{"id":186,"date":"2016-05-09T10:34:07","date_gmt":"2016-05-09T08:34:07","guid":{"rendered":"http:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=186"},"modified":"2016-05-09T10:34:07","modified_gmt":"2016-05-09T08:34:07","slug":"mario-tronti-tesis-sobre-benjamin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/artilleriainmanente.noblogs.org\/?p=186","title":{"rendered":"Mario Tronti \/ Tesis sobre Benjamin"},"content":{"rendered":"<div class=\"separator\" style=\"clear: both;text-align: center\">\n<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" border=\"0\" src=\"http:\/\/3.bp.blogspot.com\/-bofIWGkkNPs\/U8WitvgQQxI\/AAAAAAAAAGk\/-uqzp-zPmbE\/s320\/tronti.jpg\" height=\"268\" width=\"400\" \/><\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: center\">\nI<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nEl movimiento obrero no fue vencido por el capitalismo. El movimiento obrero fue vencido por la democracia. He aqu\u00ed la declaraci\u00f3n de un problema a la que el siglo nos somete. El hecho, <i>die Sache selbst<\/i>, que debemos pensar ahora.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: center\">\nII<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nEl movimiento obrero regul\u00f3 sus cuentas de igual a igual con el capitalismo. Confrontaci\u00f3n de la gran historia, entre los siglos XIX y XX. Alternancia de las fases. Resultados rec\u00edprocos de victorias y derrotas. Pero la fuerza de trabajo obrera, parte interna del capital, no pod\u00eda salirse. El fondo indeterminado de la derrota de la revoluci\u00f3n tiene eso. Tentativas, razonables y locas, de cambiar el mundo, muy deca\u00eddas. La larga marcha reformista no tuvo m\u00e1s \u00e9xitos que el asalto al cielo. Pero los obreros cambiaron al capital. Le obligaron a cambiarse. No hay derrota obrera en el plano social. Derrota, si la hay, en el terreno pol\u00edtico.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: center\">\nIII<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nEl siglo XX no es el siglo de la socialdemocracia. El siglo XX es el siglo de la democracia. Cruzando la era de las guerras, impuso su hegemon\u00eda. Es la democracia que adquiri\u00f3 la lucha de clases. En el siglo, las soluciones pol\u00edticas autoritarias y totalitarias finalmente funcionaron como instrumentos demon\u00edacos de un providencialismo democr\u00e1tico. La democracia, como la monarqu\u00eda de anta\u00f1o, es ahora absoluta. M\u00e1s que la pr\u00e1ctica de las democracias totalitarias, se hizo hoy una idea totalizante de democracia. Parad\u00f3jicamente al mismo tiempo que la disoluci\u00f3n del concepto de \u201cpueblo\u201d prevista por el genio de Kelsen. Despu\u00e9s de la derrota del nazifascismo y despu\u00e9s de la derrota del socialismo, por dos veces, se la elev\u00f3 al rango de una opci\u00f3n de valor. El movimiento obrero no elabor\u00f3, y a\u00fan menos experiment\u00f3, ni en el este ni en el oeste, su idea de democracia. No la incaut\u00f3, no la cruz\u00f3, como \u00e1mbito de conflicto. El movimiento obrero del siglo XX no pod\u00eda siquiera ser democr\u00e1tico. Pero el siglo de la democracia lo mat\u00f3. Este traumatismo reside, y act\u00faa oscuramente, en el inconsciente colectivo de la izquierda europea, los militantes, los <i>l\u00edderes<\/i>, la cultura.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: center\">\nIV<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nTocqueville entrevi\u00f3 prof\u00e9ticamente el futuro antipol\u00edtico de las democracias modernas. Llegada espec\u00edfica de la <i>desmoralizaci\u00f3n pol\u00edtica<\/i>, y realizaci\u00f3n \u2014en este final del siglo XX\u2014 del ate\u00edsmo pol\u00edtico. El gran liberal vio el fin de la pol\u00edtica moderna realizado en la democracia estadounidense, anuncio potente del futuro del mundo. Umberto Coldagelli entendi\u00f3 con inteligencia, en la distinci\u00f3n tocqueviliana entre ciencia de la pol\u00edtica y arte del gobierno, el \u201cdualismo sustancial\u201d entre democracia y libertad. Con esta consecuencia inmediata: \u201cla protecci\u00f3n de la libertad viene a depender exclusivamente del arte de gobernar su oponerse a la propensi\u00f3n espont\u00e1nea del \u201cestado pol\u00edtico\u201d a confundirse con el \u201cestado social\u201d\u201d (<i>Introducci\u00f3n a A. De Tocqueville, Scritti, note e discorsi politici (1839-1852)<\/i>, Bollati-Boringhieri, Tur\u00edn, 1994, p. XVI). Y relaciona esta alternativa de <i>La Democracia<\/i> que data de 1840: \u201cEl estado social separa a los hombres; es necesario que el estado pol\u00edtico los acerque. El estado social les da grandes ideas y grandes emociones\u201d. Hay en la modernidad burguesa, como su signo distintivo, una subjetividad \u201cnatural\u201d de la acci\u00f3n social y una subjetividad \u201cinnatural\u201d de la acci\u00f3n pol\u00edtica. \u201cLas consciencias e ideas no se renuevan, el alma no crece y el esp\u00edritu humano no se desarrolla, sino a trav\u00e9s de la acci\u00f3n rec\u00edproca de los hombres unos sobre otros. Puse de manifiesto que esta acci\u00f3n es casi inexistente en los pa\u00edses democr\u00e1ticos; es necesario pues crearla artificialmente\u201d.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: center\">\nV<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nLa astucia de la relaci\u00f3n pol\u00edtica contra el car\u00e1cter natural de la relaci\u00f3n social: no es una invenci\u00f3n jacobina, ni una imposici\u00f3n bolchevique, es la condici\u00f3n de la pol\u00edtica en la modernidad. Digamos de otra manera: la civilizaci\u00f3n pol\u00edtica <i>versus<\/i> la sociedad natural. Hoy, tenemos la posibilidad de traducir esta elecci\u00f3n entre la decisi\u00f3n libertad\/democracia. Contrariamente a esto que se piensa \u2013nos ense\u00f1a Tocquevilleel elemento natural-animal es la democracia, el elemento hist\u00f3rico-pol\u00edtico, es la libertad. Ahora que la ciencia de la pol\u00edtica describe la necesidad de la democracia, la tarea del arte de gobernar consiste en introducir la libertad. Otra libertad pol\u00edtica: despu\u00e9s de la libertad de los modernos, sin volver a caer en la libertad de los antiguos. Mientras que las dictaduras atizaron la pasi\u00f3n por la libertad, no es tan parad\u00f3jico que las democracias la hayan apagado. Si <i>Le philosophe lisant<\/i> pintado por Chardin se examina hoy sobre el libro de George Steiner, y no sobre su <i>in folio<\/i> de entonces, creo que confirmar\u00eda la versi\u00f3n de Milton: \u201ctoda pasi\u00f3n se extingue\u201d (ver G. Steiner, <i>Nessuna passione spenta. Saggi 1978-1996<\/i>, Garzanti, Milano, 1997, traducido al franc\u00e9s bajo el t\u00edtulo <i>Passions impunies<\/i>, Gallimard, Par\u00eds, 1997). El siglo de la democracia que, en la guerra, venci\u00f3 a las dictaduras, en la paz, no dio la libertad. Y en este fin de siglo XX, esta confrontaci\u00f3n hist\u00f3rica entre dictadura y libertad, que vio la derrota del totalitarismo como la del autoritarismo, dejada sobre el campo de batalla, precisamente sin pasiones, como residuo de una guerra que nadie provoc\u00f3, el conflicto pol\u00edtico entre democracia y libertad. Descifrar este pasaje. Un reto para el pensamiento, pero la pr\u00e1ctica no es menos interrogada. El aparato ideol\u00f3gico victorioso, la acumulaci\u00f3n de consenso dominante, y en consecuencia el \u201cpoder social\u201d que se deriva, en adelante, bajo el signo de la democracia liberal. Introducir una cu\u00f1a en este conjunto pr\u00e1ctico-conceptual liberal-democr\u00e1tico. Descartar los dos t\u00e9rminos potencialmente contradictorios. Es solo sobre el frente de esta buena guerra que puede volver la gran pol\u00edtica.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: center\">\nVI<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nUna idea de libertad en contraste con la pr\u00e1ctica del <i>homo democraticus<\/i>. Una idea de democracia en contraste con la pr\u00e1ctica del <i>homo oeconomicus<\/i>. Al apoyar en estas dos teclas con los dedos del pensamiento, ser\u00eda necesario intentar reactivar la investigaci\u00f3n de nuevas formas capaces de volver a dar un sentido a la acci\u00f3n pol\u00edtica. Por una parte las <i>costumbres<\/i> y las <i>creencias<\/i>, por otra el <i>gusto del bienestar material<\/i> y la <i>apat\u00eda del coraz\u00f3n<\/i>. La democracia asegura y causa estos \u00faltimos, la libertad tiene necesidad de las primeras. Elegir. Porque son alternativas. Es necesario un esp\u00edritu de escisi\u00f3n in\u00e9dito. Dividir el ciudadano neutro en dos seres de distinto