{"id":210,"date":"2016-05-11T14:57:37","date_gmt":"2016-05-11T12:57:37","guid":{"rendered":"http:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=210"},"modified":"2016-05-11T14:57:37","modified_gmt":"2016-05-11T12:57:37","slug":"philippe-lacoue-labarthe-jean-luc-nancy-el-mito-nazi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=210","title":{"rendered":"Philippe Lacoue-Labarthe &amp; Jean-Luc Nancy \/ El mito nazi"},"content":{"rendered":"<div class=\"separator\" style=\"clear: both;text-align: center\">\n<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" border=\"0\" src=\"http:\/\/1.bp.blogspot.com\/-Dc388SRJMoU\/VH1wBpKFNWI\/AAAAAAAAAf8\/kDzUFtI69Dw\/s400\/lacoue%2Blabarthe%2Bnancy.jpg\" height=\"192\" width=\"400\" \/><\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">\n<i>Situaci\u00f3n<\/i><\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\n1) El texto que sigue fue, en su origen, una ponencia relativamente breve, pronunciada el 7 de mayo de 1980 en un coloquio organizado por el <i>Comit\u00e9 d\u2019information sur l\u2019holocauste<\/i>, en Schiltigheim, sobre \u201cLos mecanismos del fascismo\u201d. En el marco fijado por ese tema, no nos propusimos presentar otra cosa que un esquema, un esquema para an\u00e1lisis que requieren otros desarrollos<small><sup>1<\/sup><\/small>. Si, en esta nueva presentaci\u00f3n, hemos modificado un poco nuestro texto, no ha dejado por ello de ser esquem\u00e1tico.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\n2) No somos historiadores \u2014 y menos a\u00fan historiadores especializados en el estudio del nazismo. Que no se espere de nosotros, por consiguiente, una descripci\u00f3n factual de los mitos o de los elementos m\u00edticos del nazismo; ni una descripci\u00f3n de la exhumaci\u00f3n y de la utilizaci\u00f3n, por parte del nazismo, de todo un material mitol\u00f3gico antiguo, considerado en particular como espec\u00edficamente germano.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nQue se lo espere tanto menos cuanto que, hecha la parte de la ignorancia (hemos le\u00eddo poco de la abundante y mon\u00f3tona literatura de la \u00e9poca), nosotros consideramos ese fen\u00f3meno relativamente superficial y secundario: como todo nacionalismo, el nazismo tom\u00f3 de la tradici\u00f3n que se apropiaba, la tradici\u00f3n alemana, un cierto n\u00famero de elementos simb\u00f3licos, entre los cuales los elementos propiamente mitol\u00f3gicos no son los \u00fanicos, ni, es probable, los m\u00e1s importantes. Como todo nacionalismo, dicho de otro modo, el nazismo exalt\u00f3 de un modo nost\u00e1lgico la tradici\u00f3n hist\u00f3rico-cultural alemana o m\u00e1s ampliamente germ\u00e1nica (todo aquello susceptible de ser integrado en un germanismo). Pero en esta exaltaci\u00f3n \u2014que reanima tanto el folclor como el <i>Volkslied<\/i>, la imaginer\u00eda campesina del posromanticismo y las ciudades de la Hanse, las \u201cligas\u201d (<i>B\u00fcnde<\/i>) estudiantiles antinapole\u00f3nicas, las corporaciones medievales, las \u00d3rdenes caballerescas, el Santo Imperio, etc.\u2014, una mitolog\u00eda (digamos, la de Erda, Od\u00edn y Wotan) desde hace mucho tiempo fuera de uso, a pesar de Wagner y algunos otros, apenas pod\u00eda contar para algunos intelectuales y artistas, si acaso para ciertos profesores o educadores. En pocas palabras, tal g\u00e9nero de exaltaci\u00f3n no tiene nada de espec\u00edfico (no m\u00e1s que la exaltaci\u00f3n de Juana de Arco por el Estado Franc\u00e9s de P\u00e9tain). Ahora bien, lo que debe interesarnos aqu\u00ed es la especificidad del nazismo. Y ella debe ocuparnos de tal suerte que el cuestionamiento de una mitolog\u00eda, de sus sospechosos prestigios y de sus \u201cbrumas\u201d, no sirva, como sucede a veces, de expediente f\u00e1cil, y en el fondo de procedimiento dilatorio (y un poco racista, o al menos, llanamente, antialem\u00e1n) para hurtarse al an\u00e1lisis.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nEs por ello que no hablaremos aqu\u00ed de <i>los<\/i> mitos, en plural, del nazismo. Sino \u00fanicamente del mito del nazismo, o del mito nacionalsocialista <i>como tal<\/i>. Es decir, de la manera en que el nacionalsocialismo, usando o no los mitos, se constituye en la dimensi\u00f3n, en la funci\u00f3n y en la seguridad propiamente m\u00edticas.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nEs por ello tambi\u00e9n que nos guardaremos bien de desvalorizar los mitos del nazismo, en el sentido en el que un an\u00e1lisis cr\u00edtico extremadamente fino (el de Roland Barthes) ha podido, utilizando conjuntamente los instrumentos de la sociolog\u00eda, del marxismo (brechtiano) y de la semiolog\u00eda, desmontar los mitologemas que estructuraban, no hace mucho, el inconsciente sociocultural de la peque\u00f1a burgues\u00eda francesa. Frente a un fen\u00f3meno de una amplitud y de una masividad tales como las del nazismo, un an\u00e1lisis de este g\u00e9nero no tendr\u00eda estrictamente ning\u00fan inter\u00e9s \u2014 y ni siquiera, podemos apostarlo, alguna pertinencia<small><sup>2<\/sup><\/small>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\n3) Lo que nos interesa y nos retendr\u00e1 en el nazismo, es esencialmente <i>la ideolog\u00eda<\/i>, en el sentido en el que Hannah Arendt ha definido este t\u00e9rmino en su ensayo <i>The origins of totalitarism<\/i>. Es decir, la ideolog\u00eda como la l\u00f3gica, cumpli\u00e9ndose totalmente (y proviniendo de una voluntad del cumplimiento total), de una idea, que \u201cpermite explicar el movimiento de la historia como un proceso \u00fanico y coherente\u201d<small><sup>3<\/sup><\/small>. \u201cEl movimiento de la historia y el proceso l\u00f3gico de esta noci\u00f3n -dice todav\u00eda Hannah Arendt- supuestamente se corresponden punto por punto, de tal suerte que todo lo que sucede, sucede en conformidad con la l\u00f3gica de una idea.\u201d<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nLo que nos interesa y nos retendr\u00e1, en otros t\u00e9rminos, es la ideolog\u00eda en cuanto que, por un lado, se propone siempre como una explicaci\u00f3n <i>pol\u00edtica<\/i> del mundo, es decir, como una explicaci\u00f3n de la <i>historia<\/i> (o, si se quiere, de la <i>Weltgeschichte<\/i>, entendida menos como \u201chistoria mundial\u201d que como \u201cmundo-historia\u201d, mundo que no est\u00e1 hecho sino de un proceso, y de su necesidad auto-legitimante) a partir de un concepto \u00fanico: el concepto de raza, por ejemplo, o el concepto de clase, incluso el de \u201chumanidad total\u201d; y en cuanto que, por otra parte, esta explicaci\u00f3n o concepci\u00f3n del mundo (<i>Weltanschauung<\/i>: visi\u00f3n, intuici\u00f3n, aprehensi\u00f3n comprehensiva del mundo \u2014 t\u00e9rmino filos\u00f3fico del que el nacional-socialismo, lo veremos m\u00e1s adelante, hizo gran uso) se quiere una explicaci\u00f3n o una concepci\u00f3n <i>total<\/i>. Esta totalidad significa, por lo menos, que la explicaci\u00f3n es indiscutible, sin defecto y sin tacha, contrariamente a los pensamientos de la filosof\u00eda de donde ella toma empero sin rubor la mayor parte de sus recursos, pero que caracterizan el estilo arriesgado y problem\u00e1tico, la \u201cinseguridad\u201d, como dice Hannah Arendt, de su cuestionamiento. (De lo que resulta, por lo dem\u00e1s, que la filosof\u00eda es tambi\u00e9n rechazada por los ide\u00f3logos que la solicitan, y reenviada a la incertidumbre y a las vacilaciones timoratas de la \u201cintelectualidad\u201d: la historia de los fil\u00f3sofos y\/o ide\u00f3logos del y en el nazismo es bastante clara a este respecto<small><sup>4<\/sup><\/small>.)<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nHabr\u00eda que mostrar rigurosamente, aqu\u00ed, qu\u00e9 relaciones mantiene la ideolog\u00eda, as\u00ed concebida como <i>Weltanschaung<\/i> total, con eso que Hannah Arendt llama la \u201cdominaci\u00f3n total\u201d, es decir, ante todo con lo que Carl Schmitt, autoriz\u00e1ndose a la vez en el discurso propiamente fascista (el de Mussolini y Gentile) y en el concepto j\u00fcngeriano de \u201cmovilizaci\u00f3n total\u201d (encargado de dar una primera definici\u00f3n de la t\u00e9cnica como potencia total y mundial), llamaba el <i>Estado total<\/i>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nHabr\u00eda que mostrar rigurosamente adem\u00e1s c\u00f3mo el Estado total debe ser concebido como <i>Estado-Sujeto<\/i> (ese sujeto, se trate de la naci\u00f3n o de la humanidad, de la clase, de la raza o del partido, siendo o aspirando a ser sujeto absoluto), de tal suerte que es, en \u00faltima instancia, en la filosof\u00eda moderna o en la metaf\u00edsica consumada del Sujeto donde la ideolog\u00eda encuentra a pesar de todo su cauci\u00f3n verdadera: es decir, en este pensamiento del ser (y\/o del devenir, de la historia) en cuanto subjetividad presente a s\u00ed misma, soporte, fuente y fin de la representaci\u00f3n, de la certidumbre y de la voluntad. (Pero habr\u00eda que recordar tambi\u00e9n con precisi\u00f3n c\u00f3mo la filosof\u00eda que deviene ideolog\u00eda inaugura tambi\u00e9n, y al mismo tiempo, ese <i>fin de la filosof\u00eda<\/i> del que Heidegger, Benjamin, Wittgenstein y Bataille dieron testimonio m\u00faltiple aunque simult\u00e1neo.)