historizaci\u00f3n, que es siempre una especie de \u00abesterilizaci\u00f3n\u00bb. S\u00ed quiero, por el contrario, inspirarme en ella e identificar ciertos pasajes que nos conducen inevitablemente, furiosamente, al presente. La autonom\u00eda y la destituci\u00f3n, la fragmentaci\u00f3n y la comuna constituyen conjuntamente un agenciamiento ling\u00fc\u00edstico, o incluso una m\u00e1quina de percepci\u00f3n que espectraliza el presente y, al mismo tiempo, una m\u00e1quina de guerra para acabar con \u00e9l.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>La revoluci\u00f3n desambientada<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Guattari comenzaba con una consideraci\u00f3n geneal\u00f3gica:<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;padding-left: 40px\"><small>El punto de partida hist\u00f3rico es la crisis de la extrema izquierda italiana tras 1972, en especial de uno de los grupos m\u00e1s activos, tanto desde el punto de vista te\u00f3rico como pr\u00e1ctico: \u00ab<em>Potere Operaio<\/em>\u00bb. Toda una corriente de la extrema izquierda fue dispersada a consecuencia de esta crisis, s\u00f3lo para dar vida a otros movimientos de revuelta en distintas <em>autonom\u00edas<\/em> (F\u00e9lix Guattari, <em>La revoluci\u00f3n molecular<\/em>).<\/small><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">El nacimiento de estas autonom\u00edas no fue, pues, otra cosa que la contrapartida de la fragmentaci\u00f3n que afect\u00f3 a las estructuras organizadas, denominadas \u00abpeque\u00f1os partidos\u00bb, que constitu\u00edan la escasa herencia pol\u00edtica del 68 italiano. Por supuesto, la crisis de estructuras, organizaciones y colectivos es una constante en la historia de los movimientos revolucionarios y no una excepci\u00f3n. El car\u00e1cter excepcional de la d\u00e9cada de 1970 en Italia fue que, en lugar de reaccionar, como suele ocurrir, abandonando el terreno pol\u00edtico, o aisl\u00e1ndose en nuevas estructuras consideradas m\u00e1s resistentes, o incluso volviendo a la \u00abizquierda\u00bb como un hijo pr\u00f3digo, una parte de los movimientos tomaron la decisi\u00f3n <em>estrat\u00e9gica<\/em> no s\u00f3lo de asumir la desintegraci\u00f3n en curso como una evidencia de la realidad, sino de convertirla en un arma, es decir, de dar un uso ofensivo a esta fragmentaci\u00f3n. Tal decisi\u00f3n respond\u00eda, de hecho, a un an\u00e1lisis de las modificaciones del capitalismo, que en aquellos a\u00f1os entraba en un devenir molecular y registraba la consiguiente desintegraci\u00f3n del movimiento obrero; la fragmentaci\u00f3n de la industria y del trabajo en general se correspond\u00eda, en otras palabras, con la fragmentaci\u00f3n de la subjetividad de clase. Llevando esta l\u00ednea de razonamiento al extremo, Mario Tronti pudo afirmar que la derrota de la identidad de clase puso fin a la historia del \u00absujeto moderno\u00bb por completo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Mientras la izquierda \u2014tanto la parlamentaria como la extraparlamentaria, e incluso la izquierda armada\u2014 intentaba desesperadamente no reconocer esta transformaci\u00f3n hist\u00f3rica y continuaba como si todav\u00eda fuera posible hablar de \u00abclase\u00bb, \u00abEstado\u00bb y \u00abrevoluci\u00f3n\u00bb como principios hegem\u00f3nicos y unificadores \u2014una ilusi\u00f3n que hoy todav\u00eda persiste\u2014, el proceso que tom\u00f3 el nombre de autonom\u00eda en Italia intent\u00f3, por el contrario, acelerar este fen\u00f3meno de desintegraci\u00f3n, tanto dentro como fuera de s\u00ed mismo. No es casualidad que, en su momento, la autonom\u00eda feminista se revelara como el elemento \u00e9tico m\u00e1s poderoso de una insurrecci\u00f3n que era en su esencia molecular, atacando no s\u00f3lo a la sociedad dominante y al car\u00e1cter conservador de lo \u00abnuevo\u00bb, sino tambi\u00e9n a todo lo que segu\u00eda siendo de izquierda en la militancia de los \u00abgrup\u00fasculos\u00bb, hasta en lo m\u00e1s cotidiano. Incluso puede decirse que su gesto de \u00absepar\/acci\u00f3n\u00bb (<em>separ\/azione<\/em>), junto con el de los trabajadores y los j\u00f3venes, provoc\u00f3 una inmensa convulsi\u00f3n que hizo pedazos el sistema de autorrepresentaci\u00f3n de la izquierda, haciendo surgir un extra\u00f1o archipi\u00e9lago de mundos, habitado por aquellos famosos \u00abmiles y miles de Alice en potencia\u00bb. \u00c9ste fue el contexto a trav\u00e9s del cual potentes experimentos subversivos encontraron la fuerza y el lenguaje para interrumpir violentamente, durante unos a\u00f1os, la hasta entonces cacareada linealidad del progreso.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">No creo en la leyenda autorreconfortante de que mayo del 68 dur\u00f3 diez a\u00f1os en Italia: un acontecimiento, si lo es, no contempla la continuidad. Las autonom\u00edas fueron, en cambio, una especie de salto antropol\u00f3gico: entre lo que hab\u00eda antes y lo que pas\u00f3 despu\u00e9s, no hay ninguna necesidad historicista. M\u00e1s bien, me parece que 1968 hizo a\u00f1icos la temporalidad \u00fanica del progreso, permitiendo as\u00ed que surgieran otras temporalidades. La \u00fanica discontinuidad subversiva real que dur\u00f3 desde la d\u00e9cada de 1960 hasta finales de la de 1970, fue el descubrimiento subterr\u00e1neo de la insuficiencia del marxismo, no s\u00f3lo para imaginar una revoluci\u00f3n, sino sobre todo para hacerla. Y como somos amantes de la verdad, tambi\u00e9n hay que reconocer que muchos militantes de izquierda, e incluso del Partido Comunista, no s\u00f3lo se vieron sacudidos por esta loca aventura, sino que participaron en ella.