{"id":2384,"date":"2021-11-21T18:44:30","date_gmt":"2021-11-22T00:44:30","guid":{"rendered":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=2384"},"modified":"2021-11-21T18:44:30","modified_gmt":"2021-11-22T00:44:30","slug":"fabrizio-bacciola-y-naufragar-me-es-dulce-en-este-mar-por-una-autonomia-infinita","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=2384","title":{"rendered":"Fabrizio Bacciola \/ Y naufragar me es dulce en este mar. Por una autonom\u00eda infinita"},"content":{"rendered":"<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>El siguiente texto fue publicado por primera vez el 14 de diciembre de 2018 en el sitio web italiano <em><a href=\"https:\/\/quieora.ink\/?p=2688\">Qui e ora<\/a><\/em>.<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>De las generaciones militantes<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: right;padding-left: 250px\"><small><em>Where have all the flowers gone, long time passing?<\/em><\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: right;padding-left: 250px\"><small><em>Where have all the flowers gone, long time ago?<\/em><\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: right\"><small>Pete Seeger<\/small><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">En el transcurso de los tiempos que nos ha tocado vivir, generaciones de j\u00f3venes se han situado en el umbral del incesante conflicto entre los seres humanos, y algunos de ellos se han sentido llamados a dar voz a una de las partes del conflicto, a corregir algunos males, a remediar las iniquidades de la existencia de la mayor\u00eda, siguiendo la onda y el ritmo de las luchas.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Este tomar parte trajo consigo la generosidad de los a\u00f1os de juventud y no pocas veces, para algunos, implic\u00f3 todo el sentido de sus vidas, en algunos casos incluso con riesgo de sus propias vidas. La insurrecci\u00f3n de las mentes y los cuerpos es siempre un momento feliz, un hechizo que tiene la apariencia de la eternidad, algo similar en este sentido al enamoramiento. Pero, antes o despu\u00e9s, todas las generaciones han tenido que ajustar cuentas con el momento en que el encantamiento termina, con la derrota, con la persistencia de las iniquidades que cre\u00edan haber vencido. Y la normalidad, el curso ordinario de las cosas, ha retomado su curso habitual. Sin embargo, los momentos de la derrota son tambi\u00e9n los momentos en los que uno est\u00e1 de nuevo llamado a tomar decisiones. Es un llamado diferente al anterior. Si el primero posee la felicidad inconsciente de la inmediatez y la espontaneidad de los cuerpos en revuelta, el segundo est\u00e1 impregnado de melancol\u00eda y reflexiones.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Es dif\u00edcil, en cualquier caso, evadirse. Cuando las palabras se desprenden de los hechos, cuando las palabras que se hab\u00edan dicho, escritas mil veces, nos suenan falsas en primer lugar a quienes las hab\u00edamos gritado entre el humo de los gases lacrim\u00f3genos, y su sentido, entonces pleno, se convierte cada vez m\u00e1s en ret\u00f3rica vac\u00eda, entonces significa que hemos llegado a un punto de ruptura. Sucede al final de cada ciclo de luchas. Sucede en la crisis pol\u00edtica y existencial que siempre la acompa\u00f1a. As\u00ed es como Hugo von Hofmannsthal, en la Viena de principios del siglo pasado, prefigurando el fin de un mundo al que hab\u00eda pertenecido, describi\u00f3 esta p\u00e9rdida del sentido de las palabras:<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;padding-left: 40px\"><small>Entonces, en una especie de embriaguez constante, todo lo que existe se me apareci\u00f3 como una gran unidad: el mundo espiritual y el f\u00edsico no me parec\u00edan yuxtapuestos, ni lo cort\u00e9s y lo animal, ni el arte y el no-arte, la soledad y la compa\u00f1\u00eda; en todo sent\u00eda la naturaleza, en los desv\u00edos de la locura como en los refinamientos extremos de una ceremonia espa\u00f1ola; en la torpeza de los j\u00f3venes campesinos, no menos que en las m\u00e1s dulces alegor\u00edas; y en toda la naturaleza me sent\u00eda yo mismo [\u2026] pero ahora he perdido toda facultad de pensar o hablar coherentemente sobre cualquier tema. Las palabras abstractas [\u2026] se desprend\u00edan en mi boca como hongos enmohecidos [\u2026]. Todo se deshac\u00eda, y cada parte en otras partes, y nada pod\u00eda ser encauzado en un concepto. Una a una, las palabras flotaron a mi alrededor; se convirtieron en ojos, que me miraban fijamente y en los que yo, a su vez, ten\u00eda que fijar mi mirada. Son remolinos en los que me sumerjo con una sensaci\u00f3n de v\u00e9rtigo cuando los miro, arremolin\u00e1ndose sin cesar y m\u00e1s all\u00e1 de los cuales uno cae en el vac\u00edo.