{"id":2290,"date":"2021-09-11T10:32:58","date_gmt":"2021-09-11T15:32:58","guid":{"rendered":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=2290"},"modified":"2021-09-11T15:37:01","modified_gmt":"2021-09-11T20:37:01","slug":"junius-frey-esbozo-de-una-doctrina-de-politica-comunista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=2290","title":{"rendered":"Junius Frey \/ Esbozo de una doctrina de pol\u00edtica comunista"},"content":{"rendered":"<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>El siguiente texto es el prefacio de la traducci\u00f3n francesa del libro de Yuk Hui, <\/strong><a href=\"https:\/\/mitpress.mit.edu\/books\/question-concerning-technology-china\"><strong><em>La cuesti\u00f3n de la t\u00e9cnica en China. Ensayo de cosmot\u00e9cnica<\/em><\/strong><\/a><strong> (2016), publicada por la editorial <\/strong><a href=\"https:\/\/www.editionsdivergences.com\/livre\/la-question-de-la-technique-en-chine\"><strong>Divergences en 2021<\/strong><\/a><strong>. Para esta traducci\u00f3n, retomamos la versi\u00f3n publicada en el sitio web de <\/strong><a href=\"https:\/\/communaux.cc\/contributions\/esquisse-dune-doctrine-de-politique-communiste\/\"><strong>communaux.cc<\/strong><\/a><strong> el 16 de junio de 2021. Adem\u00e1s de ser el autor de una <em>Philosophie sociale d\u00e9di\u00e9e au peuple fran\u00e7ais<\/em> (1793), el nombre de Junius Frey apareci\u00f3 como integrante del comit\u00e9 de redacci\u00f3n del primer n\u00famero de la revista francesa <em>Tiqqun<\/em> (1999).<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: right;padding-left: 200px\"><em><small>Por lo dem\u00e1s, no me interesan los fil\u00f3sofos, s\u00f3lo busco sabios.<\/small><\/em><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: right\"><small>Alexandre Koj\u00e8ve, mayo de 1968<\/small><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>El contexto<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Empecemos por situar el escenario. El escenario hist\u00f3rico, por no decir historial. China, pues, ha despertado. Y como era de esperar, el mundo se tambalea. La unidad de previsi\u00f3n del Deutsche Bank, que asesora a sus <em>traders<\/em> de clientes, prev\u00e9 una \u00abguerra fr\u00eda entre Estados Unidos y China\u00bb en las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas, al final de la cual \u00absurgir\u00e1n dos bloques semicongelados\u00bb separados por un \u00ab<em>Tech Wall<\/em>\u00bb (<em>The Age of Disorder<\/em>, septiembre de 2020). El mundo se dividir\u00eda de la siguiente manera: por un lado, el marco heredado de la globalizaci\u00f3n, bajo la hegemon\u00eda estadounidense en todos los sentidos, ya sea monetario, militar, tecnol\u00f3gico o cultural, y por otro, las \u00abnuevas rutas de la seda\u00bb \u2014la \u00ab<em>belt and road initiative<\/em>\u00bb\u2014, que van desde la puesta a punto definitiva de Sinkiang hasta la absorci\u00f3n del Pireo o de los buques insignia de la tecnolog\u00eda alemana, desde la diplomacia enmascarada en Argelia hasta el establecimiento de una base militar china en Yibuti, desde el apoyo a los reg\u00edmenes amenazados por las calles (Siria, Tailandia o Birmania) hasta una pol\u00edtica de influencia omnilateral que no reh\u00faye de Am\u00e9rica del Sur, \u00c1frica u Oriente Medio. Entre ambos, estrategias de <em>contenci\u00f3n<\/em> y provocaci\u00f3n, de desmovilizaci\u00f3n y presi\u00f3n de todo tipo, mil microbatallas aparentemente invisibles y una fijaci\u00f3n gradual de lealtades pa\u00eds por pa\u00eds, partido por partido, empresa por empresa. Deng Xiaoping recomend\u00f3 \u00abocultar la propia brillantez y esperar el momento\u00bb. Est\u00e1 claro que ha llegado el momento; ya ha pasado por mucho. El grado de explicitaci\u00f3n intelectual de la propuesta geopol\u00edtica china es prueba suficiente de ello. Jiang Shigong, int\u00e9rprete oficial del \u00abpensamiento Xi Jinping\u00bb, comentarista y ap\u00f3stol de la obra de Carl Schmitt en China, y te\u00f3rico de la anexi\u00f3n de Hong Kong, no se contenta con plantear que \u00abel orden mundial siempre ha funcionado seg\u00fan una l\u00f3gica de imperio\u00bb, a pesar del par\u00e9ntesis del orden westfaliano o de interpretar la Historia como una historia de la lucha entre imperios mar\u00edtimos y continentales. Sobre todo, se\u00f1ala que el modelo del actual \u00abimperio mundial 1.0\u00bb \u2014\u00a1qu\u00e9 cruel es el nombre!\u2014 formado por la civilizaci\u00f3n cristiana occidental y realizado por los Estados Unidos se enfrenta a tres problemas insolubles: \u00abel crecimiento interminable de las desigualdades causadas por la econom\u00eda liberal; el fracaso de los Estados, el declive pol\u00edtico y la ineficacia del gobierno causados por el liberalismo pol\u00edtico; y la decadencia y el nihilismo creados por el liberalismo cultural\u00bb.\u00a0Concluye su <a href=\"http:\/\/www.aisixiang.com\/data\/115799.html\"><em>Imperio y orden mundial<\/em><\/a> (2019): \u00abVivimos en una \u00e9poca de caos, conflicto y cambio masivo en la que el imperio mundial 1.0 est\u00e1 en declive y se dirige al colapso, mientras que todav\u00eda no hemos sido capaces de imaginar el imperio mundial 2.0 [\u2026]. La civilizaci\u00f3n que ser\u00e1 capaz de proporcionar soluciones reales a los tres principales problemas a los que se enfrenta el imperio mundial 1.0 tambi\u00e9n proporcionar\u00e1 la agenda para el imperio mundial 2.0. Como gran potencia que debe mirar m\u00e1s all\u00e1 de sus fronteras, China debe pensar en su propio futuro, ya que la importancia de su misi\u00f3n no consiste \u00fanicamente en revivir su cultura tradicional. China tambi\u00e9n debe absorber pacientemente las capacidades y los logros de toda la humanidad, y en particular los empleados por la civilizaci\u00f3n occidental para construir el imperio mundial. S\u00f3lo sobre esta base podemos concebir la reconstrucci\u00f3n de la civilizaci\u00f3n china y la reconstrucci\u00f3n del orden mundial como un todo que se refuerce mutuamente\u00bb. Esto tiene el m\u00e9rito de ser dicho sin demasiados rodeos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Por supuesto, cualquiera que haya investigado un poco con camaradas chinos sobre la realidad de la China contempor\u00e1nea sabe que la escenificaci\u00f3n de un Estado piramidal perfectamente unificado en torno a un Partido que extiende sus tent\u00e1culos desde la c\u00e9lula de barrio hasta su \u00f3rgano consultivo supremo, en el que un control absoluto de las comunicaciones y un sistema tecnol\u00f3gico de vigilancia generalizada combinados con una represi\u00f3n despiadada habr\u00edan acabado por abolir incluso la idea de disidencia, no es m\u00e1s que un art\u00edculo de propaganda. El \u00e9xito de este clich\u00e9 radica \u00fanicamente en el hecho de que alinea convenientemente al Estado chino con sus detractores \u00abliberales\u00bb, ambos interesados en exagerar su grado de perfecci\u00f3n, ya sea para disuadir la rebeli\u00f3n entre sus ciudadanos o para crear una desconfianza horrorizada hacia ella. La realidad del poder chino es mucho m\u00e1s fragmentada, mucho m\u00e1s improvisada, mucho m\u00e1s defectuosa que eso. La relaci\u00f3n entre verticalidad burocr\u00e1tica y horizontalidad \u00absocial\u00bb, entre centralidad y localidad, es mucho m\u00e1s opaca, informal y arcaica de lo que parece. La tecnolog\u00eda disfunciona como en todas partes, y los habitantes del pa\u00eds, aunque est\u00e9n atrapados en un proceso de modernizaci\u00f3n tan estimulante como absurdo, tan poderoso como an\u00f3malo, aunque est\u00e9n comprometidos en una movilizaci\u00f3n total <em>que dispone de los medios para alcanzar sus ambiciones<\/em>, no se dejan enga\u00f1ar m\u00e1s que el primer europeo reci\u00e9n llegado por las maniobras del poder, la devastaci\u00f3n medioambiental y la rapacidad capitalista. Nada es m\u00e1s precario que el \u00abmandato del Cielo\u00bb. Por eso, no hay nada que se defienda con m\u00e1s ah\u00ednco.