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Por todas estas razones, hay que hablar siempre de autonom\u00edas en plural y nunca de <em>una<\/em> autonom\u00eda. Por el contrario, uno de los errores fatales cometidos a este respecto, a finales de la d\u00e9cada de 1970 por algunas fracciones aut\u00f3nomas bajo el hechizo de un cierto pseudoleninismo, fue creer que, frente a la contraofensiva del Estado y del capitalismo, lo que hab\u00eda que hacer era plegar todas estas formas de vida en secesi\u00f3n en una nueva unidad obrera \u2014compuesta quiz\u00e1s por \u00abobreros sociales\u00bb\u2014 y por tanto construir desde fuera un Todo, una totalidad antagonista destinada a chocar con la totalidad de la dominaci\u00f3n para apropiarse del poder.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En definitiva, restaurar la propia dial\u00e9ctica constituyente que parec\u00eda haber sido abandonada en los a\u00f1os anteriores gracias a, precisamente, la explosi\u00f3n de las autonom\u00edas. Y cuando releemos algunos de los documentos de la \u00e9poca, con sus pomposos llamamientos a fundar el Partido de la Autonom\u00eda \u2014donde se daba al t\u00e9rmino \u00abpartido\u00bb un significado m\u00e1s bien tradicional\u2014, es dif\u00edcil no pensar que esos llamamientos eran simplemente un s\u00edntoma de una derrota que ya se hab\u00eda producido. Por lo dem\u00e1s, algunos ep\u00edgonos siguen insistiendo, hoy despu\u00e9s de todos estos a\u00f1os, en querer construir pol\u00edticas basadas en este s\u00edntoma.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Por el contrario, en las \u00faltimas frases de su texto, Guattari presenta un aspecto de lo que puede llamarse la \u00ab\u00e9tica destituyente de la autonom\u00eda\u00bb:<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;padding-left: 40px\"><small>\u00a1No hay nada de constructivo en todo eso! [\u2026] ellos consideran que el movimiento que consiga destruir la gigantesca m\u00e1quina capitalista-burocr\u00e1tica ser\u00e1, <em>a fortiori, <\/em>capaz sin duda de construir otro mundo. La competencia colectiva en este \u00e1mbito le llegar\u00e1 a lo largo del camino, sin que en la etapa actual sea todav\u00eda necesario esbozar \u00abproyectos de sociedad\u00bb de recambio.<\/small><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Creo que este rechazo a elaborar programas para el futuro, a ser constructivos o a ser buenos \u00abobreros\u00bb, as\u00ed como la renuncia a todo optimismo progresista, sigue siendo hasta hoy un aspecto \u00e9tico-pol\u00edtico que es fundamental captar. Obviamente, en este asunto, tiene que ver con lo que durante mucho tiempo ha sido lo m\u00e1s impensado, y es quiz\u00e1s, precisamente por ello, el aspecto m\u00e1s importante. Hay demasiado que destruir, demasiado que combatir, demasiado que amar, demasiado que vivir desde ya, para perder el tiempo en la ingenier\u00eda del futuro.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El personaje de Alice creado por Lewis Carroll adquiri\u00f3 curiosamente una importancia considerable en el imaginario del movimiento de 1977. En el contexto de un famoso y extra\u00f1o seminario celebrado por Gianni Celati en la Universidad de Bolonia, encarnaba la figura del <em>ser desambientado<\/em>: \u00abestar desambientado significa ocupar un lugar que no es el propio, utilizar una lengua oficial por necesidad, circular al lado de las instituciones\u00bb (<em>Alice disambientata<\/em>). Alice se convirti\u00f3 en la imagen de la singularidad desarraigada en la que se reconoc\u00edan los j\u00f3venes de 1977; y hoy podr\u00edamos decir que es el caso de la mayor\u00eda de la humanidad, pero en un sentido muy deprimente: nadie se siente en casa y la \u00ab<em>smart<\/em> metr\u00f3poli\u00bb es el emblema universal de esta extra\u00f1eza respecto a uno mismo, los dem\u00e1s y el mundo. Una l\u00ednea de fuga \u2014se pens\u00f3 en Bolonia\u2014 podr\u00eda ser entonces asumir la desambientaci\u00f3n como una salida imperceptible del dispositivo capitalista, del control del Estado y, en \u00faltima instancia, de la humanidad del ser humano. Pero, al mismo tiempo, la desambientaci\u00f3n podr\u00eda ser el medio de una loca b\u00fasqueda de intensidad. Si la palabra revoluci\u00f3n tuviera alg\u00fan significado, probablemente ser\u00eda algo parecido a esto: llevar la desambientaci\u00f3n a un grado absoluto; sustraerse, sin hacerse notar, del funcionamiento de todas las instituciones vigentes y, si es necesario, derribarlas con una r\u00e1faga de intensidades, desde cualquier lugar y de cualquier manera. Desambientar la revoluci\u00f3n significa, por tanto, destituir de antemano cualquier posibilidad de que ella