<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nHabr\u00eda que mostrar rigurosamente, finalmente, que la l\u00f3gica de la idea o del sujeto, que as\u00ed se consuma, es para empezar, como se puede ver gracias a Hegel, la l\u00f3gica del Terror (que sin embargo, en s\u00ed misma, no es propiamente fascista ni totalitaria)<small><sup>5<\/sup><\/small>, y es a continuaci\u00f3n, en su \u00faltimo desarrollo, el fascismo. La <i>ideolog\u00eda del sujeto<\/i> (lo que, quiz\u00e1, no sea sino un pleonasmo), eso es el fascismo, valiendo la definici\u00f3n, por supuesto, para el d\u00eda de hoy. Evocaremos todav\u00eda este punto: pero va de suyo que la demostraci\u00f3n que requiere excede los l\u00edmites de esta exposici\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nSi queremos, sin embargo, insistir un poco sobre este motivo, es en realidad para marcar nuestra desconfianza y nuestro escepticismo, trat\u00e1ndose del nazismo, respecto de la acusaci\u00f3n apresurada, brutal y las m\u00e1s de las veces ciega, de <i>irracionalismo<\/i>. Hay por el contrario una <i>l\u00f3gica del fascismo<\/i>. Lo cual tambi\u00e9n quiere decir que <i>cierta l\u00f3gica es fascista<\/i>, y que esta l\u00f3gica no es simplemente ajena a la l\u00f3gica general de la racionalidad en la metaf\u00edsica del Sujeto. No decimos eso solamente para subrayar hasta qu\u00e9 punto cierta oposici\u00f3n asumida, a veces en la ideolog\u00eda nazi, a veces a prop\u00f3sito de ella, ente el <i>mythos<\/i> y el <i>logos<\/i>, oposici\u00f3n en apariencia elemental, es de hecho muy compleja (habr\u00eda que releer a este respecto, entre otros, varios textos de Heidegger)<small><sup>6<\/sup><\/small>; tampoco lo decimos solamente para recordar que, como todo totalitarismo, el nazismo apelaba a una ciencia, es decir, mediante la totalizaci\u00f3n y la politizaci\u00f3n del Todo, a <i>la<\/i> ciencia; y lo decimos antes que nada porque, si ciertamente no debemos olvidar que uno de los componentes esenciales del fascismo es la <i>emoci\u00f3n<\/i>, de masas, colectiva (y esta emoci\u00f3n no es solamente la emoci\u00f3n pol\u00edtica: es, hasta cierto punto al menos, en la emoci\u00f3n pol\u00edtica la emoci\u00f3n revolucionaria misma), tampoco debemos olvidar que la susodicha emoci\u00f3n se conjuga siempre con <i>conceptos<\/i> (y esos conceptos pueden ser, en el caso del nazismo, \u201cconceptos reaccionarios\u201d, no dejando por ello de ser conceptos).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nSencillamente acabamos de recordar aqu\u00ed una definici\u00f3n de Reich, de la <i>Psicolog\u00eda de masas del fascismo<\/i>: \u201cConceptos reaccionarios que se agregan a una emoci\u00f3n revolucionaria dan por resultado la mentalidad fascista.\u201d Lo que no significa, ni en la letra de ese texto ni para nosotros, que toda emoci\u00f3n revolucionaria est\u00e9 inmediatamente condenada al fascismo ni que los conceptos con fama de \u201cprogresistas\u201d est\u00e9n siempre, por s\u00ed mismos, protegidos de un contagio fascisante. Se trata sin duda, en ambos casos, de una manera de \u201chacer mito\u201d, o de no hacerlo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\n4) Al interior del fen\u00f3meno general de las ideolog\u00edas totalitarias, nos atenemos aqu\u00ed a la diferencia espec\u00edfica, o a la naturaleza propia del nacional-socialismo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nEn el \u00e1mbito en el que estamos situados, esta especificidad puede ser enfocada, de manera por lo dem\u00e1s totalmente cl\u00e1sica, a partir de dos enunciados:<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\n1.- el nazismo es un fen\u00f3meno espec\u00edficamente alem\u00e1n;<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\n2.- la ideolog\u00eda del nazismo es la ideolog\u00eda racista.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nDe la conjunci\u00f3n de esos dos enunciados, no se debe evidentemente concluir que el racismo sea el patrimonio exclusivo de los alemanes. Se sabe suficientemente el lugar que mantuvieron, en los or\u00edgenes de la ideolog\u00eda racista, autores franceses e ingleses. Una vez m\u00e1s, que no se espere de nosotros una puesta en cuesti\u00f3n simplificadora y c\u00f3moda de Alemania, del alma alemana, de la esencia del pueblo alem\u00e1n, de la germanidad, etc. Al contrario.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nHubo incontestablemente, y hay quiz\u00e1 todav\u00eda un problema alem\u00e1n. Frente a ese problema, la ideolog\u00eda nazi ha sido un tipo de respuesta del todo determinada, pol\u00edticamente determinada. Y no hay ninguna duda de que la tradici\u00f3n alemana, y en particular la tradici\u00f3n del pensamiento alem\u00e1n, no es absolutamente ajena a esta misma ideolog\u00eda. Pero eso no quiere decir que ella sea responsable de esa ideolog\u00eda, y, por ello, condenable en bloque. Entre una tradici\u00f3n de pensamiento y la ideolog\u00eda que viene, siempre abusivamente, a inscribirse en ella, hay un abismo. El nazismo no est\u00e1 m\u00e1s en Kant, en Fichte, en H\u00f6lderlin o en Nietzsche (todos ellos pensadores solicitados por el nazismo) \u2014y ni siquiera, en \u00faltima instancia, en el m\u00fasico Wagner\u2014 de lo que el Gulag est\u00e1 en Hegel o en Marx. O el Terror, sencillamente, en Rousseau. De la misma manera, y no importa cu\u00e1l haya sido su mediocridad (a la medida de la cual es necesario sin embargo pesar toda su ignominia), el petainismo no es una raz\u00f3n suficiente para invalidar, por ejemplo, Barr\u00e8s o Claudel. S\u00f3lo es condenable el pensamiento que se pone deliberadamente (o confusamente, emocionalmente) al servicio de una ideolog\u00eda, y que se abriga detr\u00e1s de ella, o busca aprovecharse de su poder: Heidegger durante los diez primeros meses del nazismo, C\u00e9line bajo la Ocupaci\u00f3n, y un buen n\u00famero de otros, en esa \u00e9poca o despu\u00e9s (y en otras partes).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nAs\u00ed, nos vemos conducidos a agregar todav\u00eda esta precisi\u00f3n: en la medida en que aqu\u00ed nos incumbe despejar los rasgos espec\u00edficos de una figura que la historia nos ha entregado como \u201calemana\u201d, en la misma medida nuestra intenci\u00f3n se aleja, sin embargo, de querer presentar esta historia como el efecto de un determinismo, sea \u00e9ste concebido bajo el modelo de un destino o el de una causalidad mec\u00e1nica. Tal visi\u00f3n de las cosas pertenece m\u00e1s bien, y precisamente, al \u201cmito\u201d tal como queremos analizarlo. No proponemos aqu\u00ed una interpretaci\u00f3n de la historia como tal. Nuestro tiempo est\u00e1 sin duda todav\u00eda desprovisto de medios para avanzar, en este dominio, interpretaciones que no est\u00e9n ya contaminadas por el pensamiento m\u00edtico, o mitificante. Es m\u00e1s all\u00e1 de \u00e9ste que la historia, como tal, espera ser nuevamente pensada.<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nLa tarea aqu\u00ed es entonces la de comprender, para empezar, c\u00f3mo ha podido formarse la ideolog\u00eda nazi (lo que intentaremos describir como el <i>mito nazi<\/i>) y, m\u00e1s precisamente, por qu\u00e9 la figura alemana del totalitarismo es el racismo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nExiste para esta pregunta una primera respuesta, fundada en la noci\u00f3n de eficacia pol\u00edtica (es decir, tambi\u00e9n t\u00e9cnica), de la que Hannah Arendt propone en suma su formulaci\u00f3n media, por ejemplo en frases como estas:<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\n\u201c<i>Las <\/i>Weltanschauungen<i> y las ideolog\u00edas del siglo XIX no son en ellas mismas totalitarias, y aunque el racismo y el comunismo se hayan vuelto las ideolog\u00edas decisivas del siglo XX \u00e9stas no eran, en el principio, m\u00e1s \u201ctotalitarias\u201d que las otras; esto advino porque los principios sobre los cuales reposaban originalmente su experiencia \u2014la lucha de razas por la dominaci\u00f3n del mundo, la lucha de clases por la toma del poder pol\u00edtico en los diferentes pa\u00edses\u2014 se revelaron m\u00e1s importantes pol\u00edticamente hablando que los de las otras ideolog\u00edas.<\/i>\u201d<small><sup>7<\/sup><\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nPero esta primera respuesta no explica por qu\u00e9 el racismo es la ideolog\u00eda del totalitarismo alem\u00e1n \u2014 mientras que la lucha de clases (o al menos una de sus versiones) es, o ha sido, la del totalitarismo sovi\u00e9tico.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nDe ah\u00ed la necesidad en que estamos de proponer una segunda respuesta, esta vez espec\u00edfica al nacionalsocialismo, y en la cual trataremos de hacer intervenir, lo m\u00e1s rigurosamente posible, el concepto de <i>mito<\/i>. Esta respuesta, en su estructura elemental, puede articularse en dos proposiciones:<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\n1. dado que el problema alem\u00e1n es fundamentalmente un problema de <i>identidad<\/i>, la figura alemana del totalitarismo es el racismo;<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\n2. dado que el mito puede definirse como un <i>aparato de identificaci\u00f3n<\/i>, la ideolog\u00eda racista se ha confundido con la <i>construcci\u00f3n<\/i> de un mito (nos referimos al mito del Ario, en cuanto que \u00e9ste ha sido deliberada, voluntaria y t\u00e9cnicamente elaborado <i>como tal<\/i>).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nEsto es, dicho escuetamente, lo que quisi\u00e9ramos hacer el intento de demostrar.