{"id":1994,"date":"2020-12-28T16:37:11","date_gmt":"2020-12-28T22:37:11","guid":{"rendered":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=1994"},"modified":"2020-12-28T17:08:41","modified_gmt":"2020-12-28T23:08:41","slug":"giorgio-agamben-gaia-y-ctonia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=1994","title":{"rendered":"Giorgio Agamben \/ Gaia y Ctonia"},"content":{"rendered":"<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>Intervenci\u00f3n de Giorgio Agamben publicada el 28 de diciembre de 2020 en su columna <a href=\"https:\/\/www.quodlibet.it\/giorgio-agamben-gaia-e-ctonia\">\u00abUna voce\u00bb<\/a> en el sitio web de la editorial italiana Quodlibet.<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">I.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En el griego cl\u00e1sico, la tierra tiene dos nombres, que corresponden a dos realidades distintas, si no opuestas: <em>ge<\/em> (o <em>gaia<\/em>) y <em>chthon<\/em>. Contrariamente a una teor\u00eda difundida hoy en d\u00eda, los hombres no habitan s\u00f3lo <em>gaia<\/em>, sino que tienen ante todo que ver con <em>chthon<\/em>, que en algunas narraciones m\u00edticas toma la forma de una diosa, cuyo nombre es <em>Chthon\u00ede<\/em>, Ctonia. As\u00ed, la teolog\u00eda de Fer\u00e9cides de Siros enumera al principio tres divinidades: Zeus, Cronos y Chthon\u00ede y a\u00f1ade que \u00abChthon\u00ede lleg\u00f3 a tener el nombre de Ge, despu\u00e9s de que Zeus le diera la tierra (<em>gen<\/em>) como regalo\u00bb. Incluso si la identidad de la diosa permanece indefinida, Ge es aqu\u00ed con respecto a ella una figura accesoria, casi un nombre adicional de Chton\u00ede. No menos significativo es que en Homero los hombres se definen con el adjetivo <em>epichtonioi<\/em> (ctonii, que est\u00e1n sobre <em>chthon<\/em>), mientras que el adjetivo <em>epigaios<\/em> o <em>epigeios<\/em> se refiere s\u00f3lo a las plantas y los animales.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El hecho es que <em>chthon<\/em> y <em>ge<\/em> nombran dos aspectos de la tierra que son, por as\u00ed decirlo, geol\u00f3gicamente antit\u00e9ticos: <em>chthon<\/em> es la cara exterior del inframundo, la tierra de la superficie hacia abajo, <em>ge<\/em> es la tierra de la superficie hacia arriba, la cara que la tierra gira hacia el cielo. Esta diversidad estratigr\u00e1fica corresponde a la disimilitud de pr\u00e1cticas y funciones: <em>chthon<\/em> no es cultivable ni puede uno nutrirse de \u00e9l, escapa a la oposici\u00f3n ciudad\/campo y no es un bien que se pueda poseer; <em>ge<\/em>, en cambio, como recuerda enf\u00e1ticamente el himno hom\u00e9rico ep\u00f3nimo, \u00abalimenta todo lo que est\u00e1 arriba de chthon\u00bb (<em>epi chthoni<\/em>) y produce cosechas y bienes que enriquecen a los hombres: para aquellos a los que <em>ge<\/em> honra con su benevolencia, \u00ablos surcos de la gleba que dan vida est\u00e1n cargados de frutos, en los campos el ganado prospera, y la casa se llena de riquezas, y gobiernan con leyes justas las ciudades con mujeres hermosas\u00bb (v. 9-11).<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La teogon\u00eda de Fer\u00e9cides contiene el m\u00e1s antiguo testimonio de la relaci\u00f3n entre Ge y Chthon, entre Gaia y Ctonia. Un fragmento conservado por Clemente de Alejandr\u00eda, define la naturaleza de su relaci\u00f3n especificando que Zeus se une en matrimonio con Chthon\u00ede, y, cuando, seg\u00fan el rito nupcial de los <em>anakalypteria<\/em>, la novia se quita el velo y aparece desnuda ante el novio, Zeus la cubre con \u00abun gran y bello manto\u00bb, en el que \u00abbord\u00f3 con varios colores Ge y Ogeno (Oc\u00e9ano)\u00bb. Chthon, el inframundo, es por lo tanto algo abismal, que no puede mostrarse en su desnudez, y el manto con el que el dios la cubre no es otro que Gaia, la tierra superna. Un pasaje de <em>El antro de las ninfas<\/em> de Porfirio nos informa que Fer\u00e9cides caracteriz\u00f3 la dimensi\u00f3n ct\u00f3nica como profundidad, \u00abhablando de hendiduras (<em>mychous<\/em>), de zanjas (<em>bothrous<\/em>), de cavernas (<em>antra<\/em>)\u00bb, concebidas como las puertas (<em>thyras<\/em>, <em>pylas<\/em>) que las almas atraviesan en el nacimiento y la muerte. La tierra es una doble realidad: Ctonia es el fondo informe y oculto que Gaia cubre con su abigarrado bordado de colinas, campos floridos, aldeas, bosques y reba\u00f1os.