{"id":25,"date":"2016-04-15T12:25:36","date_gmt":"2016-04-15T10:25:36","guid":{"rendered":"http:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=25"},"modified":"2016-04-15T12:25:36","modified_gmt":"2016-04-15T10:25:36","slug":"michael-hardt-hegel-y-los-fundamentos-del-posestructuralismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=25","title":{"rendered":"Michael Hardt \/ Hegel y los fundamentos del posestructuralismo"},"content":{"rendered":"<div class=\"separator\" style=\"clear: both;text-align: center\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.egs.edu\/uploads\/pics\/michael-hardt-2007-9.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"480\" border=\"0\" \/><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El posestructuralismo continental ha problematizado los fundamentos del pensamiento filos\u00f3fico y pol\u00edtico. Quiz\u00e1 deslumbrados por el impacto de esta ruptura te\u00f3rica, diversos autores estadounidenses han acogido este movimiento como la inauguraci\u00f3n de una cultura posfilos\u00f3fica donde las pretensiones filos\u00f3ficas y los juicios pol\u00edticos no admiten justificaci\u00f3n y descansan sobre ning\u00fan fundamento. Sin embargo, esta problem\u00e1tica se asienta muy f\u00e1cilmente en una nueva oposici\u00f3n que oscurece las posibilidades reales ofrecidas por la teor\u00eda continental contempor\u00e1nea. Tanto en las manos de sus partidarios como de sus detractores, el posestructuralismo ha sido incorporado en una serie de debates angloamericanos \u2014entre modernistas y posmodernistas, entre comunitaristas y liberales\u2014 de manera tal que desv\u00edan y debilitan su fuerza. La importancia del posestructuralismo no puede ser capturada planteando una nueve serie de oposiciones, sino a trav\u00e9s del reconocimiento de los matices y alternativas que propone dentro de la modernidad, dentro de la tradici\u00f3n filos\u00f3fica, dentro del campo contempor\u00e1neo de las pr\u00e1cticas sociales. Si miramos muy de cerca en el desarrollo hist\u00f3rico del pensamiento posestructuralista, en las presiones sociales complejas y te\u00f3ricas que se encontr\u00f3 y las herramientas que construy\u00f3 para enfrentarlas, podemos recuperar parte de sus poderes cr\u00edticos y constructivos. Encontramos que el posestructuralismo no est\u00e1 orientado simplemente hacia la negaci\u00f3n de los fundamentos te\u00f3ricos, sino m\u00e1s bien hacia la exploraci\u00f3n de nuevos terrenos para la investigaci\u00f3n filos\u00f3fica y pol\u00edtica; est\u00e1 involucrado no simplemente en el rechazo de la tradici\u00f3n del discurso pol\u00edtico y filos\u00f3fico, sino m\u00e1s importantemente en la articulaci\u00f3n y afirmaci\u00f3n de linajes alternativos que surgen desde el interior de la propia tradici\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 1cm\">Las ra\u00edces del posestructuralismo y su base unificadora se encuentran, en gran parte, en una oposici\u00f3n general no a la tradici\u00f3n filos\u00f3fica <i>tout court<\/i>, sino espec\u00edficamente a la tradici\u00f3n hegeliana. Para la generaci\u00f3n de pensadores continentales que llegaron a la madurez en los a\u00f1os 60, Hegel fue la figura de orden y autoridad que sirvi\u00f3 como foco de antagonismo. Deleuze dec\u00eda para su cohorte entero: \u201cLo que yo m\u00e1s detestaba era el hegelianismo y la dial\u00e9ctica\u201d.