g\u00e9nero. Para cada uno y cada una, reconvertir el individuo moderno en una persona humana. Reconectar el pasado al futuro solo se puede hacer si uno y otro se dividen a partir del presente. No podemos considerar, con Benjamin, \u201c\u00e0-present\u201d (<i>Jetztzeit<\/i>) como el lugar del salto dial\u00e9ctico revolucionario marxiano. Siempre estamos obligados, con Heidegger, a considerar el \u201ctemps-\u00e0-pr\u00e9sent\u201d (<i>Jetzt-zeit<\/i>) como <i>Weltzeit<\/i>, tiempo mundano falso. Aqu\u00ed tambi\u00e9n, entre el tiempo y el presente, entre la \u00e9poca y el hoy, es necesario pegar con la cu\u00f1a roja de la contradicci\u00f3n viviente. El c\u00edrculo blanco es este mundo muerto en adelante.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: center\">\nVII<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nNo libertad de y libertad <i>en relaci\u00f3n a<\/i>, libertad positiva o libertad negativa, <i>liberty<\/i> y <i>freedom<\/i>, libertad de los antiguos y libertad de los modernos. Incluso ni filosof\u00eda pol\u00edtica de la libertad: que fue dada por el liberalismo. Sino filosof\u00eda de la libertad, esta que el marxismo no supo dar. Objeto de la primera, la libertad externa, a la vez jur\u00eddica y social, <i>las<\/i> libertades constitucionales de mercado, garant\u00eda p\u00fablica para el \u00e1tomo privado, derechos, preciosos y pobres, preciosos para vivir con los otros, pobres para existir fuera de s\u00ed. Objeto de la segunda, <i>la<\/i> libertad humana, esa que Marx asignaba a la \u201ceterna nobleza del g\u00e9nero humano\u201d, la otra-humana libertad cristiana, la <i>mentis libertas beatitudo<\/i> spinoziana, la soledad no solitaria del gran esp\u00edritu, para retomar la expresi\u00f3n de Luporini fil\u00f3sofo de la existencia. El error del horizonte marxista no fue haber hecho la cr\u00edtica de la <i>libertas minor<\/i>, sino haberla hecho sin un supuesto, te\u00f3rico y pr\u00e1ctico, contempor\u00e1neo de una <i>libertas major<\/i>. De ah\u00ed el desastre pol\u00edtico. Solo en nombre de una verdadera libertad humana se pod\u00eda hacer una cr\u00edtica de las falsas libertades burguesas. Cr\u00edtica destructiva de su aparente generalidad humana y no obstante tomada positivamente en herencia de su fundamento moderno, que se pod\u00eda evitar. En t\u00e9rminos kantianos: insuficiencia del <i>Unabh\u00e4ngigkeit<\/i>, de la independencia de los individuos, pero al mismo tiempo, su condici\u00f3n de posibilidad, su trascendentalidad, para fundar la libertad como <i>Autonom\u00eda<\/i> del ser humano, con la ley moral al interior de s\u00ed.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: center\">\nVIII<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nEl <i>homo democraticus<\/i>, el individuo aislado y masificado, lo mismo globalizado que \u201cparticularizado\u201d, guiado desde el exterior y desde lo alto hasta su jard\u00edn que cultiva, el individuo en la manada, el \u00faltimo hombre, descrito, antes de Nietzsche, por Goethe, como sujeto del tiempo que ve\u00eda llegar, \u201cla era de las conveniencias\u201d, t\u00e9rmino \u201cmuy impaciente y dudoso\u201d, dir\u00e1 Thomas Mann. La era de las conveniencias y de la vulgaridad. Este acento de 1830, Mann lo encuentra en efecto, llegado a cumbres vertiginosas y verdaderamente fant\u00e1sticas, en 1950. <i>Meine Zeit<\/i>, mi tiempo, \u201cel tiempo de la t\u00e9cnica, del progreso y de las masas\u201d \u201cmientras que lo expresaba, estaba m\u00e1s bien en contra\u201d. Pero precisa: \u201cEs siempre aventurado creerse privilegiado a causa de la particular abundancia hist\u00f3rica de su \u00e9poca, porque un tiempo m\u00e1s complicado puede venir siempre, y porque siempre viene\u201d (Th. Mann, <i>Le Journal du docteur \u201cFaustus\u201d<\/i>, C. Bourgois, Paris, 1994). Entre la mitad del siglo XX y su final, es f\u00e1cil ver la realizaci\u00f3n de la tragedia del socialismo, y m\u00e1s dif\u00edcil entender el drama consumado de la democracia. Pero all\u00ed la democracia definitivamente dobl\u00f3 al rango de funci\u00f3n p\u00fablica del <i>homo oeconomicus<\/i>. Democracia de intereses: he aqu\u00ed su \u00faltimo nombre. Durante estos cincuenta a\u00f1os, la democracia se corrompi\u00f3 o se realiz\u00f3: seg\u00fan que se tome el problema desde el punto de vista de la democracia radical o de la cr\u00edtica de la democracia. Creo por mi parte que se realiz\u00f3. \u00bfDemocracia irreformable, como lo era el socialismo? Es la duda de los vencidos, querr\u00eda decir a Pietro Ingrao. Para disiparlo, para intentar disiparlo, es necesario abandonar las facilidades intelectuales, y asumir la dura complicaci\u00f3n que se produjo en la pol\u00edtica.