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En la Teogon\u00eda de Hes\u00edodo, tambi\u00e9n, la tierra tiene dos caras. Gaia, \u00abbase firme de todas las cosas\u00bb, es la primera criatura del Caos, pero el elemento ct\u00f3nico se evoca inmediatamente despu\u00e9s y, como en Fer\u00e9cides, se define con el t\u00e9rmino <em>mychos<\/em>: \u00abel T\u00e1rtaro oscuro en las profundidades de la tierra con los caminos anchos (<em>mychoi chthonos eyryodeies<\/em>)\u00bb. Donde la diferencia estratigr\u00e1fica entre los dos aspectos de la tierra aparece m\u00e1s claramente es en el Himno hom\u00e9rico a Dem\u00e9ter. Ya al principio, cuando el poeta describe la escena del secuestro de Pers\u00e9fone mientras recoge flores, Gaia es evocada dos veces, en ambos casos como la superficie florida que la tierra gira hacia el cielo: \u00ablas rosas, los crocos, las bellas violetas en un tierno prado y los lirios, los jacintos y los narcisos que Gaia hace crecer seg\u00fan la voluntad del dios\u00bb \u2026 \u00abal perfume de la flor todo el cielo arriba y la tierra sonre\u00edan\u00bb. Pero en ese mismo instante, \u00ab<em>chthon<\/em> de los vastos senderos se expandi\u00f3 (<em>chane<\/em>) en la llanura de Nisio y sali\u00f3 (<em>orousen<\/em>) con sus caballos inmortales el se\u00f1or con muchos invitados\u00bb. Que se trata de un movimiento desde el fondo a la superficie est\u00e1 subrayado por el verbo <em>ornymi<\/em>, que significa \u00absurgir, alzarse\u00bb, como si desde el fondo ct\u00f3nico de la tierra el dios emergiera en Gaia, la faz de la tierra que mira hacia el cielo. M\u00e1s tarde, cuando la propia Pers\u00e9fone le cuenta a Dem\u00e9ter su secuestro, el movimiento se invierte y en su lugar es Gaia quien se abre (<em>gaia d\u2019enerthe koresen<\/em>), para que \u00abel se\u00f1or de muchos invitados\u00bb pueda arrastrarla bajo la tierra con su carroza dorada (vv.429-31). Es como si la tierra tuviera dos puertas o aperturas, una que se abre desde las profundidades hacia Gea y otra que conduce desde Gea hacia el abismo de Ctonia.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En realidad no se trata de dos puertas, sino de un \u00fanico umbral, que pertenece por completo a <em>chthon<\/em>. El verbo que el himno refiere a Gaia, no es <em>chaino<\/em>, abrirse, sino <em>choreo<\/em>, que simplemente significa \u00abhacer espacio\u00bb. Gaia no se abre, sino que deja espacio para el tr\u00e1nsito de Proserpina; la idea misma de un paso entre lo alto y lo bajo, de una profundidad (<em>profundus<\/em>: <em>altus et fundus<\/em>) es \u00edntimamente ct\u00f3nica, y, como la Sibila recuerda a Eneas, la puerta de Dite est\u00e1 en primer lugar orientada hacia el inframundo (<em>facilis descensus Averno<\/em>\u2026). El t\u00e9rmino latino correspondiente a <em>chthon<\/em> no es <em>tellus<\/em>, que designa una extensi\u00f3n horizontal, sino <em>humus<\/em>, que implica una direcci\u00f3n descendente (cf. <em>humare<\/em>, enterrar), y es significativo que el nombre del hombre se haya tomado de \u00e9l (<em>hominem appellari quia sit humo natus<\/em>). Que el hombre sea \u00abhumano\u00bb, es decir, terrestre, en el mundo cl\u00e1sico no implica una conexi\u00f3n con Gaia, con la superficie de la tierra que mira hacia el cielo, sino ante todo una conexi\u00f3n \u00edntima con la esfera ct\u00f3nica de la profundidad.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Que <em>chthon<\/em> evoca la idea de una brecha y un pasaje es evidente en el adjetivo que en Homero y Hes\u00edodo acompa\u00f1a constantemente al t\u00e9rmino: <em>eyryodeia<\/em>, que puede traducirse \u00abpor el camino ancho\u00bb s\u00f3lo si no olvidamos que <em>odos<\/em> implica la idea de tr\u00e1nsito a un destino, en este caso el mundo de los muertos, un viaje que todo el mundo est\u00e1 destinado a hacer (es posible que Virgilio escribiendo <em>facilis descensus<\/em> recordara la f\u00f3rmula hom\u00e9rica).