misma se convierta en una instituci\u00f3n: hay que acabar con la idea de una revoluci\u00f3n <em>\u00danica<\/em>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El genio de Celati y sus estudiantes fue decir alto y claro que concebir la cuesti\u00f3n revolucionaria como si fuera una progresi\u00f3n hacia una meta era ya contrarrevolucionario, y que lo que era necesario, por el contrario, era \u00absuspender\u00bb toda meta, todo significado, toda continuidad, para permitir que las intensidades nos hagan escapar de la prisi\u00f3n de los tiempos presentes y entrar en un devenir revolucionario. Cuando empezamos a pensar y a vivir de esta manera, la propia revoluci\u00f3n se desambienta. Experimentar esto no significar\u00e1 m\u00e1s que destituir la realidad presente tal y como la descubrimos; sorprender a la Historia y ser sorprendido a su vez por el Acontecimiento. De este modo, el presente se convierte as\u00ed en lo actual y, al romperse, el tiempo hist\u00f3rico se convierte en el tiempo de la verdad. \u00a0La pretendida realidad de este mundo aparecer\u00e1 as\u00ed como lo que realmente es: una gigantesca masa de obst\u00e1culos materiales y espirituales de los que es necesario liberarse.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>De la profundidad, del pasado<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Comunismo y futuro se golpean mutuamente. Hace poco escrib\u00ed que el comunismo no tiene futuro, y que nunca lo ha tenido. Esto no es s\u00f3lo porque tengo una aversi\u00f3n innata a esta categor\u00eda vac\u00eda, sino tambi\u00e9n porque la idea misma de futuro como algo deseable ha sido aniquilada por el capitalismo. El capitalismo, en las \u00faltimas d\u00e9cadas, nos ha presentado una imagen aterradora del futuro a trav\u00e9s de la cual nos gobierna; de este modo, el gobierno, sea cual sea, puede afirmar que est\u00e1 ah\u00ed para protegernos del futuro, que ya no es el comunismo, sino la cat\u00e1strofe humanitaria, ecol\u00f3gica, econ\u00f3mica, existencial, o todo esto a la vez, al tiempo que intenta hacernos olvidar que la cat\u00e1strofe est\u00e1 teniendo lugar ahora y que el rostro del apocalipsis es, de hecho, su propio rostro. En definitiva, todas las reflexiones sobre el tiempo producidas en la modernidad, incluida la del eterno retorno, s\u00f3lo muestran c\u00f3mo la mirada burguesa se aleja del devenir y se centra obsesivamente en su presente, en su propio infierno. Creo, por el contrario, que el comunismo es v\u00e1lido como algo que, viniendo a nosotros desde el pasado \u2014con el que se carga cada momento presente que est\u00e1 a punto de estallar\u2014, es a la vez inactual y actual, en potencia y en acto: echamos de menos el comunismo al mismo tiempo que siempre est\u00e1 ah\u00ed, late como si fuera el coraz\u00f3n vivo de los oprimidos de todos los tiempos, pero a menudo no somos capaces de escucharlo o no lo reconocemos, y \u00e9ste es nuestro drama. Porque o el comunismo est\u00e1 entre nosotros, al interior de nosotros y a trav\u00e9s de nosotros, o no es nada. Es como el amor que, me parece, comparte muchas cosas con el comunismo: lo echamos de menos, aunque siempre est\u00e1 ah\u00ed, lo o\u00edmos latir en lo m\u00e1s profundo, pero no podemos captarlo. E incluso enterrado bajo millones y millones de bits, de p\u00edxeles, de mentiras y de dolor, de traiciones y de l\u00e1grimas, <em>seguimos oy\u00e9ndolo<\/em>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">A veces tenemos la impresi\u00f3n de ver el amor y el comunismo ante nosotros, pero se nos presentan como figuras invertidas o caricaturizadas, en formas externas a las que la mayor\u00eda de las veces \u2014por desgracia\u2014 no podemos resistirnos. Pero observemos con atenci\u00f3n estos simulacros. Es evidente que el capitalismo es capaz de imitar y pervertir el comunismo, as\u00ed como el amor, pero de una manera sorprendentemente desprovista de fantas\u00eda y llena de vulgaridad. Asimetr\u00edas: si el mal, a pesar de ser un producto completamente hist\u00f3rico, no tiene forma, y los efectos de su acci\u00f3n son siempre \u00abefectos colaterales\u00bb que golpean indiscriminadamente, tambi\u00e9n es cierto que su l\u00edmite interno reside en la confusi\u00f3n que genera y en el hecho de presentar como reales cosas que no lo son. En cambio, el bien en este mundo, a pesar de su car\u00e1cter antihist\u00f3rico, se caracteriza siempre por su determinaci\u00f3n que consiste en la precisi\u00f3n con la que singulariza todo lo que toca, d\u00e1ndole m\u00e1s realidad. Es la realidad la que salva. Fragmento a fragmento, singularidad tras singularidad. Y adem\u00e1s, <em>el comunismo y el amor no son el reino de lo colectivo sino el de las singularidades; no son el futuro sino el encuentro, aqu\u00ed y ahora, con una realidad que posee una cierta verdad<\/em>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">A veces conseguimos reconocer el comunismo o el amor, escucharlos, a veces incluso tocarlos, a trav\u00e9s de nuestra experiencia de un acontecimiento, en el sentido que Gilles Deleuze confiere a este t\u00e9rmino.