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: center\">\nIX<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nCon respecto al personaje de Musil, \u201cque sirve de espejo del mundo de su tiempo\u201d, Ingeborg Bachman escribi\u00f3: \u201cUlrich comprendi\u00f3 temprano que la \u00e9poca en la que vive, dotada de un conocimiento superior a cualquier otra \u00e9poca anterior, de un saber inmenso, parece incapaz de intervenir en el curso de la historia\u201d (I. Bachman, <i>Il dicible e l\u2019indicible<\/i>, Adelphi, Mil\u00e1n, 1998, pp. 21-22). Lo que se comprendi\u00f3 temprano, se ha olvidado temprano. Hasta el punto que ya nadie se dio cuenta que la historia est\u00e1 sin tiempo. Y de hecho, nada no llega. No hay m\u00e1s acontecimiento. Solo hay informaci\u00f3n. Observar los personajes en la cumbre de los imperios. E invertir la frase de Spinoza. Nada a incluir. Solo hay que llorar, o re\u00edr. Atenas y Jerusal\u00e9n observan incr\u00e9dulas la salida de un fin de milenio antiguo as\u00ed como moderno. Fin del comunismo y el cristianismo del final, estos dos \u00f3rdenes simb\u00f3licos que es necesario interpretar a\u00fan enteramente, obscuros yacimientos en los pliegues de la consciencia contempor\u00e1nea, vuelven a cerrar el tiempo: pero \u2013y esta es la novedad- sin tensiones apocal\u00edpticas y sin el silencio de los signos. El grito desesperado del padre Turoldo: \u201cEnv\u00eda, Se\u00f1or, profetas todav\u00eda\/\u2026para decir a los pobres esperar siempre\/\u2026para romper las nuevas cadenas\/ en el Egipto infinito de este mundo\u201d. El Dios verdadero que fall\u00f3, la verdadera derrota de Dios, en este siglo, est\u00e1 en la promesa y en la libertad humana no alcanzada, para cada uno y cada una, para todos y para todas. Este es el sentido del discurso: esta libertad in interiore homine, necesidad o negaci\u00f3n, el ir a toma r, la revelaci\u00f3n, en la historia tr\u00e1gica del siglo XX. Y el volver a salir de all\u00ed: no de nuevos principios, sino de senderos interrumpidos.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: center\">\nX<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nWalter Benjamin a Stephan Lackner, 5 de mayo de 1949: \u201cSe pregunta si la historia no estuviera por casualidad forjando una s\u00edntesis genial entre dos conceptos nietzscheanos, a saber el buen europeo y el \u00faltimo hombre. Se podr\u00eda obtener como resultado el \u00faltimo europeo. Luchamos todos para no convertirnos en este \u00faltimo europeo\u201d. Reflexi\u00f3n terriblemente actual. He aqu\u00ed lo que es un pensamiento pol\u00edtico prof\u00e9tico. La encarnaci\u00f3n del \u00faltimo hombre en el buen europeo no est\u00e1 realiz\u00e1ndose delante de nuestros ojos desilusionados, programada en los vencimientos de un calendario econ\u00f3mico financiero decidido democr\u00e1ticamente. Aqu\u00ed todo ocurre. El acontecimiento se vuelve hecho en estado puro. La Europa nace como muerte del siglo: sin pasi\u00f3n, por agotamiento de los Estados y por inter\u00e9s de los individuos. La historia deviene la s\u00edntesis de lo que es. Lo que deber\u00eda ser no lo observa. La pol\u00edtica deb\u00eda cortar, en vez de representar, al \u00faltimo hombre. Pero hemos dicho: final de la pol\u00edtica moderna. Y est\u00e1 muy bien esto para todo el mundo. Todo el mundo lucha por convertirse en el \u00faltimo europeo. La competencia tiene lugar en el merc ado: donde se entienden \u201cel ruido de la gran comedia\u201d y, al mismo tiempo, \u201cel zumbido de las moscas envenenadas\u201d. Ante nosotros, esta historia sin tiempo solo nos deja la elecci\u00f3n entre dos perspectivas antropol\u00f3gicas. Bloch dec\u00eda: el hombre es algo que a\u00fan debe descubrirse. Nietzsche: el hombre es algo que debe ser superado. Perspectivas, alternativa para la primera, antagonismo para la segunda. Hasta hace poco habr\u00edamos dicho: la pol\u00edtica es una cosa, la teor\u00eda es otra. Pero ahora. Todo lleva a solucionar toda cosa dentro del pensamiento. Si la decadencia de Occidente se realizara spenglerianamente \u201cen los primeros siglos del pr\u00f3ximo milenio\u201d, la decadencia de la pol\u00edtica ir\u00e1 a realizarse en las primeras d\u00e9cadas del pr\u00f3ximo siglo. Al pensamiento la tarea de predecir, hablando en nombre de los vencidos de la historia. Del hombre, mientras tanto, no hay nada que descubrir. El otro-hombre debe pensarse enteramente.