{"id":197,"date":"2016-05-09T10:40:16","date_gmt":"2016-05-09T08:40:16","guid":{"rendered":"http:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=197"},"modified":"2022-11-04T15:03:06","modified_gmt":"2022-11-04T21:03:06","slug":"reiner-schurmann-como-leer-a-heidegger","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=197","title":{"rendered":"Reiner Sch\u00fcrmann \/ C\u00f3mo leer a Heidegger"},"content":{"rendered":"<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong>Traducci\u00f3n de \u00abHow to Read Heidegger\u00bb, art\u00edculo publicado en <i>Heidegger reexamined, Vol. 2<\/i> (Nueva York: Routledge), pp. 77-82. Tambi\u00e9n encontrado con un orden distinto, en franc\u00e9s, como cap\u00edtulo en <i>Le principe de anarchie<\/i>. Este ensayo se public\u00f3 inicialmente en una traducci\u00f3n al japon\u00e9s en <em>Soubun<\/em> (junio de 1985), pp. 18-20.<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En uno de los <i>Cuatro seminarios<\/i> que se han hecho accesibles en japon\u00e9s, Heidegger hace una breve anotaci\u00f3n que, si se entiende correctamente, indica c\u00f3mo debe leerse toda su obra. Para evitar malentendidos sobre su propio punto de partida, escribe: \u00abDespu\u00e9s de <i>Ser y tiempo<\/i> [mi] pensamiento sustituy\u00f3 la expresi\u00f3n \u201csentido del ser\u201d por \u201cverdad del ser\u201d. Y para evitar cualquier malentendido sobre la verdad, para excluir que se entienda como conformidad, \u201cverdad del ser\u201d se ha dilucidado como \u201clocalidad del ser\u201d \u2014 la verdad como <em>locus<\/em>-car\u00e1cter del ser. Eso presupone, sin embargo, una comprensi\u00f3n de lo que es un <em>locus<\/em>. De ah\u00ed la expresi\u00f3n topolog\u00eda del ser\u00bb.<sup>1<\/sup><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Su itinerario, pues, ha sido trazado por tres palabras gu\u00eda sucesivas, las dos primeras de las cuales, sin embargo, quedaron abiertas a malentendidos: sentido del ser, verdad del ser y topolog\u00eda del ser. La primera de ellas hab\u00eda sido malinterpretada como la reedici\u00f3n de una filosof\u00eda (neokantiana) del sentido, y la segunda como la presuposici\u00f3n de que la verdad es una cualidad de las actuaciones ling\u00fc\u00edsticas que se ajustan a un estado de cosas extraling\u00fc\u00edstico. S\u00f3lo la tercera palabra gu\u00eda permiti\u00f3 a Heidegger responder a la vieja pregunta sobre la verdad del ser: es el \u00ab<em>locus<\/em>-car\u00e1cter\u00bb del ser. Un error adicional y duradero al que se prestaba el vocabulario del \u00abser\u00bb \u2014a saber, que el ser se representara como la suma total de entes\u2014 tambi\u00e9n fue descartado cuando Heidegger habl\u00f3 de la diferencia entre presencia y presenciaci\u00f3n (o venida a la presencia) en lugar de la diferencia ontol\u00f3gica.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">S\u00f3lo en sus \u00faltimos escritos, Heidegger plantea la cuesti\u00f3n de la venida a la presencia como la de los \u00ab<em>loci<\/em>\u00bb. Estos <em>loci<\/em> son las econom\u00edas hist\u00f3ricas. En cada momento constituyen un campo de presencia. A lo largo de las \u00e9pocas, la venida a la presencia se articula de forma diferente, se pone en obra (<i>poiein<\/i>) de forma diferente. El car\u00e1cter \u00abpoi\u00e9tico\u00bb de la venida a la presencia es lo que Heidegger llama <i>Dichtung<\/i>, \u00abpoes\u00eda\u00bb. \u00abLa poes\u00eda que piensa es en verdad la topolog\u00eda del ser\u00bb. Ni que decir tiene que esto no tiene nada que ver con el arte de componer versos, ni siquiera con el