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El acontecimiento, dijo, siempre se refiere a algo del orden de la herida, la guerra o la muerte, pero debe ser considerado en su doble estructura, tratando de extraer de su efectuaci\u00f3n el acontecimiento puro: el esplendor que est\u00e1 presente incluso en la herida, la felicidad en la melancol\u00eda, el amor en el desamor, la esperanza en su ausencia, el rel\u00e1mpago del comunismo en el cielo blanco de la opresi\u00f3n, pasando as\u00ed por encima de su simple realizaci\u00f3n, que siempre se reduce a un \u00abestado de cosas\u00bb (un individuo, por ejemplo). Por otra parte, si este mundo no fuera un pozo helado de desgracias en forma del estado de cosas presente, no tendr\u00edamos que seguir hablando de comunismo. Para derretir este hielo no basta con armarse de barras y c\u00f3cteles Molotov, hay que saber amar. Esto es lo que la izquierda, y no s\u00f3lo la de los partidos, sino tambi\u00e9n la \u00abdifusa\u00bb que contamina a los individuos, nunca ha conseguido hacer.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Deleuze escribe al respecto:<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;padding-left: 40px\"><small>S\u00f3lo el hombre libre puede entonces comprender todas las violencias en una sola violencia, todos los acontecimientos mortales <em>en un solo Acontecimiento<\/em> que ya no deja sitio al accidente y que denuncia o destituye tanto la potencia del resentimiento en el individuo como la de la opresi\u00f3n en la sociedad. (Gilles Deleuze, <em>L\u00f3gica del sentido<\/em>)<\/small><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Obs\u00e9rvese que Deleuze utiliza el verbo \u00abdestituir\u00bb exactamente en el sentido en que hoy intentamos conceptualizarlo de diversas maneras; y repite este t\u00e9rmino unas l\u00edneas m\u00e1s adelante, refiri\u00e9ndose a lo que llama \u00abtransmutaci\u00f3n\u00bb, es decir, el punto de condensaci\u00f3n alqu\u00edmica en el que todos los acontecimientos se re\u00fanen en uno, que es el momento de la acci\u00f3n \u00e9tica en sentido propio, y en el que incluso \u00abmorir es como la destituci\u00f3n de la muerte\u00bb. Podr\u00edamos seguir: esta guerra que destituye a la guerra, y as\u00ed sucesivamente. Este punto de transmutaci\u00f3n se llama gen\u00e9ricamente \u00abrevuelta\u00bb, \u00abinsurrecci\u00f3n\u00bb o \u00abrevoluci\u00f3n\u00bb. Este punto m\u00f3vil y preciso que destituye incluso a la muerte es lo que yo llamo <em>el acontecimiento del comunismo<\/em>.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>Condensadores de intensidad<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Durante la d\u00e9cada de 1920, cuando la Rusia sovi\u00e9tica estaba sumida en la guerra civil, un grupo de arquitectos bolcheviques \u2014que cre\u00edan que se es comunista no porque se cambie algo en el modo de producci\u00f3n o, en su caso, en la forma de construir viviendas, sino porque se est\u00e1 comprometido con la transformaci\u00f3n de la propia forma de vida (<em>byt<\/em>, en ruso)\u2014 inventaron la noci\u00f3n de condensadores sociales para expresar su concepci\u00f3n del hecho de habitar en la revoluci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En su opini\u00f3n, el objetivo intr\u00ednseco de la arquitectura, como de cualquier otra t\u00e9cnica del proceso revolucionario, s\u00f3lo era concebible como una realizaci\u00f3n difusa de una inmensa felicidad profana. Aleksandr Blok dijo que la revoluci\u00f3n consist\u00eda en \u00ab<em>Rehacerlo todo<\/em>. Hacer que todo se convierta en algo nuevo; convertir nuestra vida falsa, sucia, aburrida y monstruosa en una vida justa, limpia, alegre y hermosa\u00bb (<em>L\u2019intelligentsia et la r\u00e9volution<\/em>). Eran perfectamente conscientes de que, si la revoluci\u00f3n no se dirig\u00eda inmediatamente a este objetivo, sin m\u00e1s demora y con la mayor furia posible, estar\u00eda perdida, y eso es lo que ocurri\u00f3. Y de hecho, poco despu\u00e9s, ellos mismos fueron expurgados por el estalinismo. Pero lo que intentaron hacer, y que sigue siendo ejemplar, fue nada menos que la destrucci\u00f3n de la ciudad burguesa como gesto preliminar a la destituci\u00f3n de sus formas de vida, mientras conceb\u00edan febrilmente \u00abcomunas de vida\u00bb. Despu\u00e9s de todo, \u00bfno escribi\u00f3 el pobre Engels que \u00abel espacio urbano es [\u2026] un espacio estructurado por la ideolog\u00eda\u00bb?<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">De este modo, cualquier producto, ya sea arquitect\u00f3nico o de otro tipo, deb\u00eda dise\u00f1arse como si fuera un condensador de las energ\u00edas revolucionarias que circulaban en la Rusia bolchevique: hab\u00eda aqu\u00ed una idea del h\u00e1bitat y de su uso a trav\u00e9s de la cual forma y contenido convergen en un punto estrat\u00e9gico, el del <em>novy byt<\/em>, la forma de vida nueva.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El condensador, al igual que un condensador el\u00e9ctrico, deb\u00eda servir para transformar la naturaleza de la corriente social y por tanto al individuo posesivo y peque\u00f1oburgu\u00e9s en alguien para quien el inter\u00e9s privado se fundiera inmediatamente con el inter\u00e9s de la comuna como forma de vida. La comuna, que funcionaba como interrupci\u00f3n material del espacio ideol\u00f3gico de la ciudad burguesa era, por tanto, un \u00abcondensador social\u00bb, un conjunto de lugares que permitir\u00edan la intensificaci\u00f3n espiritual del proceso revolucionario.