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: center\">\nXI<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nLa consecuencia ideal de la und\u00e9cima Tesis de Marx sobre Feuerbach, donde, dicen, su reformulaci\u00f3n para el siglo XX, es decir la duod\u00e9cima Tesis de Benjamin: <i>\u00dcber den Begriff der Geschichte<\/i>, pero ver tambi\u00e9n los Lemmes: \u201cFuturo\u201d (<i>Zukunft<\/i>) e \u201cImagen\u201d (<i>Bild<\/i>). Leemos. \u201cEl artesano del conocimiento hist\u00f3rico es, con la exclusi\u00f3n de cualquier otro, la clase oprimida que lucha (<i>die k\u00e4mpfende, unterdrueckte Klasse<\/i>). En Marx, figura como el \u00faltimo de los oprimidos, como la clase vengadora (<i>die r\u00e4chende Klasse<\/i>), que en nombre de cuantas generaciones vencidas, llevar\u00e1 a cabo la gran obra de la liberaci\u00f3n\u201d. Un dato de conciencia desde siempre escandaloso para la social democracia. Esta \u201cse complace en asignar a la clase obrera el rol liberador de las generaciones futuras. As\u00ed, corta el nervio de sus mejores fuerzas. Para esta escuela, la clase obrera a olvidado todo en conjunto el odio y la voluntad de sacrificio. Ya que uno y otro se abastecen de la imagen de antepasados controlados, y no apuntan al ideal de los descendientes liberados\u00bb\u201d Es raro que se pueda as\u00ed suscribir a cada palabra de un pensamiento. Este es el caso no obstante. He aqu\u00ed lo que es una inversi\u00f3n desde un punto de vista, de su propio lado. \u201cClase vengadora\u201d, la \u00faltima que es esclava, pero tambi\u00e9n la primera que debe poseer la fuerza necesaria. Motivaci\u00f3n, no \u00e9tica sino pol\u00edtica, porque se est\u00e1 de este lado. Vengar un pasado eterno de opresi\u00f3n soportada. Este pasado es pues el nuevo sujeto de la historia, que solo puede realizar una nueva acci\u00f3n pol\u00edtica. El suelo del futuro era esta pasi\u00f3n, sentida y conservada en el cuerpo de las luchas de nuestro propio pasado. Y esta pasi\u00f3n fue apagada por la pretensi\u00f3n dogm\u00e1tica, t\u00edpica de la teor\u00eda y de la pr\u00e1ctica social-dem\u00f3crata, de un progreso \u201cilimitado\u201d de la humanidad, \u201cesencialmente continuo\u201d, como si la historia avanzara sobre un \u201ctiempo homog\u00e9neo y vac\u00edo\u201d (ver la Tesis XIII). El odio olvidado, olvidada la voluntad de sacrificio, dos virtudes comunistas y cristianas. Cortado el nervio de la fuerza, de la que cuenta en el conflicto. Trastornado el sentido de la acci\u00f3n: que es <i>Bild<\/i> y no <i>Ideal<\/i>: imagen de los camaradas vencidos, y no ideal de los hermanos redimidos. En efecto, la redenci\u00f3n se refiere al \u201cpasado opreso\u201d, no indica el futuro radiante. Lo que es grande, o lo que se dedica al tama\u00f1o, solo este movimiento hist\u00f3rico, o este objeto pol\u00edtico, capaz de traducir los contenidos de lo que es en las formas de lo que debe llegar, siempre, siempre, siempre, contra el presente.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: center\">\nXII<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\n\u201cEn la idea de la sociedad sin clases, Marx seculariz\u00f3 la idea del tiempo mesi\u00e1nico. Con mucha raz\u00f3n. La desdicha sobreviene debido a que la social democracia elev\u00f3 esta idea al rango de \u2018ideal\u2019. En la doctrina neokantiana, el ideal est\u00e1 definido como <i>der unendliche Aufgabe<\/i> (la realizaci\u00f3n infinita). Y esta doctrina fue la escol\u00e1stica del partido socialdem\u00f3crata\u201d. (Tesis XVIIa). El tiempo homog\u00e9neo y vac\u00edo se convierte aqu\u00ed en una antec\u00e1mara donde se trataba de esperar la ocasi\u00f3n revolucionaria. \u201cEn realidad no hay ning\u00fan momento que lleve en \u00e9l <i>su propia oportunidad