<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En Roma, una abertura circular llamada <em>mundus<\/em>, que seg\u00fan la leyenda fue excavada por R\u00f3mulo en el momento de la fundaci\u00f3n de la ciudad, pon\u00eda en comunicaci\u00f3n el mundo de los vivos con el mundo ct\u00f3nico de los muertos. La abertura, cerrada por una piedra llamada <em>manalis lapis<\/em>, se abr\u00eda tres veces al a\u00f1o, y en esos d\u00edas, en los que se dec\u00eda que <em>mundus patet<\/em>, el mundo est\u00e1 abierto, y \u00ablas cosas ocultas y escondidas de la religi\u00f3n de las manos se sacaban a la luz y se revelaban\u00bb, se suspend\u00edan casi todas las actividades p\u00fablicas. En un art\u00edculo ejemplar, Vendryes ha demostrado que el significado original de nuestro t\u00e9rmino \u00abmundo\u00bb no es, como siempre se ha afirmado, una traducci\u00f3n del griego <em>kosmos<\/em>, sino que deriva precisamente del umbral circular que revelaba el \u00abmundo\u00bb de los muertos. La ciudad antigua se basa en el \u00abmundo\u00bb porque los hombres moran en la abertura que une la tierra celestial y la subterr\u00e1nea, el mundo de los vivos y el mundo de los muertos, el presente y el pasado, y es a trav\u00e9s de la relaci\u00f3n entre estos dos mundos que les es posible dirigir sus acciones y encontrar inspiraci\u00f3n para el futuro.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">No s\u00f3lo el hombre est\u00e1 ligado en su nombre a la esfera ct\u00f3nica, sino que su mundo y el horizonte mismo de su existencia confinan con los recovecos de Ctonia. El hombre es, en el sentido literal del t\u00e9rmino, un ser de las profundidades.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">II.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Una cultura ct\u00f3nica por excelencia es la etrusca. Quien observa consternado las necr\u00f3polis dispersas en el campo de Tuscia, percibe inmediatamente que los etruscos habitaban Ctonia y no Gaia, no s\u00f3lo porque lo que queda de ellos es esencialmente lo que ten\u00eda que ver con los muertos, sino tambi\u00e9n y sobre todo porque los sitios que eligieron para sus moradas \u2014llamarlas ciudades es quiz\u00e1 impropio\u2014, aunque aparentemente est\u00e1n en la superficie de Gaia, son de hecho <em>epichthonioi<\/em>, se encuentran en casa en las profundidades verticales de <em>chthon<\/em>. De ah\u00ed su gusto por las cavernas y los recovecos tallados en piedra, de ah\u00ed su preferencia por los altos barrancos y ca\u00f1ones, las empinadas paredes de peperino que se precipitan hacia un r\u00edo o arroyo. Quien se haya encontrado de golpe frente a Cava Buia cerca de Blera o en las calles excavadas en la roca de S. Giuliano sabe que ya no se encuentra en la superficie de Gaia, sino ciertamente <em>ad portam inferi<\/em>, en uno de los pasajes que penetran en las laderas de Ctonia.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Este car\u00e1cter inequ\u00edvocamente subterr\u00e1neo de los lugares etruscos, si se compara con otros sitios de Italia, tambi\u00e9n puede expresarse diciendo que lo que tenemos ante nuestros ojos no es realmente un paisaje. El paisaje afable y habitual que es abrazado serenamente por la mirada y traspasa el horizonte pertenece a Gaia: en la verticalidad ct\u00f3nica cada paisaje se diluye, cada horizonte desaparece y deja su lugar al rostro brusco y nunca visto de la naturaleza. Y aqu\u00ed, en las rebeldes zanjas y barrancos, no sabr\u00edamos qu\u00e9 hacer con el paisaje, el pa\u00eds es m\u00e1s tenaz e inflexible que cualquier pietas paisaj\u00edstica \u2014 a la puerta de Dite el dios se ha vuelto tan cercano y tetr\u00e1gono como para no exigir m\u00e1s religi\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Es debido a esta inquebrantable dedicaci\u00f3n ct\u00f3nica que los etruscos construyeron y vigilaron las moradas de sus muertos con un cuidado tan asiduo, y no, como se podr\u00eda pensar, a la inversa. No amaban m\u00e1s la muerte que la vida, pero la vida era para ellos inseparable de las profundidades de Ctonia, pod\u00edan habitar los valles de Gaia y cultivar sus campos s\u00f3lo si nunca olvidaban su verdadera morada vertical. Por esta raz\u00f3n, en las tumbas excavadas en la roca o en los mont\u00edculos, no s\u00f3lo tratamos con los muertos, no s\u00f3lo imaginamos los cuerpos yaciendo en los sarc\u00f3fagos vac\u00edos, sino que tambi\u00e9n percibimos los movimientos, los gestos y los deseos de los vivos que los construyeron. Que la vida es tanto m\u00e1s adorable cuanto m\u00e1s tiernamente custodia en su interior la memoria de Ctonia, que es posible edificar una civilizaci\u00f3n sin excluir nunca la esfera de los muertos, que hay entre el presente y el pasado y entre los vivos y los muertos una intensa comunidad y una continuidad ininterrumpida \u2014 \u00e9ste es el legado que este pueblo ha transmitido a la humanidad.