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">\n<i>La identificaci\u00f3n m\u00edstica<\/i><\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nEs sin duda necesario adelantar de entrada lo siguiente: desde finales del siglo XVIII, es en la tradici\u00f3n alemana, y en ninguna otra parte, que se elabor\u00f3 la reflexi\u00f3n m\u00e1s rigurosa sobre la relaci\u00f3n que tiene el mito con el problema de la identificaci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nEllo se debe, para empezar, al hecho de que los alemanes \u2014veremos por qu\u00e9\u2014 leen particularmente bien el griego, y este problema, o esta interrogaci\u00f3n sobre el mito, es un muy viejo problema heredado de la filosof\u00eda griega. Y sobre todo, de Plat\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nSe sabe que Plat\u00f3n construy\u00f3 lo pol\u00edtico (y, con el mismo gesto, delimit\u00f3 lo filos\u00f3fico como tal) excluyendo de la pedagog\u00eda del ciudadano, y m\u00e1s generalmente del espacio simb\u00f3lico de la ciudad, los mitos, y las formas mayores del arte que les estaban vinculadas. Es de Plat\u00f3n que data la oposici\u00f3n zanjada, cr\u00edtica, entre dos usos de la palabra o dos formas (o modos) del discurso: el <i>mythos<\/i> y el <i>logos<\/i>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nLa decisi\u00f3n plat\u00f3nica concerniente a los mitos se apoya en un an\u00e1lisis teol\u00f3gico-moral de la mitolog\u00eda: los mitos son ficciones, y estas ficciones cuentan, sobre lo divino, mentiras sacr\u00edlegas. Es necesario, por consiguiente, corregir los mitos, expurgarlos, desterrar de ellos todas esas historias de parricidios y de matricidios, de asesinatos de todo g\u00e9nero, de violaciones, incestos, odio y enga\u00f1o. Y se sabe incluso que Plat\u00f3n pone en tal rectificaci\u00f3n, en esta tarea ortop\u00e9dica \u2014que no es, por tanto, una pura y simple exclusi\u00f3n\u2014, un cierto ensa\u00f1amiento.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\n\u00bfPor qu\u00e9? Por la raz\u00f3n esencial de que los mitos, por el rol que juegan en la educaci\u00f3n tradicional, por su car\u00e1cter de referente general en la pr\u00e1ctica habitual de los griegos, inducen malas actitudes o malos comportamientos \u00e9ticos o pol\u00edticos. Los mitos son socialmente nefastos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nCon esto llegamos a nuestro asunto. Porque esta condenaci\u00f3n del rol de los mitos supone que se les reconozca de hecho una funci\u00f3n espec\u00edfica de <i>ejemplaridad<\/i>. El mito es una ficci\u00f3n en el sentido fuerte, en el sentido activo de modelamiento, o, como lo dice Plat\u00f3n, de la \u201cpl\u00e1stica\u201d: es pues un <i>ficcionamiento<\/i>, cuyo rol es proponer, si no imponer, modelos o tipos (es todav\u00eda el vocabulario de Plat\u00f3n, y pronto veremos d\u00f3nde y c\u00f3mo reaparecer\u00e1), tipos a la imitaci\u00f3n de los cuales un individuo \u2014o una ciudad, o un pueblo entero\u2014 puede comprenderse a s\u00ed mismo e identificarse.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nDicho de otra manera, el problema que plantea el mito es el del <i>mimetismo<\/i>, en cuanto que el mimetismo solo est\u00e1 en condiciones de asegurar una identidad. (Lo hace, es cierto, de un modo parad\u00f3jico: pero no es posible entrar aqu\u00ed en los detalles.)<small><sup>8<\/sup><\/small> La ortopedia plat\u00f3nica equivale, por tanto, a corregir el mimetismo en provecho de una conducta racional, es decir, \u201cl\u00f3gica\u201d (conforme al <i>logos<\/i>). Se entiende por qu\u00e9, con el mismo movimiento, Plat\u00f3n debe tambi\u00e9n depurar el arte, es decir, desterrar y expulsar ritualmente de la ciudad el arte en cuanto que \u00e9ste implica, en su modo de producci\u00f3n o de enunciaci\u00f3n, la <i>mimesis<\/i>: lo que vale esencialmente, pero no exclusivamente, para el teatro y la tragedia. En eso se indica adem\u00e1s que el problema del mito es siempre indisociable del problema del arte, menos porque el mito sea una creaci\u00f3n o una obra de arte colectiva, que porque el mito, como la obra de arte que lo explota, es un instrumento de la identificaci\u00f3n. Es incluso <i>el instrumento mim\u00e9tico<\/i> por excelencia.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nA este an\u00e1lisis, la tradici\u00f3n alemana (en la filolog\u00eda cl\u00e1sica, la est\u00e9tica, la etnolog\u00eda hist\u00f3rica, etc.) le reservar\u00e1 una acogida particular, agreg\u00e1ndole, como veremos, un elemento decisivo. De ah\u00ed que no deba sorprendernos, por ejemplo, el ver a alguien como Thomas Mann, en su elogio de Freud que firm\u00f3 su condenaci\u00f3n por los nazis (y en consecuencia, alg\u00fan tiempo despu\u00e9s, su ruptura con la ideolog\u00eda de la \u201crevoluci\u00f3n conservadora\u201d), incorporarse a esta tradici\u00f3n analizando la \u201cvida en el mito\u201d como una \u201cvida en citaci\u00f3n\u201d<small><sup>9<\/sup><\/small>. As\u00ed, el suicidio de Cleopatra cita \u2014es decir, imita\u2014 tal episodio del mito de Ishtar-Astart\u00e9. Del mismo modo, no nos sorprender\u00e1 que el <i>Doctor Fausto<\/i>, sin duda uno de los mejores libros que se hayan escrito sobre el nazismo, tenga como tema dominante \u2014sin tomar en cuenta su dispositivo, que es abiertamente mim\u00e9tico y agon\u00edstico\u2014 la cuesti\u00f3n del arte y del mito, considerados precisamente desde este \u00e1ngulo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nDicho esto, \u00bfpor qu\u00e9 todo un estrato del pensamiento alem\u00e1n, al menos desde el romanticismo, se adhiri\u00f3 de manera privilegiada a este g\u00e9nero de problem\u00e1tica \u2014 al extremo de constituirla, como es el caso en Nietzsche, en problem\u00e1tica central? \u00bfY por qu\u00e9, a lo largo de ese trabajo, este pensamiento se ha ensa\u00f1ado \u2014seg\u00fan, de nuevo, una expresi\u00f3n de Nietzsche\u2014 en \u201cderribar el platonismo\u201d? \u00bfPor qu\u00e9 el rector Krieck, ide\u00f3logo harto oficial del r\u00e9gimen nazi, se propuso luchar contra el \u201cretroceso del mito por el logos (&#8230;) desde Parm\u00e9nides hasta nuestros d\u00edas\u201d? \u00bfY por qu\u00e9 Heidegger, quien sin embargo dej\u00f3 bastante pronto de estar <i>al servicio<\/i> del nacionalsocialismo (y al que el mismo Krieck era hostil), pudo decir que \u201cla raz\u00f3n, tan magnificada desde hace siglos, es el enemigo m\u00e1s encarnizado del pensamiento\u201d? O aun, que la Historia en su origen no depende de una ciencia, sino de una mitolog\u00eda.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nNo podemos aqu\u00ed otra cosa que descomponer muy esquem\u00e1ticamente un an\u00e1lisis dif\u00edcil y complejo, que deber\u00eda referirse a una capa hist\u00f3rica del todo precisa \u2014 entre la historia de las mentalidades, la historia del arte y del pensamiento, y la historia pol\u00edtica: se la podr\u00eda llamar, a falta de algo mejor, la historia de los ficcionamientos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nAl principio, y para decirlo de manera abrupta, hay esto: desde el derrumbamiento de la cristiandad, un espectro ha acosado a Europa, el espectro de la imitaci\u00f3n. Lo que significa para empezar: la imitaci\u00f3n de los antiguos. Se sabe qu\u00e9 rol jug\u00f3 el modelo antiguo (Esparta, Atenas o Roma) en la fundaci\u00f3n de los Estados-naci\u00f3n modernos, y en la construcci\u00f3n de su cultura. Del clasicismo de la \u00e9poca de Luis XIV a la pose a la antigua de 89 o al neoclasicismo del Imperio se despliega todo un trabajo de estructuraci\u00f3n pol\u00edtica, donde se realizan a la vez una identificaci\u00f3n nacional y una organizaci\u00f3n t\u00e9cnica de gobierno, de administraci\u00f3n, de jerarquizaci\u00f3n, de dominaci\u00f3n, etc.<small><sup>10<\/sup><\/small> En ese sentido habr\u00eda que introducir la <i>imitaci\u00f3n hist\u00f3rica<\/i>, como Marx lo hab\u00eda pensado ya, entre los conceptos pol\u00edticos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nEn la historia de esta Europa presa de la imitaci\u00f3n, el drama de Alemania no es simplemente el de estar parcelada, hasta el punto, la cosa es conocida, que apenas existe una lengua alemana, y que ninguna obra de arte \u201crepresentativa\u201d (incluso la Biblia de Lutero dif\u00edcilmente puede ser considerada como tal) apena vio la luz, en 1750, en esta lengua.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nEl drama de Alemania es tambi\u00e9n el de sufrir esta imitaci\u00f3n <i>en segundo grado<\/i>, y de verse obligada a imitar esta imitaci\u00f3n de lo Antiguo que Francia o Italia no cesan de exportar durante al menos dos siglos. Alemania, en otros t\u00e9rminos, no est\u00e1 solamente privada de identidad, sino que le falta tambi\u00e9n la propiedad de su medio de identificaci\u00f3n. Desde este punto de vista, no es nada sorprendente que la Querella de Antiguos y Modernos se haya prolongado tan tarde en Alemania, es decir, al menos hasta los primeros a\u00f1os del siglo XIX. Y podr\u00edamos perfectamente describir la emergencia del nacionalismo alem\u00e1n como la larga historia de la <i>apropiaci\u00f3n de los medios de identificaci\u00f3n<\/i>. (Es quiz\u00e1 por lo dem\u00e1s lo que define en parte el contenido de las \u201crevoluciones conservadoras\u201d, de las que no hay que olvidar su odio por el \u201ccosmopolitismo\u201d.)<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nLo que le ha faltado entonces a Alemania, pr\u00e1cticamente, es su sujeto, o es ser el sujeto de su propio devenir (y la metaf\u00edsica moderna, en cuanto metaf\u00edsica del Sujeto, no se consum\u00f3 ah\u00ed por azar). En consecuencia, lo que Alemania ha querido construir, es tal sujeto, su propio sujeto. De ah\u00ed su voluntarismo intelectual y est\u00e9tico, y eso que Benjamin, un poco antes de 1930, se\u00f1alaba como una \u201cvoluntad de arte\u201d en ese eco de la edad barroca que representaba a sus ojos el expresionismo. Si la obsesi\u00f3n o el miedo de los alemanes ha sido siempre el no llegar a ser artistas, el no poder acceder al \u201cgran Arte\u201d, si en su arte o en su pr\u00e1ctica hay constantemente tal aplicaci\u00f3n, y tantas expectativas te\u00f3ricas, es porque lo que estaba en juego era otra cosa que su identidad (o el v\u00e9rtigo de una ausencia de identidad).