revolucionaria<\/i>\u201d. Lo que cuenta es una situaci\u00f3n pol\u00edtica dada, pero igualmente \u201cel poder de las claves que un momento posee sobre una parte del pasado bien determinada, y que hasta entonces permanec\u00eda cerrada. La entrada de esta parte coincide plenamente con la acci\u00f3n pol\u00edtica\u201d (<i>ibid<\/i>). Es esencial saber reconocer \u201cel signo de un movimiento mesi\u00e1nico del acontecimiento\u201d, es decir, saber tomar el signo \u201cde una <i>oportunidad<\/i> revolucionaria en el combate por el pasado oprimido\u201d (Tesis XVII). Y all\u00ed tambi\u00e9n con mucha raz\u00f3n. Pero \u00bfqu\u00e9 hay del tiempo sin se\u00f1ales? \u00bfCu\u00e1ndo la historia duerme, la pol\u00edtica debe despertarla, o dormirse a su lado, renunciando a todo acto de vida? Como el cristiano Dossetti nos dec\u00eda que la pol\u00edtica es contingencia, casualidad, oportunidad: no una vez de tiempo en tiempo, sino siempre, d\u00eda tras d\u00eda. Entonces la oportunidad revolucionaria no se espera, se la atrapa, ella no llega, est\u00e1 ya all\u00ed, en el tiempo heterog\u00e9neo y pleno. La pol\u00edtica puede regenerarse, ella puede superar su car\u00e1cter moderno, con la \u00fanica condici\u00f3n de reanudar \u201cel poder de las claves\u201d en un sentido diferente, contrario, al que lo hizo funcionar como proyecto futuro, impl\u00edcito en el presente y surgido de \u00e9l. Debe decidir querer modificar el pasado, cambiar todo lo que fue, abrir la habitaci\u00f3n cerrada de la historia, producir el momento en el cual lo que siempre ocurre se interrumpe. No esperar las se\u00f1ales del tiempo, sino crearlas. Porque los signos no hacen ver el acontecimiento, los signos son el acontecimiento. Demostrar en la contingencia de la acci\u00f3n cotidiana que todo lo que conecta sobre la tierra \u201cse conectar\u00e1 en los cielos\u201d y que todo lo que desligue en la tierra \u201cser\u00e1 desligado en los cielos\u201d (Mt. 16:19). El fin de la pol\u00edtica de los modernos no es el fin de la pol\u00edtica, y no es la vuelta de la pol\u00edtica de los antiguos. Es la oportunidad de su <i>discontinuum<\/i> en la pol\u00edtica que la situaci\u00f3n dada no ofrece sino lo que la <i>oportunidad<\/i> revolucionaria puede imponer.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: center\">\nXIII<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\nRevoluci\u00f3n en la idea de pol\u00edtica: es el primer poder de las claves que se nos inscribe en el pasado oprimido y por generaciones de vencidos. Porque revoluci\u00f3n como praxis de la pol\u00edtica: es lo que es necesario poner bajo los ojos de la cr\u00edtica. No hay nada m\u00e1s de distinci\u00f3n entre acto revolucionario y proceso revolucionario. <i>Opci\u00f3n<\/i> ni de una parte ni de la otra. La cuesti\u00f3n no consiste en saber si el sujeto revolucionario es la clase o el partido. La detenci\u00f3n del acontecimiento no es el hecho de una voluntad de poder. El muy marxista \u201csalto dial\u00e9ctico [\u2026] bajo el cielo libre de la historia\u201d se aplast\u00f3, rotas las alas, sobre la tierra \u00e1rida de la pol\u00edtica. El punto de diferencia no est\u00e1 ya entre el gradualismo reformista y la ruptura revolucionaria. Est\u00e1 entre la continuidad y la discontinuidad. Y como en la continuidad ninguna pr\u00e1ctica reformista es posible ya en adelante, la discontinuidad no se identifica m\u00e1s con la revoluci\u00f3n. La <i>opci\u00f3n<\/i> revolucionaria no es la acci\u00f3n revolucionaria. Es un punto de vista, un modo de ser pol\u00edtico, una forma de la acci\u00f3n pol\u00edtica, ahora, siempre, de comportamiento pol\u00edtico. Delante, contra, la \u201ccontinuidad reificada de la historia\u201d, la pol\u00edtica se ejerce en la naturaleza por \u201cunidades intermitentes\u201d de la actualidad, donde \u201ctodo lo que pas\u00f3 [\u2026] puede alcanzar un grado de actualidad m\u00e1s alto que en el momento de su existencia\u201d (ver el Lema <i>continuum<\/i>). Entre el material preparativo de las Tesis, de los proyectiles perforando el pensamiento: \u201cLa historia de los oprimidos es un <i>discontinuum<\/i>, es decir que \u201cel <i>continuum<\/i> de la historia es la de los opresores\u201d. El concepto de \u201ctradici\u00f3n de los oprimidos\u201d se ve como el \u201c<i>discontinuum<\/i> del