<\/small><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Al final de cada temporada de luchas, surgen alternativas individuales y colectivas para quienes las han vivido, debido a una necesidad urgente. Entonces se rompen \u00ablas cuerdas\u00bb que antes estaban tan apretadas. Los amigos rompen un v\u00ednculo que parec\u00eda durar para siempre. Los compa\u00f1eros abandonan los lugares, las razones que hab\u00edan defendido con pasi\u00f3n en un tiempo que parec\u00eda eterno y para muchos llega el momento de despedirse de las luchas, de los amigos, de la vida vivida hasta entonces. Esta partida, esta despedida, tiene diferentes modalidades. Hay un despedirse que no tiene retorno, que parte de la conciencia de que el mundo contra el que hemos combatido hasta ahora es m\u00e1s fuerte que nosotros, que todas nuestras fuerzas no han sido suficientes para cambiarlo. Para algunos, por tanto, la despedida adquiere la apariencia de una vuelta a la \u00abnormalidad\u00bb, justo de donde cre\u00edan que se hab\u00edan ido para siempre. Como en un vals, se vuelve al punto de partida. Cada uno retoma el lugar que el destino, el azar y los dioses le hab\u00edan asignado en el orden jer\u00e1rquico que conforma el mundo. Algunos m\u00e1s arriba en la escala social, otros m\u00e1s abajo, algunos en un lugar suspendido, quiz\u00e1s esperando algo que a\u00fan est\u00e1 por llegar. Sin embargo, tambi\u00e9n hay una despedida m\u00e1s suave, casi desapercibida, silenciosa, que nace de la convicci\u00f3n, que se hab\u00eda ido deslizando lentamente despu\u00e9s de que se apagaran los \u00faltimos fuegos, de que este mundo puede librarse en una lucha agotadora e indefinida, en un tiempo largo, que nadie puede predecir. As\u00ed que quienes tienen buena voluntad, quienes a\u00fan escuchan el eco de un llamado original, comienzan a seguir un camino diferente, m\u00e1s acorde con la \u00abrealidad\u00bb. Reparar los males de este mundo se convierte en su compromiso, arreglar el mundo es su prioridad. A veces todo esto se manifiesta en el trabajo sindical (la defensa de los m\u00e1s d\u00e9biles), a veces en el compromiso pol\u00edtico (dar voz a los sin voz), a veces en el trabajo voluntario dentro y fuera de las instituciones, pero siempre con la concreci\u00f3n y el realismo de quien ha abandonado por fin la borrachera so\u00f1adora de los tiempos pasados. El camino parece m\u00e1s f\u00e1cil. Sin embargo, el riesgo, en este caso, es grande. Es el riesgo de confundirse cada vez m\u00e1s con el mundo que se quer\u00eda combatir. Poco a poco, sin darse cuenta, uno se acostumbra. El realismo, bien mirado, no es m\u00e1s que este h\u00e1bito. Una forma sencilla de sobrevivir a las cosas. Simplemente, tal y como son. Al final de uno de sus relatos, Italo Calvino da una imagen definitiva: \u00abaceptar el infierno y convertirse en parte de \u00e9l hasta dejar de verlo\u00bb. La buena izquierda, vieja o nueva, encuentra aqu\u00ed sus antiguas razones, y no siempre son razones innobles.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\u00bfO bien? O bien hay un \u00abnosotros que queda, que sobra, que resta\u00bb. Una irreductibilidad que no se apacigua, que reconecta la relaci\u00f3n con una historia discontinua. Un llamado que atraviesa las generaciones insurrectas, en el rechazo al mundo, en consonancia con los \u00ab\u00faltimos\u00bb, en la conciencia de estar en este mundo pero no de ser de este mundo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Tratemos de reconstruir este razonamiento en t\u00e9rminos temporales. La inestabilidad del mundo viene dada siempre por la continua sucesi\u00f3n de nuevas generaciones insurrectas. Descubrimos continuamente, con asombro y alegr\u00eda, que el mundo est\u00e1 siempre lleno de sobresaltos y sacudidas.