lenguaje humano. \u00abEl car\u00e1cter poi\u00e9tico del pensamiento\u00bb<sup>2<\/sup> es s\u00f3lo el eco o la reverberaci\u00f3n de la venida a la presencia y <i>su<\/i> car\u00e1cter poi\u00e9tico. La venida a la presencia cristaliza (<i>dichten<\/i> significa \u00abespesar\u00bb, \u00abhacer denso\u00bb) en \u00f3rdenes sucesivos. A su vez, estas cristalizaciones epocales determinan el tipo de palabras con las que hablamos y escribimos. La autoordenaci\u00f3n de la venida a la presencia debe entenderse, pues, como el lenguaje primordial. A lo largo de sus textos, la preocupaci\u00f3n esencial del pensamiento de Heidegger sigue siendo la misma: entender el \u00abser\u00bb fenomenol\u00f3gicamente como venida a la presencia y entenderlo a trav\u00e9s de los m\u00faltiples modos que tienen los entes de hacerse \u00abdensos\u00bb, de ordenarse, de constituir un texto o poema. Cuando la idea rectora de la fenomenolog\u00eda heideggeriana es \u00abel sentido del ser\u00bb, esta multiplicidad es de regiones: entes dados para el manejo, entes dados como objetos y \u00abser disponibles\u00bb. Cuando su idea rectora es \u00abla verdad del ser\u00bb, la multiplicidad es de \u00e9pocas: griega, latina, moderna, tecnol\u00f3gica. Por \u00faltimo, cuando la idea rectora es \u00abla topolog\u00eda del ser\u00bb, la multiplicidad ya no es una cuesti\u00f3n de regiones o \u00e9pocas, sino que es el propio \u00abvenir-a-la presencia\u00bb: un acontecimiento de originaci\u00f3n m\u00faltiple que, como condici\u00f3n trascendental, hace posibles los \u00abloci\u00bb espaciales, temporales, ling\u00fc\u00edsticos y culturales.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">S\u00f3lo con esta \u00faltima forma de multiplicidad aparece el impulso de la problem\u00e1tica que movi\u00f3 a Heidegger a lo largo de la trayectoria de sus escritos polim\u00f3rficos con sus vocabularios cambiantes: captar la venida a la presencia como fuerza de plurificaci\u00f3n y de disoluci\u00f3n. Desde la perspectiva geneal\u00f3gica, las constelaciones hist\u00f3ricas de los entes presentes aparecen como \u00f3rdenes dispuestos bajo un Primero ordenador. Pero una vez que la mirada fenomenol\u00f3gica se desplaza desde la cualidad y el juego de las cosas presentes hacia su venida a la presencia, la l\u00ednea de descenso en la que estas constelaciones fueron puestas en su lugar por las figuras de un Primero epocal resulta haber surgido de un ocultamiento inicial: del olvido del acontecimiento de la venida a la presencia y de la incapacidad de sostener su multiplicidad. La genealog\u00eda, por tanto, que llama la atenci\u00f3n sobre la multiplicidad de ordenaciones hist\u00f3ricas, descubre en el inicio de esta l\u00ednea la incapacidad de soportar, y por tanto entender o comprender, la \u00abpoi\u00e9tica\u00bb de esas ordenaciones, la plasticidad de su hacer y deshacer. La b\u00fasqueda de principios surge de la falta de estatura.<sup>3<\/sup> Los \u00faltimos escritos de Heidegger podr\u00edan leerse, por tanto, como el intento de elaborar los principales rasgos de una econom\u00eda de la venida a la presencia que no es reducible a un <i>arch\u00e9<\/i>: los rasgos de una econom\u00eda plural.