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En el interior del condensador se abre un pasaje hacia una indiscernibilidad entre individuo y forma de vida, desplazando radicalmente los t\u00e9rminos de referencia de lo pol\u00edtico y creando un campo de tensiones en el que el polo comunista acumula una potencia dispuesta a irrumpir en el terreno del h\u00e1bitat y del <em>habitus<\/em>, es decir, tanto a nivel de los modos de habitar como de la conducta cotidiana de la existencia.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La propia ciudad, en esta perspectiva, podr\u00eda convertirse en un \u00abcondensador general\u00bb, un enorme campo de fuerzas que, al estar continuamente comprometido en la divisi\u00f3n y el encuentro, dar\u00eda lugar a una continua repolitizaci\u00f3n del espacio.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En el viejo <em>Manifiesto del Partido Comunista<\/em> se dice que: \u00abLas condiciones de vida de la vieja sociedad aparecen ya destruidas en las condiciones de vida del proletariado\u00bb. Porque el proletariado es esa figura que es sin, sin familia y sin naci\u00f3n.\u00a0 Esto significa que la forma de vida dominante s\u00f3lo puede ser destituida por otra forma de vida. La comuna, de hecho, no es otra cosa que el medio a trav\u00e9s del cual la forma de vida comunista se afirma, es decir, vive.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La idea y la pr\u00e1ctica actual de la comuna no nos son ajenas, porque resurgen con cada acontecimiento revolucionario, sin dejar de aparecer cada vez como la \u00absorpresa\u00bb que atraviesa la Historia; la redescubrimos en Oakland, en Estambul, en El Cairo, en Chiapas, en las universidades ocupadas, en las granjas aut\u00f3nomas, en las ZAD, en el uso libre o, lo que es m\u00e1s importante, aunque sea en fragmentos, en el advenimiento del comunismo que <em>nos toca<\/em> de manera cotidiana. La comuna es el m\u00e1s poderoso condensador de energ\u00eda revolucionaria del que disponemos. Al igual que los arquitectos rusos, debemos pensar en que una comuna, como un condensador, no es algo que tiene que ver con una mera idea de la vida, sino que es una estructura material que no se limita a confirmar o repudiar la realidad, sino que funciona como una matriz de lo posible.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Estamos hablando de una comuna, no de una comunidad. La \u00fanica comunidad que podemos decir que hemos experimentado es la inmediata, que surge de la revuelta, que destroza la normalidad como un rayo, con la cual nunca se constituye nada y cuya tensi\u00f3n reside en destruir todo lo que existe. Es el momento anarquista, que act\u00faa como una funci\u00f3n destituyente absoluta, sin mediaci\u00f3n alguna, a semejanza de lo que Sorel describe de la huelga general proletaria: \u00abHay que apropiarse de su todo indivisible y concebir el paso al socialismo como una cat\u00e1strofe cuyo proceso escapa de la descripci\u00f3n\u00bb (<em>Reflexiones sobre la violencia<\/em>). Esto es lo que experimentamos cuando nos entregamos en cuerpo y alma al otro, cuando se crea esa zona donde yo ya no soy <em>yo<\/em>, y t\u00fa ya no eres <em>t\u00fa<\/em>. Todo esto es inexpresable, y por lo tanto debe ser pensado como una pura \u00abinterrupci\u00f3n\u00bb, en el sentido descrito por Walter Benjamin cuando habla del \u00abpoder de lo que est\u00e1 privado de expresi\u00f3n\u00bb, que \u00abdestroza [\u2026] la falsa, mentirosa y enga\u00f1osa totalidad, es decir, la totalidad absoluta\u00bb.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La comunidad no puede generalizarse, pues s\u00f3lo vive en la suspensi\u00f3n espor\u00e1dica y violenta de la representaci\u00f3n. Este no es su l\u00edmite, sino su especificidad, permitiendo que las intensidades que han encontrado su lugar all\u00ed realicen la transmutaci\u00f3n de quien particip\u00f3 en ella y se conviertan as\u00ed en el resto de esta comunidad sin nombre. Y es siempre este resto el que, record\u00e1ndose a s\u00ed mismo, se reactiva con cada nueva revuelta, con cada nuevo amor, con cada nuevo encuentro verdadero.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">No ocurre lo mismo con la comuna, porque es una experiencia pr\u00e1ctica, local, que crea su propia duraci\u00f3n, un recomienzo perpetuo que invade el mundo desde el momento en que 2, 10, 100 o m\u00e1s personas deciden empezar a vivir seg\u00fan sus propias reglas, en autonom\u00eda precisamente. La comuna es la interrupci\u00f3n de la historia que empieza a tener su propio ritmo, al tiempo que echa ra\u00edces en el espacio. As\u00ed, gracias a su capacidad de transformar la energ\u00eda acumulada, el acontecimiento se convierte en una nueva temporalidad. La intensidad de la comuna no es su \u00abcontenido\u00bb, sino que designa su grado de existencia, la profundidad de su esp\u00edritu y, por tanto, su \u00abcomunicabilidad\u00bb. La intensidad es lo que une internamente a los seres y a las cosas en una <em>comunicabilidad <\/em>que es \u00abinmediata e infinita, como la de cualquier comunicaci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica; es m\u00e1gica (pues tambi\u00e9n la materia tiene su magia)\u00bb (Walter Benjamin, <em>Sobre el lenguaje en general y sobre el lenguaje de los humanos<\/em>). La intensidad de la comuna la convierte en una forma que corresponde a la disoluci\u00f3n de todas las formas en la libertad, como s\u00f3lo la fantas\u00eda es capaz de hacer.