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nPero hay m\u00e1s: se puede decir, sin duda, que lo que ha dominado, desde ese punto de vista, la historia alemana, es una implacable l\u00f3gica del <i>double bind<\/i> (de esa doble orden contradictoria, por la que Bateson, siguiendo en eso a Freud, explica la psicosis). En el sentido estricto del t\u00e9rmino, la enfermedad que habr\u00e1 amenazado siempre a Alemania, es la esquizofrenia, a la que tantos de sus artistas habr\u00e1n sucumbido.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\n\u00bfPor qu\u00e9 una l\u00f3gica del <i>double bind<\/i>? Porque la apropiaci\u00f3n del medio de identificaci\u00f3n, simult\u00e1neamente, debe y no debe pasar por la imitaci\u00f3n de los antiguos, es decir, antes que nada de los griegos. Debe hacerlo porque no hay otro modelo que el de los griegos (una vez derrumbada la trascendencia religiosa, con las estructuras pol\u00edticas que le corresponden: se recordar\u00e1 que es el pensamiento alem\u00e1n quien ha proclamado la \u201cmuerte de Dios\u201d, y que el romanticismo medio se fund\u00f3 en la nostalgia de la cristiandad medieval). No debe hacerlo, porque ese modelo griego ha servido ya a otros. \u00bfC\u00f3mo responder a ese doble imperativo contradictorio?<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nSe habr\u00e1n dado, probablemente, en el conjunto de la cultura alemana, dos salidas: una salida te\u00f3rica en primer lugar, es decir, para ser precisos, <i>especulativa<\/i>. Es la salida proporcionada por la dial\u00e9ctica, por la l\u00f3gica del mantenimiento y de la supresi\u00f3n, de la elevaci\u00f3n a una identidad superior, y de la resoluci\u00f3n, en general, de la contradicci\u00f3n. Hegel es el representante m\u00e1s visible de \u00e9sta y (tal vez) el m\u00e1s riguroso, pero no tiene, en la \u00e9poca misma del \u201cidealismo especulativo\u201d, el monopolio del esquema general de esta soluci\u00f3n. Ella, por otro lado, le abre en particular el camino a Marx. Esta salida dial\u00e9ctica representa sin duda, contrariamente a lo que pensaba Nietzsche (del que sin embargo es sabido hasta d\u00f3nde lo llev\u00f3 la obsesi\u00f3n de la identidad), la esperanza de una \u201csalud\u201d. Pero no podemos detenernos aqu\u00ed sobre esta primera v\u00eda.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nPor otra parte, se habr\u00e1 dado la salida est\u00e9tica, o la esperanza de una salida est\u00e9tica; y a ella queremos atenernos, pues no por nada se encuentra en la \u201cenfermedad\u201d nacionalsocialista.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\n\u00bfCu\u00e1l es su principio?<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nEs el del recurso a otros griegos distintos de los que hab\u00edan sido utilizados hasta entonces (es decir, hasta el neoclasicismo franc\u00e9s). Ya Winckelmann hab\u00eda dicho: \u201cNecesitamos imitar a los antiguos para volvernos, si ello es posible, inimitables.\u201d<small><sup>11<\/sup><\/small> Pero quedaba por saber lo que, justamente, pod\u00eda ser imitado de los antiguos de tal manera que diferenciara radicalmente a los alemanes.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nSe sabe que lo que los alemanes han descubierto, al alba del idealismo especulativo y de la filolog\u00eda rom\u00e1ntica (en el \u00faltimo decenio del siglo XVIII, en Jena, entre Schlegel, H\u00f6lderlin, Hegel y Schelling), es que existieron, en realidad, dos Grecias: una Grecia de la mesura y de la claridad, de la teor\u00eda y del arte (en el sentido propio de esos t\u00e9rminos), de la \u201cforma bella\u201d, del rigor viril y heroico, de la ley, de la Ciudad, del d\u00eda; y una Grecia oculta, nocturna, sombr\u00eda (o demasiado deslumbrante), que es la Grecia arcaica y salvaje de los rituales unanimistas, de los sacrificios sangrientos y de la embriaguez colectiva, del culto de los muertos y de la Tierra Madre \u2014 en pocas palabras, una Grecia m\u00edstica, sobre la cual la primera se edific\u00f3 con dificultad (\u201creprimi\u00e9ndola\u201d), pero que permaneci\u00f3 siempre sordamente presente hasta el hundimiento final, particularmente en la tragedia y en las religiones de misterios. Podemos seguir la pista de este desdoblamiento de la \u201cGrecia\u201d en todo el pensamiento alem\u00e1n desde, por ejemplo, el an\u00e1lisis h\u00f6lderliniano de S\u00f3focles o la <i>Fenomenolog\u00eda del esp\u00edritu<\/i> hasta Heidegger, pasando por el <i>Mutterrecht<\/i> de Bachofen, la <i>Psych\u00e9<\/i> de Rohde, o la oposici\u00f3n de lo apol\u00edneo y lo dionisiaco que estructura <i>El nacimiento de la tragedia<\/i>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nPor supuesto, simplificamos un poco: no todas las descripciones de esta doble Grecia concuerdan entre s\u00ed \u2014lejos de eso\u2014, y de uno a otro autor los principios de evaluaci\u00f3n divergen la mayor parte del tiempo de manera muy sensible. Pero si sacamos (abusivamente) una especie de promedio \u2014y la ideolog\u00eda no proceder\u00e1 de otra manera\u2014, se puede avanzar que este descubrimiento implica en general un cierto n\u00famero de consecuencias decisivas.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nNosotros vamos a retener cuatro:<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\n1) Este descubrimiento permite evidentemente promover un modelo hist\u00f3rico nuevo, in\u00e9dito, y desembarazarse de la Grecia neocl\u00e1sica (la Grecia francesa, e incluso, m\u00e1s antiguamente, la Grecia romana y renacentista). Lo que autoriza, a la vez, una identificaci\u00f3n de Alemania con Grecia. Hay que notar que esta identificaci\u00f3n se fundar\u00e1 para empezar en una identificaci\u00f3n de la lengua alemana con la lengua griega (en principio, todo es por supuesto filol\u00f3gico).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nEso significa que ser\u00eda err\u00f3neo pensar demasiado simplemente que la identificaci\u00f3n se hizo, sin m\u00e1s, respecto de la otra Grecia, la Grecia olvidada y m\u00edstica: hubo siempre un poco de eso, pero, por un cierto n\u00famero de razones de las que vamos a hablar, nunca hubo exclusivamente eso. La identificaci\u00f3n con Grecia nunca ha tenido la forma privilegiada de la bacanal.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nEso significa tambi\u00e9n, por otra parte, que ese tipo de identificaci\u00f3n, espec\u00edficamente ling\u00fc\u00edstica en su origen, se conjug\u00f3 precisamente con la consigna de una \u201cnueva mitolog\u00eda\u201d (H\u00f6lderlin, Hegel y Schelling en 1795), o con la de la construcci\u00f3n necesaria de un \u201cmito del porvenir\u201d (Nietzsche, a trav\u00e9s de Wagner, en los a\u00f1os 80). En efecto, la esencia de la lengua griega original, del <i>mythos<\/i>, es la de ser, como la lengua alemana, capaz de <i>simbolizaci\u00f3n<\/i>, y con ello capaz de la producci\u00f3n o de la formaci\u00f3n de \u201cmitos conductores\u201d, para un pueblo definido \u00e9l mismo ling\u00fc\u00edsticamente. La identificaci\u00f3n debe, por tanto, pasar por la construcci\u00f3n de un mito, y no por un simple retorno a mitos antiguos. De Schelling a Nietzsche, los ejemplos de tentativas de este g\u00e9nero no faltan.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nEn consecuencia, la construcci\u00f3n del mito ser\u00e1 forzosamente te\u00f3rica y filos\u00f3fica, o si se quiere, ser\u00e1 consciente, incluso si se hace en el terreno de la poes\u00eda. Deber\u00e1, pues, tomar prestado el modelo de la alegor\u00eda, como en el <i>Ring<\/i> de Wagner, o en el <i>Zaratustra<\/i> de Nietzsche. As\u00ed ser\u00e1 rebasada dial\u00e9cticamente la oposici\u00f3n entre la riqueza de la producci\u00f3n m\u00edtica primitiva (que es inconsciente), y la universalidad abstracta del pensamiento racional, del Logos, de las Luces, etc. Seg\u00fan un esquema propuesto por Schiller en su ensayo <i>Sobre poes\u00eda ingenua y poes\u00eda sentimental<\/i>, la construcci\u00f3n del mito moderno (o, lo que es lo mismo, de la obra de arte moderno) ser\u00e1 siempre pensada como el resultado de un proceso dial\u00e9ctico. Y es por eso que lo que nosotros llam\u00e1bamos \u201cla salida est\u00e9tica\u201d es inseparable de la salida te\u00f3rica o filos\u00f3fica.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\n2) La misma l\u00f3gica (dial\u00e9ctica) est\u00e1 a la obra en lo que podr\u00edamos llamar el mecanismo de la identificaci\u00f3n. En este sentido, es necesario distinguir muy rigurosamente entre la utilizaci\u00f3n que se hace de una u otra Grecia.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nLa Grecia, por decirlo a\u00fan r\u00e1pidamente, \u201cm\u00edstica\u201d, proporcion\u00f3 en general, no directamente un modelo, sino m\u00e1s bien un recurso, es decir, la idea de una energ\u00eda capaz de asegurar y de hacer funcionar la identificaci\u00f3n. Ella est\u00e1 encargada, en suma, de proporcionar la <i>fuerza identificatoria<\/i>. Por ello la tradici\u00f3n alemana agrega a la teor\u00eda griega y cl\u00e1sica de la imitaci\u00f3n m\u00edtica, de la <i>mimesis<\/i> \u2014o desarrolla con mucha insistencia\u2014 eso que, en Plat\u00f3n por ejemplo, no estaba finalmente sino en germen, a saber, una teor\u00eda de la fusi\u00f3n o de la participaci\u00f3n m\u00edstica (de la <i>methexis<\/i>, como dir\u00e1, en otro contexto, L\u00e9vy-Br\u00fchl)<small><sup>12<\/sup><\/small>, cuyo mejor ejemplo es en el fondo dado por la experiencia dionisiaca, tal como la describe Nietzsche.