{"id":1863,"date":"2020-08-20T13:40:19","date_gmt":"2020-08-20T18:40:19","guid":{"rendered":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=1863"},"modified":"2020-08-24T13:57:19","modified_gmt":"2020-08-24T18:57:19","slug":"separar-los-separatismos-sobre-los-nacionalismos-quebequenses-y-autoctonos-liaisons-en-el-nombre-del-pueblo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=1863","title":{"rendered":"Separar los separatismos. Sobre los nacionalismos quebequenses y aut\u00f3ctonos | Liaisons \u2013 \u00abEn el nombre del pueblo\u00bb"},"content":{"rendered":"<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><strong><strong>El primer n\u00famero de <em>Liasons<\/em> sigue a la espera de ser publicado en castellano (<a href=\"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=806\">aqu\u00ed<\/a> encuentran m\u00e1s informaci\u00f3n anterior). Les compartimos ahora la contribuci\u00f3n quebequense, donde se discute la contrahistoria de luchas de los \u00faltimos a\u00f1os en contra del proyecto mayor del soberanismo y a favor de una multiplicaci\u00f3n de separatismos menores.<\/strong><\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: right;padding-left: 240px\"><small><em>La historia es lo que nos separa de nosotros mismos, y lo que\u00a0tenemos que\u00a0franquear y atravesar para pensarnos a nosotros mismos.<\/em><\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 130%;margin-bottom: 0em;text-align: right\"><small>Gilles Deleuze<\/small><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Para iniciar con la aventura de <em>Liaisons<\/em>, queremos compartir una serie de hip\u00f3tesis locales desde una perspectiva revolucionaria transnacional. A prop\u00f3sito de la era planetaria, se ha dicho que \u00e9sta permitir\u00eda imaginar \u00abel mundo entero en un fragmento\u00bb. Cada pedazo de la Tierra lleva consigo una amplitud ejemplar, la cual transmite la instanciaci\u00f3n situada \u2014y sin embargo universal\u2014 de un mismo sistema-mundo. No obstante, si nos interesa la evoluci\u00f3n de este sistema, la raz\u00f3n no es tanto para comprenderlo en cuanto tal, sino para comprender aquello en contra de lo cual se alza. En \u00faltima instancia, los movimientos del enemigo se explican \u00fanicamente por los de aquello que \u00e9l necesita destruir para crecer. Por lo tanto, una investigaci\u00f3n partisana debe centrarse en reunir, en el fondo de los escombros de la historia, lo vivo \u2014lo amigo y revolucionario\u2014 que no deja de resistir a su destrucci\u00f3n. Su forclusi\u00f3n nos obliga a encarar los obst\u00e1culos m\u00e1s monstruosos a fin de detectar qui\u00e9nes son aqu\u00ed, exactamente, nuestras amistades hist\u00f3ricas. Confiamos que, si revelamos nuestros esqueletos en el armario, m\u00e1s personas podr\u00e1n caer en la tentaci\u00f3n de atacar a sus propios demonios nacionales, con el conocimiento certero de que es en este sitio donde se esconden los detalles decisivos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La situaci\u00f3n en nuestro rinc\u00f3n del mundo es indisociable de su historia, siendo esta invisible y sin embargo algo realmente presente. La cat\u00e1strofe inaugural y continua de la modernidad occidental tuvo lugar en estas Am\u00e9ricas, con el encuentro catastr\u00f3fico de al menos dos mundos que eran rec\u00edprocamente extra\u00f1os. Fue con este choque, y con el genocidio que deriv\u00f3 de \u00e9l, como se encendieron las luces de la Ilustraci\u00f3n, luces que no han dejado de filtrarse en todos los confines y rincones del globo. La relaci\u00f3n entre la autocton\u00eda y la condici\u00f3n inmigrante, que hace estragos por todas partes, no es independiente de la crispaci\u00f3n populista actual. Pero la forma que ha asumido aqu\u00ed \u2014la del \u00abcolonizador colonizado\u00bb\u2014 ha producido una discontinuidad entre dos movimientos de secesi\u00f3n: el quebequense y el aut\u00f3ctono. En lo que sigue, nos gustar\u00eda exponer los efectos que ha suscitado esta separaci\u00f3n entre separatismos diferentes que recortan un mismo territorio.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><i>I. Contrahechuras<\/i><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">En 2012, fuimos afectados por una huelga estudiantil de una amplitud sin precedentes, la cual inund\u00f3 la masa del territorio de Quebec y provoc\u00f3 rupturas en todos los sectores, fisurando incluso a las familias. A la vez que se transfiguraba, la realidad adquir\u00eda tambi\u00e9n una consistencia m\u00e1s real: el territorio parec\u00eda, por una ocasi\u00f3n poco com\u00fan, habitado. Esto ocurr\u00eda como si todas las cosas alcanzaran sus l\u00edmites: manifestaciones masivas, motines, ley de excepci\u00f3n, cacerolazos, represi\u00f3n. Y al final, elecciones.<sup>1<\/sup><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Capitalizando la ambivalencia del movimiento de cacerolazos \u2014cuyo car\u00e1cter insurrecto se confund\u00eda con la voluntad de reconciliaci\u00f3n\u2014, el Partido Quebequense, una formaci\u00f3n pol\u00edtica nacionalista-independentista \u00abni de izquierda ni de derecha\u00bb, consigui\u00f3 llevarla al extremo. El reinado del PQ fue el teatro pat\u00e9tico de una serie de operaciones que apuntaban a reorientar la escisi\u00f3n social hacia una polaridad completamente distinta y, con ello, a convertir la c\u00f3lera popular en una manifestaci\u00f3n de unidad nacional. El partido trat\u00f3 de poner en marcha una pat\u00e9tica \u00abCarta de valores\u00bb que se centraba en la \u00ablaicidad\u00bb, la cual estaba dirigida de manera evidente contra los particularismos culturales \u2014por ejemplo, las mujeres que portan velo\u2014 y el multiculturalismo canadiense.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Incluso si este gobierno no dur\u00f3 mucho (una pausa de un a\u00f1o y medio en quince a\u00f1os de r\u00e9gimen liberal), se sigue resintiendo el efecto de su nueva polarizaci\u00f3n etnocultural condimentada de elementos republicanos-populistas. Desde entonces, la extrema derecha xen\u00f3foba intra- y extra-parlamentaria no ha dejado de ascender, al mismo tiempo que el recuerdo de la huelga se limita cada vez m\u00e1s a la figura carism\u00e1tica de su principal l\u00edder estudiantil, quien se ha vuelto una estrella medi\u00e1tica y ha tomado las riendas de un partido populista de izquierda que se inspira en Syriza y Podemos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La reorientaci\u00f3n institucional de la huelga se ha constituido en el teatro para una eliminaci\u00f3n sistem\u00e1tica de su car\u00e1cter eruptivo y fragmentario, con el prop\u00f3sito de fundir la divisi\u00f3n en una nueva llamada a la unificaci\u00f3n del \u00abPueblo\u00bb, ya sea el del populismo de extrema derecha o el del populismo de la izquierda republicana medi\u00e1tica. El car\u00e1cter manifiestamente grotesco de este desenlace nos llev\u00f3 a reflexionar sobre sus cimientos hist\u00f3ricos. A medida que Quebec, conmocionado por la duraci\u00f3n del conflicto, se sum\u00eda en una inestabilidad profunda, de la misma manera dejaba ver hasta qu\u00e9 punto la reacci\u00f3n ten\u00eda \u00abra\u00edces\u00bb profundas. La fachada de orden que se vio amenazada con todo esto se nos present\u00f3 como la cristalizaci\u00f3n de un compromiso hist\u00f3rico precario. Esta hip\u00f3tesis nos puso sobre las huellas del pasado, en b\u00fasqueda de alguna tragedia que la farsa de 2012 habr\u00eda repetido.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En primer lugar, nos pareci\u00f3 crucial lanzar una mirada retrospectiva a los precedentes de este tipo de conflictos en el territorio, a fin de hacernos una idea precisa de las condiciones de posibilidad tanto de su surgimiento como de su contenci\u00f3n. Dicho de otro modo, se trataba de considerar de qu\u00e9 modo la \u00abllamada al pueblo\u00bb, corolario de cualquier movilizaci\u00f3n de masas, puede permitir que tanto un pueblo minoritario como un Pueblo mayoritario ocupen el terreno. \u00bfA trav\u00e9s de qu\u00e9 comunicaciones subterr\u00e1neas la energ\u00eda plebeya de la huelga de 2012 pudo ser capturada con mucha rapidez y, despu\u00e9s, transformada en un resentimiento nacional-familiarista? Una pregunta que no es, manifiestamente, \u00fanica para el caso de Quebec y que podr\u00eda plantearse de la misma manera a prop\u00f3sito de lo que pas\u00f3 en las revoluciones abortadas de T\u00fanez, Egipto o Turqu\u00eda.