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\u00abThe time is out of joint. O cursed spite. That ever I was born to set it right\u00bb (\u00abel tiempo est\u00e1 fuera de quicio; oh, rencor maldito. Es por eso que nac\u00ed para enderezarlo\u00bb) intentar\u00e1 decir, como Hamlet, una nueva generaci\u00f3n insurrecta que entra en la historia del mundo tras el fin de las revueltas de la d\u00e9cada de 1970. Algunas de las palabras de aquellos viejos a\u00f1os estaban realmente enmohecidas, un poco como las de Hofmannsthal, pero otras reviv\u00edan y algunas eran realmente nuevas. Justo donde parec\u00eda que todo hab\u00eda terminado, en el Occidente pacificado por el mercado, todo volv\u00eda a arrancar. En la d\u00e9cada de 1990, a finales de siglo, las nuevas generaciones, a las que les importaba un bledo el \u00abfin de la historia\u00bb, el \u00abfin de los grandes relatos\u00bb, el \u00abfin de las ideolog\u00edas\u00bb, toda esa pacotilla posmoderna que nos hab\u00edamos tragado en la triste d\u00e9cada de 1980.\u00a0 El invierno hab\u00eda terminado. Y todo pareci\u00f3 recuperar el impulso. La pr\u00e1ctica de las luchas desminti\u00f3 las teor\u00edas del enemigo. Incendios, destellos de un nuevo comienzo, nuevas figuras sociales surgieron en el nuevo terreno del conflicto. All\u00e1, en el coraz\u00f3n de las metr\u00f3polis del capital, la revuelta de Los \u00c1ngeles marc\u00f3 una etapa importante. A partir de ahora, los <em>riots<\/em> en las metr\u00f3polis, en los centros del poder mundial, perturbar\u00e1n el sue\u00f1o de los poderosos. Al mismo tiempo, los ecos de la revoluci\u00f3n zapatista llegaron desde la periferia del mundo de los ricos, en el continente americano, donde se hab\u00edan apagado los \u00faltimos fuegos guevaristas. Y los zapatistas nos ense\u00f1aban, en las selvas de Chiapas, con las armas de la cr\u00edtica y la cr\u00edtica de las armas, a repensar el comunismo, m\u00e1s all\u00e1 de la tragedia del socialismo del siglo XX, a una revoluci\u00f3n sin la toma del poder, a una revoluci\u00f3n sin Estado. Ese \u00abcaminar preguntando\u00bb que prefiguraba una revuelta destituyente auroral.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La narrativa dominante nos hab\u00eda dicho que todo hab\u00eda acabado, que la historia hab\u00eda terminado, que el mundo hab\u00eda alcanzado la utop\u00eda concreta, la \u00fanica posible. La utop\u00eda de la democracia de mercado. No era cierto. No puede ser cierto.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La revuelta de Seattle fue una negaci\u00f3n pr\u00e1ctica. A partir de entonces, tomar\u00e1 forma un nuevo movimiento global, siempre \u00abcaminando preguntando\u00bb. Y cuando la crisis del capitalismo se revel\u00f3 en toda su violencia, se reabri\u00f3 un ciclo de luchas y nuevas generaciones tomaron el relevo de la revoluci\u00f3n. En una fren\u00e9tica sucesi\u00f3n de nuevas luchas y nuevas generaciones. Se encendieron nuevas fogatas y se produjeron nuevas revueltas. A veces, las generaciones m\u00e1s j\u00f3venes reavivaban una conspiraci\u00f3n secreta con partes de las generaciones m\u00e1s antiguas que hab\u00edan sobrevivido a las luchas, que se perdieron en el ocaso del siglo XX. Donde Mario Tronti nos cuenta hoy, con una bella y dolorosa imagen, el rojo del sol que parec\u00eda nacer se confund\u00eda con el rojo del sol del ocaso. Esa vieja generaci\u00f3n que cuando se le pregunta \u00abDo you remember revolution?\u00bb todav\u00eda respondi\u00f3 \u00abwe remember\u00bb, a pesar del cansancio de haber vivido esa historia en parte derrotada. Entre la melancol\u00eda y el deseo de revuelta. Incluso en la l\u00facida locura de un nuevo intento.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Desde Seattle, pasando por los d\u00edas de G\u00e9nova y luego las revueltas en las <em>banlieues<\/em> parisinas y otros mil incendios, pasiones, luchas, han salpicado el inicio del milenio, con pr\u00e1cticas cada vez menos reivindicativas, cada vez m\u00e1s destituyentes. S\u00f3lo el minucioso trabajo del antrop\u00f3logo franc\u00e9s Alain Bertho puede dar cuenta de manera aproximada de las revueltas que han atravesado nuestro tiempo. El \u00abtiempo de las revueltas\u00bb.