<sup>1<\/sup> Sin embargo, con el fin de apreciar este antagonismo, debemos darnos cuenta de que, en el dominio de la teor\u00eda continental durante este per\u00edodo, Hegel estaba en todas partes. Como un resultado de interpretaciones influyentes por te\u00f3ricos tan diversos como Koj\u00e8ve, Gramsci, Sartre y Bobbio, Hegel hab\u00eda llegado a dominar el horizonte te\u00f3rico como la ineludible pieza central de la especulaci\u00f3n filos\u00f3fica, la teor\u00eda social y la pr\u00e1ctica pol\u00edtica. En 1968, le parec\u00eda a Fran\u00e7ois Ch\u00e2telet que todo fil\u00f3sofo ten\u00eda que comenzar con Hegel: \u201c[Hegel] determin\u00f3 un horizonte, un lenguaje, un c\u00f3digo que est\u00e1 todav\u00eda en el coraz\u00f3n de los problemas de hoy. Hegel, por este hecho, es nuestro Plat\u00f3n. Es quien delimita \u2014ideol\u00f3gica y cient\u00edficamente, positiva o negativamente\u2014 las posibilidades te\u00f3ricas de la teor\u00eda\u201d.<sup>2<\/sup> Cualquier consideraci\u00f3n sobre el posestructuralismo continental debe tener este marco de hegelianismo generalizado como su punto de partida.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El primer problema del posestructuralismo, entonces, es c\u00f3mo evadir un fundamento hegeliano. A fin de comprender la magnitud de este problema, sin embargo, tenemos que reconocer las graves restricciones que enfrenta este proyecto en el contexto espec\u00edfico social e hist\u00f3rico. Ch\u00e2telet sostiene, de una curiosa forma dial\u00e9ctica, que el \u00fanico proyecto viable para contrarrestar al hegelianismo es haciendo a Hegel el fundamento negativo de la filosof\u00eda. Los que descuidan el paso inicial de abordar y activamente rechazar a Hegel, sostiene, los que intentan simplemente dar la espalda a Hegel, corren el riesgo de terminar como una mera repetici\u00f3n de la problem\u00e1tica hegeliana. \u201cCiertamente, existen muchos proyectos filos\u00f3ficos contempor\u00e1neos que ignoran al hegelianismo<span class=\"st\">\u2026<\/span> Est\u00e1n tratando con el falso significado de los principios absolutos, y, m\u00e1s a\u00fan, se est\u00e1n privando de un buen punto de apoyo. Es mejor comenzar \u2014como Marx y Nietzsche\u2014 con Hegel que terminar con \u00e9l\u201d.<sup>3<\/sup> El hegelianismo fue de tal manera un poderoso v\u00f3rtice que al intentar ignorarlo uno ser\u00eda inevitablemente absorbido por su poder. Solamente el antihegelianismo proporcion\u00f3 el punto de soporte negativo necesario para un proyecto poshegeliano o incluso no hegeliano.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Desde este punto de vista, los primeras trabajos de Gilles Deleuze son ejemplo de toda una generaci\u00f3n de pensadores posestructuralistas. En sus primeras investigaciones sobre la historia de la filosof\u00eda podemos ver una concentraci\u00f3n intensa del generalizado antihegelianismo de su tiempo. Deleuze intent\u00f3 confrontar a Hegel y el pensamiento dial\u00e9ctico cara a cara, como Ch\u00e2telet dijo que uno deb\u00eda, con una refutaci\u00f3n filos\u00f3fica rigurosa; se involucr\u00f3 con el hegelianismo no con el fin de rescatar sus elementos que valgan la pena, no para extraer \u201cel n\u00facleo racional de la envoltura m\u00edstica\u201d, sino m\u00e1s bien para articular una cr\u00edtica total y un rechazo del marco negativo dial\u00e9ctico para as\u00ed conseguir una autonom\u00eda real, una separaci\u00f3n te\u00f3rica de toda la problem\u00e1tica hegeliana. Los fil\u00f3sofos que Deleuze seleccion\u00f3 como partidarios de esta lucha (Bergson, Nietzsche y Spinoza) parecen permitirle pasos consecutivos hacia la realizaci\u00f3n de este proyecto. Sin embargo, muchos cr\u00edticos recientes del posestructuralismo franc\u00e9s han denunciado que los posestructuralistas no comprendieron a Hegel y, con un superficial antihegelianismo, dejaron pasar el empuje m\u00e1s poderoso de su pensamiento.