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Pero lo importante <em>para nosotros<\/em> y lo que constituye la novedad de los \u00faltimos cuarenta a\u00f1os es m\u00e1s bien que, al final de una confrontaci\u00f3n dial\u00e9ctica del pensamiento tradicional chino con el pensamiento \u00aboccidental\u00bb, una generaci\u00f3n de pensadores chinos ha acabado alimentando un proyecto imperial para el mundo que va mucho m\u00e1s all\u00e1 del \u00absocialismo con caracter\u00edsticas chinas\u00bb o de la \u00abfusi\u00f3n del marxismo con la cultura tradicional china\u00bb querida por Jiang Shigong. <em>Tianxia<\/em> \u2014\u00abTodos bajo un mismo cielo\u00bb\u2014 es el nombre en clave com\u00fan de este proyecto. El <em>tianxia<\/em> se ha convertido en un lugar tan com\u00fan que el Consejo Estatal de Informaci\u00f3n puede proclamar tranquilamente, en un documento reciente, que \u00abla iniciativa de China para desarrollar la cooperaci\u00f3n internacional tiene su origen en la filosof\u00eda china de la Gran Armon\u00eda de \u201cTodos Bajo el Cielo\u201d [\u2026] con el valor tradicional de que \u201ctodos bajo el cielo son una gran familia y comparten el mismo destino\u201d\u00bb. En 2017, la \u00faltima secci\u00f3n del informe del XIX Congreso del Partido Comunista Chino ya comenzaba con: \u00abCuando la V\u00eda prevalece, el mundo es compartido por todos\u00bb; \u00abun ideal \u00faltimo que anima a todo el Partido y al pueblo de toda la naci\u00f3n\u00bb, seg\u00fan el comentario ligeramente entusiasta de Jiang Shigong. As\u00ed, el <em>tianxia<\/em> tiene una versi\u00f3n marcial, schmittiana, y otra m\u00e1s suave, m\u00e1s consensuada, casi socialdemocr\u00e1tica, la de Zhao Tingyang, por ejemplo. Y estas dos formulaciones son tan opuestas como los dos extremos de un alicate. El m\u00e9rito de Zhao Tingyang es desarrollar al m\u00e1ximo la propuesta imperial aderez\u00e1ndola suavemente. Frente a una historia mundial centrada en la del colonizador europeo, propone el modelo del <em>tianxia<\/em> elaborado por la antigua y m\u00edtica dinast\u00eda Zhou como ideal regulador del mundo contempor\u00e1neo. \u00abEl imaginario conceptual del <em>tianxia<\/em> anticipa un sistema mundial en el que el mundo llega a tener su propia agencia pol\u00edtica. \u00c9ste ser\u00eda un \u201corden de coexistencia\u201d en el que el mundo entero es la unidad b\u00e1sica de la pol\u00edtica. [\u2026] Tomar el mundo como medida para entender la existencia pol\u00edtica hol\u00edstica del mundo es el principio de \u201cnada fuera del <em>tianxia<\/em>\u201d [\u2026]. Un sistema <em>tianxia<\/em> s\u00f3lo tiene interioridad y no exterioridad. Esto tambi\u00e9n anula el valor sem\u00e1ntico de \u201cextranjero\u201d y \u201cenemigo\u201d [\u2026]. Cualquier Estado-naci\u00f3n o \u00e1mbito geogr\u00e1fico que a\u00fan no est\u00e9 incluido en el sistema <em>tianxia<\/em> es siempre bienvenido a formar parte del orden de coexistencia de <em>tianxia<\/em>. [\u2026] <em>Tianxia<\/em> es una coordinaci\u00f3n trinitaria del mundo natural, el mundo social-psicol\u00f3gico y el mundo pol\u00edtico. [\u2026] El sistema de divisi\u00f3n territorial en el <em>tianxia<\/em> de la dinast\u00eda Zhou construy\u00f3 un mundo-red concebido como una \u201cred terrestre de conectividad\u201d, es decir, un sistema estructurado como una red con varias jerarqu\u00edas anidadas [\u2026]. Esto indica que, aunque las instituciones jer\u00e1rquicas sean contrarias a los valores de la igualdad, la jerarqu\u00eda sigue siendo una caracter\u00edstica necesaria de la interacci\u00f3n social. [\u2026] El Estado suzerano era responsable de mantener la ley y el orden en todo el sistema. [\u2026] China es un Estado-naci\u00f3n, aunque incorporado con una estructura de <em>tianxia<\/em> y desplegando hist\u00f3ricamente la idea de <em>tianxia<\/em> en las actividades de un Estado-naci\u00f3n unificado. [\u2026] El desarrollo moderno de esta forma extrema de globalizaci\u00f3n ha tenido el efecto de atraer a todas las personas a un juego omnipresente e inextricable [\u2026] y como tal no representa m\u00e1s que un \u201cmundo fallido\u201d. La globalizaci\u00f3n moderna parece estar produciendo sus propios cavadores de tumbas. [\u2026] Aunque esto es seguramente tr\u00e1gico, presenta oportunidades para crear nuevas reglas de juego. [\u2026] Adem\u00e1s, Dios nunca reclam\u00f3 que la democracia fuera mesi\u00e1nica [\u2026] las historias prof\u00e9ticas dependen siempre de la profec\u00eda, al igual que las historia democr\u00e1ticas dependen de un ideal de democracia [\u2026] una verdadera historia mundial a\u00fan no ha comenzado. [\u2026] Lo que est\u00e1 llegando a su fin es una determinada forma de modernidad, no la propia historia\u00bb (<em>All Under Heaven<\/em>).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La cuesti\u00f3n no es cu\u00e1ndo el cetro del mundo pasar\u00e1 realmente a manos de China. Lo importante es darse cuenta de que <em>la gubernamentalidad china ya sirve de modelo para las formas occidentales de ejercicio del poder<\/em>. <em>Ya ha ganado<\/em>. Es s\u00f3lo nuestra ignorancia de lo que realmente es lo que nos lo oculta. Est\u00e1 claro que todos los gobiernos del mundo envidian la libertad de maniobra del r\u00e9gimen chino. Ni siquiera el Consejo de Defensa, con el que tanto le gusta gobernar a Emmanuel Macron, es una p\u00e1lida imitaci\u00f3n del Comit\u00e9 de Defensa Nacional de Xi Jinping. \u00bfA qui\u00e9n se imita cuando se ampl\u00eda simult\u00e1neamente el registro de la poblaci\u00f3n, el control de las redes sociales, las prerrogativas de la polic\u00eda, y se desalienta la cobertura de las manifestaciones, calificadas de todos modos como un mont\u00f3n de irresponsables? \u00bfO cuando uno se lanza a una cruzada contra el \u00abseparatismo\u00bb? \u00bfNo le recuerda a nadie las condenas judiciales por corrupci\u00f3n que castigan regularmente la p\u00e9rdida del favor de tal o cual clan pol\u00edtico? La propia forma en que el bur\u00f3crata occidental se disfraza cada vez m\u00e1s de capitalista no es m\u00e1s que un mimetismo de una tradici\u00f3n china milenaria. M\u00e1s fundamentalmente, lo que refleja la hegemon\u00eda simb\u00f3lica de China es la propagaci\u00f3n por todas partes de un ejercicio del poder basado, en todos los \u00e1mbitos, en la promulgaci\u00f3n central, opaca y aparentemente neutral de <em>normas<\/em> y no en la explicitaci\u00f3n de la Ley. Este imperio de las normas y lo normal se expresa \u00e9ticamente en el h\u00e1bito, ya universal, de nuestros contempor\u00e1neos de interevaluar, intercalificar e intervigilar, h\u00e1bito que hace superflua la introducci\u00f3n de un sistema centralizado como el <em>Sesame Social Credit System<\/em>. Por lo tanto, el Coronapass y las barreras a la circulaci\u00f3n de los malos ciudadanos, la prohibici\u00f3n de los <em>dividuos de riesgo<\/em>, son obviamente chinos. La sustituci\u00f3n en curso del sujeto de derecho por el individuo biol\u00f3gico que produce y consume es supremamente china. El secretismo que se extiende cada vez m\u00e1s en torno al ejercicio del poder real, ya sea en la c\u00fapula de las empresas o de los Estados, es endiabladamente chino, mientras se impone a la \u00abgente\u00bb una transparencia cada vez mayor y m\u00e1s \u00abcoproducida\u00bb: la proliferaci\u00f3n simult\u00e1nea <em>de ciudades prohibidas y de soplones<\/em>. La estructuraci\u00f3n invisible de la realidad por medio de algoritmos, combinada con la visibilizaci\u00f3n de cada gesto de la vida cotidiana, procede de la m\u00e1s antigua teor\u00eda china del imperio, no menos que del endopatrullaje que esto engendra. No es s\u00f3lo la prisa por desplegar el 5G lo que viene de China, sino tambi\u00e9n el proyecto de \u00abcivilizaci\u00f3n ecol\u00f3gica\u00bb <em>high-tech<\/em> que sirve para justificarlo, y el enrolamiento moralizante de los <em>ciudadanos<\/em> en esta ficci\u00f3n. La epidemia que se propag\u00f3 por el mundo desde el coraz\u00f3n industrial del pa\u00eds no hizo m\u00e1s que <em>revelar<\/em> c\u00f3mo la gubernamentalidad china era <em>ya<\/em> el paradigma universal. La movilizaci\u00f3n total en la guerra contra el \u00abenemigo invisible\u00bb declarada por Xi Jinping ha encontrado sus pat\u00e9ticos ventr\u00edlocuos en la mayor\u00eda de los l\u00edderes mundiales. El demencial experimento de confinamiento general impuesto en la regi\u00f3n de Wuhan \u2014una versi\u00f3n radicalizada por el poder chino de un modo de gesti\u00f3n securitaria de las epidemias imaginado por el antiterrorismo estadounidense en la \u00e9poca de Dick Cheney\u2014 ha imantado la respuesta mundial a la epidemia. Es todo un sistema de desconfianza organizada de todos hacia todos, con la mascarilla como s\u00edmbolo, que se ha impuesto \u00abespont\u00e1neamente\u00bb en todas partes, todo un <em>ethos<\/em> de la sumisi\u00f3n resignada a la menor norma extravagante que se ha impuesto como virtud c\u00edvica con el pretexto de la \u00absolidaridad\u00bb. Toda una <em>naturalizaci\u00f3n del hecho gubernamental<\/em> se ha colado d\u00eda tras d\u00eda bajo el imparable pretexto de frenar la difusi\u00f3n del virus. La idea de que gobernar es seguir los caprichos de la Naturaleza y de que el poder se funde idealmente con el <em>orden de las cosas<\/em> ya encantaba a Quesnay en el siglo XVIII en su elogio del despotismo chino. La fascinaci\u00f3n por la pol\u00edtica china se ha visto acompa\u00f1ada a lo largo de este episodio por la consternaci\u00f3n ante la pol\u00edtica estadounidense. Se puede argumentar, con los marxistas de <em>Chuang<\/em>, que \u00abel Partido Comunista Chino funciona como vanguardia de la clase capitalista mundial\u00bb y que \u00absus experimentos son importantes precisamente porque est\u00e1n en la primera l\u00ednea de la expansi\u00f3n del capital actual, tanto en su dimensi\u00f3n industrial como financiera, y son adecuados para enfrentarse a los propios l\u00edmites de la acumulaci\u00f3n en sus escalas m\u00e1s amplias\u00bb (<em>Social Contagion<\/em>).