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La represi\u00f3n y la institucionalizaci\u00f3n de los movimientos han sido las respuestas del enemigo a las pr\u00e1cticas conflictivas que experimentaban nuevas formas de organizaci\u00f3n, nuevas formas de estar juntos. Fuera, la represi\u00f3n de los aparatos del Estado. Dentro, la institucionalizaci\u00f3n de la Izquierda. En la crisis de 2007, una nueva generaci\u00f3n se adentr\u00f3 en las luchas sociales: en Italia, el movimiento de la Onda, la continuaci\u00f3n de la lucha No-TAV en el Valle de Susa, las luchas por la vivienda, y mucho m\u00e1s. Y a su alrededor se o\u00edan los ecos procedentes de la insurgencia en Grecia, en Espa\u00f1a, en la Primavera \u00c1rabe. Un movimiento revolucionario, sin fronteras, parec\u00eda extenderse como un reguero de p\u00f3lvora, ganando fuerza, conciencia, continuidad\u2026 De nuevo, la represi\u00f3n y la institucionalizaci\u00f3n fueron las respuestas del enemigo. Respuestas habituales, respuestas contundentes, respuestas vencedoras. \u00bfPor qu\u00e9? Aqu\u00ed est\u00e1 el rompecabezas, aqu\u00ed est\u00e1 el nudo a desenredar.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Dentro de esta fase, una nueva generaci\u00f3n experiment\u00f3, al mismo tiempo, la dulzura de la lucha y el dolor de la derrota. La fortaleza de una comunidad luchadora y su dispersi\u00f3n en el desaliento y la melancol\u00eda. <em>Stop and go<\/em>. \u00c9sta es la historia que hemos vivido, \u00e9sta es la condici\u00f3n que seguimos viviendo. El nosotros que queda ajusta cuentas con esta historia. Con los casos, los encuentros, los tropiezos, las intensidades vividas. Comprender todo esto, convertirlo en nuestro preciado tesoro, es quiz\u00e1s la tarea que podemos darnos a nosotros mismos. Aqu\u00ed, ahora, en la vida que vivimos, en las luchas que llevamos a cabo, entre la melancol\u00eda y un nuevo deseo de revuelta.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Como uno de nuestros malos maestros trat\u00f3 de explicarnos hace tiempo:<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;padding-left: 40px\"><small>Nunca es interesante c\u00f3mo empieza o termina alguien. Lo interesante es el medio, lo que ocurre en el medio. Es el medio, lo que pasa en el medio. No es casualidad que la mayor velocidad est\u00e9 en el medio. La gente suele so\u00f1ar con empezar o volver a empezar de cero; y tambi\u00e9n tiene miedo de d\u00f3nde va a acabar, de d\u00f3nde va a caer. Piensan en t\u00e9rminos de futuro o de pasado, pero el pasado e incluso el futuro son <em>historia<\/em>. Lo que cuenta, en cambio, es el devenir: devenir-revolucionario, no el futuro o el pasado de la revoluci\u00f3n. [&#8230;] Ahora bien, el medio no significa en absoluto estar en su tiempo, ser de su tiempo, ser hist\u00f3rico, al contrario. Es lo que hace que los tiempos m\u00e1s diferentes se comuniquen. No es lo hist\u00f3rico ni lo eterno, sino lo intempestivo. (Deleuze)<\/small><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>El nosotros que queda<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: right;padding-left: 250px\"><small><em>En el tiempo de ahora se ha producido un resto.<\/em><\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: right\"><small>Pablo de Tarso<\/small><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">El resto (lo que queda, lo que sobra), me parece, es el problema al que nos enfrentamos, dicho de otro modo, es el problema de una enemistad ontol\u00f3gica, que persiste, a pesar de todas las derrotas, hacia este mundo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El nosotros que queda es la irreconciliabilidad que vive en los pliegues de un mundo aparentemente pacificado. Es la presencia espectral pero tangible de una desconexi\u00f3n que adopta diferentes caras. El rostro de quien se siente excluido, por ser diferente, por ser pobre, por ser extranjero, por estar loco. La cara de quien siente que su vida no tiene sentido, porque el hogar, el trabajo, la familia, el consumo, se convierten cada d\u00eda m\u00e1s en una pesadilla y menos en un placer. El rostro de esa \u00abinmensa soledad\u00bb en un mundo dominado por la mercanc\u00eda, la producci\u00f3n y el consumo, que hace que las relaciones, los afectos y el placer de la vida sean insignificantes y nos condena a todos, en mayor o menor medida, a la infelicidad.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El nosotros que queda es ese proceso al que Deleuze y Guattari se refieren como un devenir-minor\u00eda. No ser minoritarios. Devenir-minor\u00eda no es la complacencia machista de ser pocos pero buenos, ni la complacencia masoquista de los eternos perdedores, tan querida por la izquierda m\u00e1s o menos radical. Uno deviene minor\u00eda en un proceso constructivo, en el gesto de escindirse del todo, del poder que nos une, que nos mantiene unidos, que nos une a la fuerza. La minor\u00eda no es, en este caso, una porci\u00f3n num\u00e9rica, sino el proceso de escisi\u00f3n dentro y contra el poder. Es una prueba de fuerza. Es potencia en estado puro.