<sup>4<\/sup> A este respecto, Deleuze es el ejemplo m\u00e1s importante a considerar porque llev\u00f3 a cabo el ataque m\u00e1s dirigido y preciso sobre el hegelianismo. No obstante, quiz\u00e1 desde que este paradigma cultural y filos\u00f3fico fue muy tenaz, el intento de desarraigo del terreno hegeliano no fue inmediatamente conseguido. Encontramos que Deleuze a menudo localiza su proyecto no solamente en el lenguaje tradicional del hegelianismo, sino tambi\u00e9n en t\u00e9rminos de los problemas t\u00edpicos hegelianos \u2014 la determinaci\u00f3n del ser, la unidad de lo Uno y lo M\u00faltiple, etc. Parad\u00f3jicamente, en su esfuerzo de establecer a Hegel como un fundamento negativo para su pensamiento, Deleuze puede parecer muy hegeliano.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Si el hegelianismo es el primer problema del posestructuralismo, entonces, el antihegelianismo r\u00e1pidamente se presenta como el segundo. En muchos aspectos, el hegelianismo es el m\u00e1s dif\u00edcil de los adversarios, ya que posee una capacidad extraordinaria de recuperar la oposici\u00f3n. Muchos autores angloamericanos, en su esfuerzo por descartar la ruptura del posestructuralismo continental, han subrayado correctamente este dilema. Judith Butler presenta el reto para los antihegelianos en t\u00e9rminos muy claros: \u201cLas referencias a un \u2018rompimiento\u2019 con Hegel casi siempre son imposibles, aunque s\u00f3lo sea porque fue Hegel quien hizo de \u2018romper con\u2019 el principio central de su dial\u00e9ctica\u201d.<sup>5<\/sup> Puede parecer, entonces, desde esta perspectiva, que ser antihegeliano, a trav\u00e9s de un giro dial\u00e9ctico, se vuelve una posici\u00f3n m\u00e1s hegeliana que nunca; en efecto, se puede afirmar que el esfuerzo de ser un \u201cotro\u201d a Hegel siempre se puede plegar en un \u201cotro\u201d dentro de Hegel. Existe de hecho una creciente literatura que extiende esta l\u00ednea de argumentaci\u00f3n, alegando que la obra de los antihegelianos contempor\u00e1neos consiste meramente en repeticiones inconscientes de dramas hegelianos sin el poder del sujeto hegeliano y el rigor y claridad de la l\u00f3gica hegeliana.<sup>6<\/sup><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El problema de la recuperaci\u00f3n que se enfrenta el fundamento antihegeliano del posestructuralismo ofrece una segunda y m\u00e1s importante explicaci\u00f3n para nuestra selecci\u00f3n de Deleuze en este estudio. Aunque numerosos autores han hecho contribuciones importantes a nuestra cr\u00edtica de Hegel, Deleuze ha ido m\u00e1s lejos en liberarse de los problemas del antihegelianismo y contruirse un terreno alternativo para el pensamiento \u2014ya no tanto poshegeliano, sino m\u00e1s bien separado del problema de Hegel. Si nuestra primera raz\u00f3n para proponer a Deleuze como un pensador posestructuralista ejemplar fue que es representante del antagonismo al hegelianismo, nuestra segunda es que es an\u00f3malo en su extensi\u00f3n de aquel proyecto, lejos de Hegel, hacia un terreno separado y alternativo. Hay dos elementos centrales de este pasaje que Deleuze desarrolla en registros diferentes y sobre planos diferentes de pensamiento: una concepci\u00f3n no dial\u00e9ctica de la negaci\u00f3n y una teor\u00eda constitutiva de la pr\u00e1ctica. No podemos comprender estos elementos, repito, si nos limitamos a oponerlos a concepciones hegelianas de negaci\u00f3n y pr\u00e1ctica. Debemos reconocer sus matices y posicionarlos en un plano alternativo. Estos dos temas, entonces, la negaci\u00f3n y la pr\u00e1ctica, comprendi\u00e9ndolos con sus nuevas formas, constituyen el fundamento del nuevo terreno que el posestructuralismo ha ofrecido para el pensamiento filos\u00f3fico y pol\u00edtico, un terreno para la investigaci\u00f3n contempor\u00e1nea.