{"id":204,"date":"2016-05-11T14:52:42","date_gmt":"2016-05-11T12:52:42","guid":{"rendered":"http:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=204"},"modified":"2019-04-23T14:10:52","modified_gmt":"2019-04-23T19:10:52","slug":"giorgio-agamben-guy-debord-y-la-clandestinidad-de-la-vida-privada-prologo-de-el-uso-de-los-cuerpos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=204","title":{"rendered":"Giorgio Agamben \/ Guy Debord y la clandestinidad de la vida privada (pr\u00f3logo de \u201cEl uso de los cuerpos\u201d)"},"content":{"rendered":"<div class=\"separator\" style=\"clear: both;text-align: center\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/2.bp.blogspot.com\/-23W1A2QDzm0\/VHEG6AxEMhI\/AAAAAAAAAe8\/2Ihe1ZFIJng\/s400\/debord%2Bet%2Bamis.jpg\" width=\"400\" height=\"287\" border=\"0\" \/><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">1. Resulta curioso c\u00f3mo en Guy Debord una l\u00facida consciencia de la insuficiencia de la vida privada se acompa\u00f1aba por la m\u00e1s o menos consciente convicci\u00f3n de que exist\u00eda, en su propia existencia o en la de sus amigos, algo \u00fanico y ejemplar, que exig\u00eda ser recordado y comunicado. Ya en <i>Critique de la s\u00e9paration<\/i>, Debord evoca, como a algo de cierto modo intransmisible, \u201cesa clandestinidad de la vida privada sobre la cual nunca se poseen m\u00e1s que documentos irrisorios\u201d. Y sin embargo, en sus primeras pel\u00edculas y a\u00fan en <i>Pan\u00e9gyrique<\/i>, no cesan de desfilar los rostros de sus amigos uno tras otro, el de Asger Jorn, el de Maurice Wyckaert, el de Ivan Chtcheglov y finalmente su propia cara, junto a la de las mujeres que am\u00f3. Y no s\u00f3lo eso, en <i>Pan\u00e9gyrique<\/i> surgen tambi\u00e9n las casas en donde habit\u00f3, el n\u00ba 28 de la <i>via delle Caldeie<\/i> en Florencia, la casa de campo en Champot, el <i>square des Missions \u00e9trang\u00e8res<\/i> en Par\u00eds (en realidad el n\u00ba 109 de la <i>rue du Bac<\/i>, su \u00faltimo domicilio parisino, en cuya sala una fotograf\u00eda de 1984 lo retrata sentado en el div\u00e1n de cuero ingl\u00e9s que parec\u00eda gustarle).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">Aqu\u00ed se da una contradicci\u00f3n central, que los situacionistas no conseguir\u00e1n llevar a su soluci\u00f3n, y, simult\u00e1neamente, algo precioso que exige ser retomado y desarrollado: tal vez la oscura e inconfesada consciencia de que el elemento genuinamente pol\u00edtico consiste exactamente en esta incomunicable y casi rid\u00edcula clandestinidad de la vida privada. Puesto que incluso \u00e9sta \u2014nuestra nuestra forma-de-vida, clandestina\u2014 es tan \u00edntima y pr\u00f3xima, que, si tratamos de capturarla, apenas nos deja entre las manos la impenetrable y tediosa cotidianidad. Pero sin embargo, tal vez sea esta misma hom\u00f3nima, promiscua y sombr\u00eda presencia lo que custodia el secreto de la pol\u00edtica, la otra cara del <i>arcanum imperii<\/i>, en la que naufraga toda biograf\u00eda y toda revoluci\u00f3n. Y Guy, que era tan h\u00e1bil y perspicaz cuando ten\u00eda que analizar y describir las formas alienadas de la existencia en la sociedad espectacular, es entonces as\u00ed tan c\u00e1ndido y desamparado cuando intenta comunicar la forma de su vida y cuando intenta mirar a la cara y hacer estallar la clandestinidad con la que comparte el viaje hasta el \u00faltimo momento.