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nPero eso no quiere decir que el modelo a imitar provenga inmediatamente, o sea pensado como debiendo provenir inmediatamente de la indiferenciaci\u00f3n m\u00edstica. Al contrario: en la efusi\u00f3n dionisiaca \u2014para permanecer todav\u00eda en el terreno nietzscheano\u2014, y surgida de esta efusi\u00f3n, lo que aparece, es una imagen simb\u00f3lica, semejante, dice Nietzsche, a \u201cuna imagen de ensue\u00f1o\u201d. Esta imagen es de hecho la imagen esc\u00e9nica (el personaje, o mejor, la figura, la <i>Gestalt<\/i>) de la tragedia griega. Ella emerge del \u201cesp\u00edritu de la m\u00fasica\u201d (siendo la m\u00fasica, como lo sab\u00eda tambi\u00e9n Diderot, el elemento mismo de la efusi\u00f3n), pero se engendra dial\u00e9cticamente de la lucha amorosa de ese principio dionisiaco con la resistencia figural apol\u00ednea. El modelo o el tipo es, por tanto, esta formaci\u00f3n de compromiso entre dionisiaco y apol\u00edneo. As\u00ed se explica por lo dem\u00e1s el hero\u00edsmo tr\u00e1gico de los griegos, debido en gran parte, seg\u00fan Nietzsche (y este motivo no ser\u00e1 olvidado) a la poblaci\u00f3n n\u00f3rdica de los Dorios, los \u00fanicos que se mostraron capaces de hacer frente a la disoluci\u00f3n perniciosa que provocaba fatalmente el misticismo oriental.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\n3) Todo eso da cuenta del privilegio acordado, en la problem\u00e1tica alemana del arte, al teatro y al drama musical, es decir, a la repetici\u00f3n de la tragedia y del festival tr\u00e1gico, las m\u00e1s capaces, entre todas las formas de arte, de echar a andar el proceso de identificaci\u00f3n. Por eso Wagner, m\u00e1s a\u00fan que Goethe, se pensar\u00e1 como el Dante, el Shakespeare o el Cervantes de Alemania. Y es por ello que perseguir\u00e1 deliberadamente, con la fundaci\u00f3n de Bayreuth, un objetivo pol\u00edtico: el de la unificaci\u00f3n, a trav\u00e9s de la celebraci\u00f3n y el ceremonial teatral, del pueblo alem\u00e1n (unificaci\u00f3n comparable a la de la ciudad en el ritual tr\u00e1gico). Y es en ese sentido fundamental que debemos comprender la exigencia de una \u201cobra de arte total\u201d. La totalizaci\u00f3n no es solamente est\u00e9tica: ella se\u00f1ala en direcci\u00f3n de lo pol\u00edtico.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\n4) Se entiende quiz\u00e1 mejor, desde ahora, por qu\u00e9 el nacionalsocialismo no ha representado simplemente, como lo dec\u00eda Benjamin, una \u201cestetizaci\u00f3n de la pol\u00edtica\u201d (a la cual hubiera sido suficiente responder, a la manera de Brecht, con una \u201cpolitizaci\u00f3n del arte\u201d: pues de eso tambi\u00e9n un totalitarismo es perfectamente capaz de encargarse), sino una fusi\u00f3n de la pol\u00edtica y del arte, <i>la producci\u00f3n de lo pol\u00edtico como obra de arte<\/i>. Ya para Hegel el mundo griego era el de \u201cla ciudad como obra de arte\u201d. Pero lo que en Hegel continua preso del primero de los dos tipos de referencia a Grecia, y no da lugar, por lo dem\u00e1s, a ninguna proposici\u00f3n de imitaci\u00f3n, ha pasado a partir de aqu\u00ed por el segundo tipo de referencia, y se vuelve una invitaci\u00f3n, o una incitaci\u00f3n, a la producci\u00f3n. El mito nazi, como lo mostr\u00f3 admirablemente Syberberg (sin el <i>Hitler, una pel\u00edcula de Alemania<\/i>, el an\u00e1lisis que intentamos aqu\u00ed no habr\u00eda sido posible)<small><sup>13<\/sup><\/small>, es la construcci\u00f3n, la formaci\u00f3n y la producci\u00f3n del pueblo alem\u00e1n en, por y como una obra de arte. Lo que le distingue quiz\u00e1 radicalmente, tanto de la referencia hegeliana recordada hace un instante como de la simple \u201ccitaci\u00f3n\u201d est\u00e9tica propia de la Revoluci\u00f3n francesa y del Imperio (pero ese fen\u00f3meno de masas comenzaba sin embargo a despuntar), o incluso del fascismo italiano.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify\">\n<i>La construcci\u00f3n del mito nazi<\/i><\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nPodemos ocuparnos ahora del contenido mismo del mito nazi. De acuerdo a lo que precede, no debe tratarse tanto (o muy poco) de <i>los<\/i> mitos disponibles utilizados por el nazismo, como de la construcci\u00f3n de un mito nuevo, una construcci\u00f3n en la cual la historia que acabamos de recordar se pone en obra, o bien, m\u00e1s exactamente, viene a proponerse ella misma como obra consumada.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nLa construcci\u00f3n de ese mito fue precedida, desde finales del siglo XIX, y no solamente en Alemania, por una construcci\u00f3n, m\u00e1s que largamente esbozada, del mito ario. Pero no podemos ocuparnos de eso aqu\u00ed. Lo que debe retenernos es la construcci\u00f3n espec\u00edfica del mito nazi. Es decir, de eso que no representa el mito de <i>los<\/i> nazis, sino el nazismo, el propio nacionalsocialismo en cuanto mito. La caracter\u00edstica central del nazismo (y en muchos aspectos, la del fascismo italiano) es la de haber propuesto su propio movimiento, su propia ideolog\u00eda, y su propio Estado, como la realizaci\u00f3n efectiva de un mito, o como un mito vivo. Como lo dice Rosenberg: Od\u00edn ha muerto, pero de otra manera, en cuanto esencia del alma germ\u00e1nica, Od\u00edn resucita ante nuestros ojos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nIntentaremos reconstituir esta construcci\u00f3n a trav\u00e9s de <i>El mito del siglo XX<\/i> de Rosenberg, y <i>Mein Kampf<\/i> de Hitler. Los ubicamos en este orden, aunque el primero haya sido publicado en 1930 y el segundo en 1927, porque el segundo representa, por supuesto, en su alcance m\u00e1s directo, el programa que fue efectivamente puesto en obra. El libro de Rosenberg, en cambio, constituye uno de los m\u00e1s c\u00e9lebres acompa\u00f1amientos te\u00f3ricos de ese programa. No fue el \u00fanico, y adem\u00e1s no fue aceptado sin reservas por todos los nazis (especialmente en su virulencia anticristiana). Pero su lectura fue pr\u00e1cticamente obligatoria, y la edici\u00f3n que utilizamos, de 1934, es la cuadrag\u00e9simo segunda, correspondiendo a 203 000 ejemplares&#8230; (Bien es cierto que la edici\u00f3n de <i>Mein Kampf<\/i> de la que nos hemos servido es, en 1936, la cent\u00e9simo octog\u00e9simo cuarta, con 2 290 000 ejemplares&#8230;).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nHabr\u00eda que disponer de tiempo para detenernos en el estilo (si se lo puede llamar as\u00ed) de esos libros, que en muchos aspectos se parecen. Por su composici\u00f3n as\u00ed como por la lengua que practican, proceden siempre de la acumulaci\u00f3n afirmativa, jam\u00e1s, o apenas, de la argumentaci\u00f3n. Es un amontonamiento, frecuentemente borroso, de evidencias (al menos dadas como tales) y de certidumbres incansablemente repetidas. Se martillea una idea, se la sostiene de todo aquello que pueda parecer convenirle, sin hacer an\u00e1lisis, sin discutir objeciones, sin dar referencias. No hay ni saber por establecer ni pensamiento por conquistar. Hay solamente una verdad ya adquirida por declarar, enteramente disponible. Ya en ese plano, en suma, se apela impl\u00edcitamente no a un <i>logos<\/i>, sino a una especie de proferaci\u00f3n m\u00edtica, que aunque no es po\u00e9tica busca todo sus recursos en la potencia desnuda e imperiosa de su propia afirmaci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nEste \u201cestilo\u201d responde al \u201cpensamiento\u201d del mito que propone Rosenberg. Para \u00e9l, en efecto, el mito no es en principio la formaci\u00f3n espec\u00edfica que designamos con esta palabra, es decir, la de un relato simbolizando un origen. Los relatos m\u00edticos pertenecen a la edad mitol\u00f3gica, es decir, para Rosenberg, a una edad superada que era la de una \u201csimbolizaci\u00f3n despreocupada de la naturaleza\u201d (p. 219). Como todo buen positivista, cientificista o Aufkl\u00e4rer \u2014y de una manera, a este respecto, muy poco rom\u00e1ntica\u2014, Rosenberg juzga esta edad primitiva e ingenua. Tambi\u00e9n critica a los que quieren volver a las fuentes germ\u00e1nicas de la mitolog\u00eda (uno pierde su tiempo queriendo volver a la Edda, dice la misma p\u00e1gina). La religi\u00f3n de Wotan ha muerto, deb\u00eda morir (cf. pp. 6, 14, 219). El mito no es, por tanto, lo mitol\u00f3gico. El mito, hablando con propiedad, es m\u00e1s una potencia que una cosa, un objeto o una representaci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nEl mito es as\u00ed la potencia de unificaci\u00f3n de las fuerzas y de las direcciones fundamentales de un individuo o de un pueblo, la potencia de una identidad subterr\u00e1nea, invisible, no emp\u00edrica. Lo cual debe entenderse antes que nada por oposici\u00f3n a la identidad general, desencarnada, de lo que Rosenberg llama los \u201cabsolutos sin l\u00edmites\u201d (p. 22), y que son todos los Dioses o todos los Sujetos de la filosof\u00eda, tanto el de Descartes como el de Rousseau, o como el de Marx. Contra esas identidades disueltas en la abstracci\u00f3n, el mito designa la identidad como diferencia propia, y su afirmaci\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nPero tambi\u00e9n, y en primer lugar, designa a esta identidad como la identidad de algo que no est\u00e1 dado, ni como un hecho ni como un discurso, sino que es <i>so\u00f1ado<\/i>. La potencia m\u00edtica propiamente dicha es la del sue\u00f1o, la de la proyecci\u00f3n de una imagen a la cual uno se identifica. El absoluto, en efecto, no puede ser algo que se sit\u00fae fuera de m\u00ed, es el sue\u00f1o al cual puedo identificarme. Y si hay hoy, dice Rosenberg, un \u201cdespertar m\u00edtico\u201d, es que \u00abrecomenzamos a so\u00f1ar nuestros sue\u00f1os originarios\u00bb (p. 446). En el sue\u00f1o originario, no se trata ni de Wotan ni del Valhalla, formas mitol\u00f3gicas y toscas del sue\u00f1o, sino de la esencia misma de ese sue\u00f1o. Veremos en seguida qu\u00e9 es lo que hay de esta esencia, pero ella se anuncia ya por esto: \u201cLos vikingos no eran solamente guerreros conquistadores como muchos otros, ellos <i>so\u00f1aban<\/i> con honor y Estado, con reinar y crear.