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Examinemos brevemente las l\u00edneas generales de estos dos elementos centrales del proyecto de Deleuze. El concepto de negaci\u00f3n que se encuentra en el centro del pensamiento hegeliano parece plantear el desaf\u00edo m\u00e1s serio para cualquier teor\u00eda que pretenda ser anti o poshegeliana. \u201cLa diferencia no dial\u00e9ctica,\u201d escribe Judith Butler, \u201ca pesar de sus diversas formas, es el trabajo de lo negativo que ha perdido su \u2018magia\u2019\u201d.<sup>7<\/sup> El concepto no dial\u00e9ctico de negaci\u00f3n que encontramos en la cr\u00edtica total de Deleuze ciertamente no contiene ninguno de los efectos m\u00e1gicos de la dial\u00e9ctica. La negaci\u00f3n dial\u00e9ctica est\u00e1 siempre dirigida hacia el milagro de la resurrecci\u00f3n: es una negaci\u00f3n \u201cla cual supera de tal modo que mantiene y conserva lo superado, sobreviviendo con ello a su llegar a ser superada\u201d.<sup>8<\/sup> La negaci\u00f3n no dial\u00e9ctica es m\u00e1s simple y m\u00e1s absoluta. Sin la fe en el m\u00e1s all\u00e1, en la resurrecci\u00f3n final, la negaci\u00f3n se convierte en un momento extremo de nihilismo: en t\u00e9rminos hegelianos, apunta a la muerte del otro. Hegel considera a esta muerte pura, \u201cel Se\u00f1or absoluto\u201d, simplemente una concepci\u00f3n abstracta de la negaci\u00f3n; en el mundo contempor\u00e1neo, sin embargo, el car\u00e1cter absoluto de la negaci\u00f3n se ha vuelto tremendamente concreto, y la resurrecci\u00f3n m\u00e1gica impl\u00edcita en la negaci\u00f3n dial\u00e9ctica aparece meramente como superstici\u00f3n. La negaci\u00f3n no dial\u00e9ctica es absoluta, no en el sentido de que todo lo presente se niega, sino en el que lo que es negado es atacado con toda su fuerza, sin restricciones. Por un lado, autores como Deleuze proponen este concepto no dial\u00e9ctico de negaci\u00f3n no como promoci\u00f3n del nihilismo, sino simplemente como el reconocimiento de un elemento de nuestro mundo. Podemos situar esta posici\u00f3n te\u00f3rica en relaci\u00f3n al campo del \u201ccriticismo nuclear\u201d, pero no en el sentido de que las armas nucleares constituyen la amenaza de la negaci\u00f3n, no en el sentido de que representan el miedo universal de la muerte: esto es meramente la \u201cnegaci\u00f3n permanente\u201d de un marco hegeliano, preservando el orden dado. La negaci\u00f3n de la bomba es no dial\u00e9ctica en su actualidad, no en las salas de planificaci\u00f3n de Washington, sino en las calles de Hiroshima, como un agente de destrucci\u00f3n total. No hay nada positivo en la negaci\u00f3n no dial\u00e9ctica, no hay resurrecci\u00f3n m\u00e1gica: es pura. Por otro lado, con un ojo hacia la tradici\u00f3n filos\u00f3fica, podemos localizar esta concepci\u00f3n radical de la negaci\u00f3n en las propuestas metodol\u00f3gicas de algunos autores escol\u00e1sticos como Roger Bacon. La negaci\u00f3n pura es el primer momento de una concepci\u00f3n precr\u00edtica de la cr\u00edtica: <i>pars destruens, pars construens<\/i>. Las caracter\u00edsticas importantes son la pureza y la autonom\u00eda de los dos momentos cr\u00edticos. La negaci\u00f3n aclara el terreno para la creaci\u00f3n; es una secuencia bipartita que se opone a cualquier tercer momento sint\u00e9tico. As\u00ed podemos al menos se\u00f1alar hacia bases s\u00f3lidas para esta negaci\u00f3n no dial\u00e9ctica radical: Es tan nueva como la fuerza destructiva de la guerra contempor\u00e1nea y tan s\u00f3lida como el escepticismo precr\u00edtico de los escol\u00e1sticos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La radicalidad de la negaci\u00f3n obliga a Deleuze a