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Por nuestra parte, mantenemos lo que escribimos hace veinte a\u00f1os en el cap\u00edtulo de<em> Introducci\u00f3n a la guerra civil<\/em> dedicado al Imperio. Bas\u00e1ndonos en los escritos de un \u00ablegista\u00bb del siglo III antes de nuestra era, Han Feizi, sostuvimos que \u00abla dominaci\u00f3n imperial, tal y como empezamos a reconocerla, puede describirse como neotao\u00edsta\u00bb (<em>Tiqqun 2<\/em>). Sabemos que la primera disertaci\u00f3n conservada de Mao Zedong, a la edad de 19 a\u00f1os, fue una apolog\u00eda del cruel Shang Yang, el fundador del \u00ablegismo\u00bb, y que nunca abandon\u00f3 este amor juvenil. Y, de hecho, es dif\u00edcil no ver en la Revoluci\u00f3n cultural una aplicaci\u00f3n escrupulosa de la famosa m\u00e1xima de Shang Yang: \u00ab<em>Uno siempre debe destruir lo que ha producido.<\/em> [\u2026] <em>Gobernar es destruir: destruir a los par\u00e1sitos, destruir sus propias fuerzas, destruir al enemigo<\/em>\u00bb. M\u00e1s sorprendente es ver ahora a Xi Jinping referirse tan regular y expl\u00edcitamente al legismo, como en el \u00abDocumento 9\u00bb de 2013 sobre \u00abla situaci\u00f3n en la esfera ideol\u00f3gica\u00bb dirigido por el Comit\u00e9 Central a los cuadros del Partido Comunista Chino. En \u00e9l, Xi Jinping detalla los \u00absiete indiscutibles\u00bb, una versi\u00f3n modernizada del discurso de las \u00abcinco alima\u00f1as\u00bb de Han Feizi. Enumera los vicios que perjudican al Estado al impedir la unificaci\u00f3n del pensamiento, que no se permite debatir, como \u00ablos valores universales, la libertad de prensa, la sociedad civil, los derechos civiles, los errores hist\u00f3ricos del PCCh, el capitalismo de amiguetes en el poder y la independencia judicial\u00bb. Debe ser que, para una mente medianamente l\u00facida, ya era bastante evidente en 2001, cuando se public\u00f3 <em>Tiqqun 2<\/em>, que el Imperio no era tan estadounidense como chino. Esto es lo que el curso de los acontecimientos desde entonces se ha encargado de confirmar; como casi todas las l\u00edneas de este cap\u00edtulo de <em>Introducci\u00f3n a la guerra civil<\/em>.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>La intriga<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Yuk Hui es ingeniero y pensador. Esto es lo suficientemente raro como para ser destacado. De un ingeniero no se suele esperar que cuestione las categor\u00edas imperantes, ni que se mantenga fiel a su <em>ingenium<\/em>, a su propio genio. Yuk tambi\u00e9n domina la lectura de Schelling en alem\u00e1n y la programaci\u00f3n en C++. Est\u00e1 tan familiarizado con Heidegger como con el I Ching, con la filosof\u00eda griega como con el nuevo confucianismo o la escuela de Kioto. Hay pocos en este mundo que practiquen la metaf\u00edsica aristot\u00e9lica con tanta soltura como la ontolog\u00eda Web. En una \u00e9poca en la que los bienes f\u00edsicos circulan tan libremente como las metaf\u00edsicas permanecen clavadas en su suelo natal, buenas s\u00f3lo para sufrir la corrosi\u00f3n del tiempo, <em>La cuesti\u00f3n de la t\u00e9cnica en China<\/em> de Yuk es una obra que no tiene equivalente. Un trabajo que no s\u00f3lo es una traducci\u00f3n, para un p\u00fablico occidental, del pensamiento chino despojado de toda forma de orientalismo, sino tambi\u00e9n un trabajo de s\u00edntesis de la historia del pensamiento chino y occidental para el p\u00fablico chino. Porque en China, es la inteligibilidad del pasado la que un siglo de convulsiones hist\u00f3ricas y de confrontaci\u00f3n con Occidente ha comprometido, convirti\u00e9ndola en objeto de sucesivas, y sucesivamente oportunas, reconstrucciones. \u00abChina sue\u00f1a con su pasado, pero se ha convertido en un pa\u00eds sin memoria. [\u2026] El pasado parece estar al alcance de la mano, pero ya no responde\u00bb, afirma Jean-Fran\u00e7ois Billeter en <em>Chine trois fois muette<\/em>. Ser\u00eda un error incluir la obra de Yuk en el movimiento comparativo, movimiento pendular que ha llevado a muchos intelectuales chinos en las \u00faltimas d\u00e9cadas a medirse con la tradici\u00f3n filos\u00f3fica griega y alemana en particular, para concluir mec\u00e1nicamente que la tradici\u00f3n nacional es superior. Yuk no trabaja para ning\u00fan partido. Si bien es cierto que forma parte de los intercambios bien templados del \u00e1mbito universitario, su pensamiento sigue la necesidad de su propio despliegue. Trabaja, pues, considerable y finamente, <em>para nosotros<\/em>. <em>La cuesti\u00f3n de la t\u00e9cnica en China<\/em> debe leerse como un inmenso regalo que s\u00f3lo \u00e9l pod\u00eda hacer. A costa de un leve anacronismo, Yuk puede considerarse la vanguardia pensante de la generaci\u00f3n planetaria cuyo suelo se ha deslizado bajo sus pies con el anuncio del \u00abantropoceno\u00bb. Por decirlo r\u00e1pidamente, ya que es evidente que el t\u00e9rmino acu\u00f1ado por Crutzen en 2000 para designar una \u00ab\u00e9poca geol\u00f3gica dominada por la humanidad\u00bb sigue estando cong\u00e9nitamente afectado por el promete\u00edsmo cuyo desastre observa simult\u00e1neamente. Pero, \u00bfc\u00f3mo podr\u00eda esta <em>obtusa<\/em> modernidad renunciar al placer de celebrar su propia oraci\u00f3n f\u00fanebre, y de hacerlo en su propia lengua? El pensamiento de Yuk es, pues, fatalmente <em>planetario<\/em>: no se puede salir de una situaci\u00f3n tan mala, de una cat\u00e1strofe de ra\u00edces tan profundas y de extensi\u00f3n tan universal, sin un esfuerzo de s\u00edntesis desproporcionado tanto desde el punto de vista hist\u00f3rico como geogr\u00e1fico. No s\u00f3lo es un pensamiento modesto, sino que <em>hace que uno sea modesto<\/em>. En pocas l\u00edneas, dibuja el teatro completo de las operaciones metaf\u00edsicas contempor\u00e1neas. Hay que ver con qu\u00e9 soberana delicadeza descarta el constructivismo fl\u00e1cido de Latour y la impotencia parlanchina de la deconstrucci\u00f3n poscolonial, la gigantomaquia aceleracionista y el posmodernismo desesperado de Lyotard, las brillantes disertaciones sin objeto de Meillassoux y la ontologizaci\u00f3n de la tecnolog\u00eda de Stiegler y Sloterdijk. Pues \u00e9ste es el problema de los fil\u00f3sofos: necesitan pr\u00edncipes, igual que los artistas.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\"><em>La cuesti\u00f3n de la t\u00e9cnica en China<\/em> es un libro escrito para una generaci\u00f3n de ingenieros que se resisten al destino que se les ha prometido y que el capital ya no puede poner en marcha sin colgar todo tipo de se\u00f1uelos pintados de verde. Para todos los licenciados que desertan de su <em>bullshit job<\/em> convirti\u00e9ndose en panaderos, mec\u00e1nicos, carpinteros, agricultores u hortelanos, y que de repente vuelven a sentirse vivos. Para quienes ya no pueden disfrutar de los malabares apor\u00e9ticos de la filosof\u00eda. Para los nuevos ascetas que se dan cuenta de que todas las t\u00e9cnicas espirituales del universo nunca conseguir\u00e1n construir un solo mundo habitable. Para quienes opinan que la confrontaci\u00f3n entre el pensamiento tradicional chino y la tradici\u00f3n europea puede convertirse en algo m\u00e1s que un suplemento de alma para los ejecutivos en trayectoria ascendente <em>a la manera de Fran\u00e7ois Jullien<\/em>. La arrogancia man\u00edaco-depresiva del hombre occidental, m\u00e1s que nunca derrotado en su proyecto de dominio, m\u00e1s que nunca perdido en su teodicea que se est\u00e1 convirtiendo claramente en una pesadilla, quiz\u00e1 encuentre aqu\u00ed alg\u00fan alivio. Se sentir\u00e1 aliviado al aprender de Yuk que una civilizaci\u00f3n de 5000 a\u00f1os de antig\u00fcedad considera que el <em>coraz\u00f3n<\/em> es <em>el \u00f3rgano del conocimiento m\u00e1s elevado<\/em> \u2014el conocimiento <em>intuitivo<\/em>\u2014, que la <em>resonancia<\/em> entre el ser y el mundo puede ser la base de la experiencia de la verdad o incluso de la acci\u00f3n heroica, o que la participaci\u00f3n en algo m\u00e1s grande que uno mismo no tiene por qu\u00e9 estar cargada con la muleta de lo social o la del misticismo. Desde que el sujeto occidental busca un remedio para su desorientaci\u00f3n, Yuk ha llegado quiz\u00e1 en el momento oportuno. No es el menor signo de los tiempos que el \u00faltimo v\u00e1stago de la Teor\u00eda cr\u00edtica alemana \u2014Hartmut Rosa\u2014 jure ahora por la resonancia. Que despu\u00e9s de un siglo de manejar la categor\u00eda de alienaci\u00f3n sin lograr derivar de ella una perspectiva positiva menos siniestra que la \u00abplena posesi\u00f3n de s\u00ed mismo\u00bb, la Teor\u00eda cr\u00edtica llegue a extraer su definici\u00f3n de felicidad, o incluso de comunismo, de la tradici\u00f3n china, no es poca cosa. Nos recuerda a esos m\u00e9dicos franceses at\u00e1vicamente mecanicistas que, en su desesperaci\u00f3n, te mandan a un acupuntor \u00abaunque no crean en \u00e9l, sino simplemente por pragmatismo, porque funciona\u00bb, como si su epistemolog\u00eda no estuviera <em>m\u00ednimamente defectuosa<\/em>, como si su ciencia no estuviera fundamentalmente <em>en crisis<\/em>. Si seguimos el curso de los descubrimientos de la neurociencia \u2014\u00a1ah, dios, qu\u00e9 malos son el Yo, la conciencia y la intencionalidad!