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Del mismo modo que la movilizaci\u00f3n populista eclips\u00f3 la desmovilizaci\u00f3n plebeya en la huelga, el orden que anta\u00f1o la precedi\u00f3 se hab\u00eda fundado en el camuflaje y la obturaci\u00f3n de los conflictos anteriores, que se cristalizaron en formas sociales e institucionales, pero tambi\u00e9n culturales, psicol\u00f3gicas y econ\u00f3micas. Por lo tanto, pensar la historia equivale a pensar el eterno retorno de su\u00a0<em>contrahechura<\/em>, entendida al mismo tiempo como falsificaci\u00f3n triunfante y como contra-uso plebeyo de esa historia. Esto fue lo que quisimos procurar en el interior del Colectivo Anarchives, que se propon\u00eda explorar los archivos olvidados del movimiento revolucionario de Quebec. Es as\u00ed como desde 2013, a trav\u00e9s de exposiciones y discusiones p\u00fablicas, hemos tratado de prolongar aquello que inici\u00f3 con la huelga \u2014la puesta en contacto entre una ingobernabilidad latente y sus figuras pasadas\u2014, consiguiendo que emerjan los contornos espectrales de un plano de consistencia revolucionario en Quebec. Hemos captado la historia de lo que se acostumbra a llamar \u00abseparatismo\u00bb en un estado de vestigios fragmentarios, que tuvimos que explorar a trav\u00e9s de todo un trabajo de anarqueolog\u00eda para alcanzar con ello los m\u00faltiples estratos que componen nuestra situaci\u00f3n actual. De este modo, escarbando en estas ruinas de las que pr\u00e1cticamente nadie parec\u00eda ocuparse, hemos encontrado de forma sorpresiva las huellas de una herencia casi desconocida, aquella de una red de autonom\u00eda insurreccional cuyo impulso s\u00f3lo pudo ser detenido por medio de una intervenci\u00f3n militar de grandes proporciones. Esta historia se transmiti\u00f3 a nuestra generaci\u00f3n \u00fanicamente en la forma de un informe antiejemplar (<em>cautionary tale<\/em>), el cual casi de inmediato fue clasificado en la r\u00fabrica de \u00abTerrorismo\u00bb para arrojar un velo dram\u00e1tico sobre las preguntas que este pasado nos dirige. Ahora bien, descubrimos que hab\u00eda en ella muchas m\u00e1s afinidades con nuestros deseos y formas de vida de lo que habr\u00edamos podido imaginar, en resumen: no estamos solos, ni en este territorio ni en esta historia.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Si abordamos aqu\u00ed la cuesti\u00f3n del nacionalismo es porque se alza de modo irremediable ante nosotros desde el momento en que transmitimos la relaci\u00f3n entre historia y territorio. Las situaciones revolucionarias, a menudo sin saberlo, se agregan siempre a una contrahistoria constelada de acontecimientos irruptivos \u2014de contratiempos\u2014 cuya perennidad se encarna en diferentes formas de adherencia a los territorios \u2014tradiciones\u2014 en cuanto maneras posibles de hacer uso de ellos y de habitarlos. El territorio no es un simple lugar circunscrito por fronteras, incluso simb\u00f3licas, sino que porta una pluralidad de maneras de habitar un ensamblaje geobiol\u00f3gico dado. Al mismo tiempo que emanan de la tierra, estas maneras conservan aqu\u00ed una presencia espectral y la cual, por lo tanto, siempre puede reactivarse. Pero si la historia oficial tiende a espacializar el tiempo aplan\u00e1ndolo en una l\u00ednea cronol\u00f3gica, la pr\u00e1ctica de la contrahistoria \u2014la anarchiv\u00edstica\u2014 pasa por una temporalizaci\u00f3n del espacio, con el fin de restituirlo al devenir que es inmanente a las maneras de habitarlo. Se trata, en suma, de liberar un tiempo contrahist\u00f3rico, un tiempo de la \u00abtradici\u00f3n\u00bb.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Contra el estudio de estas territorialidades menores se alza en un bloque homog\u00e9neo la ocupaci\u00f3n y m\u00e1s tarde el ordenamiento colonial, a los cuales rinde culto el relato de los vencedores. En el seno de este bloque, particularismo y universalismo \u2014que, en una infernal alternativa, tratan de hacernos cantar\u2014 son garantes uno del otro, solidarios de un mismo devenir-estatal que apunta a impedir la secesi\u00f3n de los imaginarios y de las pr\u00e1cticas espec\u00edficas a los lugares.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><i>II. Plano de consistencia 1970<\/i><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">En el fondo de los archivos de los camaradas de anta\u00f1o, descubrimos un verdadero plano de consistencia, una red a la vez densa y difusa que, de 1963 a 1970, se disemin\u00f3 a lo largo del territorio hasta el punto de hacer del separatismo no ya una cuesti\u00f3n nacional, sino existencial. Por un momento breve, aunque fulgurante, el programa de la separaci\u00f3n de la provincia de Quebec con respecto a la federaci\u00f3n canadiense pas\u00f3 a designar la separaci\u00f3n en acto del \u00abPueblo quebequense\u00bb con respecto a s\u00ed mismo, haciendo pasar la l\u00ednea de fractura separatista directamente a trav\u00e9s de las familias, los lugares de trabajo, etc. Este corte que atravesaba el conjunto de la provincia llev\u00f3 a la luz una multitud de existencias y de territorios que se vinculaban a trav\u00e9s de una independencia\u00a0<em>de hecho<\/em>: una autonom\u00eda colectiva indisociablemente material, ideol\u00f3gica y cultural, que reagrupaba de manera difusa todo aquello que difer\u00eda de la unidad nacional, para sustituirlo con la alianza transversal de los movimientos obreros, estudiantiles y contraculturales. Por lo tanto, la \u00abnaci\u00f3n\u00bb refer\u00eda no tanto al conjunto de la poblaci\u00f3n, sino a la toma de partido independentista, como lo relata el escritor Malcolm Reid: \u00abUna naci\u00f3n llamada Quebec emerg\u00eda de los\u00a0<em>snack bars<\/em>\u00a0del este de Montreal, donde por mucho tiempo se encontr\u00f3 atrapada bajo el nombre de \u201cel Canad\u00e1 franc\u00e9s\u201d. Pintaba esl\u00f3ganes en las paredes, hac\u00eda saltar edificios y monumentos federales, inundaba las calles\u2026\u00bb.<sup>2<\/sup><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Desde su formaci\u00f3n en 1963, el Frente de Liberaci\u00f3n de Quebec (FLQ) luch\u00f3 por la independencia nacional, movilizando \u00abtodos los medios necesarios\u00bb para este fin. Durante 1969, una bomba estallaba cada dos semanas, ya sea en la Bolsa de Montreal, en los buzones de los barrios angl\u00f3fonos ricos, en una f\u00e1brica en cierre patronal o en una gran armer\u00eda. La estructura descentralizada del flq constitu\u00eda un blanco particularmente dif\u00edcil de capturar por parte de la polic\u00eda. Sus m\u00faltiples c\u00e9lulas, que no siempre se conoc\u00edan entre s\u00ed mismas, pose\u00edan sus propios \u00f3rganos de difusi\u00f3n; hasta una decena de publicaciones distintas, algunas de las cuales se dirig\u00edan a los estudiantes, otras a los obreros, a los desempleados, etc.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En 1970, luego de un a\u00f1o extremadamente tenso en Montreal, donde la potencia del movimiento revolucionario hab\u00eda provocado que el gobierno liberal prohibiera las reuniones (con una ley de emergencia similar en todos los puntos a la de 2012), el flq lanz\u00f3 una operaci\u00f3n que apuntaba a desbordar la metr\u00f3poli para dirigirse a las regiones lejanas de Quebec. Con el prop\u00f3sito de vincularse a las luchas embrionarias de las diferentes partes del territorio, diferentes c\u00e9lulas del flq abrieron una serie de espacios a lo largo de toda la provincia, los cuales se situaban de modo estrat\u00e9gico en medio de los caminos que los vacacionistas utilizaban en verano. Algunos de estos lugares, como la Maison du P\u00eacheur en el litoral de la Gaspesia o la Ferme du Petit Qu\u00e9bec Libre en Estrie \u2014que fue primero creada por el Ensemble du Jazz Libre de Quebec, cuyas experimentaciones musicales dieron sustento a la experimentaci\u00f3n pol\u00edtica\u2014 atrajeron a hordas de j\u00f3venes que proven\u00edan de la contracultura, as\u00ed como a activistas locales, lo que provocaba enfrentamientos agresivos con los dirigentes locales. La multiplicaci\u00f3n de estos puntos de contacto incrementaba la fuerza de convocatoria que pose\u00eda el movimiento, proporcionando una serie de zonas de condensaci\u00f3n abierta.