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;padding-left: 40px\"><small>Las minor\u00edas y las mayor\u00edas no se distinguen por el n\u00famero. Una minor\u00eda puede ser m\u00e1s numerosa que una mayor\u00eda. Lo que define a la mayor\u00eda es un modelo al que hay que ajustarse: por ejemplo, el var\u00f3n europeo adulto promedio que vive en las ciudades\u2026 Mientras que una minor\u00eda no tiene modelo, es un devenir, un proceso. Se podr\u00eda decir que la mayor\u00eda no es nadie. Todos, en un aspecto u otro, est\u00e1n atrapados en un devenir minoritario que les llevar\u00eda por caminos desconocidos si decidieran seguirlo. (Deleuze)<\/small><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">El nosotros que queda es la prefiguraci\u00f3n de posibles encuentros entre las subjetividades espectrales que pueblan nuestro mundo, encuentros de soledades metropolitanas, creaci\u00f3n de amistades conspirativas. Il Franti escribi\u00f3 en un folleto hace unos meses:<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;padding-left: 40px\"><small>En la aparente normalidad de nuestras metr\u00f3polis, marcada por el ritmo mon\u00f3tono del trabajo-consumo-trabajo, hay espectros que deambulan, a menudo de forma an\u00f3nima, odiando el trabajo que tienen y el que no tienen, despreciando a sus superiores, robando en los supermercados, okupando, ausent\u00e1ndose sistem\u00e1ticamente y no tolerando la decoraci\u00f3n de la ciudad. Los \u00faltimos de esta cohorte viven en la periferia de la metr\u00f3poli, sin derechos, y pueden ser reconocidos porque su aspecto, su comportamiento, sus h\u00e1bitos, el color de piel y la lengua revelan inmediatamente su condici\u00f3n. Otros est\u00e1n bien escondidos bajo la apariencia tranquilizadora del \u00abbuen ciudadano\u00bb, el \u00abbuen trabajador\u00bb, el estudiante. A menudo no se conocen, a veces forman peque\u00f1os grupos, otras veces desconf\u00edan unos de otros, pero sin embargo existen, su comportamiento erosiona la seguridad del poder y, lo que es m\u00e1s importante, llegan a prefigurar otro modo de vivir en la metr\u00f3poli.<\/small><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">El nosotros que queda es la pr\u00e1ctica del abandono, del \u00e9xodo, de la sustracci\u00f3n. El vac\u00edo que nos libera del poder. Construir este vac\u00edo significa reconocer a los amigos. No s\u00f3lo a los compa\u00f1eros. Los compa\u00f1eros son necesarios, intercambiar pan cuando se tiene hambre es necesario y bueno, responde a una necesidad. Pero cuando la necesidad cesa, las razones para estar juntos tambi\u00e9n pueden terminar. La amistad es algo diferente, vive de deseos y no de necesidades.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;padding-left: 40px\"><small>Vivir es deseable, especialmente para los buenos, porque para ellos existir es bueno y dulce. Co-sintiendo experimentan dulzura por el bien en s\u00ed mismo, y lo que el hombre bueno siente por s\u00ed mismo, lo siente tambi\u00e9n por su amigo: el amigo es, de hecho, otro s\u00ed mismo. Y as\u00ed como, para cada persona, el hecho mismo de existir es deseable, tambi\u00e9n \u2014o casi\u2014 lo es para el amigo. La existencia es deseable porque uno siente que es algo bueno y este sentimiento es en s\u00ed mismo dulce. Tambi\u00e9n para el amigo hay que co-sentir que existe, y esto se consigue con la convivencia y con las acciones y pensamientos en com\u00fan. En este sentido se dice que los hombres conviven y no, como el ganado, que comparten el pasto. La amistad es, de hecho, una comunidad y, como lo es con respecto a uno mismo, tambi\u00e9n lo es con respecto al amigo: y como, con respecto a uno mismo, el sentimiento de existir es deseable, tambi\u00e9n lo ser\u00e1 para el amigo. (Arist\u00f3teles)<\/small><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Encontrar la amistad es la pr\u00e1ctica del resto. Es el problema de la organizaci\u00f3n. Incluso se podr\u00eda decir que es el problema de la construcci\u00f3n de <em>nuestro<\/em> partido (es decir, de la organizaci\u00f3n de la parte, de nuestra parte) si la palabra no hubiera sido tan manchada y, por tanto, odiada por la mayor\u00eda. La metr\u00f3poli est\u00e1 llena de restos, de desconexiones, de conflictos silenciosos pero constantes. El problema es saber reconocerlos y darles vida. Para nosotros, la vieja cuesti\u00f3n de la organizaci\u00f3n s\u00f3lo puede ser la organizaci\u00f3n de la parte, el proceso de contaminaci\u00f3n de los restos. La organizaci\u00f3n no es un instrumento externo a la parte, no est\u00e1 m\u00e1s adelante, ni m\u00e1s arriba, no es la parte m\u00e1s consciente, sino que es el co\u00e1gulo de la cosa misma y el proceso de \u00e9xodo organizado, haciendo vac\u00edo, procediendo por disyunciones y nuevas conexiones.