\u2014 o incluso simplemente de la biolog\u00eda vegetal, ser\u00e1 necesario desplegar una negaci\u00f3n cada vez m\u00e1s activa para que la metaf\u00edsica occidental no acabe <em>arruinada<\/em> por los avances de su propia investigaci\u00f3n. Sin duda, esta civilizaci\u00f3n con ruedas pinchadas va a tener que multiplicar los parches orientales si quiere seguir adelante. \u00c9sta parece ser su \u00faltima esperanza. Al saqueo de los recursos materiales le sigue el saqueo de los recursos espirituales. Es una buena noticia: no faltan antrop\u00f3logos especializados en \u00abontolog\u00edas alternativas\u00bb que buscan trabajo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La \u00abcuesti\u00f3n de la t\u00e9cnica\u00bb es sin duda una de <em>las m\u00e1s incomprendidas<\/em> del siglo XX. Algunos han visto la t\u00e9cnica como un complemento prot\u00e9sico necesario para una especie humana incompleta, inadecuada y precaria \u2014pecaminosa, por utilizar el t\u00e9rmino original agustiniano\u2014 o como la expresi\u00f3n de la superabundancia vital del \u00abanimal de presa que es el hombre\u00bb en su \u00ablucha contra la Naturaleza, que es desesperada, pero que se proseguir\u00e1 sin fin\u00bb (Spengler, <em>El hombre y la t\u00e9cnica<\/em>). Otros han preferido descifrar la evoluci\u00f3n t\u00e9cnica como una espiritualizaci\u00f3n progresiva del hombre que tiende a la unificaci\u00f3n de la especie en un \u00abcerebro global\u00bb, o incluso a la uni\u00f3n con Dios, o como la exteriorizaci\u00f3n progresiva de las facultades humanas llevada a tal punto que da lugar al \u00faltimo hombre, un espectro embrutecido mantenido por un \u00abcuerpo de amos ilusionistas\u00bb (Leroi-Gourhan, <em>La memoria y los ritmos<\/em>), errante en la superficie de una tierra que se ha vuelto inh\u00f3spita. Lo que llama la atenci\u00f3n es que la t\u00e9cnica se contempla siempre desde una supuesta \u00abnaturaleza humana\u00bb. Incluso Heidegger, en sus primeras consideraciones sobre la <em>techn\u00e9<\/em>, parte de \u00abla definici\u00f3n <em>griega<\/em> del hombre como \u201clo m\u00e1s inquietante\u201d\u00bb (<em>Introducci\u00f3n a la metaf\u00edsica<\/em>). Por su parte, Marshall Sahlins nos ha ense\u00f1ado lo suficiente: si hay una ilusi\u00f3n occidental, es la \u00abnaturaleza humana\u00bb. Como contrapunto, quienes, como Spengler, afirman lo contrario, tienden a pensar en la t\u00e9cnica <em>desde el instrumento<\/em>, como si \u00e9ste constituyera una mediaci\u00f3n operativa \u00e9ticamente neutra entre el sujeto humano y el mundo. Porque lo que caracteriza al instrumento es la distancia pulcra que mantiene con el sujeto que lo maneja, su forma de permanecer inesencial para \u00e9l, vestimentario, de dejarlo intacto. <em>Instrumentum<\/em>, en lat\u00edn, es el ornamento, la vestimenta, el mobiliario, eventualmente el armamento. Pero precisamente, <em>no hay ning\u00fan instrumento<\/em>. No hay gesto ni relaci\u00f3n ni uso que deje al ser humano inalterado. Para el ser sano, la relaci\u00f3n con uno mismo, la relaci\u00f3n con los dem\u00e1s y la relaci\u00f3n con el mundo son una misma cosa. Forman una unidad \u00abtransductiva\u00bb, como dir\u00eda Simondon. Es precisamente su disyunci\u00f3n lo que <em>enferma<\/em>, lo que <em>altera<\/em>. En la actividad t\u00e9cnica, el resultado no borra en absoluto el proceso. No es el sujeto el que dispone de los medios, sino los medios los que disponen del sujeto. La finalidad que se persigue \u00aba trav\u00e9s del instrumento\u00bb <em>no deja de ser un medio<\/em>. El objetivo nunca se sobrepone a la inmanencia. La verdadera eficacia de la acci\u00f3n reside <em>en s\u00ed misma<\/em>, <em>en<\/em> sus efectos incidentales y no en sus efectos externos. <em>Todo est\u00e1 en el incidente<\/em>. O para decirlo con Simondon, \u00abla normatividad t\u00e9cnica es intr\u00ednseca y absoluta\u00bb (<em>La individuaci\u00f3n a la luz de las nociones de forma y de informaci\u00f3n<\/em>). Una vez aislada la \u00abmediaci\u00f3n t\u00e9cnica\u00bb, es posible hacer una historia aut\u00f3noma y triunfante del progreso t\u00e9cnico en la que todo es acumulativo, en la que nunca hay vuelta atr\u00e1s, o incluso una ciencia como la \u00abtecnolog\u00eda\u00bb de Leroi-Gourhan, modelada sobre la biolog\u00eda, en la que \u00ablos elementos t\u00e9cnicos se suceden y se organizan a la manera de los organismos vivos\u00bb y en la que \u00abla creaci\u00f3n humana, por su continuidad, calca la creaci\u00f3n universal\u00bb (<em>Medio y t\u00e9cnica<\/em>).\u00a0Podemos ver aqu\u00ed c\u00f3mo no est\u00e1 lejos el \u00abpunto Omega\u00bb del padre Teilhard de Chardin, hacia el que se supone que converge toda la evoluci\u00f3n c\u00f3smica, en Cristo. Este tipo de \u00abvisiones\u00bb acaban, inevitablemente, despegando en vertical hacia Marte, la singularidad y la b\u00fasqueda de la inmortalidad. No ocurren por casualidad en momentos en que los humanos, ante la inmensidad de su devastaci\u00f3n, empiezan a preguntarse si no ser\u00e1n \u00abanimales defectuosos\u00bb. El periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial tuvo sus Teilhards, sus Ducrocqs y sus cibern\u00e9ticos; nuestra \u00e9poca tiene sus Harari, sus Elon Musk, sus Peter Thiel y sus Bill Gates. La \u00faltima palabra sobre el tema la tiene Oppenheimer, recitando estos versos del <em>Bhagavad-g\u012bt\u0101<\/em> justo despu\u00e9s de Hiroshima, con l\u00e1grimas en los ojos: \u00abSoy la muerte que avanza. Soy el destructor de mundos\u00bb.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El gran m\u00e9rito de la noci\u00f3n de <em>cosmot\u00e9cnica<\/em> tal y como la elabora Yuk es romper la concepci\u00f3n instrumental de la t\u00e9cnica, hacerla descender a la tierra sin perder el horizonte del mundo. Cada t\u00e9cnica no s\u00f3lo est\u00e1 situada, surgiendo en y generando un tipo particular de mundo, sino que tambi\u00e9n determina su propio r\u00e9gimen de subjetivaci\u00f3n. Toda t\u00e9cnica es tambi\u00e9n t\u00e9cnica de s\u00ed misma; esto es lo que t\u00edpicamente se perdi\u00f3 de vista en la transici\u00f3n de la alquimia a la qu\u00edmica, por ejemplo. Toda t\u00e9cnica est\u00e1 impregnada de una modalidad singular de presencia en el mundo y constituye una forma de hacerlo localmente consistente; es a la vez <em>cosmom\u00f3rfica<\/em> y <em>etopoi\u00e9tica<\/em>. En otras palabras, <em>s\u00f3lo puede entenderse en relaci\u00f3n con una forma de vida<\/em>. Mauss ya hab\u00eda intentado, con sus <em>T\u00e9cnicas del cuerpo<\/em>, pensar en las t\u00e9cnicas con independencia del fetichismo de la herramienta y la m\u00e1quina, centr\u00e1ndose en los efectos del cine estadounidense en la forma de andar de las mujeres de su \u00e9poca, o en las formas de nadar y correr. B\u00e1sicamente, nada se acerca m\u00e1s a una teor\u00eda de las formas de vida que la teor\u00eda de la marcha de Balzac. Para ilustrar esto, tomemos el tipo mismo de lo que habr\u00eda representado el \u00abprogreso\u00bb en el siglo XX: la irrupci\u00f3n casi simult\u00e1nea en las d\u00e9cadas de 1910 y 1920 del cuarto de ba\u00f1o moderno, el dormitorio est\u00e1ndar, la arquitectura y el urbanismo metropolitanos, el autom\u00f3vil de masas, el trabajo taylorizado, la publicidad y los problemas de optimizaci\u00f3n sentimental de la sociedad correspondiente. Se podr\u00eda decir que lo que importa aqu\u00ed es la finalidad que se persigue, es decir, el aumento de la eficacia: mejor higiene, menos p\u00e9rdida de tiempo y energ\u00eda para los obreros, mayor felicidad familiar, m\u00e1s luz y espacio en las nuevas viviendas, mayor movilidad a todos los niveles, en definitiva: el \u00abprogreso\u00bb, la \u00abmaximizaci\u00f3n de las posibilidades\u00bb, como dir\u00eda el sombr\u00edo Isma\u00ebl Emelien. O podemos centrarnos en la dimensi\u00f3n <em>\u00e9tica<\/em> de esta evoluci\u00f3n t\u00e9cnica masiva, en la textura del \u00abmundo\u00bb que configura. Y esto ser\u00e1 el <em>Babbitt<\/em> de Sinclair Lewis para la versi\u00f3n estadounidense o el Babichev de Yuri Olecha en <em>Envidia<\/em> para la versi\u00f3n sovi\u00e9tica. En la d\u00e9cada de 1920, este nuevo tipo humano se denominaba \u00abbabbitt\u00bb. Quien haya le\u00eddo estas dos novelas tan tiernas ser\u00e1 un poco reacio a hablar de \u00abprogreso\u00bb. Al igual que no hay \u00abEl Hombre\u00bb, no hay \u00abLa T\u00e9cnica\u00bb, en contra de tecn\u00f3filos y tecn\u00f3fobos que se ponen de acuerdo para plantearlo al un\u00edsono. Si durante un buen siglo la cr\u00edtica de la t\u00e9cnica se ha diluido en el vac\u00edo, es porque se ha esforzado por interpelar a una \u00abHumanidad\u00bb que no existe.