pasado por oposici\u00f3n a la historia como el continuum de los acontecimientos\u201d. Pero aqu\u00ed: \u00bfel punto de cat\u00e1strofe debe colocarse en la continuidad de la historia, como parece pensarlo el \u00faltimo Benjamin, o entonces debe cultivarlo en la discontinuidad de la pol\u00edtica, como parece aconsejarlo el fin de este siglo? Aqu\u00ed, est\u00e1 la indecisi\u00f3n de la investigaci\u00f3n, que observa los lados extremos del horizonte de problemas, no con la esperanza de encontrar soluciones, m\u00e1s bien con la responsabilidad de huir de la enfermedad del tiempo, que consiste en subordinarse a un futuro presente.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: center\">\nXIV<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\n<i>Ex praeterito \/ Praesens prudenter agit \/ Ni futuru(m?) actionem deturpet<\/i> (sobre la base del pasado \/ el presente act\u00faa prudentemente \/ para que el futuro no arruine la acci\u00f3n): es la frase inscrita en la cumbre, dividida en tres, junto a una triada de cabezas de hombres y animales, de la <i>All\u00e9gorie de la Prudence<\/i> o <i>All\u00e9gorie du Temps gouvern\u00e9 par la Prudence<\/i> que el viejo Titien pinta entre 1560 y 1570. El lobo del pasado, el le\u00f3n del presente, el morro de perro del futuro. Panofsky dice que el cuadro glorifica la Prudencia como sabio usuario de las tres Formas del Tiempo, asociadas a las tres edades de la Vida. \u201cTitien no se apart\u00f3 de una tradici\u00f3n consolidada, excepto por el hecho que la magia de su pincel dio una apariencia de realidad palpable a las dos cabezas centrales (la del hombre en la cumbre de la vida y la del le\u00f3n) mientras que se podr\u00eda decir que desmaterializ\u00f3 las cabezas de perfil de los dos lados (la del viejo y del lobo a la izquierda, y la del joven y el perro a la derecha): Titien dio una expresi\u00f3n visible al contraste entre lo que es y lo que fue o a\u00fan no comenz\u00f3 a ser\u201d. (E. Panofsky, <i>Tiziano<\/i>, Marsilio, Venecia, 1992, p. 105; pero ver tambi\u00e9n <i>Il significato delle arte visive<\/i>, Einaudi, Tur\u00edn, 1962, pp. 147 sqq). La \u201cprudencia\u201d, gran categor\u00eda de la pol\u00edtica moderna (ver <i>Filosofia politica<\/i>, Bologna, Il Mulino, 2\/1987), se\u00f1al\u00f3 la oportunidad y la desgracia del siglo XX, y seg\u00fan los casos produjo las conquistas y las tragedias del siglo. Es la \u201ctriste ciencia\u201d de la doctrina del estado en tiempos del soberano ausente\u201d (ver G. Marramao, <i>Dopo il Leviatano<\/i>, Giappichelli, Tur\u00edn, 1985, en <i>Melancholia politia I &amp; II<\/i>) El presente debe saber del pasado lo que sobre todo no debe llegar en el futuro. Tal es la divergencia que la actualidad nos impone en adelante: defenderse de la forma de futuro que todos los contenidos del presente esta construyendo. La actualidad: el Padre del Tiempo sin la Gran Epoca, el \u201cle\u00f3n\u201d sin el \u201czorro\u201d, fuerza sin prudencia, pol\u00edtica sin pol\u00edtica, es decir la historia abandonada a s\u00ed misma, historia menor, c\u00edclica, eterno retorno de lo mismo siempre, acelerada, modernizada, por dos revoluciones conservadoras internas. La vieja cara de lobo es el salto del tigre en el pasado seg\u00fan dice Benjamin. La cara madura del le\u00f3n es el gran siglo XX, que se apag\u00f3 en la actual continuidad reificada de la historia. Se deriva una forma virtual abstracta domesticada de futuro. Actuar ahora para que el despu\u00e9s no nos arruine esta acci\u00f3n. \u00bfPero el criterio de la pol\u00edtica tienen a\u00fan una oportunidad, revolucionaria o no, en actual contingencia del acontecimiento hist\u00f3rico.?