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">2. <i>In girum imus nocte et consumimur igni<\/i> (1978) se abre con una declaraci\u00f3n de guerra contra su tiempo y prosigue con un an\u00e1lisis inexorable de las condiciones de vida que la sociedad mercantil en el estadio supremo de su desenvolvimiento ha instaurado sobre toda la tierra. Inesperadamente, sin embargo, casi al final de la pel\u00edcula, la descripci\u00f3n detallada y despiadada se detiene para dar lugar a una evocaci\u00f3n melanc\u00f3lica y casi tenue de los recuerdos y acontecimientos personales, que anticipan la intenci\u00f3n declaradamente autobiogr\u00e1fica de <i>Pan\u00e9gyrique<\/i>. Guy recuerda el Par\u00eds de su juventud, que ya no existe, en cuyas calles y caf\u00e9s parti\u00f3 con sus amigos en la b\u00fasqueda obstinada de ese \u201cGrial nefasto, que nadie quiere\u201d. A pesar de que el Grial en cuesti\u00f3n, \u201cfugazmente vislumbrado\u201d, pero nunca \u201cencontrado\u201d, tuviera indiscutiblemente un significado pol\u00edtico, ya que los que lo buscaban \u201cse han visto en condiciones de comprender la vida falsa a la luz de la verdadera\u201d, el tono de la recreaci\u00f3n, marcada por citas del\u00a0<i>Eclesiast\u00e9s<\/i>, de Omar Jayam, de Shakespeare y de Bossuet, es, no obstante, indiscutiblemente nost\u00e1lgico y desolador: \u201cA la mitad del camino de la verdadera vida, est\u00e1bamos rodeados por una sombr\u00eda melancol\u00eda, que expresaron muchas palabras tristes y burlonas, en el caf\u00e9 de la juventud perdida\u201d. De esta juventud perdida, Guy recuerda el desorden, los amigos y los amores (\u201cc\u00f3mo no acordarme de los encantadores granujas y las chicas arrogantes con quienes habit\u00e9 en esos barrios bajos\u201d), mientras en la pantalla surgen im\u00e1genes de Gil J. Wolman, Ghislain de Marbaix, Pinot-Gallizio, Attila Kotanyi y Donald Nicholson-Smith. Pero es hacia el final de la pel\u00edcula que el impulso autobiogr\u00e1fico reaparece con m\u00e1s fuerza y la visi\u00f3n de Florencia <i>cuando era libre<\/i> se entrecruza con las im\u00e1genes de la vida privada de Guy y de las mujeres con las que vivi\u00f3 en esa ciudad en los a\u00f1os setenta. Tras esto se ven pasar r\u00e1pidamente las casas donde Guy vivi\u00f3, el <i>impasse de Clairvaux<\/i>, la <i>rue St. Jacques<\/i>, la <i>rue St. Martin<\/i>, una iglesia en Chianti, Champot y, aunque una vez, los rostros de los amigos, mientras se escuchan las palabras de la canci\u00f3n de Gilles en <i>Les Visiteurs du soir<\/i>: \u201c<i>Tristes enfants perdus, nous errions dan la nuit<\/i>\u2026\u201d. Y, pocas secuencias antes del final, los retratos de Guy a los 19, 25, 27, 31 y 45 a\u00f1os. El nefasto Grial, del que los situacionistas partir\u00e1n en busca, concierne no solamente a la pol\u00edtica, sino de cierto modo tambi\u00e9n a la clandestinidad de la vida privada, de la cual la pel\u00edcula no duda en exhibir, aparentemente sin pudor, sus \u201cdocumentos rid\u00edculos\u201d.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">3. La intenci\u00f3n autobiogr\u00e1fica estaba, por lo dem\u00e1s, ya presente en el pal\u00edndromo que da t\u00edtulo a la pel\u00edcula. Poco despu\u00e9s de haber invocado su juventud perdida, Guy a\u00f1ade que nada expresaba mejor el gasto de esta \u201cantigua frase construida letra por letra como un laberinto sin salida, para recordar perfectamente la forma y el contenido de la perdici\u00f3n: <i>In girum imus nocte et consumimur igni<\/i>, \u2018Damos vueltas en la noche y somos consumidos por el fuego\u2019\u201d.