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Captar la dimensi\u00f3n \u00e9tica de cada t\u00e9cnica es precisamente lo que puede ayudarnos a hacer la tradici\u00f3n china, especialmente la tao\u00edsta, que detecta la naturaleza \u00edntima de los seres m\u00e1s all\u00e1 de la codificaci\u00f3n social, m\u00e1s all\u00e1 de los atributos visibles, m\u00e1s all\u00e1 del mundo de las convenciones y el de la ret\u00f3rica, m\u00e1s all\u00e1 de la intencionalidad y el actuar aparente, m\u00e1s all\u00e1 incluso del lenguaje. \u00abEsta forma de enfrentarse a los l\u00edmites del lenguaje <em>es la \u00e9tica<\/em>\u00bb, escribi\u00f3 Wittgenstein a Schlick en la carta de diciembre de 1929 en la que muestra su simpat\u00eda por Heidegger. Toda t\u00e9cnica es una <em>incorporaci\u00f3n involuntaria del mundo<\/em>; y la incorporaci\u00f3n perfecta, la maestr\u00eda perfecta implica, como es sabido, la desaparici\u00f3n de toda voluntad. Esta comprensi\u00f3n <em>\u00e9tica<\/em> de la t\u00e9cnica, que se expresa tan bien en las dos an\u00e9cdotas del Zhuangzi recogidas por Yuk, la del carnicero y la del ermita\u00f1o que riega su jard\u00edn, se encuentra tambi\u00e9n en Adorno cuando escribe en <em>Minima moralia<\/em>: \u00abNo se hace justicia al hombre moderno si no se es consciente de todo lo que le infligen constantemente, hasta sus m\u00e1s profundas inervaciones, las cosas que le rodean. \u00bfQu\u00e9 significa para el sujeto que ya no hay ventanas dobles para abrir, sino burdos paneles de vidrio que se pueden deslizar?\u00bb. En efecto, cuanto m\u00e1s se imagina el sujeto humano que es soberano, menos percibe hasta qu\u00e9 punto es afectado por las t\u00e9cnicas a las que recurre, y m\u00e1s se convierte en el juguete de sus propios \u00abinstrumentos\u00bb.\u00a0<em>La raz\u00f3n instrumental es una artima\u00f1a de la raz\u00f3n \u00e9tica<\/em>. Por poner un ejemplo tan banal como obvio: todo el mundo sabe lo que estar al volante de un coche puede hacer a la persona m\u00e1s encantadora; sobre el tema de la \u00abposesi\u00f3n de coches\u00bb, hay mucho que decir sobre la relaci\u00f3n entre gubernamentalidad neoliberal, conducci\u00f3n de las conductas y propulsi\u00f3n motorizada: no es seguro que hubiera sido tan f\u00e1cil hacer de cada persona el piloto d\u00f3cil y <em>astuto<\/em> de su propia existencia sin haber hecho de \u00e9l, antes, un conductor.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Para desentra\u00f1ar esta confusa cuesti\u00f3n de \u00abla t\u00e9cnica\u00bb en Occidente, puede ser que una juiciosa uni\u00f3n de la famosa genealog\u00eda de la t\u00e9cnica a partir del \u00abdesfase de la unidad m\u00e1gica primitiva\u00bb en Simondon \u2014tan querido por Yuk\u2014 y la menos famosa genealog\u00eda de la religi\u00f3n de Caillois, tal como aparece en \u00abLe grand Pontonnier\u00bb, sea de alguna ayuda. En <em>Del modo de existencia de los objetos t\u00e9cnicos<\/em>, Simondon describe c\u00f3mo la aparici\u00f3n del objeto t\u00e9cnico, que \u00abse diferencia del ser natural en que no forma parte del mundo\u00bb, rompe la unidad m\u00e1gica primitiva en la que \u00abes a un universo vivido como un medio al que el hombre se encuentra ligado\u00bb. Explica el nacimiento del objeto t\u00e9cnico a partir de la alteraci\u00f3n del sentido <em>c\u00f3smico<\/em> de la participaci\u00f3n, y el advenimiento de la religi\u00f3n como contrapartida que <em>responde<\/em> a esta alteraci\u00f3n, siendo la tarea de la religi\u00f3n restaurar la plenitud de esta participaci\u00f3n. De este modo, describe la desfiguraci\u00f3n del mundo m\u00e1gico en t\u00e9cnica, por un lado, y en religi\u00f3n, por otro. Caillois, por su parte, propone una genealog\u00eda de la religi\u00f3n basada en el hecho de que el maestro de la religi\u00f3n romana se llama \u00abpontifex\u00bb, constructor de puentes. Cuenta que una noche, mientras acompa\u00f1aba a Mauss a su parada de autob\u00fas despu\u00e9s de una clase, \u00e9ste, en el curso de una apasionada discusi\u00f3n, zanj\u00f3 el debate inmemorial \u2014tan antiguo como Lactancio e incluso Cicer\u00f3n\u2014 sobre la etimolog\u00eda de <em>religi\u00f3n<\/em>. Para Mauss, es evidente que las <em>religiones<\/em> eran \u00abnudos de paja que serv\u00edan para fijar las vigas de los puentes\u00bb. La idea aqu\u00ed es que la construcci\u00f3n de un puente \u2014el propio s\u00edmbolo del objeto t\u00e9cnico\u2014 socava el <em>ordo rerum<\/em>, la \u00abdisposici\u00f3n de los elementos del universo (y tambi\u00e9n de las instituciones) tal y como fue concebida y establecida por los Dioses\u00bb. \u00abConstruir un puente es un subterfugio sacr\u00edlego que, como tal, compromete el orden del mundo y que s\u00f3lo puede acarrear un terrible castigo para su autor, su familia, su naci\u00f3n. Hay que pagar el precio\u00bb, escribi\u00f3 Caillois. Esto es lo que hace el <em>pontifex<\/em>, sacrificando a los Dioses, diciendo las f\u00f3rmulas apropiadas, realizando los ritos deseados, organizando sus <em>religiones<\/em>. Restablece el equilibrio amenazado; restaura el <em>ordo rerum<\/em> transgredido. Act\u00faa como una especie de pararrayos contra la ira de los Dioses. Caillois describe as\u00ed, desde un \u00e1ngulo complementario, el desfase compensatorio de la t\u00e9cnica y la religi\u00f3n teorizado por Simondon. Pero lo importante es que ambos interpretan el nacimiento de la t\u00e9cnica <em>a partir de la participaci\u00f3n c\u00f3smica del hombre en el universo<\/em>, una participaci\u00f3n que constituye la base de la cosmot\u00e9cnica china expuesta por Yuk. Esta genealog\u00eda arroja luz sobre la naturaleza de la <em>tecnolog\u00eda<\/em> contempor\u00e1nea, que se esfuerza miserablemente por multiplicar las versiones par\u00f3dicas de todas las operaciones tradicionalmente atribuidas a la magia: la telepat\u00eda se convierte as\u00ed en telefon\u00eda; la acci\u00f3n a distancia, en telecomando; la provocaci\u00f3n de la aparici\u00f3n de esp\u00edritus, en invasi\u00f3n de im\u00e1genes y pantallas; los viajes extracorporales, en expediciones espaciales; y la b\u00fasqueda alqu\u00edmica o tao\u00edsta de la inmortalidad, en un proyecto de investigaci\u00f3n del Singularity Institute de Google. Ni siquiera el intelecto agente querido por Averroes no ha encontrado su materializaci\u00f3n defectuosa en el <em>cloud<\/em>. La prestidigitaci\u00f3n tecnol\u00f3gica querr\u00eda as\u00ed reconstituir la unidad m\u00e1gica primitiva imit\u00e1ndola grotescamente. Se imagina que est\u00e1 operando una s\u00edntesis dial\u00e9ctica entre t\u00e9cnica y religi\u00f3n capaz de calmar la separaci\u00f3n debida a su desfase, pero de hecho s\u00f3lo produce, a trav\u00e9s de una plenitud redescubierta, una tecnicidad autista, una sacralidad barata y <em>una infantilizaci\u00f3n general<\/em>. La utop\u00eda tecnol\u00f3gica de una humanidad confinada en casa que se experimenta actualmente puede entenderse desde este punto de vista: simplemente propone que <em>habitemos nuestra propia acosmia<\/em>. Pretende evitarnos la experiencia de la p\u00e9rdida del mundo <em>priv\u00e1ndonos de la experiencia del mundo<\/em>. La reducci\u00f3n del mundo a la casa logra la <em>domesticaci\u00f3n completa<\/em>. Todo est\u00e1 configurado para que el nuevo ciudadano imperial, tele-productor, tele-consumidor y tele-viviente tras la pantalla de su smartphone u ordenador, se experimente a s\u00ed mismo como el centro soberano de su mundo. Nunca ha sido tan libre para <em>mandar<\/em>, para \u00abnavegar\u00bb, para informarse, para expresarse, y nunca ha sido tan marioneta de algoritmos y poderes organizados. \u00a1Debe ser un prisionero para estar abrumado con tantas ofertas de evasi\u00f3n! Se trata de un <em>secuestro del mundo<\/em> que est\u00e1 en marcha. Simondon confi\u00f3 el feliz reencuentro entre el universo t\u00e9cnico y los humanos a lo que tambi\u00e9n llam\u00f3 una \u00abtecnolog\u00eda\u00bb, pero en un sentido completamente diferente. Esto es lo que la noci\u00f3n de <em>cosmot\u00e9cnica<\/em> nos permite pensar tambi\u00e9n en sentido negativo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\u00abCosmot\u00e9cnica\u00bb significa pluralizaci\u00f3n de los mundos, centralidad del elemento \u00e9tico, atenci\u00f3n al gesto m\u00e1s peque\u00f1o, continuidad fundamental entre individuo y universo, heterogeneidad de las formas de vida, fin de la modernidad como unificaci\u00f3n-totalizaci\u00f3n humana sobre el eje del tiempo abstracto, duelo por la gran odisea occidental del progreso, desmantelamiento de la tecnolog\u00eda como constituci\u00f3n metast\u00e1tica de las t\u00e9cnicas m\u00e1s rentables en un sistema operativo global, una vez arrancadas de los mundos de los que proceden. Desde el punto de vista cosmot\u00e9cnico, existe un peque\u00f1o problema con Occidente en general, y m\u00e1s concretamente con la modernidad, ya que ha extendido su enfermedad a las dimensiones del planeta. Podemos seguir a Alfred Sohn-Rethel y George Thompson cuando atribuyen el nacimiento en Grecia de la especulaci\u00f3n filos\u00f3fica, de una intelectualidad separada, y por qu\u00e9 no de la geometr\u00eda formalizada, a la autonomizaci\u00f3n del valor engendrada por la aparici\u00f3n de la moneda en una sociedad tan fundamentalmente mercantil como el antiguo imperio ateniense. Tampoco faltan pruebas, tampoco en la Edad Media europea, del v\u00ednculo entre el desarrollo de las \u00abartes mec\u00e1nicas\u00bb y la acumulaci\u00f3n