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El nosotros que queda es el devenir pobres. No la complacencia pauper\u00edstica, sino la riqueza del ser en com\u00fan. Pobre es la potencia de lo com\u00fan (s\u00f3lo una larga pr\u00e1ctica del enemigo ha reducido al pobre a m\u00edsero, a un modo de existencia que es infeliz porque est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 del trabajo y la mercanc\u00eda). Pobre es lo inapropiable contra la apropiaci\u00f3n del mundo. Pobre es la alusi\u00f3n a la vida-en-com\u00fan, contra la posesi\u00f3n de las cosas, contra el <em>nomos<\/em> de la tierra. Al mundo como acumulaci\u00f3n de mercanc\u00edas, el devenir-pobre contrapone la acumulaci\u00f3n de afectos, la b\u00fasqueda no de lo necesario sino de lo no necesario. Por eso debemos reapropiarnos esta palabra, por eso es necesario quit\u00e1rsela de las manos al enemigo, que hace de la lucha contra la pobreza el instrumento de destrucci\u00f3n de las formas comunitarias de existencia. Devenir-pobres es despedirse de los d\u00edas vac\u00edos e in\u00fatiles marcados por las dos divinidades de nuestro tiempo: el trabajo y el consumo; es la cr\u00edtica pr\u00e1ctica al individuo propietario que hay en cada uno de nosotros; es el camino del abandono, el paso del tener al ser. \u00abQuien se libera as\u00ed de s\u00ed mismo ser\u00e1 verdaderamente devuelto a s\u00ed mismo\u00bb (Maestro Eckhart). En este sentido, pobre es una categor\u00eda potente, no tanto en el plano sociol\u00f3gico como en el propiamente ontol\u00f3gico. \u00abBenditos sean los pobres\u2026 Porque de ellos ser\u00e1 el reino\u00bb.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El nosotros que queda plantea el problema inmanente e imprescindible del comunismo. Antes y despu\u00e9s de la historia del movimiento obrero. Antes y despu\u00e9s de su tragedia del siglo XX. Un hilo rojo discontinuo que recorre la historia moderna, que quiz\u00e1s recorre la historia de Occidente. O\u00edmos ecos lejanos de \u00e9l, quiz\u00e1s muy lejanos. El grito de los campesinos alemanes en la \u00e9poca de Thomas M\u00fcnzer no ha dejado de resonar en nuestros o\u00eddos: \u00abOmnia sunt communia\u00bb. Ecos lejanos que no han dejado de escucharse. El comunismo sigue siendo para nosotros lo que fue para Marx y Engels en sus momentos m\u00e1s felices.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;padding-left: 40px\"><small>Para nosotros, el comunismo no es un estado de cosas que deba ser instaurado, un ideal al que deba ajustarse la realidad. Llamamos comunismo al movimiento real que abole el estado de cosas presente. (Marx-Engels)<\/small><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>La metr\u00f3poli es el lugar de aparici\u00f3n de un nosotros que queda<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">En la desolaci\u00f3n de la metr\u00f3poli, en su expansi\u00f3n sin l\u00edmites, en su continuo destrozo, en sus inmensas soledades, podemos encontrar las razones de la potencia del nosotros que queda.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El nosotros que queda vive en la metr\u00f3poli, sigue su ritmo, no es m\u00e1s que una parte de la propia metr\u00f3poli, no es un afuera, no es la parte consciente, no es la vanguardia, es s\u00f3lo una parte que intenta escapar, de la forma que sea, de las garras de este mundo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">No nos dejemos enga\u00f1ar por las apariencias. La metr\u00f3poli pacificada, la metr\u00f3poli que integra, la metr\u00f3poli <em>smart<\/em> es s\u00f3lo la apariencia visible que esconde otra metr\u00f3poli oculta. La metr\u00f3poli de las periferias, del trabajo precario, de los sin techo, del trabajo asalariado, de los emigrantes, de los pobres, un mundo fragmentado que vive de la luz reflejada, en el esfuerzo siempre decepcionado de integrarse, de confundirse, de imitar el mundo de los poderosos. Una masa informe de soledades que se