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Tras haber ampliado su red descentralizada desde Montreal hasta la provincia entera, y con el apoyo considerable de la poblaci\u00f3n a pesar de sus medios violentos, en el verano de 1970 la red del flq y de sus colaboradores cercanos contaba realmente con los elementos suficientes para inquietar a las autoridades. Particularmente porque su concepci\u00f3n de la independencia se escapaba entonces de la idea de constituir un Estado \u2014y, por lo tanto, de cualquier posibilidad de negociaci\u00f3n pol\u00edtica\u2014 para volverse <em>independencia inmediata y en acto<\/em>, instanciada en toda una red de comunas, grupos armados y comit\u00e9s populares. Por otra parte, esta red se conectaba a otras luchas a nivel internacional, a trav\u00e9s de relaciones de alianza con el Frente de Liberaci\u00f3n Nacional de Argelia (donde el flq pose\u00eda una \u00abembajada\u00bb), el Frente Popular de Liberaci\u00f3n de Palestina, el\u00a0<em>Black Panther Party<\/em>\u00a0y algunos grupos de la\u00a0<em>New Left<\/em>\u00a0estadounidense, en una singular conjunci\u00f3n en la que los m\u00e1s grandes nacionalistas resultaban ser los internacionalistas m\u00e1s consecuentes. En ese momento el concepto de \u00abnaci\u00f3n\u00bb consegu\u00eda m\u00e1s ser una llamada a la autonom\u00eda y a la experimentaci\u00f3n efectiva que una reivindicaci\u00f3n institucional.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En septiembre de 1970, luego del verano caliente que se extendi\u00f3 por todo el territorio de la provincia, la c\u00e9lula Lib\u00e9ration del flq secuestr\u00f3 al diplom\u00e1tico brit\u00e1nico James Richard Cross, exigiendo a cambio la liberaci\u00f3n de sus prisioneros pol\u00edticos. Con esto el flq segu\u00eda el ejemplo de sus camaradas palestinos \u2014entre los cuales se hab\u00edan entrenado muchos de sus miembros\u2014 eligiendo el secuestro como una estrategia de incremento de la tensi\u00f3n. Ante la negativa a negociar por parte de las autoridades, la c\u00e9lula Ch\u00e9nier duplic\u00f3 la apuesta secuestrando esta vez al ministro de trabajo, Pierre Laporte, conocido por sus nexos con la mafia y su dureza hacia el movimiento obrero. Como respuesta, el 16 de octubre de 1970, el gobierno canadiense, dirigido por Pierre Elliott Trudeau (padre de Justin Trudeau, actual primer ministro) decret\u00f3 la ley de las medidas de guerra, un estado de emergencia que suspend\u00eda los derechos civiles, y envi\u00f3 al ej\u00e9rcito canadiense a las calles de Quebec. Se procedi\u00f3 a unos quinientos arrestos y allanamientos sin mandato contra el conjunto de la extrema izquierda separatista, y tambi\u00e9n m\u00e1s all\u00e1 de \u00e9sta. En algunas semanas, esta vasta operaci\u00f3n de shock logr\u00f3 criminalizar a todas las organizaciones militantes \u2014hasta aislar a los l\u00edderes sindicales\u2014 y atemorizar a sus partidarios, provocando una desmoralizaci\u00f3n del movimiento revolucionario.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Las tres letras F. L. Q. pasaron a denotar \u00fanicamente un signo inc\u00f3modo, al que la historia se esforz\u00f3 por reducir a un conjunto de cabezas huecas para enterrar todav\u00eda m\u00e1s la multiplicidad amordazada por el estado de excepci\u00f3n. En octubre de 1970 se rompi\u00f3 la alianza que se hab\u00eda construido entre las formas heterog\u00e9neas. El ejemplo m\u00e1s sorprendente de esto es la ruptura consumada entre la extrema izquierda y la contracultura, que casi de inmediato tom\u00f3 la forma de un r\u00edgido marxismo-leninismo para una y de un retorno a la tierra y a los delirios m\u00edsticos <em>new age<\/em>\u00a0para la otra.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><i>III. Anfibolog\u00eda<\/i><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">Unos cuarenta a\u00f1os m\u00e1s tarde, la odiosa captura nacionalista de la huelga de 2012 volvi\u00f3 a interpretar este drama que desgarr\u00f3 en el pasado al movimiento independentista quebequense. En el coraz\u00f3n del litigio se encuentra el Partido Quebequense, ese extra\u00f1o objeto que fue a la vez la culminaci\u00f3n y el fracaso de la larga maduraci\u00f3n del separatismo de la d\u00e9cada de 1960. Entre su fundaci\u00f3n, en 1968, donde se apresur\u00f3 a excluir el ala de la izquierda revolucionaria, y su toma del poder, en 1976, el PQ consigui\u00f3 capturar las fuerzas independentistas y erigirse como un punto de referencia para sustituir las redes revolucionarias con su plan quinquenal de adhesi\u00f3n a la independencia constitucional. Luego de haber llevado la lucha independentista a las manos del Estado, el cual habr\u00eda de resolver la cuesti\u00f3n nacional por medio del desarrollo, por un lado, de las infraestructuras y, por el otro, de la identidad quebequense con sus pol\u00edticas culturales, el PQ regres\u00f3 progresivamente a su viejo fundamento xen\u00f3fobo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Esta \u00abnacionalizaci\u00f3n\u00bb del separatismo condujo a que cualquier protesta ten\u00eda ahora que tropezar con el familiarismo poscat\u00f3lico, en cuanto figura privilegiada del populismo quebequense. Completamente refugiado en el fantasma institucional del Partido Quebequense, el movimiento nacionalista abdic\u00f3 gradualmente cualquier voluntad de plantearse la cuesti\u00f3n de la autonom\u00eda de una manera distinta a la perspectiva de la independencia econ\u00f3mica incorporada y la independencia estatal adquirida por la v\u00eda del referendo; cuyas dos tentativas, en 1980 y 1995, fueron un fracaso. Y a pesar de que la independencia se volv\u00eda una simple cuesti\u00f3n demogr\u00e1fico-electoral, todo aquello que el movimiento separatista hab\u00eda podido poner en marcha en t\u00e9rminos de medios para asumir inmediatamente la independencia, se ve\u00eda relegado al calabozo de la historia.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En el gran relato del nacionalismo quebequense se metaboliz\u00f3 este fracaso en la forma de un resentimiento contra los extranjeros: en el marco del referendo en el que el nacionalismo se hab\u00eda sumido, el aumento del n\u00famero de reci\u00e9n llegados y llegadas a Quebec s\u00f3lo pod\u00eda significar la p\u00e9rdida de cualquier futuro referendo que tuviera como objeto la independencia. La frase dram\u00e1tica del primer ministro Jacques Parizeau en la noche de la derrota de 1995, seg\u00fan la cual la culpa era del \u00abdinero y el voto \u00e9tnico\u00bb, llev\u00f3 a la luz el monstruo xen\u00f3fobo que germinaba ya en las profundidades hist\u00f3ricas del nacionalismo quebequense, contrarrestando el desv\u00edo descolonial de la d\u00e9cada de 1960 para volver al nacionalismo clerical de la d\u00e9cada de 1930.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Es por eso que, si se trata de hacer un balance del fracaso del plano de consistencia separatista \u2014con el esfuerzo concertado de la represi\u00f3n policiaca y la cooptaci\u00f3n\u2014, conviene hacer un examen suplementario en la arqueolog\u00eda de las luchas, a fin de ver de qu\u00e9 modo el divorcio de aquello que el flq hab\u00eda conservado unido se basaba en una divisi\u00f3n m\u00e1s vieja, en el origen mismo del movimiento soberanista moderno. En el caso de Quebec \u2014con la excepci\u00f3n, en algunos aspectos, de Montreal\u2014 esta modernidad se remonta tan s\u00f3lo al inicio de la d\u00e9cada de 1960: a la \u00abRevoluci\u00f3n tranquila\u00bb, cuando el Partido Liberal repatri\u00f3 en el seno del Estado lo que antes era competencia del clero; primero que nada, el sistema de educaci\u00f3n. Antes de esta secularizaci\u00f3n, Quebec hab\u00eda pagado el precio de su derrota frente a los ocupantes brit\u00e1nicos hundi\u00e9ndose en un largo letargo cultural, repleg\u00e1ndose en su fe cat\u00f3lica, abiertamente hostil al desarrollo industrial protestante, aunque manifiestamente sometida a las autoridades brit\u00e1nicas. La ideolog\u00eda feudal y ultramontanista del \u00abterru\u00f1o\u00bb como lugar de origen que el clero promov\u00eda arrincon\u00f3 a los canadienses-franceses en lamentos de impotencia absoluta con su peque\u00f1a parcela de tierra, vetando en ella cualquier literatura que fuera ligeramente visionaria, al mismo tiempo que manten\u00eda una pol\u00edtica natalista agresiva para permitir con rapidez la deforestaci\u00f3n colonizadora en una serie de regiones que casi siempre fueron \u00e1ridas. Desde sus balbuceos en la posguerra, el independentismo tuvo as\u00ed que posicionarse en una ruptura con respecto a Canad\u00e1 y a las instituciones de la \u00abGran oscuridad\u00bb, que manten\u00edan a los quebequenses en una \u00abmentalidad colonizada\u00bb pusil\u00e1nime y asfixiante. En esto, el separatismo revelaba que primero y antes que nada ten\u00eda que\u00a0<em>separarse de su propia sociedad<\/em>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">A mediados de la d\u00e9cada de 1960, el pa\u00f1o mortuorio del ensimismamiento canadiense-franc\u00e9s acab\u00f3 cediendo ante la ola descolonial que perforaba al orden imperial mundial. Con la avidez de nuevas plataformas en este pa\u00eds virgen de contracultura, un pu\u00f1ado de j\u00f3venes intelectuales y artistas fundaron la revista\u00a0<em>Parti pris<\/em> en 1963. El inter\u00e9s hist\u00f3rico de esta revista reside en el hecho de que supo reconocer su afinidad no solamente pol\u00edtico-econ\u00f3mica sino tambi\u00e9n psicol\u00f3gica y espiritual con los pueblos colonizados, desde Cuba hasta Vietnam. Esta solidaridad con los pueblos colonizados llev\u00f3 a\u00a0<em>Parti pris<\/em>\u00a0a interpretar a su pueblo como una \u00absociedad menor\u00bb, que \u00abnunca ha tenido historia: las historias de los dem\u00e1s siempre nos han usurpado la nuestra\u00bb.