<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: center\">\nXV<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\n<i>Kultur<\/i> y <i>Zivilisation<\/i>: reanudar el hilo roto de un discurso, reanudarlo al final de este siglo desde el lugar de sus comienzos. Con nuestras propias palabras, adaptadas al hoy, he aqu\u00ed la distinci\u00f3n: Zivilisation es modernidad, <i>Kultur<\/i> es civilizaci\u00f3n. Se podr\u00eda decir modernidad burguesa y civilizaci\u00f3n humana. Pero se introducir\u00eda un \u00e9nfasis excesivo que no est\u00e1 ya al orden del d\u00eda. El burgu\u00e9s y el humano no se declinan m\u00e1s seg\u00fan las reglas propias del siglo XIX. El burgu\u00e9s de hoy es el \u201c\u00faltimo hombre\u201d. Y el hombre de hoy no tiene ya nada que ver con el burgu\u00e9s de ayer. As\u00ed como el <i>B\u00fcrger<\/i> de Thomas Mann, \u201cnuestro Mann, el de antes de 1918, es lo contrario del burgu\u00e9s, as\u00ed como el <i>Arbeiter<\/i>, no el de J\u00fcnger, sino precisamente el de Marx, es lo contrario de <i>ciudadano<\/i>. Nuestro sue\u00f1o: la ruda raza pagana con, en ella, en propria, la cultura del gran-burgu\u00e9s, \u201cesta gran y severa conmovedora burgues\u00eda del alma\u201d de la que habl\u00f3 Claudio Magris (ver \u201cI saggi de Thomas Mann, una custodia per i \u201cBuddenbrook\u201d, en Thomas Mann, <i>Nobilt\u00e1 dello spirito e altri saggi<\/i>. Mondadori, Milan, 1997, p. X). Entre estas dos cosas al contrario, modernidad\/civilizaci\u00f3n, un conflicto hist\u00f3rico eterno absoluto, junto a un consenso pol\u00edtico provisional. En los distintos pasajes del siglo XX, consenso y conflicto se expresaron bajo formas diferentes. La edad de las guerras radicaliz\u00f3 la contradicci\u00f3n entre <i>Kultur<\/i> y <i>Zivilisation<\/i>, pero el tiempo de la paz que sigui\u00f3 ni siquiera pudo plantear el problema. Se trata de comprender si se puede reanudar la funci\u00f3n civilizadora que el movimiento obrero tuvo antes que la guerra lo empujara a las trincheras. Guerra y paz del siglo XX depositan esta herencia. Pero para recogerla, ser\u00edan necesarios herederos: un movimiento de ideas y fuerzas capaces de inocular en el cuerpo moderno el alma y las formas de una <i>Kultur<\/i>, de una Civilizaci\u00f3n, puede importar que sea nueva, puede incluso ser antigua, lo importante es que ella muestre los signos de un contraste en relaci\u00f3n a la actual barbarizaci\u00f3n de la relaci\u00f3n social humana. Civilizar la modernizaci\u00f3n: tal es la tarea en la que consiste todo, debe ser, luchas, organizaci\u00f3n, gobierno, proyectos, t\u00e1cticas. Inocular <i>Kultur<\/i> en los irrepresibles procesos objetivos de globalizaci\u00f3n, de informatizaci\u00f3n, de virtualizaci\u00f3n. Cuanto m\u00e1s crece el peligro de esta crueldad moderna, m\u00e1s lo que se salva puede contribuir a retener, y decidir mesi\u00e1nicamente el acontecimiento. Veo m\u00e1s de <i>katechon<\/i> que de <i>eschaton<\/i> en el <i>\u00bfQu\u00e9 hacer?<\/i>. Despu\u00e9s del fin de la pol\u00edtica moderna.<\/div>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: center\">\nXVI<\/div>\n<p><\/p>\n<div style=\"line-height: 150%;text-align: justify;text-indent: 0.8cm\">\n\u201c<i>Aber Freund! Wir kommen zu sp\u00e4t<\/i>\u201d (H\u00f6lderlin, <i>Brot und Wein<\/i>, 1801). Libremente traducido: \u201c\u00a1Mis amigos! Llegamos demasiado tarde\u201d Tal es la <i>Stimmung<\/i> que conecta las figuras y los motivos, los pasajes y las detenciones, los presto y los adagio de la reflexi\u00f3n. El siglo de las grandes oportunidades se transform\u00f3, en el curso de su historia, en siglo de peque\u00f1as oportunidades. La posibilidad, en pol\u00edtica, es siempre tr\u00e1gica. La comedia de la probabilidad deja todo en el estado. No se pod\u00eda hacer lo que se hizo. Pero se pod\u00eda tambi\u00e9n hacer lo que no hizo. Sobre este esquema binario, la b\u00fasqueda tiene varios caminos a seguir. No ya en la oscuridad. Aunque: \u00bfno es extra\u00f1o esta luz que la pol\u00edtica en su crep\u00fasculo lanza sobre la historia que acaba de pasar? \u201c<i>Aber das Irrsal hilft<\/i>\u201d: nos viene en ayuda el \u201cdivagar\u201d, el vagabundeo, el errar.<\/div>\n<hr align=\"left\" style=\"height: 1px\" width=\"15%\" \/>\n<div style=\"line-height: 120%;text-align: justify;text-indent: 0.3cm\">\n<small>Tomado de<i> La pol\u00edtica en el crep\u00fasculo<\/i>, traducci\u00f3n del italiano por Michel Valensi y del franc\u00e9s por Daniel Clavero.<\/small><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I El movimiento obrero no fue vencido por el capitalismo. El movimiento obrero fue vencido por la democracia. He aqu\u00ed la declaraci\u00f3n de un problema a la que el siglo nos somete. El hecho, die Sache selbst, que debemos pensar ahora. II El movimiento obrero regul\u00f3 sus cuentas de igual a igual con el capitalismo. 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