extiende siempre entre la integraci\u00f3n y el rechazo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Dentro de la metr\u00f3poli llamamos movimiento a la organizaci\u00f3n colectiva de la escisi\u00f3n, la separaci\u00f3n y el abandono. Contra la integraci\u00f3n de la periferia en el centro, contra el embellecimiento, contra la gentrificaci\u00f3n, movimiento es la construcci\u00f3n de un lugar del habitar, que vive de una vida totalmente diferente al trabajo y al consumo. Movimiento no es lo que estamos acostumbrados a llamar \u00abmovimiento\u00bb, formado por peque\u00f1as clases pol\u00edticas pendencieras en busca de cierta visibilidad. Movimiento dentro de la metr\u00f3poli es el proceso que divide la ciudad en dos. No es el derecho a la ciudad, no es la ciudadan\u00eda ampliada, sino que es la centralidad de lo inapropiable que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de todo derecho.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Si el movimiento es el proceso que tiende a la separaci\u00f3n de las dos ciudades, este movimiento se alimenta del conflicto, pero no termina ah\u00ed. El conflicto sin las pr\u00e1cticas del \u00e9xodo sigue enredado dentro de este mundo. La sociedad del capital vive de conflictos, hace del conflicto un elemento din\u00e1mico. Un gran enemigo nuestro, el economista John Maynard Keynes, en medio de la crisis irresoluble del capitalismo, la crisis de 1929, comprendi\u00f3 brillantemente que incluso la lucha de clases puede ser funcional para el capitalismo, puede transformarse en un motor interno del proceso de valorizaci\u00f3n del capital. El conflicto es el momento de la necesidad, pero el \u00e9xodo es el momento de la libertad, de la autonom\u00eda infinita que no puede ser recuperada.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El conflicto tiene l\u00edmites que debemos ser capaces de reconocer al practicarlo. Cuando luchamos por un aumento salarial, seguimos dentro del mundo de las mercanc\u00edas, cuando luchamos por nuestros puestos de trabajo seguimos dentro de la relaci\u00f3n laboral capitalista, cuando luchamos por defender la escuela p\u00fablica seguimos dentro de la cultura dominante y sus formas de transmisi\u00f3n, cuando luchamos por la vivienda seguimos dentro del sistema patriarcal y familiarista.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El problema es c\u00f3mo transformar el conflicto en un \u00e9xodo real, c\u00f3mo la lucha en el trabajo puede transformarse en un rechazo al trabajo, c\u00f3mo la lucha por el habitar puede construir formas de vida m\u00e1s all\u00e1 de la familia y el patriarcado, c\u00f3mo la lucha en la escuela destruye la relaci\u00f3n del saber con el poder.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Quiz\u00e1s el l\u00edmite de nuestras luchas, de las luchas de los \u00faltimos a\u00f1os, de sus derrotas, es que hemos insistido en el conflicto, pero hemos perdido de vista el \u00e9xodo, las pr\u00e1cticas de autonom\u00eda, es decir, la construcci\u00f3n de una comunidad. Sufrimos derrotas que hoy nos pesan y explican en parte nuestro repliegue, nuestra debilidad actual. \u00abNo vamos a pagar la crisis\u00bb, gritamos en las calles. En realidad, la hemos pagado no s\u00f3lo en t\u00e9rminos pol\u00edticos, sino sobre todo en t\u00e9rminos existenciales.\u00a0 La sociedad del capital ha estado a la altura de su crisis. El neoliberalismo ha dictado no s\u00f3lo sus leyes econ\u00f3micas sino tambi\u00e9n las filos\u00f3ficas. De ah\u00ed la crisis de las formas organizadas que el movimiento se hab\u00eda dado en los \u00faltimos veinte a\u00f1os, de ah\u00ed el repliegue en fortalezas cada vez m\u00e1s precarias, cada vez m\u00e1s infiltradas por la cultura que quer\u00edamos combatir. Nos hemos convertido en gestores de discotecas, bares, lugares de ocio, peque\u00f1os empresarios de nosotros mismos y luego, poco a poco, tambi\u00e9n empresarios de otros.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>Vivimos de amores desesperados<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: right;padding-left: 250px\"><small><em>La esperanza es el peor de los males porque prolonga los tormentos de los hombres.