<sup>3<\/sup><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Si bien contribuy\u00f3 al impulso de la as\u00ed llamada \u00abRevoluci\u00f3n tranquila\u00bb, la revista\u00a0<em>Parti pris<\/em>\u00a0no logr\u00f3 asumir hasta el final su propio separatismo, todav\u00eda acorralada \u2014como buena parte de los autores descoloniales de la \u00e9poca, incluyendo a Fanon\u2014 por algunos reflejos humanistas-universalistas, donde lo menor no ser\u00eda capaz de realizarse y prosperar plenamente sino accediendo a la mayor\u00eda. As\u00ed, aun cuando\u00a0<em>Parti pris<\/em>\u00a0criticaba la imposibilidad para el colonizado de comprenderse fuera de \u00abla existencia de su correlato, el ser mayoritario\u00bb \u2014es decir, el colonizador, cuyo proyecto se describ\u00eda como \u00abla edificaci\u00f3n de una sociedad fundada en la supresi\u00f3n de la minor\u00eda\u00bb\u2014, por su parte no puede impedirse ordenar al colonizado \u00abla supresi\u00f3n de su ser minoritario\u00bb, la resoluci\u00f3n de su ser-contradictorio para alcanzar la plenitud del Pueblo mayor.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En cuanto al car\u00e1cter \u00absocialista\u00bb del proyecto independentista, acab\u00f3 significando \u00fanicamente un proceso potencialmente infinito de socializaci\u00f3n, es decir, un crecimiento perpetuo de la influencia del Estado, con miras a la homogenizaci\u00f3n cultural del territorio as\u00ed conquistado. Con ello, la cr\u00edtica de\u00a0<em>Parti pris<\/em>\u00a0contra las instituciones reaccionarias canadienses-francesas se transform\u00f3 poco a poco en una simple llamada a su modernizaci\u00f3n. En lugar de la \u00abCuba del norte\u00bb tan esperada, tuvimos que contentarnos con una Noruega americana.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Al final de la d\u00e9cada de 1970, el despliegue de las capacidades industriales latentes de Quebec acab\u00f3 por\u00a0<em>transformar el separatismo en soberanismo<\/em>, una vez que se hab\u00eda deshecho de cualquier car\u00e1cter fragmentario. As\u00ed, la explotaci\u00f3n de recursos, el establecimiento de redes de distribuci\u00f3n, la construcci\u00f3n de presas y autopistas acabaron por proporcionar una encarnaci\u00f3n material al imaginario nacionalista, proveyendo la imagen fundacional de su identidad nacional: la epopeya heroica del valiente pueblo quebequense que doma las fuerzas de la naturaleza para apropiarse sus fuerzas y habilitar en ella sus infraestructuras. El nacionalismo quebequense acced\u00eda a la \u00abmayor\u00eda\u00bb por el camino de la apropiaci\u00f3n territorial y de la mayor\u00eda log\u00edstico-institucional.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El hecho es que el hormig\u00f3n y el acero que se desplegaban entonces en el territorio, se instalaban\u00a0<em>en el mismo lugar<\/em>\u00a0del famoso plano de consistencia separatista: se trataba ahora de una independencia puramente energ\u00e9tica, nacionalizada bajo el eslogan \u00ab\u00a1Amos en nuestra propia casa!\u00bb. Luego de la crisis de octubre de 1970, buscando obras que lograran que la juventud se pusiera a trabajar para alejarlas de una peligrosa \u00abnegatividad sin empleo\u00bb, el gobierno quebequense lanz\u00f3 el m\u00e1s vasto proyecto de presa hidroel\u00e9ctrica de su historia, en la bah\u00eda James. Del mismo modo que en las otras crisis en la historia de Quebec, la estrategia contrainsurreccional compensaba la deserci\u00f3n mediante una avanzada suplementaria en el interior del pa\u00eds. El Pueblo quebequense en pleno desarrollo se concedi\u00f3 todos los derechos para expropiar a los aut\u00f3ctonos que habitan este territorio, justificando sus avanzadas coloniales por medio de su \u00abdemora para alcanzar\u00bb a las otras naciones modernas. Por lo tanto, la ret\u00f3rica victimaria del nacionalismo acab\u00f3 sirviendo para asfixiar la existencia de los dem\u00e1s pueblos. Oponi\u00e9ndose al despojo de sus tierras ancestrales, mediante impugnaciones jur\u00eddicas y bloqueos f\u00edsicos, los pueblos aut\u00f3ctonos, por su parte, pon\u00edan un freno al despliegue de las infraestructuras fundacionales de la naci\u00f3n quebequense.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><i>IV. Separaci\u00f3n de la separaci\u00f3n<\/i><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">En el verano de 1990, Quebec vivi\u00f3 otro gran levantamiento traum\u00e1tico, que ven\u00eda esta vez de un personaje al que se hab\u00eda omitido tener en cuenta durante todo el periodo de gloria del nacionalismo quebequense. Mientras que se preve\u00eda que un terreno de golf del municipio de Oka, en la periferia de Montreal, se expandiera al bosque de pinos vecino de Kanesatake, en territorio kanienkehaka (mohawk), los mohawks reaccionaron en\u00e9rgicamente con un bloqueo de la autopista principal que conecta su reserva con la localidad canadiense-francesa. La polic\u00eda provincial no tard\u00f3 en emprender un asalto al campo que se hab\u00eda instalado en el bosque de pinos. En el intercambio de disparos que ocurri\u00f3 despu\u00e9s, un suboficial de polic\u00eda acab\u00f3 muerto. Aterrados, los polic\u00edas se retiraron, sus veh\u00edculos fueron incendiados y luego apilados en las barricadas. En solidaridad, la comunidad de Kahnawake, otra reserva mohawk de los alrededores, bloque\u00f3 un puente que se conecta con la isla de Montreal y que atraviesa su territorio.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La polic\u00eda abri\u00f3 el paso al ej\u00e9rcito canadiense, como a menudo ocurre durante los conflictos con los aut\u00f3ctonos de Am\u00e9rica (Wounded Knee en 1973, Gustafsen Lake en 1995, etc.). Frente a los\u00a0<em>nativos<\/em>\u00a0no hay que darse el lujo de responder a medias: el car\u00e1cter extra\u00f1o e impenetrable de su resistencia obliga a la sociedad colonial a tratarlos como una naci\u00f3n extranjera, a la que no podr\u00eda ponerse fin con una \u00absimple\u00bb operaci\u00f3n de polic\u00eda. La crisis de Oka presenci\u00f3 la forma en que el ej\u00e9rcito canadiense acordonaba las barricadas mohawks con tanques, morteros, ametralladoras y helic\u00f3pteros, hasta el agotamiento del adversario, ahora sin v\u00edveres.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En la sociedad quebequense de los alrededores, esta crisis de cerca de tres meses fue el teatro para una reacci\u00f3n profunda por parte de los individuos suburbanos, quienes reaccionaron al bloqueo del puente Mercier con imponentes disturbios racistas, en los que quemaron efigies de \u00abindios\u00bb y recibieron con piedras a las familias mohawks que trataban de huir del conflicto. Estas manifestaciones de odio racial, alentadas por algunos medios de comunicaci\u00f3n \u00abpatri\u00f3ticos\u00bb, revelaron hasta qu\u00e9 punto la sociedad quebequense cuida del buen funcionamiento de sus infraestructuras. Bajo los esl\u00f3ganes \u00abAmos en nuestra propia casa\u00bb (que se hab\u00eda utilizado durante la nacionalizaci\u00f3n de la electricidad) y \u00abQuebec para los quebequenses\u00bb, el nacionalismo quebequense se transformaba en reacci\u00f3n indigen\u00f3foba, asumiendo \u2014m\u00e1s all\u00e1 de cualquier separatismo\u2014 el punto de vista de una sociedad mayoritaria que se ensa\u00f1a con suprimir cualquier oposici\u00f3n.