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">La frase, definida a veces como el \u201cverso del diablo\u201d, proviene, en realidad, seg\u00fan una indicaci\u00f3n en cursiva de Heckscher, de la literatura emblem\u00e1tica y se refiere a las polillas inexorablemente atra\u00eddas por la flama de la vela que las consumir\u00e1. Un emblema se compone de una empresa\u00a0\u2014una frase o un lema\u2014 y una imagen; en los libros que he podido consultar, la imagen de la polilla devorada por el fuego aparece frecuentemente, pero sin embargo nunca es asociada al pal\u00edndromo en cuesti\u00f3n, s\u00f3lo a frases que se refieren a la pasi\u00f3n amorosa (\u201cas\u00ed el placer vivo conduce a la muerte\u201d, \u201cas\u00ed tanto amar lleva a la tempestad\u201d) o, en algunos casos m\u00e1s raros, a la imprudencia en pol\u00edtica o en guerra (\u201c<i>non temere est cuiquam temptanda potentia regis<\/i>\u201d, \u201c<i>temere ac periculose<\/i>\u201d). En los <i>Amorum emblemata<\/i> de Otto van Veen (1608), en el contemplar de las polillas que se precipitan en direcci\u00f3n a la flama de la vela est\u00e1 un amor alado, y la empresa\u00a0dice: <i>brevis et damnosa voluptas<\/i>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">Es probable, entonces, que Guy, escogiendo el pal\u00edndromo como t\u00edtulo, se compare a s\u00ed mismo y a sus compa\u00f1eros a las mariposas que, amorosa y temerariamente atra\u00eddas por la luz, est\u00e1n destinadas a perderse y a consumirse en el fuego. En <i>La ideolog\u00eda alemana<\/i> \u2014una obra que Guy conoc\u00eda perfectamente\u2014 Marx evoca cr\u00edticamente la misma imagen: \u201cy es as\u00ed como las mariposas nocturnas, cuando el sol de lo universal se pone, procuran la luz de la l\u00e1mpara de lo particular\u201d. Tanto m\u00e1s singular es que, a pesar de esta advertencia, Guy haya continuando siguiendo esta luz, curioseando obstinadamente la flama de la existencia singular y privada.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">4. A finales de los a\u00f1os noventa, en las mesas de una librer\u00eda parisina, el segundo volumen de <i>Pan\u00e9gyrique<\/i>, que contiene la iconograf\u00eda, se encontraba \u2014por casualidad o por una ir\u00f3noca intenci\u00f3n del librero\u2014 al lado de la autobiograf\u00eda de Paul Ric\u0153ur. Nada es m\u00e1s instructivo que comparar el uso de las im\u00e1genes en ambos casos. Mientras las fotograf\u00edas del libro de Ric\u0153ur retrataban al fil\u00f3sofo exclusivamente en el transcurso de convenios acad\u00e9micos, casi como si no hubiera tenido otra vida fuera de ellos, las im\u00e1genes de <i>Pan\u00e9gyrique<\/i> pretend\u00edan un estatuto de verdad biogr\u00e1fica que resguardaba la existencia del autor en todos sus aspectos. \u201cLa ilustraci\u00f3n aut\u00e9ntica \u2014advierte la corta promesa\u2014 ilumina el discurso verdadero\u2026 se sabr\u00e1 por tanto al final cu\u00e1l era mi apariencia en diferentes edades; y qu\u00e9 tipo de rostros siempre me rodearon; y qu\u00e9 lugares habit\u00e9\u2026\u00bb. Una vez m\u00e1s, a pesar de la evidente insuficiencia y la banalidad de sus documentos, la vida \u2014la clandestina\u2014 est\u00e1 en primer plano.