<\/em><\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: right\"><small>Nietzsche<\/small><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">El nosotros que queda vive de amores desesperados. La esperanza, ese viejo vicio malsano de la izquierda, nos ahoga, nos hace impotentes, no nos permite ver lo que es rico y bello a nuestro alrededor, nos hace ciegos al presente. La esperanza puebla el mundo de pasiones tristes. Sucede cuando amas a alguien que no quiere amarte, que no puede amarte. Entonces el riesgo es esperar que ese amor imposible se haga posible, pero en este caso la esperanza bloquea la vida, todo lo que nos rodea pierde valor, lo \u00fanico importante, lo \u00fanico, se convierte en la esperanza en un amor posible aplazado en un futuro indefinido. S\u00f3lo la desesperaci\u00f3n nos hace libres para mirar lo que nos rodea. S\u00f3lo el amor desesperado abre la posibilidad del amor del presente. S\u00f3lo ese amor podemos, debemos, practicar.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;padding-left: 40px\"><small>\u00bfDices que un d\u00eda ver\u00e1s a Dios y su luz? Tonto, nunca lo ver\u00e1s si no lo ves ahora. (Silesius)<\/small><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Los amores desesperados viven siempre dentro de dos posibilidades: dejarse aniquilar, ver s\u00f3lo esa negrura que ciega, que quita el sentido de la vida, o construir sobre los escombros perturbaciones, callejones, aberturas. Hacer de los escombros, como indicaba Walter Benjamin, nuestra riqueza. El nosotros que queda vive entre los escombros y la desesperaci\u00f3n, pero puede construir caminos entre los escombros.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;padding-left: 40px\"><small>El car\u00e1cter destructivo no ve nada duradero. Pero por eso mismo ve caminos por todas partes. [\u2026] Y como los ve por todas partes, por eso tiene que despejar el camino por todas partes [&#8230;]. Como ve caminos por todas partes, siempre se encuentra en una encrucijada. En ning\u00fan momento puede saber lo que traer\u00e1 consigo el pr\u00f3ximo. Hace ruinas lo existente, y no por las propias ruinas, sino por el camino que pasa a trav\u00e9s de ellas. (W. Benjamin)<\/small><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Tal vez nuestra condici\u00f3n actual se parezca a la que Leopardi describi\u00f3 en uno de sus m\u00e1s bellos momentos l\u00edricos: imagina a Col\u00f3n navegando, en su primer viaje a tierras desconocidas, una noche discutiendo, con su amigo Guttierez, la incertidumbre de ese viaje y las razones de ese incierto andar:<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.3cm;padding-left: 40px\"><small>Guttierez.\u2014 De modo que, en esencia, colocaste tu vida, y la de tus compa\u00f1eros, sobre la base de una simple opini\u00f3n especulativa.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.3cm;padding-left: 40px\"><small>Col\u00f3n.\u2014 As\u00ed es: no puedo negarlo. Pero, dejando a un lado el hecho de que los hombres ponen siempre su vida en peligro sobre fundamentos m\u00e1s d\u00e9biles por mucho, y por cosas de la menor importancia, o incluso sin pensar en ello; considera un poco. Si en este momento t\u00fa, y yo, y todos nuestros compa\u00f1eros, no estuvi\u00e9ramos en este barco, en medio de este mar, en esta soledad desconocida, en un estado tan incierto y azaroso como quieras; \u00bfen qu\u00e9 otra condici\u00f3n de vida nos encontrar\u00edamos? \u00bfEn qu\u00e9 nos ocupar\u00edamos? \u00bfDe qu\u00e9 manera pasar\u00edamos estos d\u00edas? \u00bfNo ser\u00edamos m\u00e1s felices, o no estar\u00edamos m\u00e1s angustiados o preocupados, o llenos de aburrimiento? Qu\u00e9 significa un estado libre de incertidumbres y de peligros [\u2026]. Cuando de esta navegaci\u00f3n no se obtienen otros frutos, me parece que es muy provechosa para nosotros porque durante un tiempo nos mantiene libres del aburrimiento, nos hace la vida m\u00e1s querida, nos hace valer muchas cosas que de otro modo no considerar\u00edamos.<\/small><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">Tal vez nuestra navegaci\u00f3n (llam\u00e9mosla movimiento, llam\u00e9mosla autonom\u00eda infinita) pueda empezar de nuevo desde aqu\u00ed, en esta inmersi\u00f3n en el ser, en este mar que es, en definitiva, s\u00f3lo nuestra vida y la b\u00fasqueda de su dulzura.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El siguiente texto fue publicado por primera vez el 14 de diciembre de 2018 en el sitio web italiano Qui e ora. &nbsp; De las generaciones militantes &nbsp; Where have all the flowers gone, long time passing? Where have all the flowers gone, long time ago? 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