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Si el curso de la historia del independentismo revolucionario se interrumpi\u00f3 en octubre de 1970, el par\u00e9ntesis se cierra definitivamente con la crisis de Oka. Confront\u00e1ndose tambi\u00e9n a un separatismo interno, el pueblo quebequense reaccion\u00f3 por medio de una crispaci\u00f3n violenta, que se acompa\u00f1\u00f3 de derrames de rabia racista y de aclamaciones a la polic\u00eda y el ej\u00e9rcito. Con el reencuentro de una constante de la historia de los nacionalismos anticoloniales, el quebequense minoritario, en mal estado con respecto a su lengua y profundamente protegido por su sentimiento de victimizaci\u00f3n, se metamorfoseaba con una mayor facilidad en una masa odiosa y rencorosa ante una alteridad que pon\u00eda en entredicho su unidad nacional; la cual hab\u00eda sido adquirida con un repertorio de problemas.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">En el plano anarchiv\u00edstico, el estudio de la crisis de Oka nos ha llevado a explorar la existencia, en el seno mismo de la provincia de Quebec, de territorios que tienen en los hechos su propia existencia aut\u00f3noma y separada de la sociedad mayoritaria. Territorios vastos y numerosos, que se extienden bastante m\u00e1s all\u00e1 de las zonas pobladas densamente y que dibujan toda una alter-geograf\u00eda que se constituye de reservas, territorios de caza y zonas en controversia, cuya consistencia \u2014a diferencia del territorio nacional\u2014 es firmemente heterog\u00e9nea.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">No solamente una rica decena de pueblos aut\u00f3ctonos recortan el territorio \u00abquebequense\u00bb, sino que ellos mismos se dividen en m\u00e1s de cincuenta comunidades, cada una con su propio dialecto y sus propios usos y costumbres. Por lo dem\u00e1s, estas comunidades se dividen frecuentemente en una gran cantidad de facciones diferentes, principalmente bajo el efecto de la coacci\u00f3n colonial. La coexistencia de estructuras tradicionales de gobierno y de \u00abConsejos tribales\u00bb impuestos por el Estado como su \u00fanico agente e interlocutor, constituye la matriz de este faccionalismo aut\u00f3ctono, que se vuelve todav\u00eda m\u00e1s complejo por la estratificaci\u00f3n hist\u00f3rica de m\u00faltiples formas de conciliaci\u00f3n cultural y religiosa. En la reserva mohawk de Kahnawake, por ejemplo, se cuentan al menos cuatro\u00a0<em>longhouses<\/em>\u00a0(\u00abcasas largas\u00bb: centros comunitarios tradicionales) para una poblaci\u00f3n de hasta 10 000 habitantes, y algunos siguen la\u00a0<em>Kaiananerekowa<\/em>\u00a0(Gran Ley) iroquesa, otros el c\u00f3digo de Handsome Lake que heredaron de los cu\u00e1queros, sin contar las capillas cristianas y el Consejo tribal oficial. De un modo decidido, la heterogeneidad (que distingue al separatismo del soberanismo) es \u2014con su doble filo\u2014 un elemento indisociable de las culturas aut\u00f3ctonas.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Esto es al menos lo que nos indica la historia del continente americano, la cual puede reinterpretarse como un solo y \u00fanico impulso para imponer una concepci\u00f3n homogeneizante del territorio y del gobierno a poblaciones aut\u00f3ctonas resueltamente fragmentadas, y por tal raz\u00f3n ingobernables. Pocos historiadores se atrever\u00edan hoy a afirmar la validez de uno solo de esos acuerdos y tratados firmados en el pasado en medio de unas fuerzas coloniales armadas hasta los dientes y un pu\u00f1ado de los llamados \u00abjefes\u00bb que fueron seleccionados de manera cuidadosa y gratificados en el acto.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">No era posible que hubiera un gobierno central para la mayor\u00eda de los aut\u00f3ctonos del norte precolombino por la simple y sencilla raz\u00f3n de que el territorio se conceb\u00eda aqu\u00ed de todas las maneras posibles con excepci\u00f3n de la de un reinado, siendo as\u00ed en cuanto consecuencia de una imposibilidad tanto log\u00edstica como simb\u00f3lica (ambas van de la mano). De uno a otro extremo del continente ind\u00edgena \u2014en la \u00abIsla de la Tortuga\u00bb\u2014 una f\u00f3rmula no deja de resonar: \u00abla tierra no nos pertenece, somos nosotros quienes pertenecemos a la tierra\u00bb. Algunos a\u00f1aden: \u00abdel mismo modo en que pertenecemos a nuestra madre\u00bb, ya que el principio femenino tiene, entre los pueblos matrilineales, un v\u00ednculo intr\u00ednseco con la tierra, hasta el punto de reservar a las mujeres el derecho exclusivo a tomar decisiones en lo que concierne a la vida terrestre, y donde el hombre tiene el papel protector que es propio del sol.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Entre los iroqueses, por ejemplo, la matrilinealidad significa en primer lugar que el hombre, despu\u00e9s de casarse, debe mudarse a la casa de la familia de su esposa, adem\u00e1s de que todos los hijos pertenecen a esta casa maternal a trav\u00e9s del sistema de clanes: separaci\u00f3n suplementaria. Basado en la casa materna, el clan designa la l\u00ednea familiar por medio de esp\u00edritus animales: tortuga, oso y lobo son las tres principales familias cl\u00e1nicas en varias naciones septentrionales. Estas figuras animales portan no solamente una descendencia simb\u00f3lica, sino un verdadero\u00a0<em>ethos<\/em>, que se implementa en sistemas de gobierno tradicionales en cuanto responsabilidad espec\u00edfica frente a las comunidades. As\u00ed, los osos tienen tendencia a velar por el abastecimiento, mientras que los lobos tienen una inclinaci\u00f3n marcada por la pol\u00edtica. Pero lo m\u00e1s interesante es sin duda la manera en que los clanes, m\u00e1s all\u00e1 de su filiaci\u00f3n y funci\u00f3n exog\u00e1mica, recortan no solamente las comunidades en s\u00ed mismas, sino incluso las familias ling\u00fc\u00edsticas, debido a que varias \u00abnaciones\u00bb poseen los mismos clanes animales. As\u00ed, un anishinaabe del clan del castor se ve vinculado por una afinidad \u00abespiritual\u00bb con un iroqu\u00e9s del mismo clan, cortocircuitando as\u00ed su pertenencia cultural y gen\u00e9tica: la afinidad \u00e9tica sustituye a la pertenencia \u00e9tnica.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Como lo vemos, lejos de una concepci\u00f3n moderna que asocia la territorialidad al confinamiento comunitario, el car\u00e1cter esencialmente fragmentario de la concepci\u00f3n aut\u00f3ctona del \u00abpueblo\u00bb se asocia a una enorme movilidad. Al igual que su polarizaci\u00f3n basada en el g\u00e9nero no se asocia necesariamente al sexo, la pertenencia territorial no se limita al linaje. Por el contrario: la manera en que los ind\u00edgenas nombran a su pueblo desmonta la fractura gen\u00e9tica, para desplazarla al nivel de un modo tradicional de habitar, es decir, de un uso que es propio de un territorio dado, de sus contornos y sus formas, al cual se trata de abrazar. A la denominaci\u00f3n gen\u00e9rica de \u00abseres humanos verdaderos\u00bb (<em>onkwehonwe<\/em>\u00a0en mohawk,\u00a0<em>anishinabe<\/em>\u00a0en algonquino, etc.) sigue una definici\u00f3n vinculada a la tierra: los mohawks son \u00ablos de la tierra del pedernal\u00bb, como los seneca son \u00ablos de las colinas\u00bb, los ojibwa \u00ablos de la tierra blanca\u00bb, etc. As\u00ed el pueblo designa \u00fanicamente la fracci\u00f3n territorial de una especie gen\u00e9rica, de la cual, a decir verdad, s\u00f3lo los blancos \u2014esas almas sin cuerpos\u2014 quedan excluidos. En este punto, y desde esta perspectiva, no puede ya tratarse de un asunto de \u00abNaci\u00f3n\u00bb, cuyo concepto ata\u00f1e al\u00a0<em>nacimiento<\/em>. El derecho de sangre se invalida por aquel de la tierra (-madre), de la cual los humanos son su propiedad integral.