{"id":2185,"date":"2021-05-18T11:11:42","date_gmt":"2021-05-18T16:11:42","guid":{"rendered":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=2185"},"modified":"2021-05-18T11:48:56","modified_gmt":"2021-05-18T16:48:56","slug":"josep-rafanell-i-orra-nuevas-figuras-del-partisano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=2185","title":{"rendered":"Josep Rafanell i Orra \/ Nuevas figuras del partisano"},"content":{"rendered":"<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>El 12 de abril de 2021, Josep Rafanell i Orra envi\u00f3 este texto a <\/strong><a href=\"https:\/\/lundi.am\/Nouvelles-figures-du-partisan\"><strong><em>lundimatin<\/em><\/strong><\/a><strong>, o m\u00e1s bien estas pistas. Vivir y luchar hoy es ante todo partir de las experiencias, ser fiel a ellas, liberarse del espejismo de la totalidad, de <em>la<\/em> sociedad, para percibir los mundos y hacer emerger la comuna.<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>Revueltas, \u00e9xodo, deserciones\u2026<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Se podr\u00eda pensar que la combinaci\u00f3n del colapso ecol\u00f3gico, la asfixiante gubernamentalidad cada vez m\u00e1s reducida a la acci\u00f3n policiaca y la descomposici\u00f3n de los escenarios de representaci\u00f3n pol\u00edtica pondr\u00edan de nuevo de moda la noci\u00f3n de \u00e9xodo. \u00a1Dejar el escenario! Y, sin embargo, en los \u00faltimos veinte a\u00f1os han proliferado los escenarios de revueltas planetarias. Pero, \u00bfsiguen siendo escenarios de la pol\u00edtica? \u00bfQui\u00e9n cree todav\u00eda en un proyecto revolucionario llevado por las formas partidistas de organizaci\u00f3n? \u00bfQui\u00e9n cree todav\u00eda en el improbable reencuentro con los sujetos del conflicto pol\u00edtico?<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\u00bfLa revuelta como \u00e9xodo entonces? As\u00ed, cuando pensamos en los pa\u00edses latinoamericanos, desde el paso del \u00ab<em>\u00a1Que se vayan todos!<\/em>\u00bb argentino en 2001 hasta el leitmotiv \u00ab<em>\u00a1Evasi\u00f3n!<\/em>\u00bb de las recientes revueltas chilenas. \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s nos dicen los c\u00e9lebres grafitis de los chalecos amarillos en el pa\u00eds de la identidad nacional-republicana, Francia? \u00ab<em>Nos ponemos el chaleco, abandonamos el barco<\/em>\u00bb. O, \u00ab<em>\u00a1Chaleco amarillo antes que franc\u00e9s!<\/em>\u00bb. Pero tambi\u00e9n en este caso hay que desconfiar de las formas gen\u00e9ricas de caracterizaci\u00f3n de la experiencia. <em>A fortiori<\/em> de la experiencia revolucionaria. \u00ab\u00c9xodo\u00bb nos inclina a pensar en la Tierra Prometida. Pero s\u00f3lo tenemos una tierra: aquella en la que habitamos. Y si podemos salir, es siempre para ir a <em>otro lugar<\/em>. As\u00ed que vamos al encuentro de las multiplicidades de la Tierra. Pero, en este sentido, s\u00ed: \u00e9xodo\u2026 Pero el Mes\u00edas ha sido sustituido definitivamente por el llamado de los mundos que se hunden y que, sin embargo, debemos habitar. As\u00ed pues, seguir siendo revolucionario en nuestro tiempo de cat\u00e1strofes supone hacer que los mundos existan: y por tanto encontrarnos en ellos. \u00c9xodo, pero \u00abhaciendo sitio\u00bb frente a los espacios despoblados del desastre. El \u00e9xodo s\u00f3lo tiene sentido si nos permite renovar nuestra experiencia com\u00fan. Quiz\u00e1s entonces ser\u00eda mejor hablar de las deserciones y de las nuevas alianzas que abren. S\u00f3lo podemos habitar un mundo compuesto por una multiplicidad de mundos abandonando y saboteando el mundo Uno de la destrucci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Y adem\u00e1s, \u00bfqu\u00e9 tipo de \u00e9xodo para los mil millones de personas que viven hoy en asentamientos miserables? En cierto modo, el mundo del fascismo de la mercanc\u00eda ya los ha abandonado en mayor o en menor medida; aunque sigan siendo productores y consumidores de valor, por v\u00edas tortuosas. Aunque cuenten con millones de <em>smartphones<\/em>. Pero toda acci\u00f3n gubernamental destinada a inscribirlos en las viejas totalizaciones sociales parece haber sido abandonada, con la excepci\u00f3n, tal vez, de la acci\u00f3n negativa de la polic\u00eda.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">A la inversa, \u00bfno hay inicios de formas de \u00e9xodo en la constituci\u00f3n de ciertas <em>gated communities<\/em> existenciales? Es el caso de quienes, mientras teletrabajan en su nueva casa en el campo, se entregan a las delicias de la permacultura con unos cuantos amigos y cultivan el buen vivir, lejos de las turbulencias urbanas y su contaminaci\u00f3n. En este sentido, el \u00ab\u00e9xodo\u00bb puede caracterizar una huida urbana ya en marcha, una especie de desmetropolizaci\u00f3n activada por la fantas\u00eda de un retorno a la tierra. Esto no impide que requiera reapropiaciones t\u00e9cnicas, v\u00ednculos reactivados entre humanos y no-humanos. Es evidente: este \u00e9xodo metropolitano es inevitable, aunque afectar\u00e1 sobre todo a las clases medias, m\u00e1s bien \u00abartistas\u00bb e \u00abintelectuales\u00bb, m\u00e1s bien \u00abde izquierda\u00bb y \u00abverdes\u00bb, desafiliadas de la peque\u00f1a burgues\u00eda, alimentadas por los imaginarios de la sobriedad y de las \u00abalternativas\u00bb, a pesar de la alta densidad de conexiones digitales que siguen activando. Este movimiento va en contra de otra hip\u00f3tesis improbable, la de un escenario <em>Mad Max<\/em>. Tendremos que volver a la cuesti\u00f3n de la metr\u00f3poli. Evidentemente, no se trata s\u00f3lo de una cuesti\u00f3n territorial.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">A no ser que se tenga un apetito irrefrenable por el papel de juez de alg\u00fan tribunal de moral y espiritualidad, no hay que burlarse de quienes, al \u00abdesertar\u00bb, se supone que se pierden en los \u00e9xtasis eg\u00f3latras de un nuevo imaginario cosmog\u00f3nico. Al fin y al cabo, todav\u00eda hay gente que se somete a 15 o 20 a\u00f1os de psicoan\u00e1lisis (sobre todo en Francia, la eterna Hija Mayor de la Iglesia) y que se sumerge en un interminable \u00e9xodo interior para no encontrar m\u00e1s que el abismo de su propio Yo, pasmada por una insaciable necesidad de re-conocimiento (la enfermedad de Occidente). Entonces, \u00bfpor qu\u00e9 no sanar su \u00abyo\u00bb, despoblado por la devastaci\u00f3n del liberalismo existencial, con relaciones interespec\u00edficas entre humanos y no-humanos? Pero quienes lo hacen, lejos del caos metropolitano y de las zonas de degradaci\u00f3n, lejos del <em>odio social que les son consustanciales<\/em>, no deben darnos lecciones, como ocurre hoy en Francia con ciertos \u00abrepresentantes\u00bb de la galaxia cosmopolita en boga.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>Etopoi\u00e9tica\u2026<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">En lugar de la metaf\u00edsica del \u00e9xodo, podemos preferir comprometernos con los procesos etopoi\u00e9ticos y las limitaciones que nos imponen: las de hacer advenir la comunidad, y por tanto de \u00abhacer lugar\u00bb, y por tanto de trabajar la fragmentaci\u00f3n abri\u00e9ndonos a nuevas formas de asociaci\u00f3n (o a experiencias transitivas). Pero toda etopoi\u00e9tica tiene su parte de negatividad y confrontaci\u00f3n. No podemos abandonar nuestro mundo repugnante, y crear otros mundos, sin enfrentarnos a lo que nos apega a \u00e9l y nos hace cautivos. Volver a habitar el mundo es destruir lo que lo hace inhabitable. Porque si el Capital es inhabitable, estamos sin embargo apegados a \u00e9l de pies y manos. Estamos apegados a la maquinaria de la despoblaci\u00f3n del mundo: \u00e9sta es la paradoja mortal de la econom\u00eda. Estar apegados, ser dependientes, forzados y coaccionados, a aquello que destruye los apegos. Se trata entonces de librar una guerra a muerte contra la despoblaci\u00f3n. Y esta guerra etopoi\u00e9tica ya est\u00e1 teniendo lugar en todas partes, al igual que las insurrecciones. Podemos encontrar los v\u00ednculos entre uno y otro. Las insurrecciones no tienen devenires posibles sin una atenci\u00f3n escrupulosa a la aparici\u00f3n de lugares que hagan habitable el mundo. <em>Nuestros lugares comunes<\/em>. La peor fuente de nuestra infelicidad es que hemos desaprendido a cuidar la compartici\u00f3n y la transmisi\u00f3n de la experiencia.