\u201d (id.) Ahora bien, precisa Rosenberg, Alemania como tal no ha so\u00f1ado todav\u00eda, todav\u00eda no ha so\u00f1ado <i>su<\/i> sue\u00f1o. Cita a Lagarde: \u201cJam\u00e1s ha habido un Estado alem\u00e1n.\u201d A\u00fan no ha habido una identidad m\u00edtica, es decir, una verdadera \u2014y poderosa\u2014 identidad de Alemania.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nAs\u00ed, la verdad del mito concierne a dos cosas:<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\n1) a la creencia: lo que hace al mito verdadero es la adhesi\u00f3n del so\u00f1ador a su sue\u00f1o. \u201cUn mito no es verdadero sino cuando ha tomado al hombre entero.\u201d (p. 521) Hace falta una creencia total, una adhesi\u00f3n inmediata y sin reservas a la figura so\u00f1ada, para que el mito sea lo que es, o incluso, y si es posible decirlo, para que esa figura cobre figura. De ah\u00ed la consecuencia importante de que, para los \u201ccreyentes\u201d en ese sentido, el sujetamiento del pueblo a la creencia, el machaqueo simb\u00f3lico-m\u00edtico no sea s\u00f3lo una t\u00e9cnica de eficacia, sino tambi\u00e9n una medida de verdad. (Y son conocidas, adem\u00e1s, las p\u00e1ginas donde Hitler expone la necesidad de la propaganda de masas.)<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\n2) al hecho de que el mito, o el sue\u00f1o, tiene por naturaleza y por fin encarnarse en una figura, o en un <i>tipo<\/i>. Mito y tipo son indisociables. Porque el tipo es la realizaci\u00f3n de la identidad singular que porta el sue\u00f1o. Es a la vez el modelo de la identidad <i>y<\/i> su realidad presentada, efectiva, <i>formada<\/i>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nDe este modo llegamos a una secuencia esencial en la construcci\u00f3n del mito:<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nRosenberg declara: \u201cLa libertad del alma es <i>Gestalt<\/i>&#8230;\u201d (p. 529) (forma, figura, configuraci\u00f3n, es decir que \u00e9sta no es algo abstracto o general, sino una capacidad de configurar o de poner en figura, de encarnar). \u201cLa <i>Gestalt<\/i> est\u00e1 siempre pl\u00e1sticamente limitada\u2026\u201d (su esencia es tener una forma, diferenciarse; el \u201cl\u00edmite\u201d, aqu\u00ed, es el l\u00edmite que destaca una figura sobre un fondo, que a\u00edsla y que distingue un <i>tipo<\/i>). \u201cEsta limitaci\u00f3n est\u00e1 condicionada por la raza\u2026\u201d (es as\u00ed como se alcanza el contenido del mito: la raza es la identidad de una potencia de formaci\u00f3n, de un tipo singular; una raza, es el portador de un mito). \u201cPero esta raza es la figura exterior de un alma determinada\u201d.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nEste \u00faltimo rasgo es un <i>leitmotiv<\/i> de Rosenberg, y se encuentra m\u00e1s o menos expl\u00edcitamente por todas partes en Hitler: una raza es un alma, y en ciertos casos, un alma genial (<i>MK<\/i>, p. 321), al interior de la cual hay por lo dem\u00e1s tambi\u00e9n diferencias individuales, e individuos geniales, que expresan mejor o que forman mejor el <i>tipo<\/i>. Lo que quiere decir, por tanto, que una \u201craza\u201d es antes que nada el principio y el lugar de una potencia m\u00edtica. Si el mito nazi se determina en principio en cuanto mito de la \u201craza\u201d, es porque \u00e9l es el mito del Mito, es decir, el mito de la potencia creadora del mito en general. Como si las razas fueran ellas mismas, para empezar, los <i>tipos so\u00f1ados<\/i> por una potencia superior. Rosenberg cita una vez m\u00e1s a Lagarde: \u201clas naciones son pensamientos de Dios\u201d.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nEste principio del <i>tipo<\/i> como identidad singular absoluta y concreta, como efectuaci\u00f3n del mito, es lo que Hitler justifica laboriosamente \u2014y por lo dem\u00e1s muy r\u00e1pidamente, porque en el fondo se r\u00ede de una verdadera justificaci\u00f3n positiva\u2014 con el ejemplo de las especies animales que no se aparean sino al interior del mismo tipo, mientras que los bastardos son \u201cdegenerados\u201d.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nA este respecto, es esencial destacar que el jud\u00edo no es simplemente una raza mala, un tipo defectuoso: es el antitipo, el bastardo por excelencia. No tiene cultura propia, dice Hitler, y ni siquiera religi\u00f3n propia, porque el monote\u00edsmo es anterior a \u00e9l. El jud\u00edo no tiene <i>Seelengestalt<\/i> (forma o figura del alma), y por lo tanto tampoco <i>Rassengestalt<\/i> (forma o figura de la raza): su forma es informe. Es el hombre del universal abstracto, opuesto al hombre de la identidad singular y concreta. Rosenberg precisa tambi\u00e9n que el jud\u00edo no es el \u201cant\u00edpoda\u201d del germano, sino su \u201ccontradicci\u00f3n\u201d, lo que quiere sin duda decir que no es un <i>tipo<\/i> opuesto, sino la ausencia misma de tipo, como peligro presente en todas las bastardizaciones, que son tambi\u00e9n parasitajes.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nSe emplaza as\u00ed un mecanismo que puede ser descrito de la siguiente manera:<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\n1) es preciso despertar la potencia del mito, frente a la inconsistencia de los universales abstractos (de la ciencia, de la democracia, de la filosof\u00eda), y frente al hundimiento (consumado con la guerra de 14-18) de las dos creencias de la \u00e9poca moderna: el cristianismo, y la creencia en la humanidad (que sin duda son, por tanto, aunque Rosenberg no lo diga, mitos degenerados, y quiz\u00e1 \u201cjudaizados\u201d, en todo caso exang\u00fces, propios de una \u00e9poca que ha perdido el sentido de la raza, el sentido del mito).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\n2) es preciso, por tanto, despertar la potencia de la raza, o del pueblo, la potencia <i>v\u00f6lkisch<\/i>, que se caracterizar\u00e1 precisamente como la fuerza productora, o formadora, del mito, y como su puesta en obra, es decir, como la adhesi\u00f3n activa del pueblo a su mito. Esta adhesi\u00f3n toma por consiguiente el nombre de \u201cm\u00edstica\u201d, por el cual Rosenberg quiere designar, m\u00e1s all\u00e1 de una simple creencia, la participaci\u00f3n total en el tipo. Es as\u00ed, por ejemplo, que escribe: \u201cla vida de una raza, de un pueblo, no es una filosof\u00eda con desarrollo l\u00f3gico ni un proceso desarroll\u00e1ndose seg\u00fan unas leyes naturales, sino la formaci\u00f3n de una s\u00edntesis m\u00edstica\u201d (p. 117).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nPor eso, m\u00e1s all\u00e1 de la filosof\u00eda y del saber en general, el reconocimiento m\u00edstico es menos una <i>Erkenntnis<\/i> que una <i>Bekenntnis<\/i>, es decir, menos un conocimiento que un \u201creconocimiento\u201d, una confesi\u00f3n en el sentido de una confesi\u00f3n de fe. De la misma manera, y seg\u00fan una oposici\u00f3n parecida a la filosof\u00eda, Hitler declara que se trata de producir una <i>Glaubensbekenntnis<\/i>, una profesi\u00f3n o un acto de fe (<i>MK<\/i>, p. 508).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\n3) este acto de fe estriba, para cada pueblo, en su mito propio, es decir, en la proyecci\u00f3n y en el proyecto originarios de su identidad. (Por consiguiente, para los germanos, en la identidad germ\u00e1nica.) Pero este acto de fe es precisamente un acto. No consiste solamente en una actitud espiritual, por lo menos en el sentido ordinario de esa palabra. La relaci\u00f3n \u201cm\u00edstica\u201d para con el mito es del orden de la experiencia vivida (<i>Erlebnis<\/i>, un concepto mayor de la \u00e9poca). Se da una \u201cexperiencia m\u00edtica\u201d (Rosenberg, p. 146), lo que quiere decir que el mito no es verdadero sino en cuanto que vivido. Por lo mismo que debe formar un tipo efectivo, el acto de fe debe ser inmediatamente la vivencia de este tipo. (De ah\u00ed que los s\u00edmbolos del orden m\u00edtico, uniformes, gestos, paradas, entusiasmo ceremonial, lo mismo que los movimientos de juventud o las asociaciones de todo g\u00e9nero, no son solamente t\u00e9cnicas sino fines en s\u00ed: encarnan la finalidad de un <i>Erlebnis<\/i> total del tipo. La simb\u00f3lica no es solamente una marca, sino una realizaci\u00f3n del sue\u00f1o.)