hacerse preguntas del orden m\u00e1s bajo, preguntas de la naturaleza del ser. La cr\u00edtica total de Deleuze implica una destrucci\u00f3n tan absoluta que se vuelve necesario problematizar lo que hace a la realidad posible. Debemos enfatizar que, por un lado, el rechazo de la ontolog\u00eda hegeliana no conduce a Deleuze hacia alguna forma de pensamiento desontologizado. Aunque reh\u00fase cualquier estructura del ser preconstituida o cualquier orden ideol\u00f3gico de la existencia, Deleuze sigue operando sobre los planos m\u00e1s altos de la especulaci\u00f3n ontol\u00f3gica. Una vez m\u00e1s, rechazar la ontol\u00f3gica hegeliana no equivale a rechazar la ontolog\u00eda <i>tout court<\/i>. Deleuze insiste en cambio en alternativas dentro de la tradici\u00f3n ontol\u00f3gica. Por otro lado, sin embargo, debemos tener cuidado desde el principio de distinguir esto de un retorno heideggeriano a la ontolog\u00eda, sobre todo porque Deleuze s\u00f3lo aceptar\u00e1 respuestas \u201csuperficiales\u201d a la pregunta \u201c\u00bfqu\u00e9 hace posible al ser?\u201d En otras palabras, nos limita a un discurso ontol\u00f3gico estrictamente inmanente y materialista que rechaza cualquier fundamento profundo u oculto del ser. No hay nada velado o negativo sobre el ser de Deleuze; est\u00e1 completamente expresado en el mundo. El ser, en este sentido, es superficial, positivo y completo. Deleuze rechaza cualquier consideraci\u00f3n \u201cintelectualista\u201d del ser, cualquier consideraci\u00f3n que de cualquier manera subordine el ser al pensamiento, que ponga al pensar como la forma suprema del ser.<sup>9<\/sup> Existen numerosas contribuciones a este proyecto de una ontolog\u00eda materialista a lo largo de la historia de la filosof\u00eda \u2014tales como Spinoza, Marx, Nietzsche y Lucrecio\u2014 y nos vamos a referir a ellas en nuestra discusi\u00f3n para proporcionar puntos ilustrativos de referencia. Nos concentraremos, no obstante, en la concepci\u00f3n constitutiva de Deleuze de la pr\u00e1ctica como un fundamento de la ontolog\u00eda. La negaci\u00f3n radical de la no dial\u00e9ctica <i>pars destruens<\/i> enfatiza que ning\u00fan orden preconstituido est\u00e1 disponible para definir la organizaci\u00f3n del ser. La pr\u00e1ctica proporciona las condiciones para una <i>pars construens<\/i> material; la pr\u00e1ctica es lo que hace posible la constituci\u00f3n del ser. La investigaci\u00f3n de la naturaleza del poder permite a Deleuze llevar sustancia al discurso materialista y elevar la teor\u00eda de la pr\u00e1ctica al nivel de la ontolog\u00eda. El fundamento del ser, entonces, se encuentra tanto en un plano corporal como mental, en la compleja din\u00e1mica del comportamiento, en las interacciones superficiales de los cuerpos. Esto no es una \u201cpr\u00e1ctica te\u00f3rica\u201d althusseriana, sino m\u00e1s bien una concepci\u00f3n m\u00e1s pr\u00e1ctica de la pr\u00e1ctica, una \u201cpr\u00e1ctica pr\u00e1ctica\u201d que est\u00e1 orientada principalmente hacia el \u00e1mbito ontol\u00f3gico que al epistemol\u00f3gico. La \u00fanica naturaleza disponible a un discurso ontol\u00f3gico es una concepci\u00f3n absolutamente artificial de la naturaleza, una naturaleza h\u00edbrida, una naturaleza producida en la pr\u00e1ctica \u2014no tanto una segunda naturaleza, sino una <i>en\u00e9<\/i>sima naturaleza. Este acercamiento a la ontolog\u00eda es tan nuevo como el universo infinitamente pr\u00e1ctico de los ciborgs y tan viejo como la tradici\u00f3n de la filosof\u00eda materialista. Lo que ser\u00e1 importante a lo largo de nuestra discusi\u00f3n es que los t\u00e9rminos de fundamentos tradicionales \u2014tales como necesidad, raz\u00f3n, naturaleza y ser\u2014 mientras est\u00e9n sacudidos de su fijaci\u00f3n trascendental, siguen sirviendo como un fundamento porque adquieren una cierta consistencia y sustancia en nuestro mundo. El ser, ahora historizado y materializado, est\u00e1 delimitado por los l\u00edmites exteriores de la imaginaci\u00f3n contempor\u00e1nea, del campo contempor\u00e1neo de la pr\u00e1ctica.