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La nueva secuencia de resistencias y levantamientos contra la necrofilia capitalista adopta formas diferentes en los distintos pa\u00edses. Es una hibridaci\u00f3n de geograf\u00edas, formas, herencias con sus l\u00edneas aberrantes que impiden cualquier caracterizaci\u00f3n uniforme, y por tanto (y tanto mejor) la formaci\u00f3n de nuevas vanguardias con sus pretensiones hegem\u00f3nicas. Esto frustra el sue\u00f1o de una retotalizaci\u00f3n a trav\u00e9s de procesos revolucionarios que hemos pagado tan caro en el pasado. Hoy, estos procesos s\u00f3lo pueden ser fragmentarios. Es una suerte, porque el propio mundo de la econom\u00eda est\u00e1 fragmentado a pesar de las monstruosas s\u00edntesis operadas por el valor. Tenemos que reapropiarnos de la fragmentaci\u00f3n como una oportunidad para la aparici\u00f3n de zonas formativas de la experiencia. Llam\u00e9mosles \u00abcomunidad\u00bb. La experiencia comunal es la \u00fanica arma contra la tiran\u00eda de lo social, con sus divisiones, su integraci\u00f3n en la econom\u00eda, su aniquilaci\u00f3n de la diferencia. A partir de ah\u00ed, la actualidad de los procesos revolucionarios consiste en trabajar por agenciamientos entre fragmentos. Esto, en otros tiempos, en ciertas geograf\u00edas, hab\u00eda tomado el nombre de asociaciones de Comunas.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En Francia, una parte del \u00abpueblo de izquierda\u00bb sue\u00f1a con una Sexta Rep\u00fablica. Y as\u00ed, una y otra vez, someterse a la incurable verticalidad nacional-republicana, al culto enfermo de las instituciones y a la naturalizaci\u00f3n de la administraci\u00f3n de la vida social. Siempre la apelaci\u00f3n a los reg\u00edmenes pastorales y sus polic\u00edas. Y cuando decimos \u00abpolic\u00edas\u00bb (\u00bfes necesario recordar las palabras de Michel Foucault?) debemos considerar aquellas, \u00abpositivas\u00bb, dedicadas a la producci\u00f3n de individuos a los que gobernar, siempre inseparables de la polic\u00eda negativa: la de las macanas, las balas de goma, las pistolas y las c\u00e1rceles (seg\u00fan el nivel de repudio al gobierno). El pastoreo, record\u00e9moslo, tiene como tarea principal la aniquilaci\u00f3n de cualquier atisbo de \u00abseparatismo\u00bb en el reba\u00f1o. Estamos totalmente en esto. En este sentido, el aborrecimiento de la polic\u00eda, en todas sus formas, es en efecto un eje transversal planetario de todas las insurrecciones de los \u00faltimos a\u00f1os.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Este universo policiaco, que debe entenderse en sentido amplio como una composici\u00f3n de dispositivos, tiene un nombre en Francia: Rep\u00fablica. No recuerdo qu\u00e9 fascista franc\u00e9s (seguramente un alto funcionario, los altos funcionarios siempre tienen una sensibilidad fascista) al final del r\u00e9gimen de colaboraci\u00f3n con los nazis dijo: \u00abla polic\u00eda de Vichy era una polic\u00eda republicana\u00bb. Y ten\u00eda raz\u00f3n. La Rep\u00fablica Francesa, quiz\u00e1 desde sus or\u00edgenes, ha sido la aniquilaci\u00f3n de las Comunas. Lleva en su interior para toda la eternidad, al parecer, las semillas de todo futuro fascismo franc\u00e9s. Igualitarismo y solidarismo en la sumisi\u00f3n al aparato estatal. Porque el cuerpo social no puede existir sin el cuerpo estatal. Y el objetivo \u00faltimo y supremo del Estado es, como dec\u00eda Michel Foucault, su propia automanifestaci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">S\u00ed, hay que salir de aqu\u00ed: evasi\u00f3n, como dec\u00edan los j\u00f3venes chilenos sublevados. No perdamos la oportunidad, en la cruel y brutal degeneraci\u00f3n de los poderes instituidos. La oportunidad de escapar. Pero fabricando lugares, haci\u00e9ndonos presentes los unos a los otros. Sobre todo, no escuchemos los cantos de sirena de una ecolog\u00eda de la representaci\u00f3n, ni los de una refundaci\u00f3n neoleninista de la izquierda, ni los de una gesti\u00f3n socialdem\u00f3crata bajo el barniz de los <em>News Green Deals<\/em>, ni, peor a\u00fan, a los predicadores de un reencuentro con la soberan\u00eda popular, esa enfermedad senil del comunismo.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>Metr\u00f3poli\u2026<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">La metr\u00f3poli (y esto es as\u00ed desde los fisi\u00f3cratas franceses, los primeros grandes actores de la metropolizaci\u00f3n), incluso antes de ser una cuesti\u00f3n territorial, es un proceso lento, insidioso y brutal de aniquilaci\u00f3n de los mundos plurales y de las colectividades vinculados a ellos. En las ciudades, con la destrucci\u00f3n del \u00abalma\u00bb de los barrios, un alma hecha de sedimentaciones, interdependencias, migraciones, as\u00ed como en el \u00abmundo rural\u00bb administrado (y por tanto devastado) por las cuentas del valor (de las que la agroindustria es el \u00faltimo avatar monstruoso) o santificado como parques naturales. La metr\u00f3poli, un mundo infraestructural, con su asfixiante tejido de dispositivos para la circulaci\u00f3n del valor, s\u00f3lo puede operar haciendo una <em>tabula rasa<\/em> de los modos de existencia de las comunidades. En su paroxismo, desprende un embriagador aroma de atomizaci\u00f3n, el de las peque\u00f1as diferencias cuyo dise\u00f1o permite su puesta en equivalencia en la red. Se puede decir que la metr\u00f3poli ideal del gobierno (pero la metr\u00f3poli <em>es<\/em> gobierno) es un universo de extrajer\u00eda compartida: <em>es decir, el mundo de la compartici\u00f3n de la no-compartici\u00f3n<\/em>. El mundo de la separaci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La metropolizaci\u00f3n no es, pues, s\u00f3lo una cuesti\u00f3n de geograf\u00eda urbana, con sus urbanistas y arquitectos m\u00e1s o menos psic\u00f3patas, sino sobre todo de <em>integraci\u00f3n y distribuci\u00f3n ontol\u00f3gicas<\/em>. El ser metropolitano perfecto es el ser globalmente integrado, que no habita en ninguna parte pero que puede existir en todas partes. Dentro de la metr\u00f3poli, no hay nada que conecte los diferentes modos de existencia, excepto la fricci\u00f3n cada vez m\u00e1s paranoica en el curso de su circulaci\u00f3n acotada. Es aqu\u00ed donde conviene recordar la diferencia que Tim Ingold propone entre \u00abtransporte\u00bb e \u00abitinerancia\u00bb. En el transporte vamos de un punto a otro. Con la itinerancia fabricamos lugares. Con el transporte seguimos siendo id\u00e9nticos a nosotros mismos, durante nuestras itinerancias nos transformamos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\"><em>Deus ex machina<\/em> metropolitano: todo sucede en los escenarios de la representaci\u00f3n, en la manifestaci\u00f3n de <em>la apariencia<\/em> en un espacio p\u00fablico poblado por fantasmas estereotipados y desvinculados. Es en este sentido que podemos hablar de <em>sociedad<\/em> metropolitana, aunque se componga (una composici\u00f3n que se deja en \u00faltima instancia en manos de la polic\u00eda inferior) con las inevitables masas crecientes de vagabundos (los irrepresentables). Pero lo que el gobierno metropolitano olvida es que todos tenemos un devenir vagabundo, un devenir itinerante, unos devenires de inadaptados. Es decir, que algo se fuga por todas partes, y que algo resiste, a trav\u00e9s de una multiplicidad de modos de existencia compartidos, formas de ayuda mutua, de solidaridad, de cooperaci\u00f3n y de hospitalidades intersticiales que no se dejan capturar. Nuestra incompatibilidad con la metr\u00f3poli es nuestra inadaptaci\u00f3n. La inadaptaci\u00f3n puede dar lugar a insurrecciones y experiencias que podemos comunizar.