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Hay que medir todo el alcance que implica la diferencia de esta concepci\u00f3n nom\u00e1dica del territorio, definida por un uso sin propiedad, y el nacionalismo moderno, del cual son tributarios el separatismo quebequense as\u00ed como una buena parte del anticolonialismo (a trav\u00e9s del marxismo). En ausencia de fronteras, y en contra de aquellas que atraviesan numerosas comunidades en su coraz\u00f3n (lo que provoca conflictos cotidianos entre los aduaneros y los tradicionalistas que rechazan los pasaportes coloniales), el modo de impropiedad nom\u00e1dica implica una dosis intensiva de circulaci\u00f3n. Es s\u00f3lo mediante un perpetuo movimiento m\u00e1s all\u00e1 de la \u00abparcela de tierra\u00bb como el nomadismo puede esperar alcanzar una comprensi\u00f3n exhaustiva de la interdependencia de los procesos naturales en sus m\u00ednimas ramificaciones, inteligencia cuya contraparte espiritual es el animismo y cuya consecuencia pol\u00edtica es el rechazo al desarrollo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Todo lo contrario del progresismo, en suma. Y a pesar de todo, sin reducirse al conservadurismo, ya que esta concepci\u00f3n n\u00f3mada no deja \u2014por definici\u00f3n\u2014 de moverse. A falta de movimiento, ya nada avanzar\u00eda: las huellas de las pistas de caza se perder\u00edan, los animales ya no se ofrecer\u00edan, la p\u00e9rdida del v\u00ednculo con los dem\u00e1s pueblos envenenar\u00eda las relaciones y el aislamiento dar\u00eda lugar a la entrop\u00eda. Por otra parte, las canciones y las historias correr\u00edan el riesgo de perderse si una continua rememoraci\u00f3n, una migraci\u00f3n del pensamiento en la forma de la transmisi\u00f3n, no volviera sin cesar a recordarlas en la memoria. As\u00ed avanza el movimiento de la tradici\u00f3n, el cual se olvida desde el momento en que pierde contacto con lo otro para recordar lo mismo en su origen alteritario. Tal h\u00e1bito perdido entre unos volver\u00e1 a ser adquirido a trav\u00e9s de otros, quienes a su vez lo perder\u00e1n si los primeros no se lo recuerdan. Por eso, el nomadismo es por excelencia la forma de vida del\u00a0<em>contacto<\/em>, que reaviva la tradici\u00f3n mediante la punta del tacto: el tiempo de la tradici\u00f3n\u00a0<em>se lleva en la carne<\/em>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Si el n\u00f3mada, para Deleuze y Guattari, es \u00abaquel que no parte, no quiere partir\u00bb (<em>Mil mesetas<\/em>), la exigencia tradicional del contacto est\u00e1 lejos de confinar a los seres a su entorno inmediato: en la Isla de la Tortuga, los flujos eran considerablemente distendidos, a la altura de la red fluvial que integra a gran parte del continente, desde Yuk\u00f3n hasta Misisipi. Pero ocurre que, a pesar de su alcance, estas relaciones pasaban obligatoriamente por el tacto. La presencia, por ejemplo, de la cultura cheroqui (que proviene del sureste de Estados Unidos) en los potawatomi (con sede en el sur de los Grandes Lagos) se debe a cuerpos muy concretos que se han tomado la molestia de desplazarse \u2014a expensas de un esfuerzo apenas imaginable para nosotros\u2014 hasta su territorio. Por esta raz\u00f3n, las relaciones se encontraban aqu\u00ed eminentemente expuestas, en toda su vulnerabilidad e incluso \u2014si se trata de pensar las relaciones de fuerza\u2014 su violencia.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Nuestra hip\u00f3tesis es que la raz\u00f3n de esta exigencia de contacto, en un r\u00e9gimen nom\u00e1dico-animista que hace del separatismo aut\u00f3ctono una tradici\u00f3n ingobernable a los ojos de las potencias imperiales, ata\u00f1e a su naturaleza autodestituyente. El arte de las proximidades, en cuanto \u00e9tica en situaci\u00f3n, es un modo de no-gobierno que se caracteriza por la imposibilidad material de una concentraci\u00f3n de prestigio m\u00e1s all\u00e1 de cierto umbral que permitir\u00eda su radiaci\u00f3n a sujetos sujetados. \u00c9sta es la naturaleza de lo que Clastres llama el \u00abesfuerzo permanente para impedir a los jefes ser jefes: es el rechazo a la unificaci\u00f3n, es el trabajo de conjuraci\u00f3n del Uno, del Estado\u00bb (<em>La sociedad contra el Estado<\/em>). Aqu\u00ed no hay ya ni sujetos ni objetos: sino una pura multiplicidad sustractiva (el n-1 de Deleuze), donde las decisiones (seg\u00fan el sistema horizontal tradicional saqueado por la democracia estadounidense) <em>toman el tiempo que necesiten<\/em>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Esta idea es crucial si se quiere captar la diferencia intr\u00ednseca entre el separatismo destituyente y el soberanismo constituyente. Desde una perspectiva \u00abmaterialista\u00bb \u2014en un sentido mucho m\u00e1s amplio del que entend\u00eda el marxismo\u2014, la constituci\u00f3n de un modo de gobierno capaz de proyectar e imponer su funcionamiento en pueblos distantes debe comprenderse a la luz de los medios materiales a trav\u00e9s de los cuales se difunde y se hace respetar. Si las relaciones, en el seno del modo de no-gobierno del tiempo de la tradici\u00f3n yacen en la carne, el r\u00e9gimen de gobierno del tiempo colonial se ve obligado a <em>desencarnarlas<\/em>, es decir, a transferirlas a una materia inerte, en el sentido de no-animado. El animismo, por el contrario, no conoce \u00abmateria\u00bb en cuanto categor\u00eda separada: la materia aqu\u00ed se encuentra siempre ya viva y puesta en forma de manera indisociable en el conjunto de las relaciones conjuntamente familiares, rituales, pol\u00edticas y cineg\u00e9ticas. Tras desembarcar en la Isla de la Tortuga y procediendo de una tradici\u00f3n intelectual escol\u00e1stica, los primeros colonos ten\u00edan en mente \u00fanicamente la materia inerte, donde lo m\u00e1s importante para su pensamiento eran sus preocupaciones de distinguirla del alma. Fue as\u00ed como consideraron desde el principio aquello que, en este continente, pod\u00eda ser desarrollado; actitud que s\u00f3lo se exacerb\u00f3 a lo largo de los a\u00f1os, mientras que la poblaci\u00f3n ind\u00edgena se ve\u00eda diezmada a raz\u00f3n de 95 %, luego de lo cual los rom\u00e1nticos pudieron confundir este cementerio con una naturaleza salvaje (<em>wilderness<\/em>).<sup>4<\/sup><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">El colonialismo sustituy\u00f3 la tradici\u00f3n del contacto \u2014<em>cualquier<\/em>\u00a0tradici\u00f3n\u2014 del territorio pleno con un territorio vac\u00edo y abstracto, el cual dej\u00f3 su sitio a las infraestructuras que funcionar\u00e1n como carne. Adem\u00e1s, esta delegaci\u00f3n del contacto a las infraestructuras se celebr\u00f3 con un monopolio inexorable, que hoy sigue siendo prolongado por medio de la infraestructura a la que falazmente se llama \u00abvirtual\u00bb. Con la confiscaci\u00f3n de las relaciones \u2014que se vuelven desde entonces \u00absociales\u00bb\u2014 para volverse sus mediadoras, las infraestructuras y los equipamientos colectivos obstruyen la posibilidad del contacto en beneficio del inextricable entramado autooptimizante al que se llama \u00abtecnolog\u00eda\u00bb. Por supuesto, el mantenimiento de este sistema de interdependencia presupone y exige la constituci\u00f3n de un Estado para asegurarlo; en cuya ausencia la cat\u00e1strofe continua se hace inmediata. En cambio, el contacto resulta ser de un modo distinto m\u00e1s separatista que la infraestructura, en la medida en que porta inmediatamente y en bloque el conjunto de una cultura en su m\u00e1s m\u00ednimo fragmento.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Este fen\u00f3meno es el reverso log\u00edstico del materialismo que intenta aplicar el historiador Benedict Anderson en su lectura de la emergencia del nacionalismo moderno. Si Anderson revela el papel determinante para el capitalismo de la imprenta \u2014y sobre todo de los peri\u00f3dicos\u2014 en la constituci\u00f3n del tiempo y del lenguaje homog\u00e9neos sobre los cuales se asienta la ficci\u00f3n de una unidad nacional, su foco de atenci\u00f3n en el dominio de la representaci\u00f3n lo lleva a subestimar las condiciones materiales infrasimb\u00f3licas que le permiten desplegarse. Los peri\u00f3dicos, que inculcan el sentimiento de una continuidad cotidiana concerniente a un conjunto cultural dado, no podr\u00edan llevar a cabo nada sin las autopistas \u2014y eventualmente los camiones\u2014 que los distribuyen a los cuatro rincones de la naci\u00f3n que as\u00ed se \u00abimagina\u00bb.