precapitalista, ya sea obra de una orden benedictina que aspira a \u00abrestaurar al hombre ca\u00eddo\u00bb (<em>Didascalicon<\/em>, Hugo de San V\u00edctor) o de las ciudades de la burgues\u00eda naciente. Por otra parte, \u00abno cabe duda de que el fracaso de la clase mercantil en su ascenso al poder en el Estado est\u00e1 en la ra\u00edz misma del fracaso de la ciencia <em>moderna<\/em> en China\u00bb, como se\u00f1ala Needham en <em>Dentro de los cuatro mares<\/em>. La \u00abcosmot\u00e9cnica\u00bb significa, pues, el fin de la subsunci\u00f3n mercantil, el fin del capitalismo como sistema tecnol\u00f3gico y el fin, tambi\u00e9n, de la f\u00e1bula de la modernidad. Heidegger define la t\u00e9cnica moderna como un <em>solapamiento<\/em>, como una <em>pantalla<\/em> para el advenimiento de la presencia an\u00e1rquica de los fen\u00f3menos, para el afloramiento de lo m\u00faltiple; \u00abno busquemos nada detr\u00e1s de los fen\u00f3menos: ellos mismos son la doctrina\u00bb, insist\u00eda Goethe. Pero es la propia modernidad la que procede <em>por solapamiento<\/em>: como ha demostrado Jean-Baptiste Fressoz en su <em>Apocalypse joyeuse<\/em>, no hubo ninguna fase de inocencia tecnol\u00f3gica en la modernidad que terminara con la conciencia de sus \u00abl\u00edmites\u00bb, la devastaci\u00f3n que proyectaba sobre el medio ambiente as\u00ed como sobre las interioridades. No hubo ning\u00fan momento en el que la modernidad, tras convertirse en reflexiva, se transformara en \u00abposmodernidad\u00bb. En <em>La fin du monde par la science<\/em>, Eugene Huzar predijo ya en 1855 que la actividad industrial podr\u00eda alterar el clima de la Tierra, y Huzar fue muy le\u00eddo y debatido. Cada ofensiva de modernizaci\u00f3n ha encontrado <em>y aplastado<\/em> resistencias y cr\u00edticas. Luego borr\u00f3 cuidadosamente las huellas de sus actos, para conservar en su cr\u00f3nica, en el cap\u00edtulo de las aberraciones conmovedoras, a los \u00abrom\u00e1nticos\u00bb que se aferraron a las protestas impotentes. \u00abLa historia de la t\u00e9cnica es la historia de sus golpes bruscos, y de los esfuerzos posteriores por normalizarlos\u00bb (Jean-Baptiste Fressoz, <em>Apocalypse joyeuse<\/em>). En su testimonio de 1912 ante el Congreso, Taylor asumi\u00f3 que la introducci\u00f3n de la gesti\u00f3n cient\u00edfica formaba parte de una <em>guerra<\/em> contra los obreros, una guerra librada \u00abpor su bien\u00bb, por supuesto. Detlef Hartmann, el \u00fanico te\u00f3rico opera\u00edsta alem\u00e1n <em>consecuente<\/em>, ha demostrado ampliamente c\u00f3mo debe entenderse el progreso tecnol\u00f3gico: como una ofensiva continua, con fuego constante. La modernidad ha pasado por encima de los cuerpos y las almas de todos los que se interpon\u00edan en su camino. Simplemente produjo los mecanismos de desinhibici\u00f3n que hicieron posible la inconsciencia modernizadora, y sigue haci\u00e9ndolo hoy con la promesa de un capitalismo verde. Por tanto, no es necesario \u00absuperar la modernidad\u00bb: la superaci\u00f3n, como negaci\u00f3n met\u00f3dica de lo dado, constituye el gesto mismo de la modernidad; y \u00ablo dado son \u2014por as\u00ed decirlo\u2014 <em>formas de vida<\/em>\u00bb (Wittgenstein, <em>Investigaciones filos\u00f3ficas<\/em>).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La modernidad no es un periodo, ni un proyecto de enrasamiento y desmembramiento que se llevar\u00eda a cabo en la historia como un aut\u00f3mata. La modernidad es un campo de batalla humeante, sembrado de cad\u00e1veres y mundos que han sido masacrados, desfigurados, cercenados, arrasados y finalmente museificados, tanto en Europa como en China. No debemos ser injustos con los vencidos, con nuestros muertos, al menos si esperamos vencer un d\u00eda. Porque de ellos proviene nuestra fuerza, son ellos quienes nos hacen <em>indestructibles<\/em>. No estamos solos frente a la modernidad. Estamos ah\u00ed, con la cohorte de los vencidos, con todo el ej\u00e9rcito de nuestros muertos. Frente a la actual ofensiva del capitalismo verde, que jura ocuparse tanto del cuerpo de los vivos como de aquel del planeta para completar mejor su obra de devastaci\u00f3n, podemos apoyarnos sin miedo en el aut\u00e9ntico <em>deseo de apocalipsis<\/em> que impregna a nuestros contempor\u00e1neos. Benjamin, al final de <em>Calle de sentido \u00fanico<\/em> (1928), en un fragmento titulado \u00abHacia el planetario\u00bb, hace esta observaci\u00f3n muy yukiana: \u00abNada distingue m\u00e1s al hombre antiguo del moderno que su abandono a una experiencia c\u00f3smica que este \u00faltimo apenas conoce. [\u2026] Es la marca de la amenazante confusi\u00f3n de la comunidad moderna el considerar esta experiencia como algo insignificante que puede ser desechado, y entregarla al individuo, que la convierte en un delirio m\u00edstico en hermosas noches estrelladas. No, se impone de nuevo en cada \u00e9poca, y los pueblos y las razas apenas escapan a \u00e9l, como hemos visto, de la manera m\u00e1s aterradora, durante la \u00faltima guerra, que fue un intento de celebrar nuevas nupcias, a\u00fan in\u00e9ditas, con las potencias c\u00f3smicas. [\u2026] Pero como la sed de lucro de la clase dominante pretend\u00eda expiar su prop\u00f3sito, la t\u00e9cnica ha traicionado a la humanidad y ha convertido el lecho nupcial en un ba\u00f1o de sangre\u00bb. Una cosa es el anuncio de los cient\u00edficos de la inminente extinci\u00f3n de la humanidad que todo el mundo oye pero nadie escucha. \u00bfC\u00f3mo quieres creer en el fin del mundo cuando el que te lo anuncia, el cient\u00edfico, se caracteriza precisamente por <em>no tener<\/em> mundo, s\u00f3lo un laboratorio y colegas, por ser el \u00abindividuo puro\u00bb de Simondon? Hay que estar tan ausente de s\u00ed mismo como Bruno Latour para conseguir exclamar como lo hizo en 1982: \u00ab\u00a1Denme un laboratorio y levantar\u00e9 el mundo!\u00bb. Otro es el deseo de un apocalipsis difuso que corresponde, en nuestros contempor\u00e1neos, a una aterradora sed de recuperar un <em>contacto<\/em> con el cosmos, de deshacerse de todo el aparataje tecnol\u00f3gico que los rodea, aunque signifique una cat\u00e1strofe. Su sordera al Evangelio del antropoceno no es s\u00f3lo inercia \u00e9tica, anquilosamiento consumista o falta de instinto de supervivencia; es tambi\u00e9n paganismo sin retorno. Pensemos en los braseros y las estrellas sobre las glorietas ocupadas en pleno invierno por los chalecos amarillos de 2018, la comisar\u00eda de Mine\u00e1polis en llamas tras el asesinato de George Floyd, el cielo sobre las barricadas ardientes de la Universidad Polit\u00e9cnica ocupada de Hong Kong, hay algo c\u00f3smico en cualquier revuelta popular de gran magnitud; hay un mundo que se acaba y otro que renace, hay apocalipsis y regeneraci\u00f3n.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>El desenlace<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">En agosto de 1945, Alexandre Koj\u00e8ve, agente del KGB, alto funcionario del Ministerio de Finanzas, proclamado gaullo-estalinista, negociador de los acuerdos del GATT en La Habana por parte de Francia, inspirador de la posici\u00f3n francesa en el Plan Marshall y futuro art\u00edfice, si es que lo hubo, de la construcci\u00f3n de la Comunidad Econ\u00f3mica Europea, redact\u00f3 el \u00abEsbozo de una doctrina de la pol\u00edtica francesa\u00bb para la posguerra. Este esbozo se ha hecho famoso por su propuesta de un \u00abImperio latino\u00bb. En efecto, Koj\u00e8ve retoma el proyecto de una \u00abUni\u00f3n latina\u00bb formulada en el verano de 1945 por el resistente occitano Jean Cassou. Esta propuesta es tan poco fruto de las circunstancias que Koj\u00e8ve no dejar\u00e1 de reelaborarla, y esto hasta 1949. Su an\u00e1lisis de la posici\u00f3n de Francia, que ha permanecido invariable a lo largo de las d\u00e9cadas, se basa en la observaci\u00f3n schmittiana de que \u00ablos Estados-naci\u00f3n, todav\u00eda muy poderosos en el siglo XIX, est\u00e1n dejando de ser realidades <em>pol\u00edticas<\/em> [\u2026]. El Estado moderno s\u00f3lo es realmente un Estado si es un imperio\u00bb. De ello deduce la situaci\u00f3n de Francia como un pa\u00eds atrapado entre dos \u00abImperios\u00bb: por un lado, el Imperio angloestadounidense que engloba a Alemania, fundado en el culto protestante del trabajo y la econom\u00eda y que despliega un productivismo de tipo individualista, y por otro, el Imperio eslavo-sovi\u00e9tico de inspiraci\u00f3n ortodoxa cuyo productivismo es de car\u00e1cter colectivista. No ve\u00eda otra forma de que Francia sobreviviera, sobre todo ante la inexorable hegemon\u00eda econ\u00f3mica de Alemania, que construir un \u00abImperio latino\u00bb, agrupando a Espa\u00f1a \u2014al m\u00f3dico precio de derrocar a Franco\u2014, Portugal, Italia y Francia, una especie de <em>imperio de la no-econom\u00eda<\/em> que descansara en una unidad de mentalidad caracterizada por \u00abese arte del ocio que es la fuente del arte en general, por la capacidad de crear esa \u201cdulzura de vivir\u201d que no tiene nada que ver con la comodidad material, por ese mismo \u201cdolce farniente\u201d que degenera en mera pereza s\u00f3lo si no sigue un trabajo productivo y fruct\u00edfero [\u2026]. Esta mentalidad com\u00fan, que implica un profundo sentido de la belleza generalmente asociado (y sobre todo en Francia) a un sentimiento de justa medida muy marcado, y que permite as\u00ed transformar en una dulzura \u201caristocr\u00e1tica\u201d de vivir el simple bienestar burgu\u00e9s y elevar, a menudo hasta la <em>alegr\u00eda<\/em>, placeres que en otro ambiente ser\u00edan (y en la mayor\u00eda de los casos son) placeres \u201cvulgares\u201d [\u2026] pues [\u2026] hay que admitir que es precisamente a la organizaci\u00f3n y \u201chumanizaci\u00f3n\u201d de su ocio a lo que la humanidad futura deber\u00e1 dedicar sus esfuerzos\u00bb. Incluso llega a se\u00f1alar el car\u00e1cter espont\u00e1neamente \u00abmunicipal\u00bb del \u00abMundo latino\u00bb y se refiere al \u00abRenacimiento, que es probablemente el periodo hist\u00f3rico latino por excelencia\u00bb.