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Lo que podemos esperar, y ya es el caso en muchos lugares, dondequiera que tenga sitio y <em>haga sitio<\/em> algo vivo, es que la experiencia \u00e9tica, y por tanto la relaci\u00f3n etopoi\u00e9tica, situada en el mundo, ocupe el lugar de la pol\u00edtica. Ya no estamos esperando una Tierra Prometida, ya no estamos esperando a los iluminados en una misi\u00f3n. Estamos desertando los escenarios de la representaci\u00f3n. Queremos dimitir la asamblea pol\u00edtica para emprender nuevas creaciones.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Partamos de un postulado: existir es hacer existir, de tal o cual manera, lo que nos hace existir a su vez (David Lapoujade, <em>Las existencias menores<\/em>). As\u00ed que debemos tomar nota de nuestra pertenencia a las relaciones. Existir es establecer un mundo al que pertenecemos. Dimitir de nuestro lugar en el mundo social es abandonar el ordenamiento universal de la negligencia donde todas las <em>relaciones<\/em> son iguales. Es decir: donde nada nos compromete a tener en cuenta las restricciones impuestas por las existencias comunes. As\u00ed que \u00abdimitirse\u00bb es restablecer una relaci\u00f3n \u00e9tica con el mundo que nos obliga a tomar el partido de la atenci\u00f3n. Y esta atenci\u00f3n traduce el rechazo de la disociaci\u00f3n entre nuestras percepciones y los actos que requieren. Una multitud de gestos confirman este movimiento \u00e9tico: proliferaci\u00f3n de motines, con sus presencias intempestivas, formas de reapropiaci\u00f3n y de compartici\u00f3n de los saberes t\u00e9cnicos, nuevas maneras de habitar lugares. A trav\u00e9s de todos estos gestos, se ataca al ser social para dar paso a la comunidad. Si la palabra \u00abpol\u00edtica\u00bb pudiera seguir teniendo un significado, s\u00f3lo ser\u00eda en conjunci\u00f3n con la palabra \u00abexperiencia\u00bb. Una pol\u00edtica de la experiencia. Y esto s\u00f3lo puede oponerse irreductiblemente a la pol\u00edtica social de la representaci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">As\u00ed que la cuesti\u00f3n sigue siendo: debemos, con nuestras creaciones y nuestras reapropiaciones, conjurar todav\u00eda y siempre las totalizaciones sociales y sus sujetos. Trabajo de desidentificaci\u00f3n mediante la creaci\u00f3n de nuevas relaciones, nuevas comunidades. Nunca ha habido, ni habr\u00e1, un sujeto central de la pol\u00edtica. Siempre ha sido la abstracci\u00f3n (mortal) de las identidades. M\u00e1s vale que saquemos las consecuencias y no perdamos el tiempo intentando resucitar con f\u00f3rceps a unos cad\u00e1veres que han nacido muertos. Sobre todo, no debemos dejar el campo abierto al parasitismo de la izquierda, ni a las pol\u00edticas de las identidades en la medida en que estas \u00faltimas s\u00f3lo existen en una relaci\u00f3n especular con el poder de identificaci\u00f3n.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>Liberal-fascismo de la disociaci\u00f3n\u2026<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Si intentamos caracterizar el espectro del liberal-fascismo que se avecina, por todas partes, con sus diferentes caras, desde Bolsonaro hasta Macron, debemos admitir que hace improbable el resurgimiento de cualquier centralidad del conflicto pol\u00edtico. El liberal-fascismo es ante todo un fascismo metropolitano. Se sustenta en una atomizaci\u00f3n <em>que hace masa<\/em>. Es la forma de un proyecto gubernamental que, a trav\u00e9s de una mara\u00f1a de dispositivos, busca producir almas fantasmales, almas espectantes y desencarnadas en los signos de identificaci\u00f3n <em>que se sostienen s\u00f3lo por im\u00e1genes<\/em>. Lo \u00fanico que deber\u00eda unirlos es una negligencia informe y que se funde. Esta negligencia de masas designa un nuevo tipo de fascismo, terriblemente destructivo. Este modo gen\u00e9rico y atroz de subjetivaci\u00f3n \u00absocial\u00bb, fundado en la insensibilidad, se convierte en un autogobierno que acompa\u00f1a astutamente al desastre. Lo insano del nuevo fascismo es que, a diferencia del fascismo hist\u00f3rico, no funciona por adhesi\u00f3n a una comunidad fusional y total. S\u00f3lo es activo como renuncia a la experiencia fragmentaria de la comunidad. Fascismo de la disociaci\u00f3n entre la percepci\u00f3n, la sensibilidad, el pensamiento y los actos que deben seguirle. Es este dispositivo de disociaci\u00f3n el que permite al poder impedir, con una eficacia formidable, el resurgimiento del <em>partisano<\/em>. Es decir, la figura de la amistad y el juramento unidos en el levantamiento (An\u00f3nimo, <em>Des forces et des vertus<\/em>).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Quiz\u00e1 no sea in\u00fatil recordar que los viejos fascismos sucedieron a menudo a la izquierda, en su acci\u00f3n de pacificaci\u00f3n, a veces asesina, de las exacerbaciones de la divisi\u00f3n social y de sus formas comuneras. El fascismo hist\u00f3rico fue, en cierto sentido, la culminaci\u00f3n socialista m\u00e1s perfecta, al llevar a su paroxismo la ordenaci\u00f3n de individualidades in-diferentes e in-divisas en un \u00absocial\u00bb totalizado.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Si la lucha de clases condujo a experimentaciones revolucionarias in\u00e9ditas, cada vez fue la forma comunista de las revoluciones la que fue aplastada en nombre de la sociedad, en nombre de la representaci\u00f3n, en nombre de la pol\u00edtica y del Partido. As\u00ed fue en el \u00faltimo enfrentamiento radical en el panorama europeo entre el Trabajo y el Capital: la insurrecci\u00f3n italiana de la d\u00e9cada de 1970. Como sabemos, su poder surgi\u00f3 cuando la clase obrera fue capaz de negarse a s\u00ed misma como clase social productiva, en una desidentificaci\u00f3n radical. Y entonces podr\u00eda ocurrir algo perfectamente intempestivo. Pero al igual que Mario Tronti nos dice que la clase obrera fue derrotada, no por el capitalismo, sino por la democracia (la representaci\u00f3n), uno podr\u00eda estar tentado de decir que la <em>Autonomia<\/em> fue derrotada no por la polic\u00eda, sino por la pol\u00edtica (sus escenarios y su semi\u00f3tica degeneraron en izquierdismo).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Sin embargo, si no podemos lamentar la desaparici\u00f3n de la supuesta centralidad de un \u00absujeto\u00bb social, condenado a ser representado, identificado, categorizado, diagnosticado y convertido en objeto de prospectivas por los poderes instituidos, debemos considerar de nuevo la experiencia proletaria, y todo lo que en ella permanece irreductible a lo social instituido, sus comunidades polim\u00f3rficas, irrepresentables por el Partido y el Sindicato (\u00abproletariado difuso\u00bb: Nicola Massimo de Feo, <em>Contre la r\u00e9volution politique. Netcha\u00efev, Bakounine, Dosto\u00efevski<\/em>). Las fuerzas recalcitrantes del proletariado no pueden ser apartadas con un gesto de la mano, ya que ha sido hist\u00f3ricamente la acci\u00f3n plebeya m\u00e1s potente de identificaci\u00f3n del enemigo. El proletariado sigue ah\u00ed. Y tambi\u00e9n sus enemigos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En todas partes quedan comunidades heredadas de la plebe. Para bien o para mal. Para bien, por ejemplo: el alma polif\u00f3nica de un barrio, con sus formas de obligaci\u00f3n mutua y reciprocidad, foco de insurrecciones. Para mal: las mafias nihilistas como formas de comunidad cerradas y parasitarias del valor.