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">5. Una noche, en Par\u00eds, Alice, tras decirle que muchos j\u00f3venes en Italia continuaban interesados en los escritos de Guy y que esperaban de \u00e9l una palabra, respondi\u00f3: \u201cexistimos, deber\u00eda serles suficiente\u201d. \u00bfQue quer\u00eda decir: \u201cexistimos\u201d? Por supuesto, en esos a\u00f1os, viv\u00edan apartados y sin tel\u00e9fono entre Par\u00eds y Champot, de cierto modo con los ojos puestos en el pasado y su \u201cexistencia\u201d estaba, por as\u00ed decir, enteramente aplastada en la \u201cclandestinidad de la vida privada\u201d.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">Sin embargo, a\u00fan un poco antes de su suicidio en noviembre de 1994, el t\u00edtulo de su \u00faltima pel\u00edcula preparada para el <i>Canal+<\/i>: <i>Guy Debord, son art, son temps<\/i>, no parece \u2014a pesar de ese <i>son art<\/i> realmente inesperado\u2014 del todo ir\u00f3nico en su intenci\u00f3n biogr\u00e1fica y, antes de concentrarse con una extraordinaria vehemencia en el horror de \u201csu tiempo\u201d, esta suerte de testamento espiritual reitera con el mismo candor y las mismas viejas fotograf\u00edas la evocaci\u00f3n nost\u00e1lgica de la vida transcurrida.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\u00bfQu\u00e9 significa entonces: \u201cexistimos\u201d? La existencia \u2014este concepto en todos sentidos fundamental de la filosof\u00eda primera de Occidente\u2014 tiene tal vez constitutivamente que ver con la vida. \u201cSer \u2014escribe Arist\u00f3teles\u2014 para los vivos significa vivir\u201d. Y, siglos despu\u00e9s, Nietzsche precisa: \u201cSer: nosotros no tenemos otra representaci\u00f3n que vivir\u201d. Traer a la luz \u2014fuera de cualquier vitalismo\u2014 el \u00edntimo entrecruzamiento de ser y vivir: \u00e9sta es ciertamente hoy la tarea del pensamiento (y de la pol\u00edtica).<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">6. <i>La sociedad del espect\u00e1culo<\/i> se abre con la palabra \u201cvida\u201d (\u201cToda la vida de las sociedades en las que reinan las condiciones modernas de producci\u00f3n se anuncia como una inmensa acumulaci\u00f3n de espect\u00e1culos\u201d) y hasta el \u00faltimo momento los an\u00e1lisis del libro no cesan de poner en causa la vida. El espect\u00e1culo, en el cual \u201ctodo lo que era directamente vivido se aleja en una representaci\u00f3n\u00bb, es definido como una \u201cinversi\u00f3n concreta de la vida\u201d. \u201cEn la medida en que la vida del hombre se vuelve su producto, tanto m\u00e1s separado est\u00e1 de su vida\u201d. La vida en las condiciones espectaculares es una \u201cfalsa vida\u201d, una \u201csupervivencia\u201d o un \u201cpseudo-uso de la vida\u201d. Contra esta vida alienada y separada, es postulado algo que Guy llama \u201cvida hist\u00f3rica\u201d, que aparece ya en el Renacimiento como una \u201cruptura alegre con la eternidad\u201d: \u201cEn la vida exuberante de las ciudades italianas\u2026 la vida se conoce como un goce del paso del tiempo\u201d. Ya a\u00f1os antes, en <i>Sur le passage de quelques personnes<\/i> y en <i>Critique de la s\u00e9paration<\/i>, Guy afirma de s\u00ed mismo y de sus compa\u00f1eros, que \u201cquer\u00edan reinventar todo todos los d\u00edas, volverse jefes y due\u00f1os de su propia vida\u201d, que sus encuentros eran como \u201cse\u00f1ales provenientes de una vida m\u00e1s intensa, que nunca fue verdaderamente encontrada\u201d.