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Si esto es as\u00ed, est\u00e1 claro que la \u00abdestrucci\u00f3n fenomenol\u00f3gica de la historia de la ontolog\u00eda\u00bb prometida en <i>Ser y tiempo<\/i>, s\u00f3lo puede entenderse y llevarse a cabo plenamente desde el punto de vista de los \u00faltimos escritos de Heidegger. S\u00f3lo entonces se hace evidente c\u00f3mo el tiempo puede ser \u00abder Sinn des Seins\u00bb: no el \u00absignificado\u00bb del ser, sino su direccionalidad; el \u00absentido\u00bb como la direcci\u00f3n en la que algo, por ejemplo, el movimiento, tiene lugar (esta acepci\u00f3n tanto del <i>sense<\/i> ingl\u00e9s como del <i>sens<\/i> franc\u00e9s \u2014el sentido de un r\u00edo, o del tr\u00e1fico\u2014 proviene, no del lat\u00edn, sino de un verbo indoeuropeo que significa viajar, seguir un camino). El tiempo no es el \u00absignificado\u00bb del ser para un hombre y, por tanto, \u00abuna realizaci\u00f3n humana\u00bb<sup>4<\/sup> (un malentendido que, seg\u00fan Heidegger, amenaz\u00f3 la desconstrucci\u00f3n en su primera fase, la de <i>Ser y tiempo<\/i>), sino que es la direccionalidad de las ordenaciones por las que se producen las constelaciones de la venida a la presencia. Tampoco el tiempo es el <i>sens unique<\/i>, la v\u00eda unidireccional de las \u00e9pocas que se despliegan a lo largo de las edades (un malentendido que amenaz\u00f3 durante la fase de la \u00abhistoria del ser\u00bb),<sup>5<\/sup> sino la venida a la presencia m\u00faltiple en la que los entes presentes emergen de la ausencia. Estas distinciones son las m\u00e1s dif\u00edciles en Heidegger. La cuesti\u00f3n aqu\u00ed es que la comprensi\u00f3n correcta de sus primeros escritos s\u00f3lo se obtiene si se lee a contrapelo, desde el final hasta el principio.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El dilema hermen\u00e9utico de si Heidegger debe ser le\u00eddo hacia delante o hacia atr\u00e1s aparece m\u00e1s claramente en relaci\u00f3n con la <i>praxis<\/i>. Se ha escrito mucho sobre las posibles implicaciones pol\u00edticas de <i>Ser y tiempo<\/i>. Seg\u00fan algunos, el pronunciamiento de seguir al <i>F\u00fchrer<\/i>, realizado seis a\u00f1os despu\u00e9s de su publicaci\u00f3n, ya pod\u00eda verse en germen en ese libro. El discurso pronunciado por Heidegger en la inauguraci\u00f3n de su rectorado universitario, con su llamada a la triple movilizaci\u00f3n al servicio del trabajo, las armas y el conocimiento,<sup>6<\/sup> mostrar\u00eda el resultado de una direcci\u00f3n tomada por \u00e9l desde la anal\u00edtica existencial. El t\u00e9rmino clave que supuestamente indica esta continuidad de pensamiento es el de resoluci\u00f3n, <i>Entschlossenheit<\/i>. Se dice que los mismos temas reaparecen a\u00fan m\u00e1s tarde con el elogio del gran estadista (en comparaci\u00f3n con otros \u00abcreadores\u00bb como poetas, artistas y pensadores) a finales de la d\u00e9cada de 1930. As\u00ed, se supone que los primeros escritos de Heidegger constituyen el marco que sus discursos pol\u00edticos s\u00f3lo habr\u00edan tenido que rellenar como gritos de guerra a un l\u00edder capaz de caminar solo y de recurrir a la violencia. De ah\u00ed que los temas de la <i>Rektoratsrede<\/i> y otros discursos de esa \u00e9poca, centrados en la \u00abcomunidad de combate formada por profesores y estudiantes\u00bb, no ser\u00edan ni casuales ni aislados en Heidegger.<sup><sup>7<\/sup> M\u00e1s tarde, con las manos quemadas por la pol\u00edtica, Heidegger habr\u00eda elegido temas menos comprometedores, en particular la poes\u00eda de H\u00f6lderlin. Ser\u00eda demasiado comprensible que en varias ocasiones posteriores se declarara incapaz de ver cualquier implicaci\u00f3n pr\u00e1ctica de su pensamiento. As\u00ed, si se lee a Heidegger de principio a fin, el juicio de Karl Jaspers parece tener peso: no s\u00f3lo nunca renunci\u00f3 a su nostalgia por un determinado pasado, sino que \u00abla constituci\u00f3n fundamental de ese modo de filosofar debe conducir, en la praxis, a la dominaci\u00f3n total\u00bb.