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Finalmente. Hay que decir que hoy en d\u00eda, a pesar de la ret\u00f3rica de la izquierda gubernamental en ruinas, no estamos asistiendo a un debilitamiento del Estado. Por el contrario, asistimos a la exasperaci\u00f3n de su acci\u00f3n. \u00abEl fortalecimiento del Estado y su putrefacci\u00f3n son buenos camaradas\u00bb, dec\u00eda Henri Lefebvre una d\u00e9cada antes de la gran ofensiva neoliberal de la d\u00e9cada de 1980. Hay que recordar que Lefebvre era un fil\u00f3sofo <em>pero tambi\u00e9n<\/em> un ge\u00f3grafo. Un precursor de la cr\u00edtica a la metropolizaci\u00f3n.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>Fragmentaci\u00f3n y asociaciones: destituci\u00f3n<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Seamos claros: la fragmentaci\u00f3n no es el preludio de la destotalizaci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">No podemos dejar de aprovechar la actual oleada de estudios, investigaciones que pueden englobarse bajo el nombre ya establecido de \u00abgiro ontol\u00f3gico\u00bb. Pero no debemos equivocarnos. La pluralizaci\u00f3n de los medios a la que nos invita esta constelaci\u00f3n de pensamiento no debe hacernos olvidar la persistencia de las brutales operaciones de totalizaci\u00f3n capitalistas. En un texto reciente, utilic\u00e9 las palabras de Donna Haraway en <em>Seguir con el problema<\/em>: \u00abNadie vive en todas partes, todo el mundo vive en alguna parte. Nada est\u00e1 relacionado con todo, todo est\u00e1 relacionado con algo\u00bb. Esto es cierto en t\u00e9rminos de experiencia. Pero es falso en cuanto a los dispositivos de poder del gobierno de la econom\u00eda. Hay que tener en cuenta que cada cosa, cada ser, permanece ligado al Todo por la gracia de las monstruosas operaciones de composici\u00f3n de valores; de las que las redes son el \u00faltimo avatar mortificante. En la misma l\u00ednea, podemos seguir dudando de la moda que gener\u00f3 el libro de Anna Tsing, <em>The Mushroom at the End of the World<\/em>. Uno podr\u00eda pensar que con su celebraci\u00f3n de las existencias multiespec\u00edficas que surgen en los devastados bosques de Oreg\u00f3n, de alguna manera nos est\u00e1 llevando a una b\u00fasqueda in\u00fatil: este mundo <em>en fragmentos<\/em> al que nos da acceso, compuesto por hongos, especies forestales aniquiladas y neo-hobos que sobreviven a los desastres de la globalizaci\u00f3n mercantil y a las aventuras militaristas imperiales, no es m\u00e1s que un proceso de reconquista de hibridaciones ontol\u00f3gicas por parte del capitalismo globalizado. Si hay alguna apariencia de comunidad en este mundo <em>patchy<\/em>, sigue estando bajo el signo de la mercanc\u00eda. Los famosos hongos <em>matsutake<\/em>, sin embargo, acabar\u00e1n en el curso <em>composicionista<\/em> en el plato de alg\u00fan restaurante de lujo en Jap\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Ciertamente, nuestra fragmentaci\u00f3n es comunal, asociativa, hecha de coalescencias, resonancias y saberes-hacer contrastados. Con conexiones parciales: las que nos permiten singularizar las relaciones situadas con nuestros entornos vitales. Con la mirada puesta siempre en un \u00abotro lugar\u00bb. Pero nuestra fragmentaci\u00f3n es tambi\u00e9n una m\u00e1quina de guerra contra <em>su<\/em> fragmentaci\u00f3n subsumida bajo el universalismo cada vez m\u00e1s degenerado de la mercanc\u00eda, que se sostiene s\u00f3lo por la pacificaci\u00f3n policiaca. Nuestra fragmentaci\u00f3n debe crear la posibilidad de una coexistencia entre los <em>commoners<\/em> y los comuneros: creaci\u00f3n, transmisi\u00f3n, destituci\u00f3n. Destituci\u00f3n en la confrontaci\u00f3n pero capaz de nuevas instauraciones. Nuestra fragmentaci\u00f3n requiere desconexiones y sabotajes. Pero su negatividad tambi\u00e9n reside en nuestras creaciones. Ya no existe ning\u00fan orden de preeminencia.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Frente al Estado y su \u00absujeto moderno\u00bb (\u00bfc\u00f3mo separarlos geneal\u00f3gicamente?), los revolucionarios seguimos siendo seres \u00abprimitivos\u00bb, seres del exterior. Aqu\u00ed podemos seguir a Viveiros de Castro en su comentario sobre Clastres: \u00absi el Estado ha existido siempre, como han argumentado Deleuze y Guattari, entonces la sociedad primitiva tambi\u00e9n existir\u00e1 siempre: como un exterior inmanente del Estado, una fuerza de antiproducci\u00f3n que siempre amenaza a las fuerzas productivas, una multiplicidad que no puede ser interiorizada por las grandes m\u00e1quinas mundiales\u00bb. En este sentido, debemos reivindicar una dispersi\u00f3n permanente. Pero no por ello exige menos nuevas disciplinas o m\u00e1s bien, frente a la infamia bolchevique que ha cubierto la palabra \u00abdisciplina\u00bb, moral inmanente a la comunidad. O nuevos deberes (\u00abEstamos preparados para nuevos deberes\u00bb, dijo Elio Vittorini al Gran Lombardo en sus <em>Conversaciones en Sicilia<\/em>). Debemos aprender a cultivar de nuevo nuestros deberes en la imperiosa necesidad de organizarnos y organizar nuestras relaciones con el mundo.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>Instituciones. Transiciones t\u00e9cnicas\u2026<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Se replicar\u00e1 que hay un infantilismo impenitente al imaginar que podemos prescindir de las instituciones. La fragmentaci\u00f3n provocada por la gubernamentalidad capitalista tambi\u00e9n lleva al colapso de secciones enteras de lo que era el Estado social, y no tiene sentido imaginar que podemos prescindir de ellas (aqu\u00ed viene otro espectro: \u00a1Hobbes contra Mad Max!). Son estas instituciones las que hist\u00f3ricamente se han apropiado de los cuidados, las t\u00e9cnicas, la subsistencia\u2026 Yo responder\u00eda que las nuevas formas comunales deben conspirar tambi\u00e9n <em>en<\/em> las instituciones. Deben trabajar en transiciones t\u00e9cnicas desde la forma-instituci\u00f3n del Estado pastoral o lo que queda de \u00e9l (los servicios p\u00fablicos). \u00bfC\u00f3mo podemos reapropiarnos de los cuidados, c\u00f3mo podemos pensar en los bienes comunes energ\u00e9ticos, c\u00f3mo podemos producir alimentos y prescindir de las cadenas de distribuci\u00f3n alimentaria, c\u00f3mo podemos reciclar objetos t\u00e9cnicos en el vasto campo de las ruinas de la mercanc\u00eda\u2026? Ciertamente, nuestras pocas <em>ideas pol\u00edticas<\/em> no ser\u00e1n suficientes si no somos capaces de cultivar la m\u00e1s m\u00ednima inclinaci\u00f3n por la t\u00e9cnica. Los saberes t\u00e9cnicos son la condici\u00f3n de una fragmentaci\u00f3n revolucionaria. En el repertorio de pasiones est\u00e1 la pasi\u00f3n por la t\u00e9cnica: se puede encontrar tanto en un mec\u00e1nico de coches como en un practicante del cuidado psicol\u00f3gico.