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Elaboro estas concepciones de una negaci\u00f3n no dial\u00e9ctica y de la pr\u00e1ctica constitutiva en la obra de Deleuze leyendo a trav\u00e9s de la evoluci\u00f3n de su pensamiento, esto es, siguiendo la progresi\u00f3n de los problemas cr\u00edticos que gu\u00edan sus investigaciones durante per\u00edodos sucesivos. La evoluci\u00f3n del pensamiento de Deleuze se desarrolla a medida que dirige su atenci\u00f3n secuencialmente a una serie de autores del canon filos\u00f3fico y les coloca a cada uno una pregunta espec\u00edfica. Su trabajo sobre Bergson ofrece una cr\u00edtica de la ontolog\u00eda negativa y propone en su lugar un movimiento del ser absolutamente positivo que descansa sobre una noci\u00f3n de causalidad eficiente e interna. Al movimiento negativo de la determinaci\u00f3n, opone el movimiento positivo de la diferenciaci\u00f3n; a la unidad dial\u00e9ctica de lo Uno y lo M\u00faltiple, opone una multiplicidad irreductible del devenir. El problema de la organizaci\u00f3n o de la constituci\u00f3n del mundo, no obstante, empuja a Deleuze a plantear estos asuntos ontol\u00f3gicos en t\u00e9rminos \u00e9ticos. Nietzsche le permite transponer los resultados de la especulaci\u00f3n ontol\u00f3gica a un horizonte \u00e9tico, al campo de las fuerzas, del sentido y del valor, donde el movimiento positivo del ser se vuelve la afirmaci\u00f3n del ser. La tem\u00e1tica del poder en Nietzsche proporciona el pasaje te\u00f3rico que enlaza la ontolog\u00eda bergsoniana a una \u00e9tica de expresi\u00f3n activa. Spinoza cubre este mismo pasaje y lo extiende a la pr\u00e1ctica. As\u00ed como Nietzsche coloca la afirmaci\u00f3n de la especulaci\u00f3n, Spinoza coloca la afirmaci\u00f3n de la pr\u00e1ctica, o la alegr\u00eda, como el centro de la pr\u00e1ctica. Deleuze sostiene que la concepci\u00f3n de la pr\u00e1ctica de Spinoza es ontol\u00f3gica; es decir, Spinoza concibe a la pr\u00e1ctica como constitutiva del ser. En el mundo precr\u00edtico de la filosof\u00eda pr\u00e1ctica de Spinoza, el pensamiento de Deleuze finalmente descubre una autonom\u00eda real de la problem\u00e1tica hegeliana.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Una lecci\u00f3n que se puede aprender de este proyecto filos\u00f3fico es poner de relieve los matices que definen un antagonismo. Una vez que dejemos de nublar el asunto con oposiciones crudas y reconozcamos en cambio la especificidad de un antagonismo, podemos comenzar a poner de manifiesto los matices m\u00e1s finos en nuestra terminolog\u00eda. Por ejemplo, cuando coloco el problema de los <i>fundamentos<\/i> del pensamiento posestructuralista quiero contestar la reclamaci\u00f3n de que este pensamiento est\u00e1 propiamente caracterizado como un antifundamentalismo. Colocar el problema como una oposici\u00f3n exclusiva es, en efecto, acreditar al enemigo con mucha fuerza, con mucho terreno te\u00f3rico. El posestructuralismo critica una cierta noci\u00f3n de fundamento, pero solamente para afirmar otra noci\u00f3n que es m\u00e1s adecuada a sus fines. En contra del fundamento trascendental encontramos uno inmanente; en contra de un fundamento teol\u00f3gico dado encontramos uno material abierto.