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Por eso llamo \u00abcondensadores de intensidad\u00bb a todas aquellas t\u00e9cnicas, materiales e inmateriales, que funcionan como transformadores de la energ\u00eda que toda intensidad lleva en s\u00ed misma; \u00abCuanto m\u00e1s intensa es una cosa, m\u00e1s precisa es su relaci\u00f3n con el ser: la intensidad de la cosa es su relaci\u00f3n con el ser\u00bb (Gil\u00edes Deleuze, clases pronunciadas en Vincennes, 9 de diciembre de 1980). Las intensidades son pulsaciones afectivas que, al atravesar los agenciamientos de fragmentos de ser que constituyen las formas de vida, y hacerlas as\u00ed <em>comunicables<\/em>, aumentan su potencia o las aniquilan: les dan m\u00e1s realidad o se la quitan. Por eso es tan importante la atenci\u00f3n que se presta al uso de la intensidad, tanto en la aventura amorosa como en la revolucionaria. Cada vez que hacemos un mal uso de esta atenci\u00f3n, o simplemente somos negligentes, faltamos a esa cita para la que \u00abse nos esperaba en la Tierra\u00bb. Y somos castigados por la disminuci\u00f3n de nuestra propia realidad.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Un condensador de intensidad es entonces una t\u00e9cnica que, buscando dominar la relaci\u00f3n entre los individuos, la naturaleza y la historia, permite comunizar las corrientes individuales de energ\u00eda sin eliminar nunca su singularidad sino, por el contrario, exalt\u00e1ndola. En este sentido, el condensador puede convertirse en un medio de organizaci\u00f3n \u2014si por \u00aborganizaci\u00f3n\u00bb entendemos la capacidad de comunicar y expresar\u2014 de la interioridad del campo revolucionario, proyectada hacia el exterior.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La organizaci\u00f3n de las intensidades en la comuna es muy diferente del acto de organizar a los individuos a trav\u00e9s de un colectivo. Mientras que un colectivo se basa en un modo de funcionamiento \u00abhumano, demasiado humano\u00bb, la organizaci\u00f3n de las intensidades genera mutaciones ontol\u00f3gicas en cuanto entra en contacto con un lugar \u2014la comuna\u2014 que nunca puede estar compuesto exclusivamente por seres humanos, sino que s\u00f3lo existe en la medida en que expresa una cierta <em>comunicabilidad<\/em> entre individuos, animales, plantas, m\u00e1quinas, libros, m\u00fasica, historias, esp\u00edritus: en definitiva, todo un mundo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Los condensadores de intensidad son la magia que funciona en la materia del comunismo.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><b>Acabar con el estado de cosas<\/b><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Heiner M\u00fcller, de Alemania del Este, al otro lado del Muro, en la \u00e9poca en que Guattari escrib\u00eda sobre Alice, hablaba de \u00abderrotismo constructivo\u00bb, un hermoso sintagma que afirmaba que lo \u00fanico constructivo que pod\u00edamos contemplar, ante la ofensiva del capitalismo y el naufragio de la izquierda, era dejar que las cosas se desintegraran, que estallaran en mil pedazos sin preocuparse por salvar nada del viejo orden \u2014lo que debe ser salvado lo ser\u00e1 en virtud de su propia potencia: \u00abLa vida nos <em>lo devolver\u00e1<\/em>, porque la vida es <em>bella<\/em>\u00bb (Aleksandr Blok)\u2014 y sin imaginar que el comunismo residir\u00eda precisamente en un fundamento metaf\u00edsico ulterior. Se puede decir que las autonom\u00edas nunca han sido meramente pasivas en esta situaci\u00f3n, sino que, por el contrario, siempre han intentado crear un impulso vigoroso en esta direcci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Amadeo Bordiga, a pesar de ser ingeniero, dec\u00eda que el comunismo no es algo que se construye, y que lo \u00fanico de lo que hay que preocuparse es de liberar el campo de lo que se interpone en su realizaci\u00f3n. En definitiva, no hac\u00eda m\u00e1s que hacerse eco del pensamiento de Marx en <em>La ideolog\u00eda alemana<\/em> cuando, antes de pronunciar la famosa definici\u00f3n del comunismo como \u00abmovimiento real que anula y supera el estado de cosas presente\u00bb, precisaba que \u00abel comunismo no es para nosotros un estado de cosas que haya que establecer\u00bb. Lo cual es una frase bastante curiosa, porque si no es algo que tenga que instaurarse, entonces significa que ya existe, al menos en potencia. \u00bfC\u00f3mo? \u00bfD\u00f3nde? La \u00fanica respuesta v\u00e1lida es que existe en un pasado innombrable, pero que sin embargo est\u00e1 presente en forma de astillas, de