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Pero entonces, siguiendo al fil\u00f3sofo Yuk Hui, debemos considerarlas como t\u00e9cnicas situadas, singularizadas por entornos que a su vez est\u00e1n determinados transductivamente por su acci\u00f3n. Yuk Hui aboga por cosmot\u00e9cnicas. La reapropiaci\u00f3n t\u00e9cnica, etopoi\u00e9tica, se convierte entonces en una lucha feroz contra las infraestructuras tecnol\u00f3gicas que nos ausentan del mundo. No nos equivoquemos: se trata tanto de una cuesti\u00f3n de t\u00e9cnica en los cuidados (por ejemplo, en el traslado del cham\u00e1n a seres invisibles para crear nuevas relaciones con un mundo singular) como en el ingeniero desertor que pone sus saberes al servicio de los conspiradores comuneros. No se trata de sujetos por un lado (los cuidados) y de objetos por el otro (las cosas-objetos), sino de t\u00e9cnicas que se ocupan por igual de modos de existencia compartidos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Que el poder es infraestructural, como dec\u00edan algunos compa\u00f1eros hace unos a\u00f1os, es una de las verdades ontol\u00f3gicas de nuestra era absolutista metropolitana. Y segu\u00edan teniendo mucha raz\u00f3n cuando nos dec\u00edan hace poco que la revoluci\u00f3n ser\u00e1 t\u00e9cnica o no ser\u00e1.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Lo que parece necesario a\u00f1adir aqu\u00ed es que, si no hay nada ineludible en la teleolog\u00eda de una gubernamentalidad cibern\u00e9tica con sus bucles autorreferenciales, <em>feedbacks<\/em> y algoritmos, es porque hay una multiplicidad de modalidades de desconexi\u00f3n. Y que la organizaci\u00f3n de los bienes comunes t\u00e9cnicos es posible en todas partes. Los \u00abservicios p\u00fablicos\u00bb son una forma antigua que puede llegar a ser asociativa, y que deber\u00eda volver a generarse (\u00abp\u00fablicos\u00bb: \u00e9se es el profundo error. Pero el gusto por el servicio, \u00bflo vamos a recriminar?).<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>Antipol\u00edtica. Realismo de la destituci\u00f3n (de nuevo)\u2026<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">En cuanto a la cuesti\u00f3n de la destituci\u00f3n, a riesgo de ser demasiado insistente, hay que concebirla como una efracci\u00f3n en el orden policiaco (el levantamiento) pero tambi\u00e9n como el entrelazamiento de formas de reapropiaci\u00f3n de nuestra experiencia. No puede haber destituci\u00f3n sin el establecimiento de vidas comunales que pongan en funcionamiento su incompatibilidad con la gubernamentalidad de las instituciones sociales.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">As\u00ed que gestos destituyentes, s\u00ed, pero \u00bfdestituyentes de qu\u00e9? \u00bfTambi\u00e9n destituyentes de lo que, ya, resiste a la instituci\u00f3n, aunque tenga lugar <em>en<\/em> las instituciones? Es lo no-instituible, pero que ya existe como forma de vida com\u00fan, incluso en las instituciones, lo que nos asegura la posibilidad de la destituci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de las fantasmagor\u00edas solipsistas. De lo contrario, corremos el riesgo de caer en un sinsentido. \u00bfVamos a prescindir por completo de la psiquiatr\u00eda, la medicina y ciertos servicios p\u00fablicos? Por supuesto, es urgente abolir la polic\u00eda, las c\u00e1rceles, cuyos muros deben ser derribados, y el CAC 40, que debe ser neutralizado como una banda maligna de lun\u00e1ticos. Lo no-instituible est\u00e1 anidado en mil detalles, en una multiplicidad de pliegues de experiencias comunes que preceden a la destituci\u00f3n. Hay que desplegar esas formas de vida comunales que son irreductibles a la instituci\u00f3n pero que a menudo anidan en ella. Y las formas de hacerlas existir, en otro lugar: su transmisi\u00f3n. Es un trabajo de investigaci\u00f3n a largo plazo, de retorno de experiencias, de formas de heredar lo que nos han arrebatado y que las met\u00e1stasis institucionales destruyen. Este trabajo de investigaci\u00f3n de la experiencia es uno de los componentes de un realismo radical.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Los electricistas que intervienen en una noche de tormenta para reparar l\u00edneas el\u00e9ctricas, los cirujanos que atienden una urgencia en una sala de hospital, los cuidadores que atienden a un amigo que est\u00e1 sufriendo un episodio de delirio, todas estas habilidades compartidas, las formas de cooperaci\u00f3n que se expresan, el sentido del deber de quienes est\u00e1n vinculados a ellas: todo esto forma parte del paisaje de los comunales en construcci\u00f3n. Pero hay que disociarlas de las instituciones como espacios cerrados de jerarqu\u00edas entrelazadas, como espacios por excelencia de separaci\u00f3n (la administraci\u00f3n de lo social y sus identidades).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Lo que la izquierda quiere privarnos es de la posibilidad de des-administrar los saberes y las t\u00e9cnicas para hacerlos comunales. Representaci\u00f3n, gesti\u00f3n, delegaci\u00f3n generalizada. Un hormiguero de peque\u00f1as manos al servicio del Estado. Debe, cueste lo que cueste, defender a la sociedad. Para poder gobernarla.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Hay que dejar de creer en una pol\u00edtica de izquierda y medir de una vez por todas su colapso \u00e9tico. Esto es lo que nos ha ense\u00f1ado el levantamiento de los chalecos amarillos. Momento de disoluci\u00f3n de la divisi\u00f3n entre percepciones y acciones. Rechazo de las ideolog\u00edas y destituci\u00f3n permanente de los pretendientes a la representaci\u00f3n barridos uno tras otro. \u00a1Buena suerte a los soci\u00f3logos que siguen tratando de encontrar categor\u00edas sociol\u00f3gicas en este levantamiento! A pesar de algunas escasas reivindicaciones, del llamado de algunos a una nueva constituyente, de los anhelos de algunos izquierdistas de una \u00abconvergencia de las luchas\u00bb, lo m\u00e1s importante era la afirmaci\u00f3n comunal de la presencia y, <em>por lo tanto<\/em>, del aborrecimiento en acto de los poderes instituidos. Esto nos dej\u00f3 boquiabiertos. Esto es lo que nos llev\u00f3 a la alegr\u00eda de las hogueras de alegr\u00eda en los hermosos barrios de Par\u00eds y otros lugares. \u00c9sta es la verg\u00fcenza de los izquierdistas y de los \u00abaut\u00f3nomos\u00bb en su avanzada decadencia. No hablemos de la ecolog\u00eda pol\u00edtica, asustada por tanta vitalidad, estancada en su fobia a toda negatividad. Porque no hay afirmaci\u00f3n sin potentes negaciones como reverso.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Los enfrentamientos con la polic\u00eda y la desnaturalizaci\u00f3n de su legitimidad es sin duda el rasgo com\u00fan de todos los levantamientos actuales. Son el rechazo en acto a dejarse gobernar como condici\u00f3n <em>sine qua non<\/em> de la vida en sociedad. Estamos en un campo de batalla en el que se oponen dos formas de partido: el partido de la gubernamentalidad renovada, con sus nuevos intentos desesperados de retotalizaci\u00f3n <em>por nuestro propio bien<\/em> (La France Insoumise y los Verdes en Francia, Podemos en Espa\u00f1a, la difunta Syriza en Grecia). Y el insurrecto e ingobernable partido de las Comunas. Propuse nombrar a este \u00faltimo con un ox\u00edmoron: el Partido de la Multiplicidad.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\u00abDiferir\u00bb es lo propio de la experiencia ingobernable, permanecer fieles a nuestra experiencia, entrar en la batalla que opone los cuerpos de las identidades distribuidas en el campo social, y los cuerpos itinerantes que establecen los lugares de la comunidad. Los amigos chilenos lo llaman \u00ablos recorridos cin\u00e9ticos de la revuelta\u00bb. Es en este campo de batalla donde se despliega un <em>realismo radical<\/em> que nos obliga no a \u00abser\u00bb sino a embarcarnos en lo que podemos devenir. No identidades, pues, sino cada vez <em>posiciones<\/em> y vagabundeos que son tambi\u00e9n una inclinaci\u00f3n apasionada <em>por<\/em> la diferencia. Y este modo apasionado s\u00f3lo puede ser el de la compartici\u00f3n: \u00abEl amor no es concebible sin amantes\u00bb dec\u00eda E. P. Thompson en <em>La formaci\u00f3n de la clase obrera inglesa<\/em>. Y esto (\u00bfes necesario repetirlo con tantos otros?), en nuestra \u00e9poca de colapso ecol\u00f3gico, no s\u00f3lo concierne a los humanos. Es la naturaleza de nuestro tiempo amar a un \u00e1rbol mientras nos preguntamos cu\u00e1les son sus formas de amarnos.