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">No obstante, el an\u00e1lisis de Anderson nos permite precisar qu\u00e9 es lo que \u00abmarca la diferencia\u00bb entre un separatismo sint\u00e9tico y uno sustractivo. En efecto, en la autocton\u00eda, la \u00abnaci\u00f3n\u00bb no se traza \u00fanicamente por el hecho de los v\u00ednculos extr\u00ednsecos entre los diferentes dialectos, cuyo contacto a menudo s\u00f3lo incrementa la heterogeneidad con la creaci\u00f3n de criollos y pidgines, sino tambi\u00e9n en la articulaci\u00f3n interna de las lenguas. El encuentro entre los europeos y los amerindios es tan reciente que las lenguas aut\u00f3ctonas han podido mantener relativamente a salvo su estructura de las sintaxis coloniales. A pesar de los intentos modernos por aniquilar su uso con el adiestramiento occidental de los ni\u00f1os aut\u00f3ctonos en el interior de las escuelas residenciales, los vestigios de estas lenguas ofrecen ejemplos raros de una adherencia entre la palabra y el territorio, cuya expresi\u00f3n simb\u00f3lica y sonora son las lenguas. Algunos tradicionalistas mohawks dicen que su lengua sintoniza la frecuencia tel\u00farica del territorio de donde ella procede, haci\u00e9ndose eco de la resonancia espec\u00edfica que le dan su constituci\u00f3n geof\u00edsica, sus plantas, sus animales y sus usos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">\u00bfAcaso la estructura misma de las lenguas aut\u00f3ctonas contendr\u00eda algo<sup>5<\/sup> que resiste a la matriz colonial? Eso explicar\u00eda a la vez el ensa\u00f1amiento de los colonos por exterminar esas lenguas que resultan impropias para el comercio, as\u00ed como su sorprendente supervivencia, quinientos a\u00f1os despu\u00e9s del contacto. As\u00ed la pr\u00e1ctica y la memoria de estas lenguas son esenciales no solamente para la transmisi\u00f3n de la cultura y de la historia del pueblo, sino tambi\u00e9n como soporte verdadero para la adecuaci\u00f3n entre un modo de vida y una visi\u00f3n del mundo: una verdad compartida.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Como contrapartida, el hecho de que la colonizaci\u00f3n y la operacionalizaci\u00f3n del lenguaje no dejen de continuar en el interior mismo de nuestras lenguas indoeuropeas, nos autoriza a pensar que \u00e9stas portar\u00edan potencialmente algo m\u00e1s, que pertenece al orden de un viviente que resiste, una lengua n\u00f3mada que habita el perpetuo movimiento del verbo. Habr\u00edamos de abrir las lenguas desde el interior (tanto por medio de la etimolog\u00eda como por medio de la poes\u00eda) para ver c\u00f3mo su car\u00e1cter colonial fue el producto de una larga historia de luchas que se cristalizaron en el lenguaje, y la cual sigue dejando rastros en el menor de nuestros enunciados.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><i>V. Intersecci\u00f3n<\/i><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\">As\u00ed pues, nos hace falta trazar una l\u00ednea de demarcaci\u00f3n entre esa \u00abparte maldita\u00bb originariamente animista, que se supone que est\u00e1 al fondo de toda cultura, y lo que ata\u00f1e a la mentalidad colonial, en el sentido de una estructura perceptiva capaz de proyectar un espacio-tiempo abstracto y de extraerle un sustantivo aislado a fin de fijar en \u00e9l sus infraestructuras. En el caso que nos ocupa, todo parece oponer los separatismos quebequenses y aut\u00f3ctonos, con la excepci\u00f3n de la oposici\u00f3n a la Corona brit\u00e1nica que comparten. Hist\u00f3ricamente, han podido converger s\u00f3lo con vistas a la derrota de este enemigo com\u00fan, aunque s\u00f3lo sea ocasionalmente, desde hace ya siglos, y al precio de guerras fratricidas con otros pueblos ind\u00edgenas. Es por eso que la cuesti\u00f3n de la alianza es extremadamente delicada. La mayor\u00eda del tiempo, se reduce a que el pueblo menor engrose las filas del elemento fuerte. Esto es lo que buscaba conjurar el Wampum de Dos Filas (<em>Two Row Wampum<\/em>) que los iroqueses elaboraron en el siglo xvii para circunscribir sus relaciones con los blancos. Este cintur\u00f3n de abalorios, que sirve como ley para una buena parte de los pueblos aut\u00f3ctonos del noreste, cuenta con dos l\u00edneas paralelas que representan los r\u00edos respectivos de los dos pueblos y los cuales se mantienen en respeto cada uno a bordo de su propia nave; los aut\u00f3ctonos en su canoa y los colonos en su buque. As\u00ed, la alianza supone en primer lugar y antes que nada el reconocimiento rec\u00edproco de una heterogeneidad inalterable: hacerse cham\u00e1n de la noche a la ma\u00f1ana \u2014jugar al aprendiz de brujo de los dem\u00e1s, en resumen, al margen del propio bagaje cultural\u2014 no es menos colonialista que la imposici\u00f3n del desarrollo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Habr\u00e1 pues que decidirse a buscar en el seno mismo de nuestro propio barco aquello que impulsar\u00e1 su hundimiento. Ya que s\u00f3lo podr\u00eda tratarse de un autohundimiento: la vertiente llamada \u00absoberanista\u00bb, que se conduce irresistiblemente a su unificaci\u00f3n en una sociedad homog\u00e9nea autoid\u00e9ntica, es el peor enemigo de su pariente pobre: la separaci\u00f3n del pueblo minoritario.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Dicho de otro modo, la fractura pasa en el interior mismo de la noci\u00f3n de autonom\u00eda, que puede ser indiferentemente ba\u00f1ada con una salsa constituyente o una destituyente. A estas dos vertientes corresponden dos maneras de captar la ausencia de un pueblo, ya sea con la b\u00fasqueda de su obtenci\u00f3n por s\u00edntesis o por sustracci\u00f3n. Aqu\u00ed reside el n\u00facleo del \u00abpueblo quebequense\u00bb, que es minoritario en la escala de Canad\u00e1, pero mayoritario en su propia escala. Por medio del mismo gesto de declaraci\u00f3n de independencia, en este caso, puede de modo simult\u00e1neo eludir al opresor y (mucho mejor, se dir\u00e1) oprimir a sus propias minor\u00edas. Es necesario pensar que el problema separatista es de modo eminente una cuesti\u00f3n de escala. En esto, pone en entredicho la propia consistencia log\u00edstica de la gobernanza, ya que el alcance de un poder es proporcional a su capacidad t\u00e9cnica de alcanzar los territorios que se propone subyugar.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">La tradici\u00f3n se presenta siempre en un estado fragmentario, no solamente en el sentido de ruinas condenadas a desvanecerse si no son puntualmente revividas mediante el contacto, sino tambi\u00e9n por el hecho de que portan la divisibilidad como un car\u00e1cter esencial. Si la benevolencia actual del capital parece dirigirse a lo fragmentario, esto s\u00f3lo puede explicarse por una voluntad de rastrear todo lo que se le escapa para conectarlo al crecimiento tecnol\u00f3gico sempiterno. Lo propio del colonialismo liberal, es decir, de estilo ingl\u00e9s \u2014el \u00fanico, despu\u00e9s de todo, que ha \u00abfuncionado\u00bb realmente\u2014 es dejar que las potencias locales contin\u00faen por su cuenta siempre y cuando contin\u00faen pagando tributo al imperio. El fragmento no sabr\u00eda c\u00f3mo escap\u00e1rsele, y con ello seguir siendo fragmento, m\u00e1s que al precio de dividirse a la menor aproximaci\u00f3n, mostrando incluso otra cara de su moneda, apoy\u00e1ndose en s\u00ed mismo como una cinta de M\u00f6bius. El relato identitario quebequense que ve el fen\u00f3meno de los \u00abCorredores de los bosques\u00bb \u2014los comerciantes de pieles que dejaban en el pasado las colonias francesas para comerciar en los bosques\u2014 como la prueba de un v\u00ednculo privilegiado entre franceses y aut\u00f3ctonos, a menudo pasa por alto el reconocimiento de que aquellos que desertaban entre ellos, movidos por un irreprimible devenir-salvaje, eran susceptibles de pena de muerte si consideraban volver a la civilizaci\u00f3n. En todas las ocasiones es una fracci\u00f3n la \u00fanica que puede aliarse a otra fracci\u00f3n. La sociedad tomada como un todo, por su parte, es incorregiblemente homog\u00e9nea.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Sin embargo, si hace falta admitir un car\u00e1cter fragmentario a la colonizaci\u00f3n francesa de este continente, este car\u00e1cter es meramente tributario de la cobard\u00eda con la cual fue llevada a cabo. En cuanto habitantes de una colonia mercantil sin pretensiones de poblamiento (contrariamente a la Nueva Inglaterra), los primeros canadienses-franceses estaban extremadamente dispersos y eran vulnerables en el territorio, lo que \u00abretras\u00f3\u00bb por alg\u00fan tiempo la influencia de su homogenizaci\u00f3n. Ahora bien, esto era cierto no solamente en lo que respecta a sus relaciones con los aut\u00f3ctonos, sino tambi\u00e9n en lo que respecta a sus relaciones entre s\u00ed mismos. Los primeros \u00abhabitantes\u00bb, como se los llamaba, no hablaban completamente el franc\u00e9s imperial que ahora nos es familiar, sino bret\u00f3n, poitevin, normando y occitano, sin considerar a los irlandeses, alemanes, finlandeses y otros pueblos que inmigraron al nuevo continente antes de fundirse en un solo\u00a0<em>melting pot<\/em>.