fragmentos, precisamente, dentro de nuestra vida, que a su vez est\u00e1 repleta de todo tipo de desechos. Es su presencia discontinua y fragmentaria la que hace que el comunismo siga significando, ahora y siempre, una potencia \u00aben y contra\u00bb el estado de cosas presente. En y contra mi propia vida, tambi\u00e9n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El estado de cosas no es m\u00e1s que el \u00abpresente definitivo\u00bb, aislado del pasado y del futuro, mientras que el comunismo es siempre el pasado y el ahora que forman una constelaci\u00f3n y se convierten en una flecha dirigida contra el presente. En este sentido, puede decirse que el comunismo es el recuerdo de una guerra que vuelve a empezar continuamente \u2014es una guerra primitiva, incluso m\u00e1s que la de la acumulaci\u00f3n capitalista, aunque esta \u00faltima, obviamente, sigue en marcha\u2014, una guerra que no avanza de abajo hacia arriba, sino de dentro hacia fuera.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Lo que llamamos \u00abprocesos de subjetivaci\u00f3n\u00bb est\u00e1n totalmente implicados en esta guerra contra el estado de cosas: el sujeto expone su fragmentaci\u00f3n a cielo abierto y, en la transmutaci\u00f3n, aparece como un no-sujeto. Gilles Deleuze es muy claro al respecto:<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;padding-left: 40px\"><small>M\u00e1s que de procesos de subjetivaci\u00f3n habr\u00eda que hablar m\u00e1s bien de nuevos tipos de acontecimientos: acontecimientos que no se pueden explicar por los estados de cosas que los suscitan, o en los que desembocan. Se alzan por un instante, y este momento es el importante, es la oportunidad que hay que aprovechar (Gilles Deleuze, <em>Conversaciones<\/em>).<\/small><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">El estado de cosas, que precede o sigue al acontecimiento, tiene un nombre muy preciso, en la jerga tradicional de la pol\u00edtica: instituci\u00f3n. Sin embargo, si somos capaces, como sugiere Deleuze, de agarrar el acontecimiento con las manos \u2014H\u00f6lderlin dec\u00eda: agarrar el rayo con las manos desnudas\u2014 nos daremos cuenta de que la instituci\u00f3n no es un destino, que la unidad que prev\u00e9 es una ilusi\u00f3n y que su prestaci\u00f3n es fundamentalmente pol\u00edtica. Y que m\u00e1s all\u00e1 de ella no est\u00e1 el caos, sino el cielo estrellado que nos impide contemplar. Hay que disparar no s\u00f3lo a los relojes de las ciudades, sino tambi\u00e9n a las \u00abfarolas\u00bb.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Esto significa que tambi\u00e9n el sujeto, es decir, la subjetividad como peque\u00f1a instituci\u00f3n del Yo, tambi\u00e9n es tomado, en este momento, por la potencia de la destituci\u00f3n, depuesto como sustancia supuestamente unitaria y constitutiva. El devenir revolucionario \u2014la oportunidad\u2014 es en realidad un \u00abdes-devenir\u00bb, una deposici\u00f3n de la voluntad en favor de una urgencia de expresi\u00f3n, una desaparici\u00f3n de la acci\u00f3n en favor de una multiplicaci\u00f3n de los gestos, un eclipse de la luz enga\u00f1osa que brota del presente, el borrado positivo de lo humano, la llama ardiente que transfigura la presencia. En el espacio de un instante. <em>Dialektik im Stillstand<\/em> (\u00abdial\u00e9ctica en reposo\u00bb). Todo es uno, porque el todo no es nada.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La ocurrencia del acontecimiento se hace m\u00e1s clara si pensamos en el instante \u2014como dice Giorgio Colli\u2014 como \u00abrecuerdo de un comienzo\u00bb, pero el comienzo, en s\u00ed mismo, est\u00e1 siempre fuera de la memoria y, por tanto, siempre fuera del tiempo y de la representaci\u00f3n sujeto\/objeto (Giorgio Colli, <em>Filosof\u00eda de la expresi\u00f3n<\/em>). De ah\u00ed que el instante, al tiempo que hace indistintas las polaridades de la subjetivaci\u00f3n, se manifieste como \u00abcontacto\u00bb. Esto es posible gracias a la ruptura de la l\u00ednea continua por la que la representaci\u00f3n se impone a la experiencia que podemos hacer del mundo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Una interrupci\u00f3n que indica un \u00abentre\u00bb que es una nada, pero una nada, un abismo, que atrae hacia lo que le rodea, los dos segmentos que le preceden y le siguen. Esto, una vez representado, se convertir\u00e1 precisamente en el sujeto y el objeto. Por eso ese contacto que provoca el instante es, en cierto modo, <em>lo que nos falta, pero que conservamos el recuerdo y siempre vuelve a empezar<\/em> (el pueblo, la comunidad, el amor\u2026). Lo que llamamos existencia, es decir, lo que ocurre como interrupci\u00f3n entre el nacimiento y la muerte, no es en realidad otra cosa que el m\u00e1s intenso de estos \u00abcontactos\u00bb. Revoluci\u00f3n significa entonces devolver la dignidad a esta interrupci\u00f3n, evocando, desde la nada, lo que falta. Significa iniciarse en la vida real, la vida \u00abmagn\u00edfica\u00bb.