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>Conjura. La prueba del tiempo\u2026<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Surge entonces la posibilidad de la conjura revolucionaria. El juramento que hacemos, como ahora sabemos, es s\u00f3lo para salvar el amor y la amistad que son las fuentes de todas las revoluciones. \u00bfSeguimos siendo capaces de prestar un juramento? \u00bfSomos capaces de amores y amistades que transfiguren? Pero entonces, \u00bfc\u00f3mo podemos evitar convertirnos en una en\u00e9sima secta pol\u00edtica, con sus degenerados rituales autorreferenciales? Podr\u00edamos a\u00f1adir que cualquier juramento verdadero nos obliga a ser capaces de celebrar el acontecimiento de un \u00abnosotros\u00bb \u00e1vido de nuevas amistades. Surgimiento de los comunales: trama de las experiencias fr\u00e1giles de la compartici\u00f3n. No se trata de colectivos, sino de agenciamientos y cuidados que les damos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">(Primera incisi\u00f3n. Mesianismo: hemos sido envenenados por el mesianismo. Si consideramos con Benjamin que la reactualizaci\u00f3n de la historia es el advenimiento de un \u00abllamado\u00bb desde el fondo de los tiempos que actualiza nuevas determinaciones de lo que fue (y fue derrotado), podemos, s\u00ed, ser fieles a que la historia nos proyecte de nuevo hacia horizontes de expectativa. Las historias de los vencidos son infinitamente m\u00e1s sensibles y plurales que la historia teleol\u00f3gica, pomposa, satisfecha, lineal y asquerosa de los vencedores. Por ejemplo, aquella que se ha llamado Progreso. Podemos hacernos sensibles a horizontes de expectativa si asumimos la delicada tarea de reactivar nuevas determinaciones del pasado. Aqu\u00ed, ahora, fabricando los paisajes y los pasajes. Estas historias volver\u00e1n a tener sus geograf\u00edas si nos preocupamos por ello. Un amigo dijo hace poco: no necesitamos Constituciones, necesitamos geograf\u00edas).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">(Segunda incisi\u00f3n: en un libro sobre la Comuna de Par\u00eds, el historiador Quentin Deluermoz, <em>Commune(s), 1870-1871<\/em>, saca a relucir en un pasaje vibrante de intensidad un aspecto historiogr\u00e1fico en el que se vinculan espacio y tiempo. La Comuna de Par\u00eds tuvo tanto que ver con geograf\u00edas urbanas de los barrios de la ciudad como con espectros del tiempo. Las primeras se desenvuelven en la inmanencia del tejido urbano, a trav\u00e9s de sus sedimentaciones afectivas, los condicionantes de la cooperaci\u00f3n que se lleva a cabo, las segundas en los resabios de un tiempo pasado que resiste y no quiere pasar, una vez m\u00e1s determinado por la actualidad intempestiva: desde el comunalismo medieval hasta las guerras de religi\u00f3n, pasando por todas las iconoclasias persistentes contra la representaci\u00f3n. A\u00f1adamos esto: en la Comuna insurrecta se destruy\u00f3 la columna de la plaza Vend\u00f4me, pero los servicios postales se reorganizaron en apenas dos meses).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">(Tercera incisi\u00f3n: para los catalanes, que siguen siendo bastardos de la Guerra Civil espa\u00f1ola, ochenta a\u00f1os despu\u00e9s. Hasta los imb\u00e9ciles de la Movida espa\u00f1ola lo eran, aunque hicieran todo, incluidas malas pel\u00edculas \u2014evidentemente alabadas\u2014, para intentar olvidarla sumergi\u00e9ndose en cuerpo y alma en el vac\u00edo sideral del hedonismo. L\u00edneas proletarias persistentes en la edad de hielo fascista. Luego, los a\u00f1os del invierno espa\u00f1ol: el decorado, la \u00e9poca balbuceante del \u00abdesarrollo\u00bb por la que el Estado franquista empez\u00f3 a reconciliarse con el capitalismo ya ampliamente globalizado. Una \u00e9poca de \u00abnormalizaci\u00f3n\u00bb del r\u00e9gimen promovida por los tecn\u00f3cratas del Opus Dei. Una \u00e9poca humillante de turismo masivo y de emigraci\u00f3n no menos masiva de los cuatro rincones pauperizados de la pen\u00ednsula. Pero todo esto fue <em>despu\u00e9s<\/em>. Antes estaba la revoluci\u00f3n anarquista, sus luchas internas, su aplastamiento, y luego la Guerra Civil: nuestro propio Edipo. Oscuros secretos de familia, sufrimientos tan pagados, las tribus nacidas de la debacle posrevolucionaria. A menudo, los \u00fanicos secretos de familia que importaban eran los recuerdos proscritos del anarquismo, de las traiciones, de las colaboraciones que hab\u00edan hecho saltar por los aires las comunidades de barrio y pueblos, la herencia de la izquierda antifranquista, basada en el trabajo sucio estalinista de un Partido Comunista Espa\u00f1ol que hab\u00eda metido la mano en el \u00faltimo gobierno republicano, a pesar de su insignificancia en el panorama revolucionario.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Pero por qu\u00e9 insistir en estas historias familiares devastadas. Podr\u00eda ser un disparate si no fuera porque \u00e9ste es el lugar, un lugar, desde el que es posible reclamar un entrelazamiento de mundos y sus resabios hist\u00f3ricos. Intentar escapar de la tiran\u00eda del presente. No deshacerse de las bifurcaciones fallidas de la historia, no continuar el trabajo renegado que lleva a la renegaci\u00f3n de la actualizaci\u00f3n de los mundos aplastados. Pertenecemos al mundo derrotado del proletariado, que persiste en sus devenires revolucionarios. Sea cual sea el lado en el que estemos. S\u00ed, ah\u00ed tambi\u00e9n, radicalizaci\u00f3n de la experiencia en una pluralidad de tiempos hist\u00f3ricos).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Las insurrecciones van y vienen, con sus cad\u00e1veres c\u00e9lebres o an\u00f3nimos. <em>Las revoluciones insisten<\/em>. Hay pasados que no pasan. Todos somos supervivientes de antiguas historias revolucionarias. Hoy sentimos el resurgimiento de viejas l\u00edneas proletarias que son nuevos caminos a forjar. Esto no tiene nada que ver con la lucha <em>de clases<\/em>. Nos corresponde a nosotros, los comunistas plebeyos sinceros, cultivarlos. Nadie lo har\u00e1 por nosotros. No se trata de vanguardistas sino de <em>conjuradores<\/em> que prometen compartir las percepciones de una arqueolog\u00eda del futuro. Sin esto no hay transmisi\u00f3n. No hay comunidad posible. Al fin y al cabo, la condici\u00f3n para la existencia de cualquier insurrecci\u00f3n que merezca la pena vivir reside en el tejido de las vidas comunales que hemos heredado para salir del presentismo del presente.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Radicalizar nuestra experiencia es permanecer fieles a ella, no por una lealtad est\u00fapida que a veces es asesina, sino por la alegr\u00eda que nos proporciona la copertenencia a una situaci\u00f3n que siempre es una reactualizaci\u00f3n de historias antiguas \u2014 y de las citas ocultas entre las generaciones antiguas y la nuestra, como nos dicen las cautivadoras palabras de Benjamin.