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">Lo que fuera esta vida \u201cm\u00e1s intensa\u201d, lo que era arruinado o falsificado en el espect\u00e1culo o simplemente lo que debe ser entendido por \u201cvida en la sociedad\u201d no es esclarecido en ning\u00fan momento; y sin embargo, ser\u00eda demasiado f\u00e1cil reprochar al autor incoherencia o imprecisi\u00f3n terminol\u00f3gica. Guy no hace m\u00e1s que repetir una postura constante en nuestra cultura, en la cual la vida no es nunca definida como tal, sino que es recurrentemente articulada y dividida en <i>bios<\/i> y <i>zo\u00e9<\/i>, vida pol\u00edtica cualificada y nuda vida, vida p\u00fablica y vida privada, vida vegetativa y vida de relaci\u00f3n, de modo que ninguna de las particiones sea determinable sino en su relaci\u00f3n con la otra. Y es, tal vez, en \u00faltima instancia exactamente la indecidibilidad de la vida lo que hace que ella sea siempre de nuevo decidida singular y pol\u00edticamente. Y la indecisi\u00f3n de Guy entre la clandestinidad de su vida privada \u2014que, con el pasar del tiempo, deb\u00eda parecerle siempre m\u00e1s elusiva e indocumentable\u2014 y la vida hist\u00f3rica, entre su vida individual y la \u00e9poca oscura e irrenunciable en la que ella se inscribe, traduce una dificultad que, por lo menos en las condiciones presentes, nadie se puede eludirse de haber resuelto una vez por todas. De cualquier modo, el Grial obstinadamente buscado, la vida que in\u00fatilmente se consume en la flama, no era reducible a ninguno de los t\u00e9rminos opuestos, ni a la idiotez de la vida privada ni al incierto prestigio de la vida p\u00fablica y revocaba as\u00ed en cuesti\u00f3n la posibilidad misma de distinguirlas.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">7. Ivan Illich observ\u00f3 que la noci\u00f3n corriente de vida (no \u201cuna vida\u201d, sino \u201cla vida\u201d en general) es percibida como un \u201checho cient\u00edfico\u201d, que no tiene ya ninguna relaci\u00f3n con la experiencia del singular viviente. La vida es algo an\u00f3nimo y gen\u00e9rico, que puede designar unas u otras veces un espermatozoide, una persona, una abeja, una c\u00e9lula, un oso, un embri\u00f3n. De este \u201checho cient\u00edfico\u201d, tan gen\u00e9rico que la ciencia ha renunciado a definirlo, la Iglesia ha hecho el \u00faltimo recept\u00e1culo de lo sagrado y la bio\u00e9tica el t\u00e9rmino clave de su impotente absurdidad. De cualquier modo, \u00abvida\u00bb tiene hoy en d\u00eda m\u00e1s que ver con la supervivencia que con la vitalidad o la forma de vida del individuo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">As\u00ed como en esa vida se insinu\u00f3 de ese modo un residuo sacro, la clandestina que Guy segu\u00eda se volvi\u00f3 a\u00fan m\u00e1s inaferrable. La tentativa situacionista de restituir la vida a la pol\u00edtica choca con una dificultad posterior, pero no por eso menos urgente.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">8. \u00bfQu\u00e9 significa que la vida privada nos acompa\u00f1e como una vida clandestina? En primer lugar, que est\u00e1 separada de nosotros como lo est\u00e1 un clandestino y, asimismo, que es inseparable de nosotros en el modo en que, como un clandestino, comparte subrepticiamente la vida con nosotros. Esta escisi\u00f3n e inseparabilidad definen tenazmente el estatuto de la vida en nuestra cultura. La vida es algo que puede ser dividido \u2014 y, no obstante, siempre articulado y reunido en una m\u00e1quina m\u00e9dica, filos\u00f3fico-teol\u00f3gica