<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nNo obstante, para que este esquema est\u00e9 completo, hace falta llegar a la especificidad \u2014incluso al privilegio, al privilegio absoluto\u2014 de <i>una<\/i> raza y de <i>un<\/i> tipo. Lo que exige dos determinaciones suplementarias:<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\n1) la raza, el pueblo, dependen de la <i>sangre<\/i>, y no del lenguaje. Esta afirmaci\u00f3n es sin cesar retomada por Rosenberg y por Hitler: la sangre y el suelo, <i>Blut und Boden<\/i>. (Hitler lo ilustra explicando que de un negro no se puede hacer un alem\u00e1n ense\u00f1\u00e1ndole el alem\u00e1n.) En muchos aspectos, esta afirmaci\u00f3n rompe con la tradici\u00f3n (rom\u00e1ntica en particular) de una b\u00fasqueda o de un reconocimiento de identidad por la lengua. El mito reivindicado en la tradici\u00f3n se identifica frecuentemente al <i>mythos<\/i> como lengua original, opuesta al <i>logos<\/i>. Aqu\u00ed, al contrario, el mito se vuelve en cierto modo la sangre, y el suelo de donde, en suma, surgi\u00f3. Ese desplazamiento tiene sin duda muchas razones:<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\n\u2014Alemania, en cuanto mito todav\u00eda no realizado del siglo XX, ya no es el problema de lengua que fue hasta el siglo XVIII, sino un problema de unidad material, territorial y estatal. Es el suelo (la <i>naturaleza<\/i> inmediata de Alemania) el que debe ser \u201ctipificado\u201d, y con \u00e9l la sangre de los alemanes;<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\n\u2014si el mito ario se reconoce, como lo vamos a ver, en otros territorios ling\u00fc\u00edsticos (en primer lugar el griego, pero tambi\u00e9n el latino, y el n\u00f3rdico), es una identidad distinta a la de la lengua la que se debe entender en \u00e9l:<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\n\u2014a pesar de su especificidad, la lengua pertenece de entrada al elemento de lo universal. Por lo menos corre el riesgo, si no se alimenta de sangre, de aparecer siempre del lado de lo que permanece formal y sin sustancia. La sangre, por el contrario, es la naturaleza, es la selecci\u00f3n natural (con un darwinismo como tel\u00f3n de fondo), y es as\u00ed el motivo de una \u201cvoluntad de naturaleza\u201d (<i>MK<\/i>, p. 311, 422) que es voluntad de diferencia, de distinci\u00f3n, de individuaci\u00f3n. (As\u00ed, es la naturaleza misma la que engendra el proceso de las identidades m\u00edticas: es la naturaleza la que sue\u00f1a y la que se sue\u00f1a en sus tipos.)<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nAs\u00ed es como, en particular, existe una sangre aria, que Rosenberg hace remontar a la Atl\u00e1ntida.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\n2) \u00bfPor qu\u00e9 los arios? Porque son portadores del mito solar. Son portadores de ese mito porque, para los pueblos del Norte, el espect\u00e1culo del sol es impresionante a la altura de su rareza. El mito ario es el mito solar, opuesto a los mitos de la Noche, a las divinidades ct\u00f3nicas. De donde los s\u00edmbolos solares, y la esv\u00e1stica.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\n\u00bfPor qu\u00e9 el mito solar? Se podr\u00eda decir sin ninguna gratuidad que, para Rosenberg, ese mito de la claridad presenta la claridad del mito en general. Escribe, por ejemplo: \u201cLa experiencia m\u00edtica es clara como la blanca luz del sol.\u201d (p. 146). El mito del sol no es otra cosa que el mito de lo que hace surgir las formas como tales, en su visibilidad, en el recorte de su <i>Gestalt<\/i>, al mismo tiempo que es el mito de la fuerza o del calor que permite la formaci\u00f3n misma de esas formas. Dicho de otro modo \u2014y sin volver a lo que se ha dicho del culto de la luz y del Mediod\u00eda\u2014 el mito solar es el mito de la fuerza formadora misma, de la potencia original del <i>tipo<\/i>. El sol es la fuente de la distinci\u00f3n t\u00edpica. O incluso, el sol es el <i>arque-tipo<\/i>. El ario no es solamente un tipo entre los otros, es el tipo en el cual se presenta (se sue\u00f1a y se encarna) la potencia m\u00edtica misma, la naturaleza madre de todos los tipos. Este privilegio se desarrolla seg\u00fan tres ejes principales:<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\n1) El ario es el fundador de civilizaci\u00f3n por excelencia, el <i>Kulturbegr\u00fcnder<\/i> (fundador de civilizaci\u00f3n) o el <i>Kultursch\u00f6pfer<\/i> (creador de civilizaci\u00f3n) opuesto al simple \u201cportador de civilizaci\u00f3n\u201d (<i>Kulturtr\u00e4ger<\/i>). \u201cEn pocos milenios muchas veces, e incluso en pocos siglos, los arios crearon civilizaciones que llevaban desde el origen hasta el acabamiento los rasgos interiores de sus esencias.\u201d (<i>MK<\/i>, p. 319). Ese pueblo es el pueblo, o la sangre, de la creaci\u00f3n inmediata (y en suma, genial) de las formas cumplidas.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\n2) Los grandes arios de la antig\u00fcedad son los griegos, es decir, el pueblo que produjo el mito como arte. Los griegos pusieron en forma su alma (su sangre), de ella produjeron la <i>Darstellung<\/i> (presentaci\u00f3n) o la <i>Gestaltung<\/i> (puesta en forma, o en figura), precisamente en la distinci\u00f3n absoluta de la forma, en el arte. Ante el arte de los griegos, se tiene la experiencia del <i>Formwillen<\/i>, del querer de la forma, o del querer-formar. Por eso el arte es a partir de los griegos y para Europa un fin en s\u00ed, una religi\u00f3n en s\u00ed. Lo que de ninguna manera quiere decir, aqu\u00ed, \u201cel arte por el arte\u201d, sino lo que Rosenberg llama \u201cun arte org\u00e1nico, engendrando la vida\u201d (p. 448). Wagner cuenta mucho en esta consideraci\u00f3n, pero m\u00e1s todav\u00eda la comprensi\u00f3n de la <i>vida<\/i> como arte, y as\u00ed del cuerpo, del pueblo, del Estado como obras de arte, es decir, como formas cumplidas de la voluntad, como identificaciones consumadas de la imagen so\u00f1ada.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\n3) Los grandes arios del mundo moderno, son los m\u00edsticos alemanes, y sobre todo Maestro Eckhart (dejemos de lado la incre\u00edble solicitaci\u00f3n de su historia y de sus obras a la cual se libra Rosenberg). Porque Eckhart abri\u00f3 la posibilidad resueltamente moderna del mito produciendo el mito del <i>alma libre<\/i>. La pura interioridad del alma (de la que la raza es la exterioridad) se prueba, en la experiencia m\u00edstica, m\u00e1s grande que el universo mismo, y libre de todo, de Dios antes que nada. El mito se enuncia entonces en toda su pureza: se trata de formarse, de <i>tipificarse<\/i>, y de tipificarse como libre creador absoluto (y por consiguiente, <i>auto<\/i>-creador). Rosenberg escribe: \u201cOd\u00edn hab\u00eda muerto, y lo sigue estando; pero el m\u00edstico alem\u00e1n descubri\u00f3 al \u2018Poderoso de lo alto\u2019 en su propia alma.\u201d (p. 219).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nEl alma, o la \u201cpersonalidad\u201d, o el \u201cgenio\u201d, hall\u00e1ndose en ella misma como su \u201cmito\u201d m\u00e1s propio, o incluso: el alma engendr\u00e1ndose de su propio sue\u00f1o, no es en el fondo otra cosa que el Sujeto absoluto, auto-creador, un sujeto que no tiene solamente una posici\u00f3n cognitiva (como el de Descartes), o espiritual (Eckhart), o especulativa (Hegel), sino que reunir\u00e1 y trascender\u00e1 todas esas determinaciones en una posici\u00f3n inmediata y absolutamente \u201cnatural\u201d: en la sangre y en la raza. La raza aria <i>es<\/i>, seg\u00fan esto, <i>el<\/i> Sujeto. En ella, la auto-formaci\u00f3n se efect\u00faa y se encarna en \u201ceste ego\u00edsmo colectivo y sagrado que es la Naci\u00f3n\u201d (Hitler, en una entrevista de 1933).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nPor esto mismo, el motivo central de esta \u201calma\u201d y de su <i>Gestaltung<\/i> se reduce finalmente a esto: primeramente, la creaci\u00f3n y la dominaci\u00f3n civilizadora por la sangre; en segundo lugar, la preservaci\u00f3n de la sangre, es decir, el <i>honor<\/i>. No hay finalmente sino una elecci\u00f3n m\u00edtica posible, que es la elecci\u00f3n entre el <i>amor<\/i> y el <i>honor<\/i> (cf. Rosenberg, p. 146). La elecci\u00f3n originaria del ario, o que hace al ario, es la elecci\u00f3n del honor de la raza.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nLa mayor\u00eda de los rasgos fundamentales de esta construcci\u00f3n se encuentran en Hitler, como ya hemos podido ver. Pero se encuentran en \u00e9l en lo que podr\u00eda designarse como la versi\u00f3n esta vez \u00edntegramente moderna, politizada y tecnificada de la construcci\u00f3n del mito.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nLo que equivale a decir tambi\u00e9n que <i>Mein Kampf<\/i> presenta la versi\u00f3n resueltamente \u201cpr\u00e1ctica\u201d de la construcci\u00f3n del mito. Pero ahora comprendemos que la \u201cpr\u00e1ctica\u201d no sucede aqu\u00ed a la \u201cteor\u00eda\u201d: ella le es, si podemos decirlo, inherente, o inmanente, si la l\u00f3gica del mito no es otra cosa que la l\u00f3gica de su auto-efectuaci\u00f3n, es decir, de la auto-efectuaci\u00f3n de la raza aria como auto-efectuaci\u00f3n de la civilizaci\u00f3n en general. El mito se efect\u00faa, muy rigurosamente, como \u201cnacionalsocialismo\u201d. Lo que implica algunas determinaciones suplementarias, que enumeraremos para terminar:<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\n1) El combate desde ahora necesario es antes que nada un combate de ideas, o un combate \u201cfilos\u00f3fico\u201d (Hitler no habla de mito: habla el lenguaje de la racionalidad moderna). La \u201cfuerza bruta\u201d no puede nada si no se apoya en una gran idea. Ahora bien, la desdicha y el mal del mundo moderno son la doble idea, abstracta y desencarnada, impotente, del individuo y de la humanidad. Dicho de otro modo, la socialdemocracia y el marxismo. Por consiguiente: \u201cLa columna vertebral del programa nacionalsocialista es la de abolir tanto el concepto liberal del individuo como el concepto marxista de la humanidad, y de sustituirlos por el de la comunidad del <i>Volk<\/i>, enraizada en su suelo y unida por las cadenas de una misma sangre.\u201d (Hitler al Reichstag, 1937). El combate debe ser un combate por la realizaci\u00f3n efectiva de ese concepto, que no es otro que el concepto del mito.