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>Lo ilimitado de la parcialidad\u2026<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">\u00bfEst\u00e1 todo a nuestro alcance? Hay que tener en cuenta de qu\u00e9 se trata \u00abtodo\u00bb. Si es el nombre de los procesos de totalizaci\u00f3n, obviamente, no s\u00f3lo este <em>todo<\/em> no est\u00e1 a nuestro alcance, sino que debemos rechazarlo. \u00bfTodav\u00eda tenemos que discutir sobre los l\u00edmites del planeta con respecto a la totalizaci\u00f3n del mercado y su procesi\u00f3n de destrucci\u00f3n? Pero en otro nivel, \u00bfdebemos, siguiendo el puritanismo muy cat\u00f3lico del psicoan\u00e1lisis, obsesionado por el goce imposible, restituir el sujeto y su l\u00edmite fundante en una dolororista falta-de-ser? No nos falta nada; no hay l\u00edmite si nos aferramos a la infinita variedad de experiencias de las que s\u00f3lo somos una cristalizaci\u00f3n, antes de convertirnos en el recorrido de las experiencias de los dem\u00e1s. Entonces incluso la muerte ya no es un l\u00edmite. \u00abYo\u00bb no es un Otro. Sino s\u00f3lo un pasaje para y \u00abhacia\u00bb otros en el establecimiento fragmentario de la comunidad.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Pero, sin embargo, podr\u00edamos decir de cada fragmento que contiene en s\u00ed mismo <em>su propia totalidad<\/em>, atrapado en multiplicidades generativas: \u00abel fragmento es, en sentido estricto, un acto, una producci\u00f3n, e incluso una productividad; es a la vez germinal y generativo: pulula y cultiva [\u2026] no dispersa su puesta en marcha, no hace que se rompa, que se fracture; la hace plural, numerosa, lo m\u00e1s numerosa posible\u00bb (Daniel Wilhem, <em>Les romantiques allemands<\/em>). En la fragmentaci\u00f3n existe la posibilidad de infinitas variaciones. En este sentido, s\u00ed, todo est\u00e1 a nuestro alcance. Pero tenemos que dejar los esquemas de la causalidad. Las causas nunca son suficientes, nunca son suficientes para explicar la variedad de consecuencias. En este sentido, si <em>todo<\/em> est\u00e1 a nuestro alcance, es porque ya no estamos en una l\u00f3gica del fundamento, sino en las formas <em>generativas de la posibilidad<\/em> resultantes del encuentro entre diferencias. El conjunto de multiplicidades surge por heterog\u00e9nesis: el mundo vuelve a ser infinito.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">A\u00f1adamos esto: el l\u00edmite ya no es lo que tenemos que pensar sino lo que tenemos que enfrentar (David Lapoujade, <em>Deleuze. Los movimientos aberrantes<\/em>), lo que tenemos que traspasar. Isabelle Stengers tambi\u00e9n nos dice, en <em>R\u00e9activer le sens commun<\/em>, que \u00abrespetar una restricci\u00f3n no es aceptar un l\u00edmite\u00bb. Pero a veces, la atenci\u00f3n prestada a la restricci\u00f3n nos lleva a no traspasar un l\u00edmite. Renunciamos a ello para dejar vivir un mundo en el que sentimos que inmiscuirnos ser\u00eda traer la devastaci\u00f3n. Esto requiere tacto, una atenci\u00f3n escrupulosa a los modos de existencia de los fragmentos que pueblan el mundo de las multiplicidades. \u00bfNo podr\u00edamos decir que el tacto es una forma de cultivar el gusto por las versiones, <em>es decir, por las traducciones de las relaciones con el mundo<\/em>, infinitas en su posibilidad? A condici\u00f3n de que aceptemos que cada traducci\u00f3n renueva cada vez nuestra pertenencia a una situaci\u00f3n, transfigur\u00e1ndonos en nuevos narradores. La traducci\u00f3n es el recuento de un retorno detallado de la experiencia a aquellos que quieren escucharla (\u00abAs\u00ed, la huella del narrador se adhiere a la narraci\u00f3n como la huella de la mano del alfarero se adhiere al jarr\u00f3n de arcilla. Todo narrador tiende a comenzar su historia relatando las circunstancias en las que \u00e9l mismo aprendi\u00f3 lo que va a seguir\u00bb, W. Benjamin, <em>El narrador<\/em>).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Tomemos otro ejemplo sobre los l\u00edmites: la cuesti\u00f3n del tiempo. El tiempo lineal de la producci\u00f3n, del \u00abcrecimiento\u00bb infinito que nos lleva no al goce infinito sino a la limitaci\u00f3n de nuestras relaciones con las multiplicidades mediante la homogeneizaci\u00f3n y la destrucci\u00f3n. \u00a1En cambio, los tiempos relativos a las relaciones entre los seres, los tiempos fragmentarios de la pluralidad de los modos de existencia son infinitos! As\u00ed que s\u00ed: todo est\u00e1 a nuestro alcance si no pretendemos el Todo, si cultivamos la parcialidad. De fragmento en fragmento, hay singularidades que surgen de sus conexiones parciales. Las composiciones resultantes son tan infinitas como su parcialidad.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Nada est\u00e1 a nuestro alcance si no creemos en nuestra experiencia. El resto (todo el resto, es decir, las infinitas composiciones posibles de la experiencia) es un trabajo de tacto y traducci\u00f3n. \u00c9ste es el \u00fanico l\u00edmite: se encuentra en los lugares donde se realiza un retorno de la experiencia. Si existo s\u00f3lo para hacer existir a otros seres, que a su vez me hacen existir a m\u00ed, es porque estos seres, en su modo de existencia, me indican nuevas formas posibles de habitar <em>otro<\/em> mundo. Y formas de volver a aquel que dej\u00e9.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Inscribirse en la realidad no requiere l\u00edmites sino modos de pertenencia. Pero nunca pertenecemos s\u00f3lo al mundo. Es la flaqueza ontol\u00f3gica de lo que hemos llamado Modernidad \u2014esa extra\u00f1a concepci\u00f3n de la autonom\u00eda como desapego\u2014 la que ha conseguido hacernos creer esto. \u00a1Ah! El sue\u00f1o enfermizo de la autonom\u00eda, \u00a1cuando la autonom\u00eda no es m\u00e1s que la sucesi\u00f3n de nuestras interdependencias situadas contra la heteronom\u00eda sin lugar!<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Hacer vivir la experiencia es una lucha muy desigual contra las fuerzas de totalizaci\u00f3n que son tambi\u00e9n las del despojo. Nos han hartado durante casi tres mil a\u00f1os con la idea burlesca de la autonom\u00eda como fundamento, con la igualdad actuando en el espacio cerrado de la asamblea, donde la rivalidad pol\u00edtica pretende totalizar la ciudad de los iguales (esto era obviamente una cuesti\u00f3n muy masculina), todos igualmente desencarnados. El todo erigido en <em>politeia<\/em> totalizante. Desde el <em>demos<\/em> griego hasta la <em>ecclesia<\/em> cristiana, pasando por los posteriores avatares del Leviat\u00e1n estatal, incluido el infame parlamentarismo como \u00abc\u00e1mara separada\u00bb desde la que se mira al \u00abpueblo\u00bb: repugnante pornograf\u00eda de la representaci\u00f3n.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>La elecci\u00f3n de la diferencia<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Contra esta tradici\u00f3n maligna <em>del todo<\/em> de la representaci\u00f3n, necesitamos un sobresalto \u00e9tico que no puede tener lugar sin cultivos que sit\u00faen nuestros apegos. Pero estos apegos tambi\u00e9n requieren su cuota de desapego. Desapego de las formas sociales <em>que nos hacen vivir<\/em> haciendo que la totalidad viva en nosotros (aunque est\u00e9 dividida: esto no cambia nada). Re-apego a las formas comunales que hacemos vivir. B\u00e1sicamente, el \u00fanico l\u00edmite es el de la elecci\u00f3n, el de la decisi\u00f3n. Elegir esto en lugar de aquello. Y considerar una decisi\u00f3n como la radicalizaci\u00f3n irrevocable de nuestra experiencia (sobre la elecci\u00f3n como <em>hip\u00f3tesis viva<\/em>, William James dijo en <em>La voluntad de creer<\/em>: \u00abDecir de una hip\u00f3tesis que posee el m\u00e1ximo de vida es decir que se dispone a actuar irrevocablemente\u00bb). Contra el escepticismo, elegir siempre la creencia.