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>La noche, la comuna<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">El instante de la subversi\u00f3n, esta puesta en contacto entre el yo y la historia, es como una noche infinita que invade los cuerpos, los esp\u00edritus, los paisajes y el lenguaje. Se extiende por ciudades enteras y penetra en el interior de nuestras vidas cansadas y rotas que, gracias a la oscuridad, y entrando a su vez en contacto con los dem\u00e1s, tienen la posibilidad de transformar imperceptiblemente el mundo, antes de que vuelva la luz del d\u00eda.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La oscuridad de la noche, si la acogemos como amigos, nos hace sensibles a ciertos afectos en el instante de su contacto, de su colapso en el vac\u00edo, es decir, en su pureza: el amor y el dolor, la nostalgia y la alegr\u00eda, se persiguen en la oscuridad. No se ven, pero escuchan sus murmullos respectivos y, si tienen suerte, se tocan. La noche es la poes\u00eda de la existencia, frente a la dura prosa del d\u00eda; inspira la profundidad que la oscuridad hace aflorar, y luego exhala los recuerdos que nos hacen comprender de pronto que la Historia es s\u00f3lo la sombra que el aqu\u00ed y ahora del mundo proyecta sobre el pasado de los vencidos. S\u00f3lo la revuelta hace transparente la Historia y la prepara para su destituci\u00f3n, porque la rompe, al ponernos en contacto con su verdad.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La oscuridad de la noche protege los gestos sin nombre de la mirada hostil de la sociedad y libera a los amantes de sus propias subjetividades. La noche es la guerra de millones y millones de batallas en las que se consume el estado de cosas presente. La noche destituye todo destino, para que los que han habitado en ella durante mucho tiempo puedan ver la \u00abluz eterna\u00bb de la que hablaba Walter Benjamin, es decir, la \u00abimagen de la humanidad redimida\u00bb, en la que los fragmentos alcanzan <em>juntos<\/em> la perfecci\u00f3n de un dibujo que vale para la eternidad. Y s\u00f3lo aquellos que han experimentado verdaderamente la noche en sus corazones, que han entrado en contacto consigo mismos y, por lo tanto, que han roto con su propio Yo, pueden reconocer la verdadera luz. \u00c9sta es la noche alqu\u00edmica, la \u00abnoche salvada\u00bb benjaminiana, en la que las ideas son los astros que operan, invisibles, en el d\u00eda de la historia, mientras brillan, magn\u00edficas, en la \u00abnoche de la naturaleza\u00bb (Benjamin, Carta a F.G. Rang, 9 de diciembre de 1923), donde el teatro de la historia se destituye y donde, por tanto, ya no se espera el d\u00eda del juicio. Ya no es la morada de los humanos, sino de Otros, de criaturas in\u00e9ditas, transmutadas por el acontecimiento y desde siempre ya redimidas. Es el cielo del cielo. Y cuando de repente te des cuenta de que esta oscuridad es el color de tu vida pasada y de todas las vidas m\u00e1s m\u00ednimas que han pasado en el torbellino de la historia, sabr\u00e1s que \u00e9sta es la noche de <em>la comuna salvada<\/em>, que obviamente no estar\u00e1 habitada por los \u00abhombres\u00bb.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El reflejo de esta imagen de felicidad es la <em>pietas<\/em> que el comunismo experimenta todos los d\u00edas por la insalvable humanidad. Esta <em>pietas <\/em>es la que impregna la destrucci\u00f3n del estado de cosas presente.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr style=\"height: 1px\" align=\"left\" width=\"25%\" \/>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify\"><small><sup>1<\/sup> Entre las fuentes de inspiraci\u00f3n de este texto, me gustar\u00eda mencionar una conversaci\u00f3n con el fil\u00f3sofo Ubaldo Fadini, las canciones de Baustelle y una meditaci\u00f3n nocturna sobre un rostro cansado y desilusionado, pero del que, a pesar de todo, emana una intensidad que atraviesa la oscuridad como la espada de un \u00e1ngel cuando se dispone a separar el bien del mal.<\/small><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En primer lugar, agradecemos la siguiente traducci\u00f3n que nos envi\u00f3 un lector de Artiller\u00eda inmanente. La fuente original del texto puede encontrarse como Marcello Tar\u00ec, \u00abLa commune sauv\u00e9e\u00bb, en Josep Rafanell i Orra (coord.), Itin\u00e9rances, Par\u00eds, Divergences, 2018, pp. 42-57. Este libro constituye de alg\u00fan modo una parte de los resultados del seminario Pratiques de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":10716,"featured_media":2627,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[52],"class_list":["post-2624","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-general","tag-marcello-tari"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2624","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/10716"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2624"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2624\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2628,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2624\/revisions\/2628"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2627"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2624"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2624"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2624"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}