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\n2) El combate es pues un combate por aquello cuyo nombre retoma Hitler de la tradici\u00f3n filos\u00f3fica, y que ocupa en su discurso la posici\u00f3n del mito: la <i>Weltanschauung<\/i>, la \u201cvisi\u00f3n del mundo\u201d (ha habido un servicio oficial de la <i>Weltanschauung<\/i>). El nazismo es antes que nada \u201cformaci\u00f3n y realizaci\u00f3n de su imagen <i>weltanschaulich<\/i>\u201d (MK, p. 680), es decir, construcci\u00f3n y conformaci\u00f3n del mundo seg\u00fan la visi\u00f3n, la imagen del creador de formas, el ario. El \u201ccombate <i>weltanschaunlich<\/i>\u201d (id.) no es una empresa de dominaci\u00f3n cualquiera: es una empresa de conformaci\u00f3n del mundo (como las de Alejandro y Napole\u00f3n). El mundo ario deber\u00e1 ser mucho m\u00e1s que un mundo sometido y explotado por los arios: deber\u00e1 ser un mundo vuelto ario (y es por ello que hace falta eliminar el no-tipo por excelencia, el jud\u00edo, as\u00ed como algunos otros tipos degenerados) La <i>Weltanschauung<\/i> debe ser absolutamente encarnada, y es por ello que exige \u201cun trastornamiento completo de la vida p\u00fablica entera seg\u00fan sus vistas, sus <i>Anschauugen<\/i>\u201d (<i>MK<\/i>, p. 506). El <i>Anschauugen<\/i>, el \u201cver\u201d como intuici\u00f3n que va al coraz\u00f3n de las cosas y que <i>forma<\/i> el ser mismo, ese \u201cver\u201d de un \u201csue\u00f1o\u201d activo, pr\u00e1ctico, operatorio, constituye el coraz\u00f3n del proceso \u201cm\u00edtico-t\u00edpico\u201d, que se vuelve as\u00ed el sue\u00f1o efectivo del \u201cReich de mil a\u00f1os\u201d.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\n3) Es por esto que la <i>Weltanschauung<\/i> es absolutamente intolerante, y no puede figurar como \u201cun partido al lado de los otros\u201d (<i>MK<\/i>, p. 506). No es una simple opci\u00f3n filos\u00f3fica ni una opci\u00f3n pol\u00edtica, es la necesidad misma de la creaci\u00f3n, de la sangre creadora. Por eso debe ser el objeto de una creencia, y funcionar como una religi\u00f3n. La creencia no surge sola, ella debe ser despertada y movilizada en las masas. \u201cLa m\u00e1s bella concepci\u00f3n te\u00f3rica permanece sin objetivo y sin valor, si el <i>F\u00fchrer<\/i> no puede poner las masas en movimiento hacia ella\u00bb (MK, p. 269), m\u00e1s a\u00fan cuando las masas son antes que nada accesibles a los m\u00f3viles afectivos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\n(Ese manejo de la creencia \u201cweltanschaunlich\u201d requerir\u00eda un estudio suplementario que mostrara lo dif\u00edcil que sin duda es separar, en Hitler, la convicci\u00f3n y la maniobra. A la vez que desarrolla en todas sus consecuencias la l\u00f3gica de una creencia que es la suya, y a la cual se subordina, <i>y<\/i> explota brutalmente los recursos de esta creencia para los fines de su propio poder. Pero esta explotaci\u00f3n permanece ella misma en la l\u00f3gica de la creencia: hay que suscitar, o resucitar el sue\u00f1o ario en los alemanes. Se podr\u00eda quiz\u00e1 definir el hitlerismo como la explotaci\u00f3n l\u00facida \u2014pero no necesariamente c\u00ednica, estando ella misma convencida\u2014 de la disponibilidad de las masas modernas al mito. La manipulaci\u00f3n de las masas no es solamente una t\u00e9cnica: es tambi\u00e9n un fin, si, en \u00faltima instancia, es el mito mismo quien manipula las masas, y se realiza en ellas.)<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nNos propusimos solamente desplegar una l\u00f3gica espec\u00edfica, y no debemos entonces concluir de otra manera. Queremos subrayar solamente en qu\u00e9 medida esta l\u00f3gica, en el doble trazo de la voluntad mim\u00e9tica de identidad, y de la auto-efectuaci\u00f3n de la forma, pertenece profundamente a las disposiciones de Occidente en general, y m\u00e1s precisamente, a la disposici\u00f3n fundamental del sujeto, en el sentido metaf\u00edsico de la palabra. El nazismo no resume a Occidente, y tampoco es su conclusi\u00f3n necesaria. Pero tampoco es posible rechazarlo simplemente como una aberraci\u00f3n ni como una aberraci\u00f3n simplemente pasada. La confortable seguridad en las certezas de la moral y de la democracia, no solamente no garantiza nada, sino que adem\u00e1s nos expone al riesgo de no ver venir, o regresar, aquello cuya posibilidad no se ha debido a un puro accidente de la historia. Un an\u00e1lisis del nazismo no debe jam\u00e1s ser concebido como un simple dossier de acusaci\u00f3n, sino m\u00e1s bien como una pieza en una deconstrucci\u00f3n general de la historia de la que provenimos.<\/div>\n<hr align=\"left\" style=\"height: 1px\" width=\"15%\" \/>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>1<\/sup><\/small> Ph. Lacoue-Labarthe ha presentado algunos de estos desarrollos en <i>La fiction du politique<\/i>, Par\u00eds, Bourgois, 1988 y en <i>Musica ficta (figures de Wagner)<\/i>, mismo editor, 1991; J.-L. Nancy en <i>La communaut\u00e9 d\u00e9s\u0153uvr\u00e9e<\/i> y en <i>La comparution<\/i> (con Jean-Christophe Bailly), en el mismo editor en 1986 (2\u00aa edici\u00f3n, 1988) y en 1991.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>2<\/sup><\/small> M\u00e1s todav\u00eda: el desmontaje de las \u201cmitolog\u00edas\u201d en el sentido de Barthes ha podido devenir, en nuestros d\u00edas, parte integrante de una cultura ordinaria veh\u00edculada por los mismos \u201cmedios\u201d que secretan esas mitolog\u00edas. En general, la denuncia de los \u201cmitos\u201d, de las \u201cim\u00e1genes\u201d, de los \u201cmedios\u201d y de la \u201capariencia\u201d forma parte desde ahora del sistema mitol\u00f3gico de los medios, de sus im\u00e1genes y de su apariencia. Lo que equivale a decir que el mito verdadero, si hay uno, \u00e9se en relaci\u00f3n al que hay adhesi\u00f3n e identificaci\u00f3n, se mantiene en un retiro m\u00e1s sutil, desde donde dispone, quiz\u00e1s, toda la escena (seg\u00fan lo necesite, en tanto que mito de la denuncia de los mitos&#8230;) Igualmente, se ver\u00e1 que el mito nazi se mantiene retirado de las figuras mitol\u00f3gicas determinadas, tanto de las de las mitolog\u00edas germ\u00e1nicas como de las otras.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>3<\/sup><\/small> <i>Le syst\u00e8me totalitaire<\/i>, Paris, Seuil, 1972, p. 217.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>4<\/sup><\/small> Sobre esta historia, cf. Hans Sluga, \u201cHeidegger, suite sans fin\u201d, <i>Le messager europ\u00e9en<\/i>, Par\u00eds, P.O.L., n\u00b0 3, 1989.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>5<\/sup><\/small> El Terror no depende \u2014al menos no de manera completa, evidente, ni&#8230; moderna\u2014 del <i>inmanentismo<\/i> general que suponen los totalitarismos, y en primer rango el nazismo, donde la inmanencia de la raza \u2014del suelo y de la sangre\u2014 absorbe toda trascendencia. En el Terror queda a\u00fan el elemento de una trascendencia cl\u00e1sica (de la \u201cnaci\u00f3n\u201d, de la \u201cvirtud\u201d y de la \u201crep\u00fablica\u201d). Pero esta diferenciaci\u00f3n, necesaria para una descripci\u00f3n justa, no conduce ni a rehabilitar el Terror ni a reivindicar una trascendencia contra la inmanencia: este gesto muy extendido hoy nos parece tan m\u00edtico o mitificante como el gesto inverso. Lo que en verdad necesitamos es pensar fuera de la oposici\u00f3n o de la dial\u00e9ctica de esos t\u00e9rminos.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>6<\/sup><\/small> Esta referencia requerir\u00eda dos desarrollos distintos: por una parte, sobre la complejidad de la pareja mythos\/logos tal como Heidegger permite despejarla, pero tambi\u00e9n, por la otra, sobre la relaci\u00f3n que reivindica Heidegger respecto de una dimensi\u00f3n m\u00edtica del pensamiento, relaci\u00f3n que no fue evidentemente ajena a su nazismo (hacemos alusi\u00f3n a ello m\u00e1s adelante).<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>7<\/sup><\/small> <i>Op. cit.<\/i>, p. 218.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>8<\/sup><\/small> Cf. Ph. Lacoue-Labarthe, \u201cDiderot, le paradoxe et la mimesis\u201d en <i>L\u2019imitation des modernes<\/i>, Par\u00eds, Galil\u00e9e, 1987.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>9<\/sup><\/small> En <i>Noblesse de l\u2019esprit<\/i>, trad. F. Delmas, Par\u00eds, Albin Michel, 1960.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>10<\/sup><\/small> Durante todo este per\u00edodo, Alemania no tiene <i>Estado<\/i>, como es sabido. Alemania corresponde m\u00e1s bien a lo que D\u00fcrrenmatt ha podido describir de la siguiente manera: \u201cLos alemanes no han tenido nunca un Estado, sino \u00fanicamente el mito de un imperio sagrado. Su patriotismo siempre ha sido rom\u00e1ntico, en todo caso antisemita, y tambi\u00e9n piadoso y respetuoso de la autoridad.\u201d (\u201cSur le sentiment patriotique\u201d, <i>Liberation<\/i>, 19 de abril de 1990 \u2014 traducci\u00f3n de un texto aparecido en <i>Dokumente und Aussprachen<\/i>, Bonn, Bouvier, 1989.)<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>11<\/sup><\/small> \u201dSobre la imitaci\u00f3n de la pintura y de la escultura de los griegos\u201d.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>12<\/sup><\/small> Cf. <i>Les carnets<\/i>, Paris, PUF, 1949.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\">\n<small><small><sup>13<\/sup><\/small> Pero esto no significa que sigamos a Syberberg en sus recientes declaraciones filoprusianas nost\u00e1lgicas (seg\u00fan el m\u00e1s convencional de los  neorromanticismos) y, desafortunadamente, una vez m\u00e1s, antisemitas.<\/small><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Situaci\u00f3n 1) El texto que sigue fue, en su origen, una ponencia relativamente breve, pronunciada el 7 de mayo de 1980 en un coloquio organizado por el Comit\u00e9 d\u2019information sur l\u2019holocauste, en Schiltigheim, sobre \u201cLos mecanismos del fascismo\u201d. 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