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Si analizamos la situaci\u00f3n hist\u00f3rica a la que nos enfrentamos, no cabe duda de que volvemos a estar atrapados en una configuraci\u00f3n no muy distinta a la de 1945. Ya ha comenzado una nueva guerra fr\u00eda por la hegemon\u00eda mundial: el imperio angloestadounidense, al que Alemania sigue sometida, se enfrenta al imperio chino, cuya gubernamentalidad \u00abautoritaria\u00bb b\u00e1sicamente ya ha ganado la partida. Los pa\u00edses latinos, si no Europa en su conjunto, han perdido completamente el campo de batalla: la tecnolog\u00eda y la potencia econ\u00f3mica, por no hablar de la potencia militar. Ahora s\u00f3lo sirven para exportar signos de distinci\u00f3n a las clases privilegiadas del resto del mundo: ya sea a trav\u00e9s de la producci\u00f3n de productos con denominaci\u00f3n de origen controlada, de art\u00edculos de lujo, de coches bonitos o de un turismo refinado que agota los \u00faltimos dep\u00f3sitos locales de \u00abautenticidad\u00bb. Es esta formidable degradaci\u00f3n hist\u00f3rica la que ha puesto de manifiesto el mimetismo y la arrogante impotencia de Europa ante la \u00abcrisis COVID\u00bb. Nuestro destino es, m\u00e1s bien como Italia durante el Renacimiento, no s\u00f3lo ser un espectador de la Historia en ciernes, sino <em>convertirnos en el teatro impotente del enfrentamiento entre las rapi\u00f1as extranjeras<\/em>. Como mero tablero de ajedrez en la competencia entre Francia, Espa\u00f1a, el Imperio germ\u00e1nico y el papado, la Italia renaciente se encontraba en una situaci\u00f3n en la que \u00abdesde el exterior se asum\u00eda para ella el indispensable papel de agente hist\u00f3rico. Se hab\u00eda liberado m\u00e1s o menos de este papel. Por eso la pol\u00edtica se convierte en un arte para ella. Fue la primera en aplicar su reflexi\u00f3n a ella. Es que se liber\u00f3 de la necesidad de hacerla [\u2026]. Tanto es as\u00ed que el \u00abfin de la historia\u00bb socialista no puede dejar de tener los rasgos de la civilizaci\u00f3n italiana\u00bb (Dionys Mascolo, <em>Le communisme<\/em>). Retir\u00e1ndose de la lucha hist\u00f3rica, las ciudades italianas han transpuesto entonces la lucha al terreno de la belleza de la vida y de las ciudades: es lo que Dionys Mascolo llama \u00absocialismo est\u00e9tico\u00bb, que no es por casualidad un socialismo <em>comunal<\/em>. El Renacimiento, pues, como producto de la deserci\u00f3n del vano enfrentamiento entre las potencias hist\u00f3ricas y <em>como una deslumbrante venganza contra ellas<\/em>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Dicho as\u00ed y trasladado al contexto actual, la propuesta de una nueva forma de \u00abimperio latino\u00bb impulsada no desde el aparato estatal sino desde los mundos existentes y por nacer \u2014un imperio que bien podr\u00eda ignorar las fronteras nacionales, dadas las cantidades de jitomates y mozzarellas que ya se consumen en Berl\u00edn\u2014 podr\u00eda sonar como un programa de renuncia unido a una esperanza de consuelo revanchista. \u00c9ste no es el caso. Hay una profundidad estrat\u00e9gica en este posible desenlace hist\u00f3rico que convierte a Yuk en un valioso aliado. Como ha documentado ampliamente Jean-Michel Valantin en <em>L\u2019aigle, le dragon et la crise plan\u00e9taire<\/em>, el antropoceno es un \u00abcampo de batalla sinoamericano\u00bb. La Amazon\u00eda ya est\u00e1 ardiendo por el apetito chino por la soja transg\u00e9nica brasile\u00f1a. El deshielo del \u00c1rtico es una bendici\u00f3n comercial y una cuesti\u00f3n geoestrat\u00e9gica antes de ser la causa de la desafortunada desaceleraci\u00f3n de la corriente del Golfo. La presi\u00f3n del caos clim\u00e1tico global sobre la producci\u00f3n agr\u00edcola es una variable en el enfrentamiento que mantienen los Estados-mayores militares. Pero en contra de la previsi\u00f3n de este autor, que quiere creer que la inteligencia artificial generalizada, la transici\u00f3n digital, el <em>smart farming<\/em> y los drones agr\u00edcolas podr\u00edan dar lugar a una \u00abcivilizaci\u00f3n ecol\u00f3gica\u00bb, o incluso que al final, en lugar de enzarzarse en una rivalidad suicida, China y Estados Unidos se reconciliar\u00e1n para salvar el planeta, est\u00e1 claro que el proyecto estadounidense-chino de aceleraci\u00f3n <em>avanza hacia el muro<\/em>. Su \u00fanica raz\u00f3n de ser es que la aceleraci\u00f3n <em>es la \u00fanica forma en que las sociedades modernas pueden estabilizar su carrera demencial<\/em>. La aceleraci\u00f3n, al igual que la carrera internacional por el poder, es principalmente de car\u00e1cter interno. Esto es lo que el geopol\u00edtico est\u00e1 entrenado para no entender. Nadie cree en las presuntas finalidades: s\u00f3lo se trata, para todo lo que gobierna, <em>de mantener el <\/em>statu quo<em> por el \u00fanico medio posible, es decir, la huida hacia delante<\/em>. Ning\u00fan proyecto de geoingenier\u00eda frenar\u00e1 la acumulaci\u00f3n de CO<sup>2<\/sup> en la atm\u00f3sfera. Ninguna multinacional limpiar\u00e1 los oc\u00e9anos moribundos para pulir su imagen tras el \u00faltimo cataclismo industrial que ha provocado. Si alg\u00fan l\u00edder mundial pretende escuchar al extinto Bruno Latour, ser\u00e1 simplemente para ganar un poco de tiempo y, por tanto, un poco de dinero. Bill Gates no salvar\u00e1 \u00c1frica, y mucho menos el planeta. El petr\u00f3leo s\u00f3lo dar\u00e1 paso a la \u00abenerg\u00eda verde\u00bb para a\u00f1adir a los derrames de petr\u00f3leo el arrasamiento de todos los bosques \u2014perd\u00f3n, la \u00abbiomasa\u00bb\u2014 que quedan en el mundo. La b\u00fasqueda de rastros de vida extraterrestre s\u00f3lo terminar\u00e1 con los \u00faltimos rastros de vida terrestre misma, de la que esta b\u00fasqueda habr\u00e1 servido para desviar la mirada de los supervivientes superados por una ansiedad incomprensible. La agricultura de alta precisi\u00f3n, o de barbarie consumada, no renunciar\u00e1 a extender su imperio est\u00e9ril por nada del mundo, y adem\u00e1s se declarar\u00e1 \u00aborg\u00e1nica\u00bb, al igual que se destruyen con fuerza lo que el norte de Par\u00eds tiene todav\u00eda de <em>banlieue<\/em> al estilo Doisneau, con el pretexto de construir barrios ecol\u00f3gicos y edificios de alta calidad ambiental, que, por cierto, seguir\u00e1n desesperadamente vac\u00edos. Las turbinas e\u00f3licas de doscientos metros de altura no hacen m\u00e1s que ampliar y decorar la monstruosidad distribuida de una red el\u00e9ctrica que no renunciar\u00e1 al carb\u00f3n ni a la energ\u00eda nuclear. Cada logro tecnol\u00f3gico para remediar los estragos del capitalismo no hace m\u00e1s que apilar nuevas e insuperables contradicciones a las antiguas. No hay ning\u00fan alma razonable en ning\u00fan pr\u00edncipe de este mundo a la que pueda dirigirse la s\u00faplica de frenar y resonar, ni hay ninguna empresa que prevea pasar de la dominaci\u00f3n tecnol\u00f3gica a las cosmot\u00e9cnicas. El cielo est\u00e1 ya tan vac\u00edo para los metropolitanos que apenas se sorprenden al ver aparecer los deslumbrantes sat\u00e9lites de Elon Musk. Tomando las cosas por su lado \u00absubjetivo\u00bb, no se puede sino estar de acuerdo con la profec\u00eda septuagenaria de Lewis Mumford: \u00abNunca antes el hombre ha estado tan libre de las limitaciones impuestas por la naturaleza, pero nunca antes ha sido tan v\u00edctima de su propia incapacidad para desarrollar sus rasgos espec\u00edficamente humanos hasta su plenitud; en cierta medida, como ya he sugerido, ha perdido el secreto de su humanizaci\u00f3n.\u00a0La etapa extrema del racionalismo poshist\u00f3rico, podemos predecir con certeza, empujar\u00e1 a\u00fan m\u00e1s una paradoja ya visible: no s\u00f3lo la vida misma se volver\u00e1 m\u00e1s y m\u00e1s fuera del control del hombre a medida que los medios de vida se vuelvan autom\u00e1ticos, sino que el producto final \u2014el hombre mismo\u2014 se volver\u00e1 m\u00e1s y m\u00e1s irracional a medida que los m\u00e9todos de producci\u00f3n se vuelvan m\u00e1s racionalizados. En resumen, el poder y el orden, llevados al l\u00edmite, se invertir\u00e1n en su contrario: desorganizaci\u00f3n, violencia, aberraci\u00f3n mental, caos subjetivo\u00bb.