<sup>10<\/sup> Un matiz similar debe hacerse en nuestra discusi\u00f3n de la causalidad. Cuando miramos cercanamente en la cr\u00edtica de Deleuze a la causalidad encontramos no solamente un potente rechazo de la causa final y la causa formal, sino tambi\u00e9n una afirmaci\u00f3n igualmente potente de la causa eficiente como central a su proyecto filos\u00f3fico. La ontolog\u00eda de Deleuze se inspira en la tradici\u00f3n de argumentos causales y desarrolla nociones tanto de la \u201cproductividad\u201d del ser como de su \u201cproducibilidad\u201d, es decir, de sus aptitudes para producir y ser producido. Argumentar\u00e9 que la causalidad eficiente, en efecto, proporciona una clave para un examen coherente del discurso entero de Deleuze sobre la diferencia. Los matices en el uso de \u201cfundamento\u201d y \u201ccausalidad\u201d est\u00e1n probablemente mejor resumidos por la distinci\u00f3n entre orden y organizaci\u00f3n. Por el orden del ser, de la verdad o de la sociedad pienso en una estructura impuesta desde arriba como necesaria y eterna, desde afuera de la escena material de las fuerzas; uso organizaci\u00f3n, por otro lado, para designar la coordinaci\u00f3n y acumulaci\u00f3n de encuentros accidentales (en el sentido filos\u00f3fico, es decir, lo no necesario) y desarrollos desde abajo, desde dentro del campo inmanente de las fuerzas. En otras palabras, no concibo a la organizaci\u00f3n como un modelo de desarrollo o como la visi\u00f3n proyectada de una vanguardia, sino m\u00e1s bien como una creaci\u00f3n inmanente o la composici\u00f3n de una relaci\u00f3n entre consistencia y coordinaci\u00f3n. En este sentido, la organizaci\u00f3n, la composici\u00f3n de las fuerzas creativas, es siempre un arte.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">A lo largo de este estudio encontramos problemas sin resolver y proposiciones que son potentemente sugestivas pero quiz\u00e1 no delimitadas claramente o rigurosamente. No veremos aqu\u00ed a Deleuze, sin embargo, simplemente para encontrar las soluciones a los problemas te\u00f3ricos contempor\u00e1neos. M\u00e1s importante a\u00fan, indagamos en su pensamiento con el fin de investigar las propuestas de una problem\u00e1tica nueva de estudio despu\u00e9s de la ruptura posestructuralista, para poner a prueba nuestro pies sobre un terreno donde los nuevos terrenos del pensamiento filos\u00f3fico y pol\u00edtico sean posibles. Lo que pedimos de Deleuze, por encima de todo, es ense\u00f1arnos las posibilidades contempor\u00e1neas de la filosof\u00eda.<\/div>\n<hr style=\"height: 1px\" align=\"left\" width=\"15%\" \/>\n<div style=\"line-height: 130%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small>Traducci\u00f3n de la introducci\u00f3n de <i>Gilles Deleuze. An Apprenticeship in Philosophy<\/i>.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 130%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small><sup>1<\/sup> Deleuze, Gilles, \u201cLettre \u00e0 Michel Cressole\u201d, en: Michel Cressole, <i>Deleuze<\/i>. Editions Universitaires, Paris, 1973.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 130%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small><sup>2<\/sup> Ch\u00e2telet, Fran\u00e7ois, <i>Hegel<\/i>. Seuil, Paris, 1968, p. 2.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 130%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small><sup>3<\/sup> Ch\u00e2telet, Fran\u00e7ois, <i>Op.Cit.<\/i>, p. 4.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 130%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small><sup>4<\/sup> \u00c9ste es el argumento, por ejemplo, de Stephen Houlgate en <i>Hegel, Nietzsche and the Criticism of Metaphysics<\/i>. Regresaremos a sus argumentos para tratarlos m\u00e1s cuidadosamente en el cap\u00edtulo 2, \u201cRemark: The Resurgence of Negativity.