<small>8<\/small><\/sup><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Cuando se lee a contrapelo, hacia atr\u00e1s, desde los \u00faltimos escritos hasta los primeros, Heidegger aparece bajo una luz diferente. Una vez m\u00e1s, s\u00f3lo se trata de sus textos. Desde el punto de vista de la topolog\u00eda, la <i>praxis<\/i> \u2014al igual que la <i>theoria<\/i>, habr\u00eda que a\u00f1adir\u2014 no es m\u00e1s que la respuesta que los actores de la historia dan, y no pueden dejar de dar, a las constelaciones de venida a la presencia que los encierran. Si hay un aspecto \u00abnormativo\u00bb en esta fenomenolog\u00eda de las constelaciones epocales, consiste en la posibilidad de un marchitamiento de los principios y una plurificaci\u00f3n de la acci\u00f3n. Bajo diferentes t\u00edtulos \u2014la \u00abcuaterna\u00bb o lo \u00abcuadrante\u00bb es s\u00f3lo uno de los muchos\u2014 Heidegger intenta entonces pensar la venida a la presencia expl\u00edcitamente como plural. Las acciones que responden a la venida a la presencia as\u00ed entendida, ser\u00e1n diametralmente opuestas al \u00abprincipio del <i>F\u00fchrer<\/i>\u00bb; ser\u00e1 un tipo de acci\u00f3n irreconciliable con toda reducci\u00f3n a lo uniforme, una acci\u00f3n hostil a la norma.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El dilema hermen\u00e9utico es aqu\u00ed notable: leyendo a Heidegger hacia adelante, es decir, desde la anal\u00edtica existencial hasta la topolog\u00eda, puede ser interpretable una \u00abidealizaci\u00f3n de la unidad en detrimento de la pluralidad\u00bb a partir de unos pocos textos. Pero al leer a Heidegger al rev\u00e9s, desde la topolog\u00eda hasta la anal\u00edtica existencial, la evidencia es la contraria. La venida a la presencia aparece entonces m\u00e1s nietzscheana, desprovista de principios metaf\u00edsicos. \u00abCa\u00f3tico-pr\u00e1ctica\u00bb.<sup>9<\/sup> En lugar de un concepto unitario de suelo o fundamento, tenemos entonces la \u00abcuadratura\u00bb; en lugar del elogio de la \u00abvoluntad firme\u00bb,<sup>10<\/sup> el desapego; en lugar de la integraci\u00f3n de la universidad en el servicio civil, la protesta contra la tecnolog\u00eda y la cibern\u00e9tica; en lugar de una identificaci\u00f3n directa entre <i>F\u00fchrer<\/i> y derecho,<sup>11<\/sup>\u00a0la anarqu\u00eda.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Tal es el inmenso valor de la breve observaci\u00f3n metodol\u00f3gica que Heidegger hizo durante el seminario de 1969 en Le Thor. Sugiere que los dos pasos dados en el curso de sus escritos \u2014desde \u00abel sentido [<i>Sinn<\/i>] del ser\u00bb a \u00abla verdad (<i>aletheia<\/i>) del ser\u00bb, y luego a la \u00abtopolog\u00eda del ser\u00bb\u2014 acercaron su pensamiento, cada vez, al punto de partida apropiado. Si la topolog\u00eda, por s\u00ed sola, proporciona el acceso adecuado a la \u00fanica cuesti\u00f3n que Heidegger persegu\u00eda desde el principio, la cuesti\u00f3n del ser, entonces es obvio que sus trabajos deben leerse hacia atr\u00e1s, no hacia delante.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr style=\"height: 1px\" align=\"left\" width=\"15%\" \/>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>1<\/sup> Martin Heidegger, <i>Vier Seminare<\/i> (Frankfurt\/M.: Vittorio Klostermanm, 1967), p. 73.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>2<\/sup> Las dos citas son de Martin Heidegger, <i>Aus der Erfahrung des Denkens<\/i> (Pfullingen: G. Nesker, 1954), p. 23; <i>Poetry, Language, Thought<\/i>, trad. A. Hofstadter (Nueva York: Harper and Row, 1971), p. 12, un texto escrito en 1947, el primero en el que Heidegger habla de \u00abla topolog\u00eda del ser\u00bb.