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Deber\u00edamos a\u00f1adir algo aqu\u00ed: que toda elecci\u00f3n es inseparable de un universo normativo en el que el cultivo de la compartici\u00f3n, de la reciprocidad, hace posible variedades <em>singulares<\/em> de experiencia. En otras palabras, la diferencia. La norma nunca ha descansado en unos l\u00edmites, en unos fundamentos, en la trascendencia de la Ley. Es el efecto de las m\u00e1quinas productivas e inmanentes de la comunidad, surge del suelo mismo de nuestras afecciones, nuestras sensibilidades, nuestras percepciones. Siempre nos hace <em>diferir<\/em>. Es a trav\u00e9s de nuestras dependencias que nacen nuestras transfiguraciones. Es a trav\u00e9s de las transfiguraciones que somos capaces de sedimentar nuestros valores comunes, incluidos los de los l\u00edmites que aceptamos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El \u00abtodo\u00bb inagotable en sus variaciones no reside en el espacio de la asamblea, una colecci\u00f3n de sujetos que se enronquecen con subterfugios viciosos para cerrarle el pico a sus <em>iguales<\/em> igualmente indiferentes, sino en los lugares de la metamorfosis. A la <em>polis<\/em>, y a sus dem\u00f3cratas inflados de importancia, le opondremos los misterios y las transformaciones de la <em>kh\u00f4ra<\/em>. No hace falta una Arcadia de fantas\u00eda. La <em>kh\u00f4ra<\/em> persiste hoy en los bosques y en el campo, incluso cuando est\u00e1n da\u00f1ados, tanto como en nuestros barrios m\u00e1s ordinarios en proceso de gentrificaci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\u00c9stos son nuestros \u00fanicos l\u00edmites revolucionarios si no queremos repetir los desastres de las antiguas revoluciones. Todo tiene que empezar de nuevo. No hay Tierra Prometida, no hay comunismo en el cielo claro de las ideas. El comunismo no es una idea, es siempre una pr\u00e1ctica de comunizaci\u00f3n, es decir, el misterio de nuestras transfiguraciones. \u00c9stas son ilimitadas. Pero experimentar un mundo es siempre una prueba que exige nuevas determinaciones.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>Fin del sujeto soberano. La terap\u00e9utica<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Hay un pasaje de la <em>Teor\u00eda del Bloom<\/em> que sigue siendo muy acertado a\u00f1os despu\u00e9s \u2014 aunque a este brillante texto se le pueda criticar una reificaci\u00f3n casi ontol\u00f3gica del simulacro y, en contrapartida y por contraste, del \u00abexilio\u00bb que se supone incorporado a la comunidad. Se trata de un pasaje en el que se habla de la \u00abrep\u00fablica burguesa\u00bb como forma consumada de la separaci\u00f3n (pero se podr\u00eda decir que la Metr\u00f3poli \u2014tambi\u00e9n lo dicen\u2014 es su superaci\u00f3n, s\u00f3lo que peor): \u00abEn ella, de manera in\u00e9dita, la existencia del hombre como ser singular se separa formalmente de su existencia como miembro de la comunidad\u00bb. Pero sin querer basar ninguna clase de aristocratismo cr\u00edtico en esta observaci\u00f3n, parece dif\u00edcil, en nuestra situaci\u00f3n actual, no cuestionar y poner a prueba lo que puede ser la comunidad redescubierta en la era de la atomizaci\u00f3n de las redes y el fascismo nihilista de la mercanc\u00eda (se han convertido en la misma cosa). En este sentido, podr\u00edamos retomar otro pasaje del mismo texto: \u00abnos obstinamos en asumir la hip\u00f3tesis externa de nuestra identidad hacia nosotros mismos; <em>jugamos<\/em> al sujeto\u00bb. Quisiera hacerme eco de lo que escrib\u00ed en 2011 en <em>En finir avec le capitalisme th\u00e9rapeutique<\/em> (\u00abFragments : communisme de la gu\u00e9rison\u00bb): \u00abTodo proceso terap\u00e9utico, antes de comenzar con los conceptos, se compromete con las percepciones: m\u00e1s que un universo de representaciones, un pensamiento concreto de la intencionalidad, donde la conciencia apunta a algo y, abri\u00e9ndose a algo distinto de s\u00ed misma, es apuntada por las cosas\u00bb. La terap\u00e9utica es el cuidado que se da, no a sujetos, sino a relaciones. La comunidad es una terap\u00e9utica sin fin. La terap\u00e9utica es la epifan\u00eda de fragmentos de comunidades, sus nuevas coalescencias. Y as\u00ed, sin fin. Adem\u00e1s, \u00abTerapeutas\u00bb era el nombre que daban los griegos a una secta esenia disidente exiliada en el desierto que se dedicaba a una <em>relaci\u00f3n igualitaria<\/em> con Dios. Con la terap\u00e9utica estamos tratando con relaciones. Es relaci\u00f3n \u00abcon\u00bb\u2026 con Dios, con deidades, con humanos y con no-humanos. No tiene nada que ver con colectivos en la medida en que \u00e9stos son una colecci\u00f3n de sujetos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Cualquier terap\u00e9utica digna de ese nombre cuida las relaciones que conforman un mundo. Habr\u00eda que precisar entonces, e ir m\u00e1s all\u00e1 como lo hace Isabelle Stengers: no \u00abrelaciones\u00bb [<em>relations<\/em>] (estamos sepultados por relaciones, estamos abrumados por relaciones en un mundo crispado por las redes), sino <em>relaciones<\/em> [<em>rapports<\/em>]. Formas de relacionarse con el mundo y con la heterogeneidad de los seres que lo pueblan. O la posibilidad de transfigurar nuestras formas de existir. Si s\u00f3lo existimos haciendo existir, es porque las relaciones no tratan con individuos ya individuados sino con zonas formativas de la experiencia de las que surgen los devenires de la individuaci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Para ello, debemos creer en el mundo. Escuchar sus llamados. Pero \u00e9sa es otra historia, la de la lucha a muerte contra cualquier idea de soberan\u00eda. La del sujeto soberano como condici\u00f3n de existencia del Estado moderno, que a su vez no existe sin sus s\u00fabditos a los que gobernar. No hay sociedad sin gobierno. Y a la inversa, no hay gobierno sin sociedad y sin sujetos. Y el mejor sujeto al que gobernar es el que reclama su propia soberan\u00eda: \u00a1la cruel ficci\u00f3n de un gobierno de s\u00ed mismo!<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En este sentido, todav\u00eda no hemos salido del precepto kantiano recordado ir\u00f3nicamente por Deleuze y Guattari en <em>Mil mesetas<\/em>: \u00abObedece siempre, porque cuanto m\u00e1s obedezcas, m\u00e1s ser\u00e1s due\u00f1o, ya que s\u00f3lo obedecer\u00e1s a la raz\u00f3n pura, es decir, a ti mismo\u00bb.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Contra el ser del juicio, sujeto de un conocimiento <em>a priori<\/em>, sujeto del fundamento: los seres de la posesi\u00f3n. Seres que, con otros seres, encuentran su forma de existencia en los problemas de la posesi\u00f3n. Salir de la modernidad y de sus desastres se resume quiz\u00e1 en esto: acabar (de nuevo) con el juicio, el de Dios o el de la Raz\u00f3n, y con la autonom\u00eda del sujeto como fundamento. Pero para ello debemos escuchar los llamados del mundo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Y quien quiera entender, que entienda.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;padding-left: 120px\"><em>Buenos d\u00edas. Quiz\u00e1 calma<\/em><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;padding-left: 120px\"><em>el \u00e1spero viento, y m\u00e1s lentas,<\/em><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;padding-left: 120px\"><em>suaves, acompa\u00f1adas,<\/em><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;padding-left: 120px\"><em>vendr\u00e1n las nuevas horas<\/em><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;padding-left: 120px\"><em>de hoy.<\/em><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;padding-left: 120px\">Salvador Espriu, <em>Mrs. Death<\/em><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 12 de abril de 2021, Josep Rafanell i Orra envi\u00f3 este texto a lundimatin, o m\u00e1s bien estas pistas. 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