\u201d<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 130%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small><sup>5<\/sup> Butler, Judith, <i>Subjects of Desire<\/i>. Columbia University Press, New York, 1987, p. 184<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 130%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small><sup>6<\/sup> Adem\u00e1s de <i>Subjects of Desire<\/i> de Judith Butler y <i>Hegel, Nietzsche and the Criticism of Metaphysics<\/i> de Stephen Houlgate, ver <i>Dialectic of Nihilism<\/i> de Gillian Rose, y <i>History and Totality: Radical Historicism from Hegel to Foucault<\/i> de John Grumley. Para un an\u00e1lisis que no reconoce una ruptura exitosa de la problem\u00e1tica hegeliana en el pensamiento franc\u00e9s de los a\u00f1os 60, ver Michael Roth, <i>Knowing and History: Appropriations of Hegel in Twentieth-Century France<\/i>.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 130%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small><sup>7<\/sup> Butler, Judith, <i>Idem<\/i>.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 130%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small><sup>8<\/sup> Hegel, Georg Wilhelm Friedrich, <i>Fenomenolog\u00eda del Esp\u00edritu<\/i>. Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, Madrid, 1985, p. 177.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 130%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small><sup>9<\/sup> Vamos a impulsar el rechazo de un estudio \u201cintelectualista\u201d del ser y las bases de una ontolog\u00eda materialista en profundidad en los t\u00e9rminos de la interpretaci\u00f3n hecha por Deleuze de los atributos en Spinoza (ver secciones 3.4 y 3.5). No confronto directamente la ontolog\u00eda de Deleuze con la de Heidegger, pero creo que colocar este problema puede ser muy fruct\u00edfero y merece un estudio completo. Aqu\u00ed espero solamente indicar las l\u00edneas generales de confrontaci\u00f3n como para ofrecer una gu\u00eda de ayuda y situar la propuesta de Deleuze.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 130%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\"><small><sup>10<\/sup> Algunos autores recientemente han iniciado a usar el \u201cfundamento\u201d y \u201cfundamentalismo\u201d para referirse a una concepci\u00f3n idealista de la base necesaria y eterna que subyace y determina el desenvolvimiento de los desarrollos epistemol\u00f3gicos, ontol\u00f3gicos y en \u00faltima instancia \u00e9ticos y \u201csuelo\u201d para referirse a una concepci\u00f3n materialista e hist\u00f3rica de humus o, m\u00e1s apropiadamente, el sedimento geol\u00f3gico que forma el contexto de nuestras intervenciones contempor\u00e1neas. Aunque esto es similar a la distinci\u00f3n conceptual a la que me estoy refiriendo, tengo reservas sobre la idoneidad de los t\u00e9rminos \u201cfundamento\u201d y \u201csuelo\u201d. Las met\u00e1foras org\u00e1nicas evocadas por \u201csuelo\u201d llevan consigo todos los problemas de una estructura u orden \u201cnatural\u201d o predeterminado. (Ver, por ejemplo, la cr\u00edtica de las estructuras de ra\u00edz de\u00a0 Deleuze y Guattari en \u201cIntroducci\u00f3n: Rizoma, <i>Mil Mesetas<\/i>.) Asimismo, en el contexto espec\u00edfico de nuestro estudio, suelo (Grund) tiene un papel central en el sistema hegeliano (ver, por ejemplo, <i>Science of Logic<\/i> 444\u201378) que dificulta recuperar cualquier diferencia que se pueda marcar de fundamento.<\/small><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El posestructuralismo continental ha problematizado los fundamentos del pensamiento filos\u00f3fico y pol\u00edtico. 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