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Esta herencia fragmentaria lleva a la luz tres elementos, que esbozaremos para terminar. En primer lugar, el car\u00e1cter eminentemente parcelario de la oralidad, indispensable para la unificaci\u00f3n de la lengua por medio de la imprenta. Esto vale para la lengua hablada, ciertamente, pero tambi\u00e9n para la naturaleza del relato, que se ve sometida, en la tradici\u00f3n oral, a la contaminaci\u00f3n del contacto y al devenir de las traducciones-traiciones. En la historia escrita \u2014veh\u00edculo del recorrido hegeliano del Esp\u00edritu, al t\u00e9rmino del cual se encuentra el horizonte sint\u00e9tico del Estado y de su Hombre nuevo\u2014 hay toda una selva de historias habladas, tipos de cr\u00f3nicas acontecimentales y situacionales, que se repiten\u00a0<em>de modo cada vez m\u00e1s diferente<\/em>. En segundo lugar, el hecho \u2014crucial\u2014 de que lo fragmentario no puede sino escapar de las categor\u00edas del entendimiento colonial, que no ve en ello m\u00e1s que un salvajismo que hay que amaestrar o que hay que exterminar. Esto implica parad\u00f3jicamente la ausencia, en el seno del fragmento, de las distinciones operativas propias de la cultura occidental. Los campos y las disciplinas que le son consustanciales \u2014en particular lo pol\u00edtico, lo cultural y lo religioso\u2014 parecen imposibles de disociar desde la perspectiva fragmentaria, que es infinitamente divisible s\u00f3lo por el efecto de otro fragmento, y no por lo que avanza en un bloque totalizante. De ah\u00ed la singular opacidad, a pesar de todo rebosante, del fragmento a los ojos del colono.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Sobre este punto, no genera dudas que los momentos m\u00e1s potentes en la historia pol\u00edtica reciente, tales como el separatismo descolonizador del FLQ en lo que respecta a Quebec, deb\u00edan su vigor y su fuerza de convicci\u00f3n a su sorprendente capacidad de mantener juntas la pol\u00edtica revolucionaria y la contracultura en un mismo movimiento de experimentaci\u00f3n. En ese periodo en el que la independencia se realizaba\u00a0<em>en los hechos<\/em>, se comprendi\u00f3 que la autonom\u00eda exige, como m\u00ednimo, no dejarse desarticular por categor\u00edas exteriores y, por lo tanto, no responder al lenguaje del enemigo.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">Por \u00faltimo, si es realmente una tradici\u00f3n lo que no dejamos de portar en este continente, esa tradici\u00f3n es quiz\u00e1 precisamente nuestra falta de tradiciones propias en relaci\u00f3n al territorio, es decir, nuestro car\u00e1cter propiamente\u00a0<em>inmigrante<\/em>. Este \u00faltimo, no lo olvidemos, se distingue del colono precisamente por su car\u00e1cter minoritario e inconstitutivo, por la\u00a0<em>impropiedad<\/em>\u00a0que conforma su car\u00e1cter propio. Pero \u00bfqu\u00e9 significar\u00eda, por tanto, (re)hacerse cargo de nuestra condici\u00f3n inmigrante, aquella que fue alguna vez el destino de los renegados que huyeron del Viejo Mundo infestado por la peste y la hambruna? Como m\u00ednimo, implicar\u00eda enriquecerse nuevamente con los usos y las lenguas propias a este lugar que ha vuelto a ser extranjero por medio de nuestra presencia. Y vincularse as\u00ed tanto a los aut\u00f3ctonos como a los inmigrantes, mientras que la peor especie de populismo \u2014la extrema derecha identitaria, que de nuevo se repone como tambi\u00e9n sucede en otras partes\u2014 trata de apropiarse la pertenencia al territorio para impermeabilizarlo de cara al nomadismo planetario, ya sea adulando a las comunidades aut\u00f3ctonas o present\u00e1ndose a s\u00ed misma como \u00abmestiza\u00bb.<sup>6<\/sup><\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;margin-bottom: 0em;text-align: justify;text-indent: 0.5cm\">As\u00ed, asumir nuestro pasado inmigrante podr\u00eda permitir que se asome un pasaje secreto, en una oposici\u00f3n compartida al colonialismo nacional, entre\u00a0<em>la autocton\u00eda y el exilio<\/em>. Pues el continente que los exiliados han redescubierto podr\u00eda aproximarse completamente a la lozan\u00eda que ya siempre han vivido los aut\u00f3ctonos. Si se tiene en cuenta que estos \u00faltimos se ven a s\u00ed mismos como <em>residentes de paso<\/em>\u00a0por el territorio, m\u00e1s all\u00e1 \u2014o m\u00e1s bien m\u00e1s ac\u00e1\u2014 de cualquier propiedad, es imposible encontrar alg\u00fan tipo de autosuficiencia en el fondo de la autocton\u00eda. Lo que se encuentra es m\u00e1s bien la necesidad continua de renovar los v\u00ednculos, de mantener los contactos. Y por lo tanto hacer pueblo, en una minor\u00eda irreductible.<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr style=\"height: 1px\" align=\"left\" width=\"25%\" \/>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>1<\/sup> Cf. Collectif de D\u00e9brayage,\u00a0<em>On s\u2019en c\u00e2lisse. Histoire profane de la gr\u00e8ve<\/em>, Montreal, Sabotart, 2013.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>2<\/sup> Cf. Malcom Reed,\u00a0<em>The Shouting Sign Painters<\/em>, Nueva York, Monthly Review, 1972.<br \/>\n<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>3<\/sup> Cf. Paul Chamberland, \u00abDe la Damnation \u00e0 la libert\u00e9\u00bb,\u00a0en <em>Un Parti pris anthropologique<\/em>, Montreal, Parti pris, 1983, pp. 79-129.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>4<\/sup> Cf. William M. Denevan, \u00abThe Pristine Myth: The Landscape of the Americas in 1492\u00bb, en\u00a0<em>Annals of the Association of American Geographers<\/em>, vol. 82, n\u00fam. 3,\u00a0<em>The Americas before and after 1492: Current Geographical Research<\/em>, septiembre de 1992, pp. 369-385.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;margin-bottom: 0em;text-align: justify\"><small><sup>5<\/sup> Habr\u00eda que hacer toda una investigaci\u00f3n a prop\u00f3sito del papel de las lenguas \u00abtonales\u00bb y \u00abverbales\u00bb, ampliamente extendidas en el mundo aut\u00f3ctono y en las que la entonaci\u00f3n desempe\u00f1a un papel determinante para el sentido, en la recalcitrancia de estos mundos a la colonizaci\u00f3n. Su car\u00e1cter \u00abaglutinante\u00bb o \u00abpolisint\u00e9tico\u00bb sugiere de manera particular que una concepci\u00f3n no-propietaria del territorio podr\u00eda estar inscrita en su propia estructura, que presenta una ausencia desconcertante tanto de sujetos como de objetos, reemplazados por una aglutinaci\u00f3n potencialmente infinita de adjunciones, prefijos y sufijos, situando la realidad expresada en relaci\u00f3n a una serie de \u00f3rdenes simb\u00f3licos: temporalidad, localizaci\u00f3n, g\u00e9nero (a menudo mucho m\u00e1s numerosos que los dos g\u00e9neros sexuales), posici\u00f3n de locuci\u00f3n, etc. As\u00ed, estas lenguas podr\u00edan conjurar el hecho de encallarse en una palabra-sustancia plenamente propietaria de s\u00ed misma: estas lenguas delimitar\u00edan su objeto por sus contornos, por un juego de espejos y referencias cruzadas en que la narraci\u00f3n se identifica a la realidad viva que se esfuerza por nombrar.<\/small><\/div>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify\"><small><sup>6<\/sup> \u00c9sta es particularmente la estrategia adoptada por La Meute, un grupo identitario fundado por exmilitares que ha llevado a cabo varias acciones contra los inmigrantes que huyen del r\u00e9gimen de Trump para refugiarse en Canad\u00e1.<\/small><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El primer n\u00famero de Liasons sigue a la espera de ser publicado en castellano (aqu\u00ed encuentran m\u00e1s informaci\u00f3n anterior). Les compartimos ahora la contribuci\u00f3n quebequense, donde se discute la contrahistoria de luchas de los \u00faltimos a\u00f1os en contra del proyecto mayor del soberanismo y a favor de una multiplicaci\u00f3n de separatismos menores. &nbsp; La historia [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":10716,"featured_media":1870,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[80],"class_list":["post-1863","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-general","tag-liaisons"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1863","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/10716"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1863"}],"version-history":[{"count":10,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1863\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1874,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1863\/revisions\/1874"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1870"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1863"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1863"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1863"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}