o biopol\u00edtica. As\u00ed no es solamente la vida privada lo que nos acompa\u00f1a como una clandestina en nuestro breve o largo viaje, sino la propia vida corp\u00f3rea y todo lo que tradicionalmente se inscribe en la esfera de la denominada \u201cintimidad\u201d: la nutrici\u00f3n, la digesti\u00f3n, el orinar, el defecar, el sue\u00f1o, la sexualidad\u2026 Y el peso de esta compa\u00f1era sin rostro es tan fuerte que cada uno busca compartirla con otro \u2014 y, sin embargo, extra\u00f1eza y clandestinidad nunca desaparecen del todo y permanecen irresolubles hasta en la m\u00e1s amorosa de las convivencias. La vida es aqu\u00ed verdaderamente como la zorra robada que el ni\u00f1o esconde bajo sus ropas y no lo puede confesar aunque le rasgue atrozmente la carne.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">Es como si cada uno sintiera oscuramente que la propia opacidad de la vida clandestina encierra en s\u00ed un elemento genuinamente pol\u00edtico, y como tal por excelencia compartible \u2014 y, sin embargo, si se intenta compartirlo, huye obstinadamente a la salida y no deja detr\u00e1s de s\u00ed m\u00e1s que un residuo rid\u00edculo e incomunicable. El castillo de Silling, en el cual el poder pol\u00edtico no tiene otro objeto que la vida vegetativa de los cuerpos, es, en este sentido, la figura de la verdad y, a la vez, del fracaso de la pol\u00edtica moderna \u2014 que es, en realidad, una biopol\u00edtica. Viene a la mente cambiar la vida, llevar la pol\u00edtica a lo cotidiano \u2014 y sin embargo, en lo cotidiano, lo pol\u00edtico no puede sino naufragar.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">Y cuando, como sucede hoy, el eclipse de la pol\u00edtica y de la esfera p\u00fablica no deja subsistir m\u00e1s que lo privado y la nuda vida, la vida clandestina, que se vuelve la \u00fanica due\u00f1a del campo, debe, en cuanto privada, publicitarse e intentar comunicar sus propios ya no risibles (y, sin embargo, todav\u00eda tales) documentos, que conducen ahora inmediatamente con ella, con sus jornadas indistintas filmadas en vivo y transmitidas en las pantallas a los otros, una tras otra.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">Y, sin embargo, s\u00f3lo si el pensamiento fuera capaz de encontrar el elemento pol\u00edtico que se ha escondido en la clandestinidad de la existencia singular, s\u00f3lo si, m\u00e1s all\u00e1 de la escisi\u00f3n entre p\u00fablico y privado, pol\u00edtica y biograf\u00eda, <i>zo\u00e9<\/i> y <i>bios<\/i>, fuera posible delinear los contornos de una forma-de-vida\u00a0y de un uso com\u00fan de los cuerpos, la pol\u00edtica podr\u00e1 salir de su mutismo y la biograf\u00eda individual de su idiotez.<\/div>\n<hr style=\"height: 1px\" align=\"left\" width=\"15%\" \/>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.4cm\"><small>Traducci\u00f3n del italiano. Pr\u00f3logo de <i>L&#8217;Uso dei Corpi<\/i>, \u00faltimo volumen de la serie de <i>Homo Sacer<\/i>. Aparecido en septiembre de 2014.<\/small><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; 1. Resulta curioso c\u00f3mo en Guy Debord una l\u00facida consciencia de la insuficiencia de la vida privada se acompa\u00f1aba por la m\u00e1s o menos consciente convicci\u00f3n de que exist\u00eda, en su propia existencia o en la de sus amigos, algo \u00fanico y ejemplar, que exig\u00eda ser recordado y comunicado. 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