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Se dice que el poder compacto del Partido Comunista Chino es m\u00e1s capaz de realizar el necesario cambio verde por sus propios medios implacables que las decadentes democracias liberales occidentales. Cualquier observador serio e informado s\u00f3lo puede observar en China, como en cualquier otro lugar, los efectos de los anuncios en torno a los espejismos voluntaristas en forma de abortos. La aceleraci\u00f3n actual s\u00f3lo tiene por objeto garantizar un control m\u00e1s completo, y una malla m\u00e1s molecular, de las masas humanas cada vez m\u00e1s propensas al p\u00e1nico ante los efectos del progreso; s\u00f3lo se trata de estrechar el entramado de la red destinada a retener a los desertores. Es una carrera de velocidad entre el avance de la cat\u00e1strofe y el progreso del control. Gane quien gane, el tren de la civilizaci\u00f3n tecnol\u00f3gica seguir\u00e1 su marcha hacia el abismo a un ritmo cada vez m\u00e1s aterrador. Al igual que no hubo una \u00absuperaci\u00f3n del nihilismo a trav\u00e9s del nihilismo\u00bb, no habr\u00e1 una victoria de China sobre Occidente a trav\u00e9s de la tecnolog\u00eda occidental. Como muy bien se\u00f1ala Yuk, la propia China se ha visto superada por los medios que ha empleado: ha sido a su vez el juguete de sus propios instrumentos, y de una ontolog\u00eda tan ajena como hostil. El cine chino contempor\u00e1neo es testigo constante de este aturdimiento, de este desconcierto existencial y de este sentimiento de alienaci\u00f3n incesante. Tambi\u00e9n los chinos, independientemente de los oportunos resurgimientos del confucianismo, el mo\u00edsmo, el tao\u00edsmo o el legismo, han perdido el hilo de su propia tradici\u00f3n a fuerza de pisotearla. Lo \u00fanico que distingue a los chinos contempor\u00e1neos de todos los dem\u00e1s Modernos es un ardor m\u00e1s inocente de movilizaci\u00f3n general, un ansia de consumo menos agotado y un orgullo nacional un poco m\u00e1s herido, y por tanto un poco m\u00e1s excitable, que el del estadounidense promedio. \u00bfQu\u00e9 otra cosa podr\u00eda nacer sino un coronavirus de propagaci\u00f3n mundial de una conurbaci\u00f3n con carteles del Partido que proclaman \u00ab\u00a1Cada d\u00eda un nuevo Wuhan!\u00bb?<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Si la actual carrera econ\u00f3mica y tecnol\u00f3gica se dirige hacia el muro, hay que admitir que dar un paso atr\u00e1s podr\u00eda significar dar varios pasos adelante. Desertar el ya condenado juego de poderes podr\u00eda dar paso a un nuevo juego. Apartarse de la lucha hist\u00f3rica podr\u00eda ser la \u00fanica manera de prevalecer en una confrontaci\u00f3n <em>inherentemente perdedora<\/em>. Dejemos a \u00abChina-Estados Unidos\u00bb a su triste suerte; pronto se dar\u00e1 cuenta de que le hemos ganado la partida por el \u00fanico camino practicable, y feliz. Todo indica, adem\u00e1s, que las reservas m\u00e1s considerables de invenci\u00f3n, en casi todos los campos, no residen en un mayor desembolso de medios invertidos en el paradigma mecanicista sin aliento de la modernidad, sino en la disposici\u00f3n a escapar de \u00e9l y a experimentar con hip\u00f3tesis cosmot\u00e9cnicas hasta ahora consideradas descabelladas. Aqu\u00ed es donde la propuesta de Yuk cobra todo su sentido, y merece ser tomada muy en serio por el lector franc\u00e9s. Puede que nos corresponda a nosotros, reci\u00e9n llegados de un continente en el que el sol no deja de declinar, recoger los elementos m\u00e1s vigorizantes, espirituales y parad\u00f3jicos de la tradici\u00f3n tao\u00edsta. Tal vez nos corresponda apegarnos de nuevo a la tierra y al cielo para cultivar una eficacia que ya no resida centralmente en los efectos externos, en lo que es producido, sino en lo que <em>se<\/em> produce, en la dimensi\u00f3n \u00e9tica, por tanto, y no intencional. Es posible que se trate de una forma de curaci\u00f3n tan general como nuestra amputaci\u00f3n fue civilizatoria. Puede que los j\u00f3venes agr\u00f3nomos que se hacen cargo de las granjas comunales en lugar de convertirse en asesores de las torres aerop\u00f3nicas sean como los p\u00e1jaros cuyo precipitado vuelo anuncia la tormenta, o el tsunami. Es posible que el \u00fanico futuro de los ingenieros est\u00e9 en el desmantelamiento del sistema industrial, al igual que el \u00fanico futuro de la industria nuclear es el negocio del desmantelamiento de centrales, o la \u00abgesti\u00f3n\u00bb de los futuros Fukushimas. Si hay una condici\u00f3n para la \u00abresiliencia\u00bb en el caos que se avecina, es apartarse de las grandes redes t\u00e9cnicas, ya sea para el suministro de electricidad, las comunicaciones o los alimentos: dejar de <em>depender<\/em> de ellas. Incluso si todo un continente se embarcara en la v\u00eda cosmot\u00e9cnica, el nivel comunal seguir\u00eda siendo su camino preferido. La desindustrializaci\u00f3n de Europa s\u00f3lo se considera una maldici\u00f3n en virtud del rechazo a verla como la \u00fanica v\u00eda para un futuro sensato. Quienes, como Fr\u00e9d\u00e9ric Lordon, temen que, en caso de secesi\u00f3n generalizada, tendr\u00edan que renunciar no s\u00f3lo a sus computadoras producidas en Shenzhen, sino tambi\u00e9n a sus plumas de pl\u00e1stico procedentes de la India, s\u00f3lo carecen de la capacidad de pensar procesalmente, no program\u00e1ticamente. La unificaci\u00f3n tecnol\u00f3gica del mundo, que sustenta el Imperio y su homogeneidad \u00e9tica, ha llegado a su punto \u00e1lgido; de ah\u00ed el v\u00e9rtigo de quienes consideran la posibilidad de un retorno a la tierra.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Simondon se\u00f1al\u00f3 en su momento que \u00abel hombre moderno degrada la tecnicidad y la sacralidad al mismo tiempo, de la misma manera y por la misma raz\u00f3n\u00bb; reclamaba que el objeto t\u00e9cnico fuera salvado de \u00absu actual estatuto miserable e injusto\u00bb, que fuera salvado, en particular, de su adulteraci\u00f3n comercial. Para \u00e9l, hay una pluralidad de tecnicidades al igual que hay una pluralidad de sacralidades. Su pensamiento es loco, brillante, contradictorio, exploratorio. Por su extrema sensibilidad, su aprehensi\u00f3n relacional, org\u00e1nica y din\u00e1mica de los fen\u00f3menos, est\u00e1 en consonancia con la de Yuk. Reclama un cambio de enfoque desde los objetivos que se agitan a lo lejos hacia la inmanencia de cada realidad t\u00e9cnica. Arrancar de su invisibilidad todas esas infraestructuras que determinan nuestro modo de vida y que tanto gustan de fundirse en el fondo. Dondequiera que estemos, dondequiera que miremos el mundo que nos rodea, nos enfrentamos a las aberraciones impuestas por la l\u00f3gica econ\u00f3mica: totalizaci\u00f3n, control, medici\u00f3n, innovaci\u00f3n, lucro. En el fondo, es la misma urgencia de volver a la tierra y desengancharse del curso demencial de la civilizaci\u00f3n la que nos obliga a meditar, noci\u00f3n por noci\u00f3n, sobre la metaf\u00edsica occidental y a hacer estallar, objeto por objeto, el <em>continuum<\/em> tecnol\u00f3gico. Hay tanto que descubrir en la arqueolog\u00eda del saber como en la genealog\u00eda de los objetos t\u00e9cnicos que nos rodean, tantas bifurcaciones apenas esbozadas como condenadas por la \u00abnecesidad hist\u00f3rica\u00bb. Y en el fondo es la misma pasi\u00f3n por entender c\u00f3mo funciona y a qu\u00e9 desviaci\u00f3n de uso puede dar lugar lo que est\u00e1 en juego aqu\u00ed y all\u00e1. La divisi\u00f3n entre utilidad y belleza, entre t\u00e9cnica y \u00e9tica, entre \u00abreino de la necesidad\u00bb y \u00abreino de la libertad\u00bb, entre acci\u00f3n individual y necesidad colectiva, pierde aqu\u00ed todo su sentido en cuanto el proceso se lanza desde alg\u00fan lugar. Todo el mundo cree que esto es lo que exige el presente. Los flujos de deserci\u00f3n siguen aumentando a medida que se materializa el <em>impasse<\/em>. Todo se juega aqu\u00ed en la relaci\u00f3n con el tiempo: \u00abSi mantenemos el valor puritano del Tiempo, es decir, su valor de uso, debemos preguntarnos c\u00f3mo se emplea el tiempo, o c\u00f3mo lo explotan las industrias del ocio.\u00a0Pero si la noci\u00f3n del uso funcional del tiempo pierde importancia, los hombres tendr\u00e1n que volver a aprender algunas de las artes de vivir que se perdieron con la revoluci\u00f3n industrial: c\u00f3mo llenar los huecos de sus d\u00edas con relaciones personales m\u00e1s ricas y relajadas\u00bb (E. P. Thompson, \u00abTiempo, disciplina del trabajo y capitalismo industrial\u00bb).<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El siguiente texto es el prefacio de la traducci\u00f3n francesa del libro de Yuk Hui, La cuesti\u00f3n de la t\u00e9cnica en China. Ensayo de cosmot\u00e9cnica (2016), publicada por la editorial Divergences en 2021. Para esta traducci\u00f3n, retomamos la versi\u00f3n publicada en el sitio web de communaux.cc el 16 de junio de 2021. 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