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>3<\/sup> Comprender, <i>Verst\u00e4ndnis<\/i>, debe entender \u00aben el sentido originario de <i>vorstehen<\/i>: estar puesto ante, estar a la par de, estar a la altura para sostener eso ante lo cuan uno se encuentra a s\u00ed mismo\u00bb (Martin Heidegger, <i>Vier Seminare<\/i>, p. 72). Ver tambi\u00e9n Martin Heidegger, Sein un Zeit (T\u00fcbingen: Max Niemayer, 1957), p. 143; Being and Time, trad. J. Macquarrie y E. Robinson (Nueva York: Harper and Row, 1962), p. 183.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>4<\/sup> Martin Heidegger, <i>Vier Seminare<\/i>, p. 73.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>5<\/sup> Martin Heidegger, <i>Die Selbstbehauptung der deutschen Universitiit<\/i> (Frankfurt\/M.: Vittorio Klostermann, 1983), pp. 15f.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>6<\/sup> Ibid., p. 18. Esta lectura de Heidegger se defiende con mayor coherencia en el art\u00edculo de Karsten Harries \u00abHeidegger as a Political Thinker\u00bb, <i>Review of Metaphysics 29<\/i> (1976), pp. 642-669, reimpreso en Michael Murray, ed., <i>Heidegger and Modern Philosophy<\/i> (New Haven and London: Yale University Press, 1978), pp. 304-328. Que la estructura de la \u00abresoluci\u00f3n\u00bb en <em>Ser y tiempo<\/em> implica una necesidad de autoridad me parece muy discutible. Incluso aquellos que encuentran tal lectura convincente tendr\u00edan que reconocer lo que en 1953 J\u00fcrgen Habermas llam\u00f3 una transformaci\u00f3n en la \u00abcalidad de la apelaci\u00f3n\u00bb entre <em>Ser y tiempo<\/em> e <em>Introducci\u00f3n a la metaf\u00edsica<\/em>. En <i>Ser y tiempo<\/i>, escribe Habermas, Heidegger segu\u00eda exaltando la decisi\u00f3n cuasi-religiosa de la \u00abexistencia privada y autoindividual como autonom\u00eda finita\u00bb, mientras que el elogio del poder y la violencia era s\u00f3lo una \u00abcoloraci\u00f3n fascista\u00bb moment\u00e1nea del posterior descubrimiento de \u00abla historia del ser\u00bb (J\u00fcrgen Habermas, <i>Philosophisch-politische Profile<\/i> [Frankfurt\/M.: Suhrkamp, 1971], pp. 67-75, trad. Dale Ponikvar, \u00abMartin Heidegger: On the Publication of Lectures from the Year 1935\u00bb,\u00a0<i>Graduate Faculty Philosophy Journal 6:2<\/i> (1977), pp. 155-164). Lo que hace esta tendencia en la lectura de <i>Ser y tiempo<\/i> es una interpretaci\u00f3n voluntarista de la <i>Entschlossenheit<\/i>. Pero para convencerse de la debilidad de este punto de partida, basta con ver a Henri Birault, por ejemplo, sostener con igual contundencia que la <i>Entschlossenheit <\/i>prefigura la noci\u00f3n posterior de <i>Gelassenheit<\/i>. Ver Henri Birault, <i>Heidegger et l&#8217;exp\u00e9rience de la pens\u00e9e<\/i> (Par\u00eds: Gallimard, 1978), p. 519. Esta \u00faltima lectura puede valerse, al menos, de una afirmaci\u00f3n expl\u00edcita en Martin Heidegger, <i>Wegmarken<\/i> (Frankfurt\/M.: Vittorio Klostermann, 1967), p. 94, trad. en <i>Basic Writings<\/i>, ed. D. F. Krell (Nueva York: Harper and Row, 1977), p. 138. Sin embargo, el mismo concepto en <i>Ser y tiempo<\/i> dif\u00edcilmente puede dar lugar tanto a la llamada al servicio como a la llamada al dejar-ser.