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">III.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En 1979, James E. Lovelock, un qu\u00edmico ingl\u00e9s que hab\u00eda colaborado activamente en los programas de exploraci\u00f3n espacial de la NASA, public\u00f3 <em>Gaia: a New Look at Life on Earth<\/em>. En el centro del libro hay una hip\u00f3tesis que un art\u00edculo escrito con Lynn Margulis cinco a\u00f1os antes en la revista <em>Tellus<\/em> hab\u00eda anticipado en estos t\u00e9rminos: \u00abel conjunto de organismos vivos que componen la biosfera puede actuar como una sola entidad para regular la composici\u00f3n qu\u00edmica, el pH de la superficie y tal vez incluso el clima. Llamamos hip\u00f3tesis Gaia a la concepci\u00f3n de la biosfera como un sistema activo de control y adaptaci\u00f3n, capaz de mantener la tierra en homeostasis\u00bb. La elecci\u00f3n del t\u00e9rmino Gaia, que fue sugerida a Lovelock por William Golding \u2014un escritor que hab\u00eda descrito magistralmente la perversa vocaci\u00f3n de la humanidad en la novela <em>El se\u00f1or de las moscas<\/em>\u2014 no es ciertamente accidental: como se se\u00f1ala en el art\u00edculo, los autores identificaron los l\u00edmites de la vida en la atm\u00f3sfera y se interesaron \u00abs\u00f3lo en menor medida por los l\u00edmites internos constituidos por la interfaz entre las partes internas de la tierra, no sujetas a la influencia de los procesos de la superficie\u00bb (p. 4). No menos significativo, sin embargo, es un hecho que los autores no parecen \u2014al menos en ese momento\u2014 considerar y, esto es, que la devastaci\u00f3n y la contaminaci\u00f3n de Gaia alcanz\u00f3 su nivel m\u00e1s alto justo cuando los habitantes de Gaia decidieron extraer la energ\u00eda necesaria para sus nuevas y crecientes necesidades de las profundidades de Ctonia, en forma de ese residuo f\u00f3sil de millones de seres vivos que vivieron en un pasado remoto que llamamos petr\u00f3leo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Seg\u00fan todas las evidencias, no se puede mantener la identificaci\u00f3n de los l\u00edmites de la biosfera con la superficie de la tierra y la atm\u00f3sfera: la biosfera no puede existir sin el intercambio y la \u00abinterfaz\u00bb con la tanat\u00f3sfera ct\u00f3nica, Gaia y Ctonia, los vivos y los muertos deben ser pensados juntos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Lo que ha sucedido en la modernidad es, de hecho, que los hombres han olvidado y reprimido su relaci\u00f3n con la esfera ct\u00f3nica, ya no habitan Chthon, sino s\u00f3lo Gaia. Pero cuanto m\u00e1s quitaban la esfera de la muerte de su vida, m\u00e1s invivible se volv\u00eda su existencia; cuanto m\u00e1s perd\u00edan toda la familiaridad con las profundidades de Ctonia, reducida como todo lo dem\u00e1s a un objeto de explotaci\u00f3n, m\u00e1s la adorable superficie de Gaia se envenenaba y destru\u00eda progresivamente. Y lo que tenemos ante nuestros ojos hoy es la deriva extrema de esta represi\u00f3n de la muerte: para salvar su vida de una supuesta y confusa amenaza, los hombres renuncian a todo lo que la hace digna de ser vivida. Y al final Gaia, la tierra ya sin profundidad, que ha perdido toda memoria de la morada subterr\u00e1nea de los muertos, est\u00e1 ahora integralmente a merced del miedo y la muerte. De este miedo s\u00f3lo pueden curarse aquellos que recuperen la memoria de su doble morada, que recuerden que humana es s\u00f3lo esa vida en la que Gaia y Ctonia permanecen inseparables y unidas.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Intervenci\u00f3n de Giorgio Agamben publicada el 28 de diciembre de 2020 en su columna \u00abUna voce\u00bb en el sitio web de la editorial italiana Quodlibet. &nbsp; I. &nbsp; En el griego cl\u00e1sico, la tierra tiene dos nombres, que corresponden a dos realidades distintas, si no opuestas: ge (o gaia) y chthon. 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