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>7<\/sup> Karl Jaspers, <i>Notizen zu Martin Heidegger<\/i> (Munich: R. Piper, 1978), p. 183. Ver tambi\u00e9n su <i>Philosophische Autobiographie<\/i> (Munchen: R. Piper, 1977), pp. 92-111. Estas dos publicaciones contin\u00faan un debate abierto por Georg Luk\u00e1cs y Theodor Adorno y resumido por Beda Allemann, \u00abMartin Heidegger und die Politik\u00bb, en Otto Poggeler, ed., <i>Heidegger: Perspektiven zur Deutung seines Werks<\/i> (Koln: Kiepenheur &amp; Witsch, 1970), pp. 246-260. Ha sido retomada m\u00e1s recientemente en t\u00e9rminos ligeramente diferentes por J\u00fcrgen Habermas, que ahora opone la Ilustracci\u00f3n a la \u00abnueva derecha\u00bb, una distinci\u00f3n que para \u00e9l coincide con la que existe entre el modernismo (cuyo portavoz es Kant) y el posmodernismo (cuyo portavoz es Heidegger). Esta tipolog\u00eda se vuelve a\u00fan m\u00e1s cruda cuando se describen la racionalidad y la comunicaci\u00f3n como ideas modernas ilustradas, mientras que a los \u00abj\u00f3venes conservadores\u00bb actuales (el primer Wittgenstein, el Gottfried Benn tard\u00edo) se les acusa de identificar modernismo y nihilismo, intervenci\u00f3n estatal y totalitarismo, antimilitarismo y simpat\u00eda por el terrorismo, etc. Habermas ha formulado algunas de estas cr\u00edticas en un tratamiento resumido de los \u00faltimos Adorno y Heidegger: <i>Theorie des kommunikativen Handelns<\/i>, 2 vol. (Frankfur\/M.: Suhrkamp, 1981), por ejemplo, vol. 1, pp. 516. Mis observaciones anteriores sobre la Ilustraci\u00f3n pueden bastar en este punto para sugerir lo insostenible de estas f\u00e1ciles disyunciones y amalgamas.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>8<\/sup> K. Harries, \u00abHeidegger as a Political Thinker\u00bb, p. 669.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>9<\/sup> H. Birault, <i>Heidegger et l&#8217;experience de la pensee<\/i>, p. 74.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>10<\/sup>\u00a0\u00abFirmeza de la voluntad\u00bb y \u00abclaridad del coraz\u00f3n\u00bb son los temas del elogio funeral hecho por Heidegger en 1933 para Leo Schlageter; ver <i>Nachlese zu Heidegger: Dokumente zu seinem Leben und Denken, mit zwei Bildtafeln<\/i>, ed. Guido Schneeberger (Bern: publicado de manera privada, 1962), p. 48.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify\"><small><sup>11<\/sup> <i>Ibid.<\/i>, pp. 63r. and 136.<\/small><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Traducci\u00f3n de \u00abHow to Read Heidegger\u00bb, art\u00edculo publicado en Heidegger reexamined, Vol. 2 (Nueva York: Routledge), pp. 77-82. Tambi\u00e9n encontrado con un orden distinto, en franc\u00e9s, como cap\u00edtulo en Le principe de anarchie. Este ensayo se public\u00f3 inicialmente en una traducci\u00f3n al japon\u00e9s en Soubun (junio de 1985), pp. 18-20. &nbsp; En uno de los [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":10716,"featured_media":366,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[44,43],"class_list":["post-197","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-general","tag-martin-heidegger","tag-reiner-schurmann"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/197","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/10716"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=197"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/197\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2746,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/197\/revisions\/2746"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/366"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=197"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=197"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=197"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}